All language subtitles for Top Secret Affair (H.C. Potter, 1957).spanish

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Original subtitles

INTRIGA FEMENINA

- ¡Que alguien conteste, por Dios! - ¿Por qué no contestas tú?

Sé lo que me van a decir y me asusta.

- ¿Diga? - La Señorita Peale ha llegado.

Se pondrá furiosa.

No sé qué hago aquí Es tu revista. Eres el redactor Jefe.

Exacto, yo debería estar en el laboratorio revelando mis fotos.

Tranquilos, dijo que todos debíamos estar aquí.

- ¿Sí? - Ha entrado en el ascensor.

¡Las pastillas!

- ¿Dónde están? - Toma, una de las mías.

- ¿Para qué son? - Son de mi perro, tiene sarna.

- Ha llegado. - Alerta roja. Está aquí.

¿Por qué no puedo estar 15 días fuera sin que todo se derrumbe?

- Dottie: La verdad es... - ¡Para! New's World publicó...

que Ranbum sería nombrado presidente

de la comisión internacional de la junta atómica. Mirad.

Toda la Junta con él.

Tu proyecto favorito. La comisión internacional de la junta atómica.

Muy bien, que uno de vosotros me diga lo que pasó.

- No lo consiguió. - No seas gracioso.

Trabajé como una negra por el nombramiento de Ranbum.

¿Sabes cuántas fiestas organicé?

Ríos de alcohol y toneladas de caviar.

Tengo agujetas en la mano de tanto saludar.

Con todo eso voy a parece una tonta. Se lo prometí

El presidente rompió tu promesa.

Ranburn es un buen ciudadano.

Un industrial de primera y un gran filántropo.

Además era el mejor amigo de mi padre.

¿A quién se lo dieron?

Pues verás Dottie, no te va a gustar.

- Al ejercito. - ¿Al ejercito?

¿Le han dado el cargo al ejercito?

En Washington se han vuelto locos. Este no es trabajo para un militar.

Tranquila, Dottie.

Para este trabajo hace falta un ejecutivo, un hombre

que construya fabricas, reactores... al final nos tacharán de belicistas.

No podemos hacer nada.

Esta comisión fue idea mía. Nació en esta mesa.

- No se lo permitiré. - Está prácticamente hecho.

Lo único que necesitan es la aprobación del senado.

¿Cómo es que estás tan seguro?

No votarán en contra de un general.

- ¿Qué general? - El general Melville A. Goodwin.

¿Calzones de hierro Goodwin?

¡Eso es increíble! Lo tengo que evitar.

Vamos, Dottie, no te pongas así. Está limpio.

- Es un héroe perfecto. - Quizá.

Dejemos de hablar y actuemos ya.

Me lo temía: este es nuestro informe.

- ¿A ver? - He reunido en noticiario todo

lo que tenemos sobre él. Está todo listo.

Muy bien, lo leerá. ¡Maynard, Lolzie! Sentaos.

- Joe, ¿tiene la película? - Por supuesto.

- Empiece cuando quiera. - Maynard, estoy ocupada.

Lo que usted diga.

Telefonista, no pase llamadas.

Segunda Guerra mundial entrenamiento de tanques.

La división armada, Hoja Plateada,

se entrena en una zona de maniobras sin revelar.

Nuestro hombre.

Es como un niño con una pistola.

LA CASA BLANCA El presidente condecora a los héroes.

El Presidente condecora a los héroes de la campaña del norte de África.

El General de brigada Melville Goodwin

recibe la Cruz de Servicios Distinguidos.

Mira como le hace la pelota al presidente. Seguro que ni le votó.

La división armada en Corea.

Bajo fuego real, el General Goodwin, enemigo de la publicidad,

saluda al cámara de New's Worid.

¿Sí? ¡vuelve a meterte en ese tanque, antipático!

Regreso del más allá.

El General Goodwin, que quedó aislado en las líneas enemigas durante 22 días.

Regresa en helicóptero después de haber escapado milagrosamente.

Vaya, esto no está mal.

Zona de pruebas de Nevada.

Las tropas expuestas a la explosión atómica.

Los soldados esperan la bomba.

¿Es posible que las tropas sobrevivan a una explosión atómica?

¡Pues vaya un héroe!

El Capitán Goodwin, habla a sus hombres de los efectos de la bomba.

Habéis estado más cerca que ningún otro americano.

Sin embargo, ninguno ha sido expuesto a una cantidad peligrosa de radiación.

Llamaré.

¿Cómo se va a convertir en un hombre de estado?

Phil. Que Archie Sebello se ocupe de esto.

No puede atacar al ejercito.

¿Por qué no? ¿Acaso vivimos de ellos?

No, pero al público...

No se meta en esto, Hadley.

Phil. Llama al Pentágono. Pregunta por el General Grimshaw.

Y dile que nos gustaría publicar un reportaje sobre Goodwin.

Verás, no va a ser nada fácil desacreditar a ese personaje.

Él lo hará por nosotros.

Justo con esa bocaza que tiene.

Prepara una entrevista personal con algunas buenas preguntas.

¿Dónde está ahora?

Regresó de Oriente. Mañana llegará a Washington.

Llévalo a mi casa a pasar el fin de semana.

- ¿Por qué crees que irá? - Tenemos el cebo justo.

Una historia en portada.

Al ejercito le gusta la publicidad y le dirán que vaya.

¡Cállate!

Es usted muy amable señor Bentley.

Estamos encantados de colaborar con ustedes para esa historia.

El General Goodwin llegará mañana de Oriente.

Hemos inmediatamente hasta Long Island.

Adiós.

¿Diga Señor?

Póngame con el Coronel Gooch.

Sí, Señor.

- ¿Diga? - Le llama el General Grimshaw.

Al habla el Coronel Gooch.

Sí, Señor. Sí. ¿Yo?

Podría salir inmediatamente.

Dorothy Peale, General Goodwin.

Y recuerde Gooch, este reportaje tiene que ser favorable.

No se preocupe por nada. Yo me haré cargo. Sí, Señor.

Los recortes de la exposición canina.

Hágalo, Ferguson.

¿Mansión Peale, Long Island, el General Goodwin y yo?

Un encargo difícil. Ferguson.

El trabajo de un Oficial de información, es duro.

- Buenas tardes. - Buenas tardes, Señor.

La Señorita está en la biblioteca.

Gracias.

Muy bien, Eduard. Cuélguelo.

- Pasa. - Hemos traído unos detalles.

Por aquí, Lotzie.

Me ha costado un poco quitarle esta bandera al ejercito.

Estos son los colores de la división

bajo los cuales luchó nuestro héroe.

¿Dónde lo ponemos?

Allí mismo.

Muy dinámico.

Bienvenido al club de los oficiales.

¿No temes que esa gente se dé cuenta de todo?

Claro que no. Normalmente los recibe una banda de música.

- Lotzie. - ¿Sí?

Le sacarás fotos desde todos los ángulos.

Y cuando no se dé cuenta. ¿Dónde está la cámara?

Aquí, mire. Me saqué dos fotos a mí mismo y no me di cuenta.

Estupendo. Comprueba la grabadora que está en mi mesa. Por favor.

- Por supuesto. - Lo grabaré todo.

¿Y tú qué has conseguido reunir?

Nuestro hombre de Washington, vino con una refrescante ocupación del General.

Mujeres.

- ¿Tiene una novia? - ¿Una?

Las tiene en racimos como las uvas.

Señorita Tina Rovolo, en Nápoles hace dos años.

Fraulein Folstain, el año pasado en Berlín.

Y la Señorita Sutsiyama en Tokio, ahora.

Rovola, Folstain y Sutsiyama.

Una buena retaguardia. ¿Qué más?

Se construyó en Formosa un palacio por valor de 40.000 dólares.

- Con dinero del ejercito. - ¡Vaya con el ladrón.

Estupendo.

Sí, eso está bien. Porque si vas a ahorcar a alguien,

es agradable saber que es culpable de algún delito.

Señorita Peale. Han llegado el Coronel Gooch y el Sargento Cruger.

Ahora mismo voy.

La avanzadilla. Muy pronto la caballería.

Es un rostro muy interesante Una mandíbula fuerte.

Eso se lo dan con el uniforme.

Esta gente es toda igual. Niños crecidos.

Cogen un cigarro y esperan a que alguien se lo encienda.

Carecen de educación y tienen un Sargento

que sopla en la sopa para que se enfríe.

Hola: ¿cómo está? Homer Gooch, de información.

Me encargo de esta operación. Mis saludos y felicitaciones.

¿Cómo está?

El General Grimshaw me pidió que les diera las gracias por el reportaje.

- Una idea de primera. - Es un placer.

¿Este es el equipaje del General?

