All language subtitles for Anna and the King of Siam

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Original subtitles

ANA Y EL RE Y DE SIAM

En la época victoriana, a principios de la década de 1860,

una joven inglesa, ante la difícil tarea de ganarse la vida,

aceptó el trabajo de profesora de inglés de los hijos del rey de Siam.

Su llegada a Bangkok supuso el inicio de una aventura necesaria y casi aterradora

en ese país extraño y aún con tintes primitivos.

- Traeré a alguien que lleve el equipaje. - Gracias.

Madre, esta gente es muy rara. Van todos descalzos.

No te alejes mucho, Louis. Vigílalo, Beebe.

- Sí, memsahib. - Memsahib, ¿quién ha venido a recibirnos?

Ya vendrá alguien, Moonshee. Vigila el equipaje.

No ha venido nadie a recibirla. ¿Seguro que tenían constancia de su llegada?

Todo esto debe de resultarle muy extraño.

No se crea. Es como si ya conociera Siam.

He leído un libro muy interesante en el barco, escrito por un hombre que visitó el país.

No se ría, es muy bueno.

- Sabía que ése es el palacio real. - Así es.

¿Lo ve? ¿Ha entrado alguna vez?

Lo conozco casi entero, excepto, claro está, el nang hahn.

- Se refiere al harén. - Es un lugar impresionante.

Algunos lo llaman el universo, con un solo sol y mil lunas.

- El rey es el sol, naturalmente. - Válgame Dios.

Tienen mucha imaginación.

También dicen que es el disco de luz sobre el que todas giran.

¿ Y cuántas mujeres giran alrededor de ese disco de luz?

Unas mil.

¿De verdad?

El libro no decía nada de eso.

No tengo nada en contra de su libro, pero mire a su alrededor.

Esto es Siam. Ni siquiera hay un consulado.

Verá...

Vaya.

Supongo que vienen a recibirme.

Le presento a su excelencia el Kralahome, primer ministro de Siam.

Mem Anna Owens.

¿Es usted la profesora de los hijos del rey?

- ¿Tiene amigos en Bangkok? - No conozco a nadie en Bangkok.

¿Está casada?

Lo estaba. Mi marido murió.

- ¿Cuánto hace que murió su marido? - Casi un año.

¿A qué se dedicaba su marido?

Era oficial del ejército británico, combatió en...

Pregúntele a su excelencia para qué quiere saberlo.

Mi señor dice que si él pregunta, usted debe responder.

Dígale a su señor que se interese por mi labor como institutriz.

No es necesario que hurgue en mi vida privada.

Mi señor dice que no tiene por qué decir nada. Sus esclavos la llevarán a palacio.

Dígale que espere.

Me prometieron que me facilitarían una casa a mi llegada. Desearía que me llevaran.

Mi señor dice que si no desea ir a palacio, puede ir a donde le plazca.

Qué hombre más maleducado.

En su libro debería decir que aquí hacen preguntas personales por educación.

No ha sido maleducado. Ha venido a recibirle en persona.

Y usted es una mujer, y las mujeres no existen en Siam.

Espero no volver a tratar con él en el futuro.

Le conviene saber que no podrá hacer nada sin él.

Si fuera usted, iría a verle por la mañana para decirle que lo siente, que no entendió.

O lo que se le ocurra.

Parece que dormirá a bordo esta noche.

No podré acompañarla por la mañana y estar temprano río abajo.

Encontraré a alguien.

- Gracias, capitán Orton. - No hay de qué.

Y no se preocupe.

El rey ha pagado su pasaje, y es muy cuidadoso con su dinero.

Se encargará de que pueda realizar su trabajo.

No nos va a esperar.

Buenos días. Me gustaría ver a su señor.

Voy a ver. Espere aquí.

- Escriben de una forma muy rara. - No seas grosero.

- Acompáñeme. - Gracias.

Espere.

- ¿Qué dibujo ahora? - Dibuja un elefante.

Acabo de dibujarlo. ¿Por qué no podemos irnos?

Vamos a esperar.

Mi señor desea saber por qué ha venido, qué quiere.

No comprendí el honor que supuso que su excelencia viniera a recibirme.

Siento haber sido desagradecida, y he venido a comunicárselo.

Mi señor desea saber si lamenta de corazón tener mal carácter,

o si lo dice para recibir su favor.

Yo...

Las dos cosas. Lo siento y me gustaría que me ayudara a comenzar mi trabajo.

¿Por qué no lleva un abrigo?

- Silencio. - No me gusta.

- ¿Cómo te llamas, chico? - Louis Owens, señor.

- ¿Te doy miedo? - No.

Eso está bien. Me caes bien.

- Siéntese. - Gracias.

Su excelencia habla inglés. No lo sabía.

No hay por qué saberlo todo de entrada.

¿Por qué no quiere vivir en palacio?

Necesito un lugar adonde ir cuando acabe mi jornada de trabajo.

¿Qué quiere hacer por las tardes que no pueda hacer en palacio?

No lo entiende. No es un simple capricho.

Acepté el trabajo de profesora para ganarme la vida y la de mi hijo.

- ¿No se ha vuelto a casar? - No.

Lo único que quiero es criar a mi hijo.

Se parece mucho a su padre, y quiero que crezca así.

Es muy difícil hacerlo en un país extranjero, por eso necesitamos una casa.

Es muy importante para mí, su excelencia. Debe creerme.

- ¿Dice que el rey le prometió una casa? - Tengo las cartas.

No hace falta que me las enseñe, la creo.

Pero a veces Su Majestad no recuerda todo lo que promete.

¿No podría recordárselo?

Mem, si le digo al rey que no cumple una promesa, se enfadará.

Lo enfadaré cuando se trate de asuntos más importantes.

Si le da miedo decírselo, lo haré yo. ¿Podría concertar una audiencia?

¿Le va a decir al rey que no cumple su promesa?

Si es necesario. Si se enfada por no cumplir su promesa...

Me encargaré de que la reciba.

¿Cuándo?

No lo sé. Su Majestad está muy ocupado.

¿No recuerda que me pidió que viniera?

El año nuevo y usted llegan al mismo tiempo. El año nuevo es más importante.

Sólo serán 10 minutos...

Después de año nuevo, se celebra, durante una semana, un festival llamado Songkran.

- Después, la incineración de su primo... - Pero seguro que...

...y Su Majestad navega río arriba para recibir el elefante blanco sagrado.

Después, la ceremonia de tonsura de la hija mayor.

¿Y qué hago yo en todo ese tiempo?

- Vivir en el palacio y esperar. - Pero he venido para enseñar.

Mem, este país se creó mil años antes de su llegada, y debe continuar igual.

Es posible, pero mantendré mi parte del trato, y espero que el rey mantenga la suya.

Mem, no creo que el rey recuerde su promesa.

Lo que sí creo es que será una audiencia interesante.

No abras éste. Está lleno de trastos.

- Sí, memsahib. - Deja de llorar.

Moonshee llegará en cualquier momento.

No volveré a verlo. Han dicho que no puede vivir aquí con nosotros, y...

Debes de haber entendido mal. Es sólo que no hay espacio para él.

- Sí, memsahib. - ¿Recuerdas dónde puse las sábanas?

- Fuegos artificiales. - Es año nuevo.

No. Estamos en abril.

Aquí es año nuevo.

No pegaré ojo esta noche si no encontramos las sábanas.

- ¿Veremos los fuegos después de cenar? - Ya veremos.

Están aquí, ya me acuerdo. Toma.

Vamos, cielo. Veamos qué podemos cenar.

Queremos cenar.

Algo de comer.

Comer.

Un momento.

¿En qué parte del palacio estamos?

Las pobres, parece que no entienden.

¿Por qué han cerrado la puerta?

No lo sé.

¿Qué hacen ahí?

Por eso no puede vivir Moonshee con nosotros.

Qué tonta he sido.

Y lo dije tan convencida.

Tendrás que perdonarme.

Te dije que tendríamos una casa, y te he traído a un harén.

¿Qué es un harén?

Es...

No me lo preguntes.

Debo tener una buena respuesta, y la tendré,

pero no se me ocurre una ahora.

MAYO, JUNIO

- ¿Tengo que llevar este traje? - No te quejes.

¿Dónde he puesto el... ? Ahí está.

Ha llegado el día.

Es una pena que haya tenido que esperar a que pase año nuevo y la incineración,

pero, al menos, será antes del elefante blanco.

- ¿Quién me presentará ante el rey? - Lo haré yo mismo.

