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Jorge!
Ya levántate!
Arriba!
Son las 6:50, levántate para bañarte.
Buenos días, Pancho,
te levantaste muy temprano, eh?
Carajo, me despertaste!
Mendigos mosquitos, me dejaron deforme.
Jorge, no te has levantado? Te tienes que apurar porque...
- Jorge! - Mamá!
Wácala!,
está super espeso, mamá.
Ay, no seas así, te lo hice con mucho amor,
es para que te pongas fuerte.
Lo que pasa es que le puse tres huevos.
Tres, mamá?, y para qué tantos?
Acuérdate que anoche te dije que voy a tener una junta en la tarde,
y prefiero que estés bien desayunado,
luego ni comes.
Ma, prefiero hacerme yo sólo de comer
a tener que tragarme esta mierda...,
este vómito.
Ay, no seas grosero.
Aparte, tú y yo tenemos que hablar muy seriamente,
quiero saber qué andabas haciendo en el espejo, no te hagas.
Bueno?
Ah, hola!
No, está desayunando.
Tú?
Qué bueno.
Sí.
Aquí está.
Al rato te llamo, no?
Por eso.
Sí.
Ok.
Cuídate, bye.
Ya terminaste?
A quién le hablabas tan disimulada, mamá?
No, disimulada?
Se me nota? No.
Quién era?
Era el jefe,
quiere unas fotocopias, ahora que es tan temprano,
siempre es lo mismo.
Tú sabes de alguna papelería?
Qué, te gustó?
No, mamá, todavía me lo chupo.
Oye, ma, hoy te vas más temprano que de costumbre, no?
Sí, mi vida.
Y no voy a poder acompañarte hoy a la escuela.
Otra vez?
Es que tengo que ir a preguntarle unas cosas a Marcela,
y ya sabes, son de trabajo.
No que tenías que ir a sacar unas fotocopias?
Bueno, sí, tengo que ir a sacar unas fotocopias
y luego voy con Marcela, ya sabes.
Ay, mira, ahí viene un taxi. Hey!
Qué bueno que viene desocupado.
Bueno, mi amor,
cuídate y no vayas a comer porquerías porque te traes mal del estómago, eh?
Y con qué hojas, mamá?
Ay, sí, verdad, sí, es cierto.
Hijo, pues no traigo mucho cambio, pero
para que veas que soy buena madre, mi amor,
toma... y...
Te lo voy a dar todo.
Ahí está, toma, mi cielo, te portas bien
te cuidas, eh?
Mamá, ya no me trates como si fuera un chavito.
Bueno, mi amor, yo te llamo en la tarde para ver si no te hace falta nada, sí?
Ma, cuándo me has hablado? No te hagas.
Bueno, chau, que te portes bien, mi amor. Bye.
Tiene el balón,
va andando, poco a poco,
frente a todos,
se lo lleva,
está llegando a media cancha, la pasa,...
Ay, mis hijos!
Pendeja!
Me asustaste, cabrón!
Deja mis cosas, buey, qué te pasa?
Y tú, idiota, por qué te espantas?
Tú buey, qué te pasa, cabrón?
Yo no sabía que esto es algo para ti, buey.
Como esos.
Ay, plumoncitos!
Che, buey!
Cómo te vienes por aquí si sabes que tienes miedo?
No me manches, cabrón.
No te hagas el loco, que te estuve siguiendo toda la cuadra
y estabas temblando como gelatina, eh?
Tú qué haces siguiendome, buey?
Es que me gustas mucho.
Te gustan mis nachas, verdad?
Son muy atractivas, verdad?
Huevos!
Jorge del Pino,
de pie por favor.
Sí, maestra.
Estudiaste la lección de español que les dejé ayer de tarea?
Sí, sí.
Bien. Qué tema era?
Pues el tema era
investigar sobre los poemas que escribió Alfonso Reyes.
Muy bien, muy bien.
Bueno, y qué poesías estudiaste?
Pues, los poemas que estudié
eran muy sencillos, ya sabe, no?
Cortitos, este...
No sé.
Unos poemas muy chiquitos...
Uno de ellos era...
Jorge!,
sólo hay una cosa que quiero que me digas.
Qué, maestra?
Estudiaste o no?
No.
Eso es todo lo que había que saber.
Gentes como tú no llegan a ningún lado.
Por gentes como tú está el país como está.
Por gentes como tú,
la injusticia social y la crisis
nos están ahogando por completo.
Por gentes como tú andan por ahí chambones y mediocres
que perjudican a nuestro país,
y claro, cómo no van a ser mediocres,
si ni siquiera saben el México que tuvimos.
Pero, en fin,
es inconcebible que a tu edad
no sepas quiénes fueron los grandes autores de nuestra patria,
y eso que ya estás repitiendo de año,
o acaso lo sabes?
No.
No, qué?
No, maestra Conchita.
Sabes siquiera quién fue Gabriela Mistral?
No.
O Amado Nervo, acaso?
No.
Que no sabes quién fue José Vasconcelos?
No.
Que no sabes acaso
lo que el maestro de América
el maestro Vasconcelos dio
por la cultura y la expansión de los conocimientos
de la literatura universal
en nuestro país?
No.
Sabes quién fue Julio Cortázar?
No.
O Diego Rivera?
No.
Y Frida Kahlo?
No!
Sabes quién es Emilio Carballido,
José Luis Cuevas, Gabriel García Márquez,
Agustín Lara, Gabriel Hondo Soler?
Y usted sabe quién es el chato Linares?
Qué?
Quién dijiste?
El chato Linares.
Bueno, y quién es el chato Linares?
Pues el chato Linares
es el que le pica el hoyo al joto de su esposo
porque su esposo es puto.
Ahora te pasaste de la raya,
cómo se te ocurre decir que el esposo de la maestra que es un puto,
como tú?
Vas a tronar el año!
Para lo que me importa...
No seas buey, Jorge, si te botan en estas fechas
vas a tener que repetir todo el año,
acuérdate que faltan dos meses para que acabe la escuela.
Me vale, a mí nadie me habla así,
ni mi mamá lo hace.
Pero es que si le contestaste re lacho a la maestra.
Sí, buey,
me colmó el plato.
Por qué me empieza a decir nombres de bueyes que a mí ni me importa
quiénes fueron o que hicieron?
José Vasconcelos,
a quién carajos le importa quién fue José Vasconcelos?
Por eso te tronaron, baboso.
Contigo no se puede hablar!
Es que ya me voy, apestoso de sobaco!
Deberías olerte, buey.
Sabes lo que? Chingas mal.
Hórale, a lo mejor voy por tu casa en la tarde
a ver si se arma una cascarita, eh?
Hórale.
Ahí te ves.
Adiós!
Mamá, ya llegué!
Mamá!
Mamá!
Voy!
Tranquilo, eh!
Pendeja!
Oh, a tu papi no le hables así, eh?
Sí? Cuidadito!
Ay, de payasito!
Qué tiene?
Qué?
Que ya estás listo para la cascarita?
Iban a jugar?