- Sí, Señora. - Eduard, llévelas arriba.

- Sí, Señora. - Disculpe, pero primero tenemos

que registrarlo todo. - Pura rutina.

- Todo es cómodo y limpio. - Me lo imagino.

Los siento. Esto debe ser parte de su trabajo, ¿verdad?

- Eso es. - Eso es.

¿Quieren acompañarme?

Mírala, la hermosa Borgia.

¿Tendré algún problema? Como todavía no soy americano.

New's Worid se ocupa de todo.

Esta habitación se comunica con las suyas.

Un gusto excelente Señorita Peale. Excelente.

- ¿Ocurre algo? - ¿Hay ventana?

Sí, aquí mismo.

¿Va a pasar revista a las tropas?

El aire fresco es esencial para los ejercicios de respiración.

Absolutamente esencial.

Aquí no hay ducha.

- Eso es importante. - Lo lamento muchísimo.

- ¿No podría usar la suya? - Espero que no le importe.

Podría usar la mía, pero está más lejos.

- ¿Cómodo? - Demasiado blando.

- Parecen gachas. - Claro... calzones de hierro.

Pondré unas tablas debajo del colchón.

¿Mando subir las maletas?

De acuerdo.

Gracias.

Es usted muy amable. Estoy seguro de que todos estaremos cómodos.

¿Cuándo llegará el general?

Ha tenido que quedarse en Washington. Para una reunión importante.

Llegará a las diez en punto.

Espero que esta casa esté a la altura de las circunstancias.

- Buenas noches. - A sus ordenes.

No sabía que la cena fuera de etiqueta.

¿No era un fin de semana informal?

¿Quiere darme sus cosas señor?

Un tonto en la alta sociedad. Ese soy yo. Chúpate esa.

Buenas noches, general. Soy Dorothy Peale.

- Buenas noches. - Bienvenido.

- Hermosa casa, sí señor. - ¿Pasamos a la biblioteca?

Claro.

Señores, el General Melville Goodwin. Nuestro héroe.

- ¿Qué tal? - Phil Bentley y Laszlo Kovach.

Encantado.

Permítame, general.

¿Dónde está Gooch?

- Hablando por teléfono... - Phil, una copa para el...

Kruger me la traerá.

Venga y siéntese, no sabe cuánto deseaba que viniera.

Es como si de repente llegara a formar parte de la historia.

Es usted encantadora.

¿De dónde ha sacado esta porquería?

Es una de mis posesiones preferidas General.

Lo compré hace tres años.

No es usted un extraño aquí. Lleva colgado mucho tiempo.

Por nuestro invitado de honor.

Permítame revocar su brindis. Por nuestra anfitriona.

Qué amable.

¿Qué es eso?

- ¿Se acuerda? - Sí, Señor.

Bueno, Sargento, puede irse. Bien, dispare.

- ¿Cómo? - La entrevista.

- ¿Ahora? - He venido para eso.

Pues adelante con la entrevista.

Has oído lo que ha dicho Bentley. Adelante con la entrevista.

Sí, bueno. Podríamos empezar con esta pregunta.

En su opinión. ¿Cuál es el papel de un Oficial en tiempos de paz?

El papel de un Oficial en tiempos de paz, es morirse.

Seguro que usted opina que un buen soldado

puede ser un buen diplomático.

Lo que hace un buen diplomático, lo hace un buen soldado. Ganar.

Eso es muy interesante General. Pero, para justificar la guerra

Clausewiiz dijo que la guerra es una extensión de la diplomacia.

Si lo damos por hecho, ¿diría usted que la diplomacia,

es el principio de la guerra?

Cuando haga una pregunta asegúrese de que es buena.

Clausewiiz jamás justificó la guerra como un fin.

Lo que estableció es el punto de vista con el cual se ve la guerra

como la continuación de la política con otros medios.

Lea el libro y entienda bien los hechos.

¿Qué es esto? ¿Una especie de juego?

Es una tabla de bongo. ¿Lo ha intentado alguna vez?

- No puedo decir que sí. - Phil enséñale cómo hacerlo.

Sí.

Tiene que cogerle el truco. A mí no se me da muy bien.

Lotzie, ¿quieres echarme una mano?

Ya está, tenemos que...

Tiene que mantenerse en equilibrio.

Bueno, al menos esa es la idea.

Te toca, Lotzie.

Ya sabe lo mal que se me da esta cosa.

Allá va Lotzie Es gracioso ¿verdad?

Vamos...

Cada vez lo hago peor.

¿Le gustaría intentarlo? Adelante, pruébelo.

Creo que ya sé cómo funciona. Bueno, ¿quiere guardarme la copa?

Desde luego.

Debe ser cuestión de distribuir el peso por igual

y luego usar bien los músculos abdominales.

- Ahora deme la copa. - Claro.

En Cobe tienen una cosa parecida a esto.

Solo hay que sujetarse con las manos. Es algo mas difícil.

¿Cuál es el récord de la casa?

El récord esta en un minuto y 45 segundos.

Cronométreme, intentaré batirlo.

Adelante.

Bien estoy dispuesto a contestar a sus preguntas.

- ¿Pero cómo? - Yo empiezo.

Me han dicho que acaba de regresar de oriente.

- ¿Cómo viven por allí? - Bastante mal.

¿De verdad?

Pero usted tiene un Cuartel muy rebuscado.

¿Se refiere al palacio que encargué en Formosa?

Sí, háblenos de él, ¿quiere?

Le costó al ejercito 40 mil y ahorró un millón.

¿Qué hacen, alquilar habitaciones?

No, es un palacio sin dormitorios.

No es más que una serie de salas y salones

para que los enemigos se queden impresionados con el gobierno americano.

Es una especie de estrategia.

A petición del Pentágono.

- Gracias por aclararlo. - Se lo debía.

Ya lleva un minuto y medio.

Volviendo al primer tema.

Parece que la mayoría de los militares consideran la paz

como un intermedio entre las guerras.

¿Y usted?

A veces la paz puede ser muy peligrosa.

Parece uno casi desee una guerra buena y sincera para seguir adelante.

Tengo buenos recuerdos de la guerra.

Al decir eso, el general no lamenta que la guerra haya acabado.

¿Es así?

¿Me pregunta si siento que haya terminado la guerra?

- El General no ha afirmado eso. - Tranquilo, Gooch.

El cuerpo de bomberos compra novedades para entrenar a los chicos.

Pero eso no significa que ellos quieran fuegos o quieran prenderlos.

Tiempo. Dos minutos 50 segundos.

Enhorabuena, ha establecido el récord.

Seguiré con esto para lograr un récord que merezca la pena.

Le otorgo el campeonato de bongo.

Más vale que lo dejemos. Se hace tarde para todos.

¿Seguimos mañana por la mañana?

- ¿A las siete en punto? - ¿A las siete de la mañana?

A las diez sería más razonable. Después de todo, somos civiles.

A las diez en punto. Bien.

- ¿Dónde está mi habitación? - Por aquí, Señor.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Señores. - General.

Vaya con el Scout crecidito.

No fue una equivocación cuando le hicieron General.

¿Qué te ha pareado el numerito de la bandera?

Bastante emocionante.

Me pregunto si sospecha algo. No... demasiado tonto.

Dejemos de engañarnos. El General no es tonto.

Sorteó todas las trampas que le pusimos, como un bailarín.

¿Has sacado alguna foto con el bongo?

Dottie, ¿crees que esto es un reloj?

Buen chico. Lo que necesitamos,

es algo en su contra.

Aquí hay algo que puede molestar.

Ha sido recomendado para la medalla de honor del Congreso solo una vez.

Era muy blanda, le dije al Sargento Kruger que la reforzara.

Está bien.

No me importa confesarle que cuando me dijeron

que tenía que acompañarle me preocupé un poco.

El trabajo de un oficial del departamento de información, es duro.

Pero ahora me siento muy tranquilo.

Creo que la Señorita Peale, va ha hacer un reportaje estupendo.

Grimshaw estará encantado.

- Esa mujer no va a tomar el pelo. - ¿Qué quiere decir?

Mi retrato,

no lleva en esa pared más de quince minutos.

¿De verdad? Es increíble.

Gooch, su trabajo es de información. No de inteligencia.

Había un reborde alrededor de ese cuadro.

Es usted muy listo y muy alarmante.

No hay que olvidar que estamos en territorio enemigo.

Estamos entre civiles. Y hay una muy atractiva.

Gooch, en este mundo solo hay dos tipos de mujeres.

Las madres y las otras.

Y yo a ésta ya la tengo clasificada.

No te preocupes tanto.

En este mundo solo hay dos clases de hombres.

Y los conozco bien.

Cinco, seis. Un, dos, tres, cuatro, cinco seis...

Muy bien, General. Listo para los saltos.

Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis...

Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis...

39, 40, 41, 42...

Hola.

Lo siento, no quería interrumpirle.

49, 50.

Buenos días.

¿Pasa por esta tortura todas las mañanas?

Es mejor que una tripa prominente. ¿Usted no hace ejercicio?

Me temo que me ha pillado.

- Mantequilla. - ¿De verdad? Es inaudito.

¿Puesto a que ni siquiera sabe defenderse.

Jamás he querido hacerlo.

¿Y si algún día la atacan en una calle oscura?

Nunca voy por calles oscuras.

Nunca se sabe. Ya que estamos aquí,

déjeme enseñarle unos trucos. Venga aquí.

Lotsi, saca eso.

¿Por qué iba alguien a querer atacarme?

Tiene usted un hermoso y blanco cuello.

Es una tentación a la violencia.

Bueno, yo soy usted. Atáqueme.

- Oh, no... - Atáqueme con todas sus fuerzas.

Bueno, si insiste.

Ve lo que le decía.

Ahora imagínese que soy un hombre que viene a pegarle.

- Me lo imaginaré. - Pégueme.

No tiene fuerza. ¡Pégueme!

¿Ve lo que le decía?

Debería aprender un poco de Judo.

Vamos, atáqueme por detrás.

A lo mejor así puedo.

¿Preparado?

Se supone que no estoy preparado

porque estoy aquí de pie completamente despistado...

Esa la quiero para mí. Me encanta.

Con todo esto, uno va más seguro. ¿capta la idea?

- Inténtalo de nuevo. - No, gracias.

Llevaré una pistola.

- ¿Qué hora es, Gooch? - Las 9.40, señor.

Tengo que ducharme. Haremos la entrevista a la hora programada.

Señores.

Phil. Ocúpate tú de la entrevista hoy.

Yo tengo que hacer una cosa muy personal.

Tercer día. Segunda Sesión.

La guerra es un arte.

Josly Patton me habría entendido lo mismo que Julio Cesar.

Nosotros los profesionales empezamos a mejorar.

Y cuando todo marcha sobre ruedas, la guerra se termina.

Por ejemplo, el viejo Hoja de Plata. ¿Dónde está ahora?

- Si se pierde... - Veamos otra.

Sesión de la tarde.

El General Goodwin habla acerca de la protección

de las aves migratorias contra la radiación atómica.

No comprendo cómo un hombre es capaz de hablar

durante cuatro días y cuatro noches sin decir nada que lo incrimine.

Quiero hacerte una sugerencia sorprendente.

Publiquemos algo favorable sobre Goodwin.

Creo que más vale que vayas a ver al psiquiatra.

Esta semana no me toca.

Tenemos que pensar en algo que sea más directo.

Habrá algo que podamos sacar del contexto.

Alguna de esas citas que sacó de los discursos de Hitler.

- Phil. Creo que tengo algo. - ¿Qué?

Mujeres.

Si te has dado cuenta, el General se ha fijado bastante en mí.

Vamos señorita Peale.

¿Qué tal si juego un poco a la Femme Fatalé?

Me gustas más cuando enseñas los colmillos.

Vamos a pensarlo un poco. Deja que se marche.

- Que haga las maletas. - Podría ser divertido.

Ese hombre es uno de los soldados más duros del ejército americano.

Te enfrentas a un hombre que solo tiene una profesión.

Salirse con la suya.

- También lo es la mía. - Malgastas el tiempo.

Si conozco a los hombres, no creo que a ese no le interesan.

Oh, a todos os interesan.

- ¿Qué hora es? - Las once... las 9:40.

Estará levantado. No he oído la corneta.

¿Qué vas a hacer?

Maniobras nocturnas.

Y ahora esto. Mañana se lo daremos.

Es un informe del desembarco de Anzio. Se quedarán fascinados. Como yo.

No sé si esa mujer quiere esa clase de información.

Creo que busca otra cosa.

¿No me diga? ¿De verdad?

Coronel. ¿Le importa si pasó?

Me apetecía venir a charlar un rato con usted, en un ambiente informal.

Por supuesto.

Coronel Gooch, no quisiera parecerle grosera

pero me gustaría hablar a solas con el General.

No la interrumpiré Señorita Peale. Me sentaré a tomar algunas notas.

Me siento inhibida cuando hay más de un hombre en un dormitorio.

¿No tendrá miedo a quedarse a solas conmigo?

Me da terror. Bueno, Gooch, me quedaré solo.

- Pero Señor. - No se preocupe.

Cierre Gooch.

¿A qué se debe esta reunión?

Voy a ser sincera con usted.

Hemos repasado el material y nos falta algo.

Están todos los hechos.

Los hechos no hacen a un hombre. Son su parte externa.

No queremos que parezca un contable.

Nos gustaría que nos diera algún detalle intimo.

No pienso posar en ropa interior. Mi vida privada es mía.

Mire, yo no le diría cómo llevar un tanque.

Y que no intente decirme cómo escribir.

Los pequeños detalles son los más interesantes.

Winston Churchill fuma puros.

Paton tenía un perro que salía en los Crucigramas.

¿Me sigue? Pequeñas cosas.

Dígame, ¿Cómo llegó a ser militar profesional?

Le tiene que gustar a uno de joven.

Pero quizás haya que ser uno joven internamente para ser un militar.

No Esa no es la idea general.

Cuénteme exactamente lo que pasó.

Quizá le parezca una tontería.

Es posible. Pero cuéntemelo.

Yo tenía diez años. Había un desfile militar.

La verdad es que no fue exactamente un desfile.

Sólo una cosa casera

pero fue la primera vez que oí una banda militar.

- Que tocaba Barras y Estrellas. - No, era otra distinta.

Nunca había visto desfilar soldados. Y por primera vez los veía.

Había tantas banderas ondeando que me quedé sin respiración.

Antes de que me diera cuenta iba en el desfile.

Esa banda era como el flautista de Hamelin.

La habría seguido a cualquier parte.

Ya le dije que era una tontería.

No. Creo que es muy emocionante.

Hábleme usted de su familia.

No tengo.

- ¿Dónde tiene su hogar? - No tengo, me muevo mucho.

¿Y hay alguna mujer? ¿Alguna en especial?

No, nunca tuve novia. No duraban.

- ¿Por qué no? - No encajaban.

- ¿Por qué? - Mi clase de vida.

Vamos General. Tiene que haber habido alguien.

Vamos a bucear un poco en General Goodwin, el amante.

Bueno, yo... Me gustan las mujeres.

- Son diferentes. - ¿Diferentes de qué?

¿De los hombres?

Son lo mejor para relajarse. Si no se las toma muy en serio.

- Listas y con trucos. - Parecen caniches franceses.

Hay un parecido. Ambos son decorativos y cariñosos.

Eso es interesante. Esas son las cosas que quiero saber de usted.

Claro, pero es difícil hablar de esas cosas delante de Bentley

y mientras Gooch toma notas.

Eso mismo pienso yo. Tenemos que librarnos de ellos.

Solo nosotros dos.

Lo más lejos posible de esta casa.

Vístase y larguémonos. Estoy listo.

Una mujer necesita un poco más de tiempo.

Logística femenina. Mejor mañana.

- ¿A qué hora? - A las siete.

A las 19 en punto.

Adiós.

Le he traído una jarra de agua fría.

Ponla por ahí, cariño.

Déjelo, Coronel.

Querida, con ese vestido estas arrebatadora.

Gracias, Phil. ¿Todo preparado?

He colocado fotógrafos por todas partes.

Joe en el Sky Room y Eddie en el Blue Onion.

Lo he preparado todo con Stampy. Va a ser sensacional.

¿Te estás ablandando, Bentley?

No pero ten cuidado con lo que haces.

Él es propiedad del Gobierno.

Entonces mucho mejor. ¿Dónde está?

Dijo que bajaría a las 19 en punto.

La verdad es que es puntual.

- Buenas noches. - Buenas noches, Señor.

- Está usted preciosa. - ¿Nos vamos, General?

Claro.

Cuida del negocio. Quizás no vuelva nunca.

Quiero una mesa para dos.

Lo siento, Señor Tendrá que esperar por lo menos dos horas.

No se preocupe, Harmond. Viene conmigo.

Señorita Peale, claro. Por aquí, por favor.

¿Le gusta así?

Sí, mucho. Harmond, traiga lo de siempre.

Por supuesto Señorita.

Vamos a aclarar una cosa.

Esta cena la paga el New's World, ¿verdad?

- Claro, ¿Por qué? - Por estos precios.

Con lo que cuesta una cena se podría dar de comer a un cuartel.

- ¿De caballería o infantería? - A ambos.

Gracias. Retírese.

Parece que tiene bien entrenada a la tropa.

