All language subtitles for S01E006_Episode 6.Spanish (Spain)

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American) Download
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

(Máquina de coser)

(SUSPIRA)

¿Estás bien, hija?

Sí, me he quedado en Babia.

Encended la radio. ¿Qué pasa?

Ponla y verás.

(RADIO) "Parte oficial de guerra

del cuartel general del Generalísimo

correspondiente al día de hoy,

primero de abril de 1939,

tercer año triunfal.

En el día de hoy,

cautivo y desarmado el Ejército Rojo,

han alcanzado las tropas nacionales

sus últimos objetivos militares.

La guerra ha terminado.

(Himno de España)

Burgos, primero de abril de 1939,

año de la victoria del Generalísimo Franco.

-Por fin, ya era hora. -Se ha acabado.

-A la calle a celebrarlo. Félix, no, que he de quedarme,

tengo mucho trabajo. Chica, lo tuyo es de pecado, ¿eh?

¿Es que ni el día en que acaba una guerra te separas de esa máquina?

-Sal y despéjate un poco, hija, yo puedo terminar esto sola.

¿Seguro?

(Campanas)

(Gritos)

La gente se ha vuelto loca. ¿Y ahora qué va a pasar?

He oído que se restaurará el tráfico en el Estrecho.

Ah, y los trenes se preparan para llegar a Madrid.

¿Qué te pasa, no te alegras? Sí, claro que sí.

Hacía tiempo que no te ponías ese pañuelo.

¿Sí?

¿Eso significa que ya has superado lo del periodista?

No hay nada que superar. Si tú lo dices...

Anda, vente, que te invito a un vermú.

No, luego en casa, quiero pasarme a ver a Candelaria.

¡Venga, que tenemos que brindar! -¿Me dejas beber vino?

-Porque es un día especial,

¿sabéis que me han dicho que Franco tiene una guardia mora?

-Uy... -¿Has oído la radio?

Claro, por eso he venido. Ya se acabó el jaleo,

gracias a la Virgen santa se dejarán de matar entre hermanos.

Y después... Dios dirá. ¿Cómo va todo por aquí?

Bueno, todos se alegran de que acabe la guerra,

pero algunos están más contentos que otros.

Ya... Mirad quién ha venido.

-Hola. Hola a todos.

Hola, bonita. -Hola.

-Juanito, ponle una copita a Sira. -Claro, marchando.

-Hoy es un día para marcar en el calendario.

-Por fin el Señor ha escuchado nuestras plegarias.

Gracias, Juanito. ¡Que viva España!

¡Y que viva Franco! -¡Viva!

(Campanas)

-Perdón, solo quería despedirme. ¿Vuelve a la península?

No, huyo de España, iré a Venezuela o a cualquier lugar

donde pueda vivir en paz.

Muchas gracias por todo.

Les deseo buena suerte.

-Pero ¿cómo va a marcharse ahora? Ya ha acabado todo.

-Créame, esto no ha hecho más que empezar.

-Dejad que se vaya, enemigo que huye, puente de plata.

-Por favor... -¡Cállate! En esta nueva España

no hay sitio para los rojos.

-Solo espero que algún día esta guerra, todo esto,

haya servido de algo. Adiós a todos.

-Me importa tres narices quién gobierne este desastre de país,

en esta pensión usted siempre tendrá su casa. ¿Me oye?

-La voy a echar de menos, Candelaria.

Os echaré de menos a todos.

¡Adiós y suerte!

(Voces)

¿Y ahora qué pasará en Madrid?

¿Qué más quisiera yo que saberlo?

¿Y nosotras qué vamos a hacer?

¿Tú quieres volver?

No lo sé. ¿Y usted?

Yo aquí estoy muy bien.

(Timbre)

Pues entonces creo que lo mejor es que nos quedemos.

¡Rosalinda! Sira... Perdona,

no veas el lío desde que acabó la guerra.

La remodelación del gobierno está afectándonos a todos,

sobre todo a Juan Luis, claro. Me lo imagino.

Un placer verte. Encantada. Os dejo.

Tengo algo muy importante que contarte.

Ven.

Aún no lo han hecho oficial

y creo que tardarán unas semanas en hacerlo,

pero júrame que vas a guardar el secreto.

Claro que sí. El Caudillo nombrará

a Juan Luis ministro de Asuntos Exteriores.

¿Ministro?

¿No es maravilloso?

Yo creo que es una señal magnífica que pongan a alguien

de la talla y de la sensibilidad de Juan Luis.

Entonces a él lo mandarán a Madrid.

¿Y tú qué vas a hacer, le vas a acompañar?

Claro.

Sira, no te pongas triste,

a mí me encantaría quedarme, pero mi sitio está con él.

Ya lo sé, pero es que te voy a echar tanto de menos.

Y yo, pero no pensemos en eso,

aún me quedan un par de semanas aquí y voy a celebrar una fiesta

de despedida que se recordará durante años en Tetuán.

