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Fue hace mucho tiempo,
a veces no parece real.
He vuelto a la comodidad.
Arañas y copas de cristal,
calor, comida, un hogar.
Sin embargo, a veces, algunas mañanas,
me despierto al alba
con el frío de la noche polar penetrándome el cuerpo.
Nada,
ni siquiera el sol consigue calentarme.
¡Ninq!
Un macho enorme, ¿no?
Macho, sí, pequeño.
Perdido.
Cortar.
Park Avenue, ¿qué me dices de esto?
A nadie le pareció razonable que me arriesgara
para reunirme con mi marido Robert Peary
en su última expedición al Polo Norte.
Ya había recorrido estas tierras heladas con él.
Pero ahora sabía que lo conseguiría y debía estar a su lado.
Llegué a la isla de Ellesmere en junio.
Era demasiado tarde, ya se había ido con sus hombres
y con Henson, su mano derecha.
Debería esperar a que pase el invierno.
- Solo serán unos... - Solo serán seis meses aquí.
¿Pretende que espere aquí casi un año,
Sr. Trevor?
He venido para reunirme con el Sr. Peary
y volver aquí con él antes del invierno.
Dispongo de casi tres meses.
- Es más que suficiente. - Sí, pero esta vez es distinto.
Ha ido muy lejos, está...
Vive para ir cada vez más lejos, por eso están ustedes aquí.
Y ellos.
Saldremos hacia el norte
dentro de tres días.
Confío en que se encargará de todo.
Bien, me voy.
Si no hay nada más.
No, ya está.
Y ahora, capitán Spalding,
quiero enseñarle el precioso oso que he matado.
- Sí, me lo han contado. - Es una sensación indescriptible.
No tiene nada que ver con matar a una morsa.
Sra. Peary, Bram...
El Sr. Trevor
es impulsivo, pero tiene mucha experiencia en el Ártico.
¿Usted también?
Acompañé al Sr. Peary en su tercera expedición.
No era lejos de aquí.
Di a luz ala niña más bonita del mundo.
Ninguna mujer civilizada había alumbrado a esta latitud.
Una semana después,
mi marido se aventuró hacia el norte en busca del Polo.
Estuvo fuera
todo un año.
Desde entonces, en casi 16 años,
solo ha pasado 14 meses con nosotras en Washington.
No puedo permitirlo.
Este es el lugar perfecto para esperarle.
Unos cientos de kilómetros más al norte no cambiarán su plan.
Además,
allí solo encontrará una cabaña ruinosa
y el frío más intenso que se conoce.
Mucho peor que en su anterior viaje.
Es la última expedición de mi marido.
Su última oportunidad para alcanzar el sueño
que ha perseguido durante décadas.
Debo estar allí, cerca de él.
Porque si no,
nunca volverá.
Por favor.
Sabe que su marido nos matará si se lo permitimos.
Sí.
¿Dónde?
Es para Su Majestad.
- Déjalo ahí. - Sí.
¿Qué me empujó a seguir?
¿Qué me obligó a ir al Norte?
¿Qué era ese sueño que nos unía?
Debía estar cuando Robert clavase la bandera
en el punto central del globo terrestre
y se hiciera con el Polo Norte.
Cubríos.
¿Podéis cubriros?
¿Podéis cubriros?
Desde que nos casamos,
su amado Ártico había sido el corazón de nuestra unión.
Durante 23 años,
nuestro amor giró en torno a esas llanuras heladas.
El Polo Norte era lo más importante para nosotros.
Una y otra vez, mi marido el explorador
arriesgó su vida para alcanzar su sueño.
Guardaba este vino para una celebración
y no se me ocurre mejor ocasión
que agradecerles a todos el trato
tan exquisito que me han dado.
Estas últimas semanas he disfrutado mucho.
Caballeros, quisiera
proponer un brindis.
Por la historia,
que está a punto de cambiar
gracias al teniente Peary y a la valiosa ayuda de todos ustedes.
¡Por el Polo Norte!
¡Por el Polo!
- Delicioso, ¿verdad? - Excelente.