Es mi campo de batalla.

Ahora le voy a prepara la famosa bomba atómica Dottie Peale.

Conocida en su forma más pequeña como Martini seco.

Señorita Peale, ¿normalmente prepara usted los Martini?

Solo en casos muy especiales y difíciles.

Antes los soldados hacían su propia munición.

- Cate esta munición, soldado. - Gracias.

¿No cree que mi copa es más grande?

- ¿Cuánto mide usted? - Metro ochenta.

Yo mido uno sesenta. Esto es muy científico.

Usted primero.

- Y ahora usted. - Parece acostumbrada.

Es cuestión de tiempo. Vamos, pruébelo.

Muy bueno.

Manos a la obra, general. Se evapora.

¿No le hacen efecto los Martini?

Estuve destinado en un pueblo italiano donde solo había vermut y ginebra.

Me acostumbré a tomar un casco lleno.

Un casco lleno...

- Sin hielo. - ¿Sin hielo?

Harmond, caliente esto.

Sí.

¿Le apetece bailar?

¿Le apetece cenar?

La comida estropea un buen Martini.

Vamos General. Bailemos un poco.

No sé si podré. Hace tiempo que no lo hago.

No se preocupe por eso. Un buen soldado se acuerda.

Tiene razón. Antes era muy bueno.

- ¡Samba! - Esto ya no.

¡Vamos Genera! Es fácil! Yo le enseñaré.

¿Lo ve? Es como hacer maniobras.

Está bien. ¿Verdad?

¡Samba!

¿Quiere bailar?

Lo siento mucho, la samba y yo...

Vamos General. Tome algo para que se le pase la borrachera.

- Otra vez. - Otra vez.

- ¡Otra vez! - ¡Otra vez!

- ¿Le ha gustado? - ¿Qué?

- ¿Le ha gustado la música? - Si, tocan muy bien. ¿Qué era?

A la luz de la luna.

Esto está muy flojo. Pidamos un brandy.

Bueno señores, ha llegado el momento de que participéis.

La noche del aficionado al Dixie. Bueno, ¿quién quiere empezar?

- Me lo prometiste. - Mentiroso.

- ¡Stampy, me toca a mí! - Espera un poco.

- ¡He traído el trombón! - ¡Ya te tocará!

- Que cante ella. - ¿Canto cuerpo y alma?

La cantaste anoche ¿recuerdas?

- A ver, quien quiere. - Oye, tengo una idea estupenda.

Que el general cante para todos nosotros.

- De acuerdo, ¿qué le parece? - No me sé ninguna canción.

Dos estrellas... ¡amigos tenemos un militar

de alta graduación entre nosotros!

Vamos, acompáñeme amigo. ¡Vamos!

- Estupendo. - No se oponga amigo.

Todos queremos que cante.

Que cante para mí. General, pago mis impuestos.

Vamos, no sea aguafiestas. Suba y cante.

- ¡Sí! - ¡Vamos!

General, díganos lo que quiere cantar.

¿Insiste en que haga esta tontería?

No pienso moverme hasta que nos cante una canción.

Muy bien. Cantaré.

Vamos, amigo.

Bueno, General. ¿Qué va a cantar?

La canción de la artillería.

¿Cuál es esa? No la conozco.

Los cajones de municiones van pasando. Tóquenla.

Empiece, le seguiremos.

¡Estupendo General! ¡Estupenda Venga chicos. Todos!

Adiós Señorita Peale. Sé que podrá regresar a casa sola.

Con el jefe de personal de Washington.

El General Daniel Grimshaw. ¡Rápido!

No podemos marcharnos, Señor. Cumplimos ordenes.

- Yo se lo ordeno. - No telefonista, Grimshaw.

Gracias.

Tengo que hablar con el General.

Puede hablar cuando me haya ido.

Tranquilícese un poco. Quizá le vendría bien una copa.

Acabo de pasar por eso.

Estoy un poco confundido. ¿Qué pasó exactamente?

Me obligó a hacer el ridículo. Nadie me obliga a hacerlo.

¡No! Disculpe Señor. Jovencita...

¿No ha ido usted al colegio?

¿No ha oído hablar del General Daniel Grimshaw?

El héroe de los bosques de Argonne.

Gooch. Deje ese teléfono.

- A,r,g,o,n,n,e. - El General Argonne.

No, ese es el bosque, Quiero hablar con Grimshaw.

G,r,i,m... Señor.

Abróchese el pijama coronel.

- ¿Puedo hacerle una pregunta? - Hágala.

¿La Señorita Peale está tan enfadada como lo está usted con ella?

- Eso espero. - No diga eso. ¿Y el reportaje?

Usted es de información.

Infórmele de lo que puede hacer con ese reportaje.

- Usted tiene un magnífico historial. - Quítese ese pijama.

general toda su carrera... ¿Qué ha sido eso?

¡Hola!

Cenicienta.

- Quiero hablar con usted. - ¡Márchese!

¡Gooch! ¿Todavía está en pijama?

Pero Señor, no...

¿Se rinde?

Me marcho de su casa.

- ¿Por qué? - Porque está alborotando.

Deje de pavonearse como si estuviese

dando órdenes a una división de tanques.

- Baje aquí. - No Señorita Peale.

Soy General y nunca comete dos veces el mismo error.

Si no baja, le diré a todo el mundo que la hebilla de su cinturón no brilla.

Que a las señoras les abre las puertas y que les enciende los cigarrillos.

Es una delincuente juvenil disfrazada.

Cuando acabe con usted le echarán del sindicato de los Generales.

Eso es lo que harán.

¡Baje!

¡Como baje ahí, le daré una paliza que ya verá!

Vamos gorra de plato y forofo del saludo!

No tiene usted agallas.

Señor, Señor. ¡Señor!

¡Oh, Señor!

Tenemos mucho en común usted y yo.

Ambos estamos en posiciones de mando.

Ambos hemos ganado batallas.

¿Sabe una cosa?

A Phil Bentley le ha impresionado usted mucho.

Sí.

Esta noche oí como le llamaba a usted Señor.

Jamás oí a Bentley llamar Señor a nadie.

Ni siquiera a mí.

Más vale que se baje de ahí antes de que se caiga.

Le he analizado. Es un caso patético.

Sí señor, muy patético. Mírese, pasa toda la vida

aprendiendo a manejar una división como un chófer conduce un coche.

¿Y ahora que hace? Está aquí sentado emborrachándose.

Es una pena.

Chico, es muy duro ser General.

Yo tendría que saberlo. Mi padre me nombró general

el día que nací. De cinco estrellas.

Y me marcó aquí para que todo el mundo lo supiera.

Estoy anticuada.

Creo que la felicidad para una mujer residce... resicd...

Nunca sé muy bien cómo se dice.

En un matrimonio feliz.

Me he llamado Señorita Peale desde el día en que nací.

Y no quiero.

Quiero ser la Señora de alguien. Señora lo que sea.

Pero para eso necesito un hombre.

¿Pero dónde encuentro un hombre?

Alguien a quien pueda respetar.

A usted le respeto, Mel. Sí Señor General, ¡sí!

Usted es un hombre. ¡Un hombre de verdad!

El primero al que respeto...

¡Socorro!

¡Socorro! ¡Socorro!

- Bueno, un poco más. - Claro.

Mel. ¿Quiere decirme una cosa?

Sí.

¿Cómo me puse este bañador?

Tenía mojada la otra ropa e insistió en meterse otra vez en la piscina,

así que... Bueno le bajé la cremallera y se puso el bañador.

¿De qué se ríe?

Se lo tuvo que poner dos veces. La primera se lo puso al revés.

Gracias.

Tenga.

¿Qué hicimos en la piscina?

- Jugamos a los barcos. - ¿A los barcos?

Se lo inventó usted. Yo era un acorazado.

- Y usted un submarino. - ¿Y cómo se juega a eso?

Yo iba por la superficie y usted me torpedeaba.

- Espero no haber sido chapucera. - Más o menos.

- ¿Cómo? - Menos.

¿No me tomé ninguna confianza, verdad?

- Eso es alto secreto. - ¿Qué le dije? Por favor.

No. Me consideran una persona discreta.

¿Mas café?

No, si bebo más, estaré una semana sin dormir.

- ¿Frío? - No, un tirón en el cuello.

No sé cómo me ha pasado.

¿Dónde le duele, aquí?

Me ha vuelto a dar.

- Esos dolores son desagradables. - Tiene razón...

¿Cree usted...? Mi, mi cuello.

Por supuesto.

Qué bien...

¿Y las otras extremidades?

Sería maravilloso.

Sigamos, respire profundamente.

- ¿Qué tal ahora? - Estupendamente.

¿De verdad?

¿Qué le dije, eh?

La que está en el suelo es estupenda.

