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BASADA EN UNA HISTORIA REAL
UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Ya vale.
Venga.
Con ese pronto no te vas a echar novia.
¿Lo ves?
No le gusta.
¡Hola!
- Hola. - ¿Qué haces?
Nada, repartir fruta.
Suele venir mi padre.
¿Vives aquí?
Yo no. Mi tío.
Es un sitio muy bonito.
- ¿Montas a caballo? - Sí, lo tengo ahí dentro.
- ¿Y tú? - No, nunca lo he hecho.
- ¿Y solo te dedicas a repartir fruta? - No...
Hago más cosas.
¿Cuáles? ¿Aún estudias?
Perdona.
¿Qué es esto, un tercer grado?
No.
Por aquí viene mucho buitre. Me curo en salud.
Perdona.
Ya no estudio. Llevo dos años trabajando en la empresa de mi familia.
Y juego al fútbol australiano.
Vente a algún partido.
Ya, es que...
el fútbol no me va.
Bueno...
¿Y si vengo yo a verte montar?
Bueno, si coincidimos...
¿Cómo te llamas?
Laura.
¿Te digo cómo me llamo yo?
Vamos.
EXAMEN DE HISTORIA DE INGLATERRA
Se acabó el tiempo. Dejad el bolígrafo.
Traedme el examen.
No os entretengáis.
Gracias. Me los llevo a la sala de profesores.
¿Cómo te ha ido?
No lo sé. Supongo que bien.
Laura,
¿le debes algo a Fiona Campbell?
- ¿Un favor, quizá? - No.
¿Y por qué te arriesgas así?
- ¿Arriesgarme a qué? - A copiar. En la facultad te expulsarían.
- No estaba... - Sí estabas.
Eso si es que voy a la universidad.
Aún no sé si quiero ir.
Nos vemos en casa.
Hola, Rach.
- Hola. - Dile a tu hermana que baje a cenar.
¡Mamá, la copiona dice que no baja a cenar!
¡Rachel!
Te voy a poner a cortar leña.
¡Todos a la mesa en 15 minutos!
Tranquila.
Sigue dando coces.
Hay que montarla un par de veces más. Aún está un poco verde.
Ha vuelto aquel chaval.
Gracias, Geoff.
Vamos.
Has vuelto.
- Sí, he vuelto. - Aún tenemos fruta de sobra.
Prueba una de estas. ¿Tienes hambre?
¿Vienes a montar?
Esta es Silver.
Es enorme.
Hola, Silver.
Aún no te conoce. Ven.
Tócala.
- Está ardiendo. - Está nerviosa.
Pues ya somos dos.
¿Listo para subirte?
- Sí. - Vale.
A ver... Ahí tienes las riendas. Pon el pie en el estribo.
- ¿Así? - Sí.
Laura, se está moviendo.
Ya, un caballo es lo que tiene.
- ¿Adónde me lleva? - Adonde quiera si no la guías.
- Ni idea de cómo guiarla. - Vale.
A ver, mírame.
Para girar a la derecha, miro a la derecha y abro las riendas.
- ¡Me ha salido! - ¡Muy bien!
¡Estás hecho un Wild Bill!
- ¿Ese quién es? - ¿No ves pelis de vaqueros?
Muy bien.
¿Adónde vamos?
- ¿Listo para montar de verdad? - Sí.
Está chupado.
Pues nada, tú mismo.
¡Arre!
¡Laura!
¡Laura!
¿Estás bien?
¡Eso es, venga!
¡Laura! ¡So, so!
- ¿Ya te has cansado? - ¿Cómo se frena?
Tira de las riendas, lento pero firme.
Necesitas clases.
¿Me enseñas tú?
Ahora no. Tengo trabajo.
¿Cómo volvemos?
Vosotros dos, a pata.
Uy.
¿Vendrás a algún partido?
¿Cómo te llamas?
- Michael. - Michael...
¿Quieres hacer algo útil?
Claro.
¿Me recoges una cosa?
- ¿Qué cosa? - ¡Ya lo verás!
Gracias por cuidar de mí en la clase del otro día.
Ojalá cuide yo de ti algún día.
¡Aquí!
La tengo.
¡Toma ya!
¡Venga, Michael!
Perdona.
Apenas he tocado la pelota. Perdona por el espectáculo.
¿Qué dices? Lo has hecho genial.
Pero te falta músculo.
Me gustaría ser ojeador. Se me daría muy bien.
¿No quieres ser jinete?
- ¿Me ves cuerpo para ello? - Pues claro.
Pero mejor me corto con los dulces, ¿no?
- ¿Y tú? - ¿Yo qué?
¿A qué te quieres dedicar?
A algo lejos de aquí.
¿Y los caballos?
Siempre estarán ahí.
Así que ser ojeador y repartidor de fruta.
Eres un hombre ocupado.
Ya.
Pero eso no es todo.
Me falta una cosa.
No te conviene.
No me digas lo que no me conviene.
