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¡Hola, Pang! ¡Hola, Pong!
El fatídico gong ha despertado al palacio y a la ciudad.
Estamos listos, pase lo que pase.
Si el desconocido tiene éxito, planearemos una boda.
Si no, un funeral.
Yo me haré cargo de la boda.
Y yo, del funeral.
Encenderemos faroles rojos y festivos.
O blancos para el luto.
Con incienso y ofrendas...
¡Un toldo escarlata o un ataúd!
Los sacerdotes cantarán o se lamentarán.
Según dicta la tradición.
¡Minucioso e infinito!
¡Oh China, oh China! ¡Cuántas turbulencias has sufrido!
Sin embargo, ¡dormiste tan serena durante siglos!
El mundo siguió su camino, ¡y siguió como desde el principio!
Y luego llegó Turandot.
Y desde ese entonces, nuestras celebraciones se reducen a esto...
...¡tres golpes de gong, tres acertijos, un decapitado!
Seis murieron en un año, ocho el siguiente.
Y ya en este año, el terrible año del Tigre...
...hemos tenido trece pretendientes...
...incluyendo a este nuevo.
¡Qué agotador!
¡Qué aburrido!
Eso es lo único que hacemos ahora: ¡hacer arreglos para las ejecuciones!
Cerca de mi casita en Honan...
...hay un laguito azul...
...en un bosque de bambú.
Y aquí estoy, pasando mi vida...
...leyendo escritos sagrados día tras día.
Escritos sagrados...
Cómo me encantaría regresar a casa...
...a mi laguito azul...
...en un bosque de bambú.
Tengo bosques en Tsiang.
Tengo un jardín cerca de Kiu.
Ningún bosque podría ser más bello. Pero no lo volveré a ver.
Mi lago, rodeado de bambú...
Pero aquí permaneceré, hora tras hora, leyendo textos sagrados.
¡Si pudiera regresar a casa en Tsiang!
¡Si pudiera regresar a casa en Kiu!
Oh, ¡si todos pudiéramos regresar!
¡Oh patria! ¡Te desbordas con locos enamorados!
¿Recuerdas al príncipe de Samarkanda?
Vino a conquistarla y terminó decapitado.
¿Y el príncipe indio, Sagarika, que usaba campanitas como pendientes?
La cortejó y lo decapitaron.
¿Y el príncipe de Kirghiz? ¡Lo abrieron en dos!
¿Y el príncipe tártaro con la ballesta gigante?
¡Decapitado!
¡Despellejados, descuartizados y degollados!
¡Adiós, amor! ¡Adiós, futuro!
¡Adiós, dinastía de los cielos!
¡Y así cae China, y la dinastía celestial acaba por siempre!
¡Les prepararé la alcoba nupcial! ¡Una cama con cojines mullidos!
Guiaré a la pareja feliz y llevaré el farol.
Luego iremos al jardín y cantaremos al amor hasta el alba.
No hay mujer en China que sea inmune al poder del amor.
Puede que hasta la princesa de hielo llegue a sentir la llama del deseo.
Princesa, tu dominio es abarcador.
Pero en la alcoba nupcial yace aquel que rige tu corazón.
Cuando te rindas ante los besos apasionados...
...emergerá un murmullo en el jardín y todos los farolillos repicarán.
Entre suspiros y susurros, los pétalos brillarán con el rocío.
Gloria a aquel que conoce por fin los secretos del amor.
¡Gloria al amor, al amor triunfante...
que le aporta a China la paz que perdió!
Hemos estado soñando mientras el palacio se llena de gente.
¡Escuchen el pisar de sus zuecos en todas las escaleras!
¡Suenan las trompetas!
¡Y ahora vayamos a la enésima ejecución!
Mira a los sabios en procesión, abrumados con su solemne deber.
Selladas dentro de los pergaminos están las respuestas de los acertijos.
Aquí están Ping, Pong y Pang.
¡Que vivas mil años!
¡Aleluya, sumo emperador!
¡Gloria a ti!
Debo cumplir un terrible juramento.
Y defender el fatídico edicto.
Mi cetro está manchado con la sangre de víctimas jóvenes.
Que no se vierta más sangre. ¡Márchate, joven necio!
Hijo de los cielos, permíteme aceptar el desafío.
Déjame morir sin la carga de tu muerte, joven forastero.
Hijo de los cielos, permíteme aceptar el desafío.
No me pidas que mi palacio, mi pueblo, vuelva a ser testigo de ese horror.
Hijo de los cielos, reclamo mi derecho de probar mi suerte.
Forastero, la muerte te ha hechizado. ¡Que así sea!
¡Se decidirá tu destino!
¡Que puedas vivir mil años!
¡Gloria, sumo emperador!
¡Pueblo de Pekín!
¡Escuchen el edicto!
Turandot, la pura, se casará con el príncipe que descifre sus acertijos.
