All language subtitles for Proibito (Mario Monicelli, 1954)

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Original subtitles

Gracias, buen viaje.

Perdone el retraso.

- Le manda mi madre? - S�.

Hijo.

Hijo m�o.

Bienvenido a casa.

El Se�or ha sido bueno conmigo, ha respondido a mis plegarias.

Ven, vamos.

Qu� le debo?

Nada.

Pues gracias.

Deja que la lleve.

Est�n inquietos.

Est�n acostumbrados a tratarte como a uno m�s, pero ahora...

Es que soy uno m�s, madre.

Habr�a querido que encontraras la casa m�s ordenada.

Madre, te escrib� que quer�a vivir en la casa parroquial.

Lo s�, pero es imposible. Tienes que ver en qu� estado se encuentra.

Lo mismo que la iglesia.

Hace casi ocho a�os que est� deshabitada,

desde la muerte del pobre Don Mariano.

Quiero vivir en la casa parroquial.

No estar� tan mal.

Vamos a ver.

Te acuerdas?

De peque�o siempre ven�as a jugar aqu�.

Por desgracia, ahora est� muy deteriorada, despu�s de tantos a�os.

Haremos que vuelta a estar como antes, ya ver�s.

Qui�n eres t�? No te conozco.

Soy Antioco.

Seguramente todav�a no hab�as nacido cuando me fui.

Pero seguro que conozco a tus padres.

Es el hijo de Pasca,

el ni�o que ayuda a misa el domingo a Don Giuseppe.

Son veintiuno.

No funciona.

- Aqu� no hab�a una estatua de San Antonio? - S�.

Y d�nde est�?

La cogi� Nicodemo Barras.

Por qu�?

Para qued�rsela.

Puesto que la iglesia se hab�a quedado sin sacerdote,

dijo que en su casa estar�a m�s segura.

Ves en qu� estado se encuentra?

De todas formas, me arreglar�.

Querr�s un sacrist�n.

No querr� nadie,

- ni siquiera Martino, que vive de limosna. - Por qu�?

Todav�a no le conocen, no saben de qu� parte est�.

Quieren tenerme a prueba?

No, no es eso, entender� con el tiempo.

Esperemos. T� s� me das tu confianza?

- Sabes rezar el rosario? - S�. - Bien.

Entonces, adelante.

Despu�s del rosario, nos pondremos a trabajar.

Tienes que conseguir una carretilla.

Quiero traerme una cama. Vamos.

No habr� mucha gente

para el rosario,

hace tantos a�os, que han perdido la costumbre.

Pero el domingo estar�n todos.

No te preocupes. S� que no ser� f�cil.

- Dios me ayudar�. - S�, todo ir� bien.

Qu� ha pasado?

- Qu� eran esos disparos? - Yo no he o�do nada.

Don Paolo?

Tambi�n lo ha o�do?

- S�, d�nde ha sido? - No s�, por aqu�.

Tengo miedo.

En casa no hay nadie,

mi padre est� en Nuoro.

- Eres Agnese? - S�.

Agnese Barras, la hija de Nicodemo.

- Por qu� ladra ese perro? - Estar� ah� abajo.

Se lo ruego, no me deje aqu� sola.

Perdone.

Cavino!

Qui�n es usted?

El nuevo p�rroco.

Don Paolo Solinas.

Est� muerto.

Le hemos reconocido.

Le dio de lleno la coz de un caballo.

Luego le pas� por encima.

Hab�a venido a robar y ha encontrado su fin.

Qui�nes sois vosotros?

- Mattia Museddu. - Nanni Carras.

Simone Peru.

Son hombres de mi padre.

Le hemos reconocido por la ropa, es Bartolomeo Casu.

Era un ladr�n.

Vosotros id por detr�s del bosque.

Si los animales se asustan y se van al bosque

no los recuperaremos jam�s.

Es por el muerto el servicio en la iglesia?

Hablo contigo.

No, es la primera misa de Don Paolo, el nuevo p�rroco.

Ha sido el primero en ir corriendo esta noche, no lo sabe?

Brigada, dicen que el muerto sigue en el mismo sitio.

Nicodemo Barras no lo ha tocado.

Ah, esta vez Nicodemo hace las cosas en regla.

Menos mal.

T�, ve a la iglesia y en cuanto acabe la misa,

coge al p�rroco y lo llevas donde Barras. Vamos.

Has sido muy bueno conmigo, Paolo.

- Gracias, mam�. - Y yo he estado bien?

Eres un as. Ah, acu�rdate de comprar clavos y cola.

Fuera hay un carabinero que ha venido a llevarte donde Barras.

Te esperan, est� tambi�n el brigada.

Dile que voy enseguida.

- Lo crees necesario? - Claro.

Has faltado tantos a�os que no sabes que en estos asuntos

es mejor mezclarse poco,

sobre todo si est� de por medio Nicodemo Barras.

No estoy de acuerdo.

- Por qu� todos le temen a ese Barras? - Oh, nada.

Entonces?

Saca las herramientas, Antioco, hoy empezamos a trabajar.

- Lo has escrito todo? - Lo leo? - No, deja.

Nada m�s, me parece.

S� lo mismo que vosotros, yo no estaba.

S�lo puedo deciros los da�os que he sufrido,

pero lo que ha pasado, pasado est�.

- Bueno, qu�talo de ah�. - Bien.

Toma.

Mire, patr�n, hab�a llegado hasta Nuraga de San Antonio.

Muy bien. Devu�lvela a la granja.

Y espera un poco antes de darle de beber.

Antes de ahora, ese no se hab�a llevado nada?

Todos somos honrados antes de convertirnos en ladrones.

Buenos d�as, reverendo, soy el brigada Taddei,

- Perdone si le molesto. - Buenos d�as, brigada.

Conoce a Nicodemo Barras?

Ah, por supuesto que nos conocemos.

Saludos, reverendo.

Recuerdo cuando era un ni�o descalzo y sucio.

Tal y como est� ahora, no le reconozco.

No se preocupe por eso,

nuestro Se�or ha dado la vista tambi�n a los ciegos.

Quiere examinar las actas?

La reconstrucci�n de los hechos est� bastante clara,

mire si no tiene nada que a�adir.

- Aqu� no pone nada de los disparos. - Qu� disparos?

O� disparar.

Debe haber abierto el corral y disparado al aire...

...se suelen hacer esas cosas para ahuyentar a los animales.

Pruebe a examinar su escopeta,

tal vez resulte que se han hecho algunos disparos.

