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¡Ahora escucha lo que ordena Turandot!
Esta noche, por toda la ciudad, se prohíbe dormir.
¡Nadie puede dormitar!
Muchos sufrirán a menos que se descubra el nombre del forastero...
antes de que amanezca.
¡Muchos sufrirán!
Esta noche, en toda la ciudad, se prohibe dormitar.
Nadie puede dormitar...
¡Nadie puede dormitar!
Ni tú puedes dormitar, princesa, en tu alcoba solitaria.
Mirando hacia arriba a las estrellas que parecen temblar...
...de amor y añoranza.
Pero en mi corazón yace mi secreto.
Nadie sabrá mi nombre...
hasta que yo lo deposite en tus labios...
...ante la fulgurante luz del amanecer.
Ese beso terminará mi silencio. Luego serás mía.
¡Que termine la noche! ¡Que las estrellas desciendan!
Al amanecer, ¡será mía!
¡Veceré!
Deja de mirar a las estrellas. ¡Escúchanos!
La muerte acecha a la ciudad y toca a todas las puertas.
«¿Quién es él?». clama, «¿Quién es él?».
- ¿Qué quieres? - ¿Y tú?
¿Acaso es amor lo que buscas?
Es tuyo entonces. ¡Llévatelo!
¡Mira qué bellas son! ¡Imagínate los placeres que te esperan!
Sus brazos guardan la promesa de un éxtasis interminable.
¿Y luego qué? ¿Posesiones? ¡Serán tuyas asombrosas riquezas!
¡Estas relucientes joyas penetran la oscuridad más intensa!
¡No! ¡Vete con tus tesoros!
Si buscas poder, te dejaremos huir adonde puedas regir con esplendor.
¡No permanezcas aquí! ¡Escapa ahora!
Sálvate y sálvanos a nosotros también.
¡Que el alba me libre de esta pesadilla!
Oh forastero, no sabes cómo nos tratará la cruel arpía...
...si te quedas y tu nombre permanece secreto.
No nos perdonará.
Nos torturarán a todos.
¡Nos matarán a todos!
Ni con rezos ni amenazas me disuaden.
Aunque todos puedan morir, ¡tengo que poseer a Turandot!
No, ¡morirás antes que nosotros!
¡Nos lo tienes que decir! ¿Quién eres?
¡Estos dos nos lo dirán! ¡Ellos lo saben!
No se lo pueden decir.
Te vieron con ellos. Ellos saben tu secreto.
¡Oh, princesa celestial!
Su nombre se ha descubierto, lo poseen estos dos cautivos.
Tenemos herramientas para revelarlo.
¡Tu faz palidece, forastero!
¡Tu temor te engaña! Es el alba lo que ves en mi faz.
No pueden decirte quien soy.
¡Anciano, estoy esperando!
Hay que obligarlos a contestar.
¿Quién es él?
Soy la única persona que lo sabe.
Miserable esclava, ¡no sabes nada!
Oh, sí, lo sé. Ese es mi mayor placer...
...saber que solo yo poseo el secreto.
Si le hacen daño, la pagarán.
Señor, no lo diré.
¡Dínoslo tú!
Señor, por favor, perdóneme. No puedo decírselo.
Liu ¿qué pasa?
No gritaré. Nadie me ha hecho daño.
Amordaza mi boca. No dejen que él me escuche.
¡Contesta! ¡Di su nombre ahora!
Déjala tranquila. ¡Habla!
Prefiero morir.
¿Qué es lo que te llena de tal valentía?
Princesa, es el amor.
Es un amor del que no hablo.
Un amor secreto, grande y profundo, e inmune a la tortura.
El dolor es dulce para mí.
Un regalo que le ofrezco a mi amo.
Porque, con mi silencio, ganaré su devoción hacia él.
Aunque me quede sin nada al hacerlo.
Hasta pierdo la esperanza que yo sabía que era inútil.
Así que amárreme mis brazos y tortúreme.
Siga atormentándome.
No tengo mayor regalo de devoción que ofrecer.
¡Arráncale el secreto!
¡Llama a Pu-Tin-Pao!
¡Llama al verdugo! ¡Que la torturen!
Tengo miedo de mí misma, miedo de que pueda hablar.
¡Tienes que contestar!
Sí, princesa, le contestaré.
