All language subtitles for Lubo (2023) spaniola

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian Download
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

SUIZA CANTÓN GRIGIONI - 1939

MOVILIZACIÓN DE GUERRA

¡Mamá, ayúdale!

¡Bravo! ¡Muy bien!

¡Bravo! ¡Bravo!

¡Bravo! ¡Bravo!

¡Arre!

So...

Buenos días.

Muéstreme su autorización y sus pasaportes.

Mirana, enséñales los papeles.

Lubo Moser.

¿Eres yeniche?

Lubo Moser, quedas reclutado.

¿Qué?

¿No has visto los carteles por todo el país?

La confederación convoca a los aptos para defender las fronteras.

Hay peligro de guerra.

¿Sabes leer?

Sí, fui a la escuela con un sacerdote católico.

Toma. Lee.

¿Cuántos hijos tenéis?

Tres.

Recoge tus cosas y acompáñanos a la gendarmería.

Mañana vas al cuartel.

Pero no puedo dejarlos solos.

¿Cómo van a salir adelante si yo no trabajo?

Tendrás un salario y podrás enviarles dinero.

Pero como protestes, te encerraremos.

¿Y ese chico? ¿No está en la lista?

Es mi primo, solo tiene 16 años.

¡Es mi nieto!

El hijo de una de mis hijas.

Recoge tus cosas y nos vamos.

¡Niños!

¡Entrad en casa!

¡Soldado Moser!

¡Deja ese cachivache!

¡Tienes que montar guardia!

¿Y bien, Moser?

¿Ha pasado el oso?

¿Lo has visto?

Toma.

Bebe y entrarás en calor.

Gracias.

Nos vamos.

¿Está libre?

Gracias, soldado.

¿Puedo ofrecerle un trago?

Ya tengo mi cerveza.

Salud.

Vaya vida que lleváis aquí, ¿eh?

Mucho frío y poco más.

¿Patrulláis por la frontera?

Sí.

¿Y usted?

¿No lo han incorporado a filas?

Yo... tengo la nacionalidad austríaca.

Mi padre es austríaco.

Vivo en Austria desde que tenía diez años.

Pero mi madre es de San Galo.

¿Y usted?

Yo soy de aquí.

De Graubünden.

¿Tiene amigos en el pueblo?

¿Conoce a alguien?

¿No? Yo ofrezco trabajo.

Pero los campesinos están ocupados.

Pago bien.

Muy bien.

Pero no encuentro a nadie.

Si por casualidad le interesa...

Discúlpeme.

¿Taro?

Han venido los gendarmes y la guardia cantonal.

Han dicho que los niños no pueden vivir en la calle.

Es la ley.

Nos han amenazado con sus fusiles.

Se han llevado a Berta y Philip.

Y también han arrancado a Peter de los brazos de Mirana.

Ella ha gritado, se ha resistido

y ha intentado recuperar a los niños.

La han empujado, ella ha resbalado

y se ha golpeado contra el carro.

Al día siguiente,

he vuelto al carro...

a ver cómo estaba.

Parecía dormida,

pero estaba muerta.

Perdóname,

no he podido hacer nada.

Cabrones.

Nos odian.

Lo sabes bien.

También se han llevado a los hijos de los Stoffel

y al hijo de los Huser.

La movilización solo es un pretexto.

¿Dónde estabais?

Cerca de Coira.

Antón nos ha hecho documentos para los dos.

Ven con nosotros a Francia.

Los abuelos ya se han marchado.

He conseguido dos caballos para mañana por la noche.

¡Atención!

¡Descanso!

¡Rompan filas!

Cabo, me duele el estómago.

Tengo que evacuar.

Date prisa, Moser.

¡Moser! ¡Date prisa!

¿Has terminado de cagar?

Una cerveza.

Salud.

¿A qué viene esa cara?

¿Nostalgia?

¿Cuánto paga usted?

¿Ha encontrado a alguien?

Yo.

Taro,

por ahora vete tú solo.

Pero ya tengo los caballos.

¿Por qué te quedas?

Recoge todo lo que puedas y deja mi carro donde está.

Ven a Francia conmigo.

Voy a recuperar a mis hijos.

Si Dios quiere.

Cuando acabemos, cada cual por su lado.

No nos conocemos.

Bonito coche.

¿Es nuevo?

Casi. Lo he comprado en Suiza.

¿Es difícil conducirlo?

No más difícil que un caballo.

Solo hay que saber dónde pisar.

¿Y esos pedales?

Paso, trote y galope. Y otro, para dar marcha atrás.

¿Vamos al galope?

No. Al trote. Vamos cuesta arriba.

¿Cómo sabe si queda gasolina?

Deja de preguntar, me estás distrayendo.

¿Vamos a cruzar la frontera?

No, antes vamos a parar aquí.

Sois puntuales.

Dejad las canastas aquí mismo.

Alumbra aquí.

No, este no es el correcto

Tomad, esto de propina.

Para vuestras mujeres.

Hay más dinero, por las canastas.

Borrad vuestras huellas cuando regreséis.

Nunca nos hemos visto.

Vamos a fumar un cigarrillo antes de irnos.

¿De dónde es usted?

De Judenburg, en Viena.

Tenía una tienda allí.

Tuve que cerrar por culpa de los nazis.

He salvado lo que he podido.

¿Y usted?

¿A qué se dedicaba antes de venir aquí?

Hacía de todo.

Me las arreglo como puedo.

¿Está casado?

¿Tiene hijos?

Bueno, vámonos ya.

Mierda.

¿Seguimos?

Si se congelan las piernas, será mucho peor.

Me adelantaré.

Luego volveré y recogeré su canasta.

Así será más rápido.

Mierda.

Pero ¿qué haces tú aquí?

¿No te habías ido con Taro?

Necesito quedarme aquí.

Solo serán unos días.

¿Has tenido problemas con los papeles?

Lamentamos mucho...

lo de tu mujer.

¿Es tuyo el coche?

Gretel, tráenos algo para cenar.

¿Tienes hambre?

¿Quieres una sopa?

¿Has visto...

lo guapa que es mi nueva mujer?

Él es un viejo amigo mío.

Un artista.

Vete a preparar el establo.

