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Original subtitles

NOCHE DE ANGUSTIA

HOSPITAL DEL CONDADO DE SHEREHAM

SALA DE AISLAMIENTO

ANNE LEE, FIN DE TURNO

LUCY LEE, PRINCIPIO DE TURNO

Buenos días, cielo.

Aún no estoy despierta. Dormiría seis meses seguidos.

- Llegas tarde, Lucy. - No te importa, ¿ verdad?

Sabía que estarías aquí mientras dormida.

Así que me quedé durmiendo un poco más.

Tienes que ser puntual, imagina que la enfermera jefa...

Ya. "No hay nada mejor que una enfermera buena"

"y nada peor que una mala."

Ponte bien la cofia.

Tiene difteria laríngea, está muy Enfermo.

De vez en cuando, se le bloquea el tubo,

estate atenta y límpiaselo si se bloquea.

Te has pasado 12 horas así.

Y los diez minutos que has llegado tarde.

Es guapo, ¿a que sí?

¡Anne! ¡Anne!

¿Cómo ha podido pasar?

El tubo se bloqueó, hicimos lo que pudimos.

¿Cómo pudo bloquearse?

He dicho que cómo pudo bloquearse.

Hicimos todo lo posible.

Espero una respuesta.

¿Cómo permitiste que el tubo se bloqueara?

- Enfermera jefa. - ¿Qué ocurre, enfermera Greg?

Alguien se acaba de hacer té en la cocina.

¿Te hiciste un té cuando debías estar atendiendo a tu paciente?

Había té en la cocina, creo que...

¿A qué hora exactamente se bloqueó el tubo?

A las 5:55.

Estaba cansada, se me ocurrió prepararme un té.

Estaba segura de que el paciente estaba bien.

Cuando Lucy empezó su turno, lo vio y me llamó.

Estuve reanimándolo durante tres cuartos de hora.

Enfermera Lee,

no me esperaba este comportamiento tan poco profesional de usted.

- Esto es... - Busque la palabra adecuada.

Pero no la encontrará.

Se ha perdido una vida humana,

desperdiciada gratuitamente por su grave negligencia.

- Y se queda ahí parada como... - Dr. Hassal.

Ha llegado la Sra. Warde.

Ayer le dije que el niño se recuperaría.

No pondría usted esa cara si tuviera que hablar con la madre.

Quédese hasta las 8.

El comité no le hará ninguna recomendación de este hospital.

Está despedida.

Su ejemplar expediente anterior le salvará de consecuencias peores.

Recuerde, enfermera Lee, que vaya adonde vaya,

no hay cosa peor en el mundo que una mala enfermera,

ni tan buena como una buena enfermera.

Recuérdelo el resto de sus días.

Puede irse.

¡Anne!

- Hola, Anne. - Hola, Joe.

Sabía que te irías en el de las 8:30.

- ¿Sabías que me iba? - Lo sabe todo el pueblo.

Pero no tiene sentido que te marches.

No puedo quedarme aquí, es mi trabajo, debo ir a otro lugar.

Quiero que te quedes.

Quiero que te cases conmigo, Anne.

¡Anne!

Yo estaba de servicio, no sabía qué hacer.

¿Me perdonarás algún día?

- Lucy, ¿cómo pudiste? - No lo sé...

No estoy hecha para ser enfermera. Soy débil y egoísta.

- No digas eso. - Es verdad. No soy como tú.

Este no es el maravilloso trabajo del que me hablaste.

Fregar, cepillar, limpiar lo que se derrama. Eso es esclavitud.

- Lucy, ¿cómo puedes decir eso? - Sabes que es verdad.

Nada de placer, ni siquiera hay tiempo para dormir.

No lo voy a tolerar. Voy a confesar y me iré a Londres.

Siempre quise ir a Londres.

El mes que viene, cuando te den el certificado, iremos a Londres.

Anne, allí hay tiendas y teatros y cosas divertidas.

Lucy, no cargué con la culpa por hacerme la heroína.

Yo tengo el certificado, puedo ir a otro sitio.

Si no, no te lo iban a dar nunca.

Cuando te lo den, te reunirás conmigo

y volveremos a estar juntas.

Sí, Anne.

- Prométeme una cosa. - Sí, Anne.

Nunca seas descuidada.

Que el recuerdo de lo que ha pasado te haga ser una buena enfermera.

Te lo prometo.

- Adiós. - Adiós.

Adiós.

Cuida de Lucy.

Si no es de su agrado, le agradecería que se retirara

y así no perderíamos el tiempo.

Espero que sea feliz aquí. Preséntese ante el examinador médico.

Siguiente.

Tres años en el Hospital del Condado de Shereham.

Se ha graduado y se ha ido.

Ha mordido la mano que le daba de comer.

Sé perfectamente lo que es la ingratitud.

- Mis calificaciones... - Me da igual. Es usted rara.

Ni este no es el mejor hospital, ni yo soy la jefa más benévola.

No permito las estupideces y no tengo favoritismos.

Tiene permiso de un día y medio libre, si tiene suerte.

Trabajo extra, si no lo tiene.

Nada de fumar, ni usar cosméticos y compartirá dormitorio.

Esas son las condiciones, ni más ni menos.

Si no es de su agrado, le agradecería que se retirara

y así no perderíamos el tiempo. Espero que sea feliz aquí.

Preséntese ante el examinador médico.

Siguiente.

Adelante.

Cierra la puerta.

Me han enviado a esta habitación, me llamo Anne Lee.

Yo soy Glennie. Esa chimenea de ahí es Nora Dunn.

Esa es tu cama. Parece dura.

Pero no te dejes engañar, es dura.

¿Cuánto tiempo llevas con esa palangana?

- Me toca a mí. Son las 5:00. - ¿Las 5:00?

Todos los días a las 5:00, el Dr. Prescott pasa por el camino.

El contacto que tiene con él es sólo mental. Es una relación pura.

¿Y la vez te comiste un kilo de uvas con pepitas

para provocarte apendicitis y que el Dr. Prescott te operara?

- Me gustaría trabajar en cirugía. - ¿Y a quién no, cariño?

Mírale.

Enfermera Dunn, ¿desde cuándo se permite tender la ropa en el pasillo?

- Las puse yo un momento. - Que no vuelva a ocurrir.

Preséntese en la Sala General a las 7:00.

Un turno de 12 horas. 20 minutos para comer.

Desayunará y cenará en el comedor antes y después de su turno.

Mantenga el dormitorio ordenado y limpio.

- Las luces se apagan a las 10:00. - Sí, enfermera jefa.

Enfermera Dunn, tiene la nariz ardiendo.

Apágela antes de acostarse.

Llévalo a cuidados especiales.

Yo creo que sí, Tommy. Puedes caminar.

Sólo tienes que intentarlo.

- No puedo caminar. - Por supuesto que sí.

Mira, tengo una sorpresa para ti.

