All language subtitles for S01E011_Episode 11.Spanish (Spain)

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Original subtitles

(Murmullo del mar y gaviotas)

Espero no haber tardado mucho. (ACENTO PORTUGUÉS) En absoluto.

¿Nos vamos? Espera.

¿Qué pasa?

Aún estás a tiempo de echarte atrás.

Quédate conmigo.

Este fin de semana, sin compromisos de trabajo.

No puedo.

Lo siento, pero no puedo.

Tengo que volver a Madrid.

No depende de mí.

No sabes cómo lo lamento.

Por favor.

Señor Logan.

Tranquilo, solo quiero hablar con usted.

¿Te manda Da Silva?

No, he venido por mi cuenta. Es importante.

¿De qué se trata?

La señorita Agoriuq es una buena persona,

y no se merece lo que está a punto de sucederle.

Espero que este viaje te haya sido muy provechoso.

Sí.

Las clientas se van a volver locas con el género nuevo.

De eso estoy seguro.

Espero también que hayas disfrutado de mi compañía

tanto como yo lo he hecho de la tuya.

Ha sido un viaje maravilloso, Manuel,

y has hecho que todo fuera tan fácil

que no sé cómo voy a poder agradecértelo.

Lo siento mucho, pero voy a tener que marcharme ya.

Siento no poder quedarme contigo hasta que te subas al tren, pero...

No te preocupes, no pasa nada.

Bueno, mi queridísima Arish,

ha llegado la hora de la despedida.

Buen viaje.

¡Ah! No tenemos mucho tiempo.

Da Silva ha mandado dos hombres para que acaben contigo.

¡El sombrero! Debió ser la confirmación.

Por ahí.

¡Por aquí! ¡Por aquí!

¡Espera! ¿Qué haces?

¡Déjalo!

¡Vamos!

(Disparos)

¿Estás bien?

¿Qué demonios llevas en ese bolso? Casi nos matan por él.

Los mejores patrones que he hecho en toda mi vida.

Todo empezó cuando algo de lo que hiciste

despertó las sospechas de Da Silva;

entonces dio la orden de acabar contigo.

¿Tú cómo sabes todo eso?

Porque tu conductor vino a verme al hotel

y me lo contó todo.

¿Joao?

Tienes una deuda importante con ese hombre.

Desde el principio supe que era buena persona.

Ahora Da Silva sabe que no eras una simple modista,

que te acercaste con otros fines.

¿No vas a decir nada?

Gracias por protegerme.

¿Con quién estás en esto, Sira?

¿Y tú?

(Ruido)

Estupendo.

(SIRA TOSE)

¿Crees que lo puedes arreglar? No.

Uno de los disparos ha tocado el motor.

¿Y qué vamos a hacer?

Debemos estar cerca de algún pueblo,

tendremos que seguir caminando.

Muy bien.

Sira. ¿Qué?

Es mejor que vayamos campo a través,

así evitaremos que los hombres de Da Silva nos encuentren.

¿Crees que nos están siguiendo? Estoy seguro.

¿Dónde estamos?

No lo sé.

Pero ya debemos de haber cruzado la frontera.

¿Te acuerdas de Bernhardt?

Claro.

Anoche estuve cenando con él en la quinta de Da Silva.

Menos mal que no me reconoció.

Y estuvo hablando con Da Silva hasta la madrugada.

¿Fue cuando hablaron del wolframio?

Sí.

¿Y llegaron a algún acuerdo?

¿Y a ti qué te importa?

Es para mi periódico.

Ah.

¿Llegaron a algún acuerdo o no?

No lo sé.

Lo siento.

¡Ah!

¿Estás bien?

Me duele un poco.

Creo que no vas a poder seguir caminando.

Sí que puedo. No, no puedes.

Desde luego que sí.

Sira.

Puedo mucho más de lo que crees.

Estoy seguro. Ven, apóyate en mi hombro.

Gracias. De nada.

Vamos por aquí.

Mira, será mejor que nos acerquemos ahí

y te quedes esperándome.

Pero puedo seguir, de verdad. Lo sé, pero vamos muy lentos,

y así es más fácil que los hombres de Da Silva nos encuentren.