Queridísima Josephine,
puede que su marido esté solo a unos kilómetros de su objetivo.
Todas las naciones del mundo ansían lo que estamos a punto de lograr.
Nuestra bandera volverá a ondear
en «terra incognita».
Formar parte de este empeño
ha sido el mayor honor de mi larga vida.
Y quiero agradecerle a usted
y a estos valientes caballeros
su determinación y apoyo.
Sin embargo, como médico de la expedición...
- Doctor, lo sé. - Debo insistir, discúlpeme.
Regresé del norte el mes pasado,
del segundo campamento base de su marido.
Sé lo que le espera.
Como médico, debo decir que ahora mismo,
tal como ha señalado Lucius, nuestro amable benefactor,
y a punto de lograr nuestro objetivo
sin haber perdido una sola vida,
sería trágico exponer la suya, querida Josephine.
Fyodor, querido, no ha probado el pavo.
Doctor, al parecer ha olvidado que han muerto dos esquimales.
Hace tres meses.
Uno delante de usted, aquí, en Ellesmere.
Lo sé, Bram. Me refería a...
Sí, claro,
a blancos.
A miembros de la expedición, como usted.
Sí, pero
no creo que pueda llevarse a cabo una expedición sin esquimales.
Sin sus perros y sus conocimientos.
Desde luego.
Solo dejo claro
que también cuentan como vidas perdidas.
Desde luego, nadie lo pone en duda, Sr. Trevor.
¿No es así, Fyodor?
Creo que nuestro amigo, el Sr. Trevor, rendía un homenaje
a esa raza amable y fuerte que tanto nos ha ayudado
y sin la que...
Nos han ayudado, pero no ha sido gratis.
Lucius, puede que no le importe,
pero morir tampoco es gratis.
Hace
17 años que vengo aquí.
He perdido dos barcos.
Quince miembros de las expediciones nunca regresaron a casa.
Algunos buscaban dinero, otros fama,
otros tenían ambiciones científicas.
Y uno, por amor.
Pero ninguno,
e incluyo a los comensales de esta mesa,
ninguno vino sin conocer el peligro al que se enfrentaba.
Un brindis
por todos los que no regresaron.
Por su valentía
y el precio infinitamente alto que debieron pagar con sus vidas.
Por todos ellos.
¡Un alud!
¡Al suelo, al suelo!
Sra. Peary.
Adelante.
¿Necesita algo?
No, gracias, no.
Muy bien.
Saldremos a las cinco.
No salga de la tienda sin su rifle.
Estamos cerca de la costa, por aquí hay osos.
Lo sé.
No ha sido culpa mía.
La nieve es impredecible.
Los perros mueren a menudo.
Eso no cambiará nunca.
Es un buen guía, Bram.
Pero sigo sin entender porque vuelve aquí siempre.
Debo montar la otra tienda.
Con suerte, llegaremos al primer refugio mañana.
O a lo que queda.
Allí
estará un poco más cómoda.
- Buenas noches. - Buenas noches.
No pasa nada.
Ya está.
Ya está.
No puede estar enterrado aquí, no puede descansar así.
Lo sé.
No me gustaría estar enterrado así.
Quiero que se le entierre bajo piedras.
- Y una cruz. - ¿Una cruz?
Sí, una cruz.
Pero ¿sabemos si quería una cruz?
No nos contestará si le preguntamos, pero me basta con una cruz.
Algunos no quieren nada con Dios, incluso cuando están muertos.
Obedezca y hágalo.
Los esquimales le ayudarán.
No me hacen falta.
La pureza.
¿Cómo?
Me ha preguntado por qué vuelvo.
Es lo más puro.
Más que el mar,
que el cielo.
Efectivamente, es...
Es magnífico.
Me aleja de los seres humanos.
Me acerca a la nada.
Lo siento,
es demasiado místico para mí.
No tiene nada de místico, me temo.
Sencillamente, no me siento cómodo con la gente.
¿Y con ellos?
Ni con ellos.
Es su tierra.
Por eso
aquí también soy un extraño.
