All language subtitles for La notte di San Lorenzo (Paolo Taviani & Vittorio Taviani, 1982)

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Original subtitles

Esta noche es la noche de San Lorenzo, amor m�o.

Y tienen que caer las estrellas.

En nuestra Toscana, se dice que por cada una que cae, se cumple un deseo.

No te duermas a�n.

�Sabes cu�l es mi deseo, esta noche?

Poder hallar las palabras para relatarte

otra noche de San Lorenzo de hace muchos a�os.

LA NOCHE DE SAN LORENZO

Estoy muy contento de haber celebrado esta boda.

Belindia espera un hijo. Ambos viv�ais en pecado.

Y solo Dios sabe lo que nos espera.

Estoy muy contento, aunque sea imprudente el que est�is aqu�.

Ven�s arreglados. Los americanos est�n cerca.

Y tenemos a los alemanes en casa. Adi�s, pues.

No, a�n debo deciros algo.

Si es cierto que el d�a del Dies Irae,

del fin del mundo, como lo llaman en lat�n,

se acerca, se acerca cada vez m�s.

Tambi�n es cierto que todos vosotros y yo tambi�n

tenemos el deber de sobrevivir.

� Comprend�is?

Oremos.

Yo, entonces, ten�a unos 6 a�os.

No s� si ten�a miedo o si me divert�a.

Todo lo que nos ocurr�a en esa �poca era tan extraordinario...

No, no.

- Mi hija no puede irse as�. - Vamos, Gino.

Yo no dejo marcharse as� a esta hija m�a desgraciada...

- � Qu� vas a hacer, pap�? - Yo te agasajo, hija bendita.

Todos deb�is agasajar

a esta hija m�a bribona.

- Trae, pap�, yo lo hago. - Ten.

Repartid.

- Una para ti... - Una rebanada para �l.

- Ven aqu�. - Es la �ltima.

�Me cago en la!

- �Nicola, has vuelto! - �Corrado!

Hemos saltado del tren despu�s de Florencia y he ca�do mal.

Vaya, hombre.

- Este es Bruno. - Encantado.

� Y qu� har�is ahora?

- �I va a Palaia. - �A palaia?

- Si Palaia est� por el otro lado. - Quiere acompa�arme a San Martino.

San Martino la han minado los alemanes casi por completo.

Est� mi casa.

Sobre las que van a volar han hecho una cruz verde.

La tuya, precisamente, no s�...

Tambi�n hay para vosotros. Tomad.

Es mi mujer. Nos hemos casado 10 minutos.

Sonre�a "H�ttor" y sonre�a Andr�maca, la venerable madre.

El conmovido h�roe, llevando en brazos el tierno infante,

lo alz� al cielo y, suplicando, exclam�:

"�Oh, piadoso J�piter y todos los dioses celestiales!

�Conceded que, un d�a, este hijo m�o

sea esplendor de la patria

y de los troyanos fuerte y potente regidor!

Haced que vi�ndole volver de la batalla, digan:

"No fue tan fuerte el padre",

y el coraz�n materno, en o�rlo, exulte.

- Hablando as�, "H�ttor"... - �H�ctor!

H�ctor en brazos de la amada esposa dej� a su reto�o

y ella, con una mezcla de llanto, ilusi�n y risa,

le da el pecho con su seno.

- Muy bien. - A tu salud.

- Salud. - Salud.

�Nicola!

�Nicola! �Nicola!

- Ven, vamos. Vente. - No, por aqu�. Mejor por aqu�.

- �Has visto la cruz verde? - S�.

Vuelan la casa. Estamos en los s�tanos de los Migliorati.

- De los Migliorati. - Anna te ha visto y nos ha avisado.

Quedaos aqu�. Mirar� si el camino est� despejado.

C�mo te han vestido...

- � Cu�ndo la vuelan? - No se sabe.

Pero yo me alegro de que la vuelen.

Si nos vuelan la casa, nos vamos todos a Florencia.

