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MESA DE INFORMACIÓN
Damas y caballeros, por favor presten atención.
UN DOLOR REAL
Hola, Benji. Soy yo. Estoy saliendo de mi apartamento.
Recuerda, debemos llegar tres horas antes.
Sí, llámame cuando recibas esto.
Hola, Benji. Espero que hayas salido,
porque estoy atascado en la autopista.
Por si puedes evitarla.
En fin, llámame cuando recibas esto.
Benji. El tráfico ya se despejó.
Eso es muy bueno, si estabas preocupado.
Quizá no lo estabas. Igual llámame cuando recibas esto.
Hola, Benji. Lamento dejarte tantos mensajes.
Perdón. Puedes ignorarlos porque... Enseguida llego y...
Sí. Ansío verte y no te dejaré otro mensaje. Adiós.
Benji. Acabo de llegar al aeropuerto.
Espero que ya hayas salido o que estés
en camino.
En fin, llámame cuando recibas esto.
- Dios. Llegaste. - ¿Qué tal, primo?
Ven aquí. Te llamé muchas veces.
- Un paso atrás. Déjame mirarte. - Me alegra verte... Sí.
- Bueno. - Date vuelta.
- Quiero ver toda la imagen. - ¿Qué? ¿En serio?
- Gira. Derviche giratorio. - Bueno.
- Bien. - Sí, mírate.
Sano, adinerado y sabio. Te ves bien.
Deberíamos hacer tu check-in.
- Lo hice en línea. - Lo hice.
- Lo hice hace un rato. - ¿Sí?
- Sí. - Perdón. ¿Cuándo llegaste?
Hace unas horas.
- ¿En serio? - Sí.
El vuelo sale en dos horas.
Pero abren el aeropuerto muy temprano. Puedes pasar el rato aquí.
Vaya. Está bien.
Aquí conoces a la gente más loca.
¿Y comiste algo?
- Comí. Sí. - Bien.
Porque quiero comer
- antes de despegar. - Descuida.
Te traje un yogur. Está tibio.
- ¿Tibio? - Lo tenía en el bolsillo.
Mierda, no tengo cuchara. Está bien.
Apriétalo y sórbelo.
¿En serio lo trajiste para mí?
Sí, claro, amigo.
- ¿Tienes tus cosas? - Sí.
- ¿Sabes una cosa más? - ¿Qué?
También tengo algo bueno para cuando aterricemos.
Algo muy bueno.
Espera. No llevarás hierba a Polonia, ¿no?
- Sí. - ¿Benji?
No les importa.
Creo que les importa mucho.
- Sí. ¿En serio? - Sí.
¿Van a arrestar a dos Judíos en Polonia por algo de hierba?
- Dará una buena imagen de los polacos. - Trata
- de hablar bajo. - Sí. No digas "marihuana".
- Brazos abiertos. - ¿En serio?
Perdón. Normalmente no... Gracias.
¿Este? ¿Este pequeño?
Es un regalo de mi papá.
- ¿Tu papá? - Sí.
Claro que sí.
- ¿Tienes algo así? - No puede ser.
- Sí. - Yo no... Estaba muy equivocado. Adiós.
- Adiós. - Adiós.
Ahí tiene.
- Es genial. - Brazos abiertos.
- ¿Quién? - La de seguridad.
Su papá hace seguridad para los Knicks.
¿Quieres un poco?
Me los hizo Priya.
- Sí, claro. - No. Yo... Sí, está bien.
- Sí. - ¿Sí?
¿Qué es? ¿Una nuez de Brasil?
Hola. ¿Cómo estuviste?
- Francamente... - Sí.
Estuve
muy bien. Estuve muy bien.
¿Quieres repasar nuestro itinerario?
Bueno.
- ¿Me lo sostienes? - Sí, claro.
- Sí. Toma todo lo que gustes. - ¿Sí?
¿No sería bueno ver de dónde era la abuela?
¿Dónde vivía?
- Ni siquiera entiendo esto. Haré... - Claro.
- Lo que haga el grupo. - Claro.
Hola.
¿Qué asiento tienes?
El 24 A.
Yo, el B. Estamos en el medio y la ventana.
- Sí. - ¿Te importaría sentarte en el medio?
¿Cómo te sientes ahí?
Algo apretado.
- ¿Sigues buscando trabajo? - No.
¿Debes trabajar todo el viaje?
No. Pude tomarme toda la semana libre.
- Quiere estar aquí. - Genial.
Quiero estar presente.
- Bien. Excelente. - Sí.
¿Sigues vendiendo cosas por Internet?
No vendo camisetas usadas en eBay.
- Vendo publicidad digital. - Está bien.
¿Cuando ves un banner de publicidad en línea?
Sí. Dios, odio eso.
Oye, no exageres.
No. Digo que todos odian eso.
- ¿Sí? - Sí.
- Es mi trabajo. - Es genial.
- Vendo eso. - Es genial.
Haces girar el mundo. Está bien.
- Sí. - No es tu culpa.
Eres parte de un sistema dañado.
Sin publicidad online, muchos de los sitios web
que visitas gratis no existirían.
Es la savia de Internet.
- Oye, amigo. - Sí.
Creo que quieren nuestra atención.
Quería terminar la historia.
Sí. Es un poco grosero, hombre.
- ¿Lo dices en serio? - Sí.
- Hacen su trabajo. - Para abrochar su cinturón,
inserte el extremo metálico...
Bienvenidos a Varsovia
Este es un aviso de seguridad.
Estén atentos a sus objetos personales en todo momento.
Oye, ¿estás bien?
Sí. No sé.
Ahí está. Hola. Amigo.
- ¿Qué tal? Somos nosotros. - Hola.
Los Kaplan.
¿Qué miras?
No sé. Es estúpido.
Ya tengo nostalgia.
No sé. Es sólo Abe.
Ahora lo obsesionan los edificios.
Quiere saber la altura de cada rascacielos.
Es muy exhaustivo.
- Está bien. - Sí.
¿Me dejas ver?
Sí, claro.
Está bien. Y ¿cuántos pisos tiene el Empire State?
Ciento tres.
Bueno. ¿Cuántos pisos tiene el 30 Hudson Yards?
Ciento doce. Pero la terraza está en el 100.
¡Sí!
¿Cuántos pisos tiene el Empire State?
Ciento tres.
Bueno. ¿Cuántos pisos tiene el 30 Hudson Yards?
Ciento doce.
- ¿Empacaste pijamas? - Sí, claro.
- Dos pares. - ¿En serio?
- ¿El... - ¿Te presto algo?
¿Camisón victoriano con pantuflas y gorro?
Ni siquiera tengo algo así.
Hola. Bienvenidos al Hotel Central de Varsovia.
Gracias. Sí, nos registraremos. Vinimos con el Tour Patrimonial.
Kaplan, Benjamin y David. Aquí tengo los pasaportes.
- Sí, claro. Bienvenidos. - Gracias.
Son los últimos en llegar.
Y creo que les tengo un paquete.
- Estuvo aquí muchos días... - Es para mí.
- Bueno. - Gracias.
- Ahí tiene. - Gracias.
Están en el quinto piso, y hay una reunión en 30 minutos.
- Bueno. Gracias. - Genial. Gracias. ¿Quinto piso?
¿Qué diablos es eso?
La hierba. Te lo dije. Es muy buena.
Me la dio Todd. El barbero de Ithaca.
Espera. ¿Te la enviaste por correo?
No. Nos la envié por correo.
¿Tú? Creí que la pasarías por el aeropuerto.
- ¿En serio? - Sí.
¿No viste qué nervioso estaba?
No. Pensé que eras así.
Estoy muy feliz de estar aquí contigo.
Yo también.
Dios.
Bueno. Tenemos media hora. Me voy a duchar.
Buena idea.
¡Excelente! Un armario.
Sí. Lo olvidé por completo. Tienes pies superbonitos.
- ¿Sí? - Sí,
y también envejecieron muy bien.
Los dedos son muy rectos. Son bonitos.
Bueno. Gracias.
