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Zulu
(Silbato)
(Bullicio)
(Campana)
(HABLA EN PORTUGUÉS) Sí, compartimento 3, por favor.
(HABLAN EN PORTUGUÉS)
(HABLA EN PORTUGUÉS)
Buenos días. ¿Señorita Agoriuq? Sí, soy yo.
Me llamo Joao. Trabajo de chófer para el señor Da Silva.
Encantada de conocerle. Mi placer, señorita.
Mi patrón quiere que sepa que me tiene a su entera disposición
durante toda su estancia. Muchas gracias.
(HABLA EN PORTUGUÉS)
"Bom dia". "Obrigada".
"Muito obrigado".
El señor Da Silva se disculpa por no poder venir a recogerla
personalmente. Me ha encargado que la lleve hasta su hotel.
Perfecto.
Gracias.
¿Su primera vez en Portugal, señorita?
Sí. Tiene suerte,
hace un día magnífico.
Llegaremos a Estoril en media hora, 45 minutos.
La carretera tiene muy buenas vistas, ya verá.
Cuénteme, Joao, ¿cuántos años lleva trabajando para Manuel Da Silva?
47 años, señorita. ¡Uh!
Trabajé para el padre y para el abuelo, también.
La fortuna de los Da Silva empezó con una taberna en el puerto.
Y don Manuel sigue la tradición familiar,
importaciones de todo: de algodón de Cabo Verde,
de maderas de Mozambique, de sedas chinas.
Cualquier mercancía para la que haya demanda.
Me disculpe, señorita, debe estar muy cansada por el viaje
y no le apetece charlar. Yo hablo mucho.
Mi mujer siempre me lo dice. No, no se preocupe.
Usted tranquilo, yo he dormido en el tren. Usted hable, hable.
Muchas gracias, señorita.
Muy amable. El señor Da Silva
confía que aquí estará muy a gusto, señorita.
El hotel Do Parque tiene la clientela más internacional
de Estoril, ¿sabe? ¿Sí?
Alemanes, principalmente. Los ingleses suelen alojarse
en el hotel Palacio. Aunque, por la noche,
todos se encuentran en el casino. ¿Alemanes e ingleses
bajo el mismo techo? Va a ser verdad que Portugal
es un terreno neutral. Lo que creo es que el juego
y el azar no entienden de guerra. (RÍE) Puede ser.
Mi señora, dicen que Estoril está lleno de viejas cacatúas
que un día fueran ricas y ya no lo son,
pero se aferran al ayer con uñas y dientes. Prefieren vivir
a base de pan y sardinas que vender sus joyas y brillantes.
(RÍE) Buenos días. "Bom dia, senhorita".
Arish Agoriuq. "Obrigado".
Bueno, esperaré fuera con el coche y, cuando se haya instalado,
la llevaré a Lisboa, a las oficinas del señor Da Silva.
¿Qué le parece? Perfecto.
Lista.
(Bocinazo)
Aquí está. ¿Es aquí?
Sí. Muy bien. Tardo unos minutos.
"Bom dia". "Bom dia".
(HABLA EN PORTUGUÉS) El señor Da Silva
me está esperando. Me llamo Arish Agoriuq. Encantada.
Yo soy su secretaria, Beatriz Oliveira.
Si no le importa esperar ahí un momento, iré a avisarle.
Gracias.
"Obrigado". Arish, bienvenida.
Qué placer tenerte aquí al fin.
Pasa a mi despacho, por favor. Claro.
Ya me han traído esta mañana todo lo que quiero enseñarle.
Aquí está.
¿Están a la altura de lo que esperaba?
No.
Lo superan con mucho. Son maravillosas.
Me alegro. ¿Nos sentamos?
Ahí tienes una carpeta con calidades y precios.
Llévatela al hotel, tómate tu tiempo y, cuando estés lista,
podemos tramitar el pedido en firme.
Por supuesto, no olvides que eres una cliente privilegiada.
Cualquier cosa que necesite... Manuel, por favor,
ya has hecho bastante. Cualquier cosa, Arish.
Aquí tienes una carpeta con proveedores locales
de materiales que podrían interesarte. Me he tomado
la licencia de concertarte citas para los próximos días.