S�, claro, a Florencia.

Perd�name, perd�name, perd�name.

Que pap� no lo sepa nunca.

Estoy bien.

Estoy bien, estoy bien.

Dejadme solo.

Nicola... Hola, Nicola.

- Fuera, fuera. - V�monos, chicos.

- Por favor, diles a que se vayan. - Iros, por favor.

Creo que llegan los americanos.

Nicola, despierta. � C�mo que los americanos?

�Bienvenidos!

Galvano, la manivela.

M�s vale dejarlo, abogado. Esa gente se lo cree de verdad.

�Paro?

Eres un tontorr�n. Un tontorr�n.

Ya los veo.

Pero yo no me cre�a. � C�mo me lo iba a imaginar?

� Qui�n se lo iba a imaginar?

- No nos lo perdonar�n nunca. - Mira, ya ver�s como ma�ana...

Nunca. � Qui�n es?

Soy yo, se�ora.

- �Ad�nde vas, Mara? - Voy a hacer pip�.

Esta clase de bromas no se hacen. No debimos hacerlo.

Deb� hab�rtelo impedido.

- Buenos d�as, abogado. - Eminencia, buenos d�as.

Los alemanes me han citado.

El frente se acerca. Los americanos llegaron ayer a Monte Richieri.

- Habr�n o�do los ca�onazos. - Aoche nos cay� una bala en el ba�o.

Bueno.

Antes del anochecer, se�or abogado, deben reunirse todos en mi casa.

Mara, llama a la se�ora y qu�date abajo.

Los alemanes ordenan que la poblaci�n est� concentrada en un solo lugar.

He ofrecido la catedral.

La plaza es lo �nico que no est� minado.

Esperad.

Los alemanes han dicho que disparar�n

a todo el que vean fuera de la catedral.

Esta noche, a las 3, abogado, volar�n todas las casas minadas.

�Pap�, pap�!

�I, Duilio y Nicola no pueden acudir a la catedral

- Son pr�fugos. - �Galvano!

�Rosanna! �La m�a ser� la primera!

- Volar�n todas las casas a las 3. - �Pero la m�a ser� la primera!

- Reparta lo poco que nos queda. - Pan y tomate solo queda.

No sabemos cu�nto tiempo permaneceremos en la catedral.

Por arriba.

Perd�name por la broma de ayer.

� Qui�n te hace caso?

- Hasta la noche. - Hasta la noche.

Donati.

Donati, �no? Donati, de Montopoli.

De Montopoli, s�.

Yo fui invitado en casa de tu padre.

�ramos amigos tu padre y yo.

Soy Galvano Galvani.

Usted debe de ser ese que lleg�...

- Nevaba. - T� ten�as 13 a�os.

- No me olvido de las caras yo. - � C�mo est�?

�Hacemos bien o mal yendo a la catedral?

�Lo hab�is o�do?

En estos tiempos, qui�n sabe lo que est� bien y lo que est� mal.

Lo he pensado.

Ya lo he pensado. americanos por el camino m�s corto.

Cuando oscurezca, me ir� a buscar a los americanos.

De los alemanes no me f�o.

Pero del obispo s�, Galvano.

Ya lo he pensado, se�or abogado.

Pero el otro d�a mataron a un alem�n en las murallas

y no se sabe qui�n fue.

Los alemanes son vengativos.

A partir de ma�ana, disparar�n a quien vean.

- Auqnue sea un viejo o un ni�o. - La muerte est� en todas partes ahora.

As� lo he pensado y he decidido.

Y, si alguien ha decidido lo mismo, iremos juntos.

Quien venga, que se vista muy oscuro, pues andaremos de noche.

Los perros, no.

Habr� que encerrarlos.

No se me hab�a ocurrido.

Mam� viene con nosotros.

� Y yo?

� Con qui�n voy yo?

Galvano, dentro de 5 minutos se pondr� el sol. Vamos.

Un momento.

Un momento.

Antes, comed algo.