PASAPORTE DE AUSTRIA

Quiero que pongas aquí mi foto.

Un austríaco.

Es muy arriesgado.

¿No estarás tan loco como para unirte a los nazis?

Hazlo, por favor.

Marcas distintivas, un diente de oro.

¿Sabes adónde se han llevado a mis hijos?

No lo sé.

Nadie lo sabe.

Tal vez a un cuartel...

o a un internado.

Dicen que les cambian los nombres

y los dejan en una institución...

o con familias de acogida.

Quiero encontrarlos.

Los entregan con papeles legales que les permiten acogerlos.

Ahora...

ya son “gadjis”.

¡Son mis hijos!

Nos están quitando a nuestros hijos desde hace años.

Mira a los Gruber...

y a los Kolleguer.

Incluso han recurrido a las autoridades,

pero no les ha servido de nada.

No se los han devuelto.

No creo que esos desgraciados los hayan devorado.

Han tenido que llevárselos a algún sitio.

No puedo moverme por la ciudad a cara descubierta.

Busca alguien que pueda hacer gestiones.

¿Qué ha pasado aquí?

Le falta la cabeza.

¡Es uno de los nuestros!

Moser.

Eso parece.

Pobre muchacho.

¿Y bien?

Sin cabeza, es difícil confirmarlo.

¡Siguiente!

Adelante, cabo Motti.

Moser pertenecía a su tropa, ¿no?

¿Sabía usted que era judío?

¿Judío?

No, señor.

Era uno de esos nómadas que vagan por las calles en sus carromatos.

No sabía que a esos también los circuncidaran.

Al retirarlo, no nos fijamos en ese detalle.

Además de la cabeza, tenía que haberle cortado el pito.

Igual lo hizo él, para que lo dieran por muerto.

Puede que lo encontrara, cuando ya había muerto de frío.

Y le cambió la ropa, para poder huir.

- ¿Me puedo ir? - Sí.

Mirana ha tenido un funeral digno de una princesa.

A mí solo me quedan las lágrimas.

Lloro todos los días, es un dolor inmenso para mí.

Yo quiero quedarme aquí.

No queremos marcharnos

como ha hecho tu familia.

Ellos tienen primos y hermanos

en Francia.

Nosotros estamos todos aquí.

Nuestras familias están aquí.

¿Sabes adónde se han llevado a los niños?

No.

Hace un año se llevaron a los hijos de los Gemperli

a un internado de Coira.

Estaban en la iglesia.

Solo sabemos que por Navidades seguían allí.

Buenos días.

Esto es todo lo que tenemos de Lubo Moser.

En italiano, disculpe.

- ¿Eres de Tesino? - Sí.

Esto es lo que queda de Lubo Moser.

Se lo he traído directamente, porque sé que se va de permiso.

Podíais haberlo incinerado,

no creo que venga nadie reclamando estos harapos.

¿No tienen noticias?

No.

Hemos difundido la noticia su muerte,

para atrapar algún pariente, pero no se ha presentado nadie.

¿Y en las tabernas,

- nadie comenta nada? - No.

Solo sabemos que su mujer murió cuando Moser estaba en vuestras filas.

- Está bien, gracias. - No hay de qué.

- Que tenga buen día. - Hasta la vista.

No me han dicho adónde los han llevado,

solo que están separados en diferentes ciudades.

Distribuyen a los niños

en varios centros de acogida.

Uno aquí, otro allá,

de modo que no se encuentren.

En Zúrich está la Hilfswerk für die Kinter der Landstrasse,

una organización que colabora con Pro Juventute.

La exposición es en el piso de arriba.

¿Y la oficina de Pro Juventute?

Está en el mismo piso. Pero hoy está cerrado.

Gracias. Entonces aprovecharé para ver esta exposición.

Disculpe, estoy buscando la oficina Pro Juventute.

Sí, está en la puerta de al lado.

Pero hoy está cerrado.

Esta es la galería Kuffer.

Estamos muy agradecidos por estas evocadoras imágenes

de nuestra confederación.

Denotan una extraordinaria sensibilidad

y un gran manejo de la técnica.

Muchas gracias, querida Elsa.

Muchas gracias.

Se lo agradezco sinceramente.

Muchas gracias.

Hola.

Muchas gracias.

Gracias, honorable señora.

Sus fotografías denotan una gran sensibilidad.

Son en recuerdo de mi marido.

Peter nos abandonó hace casi un año.

De improviso y sin esperarlo.

Mi más sentido pésame.

Pero hoy es un día maravilloso, han venido muchos a su homenaje.

Los beneficios de esta muestra se destinarán a un orfanato en Marbach.

Bien.

Su marido estaría orgulloso.

De veras. Es muy bonito.

¿A qué se dedicaba su marido?

Era notario.

Pero dedicaba parte de su tiempo a obras benéficas de Pro Juventute.

Era intermediario entre las familias de acogida y los orfanatos.

Él pensaba que es nuestro deber,

dar una educación a estos pobres niños que no tienen ni padre ni madre.

Nos gustaban los niños, aunque nunca tuvimos hijos propios.

¿Tiene usted hijos?

En mi profesión,

ya de por sí es difícil cultivar amistades.

Imagínese fundar una familia...

¿Cuál es su profesión? Nunca lo he visto en Zúrich.

Soy comerciante. Viajo mucho.

Pero ahora vivo en San Galo.

Supongo que viajar no será fácil, con la amenaza de la guerra.

¿Qué opina usted?

¿Cree que nos invadirán los alemanes?

Quién sabe.

Frecuento mucho esta galería.

La próxima vez que venga a Zúrich, pásese a tomar un té.

Encantado.

Niña, di educadamente "buenos días".

Buenos días, señora Elsa.

- Buenos días. - Buenos días.

Buenos días.

- Tomen asiento, por favor. - Gracias.

¿Qué tal la exposición?

Muy bien. Excelente.

Ha venido mucha gente.

Te presento al señor Bruno Reiter,

que ha comprado una foto magnífica.

Yo le tenía mucho cariño, pero... ¡en fin!

Tenía que adquirirla.

Esta imagen es de una sensibilidad singular.

Tenga, este es el pago.

Si me lo permite, quisiera añadir un poco más.

Tome usted, tome usted.