Antes, le enseñaré cómo comportarse en presencia de Su Majestad.

Supongamos que el Señor de la Luz está ahí sentado, y aquí está la puerta.

- Es una costumbre del país. - Lo siento mucho, pero no puedo.

Su Majestad se toma muy en serio este asunto.

Tengo intención de mostrarle el máximo respeto a Su Majestad,

pero no me arrastraré por el suelo.

No lo haría ni ante mi propia reina.

- ¿Qué hace en presencia de su reina? - Se lo mostraré.

Haga lo que quiera, Mem.

Pero recuerde que no es la única con carácter, el rey tiene carácter también.

Regresaré en su debido momento.

Espere aquí.

Puedo andar de rodillas si quieren. Es fácil.

Entrarás y harás una reverencia como te he enseñado.

Ni se te ocurra arrastrarte como un gusano. Ni se te ocurra.

Quizás no quieren que estemos aquí.

Todo esto es pueril.

Si está lista...

Desde hace tiempo.

Lo siento, Mem. Su Majestad ha concluido el período de audiencias.

- ¿No nos va a recibir? - Otro día.

- Deseo ser presentada ahora. - No se lo aconsejo.

¿Quién?

Su Majestad, le presento a la nueva institutriz inglesa, la Sra. Anna Owens, y su hijo Louis.

¿Cuántos años tiene?

No parece una persona científica que enseñe en una escuela. ¿Cuántos años tiene?

Tengo 150 años, Su Majestad.

¿En qué año nació?

En 1712, Su Majestad.

- ¿Cuántos años lleva casada? - Unos cuantos, Su Majestad.

¿Cuántos nietos tiene? ¿Cuántos?

Ahora no responde tan rápido.

Mis preguntas son mejores que sus respuestas.

¿No tiene miedo de decirle al rey que algo no es de su incumbencia?

Tenerle miedo a Su Majestad no sería un cumplido.

No tener miedo es bueno en una mente científica.

Tal vez sea buena profesora.

Éstas son mis esposas.

Ésta es Chow Chon Son Klin, mi favorita.

No hablan inglés, y yo no puedo enseñarles porque estoy ocupado con asuntos políticos.

Va a traer a mis hijos.

Tengo una idea. Le enseñará a mis esposas.

Siam será un país muy moderno. Todos hablarán inglés.

Será un placer, Su Majestad.

Ahí vienen mis hijos.

¿Lo ve? La mayoría son niños.

Eso no es todo. Hay más.

¿Cuántos son?

No están todos. Sólo los que tienen edad de ir al colegio.

Tengo 67 hijos. No son muchos. Me casé un poco tarde.

¿Cuál es el mayor?

Ése, el príncipe Chulalongkorn.

Ésta es la princesa Fa-Ying.

Éste es el príncipe Tae Wa Wong. Éste...

Demasiados. Tardará en aprenderse los nombres.

Son todos muy guapos. Me hace desear tener 67 hijos también.

Eso es imposible. Muy graciosa.

Venga.

Doy el visto bueno a que la Sra. Owens enseñe a mis esposas y a los niños.

- Gracias. - Las clases empezarán el próximo jueves.

- Es el mejor día según los astrólogos. - Muy bien.

Estoy encantado con esta dama. ¿Por qué no se me ha presentado antes?

"¿Cuántos nietos?".

Puede retirarse.

Hasta la vista, su excelencia. Vamos, cielo.

- ¿Éste es el colegio? - No lo sé, pero lo averiguaremos pronto.

¿Es que ni las clases empiezan a su hora aquí?

Tal vez los astrólogos hayan pasado por alto una estrella.

- ¿Qué ocurre ahora? - No lo sé.

Seguro que tiene que ver con el rey.

12 de junio de 1862.

Es un tonto. ¿Entiende el significado de la palabra "agilidad"?

Su Majestad está haciendo una buena demostración.

¿Lo ves? Ella lo entiende.

Este ignorante y vago es mi secretario. No entiende nada.

Lo único que hace es dormir.

El 12 de junio de 1862, que es hoy y, por lo tanto, mi cumpleaños.

Soy joven y fuerte.

- ¿Es que no tengo agilidad para ser rey? - Por supuesto.

Entonces, ¿cómo puedo ser un "delegado"? ¿Cómo?

Tal vez si Su Majestad se explica...

Un cumpleaños debe ser un día feliz. ¿Y qué es lo primero que me pasa?

En un periódico inglés traído de Singapur dice que soy un "delegado".

Un rey no puede ser un "delegado".

¿Cómo puedo ser un delegado?

¿Y quién realiza mis tareas? Respóndame.

Su Majestad, creo que dice "delgado".

Confunde "delegado" con "delgado".

No quieren decir que sea un delegado, sino que está delgado.

¿Por qué me contradice?

- Sólo intento ayudarle. - ¿Diciendo que no tengo razón?

¿Cómo es posible que el rey no tenga razón y una mujer sí?

Me temo que ha ocurrido varias veces.

Está claro que no es científica. ¿Qué hace aquí?

Me dijo que iba a inaugurar las clases esta mañana.

Mis astrólogos son unos necios. ¿Cómo puede ser hoy un buen día de colegio?

Puede retirarse.

Como desee.

Pero ya que no va a inaugurar las clases, quisiera discutir algo con usted.

Me gustaría asentarme en mi propia casa mientras tanto.

- ¿Qué casa? - La casa que me prometió.

Las condiciones han cambiado. ¿No va a enseñarle a las mujeres?

- Por supuesto. - ¿Cómo va a hacerlo si no vive aquí?

Nos gustaría que residiera en este palacio.

Si Su Majestad recuerda, me prometió una casa.

Recuerdo lo que prometí. ¿Quién es el rey aquí?

Se lo recuerdo.

No sé qué sucederá.

Lo único que sé es que está usted a mi servicio,

y me gustaría que residiera en este palacio.

Así que obedezca.

Obedeceré sus órdenes siempre y cuando estén relacionadas con mi labor docente.

Vivirá en el palacio. Vivirá...

Vuelva.

Se lo ordeno, vuelva.

El rey no tiene buenos modales. ¿No le enseñó su madre que no debe gritar?

Parece que las mujeres no pintan mucho aquí.

"¿Cómo es posible que el rey no tenga razón y una mujer sí?".

No permitiré que el disco de luz me hable así.

Llévate a Louis a la otra habitación. ¿Qué quiere?

Me han ordenado entrar en la ciudad prohibida para acompañarla

a la casa que Su Majestad le ha concedido generosamente.

- ¿Una casa fuera del palacio? - Su Majestad quiere que comunique

su deseo de cumplir enteramente su promesa.

¿Esto es?

Apártese de mi camino.

¿Cómo era? ¿Tiene un establo para mi pony cuando tenga uno?

Es horrible.

Y lo ha hecho a propósito para darme una lección y ponerme en mi sitio.

Lamentará lo que ha hecho.

Si sabe qué significa "lamentar".

Deshaz el equipaje.

- Pero usted dijo... - No importa lo que dije.

Me dará una casa antes de que me vaya aunque tenga que estar aquí toda la vida.

No pienso marcharme y ver cómo se ríe de mí.

La Sra. Owens ha cambiado de idea y vivirá en el palacio real,

por lo que estará disponible a todas horas.

Os ordeno que seáis aplicados

y que aprovechéis esta oportunidad por vuestro propio bien y por el bien del país.

Atención, por favor.

Orden, por favor.

Silencio.

¿Es que nadie sabe inglés?

Creen que lleva ese vestido porque tiene esa forma por debajo.

- Habla inglés. - Buenos días, señor.

Me alegro mucho de verle.

Pienso mucho en usted.

En el principio, Dios creó el cielo y la tierra.

Un misionero.

¿Le enseñó inglés un misionero?

Thiang.

- ¿Lady Thiang? - Sí, señor.

Qué suerte. Le rogaría que me ayudara a explicarle a los demás.

Sí, señor.

Buenos días, señor.

Comencemos la clase.

La manera normal de empezar sería con el alfabeto inglés,

pero me gustaría inculcarle a Su Majestad el sentir del pueblo inglés.

Por lo tanto, empezaremos aprendiendo una canción o dos,

o una frase o dos,

que expresen el sentir inglés.

Por ejemplo, ésta.

Es un antiguo proverbio.

"Si un hombre me es infiel,

la culpa es suya".

"Pero si dejo que me engañe dos veces,

la culpa es mía".

