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Original subtitles

EN EPISODIOS ANTERIORES

"Ha llegado el momento de irme".

Tú dices que habla de la muerte. Yo digo que habla de follamigos.

PROFESORA

Rita, existen las normas.

Dijo el director, después de follarme.

DIRECTOR

Rosa siente que no encaja.

RECURSOS HUMANOS Y ORIENTACIÓN

- ¿Y si te lanzan cosas? - ¿Te lanzan cosas?

Es un caso hipotético.

LA NUEVA

- ¿Por qué no te caigo bien? - Me recuerdas a mi nuera.

- Es muy cansina. - Nos vamos a casar.

- Ni hablar. Tienes 22 años. - Pues ha dicho que sí.

HIJO MAYOR DE RITA

- ¿Va a venir Kim hoy? - He roto con él.

Bueno, él ha roto conmigo. Que le den.

Soy guapa y estoy buenorra. Encontraré a otro.

HIJA DE RITA

¿Por qué no lo saludas?

HIJO PEQUEÑO DE RITA

Soy gay.

¡Que viene Rita!

Hola. ¿Eres Viktor?

- Sí. - Pasa. ¡Buenos días, niños!

- Buenos días. - Sentaos en vuestro sitio.

Escuchad. Tenemos un nuevo alumno. Viktor.

- Viktor viene de... - Roskilde.

Eso. Portaos bien con él.

Siéntate al lado de Mikkel. Tengo un libro para ti.

- Mikkel, luego le haces un tour. - Vale.

Coged vuestros libros de texto.

- Es mi cumpleaños. - Feliz cumpleaños, Majbritt.

- Aun así, sacad los libros. - He traído profiteroles.

Vale, repártelos.

- Gracias. - Gracias.

No, gracias. El azúcar es más adictivo que la heroína.

- ¿Es eso cierto? - Pues claro que no.

¿Qué es "heroína"?

Es una especie de veneno.

Es una droga. Primero te enganchas y luego te mueres.

Los profiteroles no son tan peligrosos.

Sí que lo son. Me lo ha dicho mi madre.

LA PROFESORA

- Hola, ¿eres Rita? - Sí. ¿Y tú eres el padre de Viktor?

- Sí, Esben. - Hola.

¿En qué te puedo ayudar?

Viktor me ha comentado que repartisteis profiteroles en clase.

No te preocupes, Viktor no comió.

Me preocupa más el resto de niños.

¿Sí? ¿Por?

Creíamos que el colegio regulaba el consumo de azúcar.

Y así es. La cafetería no vende dulces ni refrescos.

- Pero ¿los pueden traer al colegio? - Solo en los cumpleaños.

Sé que lo haces con buena intención,

pero le estás enseñando a los niños que comer dulces es divertido,

cuando puede ser igual de divertido comer verduras.

Solo que comer verduras no es divertido.

El colegio no debería enseñarles malos hábitos alimenticios.

¿Sabía que el azúcar es tan adictivo como la heroína?

- Pero no tan peligroso ni ilegal. - El azúcar es veneno.

- ¿Envenenarías a un niño? - Si fuera muy cansino, sí.

- ¿Comes mucho arroz blanco? - ¿Cómo dices?

Te daré un folleto. En la página web de mi mujer

puedes leer cómo el arroz blanco y el gluten causan ira y hostilidad.

No, gracias.

Bueno, no puedo obligarte, pero espero que no te importe

que intentemos que los niños estén sanos. ¡Lo saludable también es divertido!

- ¿Qué es eso? - Bizcocho de chocolate de mi mujer.

Hecho con tofu en vez de chocolate. Supongo que no te importa.

"Afirmó que los estadounidenses nunca fueron a la Luna

con el Programa Apolo, y que las imágenes son la de Tierra".

Gracias, Mikkel. Seguiremos mañana.

- Adiós, Rita. - Hasta mañana.

Adiós, Camille. Adiós a todos.

- ¿Qué pasa, Ricco? - ¡Hola! Cuánto tiempo.

- ¿Y eso? - ¡Carro nuevo!

Me alegro de verte. ¿Cómo te va?

