All language subtitles for Women on the Verge of a Nervous Breakdown.Spanish (Spain)

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Original subtitles

(Música tradicional mejicana)

# Soy infeliz

# porque sé que no me quieres;

# ¿para qué más insistir?

# Vive feliz mi bien

# si el amor que tú me diste

# para siempre he de sentir.

# Soy infeliz;

# si porque tú no me quieres,

# piensas que yo he de morir.

# Que me sirvan otro trago,

# cantinero, yo los pago,

# pa'calmar este sufrir.

# Vive feliz

# en tu mundo de ilusiones.

# No pienses más

# en tu amor y tus traiciones.

# Soy infeliz;

# si porque tú no me quieres,

# piensas que yo he de morir.

# Que me sirvan cuatro tragos,

# cantinero, yo los pago,

# pa'calmar este sufrir. #

"Hace meses, me mudé a este ático con Iván".

"El mundo se hundía a mi alrededor,

y yo quería salvarme, y salvarlo".

"Me sentía como Noé".

"En el corral que instalé en la terraza,

me hubiera gustado tener una pareja de todas las especies animales".

"En cualquier caso,

no conseguí salvar la pareja que más me interesaba:

la mía".

"Pepa, cariño,

no quiero oírte nunca decir: 'Soy infeliz'".

"Tu Iván".

(Alarma)

(Música tétrica)

Mi vida sin ti no tiene sentido.

¿Quieres casarte conmigo?

Mil y una noches no serían suficientes.

No puedo vivir sin ti.

Te quiero, te deseo, te necesito.

Aquella noche en la selva fue maravillosa.

¿Por qué no nos casamos por segunda vez?

Eres la geisha de mi vida. "Sayonara".

No me importa el éxito si tú estás a mi lado.

Estoy dispuesto a aceptarte como eres.

Mi vida, hay cosas inequívocamente americanas.

Estoy a tu disposición.

Te acepto como eres, cariño. -Pues mira qué bien.

¿A cuántos hombres has tenido que olvidar?

Dime algo agradable.

Engáñame.

Dime que siempre me has esperado. Dímelo.

Dime que te hubieras muerto si no vuelvo.

Dime que aún me quieres como yo te quiero.

Gracias.

Muchas gracias.

(MURMURA)

Ponme con estos dos números.

-Bueno, primero te pongo con uno y después, con el otro, ¿eh?

Pepa.

¿Pepa?

Cariño, ¿te has dormido?

Como tengo prisa, hemos empezado sin ti.

(TELÉFONO) "Oye. Mete mis cosas en la maleta".

"Me voy mañana de viaje".

"Iré a recogerla y a despedirme de ti,

pero te llamaré antes".

"Si no quieres verme, déjamela en la portería".

"Gracias por tu comprensión el otro día".

"Creo que no me la merezco".

"Bueno, cariño, te llamaré".

¿Iván?

(Señal de colgado)

(Teléfono)

"EXA". Dígame.

¿Está Iván? "No".

Acaba de llamarme.

Pues mira, acaba de salir ahora mismo, guapa.

Oye, al que tienes aquí atacado es a tu director.

Como no llegas...

Sí. Te lo paso, sí.

-¿Sí?

Germán, lo siento.

Anoche no me podía dormir y me tomé un somnífero.

No te preocupes. Lo de Iván lo hicimos en doble banda.

Pero ven ya para acá. Voy enseguida.

Bueno, antes tengo que recoger unos análisis,

me pilla de paso. De acuerdo, pero no te entretengas.

Hasta ahora.

-Qué suerte tienen algunas. Ahora le pongo con su radio taxi.

¿Quién me pidió un radio taxi?

(MEGAFONÍA) "Por favor, quien haya pedido un radio taxi,

acuda a centralita, por favor".

Cuídese. Y no fume.

Y coma bien. Lo demás, no se preocupe.

Sí.

-Puede usted pasar.

(MEGAFONÍA) "Señor Salcedo, acuda al teléfono, por favor".

Ya era hora. Te esperan en la siete.

¿Me llamó otra vez Iván?

No. Ay, olvídalo ya, chica.

Estoy en ello.

Pero dame tiempo, si no te importa.

Y corta la megafonía.

¡Oye, dame ese papel! ¡Dame ese papel!

(Música suspense)

Perdón a todos, ¿eh? Vamos, cuando queráis.

Arturo, ¿quieres recibir

a Eugenia como esposa

y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas

en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida?

-Sí, creo que quiero.

(LLORAN)

-¿Y tú, Eugenia? ¿Eugenia?

Mándeme, padre.

¿Quieres a Arturo por esposo?

Claro que quiero, no voy a querer...

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

¿Podemos besarnos ya, padre?

Hija mía, no debes confiar en ningún hombre.

¿Ni en mi marido siquiera?

No. Toma. Toda precaución es poca.

Bueno, ya está. Luego controlaremos esto.

Pasad ya la proyección.

Tú vas a ensayo sola. Gracias.

(Música lenta)

"Toma. Bebe".

No tengo sed.

"Con esto conseguirás dormir".

Ya lo intenté

y no me sirvió de nada.

"¿A cuántos hombres has tenido que olvidar?".

A tantos como mujeres recuerdas tú.

"No te vayas".

No me he movido.

"Dime algo agradable".

Sí.

¿Qué quieres que te diga?

"Engáñame. Dime que siempre me has esperado. Dímelo".

Todos estos años te he esperado.

"Dime que te hubieras muerto si no vuelvo".

Estaría muerta si no hubieras vuelto.

"Dime que aún me quieres como yo te quiero".

Aún te quiero tanto como tú a mí.

"Gracias. Muchas gracias".

-Pepa. ¿Estás bien?

Sí, sí, no es nada.

Voy un momento al lavabo.

(Música dramática)

Hola. Un cafelito. -Hola.

-Pero qué morrazo tienes, Pepa.

Ponme con este número, por favor.

No tienes ningún derecho a hacer esto, Pepa.

No importa. Márcamelo. Te estás poniendo en evidencia.

Ya me he puesto bastante, así que un poquito más no importa.

Has llorado, ¿no? Sí.

¿Ves? ¿Lo ves?

Yo ya lo sabía, Pepa.

Me lo marcas tú o llamo desde la calle.

Y me están esperando en el estudio.

Uy. Sí, sí, sí, perdón, perdón.

Servidora está aquí para eso, ¿eh? El café puede esperar.

He desayunado mucho en los últimos años.

El número de la otra.

Sí, sí. No aprende. Ella no aprende.

Ella no. Ella no es profesora, como otras.

Ella...

Nada.

(Teléfono)

"¿Quién es?". Pepa Marcos.

¿Está Iván? No.

Perdone que la moleste. No pienso perdonarla.

Debo hablar urgentemente con él. ¿Cómo se atreve a llamar aquí?

Por favor, señora, no me grite. Acabo de sufrir un desmayo.

Por mí, como si se le para el corazón.

No se preocupe, entre Iván y yo no hay nada.

¡Váyase a la mierda! Váyase a la mierda usted también.

Pero dígale que me llame.

Pepa, cariño, perdóname. No sabía que te habías desmayado.

Ay, pobrecita.

¡Es el colmo!

Justifícala encima.

Mamá. ¿Sí?

Quiero hablar contigo. Ahora no.

Estoy pintándome la línea de los ojos; me pones nerviosa.

Bueno, pues después, ¿eh?

Después. Después...

¿Qué pasa?

Esa zorra con la que ha estado liado Iván

se ha atrevido a llamar.

Iván debería ser más discreto y no dar este número.

¿Por qué no los tiraría en su momento?

Porque papá no te lo permitió.

Dámelos.

Podría venderlos en la tienda. Me gusta usarlos.

Así tengo la impresión de que no ha pasado el tiempo.

Pues siento decirte que sí ha pasado.

