All language subtitles for The Love Scam 2025 1080p WEBRip x264 AAC5.1 [YTS.MX]

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Original subtitles

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#####

Es el candidato idóneo.

Son siete días a la semana, de 8:00 a 19:00.

Cobrará 800 €. Pagará el uniforme y la comida.

Hay vales, pero se devuelven al día siguiente.

Vale, gracias.

¿Y qué hago con los vales? Aparte de provocar colas en las tiendas.

¡Has dicho cinco minutos!

No para de llorar.

Toma, cógelo.

- Eh, tranquilo. - Toma.

El biberón y el portabebés.

¡Gracias!

Perdón. He venido deprisa a la entrevista y no sabía con quién dejarlo.

Pero tiene una pareja a quien puede dejarle el bebé, ¿no?

No, a ver, su madre no está porque…

Su madre se fue.

Pero, miren, necesito este trabajo.

Por favor, tengo a los trabajadores sociales encima.

Solo me tiene a mí. Es tranquilo.

A veces me lo llevo al trabajo y está ahí sin hacer ruido.

¿Lo ven? ¡Lo tengo! Miren eso.

¡Siguiente!

Esperamos que a tu tío le haya ido bien la entrevista.

¡Vito, cógelo!

Es él. Ojalá sean buenas noticias.

- Es tu hermano el guapo. - Nos hacen falta. ¡Eh!

¡Vito, corre! ¡Recógeme en la salida del túnel de Piazza Municipio!

- ¡Ven, cabrón! Si te cojo… - ¡Dios, son enormes!

- ¡Si te cojo, te mato! - ¡Perdón!

¡Eh, Vito! ¡Aquí!

¡Que vienen! ¡Vamos!

- ¡Adiós! ¡Hola, Napoleone! - Ya. "Hola, Napoleone".

No me mires así, Vito. Si son idiotas, la culpa no es mía.

¡Ya, es culpa suya comprar un móvil y que haya un jabón en la caja!

Debes dejar esto de las estafas.

- ¡Uf! - Eso digo yo. ¡Uf!

Ya estamos, cielo.

Vamos, bájate.

Venga.

Cógelo un segundo.

- Ve con el tío un momentito. - Ven aquí. Vale.

- Te he dicho que… - Un momentito.

¿Qué es, una bolsa de patatas? ¿Cómo lo coges?

- ¡Cógelo! - ¡No!

- ¡No sé cogerlo! - Ven aquí, hijo.

Me odia. Es lo que hay.

Tenéis que congeniar. Si no, no lo podré dejar nunca contigo.

Ya, pero debemos dividirnos las tareas.

- No puedo solo. - ¿Puedes, Anna?

- Entre los dos. - Ya.

Tranquilo, yo subo las maletas.

¡Anna! ¡Peppe! ¿Qué hacéis? ¿Os mudáis también?

Eh, Vito. Nos han hecho una buena oferta.

Casi la mitad de lo que nos costó.

Tan buena no es.

Nosotros les dijimos que nada.

¿Cómo podéis quedaros?

Primero las cucarachas, luego las cañerías.

Ahora dicen que el edificio podría caerse.

¿Qué queréis que os digamos? Suerte.

- ¡Suerte, Anna! ¡Suerte, Peppe! - ¡Adiós, Anna! ¡Adiós, Peppe!

¡La suerte os hará más falta a vosotros!

Gracias.

Dios, me pone nervioso.

¡Nos está gafando!

¿Verdad, cielo?

Esa fuga ha ido a más.

Coge el paraguas.

El del Ayuntamiento está aquí otra vez.

¡Otra vez!

Buenas, señor.

Hola.

Tranquilo, esa grieta lleva aquí desde que mi abuelo construyó esto.

Y parece que nadie se encarga del mantenimiento desde entonces.

Adiós. ¡Que tenga un buen día!

Vamos, venga, cielo.

Por lo menos Luigino sigue en el segundo piso.

Todo va bien.

¿Todo va bien?

- Estamos. - Ya estamos, ¿ves, cielo?

- Chicos. - Eh, Luigino.

¿Podéis quedaros con Gennarino? No puedo llevármelo a la casa nueva.

¿Y dónde lo ponemos?

Espera, ¿tú te vas también?

¿Y vosotros por qué no? Aquí no hay más que problemas.

Luigino, crecimos aquí. Vamos a quedarnos.

Muy bien.

El tío no va a ayudarnos, no vaya a ser que se canse.

La puerta.

Ve tú, que estoy tumbado.

¿Puedes al menos abrir? ¿Hacer algo? Solo una cosa.

- Tómate tu tiempo. - ¡Bien!

¿Quién es?

- Buenos días. - Hola.

- ¿Quién es? - Esto para Antonello Esposito.

- ¡El cartero! - Pues di: "El cartero".

¿Otra vez?

Madre mía.

¿Qué es?

Una multa. Ya la pagaré.

- Te quitaron el carné hace seis meses. - Y siguen llegando.

A ver.

Espera, cielo. Ponte esto.

- ¿Tú sabes lo que pone aquí? - ¿Qué pone?

¡Que esto saldrá a subasta en menos de un mes! ¿Qué has hecho?

¿Por qué siempre piensas que todo es culpa mía? Es que…

Pues dime por qué.

Mira, voy a tumbarme un rato, ¿vale?

Escúchame, imbécil.

Si un juzgado te quita la casa es por algo.

¿Tienes algo que decirme?

¿Qué quieres que te diga?

Mira si esto tiene algo que ver.

¿Ni las abriste?

Tenía miedo.

¿Que tenías miedo?

- Ah. - Sí.

Vale, a ver quién tendría que darte miedo.

"Compañía De Leonardi".

¿Quiénes son esos?

¡Eh!

- ¡Les debes 50 000 euros! - Sí, hombre…

¿Ya sabes por qué subastan la casa?

EJECUCIÓN HIPOTECARIA

¿"Deuda contraída con la compañía De Leonardi"?

¿Qué coño he hecho?

¿Yo qué coño sé? ¡Dímelo tú! ¿Qué has hecho?

Yo qué sé, Vito.

No sé quiénes son. Unos tíos me pidieron que buscara testaferros.

Personas ya registradas como propietarias, para no sembrar sospecha.

Nos pagaban 500 € al mes. La mitad para tu hermano.

No sabía que se quedarían tu casa. Creía que había poco riesgo.

¿Poco riesgo? ¿En una tapadera? ¿Desde cuándo?

- Bueno… - Ni que hubiera mucho riesgo.

¡Pues sí, Salvatore!

- Bueno. - No lo sabía.

Debemos hablar con De Leonardi.

- ¿Y cómo…? - Le explicaremos lo que habéis hecho.

He hecho todo lo que he podido.

Les he avisado, pero están fuera el jefe de ventas y el señor De Leonardi.

- Solo está su hija. - Nos vale.

No está disponible hasta dentro de mes y medio.

- ¿Mes y medio? - No. Es urgente.

Mejor no. Lleva el pelo recogido, así que está tensa.

Llevo seis meses y no la he visto con el pelo suelto.

Así que, básicamente, lleva cabreada seis meses.

No seas dramático. Está algo tensa.

Son todos trabajadores, empleados.

Siempre estoy en la oficina, hasta cuando tengo 38 ºC de fiebre,

¿y vosotros no podéis ni enviar un correo?

O sea, ¡sois cinco!

¡Habéis tenido ocho horas y no habéis podido mandar un puto correo!

- Está un poco estresada. - ¡Un poco!

¡Quiero esos documentos en mi mesa mañana por la mañana!

Esa es.

- Ya, gracias. Su foto… - Hay una…

- ¡Vamos! - ¿Adónde? Pelo recogido. Está tensa.

¿Y qué? ¡Estamos jodidos! Debemos hablarle.

- Si no, ¡perderemos la casa! - Pelo recogido.

Sí.

Se han dejado algo.

¡Eh! Gracias. Lo siento.

- ¿Ves lo que me haces hacer? - Muy amable.

¡No es el momento! Vamos. Discúlpennos. Lo sentimos.

¡Es su coche! ¡Corre!

¡Nos han robado la moto!

La moto está ahí.

Se lo diremos cuando pare. Ojalá lo entienda.

Sí, verán al bebé y pararán la subasta.

Tranquilo, Napoleone. Vamos a solucionarlo.

Van por ahí. ¡No los pierdas!

Vamos.

Ahí están.

Pase, señora.

FUNDACIÓN DE LEONARDI GALA BENÉFICA

Una foto, por favor.

- Mira este sitio. - Buenas noches. Buenas.

- Hola. - Mira, nos están haciendo fotos.

