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Zulu
(Máquina de coser)
(SUSPIRA)
¿Estás bien, hija?
Sí, me he quedado en Babia.
Encended la radio. ¿Qué pasa?
Ponla y verás.
(RADIO) "Parte oficial de guerra
del cuartel general del Generalísimo
correspondiente al día de hoy,
primero de abril de 1939,
tercer año triunfal.
En el día de hoy,
cautivo y desarmado el Ejército Rojo,
han alcanzado las tropas nacionales
sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.
(Himno de España)
Burgos, primero de abril de 1939,
año de la victoria del Generalísimo Franco.
-Por fin, ya era hora. -Se ha acabado.
-A la calle a celebrarlo. Félix, no, que he de quedarme,
tengo mucho trabajo. Chica, lo tuyo es de pecado, ¿eh?
¿Es que ni el día en que acaba una guerra te separas de esa máquina?
-Sal y despéjate un poco, hija, yo puedo terminar esto sola.
¿Seguro?
(Campanas)
(Gritos)
La gente se ha vuelto loca. ¿Y ahora qué va a pasar?
He oído que se restaurará el tráfico en el Estrecho.
Ah, y los trenes se preparan para llegar a Madrid.
¿Qué te pasa, no te alegras? Sí, claro que sí.
Hacía tiempo que no te ponías ese pañuelo.
¿Sí?
¿Eso significa que ya has superado lo del periodista?
No hay nada que superar. Si tú lo dices...
Anda, vente, que te invito a un vermú.
No, luego en casa, quiero pasarme a ver a Candelaria.
¡Venga, que tenemos que brindar! -¿Me dejas beber vino?
-Porque es un día especial,
¿sabéis que me han dicho que Franco tiene una guardia mora?
-Uy... -¿Has oído la radio?
Claro, por eso he venido. Ya se acabó el jaleo,
gracias a la Virgen santa se dejarán de matar entre hermanos.
Y después... Dios dirá. ¿Cómo va todo por aquí?
Bueno, todos se alegran de que acabe la guerra,
pero algunos están más contentos que otros.
Ya... Mirad quién ha venido.
-Hola. Hola a todos.
Hola, bonita. -Hola.
-Juanito, ponle una copita a Sira. -Claro, marchando.
-Hoy es un día para marcar en el calendario.
-Por fin el Señor ha escuchado nuestras plegarias.
Gracias, Juanito. ¡Que viva España!
¡Y que viva Franco! -¡Viva!
(Campanas)
-Perdón, solo quería despedirme. ¿Vuelve a la península?
No, huyo de España, iré a Venezuela o a cualquier lugar
donde pueda vivir en paz.
Muchas gracias por todo.
Les deseo buena suerte.
-Pero ¿cómo va a marcharse ahora? Ya ha acabado todo.
-Créame, esto no ha hecho más que empezar.
-Dejad que se vaya, enemigo que huye, puente de plata.
-Por favor... -¡Cállate! En esta nueva España
no hay sitio para los rojos.
-Solo espero que algún día esta guerra, todo esto,
haya servido de algo. Adiós a todos.
-Me importa tres narices quién gobierne este desastre de país,
en esta pensión usted siempre tendrá su casa. ¿Me oye?
-La voy a echar de menos, Candelaria.
Os echaré de menos a todos.
¡Adiós y suerte!
(Voces)
¿Y ahora qué pasará en Madrid?
¿Qué más quisiera yo que saberlo?
¿Y nosotras qué vamos a hacer?
¿Tú quieres volver?
No lo sé. ¿Y usted?
Yo aquí estoy muy bien.
(Timbre)
Pues entonces creo que lo mejor es que nos quedemos.
¡Rosalinda! Sira... Perdona,
no veas el lío desde que acabó la guerra.
La remodelación del gobierno está afectándonos a todos,
sobre todo a Juan Luis, claro. Me lo imagino.
Un placer verte. Encantada. Os dejo.
Tengo algo muy importante que contarte.
Ven.
Aún no lo han hecho oficial
y creo que tardarán unas semanas en hacerlo,
pero júrame que vas a guardar el secreto.
Claro que sí. El Caudillo nombrará
a Juan Luis ministro de Asuntos Exteriores.
¿Ministro?
¿No es maravilloso?
Yo creo que es una señal magnífica que pongan a alguien
de la talla y de la sensibilidad de Juan Luis.
Entonces a él lo mandarán a Madrid.
¿Y tú qué vas a hacer, le vas a acompañar?
Claro.
Sira, no te pongas triste,
a mí me encantaría quedarme, pero mi sitio está con él.
Ya lo sé, pero es que te voy a echar tanto de menos.
Y yo, pero no pensemos en eso,
aún me quedan un par de semanas aquí y voy a celebrar una fiesta
de despedida que se recordará durante años en Tetuán.
(Música)
Félix, cambia la cara, te lo pido por favor.
Sí, no, ya sé que es una fiesta, pero yo me siento más de funeral.