(Música)

Félix, cambia la cara, te lo pido por favor.

Sí, no, ya sé que es una fiesta, pero yo me siento más de funeral.

Hasta corbata negra me he puesto. Eres estrambótico.

Sobreviviremos sin Rosalinda, ya verás.

Qué remedio, pero Tetuán no será lo mismo sin ella.

La echaré de menos. ¿Crees que yo no?

Mi amor, ¿sabes que esto cambiará nuestras vidas por completo, no?

Lo sé, cariño. Aquí hemos sido muy felices,

quizás aún estemos a tiempo de pararlo todo,

de dejar las cosas como están.

El azar siempre nos ha dado buen resultado, ¿no?

¿Quieres que probemos? Vamos a ver...

Si sale la negra, la negra, seguimos adelante.

Pero si sale la blanca renuncio a mi nombramiento y nos quedamos.

Aunque me encantaría, sabes que no podemos hacerlo,

tu país te necesita y el mío también;

y además, pase lo que pase, cariño, nunca dejaremos de querernos.

¿Me lo prometes? Te lo prometo.

Venga, tus invitados te están esperando.

¿Y tú no vienes? Voy enseguida.

(Música)

(Aplausos)

(HABLAN EN ÁRABE)

Señor, señora...

Mademoiselle...

(Aplausos)

Muchas gracias a todos por venir.

Después de tantos actos oficiales quería despedir a mis amigos

como se merecen, disfrutemos de la magia de Tetuán.

(Aplausos)

(HABLAN EN FRANCÉS)

(Música)

¿Dónde está Rosalinda? Pues como siempre,

en un discreto y elegante segundo plano.

Voy a ver si la encuentro. ¿Te puedo dejar solo un momento?

Sí, pero no demasiado, ¿eh? Que entre tanto gerifalte

y tanta señorona me siento un tanto cohibido.

¿Tú? No me lo puedo creer. Pues ya ves, querida,

me siento más cómodo en otros ambientes.

Ya me entiendes, ¿no? Sí.

Anda, ve.

Hola. Sira.

¿Estás bien?

No puedo beber, enseguida me pongo nostálgica.

No dejes que tome ni una copa más.

He sido tan feliz aquí...

¿Sabes que Félix ha venido de luto?

¿Ha muerto su madre? No, ya le gustaría.

Ha venido de luto porque cree que esto debería ser un funeral

y no una fiesta.

(HABLA EN INGLÉS)

Mejor que no me vea, acabaremos llorando los dos.

Antes de que te vayas quiero darte una cosa.

Es una tontería, pero bueno,

es para que te acuerdas de mí cuando tengas que coserte

un botón y no me tengas cerca. Oh...

Qué bonito.

Preferiría tenerte a mi lado para que me siguieras

solucionando estos problemas, pero me encanta.

Yo también tengo algo para ti, ven conmigo.

¿Vas a dejar todas tus cosas aquí? No puedo cargar con todo.

¿Y esta alfombra no te la llevas?

Es una maravilla...

Lo sé, pero ya veremos.

¿Y esto? Ábrelo.

Delfhos. Me dijiste que sería efímero

y solo duraría una noche.

Ya ves, lo inmortalicé para ti. Pero...

Quédatela.

Con este vestido me demostraste que eras una amiga.

Ahora soy yo la que se va a poner a llorar.

Ni se te ocurra.

Y prométeme que irás a Madrid a verme.

No te vas a librar de mí tan fácilmente,

pienso escribirte cada semana.

(Trinos)

(Voces)

¡Señorita, señorita! ¡Señorita!

Carta de señora Rosalinda. Gracias.

(Voces)

(Timbre)

Carta nueva. Voy a por el whisky.

Si son las 12:00 del mediodía. Bueno, pues... ginebra entonces.

Te lo digo yo, esa mujer ha nacido con un don para el lujo.

Desde luego. Lo tiene todo en contra,

es la amante inglesa de un ministro en un gobierno que recela

de todo lo británico y le invitan a las fiestas, ¿cómo lo hace?

¿Tú crees que está tan bien como cuenta?

Mira lo que dice sobre Beigbeder. Cada vez le tienen

menos consideración en el gobierno.

Y el propio Suñer, que fue el que lo recomendó,

ahora le detesta. Franco le debe parte de la victoria

al ejército alemán y no le interesa tener en su gobierno

a nadie que sea amigo de los ingleses.

Entonces le van a echar. Mujer, no corras tanto,

seguro que encuentra la forma de mantenerse en el puesto.

(FÉLIX TARAREA) ¿Conque no lo iban a echar?

¿Qué? Están a punto de hacerlo.

¿De qué hablas? De Beigbeder, Rosalinda dice

que se ha hecho muy amigo del embajador inglés

que puso Churchill. Samuel Hoare.

Ese, y se deja ver con él por todo Madrid.

¿Por qué hace eso? Se busca la ruina.

Qué huevos tiene mi alto comisario.