Felicidades, reverendo,

me parece m�s un polic�a que un sacerdote.

Me alegro que me lo haya recordado.

Y como sacerdote debo decirle que la estatua de San Antonio

debe estar en su sitio, en la iglesia, no en su casa.

Me la llev� para conservarla mejor,

mi casa es la de un caballero.

Cierto, pero tambi�n la casa de Dios.

- Puedo serle de utilidad? - Cu�ndo ser� el funeral?

- Por la ma�ana, despu�s de misa. - Estaremos all�.

Espere, reverendo, le llevar� a casa.

No, gracias, no se preocupe, ir� por el atajo.

Valor, Ammedda, el Se�or proteja

y acoja el alma de tu esposo.

As� sea, reverendo.

Se llama como su padre.

Le puse su nombre porque se le parec�a.

Ha muerto pobre y honrado.

Mire all�, su capote todav�a cuelga de la pared.

No lo tocar� jam�s, aunque me muera de fr�o.

Se lo dar� a mi hijo cuando llegue a ser digno de su padre

y vengue su memoria.

Nadie es responsable de su muerte, ha sido una desgracia.

S�lo podemos rezar por su alma.

Bartolomeo Casu era un hombre honrado, no un ladr�n.

Rezar� por �l y maldigo al que lo mat�. Asesino!

Asesinos, malditos!

Le han matado, malditos!

Malditos!

Todo lo que hay aqu� tiene que estar colocado esta noche.

- Todo? - Claro.

Algunos tienen las tablas mal y las patas bien.

Los intercambiaremos con

los que tienen las tablas bien y las patas mal.

Pero sabe hacerlo?

No ser� dif�cil.

Le pediremos a San Jos� que nos inspire,

�l era un buen carpintero,

visto que no tendremos otra ayuda.

Don Paolo?

Eh?

Conozco a una persona que podr�a ayudar un poco.

Claro que no ser�a mucho.

Bien, eso es lo que se necesita.

- La llamo, reverendo? - Mm.

Aqu� est�.

Eres t� la ayuda? Muy bien.

Muy bien, d�jame pensar qu� puedes hacer.

Podr�as...

Como ves, el Se�or piensa en todo.

Tengo un trabajo para ti, sabes?

Si�ntate aqu� y recoge todos estos clavos, como hago yo.

Mira.

Ves?

Los metes todos en la caja, entendido?

Vamos, adelante.

Demuestra lo que eres capaz de hacer.

Ah, s�.

Ya est�.

Bueno, mejor que nada.

Seguiremos ma�ana.

Mirad si pod�is mover uno entre los dos.

Perfecto, llev�dmelo a casa. Trabajar� despu�s de cenar.

- Es usted el nuevo p�rroco? - S�.

La familia de Bartolomeo Casu

le pide que celebre el funeral un poco antes de que amanezca,

a las seis, por el bien de todos.

Qui�n es usted, un pariente?

El funeral lo pagamos nosotros. He tra�do el dinero.

As� pagar� todo lo que hay que pagar.

Lo que sobre, se lo da a la viuda.

A las seis en el cementerio.

Por qu� este cambio?

Tiene que venir el brigada desde Baunei

y es la �nica misa de la ma�ana.

Es un consejo que le damos

- en inter�s de todos. - No acierto a comprender.

Yo, en su lugar, lo har�a. Acepta?

No.

Conoces a ese hombre?

S�, el a�o pasado, cuando muri� Ignazio Santeddu,

el funeral lo pag� Costantino Corraine.

No lo sab�a?

Corraine?

Bartolomeo Casu estaba de parte de Costantino.

Tambi�n �l.

Tienes que pararte ah�? Qu�tate de en medio.

Beh?

Hablo contigo.

Por lo general, no pasa nadie.

Venga, �chale una mano. Bonita raz�n.

Y nosotros no somos nadie?

No, pero no les esperaba tan pronto.

Ah s�, eh?

Qui�n te ha dicho que �bamos a pasar por aqu�?

Uno que me ha dado un mensaje.

Vamos.

Dice que Costantino Corraine le manda a decir

que no entre en el pueblo hasta que haya acabado el funeral

o puede ocurrir cualquier cosa.

Para empezar, cualquier cosa mala

te puede pasar a ti ahora.

El mensajero no tiene la culpa.

Me han dicho que diga esto y lo he dicho.

Les he hecho un favor a ellos y a ustedes.

Menos ch�chara y quita ese carro del camino.

Ya me encargar� yo de encontrarte despu�s.

Me llamo Antonio Saccu y vivo en Baunei.

Al final de la cuesta, ya te conozco, no te preocupes.

Tamarin, son cuatro!

Nos han cogido en medio, bastardos.

Bartolomeo Casu,

he venido a decirte que tus amigos no te olvidan.

Has muerto con los ojos abiertos, pero descansa en paz.

Decidle a Columba Casu

que no tendr� que esperar a que su hijo se haga mayor

para que tenga justicia.

Por qu� vienes a turbar la paz de un lugar sagrado?

En nombre de qu� justicia est�s hablando?

S�lo conozco una justicia, la m�a.

No todos somos tan viles como para creer

lo que Nicodemo quiere hacernos creer.

Bartolomeo Casu ha sido muerto a mano armada,

no por los caballos.

Preg�ntele a ellos, lo saben todos.

- Y por qu� no ha hablado nadie? - Por qu�?

T� eres de por aqu�, sacerdote,

pero la ropa que llevas,

y los largos a�os pasados en el continente

te han hecho olvidar muchas cosas.

Ninguno de nosotros cree en la buena fe de la justicia.

As� que la hacemos

nosotros mismos.

Esc�chame, Corraine, escuchadme todos.

No es del todo cierto lo que dices, cr�eme.

Veo aqu� las tumbas de muchos hombres que perdieron demasiado pronto

el afecto de sus seres queridos.

Hombres que no han podido criar a sus hijos,

v�ctimas de esa justicia vuestra.

Si estos hombres

pudiesen hablar,

os suplicar�an

que os pusierais al servicio de quienes tienen el derecho y el deber

de administrar justicia en la Tierra.

Te lo ruego, ten confianza.

Te haces demasiadas ilusiones.

Tus nuevos amigos no son sinceros.

En mi sinceridad s� crees.

- No es verdad? - S�, creemos.

Entonces dame una oportunidad.

Har� saber todo lo que me has dicho

y que se vuelva a abrir la investigaci�n.