Sí, apúrate,
David y Floro están allí abajo.
Oye, y dónde van a jugar?
Qué onda, buey?
Ya?
Oye, buey, porque no agarraron otro lugar para que jugáramos, eh?
Oh, vente, ya no seas marica.
O qué?, a poco te da miedo la casona esa?
Pues, no dicen que está embrujada?
Pues sí, buey, por adentro,
pero por aquí afuera no.
Tú, Jorge, qué?, te quedas con el equipo de Beto?
Yo me voy con ustedes,
allí hay puros pinches orates.
Cómo eres pendejo!
Buey, eres un pelmazo, cabrón,
cómo la van a lanzar para allí?
Hay que ir por la pinche pelota, buey.
No, no se,
pero yo no voy.
La casa está embrujada!
Pues vé tú por ella, maricón!
Disparejo!
Uno me va a enchingar mi buena, no?
Trépate a la barda!
A poco eres marica, buey?
Apúrate, buey!
Oigan,
por dónde me trepo?, es una barda.
Trépate por la barda, buey!
Apúrate!
Ay, este cabrón!
Qué haces aquí?!
Jorge!
Sal, menso esquicle tarugo!
Lárgate de mi casa!
No quiero volver a verte!
Uy, cabrón!
Pero qué bárbaro, Jorge,
sólo a ti se te ocurre jugar fútbol americano
con tus amiguitos sin casco ni rodilleras,
antes no te rajaste la cara o te fracturaste!
Ya, ma, ya no me regañes,
bastante jodido estoy como para que encima me sigas diciendo de cosas.
Ay, qué es eso de jodido, niño,
con esa boquita besas a tu madre?
Sí.
Y con esa boquita eructo y vomito también.
Lo peor fue cuando se aventó encima a todos,
si no lo agarro, se parte la madre en el pavimento.
Pues, cómo estuvo la caída?
Pues, su hijo es un buey, señora,
voló como 10 metros.
Mire, se lo juro por esta.
Ay, Polo, cómo va a volar mi hijo 10 metros?!
Pues sí, mire, fueron 10 metros.
Metro Balderas, metro Cutemo, metro Sujertes, metro Sevilla,...
Pues como el metro a Sevilla ha volado, pues por eso voló.
Oye, mamá, por qué no mejor nos das algo de cenar, eh?
Porque no hay nada, pero ya,
pero ya te agarre la onda, ya voy para comprarte algo, mijito.
Qué se te antoja, mi amor?
Un sandwich de jamón y un refresco,
y por favor, no me digas hijito.
Ay, pero si me encanta decirte hijito!
Mamá!
Tú, Beto, te quedas a cenar?
Sí, señora.
No más allí le hablo a mamá, a ver si me da un chance, ahora estoy con mi hijito!
No me tardo, ahí los dejo, bien?
- Sí, ma. - Hasta luego, señora.
- Hijito! - Buey!
Cómo se te ocurre decir eso en frente de mi mamá?
Por lo de mi hijito?
No, lo de que te aventaste.
Qué querías?
Tenía que convencerla de que no te habías caído de la barda por buey!
Si hasta parece que he visto un cadáver!
Allí adentro había dos monos.
Cómo, dos monos?
Dos bueyes. se te queda claro?
Dos bueyes allá dentro,
uno era un viejito
y estaba todo muy extraño,
y que me echo para atrás
y que me topo con una viejita, buey,
estaba bien fea,
tenía unos ojotes así,
te veía con una cara,,
tenía así toda la piel arrugada y caída
y tenía unas manos como de momia.
Ay, no inventes, estaba rara porque era un cadáver disecado!
Sí, Juan, un cadáver me iba a gritar de cosas, verdad?
Pero si ya te dije que esa casa está embrujada!
Todo el mundo sabe que en esa casa está el cadáver de la madre de Norma.
Pues, quién sabe.
Yo lo único que sé,
es que eso que vi no era un cadáver.
Qué haces aquí?
Tú eres el muchachito de ayer, verdad?
Creo haberte dicho que no quería volver a verte.
Eso no es cierto.
Qué dices, pedazo de imbécil?
A mí no me hable así!
Y tú quién eres para decirme cómo te hable?
A usted también le vale quién soy yo, verdad?
Pues yo le hablo como se me hinche la gana.
Niño malcriado!
Por qué me hablas así a mí?
Me vale, yo le hablo como se me antoje.
Ah, me vale!
Escuincle lépero! Que no sabes quién soy yo?
Sí sé quién es usted.
Usted es la mamá de una persona que mataba mujeres,
un asesino!
Eso es lo que dicen de mí ahora?
Yo creí que el tiempo
era suficiente para que me dejaran en paz.
Ahora resulta que soy bruja y asesina.
Y qué, no lo eres?
Y si lo soy, a ti qué te importa?
Y a usted qué le importa lo que a mí me importa?
Y aparte de todo, respondón.
Así has de ser en la escuela, verdad, muchacho?
No.
A mí la escuela me caga.
Te qué?
Me caga la escuela, odio ir a la escuela!
A ver, ven.
Hombre, ven, hombre, ven, siéntate.
Ven, acércate.
Mira, no te voy a hacer nada, si quisiera matarte ya lo hubiera hecho.
Ven, siéntate.
Y por qué odias la escuela?
Pues, porque me da hueva.
Te da qué?
Hueva, flojera, fiaca.
Y por qué te da hueva?
Pues no sé,
me hacen que me levante muy temprano, los maestros,
lo peor es cuando te regañan,
son unos orates.
Unos idiotas orates.
Sí, son unos idiotas.
Imagínate, el otro día
la maestra Conchita me empezó a regañar
porque yo dije que no sabía quién era un tal
José Vasconcelos.
José Vasconcelos,
era un enamorado, era un iluso.
Qué?
Era un soñador,
mira que darle al pueblo libros como la Ilíada,
como la Odisea,
en lugar de luchar porque los pobres comieran.
Y eso no fue nada, eh?,
lo que le hizo a Antonieta
eso sí no tiene nombre.
Bueno, a ver, cuéntame más de tu escuela.
Me aburre, me levantan muy temprano,
me dejan tarea
y lo peor es cuando te regañan.
Los maestros?
Sí, los maestros.
Te tratan como si fueras un estúpido,
como si no merecieras un poquito de paciencia.
Y tú qué, les haces caso?
La gente que no tiene compasión es un cobarde.
Pero mi mamá dice que la escuela es importante.
Pues sí, porque a ella se la contaron.
Entonces, la escuela no es importante?
Sí, pero hay cosas también importantes en la vida.
Como cuáles?
Como vivir,
sentir,
amar,
pensar.
Por qué te volviste a meter a mi propiedad?
Que no sabes que eso está prohibido?
Está prohibido por quién?
Por la ley.
Escuincles como tú los meten a la cárcel.
Y por qué habrían de meterme al bote,
hombre, qué hice de malo?
No es nada malo meterte a una propiedad de que no es tuya?
Pues yo no me metí a robar ni a romper ventanas.
Entonces, no es nada malo meterte a mi casa?