No es un buen día. No habrá muchos regalos esta mañana.

¿Quién eres?

Soy Tuptim.

La ha enviado el gobernador de la provincia de Laos. Es la hija de su hermano menor.

¿Qué favor querrá ahora ese gobernador?

No importa. Escríbele una carta de agradecimiento.

Que sea una carta bonita.

SÓLO HAY UNA COSA QUE UN HOMBRE QUIERA MÁS QUE SU CASA: SU HONOR

¿Quién ha enviado esto?

No lo sé, Su Majestad.

FABRICADO EN INGLATERRA

Tiene algo escrito.

Léemelo, padre.

No lo entenderías, pequeña.

Pero llevo un mes estudiando.

La profesora inglesa dice que soy muy lista y que estarás muy contento.

Dime algo que hayas aprendido en clase.

Buenos días. Ésta es la reflexión de hoy:

"Una promesa tardía es justicia aplazada".

"Una promesa incumplida es la verdad no contada".

"Este u oeste,

nada como estar en casa".

Hogar, hogar, dulce hogar.

No hay nada como estar en casa.

No hay nada como estar en casa.

Aunque sea modesta,

no hay nada como estar en casa...

Ya vale por hoy. Ahora pasaremos a aprender el alfabeto.

Mirad en vuestras pizarras y prestad atención mientras pronuncio las letras.

A.

B.

C.

D.

E.

Buenos días, Su Majestad.

¿Va a dirigirle unas palabras a la clase esta mañana?

F.

G...

No hay nada como estar en casa...

Aquí no se canta. Si es necesario, lo haré yo.

Su Majestad.

Ha comenzado, Toongramon.

Hemos perdido Camboya.

El gobernador de Camboya ha firmado un tratado con Francia.

La han declarado independiente de Siam y la han incorporado a su protectorado.

Y ese gobernador os sigue declarando lealtad.

Entonces...

Ya se han infiltrado.

La desintegración de Siam ha comenzado.

Sabemos desde hace tiempo que este momento llegaría.

Y ya ha llegado. ¿Qué hacemos?

Nada.

No haremos nada al respecto.

Porque no hay nada que podamos hacer.

Vuestro padre apresó una vez a un hombre parecido

y le quemó los ojos.

Lo metió en una jaula y lo colgó al sol sobre un arroyo

hasta que enloqueció.

No podemos malgastar energías en algo que no se puede cambiar.

Ahorraremos la fuerza y astucia que nos quedan para defender lo que resta de Siam.

Y si no podemos salvar lo que resta, salvaremos lo que podamos.

Decidme una cosa, Toongramon.

Hace mucho tiempo, os pedí que vivierais una vida en paz y fuerais el rey.

Si os pidiera ahora que tomarais una decisión, ¿qué responderíais?

Pensad bien la respuesta.

Pensad en lo que puede significar para vos.

Te sientes responsable de mí, ¿verdad, Cha Kum?

Seguiríais viviendo en paz en el monasterio si no os hubiera convencido.

Tal vez aún estéis a tiempo de regresar. Pensadlo bien.

El monasterio en vez de este lugar, donde sólo hay enemigos y peligros.

Sabéis bien que éste no es el final.

Los barcos europeos se fortalecerán en nuestros mares, ansiosos de conquista.

Ellos tienen la fuerza,

y la astucia.

Saben poner a los nobles en vuestra contra, sobornarlos y amenazarlos.

¿Cómo mantendréis la unidad de Siam con enemigos dentro y fuera?

Lo único que conseguiréis es morir por una causa perdida.

Os he hecho un flaco favor al poneros en esta situación.

Te atribuyes demasiados méritos, Cha Kum.

Todo hombre nace para desempeñar una labor, y yo nací para desempeñar ésta.

Recuerda que fui príncipe antes que monje.

Te pregunto:

Si estuvieras en mi lugar, ¿qué decisión tomarías?

Entonces confía en mí tanto como confías en ti, amigo mío.

Si tuviéramos más tiempo...

- Ha puesto a alguien a tocar. - ¿Quién?

Esa mujer y su casa.

Ya basta.

Aprende de ella, amigo mío, y nunca te des por vencido.

- Dale una casa. - Pero...

Dale una casa. Si ha de ser una señal, se merece una recompensa.

Y si no lo es...

Dale una casa de todos modos, antes de que me vuelva loco.

- Muy bonita. - Sí, Mem.

Aquí no hay pescado.

No hay pescado.

¿Le gusta?

Parece una casa muy acogedora.

Deseamos que esté completamente satisfecha.

Lo estoy. Completamente, su excelencia.

Dije que tendría una casa, y ya la tengo.

Pero ahora puede decirle al rey que no la quiero.

No viviría en ella aunque tuviera un tejado de rubíes.

Y puede decirle otra cosa.

No viviré en un país en que una promesa no significa nada.

No me quedaré ni un minuto más de lo necesario aunque me diera el palacio entero.

Hasta la vista, su excelencia.

Voy a ver a qué hora zarpamos. Creo que podemos subir a bordo por la mañana.

Dile a Louis que volveré pronto.

Sí, memsahib.

¿Cómo se atreve a tratarme así? Le exijo una explicación.

- Silencio. - Soy ciudadana británica.

Eso no le aporta seguridad.

Podría hacer que la matasen si quisiese. Aquí es muy fácil.

Señor, disfrute de su triunfo sobre la casa,

porque está a punto de conseguir un triunfo mayor.

Quiero pedirle algo. No exigirle, sino pedirle.

Quiero que se quede en Siam. Podría pasarlo bien si quisiese, señor.

Me pida lo que me pida, no lo haré.

- Si no se queda, ¿adónde irá? - No lo sé.

- ¿Tiene donde vivir? - ¿A usted qué más le da?

- ¿Lo tiene, señor? - Deje de llamarme "señor".

Le llamo "señor" para que no se sienta inferior como una mujer.

Pero si sigue hablando como una mujer, dejaré de llamarle "señor".

Cree que aquí no es de utilidad, pero eso podría cambiar.

¿Cómo es posible, si el rey cambia de opinión de un día para otro?

- El rey no es un hombre corriente. - Ya lo creo que no.

- Es un hombre solitario. - "Solitario".

La he estado observando, y la necesitamos aquí.

Conoce la verdad de muchas cosas, y sé que tiene el coraje de decirla.

El rey no tiene a nadie como usted. Tiene muchas esposas, pero no le ayudan.

Usted le da su punto de vista de mujer, mientras ellas no.

La escuchará, ya que sabe que usted no busca su propio beneficio.

De ninguna manera. Y menos revolotear a su alrededor.

- No necesita ayuda. - ¿Es que no se da cuenta?

Es dos hombres.

Una parte de él es rey, como lo fue su padre.

La otra parte trata de ser un hombre moderno.

Un hombre de ciencia que desea aprender cosas modernas para salvar a su país.

Pero los avariciosos europeos ya están aquí.

Dicen que Siam es una tierra de bárbaros que debe ser gobernada por ellos.

Por eso el rey debe aprender cosas modernas.

Realiza una labor demasiado grande para un solo hombre, sin ayuda.

Su propio pueblo es su enemigo. No quieren cambiar.

Y a veces, lleva dentro el enemigo que no puede cambiar.

¿Es que está ciega? ¿No tiene ojos?

No vive fríamente, guiado por la razón, como yo.

Sino por el corazón.

Por el corazón, como es obligación de un rey.

Se encuentra en un dilema.

¿A quién puede acudir? ¿En quién puede confiar?

Es un hombre solitario.

Un hombre muy extraño.

Aun así, moriría por él.

Lamento no haber sido muy comprensiva.

No puedo prometer que será una tarea fácil.

Tenemos un proverbio que dice:

"Si vas por tierra, te encontrarás con un tigre".

"Si vas por el río, te encontrarás con un cocodrilo".

Pero para usted, será un lugar donde empezar una vida.

"Su Majestad sugirió una vez que podría servirle de ayuda

con el correo y traduciendo...".

Alak, voy a dictar una carta.

A la Sra. A. Owens, por generoso acuerdo, institutriz de la corte de Siam,

etcétera, etcétera, etcétera.

Estimada señora, he recibido su carta en la que me ofrece su ayuda.

Como respuesta, le recuerdo que fue contratada como profesora, y nada más.

Pregúntese a sí misma si sus alumnos están más interesados en aprender el idioma

que en ciertas canciones y proverbios sobre casas.