Como la seda. Mejor dicho, a toda vela, como siempre.

¿Cómo está Nanna?

- Tuvimos que cerrar el negocio. - Creía que iba muy bien.

Sí, bueno, la gente se dio cuenta de que podían hacerse ellos las uñas.

Oye, avísame si te enteras de alguien que necesite un local comercial.

¿Y tú qué?

¿Estos saben que me voy a casar?

Sí, aún se están partiendo el culo.

Pero bueno, también llevan colocados desde los 12 años.

- ¿Tú también te partes con la idea? - No sé...

Es que ella parece un poco...

- ¿Quejica? - Sí.

Ya sabes que si estoy solo tiendo a cagarla siempre.

Además, si tuvieras que vivir conmigo a diario, tú también serías quejica.

Quiero un negocio propio. Igual debería enseñarle a Bitten el local de Nanna.

Se le dan muy bien esas cosas, con su ayuda, me irá bien.

Ahora yo también quiero una Bitten.

- Hola. - Hola.

¿Rita?

- Por favor, no te sientas acosada por mí. - Eso haces, técnicamente.

Si te echo la bronca, solo lo hago porque creo que te ayudará.

Qué mona eres.

Me he dado cuenta de que tienes problemas con la autoridad.

Y yo me he dado cuenta de que tienes problemas con el olor corporal.

- Pero no me meto en tus cosas. - Esto es lo que pienso.

- No te gusta la autoridad. - Si tú lo dices.

¿No te resulta paradójico dado el hecho de que eres profesora?

Yo no soy una autoridad.

Para dentro.

¿Rita?

Supongo que quieres ganar todas tus batallas, ¿no?

¿Eso no te convierte todavía más en autoridad?

- ¿Qué quieres? - ¿Por qué te hiciste profesora?

Por la pasta y los apasionantes compañeros.

Ahora sin sarcasmo, va. ¿Por qué te hiciste profesora?

Tengo que dar una clase.

"...declaró el Jefe de Recursos chino". Escribid "recursos".

"En 2005 la producción de carbón en China alcanzará los 3000 millones de toneladas".

Escribid "millones".

¡Rita!

- Hola. - Hola.

- Hola... - Hola.

- Hola. - Hola.

Hola, Rita. ¿Cómo va?

Gracias, Helle. Va estupendamente.

¿Has meditado lo que te he preguntado antes?

- Cada segundo que he tenido libre. - ¿Y a qué conclusión has llegado?

Que, con lo lista que eres, seguro que sabes la respuesta.

Pero tengo curiosidad por conocer tu versión.

No soy tan interesante como para que me analices a fondo.

¿No os encantaría saber por qué Rita se hizo profesora?

Tengo que cogerlo.

- Rita. - Hola, Rita. Soy tu madre.

- ¿Estás ahí? - ¿Qué quieres?

¿Sí?

- Hola. - Hola.

No voy a poder ir luego a la reunión.

- ¿No? - Tengo que recoger a Lillebeth.

- ¿A Lillebeth? - Sí.

Mi madre.

Qué bien.

Sí, maravilloso. Charlaremos, tomaremos el té y veremos fotos antiguas.

Claro, que ella no sale en ninguna, siempre necesitaba tiempo para ella.

- Se largó sin más. - Lo siento mucho.

No lo sientas. Ya lo superé.

Ya.

Ven.

¿Vas siempre así?

Vengo en bici al trabajo.

- ¿Me das un piti? - ¿Se te ha olvidado cómo ducharte?

Creía que nunca fumabas antes de mediodía.

La voy a recoger esta tarde. Por favor, haz la compra.

¿Qué quiere?

Parece que se ha caído, se quedará con nosotros unos días.

Se puede quedar en la habitación de Ricco.

¿Qué compro?

- Napalm. Matarratas. - ¿Tan horrible es?

Tengo que entrar.

- ¿Qué? - ¿Por qué eres tan aburrido?

Los gays son mucho más divertidos en la tele.

- ¿Te acuerdas de la abuela? - No la veo desde que tenía 10 años.

