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¡No a la mina! ¡No a la mina!

¡El pueblo unido jamás será vencido!

- ¿Podemos proseguir? Gracias. - ¡No a la mina!

Antes que trabajadores,

agricultores, obreros, rancheros, maestras,

somos seres humanos. También somos seres humanos.

Y no nos interesa enfermarnos por generaciones

para que unos cuantos se hagan más ricos.

Incluyendo extranjeros.

- Como sus jefes canadienses. - No son mis jefes.

¿Tenemos dudas? Sí, tenemos dudas.

¿Queremos trabajo en la comunidad? También.

¿Pero estamos dispuestos a convivir con una mina y sus desechos?

No, señor. No.

No queremos ese monstruo aquí.

¡La mina se tiene que quedar!

¡Queremos progreso!

¡Sí!

¡Queremos bienestar para nuestra familia!

¡Muertos de hambre!

¡Cállense!

- ¡Es mentira! - ¡Sí, es cierto!

Maestra Paloma.

¿Se opone usted a la mina para que todo siga igual?

Mi papá y mi hermano desaparecieron en el desierto

cruzando a Estados Unidos.

Ellos seguirían aquí si hubiera un trabajo como el de la mina.

Vivos.

¡Siéntate, chamaca!

- ¡Queremos dignidad!

¡No a la mina! ¡Sí a la vida!

¡No a la mina!

Oye, ¿qué te pasa?

¡No a la mina! ¡No a la mina!

¡El pueblo unido jamás será vencido!

¡No a la mina!

¡No a la mina! ¡No a la mina!

¡El pueblo unido…!

¡Jacinto! ¡Jacinto!

¡Vámonos!

- Vámonos, vámonos. - No, se los suplico.

Órale.

¡Se va a chingar!

¡Ey! ¡Ve por ella! ¡Que no se escape!

Tranquilo. ¡Por favor, no!

- ¡Y átalo! - ¡Maestra! ¡Maestra Paloma!

- ¡Ven acá, puta madre!

¡Manos en la pinche nuca!

¡Pero no hicimos nada!

¡Quieta! ¡Estate quieta, verga!

- Quédate ahí. - No te muevas.

¡No, no!

¿Qué le hicieron? ¿Qué le hicieron?

- ¡Cállate!

¡Cállate, tu puta madre!

Párate. ¡Párate, párate! Dale.

- Vámonos, ven.

¿Eres la salvadora del mundo?

No hay quien te salve a ti, mija.

- Cállate. Cállate, ándale.

Vámonos, vámonos.

Rubén, espérate…

- Cállate. - ¡Escúchame!

Mírame, mírame, mírame.

Uy. Oye, tú… tú también…

Tú también vives aquí.

- Cállate. - Tú también vives aquí, Rubén.

- Trae para acá a los otros.

Credenciales y celulares.

¡Credenciales!

- ¿Cuántas tenemos? - Tres.

¿Qué te dije, Paloma?

¿Para qué te metes en la pinche mina?

- ¿Eh? ¿Para qué te metes? - Tú también…

Mira lo que me hiciste hacer. Ya chingaste a tu madre.

¡Vámonos!

Trépala, trépala.

¡Vamos, vamos!

¡Vamos!

Vamos.

¡Seguro, seguro!

¡Ahí va! ¡Va llegando!

Listo, muy bien. Vamos a centrar la torre.

Asegurar la torre primero.

Primero la torre, primero la torre, luego ahora vamos con esto.

¡Ey!

- ¿Quiubo, mai? - Quiúbole.

Varos, cabrones.

Van 200 varos para el que se trepe a poner la cadena aquí conmigo.

¿Quién va? ¿Quién viene?

Doscientos varos, güey.

Ahí arriba. ¿Quién se apuesta ahí arriba?

¿Quién sí sabe? ¿Quién sí sabe?

- El que sepa más. - Ey, yo, yo.

¿No que muy en contra de la mina, mai?

Y aquí ayudándoles con su feria.

A mí me contrataron para armar este desmadre.

Yo no sabía que era para lo de la puta mina.

Tengo mareo con las alturas, mai.

Pinche Paco, ¿entonces para qué te ofreces?

La neta, yo solo escuché "200 varos".

Ey, tranqui, Paco. A ver. Ya con eso te alivianas de tu vértigo.

¿Qué le dijo un panadero a un filósofo?

¿Eh?

"No hay masa ya".

No entiendo.

Ya déjense de mamadas, cabrones.

¡Vamos a trabajar, adelante!

- ¡Ey! ¡Paco! ¿Qué pedo? - ¡Paco!

- ¡Ey! - ¿Estás bien?

- ¿Qué pasó? - Paco.

- ¡Paco! ¿Qué pasó? - ¿Estás bien? Amigo, ¿estás bien?

¡No mames, pinche Paco!

¡Tranquilos! No se acerquen tanto. Tráiganse agua. ¡Mijo!

¿Qué tal mi gente? ¡Buenas noches!

Vamos a comenzar con todo esto,vamos a comenzar con el ambiente,

vamos a comenzar con el escándalo.

Me volvió a temblar la mano.

- Puta mina.

Pobrecito.

Y vamos a ponernos a bailar

con todos ustedes esta noche,aquí, ¡en vivo!

El Paco está en el hospital.

Lo llevaron sus papás.

Qué bueno.

Hola, Jazmín.

Hola, Janette.

A ver, aguanta.

Mira.

Mmm.

De buena suerte.

Nel, no siento ni madres.

Mira, te lo rescaté.

Un gusto, carnal.

Esto no se va a quedar así, Paco.

Claro que no, carnal.

Esto ya quedó arreglado. Me van a dar una compensación.

Ah, ¿sí? ¿Cuánto?

Pues, la neta, me dijeron que no puedo decir,

pero cinco bolas.

¿Y qué piensas que vas a hacer tú con 5000 pesos?

Verga. Pues no sé, ya valió madres.

Bueno, pero lo importante es que te estás recuperando, ¿no?

Se va a recuperar.

Sí, güey, vas a estar bien.

Ya mejor aliviánate, no te vaya a dar el "crotolamo".

¿Qué es 'crotolamo'?

Ah. Muy bien, muy bien, me la aplicaste, carnal.

Es el chiste que estaba por contarte antes de que te cayeras, güey.

Y ese bato, ¿qué?

¿Le van a hacer un exorcismo? ¿Por qué el curita?

Es Josito, el policía de la Municipal.

Nomás que ya se va a morir y pidió su confesión.

Pobre. Qué gacho.

Sí, por eso está el policía allá afuera.

No, pues yo pensé que el policía era para ti, mai.

Nel.

- Oye, ¿me regalas juguito, porfa?

Ando bien seco.