Ahí tienes el programa dividido en cuadrantes. ¿Ves?
¡Ah! ¿Y este cuadrante en blanco?
¿Solo me vas a dejar libre mañana por la tarde?
Está en blanco, porque tengo previsto algo para rellenarlo.
¿Quieres cenar conmigo mañana?
(Puerta)
(HABLA EN PORTUGUÉS)
Perdona, pero, a veces, se me acumula el trabajo.
¿Te parece bien si te recojo en tu hotel a las 20:00?
Todavía no te he dicho que sí.
¿Acabas de llegar y ya tienes otro compromiso?
A las 20:00 me parece perfecto. Te acompaño.
Herr Weiss.
Beatriz, antes de irme quería darle las gracias.
¿A mí? Tengo la sensación
de que ha sido usted la que ha preparado las carpetas
con los datos y me ha organizado las citas. ¿Es así?
Sí, fui yo. Pues la felicito,
porque ha hecho un trabajo excelente.
Perdone mi indiscreción, pero ¿es usted española?
Porque tiene un castellano perfecto.
Nací en La Coruña. Pero su apellido, Oliveira,
suena a portugués. Sus padres son portugueses.
También gallegos. Mi abuelo paterno era portugués.
¿Y usted ha vivido toda su vida en Portugal?
Vine aquí hace algunos años, después de morir mis padres.
(Puerta)
Lo siento, pero tengo mucho trabajo.
Sí, disculpe.
Buen día.
Lista. ¿Cómo ha ido todo, señorita?
¿Todo bien? Muy bien. El señor Da Silva
me ha tratado de maravilla, y sus secretarias.
La señorita Elisa y la señorita Oliveira. La señorita Oliveira
es española, como usted. Sí, sí, lo sé.
Pero, a lo mejor es una tontería, pero me ha dado la sensación
de que no le he caído muy bien. No.
Sí, no sé. A lo mejor he hecho algo que le ha podido disgustar.
Estoy seguro que no. Lo que pasa es que las mujeres
son celosas por naturaleza. No lo entiendo.
El señor Da Silva y la señorita Oliveira...
¡Ah! Es un secreto a voces.
Ya. No me haga hablar, señorita,
que ya sabe que hablo demasiado. ¿Adónde vamos?
Aquí. Al Chiado. Muy bien.
Ya no puedo más.
Aquí hacen el mejor café de Lisboa.
Entre y pida una bica, señorita. Verá que no se arrepiente.
Una bica. Una bica.
¿Me acompaña?
(GENTE HABLA EN INGLÉS)
Vámonos, por favor.
Señorita, mañana estaré aquí a las 09:00, para continuar
con las visitas a los proveedores. Perfecto.
Buenas tardes.
(Gaviotas)
(Grillos)
(HABLA EN PORTUGUÉS)
"Bom dia". "Bom dia".
¿Ha dormido bien, señorita? Muy bien, muchas gracias.
La espero fuera. Por cierto, ayer salí
a dar un paseo por la playa y me pareció verle en su coche.
¿En mi coche? Puede ser, Estoril es una ciudad muy pequeña.
Ayer, después de dejarla, fui a casa a cenar. Mi mujer
hizo una feijoada deliciosa. Ni en un restaurante...
Y antes de acostarme, me asomé por la ventana
y me pareció que había vuelto a la puerta del hotel.
Ah, eso. Mi patrono lo quiere así. Es un gesto de cortesía
de parte de Manuel. Ya le dije, yo estoy a su completa disposición
durante toda su estancia. De todas formas,
creo que, en medio de la noche, no voy a necesitar nada. Además,
para usted es mucha molestia. No, no es molestia. Es mi trabajo.
¿Está lista para que le lleve a visitar proveedores?
Sí, sí, pero antes me gustaría que me enseñara una calle.
La verdad es que ésta es una de las calles más bonitas
de toda la ciudad. Desde luego.
Perdone mi curiosidad, señorita. ¿Por qué quería venir aquí?
Pues...
porque una de las mejores clientas que tengo en mi taller vivía aquí.
Y ella me dijo que era una de las calles más bonitas.
Ahora veo que no se equivocaba.
No se olvide, señorita. Esta noche ha quedado con don Manuel.