Mi vida es un desastre.
Demasiado para ti y la tuya.
La mía es más desastre de lo que crees.
O no.
- ¿Cómo está Roo? - Bien.
Échame una mano.
Vale.
¿Cómo se llama?
- ¿Quién? - El chico. El griego.
El del establo.
Michael.
¿Es majo?
- Sí. - Qué bien.
No es mi novio.
¿Por qué no?
Pues no sé.
¿Te imaginas a papá?
No puedo traer a nadie.
Llevo años ahorrando.
En cuanto acabe el instituto, me largo.
¿Qué te pasa? ¿Dónde tienes la cabeza?
- Aquí, como siempre. - No dejas de meter la pata.
Esto cuesta dinero que estás tirando por el retrete.
Cuando estés aquí, trabaja aquí.
- No podemos tirar el dinero. - Ya lo sé.
¡"Ya lo sé"!
Le das más a la pelota que a los libros.
Por eso estás aquí conmigo.
- Hola. ¿Qué pasa? - ¿Qué haces aquí?
- Quería ver dónde trabajabas. - Ya ves tú la exclusiva.
Me esperan 30 años aquí. ¿Qué tal, Joe?
¿Por qué?
- Quiere que le tome el relevo. - ¿Y a ti te apetece?
No lo sé. Supongo que sí. A él le da igual lo que quiera yo.
¿Y qué vas a hacer?
- Necesita que le ayude. - ¿Por qué?
Porque soy su único hijo.
¿Y tus planes?
Los tendré que aparcar.
- ¿Hasta cuándo? - No lo sé.
A ver...
No se puede tener todo en la vida.
No todos montamos a caballo en nuestros ratos libres.
Oye...
Es lo único que tengo que me hace sentir bien.
¡Michael!
Hola.
Cógela.
Necesitas clases.
Perdona lo de antes.
Desde que mi madre murió, mi padre vive en la tienda, o casi.
Supongo que le ayuda a sobrellevarlo.
Hace como si fuera nuestra casa.
Cada vez pasa más tiempo allí, intentando no acordarse de ella.
¿La echas de menos?
Sí.
¿Y el resto de tu familia?
Bueno, mi padre es griego. Tendré como 55 primos.
¡Madre mía!
¿Te los presento?
BAILE BENÉFICO DE LA ASOCIACIÓN GRIEGA
Cuánta gente.
¡Te has comido medio sándwich!
SIN PLOMO
Hola, cielo.
¿Quieres que hablemos de esto?
No sé si quiero ir.
Una universidad como esta no le ofrece una plaza a cualquiera.
Es la oportunidad de tu vida...
si es lo que quieres.
No sé qué hacer con Michael.
¿Se lo has dicho?
No sé cómo hacerlo.
Nunca había sido tan feliz como en estos últimos meses.
Ya lo sé. Lo sé, cariño.
Te parecerá el peor momento de tu vida,
pero hazme caso, no lo es.
Michael es un buen chico.
- Y no está de mal ver. - ¡Mamá!
Es la verdad.
No pasa nada por no tener todas las respuestas.
Tomarás la decisión correcta.
- Gracias, mamá. - Ven aquí.
Ven aquí.
Tengo que decirte una cosa...
y no sé cómo hacerlo.
Vale...
Tengo...
Tengo que irme de aquí.
¿Por qué?
Hace seis meses pedí plaza en varias universidades británicas.
Y...
La semana pasada me enteré de que me han aceptado en una.
¿Por qué no me lo habías dicho?
La verdad es que no lo sé.
Presenté las solicitudes pensando que no me darían plaza en ningún sitio.
Luego te conocí a ti y...
Y ahora...
No quiero frenarte, Laura.
¿No?
No.
Tienes que ir.
Si no lo haces, te arrepentirás toda la vida.
Podrías... Podrías acompañarme.
Podríamos vivir juntos. Algún trabajo encontrarías.
Sería genial.
Ya tengo un trabajo.
Me tengo que quedar aquí.
A lo mejor no te gusta aquello y acabas volviendo. A saber.
¿Cuándo te vas?
Supongo que cuando acabe los finales.
Vale.
Michael, lo siento mucho.
No lo sientas.
20 AÑOS DESPUÉS
Venga, niños, nos vamos ya. Venga, andando. Vamos.
Mamá, ¿nos recoge papá esta tarde?
No lo sé. Hoy está de caza.
Pero me aseguraré de que llegue al partido. Vamos.
Vamos, Charlie.
Dana...
Hoy tengo una entrevista. Igual vuelvo tarde.
Buena suerte.
Venga, Charlie.
Buenos días, Sandra.
- ¿Llego tarde? - ¡Qué va!
Hay tiempo de sobra. Acaban de llegar.
- Buena suerte. - Gracias.
Laura...
Cuando quieras.
¿Ya?
- ¿Todo bien? - Sí...
A por ellos, Russ.
¿Dónde te metes? ¡No hay quien te localice!