- �No es mejor esperar en los ba�os? - � C�mo com�is ahora?

- �Ahora? - Haremos los primeros kil�metros

a paso ligero, sin detenernos.

Y estos d�as han comido poco o nada.

Hay que reponer fuerzas.

- Vamos. - Vamos.

Perdonadnos, somos dos idiotas. Tenemos miedo.

Perdonadnos, tenemos miedo. Somos idiotas.

Buena suerte.

Es nuestro perro, �oyes? Es Lupo.

Es �l, es �l...

Escondeos. Vamos, vamos.

- Somos nosotros. - Vamos con vosotros.

- Somos nosotros. - Vamos con vosotros.

- � Qui�n es? � Corrado? - �Eres Belindia?

- Soy yo. - �D�nde est�is?

- Son los reci�n casados. - Eh.

�A qu� hora volar�n San Martino?

A las 3, dicen.

Y ahora, Cecilia, p�rtate bien, �eh?

Si os call�is...

Si os call�is, oiremos las explosiones.

� Qu� explosiones?

� Qu� explosiones?

Rosanna...

�No te parece haber vivido ya este momento?

S�.

C�mo me gustar�a que fueran ya las 3.

No lo resisto.

Qu� tonta soy.

Lo �nico que se me ocurre es que volar�n tambi�n las cucarachas.

Qu� tonta.

Tranquilo.

Empezaremos de nuevo. Tranquilo.

Pero yo no quiero empezar de nuevo.

Dios, nunca te he pedido nada.

Los colchones, por lo menos, s�lvamelos.

No, Dios, haz que vuelen las casas.

Llevo una hora esper�ndolo. Jam�s me he divertido tanto.

� C�mo he podido desear que nuestra casa vuele por los aires?

No pueden volar el sal�n amarillo,

las escaleras,

el vest�bulo...

No era San Martino.

- San Martino est� m�s a la derecha. - A m� s� me lo ha parecido.

Queda m�s a la derecha.

Las bombas ven�an del otro lado.

Era San Martino.

Era San Martino.

El viento ha desviado el ruido hacia la izquierda.

Nuestro San Martino rojo se nos va.

Iremos por aqu�.

- Mam�, tengo calor. - Pues qu�tatela.

- �Corrado! - Madre m�a...

- Bruno ya estar� con los americanos. - � Qui�n es Bruno?

- Del que querr�a que te enamoraras. - � Y por qu� no me lo has tra�do?

- �Es rubio o moreno? - Llam�ndose Bruno, moreno.

- Yo de peque�a era rubia. - �Rubia?

Rubia, rubia.

�Son los ingleses!

No com�is mucho que, con este calor, sienta mal.

- �Eras t� la de "�Son los ingleses!"? - S�, yo.

- Si nos liberar�n los americanos. - No, los sicilianos.

- �Los sicilianos? - S�.

En el 5 batall�n, hay un grupo de siculoamericanos.

Lo dec�an en Florencia.

�Sicilianos, sicilianos?

Como t�.

Eres la �nica que no la ha tirado.

No la tirar� hasta que mi marido vuelva de la India.

No la tiro.

Qu� cochino eres.

No hay tiempo.

Hay que busco a los americanos.

� Qu� tiene? Ha comido demasiado.

- �Mara, vuelve! - �Mara, ven aqu�! �Mara!

�Ad�nde vas, Mara? �Ad�nde vas?

�Con los sicilianos!

"Compare!"

Me he dado con una piedra.

- �Te has hecho da�o? - � C�mo ha sido?

- � Qu� haces aqu� sola? - Busc�ndoos a vosotros.

- �Sois los sicilianos de Brooklyn? - S�.

- Ay�dame, Tuminello. - � Qui�n es Tuminello?

- Este es Tuminello. - �Te llamas Tuminello?

- Tuminello. - Yo tambi�n soy Tuminello.

- Mara Tuminello. - �De Castelbuono?

De Castelbuono. Pariente de Cola, de Salvatore.