- Mira, a nosotros. - Ahí está.

Disculpen. Llevamos un bebé. Un momentito. Perdón.

- Hola. - Hola.

- Hola. - ¿Nombres?

- Sorrentino. - ¡…tino!

- No están. - ¿Qué?

- Mire bien. Deberíamos estar. - No están.

- Perdón, era mentira. - Vamos, venga.

Debemos hablar con De Leonardi. Un segundo.

- Deben irse. - Por favor. Seremos rápidos.

- Háganse a un lado. - Será un…

- Esta no es su noche. - Por favor.

¿Dónde están sus modales?

- Qué noble iniciativa. - Gracias.

Pero, en realidad, es todo cosa de mi hija Marina.

No sé cómo puede dirigir la fundación y ser la mejor de la compañía.

Está trabajando en un hotel

que más que un edificio, es una experiencia.

Es el primer paso de un plan mucho mayor para reconstruir toda una zona, ¿no?

A eso aspiramos, sí.

Pero sin el señor Spagnoli

no sería nada más que un proyecto en mi ordenador.

Yo solo me ocupo de la parte administrativa y financiera.

Estos dos van a robarme el sitio y a darme un nieto para que pueda jubilarme.

- Me lo creeré cuando lo vea. - Lo verás.

- Os dejamos. - Sí, hasta luego.

- Adelante. - Buenas noches.

- Hola. - Hola.

¡Dejan entrar a todos menos a nosotros!

No me extraña. Pareces un ladrón con esas gafas.

Un ladrón…

¿Y ahora qué?

Tengo una idea. ¡Ven conmigo! ¡Sígueme!

¿Quieres hablar con ella? Confía.

Vale, pero no montes otra escena.

- Hola, chicos. - Hola.

- Es mi hermano. - Tranquilo.

- Voy con él. - Pasa. Adiós.

¡Toma esa!

Vamos.

Dios, mira este lugar.

Joder, ¿qué es esto, una boda?

Hala, mira todas estas cosas.

Mira eso.

Oye, coge a Napoleone un segundo.

- No, que no sé. - Vamos.

- Yo lo arreglaré. - Conmigo llora.

No llora. Se calmará. Cógelo bien. ¿Eso qué es?

- Vamos… - ¡Mira lo que ha encontrado el tío!

Un carrito.

- ¡Eh! - Ten cuidado.

¡Un carrito! ¡Mira!

Ahí está, Antoné.

Antoné.

¡Antoné!

- Eh. - Ven aquí.

- Mira qué elegante. - Es preciosa.

- Le gustan los pobres. - Han hecho un show.

Y mira: el niño indio, todo esto…

- Voy a decirle algo. - ¿El qué?

- "Señora De Leonardi, nos han estafado". - Sí.

- "No es su culpa". - No.

- No. Con suerte, le daremos pena. - Bien. Eso se nos da bien.

¡Venga! ¡Ve! ¿Qué pasa?

Napoleone…

¡Mierda, Napoleone!

¡Napoleone!

¡Napoleone!

¡Disculpen! Napoleo…

Vale, gracias.

Madre mía, mi padre solo habla del hotel.

Perdón. Disculpe.

Ni siquiera hemos firmado aún con los inversores.

Nos dio ese proyecto para ponernos a prueba

y vamos a demostrarle que puede jubilarse en paz.

Todo en orden.

Sí, pero estamos en una gala benéfica. ¿No puede olvidarse del trabajo un rato?

Disculpe.

¿Nada?

Marina, debemos centrarnos solo en nuestro objetivo.

Vamos, concéntrate.

- Concéntrate. - ¡Napoleone!

¡Antoné!

Disculpe, señora.

Disculpe un momento.

Ven. ¿Qué haces? Papá te ha encontrado, ¿ves?

- ¡Dios! - ¡Papá te ha encontrado!

- ¡No volveré a dejarte! - ¿Qué hacía ahí?

- Gracias. - ¡Estaba ahí!

Hola, señora…

¡Vaya numerito!

Lo siento, señora.

Siempre la lío.

Qué vergüenza. ¿Se ha hecho daño?

No.

¿Qué coño has hecho? ¡Ven aquí!

Lo siento. No, está todo bien.

¿Se ha manchado, señora?

- ¿Tú crees? - Sí.

No pasa nada.

- ¿Qué coño has hecho? - ¿Yo? Nada.

Son una familia de capullos.

Esa gente ni nos ve. Es imposible hablar con ellos.

¿Y qué? ¿Perdemos la casa y todas nuestras cosas?

Me voy a trabajar.

Porque lo poco que tengo me lo gano yo.

Intenta arreglar esto, Antoné.

Tú lo empezaste y debes arreglarlo. ¿Entendido?

¡Vuelve ahí y habla con ella!

Ven.

Te voy a poner aquí un rato, ¿vale? Así papá puede hacer sus cosas.

¿Te gusta tu cama? Vamos.

Eso es. Buen chico. Mira lo que tiene papá.

Mira lo que tengo para ti. ¿Traviata o Rigoletto?

Rigoletto. ¡Eres monísimo, cielo!

¡Sabía que podía desbloquearlo!

Mira cuánta riqueza.

Da asco. Madre mía.

Caridad.

Caridad…

¡Tengo la solución! ¡Soy un genio!

Hola, Vito.

- ¿Estás solo? ¿Te molesto? - ¿Qué haces aquí?

Pues…

- ¿De quién es ese móvil? - No te enfades.

Es de esa De Leonardi.

- ¡Eres imbécil! ¿Por qué? - Ya me conoces. Instinto.

¡Instinto para las tonterías! ¡Eres bobo!

Ve a devolverle el móvil ahora mismo, por favor.

¿Y si te digo que financio proyectos benéficos con mi fundación?

¿Y si te digo que vas ciego?

Eso lo escribió ella el 26 de febrero a las 17:45.

Me he pasado la noche revisando su móvil.

- Querías una solución. - Sí.

La tengo.

Es una mujer que da 10 000 euros al año a un refugio para perros.

Dona para limpiar su conciencia porque tiene mucho dinero, ¿sabes?

Tenemos que conseguir que nos haga una donación a nosotros. ¿Entiendes?

Pero para que nos dé un pastizal, obviamente debemos ganarnos su confianza.

Su confianza. Ya.

¿No ves que no podemos cagarla más?

Este móvil tiene localizador. ¡Devuélvelo!

Apagué el GPS, hice una copia de seguridad… Todo.

Pero escúchame. Estudió en Londres, ¿vale? Ha vuelto a Nápoles, pero siempre trabaja.

No tiene amigos.

Y ahí es donde entras tú.

Sí, no tiene amigos, pero tiene un buen novio.

¡Buen novio! Federico Spagnoli.

Nacido en Nápoles en 1991. Mano derecha de su padre.

Deberías leer sus mensajes. Solo hablan de trabajo. ¡Vaya rollo!

- Vito. - ¿Sí?

Lo sabemos todo. Mira. Vive con su padre. Busca casa con Federico.

Se levanta a las seis. Hace yoga. Le flipa Mengoni.

Usaremos los datos para acercarnos a ella.

Nos la ganaremos y pagará nuestra deuda con su padre.

- Antonello… - No me llames así.

Es tu nombre. ¿Cómo te llamo?

Así me llaman en los tribunales.

Tú di "Antoné",

o "Antó",

o incluso "Lello".

No, Lello no.

Nadie se tomaría en serio a alguien llamado "Lello".

Lello,

esto es una mierda.

Vito.

Vito.

- ¡Vito! - ¿Quién es?

Buenos días. ¿Café?

- ¿Café? - Sí.

Toma. Está caliente.

- El martes, la rica… - ¿Más?

Va a ver una casa. Es la oportunidad perfecta para conocerla.

¡Ya dije que no!

Paso de las mujeres desde que esa zorra me dejó con Napoleone.

- ¿Eso es la puerta? - ¿Qué hora es?

- ¿Quién es? - ¡Servicios sociales! ¡Coge al niño!

- ¿Tengo que cogerlo? - ¡Ponle algo bonito!

Sí, está despierto. ¡Ya voy!

Disculpen el desorden. Pronto vendrá la de la limpieza.

- ¡Uno! - Pasen.

Adelante. Por aquí.

¡Dos!

Le estamos haciendo ejercicios de psicomotricidad. Lo ayudan.

Napoleone, cielo.

Hola. Buenos días.

Buenos días.

Lo hace por eso. Un poco de psicomotricidad para ayudarle…

Es teatral. Para fomentar la creatividad.

Exacto. Para que entienda mejor…

- Mejor. Sí. - La vida.

Algo de personalidad.

