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EN EPISODIOS ANTERIORES
Buenos días, Rosa.
- Mi madre me dijo que participase. - Me da igual. Ahora le toca a Kasper.
PROFESORA
- ¿Habíamos quedado o...? - Podríamos hacer planes.
¿Qué clase de planes?
DIRECTOR
- ¿Se meten contigo? - Toda la vida se han metido conmigo.
Los niños en el cole me llamaban Ñørdis y Gørdis.
LA NUEVA
- ¿Soléis ver a vuestro padre? - ¿Para qué quieren verlo?
MADRE DE RITA
No soy un buen partido. Estoy buena, soy divertida, pero no sé hacer nada.
HIJA DE RITA
- ¿Puedo pasar? - Lárgate.
¡Acabo de hacer la cama!
HIJO PEQUEÑO DE RITA
- No te pago para hablar. - Ya no tiene que pagarme.
¿Vamos?
HIJO Y NUERA DE RITA
¿Que por qué me hice profesora?
Para proteger a los niños de sus padres.
- Buenos días. - Buenos días.
¿QUIÉN SERÁ EL QUE TIENE MÁS TALENTO DEL COLEGIO?
¿Qué es eso?
¿Un cartel?
¿De dónde has sacado dinero para un concurso?
Del fondo para iniciativas especiales.
¿Tú tienes algún talento? ¿Sabes cantar?
¿Sabes nadar? Yo nunca aprendí.
Te necesito en el jurado.
- Solo tienes que decir algo agradable. - Yo no miento a los niños, Hjørdis.
¡Pero los niños te respetan un montón!
Igual es porque no les miento.
¿A que molaría que Rita fuera jurado en el concurso de talentos?
Está bien, vale. Tú lo has querido.
LA ANARQUISTA
- Hola. ¿Eres Hjørdis? - Sí. Hola.
Soy Hjørdis, y mi talento es imitar sonidos de animales.
No nos habían presentado. Soy Torben, profesor de mates.
Tengo muchas ganas de conoceros y empaparme de vuestro entusiasmo.
- Ya me entiendes. - Tú sí que pareces entusiasmada.
Sí, mucho.
Pero no por ello puedes ser egoísta.
¿Cómo has conseguido dinero para esto?
De una subvención, es un proyecto interdisciplinar musical y...
Seguro que los padres estarán encantados.
Pero ¿qué pasa con los demás profesores?
- Bueno, todos podéis apuntaros... - Yo te diré lo que pasa.
Los que enseñamos como siempre nos veremos desbordados,
porque los padres y la junta querrán que hagamos esta mierda moderna también.
Nos vas a hacer quedar como unos vagos, y después de 30 años enseñando,
no me apetece que me tachen de vago.
Así que igual podrías ser menos egoísta y ser un poquito más solidaria.
- Jeppe, ven un momento. - ¿Qué?
Te quiero enseñar una cosa.
¡Hazme un masaje!
- ¿No te alegras de que haya vuelto? - Claro, si no fueras tan rara.
- ¿A qué juegas? - A un juego que no entiendo.
Me lo regalaron cuando tenía cinco años.
- Señor Cerebrito. - Algo así, sí.
¿Vas a hacer algo con tu vida?
- ¿Aún estás mal por Kim? - No. Es que no sé qué hacer.
Sal de casa. Busca trabajo.
No sé escribir una carta de presentación.
Que te ayude mamá.
- Ya me apañaré. - Lo dudo.
Que te den. No tienes ninguna gracia.
- Lillebeth. - Hola, abuela. Soy Molly.
- ¡Hola, Molly! ¿Cómo estás? - ¿Podemos vernos? Te necesito.
- Claro, por supuesto. ¿Para qué? - Para escribir una carta de presentación.
Michael Strunge.
¿Michael Strunge?
Está bien.
Es uno de los grandes poetas de la generación punk rock.
Era el héroe de los jóvenes inadaptados.
Los que no entendían a sus padres ni la sociedad que habían construido.
Era algo así como el poeta de la corte para punk-rockeros y anarquistas.
¿Quién me sabe decir qué es un anarquista?
- Son gente que viste de negro. - ¡Bien! Algunos visten de negro.
Llevan crestas o pasamontañas para ocultar su identidad.
Correcto.
Entonces... ¿en qué cree un anarquista?
¿En qué cree un anarquista?
¡Un anarquista no cree en las normas!
¡Puede hacer lo que le dé la gana!
¡Un anarquista cree en el caos!
Bien, voy a decirlo. Llevas un collar de perro.
- Sí. - No eres un perro.
- ¿Y? - Y tienes 15 años.
Lo que tú digas.