¿Cómo ha ido?
Quedamos tres.
Seguro que te lo dan a ti.
Oye, no llegues tarde al partido.
No llegaré tarde, ya te lo he dicho.
- Jason... - Billy. Bill. ¿Qué?
Te tiene en un pedestal. No le falles.
Si te digo que allí estaré, es que allí estaré.
Adiós.
¡Aquí!
¡James, venga! ¡Venga!
Me alegro de verte, Laura.
Hola, Graham.
¿Ese es el mayor?
James, sí.
Creo que tenemos entre manos al nuevo Steven Gerrard.
No sé yo.
Con que haga deporte al aire libre, me conformo.
No hay quien los despegue de la pantalla.
El mundo ha cambiado mucho.
Sí, bastante.
Me han dicho que Jason vendió a Trymantec.
Enhorabuena.
Gracias, él está...
muy contento.
Tendrá para llenar el garaje de juguetes.
Es de esperar.
Típico de nuevo rico.
¡Laura!
¡Que alguien llame a Emergencias!
La operación ha salido bien.
Te has roto la muñeca izquierda, pero creemos que no es grave.
- Cariño, tráeme a James. - Claro.
- Ve a por él. - Te lo traigo.
Laura, ¿esto te había pasado antes?
¿El qué? ¿Caerme?
No creo que a esto se le pueda llamar "caída".
¿Ya te cuidas?
No bebes mucho, ¿no?
No.
Mi marido y yo nos tomamos una copa de vez en cuando, pero no.
Mira a quién me he encontrado.
- Mamá, ¿estás bien? - Sí, mi vida, estoy bien.
- ¿Y tú? - También.
Te haré pruebas por si acaso.
Luego vendrá la enfermera.
¿Seguro que estás bien? ¿Me lo prometes?
- Ya podemos empezar. - Gracias, Carrie.
¡Anda! Buenos días, Laura.
- Buenas. Perdón por el retraso. - No pasa nada.
Ya sabréis que esta mañana el ringgit se la ha pegado.
Hay que repasar las cuentas malayas.
Ya estoy en ello.
Estupendo. Tú, Russell, encárgate de los intereses.
Busca todas las opciones posibles.
Buscaré alternativas y se las pasaré a Martin.
¿Para cuándo?
La junta lo quiere... para el miércoles, exacto.
Como si os tenéis que traer el saco de dormir.
¿Alguna pregunta? ¿No?
Pues a pasarlo bien y buena suerte. Gracias.
Oye, Esther, una pregunta...
- Todavía no. - Russ, por favor...
¡Russell!
- Tienes ya el vuelo a Nueva York. - Vale.
- ¿Qué tal la muñeca? - Bien.
Hola.
¿Hoy te encuentras mejor?
¿Qué hacías?
Descansar un rato de trabajar.
Pues yo...
me preguntaba si no te apetecería subir a la habitación un rato.
Los niños están con Dana.
Estoy un poco cansada. Creo que me echaré un rato.
Bueno.
- ¿Va todo bien? - Sí.
No dejo de pensar en Australia.
Ya. Pero recuerda que estás a punto de que te hagan socia.
Ya lo sé.
Ya iremos en Navidades una o dos semanas.
Prometido.
Igual mañana voy a montar a caballo.
¿Va a hacer caso omiso de lo que dijo el médico, señora?
- ¿Segura? - Segurísima.
- En fin, no te rompas nada. - A buenas horas me lo dices.
Hala.
Ya está. Gracias.
Vamos.
Hola, Betty.
¡Serás gamberra!
No voy a correr. No pasa nada.
- Ten cuidado. - Lo tendré.
Oye, ¿y el ascenso?
Solo quedamos tres candidatos. Seguimos esperando.
Lo cruzaré todo por ti.
- Pásalo bien. - Gracias.
Venga.
Da la vuelta, va.
No, si tienes razón. Mira...
Gracias. Perdón por el retraso. Tenía que coger una llamada.
- Hola, doctor. Jason. - Siéntese.
Laura, la...
La resonancia muestra zonas de inflamación cerebral.
Estas que se ven más en blanco.
Esto suele pasar con la edad, pero no es normal en alguien tan joven.
Por la distribución de la inflamación y el resto de los síntomas que tienes,
es bastante probable
que sea esclerosis múltiple.
- ¿Esclerosis múltiple? - Sí.
Una enfermedad autoinmune.
Las defensas atacan tejidos sanos, sobre todo las neuronas y la médula.
- No. - ¿Cómo dice?
Se equivoca. Su madre la tiene y los síntomas no tienen nada que ver.
A su madre se la diagnosticaron a los 55.
La sintomatología de la esclerosis varía según el paciente.
- Nos dijeron que no era hereditaria. - Y no lo es.
El riesgo es muy bajo, inferior al 5 %.
Laura, tus síntomas son incipientes:
visión borrosa, pérdida de equilibrio, confusión...
