Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Downloaded from YTS.MX
Official YIFY movies site: YTS.MX
TRAS DIEZ AÑOS DE MATANZAS, LA CIUDAD DE TROYA HA CAÍDO,
Y LOS GRIEGOS ZARPAN TRIUNFANTES A SU HOGAR.
LOS AÑOS PASAN.
EN LA ISLA DE ÍTACA, LA REINA PENÉLOPE ANSÍA
EL REGRESO DE ODISEO, SU ESPOSO.
TELÉMACO, SU HIJO, ESPERA A ESE PADRE QUE AÚN NO CONOCE.
LOS PRETENDIENTES ARRASAN CON TODO Y EXIGEN QUE LA REINA ELIJA UN REY.
- Oye, Eumeo. -¿Qué?
Quieren más de esos, de los pequeños.
Si se comen la cría ahora, ¿qué quedará para el año próximo?
No estaremos aquí en un año.
La reina ya tendrá un nuevo rey.
Morirán de hambre solos.
Miren quién apareció.
Es el príncipe.
¡Llegó el señor!
¡Nuestro señor!
¡Venga con nosotros!
Nuestro príncipe.
¿Ya encontró a su padre?
- Telémaco. - Dales lo que quieren.
Dile a tu madre que ese sudario que teje será para su hijo.
Si nos hace esperar mucho más,
yo mismo envolveré tu cuerpo.
¿Aún crees que te desposaría?
¿Qué crees que hace de noche?
Ella desea lo mismo que toda mujer.
Jamás se humillaría así.
Te voy a degollar, bastardo.
¡Déjalo!
¡Espera!
¿Por qué no le dices que me elija a mí?
Me ocuparé de ellos.
Y de que todo funcione otra vez.
Te trataré bien.
¿Te consideras mejor que ellos?
Pobre muchacho.
¿No sabes que sigues con vida gracias a mí?
Tal vez me arrepienta.
¿Por qué no eliges?
¿Por qué no elige?
La isla está muriendo.
Cásate con uno.
¡El que sea! Así los otros se van.
Su madre nunca se casará con otro.
Nunca manchará el honor de esta isla
ni el nombre de su padre.
¡Mi padre está muerto!
No podemos vivir más con esos brutos.
¿Cuál?
¿Cuál de esos brutos quieres por padre?
Debes tener algún preferido.
Elegiré cuando termine el sudario de tu abuelo.
Llevas meses tejiendo.
¿Y de qué le servirá?
¿Viniste por la reina?
Creo que ya somos bastantes.
Nadie sobrevive con ese clima.
¡Déjalo!
Quieto.
¿Y la cara?
Se le va a curar.
¿Quieres comer?
¿Dónde estoy?
¿No sabes?
En la isla de Ítaca.
Llévame. Ayúdame.
Afuera.
Come.
Eumeo.
¿Por qué trajiste a un extraño?
¿Quieres enfurecerlos?
Aún no nos convirtieron en animales.
¿El mercado?
Ya no existe el mercado.
Si tiene cuatro patas, va al palacio.
Su rey es codicioso.
No hay rey.
Zarpó a Troya hace años.
Con los mejores hombres.
No volvió ninguno.
¿Y quién reina entonces?
La reina Penélope y su hijo.
¿No tiene un hombre a su lado?
Hace un año que llegan de kilómetros a la redonda
a la espera de que elija uno.
¿Y eligió?
Ella es fuerte.
Los hace esperar
hasta que llegue su esposo.
Cada quien tiene un lugar
que sostener.
Come eso.
Quiero que vuelvas al palacio, abuelo.
¿Palacio?
Sí. Mi madre está sola allí con todos esos hombres.
Los que te espantaron.
Las piedras...
son...
muy bellas.
¿Qué hago?
¿Me voy en busca de mi padre?
¿A averiguar si murió?
Necesito saberlo.
Podría zarpar mañana mismo.
Con los pescadores.
¿Tu padre?
¿Perdiste a tu padre?
Pobre muchacho.
¡Oye! ¡Porquero!
-¿Dónde está la muchacha? - No sé.
¿Dónde se escondió?
No sé.
Debe estar cerca.
Si no es ella, serás tú.
Vine de lejos. No me iré sin lo que busco.
No tendré a la reina,
pero sí lo que pueda.
