All language subtitles for The.Continental.2023.S01E02.Night.2.Loyalty.to.the.Master.1080p.PCOK.WEB-DL.DDP5.1.x264-NTb

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Original subtitles

Previamente en The Continental...

Lo que Frankie se llevó es muy importante.

Encuéntralo. Si no lo haces,

caerá sobre vosotros todo el peso de esta institución.

¿Dónde está la prensa?

La cogió Frankie.

¿Pensabais poder engañar a la Alta Mesa? Qué estúpidos.

Tráfico de armas, supongo. ¿Os conocisteis bien estando allí?

Si necesitara la protección de alguien,

siempre elegiría a Frankie.

Se lo prometimos a papá.

Era su dojo.

Ahora es un pozo sin fondo que no quieres soltar.

No deberías haber venido, Winston.

Ahora debemos huir todos. Puedo ayudarte.

A ambos. Confía en mí.

¿Abandono el caso y volvemos

a la cama como si no hubiera pasado?

¿Solo soy sexo?

Estoy buscando al proveedor.

Francis Scott. Es un fantasma.

LO SIENTO MAYHEW

Aquí no tenemos autoridad.

Hay que externalizar. Quizá un huésped esté libre.

Los mellizos.

Tráemelos.

Tenéis que cuidar el uno del otro.

Me quieren a mí. Y esto.

¡Frankie!

Necesito armas.

Un montón de armas.

EL BRONX 1955

Dame el trapo.

Déjame a mí.

Ni de coña.

Dijiste que lanzaba bien la pelota.

¿Quién te eliminó dos veces hace poco?

Insiste con eso y no te dejaré hacer una mierda.

No es la única razón.

¿Porque soy pequeño?

Putos críos.

¿Para qué me has traído?

-¿Para sostener el trapo? - Vale.

Está bien.

Más te vale ser el puto Whitney Ford

o Cormac nos partirá la cabeza.

Cuidado con la mano.

Venga.

Corre.

WALTER'S MODA EXCLUSIVA

Hay gente dentro.

Corre.

Frankie, hay gente dentro.

Winston, ¡corre!

Hola.

-¿Es el hermano? - Sí, es él.

Efectos personales.

Gracias, Ezra.

Tenemos poco tiempo.

Siento no haber podido darte un hijo.

Ese nunca fue tu destino,

mi dulce Yen.

Al parecer, mi mayor arma letal

solo es capaz de arrebatar vidas.

Entonces, ¿por qué se me castiga?

¿Castigarte?

No, Yen.

Esto es un honor.

Ahora todos debemos sacrificarnos.

Has ido más allá de tu deber para con la causa.

Ahora, al fin, te pedimos que prestes un último servicio.

Y, después,

tu amor será eterno.

Pongámosla ahí.

¡Eh!

¿Qué coño hacéis en mi dojo?

¡Eh!

Esa cosa no es mía. Os habéis equivocado.

¡Oye! Que no es mía.

¡Eh! ¿Para quién trabajas?

Para ti no, zorra.

Burton, ¿verdad?

Joder.

No mentían, eres rápida.

¿Eres nuevo?

¿Chen lo sabe?

Chen ya no está.

Nuevas reglas. Mis reglas.

En este barrio, todos reciben una máquina de tabaco.

Mi padre y Chen tenían un acuerdo.

Él no se metía en lo nuestro ni nosotros en lo suyo.

- Es algo más complejo que eso. - Pues...

Esta es mi regla.

Si te metes con mi local, te metes con mi familia.

Soy un hombre de negocios.

Tú una mujer de negocios.

Concéntrate en tu negocio,

no en recoger cristales rotos.

¡Weiko!

Hola. Soy yo.

-¿Qué? - No coges el teléfono.

A ver, ¿qué coño estás haciendo?

Es martes.

El puto martes.

¿Sabes? Esto es a lo que me refería.

Crees que puedes venir aquí, dejar un expediente y...

Intento ayudarte con tu investigación.

Pensé que lo agradecerías.

Tu chico ha desaparecido. Puedes dejar de buscar.

No necesito tu ayuda, y no ha desaparecido.

-¿No? - No.

¿Seguro? ¿Lo has visto?

- No. -¿Y cómo lo sabes?

Una corazonada.

- Una poli y una corazonada. Qué original. - Que te den.

Dime por qué estás obsesionada con él.

Teníamos un trato. Yo no pregunto por tu familia...

- Esto es distinto. - Para nada.

No te metas en mi vida.

- No he venido a discutir... - Sé a lo que has venido.

-¿Ah, sí? La relación perfecta. - Sí.

Vale.

Lo personal, al margen. Entendido.