A veces, estos síntomas, los que tienes ahora,
aparecen una vez y luego desaparecen para siempre.
Lo siento. Sé que cuesta asumirlo.
Te voy a dar una receta de...
Jason...
- Para el coche. - Ya casi estamos en casa.
Por favor.
¿Qué vamos a hacer?
- No lo sé. - ¿Qué vamos a hacer?
No lo sé.
¿Y los niños?
No pasa nada. Me tienen a mí y a Dana.
¿Qué hago?
¿Cómo puedo ayudarte? Dímelo.
Yo qué sé.
No pasa nada.
No sé qué me va a pasar.
No pasa nada.
TRATAMIENTOS PARA LA EM
PREDNISOLONA
- ¿Vamos a cenar hoy al Hampstead? - No sé.
- Aún quedan sobras. - ¡Jason, venga ya! Vamos a cenar fuera.
Dana se puede encargar de los niños.
Vale, cariño. Como quieras.
¿Qué? ¿Qué pasa?
Jason, mírame cuando te hablo.
- Ya. - Gracias.
Muy amable.
Tengo 24 horas para acabar esto. Luego soy todo tuyo, ¿vale?
Pero te propongo algo.
Tú y yo, mañana, en el Savoy.
Una noche los dos solos.
¿Qué te parece? ¿Contenta?
Más o menos.
"Desde que hablamos, no dejo de pensar
en cómo le puede pasar esto a mi preciosa hermana.
Después de todo lo que pasamos con mamá,
creía que podíamos olvidarnos de esta puta enfermedad.
Arreglo un par de cosas en Sídney y me voy para allá.
Te echo de menos.
Tengo ganas de veros a ti y a los niños".
Parad.
James, te lo tengo dicho, nada de pantallas hasta la tarde.
Buenos días, Dana.
¿Te hacen compañía estos angelitos?
Sí.
¡Laura!
Estoy bien. Ya lo recojo yo.
Gracias.
Estoy bien.
Laura, te veo bien.
Gracias.
¿Quieres un té, un café...?
No, gracias.
¿Cómo estás, Laura?
Bien, Esther, ¿y tú?
- Muy bien. - Me alegro.
¿Cómo está Jason?
Bien. Quiere abrir otro negocio.
- Empezar de nuevo. - Pero si ha ganado una fortuna.
Hay gente que nunca tiene suficiente.
Laura,
no te preocupes por lo del viaje a Suecia esta semana con Russell.
Ya va Alistair.
Ah. Vale.
No me habéis convocado solo para ponerme al día, ¿no?
Lo siento, pero la junta quiere rescindirte el contrato.
¿En base a qué?
Por lo que nos han dicho,
la esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa.
Nada nos garantiza que puedas volver al trabajo.
¿Tan seguro estás?
Por favor...
INDEMNIZACIÓN POR DESPIDO
Laura...
Sé lo mucho que has trabajado.
Lo siento en el alma.
Laura...
Toma.
¡Voy!
- ¡Rach! - ¡Hola, guapa!
¿Se lo has dicho a papá y mamá?
Laura...
Se lo diré. Un día de estos.
¿Cómo lo lleva Jason?
No lo lleva. Jason no lo lleva.
Qué bien que hayas venido.
Gracias.
¡Regalos! Vamos a abrirlos.
Charlie.
Mira, uno de Papá Noel.
Jack, tenemos una cosa para ti. Está detrás del árbol.
No te olvides el regalo de Dana.
- Feliz Navidad, Dana. - Ay, gracias.
Mira, mamá, de los abuelos.
"Libro propiedad del príncipe Charles. Tenemos muchas ganas de verte.
Ojalá te guste tanto como a tu madre. Tus abuelos te quieren. Besos y abrazos".
- Habrá que darles las gracias, ¿no? - Vale.
Dana, ¿aquí qué pone?
A ver.
¿Ni una disculpa?
Que es Navidad, Jason, por el amor de Dios.
No me digas.
Para mis clientes es un martes más.
James ha dicho unas palabras dando a todos las gracias por venir.
¿Sí?
Para lo joven que es, tiene muy claro que lo más importante es la familia.
¿A que sí?
¿A quién habrá salido?
Supongo que no puedo contar con que me lleves al hospital mañana.
- Dije que te llevaba, ¿no? - Sí.
Eso dijiste.
¡Jason!
- Feliz Navidad. - Hola. ¡James!
- Hola, papá. Feliz Navidad. - Ven aquí.
Eres el mejor Papá Noel que he visto en la vida.
¿Cómo está mamá?
Bueno, está...
Está regular, pero vamos tirando.
¿Cómo estás tú? ¿Y los niños?
Los niños están bien. A Charlie le ha encantado el libro, gracias.
Le ha encantado el libro. Estupendo.
¿Ya lee mejor?
No, pero lo intenta. Sus hermanos y él están bien.
Bueno, dile que siga en ello.
¿Cómo estás tú?
Bien. Un poco ocupada.