Lo tomaré.
Dejaré mi marca en esta isla.
Y así zarparon príncipes y reyes
de pequeñas islas y grandes ciudades
a cumplir su promesa.
Los héroes lucharon por diez largos años y se cubrieron de gloria.
Diez largos años, mas nadie podía cantar victoria.
Entonces, con los árboles de Asia
junto a los muros de Troya,
Odiseo construyó el gran caballo.
Dicen que fue solo una torre para cruzar.
¿Una torre? ¿Dónde oíste eso?
Cómo aman las historias.
Habíamos quemado los bosques para espantar los inviernos.
Epeo lo construyó con madera de las naves de nuestros muertos.
¿Estuviste allí?
¿Viste arder Troya?
Sí.
El rey Odiseo estaba allí.
El más astuto de los héroes.
Gracias a él triunfamos.
¿No es verdad?
Diles.
Héroes.
Odiseo era...
Ideó
una trampa.
Para que el ejército cruzara el muro.
Un ardid.
Entrar.
Cerrar las compuertas.
Quedar encerrados con ellos.
Masacrarlos en las calles.
Era alto, ¿no?
No.
Continúa.
Se disfrazó de mendigo.
Con harapos.
Entró arrastrándose una noche.
Contó a los soldados. Escuchó los rumores.
Vio el sufrimiento.
El mercado estaba vacío.
La gente...
La gente quería comida, ropa...
paz.
Toda la ciudad.
Hasta las piedras.
Pero los tesoros...
Y el segundo día, vio a Helena.
Los mendigos debían formar una fila.
Pero él se salió.
Extendió la mano.
Ella lo miró de frente.
Le dio una moneda.
Tenía una escolta montada.
Así se le ocurrió.
El caballo de madera.
Un caballo gigante de madera.
Abrirían las puertas para entrarlo.
Y al otro día, el caballo vomitaría soldados.
La ciudad moriría.
Nos vengamos por todos esos años lejos de casa.
Por nuestros muertos.
El frío. El hambre.
Y Troya fue nuestra.
Esa ciudad no podía conquistarse,
solo destruirse.
La hicimos arder y luego...
ahogamos el fuego con sangre.
Dicen que toda guerra será así,
hasta el fin de los tiempos.
Los muertos de Troya,
sus espíritus, vendrán a mirar.
¿Y mi rey?
Dicen los marinos que está cerca.
¿Dónde?
Si no murió, ¿por qué no vuelve y reclama lo suyo?
¿No le importa lo que le pase a su gente?
Convirtió esta isla en una tumba.
- En una tierra gloriosa. -¿Gloriosa?
¿La gloria alimenta a nuestras viudas?
¿No preferirían recuperar a sus hombres?
Pregúntale a mi madre.
No pierdas la fe.
Él volverá y matará a esos cretinos,
y la isla renacerá.
Ni aunque volviera nadando de Troya habría tardado tantos años.
No.
Ya está en el fondo del mar.
Y tal vez sea mejor así para él.
¿El padre sigue con vida?
¿El antiguo rey?
Sí.
Enloqueció de tristeza.
¿Y el niño?
Ya no es un niño, es un hombre.
Un enano cobarde.
Los cobardes huyen.
¿Qué puede hacer él solo?
-¿Tú lo ayudarías? - No es mi trabajo.
¿Él moriría por mí?
¿Qué hace?
¿Se esconde bajo la falda de la madre?
¿Qué haces aquí?
¿Dónde estabas?
¿Dónde estabas?
¿Por qué?
¿De nuevo peleándose?
Mírala.
Tiene miedo. Vergüenza.
Sabes cómo te llaman.
Ramera.
¿Dónde está mi hijo?
¿Tu hijo?
¿Por qué?
¿Lo perdiste?
¿Dónde está?
Telémaco ya es adulto.
Si no está en su cama, estará buscando consuelo en otra.
No todos preferimos dormir solos.
Vete, por favor.
¿No ves?
Cuanto más lo metes bajo tu falda, más te odia.
Si lo pierdo de vista, lo matarán.
Estaría a salvo si hubieras elegido.
Búscalo por mí.
Tu hijo te ha abandonado.
Tu esposo está muerto.
Estás sola. Me necesitas.
Búscalo y tráelo conmigo.
