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Hola, cariño.
Te he traído unas cosas.
No sé si son tuyas o de tu hermana...
¿Te preparo unos huevos?
-No. -¿No?
¿Unas ostras?
No.
¿Y una tostada con mermelada?
-Suena bien. -¿Sí?
Sí.
-¿Claire? -Sí.
Samuel, necesito que canceles las reuniones que tenga esta mañana,
voy a ir al hospital a ver a Ludivine Gilson.
Ludi,
la jueza Delval está aquí.
-Hola, Ludivine. -Hola.
Dirige la investigación sobre lo que te ocurrió.
Estaba en el hospital cuando te trajeron, voy a instruir tu caso.
Hay una agente esperando fuera para tomarte declaración,
pero quería hablar contigo primero.
La doctora me ha dicho que no recuerdas nada.
No,
recuerdo lo que ocurrió antes, aunque también está un poco...
-¿Borroso? -Sí.
Es completamente normal después de algo así, pasa a menudo.
-¿A las víctimas de violación? -Sí.
¿No es demasiado pronto para tomarle declaración?
Todavía está muy débil.
Sé que no es fácil,
pero hay que encontrar a los que te hicieron esto lo antes posible.
Vale.
También deberías saber que se publicó un vídeo de tu violación
en las redes sociales.
Lo retiramos en cuanto lo supimos.
¿Recuerdas que alguno de tus agresores te grabase?
Sí...
-Sí. -¿De verdad es esto necesario?
¿Por qué no me lo has contado?
Mamá, ya no soy una niña pequeña.
Señora, si Ludivine está de acuerdo,
creo que será mejor que nos deje a solas.
-No creo que sea buena idea. -Mamá.
Gracias.
El oportunismo degrada el debate político.
"Un hombre combativo",
"El desconocido Mark Van Dyck sorprende a la clase política",
"La corrupción debe desaparecer".
-¿Y las críticas? -Lo importante es que hablen de ti.
Sí, pero aún no hemos ganado. Debemos seguir concentrados.
Anda, disfruta un poco.
No me gustan tus camisas.
Son las mismas que cuando iba a la universidad.
Son ligeras, es lo único que importa.
Claro, que sean prácticas y cómodas, no.
¿Tú te crees que Obama elegía las camisas porque eran ligeras?
-¡Lucien! -Necesitas un cambio de imagen.
Déjamelo a mí.
¿Lista, cielo?
¿Te crees que unas camisas me van a hacer cabeza de lista?
Todo cuenta, Mark, todo.
Mark, ¿puedes llamarle tú?
¡Lucien!
Han llamado de la tele, del programa Primera Hora.
¡Lucien!
¡Lucien!
¿Qué haces ahí?
Lulu, llegamos tarde, ponte el abrigo.
¿Qué ocurre, colega?
¿Es verdad que eres racista?
¿Qué?
¿Quién ha dicho eso?
Gaspard.
Eso son tonterías.
Lulu, eres un Van Dyck, no te creas esas cosas.
Ahora te vas a levantar...
Venga, de pie... Y te vas a ir al colegio.
Ese es mi chico.
Venga, vamos.
Georges quiere hablar contigo, no está nada contento.
He llamado al hospital.
La chica tiene estrés postraumático y amnesia.
Eso es bueno.
No han querido decirme nada más, así que voy a ir a verla.
No, ni se te ocurra.
-Quiero ver si se acuerda de mí. -Mark, estás paranoico.
-No es eso, me siento mal por ella. -Te arriesgas a...
-No podías hacer nada. -Lo sé, pero podría haber...
No, no podías hacer nada, ¿vale? Eso forma parte del pasado,
lo importante ahora es aprovechar esta oportunidad,
que lo ocurrido no haya sido en vano.
¿Reconoces a esta persona?
Sí, estaba allí...
Él es el único agresor al que se le ve el rostro en el vídeo.
¿Fue él el único que te agredió?
Estaba allí,
pero él no...
¿Qué?
Fue otro,
uno rubio y alto, el que me atacó.
Intenté defenderme...
Debería haber...
No fue culpa tuya.
-Sé pelear. -Ludivine, eres muy valiente.
¿Podrías describirle a la agente qué aspecto tenían tus agresores?