- Y que aprenda a decir que no. - Sí, y su lugar en el mundo.

Y eso es todo.

- Lo tengo. - ¿Y el trabajo? ¿Eh? ¿Tiene algo mejor?

Pues, señor… Estoy buscando. Yo lo intento.

La custodia es algo importante.

¿No debería ser algo bueno que haya decidido cuidar al niño?

Y más desde que esa se volvió a Noruega.

Vito, el bebé necesita perspectivas, estabilidad,

y trabajar en negro a tiempo parcial no se lo garantiza.

- Ya. - Vemos su compromiso.

Tener una casa es algo importante para obtener la custodia.

No pueden quitársela, ¿no?

No. ¿Quién iba a quitárnosla? ¿Verdad, Antoné?

- ¡Es nuestra! - Es nuestra.

En un mes sale la sentencia definitiva.

Tratemos de no darle al juez malas noticias.

- Que tengan un buen día. - No.

Gracias, señora.

Conozco la salida, gracias.

¿Cuándo iba la rica a ver la casa?

El martes.

Dame la primera.

Es demasiado. Demasiado. Me gusta, pero es demasiado.

- Las mangas muy cortas. - Sí.

Demasiado pijo.

- ¿Qué tal? ¿Muy llamativo? - No debería verse el tatuaje.

- Está bien, pero… - Tápatelo. Es vulgar.

- Vale. No grites. - Es barriobajero.

- Es de Peppino di Capri. - Aún peor.

CÓMO PUEDES AYUDAR

"Agua sin 'animo' de lucro". "Animo"…

- "Ánimo". ¿Y la tilde? - La he puesto.

Debes parecer rico. Para darle ese toque de… ¿Sabes?

¿Tú te pondrías eso?

- Yo sí. - Yo no.

- Ponme a su lado. - ¿Aquí?

Junto a él. Los tres juntos.

MARTES A LAS 14:00 VISITA PISO PIAZZA DEI MARTIRI

¿Principales ONG?

Emergency, UNICEF, Médicos Sin Fronteras, Legambiente, WWF y Greenpeace.

- ¡Muy bien! - ¡Increíble!

¿Cuándo se le cambia el pañal?

Cuando huele mal.

- ¿Siempre que huela a mierda? - Bravo.

"Cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla".

- "Sé amable". - Lo pone en su taza del desayuno.

- Sí. - Es Pluto.

¡El de Mickey! ¡Platón!

Lo que sea. Pluto, Platón. Lo mismo.

¿Cita de Mandela?

"Creo en los que tienen el valor de ser humanos".

¡Eso es de Mengoni!

Dios. Mengoni, Mandela, Pluto… Me lío.

¡No, tienes que estudiar!

¡No! Eso es.

¿Carlo?

¿Carlo?

- ¡Eres tú! Si te llamo, mírame. - ¿Por qué gritas?

¡Porque no me miras!

- ¿Y "Vito" no? - ¡No!

Es el nombre de su perro el que atropellaron de niña.

- ¿Y que te asocie con su muerte? - ¿Y que se santigüe?

Mejor no.

Y abordarla en un ascensor roto es mala idea. Ahí lo dejo.

- Dale tú de comer. - Tiene pediatra.

Lo llevaré. Pero tienes que confiar en mí.

El ascensor es un lugar mágico.

Compartiréis una emoción, os unirá una experiencia, ¿sabes?

Seguro que empieza a reírse.

- "¡Estamos atrapados!". - "¡Qué sudada!".

¿Podéis dejaros de tonterías? "Sudada"…

En serio, quiero decir, eso romperá el hielo, ¿sabes?

Puedes hablarle de nuestra ONG, del proyecto de caridad.

Pero tienes que relajarte.

Soy Carlo.

- Soy Carlo. - Eso es.

Va a ser un desastre.

- Ya están aquí. - Irá bien.

Estate tranquilo. Yo me encargo del bebé. Sí.

Disculpe. Es una emergencia. ¿Puede sujetármelo un segundo?

Vuelvo enseguida. Solo tengo que…

¡Creía que no se calmaba con desconocidos!

- ¿Hola? - ¿Quién es?

- ¿Federico Spagnoli? - Soy yo.

Soy Michelangelo Caputo, jefe de bomberos de Nápoles.

¿Qué pasa?

Es una evacuación, señora. Salga.

Ya voy. Eran los bomberos. Dicen que hay una fuga de gas en mi edificio.

Ve tú. Te voy diciendo. Luego nos vemos. ¡Marí!

Recuerda: cargos pendientes, ocupación, certificado energético,

instalaciones antes o después de 2011 e iluminación.

- Marí, iluminación. - Vale. Adiós.

Vale, se ha ido. Vamos.

¡Aguante la puerta, por favor!

Gracias.

Sí.

No, estaba diciendo

que el pozo tiene que estar acabado en un mes.

Por supuesto. Si no, la gente se morirá de sed. Sí.

Exacto.

Nuestra fundación ya cubrió los gastos. No hay problema.

El ascensor…

Creo que el ascensor es… ¡este!

No puede ser.

Tranquila, está todo controlado.

¿Qué pasa?

¿Qué está pasando?

No lo sé, pero no creo que tarde en ponerse en marcha.

Nada.

- ¿Tiene cobertura? - ¿Qué?

- ¿Cobertura? - ¿Que si tengo? Voy a ver.

No, no tengo.

¿Cómo que no? Estaba al teléfono.

Ya, pero ¿yo qué sé? Antes tenía y ahora no.

¿Hay alguien ahí?

¡Ayuda!

- Podemos hacernos amigos. Soy Carlo. - No hable, que malgasta oxígeno.

Bueno, seguro que este…

- ¡No toque nada! ¡Quieto! - Dios.

Mire, tengo claustrofobia,

así que quédese en silencio y no respire.

Intentaré relajarme hasta que lleguen.

Vale.

Lo siento, pero ¿cómo se puede no respirar? Es absurdo.

No sé tú, pero yo siempre voy dando vueltas. Nunca paro.

Estamos tan ensimismados que no vemos a quién tenemos delante.

Debería pasar más. Algo nos para, miramos dentro…

- Me está dando un ataque de pánico. - ¿Qué?

- ¡Un ataque de pánico! - Calma. Yo estoy tranquilo. ¿Por qué?

Porque, aunque acabemos muriendo aquí, con todas mis buenas obras, iré al cielo:

voluntariado, obras de caridad y esas cosas.

Si me permites, tengo…

¡Cállate, hostia!

No, pero no lo entiendo.

¿Lo sabías todo de ella menos que es claustrofóbica?

¿Cómo iba a saberlo?

Si te robaran el móvil,

¿sabrían que te asustan las viejas con vestidos de flores? ¡Venga ya!

¿Y yo soy el idiota? ¡No te hará nada!

Lo sé, pero salió de la nada.

Sigo sin entender lo que pasó.

Ayúdame a entenderlo. Solo quiero…

O sea, ¿no conseguiste enseñarle ni la web ni nada?

No lo pillas. ¿La web? ¡Intentaba estrangularme!

Trabajé mucho en el diseño. ¡Un poco de gratitud, por favor!

Todo esto es un desastre. Y parecemos idiotas.

¡Vamos, Vito! No te desanimes. ¡Tiene que haber una forma!

¿Antoné?

¿Sí?

¿Seguro que no están graduadas?

Me escuecen los ojos.

No sé. A lo mejor un poco.

¿Tú eres tonto? ¡Eso no es bueno!

Aquí lleva el pelo suelto.

Y aquí.

¿Ves? ¡Sí que te gusta!

- La salsa… - ¡Vito!

- ¿Sí? - Ven aquí.

Mira, lleva el pelo suelto.

Bueno, es normal que esté contenta en una casa así.

No es por la casa.

O sea, suele estar cabreada por defecto.

- ¿Qué está haciendo aquí? - Cocinar.

¡Cocinar, sí! ¡Y aquí! ¡Y ahí!

Y yo preparar la leche. ¿Y?

Le debe gustar mucho eso de cocinar, ¿sabes?

Cuando no puede dormir, ve MasterChef.

Si Federico le sugiere ir a un restaurante:

emojis de sonrisas, se alegra.

Ya. Le gusta comer. ¿Y qué hago yo?

¿Atraerla con un sándwich como a una gaviota?

No.

Pero ¿qué tienes que otros no?

Sensación de miedo y pavor.

Sí, también.

Pero estaba pensando en el restaurante.

Allí soy la última mierda, Antoné.

- Pero ella no lo sabe. - Ya.

¿Y qué?

¡Ya te acabaste un paquete! Es del bebé, ¿sabes?

¿Qué talla usas?

