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FELICES VACACIONES
ILUMINACIÓN ÍNTIMA
¡Forte!
¡Vamos!
¡Así!
¿Qué estás haciendo con ese contrabajo?
¡Voy a hacer salchichas contigo, Honza!
¡Pero si he tocado bien!
El tempo, en general, lo busca cada solista.
Puede ser rápido, lento... Él verá cómo lo qu¡ere.
Tendremos un ensayo con él antes del concierto.
Ya decidiremos ahí el ritmo, la composición.
Pero ahora, señores, por favor...
toquemos como yo quiero.
Así que hacedme caso.
Espero que haya quedado claro.
¡Sí!
Caballeros...
esto va en serio, falta poco para el concierto.
No es ningún espectáculo de variedades...
es un concierto de verdad.
Con los soldados, seremos 65.
Eso significa que debéis sentaros como ahora...
en el ensayo general.
Sin excepciones.
O será un lío.
Nosotros seremos el doble y aún faltan los soldados.
Debe haber orden.
Ya hemos vendido 180 entradas.
240.
Señores, ¡240 entradas!
Y aún venderemos unas 60 más.
Recuerden el último concierto...
cuando tocamos Jirovec.
Vendimos el 80% de las entradas.
He hablado con el doctor Simacek...
y ha dicho que también comprará una.
Caballeros, el grandioso.
Por cierto, sobre el ensayo general con el solista...
¿habrá suficiente tiempo?
Le he dicho que venga un día antes.
Imagino que sí.
Bien, vamos a ello.
Después te ahogaremos en el río.
Bambas, ¡esto es precioso!
Sí, la terraza...
Bambas, ¡es perfecta!
Sí, es lo que digo.
- Ideal para comer, ¿no? - Sí, se está bien.
- ¿Quieren unas bayas? - Yo sí.
¿Por qué no?
Debe de haber más por aquí.
Tranquilo, no hace falta.
¡Papá!
¡Papá!
¡Ven aquí, hijo!
Marus, ¿qué se dice?
¡Kaja ha hecho pis en la bañera!
¿De verdad?
Eso no se hace, Kaja.
Se nos morirá la carpa.
Saluda al tío.
- Buenos días. - Hola.
¿Cómo te llamas?
¿Qué te pasa?
Ya eres una chica mayor, ¿verdad?
¿A qué escuela vas?
Si vas a portarte así, vete.
Anda.
No sé qué le pasa hoy.
Oye Bambas, ¿cuántos hijos tienes?
Petr, no me llames Bambas.
Maruska no sabe nada de eso.
¿Te ha mordido?
No te preocupes, nos la comeremos entera.
Ya verás.
Kaja comerá.
Papá comerá.
La tía también.
Y el tío.
- Buenos días. - Bienvenidos, adelante.
¿Dónde te ha mordido?
Anda, aquí sentadito un rato.
Coman más.
Señorita, coja más.
No gracias, sólo tomo té.
- ¡Petr! - Todavía tengo.
¿Y qué tocáis por aquí?
¿Qué tocamos?
Clásica.
Esto no es Praga, amigo.
Ahora que es el director de la escuela está contento.
Ya no está tanto con los alumnos.
De eso se encarga el abuelo.
A veces vuelve furioso, ¿verdad, Kaja?
En Praga tampoco tocan ya.
Sí lo hacen.
La Filarmónica, por ejemplo.
Y luego echa un vistazo fuera.
Bueno, es la Filarmónica.
Sí.
Y nosotros...
tocando valses de Strauss por el campo.
Nosotros también nos quejábamos...
cuando construimos la casa.
Los nervios...
Bambas, ¿también te quejabas?
¡Imposible!
¿Bambas también se quejaba?
¿Kaja? ¡Claro!
He descubierto a un nuevo Jirovec.
Tocamos sus melodías.
Vinieron los de la radio desde Budejovice.
Nos grabaron.
Y sonaba bastante bien.
Ya sabes, hacen sus arreglillos.
¡Kaja, eso no se hace!
¡Ven aquí!
Déjelo, sólo jugamos.
Si no, se mal acostumbra.
¿En cuánto tiempo construisteis la casa?
En unos...
siete años.
¿Qué haces?
Comprobar tu fuerza.
Son sólo dos bloques.
Tú puedes.
- ¿Pesan? - Pues sí.
- Estás resoplando. - No, no resoplo.
- ¿Más? - Venga.
¡Titas, titas, titas!
¡Titas, titas!
Kaja, ¿qué hacéis? Dejadlo ya.