Claro que no.
Además, yo sólo me metí porque quería verte.
Por qué me hablas de tú?
Porque tú también me hablas de tú.
Pero yo soy mayor.
Mayor en edad.
Mira, cuando crezcas, sabrás que a la gente mayor se le respeta.
Qué, sólo porque eres mayor?
Tienes razón,
se me olvidaba por un momento
que la grandeza de uno no está en la edad.
Qué patético!,
convertirse en lo que uno estaba en contra.
Se me olvidó que la batalla se pierde cuando
dejas de ser tú mismo.
Yo luchaba por que mi voz se escuchara,
y ahora que me encuentro
a alguien que hace lo mismo que yo, lo reprimo,
y me convierto en lo que yo estaba en contra.
En fin, muchacho, son cosas de viejo,
pero algún día, cuando te cuelguen los pellejos como a mí,
verás lo horrible que se siente ver
en lo que te estás convirtiendo.
Bueno, ya lárgate.
Oye, no te saltes por la barda!
Me la vas a volar!
De dónde, si ya está bien jodida?
Escuincle lépero!
Por qué me hablas así?
Aparte me voy por aquí porque por aquí llegué.
Pues ojalá te rompas toda la cabezota!
Qué patética me estoy convirtiendo!
Volviste a entrar? Qué pasó? Qué hay adentro?
Pues nada,
un jardín, una casa bastante vieja,
y la señora.
Ah, de seguro esa señora es la tía de Norma, buey.
No, hombre, cómo crees, buey?
Allí adentro no hay nada.
Pues dice todo el mundo que allí espantan, eh?
Ah, de que me espanté, me espanté, buey,
pero de eso de que hay cadáveres y muertos allí adentro
y el exorcista, no.
Oye, buey, y por qué no te metes otra vez?
Dicen que ahí está la señora a la que le hicieron el exorcismo.
Cómo crees, buey?
Sí, me meteré otra vez, pero
no para buscar cadáveres y
tus exorcistas y quién sabe cuánto.
Perdóname!
En el trabajo, todo bien?
Yo te juro que ahora sí, en cuanto tenga oportunidad...
Mi vida, tu hijo.
Hola, mi hijito.
No te oí entrar, vas llegando?
No me digas mi hijito.
Mira, él es mi jefe,
bueno, mi compañero de trabajo, Armando.
Lo invité para que viniera un ratito y que te conociera y
que sepas que, bueno, trabajo con él...
Me hiciste de comer?
No me dio tiempo, mi amor, pero
qué te parece si vamos los tres a comer tacos?
A él le gustan, a ti también,
vamos, es buena idea, sí?
No, gracias.
Jorge!
Oye!
Hijito, a dónde vas?
A la tienda,
voy a comprarme algo para tragar.
Oye, traes dinero?
Escuincle!,
no te he dicho que no te brinques por mi barda?
Por dónde quiere que me meta?
Hombre, le toco la puerta y usted se tardaría dos meses en llegar a ella!
Ay, escuincle idiota, lépero!
Háblame con más respeto!
No se lo dije para que se enojara.
Ah, no?
Y qué querías?
Que me alegrara con las majaderías que me acabas de decir?
No se fije en lo que digo, fíjese en mi tono.
Tú has de ser un huérfano,
o tu mamá andará por ahí de cuzca,
si no, no vendrías a fregar a una pobre anciana como yo.
No vuelvas a decirme eso, oíste?
Ya empezamos con las confíancitas,
por qué me hablas de tú?
No vuelva a decirle a mi mamá puta, me entendió?
Y tú no vuelvas a decirme que soy una anciana.
Qué pasó con tu mamá?
Qué pasó de qué?
Por qué no la quieres?
Sí la quiero!
Ah, sí? Entonces por qué te enojaste cuando yo dije que era una cuzca?
Pues porque no lo es!
Bueno, si no lo fuera,
te hubieras reído en lugar de enojarte.
Oye!
Ven.
No puedo alcanzarte.
Ven.
No quise hacerte sentir mal.
Tu mamá no es lo que tú crees.
Ah, no?
No, es una mujer y punto.
Qué me quiere decir?
Que las mujeres no solamente son madres,
también son mujeres.
Oye, tu mamá es joven?
Y es fea?
Claro que no,
mi mamá es hermosa,
es como una princesa.
Fíjate, tú que eres su hijo la ves como una princesa,
cómo la verán los demás en la calle?
Pero ella no es ninguna puta.
Es una mujer y punto.
Usted dijo que mi mamá era una puta.
No, yo dije que a lo mejor tu mamá andaba de cuzca.
Eso es lo que dije.
No la quiera arreglar, usted le dijo a mi mamá puta.
Ay, y a ti qué te importa lo que digan los demás?
Mucho. Qué, a ti no?
No. Crees que aquí encerrada me importa lo que pasa allá afuera?
No quisiera saber qué pasa?
No. Hace mucho que lo decidí.
Si no me entero no me afecta.
Tú sabes, ojos que no ven...
O sea que a ti sí te afectan los chismes de la gente criticona.
Por qué lo dices?
Porque prefieres vivir aquí adentro encerrada
sin importarte lo que está pasando allá afuera.
Quizás tengas razón.
Pero habemos gentes muy sensibles,
qué nos cuesta mucho trabajo hacernos los fuertes.
Y cómo se le hace para hacerse el fuerte?
Buena pregunta, muy buena.
Mira, mi hijo, sabes lo que es un condón?
Un qué?
Un condón.
Cuantos años tienes?
12.
Entonces ya lo sabes.
Claro, un condón, el... como globito, no?
Sí, el globito ese.
Bueno, pues es como un casco,
te lo pones y te sacas de muchos problemas.
Y qué tiene que ver un casco con que uno se haga el fuerte?
Ah, pues mira, te pones el casco
y así no oyes lo que habla de ti la gente.
Y a quiénes le dices la gente?
A todos.
Todos?
Todos. Tus amigos,
tus maestros, hasta tu mamá.
Pero la opinión es muy importante,
a mí sí me importa lo que los demás piensen de mí y de mis cosas.
Ay, mi hijito, a poco necesitas de los demás
para conocerte a ti mismo.
Esto es el colmo, Jorge, esto es el verdadero colmo.
O sea, ya, ya me tienes harta.
Por qué no me lo habías dicho?
Por qué no me dijiste que te habían expulsado una semana de la escuela?
Mamá, apenas es sábado,
el próximo lunes se inicia la suspensión.
No me importa,
debiste de haberme lo dicho desde ayer.
Ay, es que te pasas, Jorge!
De qué te va a servir ser un contestón?
Cuándo vas a aprender a callarte?
No exageres, mamá.
Cómo no voy a exagerar?
Y, qué vas a hacer ahora?
Sabes lo que esto significa?
Sabes lo que significa una semana de no ir a la escuela?
Sí, una semana de rica hueva.
Ay, déjale, Jorge!
No seas cínico, no te estés burlando.
Qué, no te das cuenta de la gravedad de las cosas?
Qué, no captas?
Sabes lo que significa no ir a la escuela?