Les está provocando, princesa, porque le ningunean

y nadie quiere escucharle cuando aconseja la no intervención

en la guerra alemana. ¿España entrará en la guerra?

Si nadie lo remedia, eso me temo.

Señorita, telegrama. Gracias, Jamila.

(LEE) "Fiesta privada en Tánger, amistades de Madrid esperan.

Primero de septiembre. Siete de la tarde.

Nuevo Dean's bar."

(Música)

(Canción en inglés)

(CARRASPEA)

Llegas tarde a mi fiesta. ¿No me vas a dar un beso?

"Darling!" ¿Cómo estás?

Muy bien. Las ganas que tenía de verte. ¿Y esta visita sorpresa?

No quería que nadie supiera que estaba en Tánger.

Me tienes que contar un montón de cosas.

¿Cómo está Juan Luis? ¿Y el niño?

Y cuéntame, ¿cómo estás tú? Dime, ¿estás bien? ¿Sí?

Sira, he venido a ofrecerte un trabajo.

Pero si yo ya tengo uno.

Lo sé, y yo te voy a proponer que hagas lo mismo,

pero en Madrid. ¿En Madrid?

Pero yo estoy bien aquí y el taller cada vez marcha mejor.

Además, mi madre está muy contenta. No hablo de tu madre,

hablo de ti, y no haría falta cerrar el taller en Tetuán,

seguramente se trataría de algo provisional.

Cuando terminara todo podrías regresar.

¿Cuándo terminara qué? La guerra.

Juan Luis ha hecho todo lo que ha podido

para que España quede al margen, pero lo tiene cada vez más difícil.

Por eso queremos ayudar de todas las maneras posibles

para minimizar la presión de Alemania sobre España.

Si vuestro país quedara fuera del conflicto,

Inglaterra tendría más posibilidades de ganarlo.

¿Y yo qué tengo que ver con todo eso?

Estamos ayudando a montar en Madrid una red de colaboradores

clandestinos, asociados al Servicio Secreto Británico,

colaboradores que no tienen nada que ver con la política,

o la diplomacia, gente que puede observar, obtener datos,

infiltrarse de alguna manera en los círculos del poder.

Me estás hablando de espionaje.

(HABLA EN INGLÉS)

Serían discretas campañas de resistencia,

por eso necesitamos gente como tú.

¿Te he dicho que se nos está acabando el cordón de seda?

Y la señora de Arakama quiere pasar la prueba al viernes.

Quiere que vuelva a Madrid.

Que trabaje para los ingleses pasándoles información sobre

los alemanes. Quieren que espíe a sus mujeres, han pensado ponerme

un taller y que cosa para las esposas de los nazis.

¿Y tú qué les has contestado?

Yo les he dicho que no, que estoy aquí bien con usted.

Pero piden que me lo piense.

Eso ayudaría a que España no entrara otra vez en guerra.

Los ingleses no quieren que nos quedemos al margen

de lo que pasa en Europa ni que nos aliemos con los alemanes,

creen que eso es mejor para todos.

(SUSPIRA) ¿Y quieres mi consejo?

Sí.

Vete.

Ayuda.

Colabora en lo que puedas.

España no puede soportar otra guerra, Sira,

ya no le quedan fuerzas.

Hija...

Tú no has vivido una guerra,

no te has despertado con el ruido de las ametralladoras

y con el estallido de los morteros,

no has comido lentejas con gusanos

ni has visto el miedo en los ojos de la gente.

Los ingleses trabajan por su patria,

no te quepa la menor duda,

pero si su beneficio nos puede ayudar en algo, bienvenido sea.

Si yo fuera tú aceptaría y ayudaría en lo que me pidieran.

Yo no la quiero dejar a usted aquí sola.

Para mí también será muy duro separarnos otra vez,

pero tienes que hacerlo, tienes que regresar a Madrid.

Yo me quedaré aquí y cuidaré del taller,

y cuando todo se termine, ya veremos.

La decisión es tuya, hija.

(Truenos)

(LEE) "Querida Sira,

sabía que aceptarías mi propuesta, lo primero que tienes que hacer

es ir al Dean's bar y pedir un pink-gin."

Buenas tardes. Buenas tardes.

Un pink-gin, por favor. Enseguida.

Vaya tiempo, ¿eh? Sí.

La tormenta de anoche ha destrozado un toldo,

aunque la peor parte se la llevan los barcos que tienen

que atracar en puerto. Mañana, por ejemplo,

llegaba un barco de nombre Jason y pabellón estadounidense

con cargamento inglés, pero con esta tormenta

no sé si llegará. Lo hará, se lo aseguro.

¿A qué hora tenía prevista su llegada?

A las 10:00. Bien.

(HABLA EN INGLÉS)

Señor Jason... Ese es mi nombre en clave,

soy Alan Hillgarth, agregado naval y coordinador

del Servicio Secreto Británico en España.

