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SEXO PROFUNDO
Contin�a, Jennifer.
A pesar de todo, recuerdo el d�a de mi boda con felicidad.
Durante toda la ceremonia y durante el camino al aeropuerto,
me sent�a confusa y aturdida.
Hab�a sido todo muy r�pido.
Conoc� a Roman s�lo ocho semanas antes.
Y ya �ramos marido y mujer.
Fuimos muy... cautos, durante esas ocho semanas.
No mantuvimos relaciones entre nosotros.
Decidimos de com�n acuerdo "consumar" nuestro amor con la conciencia tranquila,
para no estropear nada.
A juzgar por la primera vez, parec�a que vali� la pena.
Estos son nuestros asientos. Sent�monos.
Me equivoqu�. No vali� la pena. S�lo esa vez, en el avi�n.
La luna de miel, desde el punto de vista sexual,
fue un completo desastre.
Sin embargo, aquellos d�as en Roma estuvieron fabulosos.
Estaba psicol�gicamente preparada.
Pero, f�sicamente...
F�sicamente, estaba bloqueada.
Desde entonces, las relaciones con mi marido han sido una pesadilla.
A pesar de mis buenas intenciones,
a pesar de mi autoconvencimiento, de mi buena voluntad,
no pod�a alcanzar el orgasmo.
Es una pena, porque en lo dem�s coincidimos en todo.
Roman ha sido muy comprensivo conmigo. Ha intentado de todo
para intentar resolver esta especie de...
inhibici�n, pero no hay nada que hacer. Pobre Roman.
Nunca he sentido nada.
Sin embargo, sigo enamorada de mi marido. Le quiero.
Pero, antes de casarse, habr� tenido...
No, nunca. Nunca he sentido nada.
Mis encuentros antes del matrimonio no son especialmente significativos.
Un par de veces en un coche.
Le echaba la culpa al hecho de no estar relajada.
Por lo tanto...
Despu�s, incluso llegu� a elegir a un tipo para enga�ar a Roman.
S�, doctor, le enga�� porque ten�a que averiguar qu� me pasaba.
Pero, ni siquiera con ninguno de esos amantes, pude llegar al orgasmo.
Excepto una vez. S�, una vez pas� algo.
Ya veo.
Venga, Jennifer. P�ngase c�moda.
Rel�jese. Cu�nteme.
Lo que me preocupa,
ahora que tengo que volver con mi marido en Santo Domingo,
es que despu�s de estar separados tres meses,
y por mucho que quiera estar con �l,
- podr�a decepcionarle. - Pues f�njalo.
El hombre puede llegar al orgasmo aunque la mujer permanezca pasiva.
S�, pero Roman no.
No consigue la erecci�n si la mujer no participa.
Adem�s, nota que estoy fingiendo.
Ya lo he intentado muchas veces.
Por lo que ha contado, se desprende un hecho singular.
El avi�n parece ser el entorno catalizador
donde consigue liberarse sexualmente de forma satisfactoria.
Disculpe la broma, pero deber�a hacerse azafata.
Ya.
Sin embargo, hay algo que habr�a que ver de su problema.
Que es descubrir qu� es lo que ha provocado
su limitaci�n ambiental, para poder solucionarlo.
Buscar en su pasado el trauma que ha originado este trastorno.
No ser� f�cil, pero lo intentar�.
Con su colaboraci�n.
P�ngase c�moda, Jennifer. T�mbese en el div�n.
Eso es. Rel�jese.
Intente liberar su mente de cualquier preocupaci�n.
Y conc�ntrese.
Conc�ntrese.
Ahora, esc�cheme bien.
Ya no est� aqu� conmigo en este momento. Est� en otro sitio.
Quiz�s en su casa con su familia, hace mucho tiempo.
S�, porque ha vuelto al pasado,
en busca de una sensaci�n, de un recuerdo relacionado con un avi�n.
Intente concentrarse, de recordar. �Qu� puede ver?
- Un cumplea�os. - Bien. �Y qu� m�s?
En la tarta hay 15 velas.
- Y unas manos sosteniendo un paquete. - �Qu� hay dentro del paquete?
- Un avi�n. - �Ah, s�?
S�, un avi�n con las alas rojas.
Es bonito.
- Me gusta, quiero jugar con �l. - Claro, �por qu� no?