L, M, N, O, P, Q, R, S, T,

U, V, W, X, Y, Z.

A, B, C, D, E, F, G...

No voy a responder.

- ¿Hablas inglés? - Mi familia habla inglés mucho tiempo.

- ¿Cómo te llamas? - Tuptim.

Es muy gracioso, pero no nos permite trabajar.

Llévatelo hasta que terminen las clases.

Se portará bien.

Es muy listo.

Pero no puedo permitir que se quede. Llévatelo.

Si hace que la gente se ría en este palacio tan aburrido, es bueno.

No quiero tener que comunicárselo a Su Majestad.

Su Majestad me lo regaló.

Pero no para que lo trajeras a clase.

Dígaselo al rey...

si es lo que quiere.

Mem.

No discuta con la nueva favorita del rey. Saldrá perdiendo.

¿Tuptim... ?

Sigamos con la clase. Ya hemos perdido demasiado tiempo.

Mem, hay una cosa en este libro que no me creo.

¿El qué, príncipe Chulalongkorn?

El mundo es una gran pelota que gira sobre un palo que tiene clavado en el medio.

Todo el mundo sabe que el mundo se posa sobre la gran tortuga,

que evita que se vaya a las estrellas.

- ¿De dónde has sacado ese libro? - Se lo di yo.

- No lo hagas sin mi permiso. - Lo siento.

Hay muchas historias sobre el mundo,

y cuando avancemos en los estudios, te las explicaré.

De momento, nos dedicaremos al alfabeto.

Pero ya me sé el alfabeto. A, B, C, D, E, F, G, H, I...

Silencio.

Sé que aprendes con rapidez, y haré todo lo posible por ayudarte,

pero de momento, me gustaría que recitaras con el resto de la clase.

¿Quería verme, lady Thiang?

Sí, señor.

Le agradezco que se quedara. Gracias por advertirme sobre Tuptim.

Sí, señor.

No entiendo por qué Tuptim es la favorita.

Creía que lady Son Klin...

¿Por qué cree que lady Son Klin no está aquí?

- Creí que estaba enferma, o... - Está en la cárcel.

- ¿Por qué? - Porque le gustan los juegos de azar.

Es la ley. Pero no iría a la cárcel si todavía fuese la favorita.

- ¿Hay algo que podamos hacer? - Es joven.

Se acostumbrará a esas cosas.

La ayudaré cuando pueda.

Pero es difícil. Ya no recibo el favor de mi señor.

No por mucho tiempo.

Sólo pruebo la comida en la mesa de mi señor.

- ¿Por miedo al veneno? - Sí, señor.

Protejo a mi señor. Eso es todo.

- Lo siento. - No, señor.

No lo sienta por mí.

Soy la madre del príncipe.

- ¿El príncipe Chulalongkorn? - Sí, señor.

Sí, mi pequeño.

- ¿Le gusta mi pequeño? - Por supuesto.

¿Cree que mi pequeño aprenderá?

- Sí, parece muy listo. - Por favor...

¿No le importa que le cueste trabajo aprender de una mujer?

Quiere aprender.

Por favor, ayúdele a aprender toda la sabiduría.

Eso es lo más importante.

Por supuesto. Y seguro que lo hace muy bien.

Después de tanto trabajo, me vendría bien una taza de té.

Gracias por toda su ayuda.

Adiós, señor.

¿Listos para el té? Yo sí que lo estoy.

Nosotros también, supongo.

¿Cuál es el problema?

- Será mejor que me lo digas. - No lo entiendo.

Dice que nadie puede tocarle la cabeza porque es sagrada. Y sus hombros también.

El que me pegue en la cabeza morirá.

Cuando sea rey como mi padre, nadie tendrá su cabeza por encima de la mía.

Sólo saben pelear con un palo largo,

y se golpean las espinillas y las piernas.

Podríamos darnos patadas, pero tampoco quiere hacerlo.

Requiere mucha pericia. Le habría dado una paliza.

Ya veo.

Pero antes decidme por qué tenéis que pelear.

Me ha dicho que no soy hombre porque te pedí perdón por haberle dado el libro,

y un hombre nunca le pide perdón a una mujer, por nada.

Dime, alteza,

si tu padre te corrigiera sobre algo, ¿te molestaría?

Es un hombre sabio, lo sabe todo.

En nuestro país

puedo ser como un padre para Louis, a pesar de que soy una mujer.

Y porque nos queremos mucho, sabe que quiero lo mejor para él.

Puede aceptar mi autoridad igual que tú aceptas la de tu padre.

No creo que me guste un país donde se haga eso.

Pero como nosotros lo hacemos, no hay motivo para pelear.

Sería mejor si fuerais amigos.

No es un cobarde.

Estaba dispuesto a luchar con los palos.

Muy bien.

Eso está mejor. Nos vemos en clase mañana.

Memsahib, ha llegado el fin. Sabía que llegaría.

- ¿Qué sucede? - El rey quiere verla.

- ¿Qué querrá a estas horas de la noche? - No lo sé.

Su Majestad.

Este Moisés debía de ser un tonto.

- ¿Moisés? - Moisés.

Debía de ser un tonto.

Aquí está, escrito por él:

"El mundo se creó en seis días".

Usted y yo sabemos que se tardó siglos en crear el mundo.

Debía de ser un tonto para escribir esto.

¿Qué piensa usted¿

¿Me ha mandado buscar a estas horas para preguntarme eso?

Sí. ¿Qué piensa usted?

¿No podía esperar hasta mañana?

Dijo que quería ayudar con el estudio, etcétera.

¿Quiere ayudar, o no?

Lo siento, Su Majestad.

Me gustaría ayudar.

Entonces, ¿qué piensa de esta afirmación de Moisés?

Tengo que leer todos los libros europeos para entender el mundo moderno.

Se han escrito muchas cosas, montañas de cosas.

Y el conocimiento está enterrado en esa montaña.

Dese cuenta de que es mucha lectura para lo que dura una vida.

¿Cómo voy a comprender cuando los libros ingleses dicen cosas distintas?

La Biblia no la escribieron hombres de ciencia, sino hombres de fe.

Es su explicación del milagro de la creación,

que no deja de ser un milagro ya tardara seis días o varios siglos.

La ciencia no contradice a la Biblia,

nos ha hecho más conscientes de la grandeza del milagro.

Sigo pensando que ese Moisés era un tonto.

Puede retirarse.

Moisés. Vaya idea.

A las tres de la mañana.

Alguien debería decirle un par de cosas.

¿La esclava de lady Tuptim?

No me disculparé por lo del mono, si se trata de eso.

No se trata del mono. Quiero pedirle que ayude a una persona.

Se trata de su esclava, L'Ore. He hablado con ella.

¿Con qué derecho?

No puedo creer que la tenga encadenada tanto tiempo, y con un niño.

Intentó escaparse.

Sólo quería ver a su marido. Quiere comprar su libertad.

¿No existe una ley en Siam por la que se debe liberar a un esclavo si se ofrece el dinero?

¿Qué derecho tiene de ser feliz con el hombre al que ama mientras yo estoy aquí encerrada?

Que se quede donde está.

Usted quédese con la ley. Yo tengo al rey.

Apáñeselas usted misma.

- ¿Memcha? - ¿Sí, alteza?

¿Esa ley también afecta a los esclavos del rey?

Por supuesto. Una ley afecta a todos por igual.

No entiendo que una ley sea más importante que el rey. Explíqueme.

Hablaremos de ello en otro momento. Ahora debo ver a tu padre.

Sí, Memcha.

¿No le gusta que le pregunte cosas que no aparecen en los libros?

Claro que sí, pero otro día, cuando tengamos más tiempo.

Disculpe, tengo que ir a ver al rey.

Se le dan muy bien los estudios.

Su Majestad, vengo porque debo informarle de algo. Se trata de...

¿Por qué tanto revuelo con la esclava de lady Tuptim?

- Me ha causado mucho desagrado. - ¿Ya se lo ha contado lady Tuptim?

No tengo tiempo para discutir esos temas. No me moleste.

No me interesan. Puede retirarse.

Pero querrá escuchar toda la historia. Sólo conoce la versión de lady Tuptim.

- Tal vez esa esclava no sea importante... - ¿Por qué se alza sobre mi cabeza?

No entiendo.

Anoche, cuando la invité a discutir sobre Moisés, se alzó sobre mí.

No puedo ponerme de pie siempre.

No se puede tener la cabeza más alta que el rey. Es una falta de respeto.