- Sí. No. - Ven aquí.

Lo siento.

¿Diga?

Soy yo.

¿Francis Scott?

¿Seguro que es él?

No.

Solo... espere un momento. Voy para allá.

Gracias.

Mira, puede que esto no alivie el dolor, pero...

dicen por ahí que Frankie rio el último.

La caja estaba vacía.

¿Qué quieres decir con que estaba vacía?

Quiero decir que no encontraron aquello por lo que lo mataron.

Todo se hace según las reglas de Frankie.

Creo que alguien debería decir unas palabras.

- Puedo decir unas... - Voy a matar a Cormac.

Y os necesito a todos.

Estaba pensando más bien en una oración o algo así.

Cormac está a otro nivel, Winston.

Basta con escupir en su porche

para tener encima a todos los frikis del hotel.

Es justo a lo que voy.

La prensa no ha aparecido.

Irán a por todos los que lo conocían.

No hemos tenido nada que ver.

Está desesperado. Hay que atacar antes.

Démosle lo que quiere. Que el problema muera con Frankie.

No la tengo.

Y no tengo ni idea de dónde la escondió.

Y nos matarán a todos antes de darse cuenta.

No es cargárselo y punto. Tendríamos que ocuparnos del Continental.

¿Un ataque?

¿Contra todo el hotel?

Escuchad.

Si matamos a Cormac,

no solo le quitamos la vida.

Le quitamos la puta casa y todo lo que conlleva.

Incluyendo su control del tráfico de armas.

Exacto. Todo se hará a través de ti.

Ya no serás un intermediario fuera del sistema.

Serás el sistema.

¿Cómo vamos a creer que un tío con pañuelito puede lograr eso?

Es fácil. Porque conozco a Cormac.

Sé cómo trabaja,

cómo piensa, cómo manipula a la gente.

Porque, de niño, lo hizo conmigo y con Frankie.

Éramos sus recaderos.

Creíamos que era un dios.

No basta con eso.

También tengo mucho dinero.

Dinero suficiente como para crear un ejército.

Quería empezar una nueva vida con él.

¿Dónde está Frankie?

¿Qué ha dicho?

Quiere saber dónde está Frankie.

Frankie.

Espera...

Yen, para.

Soy Lemmy, vamos a... ¡Joder!

Mira...

Vale. Espera.

Espera un momento.

Déjame que te lo explique.

No había tiempo.

Tenía que actuar deprisa, ¿vale?

Yen.

-¡Yen, para! ¡Para! -¡Para, Yen!

¡Apartaos!

No tenías derecho.

Lo sé.

Lo siento.

Quieta. Déjalos.

Yen, lo siento.

Yen, espera.

¿Qué...?

Perdona.

Si queremos atacar el Continental,

la vamos a necesitar.

Francis Patrick Scott.

Sí.

Vale, pero ¿dónde está ahora?

Ezra, ven aquí.

¿Sí?

¿Dónde está el del cajón 101? Francis Scott.

No sé. No lo he etiquetado yo.

¿No es tu letra?

No.

Lamento la confusión. Tenemos mucho lío.

En invierno se acumulan los cuerpos. Estamos colapsados.

La llamaré cuando aparezca.

Hágalo.

Gracias.

Oye, Ezra.

¿No etiquetaste tú a Francis Scott?

No.

Interesante.

¿Eres ayudante del forense?

Es un escalón por encima de gasear cachorros en la perrera, ¿no?

No me puedo ni imaginar las cosas raras que deben de pasar en este sitio.

Seguramente no querrás que husmee por aquí, ¿verdad?

No me intimida, señorita.

¿Y ahora?

¡Joder!

¿Qué tal esto?

Dejaré que sigas haciendo lo que sea que haces aquí abajo

si me dices quién vino a recoger el cuerpo.

No sé cómo se llama.

De vez en cuando le envían aquí contrabando del extranjero.

No hago preguntas.

Esto no viene del extranjero.

Llegaron con un fajo de dinero en efectivo,

querían incinerarlo.

Bonito reloj.

-¿Llegaron? - Sí.

Eran dos. A uno no lo había visto nunca.

El hermano del muerto, supongo.

Un pijo de fuera.

¿Cómo se llama?

No lo sé.

¿Y qué sabes?

Conducían una furgoneta Volkswagen verde.

Creo que viven en Chinatown.

Si recuerdas algo más, sabes dónde encontrarme.

Un talento extraordinario.

El mérito es suyo por haberlo descubierto.

En las crisis, todos somos glotones a nuestra manera.

Tú te atiborras de violonchelistas,

mientras que yo prefiero vituallas más tradicionales.

- De haber sabido que venías, habría... -¿No me esperabas?