Contin�a. Contin�a, Jennifer.
- Te gustaba mucho ese avi�n, �verdad? - S�.
Era el cumplea�os de mi primo Robert.
�Yo tambi�n quiero un avi�n igual! �Yo tambi�n!
�No, pap�, no me pegues!
�Por qu�? �Por qu� es un juguete s�lo para ni�os?
�Yo tambi�n quiero uno! Estaba dispuesta a todo.
�Y despu�s, Jennifer? �Qu� ocurri�? Cu�nteme.
Ahora Robert me est� consolando. Me ha llevado a la terraza.
S�.
"Vamos, Jennifer, no llores", me dice.
"Te dejar� jugar con el avi�n".
"Escucha el rugido del motor. Es bonito, �verdad?"
"Parece de verdad."
Luego, me tumb� suavemente en el banco.
Me doy cuenta de que casi me ha desnudado.
Y me acaricia, me acaricia...
Y con una mano hace volar el maravilloso avi�n de alas rojas.
Lo pasa por mi cuerpo. Yo intento resistirme.
�No! �Para, Robert! �No, no! �Para!
Pero no para. "Est� bien, Jennifer. Est� bien", me dice
"Te gusta este juego, �verdad? Est� muy bien. Juguemos juntos".
Yo no pod�a moverme.
"Est� bien, Jennifer", me repet�a constantemente.
Estaba como paralizada por una sensaci�n maravillosa.
"Te gusta este juego, �verdad? S�."
"Podr�s jugar con el avi�n todas las veces que quieras."
�Sigue, Robert!
S�, me gusta. Me gusta, me gusta...
S�, as� me gusta. Me gusta, me gusta...
Sigue as�, no te pares... �Otra vez, Robert!
S�, as�.
Otra vez...
�Robert, no te pares! No te pares...
�Qu� gusto!
Qu� gusto. Es un juego maravilloso.
�No te pares! �Por favor, sigue as�!
�Es maravilloso!
Es suficiente, Jennifer. Suficiente. Incorp�rese.
Bien, estoy satisfecho. Hemos descubierto el origen de su trauma.
Retomaremos la sesi�n cuando vuelva.
En cualquier caso, ahora que se va a reencontrar con su marido,
intente relajarse por completo.
A lo mejor...
este largo periodo separados podr�a haber hecho el milagro.
En cualquier caso, cuando est� en el avi�n,
piense en cualquier cosa menos en sexo, �eh?
- Bueno, �qu� tal el vuelo? - �Estupendo! �Una maravilla!
Oye, �estamos en Am�rica?
Quiero decir, �en Estados Unidos?
�Qu� dices? Santo Domingo es una rep�blica.
Es cierto que han pasado por muchas cosas,
pero sigue siendo una rep�blica independiente.
- �Ah, s�? - S�, s�.
�Sabes qui�n fund� esta ciudad, Ciudad Trujillo, la capital?
�Qui�n? �T�?
Fue fundada nada menos que por Bartolom� Col�n.
- �Bartolom�? - As� es. Bartolom�.
El hermano del famoso Crist�bal.
Me sonaba...
Imagina que en la catedral de la ciudad
se conservan los restos del ilustre Crist�bal.
- Te llevar� all� ma�ana. �Te apetece? - �Claro que me apetece!
Quiero conocer todo lo que haya que ver por aqu�.
Te nombro mi Cicer�n particular.
Ser� un honor para m�, se�ora.
Adem�s, nadaremos en el mar.
S�.
- Y tomaremos mucho el sol. - �S�!
- Y despu�s... - �Y despu�s?
Y despu�s... Ya ver�s.
Ya hemos llegado.
- �Qu� es? �Un poblado ind�gena? - �No!
Esto es un hotel de lujo, que incluye bungalows privados
que a�aden un poco de color local. �No es as�?
S�, s�...
Me disgusta que s�lo te quedes 4 d�as.
No es mucho para recuperar tres meses de separaci�n.
- Ya sacaremos el tiempo. - Cierto, la necesidad agudiza el ingenio.
Toma.
- Est� muy lejos del aeropuerto. - S�, pero es muy tranquilo.
- �Est�s cansada? - No. Tengo mucha sed.
- �Qu� me ofreces? - No me he olvidado de tus gustos.