�De Bastianedo? �De Asunta, la hija de Rocco?

Ll�vame a Am�rica.

Te llevar� a Brooklyn.

�D�nde est�?

Mira.

Mira.

Con tanta nieve, me da vueltas la cabeza.

"Achtung, Kamarad! Du hast fast um mich geschossen!

Wer hat denn geschossen? Es war Wolfgang!

Schaul mal wen du getoten hast."

Era una chica. He visto algo moverse.

Vaya punter�a tienes. Le has dado en la cabeza.

Por lo menos, ha muerto al acto.

- Buenos d�as. - Buenos d�as.

Llevo 2 horas buscando moras, pero no queda ni eso.

Nosotros hemos encontrado ar�ndanos en la finca de los Frescovaldi.

� Verdad, pap�?

Basta con mirarte la boca.

�Si hay alguien m�s, quiero o�rle!

�Sabemos que este no estaba solo! � Verdad, pap�?

�Volved todos a San Martino!

�Galvano Galvani! �Si eres t�, ll�valos a la catedral!

�Si no, acabaremos mat�ndoos a todos!

�Ahora nos vamos, pero volveremos!

- "Mein Junge, kommt!" - �Ya voy!

�Sab�amos que no estaba solo! � Verdad, pap�?

Nosotros vamos a la catedral.

Esta me pare por el camino.

Queremos estar bajo protecci�n del obispo.

- Hace calor. - La acompa�ar� hasta San Martino.

Corrado, esp�ranos.

Galvano, nos vamos con ellos. Mi suegra no puede correr.

Yo me ocupar� de la Sra. Concetta.

Har� que la dejen en casa de la Meridiana.

La conoce bien, naci� all�.

Perd�name, tengo miedo de seguir al aire libre.

Di algo, �no?

- Di algo. - R�pido, vamos.

V�monos ya.

C�llate, hay que enterrar a la siciliana.

�Belindia!

Si naciera...

El ni�o, si naciera... Nunca se sabe, quiz�...

� Qu� nombre le pondr�as?

El que t� quieras, Corrado.

El nombre de mi padre.

� C�mo se llamaba tu padre?

Dios, �c�mo se llamaba mi padre?

Giovanni. Giovanni.

- Giovanni. - Se llamaba Giovanni.

Giovanni.

Giovanni.

No hay hostias para todo el mundo.

Ha entrado gente en la sacrist�a.

Aunque trocee las que tengo aqu�,

tampoco alcanzan.

Pong�monos all�.

Dejadme pensar un momento.

Nosotros...

Nos servir�a tambi�n pan.

Pan, no.

Pues tiene raz�n Scardigli.

Se llama as�, � verdad?

Scardigli.

Scardigli.

Bueno, quien tenga pan, que lo parta en muchos pedazos.

Yo lo bendecir� y �l os ayudar�.

� Qu� d�a es hoy? � Qu� santo es hoy?

Vamos.

Si no lo sabe usted, excelencia...

Es San Ciriaco.

Exacto.

Este d�a extraordinario ser� recordado como el d�a de San Ciriaco.

El d�a de San Ciriaco.

Este verano de 1944, nosotros, todos juntos,

hemos buscado la salvaci�n en la casa de Dios.

No me abandones ahora.

Mi pedazo es demasiado grande. � C�mo lo hago? �Lo mastico?

- �D�nde te han herido? �Est�s herida? - �D�nde est� Luciana?

�La mano! �Tu mano!

Dejadme, dejadme en el suelo.

Paraos. Paraos.

Paraos.

Yo sola.

Lo hago yo sola.

Lo hago yo sola.

Continuamos andando, aunque no supi�ramos bien hacia d�nde.

Los ca�ones americanos hab�a cesado, pero Galvano no nos daba tregua.

Yo solo pensaba en la cosa tan maravilloso que me hab�a pasando.

La Sra. Concetta no pudo quedarse en su casa natal.

La de la Meridiana estaba ardiendo.