Ahora tenemos que irnos.

Mis amigos me llaman.

Pero antes quiero hacerte una propuesta.

Creo en tu buena fe, por lo que necesito que t� mismo

te convenzas

de qui�n de nosotros tiene raz�n.

Te digo que nadie mover� un dedo

contra los asesinos de Bartolomeo Casu

hasta que t� mismo

no seas traicionado por esa justicia que invocas.

Aceptas?

Acepto.

Pero c�mo?

Se han ido ya?

El patr�n est� comiendo, no s� si podr� recibirlo.

D�jalo entrar.

Entre.

Don Paolo ha olvidado

nuestras costumbres.

Es tratado como un forastero.

Si�ntese y si tiene hambre, coma.

No, gracias.

He venido para hablarte, Nicodemo.

Si es por la estatua, la devolver� el domingo.

No se trata de eso.

Entiendo.

Entonces hable.

Preferir�a hacerlo a solas.

Agnese es mi hija y no tengo secretos. Qu�date.

He venido a pedirte ayuda.

A m�?

S�.

Quiero intentar devolver a nuestra gente

la confianza en la ley, ense�arles a no recelar.

Excelente resoluci�n, pero, qu� tengo yo que ver?

Bartolomeo Casu muri� aqu�,

entre tus caballos, entre tu gente.

No puedes hacer nada por ayudar a la justicia?

En otras palabras, tendr�a que hacer de chivato,

si qui�n ha disparado es uno de los m�os

o ir a confesar que he sido yo.

Por lo tanto, fue asesinado.

El d�a que el primer Corraine mat� al primer Barras

no hab�a ley ni justicia.

S�lo miseria, abandono e indiferencia.

Luego, otros hombres se arrogaron ese derecho.

Tambi�n yo, a su edad,

pens� que podr�a romper esta cadena de venganzas.

En realidad �ramos dos, yo y el hombre que vio esta ma�ana,

Costantino Corraine.

Nos juramos amistad como hermanos.

Y luego, uno de una parte y otro de la otra.

Y entre nosotros el recuerdo de los muertos.

S� muy bien que un d�a u otro

un Corraine matar� a un Barras

para vengar la muerte de Bartolomeo Casu.

Y puede que esta vez me toque a m�.

Los hombres de Als est�n condenados a morir con los ojos abiertos.

Usted no puede hacer nada.

Puede que yo no, pero t� s�.

- T� puedes. - Temo que me ha entendido mal.

No s� nada y no le dir� nada a la justicia.

Me ha entendido?

S�, lo siento.

Adi�s, Nicodemo Barras.

Don Paolo?

- Perd�neme. - Qu� pasa, Agnese?

He venido a preguntarle qu� pretende hacer.

Su padre no tiene nada que temer si es inocente.

Lo s�, no me refiero a eso.

Tenga.

Quiz� despu�s de tanto tiempo haya tirado

la otra mitad de esta moneda.

No, la he conservado todo este tiempo.

Era un recuerdo de mi infancia.

Ahora ya no somos ni�os. Usted es mi p�rroco.

No puedo conservar una prenda por inocente que fuese.

- Adi�s, Don Paolo. - Hasta luego, Agnese.

Mira la que ha organizado el cura.

Ha alborotado toda la provincia.

Forense, funcionarios de la prefectura, notario.

Todos sin distinci�n.

- Brigada? - Diga, se�or.

Mientras acabamos aqu�,

por favor, d�jeme a esos dos testigos.

Est� todo hecho.

S�lo que no le he informado al p�rroco de que ven�amos.

Pero seguramente ya le han avisado.

Ese es el �nico que no escapa.

Mientras tanto, eche una mano para el transporte.

- Qui�n, yo? - Le molesta?

No.

Reverendo!

Reverendo!

- Gracias, reverendo. - Vamos. Qu� dices?

Mis hijos y yo estamos a su servicio

por la justicia que al final se est� haciendo.

El d�a que detengan al asesino, yo...

�l sabe la verdad, ha llamado para que vengan

a verlo con sus propios ojos.

El brigada y toda ese gente de la ciudad

est�n en el cementerio. Es �l qui�n ha pedido justicia.

Estar� a su servicio toda la vida.

Qu� est�s diciendo?

Ni t� sirves a nadie ni yo hago justicia.

Es tu derecho obtenerla

y tu deber pedirla a quien puede concederla.

Como tendr�s que responder si tus acusaciones

- son infundadas. - Pero si usted los ha llamado

es se�al de que est� de nuestra parte.

No me malinterpretes, no significa nada de eso.

- Por qu� te has enfadado? - Porque no lo entend�a.

Cree que me puesto del lado de una parte

para ayudar a unos a vengarse de los otros.

Que ya sabemos qui�n tiene raz�n y qui�n est� equivocado.

Perd�name, mam�.

Adelante, Efisio, entra.

Es el padre de Mareddu, el pastor.

- Buenos d�as, reverendo. - Adelante.

Mi hijo Mareddu no se encuentra bien, te ruega que vayas a verlo.

Qu�? Hab�is llamado al doctor?

No, te quiere a ti.

Est� bien, voy enseguida.

Brigada, se est� dando demasiado aire.

Ese cura no va a llevar una vida tranquila.

Esta vez puede que se equivoque.

En mi hoster�a la gente bebe y habla.

Ese cura est� cayendo bien.

Brigada, no he encontrado a nadie.

Peru ha ido a Nuoro, Corras de caza.

Mareddu al m�dico a Orosei.

Ya ha comenzado la estampida.

Ese cura me empieza a gustar.

Ya est�s curado?

Perdona la molestia y la mentira, pero los carabineros

me han mandado llamar.

Y?

Ayer, al bajar del monte, uno de los Corraine me dijo:

''Costantino quiere que vayas a la polic�a

y le cuentes todo lo que viste

la noche que muri� Bartolomeo.''

Le contesto. "Nadie de mi familia ha sido jam�s un chivato".

Y entonces Costantino me dijo:

"Ve al nuevo sacerdote y p�dele consejo

y lo que te diga que hagas, hazlo.'' Y eso he hecho.

Espero que me digas.

Buscamos ayudar a la justicia,

la justicia que vosotros mismos invocasteis.

Eso no significa ser un chivato.

Significa cumplir con un deber.

No es algo deshonroso.

Hablas como el brigada.

Si colaboramos con la polic�a, qui�n nos defender� de los fusiles

- de los Barras? - La ley.