Ni nudillos raros ni pelos sueltos ni nada. Muy elegantes.
- ¿En serio? - Sí.
Qué interesante. Nunca les presté atención.
¿Nunca les prestaste atención?
- No. - No me digas. Son muy elegantes.
Míralos. Me recuerdan a los de la abuela.
¿Recuerdas los pies de la abuela?
Claro que sí.
Siempre con esas sandalias rosas baratas.
- Se pavoneaba con ellas por la ciudad. - ¿En serio?
- A veces te miro... - ¿Sí?
Y la veo a ella.
¿Parezco una vieja Judía?
No, pareces sabio. Y no sé, es hermoso.
- ¿En serio? - Sí.
Gracias. Está bien.
- Me voy a duchar, ¿sí? - Genial.
- Sí. - ¿Te importa si me ducho primero?
No, claro.
¿Me prestas tu teléfono?
Sí. ¿Para qué?
Me gusta escuchar música en la ducha.
¿No tienes teléfono?
Sí, pero no reproduce música.
Sí. Aquí tienes.
- Excelente. - Sí.
Hora de ducharse.
- Hola. ¿Adivino? ¿Son David y Benjamin? - Hola.
- Hola, sí. ¿James? - Sí.
- Hola, sí. Soy James. - ¿Qué tal?
- Hola. Benji. - Sí.
- ¿Eres Benji? Hola. - Benji. Sí.
Sí, perdón. No quise molestarlos.
Pensé en interceptarlos
- por si no sabían dónde estábamos. - Gracias.
Es un grupito agradable.
- Debería ser íntimo. - Genial.
- Éxito, los hallé. - Hola.
Son David y Benji.
- Hola. - Hola.
- Bienvenidos. - Siéntense. Sí.
Mucho gusto. Sí. Muchas gracias.
No voy a divagar demasiado, pero diré algo sobre mí.
Ojalá no se harten de mí al final de la semana.
Como saben, me llamo James.
Seré su guía turístico británico de Polonia.
Fui becario de estudios de Europa Oriental en Oxford.
No soy Judío,
pero estoy obsesionado
con esta parte del mundo y, en particular, con la experiencia Judía,
que me parece
fascinante, compleja y, a veces, trágica,
pero, en última instancia, hermosa.
En fin, basta de hablar de mí. Cállate, James.
¿Quién sigue?
Seré valiente.
Hola. Soy Marcia Kramer.
Soy originaria de Brooklyn,
pasé dos décadas penosas en Los Ángeles y acabo de regresar a Nueva York
tras divorciarme.
Perdón si cuento demasiado,
pero descubrí que me estaba convirtiendo
en la mujer que detestaba.
Una que no trabaja y almuerza en lugares elegantes.
Mi madre sobrevivió a los campos de concentración
y nunca habló de ello. Jamás.
Así que vine a honrarla.
Bueno, esa soy yo. Su turno. ¿Quién sigue?
Hola. Diane y Mark Binder.
Hola.
Somos aburridos.
Somos recién jubilados de Shaker Heights.
La familia de Mark era de aquí, de Lublin.
Pero se fueron mucho antes de la guerra. A principios de siglo.
Éramos Judíos del Mayflower.
Siempre fue mi bromita.
- Sí. Es gracioso. - Hola.
Me llamo Eloge.
Y como habrán adivinado, no nací Judío.
No serás el único en este viaje, James.
Me alegra la compañía, Eloge.
Me alegra la compañía.
Pero me convertí al Judaísmo hace unos diez años.
Nací en África, en Ruanda.
Y para responder la pregunta
que quizá piensan hacer, sobreviví al genocidio.
Perdón. No, quise decir...
No. Lo dije en el buen sentido.
No sé si te suena "".
Es como "mierda", "vaya", "cielos".
Me interesa la gente de otros lugares.
Soy un fan. Continúa, amigo.
- Lo lamento. - No.
Me alegra mucho que se interesen por mi país.
Excelente.
- ¿Cómo te llamas? - Benji.
- Benji, soy un libro abierto. - Buenísimo.
Mi madre y yo sobrevivimos al genocidio.
Y me mudé a Winnipeg con todos mis ahorros
- cosidos en mi chaqueta... - Cielos. Joder.
Y, en Winnipeg, me conecté con la colectividad Judía.
Sí, por supuesto.
Sí, por supuesto, Benji.
Y cuando conocí la historia Judía,
me sentí en paz por primera vez desde la guerra.
Y cuanto más aprendo y más gente conozco,
gente maravillosa como ustedes,
más sé que tomé la decisión correcta.
Vaya.
No pensaba llorar antes de que empiece el tour.
- Vaya. Es extraordinario. - Vaya.
- Muchas gracias por eso, Eloge. - De nada.
- Gracias. - Fue hermoso.
- ¿Quién quiere seguir luego de eso? - Sí.
Mierda. Creo que seguiré yo.
Davers y yo somos primos.
Nacimos con tres semanas de diferencia,
- lo que es una locura. - Sí.
Un zloty para quien adivine cuál de los dos es mayor.
¡Yo!
Nuestros padres son hermanos.
También somos prácticamente hermanos, ¿no, Dave?
Casi siameses. Como Katie y Eilish.
- ¿Las recuerdan? - Sí. No digas eso.
Pero nuestra abuela Dory era de aquí.
Y siempre quisimos ver
de dónde venía y la casa en la que se crio.
Sí, por eso dejaremos el tour un día antes.
- Benji quiere ver su pueblito. - Sí. Claro.
- Eran muy unidos. - Debemos hacerlo.
Sí. Ella era muy genial, ¿no?
Estuve
muy deprimido desde que murió. No...
Sí. Perdón. Era mi persona preferida del mundo.
Es bueno recordar. Por eso vinimos, en cierto modo.
Gracias por decir eso, James.
Sí, está bien.
Pero sólo para no perder el hilo.
- Sí. - Perdón. Cuando murió,
nos dejó dinero en su testamento para venir aquí.
Sí, y Dave siempre está ocupadísimo.
Nunca tiene tiempo. Tiene un trabajo estresante vendiendo
- banners publicitarios en Internet. - Por favor.
Pero él sabía que yo estaba deprimido últimamente,
por lo que me ayudó, dejó todo y arregló para que hagamos juntos
este tour geriátrico polaco con ustedes, buena gente.
Oye.
¿Pueden reunirse todos aquí un momento?
No hay prisa.
Me gusta empezar mis tours en el monumento
al levantamiento del gueto de Varsovia.
Porque es un monumento que celebra a los héroes Judíos
que lucharon contra los Nazis.
En un par de días, los llevaré a un campo de concentración.
Creo que es importante disipar enseguida el mito
de que era un pueblo al que llevaron como corderos al matadero.
Ahora puede parecer obvio, pero les advierto,
será un tour sobre el dolor.
Claro que sí.
Dolor, sufrimiento y pérdida, no hay vuelta atrás,
pero creo que es importante que también sea un tour
que celebra a un pueblo.
Un pueblo de lo más resiliente.
Muy bien.
Esa es una.
Esta ciudad tiene una historia increíblemente desafortunada.
A menudo la llaman la ciudad Fénix,
porque resurgió de sus cenizas muchas veces.
La funcionalidad de esta arquitectura
de estilo soviético puede ser polarizante.
No les gusta a todos.
Y repito, notarán el estilo austero
que surgió a raíz de la Segunda Guerra Mundial.
Miren eso.
Viviríamos aquí de no ser por la guerra.
¿No es una locura pensarlo?
En serio, nos consideramos
creaciones muy de EE. UU. Y creo que lo somos.
Es la esencia de EE. UU.,
un pueblo creado a partir de otras culturas.
Pero en algún Universo paralelo de agujero negro, somos polacos,
tenemos barbas largas y no podemos dar la mano a las mujeres.
Sí, es gracioso. Cuando veo
un tipo jasídico en la calle, pienso:
"Por la gracia del Dios que no existe no soy yo".
¿Qué?
Nada. Es una broma tonta.
- Sí. - Es genial, hombre.