Muy amable por su parte.

Por favor, disculpe que no haya asistido a la muestra.

Karin, la niña de la que le he hablado,

le ha dado patadas a un educador que iba a hacerle una caricia.

Y cuando me marchaba...

se han escapado un par de pillastres.

Es desastroso.

Ha sido usted muy generoso.

Hay que ayudar a los que no tienen tanta suerte.

Usted podría ocuparse de un niño.

¿Qué hay que hacer?

Basta con que apadrine a un niño y asuma sus gastos económicos.

Yo apadrino a dos.

¿Se puede elegir al niño al que se quiere apadrinar?

A ver...

Yo no he elegido los míos.

Pero creo que será posible.

¿Quiere un niño que tenga sus ojos?

Si se parece a mí,

podría considerarlo como si fuera un hijo propio.

Si lo hiciera, sería de una gran ayuda.

No están escolarizados

y los envían con familias que los han solicitado.

Muchos niños acaban en las montañas

y tienen que trabajar duro.

¿Tengo que residir en Zúrich?

No hace falta, no tiene que llevárselos a casa.

Se quedan en el orfanato.

“Dado que el niño no viene a este mundo por voluntad propia

y está sometido a impulsos incontrolados,

es necesario dotarlo de una educación moral

con esfuerzo y formación.

Por tanto, las condiciones para la formación educativa del menor

son las normas y la disciplina...”.

- ¿Cuándo vinieron para llevárselos? - Hace dos meses.

Se llevaron a Hanne un mes antes de dar a luz.

La encarcelaron y la obligaron a parir allí.

Luego le dijeron que su bebé había muerto.

Pero ella sabe que no es cierto.

Sabe que su bebé nació vivo...

porque se lo dijo una enfermera.

También se llevaron a los hijos de la familia Hoss.

¿Sabes adónde se los llevaron?

¿Quién sabe? Simplemente se los llevaron.

Sin más.

Sálvate a ti mismo y salva a tu pueblo.

Tendrás 80 esposas.

Tendrás hijos...

que serán de muchas mujeres.

Dedicarás...

tu vida...

a conquistar la muerte.

Ama a todas las mujeres que hay en ella.

Y ámala a ella entre todas las mujeres.

En ese caso, podría...

- Disculpe usted, señor... - Adelante.

Así aprovecho para presentarle a mi mujer Clara.

Le ruego disculpe su brusquedad.

Clara, este es el señor Reiter.

Va a quedarse una temporada en la ciudad.

Venía a mostrar algo.

Perdona, no quería interrumpir.

Adiós, nos vemos en casa.

Adiós, señor Reiter.

Bienvenido a San Galo.

Bien, ¿en qué estábamos?

El depósito.

Sí, en ese caso, vamos a abrir una cuenta.

¿Te gusta?

¿Cómo te ha ido el día?

Estás muy guapa.

¿Quién era el hombre que estaba en tu despacho?

Ha llegado de Viena.

¿Va a vivir aquí?

Es comerciante de joyas y textiles.

Y materiales valiosos...

que hace llegar desde Oriente próximo.

Tiene que ganar mucho,

viendo los ingresos que ha realizado hoy.

¿Tal vez sea un judío?

Quería intercambiar objetos de valor por francos suizos.

Me parece que quiere establecerse en Suiza.

¿Cuánto dinero ha ingresado?

Clara...

Vamos, dilo. ¿Cuánto?

Suficiente, como para no tener que trabajar el resto de su vida.

Antes de marcharse me ha dicho que tiene...

unos objetos orientales muy bonitos.

Igual te gustan.

¿Por mi cumpleaños?

¿Qué trae ahí?

¡Oh!

- ¡Qué joyas tan bonitas! - ¡Son preciosas!

Queridas amigas, tengan la bondad de no comprarlo todo de una vez.

Y, sobre todo,

déjenle a mi mujer elegir primero, al fin y al cabo, es su día.

Son preciosas.

Me voy a aprobar esta pieza.

Sí...

Le ha gustado la sorpresa.

Sí. Le ha gustado.

Ahora vuelvo.

- ¡Déjame ver! - No, esa la quería yo.

Pruébese estos pendientes.

Usted es una princesa.

Una cosa, Clara.

No querías esta, ¿verdad?

Esos pendientes te quedan muy bien.

Hoy tan solo he traído unas pocas joyas.

Si no encuentran nada que sea de su agrado,

puedo volver otro día con un nuevo muestrario.

Gracias. Muy atento por su parte.

Salud.

¿Conoce algún asilo donde acojan menores?

Hacemos donaciones a varios centros.

También conozco algunos directores.

¿Por qué lo pregunta?

Yo también quiero donar.

Podría financiar conciertos u obras de teatro,

para hacer felices a los niños.

Es fantástico.

Le facilitaré contactos con mucho gusto.

Gracias.

Muy agradecido.

Aquí toman un baño una vez por semana.

Y estas son las habitaciones.

¡Adentro!

Venga, adentro todos.

Por aquí. Venid todos.

Vamos.

Cierro.

Vamos.

Venga, deprisa.

Adentro.

¿Qué le parece?

Esta es la sala de estudio.

El cuaderno de caligrafía.

Damos mucha importancia a la limpieza.

Eso está bien.

Ah...

- Buenos días. - Buenos días.

Buenos días, señor Reiter.

Por favor, disculpe la molestia, pero...

Clara quería cambiar estos pendientes.

Yo tengo una cita importante en el banco.

Siento tener que dejarlos.

Por favor, procure que no gaste demasiado.

Hasta esta noche, cariño.

Hasta luego.

Adiós.

Lo siento, no tengo nada aquí.

Lo guardo todo arriba, en la caja fuerte.

En realidad, no quería cambiar los pendientes.

Me gustaría que me tasara un anillo.

Es de la abuela de Karl.

Está algo anticuado.

Sí.

Está algo anticuado.

Rebosantes de salud y elegancia,

creyentes y bien conscientes de sus deberes y obligaciones,

son las felices muchachas de nuestra gloriosa época.

¡Heil Hitler!

- ¡Silencio, por favor! - ¡Esto es un genocidio! ¡Es un asesino!

¡Fuera con los judíos!

¡Silencio, por favor! ¡No interrumpan la proyección!

