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Diosa de los diez mil nombres.
Señora de la Vida.
Señora del Terror.
Aquella que vaga por los desiertos y yerra por la tierra baldía.
Si es necesario, lo volveremos a intentar.
Así fue al principio de los tiempos,
cuando su aliento abrasador creó el desierto.
Que así sea.
Ven, Sejmet.
Ven, noche eterna.
Llena nuestros corazones de dicha.
Hace falta fuerza para ser su sagrada portadora.
¿La sientes?
¿Sientes a la diosa en tu interior?
Otra vez no.
CASTLEVANIA: NOCTURNO
No podías haberlos salvado.
No solo elijo las luchas que puedo ganar.
- Pues eres un necio. - No.
Es que no soy un animal.
¿Por qué no vuelves con los tuyos?
Ya he visto suficiente, Olrox.
Y sé que hay cosas por las que vale la pena morir.
Y otras por las que no.
Lo hiciste para mí.
Lo miraba cuando me costaba dormir,
e imaginaba a los pájaros alzando el vuelo.
Inventaba historias de los sitios a los que iban
y siempre imaginaba que volvían.
Es una suerte
que lo que amamos vuelva a nosotros.
El sol se pone rápido.
¿No está más silencioso?
Y noto un olor en el aire.
A hierro.
A carne.
A sangre.
La Guardia Nacional.
Al completo.
¿Quién habrá sido? ¿Los vampiros?
No a la luz del día.
Los llevan a la abadía.
Erzsebet tendrá mañana un nuevo ejército de seres.
Gracias a él.
Le he cogido cariño a este artilugio.
He nacido tres veces.
La segunda vez, como vampiro.
Y la tercera…
como algo nuevo y glorioso.
- Annette. - Annette.
Annette.
Annette.
Annette.
Annette.
Annette.
¡Annette!
Annette.
No pasa nada. Solo era un sueño.
¿Esos también son sueños?
Es obra de Erzsebet.
Estamos a kilómetros de Machecoul.
Tiene acólitos en todas partes.
Sigue remando.
¿Vas a dejarlos atrás?
- No podemos distraernos. - Pero hay gente en ese pueblo.
Los matarán si no los ayudamos.
Tiene razón.
No podemos pasar de largo.
Si nos paramos a rescatar a cada aldeano,
Erzsebet gobernará todo el país antes de que podamos pararla.
Richter.
¡Socorro!
Por ahí estaréis a salvo.
¡Corred!
¿No os han dicho que con la comida no se juega?
A mí tampoco.
Creo que los he matado a todos.
No podrán informar a Erzsebet.
¿Qué?
Ayer, cuando luchamos con aquellos vampiros…
puede que se me escapara adónde vamos.
- Estaba… - Fanfarroneando.
Como siempre.
Lo siento. Fue una estupidez. No lo pensé.
No, no lo pensaste. No piensas.
Lo hecho, hecho está, Alucard. Vamos a seguir.
Oye…
Gracias.
Eras capitana del Ejército Revolucionario.
Sí.
Y ahora soy…
algo nuevo y glorioso.
¿Qué eras tú?
Desde pequeño,
soñaba con la ópera.
Cuando cantaba, la gente me adoraba.
Silbaban, vitoreaban y lanzaban monedas a mis pies.
Vestía sedas parisinas.
Bebía champán.
Pero el mundo es oscuro y cruel,
y está lleno de monstruos.
Y no lo podía soportar.
Tú tampoco podías, capitana.
Por eso te uniste al Ejército Revolucionario.
Sí.
Para purgar el mundo de monstruos.
Pero aquí estamos.
María.
¡María!
Cambian cuando me enfado.
¿Saldrán de otro lado?
¿O los cambio de alguna manera?
A lo mejor creo monstruos.
Como mi padre.
Todo esto es culpa mía, por haber vuelto a la abadía.
- Que tú… - Nada de esto es culpa tuya.
Mi deber era protegerte y lo volvería a hacer mil veces.
En este lugar te enseñé a invocar a criaturas de otros mundos.
A controlar tu magia.
¿Recuerdas lo que te dije?
Que la magia es sutil como una espada
y tiene doble filo.
Se puede usar para sobrevivir o para masacrar.
Tal vez ya sepa suficiente sobre supervivencia.
Alucard va de camino a París.
Partiré pronto, su Magnificencia.
Les daré un susto a esas alimañas.
Pronto, Sejmet volverá a estar completa.
Y yo también.
Mirad, quiere una recompensa.
Será un placer.