Encantada, soy Sira Quiroga. Lo sé, un placer,

señorita Quiroga. ¿Nos sentamos?

¿Quiere uno? Gracias.

Entiendo que su visita significa que acepta la misión

que le hemos encomendado. Así es.

Estupendo.

El coronel Beigbeder y la señora Fox

se encuentran ahora mismo en una situación muy delicada,

estamos a la espera del cese del coronel como ministro,

lo que será una lamentable pérdida para nuestro gobierno.

Para el nuestro también. Desde luego.

El caso es que los dos están siendo vigilados

por agentes de ciertos cuerpos poco amigos,

si me permite el eufemismo. La Gestapo y la Falange.

En efecto.

Necesitamos conocer anticipadamente la agenda social

de la comunidad alemana.

Hemos pensado que tal vez a través de sus esposas y amigas

podamos obtener alguna idea sobre sus contactos,

relaciones y actividades.

¿Cómo lo haré? Siéntese, por favor.

Cuando vuelva a Madrid volveremos a vernos

y ahí le daré todos los detalles de su misión.

Usted ahora céntrese en montar el taller de Madrid,

allí hay escasez de todo, compre aquí todas las telas

que vaya a necesitar.

Aquí tiene dinero suficiente.

¿Y los asuntos que tengo pendientes con la justicia?

Su nombre a partir de ahora será Arish Agoriuq.

Arish...

Suena exótico.

¿Es árabe? Es su nombre, pero al revés.

¡Oh!

¿Qué hago con mi antiguo pasaporte? Destrúyalo.

Al fin y al cabo es un documento de la República,

de poco va a servirle en la nueva España.

Nos vemos en una semana.

(Puerta)

¿Así que se vuelve a Madrid? Sí.

Solo venía para despedirme. Y su madre se queda en Tetuán.

Sí, se queda a cargo del taller. ¿Y qué hará sola en Madrid?

Comisario... No, no, no responda,

una llamada de las altas esferas me ha advertido

que no es asunto mío. Solo una pregunta,

¿de verdad cree que Madrid es la mejor ciudad para usted?

¿Va a seguir preocupándose por mí hasta cuando esté en Madrid?

Ya me ha demostrado que se cuida sola.

Usted piensa que se libera de una carga.

No, en eso se equivoca,

usted nunca ha sido una carga para mí, señorita.

Buen viaje, Sira.

Muchas gracias.

Y no olvide los pedidos de la semana que viene.

Explícale que a partir de ahora deberá fiarse de usted.

Y recuerde que los encajes... Sira...

Hemos repasado todo mil veces, va a ir todo bien.

Candelaria, esté pendiente de los pedidos,

los pedidos de las telas, que a mi madre la pueden timar.

Y como usted negocia no lo hace nadie.

"Miarma", eso no tienes ni que decirlo;

tranquila, con todos aquí tu madre está protegida.

De eso estoy segura.

Además, dentro de unos meses estaré de vuelta,

si voy a volver muy pronto, de verdad.

Come, come, y abrígate, que los inviernos en Madrid

son la repanocha de duros.

Y espero que la casa que encuentres sea grande,

porque una que yo me sé piensa ir a verte.

Félix... Félix...

Tú mantén al tanto de las últimas tendencias

a mi madre, que no se me adocene. Ella tiene muy buen gusto,

pero necesita que le digan qué se lleva en París y qué no.

¿Y quién mejor que tú para eso?

¿Qué voy a hacer yo sin ti, eh?

Y sin el whisky por la noche... No, Félix, no, eh,

aquí no llora nadie, ¿eh?, y menos el hombre de la casa.

¡El hombre dice!

(Voces)

Jamila... Tonta, no llores.

Que te voy a echar mucho de menos,

recuerda no pasarte con el condimento del cordero,

que ya sabes que mi madre tiene el estómago delicado.

Yo no sé qué hubiera hecho sin ti. Adiós, señorita,

vuelve pronto. Claro.

Madre, cuídese. Tú también.

Lo haré.

Bueno...

¡Hija! ¿Sí?

Estoy muy orgullosa de ti.

Buenos días, señora. Buenos días.

Arish Agoriuq. ¿Se pronuncia así?

Más o menos.

La estábamos esperando. Bienvenida.

Su habitación es la 307. Han dejado una nota para usted.

Ah...

Gracias. Buenos días.

(Voces)

Muchas gracias. Gracias, señorita.

(Golpes)

Bienvenida, miss Agoriuq, espero que haya tenido

un viaje agradable. Gracias.

Aquí tiene las llaves de su nuevo piso y taller en Núñez de Balboa;

siéntese, por favor.

En unos días estará acondicionado, espero que lo encuentre a su gusto.

La señora Fox se ha encargado de todo personalmente.

Seguro que será perfecto.

Los alemanes suelen tratar sus asuntos en actos sociales

y normalmente van acompañados de sus esposas,

lo que esperamos es que pueda averiguar dónde y cuándo se verán.