Buenas noches.
Bien, Sra. Peary.
Ya estamos.
Muy bien.
Odaq quiere regresar.
Le he dado mi cuchillo,
pero no sé cuánto aguantará.
Su falta de disciplina me exaspera, nadie va a regresar, vámonos.
¡Andando!
El estrecho
de Nares.
Estamos a 50 kilómetros de Groenlandia,
en la punta noreste.
Su marido se detuvo allí
camino del Norte.
Es muy peligroso,
se mueve, no es de fiar.
Creo que deberíamos refugiarnos en aquellas montañas.
Tenemos comida para diez días.
Esperaremos a que vuelva su marido.
Bajo ningún concepto, ¿por qué me detendría ahora?
Nares estaba aquí hace 30 años.
Mi marido ha estado aquí al menos tres veces.
Usted lo ha cruzado en otras ocasiones.
Nunca con el invierno tan cerca, es peligroso.
Odaq.
Odaq vuelve con familia.
Odaq cruza en kayak, no a pie.
Agua no amiga ahora.
Odaq, no cruzaremos.
Nos quedaremos aquí.
El tiempo es bueno, la caza también.
Quédatelo.
Es tuyo.
Gracias.
Ya lo ve,
entienden lo peligroso que es todo esto.
Su marido cruzó en canoa,
no tenemos canoas.
Enüendo.
El segundo campamento está al otro lado.
¿Verdad? - Así es.
Bien, cruzaremos usted y yo
con ocho perros y comida para cinco días, lo lograremos.
Saldremos mañana, monte el campamento.
- Le he explicado por qué no podemos... - ¡Iré sola!
Prepare un trineo ligero y seis perros, Dios me ayudará.
Mire a su alrededor, por el amor de su Dios.
¿No lo ve'?
¿No lo siente?
Es una intrusión espantosa.
No dictamos las normas aquí.
La naturaleza dicta las normas
y debemos aceptarlas.
Estos hombres no tienen dioses, pero tienen esto.
- Y puede más que cualquier dios. - No lo hago por Dios.
Lo hago por el teniente Peary.
Usted le juró lealtad, y también a mí.
Su propósito es más grande que los esquimales y la naturaleza.
Es el propósito de toda la humanidad, por eso somos superiores.
Volver atrás es decir que no significa nada.
Debo estar allí, con él.
Siempre se debe acabar lo que se empieza,
y acabaré esto.
Bram y yo seguimos adelante con valentía y esperanza.
Sabía que Robert me esperaba al otro lado del mar de hielo
con su mirada brillante, los brazos abiertos.
Esos brazos que eran mi brújula.
Mi auténtico Norte.
Debemos parar.
Hay que refugiarse.
La niebla nos engullirá.
No puedo seguir.
No puedo.
¡Pieles, pieles!
¡Rápido!
Lo logramos.
Estamos al otro lado, lo logramos.
Bram, lo logramos.
¿Qué?
- Cave mi tumba, Josephine. - No.
No quiero
que me devoren los perros salvajes.
Josephine.
Sin cruz.
Sin cruz.
Amigo.
Amigo Bram.
En nombre de Bram, gracias, Ninq.
- Gracias. - Está bien, de nada.
Gracias.
¡Robert!
¡Robert!
¡Robert!
¿Frand Nashtell?
Hola, Frand.
Despierte.
¿Dónde está el teniente Peary?
Tan blanca...
Tan
hermosa...
Pero, Frand...
Soy yo, Josephine Peary.
¿Qué ha pasado?
¿He vuelto a casa?
¿Eres tú, Ingrid?
No te veo claramente.
Morirá si no le ve un médico.
No debería estar aquí.
Tendría que estar con su marido en el Norte.
- En el Polo. - Ya no tiene importancia.
¿Y qué la tiene?
Sacarle de aquí.
Me abandonó
como a uno de SUS ASQUEROSOS perros.
Conseguí llegar hasta aquí
perdiendo trozos de mi cuerpo en el camino.
Ya no le era útil.
Llevo
dos años meando sangre en este maldito lugar
trabajando solo para él.