¿Después de lo de anoche?

Y estás comiendo.

Mucha celebración considerando tu reciente racha de fracasos.

- Solo es un capricho. -¿Un capricho?

¿Crees que, en las grandes historias de supervivencia,

los campeones que vencieron a la muerte

lo hicieron dándose caprichos?

Solo sugería que...

¿O sería la amenaza del hambre, las inevitables violaciones y los saqueos,

la erradicación de su linaje

lo que motivó a esos hombres para escapar de las llamas?

¿Sabes? Es comprensible.

Los que vienen de familia rica como tú

suelen buscar consuelo frente a la adversidad.

Quizá es hora de afrontar el desconsuelo, ¿no?

La insatisfacción es el gran ecualizador.

Porque la que liasteis anoche ha hecho

que el robo de la prensa llegue a oídos de la Alta Mesa.

- La encontraré. Tengo a mi gente... - Eres un inepto.

Tu propia gente te está robando.

- Quiero los recursos de la Alta Mesa. - Tres días.

Tienes tres días para localizar la prensa

y poner a los responsables de rodillas.

Si fracasas, la Alta Mesa declarará un interregnum,

y te destituirá hasta nombrar a un sucesor.

Tu jaula de oro se contraerá hasta aplastarte.

Que aproveche.

Joder.

¿Ahora qué, señor?

¿Ahora?

Sigo pensando en esa cara.

Strike.

Vamos a pensarlo. ¿Qué tenemos a nuestro favor?

Para empezar, los asesinos de ese hotel

son hombres y mujeres. Sangran igual que nosotros.

Y no nos estarán esperando, ¿verdad?

Nadie ha atacado antes el Continental.

Ya, porque es una puta locura.

Necesitaremos más dedos para todos estos gatillos.

¿Tienes más amigos soldados?

Que pueda meter en esto, no.

La mayoría está intentando recuperarse.

Los que se ensuciarían las manos ya se han unido a Cormac.

Va a ser jodido encontrar a gente que no esté ya con él.

Pero alguien habrá.

Bueno, está Gene.

¿Jenkins?

-¿El amigo de papá? - Sí.

Hace un tiempo tenía una habitación allí.

Vale.

Es un comienzo.

Lou, ¿tú qué piensas de todo esto?

Ayudaré. Dios sabe que lo vais a necesitar.

Pero no apretaré ningún gatillo ni asaltaré el castillo.

¿Qué?

Siempre está Mazie.

No es muy amiga de Cormac.

Sí, el año pasado nos compró algo, o al menos eso creo.

No la he visto en persona.

Tiene algo montado en el Bowery.

Nadie sabe en qué consiste ni con quién trabaja.

Dicen que tiene un ejército invisible,

que es la reina del crimen.

A ver. Es el apodo que le he puesto yo,

pero compite contra Cormac.

¿Y no la ha liquidado?

No es fácil liquidar algo cuando no sabes qué vas a liquidar.

El grupo de Mazie no se asocia con extraños.

Si no eres del Bowery, puedes olvidarlo.

Me arriesgaré. ¿Qué parte del Bowery?

Te diremos dónde hicimos la entrega,

pero limita tus expectativas.

Esa gente no respeta las normas.

SE BUSCA

ABUSO SEXUAL DE UN NIÑO MENOR DE 12 AÑOS

Papá, son las cosas de Charlie.

Lio, ayer casi hizo que me mataran.

Además, me debe un montón de dinero.

Recuerda: cuanto más pesado, mejor, cuanto más brillante...

¡A la caravana! ¡Venga!

Anda, mira quién está aquí.

Miles, Miles, Miles.

Ponte cómodo.

Estaba en un pícnic.

¿Quieres un poco de vino?

He traído la mira que querías cambiar.

Directo al grano.

Qué divertido.

¿Qué?

No tiene nada roto.

Funciona bien.

No, definitivamente esa mira no está bien.

De eso no hay ninguna duda,

aunque no tengo claro qué le pasa.

Lee el número de serie.

¿En serio, Miles? ¿Un examen sorpresa?

Me espero al de recuperación.

¿Cómo está Lou últimamente?

Está bien.

¿De verdad?

¿Ya no le aflige la ausencia de vuestro padre?

No digo que lo haya superado.

Quizá contarle la verdad ayudaría. Al menos, una parte.

No he venido a hablar de eso, Gene.

Pero sí para convencer a un jubilado de que se jubile.

De jubilado nada.

- Por favor. -¿Por qué no te buscas una mujer?

- Disfruta de la buena vida. -¿Para qué?

¿Para contarle batallitas

de cuando podía pulverizar un cerebro a 300 metros de distancia?