Sí...
mi reina.
Dijimos que iban a vigilar al muchacho.
Habrá ido al continente en busca de novedades.
El abuelo lo sabrá.
Quizá traiga ayuda.
Quizá no regrese.
Son aguas peligrosas en esta época.
Matando al hijo no conquistarás a la madre.
Cuidado.
Nadie habló de matar.
¡Fuera!
-¿Adónde se fue el príncipe? -¡No!
¿Va a volver?
No.
El anciano quiere verla.
¿Hallaron a mi hijo?
El antiguo rey ha muerto.
Me voy.
Todos los hombres dignos se van.
Quedarán los canallas.
Y solo quieren tu riqueza.
¿Cómo murió?
Los ancianos mueren.
Necesitas protección,
y tu hijo necesita un padre.
No soy joven como algunos otros.
No soy famoso como tu esposo.
Si él estuviera vivo, lo respetaría...
tal como respeto a su viuda.
Soy la esposa de Odiseo.
Odiseo está muerto.
Para mí, no.
Al alba habrá un funeral.
El antiguo rey.
Esperó la llegada de su hijo.
Pero perdió las esperanzas.
Y ahora está muerto.
¿La familia lo sepultará?
La reina sola.
El hijo no está.
Eso vale nuestra vida ahora.
Cuando muera, ni me sepultarán.
Me comerán los perros.
Ahora puedes elegir.
Si no eliges,
en un año, terminarás aquí.
- Elegiré pronto. -¿Cuándo?
-¿Cuándo? -¿Cuándo?
¡Ahora!
Cuando termine el sudario.
Miente otra vez.
Dijo que tejía un sudario para él.
Y ya es tarde. Él murió.
Usaré el sudario como túnica nupcial.
Déjenme hacer el luto en paz.
Luego, elegiré.
Se acabará la espera.
Llévame al palacio.
No te dejarán entrar.
Creerán que eres otro pretendiente.
Ya se presentan hasta los mendigos.
Llévame.
El perro de caza del rey.
Se queda ahí, esperándolo.
Todos estos años.
Argos.
Podría matarlos un soldado.
Ni se enterarían.
Quédate conmigo. Todo va a cambiar.
¿Algo de comer para un soldado que luchó en Troya?
Increíble. Otro veterano.
¡Un mendigo!
Échenlo.
¡Todos lucharon en Troya!
¡Sí! Todos.
Algunos ni habían nacido.
Toma, soldado viejo.
¡Déjenlo! Toma, anciano.
¡Basta! ¡Paren!
Dile a la reina que viste a su esposo.
Te cabalgará más fuerte que los troyanos.
Oye, mendigo. Ven.
¿Ves a aquel?
Es Antínoo.
Está desesperado por la reina.
No le importa la riqueza. La desea a ella.
Moléstalo. Pagará para que te vayas.
¿Algo de comer para un viejo soldado?
Vete con los otros harapientos.
Sentado a la mesa de otro hombre
y comiendo su comida,
le niega un trozo de carne a un pobre.
Llévense a este mendigo.
Ven. Te acompaño a la salida.
Espera.
Necesitamos entretenimiento.
¿Puede luchar?
Gracias. Me voy.
No te vayas.
Dijiste que vienes de Troya.
Enséñanos a luchar.
Algunos necesitan una lección.
- Vamos. - A ver cómo lucha.
¡Aplástalo!
- Adelante. - Vamos.
¡Vamos!
Vamos.
¿Es suficiente?
¡De pie!
¿Qué es ese ruido?
Una pelea. Esta vez con un extraño.
Tal vez sepa algo de Telémaco.
No. Es un mendigo.
No vaya.
Es otro de los que dicen que vienen de Troya.
Basta. Ya se divirtieron.
¡Golpéalo!
¡Basta!
Que vengan a limpiar.
Para ser mendigo, luchas bien.
Si buscas un amo,
yo siempre busco esclavos.
Debería darte gusto.
Él no va a matar de nuevo.
¿Matar para entretener a unos brutos?
Tuvo su oportunidad. No te culpes.
Olvídate de la guerra.
Fue hace años.
Quedó muy lejos.
Está en todos lados.
En todo lo que vemos y tocamos.
Un vaso, la guerra. Una mesa,
la guerra. En todo.