Hasta corbata negra me he puesto. Eres estrambótico.
Sobreviviremos sin Rosalinda, ya verás.
Qué remedio, pero Tetuán no será lo mismo sin ella.
La echaré de menos. ¿Crees que yo no?
Mi amor, ¿sabes que esto cambiará nuestras vidas por completo, no?
Lo sé, cariño. Aquí hemos sido muy felices,
quizás aún estemos a tiempo de pararlo todo,
de dejar las cosas como están.
El azar siempre nos ha dado buen resultado, ¿no?
¿Quieres que probemos? Vamos a ver...
Si sale la negra, la negra, seguimos adelante.
Pero si sale la blanca renuncio a mi nombramiento y nos quedamos.
Aunque me encantaría, sabes que no podemos hacerlo,
tu país te necesita y el mío también;
y además, pase lo que pase, cariño, nunca dejaremos de querernos.
¿Me lo prometes? Te lo prometo.
Venga, tus invitados te están esperando.
¿Y tú no vienes? Voy enseguida.
(Música)
(Aplausos)
(HABLAN EN ÁRABE)
Señor, señora...
Mademoiselle...
(Aplausos)
Muchas gracias a todos por venir.
Después de tantos actos oficiales quería despedir a mis amigos
como se merecen, disfrutemos de la magia de Tetuán.
(Aplausos)
(HABLAN EN FRANCÉS)
(Música)
¿Dónde está Rosalinda? Pues como siempre,
en un discreto y elegante segundo plano.
Voy a ver si la encuentro. ¿Te puedo dejar solo un momento?
Sí, pero no demasiado, ¿eh? Que entre tanto gerifalte
y tanta señorona me siento un tanto cohibido.
¿Tú? No me lo puedo creer. Pues ya ves, querida,
me siento más cómodo en otros ambientes.
Ya me entiendes, ¿no? Sí.
Anda, ve.
Hola. Sira.
¿Estás bien?
No puedo beber, enseguida me pongo nostálgica.
No dejes que tome ni una copa más.
He sido tan feliz aquí...
¿Sabes que Félix ha venido de luto?
¿Ha muerto su madre? No, ya le gustaría.
Ha venido de luto porque cree que esto debería ser un funeral
y no una fiesta.
(HABLA EN INGLÉS)
Mejor que no me vea, acabaremos llorando los dos.
Antes de que te vayas quiero darte una cosa.
Es una tontería, pero bueno,
es para que te acuerdas de mí cuando tengas que coserte
un botón y no me tengas cerca. Oh...
Qué bonito.
Preferiría tenerte a mi lado para que me siguieras
solucionando estos problemas, pero me encanta.
Yo también tengo algo para ti, ven conmigo.
¿Vas a dejar todas tus cosas aquí? No puedo cargar con todo.
¿Y esta alfombra no te la llevas?
Es una maravilla...
Lo sé, pero ya veremos.
¿Y esto? Ábrelo.
Delfhos. Me dijiste que sería efímero
y solo duraría una noche.
Ya ves, lo inmortalicé para ti. Pero...
Quédatela.
Con este vestido me demostraste que eras una amiga.
Ahora soy yo la que se va a poner a llorar.
Ni se te ocurra.
Y prométeme que irás a Madrid a verme.
No te vas a librar de mí tan fácilmente,
pienso escribirte cada semana.
(Trinos)
(Voces)
¡Señorita, señorita! ¡Señorita!
Carta de señora Rosalinda. Gracias.
(Voces)
(Timbre)
Carta nueva. Voy a por el whisky.
Si son las 12:00 del mediodía. Bueno, pues... ginebra entonces.
Te lo digo yo, esa mujer ha nacido con un don para el lujo.
Desde luego. Lo tiene todo en contra,
es la amante inglesa de un ministro en un gobierno que recela
de todo lo británico y le invitan a las fiestas, ¿cómo lo hace?
¿Tú crees que está tan bien como cuenta?
Mira lo que dice sobre Beigbeder. Cada vez le tienen
menos consideración en el gobierno.
Y el propio Suñer, que fue el que lo recomendó,
ahora le detesta. Franco le debe parte de la victoria
al ejército alemán y no le interesa tener en su gobierno
a nadie que sea amigo de los ingleses.
Entonces le van a echar. Mujer, no corras tanto,
seguro que encuentra la forma de mantenerse en el puesto.
(FÉLIX TARAREA) ¿Conque no lo iban a echar?
¿Qué? Están a punto de hacerlo.
¿De qué hablas? De Beigbeder, Rosalinda dice
que se ha hecho muy amigo del embajador inglés
que puso Churchill. Samuel Hoare.
Ese, y se deja ver con él por todo Madrid.
¿Por qué hace eso? Se busca la ruina.
Qué huevos tiene mi alto comisario.
Les está provocando, princesa, porque le ningunean
y nadie quiere escucharle cuando aconseja la no intervención
en la guerra alemana. ¿España entrará en la guerra?