- Ya basta. - ¡Si lo haces muy bien!
¡Quítamelos!
Para, no hagas tonterías. ¡Ayúdame!
Así no, tonta.
- Espera... - ¡Bambas!
¡Bambas!
¡Bambas, ven!
¡Lo voy a soltar!
¡Esperad! ¡Esperad!
¡No lo sueltes!
Diablos, ¡vaya idea!
Vaya ladrillos.
Mirad, cada ocho ladrillos, una copa.
¡Y mirad esto!
Vaya borracheras...
¿Borracheras?
Bueno, de tanto trabajar...
se nos quedaba la boca seca.
Cinco copas por borrachera, ¿no?
¡Claro!
Pero de las grandes.
Así que son...
más de 800 borracheras en total.
¿Cómo? ¿Más de 800?
¡Vaya por dónde!
Aquí parecemos tontos.
Todo se mide en ladrillos.
¡Kaja!
¿Sí?
He invitado al señor...
¡A mí!
Al entierro.
Esas cosas no le interesan, abuelo.
¿Cómo que no?
- Es músico, ¿no? - Yo no digo nada.
La música es bonita.
Ya lo verá.
Cuando tocamos...
Ilora todo el mundo, incluso los familiares.
Y después, lo más importante.
Un entierro, 200 ladrillos.
¡Abuela!
¡Abuela!
¿Qué pasa?
¿Qué hace aquí esta gallina?
¿Otra vez?
- ¿Lo ves? - Sí.
Está buscando la parada del autobús.
¡Largo!
Maldita sea, ¿cuántas veces he dicho...
que no pongáis esto aquí?
¡Tranquilo, hombre!
Kaja, déjala.
Vas a hacerle daño.
¡Hay gallinas por todas partes!
Vaya donde vaya piso algo.
Tranquilo, no te matará.
Ya, ¡pero mira el coche!
¡Parece un gallinero y no un garaje!
El coche no es sólo tuyo.
El abuelo y yo pagamos veinte mil.
Tú estabas sin blanca.
Siempre la misma canción.
Eres tú quien hace que te lo recuerde.
Lo olvidas pronto.
Y yo no he hecho nada, ¿no?
Me he matado trabajando.
Tienes una casa, ¿no?
¡Sí, claro!
No quiero más gallinas aquí.
Déjalas tranquilas.
Un huevo detrás de otro...
Sal de aquí.
No te quedes ahí en medio.
- De acuerdo. - Asustas a la gallina.
Papá, hay una gallina debajo del coche.
¿Dónde está esa condenada?
¿Ha visto lo que ha hecho?
¡Verá lo que es bueno!
- ¡No salgas! - Kaja, ¡sal de en medio!
¡Cielo santo, Kaja!
¿Qué haces?
¡No pondrán más huevos!
¿Saben?
La diversión es diferente en cada sitio.
Pero la tristeza...
La tristeza es igual en todas partes.
Por algo se dice...
que con una canción triste se recorre el mundo entero.
Y la gente...
prefiere llorar que reír.
Si esto...
¡si esto funcionara con lágrimas!
Voy a ver.
Vaya.
Pero no llore usted también.
Unos ojos tan bonitos...
sería una pena.
Falla el amortiguador.
Karlík...
¿no le parece una ofensa?
¿A mí? ¿Por?
Ahora mismo diría una cosa...
Adelante, hombre.
¿Puedo?
Esa mujer que tiene...
esa manera de andar...
No está nada mal.
Guapa, ¿verdad?
¿Guapa?
¡Una preciosidad!
Sólo le añadiría un poco de...
¡Mirad lo que me hace hacer!
Ya veo, ya.
¿Has oído hablar de ese paracaidista holandés...
que cayó desde tres mil metros encima de algodón?
Y no le pasó nada.
¿Desde tres mil metros?
¡Qué raro!
Bueno, si cayó sobre algodón puede ser.
Yo una vez caí desde una altura...
tres veces como ésta.
Desde un primer piso.
Y ahí no había algodón.
Cemento.
Una buena caída.
Incluso reboté.
Tenía las piernas ensangrentadas.
¿Qué zapatos llevabas?
Los zapatos eran buenos.
Pero los llevaba en la mano.
Con ellos fui...
desde Budejovice hasta Viena.
Es verdad que regresé en tren.
Y al llegar a casa mi padre me preguntó:
"¿Esos zapatos son nuevos?"
Y le dije: "Qué va, son los viejos. "
Se acerca mi hora...
la tumba me llama.
Amigos míos...
acompaÑadme al descanso.