¡Es un asesino!

¡Siéntense, por favor! ¡Cálmense!

Mejor, vámonos.

Sí, vámonos.

¡Silencio, por favor!

- ¡Esto es ridículo! - ¡Asesino!

Conozco a muchos judíos que son muy buena gente.

Esta obsesión que tienen los nazis, no la comparto.

¿Le ha molestado la película?

¿Es usted judío?

Disculpe si le estoy importunando con mis preguntas.

No.

Ese Hitler...

puede que llegue hasta aquí.

A saber, lo que será de Suiza.

Tiene unos planes...

ambiciosos.

Quiere mejorar el mundo.

En realidad, no nos vendría nada mal.

Sí, mejorar la sociedad.

¿Es posible en democracia?

Yo soy partidaria de una educación severa.

El amor es la mejor educación.

Usted no se imagina

la cantidad de niños que se crían con padres ineptos.

Hijos de pederastas, de gitanos,

de delincuentes, de dementes.

Cuando sean adultos, serán unos inadaptados.

No se debería permitir que esa gente se reproduzca.

Creo que habría que...

esterilizarlos.

Philip, ¿eres tú?

¿Qué se le ha perdido aquí?

¿Quién es usted?

¡Largo de aquí!

Josef, ven aquí.

¿Conoces a esa mujer?

Tengo algo importante que decirte.

Estás muy pálida.

No me siento bien.

Pero tengo una buena noticia.

Vamos a tener un hijo.

Aunque querría esperar otro mes, para estar segura del todo.

El domingo invitaremos a los padres para darles la noticia.

¿Por qué no?

Sabes que ellos están deseándolo.

Por el momento, prefiero no decir nada.

Que quede entre tú y yo.

Voy a decirle a Gertrud,

que se ocupe un poco más de ti.

- Que venga a vivir aquí. - No.

Últimamente se ha tomado un par de libertades.

- ¿Te ha faltado al respeto? - No.

Ella también está esperando un niño.

Pero su marido está en el ejército.

Y no quiero que sea la comidilla de todos.

Tú ya sabes.

Espera.

Del señor Reiter.

Se marcha de San Galo.

Y te manda un cordial saludo.

Tengo un deseo especial.

Me gustaría ayudar a los niños del cantón Graubünden.

Mi madre tenía sus raíces allí.

Es en su memoria.

Voy a consultar los archivos para ver en qué orfanato están.

Bien, lo que me figuraba.

Están en el municipio Bevers. En el asilo Sonnenberg.

¿Y bien, señor...?

Bruno Reiter.

Necesito algunos datos.

¿Puedo ver su pasaporte, por favor?

Sí.

Pero usted es austríaco.

Sí.

Lo lamento, señor Reiter.

Pero usted no es ciudadano de la confederación.

No aceptamos benefactores extranjeros para nuestros menores.

Ah, ¿no?

¿Y si apuntara que está a punto de adquirir la nacionalidad?

Tienen toda mi comprensión.

Pero eso no es posible, porque sentaría un precedente.

Lo siento mucho,

esto no depende de mí.

Tengo que atenerme a las normas.

Intentamos hacer algo bueno y nos salen con esta.

Volveremos a intentarlo cuando seas ciudadano suizo.

Tengo buenos contactos.

¿Cómo?

Me refiero a la nacionalidad.

Comprendo muy bien tu preocupación.

Ven.

Acompáñame a casa

y nos consolaremos mutuamente.

No, ahora tengo que volver a San Galo.

Ya voy con mucho retraso.

Discúlpeme,

me he dejado olvidado el sombrero en el despacho.

Acompáñeme.

Estaba cerrando las oficinas.

Mientras tanto, voy a cerrar las ventanas de arriba.

¡Gracias!

¡Gracias de nuevo!

¡Hasta la vista!

BELLINZONA, CANTÓN DEL TESINO 12 AÑOS DESPUÉS

Buenos días. Bienvenido, ¿señor...?

Reiter, Bruno Reiter, he reservado habitación.

- Buenos días. - Buenos días, señor Reiter.

- Dispone de la habitación habitual. - Perfecto.

Perdone, ¿tiene el programa cultural de la ciudad con los conciertos?

Claro que sí.

- Por favor. - Gracias.

Tercer piso, señor Reiter.

Gracias.

Espere.

Gracias.

SEPTIEMBRE 1951 HE VUELTO

Una noche

logré escapar de la guerra

en una barca

y me vine a Suiza,

para establecerme en un pueblo del Lago Mayor.

Yo no soy comerciante, soy un gitano.

Me basta con que seas bueno.

Ahora jugamos al silencio.

No se hable más de esto

y no nos riamos.

Él también se está riendo.

De mayor...

vas a ser un gran artista.

Espera.

Espera.

Yo ya tengo un hijo...

Antonio.

¡Bien!

INTRODUCIR LA MONEDA APRETAR EL BOTÓN HASTA EL FONDO

- ¿Lo ves? - Sí.

Allí está Italia, donde nació tu mamá.

Es hermosa, ¿no?

¿Puedo?

¡Madre mía!

Puedo ver tu futuro.

Tú vas a ser... ¡madre mía!

Un hombre muy guapo y muy fuerte.

Con mucho dinero y muchas mujeres.

Mira.

- ¿Estás de acuerdo? - Eh, sí.

¡A que no me pillas!

- ¡Margarita! Estamos aquí. - Eres muy bueno...

Perfecto.

¿Has aprobado?

No lo sé, pero supongo que sí.

¿Y ahora?

No lo sé. Quiero ir al colegio, a aprender.

¿Te gustaría aprender un instrumento musical?

¿La fisarmónica?

Yo lo aprendí de mi padre, más o menos a tu edad.

No lo sé. Yo escucho música en la radio.

Te doy la mía.

No es difícil, ¿sabes?

Esto hace así.

Do, re, mi, fa, sol...

Sol fa, mi, re, do...

Así de fácil.

Disculpe.

- ¿Sí? - Un zumo de naranja.

- Enseguida. - Gracias.

Buenos días.

¿Se acuerda usted de mí?

Nos encontramos hace no mucho tiempo.

- Tiene razón. En el hotel. - Sí.