No se preocupe, no me olvido.
(TOCAN MÚSICA JAZZ)
Arish, cuéntame. ¿Qué tal te han tratado mis amigos,
los proveedores? De maravilla.
"Muito obrigada".
¿Y tú? Tenías una reunión, ¿no? Con un alemán que daba miedo.
Gracias.
Ha sido aburridísima. Ni te lo imaginas.
No seas quejica, que tienes dos secretarias para ti solo.
Tienes razón, no puedo quejarme.
Seguro que le has vendido telas de las mías
para hacerse paracaídas, ¿um?
Pero ¿qué hacemos hablando de trabajo? Podemos estar bailando.
¿Quieres?
(Aplausos)
¿Nos podemos sentar? Estoy un poco mareada.
Por supuesto.
Da Silva. Logan.
¿Dónde te metes? Hace un siglo que no nos vemos.
Te he llamado mil veces y no consigo dar contigo.
Los negocios, ya sabes. Déjame que te presente a una amiga marroquí
que acaba de llegar de Madrid. Arish Agoriuq, Marcus Logan.
Encantada. Mucho gusto.
Siéntate, tómate una copa con nosotros.
No puedo, estoy con unos amigos. Solo quería saludarte y recordarte
que tenemos que vernos. Cualquier día de estos,
te lo prometo. Señorita... Agoriuq.
Sí. Encantado de conocerla.
Igualmente.
Un buen tipo éste, Marcus Logan. ¿Inglés?
Y periodista. Lleva meses persiguiéndome para conseguir
una entrevista. Por lo visto, viaja por toda Europa
gracias a su periódico. En lo que va de año,
nos ha visitado con mucha frecuencia.
¿Te encuentras bien? Estoy un poco mareada.
Bailas muy bien. Tú también.
Creo que hacemos una buena pareja de baile.
Puede ser. Y creo que bailar
no es lo único que haríamos bien juntos, Arish.
(HABLA EN PORTUGUÉS)
Tendrás que perdonarme, pero los negocios
no entienden de horarios. No te preocupes.
Volveré enseguida.
(RESPIRA PESADAMENTE)
Joao.
"Obrigado".
"Senhor".
Me alegro de volver a verte, Sira. O Arish.
¿Qué estás haciendo aquí?
No te lo puedo decir.
Me tengo que ir. Al menos dime...
No me toques. Al menos, dime que no tienes
nada que ver con Manuel Da Silva.
Marcus, por favor, déjame. No puedo hablar contigo.
Por favor, no te acerques a mí.
Por favor.
¿Qué fue de la Sira que dejé en Tetuán?
¿Eh?
Disculpa. Estaba en el tocador.
¿Por dónde íbamos? Pues...
a punto de hacer un brindis con este maravilloso champán.
Perfecto. Salud.
Como te decía, si quieres darte más caprichos,
en Portugal puedes encontrar muchos productos...
Si quieres, yo puedo enseñarte...
¿Qué estás haciendo aquí?
¿Qué fue de la Sira que dejé en Tetuán?
¿Estás escuchando, Arish? Arish.
¿Cosméticos americanos? Tengo que comprarme
una máscara de pestañas y un rouge de labios.
(RÍE)
Una mujer nunca tiene suficientes barras de labios.
Me encantaría acompañarte, pero me temo que tengo que pasar
toda la mañana en Sintra.
No te preocupes.
Sabré entretenerme sola.
Buenos días, Beatriz. Vengo a ver al señor Da Silva.
El señor Da Silva se encuentra fuera de la oficina todo el día.
Trabajo. Vaya, no tenía ni idea.
Qué contrariedad. ¿Le importa si me siento un minutito?
Llevo toda la mañana visitando proveedores y no puedo más.
Necesito descansar. ¿Un cigarrillo? No, gracias.
Bueno. También he estado de tiendas.
No sabe la suerte que tienen ustedes. En España
es todo más aburrido... Aunque, claro, teniendo en cuenta
a quién tenemos al mando...
¿Qué se puede esperar de alguien que pretende que las mujeres
nos quedemos en casa limpiando y pariendo hijos?