Oye, ¿y qué le pasó?

Pues le echaron gasolina más un cerillo.

Gracias.

Ya no puede hablar el bato.

Todo lo anota en su libretita.

Oye, ¿te falta mucho?

Ya mero. Me faltan estos tres.

Y ya con eso estamos, mira.

Ay, ¿por qué? ¿Me vas a ayudar o qué?

Ah… no.

Te estás haciendo igual de floja que este.

- Bueno, sí. - "Bueno, sí", dice.

Me vas a ayudar.

Ve esto, mira.

Hombre. ¿Dónde está mi plumoncito? ¿Lo ves por ahí?

- No sé. - A ver. Vea, chécate este.

Mira.

- Está bueno, ¿no?

¿Y estos son los futuros maestros?

Oye.

Te mandó a saludar el doc.

Ay, el doc.

La última vez que fue se asustó porque estábamos ahí encontrando algo.

Yo pensé que iba a aguantar más por ser doctor.

No manches, Emiliano.

Estás hablando de que pueda encontrar a su hijo.

No es lo mismo.

Pues sí, ¿verdad?

¿Qué iba?

A ver.

Bueno, ¿y ya identificaron a los de la cisterna?

- No a todos, ¿no? - No, no a todos.

No, y además los de la Policía municipal todo el tiempo nos dicen que nos vayamos,

que no tenemos permiso y nos corren. Así.

No les gusta que husmeen ahí en la pinche ley putrefacta,

como los cuerpos que esconden.

Qué poético andas, hermanito, ¿eh? Qué bárbaro.

[anuncio indistinto por altavoz a lo lejos]

Josito.

Josito, hace tres años desaparecieron a mi mamá.

Era maestra.

Le dispararon al chofer.

En el kilómetro 23.

Personalde Intendencia, presentarse en Triaje.

Estaban en contra de la minera.

¿No sabes nada, carnal?

Necesito encontrar a mi mamá, cabrón.

"Kilómetro cinco".

Alda… ma.

¿Qué estás haciendo aquí? ¿Quién eres? Dame eso.

- No, lo necesito, por favor. - Dámelo. Ayuda, por favor.

- No, no, no. - ¡Suéltalo! ¡Dame eso!

¡Ey!

- No, señora. Por favor.

¿Qué pasa? ¿Qué traes, cabrón? ¿Qué traes?

- Nada. - ¿Qué traes?

Pobrecitos.

Pinche gente.

Jefe, otra salchicha.

Tráetela para acá.

Ahorita que se dé la vuelta nos vamos.

Okey.

Abajo.

Halcón siete.

- Adelante. - Date una vuelta por el perímetro norte.

Creo que divisé a alguien.

Madres, ya valió. Ni pedo.

Ven, dame un beso.

¿Estaban allá atrás, agasajando?

Ah, qué muchachones.

- Buenas, buenas. - Buenas.

Buenas tardes.

¿Son aluxes?

No.

¿Aluxes?

De los Mensajeros estos de Aluxes.

Usted es Carmen Aldama, ¿verdad?

- Sí. - Hola.

Hola.

¿Qué tal?

¿Qué pasó, Emiliano?

¿Qué pasó, Rubén?

¿Se conocen?

Sí, digamos que es cliente frecuente.

No les gusta la mina.

Íbamos regresando de un paseo por el lago

y vimos las patrullas. Nada más.

Fue coincidencia.

Pues ni tanta coincidencia.

También íbamos a pasar con ustedes para ver si tienen trabajo.

Pues buen timing, ¿eh?

Nos envenenaron a los perros.

Solo sobrevivió Buñuel.

¿Qué tipo de trabajo están buscando?

Eh, ella es niñera, yo sé algo de carpintería, jardinería,

- mantenimiento en general. - Ajá.

Vámonos rápido, Vale.

¿Ya podemos salir?

¿Ya taparon a los perritos?

¿Ya pueden entrar a casa?

Sí.

Sí, vengan.

¿Gustan?

- No, no, señorita, gracias. - ¿Destapo?

Gracias.

No sean maleducados.

Cuate.

Una para la calor.

Está bueno, pues. Pero una nomás, ¿eh? No se me pongan borrachos, locos.

Los vamos a extrañar.

¿Sufrieron mucho?

No. Nomás es como si se hubieran ido a dormir.

¿Tú cuántos años tienes?

Casi 18.

Estás corrompiendo menores, Mónica Aldama.

Pues aquí está la ley,

si quieren hacer algo al respecto.

Eh, bueno, señorita, es que…

eso es algo más de la Ciudad de México.

Acá pues es más una…

Un tema de… entre familia, ¿verdad?

- Mmm.

¿Sobre esto sí van a hacer algo, o tampoco?

Pues ya le dije, señor Duplas. Vamos a hablar con los aluxes.

Cualquier cosa, estamos en contacto.

¿Y ustedes ya están casados?

No, todavía no.

Entonces no tienen niños con quién jugar, ¿no?

- No. - ¿Por qué no nos dejan su teléfono?

Sí, claro.

Y… ¿me puedo tomar una foto con usted?

- Claro. - Pero sin mi hija. Vente, bicha.

¿Por qué no?

- Siempre sale conmigo. - Ya.

Y aprovechando, ¿me puedo tomar también una foto con usted?

- Claro que sí. - Para que me crean que la conocí.

Acérquese.

Eh…

Mónica, me gustan mucho tus… tus videos.

- Gracias. - Te sigo desde hace mucho.

- ¿Me puedo tomar una foto? ¿Sí? - Sí, claro.

Tengo unas fotos de ella encuerada, luego se las paso.

Pendejo.

Solo uno.

Mételo un poquito más.

- ¿Así? - Sí, así.

Vas tú.

Apriétalo más.

Más rápido, más rápido.

¿A qué sabe?

- Pruébalo. - No.

Ándale. No seas coyón, pruébalo.

Sabe como a…

¿Lechuguilla?

Como miel de agave. Sí.

Ya quisieras.

Te quiero.

¿Me quieres o me amas?

Te amo. Te amo.

Mira.

El hit de nuestra nueva amiga, Carmen Aldama.

"Los Aluxes son una organización religiosa

con mayor presencia en México y Brasil.

Cuentan con alrededor de cinco millones de seguidores".

¿Qué tiene que ver con la mina?

El policía en el hospital dijo. En la casa de los Aldama.

El policía que confesó y murió.

Es que tú también, Jazmín. O sea…

Nomás le das ahí cuerda.

Estás viendo que se mete en problema tras problema y que le encanta.

Chingada madre. ¿Y entonces qué quieres que haga?

Pues eso. Empezar, pues, por mantener un trabajo.

¿Y si hay algo ahí? ¿Una prueba?