Entonces fue cuando me puso dos preciosos pendientes.

Que en una ni�a como yo, dec�a, estar�an m�s seguros.

Cecilia, �tienes miedo?

Oye, �sabes qu� hago yo cuando tengo miedo?

Recito este verso:

"Mordisco, mordisco, San Job era bizco.

Medicina, medicina, un poco de una caca de gallina,

un poco de perro, un poco de gato,

y ma�ana est�s curado.

Sollozo, sollozo, �rbol mozo,

vid cortada, vete a casa.

Lluvia, lluvia, corre, corre,

haz que olvide mis temores."

Se llevan hasta los muertos.

Estoy bien, es solo cansancio. Me he ca�do.

- M�relos donde est�n. - �De d�nde viene?

- De Muriola. - �Hay americanos?

- Por all�, nada. - � C�mo que nada?

Alemanes por todas partes.

- �Ad�nde ha ido? - �El autob�s?

S�.

Es m�o.

Me lo han robado ante mis narices.

Llevo 5 d�as sigui�ndoles. Y hasta me han disparado.

En alg�n sitio, acabar�n abandon�ndolo

y yo lo recuperar�.

- La misi�n es m�a, no de los dem�s. - Buenos d�as.

Atractiva esposa, ten�is todos cara de hambrientos, como yo,

pero no puedo daros ninguno.

Hay 30, lo he calculado.

Uno al d�a

y antes de 30 d�as la guerra habr� terminado.

Saldr� de esta.

Tenga. Se dejaba usted un zapato.

Yo me quedo con ustedes.

�Ad�nde voy si no?

Cinco...

Cinco d�as hace que no hablo con nadie.

Cinco d�as hace que no hablo con nadie.

Si quieren encontrar a los americanos,

el �nico que sabe el camino es Dante.

- �Dante? - � Qui�n?

La banda de Dante.

- Rebeldes, bandidos... - �D�nde?

En el Arno.

�Ad�nde vas?

�No te quedabas con nosotros?

Est� muerto.

- Est� muerto. - Vuelve aqu�.

�Vuelve!

- �Galvano, est� muerto! - �Ven!

- Por aqu� no se ve a nadie. - Por aqu� tampoco.

- � C�mo que no? - Nada.

Gracias.

- � Qu� ha pasado? - Espera, yo lo hago.

�Es cierto, Sra. Concetta, que Ud. y Galvano son parientes?

Ni el noble m�s pudiente, conoce a todos sus parientes.

Dormiremos aqu�.

�Ortigas!

�Guarra!

�Guarra! �Guarra! �Guarra!

�Te has hecho da�o? �D�nde?

�D�nde?

Quietos. Pero �qu� hac�is?

�Dilvo!

�De d�nde vienes?

- De San Martino. - �A cu�nto est�?

A 3 d�as.

Y en la catedras, Corrado, �est� Belindia?

- No lo s�. - � C�mo que no?

- No me acuerdo. - �Tienes fiebre?

No.

Dej� a Belindia y a los m�os fuera del pueblo.

Despu�s, ya no recuerdo...

� Cecilia?

� Cecilia?

�Cecilia!

� Gino? � Gino Bulleri? � Qu� hac�is? �Segar?

Hombre, pero si es Galvano. �Ad�nde vais?

Estamos buscando el camino para llegar a los americanos.

- �Necesit�is algo? - S�.

� Conoces a un tal Dante? Dicen que sabe donde est�n.

�Sabes algo del tal Dante y de su gente?

Somos nosotros.

� Vosotros?

- � C�mo que vosotros? - Nosotros.

Ese de ah� es Dante.

El de la armilla.

No, gente, hoy no puede acompa�aros nadie.

Ma�ana os llevar� Bruno. Hoy debemos cortarlo todo. En san Rocco...

- �Es Bruno Marini? - Creo que s�. De Volterra.

- � Qu� ocurri� en San Rocco? - Los fascistas se llevaron el grano.