Y que tiene las cárceles llenas y niega la menor compasión
a los vencidos. Pero, claro, usted qué sabrá.
Usted pertenece a otro mundo.
No se equivoque, Beatriz.
Yo conozco a mucha gente. Ahora me relaciono
con los poderosos, pero yo sé lo que es pasar frío en invierno,
rebañar el plato y estar de pie para trabajar
antes de que salga el Sol.
¿Me acepta un cigarrillo?
¿Cómo están las cosas en Portugal? Mal.
Puede que el nuevo estado de Salazar no sea tan represivo
como nuestra España,
pero la falta de libertad es evidente.
Mis padres eran republicanos. Íbamos a huir de España,
pero ellos no lo consiguieron.
Lo siento mucho. A veces pienso que es mejor así.
Portugal no es lo que ellos esperaban.
Ya. Bueno.
Al menos, parece que se van a mantener al margen de la guerra.
En lo político, digo, no en los negocios.
Dicen que hay algunos empresarios portugueses que están aprovechando
para expandir sus negocios a costa de contratos suculentos
con los nazis, ¿no?
¿Quién es usted?
Yo soy solo una modista.
Una simple mujer trabajadora como usted, a la que no le gusta
lo que está pasando a nuestro alrededor.
¿Qué tiene Da Silva con los alemanes, Beatriz?
El otro día, cuando estaba en el despacho, usted anunció
la visita de un tal Herr Weiss.
Dígamelo.
Yo no sé nada. De verdad.
La comprendo.
Es normal.
Manuel Da Silva es su jefe y usted le quiere proteger.
Además, no hace falta ser adivina para darse cuenta
de que, entre ustedes, hay algo más que una relación de trabajo.
Teníamos algo, sí, pero ya se acabó.
Fue un error por mi parte. No se justifique.
Su vida privada no es de mi incumbencia.
Pero, por favor, ayúdeme.
Cuénteme todo lo que sepa de Da Silva y los alemanes.
(Pasos)
Ay, señorita Agoriuq, disculpe. No se preocupe, ya me iba.
Señorita,
se deja su tabaco.
Todo lo que hablemos quedará entre nosotras.
Piénselo.
Buen día.
(SILBA)
"Mais, mais". (HABLA EN PORTUGUÉS)
(HABLA EN PORTUGUÉS)
(Campanas)
¿Recepción? Sí. Me gustaría que le dijeran a mi chofer
que mañana por la mañana me voy a quedar descansando.
Sí, no le voy a necesitar hasta por la tarde.
Eso es. Muy bien, gracias.
Perdonen, ¿me podrían llevar a la iglesia de Sao Domingo?
-Sí. -¡Señorita Agoriuq!
¿Qué hace?
Joao.
Pensaba que le habían dicho en recepción que no le necesitaba.
Sí lo hicieron, pero ya sabe que yo estoy todo el día
a su disposición. (HABLA EN PORTUGUÉS)
¿Qué quiere hacer en la iglesia de San Domingo?
Pues, en realidad, pensaba tomarme la mañana libre,
pero me acabo de acordar de que es el aniversario
de la muerte de mi padre. Y...
quería encender una vela en su memoria.
Descanse en paz. Gracias.
Lo siento mucho, señorita. Bueno, vamos al coche
y la llevaré a la iglesia ahora mismo.
(Campanas)
He venido con Joao.
Es los ojos y los oídos de Da Silva.
Joao es un buen hombre,
pero le debe lealtad a su patrón.
Sé que solo cumple con su deber, por eso no se lo tengo en cuenta,
pero no me deja ni a Sol ni a sombra.
(Campanillas)
Santísima Virgen. (EL CURA HABLA EN PORTUGUÉS)
Muchísimas gracias por hacer esto.
Nadie en Portugal sabrá que hemos tenido esta conversación.
Trabaja para los ingleses, ¿verdad?
Solo sé que Da Silva anda en tratos con los alemanes,
pero, por la oficina, solo pasa Herr Weiss.
Tiene que haber otros, pero no los conozco.
Y últimamente también ha tenido reuniones con empresarios
de la zona de la Beira, que está en el interior del país.
Habrá una cena dentro de tres días en la quinta de Da Silva.