No derraméis vuestras lágrimas...
me dirijo allí...
donde todos nos reuniremos.
Apiádate de nosotros...
Cristo redentor...
Apiádate de mi alma...
que ahora reclamas.
Adiós, amigos.
Ha llegado el final.
Bonito centeno...
que se convertirá en pan.
¡Sí!
¡Smetana!
El abuelo era sordo...
pero lo oyó.
Una vez, entre centeno así de alto...
estuve con una chica así.
Y, ¿sabéis?
También lloraba.
También lloraba.
Sólo que esto no es centeno, abuelo.
¿Y?
- Ya, abuelo. - Sí.
Vamos.
Pe-que-ño Petr.
Te equivocas.
- No es Pequeño Petr. - Entonces, ¿qué es?
Si no aciertas ahora es que no me quieres.
¿Lo ves?
Te quie-ro.
Ha sonado justo como antes.
Lo haces mal, es así:
Te quie-ro.
No, no es así.
Te quie-ro.
Te digo que no es así.
Mira, fíjate en el ritmo.
Te quie-ro.
Lo alargas demasiado.
- Sólo lo justo. - Te digo que no es así.
A ver, ¿cómo te lo explico?
Fíjate.
Te tocaré algo.
A ver si lo adivinas.
Te...
No, espera.
¿Y bien?
Tendremos que ir.
Se han vuelto locos con el claxon.
Lo que siempre digo.
¿Qué pasa?
Me regaló...
una chica...
un anillo de oro.
Yyo le di una rosa...
como prueba de mi amor.
Yyo le di una rosa...
como prueba de mi amor.
No duró demasiado tiempo...
él se marchó a ver otro mundo.
Yla adorable muchacha...
dejó éste.
¿Han llorado mucho?
¡Mucho!
¿Le ha gustado?
Vamos, que tengo hambre.
¿Has vuelto a beber?
No me dejaban marchar.
Nuestros hombres están muy solicitados.
Hace poco vinieron a buscarles de...
¡Kaja!
¿De dónde os vinieron a buscar?
No lo sé.
Nos trajeron cemento.
¡El cemento lo traje yo!
Sí, ¿pero de quién lo sacaste?
De Vejtora.
¿Recuerdas cómo lloraba con nuestra música?
Da lo mismo.
Ese viejo Smetacek tenía lágrimas en los ojos.
No digo que no.
Unos lagrimones como ríos.
Es igual.
Igual, dice.
Standa Machacek lloraba como un niño.
Desconsolado.
De acuerdo, todos lloraban.
Pues sí.
Acuérdate de Vanicek.
Balbuceaba.
No podía ni hablar.
Si no, no te habría dado esos ladrillos.
Otro muslo para la señorita.
Os gusta el muslo, ¿verdad?
¡Quiero muslo!
¡En la mesa no se habla!
Kaja, el abuelo tampoco tiene...
y no se queja.
¿A que sí, abuelo?
Siéntese.
No lo puede tener todo.
Pero si le gusta...
Toma el muslo.
¡Kaja, eso no se hace!
¡Déjalo ahora mismo!
Déjele, Petr y yo lo compartiremos, ¿verdad?
- Claro. - ¡De ninguna manera!
No hay bastante.
Cojan el mío.
¡Suéltalo!
Cómete el mío.
No, nosotros lo compartimos.
¿Cómo quieren repartir un muslo?
Ya nos las apañamos.
Se puede partir por aquí.
Usted coja este muslo.
Ya está.
Tanto darle vueltas...
¡Suéltalo!
¡Ya basta!
Divertido, ¿eh?
¡Basta! ¡A dormir!
¡Los dos! ¡Ahora mismo!
No les grites.
Vamos Kaja, te acompaño.
Usted no pequeña, siéntese.
Sólo he dicho pequeña.
Ella es peor que los pequeños.
Volvemos a tener muslo.
Y con cerveza y todo.
Buenos días.
Soy el farmacéutico.
Lo siento mucho.
Claro que... jubilado.
¡Señor farmacéutico!
Ya veo que están muy alegres.
Estamos comiendo.
¡Tú ven y siéntate de una vez!
Pase, los hombres se alegrarán de verle.
Me he permitido, como siempre...
- No debió molestarse. - No es nada.
- ¡Señor farmacéutico! - No es nada.
¡Señorita, se le está enfriando!
Perdonen, no sé qué me ha pasado.
No pasa nada, aquí siempre reímos.
- Tiene que irse. - Tranquila.
Vamos a lavarlos.