¿Que ellos estuvieron involucrados?

- ¿Los Aldama? ¿Sí? - Sí.

Carmen Aldama.

La cantante y actriz. No inventes, hermanito. Ya.

O sea, cuando se metieron a las oficinas de la mina, ¿qué pasó? Casi los linchan.

Y tú con la pata rota.

Solo se me esguinzó.

Tú sigue buscando muertitos, entonces.

Yo estoy buscando justicia, a mi mamá.

A nuestra mamá, Emiliano.

Y yo también la estoy buscando.

Perdón.

Siempre, desde el principio, todos decían que eran…

Buenas tardes.

¿Bueno?

¡Ven, papi, ven!

¡Buñuel! Ven, gordo, ven.

Ven, ven. Ven aquí.

Pinche perro puto.

¿Qué pues, mi buen?

Ahí me avisas cualquier cosa, ¿no?

Sí, señor.

¡Mamá, mira! ¡Ahí hay un pez!

¡Mamá, aquí hay un pez!

¿Dónde?

Aquí.

A ver cómo bailan el pasito.

Así bailan y se agachan. Y se agachan.

Me hubiera puesto más bloqueador.

Mami, ¿por eso traes unas manchitas en tu espalda?

¿Manchitas? Claro que no.

No son manchitas. Son pecas. ¿Okey?

Pecas. Y salen con el sol.

Y sí, estoy más vieja. Gracias por recordármelo.

De nada, mami.

Perdón.

¿Está bien si empiezo aquí o me paso a la otra ventana?

Sí, no importa.

Okey.

Estaba viendo una película.

Pero me perdí.

No alcanzaba a leer los subtítulos.

Creo que están demasiado guapos los italianos.

Los vi ayer.

Desde mi mirador.

¿Mmm?

A ti y a tu novia.

Encueradillos.

Perdón.

Es que… me dio ternura.

Me pareció muy bonito, de verdad.

¿Cuánto viste?

Híjole, perdón.

Fue en buena onda.

¿Me disculpas?

Estábamos ahí, en la periferia. Pues ni modo, ¿no?

Sí. No pasa nada.

Me volvieron a salir manchas.

Me las vio Valeria. Me vio manchas en la espalda otra vez.

Okey.

Voy a hablar con Jorge en Madrid.

- ¿Quién es Jorge? - Jorge, el dermatólogo.

Hace años que no voy.

¿Vas a viajar a Madrid para ver al dermatólogo?

- Ajá.

Puedes ir a una farmacia del Dr. Simi también, ¿no?

Es más divertido Madrid.

¿A ver? Déjame ver cómo va.

Se ve mejor.

¿Cómo te sientes?

No sé, bien.

Te lo mereces.

¿Qué de todo, Carmen?

Todo, todo. Todo lo que te está pasando.

Ya.

Lo de los perros sí me rompió la madre, la verdad.

Lo demás me vale verga.

Me tomé unos Retalines

para ver si encontraba algo de inspiración en la tragedia.

Qué desesperado estás.

Ay.

TV notas quiere revivir lo de tu puta obra.

Pues está bien eso, ¿no? Para ti.

No hay publicidad mala.

Ay, no mames. Rigo, eres un pendejo.

No sé cómo he aguantado tanto.

Me tienes lástima.

Sí, no sé. Tal vez me tenga lástima a mí misma.

Yo creo que las gracias podrías darme.

- ¿Las gracias? ¿Por? - Sí.

Pues esa pieza te devolvió la carrera, te ayudó a articular tus denuncias.

¿Qué pedo con tu puto ego, güey? Es gigante.

- Estás cabrón. - Necesito trabajar, por favor.

Es mi casa.

Mmm. Ya.

No me voy a salir de mi casa. No mames, güey.

Salte.

- Ya, vete a la verga. - Salte, por favor.

Sácame tú, güey, sácame tú. A ver.

- Okey.

¡Puto egoísta de mierda!

¿Adónde vas? ¿No te querías ir al cuarto?

Estás bien pinche loca, Carmen.

¿Y tú?

¡Qué bien! Qué bien te sale el papel de víctima.

Va.

- Va. - Espera.

- Te quiero coger. - Ah, ¿sí? Bueno.

Ups.

Muy bien. Ya vete.

Estás bien pinche loca.

¡Uh!

Muy bien.

¡Sh, sh! Estoy aquí.

Ay, te amo.

No creo que aguante otra vez.

¡Ayuda!

Dame respiración de boca a boca.

¿Qué?

No mames.

Ándale.

Entonces ¿qué? ¿Descubriste algo?

Pues…

que están bien lurias.

Bueno, pues eso como que ya.

¿Y qué? ¿Me vas a contar cómo te caíste al agua?

¡Emiliano!

¿Quieren venir a echarse un postre con nosotros?

Ándale. Hay que ir.

Dale, pues.

¡Sí, señor, ahí vamos!

¡Órale!

Ya están listas las cupcakes, ¿quieren?

Sí, bichita, ahí vamos.

- ¿Se les antoja un cupcake? - Vengan.

- ¿A ver?

Sí, sí se les antoja, ¡vamos!

Mmm, ¿las hiciste tú todas?

- Sí. - No, no te creo.

¿De verdad? ¿De chocolate?

Sí.

A ver.

- Tus cupcakes están muy bien. - Estás en tu casa, Emiliano.

- ¿De qué es este?

- ¿Este? - Ajá.

- Es de vainilla. - ¡Mmm!

Pinche cristal, papalotea con los dinamitazos.

- ¿Se quieren sentar? - Sí.

Ajá.

Llévales unos cupcakes.

Y ustedes, ¿qué? ¿Se oponen?

- ¿A la mina? - Ajá.

Todo bien con la mina, en realidad. Eh, pero son extranjeros, ¿no?

- Ajá. - Toma, llévaselos.

Digo, se podría argumentar que, si no hay los recursos, la riqueza,

- sería lógico pensar que… - Gracias.

…que podrían dejar pasar

a quienes sí tienen la tecnología y la infraestructura, no sé.

Gracias.

Mmm.

¿Y el daño a la naturaleza? ¿Y la salud de la gente?

Pues ahí está, por supuesto.

Pero también es el mundo en el que vivimos, ¿no?

Digo, no hay consumo ético, no hay consumo sustentable.

Todo lo que consumimos está lleno de mierda, de sangre, de devastación.

Eh, y pues,

todo tendrá sus pros y sus contras, creo.

Rigoberto, relájate.

Mira cómo tienes a tus invitados.

¿Qué tal los cupcakes? Ricos, ¿no?

Sí, están muy buenos. Gracias.

¿Quieren más? ¿Agua, algo?

No, yo estoy bien ahorita. Gracias.