Esperando que yo
la reviva otra vez.
¿Qué le vas a decir a la reina?
No le mientas.
Ya sufrió bastante.
Mírenlo.
Eso les pasa a los grandes guerreros.
¡Fuera! Vete con los otros mendigos.
No puedes quedarte aquí.
Déjalo.
Quiero hablar con él.
Acércate a la luz.
Más cerca.
Quiero verte.
Mi criada dice que estuviste en Troya. ¿Es cierto?
Sí.
¿Luchaste junto a mi esposo?
Sí.
Debes recordarlo bien.
Fue hace mucho.
¿Dónde estuviste
desde que te fuiste de Troya?
Viajando, a la deriva.
¿Oíste hablar de mi esposo en tus viajes?
Debe estar muerto.
El hombre que se fue no se habría quedado lejos.
De su hijo.
Su esposa.
Su gente.
Tal vez tenga miedo.
¿Por qué?
Tal vez...
Tal vez esté perdido.
¿Perdido?
¿Perdido?
¿Cómo pueden hallar la guerra y no el camino a su hogar?
Para algunos, la guerra se vuelve su hogar.
¿Por qué van a la guerra?
¿Por qué queman las casas de otros?
¿Por qué violan?
¿Por qué asesinan a mujeres y niños?
¿No son felices con su familia?
¿Mi esposo violó?
¿Asesinó a mujeres y niños?
Esta tierra está en ruinas.
La sacrifiqué.
Por él.
Mi hijo me odia.
Quiere que me case.
¿Debo casarme? Dime.
¿Le pongo fin a esto?
Dime.
¿Toda esta espera fue para nada?
Atiende a este hombre.
Y que luego se vaya.
¿Le temes a una vieja nodriza?
Lavaba hombres cuando eran niños...
y cuando los traían muertos.
Puedo lavar a un mendigo.
Esa cicatriz...
la lavé cuando era una herida.
Al regreso de una cacería.
Mi niño.
Mi niño, ¡regresó!
- No. - Mi rey.
- No. - Se lo diré a ella.
-¡Debo decírselo! -¡No!
Ni una palabra. ¿Lo juras?
Júralo.
Ni una palabra.
Sí.
Entiendo.
No debemos decirle. No es tan fuerte como nosotros.
Mi niño regresó.
Ahora...
puede matarlos a todos.
Padre.
No sabíamos que afortunados son los muertos.
Sobrevives...
pero no queda nada en tu interior.
Todos los que dejé atrás...
No puedo ni ver sus rostros.
Nunca me perdonarán.
¡Una nave!
¡Una nave!
-¡El príncipe volvió! -¿Qué?
¿El príncipe?
¿El príncipe volvió?
Nos esperaba un grupo en el punto norte.
Pero nuestros pescadores los engañaron, fueron por el sur
a barlovento, y los dejaron ahí
como peces boquiabiertos varados en las rocas.
¿No entiendes?
Ahora son más peligrosos.
Debes esconderte.
¿Y tú?
No me harán nada. Me necesitan viva...
al menos hasta que elija.
- Y no voy a... - Debes olvidarlo.
Piensa en ti.
Una esposa leal.
O una ramera infiel.
No tengo opción. No puedo vivir otra vida.
Yo haré que se vayan.
Yo haré que esta isla vuelva a ser nuestro hogar.
Madre, él no regresará.
Conocí a un marino que lo había visto.
Vive en una isla.
Con una mujer.
Hace años que está ahí.
Lo siento, madre.
No quería decírtelo.
Lo siento.
Ve con Eumeo.
¿Y tú qué harás?
Te creía casada con tu esposo muerto.
Pero pareces casada con tu hijo.
Ve.
Si no puedo ser su padre, es culpa tuya.
Pero sí seré tu esposo.
Y me amarás.
Volverás a amar.
Si eliges a otro, lo mataré.
¿Nos abandonas?
¿Huyes?
¿Crees que soy tonto?
Sé quién eres.
Pasamos tantos años esperando...
¿Y te vas?
Soy esclavo.
De ser libre, defendería lo mío,
a mi gente.
¿Qué dirá esa gente cuando vea que he regresado solo?
¿Que llevé a todos sus hombres a la muerte?
Te odiará.
Protégela con tu vida.
Tu guerra ya no es en Troya.