-¿Dónde estabas? -Tienes que largarte.
¿Cómo que tengo que largarme? ¿Y los otros?
Olvídate de los otros, eres tú el que sale en el vídeo, Wahab.
-¿Quién lo grabó? -¿Te crees que yo lo sé?
¿Fue Steve?
Ni se te ocurra hablar de él ni de ninguno de nosotros.
¿Cómo que no hable de ninguno de vosotros? ¿Por qué?
Piensa en la familia, si hablas, estamos muertos.
Sabes muy bien cómo va esto, somos árabes, nos joderán vivos.
No podemos hablar con la policía ni confiar en la justicia.
No iba a hablar con la policía... Necesito ver a mi madre.
¡Wahab! ¡Tienes que irte ahora mismo!
Yo hablaré con tu madre.
Toma, vete lejos, lárgate.
Piensa en la familia.
-Cuida de mi madre. -Claro.
Ahí está.
Solo es un niño.
Acaba de entrar en la tienda.
Hijo...
Hijo, ¿qué ocurre?
Wahab.
Cuídate, y no te creas lo que oigas de mí...
¿Qué? ¿Qué ocurre?
¿Qué has hecho?
No te preocupes, mamá, Osman cuidará de ti.
¿Osman? ¿Cómo que Osman?
-Policía. -¿Adónde vas?
-¿Wahab Habib? -¡Wahab!
¿Adónde vas, Wahab?
Te tengo.
No te resistas, no te servirá de nada.
-¿Qué le hacen a mi hijo? -Quédese ahí, señora.
-¡Suelten a mi hijo! -Quieta ahí.
Nos lo llevamos a comisaría.
¡No se lo lleven!
¡Wahab!
Wahab Habib, inmigrante ilegal...
Mierda.
Vive con su madre, su padre falleció.
¿Menor?
Acaba de cumplir los 18, eso es todo lo que sé.
¿Has revisado su teléfono?
Sí, nada.
No parece que pertenezca a una banda.
¿Quizás era una prueba? ¿Un rito de iniciación?
Es lo único que se me ocurre.
Eso no estaba ahí ayer.
¿Qué me dices de ese de ahí?
"Los inmigrantes violan a nuestras mujeres".
"Nuestras mujeres". ¿Eso qué quiere decir?
¿Qué solo los belgas pueden violarlas?
Increíble.
Georges, tú estabas ahí.
Sí, pero no voy a salir más en la televisión.
¿Has visto lo que ha publicado en redes sociales?
Es alucinante.
Que interprete el papel de salvador en los medios todo lo que quiera,
pero que no nos dé lecciones de ética en público.
No puedes dejarlo estar, debes sancionarle.
¿Mark?
Georges,
quería decirte que siento lo de ayer,
-se me fue un poco de las manos... -¿Un poco? ¿Cuál es tu plan?
¿Pasar de todo e inventarte una nueva doctrina de partido?
Alain tiene razón. ¿La inmigración? ¿En serio?
No puedes cambiar la línea del partido así, ¿ahora qué?
No se improvisa antes de las elecciones.
-Lo sé, Georges, puedo arreglarlo. -Demasiado tarde.
Sí, pero no me negarás que a la gente le gustó la entrevista.
Este interés mediático beneficia al partido.
-¿Al partido? ¿En serio? -Alain, por favor...
No, espera, no puedes dejar que se salga con la suya.
Te sugiero que vuelvas de inmediato a la línea oficial del partido.
En cuanto al caso Delval, no quiero ningún error.
-¿Entendido? -Entendido.
Me gustaría añadir que, da igual el puesto que ocupe en la lista,
me dejaré la piel en la campaña.
En nuestra campaña.
Te juegas el cuello, Mark, te interesa no meterte en líos.
Sí.
Lo siento, necesita descansar.
¿Cuándo podremos verla?
No lo sé, le preguntaré a los médicos.
Dígale que hemos venido y que volveremos cuando ella quiera.
Claro.
-Le hemos traído su cuaderno. -Sí.
-Pensamos que le haría ilusión. -Gracias, se lo daré.
-Manténganos informadas. -Por supuesto.
Gracias.
Es un poco seca, ¿no?