Oye, ¿y si vienes con los niños y nos hacéis una visita?
El estado de tu madre no va a mejorar.
Le haría mucha ilusión verte. Y a mí también.
Ya te he dicho que estamos ocupados. Ahora mismo lo tenemos difícil.
Ya.
- Eso dijiste hace tres meses. - ¿Sí?
Laura... ¿Qué pasa?
Nada.
¿Qué pasa?
Ya te lo he dicho, papá.
Iré. Tú confía en mí.
Iré pronto. Lo prometo.
Está bien.
Bueno, adiós...
Hablamos pronto. Tu madre te manda...
Ha colgado.
Gracias.
¡Mamá, dile que pare!
¡Para! ¡Le vas a hacer daño!
¡Niños, por favor!
Niños, haced caso a mamá. James, ven. ¿Has acabado el fuerte?
- ¿Sí? - Sí.
- Ven a verlo. - Voy enseguida. Hola, hijo.
No, no, voy enseguida. Dana, ¿te los puedes llevar?
Tengo que hablar con mamá.
Venga, ¡andando!
- Venga. Eso es. Gracias. - Vamos, niños.
Tu vino favorito.
En la bodega hay seis cajas.
Gracias.
¿No ibas a llevar a James al fútbol?
- Se me ha olvidado. - Siempre se te olvida.
Lo llevaste una vez hace seis meses.
No fue hace seis meses.
Menos me llevó mi padre a mí.
Por cierto, mi padre y Kerry quieren venir en Semana Santa.
O podríamos ir nosotros a España.
A los niños les gustaría.
Jason, ¿estás poniendo a tu padre de excusa?
No.
Tu padre nunca te ha prestado atención
y sus nietos no le interesan lo más mínimo.
¿Y ahora quiere venir en Semana Santa?
Sí. Es entrañable. ¿Qué tiene de malo?
Solo quiere venir para presumir de casa con su nueva mujer.
Pues sí, quizá. Y se llama Kerry.
Jason, tienes que poner por delante a tu familia,
no a un puto alcohólico que pasa de mi enfermedad.
No pasa de tu enfermedad.
¿No podemos pasar la Semana Santa nosotros solos tranquilamente...?
¡Vale! Vale. Ya está. Solucionado.
- Les digo que... - Tenemos que salir de Londres.
Tenemos demasiado estrés.
Quiero salir de Londres.
Quiero ir a casa.
Mañana me voy a Nueva York.
Vale.
Tú vete a hablar de dinero. Yo miraré colegios en Australia.
Necesito estar con mi familia.
Le prometiste a mi padre que tarde o temprano nos mudaríamos.
- Nunca le prometí eso. - ¡Claro que sí!
- Se lo prometiste. - ¡No se lo prometí!
Haz el favor de decirme qué voy a hacer yo en Australia.
¡Jason, por Dios, deja de ser tan egoísta!
- ¡Puedes hacer lo que quieras! - ¡Dime qué voy a hacer en Australia!
Acordamos quedarnos aquí si la enfermedad se estabilizaba.
- No acordamos eso. - Sí lo hicimos.
- Ni siquiera lo hablamos. - ¡Te digo que sí!
Me importa una mierda, cariño.
Estoy enferma.
No voy a mejorar.
Sí, siempre estás enferma, ya lo sé.
Tu enfermedad también la sufro yo.
¡Tú qué vas a sufrir!
¡Mamá, levántate!
¿Estás bien?
No te frotes los ojos.
Veo borroso.
Ya lo sé.
Los médicos dicen que es temporal.
Te ha dado un brote.
La medicación que tomas es bastante fuerte.
Has venido.
No me dejaste opción.
- ¿Ha venido mamá? - No.
Se ha quedado en casa del tío Geoff y la tía Jackie.
Ahora mismo es mejor que no vuele.
Lo siento, papá.
Te lo tendría que haber dicho.
No pasa nada.
- ¿Están los niños? - No. Están en casa con Rachel.
Los has criado muy bien.
¿Está Jason?
No.
Ha tenido un accidente.
Pero... ¿está bien?
Se...
Se estrelló con el coche
hace unos días.
Me dijeron que lo trajeron al hospital, pero no pudieron reanimarlo.
Ha muerto.
Lo siento mucho.
No quería que te despertaras sola.
Me...
Me quedaré hasta que estés mejor.
Aún no se lo he dicho a los niños.
No encuentro el valor.
Ya estamos.
- Vamos. - Sí.
¡Mis niños!
- ¡Abuela! - ¡Hola!
- Hola, abuela. - Hola, yaya.
Qué grandes estáis, madre mía.
- Me pido primero. - ¡No vale!
¿Qué creéis que es esto?
LONDRES
¿Quién quiere un refresco?
¡Yo!
Te veo bien, hija.
Ojalá nos hubieras dicho antes lo de tu enfermedad.
No quería agobiaros a papá y a ti.
Qué suerte tengo de tener a tu padre.