En mi presencia, compórtese como los demás súbditos.

- ¿En el suelo? - Como todos los súbditos.

Lo siento. Trataré de no tener la cabeza por encima de la suya,

pero no puedo arrastrarme por el suelo.

Qué testaruda es usted.

No entiendo por qué tiene que serlo.

Su Majestad, no podría trabajar de esa forma.

Cuando estamos solos no es necesario.

Que nadie diga que no soy un hombre razonable. Le concedo ese privilegio.

Gracias.

Pero tenga cuidado de que su cabeza no esté por encima de la mía.

Si yo me siento, usted hará lo mismo.

Etcétera, etcétera, etcétera.

- Lo intentaré. - Puede retirarse.

No hasta que diga lo que he venido a decir.

Esa esclava tiene el derecho a ser tratada con justicia.

Y no es correcto que el rey de Siam defienda a su esposa cuando ésta no cumple la ley.

La ley soy yo, como descubre todo el que no es discreto.

Lamento oírle decir eso,

porque va en contra de todo lo que pensé que quería para su país.

¿Cómo sabe lo que quiero para mi país?

Sé que quiere que progrese. Que ocupe su lugar entre las demás naciones del mundo.

Usted mismo ha creado la ley.

Pero si antepone su voluntad a la ley que creó, fracasará.

Los demás países no confiarán en una nación donde un hombre está por encima de la ley.

Puede que todo cambie con su sucesor.

Quizá los tratados de Siam con otros países sólo sean válidos mientras usted viva.

No me gusta hablar de mi sucesor.

¿Por qué alborota todo el palacio por una esclava?

Le pido que recuerde que hay 3.000 mujeres en el palacio.

3.000 mujeres pueden organizar mucho alboroto.

¿Y cómo puedo trabajar con tamaño alboroto?

Esto es más importante, Su Majestad.

El progreso que desea no es cuestión de costumbres o modales,

sino de la intención que las acompaña.

Es reconocer que toda persona es un individuo

con el mismo derecho a la libertad y a la justicia,

para poder vivir así en plenitud.

Sus leyes le dan ese derecho al pueblo, pero la ley debe ser igual para todos:

para un esclavo igual que para un rey.

Y Su Majestad la reina Victoria. Reina del Reino Unido,

soberana de las colonias británicas de todo el mundo y nuestra querida hermana,

¿no está por encima de la ley?

Mi país puede tener muchos defectos, pero la ley es igual para todos.

Y en EE UU, el presidente Lincoln libra una guerra para defender ese principio.

El progreso en América es muy sangriento.

A veces hay que luchar por lo que uno cree.

¿Quién es el Sr. Lincoln? ¿Es el rey de los Estados Unidos?

- Es el presidente. - ¿Qué es un "presidente"?

Alguien elegido por el pueblo, por sufragio, para liderarlo.

Eso no me gusta.

- ¿Va a ganar la guerra? - No se sabe.

¿Cómo puede gobernar si no ha nacido para ello?

No los gobierna. Sólo se ocupa de que las leyes que han creado se cumplan.

Y creo que ha estudiado mucho. Se ha hecho a sí mismo.

Por experiencia, sé que eso es difícil.

Aprendí inglés y otros idiomas yo solo.

En ese aspecto, el Sr. Lincoln y yo nos parecemos.

Una vez dijo algo sobre el progreso en un discurso que dio en una escuela.

Dijo que estamos avocados a aceptar que la sabiduría es tan sólo conocimiento,

y a aceptar que el progreso es únicamente todo aquello que cambia.

Dijo que el verdadero progreso debe estar relacionado con el carácter del hombre.

Debe estar arraigado en su corazón.

Me gusta ese tal Sr. Lincoln.

¿Por qué no gana la guerra? ¿No tiene suficientes armas y elefantes?

No hay elefantes en América.

- ¿No hay elefantes? - No, Su Majestad.

No me extraña que no gane la guerra.

- Le escribiremos una carta al Sr. Lincoln. - ¿Ahora?

¿Cuándo sino? Ahora es el mejor momento.

Pero quería hablar con usted de la esclava.

Escriba la carta para el Sr. Lincoln.

Sí, Su Majestad.

Maha Mongkut,

por la bendición del mayor superorganismo del universo, rey de Siam.

Soberano de todos los países tributarios internos, adyacentes y circundantes,

etcétera, etcétera, etcétera.

A la respetada y excelentísima...

A la respetada y excelentísima presidencia,

presidente de los Estados Unidos de América.

Se nos ha ocurrido...

"Se nos ha ocurrido...".

...que, si dejamos varias parejas de jóvenes elefantes macho

sueltos por los bosques de América,

creemos que, en un tiempo, aumentará el número y los habitantes de...

- Su Majestad. - ¿Qué?

- No querrá decir parejas de elefantes macho. - No interrumpa.

Los habitantes de América podrán atraparlos, domesticarlos y usarlos como bestias de...

- Su Majestad. - ¿Cómo pienso... ?

¿Sólo elefantes macho?

Por nuestra parte, obtendremos jóvenes elefantes macho y hembra

y le haremos envíos de una o dos parejas.

Créame. Atentamente, etcétera, etcétera.

Eso es todo. Puede retirarse.

Pero esperaba poder hablar de la esclava.

Eso es todo. Que tenga un buen día.

Igualmente, Su Majestad.

"El verdadero progreso yace en el corazón del hombre".

Buenos días.

Quiero enseñarle algo muy hermoso.

Qué bonito.

Mi nombre significa "granada".

Dice que soy la mujer más perfecta y fascinante de palacio.

- Es un regalo precioso. - Vale mil veces más que la esclava.

- Entonces, ¿la esclava es libre? - Ya no significa nada para mí.

No quiero volver a verla.

Ha sido muy generoso de su parte.

Tal vez signifique mucho más de lo que crea.

¿No sabía que es libre?

Qué raro que no se lo haya dicho el rey.

No me dio ninguna respuesta.

Entonces habló con él.

Y es usted a quien hizo caso.

Si no soy la primera, ¿qué me queda?

"Aprecio mucho la oferta de buenos oficios de Su Majestad

de enviarle a este gobierno

un suministro de elefantes que pueda reproducirse en nuestro territorio".

"Por desgracia, la presente jurisdicción de este gobierno...".

¿"Jurisdicción"?

Significa "autoridad".

Jurisdicción.

"...la presente jurisdicción de este gobierno

ya no alcanza latitudes lo suficientemente meridionales

para la reproducción del elefante".

"Esta nación está enormemente agradecida por esta muestra de amistad

y encomienda tanto a Su Majestad como al generoso pueblo de Siam

a la bendición de Dios Todopoderoso".

"Su buen amigo, Abraham Lincoln".

Sí, me gusta ese Sr. Lincoln.

Jurisdicción.

Pero nada de elefantes.

Creía que el príncipe iba a venir a comer, pero no.

Se siente solo. Ni siquiera vive con su madre ni habla con ella.

Es como si no tuviera madre. ¿Por qué?

Así son las cosas aquí.

Ha perdido el interés en las clases. Seguro que hay algo que le preocupa.

Tendré que hablar con él...

Su Majestad desea que vaya a verle de inmediato.

- Pero estamos empezando el almuerzo. - Su Majestad dice que vaya enseguida.

Vaya por Dios.

¿Será apropiado que un dignatario británico vea algunas de nuestras mujeres?

Si Su Majestad fuera a Inglaterra, le gustaría ver a las mujeres más hermosas, ¿verdad?

Pero ¿cómo voy a permitir que las vean así?

Sin calzado.

Volverá y le dirá a la reina Victoria que soy un bárbaro.

- ¿No le parece? - ¿Quién se lo dirá?

Sir Edward Ramsay.

Elegirá a las mujeres más hermosas del harén

y las vestirá y educará según las costumbres europeas.

¿Cuándo las quiere listas?

A las cinco de la tarde del sábado.

Pero sólo tengo cuatro días. No puedo prepararlas en cuatro días.

No se estará volviendo perezosa.

No soy perezosa en absoluto.

Tal vez debería entender la importancia de la visita...

¿Y por qué no se lo has contado?

¿Cree que soy un bárbaro?

Claro que no.

Espero que sir Edward piense lo mismo.

- La situación de Siam es muy delicada. - ¿Qué ha ocurrido?

Mis agentes han leído cartas dirigidas al gobierno británico

escritas por ciertas personas con deseos de adquirir intereses en Siam.

En esas cartas me describen como bárbaro y no apto para gobernar Siam.