Si participa en la prueba y sale derrotado, ¡será decapitado!
Desde el desierto hasta el mar, mil voces suspiran un ruego ferviente.
Bella princesa, ¡ven a mí! ¡Deja que la primavera florezca!
En este palacio, en el pasado lejano...
se oyó un grito de angustia y desesperación.
Y ese mismo grito ha resonado a través del tiempo.
Y finalmente encontró refugio dentro de mi alma.
Fue la princesa Lo-u-Ling.
Mi serena y gentil antecesora...
reinaste con discreta alegría...
y pudiste resistir la tiranía.
Ahora vives en mí.
Entonces, como todos recuerdan, estalló la guerra, y con ella, el terror.
Nuestro reino fue conquistado.
Y Lo-u-Ling fue perseguida y fue violentamente capturada...
por un hombre como tú, igual que tú, un forastero...
la torturó y silenció su gentil voz para siempre.
A ustedes, los príncipes que llegan con toda su gloria, orgullosos, buscando más conquistas...
les caerá mi venganza por todo lo que ella sufrió.
¡Y por su grito agonizante cuando la sacrificaron!
¡Ningún hombre me hará suya!
¡No, nadie me hará suya!
El odio por el hombre que la mató arde eternamente en mi corazón.
¡Ningún hombre me poseerá!
¡La gloria de su orgullo y pureza...
vivirá en mí por siempre!
Cuídate de no jugar con la fortuna.
Tres veces contestarás. ¡Morirás solo una!
Tres veces contestaré. ¡Vivimos solo una vida!
¡Deja que el noble forastero enfrente tu desafío!
¡Ahora escucha y responde!
Entre las sombras de la noche emerge un fantasma brillante.
Abre sus alas y flota sobre los desgraciados del mundo.
Todos los mortales le llaman y todos los mortales le ruegan.
Desaparecerá al amanecer para renacer entre nosotros.
Cobra vida al caer la noche y muere cada mañana.
Sí, renace, jubiloso, y eleva mi alma a lo alto.
¡La esperanza es la respuesta!
Sí, la misma esperanza que siempre nos falla.
Arde como una llama y, sin embargo, no es fuego.
Ruge como la fiebre, y emerge en ti.
Algunas veces es lánguida, y puede helarse ante el peligro...
pero ante la promesa de la conquista, arde.
Su propia voz puede estremecerte.
Y como el ocaso, tiene un fulgor rojizo.
- ¡Piensa bien antes de contestar! - ¡Estás arriesgando tu vida!
¡Habla!
Es por amor.
Sí, poderosa princesa. Arde y luego vacila.
Eso es lo que tu mirada le hace...
a mi sangre.
¡Sé valiente!
¡Haz que se callen!
Escarcha que quema como el fuego, pero que se enfría a medida que la tocas.
Clara como el día, oscura como la noche. Para liberarte, debe esclavizarte.
¡Sin embargo, solo en esa esclavitud eres rey!
¡Valor, forastero! Tienes la cara pálida de terror.
Y temes que te han derrotado.
¡Dime, forastero! ¿Qué escarcha quema como el fuego?
Ahora te he ganado porque me has dejado ganar.
Tú eres la escarcha y yo te derretiré...
¡Turandot!
¡Gloria, gloria al vencedor!
La vida te sonríe.
La vida y el amor son tu recompensa.
¡Que nuestro emperador reine diez mil años!
¡Luz soberana de toda la creación!
Hijo del cielo, padre, ¡escúchame!
¡No entregues a tu hija en los brazos de este forastero!
El juramento que hice es sagrado.
Tu hija es sagrada.
No puedes dejar que me lleve como si yo fuera su esclava.
Tu hija también es sagrada.
Si me esclaviza, la vergüenza me matará.
¡No mires! No te burles de mi orgullo, forastero.
¡No me tendrás! ¡No!
El juramento es sagrado.
No, ¡aparta tu mirada! ¡No me tendrás!
Arriesgó su vida para ganarte. Ahora hay que recompensarlo.
¿Es ese tu deseo, oh forastero?
¿Te llevarías a tu novia a la fuerza?
¡No, no, princesa orgullosa y poderosa!
¡Quiero que ardas de amor!
Me hiciste tres acertijos. Adiviné los tres.
Solo un acertijo te pido a cambio.
No sabes mi nombre. Ese es el acertijo.
Dime mi nombre.
Si me lo indicas al amanecer, entonces moriré al amanecer.
Con la bendición del cielo...
mañana al amanecer, ¡te saludaré como a mi propio hijo!
Estaremos a tus pies, ¡luz soberana de toda la creación!
Que todos elogien tu sabiduría y tu piadoso corazón.
Acepta el amor que humildemente y con gusto te damos.
A ti prometemos nuestros corazones.
¡Que vivas mil años!
¡Aleluya, sumo emperador!
¡Gloria a ti!
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