No sé qué haría sin él.
Imagínate a las dos cuidándonos mutuamente.
¿Qué vas a hacer?
No lo sé.
Cuidar de los chicos, supongo.
Ya.
Es todo culpa mía.
¡Qué va!
Me alegro de tenerte en casa.
Y yo de haber venido.
- Te echaba de menos. - Y yo a ti.
A ver, James, arrima un poco el hombro.
- La comida, James. - Charlie, no te olvides la chaqueta.
- Venga, nos vamos. - Un beso.
- Adiós. Venga. - Vámonos.
- ¿Puedo conducir? - No.
No os entretengáis.
Venga.
¿Cómo lo llevan los niños?
Bueno, empiezan a hacer amigos. Eso es bueno.
Ya. Pobrecillos.
A James le está costando un poco.
¿Sí?
Echa de menos a su padre.
Ya. Normal.
¿Y tú? ¿Cómo lo llevas tú?
¿Estás bien?
Laura...
Tienes que llamar al colegio. Ha pasado algo con James.
Vale.
En fin... Vuelvo enseguida.
Vale.
Tendrías que ir con cuidado.
Esto está lleno de buitres.
¿Michael?
Hola, Laura.
Estás...
¿Cómo estás?
Bien. Mejor.
No me creo estar hablando contigo.
Ya, yo tampoco.
¿Cuánto tiempo hace que...?
Mucho.
Mucho, sí.
Oye, ¿y qué tal por Londres? ¿Estás por aquí de visita?
Pues...
La verdad es que acabé cansada. Ahora vivo con mis padres.
Tenemos que ponernos al día. Si tienes tiempo, vaya.
Hola.
Esta es mi hija Bella.
Hola. Me llamo Laura.
Encantada.
He tenido que pagar yo.
Es tu pelo. Puedes pagártelo tú, ¿no?
¿Te gusta?
Sí, muy bonito.
- Os dejo que sigáis hablando. - Vale.
- ¿Me das las llaves? - Sí.
- Encantada, Laura. - Igualmente.
Tenemos que ponernos al día, pero en condiciones.
Sí.
- Te doy mi número. - Vale.
Es que no me lo creo.
Bueno, nos vemos.
Hola.
Siéntate.
Tranquilo, no pasa nada.
Estás muy guapa.
Gracias.
Tú sí que estás guapo.
Buenas noches. ¿Qué va a beber?
Un Shiraz, por favor.
Bueno...
- No sé por dónde empezar. - Ya.
- Son 22 años. - ¡Dios santo! ¿Tantos?
- Sí. - Tela.
Tela, sí.
Ya no estás tan flaco.
Sí, he cogido algún kilito.
Bella es un amor.
No me creo el abrazo que me ha dado.
Ya. Yo la abrazo mucho.
Tú tienes tres chicos, ¿no?
¿Cómo lo sabes?
Por las redes sociales.
He cotilleado tu perfil.
¿Cómo es ser madre de tres chicos?
Pues... un caos.
No, en realidad es genial.
Su padre murió.
Desde entonces, estamos aquí.
Sí, ya me enteré. Lo siento.
No pasa nada.
Oye, ¿y tu...? ¿Y tu mujer?
Estamos divorciados.
Pero tengo la custodia completa de Bella, en eso tengo suerte.
Genial.
A ver, "genial", quiero decir...
- Perdona. - Sé lo que querías decir.
Que es genial que tenga la custodia completa.
¿Aún trabajas con tu padre?
No.
No, cuando se jubiló
yo no duré mucho más.
Nunca me gustó el trabajo tanto como a él.
Durante diez años fui ojeador de los Magpies.
Hasta hace unos seis meses.
Me estoy tomando unos meses libres.
Tengo ofertas de otros clubes para la próxima temporada.
A ver qué tal.
Vaya.
Lo conseguiste.
Estarás contento.
Sí, me ayuda a centrarme.
¿Qué tal tus padres?
Bueno, mi padre ya está jubilado.
Se le ha suavizado el carácter.
Ahora cuida de mi madre,
que tiene esclerosis múltiple, como yo, no sé si lo sabías...
Sí.
Lo siento.
No pasa nada.
¿Sabes qué?
Es la primera vez en...
mucho tiempo
que me olvido de lo enferma que estoy.
¿De qué te ríes?
No sé, ahora mismo estoy contenta.
- Aquí y ahora. - Ya.
Yo también lo estoy.
Espero que me perdones.
¿Por qué?
Por irme.
Por empezar otra vida.
A lo mejor yo también me fui.
O se fue aquella parte de mí.
Qué va.
Tú eres el mismo.
¿Tú crees?
Sí.
Sigues siendo un buen chico.
¿Aún montas a caballo?
Bueno, lo tuve que dejar cuando me diagnosticaron.
Ya no tengo tanta fuerza.
Lo echo mucho de menos, la verdad.
Entonces, ¿estás divorciado?
Sí. Ya me lo habías preguntado.