Creo que nos odia.
Si lo piensas, tiene una hija en la cárcel y la otra en el hospital.
Lo sé, es de locos, pero Ludi nos necesita.
Sí.
-¿Ya estáis aquí? -No hemos podido entrar.
¿Por qué?
Ni idea, su madre protegía la puerta como un bulldog.
-Es una siesa de narices. -Entonces ¿qué hacemos?
Lo intentaremos otra vez mañana.
-Y pasado mañana y al otro. -Sí, y al otro también.
-¿Qué estás haciendo, Lulu? -Espaguetis. ¿Quieres?
Sí, por favor, me muero de hambre.
Y cuándo no.
Yo no puedo ir todos los findes a ponerme ciega a casa de mis padres.
¿Ves esto? ¿De qué os reís?
-Así que no sabemos nada aún... -¿Sí?
-¿Sasha Hamzaoui? -Sí, soy yo.
Sí, soy yo.
Encantado, soy Serge Valory de Primera Hora.
Sí.
Te llamo porque haremos un debate esta noche
y nos encantaría que participases.
¿Por qué yo? No pienso contar nada de la víctima.
Por supuesto. Todo el mundo ha visto tu vídeo,
eres una figura imprescindible en este debate.
Nos encantaría que vinieses al programa para escuchar tus ideas
y debatir con el diputado Mark Van Dyck.
-Ni se te ocurra. -¿Solo con él?
Sí, un cara a cara.
Vale, ¿a qué hora tengo que estar allí?
Dentro de dos horas.
-Perfecto, allí estaré. -Genial, nos vemos luego.
Adiós.
-Eso es bueno, ¿no? -¿Estáis de coña?
-¿Qué? -¿En serio?
Es la única forma de que escuchen lo que tenemos que decir.
-¿Enfrentándote a ese tipo? -¡Sí!
Estoy harta de oír a hombres blancos,
-sobre todo si son políticos. -Exacto, estoy contigo.
-Espero que le des lo suyo. -Pues claro, ¿por quién me tomas?
-Por una idiota que come zanahorias. -Tengo hambre.
Bien.
Vas a debatir con Sasha Hamzaoui.
¿Quién?
La activista que se ha hecho famosa con su vídeo.
De eso nada, pensé que sería un debate serio.
Es joven, no tiene filtros.
Es una alborotadora, bajará el listón del debate. Cancélalo.
-No, de eso nada. -Invéntate una excusa.
No voy a cancelarlo.
Nos beneficiará, confía en mí.
¿Nombre, apellido y edad?
Wahab Habib, 18 años.
¿Sabes por qué estás siendo interrogado?
Wahab, ¿eres consciente de la gravedad de la situación?
Se te acusa de violación. ¿Reconoces los hechos?
Reconoce los hechos, su señoría.
En realidad, no te queda otra.
El vídeo es tremendamente explícito.
¿Qué hay de los otros? No estás solo en el vídeo.
Wahab, ¿quiénes son los otros?
¿No lo entiendes?
Te voy a enviar a prisión de todas formas.
No ganas nada protegiéndolos, al contrario.
Si hablas, puede que el juez sea más indulgente.
No los conozco.
Mi cliente no desea hacer ninguna declaración
acerca de los otros involucrados.
Su cliente debería saber que le interesa responder a estas preguntas.
Se lo he dicho, su señoría.
Aquí pone que vives con tu tío.
Tiene un hijo mayor que tú, ¿es eso correcto?
Sí.
¿Osman?
-Sí. -¿Os lleváis bien?
¿No te llevas bien con tu primo?
¿Vais juntos al colegio?
-No. -¿Qué haces durante el día?
Ayudo en la tienda.
¿A quién?
¿A tu madre?
¿Ha visto ella el vídeo?
¿Por qué sales solo tú en él?
-No lo sé. -¿Quién lo grabó?
-No lo sé. -Wahab, mírame,
te estoy dando la oportunidad de resarcirte,
por favor, no la desperdicies.
De acuerdo. Seguimos luego.
Come, se te va a enfriar.
¿Viste la tele ayer por la noche?
No, fui al casino y luego a bailar.
Deja de jugar con la comida y come.
No tengo hambre.
Eso es porque la comida está asquerosa.