Si no vas a la escuela no vas a ser nadie en la vida,
no vas a estudiar una carrera
y sin una carrera no vas a conseguir trabajo.
Mamá, ya cálmate.
No, Jorge, no me voy a calmar, y escúchame bien,
ya estoy harta de que me trates como si fuéramos iguales,
no voy a permitir que me sigas tratando de ese modo.
Sabes qué, mamá?
La que está mal eres tú, oíste?
A mí no me engañas.
Oye, estúpido, qué me estás diciendo?
Y no me insultes,
la verdadera razón por la que estás furiosa
es porque te caché hoy en la sala con tu novio.
Así arreglas los problemas, mamá?
Vamos, pégame.
Aquí estoy como tu títere.
No puedes?
Enséñame más tu repertorio de golpes, mamá, vamos!
Óyeme, chamaco,
por qué estás cortando mis rosas?
Esas son para la virgen, que no entiendes?
Caramba, qué educación, ahorita que venga tu mamá
te voy a acusar con ella, eh?
Vas a ver, chamaco baboso,
qué, no oyes que te estoy hablando?
Pero, te vas a acordar de mí, te vas a acordar de mí!
Chamaco este!
Señora!
Está por aquí?
Señora!
Pásale.
Ahora llegaste más temprano.
Sí, no fui a la escuela.
Por qué?
Me suspendieron una semana.
Bueno, pero por lo menos
te vas a levantar más tarde por una semana.
Oye, quién es ese señor y esa señora?
Son mis papás.
Por qué tiene esa cachucha tu papá?
No es cachucha, es quepis.
Mira, mi papá era capitán,
y mandaba a 5000 soldados en la revolución.
Qué haces?
Escribo, no ves?
Pero, qué escribes?
Te vale.
Ya vas a empezar?
Luego dices que lépero soy yo.
Y tú ya vas a empezar a hablarme de tú, verdad?
Sí, y qué?
Mira, este es tu problema.
Oye, la primera vez que vine
había un viejito en el jardín, quién era?
Melquiades.
Yo pensé que vivías sola.
Oye, qué bueno que viniste,
quiero que me vayas a comprar unos cigarros.
Cigarros?
Sí, unos Carmensitas.
Por qué no se los pides a Melquiades?
Porque no se me da la gana.
Es que a mí no me los venden.
Ay, no seas odioso,
te las arreglas para brincarte mi barda
y no te la puedes arreglar para ir a comprar unos cigarros?
Tengo 12 años, no me lo van a vender.
Has comprado alguna vez cigarros?
No.
Y cómo sabes que no te los van a vender?
Por qué hablas de lo que no sabes?
Qué marca me dijo?
Carmensitas o Faros.
Y ahora qué?
Me vas a encajar un cuchillo o qué?
Claro que no.
Mira, si piensas hacerme algo malo
pierdes tu tiempo, porque a mí nadie me gana.
Bueno, Faros o Carmensitas, eh?,
no porquerías.
Qué?
El dinero.
Aquí está.
Me van a durar hasta el jueves.
Me equivoqué una vez más,
el sí me entiende.
Jorge?
Jorge, mi amor, estás bien?
Mi amor, por qué estás todo empapado?
Qué te pasó?
Dios mío, estás bien?
Mi amor, que tienes?
Oye, qué bárbara, te pasas!
Es tardísimo!
Sí, perdón, lo que pasó es...
Qué pasó?
Nada, tuve un contratiempo.
Qué pasó?
Qué le pasó al cuaderno?
No, el cuaderno está bien, no te apures,
ya lo tengo solucionado, eh?
Pasó un contratiempo, no me pudieron tener las impresiones.
Qué?
Sí, el tipo me quedó mal, y me las va a tener hasta el lunes.
Pero cómo crees, Leti, esto es hoy en la noche!
Ay, pero dímelo a mí, ya lo sé!
Y por qué no te las tuvo a tiempo?
Me quedó mal, mi amor.
Es que no puede ser que te quedó mal, mi amor, ya no puedes confiar en nadie en estos tiempos,
qué, al fin y al cabo tenía razón la maestra?
México está como está por gente como...
Es que ya no se puede confiar en nadie.
Lo sé, mi amor, tranquilízate.
Escúchame, sí? Ya tengo la solución.
Tengo un amigo que se llama Marco.
Y quién es ese Marco?
Un amigo.
Este cuate nos sacó unas impresiones en su computadora,
están medias caseronas, pero nos van a sacar del apuro.
Y qué, vamos a entregar eso?
Pues es eso o nada, qué?
Ay, es que no sé, cómo es posible que no la tenía?
Venga, vamos, sí? Vamos a hablarle a Marco.
Ven, que no te voy a hacer daño.
Te gustan las rosas?
No es que me gusten, es lo que me recuerdan.
Cómo que lo que te recuerdan?
Sí, mira,
allí afuera hay un rosal
que está bien seco,
porque Melquiades nunca me riega el jardín,
y yo no cuidé las rosas,
ni regué el rosal
desde que me lo regalaron, fíjate.
Oye, pero yo te vi el otro día tratando de arreglarlo.
Es que me acordé de mi amigo,
quien me las regaló.
Y quién era tu amigo?
Diego Rivera.
Oye, ese nombre me suena.
Cómo no te va a sonar, que no eres mexicano?
Sí. Quién era?
Era un pintor, un muralista, un genio.
Mira, él me hizo esa pintura de allá.
Por qué estás vestida de india, eh?
Porque era su estilo, así le gustaba a él.
Y, dónde lo conociste?
En Nueva York.
Conoces Nueva York?
Sí, ahí viví 20 años.
Viviste 20 años en Nueva York?
Oye, qué tiene de raro?
Esta ciudad es como cualquier otra.
Ahora, que para ciudad bella, París.
Ésa sí es bella ciudad.
Conoces París?
Sí, no muy bien, porque yo viví en Mont Parnasse,
y salía yo muy poco.
Oye, un viaje de esos debe costar mucho dinero, no?
En qué trabajabas de joven?
Te vale, no?
Ya vas a empezar?
Es que no me gusta platicar de esas cosas.
Eso no se vale,
yo ya te he platicado todo de mí.
Ay, sí, de veras?
Sí, ya te lo he dicho todo.
Ay, sí, todo, todo?
Sí, todo.
Te pasas de listo, muchachito,
te pasas de listo.
Sabes a quién me recuerdas? A Alfonso Reyes.
A poco también lo conociste?
Ay, mi niño...
Nunca se conoce a una persona.
Nunca te llevaste bien con los hombres, verdad?
No, no es que me haya llevado mal,
es que no los entendía.
Y amigas mujeres, nunca tuviste?
Sí.
Frida, Nahui, Antonieta,
Gabi... ay, Gabi era muy hermosa.
Gabi?
Sí. Gabi Mistral.
Dijiste Gabriela Mistral?
Gabriela Mistral.
Así se llama mi escuela.
Tu escuela con el nombre de Gabi?
Qué tiene de chistoso?