- �D�nde est�? - �El grano? Escondido en el bosque.

- No, Bruno Marini. - Por ah�, b�scalo por aqu�.

Nosotros ayudamos a estas familias. Si nos ayud�is, os lo agradeceremos.

Si no hoy nada mejor a la vista...

- Les echaremos una mano. - Pero r�pido,

que luego pasa la avioneta alemana y hay que meterse en el bosque.

Bruno.

�Bruno!

Bruno.

Hola.

Hola, hola.

Hola.

No, t� dame.

- Has cambiado en pocos d�as. - Tengo los ojos rojos.

- Por el trigo, �no? - No, llevamos tres d�as sin dormir.

Hoy trabajamos con vosotros. All� est� Galvano, mam�, Rosanna.

Nos vamos con los americanos.

Hola.

�Se te curaron los pies?

Yo me quedo aqu�.

Despacio, despacio.

- �Este es Bruno? - S�.

Se ha quedado dormido.

No le molestes.

Luego volver� a pasar.

Parad. Venid aqu�.

Sentaos.

Los de San Martino que hayan decidido quedarse aqu�,

deben cambiarse el nombre. Y tambi�n los de Cingoli.

- �Para qu�? - Para estar m�s seguros.

- �Puedo escoger el que quiera? - El que quieras.

Lo pensar�.

Yo soy Bruno y me he hecho llamar Rubio.

Yo, San Martino. San Martino.

Ulianov.

Me gusta esto de cambiarse el nombre.

El m�o no ha gustado nunca. Dilvo...

Yo, Bruno. �Podemos usar el nombre de otro?

- No empecemos a embarullar las cosas. - Yo, Aquiles.

Ese no perd�a nunca, �a que s�?

Aquiles... A ti ya no se te desenvaina la espada.

- Eres una cerda. - �Oye!

Es que me he acordado de Circe...

Yo...

El que se me ha acudido no s� si es un nombre.

Requiem.

Llamadme Requiem.

Le�n.

Orangut�n.

B�ho.

B�ho.

Pelos.

Es un buen nombre. � Y t�?

No, no, yo...

Yo...

Giovanni.

Giovanni.

- Qu� pies m�s bonitos, Ivana. - Es lo �nico bonito que tengo.

Los veo bonitos.

- Como veo que yo soy fea. - Usted no es fea.

No lo he dicho para que usted me consuele.

Nac� fea, he sido fea toda mi vida.

Lo que quiz� usted no sabe

es lo que significa ser fea y sentirse hermosa.

Quiz� depende de c�mo te miren los hombres.

Seguro que usted me entiende, aunque sea virgen.

Pues s�. da otra pasada, uno de esos,

Si la avioneta alemana pasa otra vez,

uno de ellos,

el que yo elija...

Antes de que termine el verano, dejar� de ser virgen.

Aquella noche era la del 10 de agosto, amor m�o.

Ca�an las estrellas,

era la noche de San Lorenzo, la noche de los deseos,

pero nadie tuvo tiempo de acordarse.

Al d�a siguiente,

antes de que los dem�s se despertaran para seguir camino,

Renata y yo nos alejamos para hacer pip�.

T� tienes un cinemat�grafo en la cabeza.

Americanos.

�Americanos?

�Americanos?

Americanos.

Americanos.

Dios m�o, me da vueltas la cabeza.

- Me da vueltas la cabeza. - No est�s acostumbrado, pap�.

- Habr� que pasar por la colina. - No, por el bosque.

Por el bosque, no conocemos el camino.

- Ve, r�pido, �eh? - �Los fascistas! �Los fascistas!

Trae, dame eso.

D�jame a m�.

- � Ves c�mo se hace? - S�, pap�.

- Giuseppe. - Rosanna.

- �Sabe mam� que est�s con estos? - Me cree en Florencia.

�Rosanna, ap�rtate!

�Aparta, Rosanna! �Ap�rtate!

�Vamos! �Vamos!

�Fuera, vamos!

�Nicola!