Tequila con hielo, �eh?
Aqu� tienen un tequila especial que puede resucitar a un muerto.
Un momento, cari�o. Enseguida estoy contigo.
Ya est� casi listo.
La se�ora est� servida.
�Es tu nueva novela? �Me la dejas leer?
No s�. Si te portas bien...
�Luana!
- �Luana! - �Qui�n es Luana?
Es la criada que me ha estado atendiendo todo este tiempo.
- �Es guapa? - Ahora la ver�s.
Ah� est�.
Bueno...
Espero que adem�s de guapa cocine bien.
- S�, es muy h�bil pescando. - Ya, lo veo.
Todav�a tenemos tiempo para darnos un ba�o.
A esta hora el Mar Caribe es maravilloso. �Te apetece?
S�, vamos.
Esta es Luana.
Gracias, Luana.
- �Qu� pinta tiene el pescado! - Te lo he dicho, es una criada estupenda.
No te olvides, Luana.
Esta noche, prepara una cena especial para una velada especial, �de acuerdo?
�Ven aqu�!
�Para, Roman!
Y la estatua de arena, se hizo mujer.
�Es posible que despu�s de todo este tiempo separados sigas sin sentir nada?
Nunca ser�s capaz de gozar. Llevaba tres meses esperando este momento.
�No comprendes que esto no puede seguir as�?
Ya no aguanto m�s, Jennifer.
Necesito una mujer. �Una mujer de verdad!
Estoy seguro de que la novela de Roman tendr� mucho �xito.
Y el a�o que viene saldr� en edici�n de bolsillo.
- Aqu� tiene, se�or. - Gracias.
�Un brindis!
- Tenga, se�ora. - Gracias.
Toma, cari�o. Disculpe.
Gracias.
�Por su �xito!
Exquisito. Ser�a capaz de beberme 2 o 3 botellas.
- �No! - S�, es verdad.
- Es una esponja. - Nadie es perfecto.
Yo con una gota ya estoy mareada.
Estas cosas se aprecian a mi edad.
Usted es muy joven. No puede entenderlo.
Jennifer no lo necesita, con un marido como el suyo.
A prop�sito, �qu� opina de la novela de su marido?
A decir verdad, a�n no la he le�do.
Prefiero hacerlo cuando est� acabada.
�Es estupenda!
Es un pu�etazo en el est�mago a todos aquellos que enmascaran
su depravaci�n, su hipocres�a, su conformismo,
su supuesta benignidad detr�s de una fachada de respetabilidad.
Esta novela la leer� todo el mundo.
Muchos se reconocer�n en esos personajes y de qu� manera.
Nadie admitir� que la ha le�do. Y mucho menos que le ha gustado.
Y aunque guste, ser� una bomba. Si yo se lo digo, delo por hecho.
- �Salud! - �Salud!
Ma�ana daremos una vuelta por las islas.
Le ense�ar� algunos lugares maravillosos.
Si quiere, puede hacer esqu� acu�tico. O surf, si lo prefiere.
Aprovechad mientras se�is j�venes. En cambio yo...
An�mese, Sr. Slider. No se conserva tan mal.
Roman, �me da un cigarrillo?
Todos est�n dormidos.
�Bajamos al camarote?
- �Qu� ocurre? - Nada. La se�ora se ha mareado.
Por desgracia, siempre le pasa cuando nos hacemos a la mar.
Pobrecita. Me imagino lo mal que lo pasa.
Han sido cuatro d�as maravillosos, Roman. Te lo agradezco.
L�stima que me tenga que ir.
No tienes que irte. �Qu� tienes que hacer en Nueva York?
El Sr. Slider no quiere que est� cerca de ti.
Tiene prisa por publicar tu novela.
No, Roman. Es mejor que me vaya.
Aunque, en parte, tienes raz�n.
No tengo nada que hacer Nueva York.
Francamente, me aburro.
Me siento in�til.
Me gustar�a encontrar un trabajo que me divierta, que me distraiga.
- �Qu� tipo de trabajo? - No lo s�.
Por favor, no te r�as, pero me gustar�a ser azafata.
Puedo entender que te aburras, todo el tiempo sola...
�Pero una azafata! Siempre fuera, siempre de viaje...