Por lo tanto, proponen la necesidad de establecer un protectorado.

Eso es inaceptable.

Me he encargado de la situación solicitando la visita oficial de un representante británico,

que podrá decidir si soy un bárbaro o no,

y podrá escribir un informe para la reina.

Comprenderá la necesidad de hacerles los vestidos.

Su Majestad, ¿no le causaría una mejor impresión a sir Edward

si las señoras lo recibieran a su manera y con sus vestidos?

No es científica.

ÉI ya sabe que somos siameses. Quiero que también vea que somos europeos.

Dígame qué mujeres tienen aspecto europeo para que se vistan como tal.

De acuerdo.

Veamos.

- No te muevas. - ¿Cómo son los ingleses?

He oído que tienen ojos malvados. Terribles ojos azules que te pueden ver el alma.

Tonterías. Nunca he oído disparate mayor.

- Vaya por Dios. - ¿Qué problema hay ahora?

Me he olvidado de que no tienen nada que ponerse debajo.

- ¿Lleva usted algo debajo? - Naturalmente.

No hay ninguna diferencia.

Hay una gran diferencia, la note usted o no.

Toda mujer europea debe llevar ropa interior.

Si yo no noto la diferencia, ¿cómo la va a notar sir Edward?

- Puede que se dé cuenta. - No debe notarlo.

¿Cuál es su opinión? ¿Todo saldrá bien?

Van a estar encantadoras.

- ¿Le importa que le proponga una cosa? - ¿De qué se trata?

No está bien que la única información de Siam

provenga de capitanes y aventureros.

Creo que, si se lo pide,

sir Edward le ayudará a conseguir representantes permanentes de Inglaterra.

Me refiero a un consulado que diga la verdad en sus informes.

Ya que va a recibir a sir Edward, ¿por qué no invita a más gente?

Holandeses, franceses, todos los europeos a los que pueda invitar.

Y podrá pedirles a todos lo mismo.

- ¿A todos a la vez? - ¿Por qué no?

Querrá que todos los gobiernos sepan qué intenciones tiene.

Demasiada gente. Prosiga con el vestuario.

No aguanto más.

Escríbale una invitación para una cena el sábado a las seis de la tarde

a la lista de europeos que mencionó, y a otros que considere oportunos.

- Envíeme los nombres antes. - Pero dijo que...

Somos conscientes de que fue idea suya,

pero lo importante es la idea de la cena.

Le daremos los esclavos que necesite para cocinar y servir. Los preparará usted misma.

También pondrá usted la mesa para que todo siga las costumbres europeas.

Haré lo que pueda, pero desearía...

Les demostraré a todos que no soy un bárbaro. Puede retirarse.

- ¿Son apropiados para la mesa? - Son perfectos.

Qué maravilla.

- ¿Adecuado para los europeos? - Ya lo creo.

- ¿Dónde están los cuchillos y tenedores? - De oro puro.

No podemos usar palillos con la sopa y otras cosas que estoy preparando.

- ¿Usted tiene? - Sí, pero no bastantes para...

Ve a por los cuchillos, tenedores y cucharas de la Sra. Owens y haz réplicas en oro.

- Pero no hay tiempo. - Trabajarán sin descanso.

Si no los hacen, cada hombre recibirá 100 azotes. Díselo.

Estarán listos.

- Mem... - ¿Sí, Su Majestad?

¿Tendré que usar yo también cuchillo y tenedor?

Sería deseable, en mi opinión.

¿Quiere que le enseñe cómo hacerlo?

No será necesario. Tengo capacidad de aprender sin que nadie me enseñe.

Sentaos, por favor.

Sentaos hasta que el rey os presente, luego os levantáis y hacéis una reverencia.

¿Entendido?

Espero que lo hagáis en su momento. Sentaos hasta la presentación.

Y, por lo que más queráis, tened cuidado con los vestidos.

Su Majestad, le presento al Sr. Y la Sra. Cortright.

El Sr. Cortright es el director del periódico de Singapur.

El periódico que publica que soy un hombre delgado.

Me gustaría hablar con usted, Sr. Cortright.

Agua de rosas. Una costumbre de bienvenida del país.

¿Por qué se ha arreglado más que ninguna?

- ¿Es para llamar mi atención? - Su Majestad...

Está usted imponente.

Le presento a la Srta. Elizabeth McFarlane, recién llegada de Inglaterra.

El hermano de la Srta. McFarlane es el vicegobernador de Singapur.

- ¿Es usted una anécdota? - ¿Cómo dice?

Es usted soltera.

Una anécdota y una mujer soltera no son lo mismo en inglés.

Son lo mismo.

Una anécdota es un acontecimiento sin revelar de curioso interés.

La vida de una mujer soltera es también un acontecimiento sin revelar de curioso interés.

- Yo digo que son lo mismo. - Pero...

Esto le resultará una anécdota interesante.

- No hay diferencia... - Seguro que le gustaría agua de rosas.

Es muy fea.

Le adjunto una lista de temas de conversación

en los que soy un experto, así causaré una grata impresión.

MOISÉS HISTORIA DE SIAM

COMERCIO INTERNACIONAL RECURSOS DE SIAM

BUDISMO D ANZA SIAMESA

CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO ABRAHAM LINCOLN

Las servilletas no han llegado. Se va a enfadar mucho.

Ya es demasiado tarde. Recemos por que no se dé cuenta.

El rey realizó una observación interesante sobre Moisés cuando leía la Biblia.

Moisés, un hombre extraordinario. Si recuerdan, escribió en la Biblia...

Pero por desgracia, la presente jurisdicción del país de mi buen amigo el Sr. Lincoln

no favorece la reproducción del elefante, y consideramos que la idea no era práctica.

No sabía que Su Majestad estuviera tan al tanto del Sr. Lincoln y de su guerra.

Ésa es una impresión que desearía que cambiara.

La corte de Siam, a través de mucho estudio,

está al tanto de los acontecimientos que ocurren en el mundo moderno.

Y ahora, damas, caballeros,

una representación teatral para su entretenimiento.

Trata de la historia del reino de Siam.

Una historia de muchos años y llena de orgullo.

Ahora no. Ya han terminado.

¿Voy a dejarles que piensen que soy un bárbaro, sin servilletas?

Por el amor de Dios. No.

¿Por qué no se sienta cuando yo estoy sentado?

He experimentado un día agotador.

Yo también, Majestad, y es muy tarde.

También ha sido un día de ansiedad. Temía no triunfar.

¿Sabe por qué tengo tanta hambre?

Me sentía mal, muy mal.

Sin embargo, le diré que, a raíz de la conversación con sir Edward,

tenemos un acuerdo con el gobierno británico sobre el consulado

y otros asuntos relacionados con la seguridad de esta nación.

Por lo tanto, estoy muy contento.

Yo también estoy muy contenta, Su Majestad.

Espero que acepte un regalo de agradecimiento.

Para usted.

Su Majestad, es usted muy amable.

Lo guardaré como un tesoro.

¿Tiene hambre?

Mucha.

Hay bastante para los dos.

Qué raro. ¿Dónde estarán todos?

- Quizá vengan más tarde. - Es extraño que todos lleguen tarde.

Parece que está pasando algo extraordinario.

- Quizá no haya colegio hoy. - Voy a ver qué pasa.

- ¿Puedo ir a montar en el pony? - Como quieras.

Pero que Moonshee vaya contigo.

Buenos días.

Lady Thiang, está pasando algo muy raro.

Le agradecería que me lo explicara.

¿Por qué se preocupa de esas cosas y no de las clases?

Porque sea lo que sea, afecta a las clases, y a mí.

- ¿Por qué acude a mí? - Porque supuse que lo sabría.

- No le diga a nadie que se lo he contado. - Claro que no.

- Han encontrado a lady Tuptim. - ¿Tuptim?

¿No sabía que se había escapado de palacio?

Hace tiempo que no asiste a clases, pero...

¿Cómo pudo salir de palacio?

Escapó vestida con la túnica de novicio que alguien le dio.

- ¿Dónde la han encontrado? - No lo sé.

Lo único que sé es que, cuando la trajeron de vuelta a palacio,

trajeron a un joven sacerdote con ella.

- ¿Qué le pasará? - Lo que les ha pasado a todas.

- ¿Cuándo se celebrará el juicio? - La están interrogando ahora.

¿Ya ha comenzado el juicio?

No es lo mismo.

- Pero tendrá un... - No quiero decir nada más.