El asunto es que, pues, es jodidamente complicado

derrumbar al poder desde abajo, como ustedes pretenden con la mina.

Abajo están los cimientos, ¿no?

Sí, por supuesto, contreras, pero…

pero que a veces es más eficiente un chingadazo en la cabeza.

Si no pregúntales a los putos aluxes.

Los que le pusieron precio a tu cabeza.

Ja.

¿Qué les hizo usted a esas personas para que lo odiaran tanto?

Bueno, eh…

Desarrollé una obra artística

a partir del cadáver y de las palabras

del puerco pedófilo de su líder fundador.

¿Un cadáver como tal?

Ajá.

Órales.

Yo también quiero un precio a mi cabeza, mamá.

Por ahora no, mi amor.

Sí, mi amor. ¿Dónde lo quieres? ¿Aquí?

Bueno, respondiendo a su pregunta,

este es el libro catálogo de la obra.

¡Emiliano!

¡Acá!

- ¿Qué onda? - Pásale, pásale.

Ah, no, ando todo sucio.

No importa. Acuéstate. Aquí.

Órale.

Órale.

Se ve más alto de lo que parece desde abajo.

Es mi lugar favorito de aquí.

Ey.

Ya lo vieron 10 000 personas en 30 minutos.

El final está un poco raro, porque tuve que cortar.

¿Por qué haces videos así?

Porque es lo que nos hace algo así como animales perfectos.

Como dioses. El poder terminarnos.

Claro que no es lo mismo si te suicidas por depresión o una mamada así.

Además, me da muchas vistas y likes.

Mi papá se suicidó.

Uy. Lo siento.

Es broma. No te creas.

Ay, qué tonto, ¿eh?

Me la creí.

Bueno, le dices a tu papá que nos vemos mañana.

No es mi papá.

Pero sí, le digo.

Sale.

"Si el mensaje de la Biblia es verdadero, entonces soy Cristo.

Soy el elegido".

¿Qué? "Dejad que los niños se vengan en mí".

Está bien morboso y asqueroso esto, ¿no?

Se abusaron de niños y ahora ya están en la cárcel.

- Su suegro. - Exsuegro.

Lo asesinaron ya encarcelado.

Rigoberto compró el cuerpo de la morgue para hacerlo parte de su obra.

No manches.

¿Y eso es legal?

No, pues dinero te brincas cualquier molestia de lo legal o ilegal.

No, es que eso es arte contemporáneo.

Pues está cabrón.

Quién sabe cuál de los dos esté más enfermo.

Mira. Pásame.

"Para Emiliano.

La verdad está en la lengua y en tus manos.

Tu amigo Rigoberto Duplas".

¿Qué significa eso?

No, pues está rarísimo que te esté dedicando esas cosas

y que te esté dando ese libro.

¿Pudiste ir al Registro Público?

Sí, ya fui al Registro Público.

Pero no hay conexión ni con los Aldama, ni Duplas, ni la mina.

No hay ninguna conexión ahí.

No en papel.

Emiliano.

Emiliano encontró que tienen un aljibe sospechoso.

¿Y por qué es sospechoso?

Es el modus operandi de la pinche ley.

Tú misma acabas de encontrar un aljibe lleno de cuerpos muertos, hermanita.

Entonces ¿qué piensas hacer?

¿Cuál es tu genial plan?

- ¿Quieres ver? - Sí, quiero ver.

- ¿Quieres ver? - Cálmate.

Mira, pásame esto.

¡Oye, no! ¡Suelta mi…!

¡Suelta mi osito! ¡Deja mi osito!

¡Ya dale el osito!

Ni lo sabes usar, ¿ves?

- ¡Ya!

Y aunque nos quieran decir que no…

- ¡Que no! - ¡Que no!

…nosotros lo sabemos.

¡Sí!

- Lo sabemos. - ¡Sí!

Porque somos los Aluxes.

¡Somos aluxes!

¡Somos los aluxes!

¿Por qué? ¿Por qué nos persiguen?

Basta.

- ¡Basta! - ¡Basta!

¿Qué les hicimos?

¡Nada!

- Queremos vivir sin miedo. - Sí.

- ¡Somos la luz! ¡Ya sabemos! - Porque somos aluxes.

¡Somos la luz!

¡Somos el mensaje que todo el mundo…!

Amigo.

Mira, toma. Para que te ilumines.

- Gracias.

¡Estamos juntos!

¡Estamos juntos, hermanos!

No mames.

Sh, para.

Ya, ya, ya. Tranquilo, tranquilo, bebé.

¡Miguel, Elvira!

- ¿Cómo está? - Bien.

La encontré en la orilla del arroyo. Estaba amarrada.

Pobrecita.

¡Mi amor!

¡Gracias, Dios mío, gracias!

- La encontró Emiliano. - ¿Qué pasó?

Ya apareció. Dice que estaba amarrada.

¡Gracias, Dios, gracias!

- Ah.

Gracias a Emiliano, más bien.

Mi pequeña.

- Adiós. - Adiós.

Emiliano, ahora tú eres el único que nos va a cuidar.

No nos vayas a dejar, ¿eh?

Oye, canijo.

Quería ver si…

me acompañas a hacerles una visita a estos pinches mierdas.

- ¿A quiénes? - A los aluxes.

- Va. - Gracias.

Vamos.

Mejor yo me voy atrás.

Ciérrale bien, que tiene maña.

Lo primero fue un pinche botellazo que me dieron en la cabeza, mira.

Todavía se ve el chingadazo ahí.

Luego nos pusieron unas bombas de humo ahí, en los depas.

[mujer habla indistinto por radio policial]

Nos vinimos para acá buscando paz y tranquilidad

y resulta que aquí están más pinches locos.

¿Desde hace cuánto tiempo se conocen ustedes?

Te vale madre.

Eh, tranquilo, comandante, no pasa nada, ¿eh?

Ya desde hace un rato.

Perdón.

Nos conocemos hace tiempo, Emiliano.

Ahí donde lo ves, el comandante es mi maestro.

Ah, ¿sí? ¿De qué?

Tiene un taller de nuevas masculinidades.

No, pues me da clases de tiro.

Si quieres, un día vienes con nosotros a echar bala.

Se pone chingón.

¿Una bombita?

No.

Aguas, no se te vaya a abrir la puerta.

¿Chiclito, jefe?

Gracias.

Emiliano se conoce el cotorreo, ¿eh?

No te pongas nervioso.

Tu mamá y yo éramos amigos.

Que en paz descanse.

La revelación…

¿Qué, trabajas para el diablo? Di.

- …en nuestras cabezas. - No.

A veces no tanto.

Pero cuando somos honestos con nuestro ser…

con nuestro cuerpo…

lo sabemos.