Sí que está asquerosa, sí.
Me gusta que me des la razón.
¿Entonces no viste las noticias?
Mamá.
¿Qué?
¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
Espera, deja que...
Vale, para, ya está, déjame, déjame.
¿Te duele el estómago?
Es la comida de aquí dentro, va a acabar conmigo.
¿Crees que es una intoxicación alimentaria?
Cambiemos de tema. De todos modos, no puedes solucionarlo.
Tonterías, puedo hablar con la directora y pedir una inspección.
Con lo que cuesta esto...
Así que es por el dinero.
No es por dinero, mamá, me preocupo por ti.
En fin. ¿No querías saber si te había visto en la tele?
Da igual, déjalo, no importa.
El traje te hace gordo.
¿Este o el que llevaba en la entrevista?
-¿Todo bien, señora Van Dyck? -¡De maravilla!
-¡Está delicioso! -Que aproveche.
Gracias.
¡Mamá!
-Voy a decírselo. -¡Ni se te ocurra!
Hasta luego.
¿Quién te crees?
Soy yo la que vive aquí, no tú.
Puedes hacerte el héroe en la tele si quieres, pero no conmigo.
-¿Qué tal, colega? -¿Qué haces aquí?
Me apetecía pasar un rato contigo.
¿Ese es el tío de la tele?
Menudas pintas. Mirad qué gorra, da pena.
¿Es ese Gaspard?
-¿Te gusta reírte de la gente? -¿Qué?
-Yo no he hecho nada. -Ya, claro.
Quiero que dejes en paz a mi hijo.
Que yo no he hecho nada. ¿Qué le ha contado?
Sabes perfectamente lo que has hecho.
Así que cierra la boca, ¿me oyes?
-¿O qué? -¿O qué?
Ya lo verás cómo te vuelvas a meter con él.
Venga, vamos.
¿Estás bien?
¿Es verdad que salvaste a una chica?
La llevé al hospital.
¿La salvaste o no?
Hice lo que debía hacer,
pero... sí, la salvé.
-René, ¿querías verme? -Hola, Claire.
¿Cómo te va con el chico? ¿Cómo se llamaba?
Habib. Está muerto de miedo, no delatará a sus amigos.
UNA VIOLACIÓN REABRE EL DEBATE SOBRE LA INMIGRACIÓN
El ministerio quiere que emitamos un comunicado
para calmar la opinión pública.
No hay mucho que decir...
¿Qué sabes de los otros? ¿Son inmigrantes ilegales también?
Según la víctima, son belgas. En ese grupo había de todo.
En otras palabras, también había blancos.
Estupendo. Eso es bueno, ¿no?
Diremos que en la agresión participaron ciudadanos belgas,
eso calmará los ánimos.
¿Y poner en riesgo mi instrucción? De eso nada.
Te recuerdo que todavía hay cuatro que siguen ahí fuera.
¿Y qué hacemos con la opinión pública?
Arréglatelas.
Lo siento, pero tengo que proteger mi investigación.
Claire, espero que sepas bien lo que haces.
Mi trabajo, René, hago mi trabajo.
¿Es la primera vez que sales en la tele?
Sí.
-Bienvenida. -Gracias.
Buenas noches, damas y caballeros, bienvenidos al plató de Primera Hora.
Esta noche nos acompañan dos personas que, por motivos distintos,
han dado mucho que hablar estos últimos días.
Vaya, vaya, pero mira quién es.
Dos personas sin nada en común,
Sasha Hamzaoui, joven activista feminista,
-¡Vamos, Sasha! -Mírala, qué guapa.
-¡Tú puedes! -Buenas noches.
Hola.
Y Mark Van Dyck, miembro del Partido Liberal Francófono.
-Bienvenido. -Gracias.
Antes de comenzar el debate,
queremos enviarle todo nuestro apoyo a Ludivine Gilson,
víctima de esta terrible agresión
cuyo impactante vídeo fue publicado en las redes.
No, déjalo.
Lo que esa mujer ha sufrido es inaceptable.
Sasha Hamzaoui, me gustaría hablar del apasionado discurso
que publicaste en las redes.
¿Por qué decidiste hablar de esa manera?