Respirad hondo. Al exhalar, lengua fuera y vista arriba.

Ya está.

¡Aúpa! Eso es.

¡Tanto esfuerzo para no robarlo!

Eso es. Sí.

- Policía Municipal. ¿Qué desea? - Sí, buenas noches.

Mi sentido del deber cívico me obliga a denunciar

un coche aparcado en una plaza para discapacitados.

No es legal seguir a la gente.

Bueno, igual eres tú la que me sigue.

¿Qué haces?

¿Te parece bien interrumpir así una clase?

No te había visto nunca y en una semana me encuentro dos veces contigo.

Es obvio que yoga no haces, así que una coincidencia no es.

Pues será el destino. ¿Yo qué sé?

Hay una fuerza misteriosa que a veces hace que la gente se conozca.

Algunos lo llaman "Dios", otros "destino". Y otros…

"Acoso". Se llama "acoso".

¡Vamos! Cuidado con tus palabras.

¿En serio crees que me moría por verte después de intentar matarme?

No sé si te acuerdas…

Mira, he vuelto a Nápoles después de diez años.

Mis proyectos benéficos no me dejan ni dormir,

así que disculpa si quería relajarme con el yoga, ¿vale?

Si es un problema, cambiaré de gimnasio.

- Sí, bien. - Sí, bien.

Qué tocapelotas.

"Sé amable". "Su ardua batalla".

Por cierto…

¡No!

"Cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla".

"Sé amable".

¡No era una plaza para discapacitados, así que devuélvame el coche ahora mismo!

Pero…

¡Estos tíos están pirados!

- Qué fuerte. - ¿Todo bien?

¡No! Se han llevado mi coche sin razón y no puedo recuperarlo hasta mañana.

Se inventan lo que sea con tal de ganar dinero.

¿Por qué siempre pasa algo cuando estás cerca? ¿Eres gafe?

Quizá sea el karma por tratarme mal.

¿Vas a llamar a la poli?

No, quiero un taxi.

Pues ¡suerte! ¡Un taxi en Nápoles a esta hora…!

Espere, por favor. Su llamada está siendo…

Puedo llevarte.

A mí no me llevan desconocidos.

Bueno, ¿qué es un desconocido?

Solo un amigo al que aún no conoces.

A ver si lo entiendo. ¿Solo hablas citando?

¿Quieres que te lleve o no?

Si algo te molesta, siempre puedes estrangularme.

Un operador la atenderá en breve.

Después del voluntariado en Senegal,

primero me fui a Ghana y luego a Gambia.

Solo volvía a Nápoles para hacer los exámenes de ciencias políticas.

¿Tú dónde estudiaste?

¿Qué?

- ¿Que dónde estudiaste? - En Londres y en Berkeley.

- ¡Preciosa! - Sí, pero echaba de menos Nápoles.

- ¿Por qué te fuiste? - Mi padre insistió, así que me fui.

Ahora trabajo con él. ¿Conoces la compañía De Leonardi?

No, no la conozco.

¿Es una empresa grande?

Bueno, sí.

No me suena.

Perdona, ¿por aquí no se tarda más?

Sí. Si no te importa, debo pasar por mi restaurante.

Viene Cáritas a recoger comida.

¡Pero debo irme a casa!

¿Quieres hacer esperar a Cáritas?

¿Puedes pasarme las berenjenas, porfa?

Tienen buena pinta.

Pues claro.

No voy a darles comida caducada.

La pobreza no es un delito.

¡No, claro que no! Yo también hago obras de caridad.

¿De verdad?

¿Puedes?

Eh, gracias, Carlo. ¡Eres un ángel! ¡No sé qué haríamos sin ti!

Cuando eres afortunado, compartir es un deber.

Gracias.

Bueno, yo me voy.

Señorita.

Dame un momento.

Salvatore, no te hagas el tonto. Devuélvelo en tres horas.

- Y lo he contado. - Podrías confiar un poco.

Confiar…

¿Qué tienes ahí?

Esto es confianza, ¿no?

Vito, ¡no puedo evitarlo!

¿Qué coño hago con esto? ¡Toma!

- ¡Gracias, Carlo! - De nada.

Ya está.

Ah, sí, quería enseñarte una cosa.

Estos son Amidi y Katou.

Ese soy yo con ellos.

Mira qué monos son. Me dejé un trozo de corazón allí.

No nos damos cuenta de la suerte que tenemos.

O sea, solo con que donáramos una pequeña parte de nuestro patrimonio,

¿qué supondría para nosotros? A ellos les resolvería muchos problemas.

- ¿Verdad? - Sí, muy bien. Muy bien.

¿Puedes llevarme ya a casa?

- ¡Vamos! - ¡Claro! Sí.

¡Marina! ¡Disculpa!

No sé tú, pero yo me muero de hambre. ¿Comemos algo rápido?

- No, Carlo. Tengo que irme. - Vamos, algo rápido.

¡No puedes ignorar mis respuestas!

- Es que son predecibles. - ¿Perdón?

Por el numerito para que no te llevara, es obvio que nunca haces nada espontáneo.

Ya te habrás puesto la alarma para mañana,

ya sabrás adónde vas en vacaciones

y fijo que planificas las cenas con tu novio en la agenda.

¿Me equivoco?

¿Cómo sabes que tengo novio?

¿Cómo lo sé?

Pues porque…

Para la gente como tú, el amor y el trabajo son lo primero.

Estaréis buscando casa juntos.

¿Cómo que la gente como yo?

No soy tan predecible.

- Ah, ¿no? - No.

¿Sería mucha locura que te pidiera que cocinaras pasta?

Sí, pero yo elijo la pasta.

¡Así me gusta!

"Cocinando con berenjenas…".

¡Cómetelas, papá!

Cómetelas. No van a matarte.

¿Debemos hacerlo todo?

¿QUIERES ESOS 50 000 EUROS? ¡CÓMETELAS!

¿Tú crees

que un chorrito de vino blanco le iría bien?

Bueno, ya sabes…

¡Venga, vamos a experimentar!

Cuando era pequeña, a mi madre y a mí nos encantaba inventar nuevos platos.

Terminamos con un libro de recetas así de gordo.

Ah, ¿sí?

Pues tiene que probar esta pasta.

Murió hace dos años.

Lo siento. No lo sabía.

Ven aquí.

Prueba esto.

Tiene muy buena pinta.

Vaya. ¡Deberíamos poner esto en el menú!

- ¿Tan buena te parece? - Lo juro. Buenísima.

¿Sabes qué? Espera aquí.

A ver. Eso es.

Así estás perfecta.

EL VELERO RESTAURANTE

¿Por qué no me dijiste lo de su madre?

- He quedado como un idiota. - Te habrías ablandado.

Debemos ser como ninjas despiadados,

sin escrúpulos.

¿Qué ninjas despiadados, Antoné? No se puede hablar con ella.

Iba a contarle lo de la fundación y ¿qué hace? Se levanta y se va.

- Huyó como tú al ver un coche de policía. - ¿Yo? ¡Yo no huyo!

¿Quieres dejar de hacer el tonto? ¡Ven!

¿Qué haces?

¿Eres tonto?

Pero tenías razón, ¿sabes?

- Con lo de la cocina. - Ya.

Cuando estaba cocinando, casi parecía simpática.

No sé. Hasta los espaguetis que hizo… Los hizo al tuntún, pero estaban buenos.

- Pues… - No sé explicarlo.

No hace falta. ¡No estamos haciendo una cata!

Debo pedirle la donación en el momento perfecto.

Las decisiones impulsivas se toman felices.

- ¿El miércoles está libre? - ¿Por?

El restaurante cierra los miércoles.

Un tal Carlo insiste en hablar con usted. Ha llamado tres veces. ¿Se lo paso?

Sí. Sí, pásamelo.

¿Francesco?

- ¿Puedes quitar estos tabiques? - Sí.

Esto son…

- ¿Diga? - Hola, Marina. Soy Carlo.

Mira, siento molestarte en el trabajo.

¿Qué haces? ¿Llamas para disculparte por llamar?

No, estaba siendo educado.

Estoy preparando un evento benéfico en el restaurante el miércoles.

Y, como tus espaguetis estaban tan buenos, me preguntaba si te gustaría cocinar.

No, Carlo, yo…

Nunca he cocinado para tanta gente.

Además, no tengo tiempo.

Marina, estoy jodido.

Mi chef se ha roto el brazo.

¡Los dos brazos! Básicamente es un vegetal.

Es una tragedia. Si no, no te lo pediría. ¿Recuerdas el proyecto que te dije?

¿Del agua en Gambia?

Si no recaudo más dinero, cancelarán el proyecto.