Nicola...

Date prisionero.

Date prisionero t�.

Me has matado.

�Bruno!

- Ven, �qui�n gana? - Busco a Bruno.

�Vuelve!

�La abuela! �La abuela est� herida!

Abuela, abuelita...

�Est�s herido? �D�nde? �D�nde?

- �Me das un poco de agua? - Ten.

�Haced que salgan! �Que salgan todos!

Lo dir� las veces que me d� la gana.

Mussolini, Mussolini...

Mussolini...

Mussolini, Mussolini... Lo dir� las veces que quiera...

Mussolini, Mussolini...

- �Est�s ah�, Bruno? �Rubio? - Estamos aqu�.

Ag�chate, ni�o. Ag�chate.

�Pap�!

V�monos, r�pido. Vamos, vamos.

Venid aqu�.

Venid.

Ya est�, ya est�.

�Dejaos ver!

�Os conozco a todos!

�Luigi! �Giuseppe!

�Luca!

�Salid todos!

�Cuidado! �Os he reconocido!

- �Dejad que os vea! - �Yo tambi�n te conozco!

�Eres Giglioli de Marsana! �Te conozco! �Eres Giglioli!

Me has quitado la vida, Giglioli.

�Por qu� quieres desfigurarme la cara?

Dios m�o.

�Fuera, fuera, fuera!

�No te muevas! �No te muevas de ah�!

�Vete! �Vete!

�Vete!

"Mordisco, mordisco, San Job era bizco.

Medicina, medicina, un poco de caca de gallina,

un poc de perro, un poco de gato, y ma�ana est�s curado.

Sollozo, sollozo, �rbol mozo,

vid cortada, vete a casa.

Lluvia, lluvia, corre, corre,

haz que olvide mis temores."

�Rosanna!

�Rosanna!

�Rosanna!

�Rosanna!

�Rosanna!

Ya basta.

Basta.

Basta.

�Los Marmugi est�n escondidos en la finca!

- Uno est� en el cerezo. - �D�nde?

�En el cerezo!

- �Baja! �Baja! - �No bajo! �No bajo!

�Baja de ah�! �Que bajes!

�Pap�! �Pap�! �D�nde est�s?

- �Ven aqu�! - �No me oyes?

Te oigo.

Te oigo.

M�tame a m�.

A �l, no.

Tiene solo 15 a�os.

�A �l, no!

Solo tiene 15 a�os.

Disp�rale de una vez. �No ves c�mo sufre?

�Giampieri!

- �Giampieri! - �Giampieri ha muerto!

�Los muertos los enterramos aqu�! �Ocupaos vosotros de los heridos!

- �Venid con nosotros a Sant"Angelo! - � C�mo que a Sant"Angelo?

�S�, os hospedaremos en nuestras casas!

Subimos hasta las casas de Sant' Angelo.

Esa noche, los campesinos nos dejaron dormir bajo techo

y reabrieron sus casas.

Est�bamos tan cansados todos que hasta hab�amos olvidado el miedo.

Este zapato est� para tirar.

Nos vamos, pap�. Nos han puesto en otro sitio.

Aqu� al lado, en el pajar.

Est� mejor, �no?

Estoy mejor. Nos veremos ma�ana temprano.

Hasta ma�ana.

- Le he tra�do almohadas. - Gracias.

Pero �qu� hace? �Se echa a llorar?

�Porque sus hijos se han ido? Pero usted su esposa, �no?

Son marido y mujer, �no?

Desde hace 30 a�os.

Bueno, aqu� tienen agua.

Buenas noches.

Perdone, Concetta.

Pero esa es muy entrometida. Ahora la llamo y se lo digo.

No, d�jalo.

La guerra es as�.

- Se le ha rasgado el vestido. - Deber�a haberse vendado las mu�ecas.

Debo de haberle roto los hombros. Peso 80 kilos.

- Claro que es usted fuerte... - No s� ni c�mo. Hay momentos...

