Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
BAJO EL VOLCÁN UNA NOVELA DE MALCOLM LOWRY
UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO
PASAPORTE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
DISCOS PARA VIEW-MASTER
DICCIONARIO INGLÉS-ESPAÑOL PARA VIAJEROS
BIOGRAFÍA DE UN OSO DE ERNEST SETON THOMPSON
BASADA EN LA NOVELA DEL MISMO TÍTULO DE WILLIAM S. BURROUGHS
LEE CENTRÓ SU ATENCIÓN EN UN CHICO JUDÍO LLAMADO KARL STEINBERG
A QUIEN CONOCÍA SUPERFICIALMENTE DESDE HACÍA UN AÑO.
CAPÍTULO UNO: ¿QUÉ TE PARECE MÉXICO?
Tú no eres marica.
Si llego hasta este punto con un chico estadounidense,
puedo seguir hasta el final, pero contigo hay...
un obstáculo.
CIENCIA FICCIÓN
A tu madre no le gustaría.
Tenía un amigo,
un judío homosexual que vivía en la ciudad de Oklahoma.
Le pregunté: "¿Por qué vives aquí?
Tienes dinero suficiente para vivir donde quieras".
¿Sabes qué me respondió?
"Mi madre se moriría si me fuera".
Mucha suerte, Lee.
En este país todo se cae a pedazos.
No me sorprendería si levantara un muchacho en la Alameda
- y se le cayera el pene. - Alguien me robó la máquina de escribir.
Fue ese brasileño o lo que sea. Tú lo conoces. Maurice.
El luchador.
¿Te refieres al profesor de gimnasia? ¿Louie?
No, no, no. Ese es otro. No.
Louie ha decidido que todo eso está muy mal
y me asegura que yo voy a arder en el infierno,
pero que él irá al cielo.
- ¿De veras? - No, Maurice es tan marica como yo.
Si no lo es más.
Perdón. Pero se niega a aceptarlo.
Creo que el robo de la máquina de escribir
es una manera de demostrarme y demostrarse
que busca sacar todo lo posible.
En realidad, es tan marica que ha dejado de interesarme.
Pero no del todo.
La próxima vez que vea al desgraciado,
probablemente lo invite a mi departamento
en vez de molerlo a palos como debería.
Hola.
Nazis.
Probablemente lo invite a mi departamento en vez de molerlo a palos como debería.
Imagina cuánto costaría matar a un comandante del ejército mexicano.
¿Saben qué? Iré a buscar una botella.
Pues... No.
Esperamos trabajar en los planos de la barca que vamos a construir.
¿Una barca?
Sí. En Zihuatanejo.
Bueno, ¿podemos encontrarnos a tomar algo mañana en el Rathskeller?
- Como a las cinco. - Creo que mañana estaré ocupado.
Sí, pero tienes que comer y beber.
Bueno, pero esta barca es ahora más importante para mí que nada.
Ocupará todo mi tiempo.
Como gustes.
Gracias por la interferencia, Tom. Espero que haya entendido.
Me gusta, pero no soporto estar a solas con él.
No deja de intentar llevarme a la cama.
Es lo que no me gusta de los maricas.
No pueden ser solo amigos.
Un ajenjo.
Debo decir, Tom, que has hecho un trabajo maravilloso con el lugar.
- Eso significa mucho para mí. Gracias. - Es bonito.
Es cómodo.
¿Adónde vas?
- Vete a la mierda, Tom. - Vaya.
Qué sensible.
Yo no me ofendería.
No ha tenido suerte esta noche.
Lo conseguí en la calle principal.
Qué bonita.
- ¿Te parece? - Sí.
- Adiós, Bill. - Adiós.
Mezcal.
¿Ya has estado aquí?
- Claro que sí. - He estado aquí.
Sí, tengo una pistola.
Escucha esto.
Después de matar a la mujer y a los tres niños,
toma una navaja de afeitar y monta una escena suicida,
pero solo se produjo unos rasguños que no requirieron atención médica.
Qué chapucero.
Y hablando de asesinato, voy a...
¡Pon ese culo en la silla!
O lo que queda de él después de cuatro años en la Marina.
Lee.
Tengo que irme.
¿Eres un marido dominado?