¡Que fotos! Son mejor que las que saqué cuando salí disparado de un cañón.

- Buenos días, Señores. - Buenos días, las fotos de anoche.

Lotzie. ¿Por qué no vas a otro sitio y compruebas las lentes?

Por supuesto.

Phil, toma nota.

La definición del diccionario de héroe:

Hombre que demuestra extraordinario valor,

falta de miedo, o grandeza de alma,

con respecto a cualquier fin, trabajo o empresa.

Cierro comillas. Podría ser presidente.

- ¿De quién hablas? - Es integro.

Está claro que es alguien a quien no conozco.

Ah, por cierto. He escrito a máquina la representación de anoche de Goodwin.

Tiene esa condición mortal que tú quieres.

Cito: Un tonto en la alta sociedad, ese soy yo.

¿Así habló el nuevo gran jefe de la diplomacia de EE.UU.,

el General Melville Goodwin. Y tenemos la foto para demostrarlo.

Las de anoche son estupendas.

Voy a decirte lo que tienes que hacer.

Coge el artículo y todas esas fotos y préndeles fuego.

Inmediatamente.

- Oh, no... - Oh, sí...

Voy a llorar.

¿Por qué? ¿Por qué estropea tu articulo?

No, quería que te casaras conmigo.

- ¿Estás enamorado? - No es tan personal.

Quería dirigir las empresas Peale.

Quizás las dirijas. Voy a estar demasiado ocupada

haciendo otras cosas más importantes,

Empiezo a pensar que hablas en serio.

Hablo en serio.

Bien supón que no quiere llegar a la Casa Blanca,

quizás solo quiera ser jefe de personal.

Bueno, primero será jefe de personal.

Tomaré nota de eso.

Y di a uno de nuestros congresistas que le suban el sueldo a los Generales.

Lo que cobran es escandaloso.

Y a partir de ahora se acabó lo de calzones de hierro.

¿Pero qué dices?

Ya me has oído.

Lo he anotado todo.

¿No te importa si me entretengo un momento en reponerme del susto?

Este cambio repentino de nuestra política editorial me ha dejado perplejo.

- Te acostumbrarás. - ¿Y qué hay de nuestros lectores?

Durante 14 años hemos dicho

que en el gobierno civil no hay lugar para militares.

¿Cómo lo explicamos ahora?

¿Cómo explicamos el cambio en nuestra política de coches usados?

Bueno, Dottie, no era exactamente lo mismo.

Ya se nos ocurrirá algo.

¿Y qué hay de la promesa que le hicimos a la gente de Washington?

La desharemos.

¿Y nuestro odio por las ideas militares?

No hay nada malo en las ideas militares, si están en un cuerpo militar.

Cierto, pero primitivo.

Nuestra nueva política editorial va ha ser preciosa.

Te conozco desde hace tiempo.

Tengo que reconocer que no te había visto así.

Jamás sería capaz de amar tanto a alguien como le amo a él.

Me da miedo. No he sido tan feliz desde que era una niña.

Creo que la primera vez que vi a Mel: quise que fuera el padre de mis hijos.

Las excentricidades de la selección natural a veces me da miedo.

¿Y qué hay del General?

Está enamorado. anoche tuvimos una larga charla.

Me contó toda su vida. Luego te diré lo que tienes que editar.

¿Tienes fotos de eso?

- No seas imprudente. - ¿Puedo pasar?

Papi, buenos días.

Phil, llama a la oficina, háblales de lo de la nueva política editorial.

- Usa el teléfono de la entrada. - Intentas librarte de mí.

En absoluto, si fuera así te diría que llamaras a la oficina y

que usaras el teléfono de la entrada.

- Buenos días. - Buenos días.

Un momento, sabes hacerlo mejor.

Más...

Dottie, quiero decirte una cosa.

¿Por qué no vamos...?

- ¿Por qué no vamos al salón? - ¿Por qué?

Prefiero escuchar ahí, lo que me vayas a decir.

He hecho el equipaje. Me voy a Washington.

Llamaré y les diré que te necesito. Así cambiarán las órdenes.

Por cierto, mi querido General. Esta mañana envié un telegrama

al Pentágono y les dije que el reportaje va muy bien.

- Al jefe de personal le gustará. - ¿Y a ti no?

A mí también. Muy agradecido.

Cariño, no tienes que agradecérmelo.

Dottie, por favor, siéntate.

Si te sientas a mi lado.

Mel, ¿estás preocupado por algo?

Sí. Anoche...

Fue maravilloso. Todavía estoy fascinada.

Sí.

¿No te preguntas por qué estoy soltero?

Tengo que reconocer que alguna vez lo he pensado.

Me gustaría decírtelo, pero es difícil. No sé si podré.

No soy un tipo complicado.

No puedes ser complicado y dirigir tropas en combate.

El combate es elemental.

¿Qué tiene que ver eso con el matrimonio?

Para un General, la respuesta de todo es valorar la situación y actuar.

He dedicado toda mi vida al ejército.

Pobre ejército. Lo sentirá mucho cuando sepa que te vas.

Dime. ¿Soy la primera mujer a la que amas?

No.

Eso me hiere un poco el ego. ¿La ves ahora?

- No, ya no. - ¿Dónde la conociste?

Durante la guerra de Corea. En Tokio.

- ¿Una chica Japonesa? - No. Era francesa.

Todos los chicos tienen una de esas.

- No como ella. - ¿Es guapa?

Mucho.

¿Cómo se llama?

- Yvette. Yvette de Fresnay. - Un nombre precioso.

Fue la única mujer que me caló hondo.

Estuve a punto de casarme.

Pero claro, el ejército no te concedió el divorcio.

No, me enviaron a Busán.

¿Y no la volviste a ver?

Sí, le dije que fuera al cuartel de Busán en avión.

¿Eso no fue ir contra las normas?

En cierto sentido. Fue antes del desembarco en Incheon.

Estaba muy nervioso. Yvette era cálida y femenina.

Y te quitó todas tus preocupaciones militares.

No. Eso es precisamente lo que le conté.

¿Le contaste los planes militares? ¿Y eso no fue algo indiscreto?

De alguna manera sí. Era una espía.

¿Una espía? ¿Qué hiciste?

- La mandé fusilar. - ¿La mandaste fusilar?

Fue difícil. Una pena. Era hermosa.

Y estaba enamorado.

Jamás había oído es historia. Tuvieron que echarle tierra.

Naturalmente.

Supongo que ahora lo comprenderás.

- ¿Comprender el qué? - Mi actitud.

Cuando un hombre se sale de las normas y sufre como yo he sufrido

el matrimonio no existe. - ¿Tratas de decirme...?

Trato de decirte que alguna vez nos veremos en Washington,

y quiero agradecerte tu amabilidad y tu hospitalidad, y todo.

Adiós, Dottie.

- Kruger. - Sí. Señor.

- Gooch. - Sí. Señor.

- ¡Bentley! - Sí, Señora.

Saca lo que escribiste acerca de calzones de hierro.

¿Otro cambio de táctica?

Vamos a valorar la situación y a actuar.

Eso es lo que dice él. Tengo un titulo para el Reportaje.

Bocazas Goodwin. ¿Qué te parece?

¿Al padre de tus hijos?

Le daré acción.

Disculpe, Señor.

Quiero advertirle de que el General Grimshaw en persona viene hacia aquí.

Enhorabuena Mel. Gooch me contó toda la historia.

Parece que ha ganado el apoyo de la Señorita Peale para el Ejercito.

Completamente y total... Total y completamente.

¿Qué día sale ese gran reportaje?

Pasado mañana, Señor.

Dentro de poco tendrá otra estrella Mel.

Ese reportaje hará que el Senado apruebe su nombramiento

antes de que llegue a ser teniente General.

¿Qué le preocupa Mel? Parece que no está muy contento.

Nada... nada.

Esa ventana está cerrada, general.

Es verdad...

Parece preocupado. ¿Qué le pasa?

- Tengo miedo. - ¿De qué se trata?

Es algo que me devora.

Creo que esa vieja y dura carcasa llena de cicatrices que es su cuerpo

debe ser indigesta.

Es cierto. No puedo con ello.

Escuche Mel. Debería invitamos a copas y puros.

Le han dado uno de los mejores trabajos del mundo.

¿Qué es lo que le pasa ahora? Estamos orgullosos de usted.

Si luego tiene tiempo, pásese por mi despacho y tomaremos algo.

Gracias, Señor.

Ahora voy a la junta de Jefes a darles la buena noticia.

Tal vez sea el hígado. Para eso es bueno montar a caballo.

Lo agita y lo mueve un rato.

Gooch, encárguese de que le traigan un caballo al General.

Sí, Señor.

- ¿De algún color en especial? - Deje ese teléfono.