Bueno, a ver, estaría bien, la verdad…

Pero…

Gracias.

No puedo.

De verdad. Lo siento.

No soy la persona adecuada.

Mira, no te conozco,

pero sé que siempre vas con prisas.

¿Sabes qué decía mi abuelo?

Que las mejores cosas de su vida siempre eran inesperadas.

Te he visto un par de veces

y siempre estás cabreada.

Cabreada no, pero algo tensa.

Pero cuando cocinabas ayer,

aun con el olor a ajo y a cebolla, parecías relajada.

Incluso esbozaste una sonrisa.

Y hoy en día, una sonrisa no es poca cosa.

Quizá llegue un día…

en el que te veas en el hospital

y te arrepientas de todas las veces que dijiste que no.

Disculpa, ¿Marina?

Mira, Carlo.

Tengo que dejarte, ¿vale?

Suerte.

Adiós.

¿Qué coño haces?

Eh, ¿con quién hablabas?

Con nadie.

No, me han pedido que sea la chef en un evento benéfico.

Era un tío que dirige una fundación.

¿Qué has dicho?

Que no. He dicho que no.

No. Bien.

- Pero… - ¡Venga ya!

¡Tenemos que centrarnos en el hotel!

Trabajo noches y todo para llegar.

Lo cual está bien, sí,

pero tú no puedes perder el tiempo jugando al MasterChef benéfico.

¡Vamos!

¡Concéntrate!

Disculpe.

Esto ha llegado hace un rato.

TE DEJASTE ESTO

Mamá, esta salsa se puede usar mañana.

Sí, así papá puede engordar tres kilos más.

Vamos, cortémosla, mamá.

¡Qué bien huele!

¡Muy bien!

- No puedo dormir. ¿Y tú? - ¿Se puede dormir sin cerrar los ojos?

Hay algunos animales que duermen con los ojos abiertos, creo.

Los caballos, creo.

¿Qué coño dices? Ellos duermen de pie.

¡Oye!

- ¿Sí? - Mira.

- ¡No! - Mira esto.

- ¡Dios! - ¡Ha dicho que sí!

¡Eres un genio internacional!

- ¡Internacional! - ¡Ha aceptado!

- ¡Ha dicho que sí! - ¡Ha dicho que sí!

- ¡No! - ¡No!

El presupuesto…

Espera. ¡No puedo con todo!

PRIMER Y SEGUNDO PLATO

- Mira esta botella. - Vale.

- Mira. - Es la misma de antes. Sí.

Está casi vacía, así que debemos terminárnosla.

Dale.

Estás mal de la cabeza.

Marina.

Me cago en todo. Esto es increíble.

Nos faltaba una serenata.

¡No!

¡Nunca había visto una!

¡Marina!

¡Marina!

Una copa, señorita.

He dejado el coche así. ¿Entiendes?

- No, gracias. - Pero ¡es champán!

Vale, gracias.

¿Por qué estás siempre tan estresado?

¿Yo? ¿Estresado?

¡Pues sí!

- ¿Puedo decirte algo? - Sí.

A veces eres un poco pesado.

- Ah, ¿sí? - Sí.

- ¡Bebe! - Yo sí, pero tú no.

- ¡Perdón! ¿Te has dado un golpe? - Sí.

¡Ostras! Solo un estudio pequeñito.

Ahí había un escalón.

- ¿Dónde está tu cuarto, Marina? - ¡Al fondo a la derecha!

- ¿Sabes qué? - No grites.

Si mi padre te ve, se monta la de Dios.

Y tú te ríes. Asegurémonos de que no me vea.

Una, dos y tres.

Vale. Bien.

Venga, voy a quitarte esto.

Y los zapatos.

Y los zapatos. Vale. Claro.

Uno

y dos.

Hablamos mañana, ¿vale?

¡Carlo!

¿Me has llamado?

¿Qué pasa?

- Quería decirte… - ¿Sí?

Me lo he pasado muy bien.

Buenas noches.

Hablamos mañana, ¿vale?

- ¿Carlo? - ¿Qué?

¡Joder!

¿Marina? ¿La habéis visto?

- Hola. - Hola.

Mira, solo nos falta terminar esto

y luego podemos descansar, ¿vale?

Vale.

Podemos hacerlos gratinados.

¡Reflejados!

Quiero decir,

los techos.

Los techos del hotel.

- Pueden ser… - Reflejados.

Voy a hacer café. Estuve despierta hasta…

Hasta tarde

trabajando en el proyecto.

¿Marina? ¿Puedes decirme qué te pasa, por favor?

No, nada. Solo estoy algo cansada.

¿Puedo hacer algo para ayudarte?

Puedes contar conmigo, ¿lo sabes?

Sí.

Ya lo sé.

He estado pensando:

¿por qué no salimos a cenar esta noche los dos solos?

De relax total.

Y podríamos ver anuncios de casas para adelantarnos.

Debo terminar la renderización.

- Si no, nos retrasaremos. - Pero podemos…

Y deberíamos dejar lo de buscar casa por ahora.

- ¡No! - Solo por ahora.

Para ahorrar energías, ¿sabes? Siempre dices eso.

¡Concéntrate!

Si no pican, mañana no almorzamos.

Pensaba que íbamos a comprar el pescado, no a pescarlo.

- Ah, ¿sí? - Sí.

¿Por? ¿No es mejor esto?

Pásame esa cuerda.

Perdona, ¿no es el de Cáritas?

Él, el tío de Cá…

No, es Mirko. Son hermanos. ¡Gemelos!

- Soy Mirko y no soporto a la gente pobre. - Muy bien. Pásame la cuerda.

- Yo, Mirko, te la paso. - ¡Trae!

- Vamos. Adiós, Mirko. Gracias. - Van a detenernos.

¿Cómo que odia a los pobres?

No, era broma. Es un bromista. ¡Un graciosillo!

¿No quieres conducir tú?

- ¿Estás loco? - Es fácil. Mar abierto. No hay nadie.

Sí, eso decía el capitán del Titanic.

- Dale, capitana. - ¡No!

Lo suelto. Vamos.

¡Cambio de pañal! ¡Sí!

Vamos, calma.

Cálmate un poco. Llevas dos horas llorando.

Así podremos descansar un poco.

¡Vamos!

Estás ardiendo.

Dios, eres como un horno pequeño.

¿Y ahora qué hago?

Aguanta. Dale. Coge esto.

Ahora pásame la boya.

¿Puedes? Vamos.

Bien hecho.

¿Y ahora qué?

¿Qué hacemos?

Ahora nada. A esperar.

Olvidaba que no estás acostumbrada.

Es tu hermano el guapo. ¡Vito, cógelo!

¿Cómo voy a deshacerme de esta peste a pescado?

Los pescadores usan agua de mar.

¿Agua de mar?

¡Marina!

No está bien de la cabeza.

¡Marina!

¿Estás loca?

¡Está helada!

Lávate. ¡Tú también apestas!

- ¿Que yo apesto? - ¡Sí!

¡No!

Bueno, ¿lista para volver?

No estoy de humor para volver a la oficina.

¿No?

Pues no volvemos.

Eres la jefa. Puedes hacer lo que quieras.

No es tan fácil.

¿Puedo contarte una cosa?

Claro.

A veces parece que esa vida te ha elegido a ti,

y no al revés.

No siempre hacemos lo que queremos.

Ah, ¿no?

¡Saca al perro de aquí! ¡Tengo un bebé!

¿Puedes?

Claro que puedo.

- ¿Dónde lo dejo? - Encima.

¡Vi…! Dios… ¿Cómo se llama?

¡Carlo!

¡Antonello!

- ¿Qué haces aquí? - ¡Te he llamado 200 veces!

¿Por qué? Estaba con ella. ¿Qué querías? ¿Traes al bebé?

- Es una emergencia. - ¿Qué emergencia?

Tiene 37,2 de fiebre.

- ¿Qué? ¿37,2? - ¡Sí!

- ¿Por qué? - ¿Y yo qué sé?

Ah. ¿Ves? Le está saliendo un diente. Es normal tener fiebre.

¿Cómo iba a saberlo? ¡Ah, sí! ¡Ese diente no lo tenía!

Exacto. Pásame ese pañuelo.

¿Por qué no me dijiste que era un diente?

- ¡Sí! "Tío, me está saliendo un diente". - Podría avisar.

No me hagas quedar mal.

¡Sorpresa! Aquí estamos.

Hola.

Hola.

Mira, Antonello, ¿ves?

Cuando le duelen los dientes,

hay que coger un poco de hielo

y ponerlo en el diente que le…

¿Ves? Es normal que tenga unas décimas de fiebre.