Sí, de verdad.
He estado saliendo mucho últimamente, Lee.
A Lola's, el Barco a la vista,
otros lugares.
Mi mujer dice que debo ir a cenar a casa tocas las noches.
Mierda, Jim.
Lee, ¿qué estás...?
Hola.
Hola.
Yo solo...
Solo quería decirte que...
Mary ha estado en Lola's hace un rato
y me pidió que te dijera que estaría en el Barco a la vista más tarde,
a eso de las cinco.
Gracias.
- ¿Te veré allí? - Sí.
Eso creo, sí.
¿Quién es él?
No tengo idea.
Tequila.
Dos cubalibres.
Ven a sentarte con nosotros.
¿Cómo verificaban la exactitud de la información?
Eso... no...
En realidad, no lo hacíamos.
El Cuerpo de Contraespionaje aceptó falsa información
cuando estaba en Alemania, ¿no?
Cotejábamos toda la información con otros informantes
y teníamos a nuestros propios agentes trabajando.
La mayoría de nuestros informantes
nos daban alguna información falsa,
pero ese fulano la inventó toda.
- ¿Qué? - Llevó a nuestros agentes
a buscar toda una red ficticia de espías rusos.
¿Sí? Finalmente llegó el informe de Fráncfort...
Todo era mentira.
Pero en vez de irse de la ciudad
antes de que la información pudiera ser verificada, regresó con más.
A esta altura, nosotros...
Ya estábamos hartos de todas sus sandeces y lo encerramos en un sótano.
¿Te quedas aquí?
Sí, aquí tengo una cama.
Buenas noches.
- Buenas noches. - Bien.
FORTALEZA
- Ahí está ella. - Sí.
El problema es que me gustan los tipos que me roban.
Tu error es llevarlos a tu departamento.
Para eso están los hoteles.
Tienes razón, pero la mitad de las veces no tengo dinero para un hotel.
Además, me gusta tener a alguien cerca que haga el desayuno
y barra el lugar.
¿No será "limpie el lugar"?
No me importan el reloj ni la radio,
lo que de veras me duele son esas botas.
Eran algo bello y una alegría eterna.
No sé si debo decir estas cosas delante del joven.
- Adelante. - No quiero ofenderte, muchacho.
¿Les conté cómo me tiré al policía que hacía la ronda?
Es un vigilante.
Cuida la zona donde vivo.
Cada vez que ve luz en mi habitación,
sube a tomar un trago de ron.
Hace unas cinco noches
me sorprendió cuando estaba borracho,
drogado y caliente.
Una cosa llevó a la otra y terminé enseñándole...
cómo la vaca comía la col.
La noche siguiente, hice como que pasaba por la cervecería de la esquina.
Él sale borracho y dice: "Toma algo".
Yo le dije: "No quiero tomar nada".
Entonces saca la pistola y me dice: "Toma algo".
Procedí a quitarle la pistola.
Entonces, regresó a la cervecería a pedir refuerzos por teléfono.
Así que tuve que entrar y arrancar el teléfono de la pared.
Ahora me cobran el teléfono.
Cuando regresé a mi habitación en la planta baja,
él había escrito "El Puto Gringo" con jabón en la ventana.
No lo limpié.
Lo dejé allí.
La publicidad siempre ayuda.
Con permiso.
¿Crees que sea marica?
Hace varias semanas que lo veo.
- ¿"Lo ves"? - Paso tiempo con él, pero...
- No estoy seguro. - Siempre podrías preguntarle.
Ah, no, no, no, no, no.
Si habla con él, debe ser marica.
Dumé es parte de esa pandilla de homosexuales
que van a esa cervecería de Campeche, La linterna verde.
Sé quién es.
Es el único de los... chicos de La linterna verde
en ser bienvenido en un lugar así.
El resto son unas maricas escandalosas.
¿Me disculpas?
Tequila.
¿Qué te parece ese personaje?
Se me acerca y dice:
"Pensé que eras uno de los muchachos de La linterna verde".
Respondí: "Así es".
Quiere que lo lleve a conocer algunos de los lugares gay.
La verdad es que no llevo gente a La linterna verde.
Es decir, o...
O vas allá o no.
Por el modo en que preguntó, no pude negarme.