Es aquí.
Mi príncipe.
Dijeron que había huido. Pero regresó, a salvo.
Hasta que vuelvan por mí.
Iré por los demás.
¿Algún consejo sabio de la reina?
Esa mujer te deja en ridículo. Y a todos nosotros.
Y ahora el hijo también.
Tengo una propuesta.
Una cacería.
Si no hablan, sus familias morirán de hambre.
¡Como si murieran con ustedes!
¡Dinos adónde!
-¿Adónde fue el príncipe? -¿Adónde?
¿Dónde está?
¡Dime dónde está!
Muchacho. Escondido. ¿Dónde?
¡Pisandro!
Vamos.
Dime, ¿quién eres?
Nadie.
¿Le dijiste a mi madre que venías de Troya?
Si estuviste ahí, viste a mi padre.
Seguramente.
¿Cómo era?
Un soldado.
Como cualquiera.
¿Eras uno de sus hombres?
¿Te fuiste con él cuando todo terminó?
Desertaron, ¿no?
Vendieron las armas por una ramera.
¿Acaso no hizo eso mi padre?
- Huye. -¿Qué?
-¡Vete! Ocúltate. - No me hables así.
-¡Basta! -¡Abajo!
¿Qué pasó?
¿Quién eres?
Tu padre.
¡Debes irte!
¡No!
¡Telémaco!
¡Telémaco!
¡Suéltame!
¡Los matarán! ¡Telémaco!
¡Vienen a matarte!
¡Vayan! ¡Al agua!
-¡Vamos! - Corran.
Esconderé los cuerpos. Los distraeré.
¿Dónde está?
¿Eumeo?
En las colinas con los cerdos.
¿El muchacho?
No lo he visto. Lo juro.
Vamos.
Sí. ¡Vamos!
Vamos.
Muy bien.
Lo perdieron. Se han ido.
Esta isla de mierda.
Volvamos.
Tengo hambre. Vamos.
Vamos. Muy bien.
Tendríamos que haberlo matado antes.
Una cacería.
Es hora de hablar.
Él no es mi padre.
Odiseo ya habría echado a esos cerdos del palacio.
¿No representas tú a tu padre cuando él no está?
Mira esta isla.
Un páramo.
Esos brutos aterran a la gente.
Los graneros están vacíos.
Las casas asaltadas por las noches.
El antiguo rey muere solo.
¿No te daría vergüenza mirar a tu padre a la cara si regresara?
Conozco a la gente de esta isla por su nombre.
Sé cuánto ha sufrido sin su rey.
¿Y sus hombres?
Él habría preferido morir antes que volver solo.
Tú sabes quién soy.
Dile.
Sé quién fuiste.
Cierren las compuertas.
Destejes por la noche lo que tejes de día.
¿Creíste que mantenías vivo a tu esposo con esto?
Tejiendo historias.
¿Cuánto tiempo?
Te daré el tiempo. Ni un día más.
Luego, te desposaré.
No les diré a los otros.
No serán tan comprensivos.
-¿Y mi hijo? -¿Tu hijo?
¿Qué me importa a mí tu hijo?
Ojalá no te conociera.
Quiero irme de esta isla, pero no puedo.
Moriré aquí de una forma u otra.
¿Qué pasó?
La reina decidió.
Hoy elegirá a uno de ellos.
Espera.
¡Espera!
Ya es tarde para volver.
Solo harás daño. Ve con tu otra mujer.
Si vas al palacio, te matarán.
Mi madre se va a casar.
¡Hoy!
Con uno de esos cerdos.
¿Y qué harás tú?
Nada.
Sacrificó su vida esperándote.
Ojalá te maten.
¿Para qué es esto?
No sé.
Miren quién vino.
Ahora no.
Luego.
Se ha acabado la espera.
Fue difícil elegir entre hombres de cualidades tan diversas.
Oye, tú. Échalo.
Trae mala suerte.
- Ese mendigo otra vez. - Échalo.
¿Quién lo dejó entrar?
- Échenlo. -¡Fuera!
Que se vaya.
¡Déjenlo!
Es mi invitado.
En mi casa.
¿En tu casa?
De hecho,
no puedo elegir.
La elección estará en manos de ustedes.
Este arco
perteneció a mi esposo de niño.