-No seas grosera, Carmen. Déjala que se ponga lo que quiera.

-Eso, mímala. Así no se recuperará nunca.

-Déjame que te ayude.

Sujeta. A ver.

Por aquí. Ajá.

¿Te gusto?

Estás estupenda.

Qué bien mientes, papá.

Por eso te quiero.

¿No la encuentras un poco oscura?

No. Yo tampoco.

Buenas tardes.

¿Interrumpo? No, no, no. ¿Cómo está?

Bien. ¿Y el ático, cómo le va?

Contenta, ¿no? Maravilloso, pero debo alquilarlo.

No se preocupe que le sacaremos un buen dinero.

Qué bien, porque también quiero alquilar uno para mí.

Vamos a ver. ¿Puedo hacer una llamada?

Sí, sí. Llevo todo el día afuera.

¿De qué características?

Pues con una terraza muy grande, pero más pequeño.

¿Y el suyo era Montalbán 7? Sí, el séptimo A.

Y 220 metros,

con la terraza incluida.

Su maqueta tuvo mucho éxito. Todo el mundo me pregunta por ella.

Salió muy bien.

Este cabrón no llama.

¿Qué te debo? -200.

Hola. Hola.

¿Está Isabel? Sí, pero está ocupada.

Ah. ¿Qué querías?

Dile que tengo que verla. Espera un momento.

Bueno.

-Hola. Hola.

¿Te animas a ponerte una mascarilla?

No, hoy no, tengo prisa. Mujer, si es gratis.

Nos están haciendo una demostración aquí dentro.

Ya, pero lo que yo necesito son "morfidales".

Se me han terminado.

¿Traes la receta? No.

Te la traigo esta tarde o mañana.

Si no tomo algo, no pego un ojo.

Vale. Gracias.

-En persona no vale nada. -Está más delgada que en la tele.

(Música tétrica)

(CONTESTADOR) "Pepa, tesoro, ¿estás?".

"¿No estás?". Ay.

"Como no te encuentre, voy a acabar preocupándome".

Pues anda que yo.

"Está visto que hoy no tengo suerte contigo".

"Bueno...".

¿Qué?

"Presiento que estás huyendo de mí y no te lo reprocho".

Pero qué falso eres, hijo. "Oye...,

te llamaré; volveré a insistir". Ya.

"A ver si tengo suerte otra vez". Sí.

"Es que tengo muchas ganas de hablar contigo".

"Te echo de menos". Ya veo, ya.

"Bueno, pues un beso".

"Hasta luego".

Pedazo de mierda.

¡Ay!

(Teléfono)

(TELÉFONO) "Pepa, soy Juan, de la inmobiliaria".

"Mañana le mando a una pareja que está interesada en el ático;

trate de estar ahí por la mañana. Gracias".

Estoy harta de ser buena.

(Música lenta)

No debería fumar.

(Música zarzuela)

(TOSE)

(LLORA) ¡Por fin me libro de toda esta mierda!

¡Y de esta flor ordinaria!

Y un pato. ¿A quién se le ocurre regalar un pato?

Solo a ti.

Pero ahora me libro de todo. Y tú...

Mira.

(Timbre)

"Ha sucedido algo imprevisto que nos afecta a los dos".

"Es urgente que hablemos de ello

antes de irte de viaje".

¡Taxi!

¡Siga a ese taxi!

Creía que eso solo pasaba en las películas.

(Música mambo)

Coja lo que quiera, invita la casa.

Gracias. Lo que quiero es que no pierda de vista el taxi.

No se preocupe, está todo bajo control.

¿Le molesta el mambo? No, no.

Tengo de todo: música heavy, rock, soul,

cumbias, tengo sevillanas...,

salsa, tecno-pop, jotas.

Lo que quiera. Si quiere, le quito el mambo.

El mambo me encanta.

Es que el mambo...

Es lo que mejor va a este tipo de decoración.

Usted es la de la tele, ¿eh?

La madre del asesino. Ay, qué graciosa.

Sí.

Si no le importa, ¿me firmaría un autógrafo?

No, qué va.

Es para mi chica. Por favor, ponga algo personal.

¿Cómo se llama? Azucena.

Yo creo que se ha parado. ¿Qué dirección es esta?

Almagro 38.

Lo que no sé es el piso.

Nos ha saludado.

Esta se ha dado cuenta.

Por mí...

Bueno, y ahora, ¿adónde vamos?

Montalbán 7, y gracias.

(Música lenta)

Mujeres, aquí tenéis a vuestro galán de noche.

Espero que sirva de apoyo, porque lo que es a mí... Shhh.

Tranquilas.

Esto es para la comida, y este palo también lo podéis usar.

Podéis usarlo y cagarlo todo lo que queráis.

Tú. Salta aquí. ¡Salta!

No salta. Le repugna.

Bueno, pues me voy a seguir esperando.

(Música lenta)

Almagro 38.

Almagro 38.

Almagro... Almagro... Almagro.

31, 32, 33, 34, 35... 38.

410-0430.

410-0430.

Claro.

¡Es la misma que me insultó esta mañana!

(Voces en televisión)

"Hola".

"Soy la madre del famoso asesino de Cuatro Caminos".

"Cuando mi hijo vuelve a casa

después de cometer uno de sus famosos crímenes,

me trae la ropa que es una pena".

"¿Dónde está la ropa que llevaba su hijo anoche?".

-"En el momento del crimen".

"Pues aquí está. Mire qué hermosura".

"Ni rastro de sangre". -"Ni de vísceras".

-"Parece mentira".

"Ecce homo".

"Parece mentira".

(Música animada)

"Un grupo armado chiita ha sido capturado hoy en Madrid,

según informan fuentes policiales".

"Un portavoz de la comunidad chiita residente en Madrid

asegura que dicho comando actuaba por cuenta propia,

sin la menor vinculación..." Por Dios.

"con dicha comunidad".

"Las mismas fuentes policiales

han prometido mayor información para las próximas horas..."

Virgen del Carmen.

"una vez terminados los interrogatorios".

¡Ay, mi "book"!

(Música suspense)

Iván, tengo que verte urgentemente para hablar de una cosa contigo.

Déjame recado en el contestador diciéndome tú dónde y cuándo.

Yo ahora mismo me voy a la calle a buscarte. Adiós.

(Teléfono)

¿Sí? Pepa, soy Candela. Necesito verte.

Salgo en este momento. Llámame después.

"Es que estoy metida en un apuro". Yo también, o sea que adiós.

¡Pepa! ¡Pepa, por Dios, te necesito!

Pepa.

Pepa.

(Música suspense)

¿Dónde te vas a ir? ¿Dónde te vas a ir?

No, no me lo digas. Ni me hables, ¿vale?

Me voy... Te callas, te callas,

me traicionas.

Anda, déjalo.

Ay, qué castigo.

Exactamente igual al padre.

No me lo nombres al padre.

Porque no quiero saber nada.

Ojalá no lo hubiera conocido nunca.

"Pepa, soy yo". ¡Ay, qué pesada, por Dios!

"Pepa, coge el teléfono, que estoy en un lío".

"¿Pepa? ¿Pepa? Estoy en un apuro muy gordo".

"De tu padre que no te merece, Iván".

Iván.

Pero ¿qué hace? Iba a llamar por teléfono.

¡Pues llame! Sí.

¡Qué escándalo! Lo siento, Marisa.

Se me cae la cara de vergüenza con tu madre.

¡Y ese putón bailando en la ventana! ¿Qué putón?

Vaya callecita, ¿eh? ¿No iba a llamar usted?

Sí. Pues no sé a qué está esperando.

Vámonos. Qué fresca.

Recógelo todo y venga.

"Ha sucedido algo imprevisto que nos afecta a los dos".

"Es urgente que hablemos de ello antes de irte. Pepa".

¡Tire eso a la basura!