Lo importante no es la manera en que dije las cosas,
lo importante es denunciar que, a día de hoy, en nuestro país,
se sigue violando y agrediendo a las mujeres con impunidad.
Mark Van Dyck, ayer mismo
hablabas de la seguridad de las mujeres en Bélgica.
Sí, la señorita Hamzaoui y yo libramos la misma batalla.
Veo que sonríe, pero comparto su opinión.
Me niego a que, a estas alturas, en mi país, las mujeres tengan miedo.
No voy a tolerar la violencia contra las mujeres.
Eso no son más que las palabras de un político.
Queremos ver actos.
Como sabe, señorita Hamzaoui,
existen hombres y mujeres que trabajan duro
por encontrar soluciones concretas
y por que se promulguen leyes que de verdad sirvan de algo.
¿Bromea? Dígaselo a las víctimas.
Estamos cansadas de oír siempre el mismo discurso
y que nada cambie, señor Van Dyck.
Las cifras lo demuestran, los datos son irrefutables.
Se siguen produciendo agresiones contra las mujeres
y los agresores no reciben ningún castigo.
Señorita Hamzaoui, sé que está enfadada,
pero no soy yo a quien debe culpar.
¿A quién entonces? ¿A los inmigrantes?
-Si me deja hablar, se lo explicaré. -Señor Van Dyck, tiene la palabra.
Gracias.
Como saben, no tengo pelos en la lengua.
Detestaría que aquí cometiésemos el mismo error que en Colonia,
donde, les recuerdo, hubo más de 500 denuncias
por abusos y violación y donde no se detuvo a ningún hombre,
con la excusa de no estigmatizar a los inmigrantes,
o de no provocar actos racistas.
Está siendo capcioso.
Nadie fue condenado.
Es intolerable, estará de acuerdo conmigo.
No puedo aceptarlo,
me niego a que haya gente entre nosotros que se crea intocable.
Pero esa no es la cuestión aquí,
los hombres blancos también forman parte de este problema que es global
y que no es exclusivo de ninguna religión ni cultura.
No está mal. Se defiende bien.
Señorita Hamzaoui, ¿no cree que algunas culturas agravan el problema?
¿No cree usted que existe una cultura de la violación en nuestra sociedad?
¿Está de acuerdo con cómo se trata a las mujeres en el islam?
No, no estoy de acuerdo con cómo se las trata en ninguna religión.
En Arabia Saudí, un ejemplo que, por cierto, conoce bien...
Señor Van Dyck, cíñase al tema del debate, por favor.
Esto forma parte del debate.
¿No cree que existe un problema fundamental en la cultura musulmana
en el trato a las mujeres?
Sí, por supuesto,
pero el problema del integrismo en Bélgica es,
ante todo, un problema de integración.
En eso estamos de acuerdo.
Pues dejémoslo ahí, no pensamos del mismo modo.
Yo pienso como usted, creo que existe un problema sistémico
en cuanto a la integración de ciertas comunidades
-como la suya, en nuestro país. -¿La mía?
-Menudo cabrón. -¿Qué sabe usted de mi comunidad?
¿No pertenece usted a la comunidad musulmana que ha mencionado?
¿Qué le hace pensar que soy de esa comunidad?
Creo que se está haciendo un lío.
Perdón, no pretendía ofenderla,
juraría que Hamzaoui es un apellido marroquí.
Sí, pero eso qué tiene que...
Mitad marroquí, mitad maliense, ¿no es así?
La criaron en la fe musulmana,
pero se cambió el nombre para integrarse mejor.
-La felicito. -Señor Van Dyck.
-¿A qué esperas? Respóndele. -No voy a tolerar ataques personales.
-Gracias. -Lo siento.
Permítame que le pregunte, ¿cómo piensa proteger a las mujeres?
¿Prendiéndole fuego a un niqab ?
¿Lanzándoles sangre a los políticos?
Es una manera de denunciar el problema.
¿Aterrorizando a la población con la violencia?
¿A eso le llama violencia?
¿A quién va dirigida? ¿A todos los hombres?
¡A los violentos! ¡Al patriarcado!
Da igual si son curas, políticos o musulmanes.
Señorita Hamzaoui, es usted apasionada,
es normal, aún es joven.