Y estás leyendo un libro que ni siquiera entiendes.
¿Y tú qué sabes? Soy anarquista.
- Un cuarto muy limpio para un anarquista. - Pura coincidencia.
Entonces, Jeppe, si eres anarquista,
no te importará que haga esto.
Ni... esto.
¡Eso es! ¡Anarquía!
¿Diga?
¿Sí? Te abro.
¿Ricco? Es tu padre.
- Soy Bitten. - Niels.
- Pasa, por favor. - Gracias.
- Hola, papá. - Hola, Ricco.
Hola.
¿Estás bien?
¿Soy egoísta?
- ¿A qué viene eso? - Torben me ha dicho que lo soy.
¿Torben? ¿El de mates?
- ¿Por qué te ha dicho eso? - Por el concurso de talentos.
Dice que obliga a los demás a hacer cosas modernas en sus clases
y que es egoísta por mi parte, y tiene razón, no lo había visto así.
¿Lo vas a cancelar?
¡No le digas nada! ¡Se lo digo yo!
- Se lo digo yo. - Vale.
¿Sabes dónde está la sala de profesores?
¡Oye!
Hola.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - Estoy en Dinamarca un par de días...
- No puedes aparecer así por aquí. - Quiero llevarme a los niños a cenar.
¿Tienes niños?
Me sorprende. Cuánto tiempo de tu vida has pasado con ellos, ¿tres días?
- Bueno, ahora estoy aquí. - Sí, como un tío lejano cualquiera.
- No los conoces. - Claro que sí.
¿Cuánto mide Jeppe?
Nos escribimos correos. ¡Somos amigos en Facebook!
- He venido a verte a ti primero. - ¿Sabiendo que Jeppe está aquí?
- A lo mejor quiere ver a su padre. - ¡A lo mejor quiere tener gonorrea!
Quién sabe lo que pasa por la cabeza de un adolescente.
Mi trabajo es protegerlo.
Te tienes que ir.
- Estaré en casa de Ricco. Piénsatelo. - Por el otro lado.
- ¿Qué? - ¿Cómo estás?
- Bien. - ¿Has arreglado tu cuarto ya?
No. Y me da igual cómo esté.
¿Qué opinan tus compañeros de tu nuevo tú?
Me da igual lo que opinen.
Ha venido tu padre.
Quiere verte. Si no te da igual.
Vale.
Claro, puedo verle.
Vale, genial.
- ¿Te va a recoger? - Sí, estará al caer.
¿Y tu collar de perro?
No puedo llevarlo en un restaurante...
A un anarquista le da igual eso.
"No a las normas" y todo eso.
Hola.
- Hola, Jeppe. - Hola, papá.
Pásatelo bien, cariño.
- ¿Cabes bien? - Claro.
- Adiós. - Adiós.
Hola.
Hola.
- ¿Su padre? - ¿Para qué quiere ver a ese capullo?
¿Te apetece ir al cine?
Creo que necesito estar sola.
Nos vemos mañana.
Dicen que la comida aquí está buenísima.
Y no mienten. Caray, está riquísimo.
- ¿Cómo está Karen? - Muy bien.
Estamos muy bien juntos. Sin mentiras, sin tonterías.
- Es muy honesta. - Igual que mamá.
Igual.
¿Qué tal vosotros? ¿Necesitáis pasta?
- No, no. - Venga. ¿Necesitáis pasta?
¿Molly?
He alquilado un local, en dos semanas abriré una bocatería.
¿Una bocatería?
Y Bitten y yo nos vamos a casar.
- Es broma. - No.
- ¡Qué bien! ¡Enhorabuena! - Gracias.
Es el 16 de junio, ¡tienes que venir!
- Por supuesto que iré. - Sí, tienes que venir.
- ¡Qué buena noticia! ¡Salud! - Salud.
Bueno, Jeppe. ¿Y tú qué?
Estoy pensando en hacerme escritor.
- ¡Novela negra! Eso mueve dinero. - Sí... pero también poemas y eso.
- ¿Poemas? - Punk rock y cosas así.
Ah, por eso llevabas ese collar de perro tan ridículo.
¿No llegas 20 años tarde para eso?
No, es que en el colegio
hicimos un taller sobre anarquismo.
- ¿Y el sujeto de estudio era mamá? - ¿Mamá?
¡Claro! Es la mayor anarquista que conozco.
Mamá no es... Una madre no puede ser anarquista.
¡Claro que sí! Hace totalmente lo que le da la gana.
¿La has visto alguna vez conforme con algo? ¿Alguien?
Y tanto que es anarquista. Buena suerte para rebelarte contra ella.
Aquí no puede fumar.
