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Original subtitles

Gracias por traerme.

¿Qué era?

¿Qué me querías decir?

No... no hay necesidad de hacerlo aquí.

Trabajar con Standard Oil es una mala idea.

No podéis ganar.

¿Crees que me da miedo lo que me vaya a hacer tu padre?

No, pero tanto si estás asustada como si no, eso no va a detenerle

de hacer lo que tiene que hacer.

Intento buscar una salida a esto.

Una salida donde estés a salvo.

¿Como cuál?

Esperar.

¿Esperar a qué?

- A mí. - A ti.

El viejo no vivirá para siempre.

Maria, me... está poniendo al mando del negocio.

Ahora te daré tanto como pueda, de momento,

y cuando por fin esté al mando, todo esto será tuyo.

Seguro que tu hermano querría decir algo sobre eso.

Y tu esposa.

Le encantaría la idea de que yo fuera tu chacha.

No sería así.

No es por las tierras.

Ni siquiera es por el dinero.

Tu padre ya me ofreció mucho.

Lo que yo quiero es a mi padre de vuelta.

Quiero a mi madre, mi hermano y a mi hermana.

Quiero a mi sobrinito de vuelta.

Quiero que estos agujeros solo estén rellenos de tierra.

- Eso no puedo dártelo. - Lo sé.

Por eso testificarás en mi caso.

Sobre cómo tu padre sobornó a un juez

y cómo planeó el asesinato de mi familia.

Le contarás la verdad al mundo, Pete.

Me vas a ayudar a limpiar el nombre de mi padre.

Eso es lo que me debes.

Y eso es lo que quiero.

¿Y no podrías esperar?

Ya es muy duro pedirte ayuda.

No me lo pongas más difícil.

Debería llevarte de vuelta a la ciudad.

www.subtitulamos.tv

Gracias.

¿Cómo estás?

Me alegro de verte.

¿Qué hay?

Buenas noches.

Cuídate.

Feliz cumpleaños.

Hoy, en el trabajo, he pensado en ti.

¿Ah, sí?

Sí, señor, en cada reunión que he tenido.

¿Qué reuniones? ¿Con quién te has reunido?

Ni idea.

¿En qué estás pensando?

En tu padre.

No.

El otro día, cuando me encontré con él,

no parecía sorprendido.

- Parecía... - ¿Encantado?

- Sí. - Sí.

Eso es porque lo sabe.

¿El qué?

No.

- ¡No! - Sí.

Sí, debo serlo desde los...

13.

Tiempos difíciles.

Todavía estaban de luto por las muertes de mamá y Everett.

Una noche, me encontré con un chico ranchero

y nos colamos en casa.

Papá me estaba esperando,

y pensaba que me iba a pegar una paliza.

Pero, en lugar de eso, me sirvió un whisky

y me dijo: "Ten más cuidado,

no puedo perder otro hijo".

Supongo que ser criado como comanche te abre la mente.

Sí, durante mucho tiempo,

me... sentí en deuda con él,

ya sabes, por dejarme ser yo mismo.

Pero cuando Pete se casó y tuvo hijos,

vi cómo se comportaba con ellos.

No guardaba silencio solo por lo que me quería.

Me dejó de lado

para que no pudiera contribuir a su legado.

¿Alguna vez has querido hijos?

Claro.

¿Qué hombre no quiere un hijo?

Todavía podrías.

Hay muchos hombres casados como nosotros.

No.

Veo lo que tiene que aguantar Sally.

Pete no la ama.

Ella sostiene el matrimonio.

Yo no le podría hacer eso a una mujer.

¿Podríamos beber más o algo así?

Creía que esto sería una celebración.

No os mováis.

Por ahí.

Espera un momento. Espera un momento.

Vale, adelante.

Bien.

Espera fuera.

Ya te puedes vestir.

Sr. McCullough.

A pesar de lo que indica la situación presente,

creo que es un hombre con aplomo.

¿Qué quiere?

Quiero que venga a trabajar para mí.

¿Por qué?

Bueno, tiene contactos con hombres muy poderosos,

está a punto de empezar en una posición fantástica

de la Comisión del Ferrocarril

y, claro está y más importante aún,

puede corroborar las palabras de Maria García

en nuestra demanda.

Quiere que traicione a mi padre.

Lo que tengo aquí...

es un acuerdo de trabajo.

Si lo firma,

esa fotografía desaparece,

al igual que estos dos agentes de policía.

Hazlo.