S�, pero soy pobre y estoy solo.

Los Barras son muchos y ricos y la ley est� lejos.

S�lo Corraine podr�a defenderme.

Pero un fusil va m�s deprisa que sus caballos.

Entonces qu� quieres hacer?

Permanecer oculto? Fingirte enfermo? Hacerte el tonto?

C�mo podr� el gobierno ser capaz de hacer justicia

si la gente honrada como t� siempre tiene miedo de hablar

y no quiere ayudarle?

Costantino dijo: "Ve al nuevo sacerdote y haz lo que te diga".

Significa que t� lo sabes.

Dicen que eres justo y sensato, no nos aconsejas mal.

Claro que no.

Tu conciencia no te dice nada?

Haz lo que te diga.

Vamos.

La casa mal cerrada y la filtraci�n de la humedad,

han favorecido la descomposici�n r�pida.

Adem�s, el cr�neo presenta numerosas huellas de zuecos.

Por eso es imposible establecer si la herida de la nuca

ha sido provocada por la coz de un caballo

o por otro cuerpo contundente.

Entonces, el resultado de la autopsia es altamente incierto

pero m�s cercano a la hip�tesis

- de que al hombre lo mat� un caballo. - Exacto.

No hay ning�n otro elemento? Testimonios, indicios?

Testigos se han presentado,

un hecho nuevo en la historia de este pa�s,

pero ninguna sabe nada, ninguno ha visto nada.

Entonces no queda m�s que cerrar el procedimiento,

confirmando la versi�n aceptada en el primer momento.

- Una desgracia? - No se puede hacer otra cosa.

- Hola, reverendo. - Buenos d�as

Una mala noticia.

Como medida de precauci�n

se me ha ordenado que mantenga oculto por el momento

el resultado de la investigaci�n. Lo siento.

- Es tuya, reverendo. - Gracias.

Corraine me manda que te diga que ha esperado, como te prometi�,

pero que ahora, que no hay justicia,

ha recuperado su libertad.

Dile a Corraine que venga a hablar conmigo.

No sabr�a a qui�n dec�rselo, todo esto me lo ha dicho

alguien que no conozco y que estaba en el autob�s.

Escucha.

Don Paolo?

Buenos d�as, Don Paolo.

Quiero hablar con su padre, es urgente.

- Mi padre no est� en casa? - D�nde est�?

Se fue hace m�s de dos horas,

vino a buscarle no s� qui�n.

Me dijo que iba...

De hecho, no me lo dijo.

Mattia, sabes d�nde ha ido el patr�n?

No lo s�, iba con Simone.

Ha dicho que no iba lejos, seguramente a las tierras de pastoreo.

Entonces no tardar� mucho.

Por favor, env�e a alguien a buscarlo

y que le diga que vuelva enseguida.

Eh, ensilla inmediatamente un caballo

y vete a llamar al patr�n.

- Agnese, yo... - Por favor, no se vaya.

Es cierto que ha estado en Baunei?

Han cerrado la investigaci�n de Bartolomeo Casu?

No, todav�a no est� cerrada.

Mi padre me ha dicho que s�.

Han reconocido su inocencia.

Nadie hab�a acusado a su padre.

Pero �l se considera culpable.

Quiero explicarle...

S� lo que va a decirme. No tiene que justificarse.

Adem�s, si fuese verdad, no ser�a culpa nuestra.

S� que no piensa as�, Agnese.

Es dif�cil para m� hablar con usted de estas cosas.

Lo s�, por eso le ruego que no me diga nada.

Pero no me deje sola.

Qu� pasa, amo?

Nada.

Quietos!

Baja el arma, est�s a tiro!

Tira el fusil, Simone.

Y t�, Nicodemo, conserva el tuyo.

Sois cinco contra uno.

No tengo miedo.

Pero es una cobard�a por vuestra parte.

Mira all�.

Te has portado como un cobarde con Bartolomeo Casu.

No te cre�a capaz.

Has acusado de robo

a un inocente

para guardarte las espaldas.

Acusar de robo, t� que me lo has robado todo en la vida?

La libertad, la familia.

Deja el arma.

La levantar�s cuando yo te lo diga.

Qu� es esto, una emboscada?

Date la vuelta.

Tambi�n t�.

Nos enfrentaremos los dos cara a cara, aqu� detr�s en los campos.

- De acuerdo? - Bien.

Dejadlo marchar, ocurra lo que ocurra.

Vamos.

Vamos.

Costantino Corraine, nuestro pacto era cara a cara.

Qu� inutilidad.

Pasarse la vida haciendo cosas in�tiles.

Ning�n trabajo es in�til. Qu� est� haciendo?

No lo s�.

Me dan para bordar desde que era ni�a.

Dicen que es mi ajuar.

Hay cajas llenas de telas bordadas, in�tiles.

Debe casarse, tener su familia, Agnese.

Estoy seguro de que as� ser�a m�s feliz.

Puede que tenga raz�n.

Es usted feliz, Don Paolo?

S�, Dios me ha hecho una gran gracia.

Entonces es usted feliz, pero a costa de la infelicidad de otro.

No, Agnese.

Ama, Don Paolo, corran!

Ama, qu� desgracia. Pobrecillo.

Y bien?

Los hemos cogido detr�s de Agio.

Qu� dicen?

No me han considerado digno de respuesta.

Si quiere probar usted.

Ve al teniente.

T� contin�a.

Entonces?

Hemos detenido a once pastores.

Bien, interr�guelos, haga un careo.

Apri�telos, algo saldr�.

Ha controlado qui�nes no estaban en casa?

No hace falta, se�or teniente.

Se lo puedo decir yo mismo. Todos.

Por qu�? Qu� tienen que esconder?

- Todos son forajidos? - Claro que no.

Y no tienen nada que temer.

Todos saben que Nicodemo Barras ha muerto en un duelo y con qui�n.

- Y qu�? - Ya se lo he explicado, teniente.

Este es un pueblo peque�o

en el que cada familia, de una forma o de otra,

est� emparentada con los Corraine o con los Barras.

Los emparentados con lo Corraine temen las represalias de los Barras

En cambio, los que est�n emparentados con los Barras,

temen que se les interrogue y tengan que dar informaci�n.

Lo consideran deshonroso.

Y usted lo justifica?

No, s�lo trataba de explicarle.

No estoy aqu� para hacer un estudio pol�tico, social o psicol�gico

del ambiente, tengo que capturar a la banda de Corraine.