- ¿Qué crees que hago aquí? - No lo conoces, ¿verdad?
Siempre está aquí jugando al ajedrez con la joven.
- Mary. - Mary. Así es, sí.
- Parece amable. - No sabría decirte.
Suponiendo que sea su novia,
vaya sorpresa que le espera, ¿no?
- ¿Qué? - ¿Estás bien, Lee?
Sí, bien.
Te pregunté si conocías al muchacho y sigo esperando respuesta.
Sí, digo... no.
Un poco.
Gracias, como siempre, por la conversación reveladora.
Tom, querido.
- Sí, mi cielo. - Hablemos de Puerto Vallarta.
Es muy bonito.
- Bien. - Algunos pensábamos ir allá.
Queda en la costa oeste.
- Un clima precioso. - Sí.
Hombres hermosos.
Así que Dumé te habló de mis tendencias.
Sí.
Una maldición.
La lleva nuestra familia desde hace generaciones.
Los Lee siempre han sido pervertidos.
Nunca olvidaré el indecible horror
que congeló la linfa de las glándulas,
de las glándulas linfáticas, claro...
cuando la nefasta palabra me quemó el tambaleante cerebro.
"Homosexual".
Pensé en los travestis pintarrajeados y sonrientes
que había visto en un club nocturno de Baltimore.
¿Era posible que yo fuera una de esas cosas subhumanas?
Caminé aturdido por las calles, como un hombre con conmoción cerebral.
Yo me podría haber destruido,
poniendo fin a una existencia que solo parecía ofrecer
atroz sufrimiento y humillación.
Más noble, pensé, sería morir como hombre que vivir como monstruo sexual.
Sabes, fue...
Fue una vieja y sabia marica, a quien llamábamos Bobo,
quien me enseñó que tenía el deber de vivir
y llevar orgullosamente mi yugo, a la vista de todos,
para vencer los prejuicios y la ignorancia y el odio
con el conocimiento y la sinceridad
y el amor.
Las palabras de Bobo me llegaban desde la tumba,
con un dulce chisporroteo sibilante.
"Nadie está verdaderamente solo.
Eres parte de todo lo vivo".
Lo difícil es convencer a alguien de que realmente forma parte de ti.
¿Y entonces?
Las partes tendríamos que colaborar. ¿Me entiendes?
Lo que quiero decir, Allerton, es...
Todos somos parte de un enorme todo.
Es inútil oponerse.
Los bares de maricas de aquí no se comparan con los de Estados Unidos.
- Es deprimente. - No lo sé.
Nunca he estado en sitios de maricas, fuera de aquellos a los que me llevó Dumé.
Supongo que habrá de todo.
¿De veras no has ido a más?
No.
Nunca.
En la puerta, hay un gorila en una jaula, después de ti...
- ¿Con luz baja? - ...masturbándose.
- Claro. - Y...
¿Vamos a mi departamento?
Tengo brandy Napoleón.
Bueno.
Hola.
Váyase a la mierda.
Disculpe, no lo oí.
¡Vete al carajo, viejo!
¡Mierda!
Vete al carajo.
A veces creo que no les caemos bien.
No.
Caminemos, anda.
Bienvenido.
Por Dios. Entra.
Bueno... bienvenido. Es...
Te prepararé un trago.
CIENCIA FICCIÓN
Dios mío.
Napoleón debió de orinar en esto.
Me lo temía.
Un paladar ignorante.
Tu generación nunca ha aprendido
los placeres que un paladar educado confiere a una minoría disciplinada.
Es espantoso.
De todos modos es mejor que el brandy de California.
Tiene un regusto a coñac.
Ah, sí.
¿Puedo enseñarte la casa?
Este es el...
dormitorio.
Mejor te sirvo más brandy.
Eso es...
muy bonito, querido.
Esto no lo han hecho en México.
No, lo compré en Escocia.
Espera... ¿Vas a...?
¿Dónde está la luz?
Bien.
Sí.
Me pregunto qué te habrá pasado.
Digo, tú no...
No has bebido mucho.
¿Ya estás bien?
Sí. Sí, creo que sí.
Quitemos este suéter.
Muy bien.
¿Tengo las costillas rotas?
¿Huelo a vómito?
No.