- Mierda, mírala. - ¿A quién?
A esa mujer, Marcia.
Camina sola. Deberíamos ir a hablarle.
Acabamos de conocerla.
Sí, pero tiene una profunda tristeza en los ojos.
¿Sí?
Sí. ¿No te diste cuenta?
¿Durante las presentaciones? No.
Deberíamos ver cómo está.
Quizá quiere estar sola, Benji.
Nadie quiere estar sólo. Voy a fijarme.
Oye. ¿Por qué caminas sola? ¿Eres una fracasada?
- ¿En serio? - Sí. Pareces interesante.
- Perdón. - Está bien.
Esta es una de la secciones mejor conservadas
del gueto de Varsovia y fue parte del muro
desde noviembre de 1940 hasta noviembre de 1942.
Y, a medida que atravesamos la ciudad, notarán...
Aquí tienen. Agua. Diane. Mark. Allá vamos.
Beban. Es importante. James, Eloge.
Hidrátate, Marcia.
Bueno. ¿Listos para irnos?
¿Qué esperamos?
Nueva Delhi no tiene delicatessen. ¿Dónde están los knishes?
Era el aeropuerto, pero no era nuevo, sino viejo.
¡Hola!
Hola.
Siéntate.
Gracias.
- ¿Gracias? - Sí. Guardé esta.
No sabía si ibas
- a sentarte ahí. - No.
¿Qué le pasaba a esa mujer?
¿A qué te refieres?
La mujer con la "tristeza en los ojos".
- Marcia. - Sí. ¿Está bien?
Está en una situación emocional difícil.
¿En serio?
- ¿Te lo dijo? - Sí.
Debe pensar que me siento identificado, los dos perdimos gente.
Sí. ¿Te refieres a nuestra abuela?
Sí. Ahora está muy estresada
porque su esposo la dejó en mayo, inesperadamente.
Cielos.
Sale con un chico nuevo, Darren, pero no la hace feliz
porque es un completo idiota.
¿Sí? ¿En qué sentido?
No lo sé.
No deberíamos hablar de ella a sus espaldas.
- Bueno. Sólo preguntaba. - Lo sé.
Pero... aun así.
Qué sopa rara, ¿no?
Me encanta.
Con respecto a la sublevación de Varsovia,
creo que lo más extraño y desgarrador
no es la represión alemana de la rebelión,
sino el papel que jugaron los rusos.
Verán, los rusos y los polacos se suponía que eran aliados.
Hermanos de armas que luchaban contra un enemigo común.
Seguro que les gustaría tomar fotos.
No duden en preguntarme cualquier cosa.
Siempre estoy feliz de informarles...
- ¿Te agrada ese tipo? - Sí.
Oye, Eloge, cuando termines,
perdón, ¿nos tomarías una foto a Dave y a mí
- con los chicos? - Sí, claro.
- Gracias. - Perdón, ¿qué?
Deberíamos posar con los chicos. Será divertido.
¿No te parece irrespetuoso o...?
¿Eso es irrespetuoso? Estamos de su lado.
Luchamos contra los rusos y los alemanes.
- Vamos. - No sé. Sí, no...
No sé si deberíamos.
¿Puedes tomarme una foto luchando con mis hermanos polacos?
Sí.
Caballeros, voy a entrar.
No, esas son las hojas.
Perdón, llego tarde. Debo ganar una guerra, o perderla.
Es realmente... Te ves genial, Benji.
- Tomé buenas fotos. - ¿Parece real?
Te doblan en tamaño y son de metal.
Así que no.
Ayudame. ¿Te subes aquí?
No, gracias. En serio.
¡Eloge! ¿Vas a enrolarte?
No soy un luchador, Benji. Gracias.
Entonces, puedes ser médico. Necesitan ayuda.
- Es una tontería. - Lo sé.
Vamos. A tu madre le encantarán las fotos.
- ¿Me tomas una foto? - Vamos.
Oye, Marcia.
- Sólo una. - Sí, claro.
Así me gusta.
Eres el médico, debes curarle la pierna.
- Bueno. - Le duele mucho.
- Bueno. - Realmente te necesita.
Y debes tranquilizarlo. Háblale.
Descuida. Vine a ayudar.
Lo cuidas muy bien.
Tenemos a un joven Florrie Nightingale.
Dave, ¿tomaste todas las fotos?
- Sí. - ¿Es gracioso?
Sí, lo es. Sí.
¿Seguro no quieres subir aquí? Nos hace falta ayuda.
No, gracias. Vigilaré desde el comando central.
Comando...
Comando central. Es buena, Dave.
¿Puedo enrolarme?
Gral. Marcus. Es un honor tenerlo, señor.
- Descansen. - Marcia.
- Gracias. - ¡Sube aquí!
- Marcia, necesito más suministros. - Sí. ¿Quieres ser médica?
No. ¿No tengo un arma ni nada?
Afirmativo. Mírate.
Dios. No puedo creer que haga esto. Gracias.
- No. No hay problema. - ¿No quieres subir?
No. Antes saqué buenas fotos
cuando estaba vacío.
¡Jimothy! Señor, necesitamos un artillero de la RAF, viejo amigo.
¡Ya voy!
Me van a bajar del avión.
¿O tú eres el avión?
Supongo que lo soy.
Entonces, eres un avión.
¿Estás listo, Dave?
Elijan una pose y ¡quietos!
¿La tomaste, Dave? Se me cansa el brazo.
Sí. Es mi último teléfono. Un momento.
Bueno, las tengo.
Descansen.
Fuimos muy valientes. Por desgracia, todos...
Se está desarrollando toda una historia.
Mis rodillas.
Muchas gracias. Fue muy divertido.
- Gracias. - De nada. No, fue...
- Fue divertido. - Fue muy divertido.
¿Sí? Bueno. Avísame si necesitas ayuda
- con alguna recomendación. - Excelente.
Bien hecho, gente.
Es fantástico.
Es nuestro piso. Buenas noches, raritos.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Mañana será un día agotador.
- Oye, ¿Dave? - Sí.
Ven a verme al baño un momento.
¿Qué? ¿Por qué?
- Hola. - Hola.
¿Por qué estamos aquí?
Sólo quería agradecerte mucho por venir conmigo.
Sé que es duro para ti ausentarte del trabajo y dejar a tu hijo,
pero necesitaba mucho esto.
- ¿En serio? - Sí.
Es fantástico.
Estoy feliz de verte feliz.
Sé que fueron meses duros para ti.
También quiero decir que sé que no te sientes muy cómodo
con grupos, gente y cosas sociales así.
- ¿No? - No.
Pero es genial que estés aquí, exponiéndote tan audazmente por mí.
- Gracias. - Fumemos un porro.
Sí. Qué basura corporativa infantilizante.
¿A qué te refieres?
¿Cómo fumaremos un porro aquí?
Trabaron las ventanas. Es un maldito estado policial.
Oye. Quiero dormir. Estuvimos despiertos 24 horas.
No. No me digas que te irás a dormir.
Es la primera noche juntos en años.
No sé. Estoy agotado. No me duché.
¿Estás agotado? La hierba te ayudará a dormir.
¿Es de las que te ayudan a dormir?
- No, es del otro tipo. - Por favor.
- Amigo. - ¿Qué?
Dúchate, lavate la maldita cara.
Pásate hilo dental en el trasero. Haz lo que sea para sentirte bien.
- Sí. - Voy a armarnos un porro bien gordo
y vamos a la terraza. ¿Sí?
Bueno. ¿Dónde está?
No sé. Quizá no dejen ir allí a los idiotas de EE. UU.
Que quieren fumar hierba.
Puede ser ahí. ¿Crees que sí?
Creo que sonará una alarma.
¿Y? Si suena, le decimos que no hablamos polaco.
Lo que es verdad.
Creo... no sé.
Deberíamos regresar.
- ¿Sí? - Sí.
Sí. No me siento cómodo con esto.
- Sí, está bien. - Bueno.
Sí. Si no te sientes cómodo, no lo hagamos.
Perdón. No sé. Es de cobardes.