- El ambiente se va a caldear. - ¿Tan horrible es?

Sí, según mamá.

- ¡Molly! - Hola, abuela.

Jeppe...

- Os he echado mucho de menos. - Sí, bueno...

Ve yendo a la habitación de Ricco. Ahí es donde te vas a instalar.

- Buenos días. - Buenos días.

¿Recuerdas que siempre dices que debería hacer algo con mi vida?

- Que sea ambicioso y eso. - Sí.

He estado pensando... ¿Y si monto una tienda?

¿Para vender qué?

No sé. Ya se nos ocurrirá algo.

¿Quieres montar una tienda y no sabes qué vas a vender?

Siempre dices que no me tomo nada en serio.

Me han ofrecido un local. Podrías acompañarme a verlo.

¿Juegas a ser la directora?

¡Tomar decisiones es complicadísimo!

- ¿Habíamos quedado o...? - No.

- He pensado que podríamos hacer planes. - Sí, claro.

¿Qué clase de planes?

Bien.

Mi madre está en casa, ¿me paso por tu casa hacia las nueve?

Esta noche no puedo. Tengo reunión con el Comité del Azúcar.

¿El Comité del Azúcar? ¿Eso es cosa de los padres de Viktor?

Sí, le han pedido a la junta que revise las normas del colegio sobre el azúcar.

¿Sabías que el azúcar es tan adictivo como la heroína?

- ¿Y la fianza? - No nos hará falta dejar nada.

- La conozco. - ¿De qué?

- ¿A Nanna? Es mi ex. - ¿Tu ex?

- ¡Ricco! - ¡Hola!

- Hala, ¡te has vuelto a operar las tetas! - Sí, ¿te gustan?

Sí, joder, qué bonitas. ¡Me alegro de verte!

Esta es Bitten. Mi novia.

- ¡Vale! Hola. Nanna. - Bitten.

Vaya, vaya. ¿Cuánto tiempo lleváis juntos?

- ¿Dos años ya? - Sí, nos vamos a casar.

Vaya tela, ¿no?

Y vosotros, ¿salisteis mucho tiempo?

Ya lo creó, sí. Estuvimos juntos cuatro años.

Pero el último año no estuvimos casi juntos.

Me operé las tetas y todo se descontroló.

Lo único que hacíamos era follar, follar y follar.

No te operes las tetas, cielo.

Ricco, echa un vistazo. ¿De acuerdo?

Aquí tenía mi salón de uñas, y deja que te enseñe...

- El local es muy chulo. - Sí.

Mirarás otros sitios antes de tomar una decisión, ¿no?

Sería lo más prudente, ¿no? Yo creo que sí.

- ¿Estás celosa? - ¿De dónde te sacas eso?

- ¿Y por qué debo mirar otros sitios? - Solo quiero lo mejor para ti.

- ¿Y tú sabes qué es lo mejor para mí? - En este caso, sí.

- ¿No vienes? - No, me voy a casa de mi madre.

- ¿Que te vas a casa de tu madre? - Sí.

¿Abuela?

¡Hola! ¡Mi pequeño Ricco!

Cómo has crecido.

- ¿Mamá sabe que estás aquí? - Está en la cocina.

- Hola, mamá. - ¡Hola, cielo!

Gracias por dejarme el coche. Sigue siendo una mierda.

- Coge un plato. - Tú y la abuela. ¿Os habéis...?

Me alegro de verte. ¡La cena está en la mesa!

¿Kim y tú lo habéis dejado del todo?

Se puede decir que sí. Ya se ha ido a vivir con la otra.

- ¿Dónde está Bitten? - Ni idea.

Seguramente en casa masturbándose con alguna peli indie.

¿Es esa forma de hablar de tu novia?

Si te molesta cómo hablamos, puedes cenar fuera.

¿Te acuerdas de Tom? ¿El que salía con mamá de joven?

- ¿Tom? Claro que sí. - Es el padre de la novia de Ricco.

¡Qué gracia! Era un chico muy divertido.

- Y educado. Erais una pareja muy curiosa. - Me sorprende que te acuerdes de él.