Bueno, ¿yo cómo iba a saberlo?

Bueno, perdonadme.

- Seguid… - Hasta luego.

¿Qué pasa, cielo?

Estamos aquí.

¡Fiebre!

Es mi colega.

Es el canguro de mi hijo.

Tiene un poco de tos. ¿Qué pasa?

¿Qué más cosas no sé de ti?

Bueno, seguramente esta sea la más importante.

¿Eh, Napoleone?

¿Le pusiste Napoleone?

Claro. Necesitaba un nombre fuerte.

¡Así es como se empieza a presionar a un niño!

Napoleone, te entiendo.

¡Mira! ¿Qué es esto, hijo?

¿Y su madre?

Bueno, su madre era joven.

Al principio estaba enamorada, pero todo se complicó, se asustó y…

Y aquí estamos.

¿Tú no te asustaste cuando todo se complicó?

Estaba cagado de miedo.

Pero…

¿Pero?

Oye, ¿pasa algo si llegas media hora tarde?

¿Eso es un "sí"? ¿Sí?

¿Qué dices, Napoleone?

- Dice que sí. - ¿Sí?

Sí.

Recuerdo cuando me enteré del embarazo.

Me pareció una putada.

Creía que no podría con esto.

Así que vine aquí.

Este lugar trae paz.

Se llama Las siete obras de misericordia.

Piensa en Caravaggio frente a este lienzo en blanco.

Imagínate lo asustado que estaría. Pensaría: "¿Y ahora qué?

¿Y si hago un desastre?".

Pero encontró el valor…

y pincelada a pincelada

creó esta obra maestra.

Al final, todo depende de nosotros.

No todo, por desgracia.

Pero muchas cosas sí.

Nada. A mí tampoco me lo coge.

No sé qué le pasa últimamente.

Está estresada por lo del hotel.

Por cierto, ¿cómo va?

¿Qué te digo, Vittorio?

Va genial. En una semana, esa casucha no estará y podremos empezar.

Un edificio vacío justo en el centro.

Lo has hecho bien. Lo reconozco.

Quita el paso subterráneo, por favor.

¡Mira lo que tengo!

Tus juguetes, pequeñín.

Toma. Juega.

¿Dónde estabas?

¿Que dónde estaba?

Hemos dado un paseo.

Ha sido una noche larga.

¿Tú crees?

Vito, ¿no te gustará, verdad?

¿Qué? ¿Lo dices en serio?

Porque debemos cumplir el plan.

El almuerzo es hoy. No cabe ningún desliz.

Es como si el que tenía que matar a Hitler de repente se enamorara de él.

- ¿Qué mierda de comparación es esa? - Está bien.

Voy a ponerme café. Estoy cansado.

Lo tienes todo bajo control, ¿no?

Sí, todo bien.

¿Marina no notará que los millonarios son gente parada?

No se dará cuenta.

Esto lo usaremos. Esto funciona. Esta hay que terminarla.

¡No! ¡Eugenio! ¡Quítate esa camisa de Dior!

¡La D está al revés! ¡Y parece que llevas vestido! ¡Ponte esto!

¡Peppina! ¡No! ¿Te lo vuelvo a decir? Rizos no.

Las ricas llevan ondas.

¡Pero no puedo peinarlas a todas igual!

Las ricas son todas iguales. Como una tribu.

¡No! Eso no. ¡Sasà, una chaqueta elegante!

¡Ya voy!

No, señora, vestidos de flores no. Mi hermano tiene fobia.

Vamos. ¡No! Eso no. ¡Quítatelo! ¡Pareces Pablo Escobar!

¡Joder! ¡Te he dicho que gafas fuera!

El diseño del hotel Marina capta el espíritu de la ciudad

e integra el espacio en una forma orgánica con una estructura flexible polivalente.

- ¡Venid todos! - ¡Allí!

- ¡Escuchadme! - ¡Vamos! ¡Moveos!

¡Vamos!

¡Vamos! Repasemos el plan.

Vale, a la 13:00 entrarán los del primer piso.

Cinco minutos después, los del segundo.

- ¡Vale! - Después los del tercero, y así todos.

¡Ah, y muy importante!

¿Ahora qué?

- Nada de dialectos. - ¿Cómo?

¡No habléis en napolitano!

- ¡Vale! - ¡Vale!

…todo diseñado con una bioconstrucción ecosostenible.

Y otra cosa: ¡hablad en silencio!

- ¿Cómo hablamos en silencio? - ¿Cómo se hace eso?

Al lío.

No habléis nada. Así nos aseguramos.

Marina puede explicarlo mejor, ¿verdad?

Lo siento, pero tengo que irme.

¡Marina!

El señor Spagnoli ha trabajado conmigo. Sabrá explicarlo todo.

Perdón otra vez.

Pues sigamos, señor Spagnoli.

¡Vamos!

¡Venga, vamos!

¿Y si la cago qué?

Pues nos vamos a pescar otra vez. Venga, vamos. ¡Rápido!

Ya estamos aquí.

Hola.

¿El canguro?

- Sí, es un todoterreno. - Sí.

Y soy generoso, así que me gusta estar disponible.

Me gusta ayudar a los demás. Y he oído cosas geniales sobre usted, chef.

Perdona, Carlo, pero ¿tu hijo va a quedarse así?

Sí. Está bien.

Está tranquilo. Él juega con las zanahorias.

- Sí. - Muy bien. Empecemos.

Termina esto. He cortado el pan y las verduras.

- Vigila a Napoleone. - Ve.

- ¡Suerte, chef! - ¡Que el servicio funcione!

¡Eugenio!

¡No estás en tu casa!

Toma. No pongas los codos en… ¡Así!

Servilleta en el regazo. ¡Contrólalo!

¿Estás en el sofá de casa?

- ¡Hola! - ¡Eh, Luigino!

¡Silencio! ¿Dónde estás? ¿Por qué saludas? Calma.

- Solo saludo. - Siéntate aquí. Carmen, aquí.

- ¿Por qué están tan callados? - ¿Qué?

- ¿Crees que no les gusta? - ¡No!

Cree… No pienses eso. Es cuestión de modales, ¿sabes?

Y de timidez.

Aquí son así. Pero ya verás cómo hablan luego.

- No te preocupes. - ¿Tú crees?

- ¡Sí! - ¡Claro!

¡Parece que estáis muertos!

¡Tenéis que hablar! Hablad un poco.

- ¿Y qué decimos? - ¡No! ¡Demasiado!

Compensad. Menos aquí, más aquí.

- Antonello. - ¡No me llames así! ¡"Camarero"!

Perdón. Dos milhojas descompuestas.

¿"Descompuestas"? ¡Deconstruidas! Y no puede ser.

Vamos, Antonello, porfa.

- No te muevas. - Gracias.

Ven a remover la pasta.

A eso venía.

Huele esto.

Qué raro. No conozco a nadie.

¿A qué te refieres?

Es que siempre están los mismos en los eventos benéficos.

Bueno, eso es porque van para que los vean.

A mí no me interesa esa gente.

Aquí hay buena gente que hace buenas acciones con discreción.

- Está listo. - ¡Disculpadme!

Estaba muy bueno. ¿Se puede repetir?

Señor Vitale, se lo traeremos. Antonello, atiende al señor Vitale.

Nosotros nos encargamos señor Vitale. ¡Tranquilo!

Le ha gustado tanto que se ha envalentonado.

¿Qué haces? ¿Estás loco? ¿Crees que estás en un autoservicio?

- Te quedas sin postre. - ¡Porfa!

¿"Porfa"? ¡Sin postre! ¡Siéntate!

- ¿Antonello? - ¿Sí?

Su postre para mí.

No, mejor no. Lo hago por ti.

Son preciosas.

- ¿Sí? - Sí.

¿Les habrá gustado?

¡Claro! Sí. Mucho. ¿A que sí, cielo?

No sé yo.

- Es muy raro. - ¿El qué?

Voy a dar una vuelta por el comedor para ver si están contentos.

¡No! Espera, Marina.

Escúchame, mejor no. Son gente reservada. Vamos.

Tranquilo. Seré discreta.

- ¡Marina, he dicho que no! - ¿Qué pasa?

No, es que…

Tienes aquí… No quiero que te decepciones.

¿Vale? Esta gente no muestra mucho entusiasmo.

- Carlo. - ¿Sí?

Yo prefiero saber siempre la verdad.

Silencio.

Hola.

Hola.

¿Cómo va, señor?

¡Venga!

¡Vamos!

¡Increíble!

Ahora te toca a ti.

Bueno, señores.