Puedo hacer el curso. Luego ya veremos.
Tal vez despu�s de unos d�as o unos cuantos vuelos
descubra que aquello no es para m�.
Adem�s, cuando vuelvas, siempre puedo renunciar.
Te confieso que creo que ser� interesante. Hasta estimulante.
Ser� una buena experiencia al fin y al cabo, �no?
Est� bien, Jennifer, como quieras.
�Eres un cielo!
Una semana m�s y el curso habr� acabado. No veo la hora, Barbara.
Cuidado, Jennifer.
Terminar el curso no significa que vayas a conseguir trabajo.
La selecci�n es muy rigurosa.
Aunque si quieres salvar algunos obst�culos, digamos, t�cnicos,
el m�todo es siempre es el mismo.
�Y cu�l es?
Aceptar una invitaci�n a cenar del instructor jefe, el Sr. Murphy.
Cena y postcena.
Te confieso que yo lo hice, y como ves obtuve el puesto.
Tambi�n fue un placer.
El Sr. Murphy tiene todos los atributos para hacerte pasar un buen rato.
Te lo aseguro.
Tiene todo lo que necesitas. Las cosas precisas en el lugar justo.
A decir verdad, despu�s de un a�o de azafata, ya estoy cansada.
�Ah, s�?
Me llevo dos.
De todas formas, nunca he considerado esto como un trabajo estable.
Total, lo considero s�lo una rampa de lanzamiento.
�Una rampa de lanzamiento?
S�, cari�o m�o. T� no lo entiendes porque est�s felizmente casada.
Sigo buscando mi alma gemela, que tambi�n tiene que estar forrado.
Has sido muy amable al dejarme tu apartamento.
�C�mo iba a invitar al Sr. Murphy a ese tugurio que tengo en Brooklyn?
Por no hablar de que lo comparto con Anna, que es un incordio.
Tengo que conseguir ser azafata a cualquier precio.
Oye, que todav�a puedes cambiar de idea.
Ya te lo he dicho, estoy esperando una llamada. Despu�s, me voy.
No te preocupes. Tienes todo el tiempo que necesites.
- �Oh, Dios m�o! Tiene que ser �l. - Probablemente. Prep�rale un c�ctel.
Tranquila, yo le abro.
Pero, yo...
Tranquilo. Ya me voy. Jane est� dentro.
Pase.
Le muestro el camino.
Venga, venga por aqu�.
�Jane! Es el Sr. Murphy.
- �Buenos d�as! - Hola.
- �Una copa? - Gracias.
- �Con hielo? - Gracias.
Debe ser para m�. Disculpe. Jane, oc�pate t�.
- Por la aerol�nea. - Y por las guapas azafatas.
Bien.
- Lo siento, pero tengo que irme. - �Qu� pena!
Una aut�ntica pena. �La veo ma�ana en clase?
Claro.
�Volver�s tarde, Jennifer?
S�, me temo. No creo que vuelva antes de medianoche.
- �Adi�s! - �Adi�s! �Que te lo pases bien!
- Salud. - Salud.
�Ponemos algo de m�sica?
�Qu� tal una copa de champ�n?
Es justo lo que necesitamos.
Pero, �es posible que est� condenada para siempre a este bloqueo sexual?
Fing� salir s�lo para ver si viendo a dos personas haciendo el amor...
me excitaba.
Pero nada. Tambi�n intent� estimularme...
Y eso que lo diste todo.
Y el Sr. Murphy tambi�n parec�a esforzarse al m�ximo.
Y que lo digas. Nunca un sacrificio fue tan placentero.
No te preocupes, Jennifer.
Ver�s como tu psic�logo conseguir� desbloquearte.
Es s�lo cuesti�n de tiempo.
S�, pero �cu�nto tengo que esperar?
Comprende que no puedo aguantar m�s.
Hasta ahora, lo �nico que he descubierto
es que s�lo puedo hacer el amor en un avi�n.
Adem�s, un avi�n es muy inc�modo.
T� puedes hacerlo en casa, sobre una cama,
desnudos...
S�, r�ete, pero es un problema.
- �Jennifer? - �S�?
�Has probado a hacer el amor con una mujer?
No, �por qu�?
Ver�s...
A veces, entre dos mujeres, dos amigas,
una pierde ciertas inhibiciones y se deja llevar completamente.