¿Cree que será posible? Sí. Sí, es bastante normal

que las clientas hablen de eso en el taller,

el problema es que mi nivel de alemán es un poco... reducido.

Con usted trabajarán dos jóvenes españolas

nacidas en Alemania, su padre fue chófer de Beigbeder.

La señora Fox se entrevistó con ellas y quedó muy satisfecha.

Si a Rosalinda le parecen aceptables, a mí también.

Por supuesto ellas nos están al corriente de nada

de esto, tendrá que ingeniárselas de tal forma que le ayuden

con la información sin levantar sospechas.

Me las arreglaré, no se preocupe.

¿Y qué tengo que hacer con la información?

¿Conoce el código morse?

¿El de los telegramas? Exacto. Mire...

Imagínese que quiere transcribir cualquier palabra.

"Tánger", por ejemplo.

Nuestra intención es que toda la información que tenga

que transmitir sea encriptada mediante este sistema.

Y quiero que lo disfrace de tal forma que parezca

algo asociado con su trabajo de modista, ¿eh?

Imagine que este es el mensaje.

(MURMURA)

Cena. Cena.

"S"... 3...

(MURMURA)

Residencia.

Cena, residencia...

(MURMURA)

Baronesa.

Cena en la residencia de la Baronesa Petrino

el 5 de octubre a las 20:00. ¿Le recuerda a algo?

Son como puntadas.

¿Tiene una hoja de papel?

Gracias.

Me dijo que lo mejor es esconder la información en algo

asociado con una modista, ¿no? Pues aquí tiene el patrón

de una manga de farol con el mensaje dentro.

Perfecto.

Queremos que transmita la información dos veces por semana

en dos lugares distintos, ambos públicos.

El primero, el salón de belleza de Rosa Zabala.

Buenos días, señorita. -En la entrada hay unas taquillas

donde las clientas guardan sus objetos personales,

usted usará la última taquilla, la que hace ángulo

con el fondo de la estancia. Si estuviera ocupada,

usaría justo la anterior; cuando abra la puerta use

su cuerpo para cubrirse y deje enrollada en un tubo

toda la información.

El otro lugar de recogida será el museo de la calle Ríos Rosas.

Tenemos ahí un contacto infiltrado en el guardarropa.

Para el museo será mejor que lleve una de esas carpetas

donde guarda los patrones.

Luego, diríjase a alguna de las salas,

pasee sin prisa al menos durante media hora.

Es fundamental que siga todas las indicaciones al pie de la letra.

Descuide, así lo haré. Hágase ver, pasee,

vaya al cine, muévase como le apetezca con dos condiciones.

¿Cuáles? No traspase los límites del Madrid

más distinguido, no salga de las zonas elegantes

ni entre en contacto con personas más populares.

¿No puedo ir a mi antiguo barrio?

Exacto.

Nadie debe asociarla con su pasado.

Y si alguien la identificara, niéguelo rotundamente,

sea insolente si hace falta. Lo tendré en cuenta.

¿La segunda?

Tendrá cero contacto con cualquier persona de nacionalidad británica.

¿Ni con Rosalinda Fox? Me temo que así debe ser.

Lo siento. Bien.

Le recomiendo algunos sitios para dejarse ver,

este hotel, el Ritz, y sobre todo Embassy,

¿conoce el salón de té?

De oídas, pero no he estado nunca. Embassy está muy cerca

de la embajada alemana y la inglesa,

por eso coincidimos los miembros del Eje y los aliados.

Por separado, por supuesto,

pero a muy pocos metros de distancia.

Yo mismo estaré ahí todos los días a la una

del mediodía tomando el aperitivo; si necesita reunirse conmigo,

entre con el bolso en el brazo izquierdo;

si todo está en orden y solo tomará el aperitivo y dejarse ver,

póngalo en el derecho.

¿Me pone un café solo, por favor?

Si por lo que sea se viera metida en una situación

de urgencia extrema, deje caer el bolso al entrar.

¿Qué entiende por urgencia extrema?

Amenazas directas, coacciones, agresiones físicas...

¿Puede pasar? Tranquila, no es probable;

de todas formas, si alguna vez se siente vigilada

no pierda la calma, actúe con naturalidad,

no intente despistarles ni se ponga nerviosa, ¿entendido?

En cualquier caso nunca la vamos a dejar sola.

Gracias. No hay por qué darlas,

es nuestro trabajo. Sigamos. Si fuéramos nosotros

los que quisiéramos ponernos en contacto con usted

lo haremos por dos canales. Uno será la floristería Bourguignon

de la calle Almagro, le mandaremos rosas blancas o amarillas.

Y el otro será los bombones de Embassy,

en ambos casos el mensaje irá encriptado en el lazo.

Ahora bien, nuestro plan depende de algo que aún no tenemos.

¿El qué? Clientas. Todas las instrucciones,

los planes, no son nada sin clientas en su taller,

y conseguirlas depende solo de usted.