Iré a buscar ayudar y vendré a recogerte.

De acuerdo. Vamos.

(Mugido)

Tienes suerte, solo parece una torcedura.

Menos mal.

No, no está roto.

No, si lo estuviera, lo notarías, créeme.

(Ruido)

¿Necesitan ayuda?

No sabe cuánto nos alegramos de verle.

Es que mi marido y yo íbamos de camino a Madrid

y se nos ha estropeado el coche.

Vaya faena.

Yo, si quieren, puedo acompañarles hasta el pueblo.

En el pueblo hay un mecánico, y puede ayudarles con su avería.

¿Y no tiene usted coche?

Mi mujer no puede caminar.

No, lo siento.

Pero puede esperarnos aquí, no tardaremos mucho.

Quédate tranquilo. Esto es lo que habíamos planeado.

Quiero que te quedes con esto. ¿Qué haces con una pistola?

Por favor, me quedaré más tranquilo.

No he cogido un arma en mi vida. Ni tendrás que hacerlo,

es solo por si acaso.

Pensé que dijo que estaba cerca. Y lo está.

Y no podemos ir campo a través. No es posible,

por esta zona todos los campos están cercados y no se puede pasar.

¿Pero por qué no quiere que vayamos por aquí?

(Motor)

-¿Dónde está ella?

-¿Qué es todo esto? -¿Dónde está la chica?

¿Dónde has metido a la mujer?

-No dé ni un paso más. -Por favor, no me dispare.

No, no. Yo sé dónde está la mujer.

-Habla.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Aquí no está.

-¿Dónde está?

¿Dónde está?

¿Dónde está?

Te lo repetiré las veces que haga falta.

Estoy aquí.

Vamos. Marchémonos de aquí enseguida.

Has sido muy valiente.

Todavía me tiemblan las piernas.

¿Qué tal el tobillo? Mejor, ya casi no me duele.

Tal vez deberíamos parar en algún sitio a descansar.

Debes de estar muy cansado.

No, yo no, pero tú debes estar agotada.

Yo prefiero seguir hasta Madrid. ¿Seguro?

Ven, apóyate en mi hombro.

Duérmete, ya falta menos.

Sira, despierta.

Hemos llegado.

¿Qué hora es?

Casi las cuatro.

Tienes que estar agotado.

Sobreviviré.

¿Lo has encontrado bien? Muy bien.

Bueno, ¿me permites el pie?

Claro. Gracias.

Está mejor.

Muchas gracias.

Es un placer.

Tu casa me recuerda mucho a Marruecos.

Sobre todo, es mérito de Rosalinda.

Tienes suerte de tener tan buenos amigos.

Ya lo sé.

¿Y qué tienes previsto hacer ahora?

Conseguir una habitación en el Palace, de momento.

Y cuando me levante, lo primero,

cambiarme de traje y comprarme una camisa.

Estoy hecho un asco.

Y cuando tengas ropa limpia, ¿qué vas a hacer?

Iré a la sede de mi periódico.

Lo digo por invitarte antes a desayunar.

Solo si me dices en qué estás metida.

Solo cuando me entere de quién eres tú.

"Estaré en el hotel Palace. No pienso irme a ninguna parte".

Aquí un botón más.

Y ahora seis centímetros.

Y en la falda lleva otros tres a la derecha.

-A la derecha. -Eso es.

-Vale.

-Hay que reforzar un poco los botones

y los bolsillos.

-¿Y el resto está bien? El resto está bien.

La manga está bien.

Tú ahora tienes que rematar estos bajos

y quitar los hilos flojos. Sin más.

Y ya está. Tiene que estar mañana a primera hora.

Bueno, ¿está todo listo o no?

-¡Sira! -¡Sirita!

-¡Pero bueno! -¡Qué alegría!

¿Qué tal ha ido el viaje? Muy bien.

-¿Pero cuándo has llegado? Anoche, un poco tarde.

¿Y vosotras qué hacéis en el taller,

que es sábado? Terminando unos pedidos.

Ya ves, el taller sigue viento en popa.

Sí, sí, ya lo veo.

Hija, si me avisas, hubiera ido a buscarte a la estación.