Y bien, �quieres intentarlo?
Yo podr�a ayudarte. Hag�moslo as�, te acaricio...
y t� me dices en qu� punto sientes algo.
O, si lo prefieres, puedes ser t� la que me acaricies.
�Est� bien! De todas formas, tengo que intentarlo todo.
Probemos con un beso.
- �Sientes algo? - No.
- �Te gusta? - Es agradable, pero no siento nada.
Todav�a es pronto.
No... No siento nada. No siento nada.
�Porque no participas, no colaboras!
Esta pel�cula deber�a daros una idea de lo que puede suponer vuestro trabajo.
La azafata debe comportarse como una perfecta ama de casa.
El hu�sped, es decir, el viajero,
debe estar completamente a gusto.
Es sagrado, como eran sagrados los hu�spedes para los antiguos.
Nos debemos a �l.
Al fin y al cabo, se ha ganado el derecho con lo que paga.
No olvid�is que, una vez en el avi�n,
todos vuestros problemas personales deben quedar a un lado.
En vuestros labios debe reinar la sonrisa.
Por cierto, recordad lo que os dije en una lecci�n anterior.
Adem�s de la tarjeta de embarque, cada pasajero recibe un formulario.
Recordadlo.
En dicho formulario se puede opinar
sobre el comportamiento de la tripulaci�n.
Despu�s de cada vuelo, los formularios se env�an al departamento de personal.
Por lo tanto,
queda claro que la compa��a tiene en cuenta esas opiniones.
�Me he explicado?
Muy bien, se�oritas.
Espero que hay�is tomado nota de todo lo que he dicho.
La clase de hoy ha terminado.
Nos veremos ma�ana, a la misma hora. Buenos d�as.
- �Adi�s! - �Buenos d�as!
- �Hasta ma�ana! - �Adi�s!
Te estaba comiendo con los ojos.
Dir�a que aprobar ahora depende de ti.
Y yo quiero aprobar, y con la m�xima nota.
Sr. Murphy...
�Diga?
Tengo algunas dudas con respecto a la clase de hoy.
Si no le importa, me gustar�a profundizar en el tema.
�Algo en particular?
�Hasta d�nde debe llegar nuestra disposici�n?
Eso depende de usted.
�No podr�amos volver a ver la pel�cula juntos?
Iba a propon�rselo yo.
- �Hola, Jennifer! - �Hola, Barbara!
- �C�mo est�s, cari�o? - Bien.
Oye, deja que te vea.
Est�s maravillosa con el uniforme. Te sienta genial.
- As� que, lo has conseguido, �eh? - S�.
Ha sido duro, pero me esforc� y acab� la primera de la promoci�n.
- Eso es todo. - �Eso es todo?
�El Sr. Murphy se esforz� tambi�n?
- �Qui�n sabe? - Eso es cosa tuya de todas formas.
Me alegro mucho por ti. Te lo mereces.
Aunque el Sr. Murphy te echase una mano.
- Pero vali� la pena, �no? - No puedo quejarme.
�Ya lo creo!
�T� qu� tal? �C�mo te va?
Muy bien. Me he casado
- �No! - �S�!
Vamos, que he encontrado al hombre perfecto.
- �Tu alma gemela? - Mi alma gemela.
- �Tiene dinero? - �Much�simo!
Dentro de una semana me voy a vivir con mi marido a Texas,
donde tiene varios pozos de petr�leo.
- �Cu�ntos? - 15.
�Bien hecho!
Hoy es tu bautizo del aire. �A qu� hora sales?
No s�, tengo que mirar la hoja de servicio.
- �Buena suerte! - Gracias.
Veamos... Caf�, t�,
lim�n, leche...
- Me parece que est� todo. - �Y el az�car?
�Me he olvidado del az�car!
�Es tu primer vuelo?
No debes estar tan tensa y preocupada. Tranquila.
Yo estoy aqu�. Para cualquier cosa.
Gracias, es muy amable.
Es mi deber.
�Hola! Aunque sea mi primer vuelo, creo que me va bien.
Propongo que celebremos el acontecimiento con un brindis.
�Por mil viajes felices!
- Me reclaman. - Ve, no me voy a escapar.
Una se�ora quiere una aspirina. �D�nde est�n las aspirinas?