- ¿Qué? - Firma.

Así te librarás de tu padre.

Es todo lo que querías.

Bien, aquí tenemos a un hombre con la cabeza bien asentada,

y debería escucharle.

De acuerdo.

Llévenlos por la entrada principal.

No me toque.

Las manos a la espalda.

Las manos juntas.

¿Está seguro de esto?

Esta noche está lleno abajo.

Gente del senado,

del Capitolio, de la judicatura.

Y un periodista del "The Statesman" para darle un toque picante.

Bien.

Coronel, agradezco la recepción.

Pensaba que la temporada de la codorniz ya se nos había pasado.

No, va a ser un buen día para unos tiros.

Bien.

Charles, que venga Clarence

con más tortitas.

- Son la especialidad de mi madre. - Eso me han comentado.

Ha sido usted un buen amigo y leal con esta familia,

y el coronel quería que lo supiera por boca nuestra.

Verá, mi tío Phineas va a tener un puesto en la Comisión del Ferrocarril.

Van a controlar la distribución del petróleo en Texas.

¿En serio?

- No sabía nada de ellos. - Bueno, pronto lo sabrá, no le quepa duda.

Controlarán cómo todo el mundo transporta el petróleo en el estado.

Regularán los precios, controlarán la producción...

No hay que decir que Standard va a quedar muy limitada

sin poder mover su producto hasta los mercados.

Bueno, esto es una bendición.

Hemos estado con el agua al cuello desde el dictamen.

Seguro que lo entiende.

El anuncio se hará en breve,

y luego podremos respirar todos aliviados.

Buenos días, coronel.

Niles.

No eres bienvenido en esta casa.

Vengo en son de paz.

En momentos como estos, los vecinos deberían apoyarse.

Vengo a darle mis condolencias.

¿Condolencias por qué?

¿No lo saben?

Dios.

He metido la pata, ¿no?

Su hijo Phineas fue detenido anoche en Austin

acusado de sodomía.

Un desviado es una lacra para cualquier familia.

Según tengo entendido, en estos momentos

a Phineas se le está despojando de todo papel público

y echando del gobierno.

Así que, supongo que ese asiento en la Comisión del Ferrocarril...

Una cosa más.

Venga, Niles. Solo una.

De nuevo, siento que hayas tenido que pasar la noche encerrado.

No he conseguido una respuesta clara

de por qué se te denegó una llamada telefónica.

No importa.

Luego volveré con una consejera

que... sabe de...

bueno, déjame decirte

que es una genio de los mejores modales.

Ella re-introdujo al senador Perkins en la alta sociedad

cuando le pillaron jugueteando con esas niñas.

No soy un perversor de menores.

No.

Claro que no.

De todas formas...

intenta descansar un poco

y... nos veremos luego.

No te olvides de esto.

Creía que era solterón que no quería asentarse.

No lo sé. Nunca hemos hablado de eso, pero... vaya.

Claro que lo sabías. Lo sabíamos todos.

¿Desde cuándo?

Desde siempre.

Nunca habías dicho nada.

Es tu hermano.

¿Tengo que coger algún vestido bueno?

No, no vamos a ir de fiesta.

Pero diles a tus hermanos que se den prisa.

Quiero salir en 15 minutos.

Sí, señora.

Me sorprende que esto no te moleste.

Bueno, es pecado.

Bueno, puede que no me conozcas tan bien como crees.

¿Por qué no te molesta?

Se que debería hacerlo.

Voy a la iglesia y leo mi Biblia.

Pero eso no cambia cómo me siento.

Finn es mi punto de apoyo, y...

No lo sé. Le quiero.

¿Sal?

Lo siento.

De verdad.

¿Por qué?

Por todo.

Debería haberlo dicho antes.

Te mereces algo mejor.

Tienes toda la puñetera razón.

Haz la maleta.

Nos necesita.

¿Finn?

Me alegra que estéis aquí.

Vamos a salir de esta juntos.

- Vale. - Te lo juro.

Por suerte, el fiscal es admirador del coronel,

así que hemos llegado a un acuerdo.

¿Y cuánto nos va a costar ese acuerdo?

Se van a retirar los cargos. Eso es todo lo que importa.

¿Y qué pasa con la prensa?

No podemos impedir que las noticias salgan en los periódicos,

pero podemos desacreditarlos después de que lo editen.

¿Cómo?

Has sido incriminado por los yanquis

porque te interpusiste en el camino de su monopolio.