Mandar� un comunicado a Roma

y pedir� que se pongan a nuestra disposici�n

los medios adecuados.

Batir� la zona mil�metro a mil�metro.

Si es necesario, los detendr� a todos.

Espero que haya capturado a los bandidos

cuando tenga que escribirle a las autoridades.

No ser� empresa sencilla. El obst�culo m�s dif�cil

son los prejuicios, la desconfianza,

el odio que est� enraizado en esta gente

y que s�lo se puede vencer convenciendo,

m�s que con la fuerza.

Buenos d�as, se�or.

Sabe lo que estaba pensando?

Que si no fuese por usted,

tal vez mi padre todav�a estar�a vivo.

Siento que crea eso.

Por lo menos, �l ya no espera nada.

Ahora son otros los que esperan,

y todav�a vendr�n otros.

Es as�, verdad?

Se lo ruego, salga de aqu�.

No, ahora toda mi familia est� aqu�.

Aqu� estoy menos sola que en casa.

Aqu� est�n todos, mire.

No me hab�a dado cuenta.

Es Columba, o m�s bien era, la hermana de mi padre.

Ten�a que casarse con Costantino Corraine.

Lo sab�a, verdad?

S�, recuerdo haberlo o�do decir cuando era ni�o.

S� que se fue de casa y mi padre nunca le perdon�.

De vez en cuando, alguien trae flores a su tumba,

- pero no somos nosotros. - V�monos ya.

Voy a decirle algo terrible.

Ni siquiera soy capaz de sentir dolor por la muerte de mi padre.

En cambio siento una especie de rencor.

Deje que me desahogue un poco con usted.

No puedo perdonarle a mi padre el haberme dejado sola,

con este tremendo legado.

Ahora me toca a m�.

S�, ahora le toca a usted, pero acabar con ese legado de odio.

El Se�or la pone a prueba.

Perdonar es menos f�cil que vengarse,

pero perd�neles.

Si usted perdona, puede que otros la imiten.

- No me har�n caso. - Pero tiene que intentarlo.

S�.

Busquemos juntos traer la paz a este pueblo, quiere?

S�.

Que Dios la bendiga, Agnese.

Si no se matan entre ellos,

esta gente vive por lo menos cien a�os.

Comen poco, no beben.

Adem�s, con todas estas subidas y bajadas,

ejercicio f�sico no les falta.

A las nueve ya est�n en la cama.

En mi pueblo hab�a un cura, tendr�as que verlo.

Ten�a setenta a�os.

- D�nde vas? - Donde el ama.

A estas horas?

Hemos tenido que arreglar a los animales.

- Buenas noches. - Adi�s. - Buenas noches.

Don Paolo todav�a est� despierto.

Me parece que a los setenta,

si sigue as�, llegar� mal.

La viuda de Casu te hace saber que ha hablado con uno de los Corraine

como t� le dijiste. Si sabe algo,

te lo har� saber.

Cu�ndo?

No lo s�, en cuanto tenga una respuesta, te lo har� saber.

Gracias.

Dile a la viuda de Casu que ma�ana

mandar� a alguien.

Y bien? Buenas noches.

Me he encontrado a Simone, de los Barras, viniendo hacia aqu�.

Est�s seguro?

Tambi�n a Nanni Carras y Mattia Museddu.

Se dirig�an todos hacia la casa del ama,

de Agnese Barras.

No te preocupes.

Te dir� un secreto.

Me has dado una hermosa noticia.

Te hemos obedecido,

pero has cometido una grave imprudencia.

El brigada ha encontrado a Mattia.

Concretamente, est� ah� fuera.

Bueno, no tenemos nada que ocultar.

Pod�is decirle tambi�n a �l lo que voy a deciros a vosotros.

Soy la �nica heredera de Barras.

No ha venido nadie a buscarme?

No. Pero qu� pasa?

Pareces preocupado.

Nada, mam�.

Aqu� est�.

ESTA NOCHE EN EL MONTURU

Reverendo, all� hay un caballo para ti.

Hola, reverendo.

Hola.

Es como para asustarse, ver a un cura

al lado de la cama, eh?

No sab�a que estabas enfermo.

No estoy enfermo, es una herida, nada grave.

No te preocupes, no ha llegado todav�a el momento.

Nosotros sentimos cu�ndo se acerca la muerte.

No es verdad, Antonio?

Antonio, no se te ve por el pueblo.

Y puede hacerlo.

Por ahora no tiene nada pendiente con la justicia.

Puedes irte, el reverendo es un amigo.

Antes era amigo de esos del gobierno,

pero ahora ha comprendido c�mo est�n las cosas.

S�, he comprendido que ha sido todo culpa m�a,

no de los del gobierno.

Qu� quieres que hagamos si nadie habla,

y si habla, miente?

Ha sido solo culpa m�a, Costantino.

He pretendido ense�ar la confianza

sin ense�ar antes el amor al pr�jimo.

Pero, por suerte, hay una persona mucho mejor que yo.

Escucha, Costantino.

Agnese Barras te perdona,

y tambi�n est� dispuesta a conocerte.

El s�bado los habitantes de Ar ir�n en procesi�n

conmigo al santuario de San Francisco,

a hacer promesa solemne de olvidar el pasado

y todos los rencores y hacer un voto de paz para el futuro.

Vendr�s t� tambi�n?

Vendr�s?

Cu�ntos a�os tienes, reverendo?

Eres un hombre y hablas como un ni�o.

Quieres que baje

y me entregue en las manos de los Barras?

Por qu� dices eso? Me conoces, no podr�a enga�arte.

Te conozco, s�, pero tambi�n conozco a los dem�s.

As� que qu�date con tu paz,

- que yo me quedo con mi libertad. - Tu libertad?

Qu� libertad? La de estar encerrado en estas monta�as,

dentro de este refugio?

La libertad de vivir siempre bajo el peso de la sospecha

y del terror?

De no fiarte de nadie, ni siquiera de tus amigos?

De no creer en la amistad, la bondad, el perd�n?

La libertad de verte obligado a matar para vengar el honor?

De qu� te sirve esa libertad?

Si fueses libre, ser�as feliz,

pero en el fondo de tu coraz�n...

Bueno, ya has hablado suficiente.

Sigue tu camino, que yo seguir� el m�o.

Te esperar�, estoy seguro que vendr�s.

Mattia, Giovanni, acompa�ad al reverendo.

Reverendo?

Y bien?

Qu� va a hacer, alg�n otro l�o?