Fíjate.

Es para ti.

Ven a jugar con él. Vamos.

Eso es.

¡Doctor!

- ¡Que Dios le bendiga, Dr. Prescott! - No es nada. Se pondrá bien.

¡Es maravilloso! Que Dios le bendiga.

¿Qué ocurre?

Estoy muy interesada en la cirugía y querría trabajar en el quirófano.

Si no es mucho pedir.

Su entusiasmo es loable.

Continúe esforzándose y quizá en un año o dos le dé la oportunidad.

- ¿Lo tiene? - Gracias, enfermera jefa.

¡Menudo día! ¡Tengo los pies destrozados!

Yo he tenido un día glorioso. Muchos casos nuevos.

Preparen el quirófano para una intervención.

Entrará Mathew Bowley con apendicitis aguda.

Que todo el mundo esté preparado.

Sí, Mathew Bowley.

Lo hará el Dr. Prescott y quiere que le acompañe el Dr. Caley.

- Pero el Sr. Hall está allí. - Pues cámbielo.

Dele al Sr. Bowley una enfermera personal en cuanto llegue.

Sí, enfermera jefa.

- ¡Mathew Bowley! - ¿Quién es?

El presidente de la Junta que dirige este hospital.

Bowley tiene todo el dinero de Manchester.

Se le escapan un par de chelines, pero los conseguirá.

¿Y por qué le traen a un hospital como este?

Porque Prescott es quien le va a operar.

- Vamos a verle. - Estoy muy cansada.

¿No podrían operarle en nuestra habitación?

Tengo que ver cómo opera Prescott.

El paciente está listo para el Dr. Prescott.

- El paciente está listo, señor. - Disculpe, enfermera jefa.

Seguro que al abrir a Bowley está lleno de oro macizo.

Cuente las gasas, enfermera.

Doce.

Todo correcto, señor.

No.

Todo correcto, señor.

No están todas ahí.

Hablando desde las gradas,

poniendo en peligro la vida del paciente,

es una falta de disciplina imperdonable.

Todo correcto, Dr. Prescott.

Vuelva a contarlas.

Una, dos,

tres, cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve, diez,

once, doce.

Las enfermeras que no aprenden la ética de su profesión

no deberían entrar o permanecer en esa profesión.

Lo siento, señor. Una de las gasas se ha separado en dos.

Adelante.

Por aquí, muchacha.

Estoy muy contento de verte. Este es mi hijo.

- ¿Cómo te llamas? - Matt Bowley II.

Encantada, Matt Bowley II.

Hijo, recoge esto. Después seguimos jugando.

Muy bien.

Mañana me voy, pero no podía irme sin verte bien.

Matt Bowley seguramente será más útil sin una gasa en su interior.

- Estoy de acuerdo con usted, señor. - Eres tan sensata como hermosa.

Y esa es una combinación muy poderosa en una mujer.

Siempre digo que, si un hombre se enferma,

le sienta bien tener una chica inteligente cerca.

Yo nunca olvido los favores.

Mientras tanto,

me gustaría darte esto.

Es un recuerdo de esa gasa perdida. No digas ni una sola palabra.

Ya me darás las gracias en otro momento.

Muchas gracias, Sr. Bowley.

10 LIBRAS

Enfermera Lee.

Usted no es la enfermera personal del Sr. Bowley, ¿qué hace aquí?

- Me hizo llamar. - ¿La hizo llamar?

Supongo que conoce el castigo por aceptar dinero de un paciente.

- Lo iba a devolver. - ¿A devolverlo?

Más bien iba a decirle que no es suficiente.

No creo que haya nada en el reglamento que...

Dr. Caley, ¿podría darle al paciente de la tres 500 cc de glucosa al 5%?

- Enseguida, señor. - Muchas gracias.

Señor, siento mucho lo del otro día en el quirófano.

Es que tengo la costumbre de contar las gasas.

Me temo que ha cometido algo imperdonable.

Ha puesto en peligro la ética de la profesión médica.

No debería usar la discreción y el juicio.

Su deber es trabajar 12 horas al día,

preocuparse por el paciente con toda su energía,

pero nunca debería hacer algo que incumpla la ética.

Por cierto, ¿qué valor le da Bowley a su vida?

10 libras.

- Puede que tenga razón. - Se lo voy a devolver, señor.

Yo no lo haría. La generosidad de Bowley es avergonzante.

Además, uno debe ser recompensado por sus esfuerzos.

Estoy bien considerada donde estoy,

pero creo que una enfermera con mi experiencia

estaría mejor en un hospital más grande, como este.

Las enfermeras con experiencia toman la delantera aquí.

Es probable que en poco tiempo... Espérese.

Le dé el ascenso que desea.

Gracias. Volveré en cuanto tenga todas mis cosas

y les notifique que me voy.

- Adiós. - Adiós.

- ¡Enfermera Lee! - Enfermera Gregg.

¡Menuda sorpresa!

Me sorprende verte aquí, a ti precisamente.

- Cuando te fuiste... - Enfermera Gregg, es suficiente.

Sí, enfermera jefa.

Es una enfermera competente.

Sí, muy competente.

Bien, ¿qué ocurre?

¿Podría librar mañana?

¿Cómo crees que funcionaría el hospital

si le diera a todo el mundo un día libre cuando me lo piden?

Estamos faltos de personal.

Mi hermana se gradúa como enfermera mañana

y le dije que iría.

Sólo damos días libres para funerales, cuando son auténticos.

Enfermera Lee, ¿dice que su hermana se gradúa?

- Sí, enfermera jefa. - ¿Es fuerte?

- No ha estado nunca enferma. - ¿A qué espera? ¡Tráigala!

- Gracias, enfermera jefa. - Espere, puede ir conmigo.

También voy en el autobús a Shereham.

Noticias. El discurso de Hitler es investigado.

Qué ilusión. ¿Va usted muy lejos, enfermera jefa?

Voy al centro.

La enfermera Lee va a buscar a su hermana para trabajar con nosotros.

- Qué bien. - Siempre quisimos trabajar juntas.

En el viaje tenemos tiempo de hablar de los viejos tiempos.

Como si estuviéramos tomándonos un té.

¿Aún te gusta tomarte un té y una tostada de buena mañana?

Claro que sienta bien después de una larga noche de trabajo.

Sí, es cierto.

- ¿Un caramelo, enfermera jefa? - No, gracias.

Anne, después de que te fueras,

tuvimos muchos casos de difteria laríngea, muy graves.

Como el niño que cuidabas tú antes de irte. ¿Te acuerdas?

Por supuesto que te acuerdas. Como para olvidarlo.

- ¿Difteria laríngea? - Sí. Era un niño de cinco años.

Era muy guapo, ¿verdad?

Es una enfermerdad peligrosa.

Debes estar pendiente a cada segundo.

Sólo las enfermeras expertas pueden salvarlos.