Standard Oil pagó a un prostituto varón

para que se colara en tu habitación y se quedara en ropa interior.

Ese hombre era un desviado,

y tú ayudaste a la policía a ponerle una trampa para atraparlo.

Sí, eso no lo voy a decir.

No puedes dictar los términos.

Lo siento, hijo.

Renunciaste a ese derecho cuando arrastraste a la familia

a tu vida privada.

Olivia, este es... un buen momento como cualquier otro

para salir con los fotógrafos.

Por supuesto, coronel.

Phineas, tal y como le he explicado a su padre,

una parte importante de tu rehabilitación pública

es que vivas tu vida

de forma que hable en contra

de esas alegaciones inventadas.

Te haremos activo en la iglesia de la zona,

te pondremos en la junta de varias organizaciones caritativas destacadas,

y tu boda será un evento social significante.

- Mi boda. - Sí.

Te he seleccionado algunas candidatas excelentes.

La Srta. Cornish es una viuda

que no puede tener hijos, así que no estarías obligado

a llevar a término los deberes de un marido.

La Srta. Kiley es más que guapa.

¿Esta carita no quedaría bien en su mesa?

Pero deberían saber que no ha dejado de entrar y salir de hospitales

en los últimos años.

Su padre está ansioso por que conozca a un hombre estable.

Y la Srta. Langford es una opción muy interesante.

- Lista y bien hablada... - Alto.

Pare.

Si hago esto...

si me caso...

¿todavía tendré opciones

de entrar en la Comisión del Ferrocarril?

Será mejor que eso lo olvides.

Te han sacado de entre los candidatos

y te negarán en todas las listas.

Así que...

¿el tío Phineas tiene sexo con hombres?

Bueno, ¿cómo es siquiera posible?

¿Quieres que te haga un dibujo?

Venga ya, es asqueroso.

No soy el único que lo piensa, ¿verdad?

Pareces una ovejita, Jonas.

Estás hablando de la forma que quieren que hablemos.

- ¿Quién? - Nuestros enemigos.

Intentan enfrentarnos entre nosotros.

Y tú has caído en eso.

Para. No soy ninguna oveja.

Solo intento saber

cómo comportarme cuando esté cerca.

Es el tío Phineas.

Actúa normal.

No es nadie distinto de golpe y porrazo.

Ha sido alguien distinto desde siempre.

No vengas así a escondidas.

¿Qué puedo hacer por ti?

Venía a ver si necesitaba algo.

Pues no.

¿Qué tal su viaje a San Francisco?

Horrible.

Lo siento.

Le doy mi pésame.

¿Por qué?

Estaba hablando del tiempo de mierda.

Me habían dicho que su hijo se estaba muriendo.

Sí, supongo. Tú y los obreros esparciendo chismes.

La vieja zorra rica y sus cachorros descarriados.

Nadie pretendía faltarle al respeto.

No es respeto.

Mi hijo Tommy está en un hospital

a medio país de distancia.

Todo lo que sabéis es que soy rica

y que él anda con chicos,

pero no sabéis lo divertido que es

ni lo duro que trabajó para complacer a su padre.

¿Cómo te apellidas?

Sanchez.

Ulises Sanchez.

Me apuesto lo que quieras

a que nunca les has prometido a tus hijos

que llegarían a viejos y serían felices.

No, señora.

No... no les prometas nada.

Podría resultar ser una mentira.

Me alegra que quiera a su hijo.

¿Te... te sorprende?

Algunas madres no lo harían.

Al ser Tommy como es.

No es asunto de nadie el que quieras a alguien.

Mi tío Phineas también era homosexual.

El mejor hombre que jamás haya conocido.

Me protegió en los tiempos más oscuros.

Fue más padre para mí que el de verdad.

¿Qué le pasó...

a su padre de verdad?

¿Por qué?

Me gusta escuchar historias familiares.

Supongo que no tengo muchas de propias.

Se llamaba...

Pete.

No tengo ni idea de lo que le pasó.

¿Algo más?

No, señora. Gracias, señora.

Hola.

Soy Sally McCullough.

Es un honor conocerla, señora.

No creo que debamos ser tan formales, ¿verdad?

Las formalidades me confortan, si no le importa.

Por favor.

¿Cómo está?

Bueno, he pasado mejores épocas.

¿Puede sacarme de aquí?

Ojalá pudiera.

Me van a llevar ante un tribunal militar.