Precisamente iba a verle.

Y yo ten�a pensado venir a verle antes de la cena.

Hemos decidido hacer un campo de f�tbol

y tal vez pueda ayudarme.

Habr� algo que pueda servirnos

para hacer las redes de las porter�as?

Redes? Me parece que no.

De todos modos, tratar� de ayudarle.

Esta noche me voy a Baunei, qui�n sabe...

Y para esto quer�a verme?

No precisamente.

Id delante, enseguida os alcanzo.

Vamos.

Se quedar� mucho en Baunei?

No mucho, por desgracia, hasta el lunes.

Bien.

Se van sus hombres con usted?

No, no tenga miedo. Siempre hay alguno aqu�.

- H�game un favor. - El qu�?

Ll�veselos a todos.

El s�bado iremos todos en procesi�n

al santuario de San Francisco.

Le estar�a muy agradecido si se quedara en casa.

De hecho, necesitar�a su garant�a formal

de que ni usted, ni ninguno de los suyos se acercar� a la ermita.

Querido reverendo, aqu� s�lo recibimos invitaciones

a que no nos movamos. Usted tambi�n?

Invirtamos nuestros papeles.

Voy a hacerle una confesi�n.

Y si no puedo perdonarle?

Coge ese palo y ll�valo all�.

Y por qu� no lo llevas t�?

Yo soy el sacrist�n,

recuerda que cuando no est� Don Paolo, mando yo.

T� no mandas nada.

Si quieres hacer como Don Paolo, el palo lo llevas solo,

- as� trabajas m�s que ninguno., - Gianmaria tiene raz�n!

Sin embargo, mi conciencia me dice que lo intente.

Es s�lo un proyecto, una esperanza.

Pero quiero intentarlo.

Pi�nselo, brigada, si usted me ayuda,

tambi�n los ni�os de los Barras ir�n a la escuela.

S� que ahora s�lo van los de los Corraine, verdad?

- Ahora, se trata de saber... - Si me quedo en Arma

o me pongo a mirar las musara�as.

No, no puedo.

Tengo que avisar a la comandancia, tengo que ponerla en acci�n.

Pero en cambio, usted no s�lo conoce

el refugio de ese asesino...

No, eso no lo s�. Se han cambiado.

Entonces, me ayuda?

Se da cuenta del peligro con el que se va a encontrar?

Se da cuenta de la enormidad de lo que me pide?

Se da cuenta de que yo creo en los milagros...?

- Reverendo! - Yo no.

De verdad?

Bueno, no en este tipo de milagros.

S�lamente existen milagros,

no existe un tipo de milagros,

y no estoy seguro de que usted crea.

Gracias, brigada.

Recu�rdeme en sus oraciones.

Ave Mar�a, llena de gracia, el Se�or est� contigo,

bendita t� eres entre las mujeres

y bendito es el fruto

de tu vientre, Jes�s.

Santa Mar�a, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora

de nuestra muerte, am�n.

Por qu� no ha informado al mando?

Las noticias tienen que venirme de usted, no de sus subordinados.

Lo ha entendido?

Se�or teniente, he dado mi palabra.

Su palabra se la ha dado al gobierno,

no a un cura medio loco.

D�nde se re�ne esa procesi�n?

Creo que... La verdad es que no me lo han dicho.

Debe de ser d�nde van todos los a�os.

El santuario del Buen Consejo.

Bien, tenemos que darnos prisa.

Por ahora consid�rese bajo arresto.

Mientras tanto, llame a Nuoro por tel�fono

y d�gale al brigada Sanna que venga.

No han venido.

Lo hab�a esperado tanto que acab� por creerlo.

Pero, Agnese, puede estar igual de contenta.

Su oferta de perd�n es a�n m�s generosa.

El Se�or dijo: ''Si tienes algo contra alguien,

perd�nale, con el fin de que te sean perdonados tus pecados,

porque si no perdonas, no ser�s perdonado".

Gracias, Costantino.

Columba.

Eres como ella.

Como era ella.

Yo, Costantino Corraine te pido perd�n.

Ve.

Antes de que t� nacieras,

la paz entre nuestras familias

deber�a haberse consagrado

con mi uni�n con la hermana de tu padre.

Era como t�.

En este momento me parece volver a verla viva.

Dulce criatura, que pag� con la vida

la fidelidad a un compromiso que los dem�s no quisieron mantener.

Huy� de su casa para venir a vivir conmigo,

a esperar una conformidad a nuestra boda

que nunca lleg�.

Muri� entre mis brazos.

La devolv� pura a la iglesia de Ar,

donde deb�a entrar pura para convertirse en mi mujer.

Para que esta paz sea aut�ntica y duradera,

debe consagrarse con un pacto de sangre.

Quiero que te unas en matrimonio con �l.

Es el �ltimo de mi familia,

como t� eres la �ltima heredera de los Barras.

Si Dios quiere, Costantino. Si Dios quiere.

Alto!

Vamos!

- Eres t� el guarda? - S�, se�or.

No ten�a que haber hoy aqu� una procesi�n

- a la Virgen del Buen Consejo? - No, se�or

Todos los a�os hay una procesi�n, pero es el 12 de julio,

para Santa �rsula.

Pero hoy hay una fiesta en el santuario de San Francisco.

- Est� lejos? - No mucho.

Pero el camino no es bueno. No s� si podr� ir con el jeep.

Se llega s�lo a pie o a caballo.

Venga, salta tambi�n t�. D�nde est� Agnese Barras?

Agnese!

Don Paolo?

He o�do que la llamaban.

S�, pero he fingido que no lo he o�do.

Quiero hablar con usted.

Por qu� no me dijo lo que hab�a acordado con Corraine?

- No hab�amos acordado nada. - D�game la verdad.

Quiere que me case con Antonio.

Ya lo ten�a en mente cuando me dijo:

Se acuerda? "Por qu� no se casa, Agnese?''

Jam�s he querido hipotecar su futuro.

S�lo he querido su felicidad.

Ya, de todas formas, al final esto tambi�n es una soluci�n.

Pero sabe muy bien que si no me caso con Antonio, todo esto

- habr� sido in�til. - Espero que no, Agnese.

Qu�dese tranquilo, me casar� con Antonio.

Reflexione antes.

Es libre, as� que...

Por qu� no me dice lo que piensa?

Por qu� no me reprende?

No tengo nada de qu� reprenderla.

Gracias, Agnese.

Te har� mi petici�n. Puedo?