Si nadie lo remedia, eso me temo.
Señorita, telegrama. Gracias, Jamila.
(LEE) "Fiesta privada en Tánger, amistades de Madrid esperan.
Primero de septiembre. Siete de la tarde.
Nuevo Dean's bar."
(Música)
(Canción en inglés)
(CARRASPEA)
Llegas tarde a mi fiesta. ¿No me vas a dar un beso?
"Darling!" ¿Cómo estás?
Muy bien. Las ganas que tenía de verte. ¿Y esta visita sorpresa?
No quería que nadie supiera que estaba en Tánger.
Me tienes que contar un montón de cosas.
¿Cómo está Juan Luis? ¿Y el niño?
Y cuéntame, ¿cómo estás tú? Dime, ¿estás bien? ¿Sí?
Sira, he venido a ofrecerte un trabajo.
Pero si yo ya tengo uno.
Lo sé, y yo te voy a proponer que hagas lo mismo,
pero en Madrid. ¿En Madrid?
Pero yo estoy bien aquí y el taller cada vez marcha mejor.
Además, mi madre está muy contenta. No hablo de tu madre,
hablo de ti, y no haría falta cerrar el taller en Tetuán,
seguramente se trataría de algo provisional.
Cuando terminara todo podrías regresar.
¿Cuándo terminara qué? La guerra.
Juan Luis ha hecho todo lo que ha podido
para que España quede al margen, pero lo tiene cada vez más difícil.
Por eso queremos ayudar de todas las maneras posibles
para minimizar la presión de Alemania sobre España.
Si vuestro país quedara fuera del conflicto,
Inglaterra tendría más posibilidades de ganarlo.
¿Y yo qué tengo que ver con todo eso?
Estamos ayudando a montar en Madrid una red de colaboradores
clandestinos, asociados al Servicio Secreto Británico,
colaboradores que no tienen nada que ver con la política,
o la diplomacia, gente que puede observar, obtener datos,
infiltrarse de alguna manera en los círculos del poder.
Me estás hablando de espionaje.
(HABLA EN INGLÉS)
Serían discretas campañas de resistencia,
por eso necesitamos gente como tú.
¿Te he dicho que se nos está acabando el cordón de seda?
Y la señora de Arakama quiere pasar la prueba al viernes.
Quiere que vuelva a Madrid.
Que trabaje para los ingleses pasándoles información sobre
los alemanes. Quieren que espíe a sus mujeres, han pensado ponerme
un taller y que cosa para las esposas de los nazis.
¿Y tú qué les has contestado?
Yo les he dicho que no, que estoy aquí bien con usted.
Pero piden que me lo piense.
Eso ayudaría a que España no entrara otra vez en guerra.
Los ingleses no quieren que nos quedemos al margen
de lo que pasa en Europa ni que nos aliemos con los alemanes,
creen que eso es mejor para todos.
(SUSPIRA) ¿Y quieres mi consejo?
Sí.
Vete.
Ayuda.
Colabora en lo que puedas.
España no puede soportar otra guerra, Sira,
ya no le quedan fuerzas.
Hija...
Tú no has vivido una guerra,
no te has despertado con el ruido de las ametralladoras
y con el estallido de los morteros,
no has comido lentejas con gusanos
ni has visto el miedo en los ojos de la gente.
Los ingleses trabajan por su patria,
no te quepa la menor duda,
pero si su beneficio nos puede ayudar en algo, bienvenido sea.
Si yo fuera tú aceptaría y ayudaría en lo que me pidieran.
Yo no la quiero dejar a usted aquí sola.
Para mí también será muy duro separarnos otra vez,
pero tienes que hacerlo, tienes que regresar a Madrid.
Yo me quedaré aquí y cuidaré del taller,
y cuando todo se termine, ya veremos.
La decisión es tuya, hija.
(Truenos)
(LEE) "Querida Sira,
sabía que aceptarías mi propuesta, lo primero que tienes que hacer
es ir al Dean's bar y pedir un pink-gin."
Buenas tardes. Buenas tardes.
Un pink-gin, por favor. Enseguida.
Vaya tiempo, ¿eh? Sí.
La tormenta de anoche ha destrozado un toldo,
aunque la peor parte se la llevan los barcos que tienen
que atracar en puerto. Mañana, por ejemplo,
llegaba un barco de nombre Jason y pabellón estadounidense
con cargamento inglés, pero con esta tormenta
no sé si llegará. Lo hará, se lo aseguro.
¿A qué hora tenía prevista su llegada?
A las 10:00. Bien.
(HABLA EN INGLÉS)
Señor Jason... Ese es mi nombre en clave,
soy Alan Hillgarth, agregado naval y coordinador
del Servicio Secreto Británico en España.
Encantada, soy Sira Quiroga. Lo sé, un placer,
señorita Quiroga. ¿Nos sentamos?
¿Quiere uno? Gracias.