Podía hacer pasar la flecha por los ojos de doce hachas
sin tocarlas.
Quien logre tensar el arco
y hacer pasar la flecha por las hachas
será mi esposo
y reinará Ítaca.
- Pero ¡es imposible! -¡Suficiente!
¡Un truco de circo!
¿Por qué sería razón para casarse?
¿Y si nadie lo logra?
Odiseo lo lograría.
¿Mi nuevo esposo elegiría ser menos que él?
Yo probaré.
Adelante.
¡Vamos!
Lo estás tensando mal.
¡Adelante!
Un poco más.
No puede.
Veamos.
¡Vamos!
¡Vamos!
Veamos.
¡Vamos!
¿Qué esperas, Antínoo?
¿Te da miedo probar?
Este es un truco más.
Ella lo tenía planeado.
Dejará de ponernos en ridículo.
¡Sí!
Hace años que ese arco no se usa.
Ni Odiseo podría tensarlo.
¡Sí!
¡Es imposible!
¡Así es!
-¡Qué vergüenza! -¡Mentirosa!
¡Trucos!
¡Mentiras!
No nos humillará más.
- Así es. -¡Es imposible!
¡Zorra mentirosa!
¡Lo haré yo entonces!
¡Quiere cogerse a la madre!
¡Quiero verlo cogerse a la madre!
¡Muy bien, adelante!
-¡Hazlo! - Dale el arco.
Basta de farsas.
Ya perdimos mucho tiempo.
- Los hombres elegirán. -¡Sí!
Sí. ¡Olviden el arco!
Si los señores terminaron,
me gustaría probar.
La oportunidad de probar el arco de Odiseo no se da todos los días.
Mi reina.
¿El arco puede convertir a un mendigo en hombre?
Vuelve a tu lugar.
¿Qué piensa la reina?
Dale el arco a él.
Dale el arco a tu padre.
Miren al viejo soldado.
¿Esto es lo que querías?
Bien, viejo soldado.
Vete, o lamentarás tener tal destreza.
Vete con tu suerte a otro lado.
Deja ese arco, anciano.
- Se volvió loco. -¡Échenlo!
¡Váyanse! ¡Ahora!
¡Vamos!
¡Abajo!
¡Tú, vete!
¡Fuera!
¡Ve! ¡Cierra la puerta!
¡Todos contra él!
Está loco. Cree que puede matarnos a todos.
- Nos matará uno por uno. - Extraño...
Baja ese arco.
Si eres Odiseo, nadie puede culparte por tu ira.
Hemos sido descuidados con tu hogar y tu tierra.
Pero alguien nos condujo.
¡Antínoo!
-¡Sí, fue él! - Todo fue su culpa.
Quería matar a Telémaco.
¡Fue él, no nosotros!
¡Fue él!
Odiseo, sabes que yo...
Se quedó sin flechas.
¡Padre!
Mátame ahora.
Por favor.
Mi reina.
¿Este es el amor que querías?
Si hubiera sido mía, nunca la habría dejado.
Todo pudo ser muy diferente.
¡No!
No lo hagas.
¡No!
¿Por qué las lágrimas?
Su esposo ha regresado.
Su hijo se ha salvado.
Ese no es mi hijo.
Un matadero.
Después de tantos años velando por la paz.
Eso no era paz.
No había otro camino.
Mi reina.
Su hijo desea hablar con usted.
Telémaco, no.
Madre...
Tengo que irme.
Ve con ella.
Por ti perdimos a nuestro hijo.
Cuando descubra quién es, regresará.
Qué sabio.
¿Cómo soportas que se vaya?
Cuánta sangre.
Sí.
Cuántos años.
¿Por qué?
¿Amarías aún
a aquel en quien me había convertido?
No podía regresar.
Perdóname.
Perdóname.
Este no es nuestro lecho.
¿Cuándo lo clausuraste?
Cuando me dejaste.
Hay mucho que no sé.
No quieres saberlo.
Necesito entender.
No puedes entender.
Yo no puedo entender.
Lo entenderemos.
Tu pasado será mi pasado.
Y el mío será tuyo.
Es mejor olvidar.
Recordaremos.
Y olvidaremos juntos.
Y luego viviremos.
Y envejeceremos.
Amigos otra vez.
Juntos.
EL RETORNO
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.