S�.

Quieres inscribir tambi�n al tuyo?

Bien.

Paolo?

Paolo?

Son las mujeres

que han venido a inscribir a los ni�os en la escuela.

Son los de los Barras.

Est�s contento, Paolo?

- Hazlos entrar, mam�. - S�.

Adelante.

Entrad, bienvenidos.

Todav�a estamos un poco acampados, pero nos arreglaremos.

Al menos por ahora.

Muy bien, ahora ponemos los nombres.

Podemos hacerlo solos, verdad?

Saldr�n a mediod�a,

volved a mandarlos a las cuatro para el catecismo

y el recreo.

Gracias, reverendo, gracias por todo lo que hace.

Todo el m�rito es vuestro.

Seguid as�, ten�is que seguir el mismo ejemplo.

Paolo.

Agnese Barras est� fuera, le he preguntado qu� quer�a.

Dice que volver� m�s tarde.

- Le dije que despu�s de mediod�a, he hecho bien? - No, mam�, no.

Te lo ruego, vuelve y dile que no venga hoy.

Tienes que salir?

Te lo ruego, dile

"Don Paolo le ruega que lo excuse,

- pero hoy est� muy ocupado". - S�.

Otro d�a. Ve, mam�.

Agnese.

Don Paolo est� en Cagliari.

Ha podido aprovechar estos d�as

que tenemos un invitado de paso.

He o�do decir que ma�ana ir�n a tu casa

a pedirte en matrimonio.

Me alegro tanto por ti, que Dios te bendiga.

Don Paolo estar� contento.

Perdone, quer�a preguntarle si la entrevista que pidi�

tiene car�cter de urgencia.

S�, lo siento, pero...

Era s�lo por asegurarme.

Su Excelencia tiene muchas citas esta ma�ana.

Ha sido iniciativa m�a aplazar

todo lo que se pueda.

Por favor.

Adelante, adelante.

Estoy muy contento de que hayas pasado a saludarme.

As� que has venido a Cagliari, eh?

S�, Excelencia.

He venido a hablar con usted.

Necesito de su consejo y su ayuda.

Qu� sucede?

Si�ntate.

Te debo una disculpa.

Te confieso que no te hab�a dado todo el cr�dito que te merec�as.

He o�do hablar mucho de ti.

Has sido valiente y lleno de iniciativas.

Creo que podr�s recoger buenos frutos.

Bueno, qu� puedo hacer por ti?

Quiero ser trasladado lo antes posible.

- Trasladado? - S�.

He reflexionado mucho antes de dar este paso.

Ya s� que fui yo qui�n pidi� que se me enviara a Are,

contra la opini�n de todos.

Este paso de hoy es una se�al de derrota.

Pero no quiero este traslado s�lo por m�.

Cr�ame, es por el bien de todos.

Y, en particular,

de cierta persona.

No puedo aceptar tu solicitud.

No es f�cil sustituirte en estos momentos.

A menos que haya unos motivos m�s graves.

S�, son graves.

Deben de ser muy graves

para empujarte a dejar tu parroquia en estos momentos.

La paz que has restablecido entre aquella gente,

que se ha odiado y hecho la guerra durante tantos a�os,

quieres ponerla en peligro...

Es que hay una condici�n para esa paz.

El matrimonio entre una muchacha y el nieto de un forajido.

Si ese matrimonio no llega a realizarse,

todo volver� a ser como antes, tal vez peor.

Lo s�.

Y s� tambi�n...

Y s� tambi�n que si me quedo en el pueblo

la muchacha...

La muchacha est� de acuerdo con el matrimonio?

S�.

Temo que pueda retirar su palabra

porque est� enamorada de otro.

Del que ahora

es su p�rroco, verdad?

Si yo desaparezco, le ser� m�s f�cil olvidar.

Es mi presencia, comprende?

Y de esta historia no depende s�lo la felicidad

de la muchacha, si no la paz de todos.

Y tambi�n la tuya?

S�, tambi�n la m�a.

Volver a aquel lugar ha sido tan distinto de lo que imaginaba.

He intentado hacer lo mejor, pero es dif�cil.

Resurgir sentimientos,

emociones,

cosas que cre�a olvidadas.

No debemos dar demasiada importancia a ciertas cosas.

Ninguno estamos a salvo de las tentaciones.

Pero lo m�s peligroso de las tentaciones,

es la sobrevaloraci�n que a menudo les damos.

Qu�date unos d�as con nosotros, reflexiona con calma.

Y luego me haces saber lo que has decidido.

No hay nadie. Qu� significa?

Sab�a Agnese Barras que ven�amos hoy a hacer la petici�n?

S�.

Han querido humillarnos.

Antioco.

Antioco.

Qu� haces aqu�?

He tenido que coger todo el dinero del cepillo

para pagar el viaje.

No pod�as escribirme?

C�mo iba a escribir todo lo que est� pasando?

Nunca han pasado tantas cosas.

Ha habido un incendio, dicen que fue una desgracia,

pero nadie se lo ha cre�do.

El pueblo est� llena de guardias.

Vuelva, Don Paolo.

Vuelva, por qu� se fue?

Est� bien, c�lmate.

Volveremos a casa juntos. Ahora no te preocupes.

Pero cu�ndo ha pasado eso?

Desde que Agnese Barras hizo la humillaci�n,

todo volvi� a ser como antes.

Incendiaron los corrales, mataron a los animales,

echaron abajo los �rboles, destrozaron los cultivos.

Basta, es suficiente.

Hemos hecho m�s de lo que hab�amos acordado.

Qui�n ha diezmado el reba�o de Casteddu?

Est� emparentado con los Barras.

Y qui�n ha quemado los �rboles de Elias?

Hemos sido humillados.

Es la segunda vez que una Barras

se niega a casarse con uno de nosotros.

Columba no se neg�, fue culpa de su hermano Nicodemo.

Es lo mismo.

No es lo mismo.

De todos modos ya est� bien, los carabineros est�n cerca,

no hay que dejar que nos cojan.

Esa noche nos vamos de aqu�.

Todos sab�is lo que ten�is que hacer.

Cu�ndo ha vuelto?

Hace poco.

S� lo que va a decirme.

Por un momento pens�

que podr�a hacer lo que me ped�a.

No era posible.

S�lo le ped� que perdonara, nada m�s.

No, quer�a que me casara con Antonio

y yo le dije que s� para que se quedara contento.

Luego vi que no pod�a,

que no era justo.