No necesito ningún caballo. Y a mi hígado no le pasa nada.

Me alegro de oírlo señor.

- Siéntese Gooch. - Gracias Señor.

- Tengo un problema. - Lo que usted mande.

No me interrumpe, escuche.

¿Por qué está saltando arriba y abajo? ¡Siéntese!

¿Me da fuego?

Es un problema personal. Lo único que quiero es pensar en voz alta.

Ya conoce usted el viejo dicho. Ningún problema que soporte...

¡Yo quiero pensar en voz alta! ¡No usted!

Creo que cuanto más lejos llega un hombre en la vida,

mas tiene que convivir con sus presentimientos.

¡Siéntese! ¿Por qué está tan nervioso? ¡Siéntese!

Cada día que pasa queda menos en qué apoyarse.

Lo peor de todo es que no se sabe en qué consiste eso.

Excepto que es una combinación de todo.

Y más vale que no lo analices demasiado a fondo porque...

- ¿Tiene sentido lo que digo? - Probablemente sí.

Los presentimientos son presentimientos en todas partes.

Los reconozco en cuanto los veo.

Empiezan en el estómago y se desplazan hacia el hígado.

Será mejor que encargue el caballo.

¡Siéntese!

Lo que trato de decir es que tengo el presentimiento

de que me equivoqué con la Señorita Peale.

Por todo los santos Señor.

Si piensa eso deberíamos avisar al General.

Nada de eso, es una equivocación personal.

No...

- ¿Qué quiere decir con eso? - No lo sé.

Por lo menos todavía no.

En realidad la Señorita Peale es una mujer maravillosa.

Mi presentimiento es correcto. Eso es lo que me preocupa.

¿Qué haya encontrado una mujer maravillosa?

- Exactamente. - Entiendo.

- ¿Qué? - No lo sé.

La otra noche en la piscina de su casa...

dije un montón de cosas.

Señor, en esas circunstancias cualquiera las dice.

Y de todo lo que dijo, ¿qué le preocupa?

Pues lo de siempre.

Si es así no tiene que preocuparse. Lo habrá oído otras veces.

- No es de esa clase de mujeres. - ¿Entonces de qué se preocupa?

Probablemente le creyó a usted.

Esta mañana está tonto. No comprende nada.

acabo de darme cuenta de que le quise decir exactamente lo que dije.

Discúlpese con el General Grimshaw y su copa.

Me voy de Washington por un asunto personal y urgente.

Gooch. Fuma demasiado.

Bocazas Goodwin.

Me gusta.

Creo que le enviaré una copia con mi autógrafo.

Esto mañana les producirá mucha gracia a los del Pentágono.

Jamás averiguará qué ha fallado.

Es como si te dispararan en territorio amigo.

Es la verdad. Todo esto es cierto.

Totalmente. Cierto, es totalmente cierto. Es muy cierto.

Estoy de acuerdo contigo.

Me pones nerviosa cuando me das la razón tan sinceramente.

Es una obra maestra. Como machacar a un héroe.

Este héroe nuestro es una figura de la tragedia griega.

Vete a casa. Veo que te quieres emborrachar.

Como Sansón. Estaba esperando que Dalila le cortara el pelo.

Dottie Peale ha sido un peluquero perfecto.

¿Sí?

Señorita Peale. Lo lamento.

El General Goodwin desea verle.

- ¿El Genera! Goodwin? - Sí, Señora.

¿Le dijiste que estaba aquí?

No. Dice que es muy urgente.

- ¿Qué hago? - Escápate o hazle pasar.

- Que pase. - Si, Señorita.

Phil. Deprisa, el cuadro.

Ahí está bien.

¿Crees que ya habrá leído el reportaje?

Quién sabe. Es complicado.

La inteligencia militar está formada por un puñado de fisgones.

Quizá te pegue un tiro. Después de todo hay un precedente.

- Tonterías. - Sería una gran historia.

Phil. Quédate por aquí, ¿quieres?

Va en contra de mi religión. Soy un devoto cobarde.

Pase.

- Buenos días, Señorita Peale. - Buenos días.

¡No, no, General!

No, se la regalo.

Me estrujé el cerebro para encontrar algo original.

Como usted tiene de todo. Entonces se me ocurrió esto.

Es una Luger. La vi cuando cogimos a Gerin.

Pertenecía a un viejo personaje. Aquí están los papeles. Quédesela.

Lamento... no haber tenido tiempo de envolverla.

- ¿Está cargada? - No, pero si quiere le traigo munición.

Es muy amable pero...

Siéntese. Por favor.

La mayor parte de mi vida es la lucha y los problemas de esta.

Tengo la costumbre de repasar la acción en la que he tomado parte

justo después de hacerla.

He repasado la acción de la otra mañana.

Y admito que me equivoqué terriblemente.

Estoy completamente de acuerdo.

Señorita Peale... me corrijo, Dottie.

Después de un cuidadoso análisis de lo que dije.

Y de sus varias respuestas.

He llegado a la conclusión de que eres la única mujer a la que he amado.

Eres sincera, formal y digna de confianza.

Esto es algo que jamás pensé que haría.

Y si no lo digo bien es porque jamás lo había dicho antes.

¿Me haces el honor de convertirte en la Señora del General Goodwin?

Sé que lo que he dicho es inesperado.

Pensarás que es un cambio de opinión muy brusco.

Cualquier hombre con agallas, cambia de parecer si está equivocado.

Sé que necesitas tiempo para pensarlo. Llámame mañana.

A las nueve en punto.

Estaré en mi despacho del Pentágono.

Dottie, ¿dónde está el cadáver?

No te preocupes por nada. Te buscaré los mejores abogados.

- Saldrás de esta seguro. - Phil.

- Limpia las huellas. - Me ha pedido que me case con él.

- ¿Quiere casarse contigo? - ¿Qué voy a hacer?

La revista saldrá a la calle dentro de una hora.

Si está cargada, te sugiero que te la pongas en la sien

y que aprietes lentamente. Sin dar tirones al gatillo.

Eso solucionará todos tus problemas.

Y hablando en nombre de toda la gente del Pentágono,

les estamos agradecidos por haberse ocupado tan exhaustivamente

de los acontecimientos ocurridos hoy.

Todos somos amigos y admiradores del General Goodwin.

Y creo estar seguros de que podemos avanzar con más confianza que nunca.

- ¿Pero van a fusilar a Goodwin? - ¿Fusilar?

Vaya, eso sí que es ridículo.

¿Por qué no le han puesto grilletes y lo han llevado a prisión?

¿Prisión? Está aquí mismo con el General Grimshaw.

- ¿Y entonces...? - Pero qué...

Un momento chicos. Siempre les he tratado bien.

Le verán en cuanto el General le de permiso para irse. Se lo prometo.

Ha estado con Goodwin, ¿le ha contado alguna vez secretos militares?

Apenas le conozco. El trabajo de un oficial de información es muy duro.

¿Qué hay del comité del senado? ¿El ejercito va a respaldarle?

Chicos, el comité del senado lleva sencillamente una investigación.

Tengo información. El Senador Burdi me dijo esta mañana:

van a arrancarle a Goodwin la cabellera.

- ¿Y qué dice el ejercito? - ¡Eso, qué dice!

Chicos, chicos, de uno en uno.

Sin comentarios.

Tengo que decir la verdad sobre Yvette de Fresnay.

Se enfrentará a ese comité de investigación del senado

y no se ofrecerá a dar ninguna información.

Contestará con sí o con no.

- Me crucificarán. - Hay que mantener la seguridad.

¿Seguridad? Ocurrió hace años tengo que contarle todo.

Denegado. No puede usar material clasificado. No se hable más.

Será mejor que dimita por el bien del ejercito.

Su dimisión ante esa investigación, no sería aceptada.

Quizás se le solicite más adelante dependiendo de cómo lo haga.

¿Qué puedo hacer con la boca cerrada y las manos atadas?

He hecho todo lo que he podido,

solo le repito lo que me dijo la junta de jefes de estado.

- Son unos... - De acuerdo.

Le apoyé a usted, discutí hasta ponerme verde.

Dije que era usted un genio de la táctica y un oficial perfecto.

Pero también admití que no sabe tanto de mujeres como creía.

Usted lo ha dicho. Bocazas.

Si vuelvo a ver a esa mujer alguna vez... la mataré.

Si hay otra guerra, quizás encuentre una excusa razonable para ejecutarla.

Ni siquiera tendrá que ser razonable.

La junta se preguntaba si en este episodio denotó inestabilidad emocional.

Y yo le dije que fue

que se juntó usted con una fulana que resultó que tenía una revista.

A la que le pedí matrimonio.

Quizás fulana no fue la palabra justa, pero yo estaba muy molesto.