Espera.
Sé que la telepatía es un hecho
porque yo mismo la he experimentado.
Lo que me interesa es cómo usarla.
En Sudamérica,
en la cabecera del Amazonas, crece una planta llamada yagé,
que supuestamente aumenta la sensibilidad telepática.
Los curanderos la usan en su trabajo
y un científico colombiano, cuyo nombre se me escapa,
aisló del yagé una droga que llama "telepatina".
Leí todo esto en una revista.
Más tarde, leí en otro artículo
que los rusos usan yagé en experimentos sobre el trabajo esclavo.
Al parecer, buscan inducir estados de obediencia automática
y finalmente, claro, controlar el pensamiento.
¿Qué tal una chuleta para dos?
Está bien.
Tienen Alaska cocida.
¿La has probado?
No.
Es muy buena.
Es caliente por fuera
y fría por dentro.
Supongo que por eso la llaman Alaska cocida.
Tengo una idea para un nuevo plato.
Tomas un cerdo vivo y lo tiras a un horno muy caliente,
para que el cerdo se tueste por fuera y, cuando lo cortes,
esté todavía vivo y moviéndose por dentro.
O, para volverlo más dramático,
un cerdo cubierto de brandy ardiente
sale corriendo de la cocina...
Y muere
al pie de tu silla.
Estiras la mano y arrancas las crujientes orejas
y te las comes con el cóctel.
BAJO EL VOLCÁN UNA NOVELA DE MALCOLM LOWRY
LA MENTE DEL HOMBRE PRIMITIVO
Bueno, si insistes.
- Quiero un cubalibre. - Claro, ¿por qué no?
Vayamos a Barco a la vista. Anda.
Sí.
CENE, BAILE
Me atendió el psiquiatra del ejército.
¿Qué te dijo?
Que tengo complejo de Edipo.
Que amo a mi madre.
- Carajo. - Todo el mundo ama a su madre, hijo.
Quiero decir que amo a mi madre carnalmente.
No te creo, hijo.
Lee, supe que Jim Cochan regresó a Estados Unidos.
Piensa trabajar en Alaska.
Gracias a Dios, soy un caballero que dispone de rentas
y no necesita exponerse
a las inclemencias de condiciones casi árticas.
Olvídalo.
Tengo peces más grandes para freír.
¿Qué?
Pescado es correcto.
Frío.
Resbaladizo.
Difícil de atrapar.
¿Cenamos juntos?
Creo que esta noche voy a trabajar.
Como el gobierno de Wallace, subvenciono la no producción.
Te pagaré 20 pesos
por no trabajar esta noche.
¿Quieres un trago?
No, ahora no.
De todos modos, tengo que irme.
Te veré mañana.
Sí, buenas noches.
Eugene.
BARCO A LA VISTA
- Ahí estás. - ...déjame verlo.
Vaya... Querido.
Miren eso.
Dichosamente estúpido.
Los maricas debemos cuidarnos unos a otros.
¡Sí!
- ¡Mi vestido! - Cuidado.
Yo lo...
Disculpen.
¿Están bien?
Sí. Sí.
Quiero hablarte.
Sin hablar.
Quiero tocarte.
Como... como los rusos.
Como los mayas.
Bueno, Bill.
- Vamos con calma, ¿sí? - Hola, Tom.
Vamos, sí.
Tienes que beber, Tom.
- Sí. - Me vendría bien una copa.
Tal vez una de agua.
¿No eres marica?
No soy marica.
Soy incorpóreo.
¿Cómo estás?
Con sueño, acabo de levantarme.
Nos vemos.
Tengo planeado ir pronto a Sudamérica.
¿Por qué no me acompañas?
No te costará ni un centavo.
Quizás en dinero no.
No soy...
un hombre difícil para la convivencia.
Podríamos llegar a un acuerdo satisfactorio.
¿Qué puedes perder?
Independencia.
¿Y quién te la quitará?
Puedes tirarte a todas las mujeres de Sudamérica si quieres.
Lo único que pido es...
que seas bueno conmigo.
Digamos...
dos veces por semana.
No es excesivo, ¿verdad?
Además...
te compraré un boleto de ida y vuelta.
Puedes irte cuando lo desees.
Lo pensaré.