Entiendo que su visita significa que acepta la misión
que le hemos encomendado. Así es.
Estupendo.
El coronel Beigbeder y la señora Fox
se encuentran ahora mismo en una situación muy delicada,
estamos a la espera del cese del coronel como ministro,
lo que será una lamentable pérdida para nuestro gobierno.
Para el nuestro también. Desde luego.
El caso es que los dos están siendo vigilados
por agentes de ciertos cuerpos poco amigos,
si me permite el eufemismo. La Gestapo y la Falange.
En efecto.
Necesitamos conocer anticipadamente la agenda social
de la comunidad alemana.
Hemos pensado que tal vez a través de sus esposas y amigas
podamos obtener alguna idea sobre sus contactos,
relaciones y actividades.
¿Cómo lo haré? Siéntese, por favor.
Cuando vuelva a Madrid volveremos a vernos
y ahí le daré todos los detalles de su misión.
Usted ahora céntrese en montar el taller de Madrid,
allí hay escasez de todo, compre aquí todas las telas
que vaya a necesitar.
Aquí tiene dinero suficiente.
¿Y los asuntos que tengo pendientes con la justicia?
Su nombre a partir de ahora será Arish Agoriuq.
Arish...
Suena exótico.
¿Es árabe? Es su nombre, pero al revés.
¡Oh!
¿Qué hago con mi antiguo pasaporte? Destrúyalo.
Al fin y al cabo es un documento de la República,
de poco va a servirle en la nueva España.
Nos vemos en una semana.
(Puerta)
¿Así que se vuelve a Madrid? Sí.
Solo venía para despedirme. Y su madre se queda en Tetuán.
Sí, se queda a cargo del taller. ¿Y qué hará sola en Madrid?
Comisario... No, no, no responda,
una llamada de las altas esferas me ha advertido
que no es asunto mío. Solo una pregunta,
¿de verdad cree que Madrid es la mejor ciudad para usted?
¿Va a seguir preocupándose por mí hasta cuando esté en Madrid?
Ya me ha demostrado que se cuida sola.
Usted piensa que se libera de una carga.
No, en eso se equivoca,
usted nunca ha sido una carga para mí, señorita.
Buen viaje, Sira.
Muchas gracias.
Y no olvide los pedidos de la semana que viene.
Explícale que a partir de ahora deberá fiarse de usted.
Y recuerde que los encajes... Sira...
Hemos repasado todo mil veces, va a ir todo bien.
Candelaria, esté pendiente de los pedidos,
los pedidos de las telas, que a mi madre la pueden timar.
Y como usted negocia no lo hace nadie.
"Miarma", eso no tienes ni que decirlo;
tranquila, con todos aquí tu madre está protegida.
De eso estoy segura.
Además, dentro de unos meses estaré de vuelta,
si voy a volver muy pronto, de verdad.
Come, come, y abrígate, que los inviernos en Madrid
son la repanocha de duros.
Y espero que la casa que encuentres sea grande,
porque una que yo me sé piensa ir a verte.
Félix... Félix...
Tú mantén al tanto de las últimas tendencias
a mi madre, que no se me adocene. Ella tiene muy buen gusto,
pero necesita que le digan qué se lleva en París y qué no.
¿Y quién mejor que tú para eso?
¿Qué voy a hacer yo sin ti, eh?
Y sin el whisky por la noche... No, Félix, no, eh,
aquí no llora nadie, ¿eh?, y menos el hombre de la casa.
¡El hombre dice!
(Voces)
Jamila... Tonta, no llores.
Que te voy a echar mucho de menos,
recuerda no pasarte con el condimento del cordero,
que ya sabes que mi madre tiene el estómago delicado.
Yo no sé qué hubiera hecho sin ti. Adiós, señorita,
vuelve pronto. Claro.
Madre, cuídese. Tú también.
Lo haré.
Bueno...
¡Hija! ¿Sí?
Estoy muy orgullosa de ti.
Buenos días, señora. Buenos días.
Arish Agoriuq. ¿Se pronuncia así?
Más o menos.
La estábamos esperando. Bienvenida.
Su habitación es la 307. Han dejado una nota para usted.
Ah...
Gracias. Buenos días.
(Voces)
Muchas gracias. Gracias, señorita.
(Golpes)
Bienvenida, miss Agoriuq, espero que haya tenido
un viaje agradable. Gracias.
Aquí tiene las llaves de su nuevo piso y taller en Núñez de Balboa;
siéntese, por favor.
En unos días estará acondicionado, espero que lo encuentre a su gusto.
La señora Fox se ha encargado de todo personalmente.
Seguro que será perfecto.
Los alemanes suelen tratar sus asuntos en actos sociales
y normalmente van acompañados de sus esposas,
lo que esperamos es que pueda averiguar dónde y cuándo se verán.
¿Cree que será posible? Sí. Sí, es bastante normal
que las clientas hablen de eso en el taller,
el problema es que mi nivel de alemán es un poco... reducido.