¿Qué haces, Kaja?
Esto es como un bar.
¿Por?
¡Parece un bar!
Fuerza.
Un poco más.
Piano.
Abuelo, afloja.
Ahora fuera.
¿Fuera? Puedo irme.
Todos.
Más forte.
Piano.
Piano.
Tiene anginas.
¡No se calla nunca!
Así no vale la pena, señores.
Yo lo he hecho bien.
¡Abuelo!
¿Qué pasa?
¿Qué quieres con estas articulaciones?
Siempre la misma excusa.
¡Sí!
Incluso un leñador lo puede tocar.
Sí, me he dejado los dedos como un leñador.
Se nota sólo oyéndolo.
¿Por qué no tocas?
Porque no vale la pena.
Vamos, Bambas.
Se trata de tocar.
- O tocamos o nos peleamos. - De acuerdo.
¡Señorita!
¡Señorita!
Venga a ver esto.
Un colchón de antes de la guerra.
Ya me la habría hecho yo.
Ni hablar, sólo faltaría.
No crea, soy moderna.
Bueno, yo...
Le voy a contar algo:
El abuelo tuvo que secuestrarme.
Hacía tres días que nos conocíamos.
Una vez vino un circo.
Mi familia me buscó...
pero yo ya estaba en Francia.
Hoy me río de ello...
pero pobre mamá.
¡Pruébelo!
¡Sin miedo!
Ahora me balanceo un poco.
Las rodillas tienen que estar firmes...
los brazos rectos y la espalda inclinada.
Mirna Ray era buenísima.
Pero ella lo hacía a caballo.
Fuimos amigas.
Me gustaría montar a caballo.
Pero normal.
Yo era distinta.
En todo.
Pero aún es bastante...
ya sabe.
Antes de construir la casa...
entrenaba todos los días.
Pero ahora tengo miedo.
La espalda.
Ponía el reloj, me tumbaba y hasta 40.
Uno...
dos...
tres...
Las rodillas no pueden subir demasiado.
Ni bajar.
Justo donde más duele.
¡Así sí que se pierde barriga!
Se lo he dicho mil veces a Maruska.
Pero nada.
Ha salido al abuelo.
Incluso le gusta la cerveza.
Perdón, señores.
Se me ha paralizado el meñique.
No sé qué le pasa.
Mire, amigo.
¿Puedo llamarle amigo?
Claro, claro.
Se nota un poco.
¿Lo ven?
Quizá necesita calentamiento.
Bueno, caballeros, sigamos.
Toquemos.
A esta edad, las articulaciones...
y los dedos fallan.
Así es la vida.
Sigamos, quizá mejore.
La segunda repetición.
Antes de esos compases, ¿no?
Ven aquí.
¡Piano!
¡Forte!
Abuelo, do sostenido.
¿Dónde?
Donde has hecho el do.
Vale.
Caballeros...
¡me encanta este pasaje!
¡Si hubiese ido al conservatorio!
¡Petr!
¿Lo ves, Petr?
¡Petr!
¿No lo ves?
- Sí. - ¿Qué?
¡Ya lo veo!
Es bonito, ¿verdad?
¡Petr!
¡Es negro!
¡Ya lo vemos!
Déjalo ya.
Todavía es joven.
Cuando he llegado...
no paraba de reírse.
Incluso me ha hecho reír a mí.
Bueno, seguimos con el fa.
Primer y segundo violín.
Pensaba que queríais algo.
Sí, ¡que no nos molesten!
¡Hola Vera!
No soy Vera, soy Stepa.
Eres...
Eres "Pepa".
Me gustas, Vera.
Soy Stepa.
- ¡Stepa! - ¿Pepa?
¡Stepa!
¡Stepa!
¡Muy bien!
- ¿Cómo te llamas? - Jarous.
- Bonito nombre. - Bonito, ¿a que sí?
- ¿Te gusta? - Sí.
- Ven a dar un paseo. - ¿Adónde?
Me gustas, Stepa.
¡Pero si soy fea!
Me gustas de verdad.
Eres la chica más guapa que he visto.
Lo dices para que vaya contigo.
Así, más fuerte.
¡Así!
Sí, muy bien.
Un poco más.
Así.
¡Qué bien!
Sí.
Un poco más arriba, Marus.
Los hombros... ¡así!
Muy bien.
Siete... ¡sin trampas!
Ocho.
Nueve.
Diez.
¡Ya!
Me voy.
Aquí también.
¡No te vayas!
Aún no he hablado con Bambas.
Hazlo mañana.
Mañana es el concierto.