Se me congelaron las manos.
Me...
Me dio
un cuchillo,
aceite de foca, un poco de carne
y me dijo: «Regresa».
«Regresa».
Casi estábamos.
El teniente hizo lo que debía hacer.
Mañana volverá a Ellesmere en mi trineo con Ninq.
Ahora duerma.
Descanse.
Sí, pero
¿qué será de mí?
¿Quién me querrá ahora?
Cuente lo que ha visto,
lo que ha hecho.
Le querrán, le envidiarán.
Empezará una nueva vida.
¿Quién la querrá a usted, Sra. Peary?
Nombre es Allaka.
¿Mujer? ¿Hombre?
Allaka mujer.
También mujer.
Sí.
Me lanzó un trozo de carne
y me abandonó como a un perro
en medio de ese espantoso océano helado.
Una vez en Ellesmere, dile al capitán Spalding
que no zarpe hasta que lleguemos mi marido y yo,
sea cuando sea.
Josephine vuelve al barco ahora
con enfermo.
Esperaré a mi marido, volveré con él y sus hombres.
Sol duerme.
Su marido es oso blanco.
Josephine no es oso blanco.
Josephine muere aquí.
Bram oso blanco.
Bram muerto, Josephine muere aquí también.
Mi marido, el oso blanco, está de camino, ya no tardará.
Adiós, Ninq, gracias.
Muerte viene
cuando sol duerme.
¿Adónde...?
¿Adónde van?
Regresan a su tierra.
No caza aquí.
Deben esperar al grupo de mi marido.
Puede que no vuelvan, Sra. Peary.
Ya es tarde.
Ha llegado demasiado tarde.
Su marido
ha perdido el juicio.
- Solo le queda el negro Henson. - Adiós, Sr. Nashtell.
Espero que sobreviva, lo digo de corazón.
Adiós.
Esa noche, una extraña paz se apoderó de mí
mientras me invadía mi amor por Robert.
Le sentí muy cerca de mí en la cabaña.
Podía oler su piel en las tablas del camastro,
notaba sus manos en mi piel, tumbada en la madera.
Recé para que su presencia llenara mi sueño.
¿Oye?
¿Hay alguien?
¿Oye?
No hay viaje que no sea peligroso.
Si no, no sería un viaje.
Ahora ya lo sabes.
Así son las cosas si quieres ser viajero.
No volverás a volar hacia el Sur.
No.
No volverás a volar.
Ni siquiera tenías plumas bonitas.
Eras tú.
- Allaka. - Sí.
Eso ya lo sé.
- ¿No te has ido con tus padres? - Esta mujer espera aquí.
¿«Mattak» buena?
- ¿Cómo? - Grasa de ballena.
La verdad, no sabría qué hacer con ella.
Pero gracias.
Tengo trabajo.
Dientes fuertes, ojos rápidos.
Sí.
No creo que tus dientes me puedan ayudar, además,
quiero estar sola.
¿Qué es sola?
Yo me voy, tú te quedas.
Yo sola, tú sola.
¿Allaka sola?
Por Dios.
Adiós.
¿Mujer?
¡Sí mujer, mujer!
Teniente Peary,
sabes que no me gusta esperar con la cena puesta.
Bien, ya está dicho.
¿Por qué puñetas sonríen siempre?
Sonríen, sonríen.
Padre caza, madre hace, Allaka da.
Gracias.
Esos «kamiit» muy feos.
Las botas están gastadas, no son feas.
¿Gastadas?
Viejas.
Viejas, sí.
Y feas.
Vaya.
Debes marcharte.
Tengo frío y estoy cansada.
Esta mujer calienta pies, manos, cara.
Hoy no frío.
Pronto muy frío.
- Pronto sol duerme. - Sí, lo sé.
Pero me habré ido para entonces.
También deberías irte al Sur.
- Mañana, pronto. - Allaka espera.
¿Qué espera Allaka?
- Hombre. - Muy bien.
¿Cazador? - Mal cazador.
Hombre camina.
Hombre mira fin del mundo, valiente valiente.