Escap�.

Ni siquiera el Dios en el que usted cree quiere que una mujer se case

cuando su coraz�n pertenece a otro.

Este amor es un pecado todav�a m�s grave.

Pero no tengo otro al que aferrarme.

No se vaya. Esc�cheme.

Soy la peor oveja de su reba�o, verdad?

Pero no tema, ma�ana me ir�, para siempre.

Al alba estar� en la estaci�n de Calamangianus y le esperar�.

No vendr�, ya lo s�.

Pero le esperar�,

y esperar� porque necesito esa esperanza.

Pero se quedar� en el pueblo

y todos los d�as de su vida se repetir� las palabras

que los hombres escuchan y enseguida olvidan.

La �nica persona a la que habr�a podido hacer feliz

y salvar, soy yo.

Dime, Paolo, por qu� no lo dejas todo?

Por qu� no te vienes conmigo?

Dime, qu� he hecho mal?

Te doy la oportunidad de ser un hombre bueno y honrado,

en vez de un pobre sacerdote.

Ten la valent�a, otros la han tenido antes.

Escuche, Agnese, esc�cheme bien.

El Se�or ha querido ponerme esta prueba,

pero espero no hacer nunca

lo que otros hombres han hecho antes que yo, lo entiende?

Cierto que he cometido errores y que soy d�bil,

o no me habr�a hablado as�

y ofendo el h�bito que visto.

Soy un sacerdote y debo ayudarla, tengo que ayudarla.

- Olvide lo que ha dicho, como lo he olvidado yo. - No.

Cr�ame, basta con que quiera

y Dios le har� comprender...

No quiero o�r m�s!

Te esperar�, s� que vendr�s!

Mire lo que han hecho.

S�, entiendo.

Ha sido esta noche. Ah, ah� est�.

Por fin.

Mira all�.

Ni siquiera respetan tu casa.

- Qu� ha pasado? - Qu� quieres que te diga?

En cuanto empezaron a suceder todas esas cosas,

la familia de los Barras

dej� de mandar a los ni�os a la escuela.

Esta ma�ana han venido las otras mujeres

junto con la viuda Casu,

a decirme que tampoco ellas van a traer m�s

a sus hijos a la parroquia. Ayer por tarde,

apenas empez� a oscurecer,

alguien que pasaba por debajo de la ventana

lanz� piedras.

Perm�tame, reverendo.

S� que le he causado muchos problemas, brigada.

Lo siento.

Los problemas apenas acaban de empezar, se est� investigando.

Pero como conozco la zona me han encargado a m�

el circo de esta noche.

Si, como se espera, me porto bien,

lo tendr�n en cuenta, cuando llegue el momento.

Lo que m�s siento

es haberle involucrado in�tilmente.

Todo lo que he hecho ha sido in�til.

Se creer� que lo siento m�s por usted que por m�?

Yo nunca me he hecho ilusiones, pero usted es distinto.

Ha hecho tanto para descubrir que le ha hablado al viento.

Creo que ha sido todo culpa m�a.

Yo escog� la misi�n de p�rroco,

a pesar de que mis superiores pensaban

que era m�s apropiado para la vida de convento.

Pero no quise escucharles.

Ahora comprendo que ten�an raz�n.

Ni siquiera soy capaz

de arreglarle las patas a una silla

o de darle una mano de cal a un muro.

No he hecho m�s que crearle problemas a los dem�s y a m� mismo.

Reverendo, yo...

no he conocido un p�rroco mejor que usted.

Habr� conocido pocos.

Adi�s.

L�stima, me gustaba escucharle hablarle a los lobos de paz y perd�n.

Le hab�a cogido gusto. Y ahora...

En realidad, de no haber sido por esa chica, todo estar�a arreglado.

Adi�s, reverendo, rece un Ave esta noche,

que har� falta.

Ah� est� el brigada con los dem�s.

Todav�a no has cenado.

No, ahora no tengo hambre. Luego tomar� algo.

Vete a dormir, mam�, es muy tarde.

Por favor, vete.

Hasta ma�ana, Paolo.

Adi�s, mam�.

Dame la pistola de bengalas, esperad aqu�.

- Ah� est�, brigada! Quieto!

Me alegro mucho de verte, Corraine.

Dile a ese fan�tico que se quite de en medio.

He cumplido con mi deber y me alegro.

Ahora que te veo puedo decirte

que tal vez la c�rcel

pueda hacerte pagar

tus cr�menes.

Peo hay una cosa que ninguna c�rcel podr� jam�s borrar

y yo no te puedo perdonar.

Es la de haber traicionado a la �nica persona en el mundo

que te hab�a dado

una prueba de confianza.

Un sacerdote, cuya fe ahora tal vez...

Y ahora, qu� hacemos?

Enciende uno por el otro lado, nos retiramos todos hacia el pueblo.

Qu� pasa? Se est� quemando el pueblo?

Qui�n sabe.

Qu� hace, reverendo? D�nde quiere ir?

Iros de aqu�.

Aqu� estoy, reverendo.

Aunque sea tarde, vengo a cumplir mi palabra.

De una sola vez pagar� la deuda que tengo contigo

y con la justicia de los hombres.

Est�s contento?

Ahora puedes hacer lo que quieras.

Piensas que ha sido culpa m�a

todo lo que ha sucedido en estos d�as, verdad?

Me lo dijo ayer por la noche el brigada, antes de morir.

Yo era amigo del brigada.

Ahora est� muerto.

Pero he comprendido que tienes raz�n,

que mi justicia puede ser peor que la de los dem�s.

Est� llorando, reverendo?

Tanto te duele

sentirme hablar as�?

S�, he pensado mucho en lo que me dijiste aquel d�a.

He venido a regalarte mi libertad.

No es a m� a quien se la regalas.

Es a ti mismo.

Esc�chame bien.

Todos los hombre que han pasado este a�o conmigo

en la monta�a, se rendir�n, ay�dales.

El �nico error que han cometido es el de ser amigos m�os,

ellos no tienen nada que ver, entiendes?

Es algo que s�lo me concierne a m� o a qui�nes han muerto antes que yo.

No les abandonar�.

- Te prometo que lo har�. - Gracias.

Abrid.

Costantino est� desarmado y tambi�n sus hombres.

Est�n dispuestos a rendirse.

Adi�s, Costantino. Que Dios te proteja.

Es muy tarde, Antioco. Ve a llamar a misa.

ignacio gonzalez para cineforum-clasico.org

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