Ahora mismo la misión está en sus manos.

Dígame sus nombres.

Elsa Bruckmann, amiga personal de Hitler.

Es su objetivo principal,

sabemos que todos los jueves tiene cita con su modista habitual.

La Baronesa de Petrino, rumana.

(Voces)

Está casada con el Jefe de la Prensa y Propaganda

de la embajada alemana.

Gloria von Fürstenberg, de origen mexicano y viuda

de un noble alemán.

Y por último, Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol.

Es la única que no nos interesa por su consorte sino por su amante,

que no es otro que el propio Serrano Suñer.

Cuñado de Franco. El mismo. Tenga cuidado.

Nos queda una última carpeta con información

sobre otras personas que también debería conocer.

Johannes Hans Bernhardt. Lo conozco.

¿Cuánto? No mucho,

coincidimos en alguna recepción en Tetuán

cuando Beigbeder era el alto comisario.

Creo que si nos volviéramos a ver no me reconocería.

Por si acaso manténgase alejada del matrimonio Bernhardt,

ese hombre es muy peligroso.

Muy bien, ¿tiene alguna pregunta?

Pues solo decirle que confiamos en usted y necesitamos

que consiga esas clientas cuanto antes.

Haré todo lo que pueda por conseguirlo.

Debe conseguirlo o su misión habrá terminado antes de empezar.

Un último detalle,

usted y yo no nos conocemos, no nos hemos visto jamás.

¿Entendido? Por supuesto.

Buena suerte, agente, estaremos en contacto.

(SUSPIRA)

Hola. Y vosotras sois Dora y Martina.

Dora y Martina. Ah, bien.

Yo soy la señorita Arish Agoriuq, a partir de ahora me ayudaréis

en el taller. ¿Sabéis coser? Sabemos cocinar y llevar una casa,

pero no sabemos coser. Bueno, pues os tendré que enseñar.

¿Os apetece? Claro que sí.

Bien. ¿Tenéis hambre?

Estáis muertas de hambre.

Ahora mismo os daréis un buen baño y después a comer,

¿os parece bien?

No hace falta que se preocupe por nosotras, señorita.

Claro que hace falta. Hala, arreando.

¡Dora, Martina, venid!

Necesito que me hagáis un favor.

Usted dirá, señorita. Por lo que he visto casi todas

las alemanas van a la misma modista,

una alemana como ellas; si quiero competir con ella

necesito saber qué tipo de vestidos hace,

qué telas utiliza y sus clientas están contentas o no.

Necesito averiguar su punto débil y seréis las encargadas de saberlo.

Pero ¿cómo? Haciéndoos pasar por dos clientas

y manteniendo los oídos bien abiertos.

A partir de ahora seréis las hijas de un español adinerado.

Pero señorita Arish, nuestro padre era un simple chófer.

Desgraciadamente en esta vida no importa lo que eres,

sino lo que pareces, os lo digo por experiencia.

Y así vestidas nadie dudará de vosotras.

Son preciosos. No más que sus dueñas.

Gracias, señorita. Sed discretas y dejad hablar

a las clientas; en cuanto les tiréis de la lengua

os contarán todo lo que necesitamos saber.

Sí, señorita. Intentad sonsacar a una clienta

llamada Elsa Bruckmann, si conseguimos que venga al taller

el resto lo hará. Suerte.

Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarles?

-Queríamos encargar dos trajes de entretiempo cada una.

-¿Tienen ustedes cita? -Me temo que no,

estamos de paso por Madrid y... -¿Sus nombres?

-Marti... María. -Y Dolores Ortiz de Zárate.

-Frau Keller no suele recibir a nadie que no haya sido

previamente citado. -La marquesa de Llanzol aseguró

a nuestros padres que estarían encantados de atendernos.

-Disculpen, estoy segura de que Frau Keller

podrá hacerles un hueco. -Muy bien.

-Si hacen el favor de acompañarme...

¿Desean ustedes tomar algo, un café o un té?

-No, muchas gracias. -Si son tan amables de esperar aquí

enseguida les atenderemos. -Muchas gracias.

-Buenas tardes, disculpe, pero es que es la primera vez

que venimos, ¿hace mucho que es clienta de Frau Keller?

-Desde que estoy en Madrid.

-Me llamo Dolores Ortiz de Zárate y ella es María.

Un placer. -Elsa Bruckmann, encantada.

-Estamos de paso por Madrid y necesitamos modista,

nuestros padres nos han dicho que esta es muy buena.

-Lo es. -Ya... ¿Hay alguna mejor?

-No, que yo sepa.

-Perdone mi franqueza, pero no parece usted

demasiado entusiasmada.

-No me malinterpretéis, es una gran modista,

pero vosotras que sois tan jóvenes, a veces es un poco...

tradicional.

Hasta a las que ya no somos tan jóvenes también nos gusta ir

a la última de vez en cuando. -Claro.