Tranquila, la se�ora puede esperar.
�En d�nde nos hab�amos quedado?
Ah, s�. Una mano la ten�a aqu� y la otra aqu�.
�Maldici�n! La aspirina.
Est� bien.
- La se�ora ha sido atendida. - �Menos mal!
- �Otra vez! - Calma, no te enfades.
�Aqu� estoy!
�Ya estoy aqu�!
�Perdona!
�En d�nde est�bamos?
�Me toca!
�Tengo que ir!
�Me estoy volviendo loco!
�S�?
Atenci�n, les habla el comandante.
En unos minutos, aterrizaremos en el aeropuerto Kennedy de Nueva York.
La temperatura en tierra es de 28�C y hace un magn�fico d�a soleado.
Espero que su estancia a bordo haya sido...
Por fin tenemos 10 minutos para nosotros.
Tranquila.
- �Hola! - �Jennifer! �Bienvenida! �C�mo est�s?
Recib� tu telegrama y decid� esperarte en casa.
Bueno, �c�mo est�s?
- �Estupendamente! - �Vamos!
Ha sido la experiencia m�s excitante de toda mi vida.
- Volar es simplemente... �fant�stico! - �Y Hong Kong?
�Qu� ciudad, qu� paisajes! Han sido todos muy amables conmigo.
Me llevaron a un sitio maravilloso donde se pod�a comer, bailar...
�Y despu�s qu�?
Y despu�s he comprado un mont�n de cosas.
Tambi�n unos vestidos preciosos. Elige uno.
- �Qu� bonito! - ��ste te gusta?
- �Y �ste, lo prefieres? - No, me quedo �ste.
- �Te importa? - �Qu� va!
�Nos los probamos?
�Vamos a prob�rnoslo!
Vamos, �a que esperas?
Me alegro de haber comprado ese vestido.
Ese color te sienta muy bien.
�No puedo salir vestida as�!
S�, podr�an arrestarte por incitar a la violaci�n.
- �A m� c�mo me queda? - Est�s fant�stica, como siempre.
Estoy agotada. Necesito un buen ba�o.
Vente, y te sigo contando el viaje.
Tengo el presentimiento de que estoy muy cerca de resolver mi problema.
- Estoy muy contenta. - Lev�ntate y te enjabono la espalda.
�Puedo?
Si quieres...
Le he echado un vistazo a su hoja de servicio, Sra. Tracy.
�Ocurre algo?
Bueno... S� y no.
Lo cierto es que es una buena trabajadora
y la azafata m�s solicitada de nuestra compa��a.
Este es el aspecto positivo que la compa��a no tiene nada que objetar.
Todos los pilotos la requieren para su tripulaci�n.
Todos los auxiliares la quieren en su equipo.
Digamos que el �ndice de satisfacci�n, por usar un t�rmino televisivo,
de los vuelos en los que se encuentra, es alt�simo.
Est� siempre dispuesta a someterse a las exigencias del servicio.
Muy a menudo, se ofrece como voluntaria
para hacer horas extras o para cubrir una baja.
As� que, desde cierto punto de vista, debo alabar su devoci�n al trabajo,
su eficiencia,
meticulosidad, puntualidad... Todas ellas grandes cualidades.
Pero, est� la otra cara de la moneda.
Me temo que el exceso de horas de vuelo que ha realizado en este periodo
podr�a, tarde o temprano, debilitar su resistencia psicof�sica.
En resumen, creo que unos d�as de vacaciones,
digamos una semana, evitar�an dicho riesgo.
�Est� de acuerdo? Y por eso yo...
Le aseguro que estoy perfectamente. No estoy para nada cansada.
Para serle sincera, me canso s�lo cuando estoy en tierra.
Se�ora, cr�ame, se lo digo por experiencia.
Muchas horas de vuelo agotan a la larga.
Y del agotamiento a una crisis nerviosa hay s�lo un paso.
- Pero yo... - No, se lo ruego.
�Por qu� no se re�ne con su marido?
Qu�dese con �l una semana, o m�s si quiere, le sentar� bien.
Estoy seguro de que no se aburrir� con �l.
Claro.
Ten�a raz�n mi jefe de secci�n.
Realmente necesitaba unas vacaciones.