¿Verdad que lo sabemos?

¡Sí, lo sabemos!

Y aunque nos quieran decir que no, nosotros lo sabemos.

- ¡Sí! - Lo sabemos.

Y mientras más seamos,

nuestras raíces van a estar más fuertes.

Vamos a ser como ese árbol

que crece, que florece,

y nadie,

ni vientos ni truenos,

van a poder derrumbar.

Gracias, hermanos.

¡Larga vida!

- ¿Quiubo, Emiliano? - Mmm.

- ¿Y ahora qué pasó, Rubén? - ¿Conoce al señor Duplas?

Tranquilo, no se ponga nervioso. Salúdelo.

Mire.

Fíjese que esta mañana hubo otro atentado.

Esta vez contra personal que trabaja para el señor.

Mire.

- Animales muertos y ventanas rotas es… - Nosotros no tuvimos nada que ver.

Permítame terminar, señor Felipe. Por favor.

Gracias.

Mire, una cosa es animales muertos y ventanas rotas.

Es una cosa seria también, pero se meten con la gente.

Y eso ya se tiene que tomar más en serio, Felipe.

- ¿Mmm? - ¿No le hicieron algo al señor?

Mira, yo no te tengo que dar detalles de lo que pasó.

La investigación sigue en curso.

Y si le vuelve a pasar algo al señor Duplas

o a su familia o a alguien de los que trabaje con ellos…

pues les voy a venir a cerrar el changarrito. ¿Cómo la ve?

Y ahí sí se va a poner fea la cosa.

Nomás le recuerdo que en este país

existe la libertad de culto.

Mire, Felipe.

Yo solo quiero que entienda una cosa.

El señor Duplas

tiene todo el derecho de vivir aquí,

tranquilamente, en paz, en su hogar.

Aquí como en cualquier parte de la república.

¿Estamos? ¿Entendido?

Señor oficial.

Pero también nosotros tenemos derecho de vivir aquí

y en cualquier parte de México

y del mundo, si es necesario.

Pero eso el señor Duplas no lo entiende.

Y nos vienen a amenazar, a tratarnos como a unos delincuentes,

- cuando él es el delincuente. - Órale, p'adentro.

Mírenlo ahí paradito, ni siquiera se mueve.

Váyale p'adentro. Sáquese.

A mí me quedan tres miligramos de paciencia.

¡Así que le van bajando de huevos!

- Tranquilo. - ¡Putos zombis amaestrados!

Ya, ya, ya.

Tranquilo, Ramiro. No vale la pena.

- ¡No hubo chiste, pendejos! ¡Pendejos! - Vámonos, Duplas.

- ¡Putos pedófilos de mierda! - Súbete, súbete.

Algo está sospechoso.

¿Para qué te quieren a ti de velador?

Estoy cerca. El aljibe,

el pinche comandante Rubén,

se conocen desde hace un chingo.

Aquí hay algo.

Pues por eso. Ahí tienen a sus amiguitos policías.

- Tú ni sabes cómo ser velador.

Emiliano,¿puedes abrir la puerta, por favor?

Sí, voy.

No hagas eso, dámelo.

- A ver, dame la linterna. - ¡Ya!

- Buenas noches. - Buenas noches, Marta.

- ¿Cómo está usted? - Muy bien, muchas gracias.

Me da gusto, señorita. Adelante.

¿Quién será?

- Buñuel. Sh, Buñuel.

¿Qué pasó? ¿Qué pasó?

¡Qué pedo! ¿Estás bien?

Ya pasó, quédate tranquila.

Casi te meto un escopetazo. No mames. ¿Qué haces?

Escuché un ruido y vi… y vine a ver qué era.

- ¿Adentro del aljibe? - Sí.

Ya vengo, ¿okey? Voy a ver qué pasa.

¿Qué coño está pasando?

Eh. Tranquila.

Emiliano está revisando una cosa. Todo bien.

Vete a dormir.

Mmm.

Hola, queridos.

¿Qué se dice?

¿Qué onda con anoche?

¿Nos estabas protegiendo?

¿Querías robarnos?

No hay mucho de valor en la casa, ¿eh?

Pensé que había entrado alguien, pero me confundí.

Mmm. Okey.

La… la mujer de ayer,

la que llegó ayer, ¿es familiar de ustedes?

No. Es amiga de hace tiempo.

Trabaja en la mina.

¿Por?

Mmm.

Cantas bien bonito.

Hmm.

Quería ser cantante.

Pero luego ya no.

¿Por?

Hubo una situación con alguien del círculo de mi mamá.

Me trató de violar.

Me violó, pues.

Pero mi mamá le disparó.

En los huevos.

No alcanzó a penetrarme.

¿Hace cuánto pasó eso?

Hace seis años.

Tuvimos que irnos a vivir a España.

Luego de un montón de terapia, pude volver.

Tu mamá te salvó.

Sí.

Me salvó.

Después conoció a Rigo, en Madrid.

Y se regresaron juntos.

Yo me quedé allá.

¿Es cierto que desapareció tu mamá hace poco?

¿Quién te dijo eso?

Miguel y Elvira lo mencionaron antes de que se fueran.

Sí, hace como tres años, más o menos.

Debe ser horrible eso.

No puedo imaginar lo que se siente.

¡Emiliano!

¡Ven!

Tengo que ir. Gracias.

Suerte.

Oh,¿eres un artista ético? Yo no lo veo.

Yo… No, yo tampoco.

Yo no veo que operesbajo ningún esquema ético.

- ¿Sí? - Soy yo.

¿Quiubo, Emiliano? Cierra la puerta.

¿Supiste lo de la balacera de anoche?

Acá en el pueblo. Parece que mataron a una chiquita de seis años.

No, no lo supe.

Esos pinches narcos. Siéntate.

¿Qué tal el libro que te regalé? ¿Qué te pareció?

Bien. Sí. Gracias.

Voy a confesarte algo.

Pero es un secreto, ¿eh?

- Okey. - Em…

El cuerpo que… que usé para…

para esa obra no es el cadáver de su líder.

Es el cuerpo de otra persona. Un cuerpo sin nombre.

Los meros meros ahí de los aluxes lo saben perfectamente bien, pero…

pues le encontraron sentido a convertirme a mí en su villano y…

a mí me dio más fama eso también.

Así que ya no le moví.

¿Cómo ves?

Sí. Digo…

- Yo también me la creí.

¿Qué estás haciendo aquí, Emiliano?

¿Cómo?

Perdón. Eh…

Sé qué estás haciendo aquí.

Pero no entiendo por qué sospechas de nosotros.

Yo no sospecho de nadie.

Venga, Emiliano, ya.

Fuera máscaras. Hablemos al chile.