- No, está bien. No es de cobardes. - ¡Benji!
Apúrate. Ya casi llegamos.
Sí. Ese es mi chico.
¿Cómo te sientes?
Me siento bien.
Me siento bien.
- David. - ¿Sí?
¿Cómo te sientes?
- Me siento bien. - ¿Sí?
Sí. Me siento bien.
Necesitabas drogarte. Es todo.
- ¿En serio? - Sí.
- ¿Me estaba perdiendo eso? - Es todo lo que te perdías.
- Aquí tienes. - Eso es.
Eres
un tipo increíble
en el cuerpo de alguien que siempre está apurado.
Debo hacer que seas ese tipo increíble
cada vez que te veo.
Gracias, creo.
Cuando pienso en nosotros dos...
¿Sí?
Pienso que caminamos por Nueva York toda la noche
tratando de estar despiertos hasta el amanecer.
Siempre lo hacías.
- Sí. - Y tú te dormías en la mitad.
Cruzábamos el puente de Williamsburg,
y te dormías en un banco del barrio chino.
Sí, lo sé.
Eres muy flojo.
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¿Dave?
¿Sí?
Perdón por decirte que eras flojo.
No pasa nada.
Lamento quedarme siempre dormido.
No, hombre.
Tú tenías un trabajo y una esposa.
Estuviste despierto todo el día
haciendo cosas importantes.
Yo no tenía nada que hacer.
No me importaba que te durmieras. Me alegraba que estuvieras ahí.
- ¿Qué dijo? - Que lo desprecia.
- ¿En serio? - Sí. Fue un gran desastre
si me preguntas, pero...
Es muy gracioso.
Benji.
Debemos irnos. El tren sale en una hora.
Perdón por el retraso.
Sí, Dave me despertó hace dos minutos.
Bien.
El tren llega en dos minutos. Apúrense.
Te lo agradezco mucho.
¿Estás bien?
Sé que es un poco pesado. Perdón.
Vamos, gente. Debemos llegar al final del andén.
Bien, parte de nuestro paquete turístico
incluía estos pasajes de primera clase.
Un pequeño beneficio para todos. Sigan.
Debemos llegar al final.
Me gusta un pasaje en primera clase.
Me encanta el tipo de cambio.
Con permiso.
Si tienen tiempo, podríamos pasar por el metro de Lublin.
Es fascinante.
Creo que está muy promocionado.
Lo más importante es la Puerta de Grodzka.
¿Aún es accesible?
- Creo que deberíamos irnos. - ¿Qué?
Deberíamos ir a otro vagón.
¿A qué te refieres?
¿No te sientes raro en primera clase?
- No. Lo pagamos. - ¿No?
No daña a nadie, no.
Somos Judíos en un tren en Polonia. Piensa en eso.
- Lo estoy pensando. - ¿Benji?
- Benji. - ¿Sí?
¿Están bien ahí?
- Sí. Claro. - Sí.
- Perdón. - No te preocupes.
Para ser justos, es fascinante...
- No, sólo me parece... Perdón. - Bueno.
Yo... ¿Alguien más siente esto ahora?
¿Siente qué?
¿Una sensación espeluznante de que somos de la realeza en este tren?
¿Nadie más nota la ironía?
- Cielos. Por favor. - Comer comida de lujo
y sentarnos aquí, cuando hace 80 años
nos habrían metido atrás como ganado.
- Dios. - Bueno, Benji,
no creo que nadie quiera oír eso.
¿Por qué no quieren oírlo?
- Es deprimente. - ¿Deprimente?
Miren. Bueno. Planteas un asunto delicado.
Algo que surge en estos tours.
Se alojan en Hoteles de lujo,
comen comida de categoría y, al mismo tiempo,
recuerdan los horrores de su historia familiar.
Puede evocar sentimientos confusos de incomodidad y discordia
y, me atrevería a decir, incluso algo de culpa.
Comparas tu vida...
No siento culpa.
- No. Ni deberías, Mark. - ¿Por qué sentiría culpa?
No digo que debas sentirla.
Porque tenemos vidas tan privilegiadas.
Nos aislamos totalmente del dolor ajeno.
Como la experiencia de que te metan en un vagón de tren
- y te partan la cabeza. - Cielos, Benji.
- ¿Qué debemos hacer? - Por favor.
Reconocerlo. Intentar sentirlo de alguna forma.
- ¿Por qué haces esto? - Digo lo que siento.
¿Por qué es importante ahora?
Solías sentir todo, hombre.
Él era un maldito niño ansioso y adorable.
- Cielos. - Fuimos al campamento Judío.
- Por favor. - Lloró toda la primera semana.
Lloró porque extrañaba su casa.
- Cielos. - Lo abrazaba para que duerma
y le hablaba de su dulce mamá para calmarlo.
- ¿Qué mierda dices? - Ahora mírenlo.
Es muy ordenadito, está a gusto y todo.
Da forma a su alocado cabello rizado Judío hasta someterlo.
Es muy impresionante. Todos lo son.
Pero ¿saben una cosa?
Me iré a la parte de atrás.
No hallarás mucho sufrimiento ahí atrás.
Basta. Por favor.
Perdón. Lo lamento.
Espero que no haya sido demasiado incómodo.
Es obvio que hay
factores desencadenantes en este tour.
Confieso que el tren no suele ser uno de ellos, pero...
James, debería ir atrás.
No sé. Al menos debería llevarle comida.
Claro. ¿Sabes dónde bajaremos?
Sí, ¿en Lublin Glówny? Seguro que lo pronuncio mal.
No. Está bastante bien.
- Sí. Suerte. - Gracias. Perdón.
Perdón, gente.
Bueno.
- Hola, hombre. - Hola.
Gracias.
¿Estás bien?
Todos quieren dar un maldito paseo.
No. ¿Qué quieres decir?
La gente no puede andar por el mundo
feliz todo el tiempo.
Está bien.
- Hola. - Hola.
¿Me quedé dormido?
- Sí. - Mierda.
¡Mierda! Debemos irnos. Vamos.
Supongo que todos nos esperan adelante.
Quizá.
- Oye, amigo. - ¿Sí?
No estamos en la estación correcta.
Perdón, ¿qué?
Sí.
Mierda. ¿Qué diablos es Krasnik?
- Sí, Krasnik. - Debíamos bajar en Lublin.
No, lo sé. Sí. Dormías profundamente, amigo.
Perdón. ¿Ya pasamos Lublin?
Hace un rato.
¿Y no me despertaste?
- Dormías una buena siesta. - ¡Cielos!
- Estamos en un tour con gente. - Perdón.
No me animé a despertarte.
Tu sentido de las prioridades es terrible.
¿Lo sabes?
No te enojes conmigo. ¿Sí?
- ¿Cómo no voy a enojarme contigo? - Porque
- te miraba mientras dormías... - Sí.
Y la gente te miraba.
Y algunos se reían de ti
porque roncabas raro y fuerte.
Pero yo pensaba: "A la mierda con eso".
Es mi primo Davey. No me avergüenza.
Es Davey en el banco del barrio chino.
Es el que tenía sólo para mí. No podía despertarte.
- Está bien. ¿Qué hacemos ahora? - Sí.
- Ya lo resolví. - ¿Sí?
Sí. Mientras dormías.
Está bien.
Tomamos un tren que vaya en sentido contrario.
- Sí. - Y ni tenemos que sacar pasajes.
Evitamos al guarda hasta llegar.
Lo hago siempre en el norte del estado. Es infalible.
- Es nuestro tren. - ¿Sí?
- ¡Corre! - Genial.
Deberíamos sacar pasaje cómo la gente normal.
No hay tiempo. Apúrate.
Mierda.
Amigo.
Seguimos moviéndonos, ligeros y ágiles.
Va a pasar el guarda pidiendo pasajes.
- Le decimos que vamos al baño. - Bueno.
Llega atrás
y va adelante en busca de rezagados.
- Perdón. ¿Somos los rezagados? - Sí.
Cuando llegue adelante,
estaremos en la estación a salvo.
Es algo muy estúpido.