Todas hemos tratado la difteria laríngea, es peligrosa,

necesita los cuidados expertos y conocemos sus complicaciones.

Así que vuelves a Shereham. Pensaba que después de lo que pasó...

- ¿Qué pasó? - Yo...

Enfermera jefa, creo que debe saber que en el hospital una noche...

Ayúdeme, ayúdeme...

Cuidado, con cuidado. Tenemos que sacar a la gente. Así.

Vamos. Rápido.

Consigan puertas o lo que sea, tenemos que llevar a esta gente dentro.

Que alguien me ayude. Que alguien me ayude.

Lo más rapido posible.

Ya lo saco yo.

- ¿A qué distancia está Hepperton? - A unos 24 km.

- ¿Hay algún médico cerca? - Hay uno en el pueblo.

- Yo tengo coche. - Llévele al pueblo.

Busque al médico y llame a una ambulancia.

Avise al Dr. Prescott en Hepperton, es un traumatisto grave.

Sí, señora.

Por aquí, doctor.

Que entren los de la ambulancia.

- Dr. Prescott. - Vamos a ver.

Estoy herida. Me temo que no le seré de mucha ayuda.

Está bien, súbase a la ambulancia.

- ¿A usted qué le pasa? - Me duele aquí, señor.

Creo que se ha fracturado la clavícula.

Sí... Así es.

- ¿Podrá llegar al hospital? - Creo que sí.

Muy bien, vaya con cuidado.

Tiene un traumatismo. Está en estado de shock.

Es una enfermera, la enfermera Gregg.

Llévenla a Hepperton.

Manténgale la cabeza en alto con un par de almohadas.

Está bien, doctor.

Se pondrá bien, hemos llegado a tiempo.

- Estuvo espléndida. - Gracias, Dr. Prescott.

- Me alegro de que vaya a ponerse bien. - Creo que sí.

¡A la cama!

Pero esto no es el hospital.

No, es mi casa. Pensaba que le apetecería tomar algo.

Tengo que irme, si no tendré que llamar a la puerta.

Hay una ventana que se abre fácilmente.

Lo recuerdo de cuando era estudiante.

No es que yo la haya usado.

Tomaremos jerez, Sra. Merchant.

- Ahí tiene su té. - En ese caso, tomaremos otra taza.

Y agua caliente para la cara de la Srta. Lee.

A estas horas... Aquí no descansa nadie.

La Sra. Merchant quiere demostrar

que no tengo por costumbre entretener a las enfermeras del hospital.

Prepararé el té.

Gracias.

Y no empiece a hablar de tonterías.

Límpiele la cara y tómese el té cuanto antes.

No se quede mucho rato, asegúrese de que se acuesta.

Duerme muy poco.

No podemos tragarnos el té, Merchant.

Tenemos que tomarlo a sorbitos, recrearnos en su sabor.

Que no empiece a hablar del hospital nuevo

o la tendrá despierta toda la noche.

Váyase a dormir, Merchant. No necesitamos nada más.

¿De qué hospital nuevo hablaba?

Vamos, hay que limpiarle la cara. Quítese el abrigo.

¿De qué hospital nuevo hablaba?

La Sra. Merchant oye demasiadas cosas.

No es nada. Ponga la cabeza aquí.

Si se refería a Hepperton, tiene razón. Las cosas están...

No se mueva.

Hay mucho dinero para los demás y poco para los enfermos.

Una descripión corta, pero cierta de Hepperton.

Se le curará enseguida. Sólo es un rasguño.

Si los hubiera visto morir como yo...

Discutiría, hablaría, rogaría, pero no conseguiría nada.

¿Por qué?

Por Mathew Bowley, todo por culpa de un hombre.

Mathew Bowley.

De él sólo recibo promesas.

Promesas, evasivas y discusiones sobre costes.

Mathew Bowley.

El Sr. Bowley lo valora todo según la libra esterlina.

Si quiere que yo juegue a la política en vez de usar mi energía para curar,

lo haré a su manera.

Estoy hablando demasiado.

- Vaya, ya es de día. - Ha salido el sol.

El sol tiene la costumbre de salir cada 24 horas

y yo tengo la costumbre de limpiar esta sala.

Sra. Merchant, está despedida. Coja sus cosas y váyase.

Bueno, será mejor que la lleve a casa.

Doctor, sé que conseguirá su hospital.

- ¿Cómo lo sabe? - Lo he soñado.

Espero que tenga razón.

Mary, ¿hay noticias de mi hermana?

En Shereham dicen que se fue anoche.

- ¿Se fue? ¿Estás segura? - Eso dicen.

Lleva estos tests al Dr. Prescott.

Hice una laminectomía en un caso similar hace un año

y la parálisis desapareció por completo.

- Sus tests, Dr. Prescott. - Póngalos en el laboratorio.

Así que no te preocupes. Un momento, déjeme verlos.

Gracias, Prescott. Me gustaría que echaras un vistazo a los rayos X.

- Sí, tráemelos. Será interesante. - De acuerdo.

Pedí que les pusieran tapones de goma.

No son capaces de seguir una simple orden...

Hola.

Yo acabo de empezar mi turno, no ha sido error mío.

Estoy seguro de que no. Déjelos por aquí.

Gracias.

Sí, quería... Quería hablar con usted.

Venga, siéntese.

¿Es sobre el hospital nuevo?

Bueno, no exactamente.

Disculpe, Dr. Prescott. Enfermera Lee, le esperan en el vestíbulo.

Perdone.

Lucy.

- Se nos ocurrió darte una sorpresa. - Pues lo habéis conseguido.

Intenté llamarte, pero me han dicho que te fuiste anoche.

Disculpe, Dr. Prescott, ella es mi hermana Lucy.

- Encantado, Srta. Lee. - Y él es el Sr. Shand.

Él es el Sr. Shand, mi marido. Nos casamos ayer.

¿Ayer?

Encantado. Felicidades.

- Bueno, si me disculpan... - No, doctor, saldremos al pasillo.

No, por favor, usen mi despacho. No pasa nada.

- Tengo algo que... - Gracias, doctor.

¿A que es maravilloso?

Lucy y Joe, casados. Es increíble.

Pues créetelo, tenemos la prueba.

¿Y tu certificado, Lucy?

Lo tengo, pero no pienso usarlo.

Aunque quedará bien en la pared de casa

para enseñarle a la gente que un día fui enfermera.

Me alegro mucho de que estés tan feliz.

Sé que serás una buena esposa.

Joe, sé que tú serás un buen marido. Os felicito a los dos.

Me voy por negocios a Londres.

Lucy cree que hay mejores oportunidades allí.

Después de que Joe esté allí un tiempo podré tener mi propia casa.

El tren sale dentro de 20 minutos, debemos darnos prisa.

Te escribiré para decirte dónde vivimos y podrás venir a vernos.