Hombre de esta mujer.
«Piulerhuaq».
Peary su nombre.
¿Tu hombre es blanco?
¿«Qadlunaaq»? No.
Sí.
Agua blanca en invierno.
Peary, musgo.
Verde.
Vete, esta es mi casa, vete ya.
Buena casa.
Casa de Peary.
¿Mujer tiene nombre?
Josephine, ¡Josephine Peary!
¿Gente del mar siempre tiene mismo nombre?
¡Vete, vete ahora mismo, vete!
Allaka ayuda mujer Josephine mañana.
¿Qué haces aquí?
Esta mujer da calor a Josephine.
Sí.
¿Fuiste a por mí?
Sol sale de buen humor.
Josephine estaba dormida en frío.
¿Qué le ha pasado a mi pelo?
Pelo bonito.
Color de la mañana.
Esta mujer corta.
Pelo quería vivir en suelo.
¿Pero qué diablos...?
¡Comida!
Calienta a Josephine.
«Mattak».
Tengo comida, mi comida.
Déjame tranquila.
¿Cuándo volverá?
El hombre Peary, ¿cuándo volverá?
Esta mujer no sabe.
Espera mucho tiempo.
Ya no lo aguanto más.
Él siempre vuelve.
Sí.
Él siempre vuelve.
No hay mucho carbón.
No lo hay.
«Iherit».
Qujanaq.
¿Sabes lo que es?
Música.
Peary me enseña.
Esta comida es para agradecerte lo que hiciste por mí.
Esta cena es para ti, Allaka.
¿Sabes lo que es esto?
Allaka ve antes.
Bien.
Hoy aprenderás a usarlo.
Tenedor .
Tenedor .
”Tenedo
Casi.
Bien, se sostiene así.
Es un regalo, Allaka.
Un regalo mío para ti, come.
Sí, y usa el tenedor.
Muy bien.
Vino.
¿Lo has probado?
Te gustará.
Verás, Allaka,
vives aquí.
Es una tierra preciosa, como tú.
Pero de donde somos,
las cosas tienen...
¿Cómo te lo diría?
Tienen dueño.
Pertenecen a alguien.
Ese bonito pelo te pertenece.
Pertenecer a alguien da sentido a las cosas.
Si no, ¿qué razón de ser tendrían?
Las personas también.
Se sienten mejor si pertenecen a alguien.
Aquí, muchas personas.
Están
en morsa.
En zorro.
En oso, personas.
- Hombres, mujeres. - Come, Allaka, es para ti.
Volverá pronto.
- ¿Hombre Peary? - Mi hombre.
Desde hace veinte años, sí.
Robert E. Peary, mi marido.
¿Carne?
Carne.
Peary hombre fuerte.
Allaka, mirame.
Lo que ves aquí,
lo que comes, forma parte de mi mundo.
Es muy distinto del tuyo.
Mi marido también es parte de ese mundo.
Mundo muy grande.
Cada alma es mundo.
Peary volverá al mar conmigo.
No volverá aquí, soy su esposa, tú eres distinta.
Creo que lo entiendes.
Peary muchas veces aquí.
Peary no habla «inuinnaqtun».
Allaka solo un verano con Peary.
Esta mujer habla idioma del mar.
Allaka igual mundo que Peary.
Calienta cuerpo, cabeza Peary muchas veces.
Y ríen juntos.
Mundo es así.
Personas ayudan a personas.
No lo entiendes.
¡No lo entiendes!
Esta mujer joven,
pero esta mujer entiende muy bien.
¿Allaka rechaza el vino?
Tengo regalos para ti y los tuyos.
De otro mundo.
Como mi ropa y los cuchillos.
Mírame, Allaka.
¡Mírame!
Mañana cogerás mis regalos
y volverás con los tuyos, mañana.
No puedes estar en nuestro mundo.
Es mi mundo, no debes estar en mi mundo.
¡Mira a tu alrededor!
¡Es obvio!
Allaka no puede.
No siente dedos.
Vaya, ahora se duerme.
Calor.
Los regalos están en el iglú.