Lo estúpido es la corporatización de los viajes.
Aseguran que los ricos vayan por el mundo
propagando su elitismo, mientras el pobre sigue segregado.
Genial. Hablaremos de marxismo mientras nos llevan a Siberia.
Siberia queda en Rusia, Dave.
Es ridículo. Los pasajes deben costar $12.
Es el hecho de pagar.
No deberíamos pagar los pasajes aquí. Es nuestro país.
No. Era nuestro país.
Nos echaron porque nos creyeron tacaños.
Ya es hora. Mantén la calma. Actúa con naturalidad.
Sí.
Hola. Al baño.
Mi primo y yo ir baño.
- Hay baños a cada lado. - Gracias.
- Perdón. - Gracias.
Y tenemos pasajes. Sólo...
Cielos. Tengo el corazón en la boca.
- Se siente bien, ¿no? - Sí.
No estamos fuera de peligro. Debemos ir al frente
y refugiarnos hasta llegar a destino. ¿Sí?
- Bueno. - ¿Listo?
- Sí. - Andando.
- Aquí. - ¿Qué? Sí.
Lo logramos.
No te me duermas otra vez.
No lo haré.
Oye, Benji.
¿Sí?
Estamos en primera clase.
Sí, pero lo merecemos.
¿Paramos a comer algo?
- No. - Está bien.
Hola. Perdón.
Hola, gente. Perdón por el retraso. Dave se quedó dormido.
Sí. ¿Qué?
- Hola. - Tenemos sus maletas.
Muy amable de tu parte. Lo lamento.
Él necesitaba una buena dormidita.
- Perdón. Aquí está tu bolso. - Necesitas ayuda.
- Dejémoslos en el Hotel. - Tenía sueño.
- Claro. - Todo bien. Perdón.
Fue muy rápido una vez que pudimos...
e importancia de la contribución Judía.
Lublin tiene una historia Judía muy rica.
Durante un tiempo, la conocían como la Oxford Judía.
Tenía diversidad cultural e intelectual.
Esta es la Lublin de Rebbe Horowitz,
del vidente de Lublin,
de Isaac Bashevis Singer, comerciantes, escritores, poetas.
¿Eres muy religioso? ¿Sí?
Sí, se podría decir que sí.
Me parece asombroso.
- ¿Sí? - Sí.
¿Sigues todas las tradiciones?
No, no todas. No.
Pero me gusta respetar el Sabbat.
Pase lo que pase en mi vida,
una vez a la semana
bajo el ritmo y me tomo en serio el descanso.
¿Y tú?
No. ¿Yo? No.
Todo esto siempre me pareció algo
arbitrario, mecánico y arcaico.
Sin ánimo de ofender, obvio.
Creo que te beneficiaría mucho.
¿Beneficiaría a todos o a mí en particular?
A ti en particular.
Benji.
- Hola. - ¡Hola!
Estaba pensando en lo que dijiste
en el tren sobre entender el sufrimiento.
Me conmovió mucho.
¿En serio, Marcia?
- Sí. - Excelente.
El año pasado, mi hija se casó con un hombre muy rico.
Joder.
Y ya no es capaz de mantener una conversación profunda.
Sí, claro. El dinero es como la heroína para la gente aburrida.
No sé qué significa,
pero es muy fácil estar a la deriva en la vida
olvidando lo afortunado que somos.
Escuché lo que decían. ¿Puedo?
Claro, Eloge, súmate.
Quiero hacerme eco de lo que dijo Marcia, ¿está bien?
- ¿En serio? - Claro.
No deja de desconcertarme que el mundo siga
como si no hubiera un millón de razones para escandalizarse.
- Para... horrorizarse. - Exacto.
Sí. Afirmativo. Eso es lo que digo.
No sé. ¿Qué conseguiríamos si lloráramos
por cada cosa triste del mundo?
No lo sé.
Quizá no pasarían todo el tiempo cosas tristes.
Exacto.
David, nos adormecemos para no pensar en nuestro impacto.
Ignoramos el matadero proverbial para gozar del filete, por así decirlo.
Sí. Es una buena analogía.
No. Y lo entiendo todo. Sólo parece que hay
un tiempo y un lugar para llorar, y quizá...
- Dave. - ¿Qué?
Es un tour del Holocausto.
Si este no es el tiempo y el lugar para llorar y abrirse,
no sé qué decirte.
Apúrense, gente. Rezagados.
Aquí estamos,
en la famosa Puerta de Grodzka,
o, como se llamaba antes, la Puerta Judía.
Al otro lado de este umbral estaba el barrio Judío, ¿sí?
Mientras pasamos,
quiero que traten de imaginar cómo era la vida hace siglos.
Intenten no evocar imágenes de los horrores que vendrán
e imagínense en una ciudad vibrante.
Aquí están los recuerdos de la vida Judía.
Pero están escondidos por toda la ciudad.
Y la sinagoga más antigua está
en el 1.o piso de un edificio de oficinas.
Pero hay pedacitos de historia intactos.
Asomándose, esperándonos.
Un antiguo teatro yidis.
Una yeshivá.
Una cervecería Judía.
La escuela hebrea Tarbut.
El Consejo Comunitario de Lublin.
Un sastre.
Una tienda de ropa y accesorios.
Una panadería.
Una librería.
Una tienda textil.
Hay discrepancias sobre cuándo se fundó el cementerio,
- pero la mayoría lo sitúa en el 1541. - Vaya.
- ¿Se lo imaginan? - No.
Fue antes de la fundación de EE. UU.
Fue antes, no sé, de Shakespeare.
Y la lápida más antigua de Polonia se encuentra aquí,
- en el cementerio. - Sí. La de Kopelman.
Sí, Eloge. ¿Cómo lo sabes?
Lo leí esta mañana. No te impresiones mucho.
- ¿Qué? - Bien otra vez, Eloge.
- ¿Qué te pasa ahora? - Jacob Kopelman Levi. 1541.
¿A quién le importa?
Pasa desapercibida.
- ¿Qué diablos, Benji? - Sólo...
No se sabe si la colectividad Judía se sintió atraída
- a Lublin por virtudes locales... - ¿Benji?
- Oye, ¿James? - Mierda. ¿Benji?
- Oye, James. - Benji.
- ¿Estás bien? - Mira,
conoces completamente todo esto.
Y es... Es impresionante, hombre.
Y todos lo sabemos ahora. Pero...
Estas son personas reales, James.
No son datos que yacen aquí abajo.
Ni lecciones de historia.
- Benji, está bien. - Quizá quieras descansar.
- Escríbele a tu esposa. - Perdón si dije algo molesto...
No. Sabes lo tuyo. No me malinterpretes.
Y, Eloge, tú también sabes lo tuyo,
pero es un bombardeo de estadísticas.
Hace que todo esto se sienta
muy frío.
Bien.
Lo lamento. Quizá sea mi tono británico o algo así.
Trato de ser franco.
Si te ayuda recibir comentarios, eso hago.
Creo que el gran problema con tu tour...
Bueno.
- Dios. - Si puedo... ¿Está bien?
- ¿Puedo hablar libremente? - Bueno.
Creo que estuvimos aislados
de todo lo que es malditamente real.
- Todo es real, Benji. - ¿Lo es?
Sólo dije cosas reales.
¿Es real? ¿Y por qué no conocimos a ningún polaco?
No interactué con nadie de aquí.
- ¿Sabes a qué me refiero? - Por favor.
Sólo recorrimos lugares turísticos.
Pero esa es la definición de tour, ¿no?
Recorrer lugares turísticos.
Te anotaste para hacer eso.
Dave se anotó al tour.
Bien. Lo lamento.
Mira. ¿Y sabes una cosa?
Francamente, es un tour mayormente asombroso.
Lo digo en serio. Me encanta.
Es del estilo de Dave.
Pero cálmate un poco con los hechos y las cifras.
¿Te parece aceptable?
- Sí, claro. Bajemos el tono. - Estupendo.
Genial, eso es todo lo que pido.
Iba a sugerir que podríamos poner una piedra
en la lápida de Kopelman.