Asistirán tanto los alemanes como los empresarios portugueses
de la zona de la Beira. Y sé que tienen que cerrar
un trato importantísimo. ¿Qué tipo de trato?
Pues una compraventa,
pero no sé de qué mercancía se trata.
Lo que sí sé es que hay muchísimo dinero en juego.
Todos asistirán con sus esposas y Da Silva tiene especial interés
en tratarlas bien. Lo sé, porque me ha hecho encargar flores
y chocolates para recibirlas.
Es una información valiosísima.
Muchas gracias.
Y ahora, por favor, márchese.
Y tenga mucho cuidado.
Arish, te acompaño en el sentimiento.
Muchas gracias. Mi padre no era cristiano,
pero a mí me consuela ir a la iglesia el día
del aniversario de su muerte. Claro. ¿Y tienes ánimo
para tomar una copa o...? Claro, mucho mejor.
Así me ayuda a despejarme.
Además, llevo toda la tarde liadísima.
¿Has visitado a más proveedores? Sí.
He comprado un montón de cosas: hilos, adornos...
Ya he perdido la cuenta. Gracias.
Vuestras clientas van a quedar encantadas.
Eso espero.
Sobre todo, las alemanas. Las alemanas son las más exigentes.
Menos mal que tengo un don especial para tenerlas contentas.
Al llegar, tengo una cita con Elsa Bruckmann.
¿Sabes quién es? Es amiga íntima de Hitler.
Y la señora de Lazar, el encargado de prensa y propaganda.
Para mí, es una de mis mejores amigas.
Yo también tengo buenos amigos alemanes.
Supongo. Precisamente voy a cenar con ellos
en mi quinta,
una pequeña reunión de amigos portugueses y alemanes.
¿Te gustaría asistir, Arish?
Encantada.
Buenos días. Tengo una cita con el señor Da Silva.
Buenos días. Adelante, le espera en su despacho.
Buenos días.
Beatriz, Beatriz.
¡Beatriz!
Pero ya le he dicho que he roto todos los lazos
con mis clientes ingleses. -Y mis superiores agradecen
el gesto, pero ambos sabemos que no es suficiente
con no cogerles el teléfono. -Disculpen, les traigo unos cafés.
¿Quiere tomar uno, Herr Weiss? -No, no quiero nada. Gracias.
-Se lo dejaré aquí, por si cambian de idea.
-Simplemente no podemos arriesgarnos. La operación
es demasiado importante. -Entonces ¿qué quiere que haga?
-Ya lo sabe. Cualquier británico de su entorno
representa un riesgo enorme. -¡Señorita Oliveira!
(HABLA EN PORTUGUÉS) -Disculpen.
Le he traído el microfilm con toda la información
que hablamos.
Nombres, mapas, cantidades.
Está todo.
Y aquí está el número de serie. Memorícelo.
¿Y, con respecto a nuestros amigos ingleses?
Tengo a hombres de confianza acostumbrados a este tipo
de asuntos, expresidiarios.
Ellos se encargarán de neutralizarlos.
-Ah.
-Entonces no hay nada más que hablar.
-Aquí tiene una lista de los nombres.
(Teléfono)
Perdone, señorita. Termino en un momentito.
Mi mujer me regaña si no saco brillo al coche todos los días.
Dice que su trabajo es mantener la casa limpia,
y el mío, mantener el coche. Todavía no me ha dicho
cómo se llama su mujer. Fátima, señorita.
¿Y tienen hijos? Cinco hijos y una nieta.
Que seguro que es la niña de sus ojos.
¿Quiere ver una fotografía? Claro.
Qué guapa. Se llama Fátima, como su abuela.
Se parecen mucho.
Y, si no abusar de su confianza, ¿puedo enseñarle otra cosa?
Por supuesto.
La Virgen de Fátima para la niña.
Esta semana celebra su primera comunión.
Enhorabuena. Me hubiera gustado
que fuera de oro, pero, con el vestido nuevo,
la merienda de después...
Los escudos de mi sueldo no dan para tanto.
Seguro que le va a encantar.
Joao, tiene usted una familia maravillosa.
Muchas gracias por su interés, señorita.
Ah, señorita Agoriuq. "Vou a avisar al senhor Da Silva".