Porque Gabi era lo contrario de lo que les enseñan en las escuelas.
Por qué?
Sabes cómo se llamaba uno de sus poemas?
Ternura,
que es lo único que nos dan ni enseñan en las escuelas.
Y ahora, de que te ríes?
Pues de eso.
Ay, qué chistoso eres!
Hola, ma.
De dónde vienes?
De ver a mi amiga.
Cual amiga?
Ah, pues es una señora,
es la viejita que vive en la casona de la calle de Morelia.
Y por qué llegas a esta hora?
Qué tiene?
Como que qué tiene?, y la escuela?
Mamá, estoy suspendido.
Pues sí, Jorge, pero no es para que andes de vago en la calle con tus amigotes.
Ah..., bajale.
Óyeme, Jorge,
no, no, no me dejes hablando como loca.
Como loca, mamá?
Si ya estás bien loquita...
Óyeme, grosero, no es justo que yo me parta la espalda mientras tú estás como vago en la calle.
Escucha lo que te digo!
Donde estuviste toda la mañana?
Ya te dije que con mi amiga.
Una anciana es tu amiga.
Pues, aunque no lo creas.
Además, es una persona muy divertida y muy inteligente.
No me salgas con que vas de caritativo a visitar ancianas,
eres un hipócrita,
si ni siquiera te gusta ir a ver a mi mamá.
No compares, quieres, mamá?
Mi abuela está igual de loca que tú,
y además no más se la pasan peleando.
Jorge, hijo, escúchame.
Que no ves que estoy preocupada por ti?
Que no ves que me aterra pensar que andes con malas compañías?
Por favor, mamá,
es más seguro que tú
estés con malas compañías.
Ay, no entiendes, verdad, no entiendes?!
Cuándo carajos vas a aprender, Jorge?
Cuándo carajos vas a aprender a quedarte callado?
Jorge, hijo, escúchame.
Y tú, mamá,
alguna vez me has escuchado?
Jorge del Pino,
de pie, por favor.
Qué aprendiste durante tu semanita de vacaciones?
Por fin aprendiste algo sobre los grandes autores de México?
Sí, maestra, y aprendí muchas cosas.
Ah, sí, como cuáles?
Bueno, pues aprendí que
que Diego Olivera fue un hombre de grandes detalles,
que no dudaba ni un instante en regalarle
a una amiga un bello rosal para que pusiera en su jardín,
también aprendí que José Vasconcelos
fue un hombre ingenuo,
no es que fuera incauto,
el problema es que no supo cómo llegarle al pueblo
que prefería comer a leer la Ilíada o la Odisea.
También aprendí que Gabriela Mistral
que supo cómo tener una amiga
y que Nueva York es una ciudad como cualquier otra
pero que París no,
París es la ciudad más bella de la tierra.
Y que sólo una mujer ha sido capaz de conocer y codearse
con toda esta gran bola de hombres y mujeres ilustres.
Pero lo más importante que aprendí, maestra,
es que no necesito de los demás
para saber que yo soy alguien que puede ser feliz,
que puede conocerse a sí mismo.
Eso aprendí, maestra.
Desea saber algo más?
Oye, de dónde sacaste todo eso que le dijiste ahorita a la maestra, eh?
Júrale que no lo inventé,
si no soy tú, buey.
Pero, cómo se te ocurrieron todas esas cosas?
Pues ya ves, es lo que me ha enseñado la señora que vive en la casona.
Todavía vas a verla?
Claro, es más, ahora voy para allá.
Vienes?
No!, bueno, no, gracias,
pero tengo que hacer mucha tarea.
Tarea, buey?,
si no nos dejaron!
Pues más razón, yo estoy en la Olimpiada del conocimiento.
No seas mamón.
A tu papi no le hables así, eh?
Bueno, queda aquí, yo me voy para la casona, eh?
Oye, cómo puede gustarte ir con esa viejita?
No te aburres?
No.
Oye, por qué vas a verla?
No sé.
Siento que es la abuelita que nunca tuve.
Yo, tu abuela?
Primero me daba un tiro!
Te lo estoy diciendo en serio.
Ay, mira, si yo no quise tener hijos
menos nietos.
O sea que nunca te casaste?
Yo no dije eso,
dije que nunca tuve hijos.
Por qué no quisiste tener hijos?
Ay, pues porque
habemos gente muy complicada.
No es que yo no hubiera querido tener hijos,
es que no los hubiera podido hacer felices.
Por qué?
Porque yo no era feliz.
Y ahora, eres feliz?
En este instante sí.
Y tú, qué hacías?
De qué?
Pues, en que trabajabas de joven?
Ah..., pues escribía.
En dónde?
Pues, tenía un cuaderno,
pero, en lo que fuera.
Sí, pero me refiero a que
si escribiste en algún periódico, alguna revista, o algo así.
Pero yo no quiero hablar de esto.
Y, bueno, y cómo es que compraste esta casa?
Debe haber sido muy bonita de nueva, no?
Muy bonita!, fue un regalo.
De quién?
Bueno, dejémoslo así, no?
Bueno, pero era su amiga, o
o se llevaban bien?
Era su movida, ya?
Y no tenías amigos que también escribieran como tú?
Pues, no eran escritores,
más bien eran artistas.
Había uno muy divertido,
Dalí era simpatiquísimo,
era un tipazo.
Y Buñuel, Buñuel se escribía con mayúsculas.
Era increíble ese señor,
nunca sabías si hablaba en broma o en serio.
En dónde están ellos ahora?
Dalí está en España,
y Buñuel, para su desgracia, está en el cielo.
Por qué dejaron de verse, eh?
Pues..., la fama.
La fama?
Sí. Todos llegaron a ser muy famosos.
Ahí está Dalí, disfrazándose y retratandose para los periodistas.
A todos les deslumbraba la fama.
Había unos hasta que se lo creían!
Qué pasó con los demás?
Nos desintegramos,
siempre pasaba.
La primera vez me pasó aquí en México,
luego me fui a España a buscar un grupo de intelectuales.
A los pocos años, lo mismo.
Después me fui a Francia.
La misma cosa.
Todos caen con la fama,
todos.
Por eso huí de ella.
Y tú, fuiste famosa?
Ay, tarugo,
no te estoy diciendo que huí de ella?
Pero, por qué dices que la fama es peligrosa?
Porque te la llegas a creer.
La gente y los periodistas
aplauden al personaje,
no te aplauden a ti,
aplauden al artista,
y el artista, hijo, es solamente un personaje.
A ellos sólo les importa si eres famoso o importante,
pero no les importas realmente.
Dicen que te aman,
que te admiran,
pero si tú alguna vez
les pides que te ayuden porque tienes un dolor de estómago
o que te den compañía porque estás solo
nunca lo harán,
porque a ellos no les importa quién eres tú,
sólo les importa lo que tú representas.
Por eso no puedes cometer un error,
porque nunca te lo perdonarían.
Porque nunca te tratarán
como una gente.
Eso fue lo que mis amigos nunca entendieron.
Y tú nunca quisiste ser famosa?
No, nunca me interesó.