Pues… porque todo apunta a aquí.

¿Qué? ¿Lo que te dijo el policía en el hospital?

Eso es una coordenada, ¿no?

Digo, yo no descarto nada.

A mí me parece factible que haya sucedido algo cerca de aquí,

en el terreno,

hasta en la casa, pues se queda sola mucho tiempo.

¿Qué más le dijo el comandante Rubén?

Me dijo que te has metido en problemas por buscar a tu madre.

¿Y yo? ¿Para qué me contrata si ya sabe quién soy?

Porque eres un buen muchacho.

Estás luchando por la verdad, por la justicia.

Eso es algo que yo admiro.

Y con lo que me identifico.

Yo no tengo nada que esconder.

¿A poco sí me imaginas desapareciendo gente?

Mi hermana trabaja con un grupo de personas

que buscan fosas clandestinas.

¿La dejaría entrar?

Pues sí. Eh, digo…

Habría que coordinar para que suceda

en algún momento en que nosotros estemos en la ciudad.

Pero claro.

Vamos viendo. ¿Te parece bien?

¿De verdad piensas que tenemos gente…

muerta escondida en nuestra casa?

¡Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete!

Me entristece bastante, la verdad.

…cinco, seis, siete y…

Yo tenía que acompañarla ese día.

Y no fui.

No llegué a propósito.

…cuatro, cinco, seis, siete

¡y manos arriba!

Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y…

¿Has considerado buscar ayuda psicológica?

¿Ir a terapia?

¡Un, dos, tres, cuatro!

¡Y uno…!

No.

…tres, cuatro, ¡rápido!

¡Un, dos, tres, cuatro!

Un, dos, tres, cuatro. ¡Más rápido, chicos!

Un, dos, tres… cinco, seis, siete.

Cinco, seis, siete y manos abajo. Dos, tres, cuatro, cinco…

¡Siete y abajo!

Todos nosotros vamos a terapia.

¡…cuatro! ¡Muy bien, chiques! ¡Abajo!

- ¡Bajamos, bajamos!

¡Ocho!

Muy bien, chicos.

Em… Oye, Emiliano.

Eh…

Quería platicar contigo de esto.

Eh, ven, ven tantito.

Estoy pensando en un nuevo proyecto.

Quiero hacer una obra contigo.

Es… un mapa

de tu trayecto hacia mí.

Para descubrir tu historia, para ponernos en tu lugar

paso a paso.

En tu entorno.

Eh…

Sería, bueno, pues, empezando en el lugar en donde desapareció tu madre,

tu casa, la mina, el hospital.

Eh, y así pues recrear tu historia, ¿no?

Eh…

Estoy pensando en que se podrían crear algunas piezas virtuales,

quizá diseñar una aplicación

y también intervenir los espacios reales.

Y así acompañarte, bueno, pues, hasta…

hasta que te encuentras conmigo, hasta…

hasta que nuestros caminos se cruzan, ¿no?

Nuestra cruz.

Perdón si fui un poco torpe al contarte esto.

Todos están bien pinches locos aquí.

Ah.

No… no te saques de onda, Emiliano. Solo quiero platicar.

Platicamos de lo que vergas quiera cuando me deje buscar en su aljibe.

…siete. ¡Muy bien todos, amigues!

Ocho…

nueve,

diez,

once…

¿Qué onda?

¿Qué pasó? ¿Por qué se fue así?

¿Sabes quién es Emiliano?

¿Cómo "quién es Emiliano"?

¿Pudiste ver algo en el aljibe?

No. No alcancé a ver bien.

Sí tendría que haber visto ahí en ese aljibe.

Me prohibieron verte.

Me dijeron que nunca vas a lograr nada

para nuestro futuro. Ni casarnos ni nada.

¿Y qué? ¿Tú les vas a hacer caso o qué?

Su mamá, mira, era una de las cinco personas.

¿De las cinco personas?

No… No entiendo, Carmen. ¿Qué…?

- ¿Qué? - ¿Estoy soñando?

¿El comandante Rubén te suena? ¿Eh?

Le pedimos que nos ayudara, que…

Desapareció…

Desaparecimos a estas personas.

A ver, no estoy entendiendo. ¿Desaparecimos gente?

¿Te… te borraron la cabeza o qué pedo?

¿No te acuerdas de nada? ¿Te hiciste una lobotomía?

¿Qué chingados pasa?

No, pendejo.

Sí me acuerdo.

No sé qué chingadas hacer.

He estado pensando y torturándome con esta mierda…

Y desde que llegó Emiliano, pues ya no… Ya…

Ya no puedo.

Tienes que tranquilizarte.

Estás un poco confundido.

- ¿Confundido cómo? - Sí, confundido. A ver.

Nosotros hablamos con Rubén, pero no le dijimos eso.

Hablamos en buena onda, le dijimos que nos ayudara,

- que nos echara la mano, que…

Nosotros no hicimos nada, Rigo.

Nosotros no mandamos a desaparecer a nadie.

Teníamos todo invertido ahí.

Rigo.

Aquí.

Aquí. Nosotros no hicimos nada. ¿Okey?

Me encantaría que fuera así.

Me encantaría que fuéramos inocentes, te lo juro.

Nadie es inocente, tú mismo lo dices siempre.

¿Eh?

Es el velorio de Ángela, la niñita que mataron.

No quiero verla.

Ya de por sí.

¿Ya de por sí qué?

Nada.

Ya nada.

¿Estás bien?

Hola, Paco.

¿Qué onda, Emiliano?

¿Qué pedo, pinche Paco?

Su Majestad.

Ya me traen de rey. ¿Cómo la ves?

Ey, Emiliano.

Emiliano.

Qué pedo, ¿cómo pasó?

Los de La Erre, güey.

Llegaron y balearon el taller los putos.

Nomás le dieron a la niña.

Les dije anoche, pero no quisieron hacerme caso.

Hay que hacer algo.

Es momento de reaccionar ya.

Para que no piensen que somos igual de pinches putos que ellos, carnal.

Eh, sí.

Tú sabes que esto no se va a quedar así, güey.

Tú ya lo sabes, güey.

Tranquila.

Ay, ¿por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?

Güey, ya vámonos. Te ocupamos allá afuera.

Vente.

Ya estuvo, vámonos.

Vámonos.

Tú sabes lo que es que te quiten a alguien, güey.

Por eso queremos que vayas con nosotros.

Que no, Chiquis, que ahí viene tu carnal, güey.

- ¡Ya bájate, güey! ¡Bájate! - ¡Bájate!

Déjalo, perro.

- Ya, güey. ¡Eh! - ¡Pinche Títere!

- ¿Qué, güey? - Bájate, cabrón.