Tengo trabajo en el periódico diez días más,
así que te daré una respuesta definitiva
cuando el trabajo acabe.
Tu trabajo es...
Bueno.
Hola.
Está en el lugar equivocado.
CITA EN SAMARRA
¿Qué tal el viaje a Morelia?
Estuvo bien.
Sabes, pensaba comprar la mitad del bar.
Aquí vives a crédito, ¿no?
Tom dice que le debes 400 pesos.
Tal vez, si este lugar fuera mitad mío,
no estarías en posición de ignorarme.
¿Qué me dices del viaje a Sudamérica?
Es agradable ver lugares que no conoces.
¿Puedes partir en cualquier momento?
En cualquier momento.
CAPÍTULO DOS COMPAÑEROS DE VIAJE
Vamos. Vamos.
¿Qué dijo que andaba buscando aquí?
No, aquí no.
En Ecuador.
Yagé.
Nunca la oí nombrar.
Conoce H y C, ¿no?
Heroína y cocaína.
Puede conseguirlas en la ciudad.
De acuerdo.
¡Vete al carajo! ¡Al carajo!
No falta mucho, ¿sí? Queda aquí más adelante.
¿Estás despierto, Gene?
Sí.
¿Tienes frío?
No.
¿Puedo ir... allí contigo?
De acuerdo.
- Estás tiritando. - Sí.
Dios bendito, tienes las manos heladas.
Las manos...
Malditas escaleras.
No hay problema con ellas, Lee.
- Tomen asiento. - Gracias.
Allí.
Cielos.
Disentería.
¿Puede describirme sus síntomas?
Diarrea con sangre, retortijones y vómitos.
- Fiebre alta. - Sí, fiebre alta.
Por favor.
Sí, la... prescripción que mejor funciona es...
paregórico con bismuto.
Ahora cuente la verdad.
¿Es adicto a los narcóticos?
Conviene que me lo diga. Si no, no puedo ayudarle.
Sí.
¿Y cuánto tiempo ha durado la adicción?
Demasiado tiempo, señor. Demasiado.
Por eso yo... dejé Estados Unidos.
Allá mi condición me vuelve un delincuente.
Tiene que acabar con este hábito.
Es mejor que sufra ahora a que pierda la vida.
Claro que quiero dejarlo.
Pero...
necesito dormir.
Mañana me voy a la costa,
a Manta y...
Tiene que acabar con ese hábito.
Ya lo sé.
Tome.
3CC TINTURA
Gracias.
¿Tres centímetros cúbicos?
¿Qué carajo se supone que haga con esa cantidad?
Tal vez podamos convencer a la farmacia de darte algo más.
Sí, porque allí son tan amables y comprensivos.
Oye.
¿Vamos a tomar una copa?
No sé, preferiría quedarme a tomar fotos.
¿Qué pasa?
Pensé que ibas a acariciarme las costillas.
Yo no haría eso.
¿Crees que soy marica?
Francamente sí.
¿Te molesta... hacer eso?
No demasiado.
¿Pero...
te gusta a veces?
La situación.
Ah, sí.
Ah, sí.
Por Dios. ¡Carajo!
Perdón.
No debí haberlo intentado tan pronto.
Fue incumplimiento de contrato.
No me gusta la gente que pide perdón a la hora del desayuno.
¿De verdad?
¿No sacas una ventaja injusta?
Como si alguien...
tuviera síndrome de abstinencia...
Yo no uso drogas.
Diría: "¿Síndrome de abstinencia?
No sé por qué me hablas de tu asquerosa enfermedad.
Podrías al menos tener la decencia de guardarte esa información.
Tienes que comprender lo desagradable que es
verte estornudar y toser y hacer arcadas.
¿Por qué no vas a hacerlo en otro lado,
así no tengo que verte?
¿Tienes idea de lo cansador y repulsivo que eres?
¿No tienes orgullo?".
Eso no es nada justo.
No intento ser justo.
Es una rutina para entretenerte,
que incluye un mínimo de verdad.
Date prisa y termina el desayuno. Perderás el autobús a Salinas.
¿No vienes?
No, voy a Quito, ¿recuerdas?
Ah, sí.
¿Yagé?