Bueno, ya vete, no vayas a tener complicaciones con tu madre.
No, no, no pasa nada,
sígueme platicando acerca de ese tal... Dolly?
Cómo era? ah, de Buñuelos, cuéntame cómo hablaba, sí, sí...
Oye, sí es cierto que en Nueva York los edificios son muy altos?
Platícame, no me dice nada mi mamá, hórale...
Te sientes bien?
Te sientes bien, te duele algo?
Tú crees que si me sintiera bien me hubiera puesto así?
Qué te duele, qué tienes?
No, hombre, son unos moretones que me hice la semana pasada.
De veras?
Sí, hombre, no seas alarmista.
Por Dios,
ya deja de estarme chismorreando.
Sí, ni los fines de semana.
No.
En semana Santa ni lo creas.
No he ido a Querétaro porque no he tenido tiempo, mamá.
Mira, ya, estamos las dos muy alteradas y no vamos a llegar a nada, sí?
Luego te llamo, adiós.
Dónde estabas?
Y por qué te peleabas ahora con mi abuela?
Quiere que vayamos a verla en la semana Santa.
Si no estoy a su disposición, esta loca!
Yo ya tengo un compromiso desde antes.
Con quién?
Con tu novio, no?
No empieces de grosero, Jorge,
soy tu madre.
Ay, mamá, y no te fijaste cómo le hablaste ahorita a la tuya?
Lo que sí estaba pensando es en mandarte a ti solo.
A mí?
Y a dónde?
A Querétaro, mi vida.
Y qué voy a hacer yo en Querétaro?
No seas mal nieto, mi mamá quiere verte.
Para qué?
Para que me dé dulces podridos y me saque a pasear al parque como perrito?
No seas así, mi mamá quiere verte,
que crees que no tienes deberes con tu familia?
Pero eso sí, para pedirle dinero y juguetes sí, verdad?,
pero para visitarla jamás, qué bárbaro, verdad?
Bueno.
Hola. Sí.
Sí.
Espérame.
Vete a tu cuarto!
Sí, a qué hora?
En cuál?
Digo, en dónde?
Y por qué no quieres ir?
Para qué, para aburrirme?
Mi abuela es la persona más ridícula, es aburrida,
es odiosa, es una payasa,
además huele regarcho.
Pero es tu abuela!
Sí, pero a mí mi abuela me caga!
De que te ríes?
De que te ves muy chistoso cuando te enojas.
No más que tú.
Mira, muchachito, te voy a dar un consejo.
Nunca lo doy.
Quieres ir o no?
Por supuesto que no.
Pues, no vayas.
Qué?
Sí, no vayas.
Y, por qué?
Porque ya lo decidiste.
Llévalo a cabo.
Cómo?
Pues, no llendo.
Así de fácil?
Es muy sencillo. Si todos hiciéramos lo que pensáramos,
sería otro mundo.
Pero siempre pensamos una cosa y hacemos otra,
por eso está el mundo como está.
Oye, pero a veces lo que queremos no está bien,
cómo sé que cuando debo de hacer algo
está bien?
Muy fácil, hay que seguir tu intuición, eso es todo.
Intuición?
Mira, te voy a decir una cosa.
Qué haces primero, zurras o comes?
Pues, primero trago y luego cago.
Bueno, eso tiene lógica,
pero hay gente que primero zurra y luego come.
Hay que seguir tu intuición, eso es todo.
Oye, como es que has llegado a pensar en todas esas cosas,
cómo se te ocurrieron?
No, no es que se me hayan ocurrido,
así es la vida,
yo me doy tiempo para pensar.
En qué?
La demás gente, no piensa?
No se da tiempo,
y hay que darse tiempo para amar,
para comer, para todo.
Y como sé cuándo amo a alguien?
Te gusta alguien, verdad?
Pues sí,
una chica que vi el otro día en el parque.
Y ella te ha dicho algo a ti?
No.
Y tú, le has hecho algún beso, le has regalado alguna flor?
No, nada más me llama la atención.
Que se me hace que lo único que te gusta son sus nalgas, eh?
Oye, tú crees que la gente que ama piensa?
No, la gente que ama
solamente ama.
Y usted se ha enamorado alguna vez?
Sí, hace mucho.
Y quién era esa persona?
Fue el hombre de mi vida.
Era inteligente, culto,
aprendió mucho de la vida.
Era fabuloso.
Y cómo se llamaba?
Qué te importa?
Perdón.
Ay, mijito, te he dicho que los nombres de las personas no importan,
importan los recuerdos.
Y cómo era?
Maravilloso.
Pintaba, escribía,
hacía versos.
Ay, me consentía tanto!,
me llevaba flores,
música,
pero el cabrón nunca trabajó.
Y en dónde está él ahora?
Muerto.
Lo extrañas?
A veces.
Cómo le haces para seguir adelante,
para que al recordarlo no te haga daño?
Escribo.
Ah, de veras,
ya el otro día te vi escribiendo.
Y lo puedo hacer, pero
ya no me gusta.
Bueno, cuéntame más de él.
Se casaron?
No, él se casó.
Te dejó?
No, nos dejamos.
Y dime, quién era?
Ay, niño, cuántas veces te he dicho
que los nombres no importan,
importan los recuerdos, lo que se hizo.
Hace cuánto que no lo ves?
Como 30 años.
Qué fue lo que le dijiste por última vez?
Adiós.
Qué?
Nos vamos a Querétaro, mamá?
Sí, mi vida.
Nos vamos pasado mañana.
Pero, por qué?, tú no querías ir, ma!
Es porque me hiciste pensar.
Hace mucho que no vamos a ver a mi mamá.
Aparte no se me hacía justo que te fueras tú solo, mi amor.
Híjole!, que rollera eres, eh, ma?
Para mí que te peleaste con tu novio y por eso vamos a Querétaro.
No empieces, Jorge.
Es que, mamá, por qué nunca me dices la verdad?
Por qué siempre me hablas con mentiras?
Por qué siempre excusas y excusas?
Mamá, me doy cuenta,
me entero de las cosas.
Dime la verdad.
Quieres saber la verdad?
Eres mi hijo,
eres mi chiquito y te amo,
aunque sé que a ti no te importa.
Desde que yo me embaracé de ti te ame, Jorge,
y lo que no sabes es que mi madre me golpeó cuando se enteró de que estaba embarazada,
me dijo que estaba loca,
y me pidió que no te tuviera.
Y no me importaba,
luché por ti y te tuve, Jorge.
Y por eso estamos aquí juntos los dos
y si me voy todo el día a trabajar
es para darte lo mejor, no es porque no quiera estar contigo.
Te juro que no soy mala,
nunca te haría daño.
Todo lo que hago es para darte lo que necesitas,
tu escuela, tu ropa, tus juguetes,
todo lo que hago es por ti.
Vamos a Querétaro, mi amor.
Mamá...
Hazlo,
hazlo por mí.
Que te vas mañana?
Y, por qué?
Por mi mamá, buey,
me lo pidió de buena onda, y no me podía ver tan ojei con ella.