Mi hermana es la única de toda mi familia

que todavía me habla.

Le mando la mitad de mi paga.

Tiene un niño pequeño.

No tienen dinero para el alquiler.

Podemos ayudar con eso.

Lo que de verdad ayudaría es una llamada de teléfono

de su suegro a mi agente al mando.

Vamos.

Es el Gringo Comanche, el Primer Hijo de Texas.

Si Eli McCullough de repente quisiera el río Colorado

al otro lado del estado,

se lo moverían.

Salió el tema,

pero no puede verse involucrado.

Entonces, ¿qué?

¿Esta visita es hasta donde llega su influencia?

Ojalá pudiera hacer más.

¿Es de Phineas?

Sí.

No la quiero.

Tírela.

No puedo.

Nada que pueda contener cambia nada.

Jamás había socializado por encima de mi estatus.

No volveré a cometer ese error.

Oh, no, Phineas no...

Dios, no le ve de esa forma.

Se sintió en seguida muy próximo a usted.

Y, para él, es algo raro.

Desearía estar con usted,

incluso ahora.

Dios, tiene el corazón destrozado, se lo prometo.

¿En qué cárcel está?

Tengo el presentimiento de que estará bien.

¿Debo decirte cómo escoger?

Diane Culey fue princesa de desfile.

- ¿Princesa? - Sí.

En la feria de Hogeye, dos años seguidos.

Ser consecuente es una virtud.

Y la Srta. Carley Hughes cría pollos

y disfruta del fino arte del découpage.

Puede que esa sea ella.

No te cases, Finn. Dile que no.

Pero la Srta. Rainier es una mezo-soprano

que adora la Ópera del Mendigo.

¿Qué amenaza podría resultar ser...?

¿Alguna vez os preguntáis si estamos maldecidos?

Esta familia.

No creo en maldiciones.

Entonces, ¿qué?

¿Dios nos pone a prueba? ¿Nos castiga?

Dios.

No le importamos una mierda.

Eso es muy gordo de decir.

No nos están rindiendo cuentas por nuestros pecados.

Hemos estado jugando mal desde el principio.

Nuestros oponentes vienen con las manos desnudas

y nosotros no estamos dispuestos a quitarnos los guantes.

¿Verdad, papá?

¿Qué se supone que significa eso?

Que me aspen si lo sé.

Discúlpame un momento.

¿En qué demonios pensabas

al soltar esas mierdas ante tu hermano?

Te lo dije.

Te dije que ella tenía que desaparecer.

Te rogué que me escucharas.

Si hubiera desaparecido sin hacer ruido,

habríamos detenido el dictamen y detenido la demanda.

Yo estaría en la Comisión del Ferrocarril

y tendríamos nuestro jodido monopolio.

Pero no tuviste las agallas, porque, en lo que se refiere a Pete,

tienes un punto débil.

Y fíjate cómo estamos. ¡Mira cómo estoy yo!

Hijo, sé que esto te resulta duro,

pero no soy yo a quien debes culpar.

Sabes...

El pasado verano, cuando llegó la hora de ir a por los García,

te quedaste petrificado.

Si no hubiera pasado yo a la acción,

lo hubiéramos perdido todo.

Niégalo, vamos.

Te dije que era un error

traer a Pete a casa después de que nos vendiera,

pero tú insististe.

Le puliste, le pusiste al cargo,

¿y qué es lo primero que hizo?

Te obligó a despedir a Niles Gilbert

y a ponerle en contra nuestra.

Y cuando Maria García vino a nosotros,

lo correcto era

meterle un balazo entre ojo y ojo.

Pero no lo hicimos. ¿Por qué no?

Te asustaba perder a Pete.

Me pone enfermo ver lo débil que eres.

Comanche, y una mierda.

¿Va todo bien? ¿Papá?

Eh, ¿a dónde vas?

¡Papá!

Hay gente que usa dos plumas.

Vuelan mejor con tres.

Lobo Gordo dijo de usar dos.

Nosotros usamos tres.

Ahí está la viuda de Corta- Cabellera-De-Perro, rezando otra vez.

Viene cada día.

La he visto.

Está malgastando el tiempo.

¿Qué?

Las plegarias no le devolverán a su marido.

Eso no lo sabe.

Han pasado dos semanas, Eli.

Debería entender que a estas alturas ya estará muerto.

Seguir con su vida.

Cualquier otra cosa, es una estupidez.

Tienes un corazón de piedra.

No digas esas cosas, Eli.