Gracias.
Arish, te estaba esperando. Pasa.
¿Puedo beber un vaso de agua antes? Ya te lo trae Beatriz.
Pasa a mi despacho.
Espero que todo esté correcto.
No, está perfecto. Pero tengo una novedad
que quizá te interese. Dime.
Esta mañana ha llegado uno de mis barcos de Macao
con telas nuevas. Ah.
No hemos tenido ni tiempo de catalogar.
He pensado que te gustaría ir al almacén a echar un vistazo.
Me encantaría. Así, si ves algo más que te guste,
podrás encargarlo allí mismo. Mañana por la tarde
te acompañará un empleado. ¿Voy a ser la primera
en ver las telas nuevas? La primera.
Muchas gracias. De nada.
Si me disculpas, voy un momento al cuarto de baño.
Aquí no podemos hablar. Mañana por la tarde en la iglesia.
Imposible. Mañana por la tarde tengo que ir al almacén de telas.
Está bien. Nos veremos allí. Conseguiré una llave.
Por favor, dígame de qué se trata.
Herr Weiss vino esta mañana a la oficina y le entregó
un microfilm a Da Silva con datos del negocio que van a cerrar,
sea lo que sea. Beatriz,
tenemos que conseguir ese microfilm.
Y ahí más. También le entregó una lista.
¿Una lista de qué?
(Ruido)
Enseguida acabo.
Disculpe.
(Canción portuguesa)
(CANTA EN PORTUGUÉS)
(HABLAN EN PORTUGUÉS)
(HABLAN EN PORTUGUÉS)
Sí, somos los últimos. (HABLA EN PORTUGUÉS)
(HABLAN EN PORTUGUÉS)
No, no, no, en serio.
No se preocupe.
"Até amanha".
Sí. En serio.
Acerca de nosotros,
ya acordamos que no podemos seguir viéndonos.
Quiero decir, sé que aún está todo muy reciente,
pero debemos esforzarnos por superarlo y seguir adelante
con nuestras vidas, ¿no cree?
-Tiene toda la razón. Es que no sé qué me pudo pasar.
-Hala, venga.
Entiéndame, es usted una mujer maravillosa,
pero soy su jefe.
Soy su jefe y simplemente no puede ser. ¿Comprende?
-Perfectamente.
Olvidemos lo que ha ocurrido
y no le demos más vueltas, ¿de acuerdo?
Sí.
Ya está. ¿Más tranquila? -Sí.
Discúlpeme el atrevimiento,
pero ¿mañana me podría tomar la tarde libre?
Es que tengo que ir al médico. -Por supuesto.
Sin problema.
¿Nos vamos? -Sí.
La espero en el coche, señorita. Perfecto.
Bienvenida, señorita Agoriuq. Soy Simón Queiroz,
encargado del almacén. Estoy a su disposición.
Encantada. Si me acompaña, el señor Da Silva
me ha encargado que le enseñe las nuevas adquisiciones.
¿Pasa algo? Nada, es que siempre cierro
la puerta dando dos vueltas a la llave. Nada más. En fin,
me habré despistado, a veces pasa. Claro.
Aquí las tiene: las sedas, recién llegadas de China.
Muy amable.
Si quiere, se puede marchar. Yo, en cuanto acabe, le aviso.
Disculpe, la esperaré por allí. Gracias.
No tenemos mucho tiempo. Anoche traté de conseguir
el microfilm, pero fue imposible. Da Silva se lo llevó en su maletín.
Tiene que habérselo llevado a su quinta.
No se preocupe. He conseguido que me invite a cenar
con los alemanes. Puedo intentar robarlo allí.
Busque el microfilm en su despacho: segunda planta, primera puerta
a la derecha. ¿Lo recordará? Sí. Ayer también me habló
de una lista. Hace tiempo que Da Silva
nos ha advertido que no le pasemos las llamadas ni admite visitas
de ingleses con los que mantenía buenas relaciones.
Herr Weiss ha ordenado a Da Silva
que neutralice a esos ingleses.
¿Qué quiere decir con neutralizar? Quitar de en medio, supongo.
¿Cómo? Imagíneselo.
(HABLA EN PORTUGUÉS)
¿Sabe los nombres? Los traigo escritos.