¿A qué mujer le gustaría eso?

No. Creo que me ceñiré a la vida solitaria.

Tú mismo.

Nos vemos, Gene.

¿Tú en qué andas?

¿De qué hablas?

Venga ya. Te conozco desde que te cagabas en los pañales.

Tienes algo en marcha.

Algo de lo que no puedo hablar.

¿Como qué? ¿El Continental?

Corre el rumor de que hay jovencitos en problemas.

Estamos montando un equipo.

Pero podría ser una misión suicida.

Una locura seguro.

¿De verdad?

¿Una locura?

Suicida o no,

la vuestra es una causa justa.

Si alguien merece ser eliminado,

ese es Cormac O'Connor.

Es el objetivo.

Me pondré gafas.

-¿Qué? - Graduadas.

Vale.

Me necesitáis.

Nadie conoce ese dichoso hotel como yo.

Sus engranajes y demás.

Y te garantizo que nadie conoce a ese hijo de perra como yo.

Nadie que pueda contarlo, al menos.

¿Qué dices?

Vale, estás dentro.

¿Así sin más?

Me has convencido.

Por el amor de Dios.

¿Me la acabas de jugar?

No olvides las gafas.

La madre que me parió.

¿Puedo ayudarlo?

Voy demasiado arreglado.

Busco a una tal Mazie.

¿Señor?

Mazie, la mujer a cargo de lo que sea que es esto.

Me temo que no sé a quién se refiere.

- La persona a car... - Vale, me siento por ahí.

- Gracias. - Pero, señor...

¿Señor?

¿Quería verme?

Por favor.

Aquí no servimos a gente como usted.

Eso está bien.

Porque no me como a gente como yo.

Suelta el cuchillo, guapito.

Mis disculpas.

Tú debes de ser la mujer que busco.

Y tú debes de ser el hijo de puta que todos andan buscando.

Aquí no está.

Revisad por ahí.

¿Qué cojones...?

¡QUE TE DEN!

No, que te den a ti.

Separaos.

Los hombres que vienen a verme

suelen querer que los ayude de una u otra forma.

Cuando tu hermano robó la prensa

y tú irrumpiste en la ciudad,

supuse que era bastante probable

que llamaras a mi puerta.

Lamento tu pérdida, por cierto.

¿Qué sabes de mí, Winston?

Dicen que tienes un ejército.

Y que, a diferencia de los demás,

no estás a las órdenes de Cormac.

Necesito saber cuál es tu tarifa

y cuándo puedes empezar.

Pensé que serías lo bastante listo para saber que paso de los dólares.

Así es como mantengo mi independencia de hombres como Cormac.

Bueno... Tengo muchos recursos. Dime qué necesitas.

Amor.

¿Amor?

A los hombres que forman mi rebaño

puedes cruzártelos por la calle

sin verlos siquiera.

Son invisibles,

sin autoestima.

Pero si coges a esos hombres

y les devuelves su humanidad,

¿sabes lo que te dan a cambio?

¿Qué?

Todo.

Y de pronto, esa misma invisibilidad,

la aceptan.

Porque ya no necesitan que los vean.

- Porque... - Se ven a sí mismos.

Amor.

¿Lo vas pillando?

Soy hija de gente rica.

No quise su dinero ni quiero el tuyo.

Cuando un hombre me pide ayuda, solo tengo un requisito.

Tiene que contarme su historia.

Soy el hombre que va a matar a O'Connor.

No.

No.

Demasiado fácil.

¿Por qué eres el hombre que va a matar a Cormac O'Connor?

Al parecer, tu visita no era predecible solo para mí.

Lo estamos resolviendo.

¡Venga ya!

Hora de irte.

Pero todavía no me has dicho tu precio.

Algo habrá.

Es difícil elegir un regalo para mí.

Te irás por otro camino.

Bajará enseguida.

El Todopoderoso hizo el mundo en seis días

y, en en el séptimo, descansó.

La Alta Mesa nos ha dado tres días

y ni un minuto de descanso.

Sabed que, si caigo,

os llevaré a todos conmigo.

¿Entendido?

Vuestro fracaso me humilla,

y no es ningún secreto lo que les hago a los que me humillan.

Ahora largaos para que pueda rezar.

Ya es bastante sacrilegio que estéis aquí.

Me sorprende que no estéis ardiendo.

Ayúdame.

Ayúdame.

Ojalá tuviera la respuesta.

No hablaba contigo.

¡Joder!

Por Dios.

Perdona, Winston.

Un "hola" me vale la próxima vez.

¿Qué coño ha pasado aquí?

Frankie no devolvió lo que sea que robó.