- Prepárate para marcharte. - Calor malo, Josephine.
Agua.
Bebé llega pronto.
Lo veo.
¿Por qué no me lo dijiste?
Esta mujer pensó
Josephine ve
y huele.
No.
No... No había notado nada.
¿Qué haces aquí?
¡Robert!
¡Robert!
¡Robert, cariño!
¿Has vuelto?
¡Robert!
¡Furcia asquerosa!
¡Está ahí!
Josephine miedo por hombre blanco,
pero hombre blanco hace iglú en Norte.
Espera que pasa invierno.
No puede avanzar más.
¿Cómo lo sabes?
Esta mujer sabe porque ella hace eso si es hombre.
Allaka.
Allaka, ven aquí.
- Día brillante, bueno. - No podemos esperar.
Peary no volverá antes del invierno, estamos solas.
Solas todo el invierno, moriremos esperando.
Sol se va.
- Quedarse mala idea. - Eso mismo digo yo.
Mala idea.
Debemos irnos enseguida, ¿de acuerdo?
Irse ahora es muy malo.
Muy lejos.
Aquí morimos en casa.
- O vivimos. - ¿Morimos en casa?
¡No es mi casa, maldita sea!
- Esta mujer sabe, sí. - Esperar aquí es como suicidarse.
¡Allaka, despierta, por favor!
Debemos irnos, tenemos unos días.
- Muy tarde. - Sí, podemos.
Ya muy tarde cuando Josephine llega.
Ahora no posible.
Por favor, Allaka, por favor.
Josephine, cazar es buena idea.
Cazar.
Cazar.
¡Si!
«Kaperdlak».
Último día sol despierto.
No duraremos medio invierno.
Persona pequeña no vive noche para siempre.
Persona pequeña ve luz.
Ve sol.
Josephine quiere ver también.
Nadie quiere la noche.
SEGUNDA SEMANA DEL INVIERNO POLAR
Es repugnante.
Comida buena.
Come crudo.
La mitad para Josephine.
Hombre Peary no come carne cruda.
No hace falta que le nombres en cada conversación.
Solo eres otra piedra en el camino.
No entiendo muchas palabras,
pero veo ojos.
Ojos malos.
Como la noche.
Esta mujer no entiende por que ella mira a Allaka así.
No entiendes muchas cosas.
Muchas.
Pero otras, sí.
Personas no entienden mundo.
Solo entienden personas.
Qué preciosidad.
¿Te gusta?
Sí.
El diseñador era
de los mejores de Nueva York.
«Te viste tan bien
como el rocío a la mañana», me dijo una vez.
Robert no me lo ha visto puesto.
¿Josephine estar con otros hombres?
Nunca,no.
Allaka nunca.
¿Por qué él?
Peary pide.
«Cachorra, calienta mi cama».
Allaka sin persona.
Peary sin persona.
«Cachorra,
calienta mi cama».
¿Sabes lo que es el amor?
Sí.
Come con persona cuando no está.
Duerme con persona cuando no está.
Ríe con persona cuando no está.
«Aihaggut».
¿Eso haces?
Sí.
¿Y Josephine?
Yo también.
Comida buena.
Come cruda.
- Josephine. - Estoy cansada.
Quiero dormir.
SEXTA SEMANA DEL INVIERNO POLAR
Allaka hombre ahora.
Josephine mujer enferma.
Pronto
Allaka tiene persona pequeña.
Josephine y Allaka
cuidarán juntas.
DÉCIMA SEMANA DEL INVIERNO POLAR
No más madera fuera.
Quemaremos la cabaña
poco a poco.
Come carne cruda.
Creía que se había acabado la carne de morsa.
Joss come perro.
«Joss come perro».
Nunca pensé que oiría semejante frase.
Park Avenue,
¿qué te parece?
Marie.
Marie Ahnighito.
Es el nombre de mi hija.
Los tuyos la llamaron «el bebé de la nieve».
Porque su piel era muy blanca.
Cuando se enteraron de que había nacido,
vinieron de todas partes.