¿Y por qué diría que está interesado en esta planta,
- señor...? - Lee. Yo...
Leí sobre ella
en una revista.
Decía que la yagé aumenta la sensibilidad telepática.
Y los rusos la usan en experimentos de control del pensamiento
y probablemente la CIA también, ¿no?
- ¿Usted es de la CIA? - ¡No!
¿Y por qué le interesan los experimentos de control del pensamiento?
No me interesan.
Me interesa la telepatía.
¿La telepatía? ¿Por qué?
Pues...
Sospechaba que era cuestión de tiempo
para que los norteamericanos como usted
vinieran a Ecuador buscando yagé.
- Pues eso... - ¿Cree que puede solucionar cosas?
No es una droga como usted lo entiende.
No tiene uso recreativo como la cocaína o la heroína.
La heroína no tiene nada de recreativa.
Me refiero a que la yagé no provee una sensación agradable.
No se puede usar sin la supervisión apropiada.
¿Y puede darme esa supervisión?
¿Parezco un indio en la jungla?
Pues... No, pero...
Lo siento, no puedo ayudarlo.
¿Cuánto tendría que pagarle por un mapa?
Creo que malentiende
la naturaleza de la telepatía que puede alcanzarse con la yagé.
¿Comunicación sin hablar, al nivel de la intuición? Es...
¿Con quién trata de comunicarse tan desesperadamente?
- ¿Su esposa? - No.
Hay una botánica estadounidense
que vive a las afueras de Puyo, en lo profundo de la jungla.
Se llama Cotter.
Está loca como usted e intenta desarrollar una medicina.
Tal vez, si la visita, ella pueda ayudarlo.
Pero queda advertido que la yagé no es un portal a otro lugar.
Es un espejo, y cuando lo mire, tal vez no le guste lo que vea.
Para cuando se dé cuenta de que no está listo, tal vez sea demasiado tarde.
Venga, le dibujaré el mapa.
CAPÍTULO TRES LA BOTÁNICA EN LA SELVA
¡Cuidado! Por aquí.
¿Hola?
¿Hola?
¿Oyes eso?
¿Hola?
¿Hola?
¡Auxilio! ¡Socorro!
¡Por Dios, ayúdennos!
Anúnciense
o prepárense para sufrir un destino peor que el que les deparaba la serpiente.
Espere... espere.
Ahí está bien.
Yo me llamo... William Lee. Este es...
Párate ya.
Eugene Allerton.
Hemos venido de muy lejos a hablar con usted,
doctora Cotter,
presumo.
Discúlpenme por la serpiente.
Por favor, usted... No.
La tengo para seguridad, claro.
¿Seguridad? ¿Por qué...?
De merodeadores...
que buscan mi investigación.
¿Por qué dicen haber venido?
Queríamos preguntarle sobre...
la vegetación del área.
¿La...
la vegetación?
Yo sería la indicada para tal pregunta.
Sí.
Esos son regalos del pueblo shuar.
Mi tribu, por así decirlo.
¿Puedo... preguntarle sobre los cuencos?
Sí.
Son para una ceremonia de sanación.
- Claro. - Sí.
Requiere una infusión
- hecha de una de las plantas del área. - Yagé.
¿Tal vez...
tal vez aquí... le dicen...
ayahuasca?
Dicen que los rusos y los estadounidenses
la usan en distintos experimentos.
La verdad es...
que por eso vinimos.
Quiero explorar las propiedades de esta droga.
Estaría dispuesto a ingerirla como experimento.
Ambos lo estaríamos.
La yagé...
se conecta a la brujería.
Correcto.
La brujería.
Para conseguirla,
necesitaría forjar una relación con el brujo local.
- ¿Sabe? - Claro.
Requeriría años
ganarse su confianza.
¿Usted tiene esa confianza?
Venga. Venga. Venga.
He estado aquí mucho tiempo.
Bueno... por favor.
Creo que deben de estar cansados.
Sí.
Es de esperarse.
Gracias por las provisiones.
Vaya, es simplemente...
Vamos.
Sí, déjenme mostrarles dónde dormirán.
De acuerdo.
- Gracias. - Buenas noches.
Qué acogedor.
Por favor.
Por favor.
Su amigo ya está tomando café con mi esposo.