Los cabrones han reventado todo buscándolo.

Llevo horas escondido.

Siento lo de tu hermano.

Esta vida no es fácil.

-¿Sabes algo de Charlie? - No, joder.

Se largó en cuanto se puso chungo, como siempre.

Y aún debe pagarme el helicóptero.

Claro que sí.

Así que he cogido su Mustang y otras cosas de valor.

Tengo un hijo.

¿Estás bien?

- Hola, ¿todo bien, campeón? - Sí.

Pensé que ya te habrías ido.

¿Para qué lo buscas?

Estoy formando un equipo,

y él siempre dice que tiene a un tío para todo.

Sí, yo soy ese tío.

Joder.

A ver si lo he entendido.

No vas a tocar una pistola,

pero ¿toda esta mierda letal está bien?

Era el código de mi padre, Lemmy. "Sin armas de fuego".

Lo ayudé a construir esto.

No podría vivir de ninguna otra forma.

En el cuerpo a cuerpo o con otras armas, puedes elegir.

Vida o muerte.

Con un arma de fuego, no hay elección.

Solo muerte.

¿Quieres que...? Vale.

Hazme sitio.

¿Por qué lo haces, Lemmy?

- Porque me acojonas. - No.

La misión suicida.

Frankie no te gustaba.

No, pero adoro a Miles.

Lo sé.

Mira todo lo que me ha dado.

Trabajo ahí, como ahí

y duermo ahí.

Ahora es mi trinchera.

Al acabar la guerra,

de no ser por Miles,

no habría...

Lo sé.

Lo de "reina" se queda corto.

No tengo claro lo que he visto,

pero sé que la necesitamos a ella y a toda su gente.

¿Cuánto nos va a costar?

Pues al parecer el dinero no le interesa.

- Solo el amor. - Una hippie asesina, buen oxímoron.

¿Y esto?

- Fíjate tú. -¿Lo hizo Frankie?

Gracias, Yen.

¿Crees que se apuntará?

Crucemos los dedos.

¿Gene?

¿Coincide con lo que recuerdas?

Frankie hizo un buen trabajo, pero es un bosquejo, no un plano final.

En ese edificio hay de todo,

desde puertas secretas hasta cristales blindados.

Quién sabe qué más tendrá Cormac ahora.

- Aquí. - La armería.

El Santo Grial.

¿El Santo Grial para quién?

Para quien llegue antes.

¿Qué pinta una armería en un hotel de asesinos?

Los malos temen que vengan a por ellos,

ya sean polis u otros malos.

La armería les permite conciliar el sueño.

Necesitamos un topo.

Quizá fuera posible hace años,

pero ahora solo hay dos tipos de personas ahí dentro.

O muy malas para confiar en ellas o con el seso sorbido por Cormac.

Ya no es un puto club, sino una secta.

Tiene que haber un talón de Aquiles.

Pues mientras lo encontráis,

yo tengo que recoger algo.

¿Yen? ¿Me echas una mano?

Mano izquierda, rojo.

- Qué flexible. Lo haces muy bien. - Lo ha logrado.

Otra vez: mano derecha, rojo.

Mano derecha, rojo.

Pon tu mano...

- Sí. Bien. -¿Habéis invitado a alguien?

Vale.

Joder.

Últimamente eres una caja de sorpresas.

Necesito un favor.

Cielo, ¿es KD?

-¿Por qué no vienes a jugar? - Sí, me encantaría.

No puede, cariño, está de servicio.

Otro día. Dame un minuto.

¿Un favor?

-¿Tiene relación con esa llamada? - Sí.

- Qué bien hueles, joder. - A ver.

Tienes a tu mujer a diez metros.

Sé dónde está, baja la voz.

¿Me vas a ayudar o no?

Depende. ¿Qué quieres?

Tengo que encontrar una Volkswagen verde en Chinatown.

-¿Sin una orden? - Sí, sin una orden.

Pues lo siento, pero me excita un poco

que ahora quieras saltarte las reglas.

¿Sabes qué?

Yo no jugaba con mi familia. El Twister parece díver.

Vale, vale. Te ayudaré.

Me alegro de verte, Janice.

Quizá la próxima vez, ¿vale?

Vale, hasta otra.

Cielos.

La hostia.

Necesito que me digas que vas a ceñirte al plan.

¿Qué vamos a hacer?

Uno de mi pelotón me debe un favor.

Ha dejado un vehículo lleno de material.

Walkie-talkies, monitores... De todo.

¿Me estás escuchando?

No escucho con los ojos.

Voy a saltar la valla y a coger la furgoneta.

¿Qué tengo que hacer yo?

Conducir la furgo de vuelta.