Ahora hay tranquilidad.
¡Sólo hasta veinte!
De acuerdo.
Once.
Doce.
Trece.
¡Catorce!
Nos divorciaremos por culpa del ponche.
Espera.
¿El qué?
¡Espera!
Están haciendo ejercicio.
Son jóvenes.
¿Qué te pasa?
¿Qué he hecho ahora?
Te importa más Bambas que yo, ¿no?
¿Por qué?
Has corrido a verle.
Yo no te importo.
Ya veo.
He ido, sí.
Por una vez...
Vete con él, da lo mismo.
Stepa...
Pues me voy.
Lo digo en serio.
¡Bambas!
- ¿No duermes? - No.
¿Quieres?
Bueno, ya que tú también comes...
Del ahumado ya no queda.
Unas cervezas.
Ahí tienes.
En otoño está siempre lleno.
¡Cómo te cuidas!
¿Qué te doy?
¿Y esto?
Marus no es ninguna intelectual pero...
huele esto.
Casero.
¿Esto también?
Esto es vida.
Esta tranquilidad.
Me siento...
escucho...
y como.
Esto es vida.
Llénalo.
Eso también.
Pero esta música...
Sí, ¡esta música!
Jirovec, por ejemplo.
Es viejo, sencillo...
pero tiene cojones.
Sí, Jirovec tiene cojones.
Bambas...
¿cómo empezaste a pescar?
¿A pescar?
Nunca lo entenderías.
En esta casa lo sé todo.
Incluso cuando caga el abuelo.
O a la abuela le da el lumbago.
Precisamente hoy le dolía.
Pero en el agua...
es una aventura.
Nunca sabes qué ocurrirá.
Cuando bajaba las escaleras...
he oído al abuelo.
Algo increíble.
Ronca como un oso.
¡Pero qué pedos!
Algún día estarán los míos.
Escucha este concierto.
Me lo sé de memoria.
¡Es increíble!
No lo aguanto.
¡Vaya pausa!
Insuperable.
Bambas...
¿has oído roncar a una mujer guapa?
¡Una mujer muy guapa!
No está mal.
¿Pero has oído roncar a mi mujer?
¡Roncar en serio!
¡Kaja!
¡Kaja!
Como quieras.
¡Petr!
Así, bien.
- ¡Petr! - ¿Qué?
- No hagas el tonto. - ¿Qué pasa?
No hagas tonterías.
- Tú delante. - No, ¡yo quiero por detrás!
¡Pues ponte delante!
Se acabó.
No te rías.
¿Tienes una casa?
No.
¿Tienes coche?
No.
¿Estás casado?
Tampoco.
Pues no estás acabado.
¡Petr!
¡No estamos acabados!
Te daré rosas...
Déjate de bromas.
No bromees.
¿Qué te pasa, Bambas?
Para mí siempre serás un artista.
¡Pausa!
¿Qué es esto?
¡Jirovec!
Iremos a Belén con alegría.
Dame.
Déjame a mí.
La viola me encanta.
- ¡Espera! - ¡Tranquilo!
¡No te lo comas!
Escucha.
Escucha bien.
Esto no es...
sino...
Señor Profesor Klabik.
Escucha...
cogeremos los instrumentos...
y...
¡a ver mundo!
Tocaremos en entierros.
¡Conciertos, como antes!
¡Conciertos!
¡Ya no le gustan a nadie!
Yo ya no hago entierros.
Es dinero, Bambas.
Un entierro, doscientos ladrillos.
Ya lo decidiremos por el camino.
Prendemos fuego a esto y...
- ¡Abuela, me está pegando! - Ya voy.
Está algo espeso, pero bueno.
Me gusta el ponche.
Es asqueroso.
Marus, ¿por qué no comes?
¿Con esta muela?
Te la podías haber arrancado.
¡Tú cállate!
- El listo de la casa. - ¿Y eso?
Algún día sonará a mediodía.
Suena bien, sólo que algo tarde.
¿Siempre?
Se retrasa una hora...
a veces dos.
Depende del tiempo.
Lo tengo hace 25 años.
Si no le doy cuerda no consigo dormir.
No les interesa el despertador.
Más bien hablamos de costumbres.
¿Por qué brindamos?
Por la salud...
por el concierto...
por las mujeres guapas...
¿y qué más?
Da igual.
Por eso aún no he brindado nunca.
¡Por eso!
El día del Juicio Final aún estaremos aquí.
Un poco de paciencia, sólo eso.
¡Qué domingos!
Can't find what you're looking for?
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