- ¿Me lo prometes? - ¿Prometerlo? Nada podrá evitarlo.

Adiós, cariño. Vamos, Joe.

- Adiós, Anne. - Adiós, Joe.

Venga, enfermera Lee, le llama la enfermera jefa.

Enfermera Lee, habrá algunos ascensos a principios de mes.

Prepárese para sus nuevas tareas.

¿Me está diciendo que me ascenderá?

Juraría que he hablado un inglés bastante claro.

Algunas siempre tienen suerte.

Llevo años yendo en autobús y ninguno se ha accidentado y me han ascendido.

Y el Dr. Prescott fue al rescate.

Eso es matar dos pájaros de un tiro. Hay que hacer descarrilar un tren.

Salvaste a la víctima y te han ascendido.

Y yo... yo me conformaré con mirar a Prescott.

- Ya está, hermana Lee. - Eso no basta.

Yo estoy dispuesta a hacerle reverencias cuando entre en la sala.

Deberías tirarte al suelo para que te pase por encima.

Os voy a echar como intentéis hacer esas tonterías.

Sí, hermana.

- Prosigan con sus tareas. - Sí, hermana.

Y vigilen la sala.

Quiero que sean las enfermeras más ocupadas de Hepperton.

- Sí, hermana. - Sí, hermana.

Eso es todo.

Todo va bien, enfermera Gregg. Pronto podrá levantarse.

- ¿Cómo estás, enfermera Lee? - ¿Cómo está usted?

Me siento como un hombre nuevo.

- Es fabuloso. - Veo que te han ascendido.

- Te queda muy bien el uniforme. - Gracias, Sr. Bowley.

No he olvidado lo que hiciste por mí.

Quería comentarte una cosa, pero tengo una reunión.

- Ven a mi despacho a las 8. - Sí, señor.

Caballeros, el informe del Dr. Caley demuestra que todo va como la seda.

Ese informe ha pasado por alto

que la semana pasada tuvimos varios casos de fiebre cerebroespinal.

El año pasado prácticamente tuvimos una epidemia

y no estábamos equipados para combatirla.

Las condiciones de este año no han mejorado.

Señores, no se necesita tanto dinero.

Puede que tenga razón, Prescott.

Pero contraer una enfermedad es cosa de la Providencia.

No es cosa de la Providencia, Sr. Peterson.

Es sólo un sucio microbio asesino.

Si lo confinamos el tiempo necesario,

se ahorrarán tres veces el dinero que les costaría un hospital nuevo.

Mire, Prescott, el dinero no es tan fácil de conseguir como antes.

La situación mundial en estos momentos es inestable.

Sí, lo entiendo, Sr. Bowley.

Pero aparte de la situación mundial, la gente sigue cayendo enferma,

siguen teniendo hijos y siguen siendo atropellados.

Y siguen recurriendo a nosotros para protegerlos.

Todos estamos de acuerdo en eso. Pero no sea impaciente.

Mire, haré lo que pueda para conseguir el dinero. ¿Le parece bien?

- A mí me parece justo. - A mí me suena bien.

Dejémoslo aquí, caballeros.

No te levantes, querida.

¿Cómo está, Sra. Bowley?

Sr. Bowley, debo volver al trabajo cuanto antes.

Una chica tan lista y que le interese su trabajo...

¿No quieres tener una oportunidad de verdad?

Mi ascenso me ha brindado mayor oportunidad de la que esperaba.

No hablaba del hospital. El hospital es una vida sacrificada.

Deberías crear una residencia privada. Da mucho dinero.

Sólo necesitas el respaldo adecuado.

Es fácil de decir, señor, pero...

¿Has pensado alguna vez en recurrir a Matt Bowley?

Ni lo había pensado, señor.

Bueno, querida, yo soy un hombre acaudalado.

Y es un placer echar una mano por una buena causa.

Sr. Bowley, si quiere hacer algo, ¿por qué no ayuda al Dr. Prescott?

Significaría mucho para él, Sr. Bowley.

¿No crees que deberías dejar de llamarme Sr. Bowley?

Me llamo Mathew, Matt es más corto.

Me siento muy solo, querida.

No sabía si contártelo antes, pero puedes ver que mi mujer...

No estoy hablando mal de ella. Soy tan fiel como cualquiera.

Pero eso no quita que necesite compañía juvenil.

Necesito una amiguita, si quieres llamarlo así,

para que me alegre los ratos libres.

La primera vez que te vi, ya sabía a lo que ibas.

- Todas las enfermeras sois iguales. - Sra. Bowley...

Te aprovechas de la enfermedad de un hombre con tus encantos

para robárselo a su mujer.

Conozco los trucos de tu gremio.

Y tú, Matt Bowley, ¿cómo eres tan tonto de caer en su trampa?

- Un momento... - Ella y su querido Dr. Prescott.

Como él no puede sacarte el dinero, la manda a ella.

- Sra. Bowley... - ¡Basta! Vete.

Hablaré con la enfermera jefa.

Y ya te puedes ir buscando otro trabajo, señorita.

¡Viejo idiota! Mira que me olía todo esto.

Los periódicos estarán interesados en la historia.

- No serás capaz, Martha. - ¿Ah, no?

Matt Bowley, hablarás con la enfermera jefa o asumirás las consecuencias.

ENFERMERA JEFA

- Hola, Prescott. - ¿Sí?

Seguramente, habrá oído los rumores de estos últimos días.

No quiero que me malinterprete. Ya sabe cómo son las mujeres.

Especialmente, mi mujer. Quiero que mi posición quede clara.

Creo que su posición está absolutamente clara.

A mí nadie me trata así después de lo que he hecho por el hospital.

- Ha hecho lo mínimo por este hospital. - No es justo, lo he intentado.

Lo único que ha intentado ha sido acosar a una enfermera.

- Eso se va a acabar. - Ya le he explicado que...

No me interesan sus explicaciones.

Lo único que podía hacer por el hospital era conseguir dinero.

Como no tiene la decencia de hacerlo, lo buscaré en otra parte.

Y que sepa que lo conseguiré aunque tenga que ir al Parlamento.

- ¡No olvide que soy el presidente! - ¡Para mí sólo es un pedante!

¡Salga de aquí antes de que le eche a patadas!

- Si eso es lo que opina... - ¡Eso mismo!

Adelante.

Vengo a despedirme, doctor. Me voy de Hepperton.

Ya lo sé.

¿Tiene planes... para el futuro?

Mi hermana dice que trabaja de enfermera de nuevo en Londres.

- En el Rolgrave y he pensado... - ¿El Rolgrave?

No me la imagino trabajando allí.

¿A qué se refiere?

Por lo que he oído, no tiene muy buena reputación.

La... recomendaré a un amigo mío de Londres.

Gracias.

- Dr. Prescott. - ¿Sí?

He estado preocupada por si usted pensaba que...