Con usted trabajarán dos jóvenes españolas
nacidas en Alemania, su padre fue chófer de Beigbeder.
La señora Fox se entrevistó con ellas y quedó muy satisfecha.
Si a Rosalinda le parecen aceptables, a mí también.
Por supuesto ellas nos están al corriente de nada
de esto, tendrá que ingeniárselas de tal forma que le ayuden
con la información sin levantar sospechas.
Me las arreglaré, no se preocupe.
¿Y qué tengo que hacer con la información?
¿Conoce el código morse?
¿El de los telegramas? Exacto. Mire...
Imagínese que quiere transcribir cualquier palabra.
"Tánger", por ejemplo.
Nuestra intención es que toda la información que tenga
que transmitir sea encriptada mediante este sistema.
Y quiero que lo disfrace de tal forma que parezca
algo asociado con su trabajo de modista, ¿eh?
Imagine que este es el mensaje.
(MURMURA)
Cena. Cena.
"S"... 3...
(MURMURA)
Residencia.
Cena, residencia...
(MURMURA)
Baronesa.
Cena en la residencia de la Baronesa Petrino
el 5 de octubre a las 20:00. ¿Le recuerda a algo?
Son como puntadas.
¿Tiene una hoja de papel?
Gracias.
Me dijo que lo mejor es esconder la información en algo
asociado con una modista, ¿no? Pues aquí tiene el patrón
de una manga de farol con el mensaje dentro.
Perfecto.
Queremos que transmita la información dos veces por semana
en dos lugares distintos, ambos públicos.
El primero, el salón de belleza de Rosa Zabala.
Buenos días, señorita. -En la entrada hay unas taquillas
donde las clientas guardan sus objetos personales,
usted usará la última taquilla, la que hace ángulo
con el fondo de la estancia. Si estuviera ocupada,
usaría justo la anterior; cuando abra la puerta use
su cuerpo para cubrirse y deje enrollada en un tubo
toda la información.
El otro lugar de recogida será el museo de la calle Ríos Rosas.
Tenemos ahí un contacto infiltrado en el guardarropa.
Para el museo será mejor que lleve una de esas carpetas
donde guarda los patrones.
Luego, diríjase a alguna de las salas,
pasee sin prisa al menos durante media hora.
Es fundamental que siga todas las indicaciones al pie de la letra.
Descuide, así lo haré. Hágase ver, pasee,
vaya al cine, muévase como le apetezca con dos condiciones.
¿Cuáles? No traspase los límites del Madrid
más distinguido, no salga de las zonas elegantes
ni entre en contacto con personas más populares.
¿No puedo ir a mi antiguo barrio?
Exacto.
Nadie debe asociarla con su pasado.
Y si alguien la identificara, niéguelo rotundamente,
sea insolente si hace falta. Lo tendré en cuenta.
¿La segunda?
Tendrá cero contacto con cualquier persona de nacionalidad británica.
¿Ni con Rosalinda Fox? Me temo que así debe ser.
Lo siento. Bien.
Le recomiendo algunos sitios para dejarse ver,
este hotel, el Ritz, y sobre todo Embassy,
¿conoce el salón de té?
De oídas, pero no he estado nunca. Embassy está muy cerca
de la embajada alemana y la inglesa,
por eso coincidimos los miembros del Eje y los aliados.
Por separado, por supuesto,
pero a muy pocos metros de distancia.
Yo mismo estaré ahí todos los días a la una
del mediodía tomando el aperitivo; si necesita reunirse conmigo,
entre con el bolso en el brazo izquierdo;
si todo está en orden y solo tomará el aperitivo y dejarse ver,
póngalo en el derecho.
¿Me pone un café solo, por favor?
Si por lo que sea se viera metida en una situación
de urgencia extrema, deje caer el bolso al entrar.
¿Qué entiende por urgencia extrema?
Amenazas directas, coacciones, agresiones físicas...
¿Puede pasar? Tranquila, no es probable;
de todas formas, si alguna vez se siente vigilada
no pierda la calma, actúe con naturalidad,
no intente despistarles ni se ponga nerviosa, ¿entendido?
En cualquier caso nunca la vamos a dejar sola.
Gracias. No hay por qué darlas,
es nuestro trabajo. Sigamos. Si fuéramos nosotros
los que quisiéramos ponernos en contacto con usted
lo haremos por dos canales. Uno será la floristería Bourguignon
de la calle Almagro, le mandaremos rosas blancas o amarillas.
Y el otro será los bombones de Embassy,
en ambos casos el mensaje irá encriptado en el lazo.
Ahora bien, nuestro plan depende de algo que aún no tenemos.
¿El qué? Clientas. Todas las instrucciones,
los planes, no son nada sin clientas en su taller,
y conseguirlas depende solo de usted.
Ahora mismo la misión está en sus manos.
Dígame sus nombres.
Elsa Bruckmann, amiga personal de Hitler.