(Música dramática)

Por favor, Dios, que haya llamado.

"Pepa, son las cinco de la mañana".

"Estoy enfrente de tu casa y tú no estás".

"Estoy sube para arriba, baja para abajo y yo no sé...".

"No te pude dejar ningún recado".

¡Qué pesada de mujer! "Pero te voy a decir una cosa..."

"Porque no entiendo...".

"Si yo no tuviera un problema...".

"Esto te va a pesar en la conciencia".

(Timbre)

Ah, eres tú. Te he dejado mil recados.

Sí, ya lo he oído. ¡Qué pesada estás!

¡A mí no me digas eso que cojo la puerta y me voy!

Entra.

He estado fuera toda la noche.

Yo también.

Entonces, nos vendrá bien un café.

¿Te vas? Es de Iván.

Me deja. Pues estamos buenas.

Desde que no te veo, me ha pasado de todo.

A mí también. ¿Has estado trabajando afuera?

No. Es que no te lo podía contar por teléfono.

El teléfono. Sí.

¡Acabo de romperlo!

¡Dios mío! ¡Tengo que llamar a averías!

Pero, Pepa, ¿me puedo quedar aquí? Sí, sí.

¡Estoy metida en un apuro muy gordo, Pepa!

Pues ahora me lo cuentas; ve preparando el café.

Qué pesada estás hoy, ¿no? ¡Pepa!

¿Sí?

No me digas pesada, que estoy muy sensible.

Por Dios.

Si esto parece cosa de terrorismo.

Ay, el teléfono. ¡Pitas, pitas, pitas!

Cómo está. Pero si esto no es normal.

(Timbre)

La Policía. Estoy perdida.

Ay.

(Timbre)

Buenos días. Ah.

Abra. Sabemos que está ahí.

¿Qué querían? Veníamos a ver el piso.

¿Qué piso? Este.

¿Para qué?

Para alquilarlo. ¿Para qué va a ser?

Nos mandan de la agencia Urbis.

Ah, en ese caso... Ya era hora.

Pasen, pasen.

Yo no vivo aquí. La dueña bajó hace un momento.

Carlos. ¿Sí, mi amor?

Esto no me gusta, está muy alto.

¿Qué esperabas, cariño? Es un ático.

Debe costar un ojo de la cara. Carísimo. Carísimo.

Pues es un sitio maravilloso.

Yo lo que quiero es una casa y esto no es una casa casa.

La muchacha tiene razón.

No me dé la razón y deje de llamarme "muchacha".

¡Carlos!

¿Sí, cariño?

¿Y esto qué? ¿También te parece maravilloso?

Joder.

Ay, la Pepa, cómo es.

Vámonos, por favor. Vámonos.

¡Carlos! ¡Carlos!

¡Deja eso!

¿Usted qué es? Policía, ¿verdad?

¿Mi Carlos policía? ¡Qué disparate! No, no soy policía.

Pero ¿este no es tu padre? Sí.

Usted será educada, pero las cosas que no son de una no se tocan.

¡Cállese! ¿Qué hace aquí?

Pues no lo sé. Y a ella, ¿la conoces?

Es la Pepa. ¿Quién va a ser? La Pepa.

¿Conoces a Pepa?

No, personalmente no. No la conozco.

Pues aquí estoy.

¿Sabes quién soy?

Pepa, ¿te has dado cuenta de la cama?

Creo que sí. ¿Y usted sabe quién soy yo?

Lo supe ayer.

Aunque pueda ser tu madrastra, no me llames de usted.

¿Te ha mandado Iván a por la maleta?

No, estamos buscando piso. Anda, qué casualidad.

Pues me alegro de conocerte, aunque sea en estas circunstancias.

Esta es Marisa. ¿Quién?

Yo. Ah, encantada.

Soy su novia, vamos a casarnos. Cuánto me alegro.

Yo soy Pepa, la ex amante del padre de Carlos.

Nosotras tenemos que hablar, Pepa. Esta es Candela, una amiga.

¿Qué hay? Mucho gusto. Encantada. Carlos, por favor.

Me vais a perdonar el desorden, pero llevo unos días...

Trae.

¿Tú sabes arreglar un teléfono?

(TARTAMUDEA) Puedo intentarlo. Ven. Acompáñame.

Que... Es que este no funciona,

y estoy esperando una llamada de tu padre.

Ah, ¿sí? Candela, sírveles un poco de café.

No, gracias. Tenemos prisa. Eso. Que se vayan.

Que se vayan ya. Candela, no seas borde.

Están en mi casa. Pepa.

Nosotras tenemos que hablar.

¡Espera, no creo que sea tan urgente!

¿Tienes herramientas? Sí, en la cocina.

Ahora te las traigo.

Pepa...

¿Tú crees que es momento de reparaciones ahora?

Y a esa,

¿no la reconoces? Pues yo sí.

Esa es la fresca de la cabina de anoche.

¿Sí?

No me he dado cuenta.

Toma.

Pepa, si no quieres que me quede, dímelo claramente.

¿Quién ha dicho que no quiero que te quedes?

Acabo de descubrir que el hombre con el que he vivido tiene un hijo,

y lo tengo delante de mí.

Es normal que le dé prioridad a él, ¿no?

Pero es que yo tengo un problema muy gordo.

Bueno, pues ahora lo hablamos.

Pues cuando decidas que nos vamos, tenme informada, por favor.

Si es un momento. Aquí están.

¿Dónde está Iván?

Pues no lo sé. ¿Por qué no me llama?

Tengo que hablar con él.

Yo le veo muy poco, ¿sabes?

No me mientas tú también.

Se va con tu madre de viaje.

¿Con mi madre?

¡Qué va! Pero si ella piensa que se va contigo.

Entonces, se va con otra.

Claro.

Así se explica que no haya pasado la noche en el estudio.

¿Y cómo estás tan segura? Porque he estado toda la noche

de tu casa al estudio y del estudio a tu casa.

Pensarás que estoy loca.

Un poco nerviosilla.

Pero es normal si no has dormido. Nada.

¿Iván no te dijo nunca que tenía un hijo?

Nunca. Yo no tenía ni idea.

Con tu padre es imposible saber nada.

Siempre me entero de todo por casualidad.

Como anoche; estaba en la cabina, cayó la maleta, se abrió,

salió tu retrato con una dedicatoria:

"De tu padre Iván que no te merece".

Y así me enteré.

Él nunca dice nada,

nunca reconoce nada.

¡Nunca sale un reproche de su boca!

¿Qué crees,

que yo no sabía que tenía un lío hace un año?

Claro que lo sabía, pero tragaba.

Intenté hablar con él civilizadamente,

pues nada.

Entonces, le dije...

que en lo esencial no me engañara,

que si un día dejaba de quererme, que me lo dijera.

Y hace una semana, conseguí que me lo dijera.

Que no me quería.

No sabes el trabajo que me costó.

Gracias por dejar que me desahogue contigo,

ya que no pude con tu padre. De nada.

No sabes lo que es esperar durante horas una llamada,

te entran ganas de estrangularte con el cable.

Por eso tiré el teléfono. Hiciste bien.

Todo antes que atentar contra uno mismo.

¡Creo que tu amiga se va a tirar! Incluso en los peores momentos.

Claro. ¡Que se tira!

(GRITA)

¡Que se ha tirado! ¡Ay!

¡Socorro! ¡Candela!

¡Carlos, ten cuidado! ¡Carlos! ¡Carlos!

¡Ay! ¡Ay!

¡No me sueltes! ¡Pepa!

¡Ay! ¡Ay, Dios mío!

¡Me muero!

¡Así!

¡Tira! ¡Pepa, no me sueltes!

¡No me sueltes! ¡Anda!

Ay. Ay.

Ay.

¡Tú dentro, venga!

Pero ¿te das cuenta de que has podido matarte?