Me gustaría explicaros un poco el proyecto de agua de Gambia

antes de pasar a las donaciones.

Pero antes, ¿qué tal otro aplauso para nuestra chef?

- ¡Bien hecho! - ¡Bravo!

Gracias.

Gracias.

TE DEJASTE ESTO

Vale, chicos, nos vamos.

Es tarde. Napoleone necesita su siesta. ¿A que sí?

Antoné, nos vemos en casa. Gracias.

- Adiós. - Adiós.

Ha sido increíble.

¿Y? ¿Ha ido bien?

Sí, claro.

Oye,

¿qué pasa?

Uno lo da todo para que las cosas funcionen,

para hacerlo todo bien.

Pero, al final, siempre hay algo que sale mal.

Y siempre acaba pagándolo quien no debe.

Espera.

¿No has llegado a lo que necesitabas?

Sí.

¿Y entonces?

¿Vas a rendirte?

No sé qué más hacer, Marina.

Lo he dado todo.

¿Cuánto necesitas?

- Ahí están. ¡Antonello! - ¡Hola!

Deberíamos irnos, Marina.

Sí.

¡Ay, mi vida!

Qué desastre.

Lo sabía. ¿No va a dárnoslo?

Sí.

¿En serio? ¡Lo conseguimos!

¡Somos unos genios!

¡Unos prodigios, Napoleone!

- ¿Cuándo? - Mañana por la mañana.

¿Y a qué viene esa cara?

No podemos aceptarlo. Se nos ha ido de las manos.

¿Cómo dices?

No puedo hacerle esto. Marina confía en mí.

- Sí, de eso se trata. - ¡De eso!

¿Sabes que no tenemos tiempo, imbécil?

El juez sabe lo de la casa. Si se la quedan, perdemos al niño.

Dame a Napoleone. Vamos, cielo.

Dame el bebé.

Necesita aire fresco.

Te he llamado "imbécil", pero me quedo corto.

¿Te digo la verdad, Antoné?

Creíamos saberlo todo de Marina.

Pero no teníamos ni idea.

Hola.

Quiero…

Quiero hablar contigo.

Yo también quiero.

¡Vito!

¡No puedes dejar que te putee otra mujer!

Ese dinero no es nada para ella. ¡Para nosotros lo es todo!

¿Qué vas a hacer?

Ven aquí.

Ven.

Cuando vengan los trabajadores sociales a por Napoleone,

ya nos habremos ido,

lejos de aquí.

Desde hoy, vuelvo a ser Vito.

Esta farsa acaba aquí.

¿Quién coño eres?

Coge el bebé.

Estábamos en la mierda.

Intentamos encontrar una solución.

¿Hay algo…

que fuera real, Carlo?

¿Al menos te llamas así?

¿Cómo coño he podido confiar en ti?

¡Marina!

Si me buscas, llamo a la policía.

¿Cómo dejaste que te estafaran? ¿Cómo pudiste ser tan ingenua?

Y más con esos dos maleantes.

Tu padre no debe enterarse de nada de esto, ¿vale?

Ahora nos centraremos en hacer lo correcto.

Lleva siete años en desarrollo.

Y la arquitectura, en esta ciudad en particular…

¡Eh! Ten cuidado.

¿Islandia? Podríamos abrir un puesto de comida frita y babá al ron.

¿En Islandia? Hace un frío de cojones.

No te falta razón.

"Tallin, vuelos desde 19,90 euros".

¿Dónde coño está Tallin? ¿Sabes lo que te digo, Vito?

¿Qué coño importa? ¡Lo sabremos cuando aterricemos!

Tengo un buen presentimiento. Me gusta el nombre.

"¿Dónde vives?".

"Pues me he mudado a Tallin".

Tallin. ¿No te da buen rollo? ¿No suena bien?

Me gusta. Napoleone, ¿pillamos los vuelos?

- ¡Hola! - Hola.

¿Has visto a la chef?

Han comprado nuestro edificio. Quieren convertirlo en un hotel de lujo.

A ver.

Parece que los De Leonardi llevan trabajando en esto del hotel

desde hace dos años.

Van a demolerlo y estamos todos cabreados.

Debemos armarla.

Te dije que me dejaras en paz.

¡Bien hecho!

Vengo a felicitarte.

Decidisteis que queríais nuestro edificio e hicisteis de todo para echarnos:

la plaga de ratas,

las cañerías…

Y el golpe maestro: el riesgo de derrumbe.

Muy bien.

En dos años, habéis sacado a todos.

Excepto a mi hermano y a mí.

¿Y qué se os ocurrió?

Timar a Antonello.

Hay que tener talento para timar así. No se nos da tan bien como a vosotros.

Buen trabajo, arquitecta.

¿Te vienes conmigo?

No, aún no he terminado.

Te llamo luego.

Permisos, documentos,

edificio…

¿Qué significa "liberado"?

"Solicitud de demolición", "inspección", "Ayuntamiento".

"Responsable: Carmine Formisano".

AYUNTAMIENTO DE NÁPOLES

¿Qué coño has hecho, Federico?

No he robado nada a nadie. Ellos vendieron y yo compré.

Como mucho a mitad de precio.

Marina, lo hice por nosotros. Por la compañía. Por el hotel.

No. Para embolsarte tres millones y quedar bien con él.

- ¡Basta! - ¿Qué pasa?

¿Tú sabías que no hay riesgo de derrumbe?

- ¿Qué dices? - "Montón de mierda" se queda corto.

Eso no es cierto. Tú causaste esos problemas.

Vittorio, al menos entiéndeme tú.

Es el mayor trato de la historia de De Leonardi.

Mañana alguien de confianza nos dará el permiso para demolerlo y avanzar.

¿Por qué malgastar años de trabajo? Todos ganamos.

No.

Vamos a parar esto ahora mismo y vas a arreglarlo todo.

Hola, Giorgio. No cuelgues, un segundo.

Si esto sale a la luz, no caeré solo.

Las firmas no son mías.

¡Querido Giorgio!

Sí, claro. Está todo listo.

¿Qué quiere esta ahora?

Sí, lo sé.

- Aunque nos odiemos, debemos colaborar. - ¿Quién lo dice? ¿Tú?

¿Queréis salvar el edificio?

Sí.

- Hola. - ¿Ese no es el que odiaba a los pobres?

- No odio a los pobres. Ellos… - Salvatore, calla. El bebé está dormido.

¿Empezamos?

Tras las fugas y las plagas,

Federico sobornó a un funcionario que declaró el falso riesgo de derrumbe.

Recuerdo a ese cabrón.

Incluso fingió tomar medidas con esa cosa…

Bien. Siéntate.

¿Qué pasó? Que todos decidieron irse.

Menos vosotros. ¿Y qué hizo Federico?

Ir a por el eslabón más…

- Tonto. ¡Lo pillo! Lo sé. - La demolición es mañana.

Quiere usar el hotel para tapar las pruebas.

Es un plan de alto nivel, ¿eh?

Solo quiero saber una cosa.

¿Por casualidad Federico no ofrecerá cursos de formación?

No, bromas aparte, este tío es bueno.

No sé si lo sabéis, pero ella no se enteró de nada.

La culpa no es suya. La pobre estaba cegada por el amor.

¿Te molesta no ser el único que me ha estafado?

Bueno.

Solo quiero recordaros que estamos en un buen marrón.

Tenemos que estar unidos.

- Es ella. - Es él.

Bueno, ¿cuál es tu brillante idea?

Me inspiré en ti y miré la agenda de Federico.

Se reunía con el alcalde mañana a las 11:00

y al final no. Tendrá algo más importante.

Así que lo seguiremos.

No te acerques demasiado. Te reconocerá.

¿A mí? ¡Con el vestido que llevas…!

¿Qué le pasa a mi vestido?

Es rojo. ¡Muy discreto!

- ¿Qué? - ¡Cógete!

Podrías habérmelo contado antes.

Quizá lo habríamos solucionado. Pero fingiste ser otro.

Al menos yo sabía que estaba fingiendo ser otro.

¡Apartaos!

Señora, por favor, quítese de ahí.

Pero ¿qué hace?

No sé. No veo una mierda.

¡Mierda! ¡Está ahí! Ven.

He estado pensando.

Creo que sería perfecto que consiguiéramos grabarlo.

- Pero… - ¿Sí?

Desde arriba, porque desde aquí no se ve nada.

¿Entendido?

¡Muy bien!

- ¿Ves? Entre tanta tontería. - ¡Marí! ¡Espera!

- Una buena idea. - Despacio. ¿Tontería? ¡Calma!

- ¡Sube ahí! - ¿Tengo que escalar?

¡Vamos, muévete! ¡No van a esperarnos!