- Sí. - ¿Sí?
- Me encanta la idea. - No, es buena idea.
Gracias.
¿Puedo llamarlos?
Lo que quieras. Es tu tour, James.
¿Pueden venir un momento?
- ¿Todos? ¿Marcia? - Todos a buscar piedras.
- Aquí vamos. Mira, hay una. - Sí, no hay problema.
Algo muy breve...
Esta es la lápida más antigua de toda Polonia.
Y pertenece a un hombre llamado Jacob Kopelman Levi,
un ser humano real que vivió
en el mundo real. Era polaco.
De Polonia.
Y Benji y yo discutíamos qué sería bueno hacer
y pensamos que todos podríamos poner una piedra en su tumba.
Hay varias teorías sobre esta tradición Judía.
Pero me gusta pensar
que es un simple gesto cálido para decir:
"No te olvidamos".
Fue hermoso, James. Gracias.
Hagámoslo, ¿sí? ¿Gente?
- ¿Buscamos lindas piedras? - Sí.
- Sí, fue genial. - Buena idea.
- Sí. - Iré a buscar una piedra.
- Estupendo. - Fue una idea encantadora, Benji.
- Gracias, Marcia. - Sí. Estuvo bien.
Sí, lo inventamos.
- Busquémoslas. - Cacería de piedras.
Quiero las piedras más grandes.
Quiero una bonita y plana, como...
- Perdón. - Aquí vamos.
- Está bien. - Oye, Marcia.
Sí.
¿Ya terminaron de buscar piedras?
Me gustaría esta.
Mi papá era el preferido de todos, pero su hermano
- era el más listo de la familia. - Sí.
Lo rechazaron de la escuela de medicina por los cupos
- que tenían los médicos Judíos. - Sí.
Y él... Lo lamento.
Me cuesta un poco competir con Hava Nagila.
- Lo lamento. Sí. - Sí.
Venimos aquí en cada tour,
y la comida es maravillosa,
pero la música puede ser un poco kitsch...
Idiotas antisemitas.
No sé si son antisemitas, los dueños son Judíos, pero...
Perdón. Sigue, Marcia, por favor.
Mi tío Sam no pudo estudiar medicina
y se hizo farmacéutico,
y terminó teniendo cinco... Sí.
Cinco farmacias en Chicago y alrededores.
- Vaya. - Puso en marcha
lo que consideramos una farmacia moderna.
Sí.
- Sí. Exacto. - Es extraordinario.
Sí. Y terminó la canción.
Justo cuando termino mi historia, que es lo habitual...
Habla de toda la experiencia del inmigrante, ¿no?
- Exacto. - Puedo dar fe de eso, sin duda.
El tío abuelo de Mark vino en barco de Polonia
y desembarcó en Galveston por alguna ridícula razón.
Un Judío en Texas.
Y ganó dinero recogiendo los muebles que tiraban los ricos,
los restauraba y revendía.
- ¿En serio? - Sí.
Aparentemente, les vendió algunos a sus dueños originales.
- No. ¿Es verdad? - Sí.
- Claro que lo hizo. - Tío abuelo.
Es brillante. Sí.
Los ricos son muy idiotas.
En fin, nuestra abuela. Ella era...
La abuela Dory.
Sí. Nuestra abuela Dory, cuya casa veremos el jueves,
también era una mujer increíble.
Era como una de esas personas
realistas de antaño que ya no se ven.
Contundente, dura y...
Para ser franco, me dio miedo toda la infancia.
Yo nunca le tuve miedo.
Es cierto.
No. Ella y Benji tenían un lenguaje especial secreto.
Siempre decían lo que pensaban, ¿no?
- No tenía opción. - Sí.
Y sobrevivió a los campos de concentración
gracias a mil milagros
y llegó a Nueva York, donde quería diseñar vestidos.
Pero no podía pagar la escuela de moda, así que trabajó como secretaria.
Sí. Y decía: "A la mierda con esto".
Y terminó encargándose de la empresa.
- Vaya. - Era una crack.
La hace parecer como si dirigiera una junta militar. No.
No, ella era superinteligente.
Era una pequeña inmobiliaria. No era...
Hablaba con ella cada jueves.
Sí.
- Literalmente. - Es agradable, Benji.
Si tengo noticias de mi hijos una vez al mes, es un shock.
Marcia. Al diablo con ellos.
No me perdería ni una semana.
Ella era dura conmigo.
Era la única en toda la familia
que me mantenía a raya.
Los demás desaparecían cuando más los necesitaba.
Sí. Pero la abuela nunca se compadeció de sí misma.
Siempre me decía que estaba agradecida por su lucha.
Así es.
Lo que soportó le dio esperanza, ¿verdad?
Sí. Solía decirme
que los inmigrantes de primera generación hacen trabajos menores.
Conducen taxis, reparten comida.
La segunda generación va a buenas escuelas
y se convierten en médicos o abogados.
Y los de la tercera, viven en el sótano de su madre
y fuman marihuana todo el día.
Quiero decir...
¿Ella dijo eso?
Creo que hablaba en general sobre los inmigrantes.
Porque yo viví en el sótano de mi mamá.
- Hablaba de los inmigrantes. - Bien.
- Eso es todo. - Sí.
Debo ir a orinar.
Sí.
Lo haré en el baño. Descuiden.
Hora de hacer pipí.
Lamento su comportamiento.
No.
Qué joven problemático.
Quiere ser bueno. Puedes ver la chispa.
- ¿Saben qué quiero decir? - Sí. Eloge.
Perdona si no veo esa chispa mágica.
Basta, Mark. Está atormentado por algo.
- Está bien. - Es divertido
y encantador bajo toda esa locura.
Me siento mal por él.
- ¿Siempre fue así? - Sí.
Siempre tuvo altibajos.
Es sensible y comprende a la gente muy claramente.
Pero luego dices algo equivocado y cambia algo.
Quizá no sea apropiado hablar de él.
No. ¿Qué no es apropiado?
Es obvio que hay algo entre tú y...
Está claro que está sufriendo.
Sí, pero ¿no sufren todos de alguna forma?
Miren qué le pasó a nuestras familias.
Miren de dónde venimos.
¿Quién no está dolido?
- Tú pareces estar bien. - Pero no lo estoy.
Tomo una pastilla para mi maldito TOC,
salgo a correr, medito y voy a trabajar por la mañana.
Vuelvo a casa al final del día y sigo adelante
porque sé que mi dolor no es excepcional,
así que no siento la necesidad
de que todos carguen con él.
- Sí. - Sí.
Sí. Dios, lo lamento.
No. No pasa nada, David.
- Está bien. - Lo lamento. Despotrico. Estoy...
No sé.
Perdón. A veces me agota mucho, yo...
Lo quiero,
lo odio
y quiero matarlo.
Y quiero ser como él.
Y me siento
tan estúpido cerca de él
porque es genial y nada le importa una mierda.
Y luego,
estar aquí con él es muy desconcertante para mí.
Es desconcertante porque
¿cómo salió este tipo de los sobrevivientes de este lugar?
Tu tío tuvo que vender muebles usados a idiotas ricos,
el tuyo no pudo estudiar medicina...
Y tú sobreviviste
a lo peor que pasó en este planeta en los últimos 30 años.
Y nuestra abuela sobrevivió debido a mil milagros
cuando el mundo entero intentaba matarla.
Y yo lo miro
y sólo quiero preguntarle...
Sólo quiero preguntarle y no puedo.
¿Cómo el producto de mil malditos milagros
tuvo una sobredosis de somníferos?
¿Qué?
¿Qué dijiste?
Sí, intentó...
Sí. Perdón. No debí decir nada.
Está bien. Lamento oír eso.
Lo lamento mucho. Es muy angustiante.
¿Cuándo sucedió?
Hace seis meses.
Mi tía Leah, la mamá de Benji, lo encontró en el sofá.
Y sé que es muy divertido y encantador.
Y todos ustedes van a salir con esta imagen de este hombre increíble,
que sin duda lo es de muchas maneras.