Y me he enterado de que usted también es austríaco.

Bueno, mi padre era austríaco

pero yo siempre he vivido en Suiza.

Por favor.

Disculpe, no me he presentado.

Me llamo Moster.

Reiter, Bruno Reiter.

¿Está en Bellinzona por trabajo?

¿A qué se dedica?

Negocios, pero nada en especial.

Antes era comerciante de textiles y objetos valiosos.

Todavía atiendo a algunos clientes.

Hace unos cuantos años, en Austria,

mi hermana conoció a un comerciante de textiles.

Se llamaba Rose Marie, tal vez le suene de algo.

No, me temo que no.

Viajo mucho y conozco a mucha gente, pero...

Sinceramente, no conozco a ninguna Rose Marie.

Si me disculpa, tengo una cita y el concierto está a punto de empezar.

Isac Zuccher.

Así se llamaba este comerciante.

¿Ha oído hablar de él?

No.

Le robaré solo un par de minutos.

Disculpe, es una historia triste, señor Reiter,

pero para mí es importante.

Mi hermana, Rose Marie, en tiempos de guerra,

confió sus joyas y su dinero,

así como otras diez familias judías,

a este comerciante,

para que los pusiera a salvo en Suiza.

Los Linder, los Zweig, Wachter el dentista,

los Dreifuss, la familia Leinchstein

y otros judíos de Judenburg, como nosotros.

Después, los nazis los deportaron a campos de concentración

y solamente lograron sobrevivir tres.

Yo fui mucho más afortunado,

porque estaba en Inglaterra en esa época.

Lo lamento.

Fue algo terrible.

Y de este Zuccher,

nunca más se volvió a saber de él.

Debía atravesar la frontera

con la documentación falsa que le procuramos,

pero tal vez...

jamás llegó a Suiza.

¿Usted podría haber conocido a alguien que se llamara Zuccher?

Es un nombre que alguna vez he podido escuchar,

porque como ya le digo, viajo mucho y conozco a mucha gente.

No lo sé.

- Pero ahora, por favor, disculpe. - Sí.

Si, por casualidad, recordara algo más,

¿le importaría dejarme una nota en la recepción de este hotel?

- Con mucho gusto. - Gracias.

- Hasta la vista. - Hasta la vista, señor Reiter.

¿Sí?

- Hola. - Hola.

¿Qué sucede?

Nada.

¿Es que Antonio se ha portado mal?

Tranquila, no es nada grave.

No te preocupes, todo está en orden.

Soy una estúpida.

Una que plancha, que limpia, que hace las camas,

- una... italiana. - Tranquila. Tranquila.

Solo me ha surgido un imprevisto.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

¿Tiene algo que declarar?

No llevo nada especial.

Adelante.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

Quisiera una habitación.

Claro.

Está libre la número 3, la más bonita.

¿Y mi equipaje?

- Ya le echo una mano. - Pesa bastante.

Llamaré a Gigi, el del bar.

Venga, le acompaño.

"Querida Margarita,"

no puedo explicarte el motivo de mi repentino viaje.

Tengo cosas importantes que hacer, para organizar mi trabajo.

"Pero estate tranquila, volverás a verme muy pronto".

¿Todo bien?

Si quieres, limpio yo el baño.

No, gracias.

- ¿Seguro? - Sí.

"En el sobre he puesto un dinero"

y si necesitas algo para el bebé, lo puedes utilizar.

Por ahora será suficiente, más adelante volveré.

"Yo me ocuparé de ti y de Antonio".

Su aperitivo.

Aquí tiene.

¿Conoce algún agente inmobiliario?

Sí, conozco a Moretti, el hermano de mi cuñado.

Es aquí mismo, al lado del Banco Crédito Italiano.

- Gracias. - De nada.

¿Has acabado?

Hago tres páginas más.

¿Luego puedo ir a jugar?

Esfuérzate por estudiar y un día nos marcharemos de aquí.

¿Adónde iremos?

¿Adónde querrías ir?

No sé... a dónde querría ir.

¿Acabas luego los deberes?

Vamos a jugar un poco a la brisca.

Acabo esto y estoy contigo.

¿Bruno dónde está?

Iba a llevarme a ver una película de Totó.

Ya iremos a verla cuando vuelva.

Buenos días.

¿Estoy hablando con el Hotel Castello?

Quería saber si el señor Moster sigue alojado ahí.

¿Puede ser que se haya ido ya?

Ah, qué lástima.

Gracias. Hasta la vista.

Son 20 liras.

Gracias y que tenga un buen día.

- Buenos días. - Buenos días.

- El Corriere de la Sera... - Sí.

Y el Correo del Tesino.

Y...

esto también.

Muy bien, son 120 liras.

- Gracias. Quédese el cambio. - Gracias.

- Hasta la vista. - Hasta la vista.

Muy bien.

¿Me lo presta un rato?

- ¿Sabes tocarlo? - Sé tocarlo.

- Sí. - ¿Sí?

Muchas gracias.

Quería hacer una llamada.

Claro, le paso la línea.

- Margarita... - ¿Sí?

- Una llamada para ti. - ¿Para mí?

Cabina central.

¿Dígame?

Hola.

¿Cómo estás?

¿Cómo estáis los dos?

Estamos bastante bien.

Me alegro de que hayas llamado.

¿Tú cómo estás?

Bien, estoy en Verbania.

¿Por qué no venís a verme el domingo?

Hola. ¿Cómo estás?

Hola.

Me alegro que de estéis aquí.

Este es el hotel donde me alojo.

Es tranquilo.

- Tranquilo como una casa. - Qué bonito.

Aquí tienes el teléfono por si me quieres llamar.

Gracias.

¿Te van bien los negocios?

Sí, muy bien. Muy bien.

¿Te gustan estas casas?

¿Y a ti...

qué casas te gustan?

Normales,

no lo sé.

Que sean grandes

y con mucha luz.

- Con terraza. - Sí.

Me gustaría que se viera el lago.

Sí, con jardín.

Sí.

¿Y a ti?

He comprado una casa.

Necesita reforma.

Compraré muebles nuevos.

Y cuando esté preparada...

podremos vivir allí todos juntos.

Yo voy a dar una vuelta.