Me trajeron regalos
hechos de marfil
y hueso.
Marie Ahnighito.
Casi no he pensado en ella.
Mi persona pequeña va a nacer pronto.
Nadie vendrá a ver.
Nada de regalos.
Solo hambre
y mucho miedo.
Te ayudaré.
Estaré contigo.
Josephine no madre.
Hombre Peary no padre.
Allaka no entiende
qué buscan personas si personas tienen todo.
Allaka.
Espera.
- Iglú peligroso. - Es más peligroso fuera.
Descansa.
Descansa.
Creo que podemos salir.
No oigo nada.
Tormenta se ha ido.
¿Tienes cerillas?
En cabaña.
Espera aquí.
Está muy duro.
La nieve está helada, estamos...
Lo siento.
Lo siento, Allaka.
Estamos enterradas.
¿Qué haremos?
Lo siento.
Persona pequeña sale hoy.
Josephine.
El cielo es salida.
El cielo, arriba.
DECIMOCUARTA SEMANA DEL INVIERNO POLAR
No puedes salir del iglú.
Tu leche es demasiado valiosa.
Yo me encargo de todo.
Tchikua.
Tendré más suerte mañana.
- Sí, mañana. - Mañana.
Perro buen amigo mucho tiempo.
Josephine.
Come.
La piel
también es comida.
Tú no piensa.
Come, Josephine.
Come.
No quiero.
Por favor, come.
Josephine.
DECIMOCTAVA SEMANA DEL INVIERNO POLAR
Lejanos ladridos de perros.
El deslizar de un trineo en la nieve.
No podía ser.
Y, de pronto, Matthew Henson estaba en el iglú.
Henson,
que había acompañado a Robert en todas sus expediciones.
Sra. Peary.
Soy YO-
Henson.
¿Noche Henson?
He venido a sacarla de aquí.
Hay carne de foca
en el trineo.
Venga, ahora.
Ahora.
Comida...
¿Es usted?
El Polo, señora, lo logramos.
Plantamos la bandera.
El Polo...
¿Dónde está mi marido?
De camino a Ellesmere, señora.
Encontramos a Ninq
muy enfermo entre las rocas, cerca del estrecho de Nares.
Nos dijo que estaba aquí.
¿Robert está vivo?
Ninq murió al día siguiente de encontrarle.
Cogí tres perros y algo de carne.
Debemos irnos.
El viaje será largo.
Los vientos del Sur van a llegar, son feroces, no podremos viajar.
Comida
para el bebé y su madre.
El viaje es muy duro, la necesitamos.
No, comida.
El niño...
¿Cuántos...?
¿Cuántos días hemos dormido?
¿Cómo ha podido ser?
Henson trae comida.
Tchikua duerme
hasta que sol se despierta.
Tchikua duerme
hasta que sol se despierta.
Tchikua duerme
hasta que sol se despierta.
Los perros no durarán mucho.
Se comerán entre sí y llegarán los vientos.
Debemos irnos, Sra. Peary.
Se lo ruego.
Moriremos.
Allaka.
Debemos irnos.
No lo entiende, no hay bastante comida
ni sitio en el trineo para todos.
Lo siento.
Los tres no sobreviviremos.
Es imposible.
No me marcho.
Su marido la espera en Ellesmere.
Lo logró.
Hizo realidad su sueño.
Y ahora...
Ahora usted también lo ha logrado.
El Polo.
¿Cómo era?
No volverá.
Está enterrando al niño.
- Viene con nosotros. - Es imposible, señora.
Es ella o usted.
Y no me marcharé sin usted.
Allaka, ven.
Adiós, Josephine Peary.
- Señora, por favor. - ¡No!
. “¡No!
Por favor.
¡Allaka!
¡Allaka!
Allaka...
Tchikua,
«hijo de dos madres».
Así le llamó Allaka la noche que nació.
Todo era noche.
Tchikua nunca vio el sol.
Allaka jamás volvió a verlo.
No he vuelto a pronunciar su nombre,
pero llevo su secreto en mi alma.
Sigue conmigo cada día.
Allaka.
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