- Me hacen daño. - ¿En serio?

¿Te duele?

Mataste al marido de esa mujer.

¿Lo sientes?

Se lo merecía.

Eso no es lo que te he preguntado y lo sabes.

¿Lo sientes?

Cuando era pequeña, mi abuelita me contó un cuento.

Iba de un soldado que ya no podía luchar

porque le habían herido en batalla.

¿Qué tiene eso que ver?

El soldado no tenía ni casa ni propósito para vivir.

Un día, sin saber a dónde iba,

caminaba por el bosque cuando se cruzó con una bruja.

Le ofreció comida y cobijo

si él accedía a hacerle las tareas de la casa.

Cuidar el jardín, cortar madera...

También le pidió que le recuperara una bella luz azul suya

que se le había caído en un pozo.

El soldado bajó a buscarla.

Cuando llegó ahí,

la luz azul le calentó las manos y llenó su espíritu.

Le curó todo el dolor.

Cuando volvía a subir con la luz azul,

la bruja le acercó la mano para ayudarle.

Él la apartó.

No quería soltar esa luz azul.

¿Eso es el final?

La bruja tuvo que matarlo.

Recuperó lo que era suyo.

Y, ¿sabes qué?

No lo sintió.

¿Tu abuela te contó ese cuento?

Sí.

Bueno, es horrible.

Igual que el mundo, Eli.

Un corazón blando es debilidad.

Bien.

Ingrid.

¡Ingrid!

Ingrid, abre la puerta.

¿Estás loco?

Vas a despertar a mi marido y a todo el vecindario.

- Tenemos que hablar. - No, no puedes estar aquí.

Estoy perdido, Ingrid.

Oh, no, estás borracho y rebosas auto-compasión.

Hablemos mañana. Ya te iré a ver a algún sitio.

¿Recuerdas la luz azul?

El cuento que me contaste. El soldado y la luz azul.

¿Puedes volvérmelo a contar?

No tengo ni idea de lo que hablas.

Tienes que irte.

- Vamos. - Deberíamos.

- Deberíamos. - ¿Deberíamos, qué?

Irnos.

Tú y yo.

Tengo mi coche. Podemos conducir hasta Nuevo México.

Todavía puedes comprar grandes parcelas de tierra por unos centavos.

¿Y hacer, qué?

Y tú podrías pintar.

Yo podría cazar ciervos y jabalíes.

Sí.

Eli... estoy casada.

Eso no importa.

Yo tengo la vida que me he hecho, igual que tú.

Lo que sea que hoy te entristece,

- mañana será distinto. - No, eso no es verdad.

No es verdad.

Somos las dos únicas personas que de verdad se conocen la una a la otra.

Ayúdame.

Ayúdame a recordar quién fui,

y te ayudaré.

¡Yo no necesito ayuda!

¿Ingrid?

Te lo suplico. Vete.

- ¿Ingrid? - Vete.

- Esto ha llegado demasiado lejos. - No, no lo dices de verdad.

¡No vuelvas nunca más!

No, Ingrid. No lo dices de verdad.

¡No puedo ser la persona a la que acudes

cuando todo se desmorona!

No pasa nada, Tom.

Ya se va.

Y no volverá.

Lo siento.

Lo siento mucho.

¡Eli!

¡Ingrid! ¡Ingrid!

Eli.

- Has cambiado de parecer. - Sí.

Espera. Ingrid.

¡Espera!

¡Ingrid, espera! ¡Espera!

¡Ingrid!

¡Ingrid, vuelve! ¡Espérame!

¡Ingrid!

¡Ingrid!

Ingrid.

Bien. Aquí estás.

Puedes ayudarme cuando salga.

No puedo hacerlo.

Dios, estás hecho un desastre.

No puedo hacer lo que quiere Phineas.

No tengo estómago para derramar más sangre.

Bien, ¿has decidido rendirte?

¿Así, sin más? ¿No vas a pelear?

¿Quién eres, Eli?

Soy padre.

Eres un guerrero, Eli.

O, al menos, lo fuiste.

El joven al que amé hubiera derribado

todo lo que se interpusiera en su camino sin echar la vista atrás.

Vamos, Eli.

O coges lo que quieres, o te lo cogen de ti.

Esa luz es tuya, Eli.

- Resolverá todos tus problemas. - Ingrid...

Pero si la quieres, tienes que arrebatársela.

No.

Cobarde.

Vaya.

Mierda.

Dios.

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