Es su objetivo principal,
sabemos que todos los jueves tiene cita con su modista habitual.
La Baronesa de Petrino, rumana.
(Voces)
Está casada con el Jefe de la Prensa y Propaganda
de la embajada alemana.
Gloria von Fürstenberg, de origen mexicano y viuda
de un noble alemán.
Y por último, Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol.
Es la única que no nos interesa por su consorte sino por su amante,
que no es otro que el propio Serrano Suñer.
Cuñado de Franco. El mismo. Tenga cuidado.
Nos queda una última carpeta con información
sobre otras personas que también debería conocer.
Johannes Hans Bernhardt. Lo conozco.
¿Cuánto? No mucho,
coincidimos en alguna recepción en Tetuán
cuando Beigbeder era el alto comisario.
Creo que si nos volviéramos a ver no me reconocería.
Por si acaso manténgase alejada del matrimonio Bernhardt,
ese hombre es muy peligroso.
Muy bien, ¿tiene alguna pregunta?
Pues solo decirle que confiamos en usted y necesitamos
que consiga esas clientas cuanto antes.
Haré todo lo que pueda por conseguirlo.
Debe conseguirlo o su misión habrá terminado antes de empezar.
Un último detalle,
usted y yo no nos conocemos, no nos hemos visto jamás.
¿Entendido? Por supuesto.
Buena suerte, agente, estaremos en contacto.
(SUSPIRA)
Hola. Y vosotras sois Dora y Martina.
Dora y Martina. Ah, bien.
Yo soy la señorita Arish Agoriuq, a partir de ahora me ayudaréis
en el taller. ¿Sabéis coser? Sabemos cocinar y llevar una casa,
pero no sabemos coser. Bueno, pues os tendré que enseñar.
¿Os apetece? Claro que sí.
Bien. ¿Tenéis hambre?
Estáis muertas de hambre.
Ahora mismo os daréis un buen baño y después a comer,
¿os parece bien?
No hace falta que se preocupe por nosotras, señorita.
Claro que hace falta. Hala, arreando.
¡Dora, Martina, venid!
Necesito que me hagáis un favor.
Usted dirá, señorita. Por lo que he visto casi todas
las alemanas van a la misma modista,
una alemana como ellas; si quiero competir con ella
necesito saber qué tipo de vestidos hace,
qué telas utiliza y sus clientas están contentas o no.
Necesito averiguar su punto débil y seréis las encargadas de saberlo.
Pero ¿cómo? Haciéndoos pasar por dos clientas
y manteniendo los oídos bien abiertos.
A partir de ahora seréis las hijas de un español adinerado.
Pero señorita Arish, nuestro padre era un simple chófer.
Desgraciadamente en esta vida no importa lo que eres,
sino lo que pareces, os lo digo por experiencia.
Y así vestidas nadie dudará de vosotras.
Son preciosos. No más que sus dueñas.
Gracias, señorita. Sed discretas y dejad hablar
a las clientas; en cuanto les tiréis de la lengua
os contarán todo lo que necesitamos saber.
Sí, señorita. Intentad sonsacar a una clienta
llamada Elsa Bruckmann, si conseguimos que venga al taller
el resto lo hará. Suerte.
Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarles?
-Queríamos encargar dos trajes de entretiempo cada una.
-¿Tienen ustedes cita? -Me temo que no,
estamos de paso por Madrid y... -¿Sus nombres?
-Marti... María. -Y Dolores Ortiz de Zárate.
-Frau Keller no suele recibir a nadie que no haya sido
previamente citado. -La marquesa de Llanzol aseguró
a nuestros padres que estarían encantados de atendernos.
-Disculpen, estoy segura de que Frau Keller
podrá hacerles un hueco. -Muy bien.
-Si hacen el favor de acompañarme...
¿Desean ustedes tomar algo, un café o un té?
-No, muchas gracias. -Si son tan amables de esperar aquí
enseguida les atenderemos. -Muchas gracias.
-Buenas tardes, disculpe, pero es que es la primera vez
que venimos, ¿hace mucho que es clienta de Frau Keller?
-Desde que estoy en Madrid.
-Me llamo Dolores Ortiz de Zárate y ella es María.
Un placer. -Elsa Bruckmann, encantada.
-Estamos de paso por Madrid y necesitamos modista,
nuestros padres nos han dicho que esta es muy buena.
-Lo es. -Ya... ¿Hay alguna mejor?
-No, que yo sepa.
-Perdone mi franqueza, pero no parece usted
demasiado entusiasmada.
-No me malinterpretéis, es una gran modista,
pero vosotras que sois tan jóvenes, a veces es un poco...
tradicional.
Hasta a las que ya no somos tan jóvenes también nos gusta ir
a la última de vez en cuando. -Claro.
¿Y qué más os dijo? Que echaba de menos
a su modista de París porque aquí en Madrid las modistas
se limitan a hacer recatados trajes de chaqueta
para que las mujeres vayan a misa.