Debería volver a las clases.

Gracias.

Los novicios que vivían conmigo en la celda descubrieron que era una mujer esta mañana.

Estaban siempre conmigo.

Si ellos no sabían que era una mujer, ¿cómo iba a saberlo él?

Ellos le dirán que no lo sabía.

¿Por qué no están aquí? Pregúntele a ellos.

La verdad es que este hombre te dio la ropa de novicio con la que escapaste de palacio.

Fuiste a su celda y te quedaste con él hasta que te encontraron.

¿Vas a confesarlo, o tendremos que sacárselo a él?

No, esperen.

Deben creer lo que he dicho.

ÉI no ha tenido nada que ver. Es totalmente inocente.

Fui al monasterio porque no sabía a donde ir.

Pero Phra Palat no me reconoció en ningún momento.

A pesar de que nos conocemos desde niños.

Mi familia me prometió en matrimonio a él antes de que me enviaran a palacio.

Cuando me enviaron a palacio, se hizo sacerdote y se olvidó de mí.

Si alguna vez pensó en mí,

me consideró perdida para siempre entre los muros de palacio.

Nos enseñó todos los días.

Y yo permanecí callada y contenta por estar cerca de él.

Ya no quería tener ninguna relación con él,

sólo estar cerca de él.

Una historia muy bonita, y la cuentas de maravilla.

Pero, por supuesto, nadie te cree.

Ahora volvamos al principio.

Fuiste a ver a este hombre porque lo amas.

- Viviste en su celda como mujer. - Los otros le dirán la verdad.

Le has hecho romper sus votos sagrados. Confiesa.

No confesaré.

Ya basta. Está diciendo la verdad y lo sabe.

¿Por qué no llama a los otros? No quiere saber la verdad.

Voy a hablar con el rey para que la libere.

Esperaremos.

La señora tiene mucho que aprender.

Si Su Majestad me disculpa, es un asunto de gran importancia.

Se trata de lady Tuptim, Su Majestad.

¿No hay ninguna ofensa hacia mí que se mantenga en secreto?

Marchaos, todas.

Será mejor que comprenda de una vez que ese asunto no le concierne.

Me concierne, me concierne sobremanera.

Por ella, e incluso más por usted.

Seguro que de saber que estaba enamorada de otro hombre,

no habría permitido que la trajeran a palacio.

Y ahora la quieren obligar a confesar algo que no es verdad,

torturándola, sin pruebas ni testigos.

- Pierde el tiempo. - ¿No va a permitir que llame a sus testigos?

Ése es asunto mío.

Debe permitírselo en un juicio.

No quiero seguir hablando de esto.

No puede negarle un juicio. Debe de haber una ley en este...

Yo soy la ley.

Eso es lo que temía, Su Majestad.

Le ruego que no se desquite con esa chica.

Si lo hace, todos sus logros no habrán servido de nada;

todo lo que ha conseguido para su país y para usted ante la adversidad.

Y nunca podrá recuperarlo.

¿Cómo puede tener fe en lo que hace?

¿O pedirle a alguien que confíe en usted, o en el país al que representa,

cuando sabe que sólo son apariencias?

Que no se preocupa lo más mínimo por su pueblo o por el progreso humano.

Que es una mentira. Algo para encubrir caprichos, pasión desenfrenada y excesos.

Se está excediendo.

Esa chica ha herido su vanidad, nada más. Usted no la ama.

No le ha herido el corazón porque usted no tiene corazón. Nunca ha querido a nadie.

Es usted un bárbaro.

Nunca cambiará. Será un bárbaro toda su vida.

Mem, ¿le gustaría que la obligara a presenciar lo que voy a hacer?

No ha pecado.

No le ha hecho mal a nadie.

No hemos pecado.

- Adiós, Memcha. - Adiós, príncipe Sawat.

- Adiós. - Adiós, princesa Phatana.

- Adiós. - Adiós, princesa Sumawa.

- Adiós. - Adiós, princesa Mowana.

- ¿Dónde está el príncipe Chulalongkorn? - No ha venido.

- Memcha. - Princesa.

Siempre estaré muy triste

al pensar en usted rodeada de ingleses.

Nunca te olvidaré, princesa.

Adiós.

Supongo que ya está todo.

Márchate sin mí.

¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?

Me gustaría despedirme del príncipe.

Qué raro que no haya venido hoy.

Ya sabes que es raro.

De acuerdo, pero no tardes mucho.

- Buenos días, señor. - Buenos días.

Queremos decirle algo.

Siéntese, por favor.

¿Estáis listas?

"Querida amiga y profesora".

"Por lo que más quiera, no se vaya".

"Nos hace mucha falta".

"Nos quedaremos ciegas".

"No deje que nos sumamos en la oscuridad,

mantenga la sincera preocupación por nosotros

y llévenos por el buen camino".

"Sus alumnas".

Gracias.

Gracias.

No os imagináis...

Lady Thiang.

He venido porque apenas la he visto últimamente.

Tengo la sensación de que me ha estado evitando.

No me gustaría marcharme así.

Siento que he fracasado aquí, pero...

Espero que nos hayamos hecho buenas amigas.

Si hay algún motivo por el que...

¿Quiere que diga que no ha fracasado?

¿O prefiera que diga la verdad?

La verdad, por supuesto.

Tal vez no sea ésta la estancia adecuada para hablar de su fracaso.

¿Es que nunca se ha fijado en el tapizado?

- Es muy bonito. - Pero no se ha fijado bien.

Narra una historia, para aquel que tenga ojos para verla.

Hice que la pintaran.

Ese árbol joven

me representa a mí cuando era joven y me convertí en la primera esposa de mi señor,

representado por el árbol grande.

Estoy contenta, y hay flores por todas partes.

Representan la felicidad que crece en nuestra sombra.

Pero aquí, otros árboles han crecido entre mi señor y yo.

Es costumbre que el rey tenga varias esposas.

Y aquí, mi señor el rey, el gran árbol, crece rápido y muy alto

tratando de llegar a las estrellas.

Pero las ramas están desnudas,

no hay hojas verdes que produzcan sombra en verano.

¿Lo ve? Ya casi no quedan flores.

Y el pequeño árbol, que soy yo, se marchita.

No puedo ayudarle.

Y aquí...

Crece a mi lado un árbol pequeño.

Es mi hijo, el príncipe que será rey algún día.

El suelo está estéril.

El sol es implacable.

Trato de darle cobijo,

pero soy muy pequeña, no soy más que una mujer.

Lo intento, pero no estoy segura de poder hacerlo.

Pero está sin terminar.

No conocía el final.

Pero ahora lo conozco, y no quiero pintarlo.

No puedo ayudarle.

Ese árbol no será mejor que el otro.

Y será por su culpa, Mem Owens.

Debería haberle ayudado.

Ésa era mi esperanza.

Deseaba el amor que recibe su hijo.

Es lo que necesitaba.

Lo he observado.

Podría haberse vuelto un hombre tierno y amable.

Y ahí yace la felicidad, no en el conocimiento.

Podría haberle dado todo eso, ya que yo no puedo.

Le ha fallado a él.

Y recordaré su fracaso cada vez que mire a mi hijo

mientras viva.

Memsahib.

Sólo unos infieles enviarían regalos en un momento como éste.

Deberíamos venderlos, yo me encargaré.

Sí, ya veremos.

- Buenos días. - Su excelencia.

¿Se encuentra mejor hoy?

Mucho mejor.

Siéntese, excelencia.

Hoy no. He venido por un asunto oficial.

Me han ordenado que le lea algo.

¿Está lista para escuchar?

"La inesperada desgracia

de la lamentable muerte de tan querido niño

ha sumido en la tristeza a Su Majestad y a la familia real,

ya que todos querían a ese niño como si fuera uno más de la familia".

"Para expresar nuestro pesar por estos dolorosos acontecimientos

que han golpeado a quienes merecen mejor suerte,

se designa el 12 de septiembre como día de luto nacional,

con fuegos artificiales y otras ceremonias dignas de un miembro de la familia real".

"También, desde ese día,

Mem Anna Owens portará el título de lady Kroo Yai del reino de Siam,

como muestra de respeto de dicha nación".

"Maha Mongkut, rey de Siam".

Le llevó mucho tiempo escribirlo.

Lo reescribió varias veces.

Es muy amable de su parte.

Mem...

Por favor, trate de comprender.

Con esta carta quiere decirle que lo siente.

No sólo por su hijo, sino por la mujer.