¡Eso es lo que quería hacer! Venga, para adentro.

Para adentro, venga.

Es que estaba muy desesperada. Tú estás desesperada y yo también.

¡Y no me da por tirarme por la terraza!

La gente joven no sabéis luchar por las cosas.

Os creéis que la vida es todo placer.

Pues no.

Hay que sufrir.

Y mucho. Pepa, por favor.

No creo que sea el momento.

Sí, es verdad. Perdóname, Candela.

Es que me has dado un susto.

Iván. ¿Sí?

Esto... Carlos, ¿nos puedes traer unos calmantes de la cocina?

Sí.

Pepa, es que estoy metida en un lío muy gordo.

Ya me lo imagino.

Carlos, ¿me quieres?

No es el momento para hablar de eso.

Cuéntame qué te pasa.

Hace tres meses, ligué con un tío.

Pasamos juntos el fin de semana.

Cuando se fue, yo no sabía ni su nombre ni nada.

Pero me quedé colgadita. No podía pensar en otra cosa.

¿Qué pasó el fin de semana? Nada en particular.

Follamos todo el tiempo sin parar, eso sí.

Fue... Mira cómo se me pone, la carne de gallina.

Es verdad.

Mira, fue... como una revelación.

Como si hiciera el amor por primera vez, así.

Lo que me gustó.

A tu edad, el sexo tira mucho, desgraciadamente.

Llévatelo. Y depende del sexo de la persona.

Porque si es terrorista, al vivir en continuo peligro,

se te entrega más que un hombre cualquiera.

Claro.

Estaba segura de que volvería y que haría lo que él me pidiera.

¿Y volvió? Sí.

Hace dos semanas.

Con dos tíos más.

Y les abriste a los tres, claro. ¿Qué iba a hacer? Venían con él.

Es un poco de abuso, ¿no? Espera, espera.

Una vez instalados, como yo notaba algo raro,

me confiesa que son terroristas chiitas.

Me puse atacada. ¡Dios mío, cómo me puse!

Suponía que podía ser peligroso, pero en ese momento no lo pensé.

Hasta que a los dos días, descubro que tenían armas

y que preparaban algo. Bueno, yo... yo le dije:

"Esto me lo deberías haber consultado a mí". ¿O no?

Y me di cuenta de que todo era mentira.

Que él no me quería, que simplemente me había usado.

Gazpacho.

¿No se te ocurrió llamar a la policía?

Qué rico. ¿Y cómo?

Estaba secuestrada en mi propia casa.

Tenía que esperar a que se fueran.

¿Son los que cogieron ayer? Sí.

¿Los que salieron por la tele? Los mismos.

Yo he tirado todas sus cosas, he limpiado las huellas,

pero si han cantado donde vivieron...

Porque en el interrogatorio, los habrán pegado.

A lo mejor no han dicho nada; los terroristas son muy duros.

Pero si lo han dicho, me estarán buscando de colaboradora.

Y a ti también, por no denunciarlo.

Por mí no te preocupes.

En mi casa, colaboro con quien me da la gana.

Pepa, no sabía dónde presentarme.

No puedo ir a Málaga con esta papeleta.

Bastante que soy modelo. ¿Tú qué dices?

Hay que buscarte un abogado antes de que te coja la Policía.

De eso me encargo yo. Tú no puedes moverte de aquí.

Podrías hablar con Paulina Morales. ¿La feminista?

Sí, sí. ¿Una feminista?

Mejor que sea una mujer,

así se lo tomará como algo personal.

Voy a cambiarme.

Luego me das la dirección. Sí.

¿Por qué los hombres sois así?

No lo puedo entender, de verdad.

Yo no tengo cuerpo ya para ningún hombre

ni para ninguna persona. ¡Por Dios, lo que me faltaba!

¡Échame una mano! ¿Qué ha pasado?

Nada. Solo está dormida.

Pero ¿así de pronto? Sí, de pronto.

Las cosas más raras pasan así, de pronto.

Deberías saberlo por experiencia, Candela.

Venga. Eso es verdad.

Pero si hace un momento que... Hace un momento, hace un momento.

Ella quería irse a la calle,

pero como tú no le hacías caso, se fue a la cocina, deprimida

y se tomó un gazpacho. Ah.

¿Y por eso se quedó dormida?

Sí.

El gazpacho estaba dopado con somníferos.

Pepa...

Lo siento.

Si tú quieres, llamamos un médico.

No.

¿Qué tipo de somníferos le echaste?

"Morfidal". ¿Cuántos?

Veinticinco o treinta.

Dios mío. Por lo menos, va a descansar.

¿No? Ya.

¿Cómo se te ocurrió hacer eso?

¿Tú también quieres matarte? No.

Lo hice para tu padre.

Le encanta el gazpacho.

Ya sé que no es una explicación,

pero llevo horas esperándole.

Y hay un momento en que una pierde los estribos.

Lo mismo que me pasó a mí.

Eso le pasa a cualquiera.

No seáis mal pensados.

No quería matarle.

Solo pretendía obligarle a que se quedara.

Después pensé tirarlo, pero con vuestra visita me olvidé.

Yo te entiendo perfectamente. Gracias.

¿Cuál era la dirección de la abogada?

Castellana 31.

¿Te importa quedarte hasta que vuelva?

Somos demasiadas mujeres para un ático tan grande.

Me quedaré lo que haga falta. Gracias.

¿Y arreglas el teléfono? Tú estás mejor, ¿verdad?

Un poco aturdida, pero... Se te pasará.

No dejes que se asome a la terraza. Adiós.

No, Pepa, si yo ya no...

(RESOPLA)

Hola, Ana.

Hola. Mire lo que me encontré en la calle.

Cayó del cielo. Es mío.

Gracias, Chus.

Me extrañó; uno solo... Sí.

¡Y tenga más cuidado!

Estaba Ana casualmente riñendo con su novio

y casi le da en la cabeza. Así que más cuidado.

Hombre, usted otra vez. Espero que no le moleste.

Castellana 31.

Me alegro mucho de verla.

A mi novia le gustó mucho su autógrafo.

En cuanto le diga que la he vuelto a subir,

va a pensar que estamos...

(Música dramática)

¿Tendrá colirio por casualidad?

No. Lo siento.

Si quiere, pasamos por una farmacia.

No, no hace falta. ¿En qué estaría pensando?

¿Cómo no se me habrá ocurrido antes?

¡Qué cabeza la mía!

Ya está.

Deja de pensar en ellos.

Los chiitas pensaban secuestrar

el vuelo de las 22.00 de hoy que va a Estocolmo

y desviarlo a Beirut que allí tienen un amigo preso.

Ese vuelo lo va a coger mucha gente.

Claro. Hay que avisar a la Policía.

¿A la policía, para qué, para que me cojan?

No localizarán la llamada, les daré la información muy rápido.

Sí. Como tienes tanta facilidad de palabra.

"Policía. Dígame".

"¿Sí?". El vuelo que sale esta noche

a las 22.00 para Estocolmo

lo van a tratar de secuestrar unos terroristas chiitas.

Gracias. "Oiga...".

(LLORA)

(LLORA)

Candela.

Ya estamos.

No le diga a su novia que me ha visto llorar.

No se preocupe. Esto queda entre nosotros.

Mejor.

¿Aquí? -Ahí abajo, donde dice "firme".

¿Puedo ver a Paulina Morales?

-Está ocupadísima esta tarde. Imposible.

Es muy urgente. Con 10 minutos me bastará.

-Dile algo. Seguro que la recibe.

-Sí.

Venga, pasa. Gracias.

Adiós, ¿eh? -Adiós.

Espera aquí un momento.

(Teléfono)

¿Sí? Sí, voy.

¿Puedo llamar? Bueno.

(Teléfono)

¿Sí? -"¿Puedo hablar con Paulina?".

¿Iván?

Me estoy volviendo loca.