Tome. ¿Por qué no lo usa para explorar el área?
Trate de cazar algo que podamos cenar.
Maldita sea. Estoy bien.
Cotter dice...
Cotter dice que los indios han limpiado de caza mayor casi toda la zona.
Todos tienen escopetas que compraron con el dinero que ganaron...
¿Qué es eso?
Iré a tratar de dispararle.
- ¿Qué es? - ¿Qué?
- ¿Qué es? - ¿Cómo voy a saberlo?
Está vivo, ¿verdad?
¡No!
¡Gene!
Diga la verdad.
¿De verdad vinieron por la yagé?
Agradezco las provisiones que trajeron.
Pero si descubro que buscan huir con mi investigación, los mataré.
Y los tiraré en la jungla.
Aquí nadie los extrañará.
Doctora.
Doctora, yo...
Con...
Con el debido respeto,
su investigación no podría importarme menos.
Ya olvidé todo lo que me contó sobre ella.
Sabe que no lo drogará, ¿verdad?
No del modo que acostumbra.
Soy doctora en medicina. Puedo ver a un adicto de lejos.
No me interesa drogarme.
¿Qué le interesa?
La telepatía.
- Le cae bien. - ¿Sí?
Generalmente muerde.
Lo ayudaré.
¿Sabe dónde puedo hallarla?
Está por todos lados.
Esta tarde se tropezó con ella en la jungla.
Sí.
Banisteriopsis caapi.
Los indios la llaman...
"yagé".
¿Sientes algo?
No.
¿Y tú?
Creo que bebimos hojas y ramitas recogidas del suelo.
Carajo.
Ahí están.
Vengan, muchachos.
Eso es. Lo ayudo.
Despacio.
No soy marica.
Lee.
No soy marica.
Ya lo sé.
Soy incorpóreo.
Gene.
Gene.
Duérmete.
Ustedes...
deberían quedarse unos días más.
Para la mayoría, la primera vez es una introducción.
Abrir una puerta.
Pero para ustedes dos,
fue algo más.
Sería una pena no ver adónde podría llevarlos.
Tengo que regresar.
¿Qué le asusta tanto?
La puerta ya está abierta y no puede cerrarse.
Lo único que puede hacer es no mirar.
Pero ¿por qué lo haría?
Debió haberse visto anoche.
Sí.
EPÍLOGO DOS AÑOS DESPUÉS
BARCO A LA VISTA
¿Lee?
Hola, Joe.
¿Te gustaría preguntarme por alguien más?
¿Nadie?
¿Tal vez por el chico llamado Allerton?
- Por eso regresaste, ¿no? - Ya iba a hacerlo.
Se fue a Sudamérica o a un lugar parecido
con un coronel del ejército.
¿Cuánto hace que se fue?
Unos seis meses.
Allerton fue como guía.
Iban a vender el auto en Guatemala.
Un Cadillac del 48.
Tuve la sensación de que algo no estaba del todo bien,
pero Allerton nunca me dijo nada concreto.
Ya sabes cómo es.
Nadie ha sabido de él desde entonces.
Dijo que te buscaría allá.
¿Nunca te lo mencionó?
¿Cuándo la conseguiste?
Ya sabes.
Sabes lo que le pasó a mi cámara, ¿no?
- Te la robaron. - Me la robó un chico colombiano
al que empezaba a conocer.
El desgraciado también me robó calcetines.
¿Y qué cuentas?
¿Andas con alguien estos días o...?
Chimú sigue aquí. ¿Por qué no vamos a ver
- la vida nocturna local? - No. Por favor.
Sí, yo tampoco tengo ganas.
- ¿La linterna verde? - ¿Ellos siguen allí?
Todos, aunque no lo creas.
Todos menos Dumé.
- Se ha ido. - ¿Falleció?
No. Tuvo que volver a Virginia a cuidar a su madre.
Es cómico pensar que tiene madre.
- Sí. Bueno, ya no. Falleció. - Claro.
Luces bien, Lee.
- ¿Sí? - No.
Pero es bueno verte.
Sí.
Igualmente.
Sí.
Basta.
¿Qué pasa?
Lee.
MARICA DE WILLIAM S. BURROUGHS
FIN
Traducción: María González
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.