Que se equivocó, que le dijo la verdad.

Que no ha hecho mejorar nada.

Que diga eso significa mucho.

Es la primera vez que le pide disculpas a alguien.

Déle las gracias de mi parte.

Memsahib, ¿es que tenemos que aguantar esto?

Esto es intolerable. ¿Fuegos artificiales por Louis?

También están celebrando una ceremonia religiosa, escucha.

Escucha.

Podéis retiraros.

- Memcha... - Alteza.

He venido...

porque quería preguntarle...

¿Se acuerda de esto?

ÉI me lo dio cuando nos despedimos.

Pensé que querría tenerlo.

Era de Louis y se lo dio a quien él quiso.

- ¿Me lo puedo quedar? - Sí.

- Mem. - ¿Sí, alteza?

No le di a Nar Lek... Así es como llamaba a Louis.

No le di nada a cambio, y me hubiera gustado darle algo.

Es blanco. No del todo, pero es más blanco que la mayoría.

Y es mío.

No tengo muchas cosas.

No tengo cosas que pueda dar.

Si no le importa que se lo dé a usted, podría ser como...

- ¿Qué es? - Mi elefante.

Es casi blanco, y...

Te caía bien Louis, ¿verdad?

Me dio la navaja,

y a él le gustaría que le diera algo que cuidara de usted.

Es un elefante muy fuerte y me gusta mucho.

Pero si me das ese elefante tan fuerte y tierno, ¿quién va a cuidar de ti¿

Estás creciendo tan rápido que se te ha quedado pequeña la chaqueta.

Alguien debería cuidar de ti.

¿Quería verme, Su Majestad¿

Sí, quería verla.

¿Qué ocurre?

Yo...

Los doctores que envié dicen que no se toma las medicinas que le recetaron para dormir.

El reposo es necesario. No sé por qué tiene que ser tan testaruda al respecto.

Lo siento. Me temo que no he...

Quiero que sepa que le estoy muy agradecida

por todo lo que ha hecho desde la muerte de mi hijo.

Son cosas sin importancia.

¿Eso es todo, Su Majestad?

No. Quería hablar con usted de otro asunto.

Se me está acumulando el trabajo, y cada día me resulta más difícil.

Me está provocando confusión, agotamiento, etcétera.

Por ejemplo, sería importante saber:

por qué dicen los libros que ésta es una monarquía absoluta.

¿Cómo puedo ser absolutista si, cuando deseo algo, no se lleva a cabo,

a pesar de que mi deseo es todo lo contrario? Estos libros de geografía.

¿Cuál es su opinión?

No lo sé. No...

No importa. Es una pregunta difícil.

También me gustaría saber si debo enviar un representante y una muestra

a la Exposición Universal de París. ¿Cuál es su opinión?

Parece una idea admirable, Su Majestad.

No debería dar su opinión sin pensar.

Tal vez los franceses tramen algo con esa exposición.

¿No lo ha pensado?

Sería de gran ayuda si pudiera revisar las cartas en busca de algo sospechoso.

Yo no tengo tiempo, y no hay nadie más en quien pueda confiar.

Es un asunto de gran importancia, Mem.

¿Qué me dice?

No puedo, Su Majestad.

Mem, no olvide que el trabajo es siempre la mejor solución.

Lo sé, pero no puedo. No puedo escribir más cartas ni seguir dando consejos.

Me gustaría, pero no puedo.

Entonces, ¿qué va a hacer? No irá a marcharse.

No lo sé...

No he podido pensarlo...

Me gustaría seguir con las clases.

No tengo a donde...

Me gustaría seguir con las clases.

Mem, ¿sólo quiere enseñar? Creo que también...

Sólo quiero estar con los niños.

Con los niños.

Está bien, Mem.

Si realiza otra labor, como escribir cartas,

se le otorgará un aumento de sueldo, pero...

Está bien, Mem.

Eso es todo por hoy.

Para mañana no hace falta que preparéis la lección de geografía.

Su Majestad se ha llevado todos los libros de geografía que teníamos

y tendremos que esperar a que lleguen los nuevos.

Eso es todo. Podéis iros.

Si alguno tiene una pregunta, puede quedarse.

- Mem. - ¿Sí, Alak?

- Su Majestad quiere... - Ya le he dicho...

Estamos escribiendo las cartas

y de repente se ha enfadado mucho.

No sé por qué.

Dice que no puede hacerlo solo.

Dice que nadie le dice la verdad.

Dice que no puede confiar en nadie.

Dice...

Si no viene, se enfadará mucho conmigo.

CONSULADO DE SU MAJESTAD BRITÁNICA, 1865

Ya voy.

CONSULADO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, 1870

Etcétera...

etcétera...

etcétera.

F.

G.

H.

Mem, venga conmigo.

Deprisa, Mem.

Quedaos sentados hasta que vuelva.

Anoche trabajó hasta tarde.

Creyeron que se había dormido, como hacía últimamente, y lo dejaron descansar.

Pero estaba muy enfermo.

Quiere vernos.

Pero debemos esperar de nuevo.

Tal vez por última vez.

Mem.

¿Sí, Su Majestad?

¿Por qué no ha venido antes?

- Quiero hablar con usted. - Perdone.

Perdone, perdone, perdone.

Siéntese, Mem.

- No debería hablar. - Hablaré.

No me queda mucho tiempo. Me muero.

No diga tonterías. Yo sé si muero o no.

¿No podemos llevarle a su habitación?

No. Quiero quedarme aquí, en la habitación del conocimiento.

Ya no pienso en la muerte.

Pienso en otras cosas mientras esté aquí tumbado.

Pienso en las cosas que debí decirle.

Quiero decir...

al pensar que tal vez no vuelva a verla, he...

He escrito algo.

Creo que será mejor que lo lea él.

Tú también deberías escuchar, viejo amigo. Tal vez haya palabras para ti.

Escucho, Toongramon.

"Creo que la muerte de un hombre no es de gran importancia,

ya que es el tiempo el que realiza las cosas, no el hombre".

"Entonces pienso en la importancia de darle las gracias a los que me han ayudado".

Palabras, palabras.

Lo que quiero decir...

es que usted siempre me ha dicho la verdad.

Incluso cuando no quería oírla, ha tenido el coraje de decirme que no estaba en lo cierto.

Ha iniciado a los niños en la excelente rutina del aprendizaje,

y, por consiguiente, ahora se guían por él con afecto.

Más que unos padres normales,

incluyéndome a mí.

Si algunos son mejores que sus padres, será gracias a usted.

Y como recompensa, ¿qué he hecho yo?

A menudo he perdido la paciencia con usted.

Nunca le he expresado mi agradecimiento.

Ni siquiera le he concedido el prometido aumento.

No quiero morir

sin haberle expresado mi agradecimiento y mi más sincero respeto

y...

confianza en usted,

que ha crecido día a día.

Pero, Mem, si no le he expresado mi agradecimiento antes,

debe recordar que es porque ha resultado ser una mujer difícil.

Mucho más que la generalidad.

Generalidad.

Qué palabra más buena.

Significa...

No importa.

El verdadero progreso yace...

Etcétera,

etcétera,

etcétera.

Nadie sabrá nunca el empeño que puso.

Fue tan difícil dejar que alguien le ayudara.

Quería, pero no podía.

A veces era como un niño.

¿Recuerda lo de los tenedores y los cuchillos?

Y estaba enfermo esa noche. No sabían que se preocupaba tanto.

Nadie lo comprendió.

No enteramente.

Parece que fue hace una eternidad cuando traté de que comprendiera a este hombre.

No creo que lo explicara ni la mitad de bien.

¿Qué ocurrirá ahora?

Todo su trabajo, y...

El joven príncipe la necesitará ahora más que nunca.

Estaba escrito que se quedara para ayudarle, Mem.

Proclamo el primer mensaje a nuestro pueblo.

Y no con ánimo de grandilocuencia y altanería,

sino como algo justo y necesario.

Desde este momento, la ancestral costumbre nacional de postrarse en el suelo

queda abolida.

Y todos deberán estar en pie ante el rey, y ante otros,

como hacen los hombres.

Que el espíritu de esta proclamación conlleve muchos más cambios

que esperamos llevar a cabo lo antes posible,

como a mi padre, el difunto rey, le gustaría que hiciéramos.

Me han enseñado que es justo y necesario

vivir y trabajar en armonía y respeto mutuo,

cosa que debemos hacer para trabajar juntos por el bien de este país.

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