- Luego hablaré con el técnico. - Sí, por favor.

Antonio, ven conmigo.

Siéntate.

Esto es para ti.

Es de oro y es antiguo.

Viene de Persia.

Tómalo.

Pero ¿dónde está Persia?

En Oriente.

¿En India?

Más cerca.

Me la regaló un beduino al que rescaté durante una tormenta de arena

en el desierto.

¿En serio?

Tienes que darle cuerda cada tres días, si no, se para.

- ¿Las manecillas son de oro? - Todo ello es de oro.

Gracias.

Tenemos que irnos o perderemos el autobús.

Buenas tardes.

Buenas tardes.

- ¿Lleva productos italianos? - No.

Aparque el vehículo.

Abra el maletero, por favor.

Documentación.

Usted acompáñeme a la oficina, ellos pueden esperar en el coche.

¿Adónde va Bruno?

- Buenas. - Buenas.

No lo sé, ¿necesitan mi documentación?

Tranquila señora, será cuestión de un minuto.

Señor Reiter, nos han comunicado que hay una denuncia contra usted.

¿Cómo que una denuncia? ¿Por qué?

Queda usted detenido cautelarmente.

Mañana lo llevaremos a la policía de Bellinzona

para realizar los trámites.

Después podrá volver a casa.

No sabemos nada más.

¿La señora es su esposa?

No.

Es una amiga.

Pero tengo que llevarlos a Bellinzona.

Ella mañana trabaja.

Ahora veremos qué podemos hacer.

Vamos.

Firme aquí.

Esta es la notificación.

Llama a Ramelli, por favor.

Reiter, Zuccher...

Lubo... ¿Cómo debo llamarte?

“Apropiación indebida, falsificación de documentos,

usurpación de identidad”.

Quien ha puesto la denuncia declara que, durante la guerra,

te encomendaron la custodia de bienes propiedad de familias judías.

Seguro que es el hombre que encontramos sin cabeza.

Se adjunta la copia del documento

con la lista de los bienes y las firmas de las familias.

No sé de qué me está hablando.

¿Qué hacías aquella noche, en el Paso de Gafier Joch?

Estaba escapando.

Y caminando por la nieve te encontraste con el tal Zuccher - Reiter...

Lo mataste, le robaste...

y adoptaste su identidad.

Yo no he matado a nadie.

Ya estaba muerto.

Yo estaba escapando.

No sé qué es lo que hacía allí,

porque ya estaba muerto.

¿Mamá?

Buenos días, señora Bertallo, me llamo Motti.

Vengo de la comisaría, tengo que hablar con usted.

¿Vas a tu cuarto mientras hablo con el caballero?

- Por favor. - Gracias.

Le ruego me disculpe señora,

debo preguntarle cuál es su relación con el señor Bruno Reiter.

Somos amigos.

Y algo más.

¿Embarazada?

¿Se conocieron aquí, en Bellinzona?

En su estado, lo que voy a decirle no le será de mucha ayuda.

Pero es por su bien y el de sus hijos.

Bruno Reiter no es el caballero que aparentaba ser.

Hay una denuncia por un delito grave de robo

y, posiblemente, un asesinato, hace muchos años.

Creo que, lo más prudente para usted, es que no tenga más contacto con él.

Pero ¿cuándo podrá volver?

No se sabe.

“Querida Margarita,

lamento mucho lo que ha pasado,

pero no debes preocuparte.

Todo se aclarará y pronto volveré.

Te amo tanto o más que antes.

Transmítele mi cariño a Antonio y no hagas cosas que te resulten agotadoras.

Bruno”.

Yo no sabía que llevaba tanto dinero encima.

Lo descubrí después.

Cogí el traje

y las cosas que llevaba y...

me di a la fuga.

Por aquellos días, vino un muchacho a buscarte a la posada.

¿Quién era? ¿Qué es lo que buscaba?

Era mi primo, vino porque...

tenía que hablar conmigo.

- ¿Fue él quien lo organizó todo? - No.

- ¿Mató él al judío? - ¡No!

Él vino para contarme que...

los gendarmes habían asesinado a mi mujer...

y se habían llevado a mis hijos.

Ya lo sabes, ¿no?

A los yeniches nos roban los hijos.

- ¿Y el nombre del pequeño? - Hugo, con hache.

¿Y su papá?

Está trabajando, no ha podido venir.

- ¿Está comiendo? - Sí, menos mal.

Cuidado.

¿Vas tú?

Hola.

Me llamo Giorgio Bloch

y soy el encargado del Polideportivo.

El párroco me ha dicho que venga.

¿Tu mamá?

Por aquí.

Con permiso...

Buenos días, señora. Giorgio Bloch, del Polideportivo.

Buenos días.

Por favor.

Gracias.

¿Le apetece una copita de aperitivo?

Sí, será un placer, gracias.

Disculpe.

Somos una entidad financiada por Pro Juventute,

que es la fundación confederal para la infancia necesitada.

Por tanto, podemos ayudar con las galletas,

las papillas para bebés, el pediatra e incluso la ropa.

En resumen, un poco, los gastos generales.

Gracias.

Esperemos que esto no dure para siempre.

¿Te gusta el deporte?

A ver qué hay aquí.

Mira qué bonito balón y es para ti.

¿Eh? Espera, espera.

A ver...

si con estas zapatillas corres mucho más.

¿Y qué más tenemos aquí?

La camiseta de nuestro equipo.

Pruébatela, a ver si es tu talla.

- Se lo agradezco. - No hay de qué.

- Es muy educado. - Sí.

Ayudamos a la familia y lo hacemos a través del deporte.

Porque el deporte ayuda a los niños a integrarse en la sociedad.

El acusado Lubo Moser es condenado a 12 años de cárcel.

Culpable de los delitos de deserción, robo, usurpación de identidad,

falsificación de documentos

y omisión del deber ciudadano,

entre otros, el pago de cotizaciones a la seguridad social

y el impuesto del servicio militar.

Queda absuelto del cargo de homicidio por falta de pruebas.

Ay, sí, sí... Nenito...

Chiquitín...

Sí, sí...

Se ha hecho pipí.

¿Tienes ropa para cambiarlo?

Muy bien. Ahora vamos a cambiarlo.