Pero cuando me lo imagino
desmayado en un sofá viejo en un sótano
mientras yo estoy en Nueva York con mi hermosa esposa y mi hijo adorable,
eso me mata.
Perdón. Cuento demasiadas cosas.
Volvió.
Es él.
¿Sabías que toca el piano?
Tomábamos clases juntos.
Con permiso.
Qué bonito, Benji.
Fue maravilloso, Benji.
Mierda.
Hola. Perdona que te moleste.
¿Por casualidad viste a mi primo?
Él...
Fue reenviado a un sistema automático de mensajes de voz.
Erección.
No está disponible.
El buzón está lleno y no acepta mensajes por ahora.
Adiós.
- ¿Hola? - ¿Dónde diablos estás?
Te esperamos abajo.
Mierda.
- Baja. - Mierda.
Ahí está. Buenos días, Dave.
¿Te quedaste dormido y no oíste la alarma?
No. Mi teléfono murió porque no lo enchufé
porque pasé la noche buscándote. ¿Dónde estabas?
Perdón, amigo. Sí. Estabas profundamente dormido.
¿Sí? Me asustaste mucho.
Lo lamento, hombre.
Estaba con Marcia. No quería despertarte.
- Buenos días, pandilla. - Buenos días.
- Bajaron muy temprano. Me encanta. - Buenos días.
Buenos días.
La van debería estar aquí.
Va a ser un viaje muy corto. ¿Sí?
Lo que sea. Sí. Creo que me sentía bien hasta...
No me gusta...
Si todos me pudieran prestar atención un momento.
- James. - No quiero decir lo obvio,
pero hoy será un día difícil.
Si nunca fueron a un campo de concentración,
puede resultar bastante abrumador.
Llegaremos en dos minutos.
¿Está bien? Gracias, gente.
¿Están todos bien?
Lo primero que pueden notar
es que Majdanek está a sólo 3 km de la plaza de Lublin.
¿Se imaginan que la vida siguiera
en el centro de una ciudad sólo a 3 km de aquí?
Antes de que el Ejército Rojo llegara a Majdanek,
los Nazis habían trasladado a la mayoría de sus prisioneros
a otros campos de concentración del oeste.
Y, por su prisa, las SS no destruyeron las pruebas.
A diferencia de otros campos de concentración,
Majdanek está bastante
bien conservado, a falta de una frase mejor.
Antes de entrar,
quizá hoy sea algo más parco con mi exceso de información.
Es un lugar sagrado donde asesinaron a miles de personas,
y creo que verán que este lugar habla por sí mismo.
¿De acuerdo?
Hola.
Hola.
Estas son las barracas.
Este es el baño de hombres.
"Tomó su látigo y nos arreó al baño.
Allí, cuando nos cortaron el pelo y nos afeitaron todo el cuerpo,
fuimos a la habitación contigua".
Esta es la cámara de gas.
Las manchas azules en las paredes son residuos del mortífero gas
Zyklon B.
Los hornos.
Quédense aquí un momento.
Bueno.
Reunámonos aquí un momento.
¿Cómo nos sentimos?
No me siento muy bien.
Entumecidos, ¿tal vez?
Sí. Más o menos.
Eloge, ¿cómo lo llevas? Sé que no tienes la suerte
de poder verlo con perspectiva, por así decirlo.
Estoy bien. Estoy conmocionado.
Pero
- creo que es mejor que no sentir nada. - Sí.
Gracias a todos por compartirlo conmigo y con los demás.
No quiero apurar a nadie, pero nos vamos a Zamosc muy pronto.
Cambiando de tema,
perderemos a los muchachos.
Es muy triste. Sí.
Los chicos se quedarán otra noche, y luego,
terminarán su peregrinaje para ver la casa de la abuela Dory.
Sí, así es. Sí.
Los voy a extrañar a todos. Como a una extraña y retorcida familia.
- ¿Puedo? - Sí.
- Gracias, David. - Eres increíble.
Muchas gracias.
Envíame una foto de la casa de su abuela.
- Quiero verla. - Sí. Lo haré.
- Bueno. - Gracias.
- Diviértanse en lo de la abuela. - Cuídate, cariño.
Tú también. Y cuídalo a él,
- porque no lo hará. - Bueno.
No, está bien.
- Cuida a este chico. - Bueno.
Eres un buen chico, Benji.
No. Tú lo eres.
- ¿En serio? - Sí.
- Gracias. Buen viaje. - Ve en paz.
Magnífico. Eso significa mucho para mí.
Voy a buscar qué significa.
- Cuídate. Qué bueno hacer esto. - Benji, sólo quiero decir
que hice esto cinco años y medio.
Y siempre digo:
"Por favor, díganme si puedo mejorar algo".
Y eres el primero que me dio
un comentario práctico.
- Muchas gracias, sí. - No bromees. ¿Qué dije?
¿De qué hablas? Lo de relacionarse
con los polacos, su cultura y...
Suena genial. Deberías hacerlo.
Lo sé. Y me resistí ese día,
pero no puedo dejar de pensar en eso.
Y realmente despertaste algo en mí, así que...
- No bromees, hombre. - Eres muy franco,
- y eso es raro. Y te lo agradezco. - Sí. Cierra el pico.
- Vete. - Muchas gracias. Gracias.
Está bien.
Perdón. Sólo quería desahogarme.
Gracias, David.
Es un buen tipo.
- ¿Sí? - Sí. Bueno, no.
Es absurdo.
- Sí. ¿Qué? - ¿Me queda bien?
- ¿Qué? Sí. Andando. - ¿Cuánto cuesta?
No necesitas el sombrero.
¿También quieres uno?
No. Pareces un pastor suizo.
¿Lo quieres? No, eso es para ti.
Puedes quedártelo.
- Sí. No sabría qué hacer con él. - Bueno.
¿Podemos comer algo que no esté en escabeche?
- ¿Pierogis? - Algo que no sean
- pierogis ni en escabeche. - ¿Chucrut?
El chucrut está... en escabeche y es alemán.
Para agarrar las cabezas de los niños y lamerlas.
- Qué asco. - ¡Sí! ¡Los luchadores!
Sí. Lo recuerdo. Sí.
Hola, perrito.
¿Me das un trago?
Sí. Toma todo lo que quieras. Aquí es barato.
- Bueno. Mira este edificio. - Sí.
Qué alto. Tengo un último porro.
¿Cómo vamos a subir?
¿Vamos?
Blork.
- Está bien. - Sí. No está mal.
Mierda. ¿Sabes qué creo que es?
¿Qué?
Mira abajo. ¿Ves las tres luces?
- ¿Qué? - Una, dos, tres.
- Mierda. - Es el campo de concentración.
- Sí. - Sí.
Está muy cerca.
Sí, ¿qué piensas hacer
cuando regreses a Binghamton?
¿A qué te refieres?
Me refiero a... ¿Cuál es tu plan?
Dámelo si vas a quedarte mirándolo.
- Perdón. - Es el último.
- Perdón. - Está bien.
Lo lamento.
Sí, cuando regrese, estaré ocupado.
¿En serio?
- Es impresionante. - Sí.
Mi amigo Tim va a retechar su casa,
y es probable que lo ayude.
Tiene mucho adobe.
No tiene ni idea de lo que hace.
- ¿En serio? - Sí.
- Pero va a ser bueno. - Sí.
Quedará muy bonito cuando termine.
Evita la humedad mejor
que ese plástico tóxico que usan en todas
- las casas suburbanas. - Sí. Es asombroso.
Sí. Va a ser excelente.
Esa es la casa de Tim.
- ¿Y? - Entonces,
¿qué vas a hacer tú?
Hombre. ¿Por qué me preguntas eso?
Quiero asegurarme de que estás bien y que tienes un plan.
Perdón. Quizá estoy un poco drogado.
- Toma esto. - No. Está bien.
- No se puede confiar en mí. - Sí.
¿Y qué harás tú al volver a casa?
No lo sé. Volver a
mi trabajo y a mi familia, lo de siempre.