De rodillas.
Salve, Guardiana de la Luz,
Madre de los Muertos.
Olrox.
Una vez más, me pregunto dónde has estado.
Admirando la brutalidad con la que masacraste al ejército.
¿Qué ha hecho este?
Demostrar su sincera de lealtad.
Y me doy cuenta, Olrox,
de que tú no has hecho tal cosa.
Como bien sabe, la admiro y sirvo, diosa.
Sacrificamos todo lo que teníamos para servir a Erzsebet.
¿Qué has sacrificado tú, Olrox?
¿Por qué morirías?
¿O por quién?
Solo por usted.
Si me amas, Olrox…
que se te vea en la cara.
Nuestros hombres han muerto.
Y, sin embargo, aquí seguimos nosotros.
¿Qué haces aquí, Mizrak?
Decirte que aún no es tarde, Emmanuel.
Recordarte que incluso en la hora final, el ladrón se arrepintió y fue perdonado.
¿Cómo me puedo arrepentir yo?
¿Deshaciendo a los seres?
¿Volviendo a comprar mi alma?
Me matará si la desobedezco.
El hombre que conocía no temía morir.
No me cuestionarías si hubieras vislumbrado el más allá.
Si lo oyeras al ponerse el sol.
Risas suaves.
El infierno.
Esperando.
Susurrando tu nombre.
Me dijiste que valdría la pena
porque usarías a los seres de la noche para matar a Erzsebet.
¿Por qué no lo haces?
Porque ahora sé que los aplastaría con la palma de la mano.
Luchaste para librar al mundo de las garras de los revolucionarios
y ahora se lo entregas a ella.
Pensé que podía usar armas infernales para luchar por el cielo.
Cuando Erzsebet devore el sol y suma este mundo en tinieblas,
ellos serán los más afortunados.
Los que no vivieron para verlo.
Cuando toqué el Otro Mundo,
fue como abrir un agujero en el tejido del mundo.
Recuerdo que me aterrorizaba lo que podría encontrar.
He sentido ese miedo muchas veces.
Te ha frenado.
Las siento.
Las cosas extrañas del otro lado.
Las criaturas que quieren salir.
¿Qué es un monstruo?
Nunca lo controlarás si lo temes.
Para controlarlo como a mis pájaros, debo utilizar parte de su naturaleza.
Ser como él.
Poderosa. Depredadora.
Letal.
María, apártate.
¿Quién eres?
¿Qué haces aquí?
Intento salvar a tu hija. De ti.
¡No, por favor! Ella es distinta.
Enséñame una rata distinta a las demás ratas.
He visto cientos de vampiros y son todos iguales.
Lo siento.
Juste.
No quiero matarte.
¿Qué son?
La Guardia Nacional.
Me pone enferma mirarlos.
Ha sido él quien los ha convertido en seres de la noche.
Hay que detenerlo.
¿Eso es otro ser de la noche?
Drolta.
¿Cómo es posible?
¿Dónde está María?
¡No!
Va a la abadía.
Juste, ve tras ella.
Yo no llegaré a tiempo para salvarla.
- ¿Salvarla de qué? - De lo que va a hacer.
Va a matar a su padre.
Mirad todo esto.
Ya nos queda poco.
Para lograr lo que siempre hemos querido.
Volveré al atardecer.
¿París siempre es así?
Noto la tensión.
Va a ocurrir algo.
Creo que ese es el rey.
Ya no.
¿Qué Luis es este? He perdido la cuenta.
Lo llaman Luis el Último.
Estoy a favor de decapitar a vampiros
y a gente mala de verdad.
¿Esto no es pasarse un poco?
¿Cómo puedes decir eso?
Es que no acaba de parecerme justo.
Apoyo la Revolución, pero él no es un mal hombre.
Hasta María dice que no es un rey especialmente malo.
Y todos esos linajes…
Los Borbones. Los Belmont.
Ya, te pareceremos bastante inferiores, porque estás emparentada con un dios.
No se trata de reyes buenos o malos.
Nadie puede reinar de forma inocente.
Este es el precio.
Así es como abrimos la puerta al cambio.
Con la navaja nacional.
No me digas que eres monárquico.
Soy realista.
Y muy mayor.
No es que cuando has vivido siglos todo dé igual,
pero acabas viendo los patrones de las rebeliones.
Empiezan con esperanza y acaban con sangre.
O empiezan con sangre y acaban con sangre.
Annette. ¿Qué pasa?
Annette.
¿Annette?
Subtítulos: Alba Vidal
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