Vale.
Gracias.
Voy a saludarla un momento.
- Hola. - Ven.
¿Qué... qué quieres?
¿Qué estás haciendo?
¿Quieres beber o follar?
No, yo...
¿Condón?
Solo era sexo. Tranquilo.
No se enterará nadie, ¿verdad?
¿A quién iba a decírselo?
Vale.
¿Quedamos el lunes?
A ver. El polvo ha estado bien.
Gracias.
A mí también me ha gustado.
Pero no ha sido más que eso. Dos adultos cachondos.
- Pero... - No.
Deja que te lo diga de manera que no hiera tu orgullo de macho.
- No nos vamos a volver a ver. - En el concurso de talentos sí.
Soy Lars.
El padre de Rosa.
Rosa, es alumna tuya.
Mierda.
Hola, cariño. Soy yo. ¿Te he despertado?
Acabo de llegar al hotel.
Está bien. Sí, normalito.
Solo quería saber cómo estabas.
Te llamo mañana. Buenas noches.
- Hola. - ¿Acabas de llegar al hotel?
- Prefería no sacar el tema. - ¿Sacar qué tema?
Ya sabes...
A veces es más fácil no decir nada.
¿No sabe que has venido a visitar a tus hijos?
¿Te veremos en la boda?
Estará complicado.
¿Cuándo pensabas decírselo?
Os enviaré un regalo, por supuesto. Y vendré a visitaros...
¿Se lo vas a decir tú o lo despierto ahora y se lo digo yo?
Se lo diré.
¡Rita! Espera.
- Buenos días. - Buenos días.
Me estaba preguntando...
¿Estás bien? Ayer te vi un poco...
Ah, sí. Estaba un poco disgustada.
Haremos algo juntos otro día.
- ¿Te vino bien estar sola? - Sí.
- Sí. - ¿Sí? Genial.
Bueno, vamos yendo. Hjørdis me está esperando.
Uy, disculpa, Lars. ¿Oliver?
Oliver.
Hay gente con increíbles talentos en este colegio.
¡Hola! ¿Qué quieres hacer tú?
Mo... Mon... Monólogo.
- Fracaso absoluto. - Nada de eso. ¡Siguiente!
- Hola. - Hola.
Espero que, si apunto a mi hijo para que haga sus trucos con el balón,
lo juzguen justamente. Requiere más entrenamiento que cantar.
Tratamos a todos justamente.
No es muy bueno, pero queremos levantarle la autoestima.
- Seremos amables. ¿Cómo se llama? - Simon Aakersen, 7B.
¿Para qué vamos a inscribirlo, si no es muy bueno?
- Ella solo es "vicejueza". - Bien.
No está mentalmente preparado para obstáculos innecesarios.
Yo no diría que la realidad es un obstáculo innecesario.
- ¿Tú qué problema tienes? - Mi problema es...
¿Puede venir un momento?
Espérate aquí.
¿Mi problema? Es irresponsable decirles a los niños que pueden ser lo que quieran.
Decirles que pueden ser futbolistas o cantantes es mentirles a la cara.
Bueno, ahora ya está claro por qué Simon tiene la autoestima baja.
Quizá es porque lo está presionando para hacer algo en lo que no es bueno.
Corríjame si me equivoco, pero ¿no es su trabajo apoyar a los niños?
Mi trabajo es prepararlos para el mundo real.
Y según ustedes, los padres, todos estos niños son futuras estrellas.
Lo cierto es que si un niño de este colegio se hace famoso
será por prenderle fuego al centro o por follar en televisión.
Ese es mi problema.
Hjørdis, lo siento. No puedo ser jueza.
Están locas.
Hola.
- ¿Ricco? - Dime.
Sobre la boda, acabo de mirar mi calendario,
y no voy a poder ese día.
Tengo una conferencia ese día de la que no me puedo escaquear.
- Pues cambiamos la fecha. - No tienes que hacer eso.
- Solo tenemos que llamar al salón y... - Ricco.
No.
Es mi última noche aquí.
¿Qué tal si hacemos una microboda?
Así os preparáis para el gran día.
Empezamos con mal pie,
probablemente mi entusiasmo por el concurso de talentos que...
Vaya.
No queda café.
Hola, Hjørdis.
¿Hjørdis?
Hjørdis, espera.
- ¿Qué pasa? - Es Torben.
- Creía que habías hablado con él. - Lo he intentado.
Pero se ha puesto a tararear algo... con maldad.
No voy a hacer el concurso de talentos.
No puedes dejar que los demás te digan lo que tienes que hacer.
- Tú también pensaste que era mala idea. - Y no debería importarte.