Sí, pues el otro día odiabas a tu abuela
o, a poco ya la quieres, no, buey?
No, hombre, cómo crees?
Yo ya te lo dije, es por mi mamá.
Además creo que tiene razón,
hace tiempo que no nos vamos juntos de vacaciones.
Lo único que me duele es que no voy a ver a mi amiga,
la señora.
Y ya se lo dijiste?
Ya se lo dije, pero no me he despedido.
Es más, ahorita voy a decírselo.
Qué onda, Melquiades?
Señora!
Señora?
Señora!
Soy yo, Jorge!
Señora!
Está por aquí?
Señora!
Soy yo, Jorge!
Jorge...,
te llamas Jorge, verdad?
Sabes lo que has hecho por mí?
Sabes lo que me has devuelto?
Mírame.
Mira, ponlo en la mesa, por favor.
Gracias.
Yo sé que estás asustado,
un poco aterrado.
Yo estaría lo mismo.
Es más, yo ya me hubiera echado a correr.
Qué contiene el cofre?
Un regalo.
Un regalo?
Sí, para ti.
Para mí...
Sí.
Qué contiene?
Es lo que quería decirte.
No podrás llevártelo hasta que me jures algo.
Yo?
Júrame por tu vida,
júramelo,
que no lo abrirás hasta que cumplas los 20 años.
20 años?
Y por qué hasta los 20 años?
Porque ésa fue la edad
cuando el mundo me reconoció.
Júramelo.
Bueno, pues, yo venía a decirte algo.
Resulta que siempre sí me voy.
A Querétaro, te acuerdas?
Mi mamá siempre sí va.
Acaso sabes lo que es un recuerdo?
Sabes lo que es un recuerdo,
una caricia,
una sonrisa...?
Un recuerdo es toda una vida.
Cuando crezcas, en tu corazón lo entenderás.
Ay, hijo,
perdóname que no soy clara contigo ahora,
pero ahora no puedo,
ahora liberé mi intuición,
ahora pude vivir.
Yo no vivía desde hace 25 años.
Te sientes bien?
Estás enferma o algo?
No, estoy bien.
Bueno, pues ya me tengo que ir porque
mi mamá me está esperando, tengo que empacar mis cosas.
Tienes miedo, verdad?
Miedo?
No, cómo crees? No.
Lo que pasa es que mi mamá me pidió que hoy sí llegara temprano
y que empacara mis cosas.
Ya.
No serás el mismo.
Ya tu mamá aprendió a dominarte,
tú cediste,
ya no serás el mismo,
hoy dejaste de creer en ti,
pero no importa,
yo te comprendo.
Tómala,
es tuya.
Gracias.
No me des las gracias,
gracias a ti.
Bueno, ya me voy.
Adiós, Jorge.
Cómo sabes que me llamo Jorge?
Tú me lo acabas de decir.
Me dijiste señora, soy yo, Jorge.
Y tú, cómo te llamas?
Esperanza.
Jorge,
adiós.
- Ahorita vengo, mamá. - A dónde vas, Jorgito?
- Voy a ver a mi amiga, no voy a tardar. - No, tienes que ayudarme, amor,
no me puedes dejar así.
No, no te vayas, me vas a ayudar a desempacar.
Lo que queremos es dejarla presentable para poderla vender.
Sí, pero para eso requerimos darle cierto mantenimiento a la casa.
Entonces, estamos revisando todo lo que es la instalación eléctrica,
estamos revisando todo lo que es la instalación sanitaria,
revisamos todo lo que es la instalación sanitaria,...
Oiga, señor!
Qué pasa?
Eh, señor, buenas tardes!
Eh, señor!
Buenas tardes, qué hacen?
Oiga, y la señora, qué está pasando?
Eh, señor!
No sé.
Oiga, qué sucede?
No sé.
Gabi, ya acabaste?
Oye, muchacho!
Qué haces aquí?
Melquiades, soy yo, Jorge.
Jorge?
La señora, la señora murió el jueves pasado.
La enterramos el viernes.
No es cierto!
Sí.
Murió, sufría de enfisema pulmonar.
Además sufría mucho del hígado.
De hecho, ya mucha gente, hace muchos años,
ya la daba por muerta.
Pero yo la vi el miércoles pasado!
Sí, la acabo de ver!
Estás bien, chamaco?
Estás bien, te puedo ayudar?
Ay, mi amor, cómo no me ayudaste?
Qué tienes, Jorge?
Qué te pasó?
Jorge!
Jorge, Jorge, ábreme la puerta!
Jorge, qué te pasa?
Jorge, hijito, qué te hicieron, dime!
Contéstame!
No!
Jorge, hijo, Jorge, está temblando!
Ven, abrázame, mi amor!
Ay, hijo, tranquilo.
No pasa nada, tranquilízate.
No pasa nada, hijo.
A ver, mi amor, té.
Wácala de perro!
Por qué no le pusiste más huevo?
Le hubieras puesto tres huevos.
Mi amor, estamos desayunando huevos.
Sí, pero es que ya es muy tarde.
Y eso qué tiene que ver con el huevo?
Ojalá pospongan otra vez la junta para el miércoles.
Sabes cómo son de mamones los del Consejo?
Oye, mi mamá ya llamó?
No, pero sería bueno que tú la llamaras en la noche.
Mi mamá, de veras esta reloquita la pobre.
No hables así de ella!
Además se ha portado muy buena onda,
nos dejó el apartamento y todo.
Sí, nos dejó el departamento por miedosa,
tanto que se peleaba con mi abuela
para que acabara en Querétaro viviendo con ella después del terremoto.
No lo puedo creer, se peleaban, se peleaban, y acabaron juntas.
Oye, ya me tengo que ir, ya es tardísimo.
Mi amor,
antes de que te vayas quiero que hablemos de algo.
Qué, la boda?
Ay, Leti, es que ya es bien tarde!
Me tengo que ir, ya ves cómo son en el trabajo!
Mi amor...
Entonces, cuándo?
Ay, mi amor, te lo juro que sí me quiero casar.
Qué te parece hoy aquí enfrente, a las siete, en la cafetería de enfrente?
Ándale, mi amor, hoy ponemos fecha y todo!
- Sí? - Está bien. A ver...
- Bueno. - Te quiero.
- Cuídate mucho, sí? - Sí.
Adiós.
Llévate una fruta.
Gracias, tú también apúrate porque si no vas a llegar tarde.
Se te va a hacer tarde, mi amor!
Ya viste?
Sí, ya me habías enseñado tu agenda, está muy bonita.
20 minutos.
Ya no me digas nada, el tráfico estaba del carajo!
Urge que te compres un coche, mi amor.
Un coche para qué? Si en la micro ando así de loco
no, un coche me va a volver más loco, no.
Cómo te fue en la junta?
No se hizo.
Te lo dije, esos cabrones nada más me mandonean como si fuese su monigote.
Ya te vas a empezar a quejar?
Es que no me estoy quejando, Leti,
es que ya estoy harto!
Ya estoy harto de que me manipulen como si yo fuera su monigote.