Estupendo. Espero hablar contigo en seis meses.
¿Qué significa eso?
- Lo sabes. - ¿Lo sé?
No quiero empezar nada.
Bien. No lo hagas.
Eras muy diferente. Muy emotivo.
Llorabas por todo, hombre.
Sí, lo sé. Era horrible. ¿Quién quiere llorar por todo?
Dave, no me estás escuchando.
Digo que solíamos ser
- diferentes. Nosotros. - Sí. Tengo
- un trabajo y una familia. - Lo sé.
Y no tengo tiempo para estar contigo toda la noche,
- todas las noches. - No quiero eso.
Sí, lo quieres. Tú lo tomas todo.
- No te das cuenta de eso. - Sólo digo...
- No te das cuenta de eso. - Nunca me visitas.
¿Qué... Perdón, ¿en Binghamton?
Sí, ahí vivo.
Sí, estoy ocupado, ¿sí? Y vivo en Nueva York.
¿No es más fácil que vengas tú?
¿Más fácil? Es la misma distancia.
Pero es la ciudad de Nueva York.
Es más lógico visitar Nueva York que Binghamton,
- sin ofender. - ¿Qué pasa con Binghamton?
Nada.
Me haces quedar como un imbécil
- por cuestionarlo. - Vete a la mierda.
Vete tú a la mierda.
¿Por qué ya no te importo una mierda?
Me importas.
Es sólo que no entiendo
cómo se te ocurre hacerte algo tan estúpido.
Dave, hombre.
Benji.
Me paseo con esa
imagen terrible de ti en la cabeza.
Y, sí, no...
Sí, no quiero perderte.
¿Ves cómo te quiere la gente?
¿Ves qué pasa cuando entras a una habitación?
Daría lo que fuera por saber qué se siente... hombre.
Saber qué se siente tener encanto.
Iluminar una habitación cuando entro.
Pero la iluminas y luego te cagas en todo lo que contiene.
Bueno. Ya puedes ir.
Gracias.
Llegó el taxi.
¿A ver?
¿Ves un 25 en algún lado?
No, no veo ningún número. Espera.
Yo tampoco.
Espera. Creo que debe ser por aquí.
"Ma-gis-trat". ¿Qué crees que significa?
Magistrado, probablemente.
Eso creo.
¿Es una calle de verdad o...?
Veintiocho.
Creo que es esta.
- ¿Es aquí? - Sí.
Veinticinco.
Dios mío.
Vaya. ¿Es posible?
Es muy... anodina.
Sí. Supongo que no sé cómo la imaginaba.
Sí. Yo tampoco.
¿Sabes que una vez me abofeteó?
¿Qué?
Sí. La abuela me abofeteó.
- Mierda. ¿En serio? - Sí.
Llegué tarde a cenar con ella.
- Unos 15 minutos. - Sí.
Estaba muy drogado. Fue en el restaurante Hudson de la Tercera Avenida.
En el purgatorio de Murray Hill.
Sí, lo conozco. Mierda. ¿Te dolió?
- Claro que dolió. Sí. - Vaya.
Fue lo mejor que me pasó.
Estuve
eufórico las siguientes 24 horas.
- ¿En serio? ¿Por qué? - No lo sé.
Fue en un restaurante
al que iba todas las semanas. Todos la conocían.
Se vistió formal como si fuera una gran ocasión y...
- Sí. - No sé.
Que se preocupara más por mí
que por lo que pensaran en el restaurante,
no sé,
me hizo sentir bien.
Oye.
Tengo una idea.
¿Cuál?
Pongamos una piedra en la entrada.
¿A qué te refieres?
Busquemos una piedrita
para poner en la entrada y decir que estuvimos aquí.
Que no la olvidamos.
- No está enterrada aquí. - Sí, lo sé.
Pero es el último lugar en el que estuvo en Polonia.
El último lugar en el que estuvimos.
- Sí, hagámoslo. - Bueno.
- Es una buena idea. - Sí.
Sí. Esta no. No.
No.
- Uno, dos. - ¿Sí?
Sí, encontré dos.
- ¿Quieres una? - Sí.
Gracias.
Sí.
Hola. Perdón, somos estadounidenses.
¿Habla nuestro idioma?
Perdón. No sé.
- Supongo que eso es todo. - Sí.
Me siento tonto diciendo: "Estadounidenses".
Es lo que somos.
¿Crees que se enojó?
Quizá nos ofrecerá el desayuno. No sé.
Tienes razón. Puede que nos ofrezca el desayuno.
Podría ser. "Suban, coman unos pasteles".
Tomen algo de esta deliciosa morcilla.
Hay más.
Hola.
Bueno,
¿habla este idioma?
- Sí. - Un poco.
Hola. Perdón, ¿cuál es el problema?
Mi padre dijo que pusieron piedras en la puerta.
Sí. Nuestra abuela vivió aquí
y acaba de morir.
Lamento su pérdida.
Gracias, hombre.
¿Por qué pusieron piedras en la puerta?
Es una tradición Judía.
Cuando visitas una tumba,
debes poner una piedra encima para demostrar que fuiste.
Sí, pero no está enterrada bajo la puerta, ¿no?
No. Lo hicimos
por puro sentimentalismo.
- Como un gesto. - Está bien. Sí.
- Sólo como un gesto. ¿Sí? - Sí.
Está bien.
- Entiendo. Me parece muy dulce. - Gracias.
Gracias.
Esperen un momento.
Bueno.
Lo lamento, pero entiendo su situación.
Pero mi padre dijo
que es peligroso dejar las piedras ahí.
- Está bien. - Allí vive una mujer mayor,
- podría tropezar o... - Claro.
- Está bien. - Entendido.
- Debemos... - No, entiendo.
Lo haremos. Perdón.
Sí.
Ya está.
Muy bien.
Aeropuerto Chopin
Señoras y señores, en media hora
comenzaremos nuestro descenso a Nueva York.
Tuvimos un golpe de suerte.
Llegaremos a su puerta de embarque unos 15 minutos antes.
Debido a la construcción, la asignación de la puerta pudo cambiar.
Comprueben en su tarjeta de embarque los posibles cambios de puerta.
Agradecemos su paciencia.
Oye, estaba pensando,
¿por qué no vamos en taxi a la ciudad
y vienes a cenar?
- ¿Sí? - Sí.
Sé que a Priya le encantaría verte,
y a Abe le encantaría contarte todo sobre la Estatua de la Libertad.
- Es tentador. - Vamos.
No, gracias, hombre.
- ¿En serio? - Sí.
Bueno. Al menos tomemos un taxi de vuelta a la ciudad,
y puedo dejarte en la estación para que tomes el tren al norte.
¿Sabes una cosa? Creo que voy a quedarme un rato aquí.
¿En el aeropuerto?
Sí. Me gusta estar aquí.
Conoces a la gente más loca.
- ¿En serio? - Sí.
- Mierda. - ¿Qué te pasa, hombre?
- Lo lamento. Mierda. - ¿Por qué lo hiciste?
Por la abuela, el restaurante. Era lo mejor
- que te había pasado, dijiste. - Era...
Sí, pero era diferente. Tenía 18. Necesitaba orientación.
No, lo sé. Tiene sentido. Lo lamento.
- Esto es violencia. - Lo sé.
Pensé que te animaría... No sé.
- Está bien. - ¿Estás bien?
¿Puedo ver? Lo tienes colorado.
Sí. Porque me diste una bofetada.
- Perdón. - ¿Puedo darte una?
No.
Lo lamento, hombre.
Ven aquí.
Te quiero, hombre.
Yo también.
Voy a estar bien.
¿Lo sabes?
¿Estás seguro?
Perdón.
No habías terminado.
Bueno.
Nos vemos, primo. ¿Sí?
Nos vemos.
¿Hola?
¿Hola? ¿Chicos?
- ¿Hola? Yo... - Hola.
Hola.
- Estás de vuelta. - Ven aquí.
Hola, querido.
Hola.
- Hola, dulzura. - Te quiero, te quiero.
UN DOLOR REAL
UN DOLOR REAL
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