Lo único que quiero es que me dé permiso para tratar

de desclasificar ese informe secreto y así conseguirá que me crean.

Oficialmente no. Extraoficialmente, haga lo que pueda, majadero.

Gracias Dan. Hasta ahora jamás he perdido una batalla.

Y no voy a perderla ahora.

General, los chicos de la prensa.

¡Señorita Peale!

¿Qué hace aquí?

- El avión de la compañía le espera. - El pasaporte, ¿dónde está?

- Lo guardo en la caja fuerte. - No se quede ahí, tráigalo.

Enseguida.

¿Vuelves al lugar del crimen?

- ¡Pero bueno! - Has entrado de puntillas

por la puerta trasera y te he descubierto.

Es mi despacho. ¿Qué haces aquí?

He leído las cartas de tus admiradores.

El reportaje es un éxito.

- Tienen ganas de linchar a alguien. - ¡Cierra el pico!

¿No quieres que te lea un par de cartas?

Esta es una joya. Tienes que enmarcarla.

Su descripción sobre Goodwin le ha hecho a nuestro país un gran favor.

- Siga trabajando tan bien. - ¿Quién lo firma?

- Tu amigo Kruschev. - ¡Déjate de tonterías!

¿Por qué te has escondido?

¿Te avergüenzas de ti misma?

¿Si me avergüenzo? Yo diría que no.

¿Entonces por qué huyes? ¿Para qué quieres el pasaporte?

¿Por qué coges el avión de la empresa?

Dottie, de tal palo tal astilla,

eres igual que el miserable y cabezota de tu abuelo y de tu padre

Philip te lo advierto...

Reconoce que estabas equivocada.

- ¿Yo? - Sí, tú.

¿Por qué no hablas con Goodwin y le dices que lo sientes?

- ¿Yo que lo...? - No puedes ni pronunciarlo.

Pensándolo bien, jamás lo hemos impreso.

- ¡Te despido! - No puedes despedirme.

Si lo haces empezaré a cavar en tu cementerio privado.

Sé donde están enterrados los cadáveres.

No intentes chantajearme.

Mira, ¿por qué no dejas de ser una Peale?

No te afeitas todas las mañanas.

Y no corres el riesgo de ser llamada a filas.

Y por mucho que lo intentes jamás serás padre.

Así que, para variar, intenta comportarte como mujer.

- Eso es lo que me metió en este lío. - Y te diré cómo salir de él.

Di solo lo siento. Si no puedes decirlo, imprímelo.

Los chicos de la sala de impresión lo pondrán, es fácil.

Lo-si-en-to.

No, eso no va conmigo.

Me iré a una hermosa playita

con mucho sol para olvidar este asunto tan feo.

De acuerdo. Antes de irte, quiero que saludes a una persona. El Sr. Jones.

- ¿Quién es? - Lleva todo el día esperándote.

¿Quiere hacer el favor de pasar?

Es muy agradable Te gustará.

Señor Jones, esta es la mismísima Señorita Dorothy Peale.

¿De verdad es usted la Señorita Peale?

- Sí, ¿qué pasa? - Con los saludos del senado.

Queda citada como testigo ante el comité de investigación del senado

en el asunto Goodwin.

- Te voy a matar Bentley. - Gracias Señor Jones.

Lamento que haya tendido que esperar tanto tiempo.

¡Señorita Peale, su pasaporte!

- ¡Es ella! - ¡Fuera!

- ¡Bu! - ¡Fuera!

¿Qué le pasa?

Le diré algo. Si no fuera por Goodwin, yo ahora estaría muerto.

- ¿Y por qué me ataca a mí? - Está con esa señora.

- ¿Con ella? Jamás la había visto. - Lo siento, amigo.

- ¡Que se vayan de aquí! - ¡Fuera, fuera!

- Hola, Señor. - ¿Dónde estaba?

Donde me mandó, en la Agencia Central de Inteligencia.

¿Qué ha pasado?

Me tomaron las huellas y me hicieron esperar 4 horas.

- ¿Qué le dijeron? - ¡Nada nadie quiso hablar!

Allí es todo tan secreto que ni se hablan entre ellos.

- Vaya al departamento de estado. - ¿Yo, al departamento de estado?

Pregunte por Sir Williams, hablé con él esta mañana.

Me dijo que hará lo que pueda.

Sí Señor. Con esto seguro que entro, pero a ver si consigo salir.

Si hubiese sabido que tendríamos tanto público,

habría alquilado una sala mayor.

Pero estamos aquí con un grave fin.

Permítanme recordar que esta encuesta fue solicitada por este comité

a causa de un artículo publicado en una importante revista que pone en duda

el carácter del general Melville Goodwin.

Esto no es un juicio. Simplemente una vista para examinar los hechos.

Llamo al primer testigo, al General Goodwin.

Levante la mano derecha.

¿Jura solemnemente que el testimonio que va a decir

es la verdad toda la verdad y nada más que la verdad con la ayuda de Dios?

Lo juro.

¿Está cómodo?

Bien, General. ¿Conoce el contenido de la revista que tengo aquí?

Sí, lo conozco.

¿Cree que el contenido es falso o cierto?

Creo que es el mayor montón de mentiras, deformaciones

y medias verdades que he leído en mi vida.

Es una afirmación muy drástica.

Soy muy drástico con el articulo.

Lo sabemos. Y con justicia hacia usted, deberíamos examinar el artículo,

párrafo a párrafo y ver cuáles son esas inexactitudes.

General: Aquí dice que, y cito:

Batallitas Goodwin tenía la costumbre

de lamerse las heridas, en compañía de mujeres.

Celebraba sus victorias en Corea

atendiendo a una tal Señorita Sutsiyama.

El General, en una entrevista que tuve con él, se refiere a ella y cito:

El soldado más listo que he tenido en mi vida. Vamos a ver...

¿Le resulta conocido el nombre de Sutsiyama?

- Sí, Señor. - ¿La conocía bien?

- Muy bien. - ¿Diría que íntimamente?

Depende de lo que signifique para usted.

Ya sabe lo que quiero decir. Conteste con un sí o un no.

- Sí, Señor. - Eso está mejor.

General, ¿pasó usted mucho tiempo con esta señorita?

Sí.

Esto no es por mi gusto personal, ni para causarle molestias.

Pero, ¿le importaría decirnos qué hacían la Señorita Sutsiyama y usted juntos?

Lo hacíamos todo juntos. Comer, nadar, montar a caballo.

Debía ser muy agradable.

Por lo que deduzco e imagino que mientras montaba con ella a caballo

le rebelaría un montón de cosas.

Si quiere decir que le di información militar, la respuesta es no.

¿Considera un comportamiento normal en un oficial estadounidense,

hacer alarde público de una amistad con una mujer de una zona ocupada?

Eso depende de la mujer.

¿Y qué hace que esa Señorita sea distinta de las otras mujeres?

Tenía siete años.

Era huérfana.

Me ocupé de ella, hasta que le encontramos un hogar.

Comprobaremos su historia acerca de esta niña. Hay otra cosa.

¿Todas las mujeres que se mencionan en el artículo, eran niñas pequeñas?

Tengo el gusto de contestarle que no.

Bien, sigamos.

Fije su atención en esta foto.

- ¿La reconoce? - Sí.

¿Es la misma que publican en la pagina 37 del New's World?

Lo es.

¿Y el hombre que está en la foto con una copa

y haciendo equilibrios sobre esa tabla, es usted?

- Cuando sacaron esa... - ¡Conteste! ¿Es usted?

Claro que sí.

¿Y usted considera un comportamiento adecuado para un general americano

- posar así para la prensa? - ¡Mire esa foto...!

¡No le permito nada! ¿Reconoce a este señor?

Me gustaría exp...

¡conteste a la pregunta! - Quisiera...

- ¿Es usted? - Sí.

¿Y se supone que este comportamiento fue debido al contenido de la copa

- que llevaba en la otra foto? - Eso fue en otro momento.

Eso es muy interesante. ¿Se pasa el tiempo...?

Esa copa la tome en acto de servicio. Me ordenaron que...

¿Quiere decir tirarse sobre esa mesa?

- No sea ridículo. - Siguiente fotografía.

¿Cuándo tomaron esta foto?

- La misma noche de la mesa. - ¿Aceptó dinero por cantar allí?

¡Por supuesto que no!

¿Considera parte de las obligaciones de un General, actuar en una sala de fiestas?

¡Yo no actuaba, yo...!

Creo que ya hemos establecido la clase de sus diversiones.

Para no causarle más molestias le ahorraremos ver las otras fotografías.

Muy bien.

Vayamos al verdadero asunto de este tribunal.

Yvette de Fresnay ¿La conoció usted?

Sí, Señor.