Le estoy agradecido de que te haya casi obligado a reunirte conmigo.
Cuando te he visto, no pod�a creer lo que ve�an mis ojos.
Estaba... atravesando una crisis con mi novela.
Pero ahora estoy seguro de que cualquier d�a la termino.
Y puede que la termine a tiempo para volver a Nueva York contigo.
�D�jame tranquila!
Quiero hacerte el amor.
Hab�as dicho que ibas a enviarle tu manuscrito al Sr. Slider,
y que volver�amos a Nueva York. Despu�s...
Te prometo que en el avi�n ser� mejor que la primera vez.
- Pero yo quiero ahora. - Aguanta unos d�as, Roman, y ver�s.
No te arrepentir�s.
Bueno, ya estamos en el avi�n.
Tienes raz�n. Ven conmigo.
Entonces, caf�, t�...
- Hola, Kate. Hola, George. - �Hola, Jennifer!
- Oye... - �Hola! Cu�ntame.
Pues claro, Jennifer. Cualquier cosa por una colega.
Gracias, Kate. �Entonces...?
- No te quedes ah� parado. - �Y los pedidos?
Olv�dalo. �C�mo es posible que no te des cuenta de nada?
- �Qu� haces espiando? - Es un vistacito.
�Venga, vamos!
Ha sido maravilloso.
Como la primera vez en nuestra luna de miel. �Te acuerdas?
Roman, por desgracia, a estas alturas, no puedo ocult�rtelo m�s.
- Tengo que confesarte una cosa. - �Buena o mala?
Es vergonzoso, pero tienes que intentar entenderme.
S�lo siento placer en el avi�n.
Cada vez que subo a un avi�n, me invade una especie de arrebato.
Un impulso que nunca he podido controlar,
y que ten�a que satisfacer y alimentar.
Un impulso er�tico irrefrenable.
Y me sucede cada vez, Roman. Cada vez... contigo y sin ti.
Que forma m�s rara de decirme que soy un cornudo.
No te lo tomes a mal, Roman. Te lo ruego.
S�lo te pido que lo hablemos con calma.
Cada vez que te has subido a un avi�n has hecho el amor
con el primer tipo que se te pusiera a tiro.
�Y quieres que me lo tome con calma? �Estamos locos?
Roman, trata de entenderlo.
Lo �nico que entiendo es que tengo la cabeza con m�s cuernos que un ciervo.
Si fuese un hombre sensato, ya me habr�a levantado y marchado.
Y no te digo que no lo haga.
Pero antes quiero saber con cu�ntos hombres te has acostado.
- �Con cu�ntos lo has hecho? - Roman, te lo ruego.
�Con cu�ntos? �10, 100, dos a la vez? �Esperaban en fila?
�Me haces da�o!
Te has divertido. Qu� suerte tienen. Conmigo siempre fuiste un muermo.
�Roman, por favor!
Antes de juzgarme, quiero que vayas a hablar con mi psic�logo.
�l te puede explicar mejor que yo la naturaleza de mi trauma.
Claro que ir�. A un charlat�n siempre lo escucho de buena gana.
En cuanto me di cuenta de lo que me estaba pasando,
me puse enseguida en contacto con un psic�logo.
Pero no tuve el valor de cont�rtelo.
Roman, tienes que creerme. Yo te quiero.
Por favor, ahora que el Dr. Ray tambi�n quiere hablar contigo,
prom�teme que vas a escucharle. �l te explicar� todo.
Ver�s, todo se arreglar�. �Me lo prometes? Por favor, prom�temelo.
- Est� bien. - Gracias.
Es bastante probable es que la causa del trauma
se remonte a la infancia de la se�ora.
O m�s bien, a su adolescencia.
Puede que ese avioncito con alas rojas tan deseado del que me habl� su mujer.
Y ahora, con la completa colaboraci�n de la se�ora,
estoy intentando encontrar la llave del motor
que la hace llegar al orgasmo s�lo en un avi�n.
O mejor dicho, que desencadena esa necesidad imperiosa,
f�sica y mental de hacer el amor en un avi�n.
S�lo encontrando esta llave se puede resolver el problema.
De todos modos, por ahora,
su mujer debe seguir volando.
�Y qui�n se lo proh�be?
Bien.
Ahora le ruego que espere en la otra sala.