No, no se preocupe, decidí no volver en tren.

(Timbre)

Ya voy a abrir yo.

Luego os lo cuento todo despacito. -Sí.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

¿Señorita Agoriuq? Sí, soy yo.

Muchas gracias. Gracias.

¿Qué le ha pasado? Nada grave.

El doctor me ha confirmado que es solo una torcedura.

Me alegro de tenerla aquí.

Quería ponerle al corriente de mi viaje lo antes posible.

Cuénteme, por favor.

Tenía razón al sospechar de Da Silva,

está negociando con los alemanes para suministrarles wolframio.

Cerró el trato en su quinta,

con la presencia de Johannes Bernhardt.

Buen trabajo. Esta información nos será muy útil.

No parece sorprenderle demasiado.

¿Ya sabía algo de esto?

Verá, esta misma mañana nos han informado de la relación

entre Da Silva y las minas de wolframio.

Hemos recibido por sorpresa un agente emplazado en Portugal.

Ha sido algo totalmente inesperado.

(CARRASPEA)

¿Y ese agente vio a Da Silva cerrando el trato en las minas?

No, él personalmente no,

pero alguien de su entera confianza sí lo hizo.

¿Ese agente se encarga de operaciones especiales como yo?

La información nos ha llegado del SIS, nuestro sistema

de inteligencia convencional.

Se trata de un agente de absoluta solidez

con muchos años de experiencia.

¿Y su agente del SIS les ha informado de algo más?

No. ¿De dónde se cerró la negociación

o de las personas que estaban allí presentes?

Como los propietarios de las minas de la Beira.

Aquí tiene todos los detalles,

hasta la última sílaba de lo pactado esa noche.

Haremos una trascripción lo antes posible.

Y un microfilm.

Se lo entregó un tal Herr Weiss

al mismo Da Silva.

Supongo que contendrá información interesantísima.

¿Cómo ha conseguido usted todo esto?

Cuando una modista hace bien su trabajo, lo remata.

Que pase un buen día.

Hola, Arish.

Será mejor que vuelvas a guardar esa llave en el bolso.

¿Qué quieres?

Que vengas conmigo.

Coge mi brazo y actúa con naturalidad.

Puedes imaginar por qué estoy aquí, ¿verdad?

Me vas a matar.

Si solo fuera eso, ya lo habría hecho.

O hubieras enviado a dos hombres para que lo hicieran por ti.

Mira, si hay una cosa que no soporto

son los traidores.

Sé que trabajas para los ingleses.

¿Qué has hecho con el microfilm?

No sé de qué me estás hablando.

Muy bien.

Tal vez tenga que preguntar en tu taller.

¿Sabes que mientras te esperaba,

he visto entrar dos chicas jovencitas?

Ellas no saben nada.

¿Seguro? No sé, no sé.

Tal vez tenga que comprobarlo

por mí mismo. Tú sabrás.

El microfilm lo tienen los ingleses,

pero ya es muy tarde para recuperarlo.

¡Eso lo decidiré yo!

(Puerta)

-Señor Da Silva, tiene una llamada de teléfono.

Es importante.

-"Vigia".

¿Dígame?

-Señor Da Silva, ¿sería tan amable de explicarme

qué está haciendo en Madrid?

¿Por qué el dinero alemán

aún no ha sido ingresado en las cuentas de los portugueses?

-Herr Weiss, las transferencias se demorarán unos días.

Discúlpeme, he tenido que desplazarme

porque me ha surgido un asunto que debo atender con urgencia.

-¿Ese asunto es recuperar mi microfilm?

-Herr Weiss,

si no se lo he contado es porque lo tengo todo bajo control.

-¿Necesita que le recuerde lo que hay en ese microfilm?

Números de cuenta, identidades de todos los compradores y vendedores,

cantidades de mineral por mina, mapas de su localización,...

Si los ingleses descifran esa información, ¡estamos acabados!

-Pero eso no ocurrirá nunca. Le doy mi palabra, Herr Weiss.

Tengo un plan que no puede fallar.

Recuperaré el microfilm inmediatamente y lo destruiré.

(RÍE)

-¡No! No lo destruirá.