- Salúdale de mi parte. - Lo haré.

- ¿Sabéis algo de vuestro padre? - Vive en Londres.

- ¿Lo veis a menudo? - ¿Para qué quieren verlo?

- Igual los niños quieren verle. - Los niños ya son mayorcitos.

Si quieren, pueden llamarle. Pero no es que se maten por hacerlo.

Tampoco es que te hayan llamado mucho a ti.

Mamá, ¿por qué conservaste el apellido de papá?

- No sé. No lo pensé. - El otro es más bonito.

- ¿Y si te...? - Tu apellido es Madsen.

- Serías Schmidt-Kronborg. - ¡Vale! Esto funciona así:

Te puedes quedar aquí, pero no te metas con nuestras costumbres.

Puede que hayas olvidado lo poco fiable que eres, pero yo no.

Te puedes quedar hasta que mejores,

pero si quieres jugar a las familias, apadrina a un niño.

Muy bien.

- ¿Querías verme? - Sí, pasa.

No me apetece mucho hacerlo, si es lo que querías.

¡Menuda bromista estás hecha!

Bueno, si Rita ya ha terminado de compartir temas personales...

Sí, vamos al lío.

Anoche tuvimos una reunión del Comité del Azúcar.

¿El Comité del Azúcar? ¿Forma parte de la junta?

- Sí. - ¿Quién lo dirige?

Yo.

El padre de Viktor dijo que charlasteis de la regulación del consumo de azúcar.

¿Charlamos?

Dijo que estabas de acuerdo en que la mejor medida era prohibir el azúcar.

- Jamás he dicho eso. - Es una iniciativa estupenda.

- Pero, Helle... - Deja que termine, por favor.

El azúcar alborota a los niños y por consiguiente los cansa,

y los dulces, por desgracia, se pueden usar para comprar amigos.

Y pierden a los amigos cuando engordan. Un ecosistema perfecto.

- Rita... - No pasa nada.

- Rita y yo ya lo hemos hablado. - ¿Ah, sí?

En su lucha contra la autoridad, Rita teme que se la tache de hipócrita.

- ¿Es eso cierto? - No.

- Lo que dije fue... - Y ese es un primer paso importante.

De ti depende, Rasmus, o confías en mi opinión profesional,

o dejas que una empleada frustrada te manipule.

¡Solo me frustras tú!

Sí, bueno... hemos decidido crear

una especie de clase verde a modo de prueba,

los niños traerán fruta en vez de pasteles. ¡O incluso yogur!

Será tu clase, y Helle la supervisará...

¿Por qué mi clase?

Esben y su mujer se han ofrecido amablemente como asesores.

Tienen una página web con recetas y demás.

¡Bien!

- Bien. - Sí.

¿Por qué te hiciste profesora?

Siempre me ha fascinado la antigua Grecia.

Cuando no muchos podían permitirse una educación.

Si querías recibir educación, tenías que encontrar un maestro

que te enseñara.

Y tuvierais relaciones. Pero no relaciones sexuales, solo era entre hombres.

Se frotaban los penes entre los muslos.

- Así. - Vale.

Me gustaría recalcar que no voy a tocar los penes de los alumnos.

Apuntado.

Pero tenían razón en lo de que aprendes más si quieres a tu profesor.

Quiero ser la clase de profesora a la que quieren los niños.

Contarles cómo es el mundo y... ¿Y por qué te hiciste profesora tú?

No me acuerdo.

- Creo que querías estar al mando. - ¡No empieces tú ahora!

Lo siento.

Es para ti.

- ¿Qué? - Escalera.

Listo.

¿Quién lo ha dejado, tú o él?

Él. Te toca.

¿Te dio una razón?

- Es bastante obvio. - ¿Y eso?

No soy precisamente un partidazo.

- ¿Qué quieres decir? - Nada. Te toca.

¿A qué te refieres? Va.

- Sé lo que puedo ofrecer. - ¿Y qué es?

No importa.

Tengo un cuerpo bonito, soy divertida, pero no soy alguien con quien ir en serio.

- Tú también la tienes. - ¿Qué tengo?