Pero yo, como responsable político, no puedo aceptar la violencia
en nuestra sociedad, venga de donde venga.
Es mi deber fomentar el entendimiento entre los ciudadanos.
-Esto es increíble. -Lo diré más claro.
En Bélgica respetamos los derechos de las mujeres,
y aquellos que no estén de acuerdo con eso
e intenten burlarse de nuestros valores, sean o no musulmanes,
no son bienvenidos.
No dejaremos que siembren el terror en nuestro país.
Sasha Hamzaoui, tiene la palabra.
-¿Se puede? -Sí, adelante.
Vaya, gracias.
El activismo da sed.
Que tergiversen tus palabras da sed.
Los políticos son expertos en llevarse las cosas a su terreno,
están entrenados.
Este tipo de debate no es fácil, algunos acaban destrozados.
Podías haberme avisado.
Entonces no habría tenido gracia.
Eres periodista, ¿no?
De formación, sí.
En cualquier caso, no te has dejado intimidar,
has sido espontánea y real.
No has planeado nada y creo que el público lo sabe.
Me preocupa que Van Dyck les haya convencido.
No subestimes tu capacidad para influir.
Yo no influyo a nadie.
Tu discurso frente a la comisaría tiene miles de visitas.
Yo diría que ejerces bastante influencia.
Estamos pensando diversificar y crear más contenido en Internet.
La dirección de la cadena quiere público más joven.
Buena suerte.
¿Te gustaría tener una plataforma en la que expresar tus ideas?
¿Sin ningún filtro ni distorsión?
¿En la televisión? ¿Sin distorsión?
¿Crees que a los patrocinadores les van a gustar mis ideas?
Les da igual el contenido,
lo importante son las visitas.
Comenzarías con artículos puntuales y, si todo va bien, te contratamos.
Me lo pensaré.
"No dejaremos que siembren el terror en nuestro país".
Menos mal que Georges dijo que debías ser moderado.
Estoy harto de mendigar. Me niego a quedarme sentado esperando.
Estás jugando con fuego, Van Dyck.
No pido nada que no me merezca.
Disculpe, ¿es usted el de la tele?
-Sí, soy yo... -¿Se puede hacer una foto conmigo?
Claro.
-Gracias. -De nada.
¿Qué? No te sientes guapo, ¿verdad?
-No es eso... -No seas tonto, eres un semental,
solo necesitas un cambio de imagen.
-Claire. -Samuel,
-que traigan a Wahab Habib. -Sí .
-¿Seguimos con el plan? -Sí, gracias.
Me cuesta imaginarte iniciando una violación.
No fui yo.
Entonces, ¿quién?
Yo no quería hacerlo, no quería...
Necesito que me ayudes.
No sé qué pasó, se lo juro.
¿Tienes miedo? ¿Es eso?
¿Por ti mismo o por tu madre?
Podemos protegerla.
De hecho, está aquí.
Creo que a ella también le gustaría saber qué pasó.
-Que entre la señora Habib. -¿Por qué no se me ha avisado?
No, por favor, se lo suplico, no quiero verla. Por favor.
Tome asiento, por favor.
Su hijo tiene miedo, teme por usted,
pero, si habla, le beneficiará en el juicio.
No estaba solo, su hijo fue, sin duda, instigado por un grupo.
Si colabora, el juez lo tendrá en cuenta.
La jueza tiene razón.
Perdón, mamá.
Lo siento.
Agradezco tu disculpa.
Samuel, que conste en acta.
Eso no deshará el daño causado, pero aún puedes hacer algo por esa chica.
Dinos quiénes son los otros agresores.
Hable con él, por favor.
Escúchame bien,
no digas nada.
Si hablas, te matarán.
Cien años en prisión son mejor que la muerte.
No tengas miedo.
Escúchame, Wahab.
Ahora me tengo que ir,
pero vendré a verte, lo prometo.
Samuel.
Te quiero, hijo.
Te escucho.
No los conozco.
Bien.
Wahab Habib, esta noche serás enviado a la prisión de Forest.
Permanecerás con los presos de nivel dos,
pedófilos y agresores sexuales,
como medida de protección contra el resto de reclusos.
Adiós, Wahab.