Y claro, ¿no era una niña, verdad?

No, señor.

¿Es cierto que le pidió a esa mujer que se casara con usted?

Sí, Señor.

¿Y mandó que la llevaran en avión a su cuartel de Busán?

Sí, Señor Tenía que verla.

Con el propósito de relajarse.

- Nadie se relajaba en Busán. - Excepto usted, General.

Tuve que hacerlo.

En este articulo se sugiere que le dio a esa mujer, cierta información militar.

¿Es cierto?

Sí, Señor.

¿Es cierto que le dio algunos detalles

de nuestro contraataque del 15 de Septiembre de 1950?

Sí, Señor.

En otras palabras.

¿Estaba tan ciegamente enamorado de ella,

que en medio de dulces susurros le decía secretos militares?

Espero su respuesta General. ¿Le dio usted información militar?

Sí, Señor.

¿Sabiendo que miles de vidas estaban en juego?

No fue así.

¿Quiere decir que no estaban en juego miles de vidas?

- No puedo contestar a eso. - Pues tendrá que hacerlo.

Imposible.

¿Por qué imposible?

No puedo mientras lleve uniforme.

Pero bueno. ¿Qué está diciendo? ¿Qué clase de farsa es esta?

No tiene contestación.

En fin. Parece que este montón de...

¿Cómo las llamó, General?

Mentiras, deformaciones y medias verdades, son realmente exactas.

Antes de que se retire.

¿Quiere ofrecemos alguna prueba en su defensa?

- No, Señor. - Gracias General.

Que la Señorita Dorothy Peale se acerque y le sea tomado juramento.

Lleva un gran sombrero negro.

Ahora llega el momento que todos esperábamos.

Señor.

¿Qué ha dicho el departamento de estado?

Fueron muy amables, me ofrecieron té.

- ¿Le dijeron algo? - Hablaron mucho rato.

Parecía que traducían alguna cosa, pero todo termino con un, ¡no!

Esperaba no tener que ir tan lejos.

No me gusta molestarle pero...

Tome esto y asegúrese de que lo recibe.

Por Belcebú, no puede llegar hasta él. Ni siquiera le voté.

Usted vaya a verle.

Pero señor, la última vez que estuve allí fue en un visita pública.

Vaya a verle, aunque tenga que abrirse paso a tiros. Es una orden.

A lo mejor es la última. Pero obedezca.

Sí, Señor.

Señorita Peal, me parece que no es necesario que se identifique.

Todo el mundo en esta sala conoce las empresas Peale y su revista.

Por cierto me gustaría decirle que soy uno de sus más antiguos subscriptores.

¿Quiere decirnos quien escribió el artículo?

¿O sería eso infringir la libertad de prensa?

Lo escribí casi todo yo.

Vaya, eso es muy interesante.

¿Durante cuantos días observó personalmente al General?

Diez días.

Bueno creo que queda claro que usted es una autoridad acerca

del comportamiento del general.

Es cierto.

¿Quiere añadir algo más, al extenso y maravillosos artículo

que pueda ser de utilidad a este comité?

Sí.

Muy bien, adelante.

Mi artículo es falso.

El General tiene toda la razón.

El artículo es un montón de mentiras desinformaciones y desfiguraciones.

Gracias, Señorita. Está claro que tiene demasiada tensión

y no se encuentra bien. Retírese.

- ¡No! - ¡Sí, puede retirarse!

Oficial, ayude a la Señorita a bajar del estrado.

No me toque maldito imbécil. ¡Suélteme!

Quiero decir algo. Y lo voy a decir.

Yo quería que ese trabajo

en el Jacke, se lo dieran un hombre.

Y no era el General Goodwin.

Así...

que decidí meterme con el general.

Pero él fue tan sincero que me pareció increíble.

No pensaba publicar ese artículo tal y como apareció.

Hasta que me ofendió.

Me hirió y quise devolverle el golpe.

Me deshonré a mí misma y a toda la profesión de periodistas.

Hoy he dimitido como redactora jefe de todas las empresas Peale.

Y he venido aquí,

a decir toda la verdad.

Eso ha sido muy conmovedor. Solo tengo una pregunta.

¿Inventó usted el asunto de Yvette de Fresnay?

No.

¿Y no es cierto que el General le habló de esa mujer?

Sí.

Entonces no puede decir si este asunto es verdad o mentira.

No.

Dígame, Señorita Peale.

¿En algún momento se vio usted implicada personalmente con el General?

Sí, es verdad. Y estoy orgullosa.

Ya veo.

- Me gustaría añadir algo más. - Muy bien, adelante.

Lo siento.

La testigo puede retirarse.

No se acepta su disculpa.

¡Dottie!

No encuentro razón para seguir con esta vista.

Presentaremos nuestras averiguaciones al senado.

¿Les parece que levantamos la sesión?

¡Entré, fue muy amable conmigo!

Lo siento, Senador. Pero me envían en misión oficial.

¿Puedo hablar un momento con el General?

¡Vaya! Por supuesto Charlie. Encantado de verle.

Gracias.

Me alegro de verle General...

Senador. La Casa Blanca acaba de desclasificar

unas partes de la información.

Me gustaría que las incluyeran en el informe.

No, a menos que estén relacionadas con esta encuesta, General Grimshaw.

Está relacionado.

Este documento es el memorándum de alto secreto

con fecha del 10 de septiembre de 1950 del contraespionaje del General Goodwin.

- Léalo usted, Mel. - Sí, Señor.

Un momento.

- ¿Va a leer todo eso? - Esa es mi intención.

No podemos pasamos aquí el resto de la tarde.

- Resuma lo más importante. - ¿Resumir?

Lleva horas castigándome aquí. Haciéndome preguntas para

responder con un sí o un no.

Nos estaba usted dando una hermosa farsa militar.

Yo no hablaba porque obedecía órdenes.

Pero usted me azotó a gusto y me convirtió en un payaso para esta sala.

Me acusó de ser responsable de miles de bajas por hablar demasiado.

- Yo... - ¡Sí, claro que sí!

Dedujo que el asunto Fresnay era una actividad carnal

durante la cual yo le pasaba secretos al enemigo.

Mel. Tranquilo. Cuénteles lo que pasó.

No me gusta contar esa historia.

Esperaba que siguiera siendo un secreto enterrado.

Pero ahora es de dominio público.

Mientras estaba de permiso en Tokio. Durante la guerra de Corea.

Recibí un mensaje de la Cruz Roja que decía que la viuda de un amigo,

Claude de Fresnay, que sirvió conmigo en el Norte de África

trataba de localizarme.

La busqué y al verla me gustó.

Al cabo de un mes la pedí en matrimonio.

Y una noche un comandante del contraespionaje, encontró el nombre

en estos documentos. Fue a mi habitación.

Dijo que tenía que darme una información.

Yvette de Fresnay era un agente enemigo.

Yo no quise creerlo pero tenía todas las pruebas.

Solo deseaba marcharme de allí. Y volver a Corea.

¿A pesar de que le había dado información?

Estaba enamorado pero no soy tonto.

No le di ninguna información importante.

Siga.

Antes de marcharme, fue a verme el General Grimshaw.

Y me dijo que llevaban tiempo vigilando a Yvette de Fresnay

y que quería utilizarla.

Me pidió que siguiera viéndola, y yo... me negué.

Insistió.

Me dijo que era muy importante para el futuro contraataque.

Y siguiendo órdenes, regresé a Busán.

Y siguiendo órdenes mandé que la llevaran allí.

Y siguiendo ordenes hice el amor con ella.

Y siguiendo órdenes le susurré no dulces palabras como dijo usted.

Sino información falsa que ella utilizaría.

Y sabemos que fue así.

Luego cuando el contraataque tuvo éxito, y llegaron mis órdenes finales,

hice que la detuvieran... Y la ejecutaran.

Luego,

seguí con la guerra.

No se preocupe por nada. Ha estado magnífico.

Unas palabras para la radio, General.

No tengo nada que decir. Cumplo ordenes.

- Pues diga lo que sea. - Ocúpese Gooch.

Soy el Coronel Gooch de información. Viejo amigo y compañero de...

Gracias, Coronel Gooch.

- Para la Tele, diga algo. - Le diré a todo el mundo

- que me siento estupendamente. - ¡Lo acaba de decir, General!

¡Firmes!

¡Dejen en paz a la Señora!

¡Se equivocan! No sé si han oído la decisión final.

Pero ha sido en mi favor y he salido muy bien parado.

Sobre todo gracias a la Señorita Peale.

- Bentley, ¿está de acuerdo? - Sí, Señor.

No se acerque a mí o le mataré.

Aquí no, Señorita Peale. ¿No conoce el viejo dicho?

Los Generales se mueren en la cama.

FIN

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