¡Ey! ¿De qué te ríes?

- Bájate, que se la lleva la chingada. - Ya, súbanle.

Emiliano.

- ¡Dale, güey! - ¡Emiliano!

¡Emiliano! ¿Adónde chingados vas?

Pendejos.

Toma.

Tómatelo, tómatelo, tómatelo.

- Ándele, papá. - ¡Emiliano!

- Ándele, compa. - Jazmín, no.

- Emiliano. - ¡Ándele!

- ¡Bájate! ¡Bájate de ahí! - ¡Ya regreso!

¿Dónde vas? Te está buscando tu hermana.

Ya. No pasa nada.

¡No mames! ¡Estás pendejo, Emiliano!

¡Ya te lo traemos, hombre!

¡Ándele, güey!

Vuelta.

¡Ay, mami!

"¡Ay, mami! ¡Ay, mami!".

¿Te pusiste protector?

Sí.

- ¿En las chichis? - También.

No se te vayan a quemar los pezones.

- Ay, ya, mamá, no mames.

¿Qué, mi amor? Te estoy cuidando.

Eres mi bebé. Aunque estés chichona, eres mi bebé.

Aparte acuérdate que a mí me salen manchas.

¿Ya?

¿Contenta?

Toma, vístete.

Estamos en México, no estamos en Madrid.

Te pueden tomar una foto.

Es por tu bien, mi amor. ¿Mmm?

Toma.

¿Cómo estás?

Mmm.

Sin señal, básicamente.

Pero bien. Me siento bien.

Pero estás mucho tiempo en el celular.

No pasa nada si de pronto no tienes señal, ¿no?

¿Cómo ves a Emiliano?

¿Mmm?

- ¿A Emiliano? - Ajá, Emiliano.

Pues…

Bien. No sé, me cae bien.

¿De qué han hablado?

¿Qué, mamá? ¿Qué te importa?

Sí, no me hables así. Estamos hablando. Estamos…

platicando, no te estoy interrogando.

- Estamos hablando de cosas locochonas. - Locochonas.

Em…

Me da curiosidad.

No sé. Es como… interesante, distinto.

Mmm.

Entonces te parece ¿qué? ¿Atractivo también?

- ¡Te caché, veo tu sonrisa!

Ya, mamá, no mames.

Emiliano se fue.

Emiliano mandilón. Córrele a tu casita, pues.

¡Vámonos, vámonos!

¡Jazmín!

¿Qué onda? ¿Puedo pasar?

- Emiliano, te dije que luego hablábamos. - No. ¿Puedo pasarle?

- Jazmín. Jazmín, métete. - Te dije que luego hablábamos.

Jazmín, ¿adónde? Métete.

- Señora. - No.

Déjeme explicarle.

- No. Vete, por favor. Vete, vete ya. - Por favor.

- ¡Jazmín!

Baja California Surlanza la primera convocatoria

de un concurso de cuentos…

La repatriación de los cuerpos…

El tercer vuelo desde San Antonio…

Jazmín.

Por favor.

Todos saben que fuiste a matar.

Yo no fui. Me bajé.

Ni eso pude hacer.

- Cásate conmigo. - Levántate, Emiliano.

¡Levántate, Emiliano!

Vete.

No, Jazmín. Jazmín, entiende, por favor.

¡Vete!

Ya, ya estuvo. Ya, hasta aquí.

No, por favor.

¡Ya, Emiliano, vete ya!

¡Lárgate ya!

- Te he dicho que ya te fueras. - Pinche Poncho.

Ya vete. Te he dicho que ya te fueras.

Ya, Emiliano. Ya vete, ya no la puedes ver.

Tú te callas.

¡No mames, pendejo! ¡No mames!

- ¡Pinche Poncho! - ¡Emiliano, ya!

- Levántate. ¿Estás bien? - Sí.

¿Qué pedo?

¿Qué tal? ¿Ya mejor?

Te quedaste inconsciente, te rescaté.

¿Qué chingadas estamos haciendo aquí?

Nada, tranquilo. Solo quiero…

ayudarte a cerrar.

¿Cerrar qué? ¿De qué hablas?

De tu mamá.

Yo creo en el poder sanador del arte.

Y también creo en la verdad.

Nosotros no queríamos que pasara nada de esto, Emiliano. Eh…

Tenemos un problema, un problema… serio.

Y pedimos ayuda, y…

se les pasó la mano y todo se fue a la verga,

y fue una cagada monumental.

No medí las consecuencias de mis palabras.

Y ya.

Y aquí me tienes.

Aquí me tienes, enfrente de ti,

para lo que quieras. Para lo que quieras.

Para lo que me quieras hacer. Aquí estoy.

Solo dígame en dónde está.

No sé, Emiliano. Lo siento.

Piensa que tampoco quise investigar.

Mmm. Traté de…

esconder todo bajo el tapete, pero… pues ya…

Ya se desparramó.

La única verdad que tengo, que te puedo ofrecer,

es la certeza de que no es tu culpa.

Nada de esto es tu culpa.

Yo solo quiero entregarme

a lo que tú quieras. Entregarme a la ley, entregarme a ti.

Lo que quieras. Aquí me tienes.

Llévame de regreso.

Vamos a ir con la Policía.

Está bien.

Moni, regrésate a la casa.

¿Eh? No.

No me voy a ir.

Mónica, o me haces caso o te regreso yo misma a madrazos.

¿Qué te pasa?

Es por tu seguridad. Regrésate.

¡Ya, mamá!

¡Que te vayas!

¡Vete!

¿Qué chingados está pasando, eh?

Emiliano y yo vamos a ir a un ministerio público.

No, no, Rigo, estás mal.

Estás teniendo una crisis. ¿No te das cuenta?

- Emiliano, por favor, no le hagas caso.

Mira cómo está, está muy mal.

No, una chingada. Una crisis, una chingada.

Esto ya reventó, Carmen. Ya.

¿Ya reventó? ¿Qué quieres? ¿Entonces vamos por el comandante Rubén?

Vamos con tu puta madre si quieres. Ya se acabó.

Ya. Fuera máscaras, a la verga.

¿Qué máscaras? ¿De qué máscaras hablas?

- ¡Vamos a enfrentarlo, puta madre! - ¿Enfrentar qué, cabrón?

¡No te hagas pendeja! ¡Ya no te hagas pendeja!

Eres un imbécil, ¿sabías?

Emiliano, por favor, no hagas caso. Todo esto es un show.

Es un show de este pendejo.

Le encanta hacerse pendejo.

Mami, ¿van a salir en la lancha? ¿Me puedo llevar a Tambor?

¡Métanse a la casa, Mónica!

Súbanse a su cuarto.

Emiliano, ¿qué haces?