Si no me bajaba de ah�, yo no s� c�mo...

Me he encontrado ah� de pie...

Nunca hubiera imaginado que usted...

- Habla, habla t�. - � Yo? No tiene importancia.

En fin, que no hubiera imaginado que t� y yo...

Estar�amos sobre esta cama hablando con esta naturalidad.

Eso.

A m� tambi�n me late el coraz�n.

Mi ropa est� sucia. Y la colcha est� hecha una pena.

Yo dormir� en la silla.

Tambi�n yo voy sucia.

Hagamos una cosa, yo voy a la ventana y t� te desnudas.

Yo...

De joven, estaba loco por ti. �Lo sab�as?

Creo que s� lo sab�as. El amor y la tos no se ocultan.

S�, lo sab�a.

Qu� cosas me hace decir, Galvano.

Nos han dado a beber demasiado vino fermentado.

Es verdad.

Y ni siquiera sabemos si llegaremos a ma�ana.

Yo me desnudo detr�s del armario.

Desn�date en medio de la habitaci�n.

Con lo que he visto, �crees que me asusta ver a un hombre desnudo?

�De verdad no te da apuro?

- � Y a ti? - Yo soy hombre.

A m�, s�.

� Cu�ntos de nosotros lograremos seguir camino ma�ana?

- Esta noche no duerme nadie. - Yo tambi�n quiero trasnochar.

Pero si est�s cansada. �Por qu� no duermes un poco?

Los dos estamos cansados.

Esto podr�a haber ocurrido hace 40 a�os.

Hubiera sido mejor.

S�, me faltan tres.

Con todos los dientes, s� que hubiera sido mejor, �eh?

Vamos abajo.

Hasta ma�ana.

No, d�jala encendida.

Esta noche nos han liberado.

El quinto batall�n, dicen.

Han entrado en Marano, en Palaia, Muriolo...

Hasta aqu� no subir�n, somos muy peque�os.

Si escuchan, oir�n las campanas de los pueblos liberados.

Nosotros vamos a verlos a la llanura.

Encontrar�n f�cilmente el camino de San Martino.

Los suyos ya se preparan para la marcha.

Llueve y hace sol.

Ven.

�Sra. Concetta! �AI vuelo!

Pero �cu�ntas se fuma?

Galvano.

- Pero, �ya nos vamos? �Tan deprisa? - Nos han prestado carros.

- Hay sitio para ustedes. - �Tan r�pido?

- � Qu� va a esperar? - No s�, a ma�ana.

- �Domani? �Por qu�? - Hoy no hace falta tanta prisa.

Duilio.

Qued�monos un poco m�s. Aqu� se est� bien.

Quiere esperar hasta ma�ana...

�Espero a que escampe!

Nos quedaremos empapados.

Nosotros no.

Sra. Concetta.

Pap�, �habla en serio? �De verdad que no quiere venir?

Empezad a tirar vosotros. Yo os alcanzo.

� Qu� tienes que hacer aqu� tan importante?

- � Yo? Nada. - � C�mo que nada, pap�?

Me ato el zapato y voy.

Durante 3 horas m�s se qued� Galvano en el pueblo,

solo y con muchos pensamientos,

mientras nosotros regres�bamos a nuestro San Martino.

As� acaba la historia, amor m�o.

No s� si todo ocurri� exactamente as�.

Yo solo ten�a 6 a�os.

Pero la historia es verdadera.

Ylas historias verdaderas, a veces, tambi�n pueden terminar bien.

Ahora, duerme, amor m�o.

Pero d�jame mirarte.

Eres tan hermoso cuando duermes...

"Mordisco, mordisco, San Job era bizco.

Medicina, medicina, un poco de caca de gallina,

un poco de perro, un poco de gato, y ma�ana est�s curado.

Sollozo, sollozo, �rbol mozo,

vid cortada, vete a casa.

Lluvia, lluvia, corre, corre,

haz que olvide mis temores.

Mordisco, mordisco, San Job era bizco..."

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