-¿Cómo dice?

-Me lo traerá de vuelta como prueba de lealtad.

-Lo haré.

-Por su bien.

Se está jugando mucho más

que los futuros negocios con nosotros.

Esa es la trascripción de todos los datos

conseguidos por nuestro agente en Portugal.

¡Esto es extraordinario!

Ya hemos enviado un memorándum a Londres informando al respecto.

Aunque sospechamos que eso no es nada

comparado con la información que podría contener esto.

Nuestro agente nos ha dicho

que Herr Weiss se lo entregó a Da Silva en persona.

Mañana por la mañana

lo enviaré a Londres en el primer avión.

Perdone, ¿podría darme la identidad de ese agente?

(Puerta)

Será un momento.

(Teléfono)

Alan Hillgarth.

-Iré al grano, señor Hillgarth.

Tengo a su agente, Arish Agoriuq.

-No conozco a esa persona.

-¿No la conoce?

Entonces, si no la conoce, no le importará que acabe con ella.

-Le escucho.

-Usted tiene algo que me pertenece. Sin rodeos:

su agente por el microfilm, ese es el trato.

-¿Cómo sé que lo que dice es verdad?

Necesito una prueba.

-Lo imaginaba. Un momento.

Hola.

-¿Está usted bien?

No se preocupe por mí.

Y no haga nada de lo que él dice.

-Ya ve que por ahora está bien, pero eso puede cambiar.

¿Acepta o no el trato?

-Tengo que pensarlo.

-Tiene 15 minutos. Volveré a llamar.

Me temo que tenemos una situación de emergencia.

¿Qué ha ocurrido?

Los alemanes no se han cruzado de brazos

y quieren recuperar su microfilm.

Han encontrado una manera para presionarnos.

¿Cómo?

Han capturado a una persona crucial para nosotros.

No puedo contarle más.

Quieren un intercambio: nuestro agente por el microfilm.

Bien. ¿Y qué vamos a hacer?

Me temo que no hay mucho que podamos hacer.

Va a permitir que maten a uno de los nuestros.

Ojalá fuera tan sencillo.

Si están dispuestos a todo por recuperar el microfilm,

eso quiere decir que contiene información clave.

Nuestras implicaciones personales no deben estar

por encima de la misión y el destino de la guerra.

Con el debido respeto,

¿en qué nos diferencia esto de nuestros enemigos?

No estoy seguro de poder sacrificar miles de vidas

para salvar una sola.

¿Y usted?

Me vas a tener que matar,

porque los ingleses no van a aceptar el trato.

Los ingleses cuidan de los suyos.

Y cumplen con su deber por encima de todo.

¿Estás segura de eso?

En fin,

estamos a punto de descubrirlo.

Tal vez si consiguiéramos extraer la información del microfilm...

No, eso es imposible.

Solo para poder descifrar la información

debemos enviarla a Londres.

Además, no se puede hacer una copia en menos de un día.

Si les devolvemos el microfilm, lo perderemos.

(Teléfono)

Salga un momento, por favor.

(Pasos)

Han accedido al intercambio.

Dentro de una hora.

Gracias a todos por venir.

Estarán a las órdenes del agente John Lodge.

Tenga.

Está vacío, pero lo necesitarán

para simular que vamos adelante con el trato.

En ningún caso vamos a devolver el auténtico microfilm a los alemanes.

Y esto memorícelo,

el número de serie del verdadero microfilm.

Intentaremos un rescate,

pero si fracasamos,...

Yo soy el primero que tengo mucho aprecio por esta persona,

pero todos los agentes somos sacrificables.

¿Lo han entendido?

Marcus Logan.

Tengo órdenes de hablar a solas con él.

¿Es usted Logan? ¿Cómo sabe mi nombre?

Un hombre me ha dado dinero para que venga aquí y le dé este sobre.

¿Qué hombre?

Me paró por la calle. No le había visto en mi vida.

(LEE) "Logan, castillo San Ignacio a las ocho.

No dejes que nadie más lea esto

o Arish muere".

(ASUSTADO) -¿Qué ocurre?

¡No disparen, por favor! ¡Yo no sé nada!