Qué mierda de plan.

¿Me has traído hasta aquí para que conduzca la furgo?

Quiero que juegues en equipo.

¿Vale?

EL MEJOR BOXEADOR MUHAMMAD ALI

¿La pelea del siglo?

No.

Su auténtica pelea del siglo

fue negarse a ir a Vietnam.

El Gobierno intentó destruirlo,

le impidieron boxear, le cayeron cinco años de cárcel,

y él luchó contra eso

en la cima de su carrera.

Fue hasta el Tribunal Supremo y ganó.

No fue a la cárcel ni tampoco a Vietnam.

Banghiang.

¿El río Banghiang?

Sí.

Pero Frankie y yo llamábamos así al día más ruidoso de la guerra.

Salvas de cañones de 20 milímetros.

Helicópteros de combate, bombarderos B-52.

No oías ni al que tenías al lado.

Nuestra unidad quedó atrapada en el medio, no podíamos escapar,

la radio no funcionaba y el enemigo avanzaba.

Solo podíamos rezar.

Y lo hicimos, puede que durante horas.

Hasta que pude oír a Frankie hablando con Dios.

No había más bombas

ni helicópteros.

Silencio total.

Fue una sensación rarísima.

Como si la guerra se hubiera acabado de golpe.

Y, cuando volvimos a la base,

vimos que la guerra había parado porque...

transmitiéndose al mundo entero,

Ali estaba peleando contra Frazier en el Madison Square Garden.

Todos dejaron de matarse el tiempo suficiente para escucharlo.

Frankie y yo

nos sentamos junto a la radio

y compartimos algo que ninguno de los dos había sentido antes.

Un momento de paz.

Porque, a ambos lados, no había ningún enemigo.

¿Has entendido lo que te he contado?

Nunca te di las gracias.

¿Por qué?

Por ayudar a Frankie a traerme aquí.

Es la señal.

Si pasa algo, vete sin mí.

Mierda.

Hola.

¿Qué pasa? ¿Ha habido un apagón?

Sí.

Nadie ha avisado en la radio.

Qué raro. ¿Está seguro?

¿Puede salir del vehículo?

¡Oye!

Mierda de plan.

¡Eh!

¡Espera!

¡No, para!

El mejor momento del día.

Me halagas, Charon.

¿Otra carta para tu padre?

Sí.

Le estoy contando lo brillante que eres.

Seguro que no tanto como él.

Ese edificio de ahí.

Es desde donde puedo hacer más daño.

Parecen apartamentos.

¿Podremos encontrar uno vacío?

Eso déjamelo a mí. Soy tu hombre en el exterior.

Preocúpate por los de dentro.

¿Has pensado en dejarlo?

-¿El hotel? - Sí.

Hay mucho que vivir ahí fuera.

Cierto.

Pero el señor O'Connor no sobreviviría sin mí.

Ni tú sin él.

¿Tu padre conoce este sitio?

Por supuesto. Le he hablado de él.

¿Le has dicho la verdad?

¿Tú sabes lo que pasa aquí?

He oído rumores.

Al irme de mi país,

mi padre me dio sus ahorros para que pudiera llegar a EE. UU.

La nueva vida que él nunca tuvo.

Le envié una foto de mí aquí, con la ciudad al fondo.

Y adivina.

Lloró.

Lágrimas de alegría por mi triunfo.

Debes entender que, en mi país, la violencia está desbocada.

Aquí, al menos, el caos está controlado.

Me siento más seguro aquí que en mi país.

Ni me lo imagino.

-¿Recuerdas la luz roja? - Sí.

Si Cormac pulsa el botón, se enciende en todas partes,

incluyendo los cagaderos, y voilà,

matar dentro del hotel está permitido

y nuestro puto plan se acaba antes de empezar.

Si lo hacemos bien,

Cormac habrá muerto antes de pulsarlo.

Para cuando el resto de ese antro

se dé cuenta, ya será tarde.

Tenemos una ventaja táctica innegable.

De acuerdo.

¿Cómo llegamos exactamente a Cormac

para obtener esa ventaja táctica innegable?

Hay dos tipos de personas en el Continental, ¿no?

Malos y sesos sorbidos. ¿Por?

¿Y estos qué son?

Qué perspicaz.

Quería decirte

que me han aceptado en un conservatorio de Irlanda.

Pronto me iré de la ciudad.

Eso te vendrá bien.

Tal vez podrías venir conmigo.

No podría hacer eso.

¿Por qué no?

Cuando llegué aquí,

el señor O'Connor prometió que traería a mi padre

cuando hubiera probado mi valía.

Ese momento se acerca.

Ojalá cumpla su promesa.