Me gustar�a hablar un momento con su mujer. �Me permite?
Est� bien.
- �Cree que es necesario, doctor? - �C�mo dice, se�ora?
�No piensa que ser�a mejor que mi marido asistiese al menos a una sesi�n?
No, no.
Se�ora, est� tranquila. Esta ser� una sesi�n muy breve. Ya ver�.
Ha hecho muy bien confes�ndole todo a su marido. La felicito.
Era la mejor soluci�n. Su marido es un hombre inteligente.
Y en este punto puedo decirle que esta ser� la �ltima sesi�n.
�Estoy... estoy curada?
Doctor, �est� diciendo que estoy curada?
Pues claro, se�ora. Claro.
Si me permite, creo que es el momento de dec�rselo a su marido.
- Diga, doctor. - �Puede decirle al Sr. Tracy que venga?
Pero el Sr. Tracy se ha ido.
�C�mo que se ha ido?
- �Y no me ha dejado ning�n mensaje? - No, se�ora.
Se levant�. Me mir� un momento. Y luego se fue sin ni siquiera despedirse.
Eso significa que se lo explicar� todo usted.
Por mi parte, le deseo lo mejor.
Te juro que no s� qu� hacer, qu� decisi�n tomar...
Estoy completamente indeciso.
Matarla o dejarla.
Mientras tanto, deja de beber porque ya est�s muy borracho.
Venga, vamos, dame ese vaso.
- No bebas m�s. - Dame otra.
Eso no te ayuda. No te ayuda nada.
Vamos, pasa, George.
Oh, lo siento. Hola.
Hola, Anna. Este es Roman, el marido de Jennifer.
- Y este es George. - Hola George.
No los elige mal Jennifer. Desde luego es guapo.
Esta es Anna, una amiga.
Perdonadnos, vamos a darnos una ducha.
- �Pero ahora? - �Ven conmigo, idiota!
Dime, desde que os casasteis, �nunca la enga�aste?
Poqu�simas veces, s�lo por necesidad.
Yo tambi�n necesito hacer el amor de vez en cuando.
Para ti ser� una necesidad, pero para m� es un placer.
Venga, ver�s como despu�s te sientes mejor.
�Roman, te deseo tanto! �Vamos!
Ya no aguanto m�s.
Vamos, no me pidas que te lo suplique.
Eres malo.
�Vaya!
Pobrecita, est� sola.
Ay�dala, George.
- �Adi�s! - Adi�s, chicas.
- Adi�s. - Permiso.
�Esp�rame, Pat, me voy contigo!
- R�pido. - �Me acompa�as?
�Vaya!
- �El Sr. Murphy? - A su disposici�n, Sr. Tracy.
Quiero disculparme por lo que le dije por tel�fono.
Francamente, ahora ni siquiera s� por qu� quer�a verle.
Lo hice impulsivamente o quiz�s por desesperaci�n.
Pensaba que usted, de alguna manera, viviendo en este ambiente,
podr�a aconsejarme, no s�. Hacerme alguna sugerencia.
- No sab�a qu� hacer. - No es necesario decir m�s, Sr. Tracy.
Cr�ame, conoc� a su mujer durante el curso que doy.
Me di cuenta de que era una mujer inteligente y sensible.
Tal vez demasiado.
Y dicha sensibilidad, de alg�n modo, ha alterado su relaci�n.
A mi modo de ver, deber�a tener un poco m�s de tacto.
Y tratar de apoyar a su mujer.
Estoy seguro de que sus problemas desaparecer�an.
Me cae bien, Sr. Tracy.
Y le prometo que encontrar� el modo de resolver su problema. Conf�e en m�.
Y no se preocupe. No tendr� nada que lamentar.
Est� bien. Gracias.
�Cari�o!
- �Qu� haces vestido as�? �Es una broma? - No.
Le he contado al Sr. Murphy cual era mi situaci�n.
Me meti� en un curso intensivo de auxiliares de vuelo.
Graduado con honores.
�Qu� bien! As�, siempre podremos volar juntos.
�Qu� pasa con nuestros pasajeros? �Qui�n se ocupar� de ellos?
Los pasajeros pueden cuidarse solos.
Tenemos que recuperar el tiempo perdido.
Y hemos perdido mucho.
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