No escuches ni a un viejo chocho como él ni a una zorra como yo.
Dile a Torben que él no decide lo que haces o dejas de hacer.
- Sí. - Pues venga.
Pero si hago eso, estaré haciendo lo que tú me dices, así que...
- Venga. - Sí.
Me llamo Hjørdis.
Soy profesora.
Y me niego a reducir mis estándares por el resto de mis compañeros.
Y me llamo Hjørdis.
Hola. Tu carta de presentación era estupenda, así que he pensado
que quizá estés preparada para llevar el boletín de noticias.
Solemos enviar correos a nuestros clientes con ofertas especiales y cosas así.
Tú puedes escribirlo en Word y nosotros lo maquetamos.
Karsten te dará más información, ¿de acuerdo?
Vale.
- Hola. - Hola, cariño.
- ¿Alguna noticia destacable? - Un restaurante que sirve humo.
Esperemos que solo en las terrazas.
He encontrado trabajo.
- Esa noticia sí que es destacable. - Es en una copistería.
¿Una copistería? No sabía que te iba el trabajo de oficina.
- Pensaba que te alegrarías. - Y me alegro.
Pero te conozco, Molly. Si aguantas un mes, gritaré de alegría.
Ya, a ver cuánto duro.
¿Listos para la explosión?
Espero que sí, porque no hay vuelta atrás.
¡De un trago!
- ¡Salud! - Salud.
- No soy un gran orador... - ¡Venga!
Bueno, si insistís...
Bitten, ¿quieres a Ricco Madsen,
sentado junto a ti, como legítimo esposo?
En lo bueno y en lo malo, en la salud y la enfermedad,
en el trabajo y las horas libres,
excepto las fiestas de Navidad y los clubs de alterne...
¡Sí, quiero!
Ricco... El mismo discurso, pero cambiando los nombres.
Sí, quiero.
Venid aquí.
Yo os declaro marido y mujer.
Bitten, que seas mejor esposa que mi exmujer.
Y Ricco...
Que seas mejor padre que yo.
Bésala, hombre.
Nos vemos.
Adiós.
Me da que no volveré a verle.
Vamos. Esposa mía.
- ¿Cómo va el boletín? - Todavía no he podido ponerme.
No puede haber habido tanto lío.
¿Te crees que me siento aquí y no hago nada?
- ¿No tienes claro cómo hacerlo? - No soy subnormal.
Nadie ha dicho que lo seas.
Pero hay que enviarlo hoy, así que, por favor, hazlo ahora.
A la mierda. Dimito.
- Molly, ven a mi despacho. - Ya he dimitido.
Tienes que firmar la renuncia.
Vamos a ver.
Esta es la carta de renuncia.
Por favor, léela para estar informada.
Espera un momento. ¿Eres disléxica?
- Soy demasiado tonta para trabajar aquí. - Mi hijo es disléxico.
Pues yo no.
Lo que has firmado era una hoja de pedido.
¿Molly?
Hola, nena.
¿Estás bien?
Siempre me mandaban aquí cuando no hacía los deberes.
Sí. Eras habitual.
Odiaba el colegio.
No eras una estudiante modelo, pero no lo odiabas.
Lo odiaba. Era la más tonta de la clase.
Quizá si te hubieras dado cuenta de que soy disléxica...
¿De qué estás hablando?
Tú no eres disléxica.
- Simplemente eres... - ¿Qué soy?
¿Vaga?
¿Tonta?
- No eres nada de eso, Molly. - Pues dime qué soy.
No eres disléxica.
¡Eres mi madre, eres profesora! ¿Cómo has podido no darte cuenta?
Ven, Molly. Vamos afuera.
Cariño... lo solucionaremos.
¿Me voy a pasar la vida pulsando botones y bajando manivelas?
- Claro que no. - ¿Entonces qué? ¡No sé hacer nada!
Podrás ser lo que quieras ser, Molly.
¡Molly!
¡Molly, espera! ¡Molly!
Molly, nena.
¡Gracias! Bienvenidos al concurso de talentos.
- Me voy a casa. - Muy bien.
Yo iré más tarde. Tengo que hacer una cosa.
- Te veo en casa. - Sí, cielo.
Muchísimas gracias a las primeras participantes:
Sofie Therkelsen y las Tres Leopardas.
Bueno, Sofie, ¿has hecho tú los disfraces?
- Sí, con la mamá de Mia. - Son preciosos. ¿Me hacéis uno a mí?
¿Sí? Veamos qué dice el jurado. ¿Escuchamos al jurado?
Me voy a acercar aquí. ¿Rita?
Ha sido...
Ha sido una pasada.
Tenéis mucho talento.
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