- No pasa nada. - Perdona, es que...
- A veces se me olvidan cosas. - No pasa nada.
- O sea que estás divorciado. - Sí.
No pasa nada.
Ha venido un señor.
Buenas, chaval.
Tú serás el hijo de Laura.
James.
¿Se puede, James?
Gracias.
¡Ay, hola!
- Hola. - Hola.
- Ya conoces a James. - Sí.
Pues este es Scott.
Y este es Charlie.
Niños, este es Michael.
- Éramos amigos de jóvenes. - Hola.
Hola.
Vamos a salir un rato.
Pero ¿volverás?
¡Claro que volveré!
¿Cuándo?
Dentro de unas horas.
El abuelo cuidará de vosotros.
Sr. Kionios...
Solo sé decir "hola", me temo.
- Vale. - Cómo te luces, papá.
Gracias, mi vida.
Este es Scotty. Es mi angelito guardián.
- ¿Nos vamos? - Sí.
Encantado de conoceros. Scotty, Charlie... y James.
Gracias, papá.
Andando.
Gracias.
No seáis cotillas. A hacer los deberes, venga.
¿Y adónde me vas a llevar?
Es una sorpresa.
- ¿Una sorpresa? - Creo que te gustará.
- Bueno. - Tú primera.
- ¿Adónde vamos? - Ya casi hemos llegado.
- Pero ¿adónde? - Ya lo verás.
- ¿El qué? A ver... - Un par de pasos más...
- Quieta. - ¿Qué?
Dame la otra mano.
- Ay, Dios... - Dame la mano.
- Vale. - Fíate de mí.
Ya está.
- ¿Qué tal? - ¿A quién estoy tocando?
Dios santo...
Jubilado, pero feliz.
Roo...
¿Cómo lo has encontrado?
Creía que lo habían vendido con los demás cuando Geoff se jubiló.
Jack, el dueño de esto, le compró un par.
Lo encontramos hace dos veranos, cuando Bella empezó a venir.
Hola.
Hola.
Gracias.
De nada.
¿Te acuerdas de mí?
¿Te acuerdas? Yo de ti sí.
Yo estoy cambiada, pero tú...
Ay, tú estás igual.
Hola.
Creo...
Creo que se acuerda de mí.
¿Cómo no acordarse?
- ¿Qué haces esta noche? - Voy al cine con Katy y Ella.
- ¿Solo al cine? - Sí, papá, solo al cine.
Laura parece maja.
Es estupenda.
Sí, estupenda.
¿Qué?
¿Por qué no me lo habías contado?
No hay mucho que contar. Estuvimos juntos un tiempo.
¿Y qué pasó?
- La vida, Bella. - La querías, ¿verdad?
- Ya vale. - Papá...
- Al cine o te mando a la cama. - Que sepas que esto no queda aquí.
Lo que tú digas.
- Pues se le da bien. - Sí.
Monta a caballo desde pequeña.
Lo haces muy bien.
Me enseñó él.
¿Qué? ¿Tú montas a caballo?
Creo que alguien me enseñó, sí.
Basta de fardar. Vámonos.
Vamos.
¿Te animas?
No puedo.
Yo te ayudo.
- Quizá otro día. - Bueno, pues otro día.
Vale, adiós.
Siempre que le llamo, lo mismo. Nunca le baja el volumen a la tele.
Ya.
Oye...
Se me ocurre una cosa.
¿Sí?
¿Y si los chicos y tú os mudáis con nosotros?
Lo digo en serio, Laura.
No sé.
No podéis quedaros mucho más con tus padres.
Sois mucha gente.
A mí me gusta vivir con ellos.
Ellos me cuidaron a mí y ahora los cuido yo.
¿Cómo los vas a cuidar tal y como estás?
- ¿Qué estás diciendo? - Tu padre tiene que cuidar a tu madre.
¿Quién te va a cuidar a ti?
Yo...
Yo quiero cuidarte.
Mi vida es un caos. Tú no lo entiendes.
Lo mismo dijiste hace años.
Yo no he cambiado.
"Mi vida es un desastre". ¿Te acuerdas?
Laura...
La vida es un desastre.
Creo que no sabes dónde te quieres meter.
Claro que sé dónde me quiero meter.
Cuando estás enfermo...
te sientes una carga para todos, hasta para tus hijos.
Tienes razón.
No tengo ni idea de lo que nos depara el futuro.
Pero estoy dispuesto a averiguarlo.
Me da mucho vértigo.
- Y un poco de miedo también. - No pasa nada.
No pasa nada.
Supongo...
que es correr demasiado, después de 22 años.
Oye...
Me lo tomaré con la calma que quieras.
¿Vale?
No puedo, Bella. No puedo más.
No la apagues. Papá, no...
- Me está dando dolor de cabeza. - ¡Para!
Me va a dar dolor de cabeza. A relajarse.
Os voy a poner algo con más estilo y más clase.