Enfermera Lee, no me importa lo que dice la Sra. Bowley,

sea verdad o mentira,

pero sí tengo la impresión de que cuando le conté mis planes,

había sido confidencialmente.

Pero no deseo que su buen trabajo no le sea recompensado.

Entregue esta carta a la enfermera jefa del Hospital de Trafalgar

y seguro que no tendrá problemas...

Di algo. Yo pondría el grito en el cielo.

- ¿Cómo puede la enfermera jefa...? - Tiene razón.

Me dijo que no quería un escándalo público

y que es lo que la Sra. Bowler iba a hacer si yo no me iba.

Ha tenido la amabilidad de dejarme dimitir en lugar de echarme.

Deberías haberle roto un orinal en la cabeza a Bowley.

Creo que se ofreció a contar la verdad.

Yo conozco mejor a esos viejos babuinos.

No te lo he contado, Anne.

Mi primer caso fue un hombre de 70 años.

Con un pie y cuatro dedos del otro en la tumba.

Sólo me dijeron que estaba convalesciente por una operación.

Pero esa noche descubrí que le habían puesto glándulas de mono en Viena.

Y funcionaron.

Me siguió por toda la sala, el jardín y hasta arriba de un árbol,

donde pasé la noche.

Vete antes de que me ponga a lloriquear.

Estoy muy agradecida por haberos conocido.

Joe.

Me alegro de verte, Anne.

¿Qué ha pasado?

Voy a volver a Shereham, Anne. Aquí no hay trabajo para mí.

¿Y Lucy?

Cuando se me acabó el dinero, me dejó.

- Voy a volver a Shereham. - ¿Está Lucy en el Rolgrave?

Vive en el Rolgrave.

Anne, hay algo turbio en ese lugar.

¿A qué te refieres?

No lo sé. Ella siempre tiene dinero y no hace nada.

Siéntate, Joe.

¿Dónde está el Rolgrave?

Por el West End.

- Iré contigo. - Ponte el pijama y acuéstate.

Me voy a Shereham.

Ahora te vas a la cama, ya irás mañana a Shereham.

Bob, en los tiempos que corren, el dinero es un problema.

Sí.

Pero Sir Reginald es quien puede ayudarte. Hablaré con él.

Si pudiera verle media hora, seguro que le convencería.

- Voy a llamarle ahora mismo. - ¿En serio?

¡Suicidio en una residencia! ¡Actriz salta al vacío!

¡Todas las noticias sobre la crisis!

¡Suicidio en una residencia! ¡Actriz salta al vacío!

El periódico, señora. Suicidio. Gracias.

¡Suicidio en una residencia!

ACTRIZ SE SUICIDA. MUERE IRENE DALLAS

ENFERMERAS INTERROGADAS

LA ENFERMERA LUCY LEE Y HENRIETTA SULLIVAN,

PROPIETARIA DE LA RESIDENCIA ROLGRAVE,

FUERON INTERROGADAS EN RELACIÓN A LA MUERTE DE IRENE DALLAS,

FAMOSA ACTRIZ, QUE SALTÓ DESDE EL CUARTO PISO.

¡El periódico! ¡Actriz salta al vacío!

¡Suicidio en una residencia!

¡Actriz salta al vacío!

¡El periódico! ¡Todas las noticias sobre la crisis!

Qué suerte que pueda vernos. Es un hombre ocupado.

- Busquemos un taxi. - Es más rápido ir en metro.

¡Suicidio en una residencia! ¡Actriz salta al vacío!

Gracias, señor. ¡Todas las noticias sobre la crisis!

ENFERMERA JEFA TESTIGO

SEGÚN LA INVESTIGACIÓN, LA ENFERMERA LUCY LEE

SE ENFRENTA A CARGOS DE HOMICIDIO POR NEGLIGENCIA

LA SRTA. DALLAS ESTABA BAJO SU CUIDADO DESDE SU INGRESO

Y ESTUVO EN SU HABITACIÓN ANTES DEL TRÁGICO MOMENTO

JUZGADO DE INSTRUCCIÓN Nº 1

Srta. Lucy Lee.

Levante la mano derecha y repita conmigo.

- Juro decir la verdad. - Juro decir la verdad.

Toda la verdad y nada más que la verdad.

Toda la verdad y nada más que la verdad.

- Con la ayuda de Dios. - Con la ayuda de Dios.

Díganos, Srta. Lee, con sus propias palabras,

¿qué ocurrió la mañana de la fatalidad?

La Srta. Dallas me llamó poco después de las 10.

Parecía nerviosa y le di la inyección habitual de Mesonyl.

Usted dice la inyección habitual.

¿Quiere decir que le estuvo administrando esa medicación

desde su ingreso en la residencia cuatro días antes?

Sí, señor. El Dr. Andrews me dijo que se la diera cuando estuviera nerviosa.

¿Quiere decir que le administró un narcótico

en colaboración con el Dr. Andrews

y sin que la Sra. Sullivan, la propietaria, tuviera conocimento?

No exactamente, señor.

Estoy segura de que la Sra. Sullivan está al corriente de la medicación.

Señoría, la testigo no tiene derecho a expresar su opinión.

Correcto.

¿Qué pasó después de que le administrara el Masonyl?

Bueno... Me fui para esterilizar la aguja hipodérmica.

De repente, oí un grito.

Volví corriendo, pero la Srta. Dallas no estaba.

Oí el alboroto de fuera.

Corrí hacia la ventana.

Miró y vio el cuerpo tirado en el suelo.

Puede retirarse. Siguiente testigo.

Sra. Sullivan.

Levante la mano derecha y repita conmigo.

- Juro decir la verdad. - Juro decir la verdad.

Toda la verdad y nada más que la verdad.

Toda la verdad y nada más que la verdad.

- Con la ayuda de Dios. - Con la ayuda de Dios.

Usted es Henrietta Sullivan,

propietaria y enfermera jefa de la Residencia Rolgrove.

Así es, señor.

- ¿Desde hace cuánto tiempo? - Desde hace dos años.

Me gustaría aclarar que el Rolgrove no es exactamente una residencia,

es más bien un hogar de descanso.

Los pacientes vienen a recuperarse bajo los cuidados de sus médicos.

¿Quiere decir que usted no conocía al Dr. Andrews?

No, no le conocía.

Había oído hablar de él, es un médico conocido de la calle Harley.

Pero me sorprendió que él y la enfermera Lee

usaran mi residencia para tales fines.

Si él estuviera aquí, estoy segura de que apoyaría mi testimonio.

Por desgracia, el Dr. Andrews no ha sido localizado.

¿Puede aportar algo de claridad a esta fatalidad?

Me temo que no.

- ¿Puedo retirarme? - Un momento.

- Hola, Harry. - Sir James.

El Dr. Prescott está aquí.

Tiene información importante que aportar al caso.

¿Dr. Prescott?