Esa voz en la cabeza que tienen todas las mujeres de esta familia.

Esa que te dice que no eres nada, si no puedes conservar un hombre.

Tardé 40 años en aprender a ignorarla.

Y me costó la relación con tu madre. Pero tú...

No soy muy interesante.

No se me da bien nada.

Eres la chica más maravillosa,

más dulce y encantadora que he conocido nunca.

Lo eres.

¿Molly?

Hola, cielo. ¿Qué te pasa?

¿Molly?

- ¿Qué le has dicho? - Yo no he hecho nada.

- ¿Qué le has dicho? - Hemos hablado de su novio...

Y una mierda. Tú habrás hablado de su novio.

Has metido las narices en cosas de las que Molly no quiere hablar.

- Podría haberse negado. - Creo que lo acaba de hacer.

Me parecía que necesitaba hablar, y tú no estabas por aquí.

¿Me estás diciendo que no sé cuándo me necesita mi hija?

Es bastante insegura y hablar le ayuda.

¿No te bastó con joderme la vida a mí?

¿Entiendes por qué no quiero que te metas?

- ¿Por qué has venido? - ¿Adónde iba a ir si no?

Hay un millón de sitios. ¿Por qué has venido aquí?

¿Por qué ha venido aquí?

¿Podemos empezar de cero y dejar esto atrás?

Atrás te voy a dejar a ti.

He hecho lo que he podido. Espero que lo sepas.

- Ahora sé por qué me hice profesora. - ¿Qué?

Alguien me ha preguntado por qué me hice profesora, y ahora lo sé.

Te puedes ir esta noche.

Tengo que hacer un pastel.

¿Qué haces?

No te he oído.

Creía que te dolía la espalda.

Tenía que inventarme algo para que me dejara venir.

Ven aquí.

Es bastante evidente que tu madre y yo no...

Pero me alegro mucho de haberte podido conocer un poquito más.

- Y lo que dije, lo dije en serio. - Pues quédate un poquito más.

Jugaremos al Yatzy.

Ya...

¿Ha conocido a otra entonces?

Eso es duro. Y duele.

Pero no puedes quedarte en casa todas las noches con una anciana.

Hala, vete ya.

- Llámame si empeoras. - Lo haré.

Gracias por invitarme.

- Adiós, abuela. - Adiós, cielo.

- Jeppe. - Hasta luego, Lillebeth.

- Me ha gustado verte. - Bueno... Ya te puedes...

Adiós.

- Deja que te ayude. - No, yo puedo.

- ¿Pasas? - No. Necesito salir un rato.

Vale. Hasta luego.

No tenía ni idea que superas cocinar. No es tu cumpleaños, ¿no?

- He pensado que nos vendría bien - ¿Y todo esto?

- Lo ha hecho Rita. - Cuidado, no te alborote demasiado.

- Qué madura. - Bueno, me voy a clase.

La prohibición de azúcar sigue vigente.

Sí, para que los niños no traigan azúcar.

Pero los profesores son autoridades y pueden traer lo que les dé la gana.

¿Recuerdas que me preguntaste por qué me hice profesora?

Fue para proteger a los niños de sus padres.

Ten. Reparte esto por la clase. Diremos que lo has traído tú.

Cuidado con esa caja. Tiene recuerdos familiares.

Sí.

¿La cómoda no debería estar en la furgoneta?

Sí, la cogeremos después.

- Hola. ¿Qué haces aquí? - Nanna te manda saludos.

¿Nanna la de las...?

- Hemos comido juntas. - ¿Por qué?

Qué curioso. Dice que cada vez que creía que te conocía

te encontraba leyendo un libro, o le proponías ir a ver un museo.

Es muy maja.

¿No estás enfadada?

El contrato.

- No sé qué tengo que hacer. - Lo averiguaremos. Juntos.

Perdona. No te pago para hablar.

Ya no tiene que pagarme.

- ¿Nos vamos? - ¿Te llevo?

- ¿Puedes tú sola? - No lo sé. Sube.

¡Se te da bien!

- Hola, Viktor. - Hola.

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