¿Y qué más os dijo? Que echaba de menos

a su modista de París porque aquí en Madrid las modistas

se limitan a hacer recatados trajes de chaqueta

para que las mujeres vayan a misa.

¿Y no dudó de vosotras en ningún momento?

En ninguno. ¿Lo veis? Os lo dije.

Ahora necesito que las clientas no solo sepan que dispongo

de las mejores telas, sino que además puedo confeccionar

los últimos modelos. No sé...

Es que tiene que haber alguna manera de darme a conocer,

de picar en la curiosidad de la alta sociedad.

Y me parece que ya sé cómo.

Siempre tomo las medidas en el mismo orden:

cuello, contorno de pecho, cintura y cadera.

Y vosotras tenéis que escribirlas en este cuaderno.

Para coger un bajo tenéis que dar puntadas invisibles,

lo mejor es que elijáis un color lo más parecido al tejido

y las puntadas deben ser más bien finas.

El punto de ojal se tiene que hacer con hilo de torzal

que es el propio para hacer ojales. También se hace con hilo doble,

así la puntada quedará más gruesa y el resultado será mucho mejor.

Lo estáis haciendo muy bien.

(LEE) "La afamada modista internacional Arish Agoriuq

tiene el placer de invitarla a la presentación

de su colección de temporada."

(Voces)

Perfecto, a ver que te vea por delante...

Has perdido un poco de peso, estás muy guapa, muy bien.

María, ¿estás aún así? Date prisa, por favor. Te retocan fuera.

Este sombrero es para ti, sales en tercer lugar. Ayúdala.

¿Quiere que ayudemos a servir? No, no salgáis del probador,

Elsa os podría reconocer, en absoluto. ¿Por delante?

Estás guapísima. Déjame, Martina.

Ayuda a María, por favor.

Gírate...

Muy bien. (SUSPIRA)

La suerte está echada.

Buenas tardes, muchas gracias por venir,

espero que les guste.

María presenta vestido de mañana en crepe de china de seda negro

con dibujos circulares en blanco acompañado de cinturón

y aplicaciones en escote.

Lorena lleva un vestido de tarde en crepe de la china

con grandes flores estampadas, cuello a la caja y falda

plisada con pequeño volante.

Vestido en seda adamascada negra con grandes flores

y escote palabra de honor.

(Aplausos)

Muchas gracias, señoritas, la presentación fue un éxito,

estabais guapísimas. ¿Señorita "Angoriuq", Algoriuq?

Es igual. Me llamo Elsa Bruckmann. Encantada.

Disculpe la intromisión, pero no quería irme sin antes

felicitarla por su maravillosa colección.

Muchísimas gracias, me alegra que le haya gustado.

¿Por qué no charlamos mientras tomamos un cóctel?

Gustar no, estoy emocionada.

¿Cuándo podría recibirme en su taller?

Pues... eh... Mañana mismo.

Pero ¿por qué no pasamos al salón y le doy cita?

Sí. -¡Señorita!

-Un momento... Yo la conozco,

es la chica con la que hablé en el taller de Frau Keller.

Y su hermana... Me dijeron que eran hijas de un matrimonio pudiente.

¿Me puede explicar alguien qué está pasando aquí?

Pues... Es culpa mía.

¿Disculpe? Mire, Elsa,

acabo de llegar a Madrid y bueno, necesitaba evaluar la competencia,

así que les pedí a mis dos ayudantes,

¡chicas, por favor, venid! Gracias.

Que se hicieran pasar por dos clientas e indagaran.

No sé pronunciar su apellido, pero me gusta su estilo,

señorita... No importa, llámame, Arish.

Arish. Espero que no salga de aquí,

es una tontería. Por supuesto.

Arish, querida, le auguro un gran futuro en Madrid.

Eso espero.

Enhorabuena, una colección excelente.

Muy amable.

Señorita, le han mandado flores. ¿Sí? Ay, muchas gracias.

¿Puedes ir a por un jarrón para ponerlas en agua?

Enseguida. Muy bien.

(LEE) "Buen trabajo. Enhorabuena."

¡Dora, Martina!

Muchas gracias.

A partir de mañana empezamos a recibir clientas.

Me tenéis que ayudar con el alemán porque ni lo hablo ni lo entiendo.

Ah, y necesito que me hagáis un favor, me gusta tener

un registro exhaustivo de todas mis clientas,

quiero entender lo que dicen para saber dónde van

y qué planes tienen, así podemos captar nuevas clientas,

así que vosotras seréis las encargadas de escuchar

y traducir todo lo que digan. Sí, señorita.

Muy bien.

(HABLA EN ALEMÁN) Pasen, por favor.

Frau von Fries. Frau Benz... Bienvenidas, las estaba esperando.

Soy Arish Agoriuk, ¿quieren pasar al probador?

Martina, por favor, prepara dos vasos de té moruno.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Si quiere, su amiga puede pasar al probador y siguen charlando.