¿Y no dudó de vosotras en ningún momento?
En ninguno. ¿Lo veis? Os lo dije.
Ahora necesito que las clientas no solo sepan que dispongo
de las mejores telas, sino que además puedo confeccionar
los últimos modelos. No sé...
Es que tiene que haber alguna manera de darme a conocer,
de picar en la curiosidad de la alta sociedad.
Y me parece que ya sé cómo.
Siempre tomo las medidas en el mismo orden:
cuello, contorno de pecho, cintura y cadera.
Y vosotras tenéis que escribirlas en este cuaderno.
Para coger un bajo tenéis que dar puntadas invisibles,
lo mejor es que elijáis un color lo más parecido al tejido
y las puntadas deben ser más bien finas.
El punto de ojal se tiene que hacer con hilo de torzal
que es el propio para hacer ojales. También se hace con hilo doble,
así la puntada quedará más gruesa y el resultado será mucho mejor.
Lo estáis haciendo muy bien.
(LEE) "La afamada modista internacional Arish Agoriuq
tiene el placer de invitarla a la presentación
de su colección de temporada."
(Voces)
Perfecto, a ver que te vea por delante...
Has perdido un poco de peso, estás muy guapa, muy bien.
María, ¿estás aún así? Date prisa, por favor. Te retocan fuera.
Este sombrero es para ti, sales en tercer lugar. Ayúdala.
¿Quiere que ayudemos a servir? No, no salgáis del probador,
Elsa os podría reconocer, en absoluto. ¿Por delante?
Estás guapísima. Déjame, Martina.
Ayuda a María, por favor.
Gírate...
Muy bien. (SUSPIRA)
La suerte está echada.
Buenas tardes, muchas gracias por venir,
espero que les guste.
María presenta vestido de mañana en crepe de china de seda negro
con dibujos circulares en blanco acompañado de cinturón
y aplicaciones en escote.
Lorena lleva un vestido de tarde en crepe de la china
con grandes flores estampadas, cuello a la caja y falda
plisada con pequeño volante.
Vestido en seda adamascada negra con grandes flores
y escote palabra de honor.
(Aplausos)
Muchas gracias, señoritas, la presentación fue un éxito,
estabais guapísimas. ¿Señorita "Angoriuq", Algoriuq?
Es igual. Me llamo Elsa Bruckmann. Encantada.
Disculpe la intromisión, pero no quería irme sin antes
felicitarla por su maravillosa colección.
Muchísimas gracias, me alegra que le haya gustado.
¿Por qué no charlamos mientras tomamos un cóctel?
Gustar no, estoy emocionada.
¿Cuándo podría recibirme en su taller?
Pues... eh... Mañana mismo.
Pero ¿por qué no pasamos al salón y le doy cita?
Sí. -¡Señorita!
-Un momento... Yo la conozco,
es la chica con la que hablé en el taller de Frau Keller.
Y su hermana... Me dijeron que eran hijas de un matrimonio pudiente.
¿Me puede explicar alguien qué está pasando aquí?
Pues... Es culpa mía.
¿Disculpe? Mire, Elsa,
acabo de llegar a Madrid y bueno, necesitaba evaluar la competencia,
así que les pedí a mis dos ayudantes,
¡chicas, por favor, venid! Gracias.
Que se hicieran pasar por dos clientas e indagaran.
No sé pronunciar su apellido, pero me gusta su estilo,
señorita... No importa, llámame, Arish.
Arish. Espero que no salga de aquí,
es una tontería. Por supuesto.
Arish, querida, le auguro un gran futuro en Madrid.
Eso espero.
Enhorabuena, una colección excelente.
Muy amable.
Señorita, le han mandado flores. ¿Sí? Ay, muchas gracias.
¿Puedes ir a por un jarrón para ponerlas en agua?
Enseguida. Muy bien.
(LEE) "Buen trabajo. Enhorabuena."
¡Dora, Martina!
Muchas gracias.
A partir de mañana empezamos a recibir clientas.
Me tenéis que ayudar con el alemán porque ni lo hablo ni lo entiendo.
Ah, y necesito que me hagáis un favor, me gusta tener
un registro exhaustivo de todas mis clientas,
quiero entender lo que dicen para saber dónde van
y qué planes tienen, así podemos captar nuevas clientas,
así que vosotras seréis las encargadas de escuchar
y traducir todo lo que digan. Sí, señorita.
Muy bien.
(HABLA EN ALEMÁN) Pasen, por favor.
Frau von Fries. Frau Benz... Bienvenidas, las estaba esperando.
Soy Arish Agoriuk, ¿quieren pasar al probador?
Martina, por favor, prepara dos vasos de té moruno.
(HABLAN EN ALEMÁN)
Si quiere, su amiga puede pasar al probador y siguen charlando.
¿No es molestia? No, en absoluto,
mi ayudante irá tomando nota de sus medidas. Dora, por favor.