El Sr. Worthington. El Dr. Prescott.

- Encantado. - Encantado.

- Por favor, tome asiento. - Gracias.

- ¿Es usted el Dr. Robert Prescott? - Sí, señor.

Muy bien, puede interrogar a la testigo.

Gracias.

Creo haber entendido que usted conocía al Dr. Andrews sólo por su reputación.

- Así es. - Dígame, Sra. Sullivan,...

...supongo que usted tiene otros pacientes en su residencia.

- ¿Bajo el cuidado de quién están? - ¡Sr. Juez!

Hay ocho pacientes más. Están bajo mi cuidado.

No, creo que no me ha entendido,

me refiero a bajo los cuidados de qué médicos.

Tienen sus propios médicos.

Sus preguntas no tienen nada que ver con la Srta. Dallas.

- ¡Nada en absoluto! - Haga el favor de sentarse.

Proceda con las preguntas.

¿Podría nombrar alguno de los médicos de sus otros pacientes?

- No lo recuerdo en estos momentos. - Quizá yo pueda ayudarle.

¿El Dr. Andrews llevaba algún otro paciente?

Es posible.

Responda con un "sí" o con un "no", Sra. Sullivan.

Bueno... sí.

- ¿Cuántos pacientes llevaba? - No lo sé.

¿No llevaba a todos y cada uno de ellos?

¡Sr. Juez, estas preguntas son totalmente inadecuadas!

No estoy de acuerdo.

Responda a mi pregunta. ¿No llevaba a todos ellos?

No lo sé.

¿No es cierto que hace cinco años dirigía una residencia en Leamington

en la que el Dr. Andrews era el médico habitual?

¿Y que usted se vio obligada a irse cuando empezaron a investigarle?

En otras palabras, ¿no lleva usted trabajando codo con codo

con el desaparecido Dr. Andrews durante cinco años?

- ¡Protesto! - Se deniega.

- Gracias. No tengo más preguntas. - Gracias, Dr. Prescott.

Puede irse.

Después de lo que acaban de oír, no veo necesario añadir nada más.

¿Está el jurado preparado para dar su veredicto

en relación a la muerte de la Srta. Irene Dallas?

¿O desean hacer más preguntas?

No, señor. Si me permite consultarlo con los miembros del jurado,

creo que no hará falta retirarnos para dar nuestro veredicto.

- El jurado tiene el veredicto. - Bien, ¿cuál es su veredicto?

Que la Srta. Irene Dallas se suicidió a causa de una enajenación mental

causada por una sobredosis de Mesonyl administrada por Lucy Lee.

Desearíamos añadir una recomendación. - ¿Sí?

El jurado opina que la Srta. Lee le administró la medicina

mientras cumplía con su trabajo

bajo la expresa indicación del Dr. Andrews y la Sra. Sullivan.

En consecuencia, ella es libre de toda culpa.

Coincido plenamente con el veredicto y la recomendación.

Añado que los descubrimientos respecto a la Sra. Sullivan y el Dr. Andrews

serán llevados ante las autoridades pertinentes lo antes posible.

Eso es todo.

- Gracias, Dr. Prescott. - A usted.

Era un trabajo de enfermera, pensaba que estaba bien.

Desde que empecé a trabajar allí sabía que no hacía lo correcto.

Ya se ha acabado, cielo.

No teníamos dinero y yo quería ahorrar para comprar cosas.

Ahora ya se ha acabado todo, cielo.

Soy una mala persona y una mala enfermera.

No eres mala persona.

Después de lo que pasó en Shereham, quería hacerlo mejor.

Y ahora no tendré la oportunidad.

Lo tuyo no es la enfermería, yo te influencié equivocadamente.

No debí haber insistido.

¿Qué pasa? ¿Llora cuando debería sonreír?

Hablaré con el juez y le diré que la Sra. Sullivan es un ángel.

No pasa nada, todos cometemos errores.

Vámonos de aquí.

- No sabía que usted estaba en Londres. - Sí, me fui de Hepperton...

...después de decirle al Sr. Bowley que no necesitamos su dinero.

- Ahora tengo que alardear bien. - Conociéndole, lo conseguirá.

No se impaciente.

No, pero debería volver a Hepperton. ¿Se ha enterado de la epidemia?

- No. ¿Cerebroespinal? - 30 casos.

Y cada día llegan más.

La enfermera jefa dice que no consigue voluntarias para Aislamiento.

Aunque no me extraña, no es una enfermedad agradable.

- Me gustaría ir, doctor. - No, Lucy.

¿Por qué no? Podría irle bien para olvidar todo esto.

Quiero que se quede conmigo.

Ningún lugar decente me contratará después de esto.

- Tiene razón, Anne. - Por favor.

Sé que puedo hacerlo bien.

De eso estoy segura. Iré contigo.

No, tú no deberías ir, Anne.

¿Porque no me van a querer después de cómo me fui?

En Aislamiento no les molestaré mucho.

- No, no me refiero a eso... - No dejaré que Lucy vaya sola.

Además, es mi trabajo. Es lo que quiero hacer.

Entonces esto de la enfermería... ¿Lo significa todo para ti?

- Sí, pensaba que ya lo sabía. - Pero...

Sí... Sí, sí, claro.

Qué tonto, no me había dado cuenta.

Enfermeras, la situación se ha agravado.

Necesitamos voluntarias que vayan a la otra ala.

Me decepciona esta falta de respuesta.

¿Por qué...? ¿Por qué?

¿Por qué íbamos a ir a la otra ala y poner nuestras vidas en peligro?

Las condiciones aquí ya son bastante malas.

Nos matamos a trabajar por una mala comida y un mal salario.

Y cuando hay un trabajo aún más sucio, quieren que seamos voluntarias.

Prefiero rechazar el trabajo y trabajar como limpiadora.

Entiendo entonces que no hay voluntarias.

Eso es todo. Vuelvan a sus tareas.

Hola, enfermera jefa. Esta es mi hermana Lucy.

Somos fuertes, nunca hemos estado enfermas y venimos a trabajar.

Venimos a trabajar en Aislamiento. El Dr. Prescott nos lo ha explicado.

Gracias a Dios, por aquí.

Otro.

Se acostumbrarán tanto a ese sonido que lo oirán mientras duermen.

Si consiguen dormir.

- Gilson. - Hermana Lee.

Ha vuelto para ayudarnos. Ha traído a su hermana.

Bien, estamos desbordadas.

Está al límite de la cordura, la pobre.

- Las dejo. - Sí, enfermera jefa.

Hay algo de comida arriba, pero me temo que estará fría.

Estamos desbordadas.

No se preocupe, ya hemos comido. Cuanto antes empecemos, mejor.

Enfermera.

Prepare a estos niños para la inyección espinal.

- Parecen algo más que simples zombis. - Gracias, doctor.

- ¿Saben a lo que se enfrentan? - No por experiencia práctica.