"Estocolmo".

(Comunica)

-Puedes pasar. Ah.

Gracias.

¡Pero cómo se atreve! Me dijeron que podía entrar.

Lo siento, pero tengo prisa. No se preocupe.

La entretendré solo unos minutos.

¿Puedo sentarme?

Sí, cómo no.

¿De qué se trata?

Pues una amiga mía está en apuros.

Una amiga.

Se enamoró de un terrorista chiita y se lio con él.

¿Puedo fumar? Es que tengo unas ganas.

El zapato es de ella.

El caso es que él volvió hace una semana

con dos chiitas más. Ya van tres chiitas.

Y se le quedaron en casa.

Luego, la Policía los detuvo,

y ella está cagada, pensando que la buscan por cómplice.

Total, que necesita una abogada.

Ah, ¿sí? ¿Y por qué pensó en mí?

Como usted es feminista. Bueno, ¿y qué?

Que este es un caso tan claro de machismo que pensé que...

Yo me voy de viaje. Le pasaré el caso a una compañera.

De todas formas, no creo que haya mucho que hacer.

Su amiga tendrá que entregarse, ir a prisión

y cuando salga el juicio, que los jueces decidan.

No la entiendo. Su compañera ha cometido un delito.

Su único delito ha sido enamorarse como una idiota

y haber tenido miedo.

Yo, en su lugar, habría hecho lo mismo.

Estoy segura.

Bueno, ¡no doy crédito!

Mire, vamos a hablar claro.

¿Por quién ha estado llorando? ¿Por su amiga?

No, no ha sido por ella.

¿Lo ve?

¿No será a usted a quien han engañado?

Pues sí.

A mí también me han engañado. ¿Un terrorista?

Se le puede llamar así.

Pero no es chiita. Es de aquí, de Madrid.

Pues se ha equivocado de sitio,

esto no es un consultorio sentimental.

Y usted tampoco es una abogada, ¡es una hija de perra!

¡Váyase o llamo a la Policía!

¿Solucionaste tu problema? Sí. Me voy mucho más tranquila.

Me alegro.

¿Qué hace aquí esta maleta? La bajó un chico

y me dijo que el señor Iván vendría a recogerla.

¡Si el señor Iván quiere su maleta, que suba arriba por ella!

Eso. ¡Y que dé la cara!

Muy bien, yo se lo diré.

¿Necesita ayuda? ¡No, no necesito ayuda!

"Pepa, estoy aquí en Madrid contigo y no necesito más".

"Iván, yo también estoy en Madrid contigo

y soy muy feliz al verte escribir esto. Pepa".

Llamó, ¿verdad?

Sí. Yo cogí el teléfono. ¿Y? ¡Trae!

Perdona por leer las postales. Da igual. ¿Qué te dijo?

Pensaba venir, pero al descubrir que tú sabías quién soy yo,

le da vergüenza verte. ¡Qué delicadeza!

¡Yo tampoco quiero volver a verle!

Pero te juro que si quiere recuperar esta maldita maleta,

¡tendrá que subir por ella!

¿Y las chicas? Sin novedad.

¿Y Candela? En tu habitación.

¿Os pasa algo? No, no, no, no.

¿Viste a la abogada? Sí.

Luego te lo cuento.

¿Te importa que te haya cogido el vestido?

Puedes quedártelo. Te sienta mejor que a mí.

Procura no perderlo de nuevo, no tengo zapatos de tu número.

¿Viste a la abogada? Sí.

Prepárate, nos vamos de viaje.

¿Huyendo de la justicia

como dos fugitivas? No exageres.

Hasta que pase el follón,

es mejor que nos vayamos de vacaciones fuera de Madrid.

Yo también las necesito.

Yo sabía que me metían presa

y a ti también, por encubridora.

Candela, por favor, que no pasa nada.

Dentro de una semana, volvemos.

Te presentas al juez con tu abogada y le cuentas todo,

menos lo del follar, y asunto liquidado.

¿De verdad?

Pepa, no me mientas. Tú sabes que soy muy ingenua.

La abogada dijo que no hay razón para preocuparse,

que cuando nos vayamos, estemos en contacto con ella.

Cuántas preocupaciones te estoy dando,

como si tú no tuvieras bastante ya con lo tuyo.

Vamos a regar y a darle una vuelta a los animales.

Luego preparamos el equipaje.

"Doctor José María Pardo".

"Resultado de las pruebas realizadas

a la paciente doña Pepa Marcos".

"¡Hostias!".

Oye, ¿y con estos qué hacemos? No lo sé.

Yo de tu hijastro no me fiaría, ha estado todo el día espiando.

Es natural, pero ya poco va a encontrar.

Deja, lo hago yo, tú descansa. ¿Por qué?

¿Estás bien? Yo sí.

Anda. Venga.

Id arreglar el corralito mientras yo riego.

Pobrecitas. Cómo me vais a echar de menos.

Estáis amuermadas, ¿verdad?

No me extraña. Como yo.

Ahora, cuando me vaya de aquí, os llevo conmigo.

No os voy a dejar aquí solas.

Menuda soy yo; no os voy a dejar aquí abandonadas, para nada.

Esa no se despierta.

A ver.

Nada. Bueno, es igual.

Peor para ella.

¡Ay, los conejos cómo están! Mira.

Sequito. La Pepa los tiene...

Claro, demasiado. Echa agua.

¿Tú nunca has tenido conejos? No.

Yo sí, en mi casa. Muchos, así.

Yo sé mucho de conejos.

Oye, Carlos, que...

Ay, mis niños. Mira los nabos cómo les gustan.

Carlos, que yo...

Que me perdones por lo del tartamudeo.

A veces, soy muy bruta. No tiene importancia.

De todas formas, tú te pasaste un poquito.

Tu comportamiento no estuvo bien.

Lo sé porque muchos hombres se han aprovechado de mí siempre.

Yo me he dado cuenta, pero tarde.

Si me hubiera dado cuenta antes, ¿no?

Sin ir más lejos, fíjate, el mundo árabe...

cómo se ha portado conmigo.

Y yo eso no me lo merezco.

(Teléfono)

¿Sí? Soy Lucía. Necesito verla.

No puedo. Salgo ahora de viaje.

Tenemos que hablar antes de que se vaya.

Hay cosas que nos interesan a las dos.

Si se refiere a Iván, esa cosa ya no me interesa.

Entonces, ¿por qué se va con él?

Señora, está usted en las nubes.

Entre Iván y yo ya no hay nada, excepto dolor.

De todas maneras, voy a verla; sé dónde vive.

Lo sé desde hace tiempo. Ni se le ocurra.

Llevo dos días recibiendo negativas de todo el mundo.

Ahora soy yo la que dice "no".

Tengo que ver a Iván...

antes de que se vaya.

¡Búsquele en otra parte, y a mí déjeme en paz!

¿Era mamá? Sí.

Por favor, no seas tan dura con ella.

Es que no sabes cómo me habla.

Es que está muy enferma de la cabeza.

Pues amenaza con venir. ¿Qué le vas a decir?

No lo sé. Será mejor que no te vea.

¿Y yo qué hago?

Calienta el café, a ver si espabilamos a Marisa.

Tú ven, tenemos que hablar.

Lo de Paulina Morales, fatal. Acabamos pegándonos.

Entonces, ¿no va a defender a Candela?

¿Esa? Esa es capaz de denunciarla. ¿De qué la conoces?

Fue la abogada de mamá.

Entonces, no me extraña que tu madre esté mal de la cabeza.

Iván y mamá rompieron antes de que yo naciera.

Después del parto, mamá enloqueció y la internaron.

Yo me he criado con mis abuelos.

A Iván no le permitieron ni que me conociera.

Ya puedes mirar.

Hace un año, a mamá le dieron el alta.

Cuando salió del hospital,

volvió a ver a Iván, como si no hubiera pasado tiempo.