Luego guardamos las cosas mojadas en una bolsa y se las das a mamá.

¿Podría hablar con el detenido Bruno Reiter?

¿Tiene hora de visita?

No, no sabía que tuviera que pedirla.

Visita para Bruno Reiter.

¿Es su mujer?

Es nuestro hijo.

Si no es su mujer, no puede.

Lubo Moser.

Está bien. Entendido.

Me dicen que ha sido trasladado.

- ¿Adónde? - No lo sé.

Debe solicitarlo en la oficina,

pero si no es familiar...

Pero ¿puedo escribirle?

Puede hacerlo.

¿Y él me puede responder?

Claro, señora.

BELLINZONA, CANTÓN DEL TESINO 10 AÑOS DESPUÉS

Buenas tardes, disculpe, pero no puede estar aquí

y no necesitamos música.

Buenas tardes,

quería saludar a Margarita Bertallo.

¿Margarita?

¿No lo sabe?

Cayó enferma y por desgracia murió hace unos meses.

Lo siento mucho.

Si quiere, puede hablar con su hijo.

Trabaja en la tienda de deportes del centro.

Perdone, tengo que limpiar las habitaciones.

¿Lo puedes arreglar?

Ahora no puedo, lo siento. Si queréis, os doy otro.

¿Vamos?

- Toma éste. - Gracias.

Gracias.

¿Qué quieres?

He sabido lo de tu mamá.

Ha muerto, sí.

Ahora ya te puedes ir.

No hay nada más que decir.

- Pero ¿cuándo...? - ¿Te puedes ir, por favor?

¿Cuándo se puso enferma?

Vete, por favor.

- ¿Necesitáis alguna cosa? - No.

- Su habitación está arriba del todo. - Gracias.

Hola.

¿En esta casa ya no viven los Bertallo?

Sí, sí...

Hugo está practicando deporte y Antonio está en la tienda.

Yo soy el padre de Hugo.

Me han dicho que ha estado en la tienda.

Yo soy Marta, la novia de Antonio.

¿Quiere entrar?

- Sí. - Pase.

A su mamá, Margarita, yo la amaba.

Nos queríamos mucho, también Antonio y Hugo.

Quisiera explicárselo.

Los primeros años les escribí, pero...

nunca recibí una respuesta.

Antonio ha sufrido mucho.

He venido para hablar con él...

para explicarle mejor.

No sé si ahora...

Puedo comprenderlo.

Espere un momento.

Ella quería que le diera esto.

¿Quiere un café?

Sí.

“12 de enero de 1952.

Ha nacido Hugo.

Pesa 4,07 kilos.

51 centímetros.

Hugo no se aferra al pecho y llora con desesperación.

Bautismo.

Tú no estás...

y me siento un poco sola,

pero pensamos en ti

y espero que pronto vuelvas con nosotros.

Saco la leche y la meto en el biberón, así no llora y le gusta.

Antonio me ayuda, es un buen chico.

28 de febrero de1952.

Ha venido el señor Bloch, de la asociación deportiva.

Nos ha prometido ayudarnos.

Ayer dijo “mamá” por primera vez.

10 de septiembre de 1958,

primer día de escuela.

La vida se abre paso, como una flor.

No sé nada de ti,

pero como ves, pienso en ti...

"y cuido a nuestro hijo".

NOTAS ESCOLARES

Hola, Hugo.

Sé que no me conoces, pero...

me hacía mucha ilusión verte y saludarte.

¿Quieres probar?

No es difícil.

Hugo, vete a la tienda.

No vengas más por aquí.

Y ni se te ocurra hablar con él o llamo a la policía.

- Pero ¿qué dices? Yo soy su padre. - ¿Has entendido?

No se te ocurra volver a acercarte aquí.

¡No vengas más, fuera!

Quieta un momento.

Yo pienso que...

Lubo te quería de verdad.

Marta, no quiero hablar de eso.

Se lo he visto en los ojos.

¿Sabes? Si no ha dado señales de vida,

tal vez fuera por vergüenza.

Que siga avergonzándose.

Comprendo tu rabia.

Pero ¿de qué te sirve?

¿Has cumplido tu condena?

Estoy de permiso.

Dime.

Necesito tu ayuda.

Yo amaba a una mujer, de aquí, de Bellinzona.

Tenía pensado formar una familia con ella.

Luego vino la cárcel y...

Ahora he descubierto...

que ha muerto.

Yo la conocía.

Entonces tal vez te hayas enterado de que tuvo un hijo mío.

Un pequeño al que no he visto crecer...

y para quien yo no existo.

Su hermano mayor, que antes me quería, ahora me odia.

¿Tienes hijos?

Están en Italia con la madre.

Quiero hacer algo más por mis hijos.

Pero desde aquí, es imposible. No puedo salir al extranjero.

Y, además, no quiero que lo sepan.

Tendrías que ir a Italia, a Verbania, junto al Lago Mayor.

¿Por qué tendría que hacerlo?

Bueno, esto no lo sé.

Confieso el homicidio.

Fui yo quien mató a ese judío cuando estábamos en la frontera.

¿Te basta?

¡Eh! Por favor.

Hasta la vista.

¿Quién es mi padre?

Murió cuando eras pequeño.

Ahora soy yo quien te hace de padre.

Ayer, un señor le dijo a Antonio que él era mi padre.

¿Quién?

¿Qué señor era?

Buenos días, comisario.

Si quiere controlar los papeles de los rifles,

todo está en regla.

Ya ha pasado su compañero.

No, se trata de otra cosa.

¿Su empleado se llama Antonio Bertallo?

Sí.

Tengo un sobre para él.

Está allí. ¿Lo llamo?

No hace falta, se lo puede dar usted.

Aquí tiene.

Adiós, Hugo.

Adiós.

- Hasta la vista. - Hasta la vista.

¿Qué contiene el sobre?

Dinero.

No lo quiero, dáselo a Pro Juventute.

Te conceden permiso, solo puedes tocar en horas de patio.

¿Ya has ido a la tienda?

Sí.

¿Le has dado el sobre?

He hecho lo que me has dicho.

Bien.

¿Los has leído?

Toma.

- ¿Qué hago con eso? - Es tu trabajo. Léelos.