¿No es molestia? No, en absoluto,

mi ayudante irá tomando nota de sus medidas. Dora, por favor.

Cuello: 30.

(HABLA EN ALEMÁN) Contorno de pecho: 90.

(HABLA EN ALEMÁN)

Cintura: 70.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Contorno de cadera: 90.

¿A ver, Dora?

(LEE) "El señor Benz está en Berlín con el Führer."

(HABLAN EN ALEMÁN)

Puede que venga, pero seguramente sin Hitler.

-Madame...

Un café solo, por favor.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Señorita, fiesta en casa de Elsa Bruckmann.

Gracias.

(Timbre)

¿Juan Luis? Lamento molestar a estas horas.

No, por Dios, pase.

¿Está usted bien?

Todo ha terminado, me han cesado del gobierno.

Mañana se hará público.

Ceso del cargo de ministro de Asuntos Exteriores

a don Juan Luis Beigbeder Atienza expresándole mi reconocimiento

por los servicios prestados.

Gratitud, dice, tiene bemoles la cosa.

Gracias. Lo siento.

Ayer por la tarde estuve reunido con Franco para comentarle

algunas cuestiones sobre su próxima reunión con Hitler en Endaia.

Traté de convencerle de lo poco conveniente que es para España

entrar en la guerra del lado del Eje,

estuvo tan cordial que hasta recordó los tiempos

que compartimos en África. ¿Eran amigos?

No, la verdad;

de hecho creo que Franco nunca me tuvo la más mínima estima.

A mí tampoco me fascinaba él, ¿qué quiere que le diga?

Siempre tan serio y tan obsesionado por el escalafón y los ascensos.

Bien sabe Dios que yo no soy ningún liberal,

pero me repugna el totalitarismo megalómano con que ha emergido

Franco tras la victoria, ese engendro de España,

una, grande y libre, me revuelve las tripas.

No se acerque a la ventana, por favor.

Le pueden ver desde la calle.

¿Querían mi cabeza para mostrar su lealtad a los alemanes?

Pues ya la tienen, no hacía falta pisotearme.

¿Qué le han hecho? Franco y Serrano

han hecho correr el bulo de que Rosalinda me ha obligado

a traicionar a mi país, el cuñadísimo dándome a mí

lecciones de moralidad...

Y ahora me envían a Ronda bajo arresto domiciliario.

Y a saber si no querrán abrirme un consejo de guerra

y liquidarme de buena mañana contra cualquier paredón.

Lo siento, no pretendía invadir su casa a estas horas.

No, no, no...

Necesito que haga algo por mí. Claro.

Son para Rosalinda, necesito que lleguen a Lisboa.

¿Está en Lisboa? Sí, supimos que la Gestapo

andaba tras ella y tuvo que salir del país.

Hágaselas llegar a Alan Hillgarth,

él podrá entregarlas a través de la valija diplomática.

De acuerdo, lo haré.

¿Sabe? Yo he querido mucho a Rosalinda,

la he querido muchísimo,

no sé si volveré a verla, pero si no lo hiciera

dígale que habría dado mi vida por tenerla a mi lado

en esta noche tan triste.

¿Le importa que me sirva otra copa?

No hace falta que me lo pregunte. Gracias.

Vaya a verla en cuanto pueda a Lisboa,

se alegrará de pasar unos días con usted.

La dirección está en las cartas que le he dado.

Bueno, será mejor que me vaya antes de que me echen de menos.

Rosalinda recibirá sus cartas, se lo prometo.

Todo pasará, Juan Luis, dele tiempo,

antes o después todo pasa.

Dios la oiga, Sira, Dios la oiga.

(Truenos)

(Truenos)

(Truenos)

(Claxon)

¡Arranque!

(Truenos)

(Truenos)

Cuánto tiempo, Sira, cuánto tiempo.

(Truenos)

¿Ignacio?

(Truenos)

Tienes que irte, me tienes que sacar de tu cabeza.

Nada me gustaría más, te lo juro,

pero no puedo hacer eso, cariño.

-¿Sira? Soy Sira, doña Manuela.

¡Ay, Sira, hija mía! Hija... -Trabajo para la Dirección General

de Seguridad de Gobernación, estoy a cargo de la vigilancia

de los extranjeros que se instalan en Madrid.

Arish Agoriuq,

¿se puede saber a qué se debe este cambio de nacionalidad?

Sabes que puedo hacer que te detengan y conviertan

tu pasaporte marroquí en papel mojado

y que te saquen del país con los ojos vendados.

-En especial, cuidado con las personas sospechosas

a su alrededor. Y no descarte la posibilidad de que la vigilen.

¿Quién es el señor con el que hablaba,

estaba buscando a alguien? No sé, una mujer

de apellido Quiroga, le he dicho que en ese piso

solo está su taller.

-En mi mundo la lealtad es un arma de doble filo,

espero que tener buen corazón no sea su perdición.

(Toses)

¿Hay alguien más en la casa?

(Toses)

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.