Pero él estaba contigo.

¿Me subes la cremallera?

Sí.

Entonces, lo denunció por los años que estuvo internada

y le pidió un montón de millones por daños y perjuicios.

Y puso el caso en manos de Paulina. Tu madre no se anda con rodeos.

No.

Paulina intentó denunciar a Iván, pero no prosperó.

Qué historia tan demencial.

Mamá me odia.

Represento para ella todo el tiempo que estuvo en el hospital sin Iván.

Pues yo te quiero.

Porque representas lo único bueno que ha hecho Iván en la vida.

Ah, estabas ahí. Es que no me atreví a interrumpir.

¿Adónde vas tan puesta? A la calle, pero vuelvo enseguida.

No le digas nada de lo de Paulina. ¿El qué?

Nada. Que le des el café a Marisa, a ver si despierta.

¿Y si no se despierta? Me da igual. Lo digo por tu madre.

Además, nos vamos de viaje. ¿Cómo?

Nos vamos. ¿Adónde?

Es mejor que no lo sepas. Somos dos fugitivas.

No hables así. Pero cuanto menos sepas, mejor.

Si lo sabe todo. Anda ya.

Y si llama Iván, ¿qué le digo?

Dile que no espero nada de él.

Que lo único que me queda suyo es esta maleta

y voy a deshacerme de ella ahora mismo.

No.

Mejor no le digas nada.

No cojáis el teléfono

y no abráis la puerta. De acuerdo.

Vuelvo enseguida.

Carlos, mira, he oído antes lo de tu madre

y me ha dado mucha lástima, mucha pena.

¡Qué manía tienes de besar a todo el mundo!

Vamos a darle el café a la otra.

¿Qué le pasará?

Nada. Que se está divirtiendo.

Ah.

Es que no la había visto nunca así.

Mejor no la despertamos, porque lo está pasando muy bien.

¿No ves la cara que tiene?

Se lo está pasando pipa. ¿Tú crees?

Sí. ¡Ay, la cara!

Sí, sí.

¡Mira el labio!

Mira.

Hola. Vengo por la maleta.

La señorita Pepa me dijo que la dejaría aquí.

-Me extraña mucho.

La bajó un chico mientras la señorita Pepa no estaba

y cuando volvió y la vio aquí, no sabe cómo se puso.

-¿Y qué hizo con la maleta? -La volvió a subir,

y me dijo: "Si quiere la maleta, que suba a recogerla".

"¡Y que dé la cara!". -Ah, ¿sí?

-Como lo oye.

Ahora está arriba.

-Ahora no puedo subir, me esperan en el coche.

-Hace rato que subió, seguro que ya está más tranquila.

Claro que no se lo puedo asegurar. -Volveré mañana.

Y no le diga que he venido.

-Lo siento, pero yo soy "testiga" de Jehová

y mi religión me prohíbe mentir.

Yo solo puedo decir la verdad, toda la verdad

y nada más que la verdad. -Si no le pregunta, no diga nada.

-Pero si me pregunta, tendré que contarle todo.

-Adiós.

-Ya me gustaría a mí mentir.

Pero eso es lo malo de "las testigas", que no podemos.

Si no, aquí iba a estar yo.

# Me va, me va, me va, me va, Jehová,

# me va el sonido de las trompetas del Juicio Final. #

"Iván, tengo que hablar urgentemente contigo de algo".

"Déjame dicho en el contestador dónde y cuándo. Adiós".

Pepa, no puedo recoger la maleta.

Me hubiera gustado hablar contigo,

"pero ya veo que no quieres".

"Dentro de unos días, volveré a intentarlo,

cuando estés más tranquila".

"Quiero que sepas que los años que hemos estado juntos

han sido los mejores años de mi vida".

"Ah, no me voy de viaje,

ni con ninguna mujer".

"Adiós, mi amor".

"Te deseo lo mejor, de corazón".

# Soy infeliz,

# porque sé que no me quieres;

# ¿para qué más insistir?

# Vive feliz mi bien,

# si el amor que tú me diste

# para siempre he de sentir.

# Soy infeliz.

# Si porque tú no me... #

-¿Qué hace este tío en la cabina?

Totalmente acojonado.

¡Ah!

Esta no sabe quién soy yo. ¡Te voy a meter un puro

por lo de los chiitas que te vas a cagar!

¡Iván!

"No me voy de viaje, ni con ninguna mujer".

"Adiós, mi amor. Te deseo lo mejor".

¡Mentiroso!

A lo mejor es verdad.

Me puede engañar con todo menos con la voz.

Conozco todos sus tonos de memoria. ¡Llevo años trabajando con él!

¡Maldito aparato! ¡No lo soporto! Pero Pepa...

¿Qué hacías agachado en la cabina?

-La cabina...

-¡Me cago en la puta madre de esta señora!

-Paulina, cálmate. -¿Cómo te pudiste fijar en ella?

-Vamos a por tu equipaje.

Lo rompiste otra vez. No hace falta que lo arregles.

Te tienes que tranquilizar.

¿Has visto cómo están los cristales?

(Timbre)

¡La Policía!

Tranquilízate, Candela. Ven para acá.

Es Iván. Ya sabía yo que no era un cobarde.

Es tu madre. ¿Te habías olvidado ya de ella?

Vamos a jugar a esto. No sé.

¿Abro? Sí.

¡Pues lee las instrucciones!

"Estratego..." No, en bajito.

Pero ¿qué haces tú aquí? ¡Traidor!

Pues... ¿Quiénes son, Carlos?

No lo sé. Policías.

Son policías.

¿Y qué quieren?

¿Qué...? No hace falta que nos traduzcas.

Ya la hemos entendido.

Vamos. Sí.

O te callas o te doy una bofetada. Venga, disimula.

Buenas.

¿Viene con ustedes?

No, la encontramos en el ascensor.

(LLORA)

Es que eres... -¿Qué pasa?

Nada.

Comentábamos el traje de la señora. Es horroroso, horroroso.

Bueno, Candela, solo es un traje. Pero es horroroso.

Ella es libre de ponerse el traje que quiera.

Deja de comportarte como una niña frente a los señores policías.

-"Te quiero, te necesito, te deseo".

"Tu Iván".

¿Puedo saber la razón de su visita?

-Desde su teléfono, hemos recibido una llamada

en relación con unos terroristas. Perdón.

¿Decía? Desde su teléfono

recibimos una llamada en relación con unos terroristas chiitas.

¿Lo ves? Te lo dije.

Estos chicos...

Me temo que hay una confusión.

Mi teléfono no funciona desde esta mañana.

¡Lo acaba de arrancar!

Yo hablé con ella hace 20 minutos.

No le haga caso, la pobre no rige.

Por curiosidad, ¿de qué se me acusa?

-De nada. Solo queremos saber quién llamó para informarnos

y cómo consiguió la información. -¿Y quién arrancó el teléfono?

El teléfono lo arranqué yo esta mañana.

Así que nadie les ha llamado desde aquí esta tarde.

¡Qué pico tiene la Pepa!

-¿Por qué lo arrancó?

Estaba esperando una llamada.

Y como no me llamaban, me puse un poco nerviosa.

¿Quién esperabas que llamara? ¿Iván?

Sí. ¿Dónde está?

-Señora, cállese. El que interroga soy yo.

Bueno, nosotros. -No, está bien, sigue.

Pregúntale quién es ese Iván. -¿Quién es ese Iván?

El causante de todo este caos

y del caos que va a descubrir su compañero en breve.

Ay, la otra, la va a descubrir. La va a descubrir.

Shhh. Explíquese.

¿Le importa que me siente?

Si tengo que abrirle mi corazón, prefiero estar cómoda.

Hoy he tenido un día muy movido.

Muy bien. ¿Está cómoda?

Estaría más cómoda sola, con mis amigos,

jugando al Estratego.