Bueno, no pienses en eso!
Es que no ves que es en serio, Leticia?
Tranquilízate.
Por qué no mejor hablamos de la boda?
La boda para qué? Me voy a poner más histérico.
No, mi amor, perdón.
Perdóname, es que de verdad,
es que me pongo mal con todas estas cosas,
y el tráfico, la micro,
perdóname, es más,
de qué quieres que hablemos?
Cuándo quieres que sea la boda?
Bueno, yo había pensado muchas cosas,
por eso quería que platicáramos.
Qué te parece que Chimanistac?
Sí, sí. Dónde es Chimanistac?
Chimanistac es una iglesia que está en Culiacán,
ahí se casaron mis papás.
Bueno, qué prefieres, que sea de día o de noche?
Yo prefiero que sea de noche.
En otras noticias, este siete de abril se cumplen ya 18 años de la muerte
de Esperanza Malagón - No sé si prefieres que sea en un salón o en...
Motivo por el cual el Conaculta realizará un merecido homenaje
a esta tan brillante artista reconocida internacionalmente. - Jorge...
Dicho homenaje se llevará a cabo el próximo viernes a las 10:30 de la noche - Mi amor...
En la casa Lamm ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México
muy cerca del lugar donde viviera la artista
cerca de 30 años.
Doña Esperanza Malagón Prieto se convirtió en 1939
en la primera mujer latinoamericana
en recibir un premio internacional de literatura.
Fue también creadora del primer movimiento
de mujeres escritoras en Latinoamérica
aparte de haber recibido a lo largo de su vida
numerosos galardones y premios universitarios.
Es de todos conocido
que doña Esperanza fue una mujer
que rechazaba los homenajes y los premios
por lo que en vida fue prácticamente imposible
hacerle el homenaje que se merecía
y que el Conaculta llevará a cabo el día viernes.
Entre los rumores y mitos que se entretejen alrededor de ella
destaca la supuesta existencia
de un libro inédito escrito en la década de los setentas
el cual se titula "El oficio de ser hipócrita".
Dicho libro no apareció en las pertenencias de la artista
luego de su muerte ocurrida en 1984.
Muy merecido homenaje
a esta tan importante mujer
que puso los nombres de México y Latinoamérica
muy en alto alrededor del mundo.
Mi amor, no me tengas así!
Jorge...
No sé quién eres, no sé ni tu nombre,
es la tercera vez que te veo
y he decidido dejarte todo esto a ti.
Me creerías si te dijera que todo esto ya no me sirve?
Que todo esto ya no lo quiero?
Y me creerías acaso si te dijera que nunca me sirvió?
Porque mi niño, los premios sólo sirven para humillar a los perdedores
pero también para humillar a los ganadores,
porque el que gana ante los demás
en realidad se humilla,
y se humilla a sí mismo.
Esa bola de hipócritas que me aplauden,
y que pretenden vanagloriarme
no saben ni quién soy
no me conocen a mí realmente
nunca han sabido de mis temores o de mis ilusiones o de mis alegrías
sólo saben que soy una triunfadora y por eso me premian.
No necesitas de nadie para ser feliz.
No necesitas de nada para ser feliz.
Sólo tienes que sentirlo.
Sentir que eres feliz,
sentir el placer que es vivir.
Niño mío, nunca te conviertas en lo que hoy soy yo.
En mis últimos años no seguí a mi intuición
y acabé traicionándome
por eso nunca traiciones a tu niñez
y vive tu vida como cuando eras pequeñito de dos años
cuando no conocías la represión
o el temor,
el miedo a el qué dirán.
Disfruta tu vida como disfrutaste tu primer contacto con el agua.
Disfruta tu momento como cuando sentiste la primera caricia de tu madre.
Disfruta y vive, vive!
No me creas si no quieres.
Sólo inténtalo.
Y a propósito, te regalo mi libro
para que lo publiques.
Y que esta carta sirva de testigo
para que nadie intente quitarte los derechos de mi libro.
Y por este conducto
te cedo a ti, niño mío,
quienquiera que seas,
ojalá este dinerito te ayude para vivir
aunque sea unos momentos.
Tu amiga: Esperanza.
Mi amor, buenas noticias,
ya viene Marco con el libro de doña Esperanza.
Mi amor, no seas tan dramático, por favor.
Ahí viene, no te preocupes, ya no va a tardar.
Mi amor, qué te pasa?
Es que eso era, Leti.
Qué fue de mí durante estos 17 años?
Por qué si tenía yo todo,
por que lo dejé yo ir de repente, así?
Pero, por qué?
Si yo tenía todo para triunfar
por qué dejé de ser yo?
Por qué?
Ya llegó Marco.
Cómo estás, Leti?
Bien, tú?
Qué has hecho?
Pues nada, esperarte todo el tiempo.
- Oyes, qué crees? - Qué?
No te pude imprimir los 50 archivos.
Cómo crees?
Nada más tengo 16, eh?
Bueno, no importa, está bien.
No importa? Y sabes qué? Apenas se me ocurrió
hubiera imprimido uno y fotocopiarte los demás,
pero me apuraste tanto...
No, no te preocupes, ya no te preocupes,
Mil gracias, de verdad.
Oye, te quiero presentar a Jorge.
Mi amor, él es Marco.
Hola, Jorge.
Él fue el que nos ayudó con los ejemplares.
Tú eres Marco!...
Sí, cómo estás?
Está bien, está excelente, cuánto te debemos?
Cómo crees? Nada.
Saben que ya van a entrar todos...
Buenas noches.
Buscas a alguien?
Yo, en realidad...
aquí están haciendo el homenaje a Esperanza Malagón Prieto?
Tú escribes, eres poeta o algo así?
Poeta?
No. Es que tengo que ser poeta para estar aquí?
Hola, Jorge.
Qué opinas?
Cómo los ves?
A quiénes?
Cómo que a quiénes, tarado?
Que no entiendes lo que digo?
Son una bola de pendejos, no?
Se creen intelectuales, se creen artistas, se creen genios,
pero no son nada.
De esos fue de los que huí.
Y ahora, a ti qué te pasa?
Sí que la extrañe tanto!
Y ahora me hablas de usted!
Acaso has dejado de ser quien fuiste?
Tú lo crees?
Pues observate, tarugo,
ya no me contestas,
ya no sabes qué decirme.
Es que..., qué te puedo decir?
Dime qué demonios hiciste contigo?
Por qué andas con ese traje?
Que no te das cuenta?
Te has vuelto un mediocre.
Tu mamá logró convencerte,
y ahora no eres quien eras.
Pero te juro que si yo te hubiera conocido de niño
como un mediocre cualquiera
no te hubiera dejado mi cofre.
Qué hago?
Sé tu mismo.
No cometas los errores que yo cometí.
No seas como ellos.
Ellos pretenden ser lo que no son.
Sé tu mismo,
no lo que ellos quieren de ti.
Quién soy yo?
Tú?
Tú eres el que me recordó
quién era yo.
Jorge!
Qué estás haciendo?
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