¡No sé nada!

Ya habrán caído en la trampa.

¿Cómo?

Yo sé que no me iban a entregar el microfilm así como así,

pero yo también tengo un as en la manga.

Es obvio que Logan siente algo muy fuerte por ti.

Yo sé lo que es eso.

En cuanto descubra que eres tú quien está en peligro,

hará cualquier cosa para impedir que mueras.

Y gracias a eso,...

¿Qué quería hablar con Logan a solas?

¿Y qué era ese sobre?

-El agente Logan

ha desaparecido, señor.

¡Sira!

¿Estás bien?

Siento interrumpir el momento romántico,

pero necesito ver el microfilm.

Aquí está.

¿Cómo sé que no es falso?

¿Cuál es el número de serie?

Compruébalo tú mismo.

Seguro que te lo sabes.

Deja que se vaya y te lo doy.

De eso nada. Primero, el microfilm; y luego, la dejaré marchar.

Primero deja que se vaya.

¡He dicho que lo haremos a mí manera!

Está bien.

Deja el arma.

¡Tira el arma!

-Dámelo.

¡Vamos!

-¡"Filha da puta"!

No hay salida.

Tenemos que volver.

Vamos.

(SUSURRA) ¿Dónde estás?

(GRITA) ¿Dónde estás?

¡Quietos!

¿Qué haces?

Dame el microfilm inmediatamente o disparo.

Hazlo y velaré el microfilm.

Me da igual, vélalo.

Lo único que me importa es que no caiga en manos de Londres.

Si tan poco te importa,

¿por qué no disparas?

Lo necesitas porque dudan de tu lealtad,

por eso debes recuperarlo, porque tu propia cabeza está en juego.

Tú tampoco te atreverás a velarlo,

para los ingleses es demasiado importante.

Los dos sabemos que haré lo que sea para salvarle la vida.

Puede, pero sacrificar el deber con una nación por una mujer...

Nunca podrías perdonártelo, Logan.

¡Ninguno de los dos os lo perdonaríais nunca!

Ellos tampoco te perdonarían.

¡No!

Vamos.

Sí.

Tranquila, del verdadero solo memoricé el número de serie.

Ahora tengo que devolverlo antes de que lo envíen a Londres.

Yo que pensaba que lo habías hecho por mí...

Lo hubiera hecho. Mentiroso.

¿Ahora vas a contarme todo?

¿Estás bien? No, no me encuentro bien.

Llévame a casa, por favor. Vamos.

Tranquila, hija, que ya estás en casa.

¿Qué hora es? Son casi las cinco.

Un tal Marcus Logan te trajo a casa.

No me acuerdo de nada. No me extraña, estabas agotada.

Has dormido casi un día entero.

¿Dónde está Marcus?

Él quería quedarse, pero le he convencido para que se marchara.

Está claro que solo necesitabas un poquito de reposo.

¿Se puede saber qué es lo que has hecho? ¿De dónde veníais?

Ya se lo contaré,

pero ahora me queda una cosa muy importante por hacer.

(RÍEN)

Hija, hija, hija.

He venido en cuanto he recibido tu recado.

¿Cuándo has vuelto?

Porque tu madre llevaba días sin tener noticias tuyas

y empezaba a estar preocupada.

¿Has hablado con mi madre?

Sí. Bueno, nos carteamos desde hace varias semanas

y, de vez en cuando, hablamos por teléfono.

No, no, no, no pienses lo que no es. No.

Sira, ya conoces a tu madre, y sabes que jamás me perdonaría.

Pero, bueno, es agradable poder charlar con ella de cuando

en cuando, y te aseguro que me hace mucho bien saber de ella.

Pero, Sira, ¿qué ha pasado?

Porque la última vez que nos vimos me dijiste

que no podías seguir viéndome. Ya, ya lo sé,

pero puede que las cosas hayan cambiado.

Necesito que me hagas un favor.

Sí, claro, el que quieras.

Debes seguir mis instrucciones. Sí, sí, claro.

(Timbre)

Hola.

Pasa.

Ahora te lo explicaré todo.

Antes de nada, gracias por salvarme la vida.