Pues deberían. Es más virulenta que la primera plaga del trópico.

- ¿Aguantarán? - Sí, doctor.

Me alegro. Aquí hay trabajo para auténticas enfermeras.

Preparen otra cama.

Lucy, Sra. Miller, al terminar, id a descansar un par de horas.

Se lo agradezco, hermana.

- ¿Está el Dr. Forrest? - Aún no.

Ha estado aquí hasta las 2:30 de la madrugada.

Dos más durante la noche. Hemos perdido a 11 en tres días.

Qué lástima.

¿Y el informe? El comité...

¿Y la hoja de carbón? Esto es serio, el Ministerio debería tener una copia.

Iré a ver primero a los niños.

¡Nora! ¡Glennie!

Lo sentimos, hermana Lee. Debimos haber venido antes.

Un momento, chicas, enseguida estoy con vosotras.

Este sitio me da escalofríos.

Si alguien quiere volver a la otra ala, que lo haga ahora.

Porque una vez crucemos esa puerta, no habrá marcha atrás.

Como en los viejos tiempos. Quizá ahora podamos hacer algo.

Para empezar, haremos turnos de ocho horas

en lugar de 18 o 20 como hasta ahora.

Tres enfermeras por turno.

- Yo estoy preparada. - Yo también, si me lo permites.

Bien, necesitamos una más. Elige a tu compañera, Glennie.

A Jane Hill.

Bien, id a relevar a mi hermana Lucy y a las otras dos.

Nora, tú te encargarás del siguiente turno y Lucy del tercero.

Ahora podéis ir a inspeccionar los lujosos dormitorios.

Espero que sobreviváis al susto.

Anne, Glennie y yo nos sentimos mal por...

Qué tontería. Lo que cuenta es que ahora estáis aquí.

Nora, no tienes idea de lo que es esto.

Este lugar es una trampa mortal.

Hay demasiados enfermos y estamos muy poco preparados.

Me lo imagino. La otra ala ya es bastante triste.

No entiendo cómo el Dr. Prescott ha podido dejarnos en la estacada.

No lo ha hecho, está en Londres intentando conseguir dinero.

Enfermera jefa.

Me acaban de contar lo de Gilson.

Sí, esta madrugada a las 2.

Pobrecilla. La echaré de menos.

Yo me ofrecería a trabajar aquí personalmente,

pero hay 500 pacientes en el edificio principal.

Están acabando con nosotras.

Gracias por las nuevas incorporaciones.

Yo no tengo nada que ver con ello. Sólo les dije que usted estaba aquí.

Lo único que necesitamos es material para poder trabajar.

Lo sé, he robado hasta las últimas sábanas, he saqueado el almacén.

- ¿Por qué Bowley no hace nada? - Le he llamado cada media hora.

Lo único que me dicen es que no está.

El Sr. Mathew Bowley nos está dejando de lado.

Qué cretino.

Perdón.

Las sábanas extras vienen de camino.

Llamaré hasta que lo encuentre.

Vengo a trabajar, hermana Lee.

Gracias, enfermera Gregg. Por aquí.

- ¿Han traído la leche? - Sí, litros y litros.

Tendrías que haber visto cómo se la bebían los niños.

Bowley se niega a hacer nada por nosotros.

- ¿Y cómo hemos conseguido todo esto? - Yo lo pedí.

¿No te causará problemas?

Ya nos preocuparemos cuando llegue la cuenta.

Anne, estamos contigo.

- Hasta el final. - Lo sé.

Anne, el carpintero y el pintor están en el almacén.

- Quieren saber qué deben hacer. - Ahora voy.

Pero me gustaría que no faltara tan poco para principios de mes.

Hay que separar más a los niños.

- Empiecen cuanto antes. - Sí, señorita.

28, Jim.

Las separaciones deberían ser de unos dos metros.

Sí, señora.

- Con permiso. - Enfermera jefa.

- ¿Sabe algo de nuestro Bert? - Lo siento. Deberá esperar al boletín.

Este niño es un caso interesante.

¿Ha visto cómo ha respondido la temperatura a la medicina?

Sí, señor.

Saldrás de esta, muchacho.

Ratones.

- ¿Cuándo traerán a los niños? - Cuando acaben los obreros.

Son buenos muchachos.

Es la primera vez que veo hombres trabajar tanto como las enfermeras.

Wells no ha parado. No sé cuándo duerme.

Es muy esmerado.

Su hijo está a la espera de ser ingresado aquí.

El pintor también tiene a su hijo aquí.

Es Mathew Bowley.

¿Dónde está el Dr. Caley? Que salga.

Sí, señor.

Buenas tardes, Sr. Bowley, su presencia aquí es toda una novedad.

Cuidado, jovencita. ¿Está la enfermera jefa?

No necesito tus críticas. Quiero una explicación sobre esto.

¿Son las facturas de la comida y los trabajos que pedí?

Así que admites que compraste media ciudad

y que has enviado las facturas al comité.

- Alguien debía hacerlo. - ¿Y de dónde sale el dinero?

¿Te das cuenta de lo cerca que estamos de la guerra?

¡En momentos así todos debemos hacer sacrificios!

Para nosotros siempre hay guerra y sacrificios que hacer.

¡Nuestra guerra no tiene fin!

No hay tratado de paz que valga con las enfermedades.

Aún así, ¿sabes que lo que has hecho es un crimen?

¡Lo que sé es que había niños muriendo

y que la gente como usted no estaba haciendo nada!

Necesitábamos una sala higienizada y ahora la tenemos.

¡Y aunque a usted no le importe, esa sala les salvará la vida!

¡Ya me has insultado bastante! ¡Pienso demandarte!

¡No hablarás tanto cuando estés entre rejas!

¿Quiere hacer el favor de no gritar, Sr. Bowley?

- Aquí hay gente muy enferma. - ¿Usted también está metida en esto?

Ella no sabía nada. Yo estaba al mando y soy la única responsable.

Usted es responsable. ¿Dónde está Caley?

Él debería saber lo que pasa aquí.

El Dr. Caley, señor.

- ¿Quería verme? - Así es.

¿Qué diablos has estado haciendo? ¡Mira esto!

¿No podías haber estado atento? Vamos, habla. No eres mudo.

Sí, he estado atento. El papeleo está muy bien, Bowley,

pero acabas hartándote cuando ves que mata a gente.

Caley, ¿sospechabas todo esto y no informaste al comité?

No lo sospechaba, lo sabía.

Las chicas simplemente querían ahorrarme las molestias.

- Vamos a trasladarlos. - Sí, Dr. Caley.

Enfermera Dunne.

Menuda panda de desagradecidos.

- ¿Oye eso, Sr. Bowley? - ¿Y bien?

Es la ambulancia. Traen a otro.

Lo oímos durante todo el día y toda la noche.

No intentes cambiar de tema.