Gracias.
(Puerta)
"Senhor", es un placer.
Manuel. ¿Qué hace aquí? No lo sé.
Arish. ¡Ah!
Qué susto. ¿Qué haces aquí? He venido a verte.
Ven, que te quiero enseñar unas telas.
Mira esta seda. ¿No es lo más maravilloso
que has visto en tu vida? Sin duda, maravilloso.
Tócala. Tócala, por favor.
Y estas dos, éstas con el dibujo de cachemir me encantan,
en los dos colores. Y luego había una gasa...
Esta gasa de flores me gusta muchísimo.
Y había una... ¡Ésta!
Ésta me gusta muchísimo. A mí también.
¿Quién está ahí?
¿Quién está ahí?
Señorita Oliveira, ¿qué hace aquí?
Conteste.
¡Conteste!
Le he seguido, Manuel.
No puedo dejar de pensar en usted.
Llevo días siguiéndole.
Desde que ella llegó a Portugal.
Hace años que mis sentimientos son muy profundos hacia usted
y me matan los celos al saber que pasa tanto tiempo
con otra mujer.
-La señorita Agoriuq solo es una cliente.
-Solo tiene ojos para ella desde que llegó.
-Oliveira, está usted haciendo el ridículo.
-Solo estoy diciendo la verdad. -¡Basta!
Está usted incomodando a la señorita Agoriuq.
Esto es inadmisible. Señor Queiroz, por favor.
(HABLA EN PORTUGUÉS)
¡Está despedida!
Perdona, Arish.
(TOCA EL PIANO)
Permíteme que vuelva a pedirte disculpas.
No, de verdad, no hace falta. Insisto.
Ha sido un momento de lo más incómodo. Lo lamento.
Pobre Beatriz.
Yo creo que ha sido demasiado duro con ella.
El único error que ha cometido ha sido enamorarse de ti, ¿no?
Me ha avergonzado delante de un cliente,
y eso no lo puedo permitir. Cuando tenemos el corazón roto,
hacemos muchas tonterías. ¿Tú crees que va a encontrar
un trabajo fácilmente? (RÍE)
Si te quedas más tranquila,
le escribiré una carta de recomendación.
Con mis referencias, no le costará encontrar otro puesto.
¿Estás contenta? Gracias.
Eres demasiado buena, Arish. Ay, anda.
Eso sí, tengo que reconocer que Beatriz tenía razón
en una cosa. ¿En qué?
Que solo tengo ojos para ti.
Si te apetece, podríamos ir a tomar algo.
Es que estoy muy cansada.
Lo comprendo.
Hasta mañana. Hasta mañana.
Gracias.
(RECUERDA) "Sabemos que tiene una buena amiga en Portugal,
pero no creemos prudente que se vean.
La señora Fox será avisada de que actúe
como si no la conociera en caso de que se encontraran."
(Voces)
¡Señorita Agoriuq! Buenas noches.
¿Quiere que la lleve a algún sitio?
No, no se preocupe. Solo iba a dar un paseo.
Entonces la acompañaré. No es prudente pasear usted sola
a estas horas. Voy a ir con mucho cuidado.
No, mejor subir al coche. Si le pasara algo,
el señor Da Silva no me lo perdonaría.
Si es que solo quiero cenar algo. Es muy tarde, señorita.
No va a encontrar ningún restaurante abierto.
Tiene razón.
No se olvide.
Mañana muy temprano tengo que llevarla a la Baixa.
Sí. Buena noche.
Igualmente.
¿Cuánto quiere por llevarme a Lisboa?
¿Por qué no coge un taxi? No puedo pedir un taxi en el hotel,
porque tengo que ser discreta.
Lo importante es que te alejes de Da Silva cuanto antes.
Te quiere matar. No pienso irme sin ti.
¡Qué sorpresa tan maravillosa!
¿A qué se dedica, señor Ribeiro? Soy dueño de una mina.
Me va a hacer inmensamente rico. ¿Una mina de qué?
Llevo semanas preparando este encuentro, y es fundamental
que lleguemos a un acuerdo hoy mismo.
Quizás ahora pueda enmendar mi error.
(LLORA)
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