El violonchelista solo es un empleado, pero el chaval...

No sé, Winston.

Cormac lleva un tiempo preparándolo.

El riesgo sería mayor.

La recompensa también.

OFICINA DE CORREOS

- Hombre. - Colega.

-¿Cómo te va? - Bien.

¿Preferencias?

Sorpréndeme.

Genial, tío, enseguida.

Querido Charon...

¿Charon?

¿Estás bien?

Sí.

Gracias, Jamal.

No sé cómo responderle.

Estoy sin palabras.

¿Problemas en casa?

Por desgracia, creo que si tu tienda estuviera allí,

hoy no tendrías tienda.

Está yendo a por todo el mundo.

Sin sentido.

Ven conmigo.

Tengo algo para ti.

Te distraerá.

Vamos.

¡Oye! ¡Vuelve aquí!

¡Que pares, joder!

Ven aquí, granuja. ¿Por qué siempre me rompes la ventana?

Quítale las manos de encima.

Entra.

Hay que recoger cristales.

O lo hace él o lo haces tú.

COMIDA CHINA DE NICK SONGJIANG

Ya los has humillado bastante.

Sois todos patéticos.

Idos a casa.

Por favor.

Patas de pollo.

¿Eres el dueño?

Del local no, solo de su gente.

Ya llegan las patas de pollo.

Mi abuela haitiana clavaba patas de pollo en su puerta

para ahuyentar al coco.

Para, niño.

O te arrancaré también el otro brazo.

Los mendigos mancos ganan el doble.

Es irónico, ¿no?

Tenéis el mismo problema.

Cree que es especial.

No sigue las reglas.

Yo le doy un propósito.

Tirar piedras a mi dojo.

Los dojos son japoneses. Esto es Chinatown.

A tu padre le permitían demasiado, ¿sabes?

¿Y eso acaba contigo?

Kwoon.

Bastaba con usar la palabra correcta:

kwoon.

¿Ves lo fácil que es?

¿Nos acosas porque se nos ha pasado una especificidad cultural?

Os habéis ido de rositas muchos años.

Y me la pela quién fuera tu padre.

¿Por qué no lo admitís de una vez?

Os jode que se ganara cinturones y a la gente.

No podéis soportarlo porque era negro.

Queréis convenceros de que os robamos algo,

de que no lo ganamos honradamente porque somos diferentes.

Mi padre construyó ese local derrotando a los mejores

y viviendo honorablemente.

Desconoces muchos detalles de esa historia.

Tú eres el ladrón del barrio.

El parásito.

Clava tus patas de pollo en la puerta,

que viene el coco.

Has dejado de fumar, ¿no?

Llevar un pequeño negocio tiene sus complicaciones, ¿no, Lou-Lou?

No sabía que tenías una habitación en el Continental.

No a todo el mundo le gusta contar hasta el mínimo detalle.

¿Hay algo más que mi hermano sepa y yo no?

Es difícil saberlo.

Tendrías que preguntárselo a él.

Disculpa.

¿Qué tiene ahí, señor cartero?

Nuestra ventaja táctica.

Se ha interrumpido el servicio.

-¿Me entiende? - Entendido.

Salgan. Autobús fuera de servicio.

¿En serio?

- Me están esperando. -¡Fuera!

Ya han oído a la señora.

Tú no.

Siéntate.

¿Quería verme, señor?

¿Sabe que he aceptado una oportunidad en otro sitio?

El conservatorio.

Lo he oído.

Felicidades.

Gracias.

No es habitual ver por aquí a alguien

interesado en la educación superior.

Quiero que sepa

que, si bien breve, aprecio el tiempo

pasado aquí.

Me dijeron que lo trajera.

¿Quiere que toque algo para usted?

Háblame del conservatorio.

¿Es el Canterbury?

¿El de la colina con vistas a Cork?

- Ese es. ¿Cómo...? - He hecho algunas llamadas.

Bueno, una llamada.

He intercedido por ti.

Gracias otra vez, señor.

¿Te sorprende el alcance de mi influencia?

Estoy seguro de que Charon te habló de mi lado caritativo,

sobre todo con los que prueban su valía.

Lo ha hecho, sí.

Sé que se siente en deuda con usted por lo que ha hecho

y lo que le queda por hacer.

Me alegro de oír eso.

Solo es un niño, así que a veces me preocupa

que no aprecie completamente todo.

Pues lo hace.

Debería haberlo oído

cuando le propuse ampliar sus horizontes.

Fue inequívoco.

Insistió en que su futuro está aquí.

Con usted.

Únicamente.

Quizá puedas tocar algo

que transmita esa fidelidad,

ese compromiso.