-Hay momentos en que no se puede tener todo, señora.

En eso estoy de acuerdo.

-Bueno, ¿quiere decirme quién es ese Iván?

Fue mi pareja hasta hace una semana.

Antes estuvo liado con esa señora. Es el padre de mi hijo.

¿Este? Sí, este.

¿Y qué hace aquí? Puse el ático en alquiler

y él vino a alquilarlo. No lo sabía.

Tengo la impresión de que se están cachondeando de mí.

¿Cree que me divierte contarle mi intimidad al primero que llega?

Pues se equivoca.

Esta situación es humillante. Mamá, me das un mal rollo.

Candela, tráeme algo de beber. ¿Qué quieres?

Queda gazpacho. Ah, sí. Gazpacho.

Vamos, Candela.

-¿Dónde vais? A por gazpacho.

¿Le apetece un tazón?

Estamos de servicio, pero por no desairarla...

¡Gazpacho para todos! ¡Sí!

¿La chica de la terraza no está dormida?

Como un tronco. Es Marisa, la novia de Carlos.

Estaba cansada y se echó un rato.

¿Quiere que la despierte?

No, todavía no.

¿Por qué no se sienta y me interroga cómodamente?

Es que me va a dar tortícolis.

Bien.

Señora, no tenemos nada contra usted.

Muchas gracias.

No quisiera resultar inquisitivo,

pero no me negará que aquí ha ocurrido algo raro.

Su habitación quemada,

el teléfono y la cristalera rotos... Claro que ha ocurrido.

A mí también me gustaría entenderlo.

Bien. Empecemos por el principio.

Y sea clara y concisa, por favor.

No sé si podré.

Estoy demasiado dolorida para ser clara, concisa y justa.

Palabras. Cuénteme solo los hechos.

Bien.

Vivía aquí con Iván.

Nos queríamos. Al menos, yo.

Después de meses de vicisitudes

en los que yo hice todo por defender nuestro amor...,

rompimos hace una semana.

Ayer me llamó para que le preparara una maleta con lo que queda de él

porque se va de viaje con otra.

¿Cómo lo sabes? ¿Te lo dijo él? Iván no sabe viajar solo.

Recuerda, estos dos son para la Policía.

Sí. Yo voy a recargarlos un poco.

Tampoco te pases.

Esto está caldoso, está hecho un caldo.

Ay, Carlos. ¡Carlos, por Dios!

Con el cuadro que hay enfrente. La Policía, tu madre, tu novia...

¿No te da miedo?

Siga, por favor.

Empaqueté todo y me fui a trabajar.

Y cuando volví, me encontré la casa como la ven ahora.

Menos lo del teléfono que reconozco que fui yo.

La maleta y unas bolsas habían desaparecido

y la cama estaba quemada.

¿Sus amigos no tardan demasiado?

(Timbre)

Ve tú.

Estarán besuqueándose.

Se gustan, ¿sabe? ¿Y Marisa?

Tendrá que espabilarse.

Ha salido a su padre.

¿Quién será a estas horas?

-¿Qué quiere? -Soy empleado de averías. ¿Y tú?

-Policía. -A ver, acredítate.

-Tú también.

-Está bien. -Venga, pasa.

Hola. -Hola.

¿Es usted la que llamó esta mañana? Pues sí.

Este es el teléfono y ahí está la instalación.

Acompáñeme.

Insisto en que yo hablé con este teléfono hace 20 minutos.

¡Y dale, qué obsesión! -Es el de averías.

-Con este teléfono, lo dudo, señora. -Bueno, vayamos al grano.

¿Conoce a unos terroristas chiitas?

-¿Los que han salido en el telediario?

-¡Cállese! Le pregunta a la señorita.

No sabía que había terroristas chiitas en Madrid.

Gazpacho. -¿Vosotros los conocen?

Yo no, yo no. No. Yo, de política, no entiendo.

-Sí, hombre. Han salido esta tarde en la tele.

-¿Quieres callarte de una vez? Pepa, ¿pongo la tele?

No tengo el menor interés por esos chiitas.

-¿Usted los conoce? ¿Por qué no nos dejan?

Pepa y yo tenemos cosas más importantes de que hablar.

-De hombres, ¿no? ¿Hay algo que importe más?

-Muy bien. Hablemos de hombres.

¿Cree que Iván tiene alguna relación con los terroristas?

Tranquila. ¿Iván?

No lo sé.

Me ha ocultado tantas cosas. ¿Le importa darme su dirección?

¿O su teléfono?

Teléfono no tiene.

Y en su apartamento no está.

Ya le he dicho que se va de viaje.

Ahora debe estar en el aeropuerto.

¿En el aeropuerto? ¿Adónde se va?

¿Dónde se va?

A Estocolmo, esta noche.

Con Paulina Morales.

¿A Estocolmo?

Pero ¿por qué no lo dijiste antes?

Es que acabo de descubrirlo. Atando cabos.

Atando cabos, sí. Claro. Ahora lo entiendo todo.

La llamada.

¡Qué tonta he sido, Carlos! ¿Cómo no me había dado cuenta?

Una jugada perfecta la de su abogada, señora.

¿Y no sabía que los chiitas pensaban secuestrar ese vuelo?

¿Los chiitas?

¡Sí!

¡Pero si lo sabe toda España! Lo acaban de decir por la tele.

Pero antes de eso, alguno de vosotros lo sabía.

Y quiero que me lo diga de una puñetera vez...

¡Os "entrullo" a todos y me dejo de contemplaciones!

Entonces, ¿qué hacen aquí que no están en el aeropuerto?

En el aeropuerto, hay más policías que pasajeros.

No se preocupe por eso.

No sé qué me pasa,

pero como que no confiesen, me los llevo.

-Jefe, a este gazpacho le han echado algo.

-¿Qué tiene este gazpacho?

Tomate, pepino...,

pimiento, cebolla...,

una puntita de ajo...,

aceite, sal, vinagre...,

pan duro y agua.

El secreto está en mezclarlo bien.

A Iván le encanta como lo mezclo yo.

Lo hice para él.

¿Coleccionas armas? ¡No te acerques!

Ponte por ahí. No quisiera herir a los chicos.

¿Es cierto que Iván se va ahora a Estocolmo?

Es una intuición, pero estoy casi segura.

¿De qué asunto tan importante tienes que hablar con él?

Ya, de ninguno.

Lo único que quiero es olvidarlo.

Y tú deberías hacer lo mismo.

En el hospital, no me acordaba de él.

Claro que no me acordaba de nada.

Hasta que, de pronto,

una noche, frente al televisor,

le oí.

No reconocí su cara,

pero reconocí su voz.

Le decía a una mujer que la quería.

Sentí por dentro como una convulsión.

Recordé todas las veces que me lo había dicho a mí.

Recobré la razón y la memoria.

Desde ese momento,

empecé a comportarme como si estuviera curada

y me dejaron salir.

Si estás curada,

deja de apuntarme.

Es que no estoy curada.

Pero lo fingí y me creyeron.

Solo matándole

conseguiré olvidarle.

¿Y cómo piensas hacerlo?

Iré al aeropuerto.

El aeropuerto está tomado por la Policía.

Ya les has oído.

No importa, me las arreglaré.

Y ahora que lo sabes todo...,

bebamos.

¡Eh!

¡Bebe!

Tú también.

¡Ah!

¡Ay, mis ojos!

Ah.

¡Ay, mis ojos! ¡Ah!

¡Dejó la puerta abierta!

¡Esa puerta!

(Música mambo)

Hola, Pepa.

Por favor, lléveme al aeropuerto.

No puedo, he quedado.

¡He dicho que me lleve!

Pero, señora, ¿qué hace? Apuntarle con una pistola. Vamos.

Tengo que recoger a mi chica, se va a mosquear.