Venga.
Tienes que entrar. Cálmate. Venga.
-Suéltame. -Venga, vamos.
Déjame... ¡Déjame!
-Tranquilo. ¡Cálmate! -¡Yo no he hecho nada!
¡Soltadme! ¡Soltadme!
-¡Dejadme! -¿Te vas a calmar?
¡Soltadme! ¡Soltadme!
-¡Cálmate! -¡No! ¡Yo no he hecho nada!
Vas a ir a aislamiento.
¡Soltadme! ¡Soy inocente!
Hola.
¿Puedo?
Tienes mejor cara.
Es verdad.
Ya lo verás, cada vez te costará menos.
Sé que no es mucho, pero tu agresor, el del vídeo, está en prisión,
y haremos todo lo posible por que hable y delate a sus cómplices.
-No me rendiré. -Gracias.
Odio no recordar qué me pasó,
necesito saber qué ocurrió.
A veces los recuerdos tardan en volver.
Sí, pero yo necesito que vuelvan ya.
Te comprendo.
Necesito tu ayuda.
Te ayudaré.
Lo prometo.
Vale.
-Buenas noches. -Adiós.
Te lo juro, el otro día...
Hola.
-¿Conoces a mi hija? -Sí.
¿Qué tal?
¿Ha venido al hospital a combatir el terror?
No, solo he venido a visitar a un viejo amigo.
Me marcho ya.
-Gracias por venir. -Volveré con más información.
Señoría.
-Está en todas partes. -Al menos sabe adónde va.
No me digas que estás de acuerdo con su forma de atraer votantes.
No, claro que no, solo digo que me equivoqué con él.
Siempre creí que no tenía la valentía necesaria para la política.
¿Valentía? Dirás oportunismo.
No es peor que los otros.
No, claro, solo es un pelín populista.
¿Y quién ha dado pie a que aparezca este oportunista?
Es el único miembro del partido que ha venido a verme.
Papá.
Lo siento.
No pensé que fuese a ir tan lejos.
Ya no estoy a cargo de la instrucción.
Necesito que me cuentes todo para poder ayudarte a preparar la defensa.
Tendrás que explicar los pagos de Andorp
a la cuenta del paraíso fiscal,
se produjeron justo cuando abrieron la fábrica de Hainaut.
¿Qué haces tú aquí?
La he llamado yo.
Mamá.
¡Vaya!
Abuelo.
Estás enorme, eso es que va a ser niño.
De eso nada, va a ser niña, está claro.
Otra más en la familia, estás rodeado.
Hace tiempo que me rendí.
De cualquier modo, vas a tener que empezar a cuidarte más
si quieres que conozca a su bisabuelo.
¡No digas tonterías!
-¿Cuándo te dan el alta? -Voy a por algo de beber.
¿Qué? Ha sido ella la que ha querido venir.
Mamá, no habría pasado diez horas en un avión
-si tú no la hubieses preocupado. -No podía mentirle.
Claro que podías.
Diane ya es mayorcita, ha tomado la decisión ella sola.
Vaya, adelante.
-Hola. -Hola.
Tú no te acuerdas del señor Van Dyck, pero fue él quien...
Sí.
Me acuerdo de usted.
Nos chocamos en el pasillo del PLF.
Ah, sí.
Lo siento.
El señor Van Dyck te trajo a urgencias.
Solo quería saber cómo estabas.
Bueno, me gustaría irme a casa.
Todavía tienen que hacerte pruebas.
Debemos asegurarnos de que esté estable.
No hacía falta. Las pondré en agua.
No les molesto más.
-Buenas noches. -Adiós. Gracias por venir.
-De nada. -Ya cierro yo.
Te vas a tu celda.
¿Podría ducharme antes?
Eres un preso de nivel dos, no creo que te esté permitido.
¿Te has perdido?
Estás muy lejos de casa.
Ey, cuidado.
¿Estás bien? Ven, anda.
Te gustan las chicas blancas, ¿eh?
Sucio árabe.
Eso no lo harías en tu país. Puto cerdo.
Moro de mierda.
Ya está, no pasa nada...
¿Quieres más? ¿Quieres más?
Puto moro, hijo de puta, vas a ver lo que es bueno.
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