¿Se te ocurre algo?

Esto es de Don Giovanni.

El tema de la ópera es

la lealtad al amo.

Maravilloso.

Aquí está bien.

Charon.

Me alegro de volver a verte.

¿Está buscando vengarse?

No.

Se trata de hacer justicia.

Y esto es solo una conversación.

Relájate.

Solo tengo curiosidad por saber qué ha dicho Cormac de mi hermano.

Dijo que era un pésimo ladrón.

Frankie ya robaba a Cormac antes de que lo conociéramos.

De hecho,

así es como lo conocimos.

¿Los pillaron robando?

De niño, Frankie hacía trabajillos como cobrador.

Le daban una lista los sábados

y él iba recorriendo el barrio.

Todos pagaban sin hacer preguntas.

Frankie empezó a mangar un poco,

no tanto para llamar la atención,

y la situación se mantuvo unas semanas.

Hasta que, una noche, estalló el parabrisas.

Vivíamos en un coche.

Y nos arrastraron por los cristales rotos,

por todo el asfalto, hasta los pies de ya sabes quién.

¿Qué hizo él?

Recuerdo que me pareció el hombre más terrorífico que había visto.

Lo primero que hizo

fue decir que mis zapatos estaban rotos,

como si me faltara amor propio.

Y luego preguntó de quién había sido la idea de robarle.

Frankie intentó colarle una bola, pero yo le conté la verdad.

Había sido idea mía.

En ese momento, vio algo en nosotros.

Ese fue el principio y el final.

¿Qué van a hacer conmigo?

Ayudarte.

¿No notas que necesitas ayuda?

En mi caso,

me metieron en el sistema y luego me enviaron lejos.

Y me inventé una nueva persona, alguien de quien disfrazarme,

pero era una mentira

para esconderme de mi vergüenza,

porque lo cierto es que nunca escapé de Cormac.

Él decidió cómo sería mi vida,

y ahora te está haciendo lo mismo a ti.

Sigue tocando.

Sigue tocando.

Todos echarán de menos tu música.

Me pido repetir el tiro.

¡Únete al club,

hijo de la gran puta!

Me dejas sin respiración.

Acabo de saber que Cormac ha matado dentro del hotel.

No hagas nada.

No se lo digas a nadie.

Que se devoren entre ellos y la prensa aparecerá.

Puede parecer que no tenemos nada en común.

Créeme.

Tenemos más en común que diferencias, Charon.

Por desgracia, tengo bastante claro lo que nos espera.

Lo que te pido que hagas no es fácil.

Puede que se oponga a todo lo que defiendes,

tu lealtad y tu honradez,

y supondrá guardar secretos, contar mentiras,

romper promesas y sacrificar todo lo que te ha prometido,

como traer a tu padre al Continental, por ejemplo.

¿Alguna vez os castigó?

Cuando os conocisteis, cuando os pilló robando.

Al día siguiente, mientras resumía un libro en clase,

entró un hombre aterrador que no había visto antes.

Golpeó una caja contra la mesa de la profe

y me dijo: "Abre la puta caja".

¿Sabes qué había dentro?

Un par de zapatos nuevo.

Una figura paterna debe enseñarte qué son la lealtad, la familia,

las relaciones y los negocios.

Puede que Cormac lo predique, pero solo le importa una cosa.

Él mismo.

Tarde o temprano, tendrás que elegir:

o tú o él.

Te ofrezco poder decidir

quién quieres ser antes de que sea tarde.

Nuestro amigo del chelo.

El virtuoso entre virtuosos.

Resulta que era muy desleal.

Intentó robarme.

Y estoy harto y cansado de que intenten robarme.

Confesó.

Como puedes ver, ha sido un golpe duro.

Semejante abuso de confianza

me hace estar más agradecido

con los que sí son leales.

Y teniéndolo en cuenta...

quiero que el próximo músico del hotel

sea alguien que conozcamos.

Un artista de reconocimiento internacional

y, a la vez,

alguien que encaje más como un miembro de la familia.

Exacto. Tu padre.

¿Qué instrumento tocaba tu padre?

El violín.

Señor...

Winston Scott ha creado un equipo.

Quieren matarlo.

¿Y cómo lo has sabido?

Ha pedido mi colaboración.

¿Y qué has sentido?

He sentido

- que era una oportunidad. -¿Para qué?

Una oportunidad para ascender.

-¿Aquí, conmigo? - En efecto, señor.

Buen chico.

¿Puedo preguntarle algo, señor?

Claro.

¿Qué intentó robarle Thomas?

A ti.

Lealtad.

Subtítulos: Facundo Ortiz

Supervisor creativo Carlos Berot

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