Aunque una pared helada le rodea...
...las llamas ardientes la derrumbarán.
Llegarás a amarlo también.
Mucho antes de que amanezca...
cerraré mis ojos para siempre.
Para que él pueda conquistar una vez más.
Y entonces, no volveré a ver su rostro.
Mucho antes de que amanezca...
...mis ojos se cerrarán para siempre.
Y no volverán a ver su rostro.
¡Dilo!
¡Su nombre!
Te han quitado la vida. ¡Y todo por mí!
Liu, querida.
Es casi de día, es hora de despertarse.
Abre los ojos, dulce Liu.
¡Déjala tranquila, anciano! Está muerta.
¡La mataron! ¡Todos ustedes son culpables!
Ella los rondará para siempre...
...hasta que alguien la vengue.
Alma en pena, no nos hagas daño.
Concédenos tu perdón.
Liu, tan buena...
Liu, tan gentil...
Ven, hagamos el viaje juntos.
Con tu manita en la mía, me guiarás.
Sé adonde te diriges y te seguiré...
...a través de la eterna noche que nunca cede paso al día.
La ternura, olvidada hace tiempo, ahora despierta y nos conmueve.
Eres la princesa de la muerte...
...¡princesa cruenta!
Ven de tu desolado cielo a morar entre nosotros.
Mira el precio de tu crueldad.
Mira la sangre de tu víctima, derramada injustamente.
¿Cómo te atreves a profanarme?
No soy un mortal común.
El cielo me reclama como su hija.
Si te atreves a acercarte a mí, mi alma se escapará a lo alto.
Sí, tu alma podrá volar a lo alto, mas tú todavía estás a mi lado.
En mi ferviente caricia agarraré el borde de tu manto.
Si mis labios tiemblan, los oprimiré contra los tuyos.
¡Ah, tenerte en mis brazos!
¿La pared de hielo a tu alrededor? ¡Es solo una ilusión!
¡El destino de mi predecesora no debe recaer sobre mí!
¡Cuánto te deseo!
¡No me toques, forastero, o serás condenado!
¡Un beso de tus labios confiere la vida eterna!
¡Qué debo hacer?
¡Ahora estoy perdida!
¡Oh, mi hermosa flor!
¡Mi lirio dulce y fragante!
Te acerco, temblando, contra mí.
Te siento desmayarte en éxtasis...
pálida y bella en tu manto plateado.
¿Cómo me conquistaste?
¿Estás sollozando?
¡Ha amanecido!
Turandot ha sido vencida.
¡El amor despertará con la luz del día!
Que nadie me vea...
...porque mi gloria ya ha terminado.
No, está empezando.
¡Qué milagro!
Tu gloria todavía brilla, transformada por el primer beso de amor...
...y tus primeras lágrimas.
Mis primeras lágrimas...
Brotaron la primera vez que te vi. Al ver que mi destino era...
...esta fiebre que todo lo consume.
¡Cuántos he visto morir por mí!
Eso me hacía desdeñarlos. Tú, en cambio, me infundiste temor.
Porque en tus ojos brillaba el fuego sagrado de los héroes.
En ellos pude ver, con clara certeza, que me conquistarías.
Por eso te odiaba.
Por eso, también, te amaba...
...sin saber qué temía más: vencerte o que me vencieras.
Me has vencido...
...no por tus ingeniosas respuestas, sino por esta fiebre que me provocas.
¡Ahora eres mía!
¡La conquista! Eso es lo que buscabas aquí.
Ahora es tuya.
No busques más conquistas. Déjanos, forastero...
...todavía no se sabe tu nombre.
¿No se sabe mi nombre? ¡Ya no!
Aun ahora me puedes derrotar.
Mi nombre, mi vida, te entrego voluntariamente.
¡Soy Calaf, el hijo del rey Timur!
¡Me lo has dicho!
Ahora mi única gloria yace en tus brazos.
¡Escucha! ¡Las trompetas!
Ahora no tengo vida si no es en tus besos.
Ha amanecido. Se acerca la prueba final.
No la temo.
¡Ven, Calaf! El pueblo nos espera.
¡Ahora has vencido!
¡Que reine diez mil años!
¡Gloria a nuestro emperador!
¡Sumo padre!
Conozco el nombre del forastero.
Es Amor.
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