Bueno, tú salvaste mi vida en Portugal, así que estamos en paz.

¿Chinchín? "Cheers".

En serio, Sira, ¿por qué estoy aquí?

Porque necesito saber si me convienes en mi vida

o es mejor que no volvamos a vernos más.

¿Y qué quieres de mí?

Aclarar una cosa sobre tu pasado.

Son solo unas preguntas.

Y a cambio, sabrás todo lo que quieras sobre mi presente.

Pero piensa bien antes de responder

porque nos jugamos mucho.

¿Qué nos jugamos?

Todo.

Voy a ser muy egoísta.

Si me gustan tus respuestas, te quedas conmigo;

y si no me gustan, me vas a perder para siempre.

Depende de ti.

Sira, ¿por qué haces esto ahora?

Porque hace años abrí mi corazón a un hombre

que no me contó más que mentiras,

y no me apetece que me pase lo mismo contigo.

Así que, a partir de ahora, si queremos que esto funcione,

necesito sinceridad absoluta.

Entonces pregunta lo que quieras.

¿Por qué fuiste a Marruecos?

En Londres estaban muy interesados en Beigbeder.

Nuestro servicio de inteligencia apenas tenía información sobre él.

¿Pero por qué te enviaron a ti si estabas herido?

Eso fue gracias a ti.

Teníamos noticias de Rosalinda Fox,

una compatriota emparejada a él. Era una joya para nosotros,

pero era demasiado arriesgado abordarla directamente.

Y cuando pidió ayuda para evacuar a mi madre...

Toda la maquinaria se puso en marcha.

Además, yo tenía mi contacto en Madrid,

así que tenía la coartada perfecta.

Y nos engañaste a todos.

Fue la mejor misión de mi vida.

Pero porque te conocí a ti.

Lo último que esperaba era enamorarme.

¿He respondido a tus preguntas?

¿Vas a quedarte conmigo?

(Timbre)

Ha llegado el resto de los invitados.

Les voy a abrir.

Buenas noches. Pasen, por favor.

Buenas noches.

-Logan.

"Sir".

"Nice to meet you".

(CARRASPEA)

El agente Logan y yo nos conocemos desde hace años,

pero justo ahora estábamos terminando

de ponernos al tanto de nuestras actividades.

Yo creo que usted sería muy amable

si le pusiera al corriente de las mías.

Y de paso, también al propietario de esta casa.

Si no lo aclaro yo, imagino que usted lo hará de todos modos.

Bueno, un momento. Voy a buscarlo.

-Mary.

Alan. -Señor Alvarado.

Marcus Logan, él es mi padre,

Gonzalo Alvarado.

Mucho gusto. -Encantado de conocerle.

Antes de mi viaje a Lisboa, me ordenó no verle más, ¿no?

-Era imprescindible para mantener su fachada ante los alemanes.

Bueno.

No se preocupe, a partir de ahora,

intentaremos no dejarnos ver en público demasiado,

pero comprenda que será imposible que corte mi relación con él.

Supongo que es el precio que hay que pagar

por lo que nos ha traído de Lisboa.

Por eso y por todas las misiones en las que pienso dejarme la piel.

Le doy mi palabra de modista, y la de espía.

Sabes a lo que nos enfrentamos, ¿verdad?

Sí.

No va a ser fácil.

Nada ya es fácil.

Puede ser duro.

Quizá.

Y peligroso.

(RIENDO) También.

Y aun así, quieres intentarlo.

Bésame.

(NARRA) "Esa fue mi historia. O, al menos, así la recuerdo.

Lo que les ocurrió a aquellos personajes y los lugares

que algo tuvieron que ver con esos tiempos turbulentos

puede consultarse en las bibliotecas

o en las memorias de los más viejos.

Personas como Beigbeder, Rosalinda o Hillgarth

pasaron a los libros de historia,

y personas como Marcus y yo no lo hicimos.

Pero no significa que nuestras vidas fueran menos importantes

porque, al fin y al cabo, todos jugamos nuestro papel

en el destino del mundo, y Marcus y yo

nos mantuvimos siempre al otro lado de la historia,

activamente invisibles en aquel tiempo

que vivimos entre costuras".

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