Mira eso. La falta de honradez es la falta de honradez.

¡Y robar es robar! Aunque intentes girar la tortilla.

No pueden pasar... Sra. Bowley.

Me han dicho que estabas aquí.

Matt, él lo tiene.

El niño.

Lo van a meter ahí.

No.

Sí. Le han traído a este horrible lugar.

- Tengo que verlo. - ¡No puede pasar!

- ¿No puedo verlo? - No, lo siento.

Enfermera jefa.

Llévelo a una habitación privada del edificio principal.

Lo siento, todos los infectados deben estar en Aislamiento.

Srta. East, ¿hay algo que pueda hacer por mi hijo?

Tiene suerte de que la hermana Lee haya reformado el edificio.

Debo pedirle que espere fuera mientras examinan al niño.

Prescott. Me alegro de que estés aquí.

Sí, claro. Seguro que le reconforta ver esto.

Me alegro porque... Confiamos mucho en ti.

Pues tengo noticias para usted.

No lo he logrado. Todos me han rechazado.

Y para acabar de satisfacerlo del todo,

quiero que vea esto.

Este es el resultado de su obra.

Le avisamos una y otra vez de que esto pasaría.

Pero no le importaba.

Le pedimos los medios para prevenirlo, pero siempre nos dio la espalda.

Es un buen negocio.

Se ha ahorrado mucho dinero.

Fíjese en sus caras. Madres y padres de niños moribundos.

Lamentable, ¿verdad?

Ojalá hubiera una manera de hacerle sufrir.

- Que le hiciera sentirse... - Ya lo sé. Ya lo sé, Prescott.

Mi hijo está ahí dentro.

¿Cerebral?

Le están examinando ahora.

Lo siento mucho. Iré a echarle un vistazo.

Gracias, doctor.

Me alegro mucho de que esté aquí. Hay muchos ahí dentro.

Échale un vistazo a mi hijo, después de los demás, cuando le toque.

Está bien, Bowley.

Eh.

- ¿De dónde sacaron todo esto? - Lo robamos.

Bien hecho.

- ¿Dónde está la hermana Lee? - Doctor...

- Al menos te tienes en pie. - Claro. Doctor...

Estaba muy preocupado por ti, Anne.

Y pensar que te mandé a una plaga como esta.

- Es un alivio ver que estás bien. - Lo hago con gusto.

¿Puede hablar con el Dr. Forrest ahora?

Sí, claro. Los examinaré a todos. Haré lo que pueda.

El caso del hijo de Bowley es urgente, debería haber sido tratado hace días.

¿El de Bowley?

Según el examen, ¿qué probabilidades tiene?

- Una entre 100. - Más bien una entre mil.

¿Quién está en el turno?

La enfermera Gregg estará hasta las 12.

La enfermera Lee estará toda la noche.

Vigílelo, póngale hielo con regularidad.

Si la temperatura sigue aumentando, doble la dosis de la inyección.

Sí, doctor.

Alguien debería avisar a los padres.

Yo me encargo de eso.

Enfermera Lee, son las 12. Yo acabo mi turno.

Los demás están estables.

Pobre niño.

Después de todo, no está tan mal. Sólo uno en una sala de 20.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12

13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21,

22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30.

SEPTIEMBRE

Prescott, desde ahora, te apoyaré con todo lo que tengo.

Es usted muy generoso, Bowley.

Es mucho más de lo que esperábamos.

Pero esto parece demasiado para un hombre solo.

Doctor, entienda que Matt no espera que se lo agradezca,

pero sé que apreciaría su amistad.

Anne, quería hablar contigo.

Ahora que has hecho un trabajo excepcional

y que la epidemia está remitiendo...

Sí y me iré otra vez. Lucy y yo nos vamos a Londres.

- No. - Voy a aceptarle su ofrecimiento.

Lo de la recomendación para Trafalgar.

- ¿No sigue en pie? - No.

Tú no te vas. ¡No lo permitiré!

Anne, Dr. Prescott.

¿Sí, enfermera Dunne?

Lucy. Está arriba.

Nora, Glennie.

Ha sido maravilloso trabajar con vosotras y conoceros.

Pronto estarás trabajando de nuevo.

Esta vez no, Nora.

Anne.

- ¿Recuerdas al niño de Shereham? - Sí, cielo.

Le escribí a la enfermera jefa y se lo expliqué todo.

Qué suerte, ¿verdad?

Pude devolver una vida a cambio de la que perdí.

Anne, esto lo compensa, ¿verdad?

Sí, cielo.

¿Has avisado a Joe?

Su tren debería llegar a las 10:30.

Puede que mi tren ya se haya ido para entonces.

Pobre Joe.

Anne, ayúdale en lo que puedas.

Yo no le ayudé mucho.

¿Sabes?

Estoy empezando a pensar que he sido una enfermera bastante buena.

Hermana Lee, el Sr. Shend la espera en el despacho del Dr. Prescott.

¿Le digo que venga?

No, ya voy yo. Gracias.

Mi hermanita.

El fantástico Dr. Prescott.

Perdona, Prescott, estábamos esperando noticias.

Pensábamos que estabas ocupado, nos iremos.

No pasa nada. No es necesario.

¡Que se vayan!

Quiero hablar con ella.

- Joe, has llegado... - Ya sé, está muerta.

¡Tú la has matado!

- ¡Tú la obligaste a hacer esto! - Joe...

¡No quería ser enfermera, lo dijo ella misma!

"No estoy hecha para esto," me dijo,

"pero es lo quiere Anne para que podamos trabajar juntas."

Joe, no hagas esto.

Adelante, trabajad juntas como enfermeras.

Siéntate, Joe.

Anne, ¿por qué no dejaste tu vocación para ti sola?

Anne, yo la envié a su propia muerte.

No puedo permitir que te crucifiquen por ello.

Ya es bastante triste haberte fallado.

Tantos años aprendiendo,

tantos años estudiando para salvar vidas,

y cuando llega el momento de ayudar a quien quiero, fracaso.

Soy un inútil.

No es en vano, doctor, es maravilloso.

Trabajamos para todos, unos viven, otros mueren.

¿Cuántas veces llegan aquí dos personas con la misma enfermedad?

Ambas con la misma resistencia.

Y, durante la noche, una muere y la otra vive.

No es ciencia, no es medicina.

Hacemos todo lo posible por ellos.

Hay algo más.

Él decide quién vive y quién muere.

¿Quién somos nosotros para criticar su juicio?

Estamos para servir y, si lo hacemos bien, sentimos placer.

Libertad. Libertad total, como la que sintió Lucy al dejarnos.

Dr. Prescott.

- Le requieren en el quirófano. - Han traído a 11 hombres.

Ha habido una explosión en la mina.

Enfermera, encárguese del Sr. Shand y asegúrese de que descansa.

Vamos, mi Dr. Prescott.

Tenemos trabajo.

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