Esto es un clásico.
- ¿Te acuerdas? - No.
- ¿Te acuerdas del baile? - Sí.
Ahora se baila así.
¿Lo ves?
¡Bájame, ya vale!
- Buenas noches, Bella. - Buenas noches.
Laura...
¿Seguro que quieres esto?
¿A qué te refieres?
¿Quieres a mi padre?
Sí.
¿Se lo has dicho?
No.
¿Por qué?
No lo sé.
Deberías decírselo.
Él te quiere mucho.
¿Cómo lo sabes?
Se lo noto. Hemos pasado muchas cosas juntos.
Mi madre lo trató fatal.
No quiero que vuelva a sufrirlo.
Tu padre tiene mucha suerte de tener una hija como tú.
Siento mucho que tu madre lo tratara así.
¿Sabes qué? Tendríamos que pasar más tiempo las dos juntas, a solas.
Me parece bien.
Y pondremos la música que queramos.
Buenas noches.
Bella me ha dado una charla.
La has criado bien.
Ya.
Formamos un buen equipo.
¿Seguro que en vuestro equipo caben cuatro más?
Te estás cargando muchas cosas a la espalda: yo,
los niños y esta...
enfermedad.
¿Y te crees que yo...
no tengo mi mochila?
Los dos estamos cargando con mucho.
Pero yo estoy preparado.
Y yo.
¿Y si acabo en silla de ruedas?
Bueno...
Mientras podamos hacer esto,
no pasa nada.
Niños, venid.
Ven aquí, Charlie.
Pórtate bien.
¿Podemos hablar?
A ver...
En los últimos años nos han pasado muchas cosas.
Sé que los tres echáis de menos a papá.
Y nadie lo va a sustituir.
Ni siquiera yo.
Pero...
necesito preguntaros si os parece bien una cosa.
¿El qué?
Me gustaría saber qué os parecería
mudarnos los cuatro con Michael y Bella.
¿Ya te has olvidado de papá?
¡Pues claro que no!
Nunca me olvidaré de papá.
Gracias a papá te tengo a ti y a tus dos hermanos.
Pero...
Michael me hace feliz.
¿Tenemos que vivir con una chica?
Mamá también es una chica.
A lo mejor está bien.
Vale, no habléis.
La F, la U...
- Un momento... - ¿Listos?
¡"Fútbol"! ¡Hemos ganado!
Eso es.
- Creo que lo haré. - Bien.
Tírame de la mano.
Bien.
Empuja con las piernas.
Bien.
Te veo bien.
Gracias.
Yo me encuentro bien.
La medicación está evitando que la enfermedad siga avanzando,
pero se han producido daños en los últimos seis meses.
La última resonancia muestra dos nuevas lesiones.
El brote más reciente te ha afectado al caminar.
Y al habla.
¿Te puedo dar un consejo no médico?
Claro.
Haz cosas que te gusten, ahora que todavía puedes.
Céntrate en lo que sí puedes hacer, y no tanto en lo que no.
- Ya casi hemos llegado. - No pasa nada.
- Vale. - Venga.
¿Tienes hambre?
No. Ya he desayunado.
¿Ya has desayunado? ¿No íbamos a desayunar aquí?
Ay, no, se me ha... olvidado.
No pasa nada.
Pero yo sí que voy a pedir algo.
¿Te importa?
Laura.
Pido un desayuno, ¿vale?
Claro.
Igual pido beicon también. Qué hambre tengo.
- Michael... - Dime.
- Tengo que ir al baño. - Vale.
Tengo que ir ya.
- Te agarro. - Vale.
Michael, al firmar este documento, acuerdas vivir con Laura y sus hijos,
pero sin derecho sobre su patrimonio en caso de enfermedad o divorcio.
Michael...
No tienes por qué hacer esto. Me fío de ti.
Es probable que Laura ya no trabaje. Necesitará cuidados las 24 horas.
Pues ahora ese es mi trabajo.
Gracias por cuidar de mí en la clase del otro día.
Ojalá cuide yo de ti para siempre.
Yo también te quiero.
Ven.
¿Qué tal, pareja?
¿Lista para montar, Laura?
Pie en el estribo y arriba.
Eso es.
- Vale. Ya está. - ¿Lista?
- Te veo bien. - Avanza.
Frénala y practica la parada.
- Bien. - Vamos a salir, ¿no?
- Sí, vamos a salir. - Genial.
Hay 2,9 millones de personas que sufren esclerosis múltiple en todo el mundo.
El 70 % son mujeres.
A día de hoy no se conoce una cura.
¿Cómo estás hoy, cielo? ¿Qué vas a hacer?
Voy al agua.
Voy a dar agua a los caballos.
Y luego les daré el pienso.
A los caballos.
Y luego hablaré con los caballos.
Me gusta hablar con ellos.
Creo que es por el otro lado.
En memoria de Ruth, la madre de Claire (Laura).
A Ruth le diagnosticaron EM en 2007.
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