Un segundo.

¡Joder!

Ya casi estoy.

¡Cuidado no te caigas!

¡Que no me caiga…!

- ¡Desde aquí se ve todo! - ¡Graba!

- ¿Qué? - ¡Graba!

Ya voy. Estoy sacando el móvil.

¡Hola!

Hola, chico. ¿Qué haces ahí? Estoy grabando. ¡Tranquilo!

Sí, vale.

Ya casi estoy.

¿Qué cojones…?

¡Niño!

¿Qué haces? Darme, ¿eh? ¿Y tu madre? ¿Te la has comido?

¡Espera! Ahora vuelvo.

- Voy a recargar. - ¡Sí, acuérdate!

No te muevas.

Eso es.

- ¡Lo tengo! - ¡Digámoselo a mi padre!

- Se han dado papeles, dinero. - Graba.

- ¡Ladrón! - ¡Una vieja con vestido de flores!

- ¡Señora! - ¡Ladrón!

- Dios, hay una vieja. - Señora…

- Baja, ¿me oyes? - ¡No soy un ladrón!

- ¡Señora! - ¡Fuera! ¡Baja!

A ver si se ca…

- ¡Madre mía! - ¡Dios! ¿Qué he hecho?

¿Qué ha pasado?

Nada.

Había un ladrón.

Pero ya lo he matado.

- Ojalá. - ¿Se te ha roto el móvil?

Madre mía. No, está aquí.

Dios, cómo duele. ¡Me duele todo!

Te dije que tuvieras cuidado.

¡Mis muslos, mi estómago, mis riñones! ¡Dios!

Pero tranquila, ¿vale?

Espera un segundo.

¿Sabes por qué no me he roto nada? Porque llevo puesto el casco. ¿Ves?

¿Qué coño haces aquí?

- Iba a preguntarte lo mismo. - ¿Me sigues?

Quería ver cómo trabajas, visto…

lo bien que se te dio estafarles a todos.

Estábamos de acuerdo con el proyecto.

¿De acuerdo en qué, Federico?

Porque parece que no me pediste opinión para las cosas importantes.

¿O me equivoco?

¡Marina!

Nunca se te ha dado bien decidir lo mejor para ti,

y menos para los demás.

Es cierto.

Pero he empezado y ya me siento mejor.

¡Cuídate, Federico! Nos vemos en el juzgado.

¡Parad!

¡Parad!

¡Alto!

Hola, Vito.

- Ya eres el padre perfecto. - Si tú lo dices…

Pero con "tío" me basta.

- Esto es vuestro. - Las mías son azules.

¡Madre mía!

- Coge tú. Acabaremos antes. - ¡Las mías llevan un chupete!

Marí.

Lo conseguimos.

¿De verdad crees que está todo bien entre nosotros?

Has salvado a la empresa.

Solo hice lo que me pareció correcto.

Y quiero seguir así, papá.

De Leonardi eres tú.

No soy yo.

Señorita, quería felicitarla por su milhojas.

¡Sueño con él!

¿Es usted el padre de la chef?

Sí…

Debo explicarte algunas cosas. Pero sí, es mi padre.

- Pues felicidades a usted. - Gracias.

- Vito. - Eh.

Coge a Napoleone. Quiere ir con papá.

Ven, cielo.

- ¡Eso es! - ¡Eso es!

Ven con papá, hijo.

Un abrazo a tu tío por ser tan bueno, ¿eh?

Ven aquí.

¿Recuerdas el libro de recetas de mamá?

Sí. ¿Qué pasa?

Siento interrumpir.

Solo quería darles las gracias.

Gracias, señor De Leonardi.

Gracias, Marí.

Muy bien, vamos.

Venga.

¿Y bien? ¡Lo hemos conseguido!

Y pensar que la hemos liado tanto por esta casa de mierda.

Pero la echaba de menos.

La echaba de menos.

Ni me está escuchando.

Antonello, no encuentro el móvil. ¿Me llamas?

¡Claro!

¡Vito, cógelo! Es tu hermano el guapo.

¡Vito, cógelo! Es tu hermano el guapo.

¡Vito, cógelo! Es tu hermano el guapo.

ANTO: MARINA, ESCUCHA ESTO.

¿Te digo la verdad, Antoné?

Creíamos saberlo todo de Marina.

Pero no teníamos ni idea.

No aceptaré ese dinero.

Pero todo este lío ha valido la pena.

Me gusta Marina.

Me gusta, Antoné.

Me gusta una rica que viste a la moda y habla cinco idiomas, pero el mío no.

Quizá por eso me gusta.

Porque, pese a las camisas planchadas y los restaurantes, está jodida como yo.

Pero, aunque está jodida, lucha.

Lucha con una fuerza que me despierta.

Que me hace preguntarme:

"¿A qué estoy esperando para sacar mi fuerza?".

Marina me ha sacado del caparazón.

A mí, que creía que ni una bomba me sacaría de ahí.

Pero lo ha conseguido.

- ¿Cuánto le falta a la salsa? - Diez minutos.

He venido a devolverte el móvil.

No soy una ladrona como tú.

Gracias. Ha venido a devolverme el móvil.

¿Solo has venido a eso?

No.

Y a decirte que tienes un gusto de mierda. Mengoni no te gusta.

Vistes como si tuvieras 15 años.

Y lo siento,

pero ¿a qué viene ese pendiente de narcotraficante?

Por no hablar de los tatuajes de mierda que ningún tatuador hace desde los 90.

Ah, y te gustan esas pelis en las que todos disparan

y nada tiene sentido.

A ver si lo entiendo.

¿Has venido aquí a decirme que te doy asco?

Sí.

Pues tú a mí no.

No ha venido por el móvil.

Vito, ¿quedan pimientos rellenos?

¡Quedan dos!

¡Para mí!

¡Eran para nosotros!

¿Qué dices? ¡Yo lo he dicho antes!

¡Eh, calma!

Vito, un plato de grelo para calmar las cosas.

¡Estos dos están a punto de llegar a las manos! ¡Rápido!

Aquí está la pasta. Toma.

¿Cómo vamos?

Bueno, ya casi no nos queda nada.

Tenemos berenjena a la parmesana y mozzarella trenzada.

¡Te dije que compraras más cosas!

¡Eh! ¡Cálmate o me voy a trabajar con mi padre!

Cariño, ya sabes que los pobres comemos mucho.

¡Qué tacaño es el tío!

¡Ni me ha dejado propina, y me ha pedido una copia de la factura!

¿Se la has dado?

¿Acaso soy contable? ¡Yo no hago facturas!

Deberíamos poner orden.

Pues no es mala idea.

No, basta. ¿Poner orden?

El orden aquí es el caos. ¡Restaurante deconstruido!

¡Y punto! Se acabó.

- Voy a despedirlo. - Me parece bien.

¿A quién? ¡Ahora soy emprendedor!

- ¡Es emprendedor! - ¡Despídeme! ¿Quién es?

Hola. Carta para Antonello Esposito.

¿Quién es?

¡El cartero!

Pues di: "El cartero". Joder, qué molesto es.

¿Qué pasa?

- Una multa. Ya la pagaré. - ¿Una multa?

- A ver. - Es verdad. Ya te lo explicaré.

- A ver. A ver qué pone. - Ya te lo contaré. ¡Es asunto mío!

¡Enséñamela!

¡Mira!

Te han dado la custodia completa.

¡Madre mía!

Mira.

- ¿Qué dices? - Eso es lo que pone.

La mejor noticia de mi vida.

¡Napoleone, lo conseguimos, cielo!

¿Estás contento? ¡Todo arreglado!

¿Esto qué es?

No, nada.

¿Qué es?

No lo sé, pero estoy seguro de que…

No es lo que parece. Puedo explicártelo.

¿Puedes explicármelo? A ver.

"Estimado doctor Antonello Esposito…". ¿Ahora eres médico?

No que yo sepa.

"Esperamos verte en Tokio el 25 de octubre

para la cita de la junta directiva…".

- Te mato. - Espera.

Seamos positivos.

- Soy positivo. - Eso, sé positivo.

- ¡Estoy harto! - ¡Eso duele!

Quiero saber de qué va eso.

- ¿Qué es eso de Tokio? - ¡No, los platos!

- ¡Más te vale correr! - Mira, Vito.

Napoleone y yo hemos hablado y queremos ir a Tokio.

¿Quieres? Mira lo que le hace papá al tío.

- ¿Ves? ¡No fui yo! - ¡Explícate!

Me mandan cartas. ¡La culpa no es mía!

Antonello, ¿de qué va todo esto?

¡No!

LA CULPA NO ES MÍA

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