Como que no arranques pronto, la mosqueada voy a ser yo.

¡Rápido! ¡A Estocolmo!

¡Rápido!

Uy. Pero ¿cómo se atreve? ¡Delante de mis narices!

¡Taxi! Pepa, ¿viste eso?

Ven al taxi, a ver si les alcanzamos. ¡Vamos!

¡Usted otra vez! ¡Uy, qué suerte!

-¡Estamos hechos el uno para el otro!

¿A quién tenemos que seguir ahora?

¡A aquella moto! -¡La Harley esa!

Ah. -Ah, sí.

A ver si les cojo.

Van al aeropuerto. -¿Y tú cómo lo sabes?

Sóplame los ojos que me escuecen una burrada.

La mujer que va con tu novio está loca y lleva una pistola.

Bueno, dos. ¿Por qué se llevó a mi Ambite?

Porque tiene prisa por llegar al aeropuerto.

Ay. ¡Ay, el colirio!

-¿Necesitan algo más las señoras? No. Es usted maravilloso.

Vaya deprisa, debemos llegar antes que ellos.

Esa mujer es peligrosa.

No hay mujer peligrosa si se la sabe tratar.

-Míralos. Ahí están.

-Ya los tengo. No veo nada.

-Seguro que le dijo que la lleve y él no supo negarse.

Ana, esa mujer lleva dos pistolas y está zumbada.

Mira cómo voy: bañada de gazpacho, medio ciega y descalza.

¿Qué crees, que voy así para llamar la atención?

¡No! Me lo hizo ella. Esa mujer es capaz de todo.

-Se lo tengo dicho:

"en esa moto no se sube otro chocho más que el mío".

Ya. Me tiene hasta los huevos.

Pienso hacerme un "business", sacar pasta

y comprarle la moto a él y después, puerta.

¿Para qué necesito un tío teniendo la moto?

Es más fácil aprender mecánica que psicología masculina.

A una moto puedes llegar a conocerla a fondo;

a un hombre, jamás, Ana.

Jamás. -Mujer...

-¡Mira cómo se agarra, le está cogiendo el paquete!

Eso no. Se agarra para no caerse, que no nos caerá esa breva.

Acaba de salir del sanatorio

y parece que lleva en la moto montada toda la vida.

(Música mambo)

¡Papito, ten cuidado, que está loca!

¡Y lleva una pistola!

¡Pero puta!

¡Bájate, bájate!

¡Socorro!

(GRITAN)

¡Callaos ya, escandalosas!

¡Agáchate, Ana! ¡Hija de puta, deja a mi novio!

¡No puedo!

¡Sigue!

-Que se van.

¿No puedes ir más deprisa?

-Señora, hago lo que puedo, esto es una reliquia.

Una reliquia. ¡Pues no te olvides de esta!

Vale, vale, pero no dispare.

¿Tú no llevas pistolas en el supermercado?

-Yo no las necesito.

-Y si te atacan, ¿cómo te defiendes?

-Pues huyo del peligro, como ahora. Lo siento, señoras.

Pero, a partir de ahora, se acabó la persecución.

Aunque no los persiga, vaya por otro lado,

pero llévenos al aeropuerto, que tenemos que llegar.

Yo solo soy un simple taxista, no un cazador de recompensas.

Cuando me subí, le dije que era una mujer peligrosa.

Y me dijo que sabía tratarlas.

(Música tétrica)

Aquí mismo.

Gracias.

Por favor, ¿para Estocolmo?

Esto son nacionales. Internacionales, al fondo.

Gracias.

(Música tétrica)

(MEGAFONÍA) "Salida del vuelo 355, destino Milán...".

-Eres un débil, Iván. -Que sí, cariño.

-No me digas "sí, cariño". -Pero es que tienes razón.

-A veces, me gustaría no tener razón.

¡Ambite!

Llévenme a la Clínica López Ibor, que es donde vivo, por favor.

Pepa.

Pepa.

Lucía...

-Venga, vamos.

-Pepa.

¿Te encuentras bien?

Quita.

Me has salvado la vida, cariño.

No tengas miedo.

No voy a pedirte nada a cambio.

Bueno, sí.

Que se vaya.

¡Que se vaya!

Pepa, estoy avergonzado.

Me he portado muy mal contigo. No sabes cómo lo siento.

Lo único que quería era hablar contigo.

Llevo dos días y dos noches esperándote,

buscándote por todo Madrid, dejándote recados en todas partes.

Esta noche podemos hablar.

Lo del viaje a Estocolmo puede esperar.

No. Ya es tarde.

No seas resentida.

Cambio los billetes y tomamos algo en la cafetería.

No.

Ayer, esta mañana, a mediodía, todavía era posible.

Pero ahora ya es tarde.

Hace ya dos horas que es tarde.

Entonces, ¿por qué has venido aquí si no para hablar conmigo?

Me enteré de que Lucía venía a matarte

y yo la seguí hasta aquí para impedírselo.

Y como ya no corres peligro,

me voy.

Adiós.

(Música dramática)

-¡Iván!

Qué gusto, por fin en casa.

Las visitas

están cómodas.

¿Y los chicos?

¡Qué capacidad de recuperación la de Candela!

Espero que tenga más suerte que con los chiitas.

¡Vaya, cómo está todo!

Mañana, lo primero, la asistenta.

Me voy a poner los zapatos para no cortarme con los cristales.

Claro que no sé lo que va a ser mejor,

si resbalarme con el gazpacho o cortarme con los cristales.

El de averías me encanta,

pero casi mejor para Marisa, la pobre.

Hola. He debido quedarme dormida.

Sí. ¿Cómo te sientes?

Como nueva. ¿Y tú? Tienes mal aspecto.

Es que...

voy a tener un hijo.

No lo sabía.

Eres la primera persona a la que se lo digo.

¡Enhorabuena! Siéntate aquí, estarás mucho más cómoda.

Vale.

(SUSPIRA)

Mañana te lo explico todo. Pero...

Siéntate.

Tú acabas de despertarte, pero yo llevo dos noches sin dormir.

Creo que no lo voy a alquilar.

Me encantan las vistas.

Sí, hay que reconocer que son preciosas.

Pero ¿cuánto tiempo dormí? ¡Un montón de horas!

Tienes un cutis fenomenal.

¿Sabes? He tenido un sueño.

¿Agradable? No sé, yo creo que sí.

Cuando yo entré por esa puerta, era virgen

y tengo la impresión de que ya no lo soy.

¿Uno de esos sinvergüenzas se...? No. Ha sido en el sueño, soñando.

¡Qué bien!

Ahora que lo dices, ¿tú sabes que se te ha quitado de la cara

la típica dureza de las vírgenes? Las vírgenes son muy antipáticas.

# Igual que en un escenario,

# finges tu dolor barato.

# Tu drama no es necesario,

# ya conozco ese teatro.

# Mintiendo,

# qué bien te queda el papel.

# Después de todo, parece

# que esa es tu forma de ser.

# Yo confiaba ciegamente

# en la fiebre de tus besos.

# Mentiste serenamente,

# y el telón cayó por eso.

# Teatro,

# lo tuyo es puro teatro,

# falsedad bien ensayada,

# estudiado simulacro.

# Fue tu mejor actuación

# destrozar mi corazón.

# Y hoy que me lloras de veras,

# recuerdo tu simulacro.

# Perdona que no te crea,

# me parece que es teatro.

# Y acuérdate que, según tu punto de vista,

# yo soy la mala.

# Ay.

# Teatro,

# lo tuyo es puro teatro,

# falsedad bien ensayada,

# estudiado simulacro.

# Fue tu mejor actuación

# destrozar mi corazón.

# Y hoy que me lloras de veras,

# recuerdo tu simulacro.

# Perdona que no te crea,

# me parece que es teatro.

# Perdona que no te crea,

# lo tuyo es puro...

# teatro. #

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