Cuello: 30.
(HABLA EN ALEMÁN) Contorno de pecho: 90.
(HABLA EN ALEMÁN)
Cintura: 70.
(HABLAN EN ALEMÁN)
Contorno de cadera: 90.
¿A ver, Dora?
(LEE) "El señor Benz está en Berlín con el Führer."
(HABLAN EN ALEMÁN)
Puede que venga, pero seguramente sin Hitler.
-Madame...
Un café solo, por favor.
(HABLAN EN ALEMÁN)
Señorita, fiesta en casa de Elsa Bruckmann.
Gracias.
(Timbre)
¿Juan Luis? Lamento molestar a estas horas.
No, por Dios, pase.
¿Está usted bien?
Todo ha terminado, me han cesado del gobierno.
Mañana se hará público.
Ceso del cargo de ministro de Asuntos Exteriores
a don Juan Luis Beigbeder Atienza expresándole mi reconocimiento
por los servicios prestados.
Gratitud, dice, tiene bemoles la cosa.
Gracias. Lo siento.
Ayer por la tarde estuve reunido con Franco para comentarle
algunas cuestiones sobre su próxima reunión con Hitler en Endaia.
Traté de convencerle de lo poco conveniente que es para España
entrar en la guerra del lado del Eje,
estuvo tan cordial que hasta recordó los tiempos
que compartimos en África. ¿Eran amigos?
No, la verdad;
de hecho creo que Franco nunca me tuvo la más mínima estima.
A mí tampoco me fascinaba él, ¿qué quiere que le diga?
Siempre tan serio y tan obsesionado por el escalafón y los ascensos.
Bien sabe Dios que yo no soy ningún liberal,
pero me repugna el totalitarismo megalómano con que ha emergido
Franco tras la victoria, ese engendro de España,
una, grande y libre, me revuelve las tripas.
No se acerque a la ventana, por favor.
Le pueden ver desde la calle.
¿Querían mi cabeza para mostrar su lealtad a los alemanes?
Pues ya la tienen, no hacía falta pisotearme.
¿Qué le han hecho? Franco y Serrano
han hecho correr el bulo de que Rosalinda me ha obligado
a traicionar a mi país, el cuñadísimo dándome a mí
lecciones de moralidad...
Y ahora me envían a Ronda bajo arresto domiciliario.
Y a saber si no querrán abrirme un consejo de guerra
y liquidarme de buena mañana contra cualquier paredón.
Lo siento, no pretendía invadir su casa a estas horas.
No, no, no...
Necesito que haga algo por mí. Claro.
Son para Rosalinda, necesito que lleguen a Lisboa.
¿Está en Lisboa? Sí, supimos que la Gestapo
andaba tras ella y tuvo que salir del país.
Hágaselas llegar a Alan Hillgarth,
él podrá entregarlas a través de la valija diplomática.
De acuerdo, lo haré.
¿Sabe? Yo he querido mucho a Rosalinda,
la he querido muchísimo,
no sé si volveré a verla, pero si no lo hiciera
dígale que habría dado mi vida por tenerla a mi lado
en esta noche tan triste.
¿Le importa que me sirva otra copa?
No hace falta que me lo pregunte. Gracias.
Vaya a verla en cuanto pueda a Lisboa,
se alegrará de pasar unos días con usted.
La dirección está en las cartas que le he dado.
Bueno, será mejor que me vaya antes de que me echen de menos.
Rosalinda recibirá sus cartas, se lo prometo.
Todo pasará, Juan Luis, dele tiempo,
antes o después todo pasa.
Dios la oiga, Sira, Dios la oiga.
(Truenos)
(Truenos)
(Truenos)
(Claxon)
¡Arranque!
(Truenos)
(Truenos)
Cuánto tiempo, Sira, cuánto tiempo.
(Truenos)
¿Ignacio?
(Truenos)
Tienes que irte, me tienes que sacar de tu cabeza.
Nada me gustaría más, te lo juro,
pero no puedo hacer eso, cariño.
-¿Sira? Soy Sira, doña Manuela.
¡Ay, Sira, hija mía! Hija... -Trabajo para la Dirección General
de Seguridad de Gobernación, estoy a cargo de la vigilancia
de los extranjeros que se instalan en Madrid.
Arish Agoriuq,
¿se puede saber a qué se debe este cambio de nacionalidad?
Sabes que puedo hacer que te detengan y conviertan
tu pasaporte marroquí en papel mojado
y que te saquen del país con los ojos vendados.
-En especial, cuidado con las personas sospechosas
a su alrededor. Y no descarte la posibilidad de que la vigilen.
¿Quién es el señor con el que hablaba,
estaba buscando a alguien? No sé, una mujer
de apellido Quiroga, le he dicho que en ese piso
solo está su taller.
-En mi mundo la lealtad es un arma de doble filo,
espero que tener buen corazón no sea su perdición.
(Toses)
¿Hay alguien más en la casa?
(Toses)
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