Tu deber es ayudar a los demás hijos.

Cuando yo era soldado,

contigo,

los gendarmes vinieron a llevarse a mis hijos.

Los secuestraron para entregarlos a la “Kinder der Landstrasse”.

Porque la Kinder,

por cuenta de Pro Juventute,

se ocupa del bienestar de nuestros hijos.

Los hijos de los yeniches.

Te acuerdas, ¿no?

Si te quitaron tus hijos, sería por algún motivo.

¿Ya iban a la escuela?

Mis hijos todavía eran muy pequeños.

Sin embargo, sabían un montón de cosas

que vuestros hijos, a esa edad, no saben.

Tal vez hubieran robado.

Hay muchos amigos tuyos que roban.

Ellos no habían robado nada.

Si alguno de los nuestros roba,

hacéis bien en meterlos en la cárcel.

Todos los hombres que cometan errores, ¡fuera!

A la cárcel.

Aquí están, ¿lo ves?

Pero si hay uno que ha dictado una ley injusta, ¿qué hacéis?

¿A quién metéis en la cárcel?

Aquel hombre judío que estaba huyendo de su propia casa,

estaba huyendo porque una ley,

un estado gobernado por un loco,

había decidido que ya no podía vivir como los demás.

Tú lo asesinaste.

¡Es una víctima de la guerra!

Una de tantas guerras absurdas que nos roban la vida.

Hecha por los que mandan.

Que se vayan a tomar por culo.

Te olvidas del maletín.

Mi mujer se llamaba Mirana.

Bertha, Philipe, Peter, el menor de mis hijos...

Los he buscado durante años.

En vano.

¿Dónde están?

"Alfred Sigfried,"

director fundador de la obra caritativa Kinder der Landstrasse.

Tutor de 300 niños, casi todos hijos de nómadas.

El cabecilla de todo esto escribió:

Si se quiere combatir eficazmente el nomadismo,

hay que eliminar la comunidad de vagabundos

y poner fin, por muy duro que parezca,

a la comunidad familiar.

No hay otra solución.

"Condenado años atrás por pederastia".

ZÚRICH PRO JUVENTUTE

ENCUENTRO CON EL PRESIDENTE ALFRED SIGFRIED

ORFANATO DEL SAGRADO CORAZÓN NO ACEPTAN VISITAS

"Mara Casali,"

el hijo de tres años dado en adopción a campesinos.

Los vecinos sabían que dormía en un establo,

lleno de ratones y atado a maquinaria agrícola.

Al cabo de tres años, no se volvió a saber más de él.

Tal vez logró escapar o murió.

Graziella Nussbaumer,

raptada cuando era niña e ingresada en un manicomio.

Dicen que fue para protegerla de unos padres violentos.

Tras varios intentos de fuga,

la encierran en la cárcel para mujeres de Hindelbank,

donde según las autoridades, está más segura.

"Esterilizada durante su cautiverio".

Medio franco.

- Tome, quédese el cambio. - Gracias.

Somos amigos desde hace muchos años

y ya sabes que nunca he intentado influir en ti,

pero se trata de una situación excepcional.

Vamos a hablar al gimnasio.

¿Recuerdas cuándo hace diez años condenaste a Lubo Moser,

el gitano?

Claro.

No había pruebas suficientes para acusarlo de homicidio.

¿Qué ha hecho?

Hace poco me lo volví a encontrar.

¿Recuerdas que decía que los gendarmes se habían llevado a sus hijos?

Antes de su detención, estuvo años buscándolos...

y ha recogido testimonios sobre otros niños robados a sus padres.

Toma.

Esto es parte del material que ha recopilado.

Creo que deberías leerlo.

Lo haré.

¿A qué vienen estas fotos?

Dame esas fotos. Esto no es asunto tuyo.

¡Está mi hermano!

Se suelen tomar fotos a los niños pequeños

por si tuvieran defectos físicos.

¡Sí, pero Hugo está desnudo!

Antonio,

piensa en todo lo que he hecho por ti durante estos años.

Por ti y por vosotros.

Yo he rescatado a niños como tu hermano.

Nosotros los criamos.

¡Con nosotros se hacen hombres!

¿Qué estás diciendo?

¡Es un gitano blanco!

¡Marta! ¡Marta!

¿De dónde crees que viene?

- ¿Qué estás diciendo? - ¡No, espera!

No. Antonio, no...

La chaqueta...

Las pastillas en la chaqueta.

Ven.

Acércamela.

Sí, ya he visto esos cuadernos.

Pero, Motti, hay que comprobar si esas historias son verídicas.

Puede que se las haya inventado el gitano.

No puede haber dos verdades y dos justicias, Giacomo.

Hemos perdido el sentido de la justicia.

Las leyes están para impedir que sembremos la violencia.

Motti,

a veces se cometen errores.

"Bertha Moser, cinco años cuando se la llevaron."

Enviada al colegio de Brig, en el Cantón del Valais.

Allí permaneció tres años, después estuvo en Lucerna.

Adoptada cuando era adolescente y ahora vive en los Estados Unidos.

Peter Moser, de dos años,

adoptado por una pareja de ancianos campesinos de Lengnau,

Cantón de Berna,

ya fallecidos.

En paradero desconocido.

Philip Moser, de cuatro años,

entregado al hogar de las monjas de Thun.

Joven muy inquieto, conflictivo, varios intentos de fuga.

"En marzo de 1954 lo encontraron ahorcado en el baño".

Siempre me ha gustado gritar.

Así libero mis males.

¿Has encontrado algo sobre mis hijos?

Vas a tener otro hijo.

TAN SOLO EN 1972,

Y GRACIAS A LAS DECLARACIONES DE MUCHAS MADRES

AL SEMANARIO "DER SCHWEIZERISCHE BEOBACHTER",

SUIZA SUPO LA VERDAD DE LOS NIÑOS VÍCTIMAS DE LA KINDER DER LANDSTRASSE.

EN 1987 LA CONFEDERACIÓN HELVÉTICA

RECONOCIÓ SU PROPIA RESPONSABILIDAD MORAL, POLÍTICA Y FINANCIERA

Y DISPUSO UNA INDEMNIZACIÓN ECONÓMICA A LAS VÍCTIMAS.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.