Espérate. Tranquilízate, no.

A ver. Tranquilízate. ¿Qué estás haciendo?

Te está mintiendo, te está engañando.

Escúchame. Está loco. Está obsesionado contigo.

No tiene inspiración, por eso te está usando, ¿entiendes?

Por favor, tranquilízate, Emiliano.

Emiliano, hazme caso. ¡Mírame!

¡Ya!

¿Qué es esto? ¿Qué está pasando?

- Emiliano.

- Salte de ahí. - Tranquila. Tranquila, mi amor.

- Vamos. - Dame el arma.

- Suéltala.

¡Puta madre!

Ya estuvo, Emiliano. No te vamos a denunciar.

Solo vete.

Ya.

¡Emiliano!

¡Me voy a entregar, te lo juro!

Ay, ya, Rigo, no seas ridículo.

¿Entregar por qué?

¿Me vas a matar? Avísame para grabarte.

¡Eres un imbécil de mierda!

¡Pareciera que tu única misión en la vida es arruinarme!

- ¡Hijo de puta! - ¡Cállate!

¡Cállate! ¡Controla tu puto egoísmo!

¡Vieja pendeja!

¡Mira quién habla de egoísmos!

¿Tú me vienes a hablar a mí de egoísmos? ¡No mames!

¡Lo que estoy haciendo no lo estoy haciendo por ti!

¡Coño! ¡Es por mí! ¡Por mis errores! ¡Por mi culpa!

Todo se trata de ti, ¿verdad, Rigoberto?

¿Arruinar mi carrera no te causó nada?

¡Pinche pendejo de mierda!

¡Eres un puto loco! ¡Están locos!

¡Los dos!

Mmm.

No te acerques.

¿Qué es lo que piensas que te hicieron?

No me quieren decir.

Desaparecieron a mi mamá.

Rigoberto me dijo que ustedes lo pidieron.

No.

No, no harían algo así.

Mi mamá no es así.

Tal vez los de la mina, pero nosotros no.

¿No?

Nadie nace así, ¿verdad?

Las cosas malas nomás pasan.

Yo no estaba aquí hace tres años, Emiliano.

¿Pero ellos?

¿Comprando acciones para ser socios de la mina?

No sé.

Yo tendría que haber desaparecido esa noche también.

Y ahora, este es mi castigo.

Lo siento.

- No quiero volver. - Aléjate.

Vete.

Vete de aquí.

Te puedo matar.

Okey.

Pon tus manos en mi cuello.

No.

Apriétame justo hasta que me desmaye.

Y después me sueltas.

¿Qué pedo?

Te llamé, pero no contestabas.

No te aparezcas.

¡Espera!

¡Jazmín!

¡Hijo!

¡Te veo a la hora de la comida!

¡Te vas con cuidado, te quiero!

Mamá.

No…

No es verdad.

No es verdad.

Voy a continuar con las preguntas.

Cuénteme qué fue lo que pasó.

Ya se lo dije.

Ya se lo dije varias veces.

¡Gracias, hermano aluxe!

¡Eres héroe!

¡Eres luz!

¿Su esposo recibió algún tipo de amenaza

en estas últimas dos semanas?

Muchas.

¿Quién cree que le desea el mal a su esposo?

Los aluxes.

Y Emiliano.

¿Emiliano?

Estoy segura.

- Posiciónenlo. - Señor.

Necesito que haga un señalamiento. ¿Me puede acompañar, por favor?

- ¿Cómo lo encontraron? - Agazapado en el pastizal, señor.

Dígame. ¿Es él?

Sí, es él.

- Llévenselo. - Bien, llévenselo.

¿Qué hacen?

- Tranquila. - No, no pudo ser él.

- ¡Estuvo conmigo toda la noche! - Mónica.

- ¡Estuvo conmigo toda la noche! - ¡Mónica!

- Ey, ey, ey. - ¡Estaba conmigo!

¿Por qué no me hacen caso? ¡Estaba conmigo!

- Se los juro, estaba…

Estate quieto.

¡Ay!

Chamaco asesino.

Sí, vamos, vamos.

¡Métele, métele!

¡Corre, hermano! ¡Escápate, hermano!

¡Déjenlo, cabrones!

¡Hijos de la chingada, montoneros, desgraciados!

¡Detente ahí, párate, detente!

¡Escápate, hermano aluxe!

- Perdón, perdón, no lo vi. - Bájese, bájese.

- ¡Cobardes, desgraciados! - ¡No se mueva, pinche loco!

¡Párate ahí!

Por aquí se metió el cabrón, por aquí.

¡Salte de ahí, vato, o te voy a quebrar!

¡Cálmate! ¡Cálmate!

No se pudo ir lejos, ¿eh? Ya se veía agotado, ¿eh?

Ahí está su ropa.

- Sí, algo se ve ahí arriba. - Ahí están sus chivas.

Mira, ahí dejó ensangrentado.

Aquí debe de estar.

Agárralas, agárralas, agárralas.

No está, no está.

Ya se fue el cabrón.

O se ahogó.

¡Vámonos!

Ya casi terminamos de empacar.

Gracias por estar al pendiente, comandante.

Para servirle, señora Carmen.

- Entonces ¿así quedamos? - Sí. Aquí andamos.

Moni, ya bájate.

Junta tus cosas, amor.

Nos vamos temprano.

- Ven, Buñuel.

Emiliano. ¡Estás vivo!

Ven. Espera. Vamos dentro.

Ven.

Ay, ¿qué te han hecho?

Me dispararon en la nalga.

Ya no está sangrando, pero me duele bastante.

En la tele dijeron que te habías ahogado.

¿Salí en la tele?

¿Un cafecito, oficiales?

Muy amable, muchas gracias, señora.

Diles que yo no fui.

Yo no hice nada.

Mi mamá dijo que estarías solo un momento en la cárcel.

Hasta que se enfríen un poco las cosas.

Y que ella misma te sacaría con un abogado.

Mi amor, ¿qué haces aquí? Ya vámonos, es tardísimo.

Mónica, no es momento de jugar.

De veras.

Hay que decirles que Emiliano es inocente.

A ver. Este muchacho está confundido, ¿okey?

Se hizo la idea equivocada y mató a la persona equivocada.

Dilo.

O me voy a aventar.

Mi amor, por favor, bájate de ahí, ¿sí?

- Ya, confiesa. - ¿Qué?

- ¿Qué quieres que diga? - Que Emiliano es inocente.

Él no mató a Rigoberto, yo estaba con él.

Okey, está bien.

Yo lo maté.

¿Contenta? Ahora bájate de ahí.

Mi amorcito, por favor.

Bájate de ahí, ¿sí?

Mónica.

Moni.

¡Mónica!

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