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(RESPIRA ACELERADAMENTE)
Buenos días.
Soy Sira Quiroga, vengo a ver a la señora Rosalinda Fox.
(HABLA EN INGLÉS)
Hola, cariño. ¡Oh, Sira!
Qué bien verte.
Este es mi hijo, Johnny.
Al patio.
¿Y tú cómo estás? ¿Te digo lo que le digo
a todo el mundo o la verdad? Prefiero que me digas la verdad.
Pues estoy mucho peor de lo que me gustaría.
Pero siéntate a mi lado, que no es contagioso.
Juan Luis me dijo que era una cosa de intestinos,
por los nervios o por el ajetreo de la recepción.
"That's right". Pero eso no es lo peor.
Juan Luis no lo sabe todo.
Esto es lo que me ha hecho enfermar.
Peter está de camino a Marruecos.
¿Quién es Peter? ¿Quién va a ser, Sira?
Es mi marido.
¿No estábais separados y él vivía en Calcuta?
Separados por distancia, pero nada más.
Ya. ¿Y va a venir a vivir aquí? Me temo que sí.
Es mi marido. Ah... (SE QUEJA)
¿Te ha visto un médico? No, ya sé lo que tengo.
¿Vamos fuera? Me vendría bien salir un rato.
¿Sabes qué es la tuberculosis bovina?
La cogí poco después de dar a luz, por culpa de una vaca infectada.
¿Y no tiene cura? Es una enfermedad crónica.
Cada día que abro los ojos, doy gracias al cielo
por permitirme seguir viva un día más.
Algo se podrá hacer.
Un clima suave, una vida tranquila...
Todo eso ayuda. Un buen estado de ánimo
es muy importante para no tener recaídas.
Por eso me fui de la India.
Y mi marido no pudo estar más de acuerdo.
¿Y no se vino contigo? ¿Peter? Estuvo encantado
de perderme de vista. Nos embarcó a mí y a su hijo
y se desentendió de nosotros. Entonces, ¿por qué vuelve ahora?
Supongo que la India ya no es el paraíso que era
para muchos ingleses. Tal vez Peter esté pensando
en volver a Occidente. ¿A tu lado?
Tranquila, no. Yo solo soy la primera escala.
Quiere ver a su hijo y, de paso, tomarse unas vacaciones
a cuerpo de rey. ¿Y él sabe lo tuyo con Juan Luis?
Nunca se lo he dicho, pero Peter tampoco es idiota.
¿Y no va a ser un problema? Con Peter nunca se sabe.
Por eso quiero aprovechar este mes, hasta que llegue,
como si fuera el último de mi vida.
No digas eso. Tranquila,
no pienso morirme hasta dentro de muchos años.
Por ahora, quiero disfrutar de la gente a la que aprecio.
Y de este país maravilloso. ¿Me ayudarás?
"¡Morning, darling!"
Buenos días, Rosalinda Fox. "Of course". "Enchanté".
"La même chose".
¿No te importará que haya invitado a Marcus?
No, claro que no. Me alegro de verte.
Yo también.
He pensado que, para la excursión, podemos ir de picnic a la playa.
¿Estáis bien? Fantástico.
Tengo buenas noticias. Tu madre ya ha salido de España.
¿Sí?
Pronto llegará a Marruecos.
¿Cuándo? No sé el día exacto,
pero te prometo que, en un suspiro, la tendrás a tu lado.
Gracias...
"¡Darling!"
¿Llegan esas bebidas o nos achispamos con agua?
En serio, imaginaos la situación. Toda la clase, y yo dibujando
aquella esplendorosa mujer en cueros, cuando se presenta
mi santa madre hecha un basilisco porque me estaba retrasando
en acompañarla a la iglesia. Tendríais que haber visto su cara
al descubrir a la modelo. Yo no sabía si era
de estupor o de alegría, al ver a una mujer desnuda
en la misma habitación que su hijo. ¿No se enfadó?
¿Enfadarse? No.
La invitó a cenar a casa esa misma noche.
¡No! Tu madre es genial.
Y, lo peor de todo, chicos, es que la pobrecita vino.
Chicos, por nosotros. Y por más tardes como esta.
Por más tardes como esta.
Bueno, os veo un poco apagados, así que vamos a solucionarlo.
Querida... "Please".
(Música)
(RÍEN)
-¿Me queda bien? -Precioso.
Para ti.
(CHARLAN Y RÍEN)
¿Qué pasa?
Es de Peter, llegará en unos días.
Frau Braun, me alegro de verla.
Siéntense, por favor.
Le presento a Fran Müller, una amiga.
Encantada. Frau Braun dice que es usted
la mejor modista de la ciudad. Muchas gracias.
Será un placer atenderla. ¿En qué puedo ayudarlas, señoras?
Mi hija va a casarse en Tánger y necesitamos vestidos
para la ocasión. Enhorabuena.
¿Habían pensado en algún modelo o algún tejido?
Esta tela parece maravillosa. Esta es muy bonita,
es la mejor seda que tengo en el taller.
Pero es difícil de conseguir y me queda poca cantidad,
creo que solo para un vestido.
-Podemos echarlo a suertes.
-Pero tú la viste primero, deberías quedártela tú.
-Si insistes... Muchas gracias.
-En fin, es una pena, porque ese es el color
favorito de Günter. Günter es mi marido,
trabaja con el de Frau Braun en el Consulado. Es su jefe.
Para ellos es importante que seamos buenas amigas.
-Pensándolo mejor, deberías quedarte tú con la tela.
-Oh, pero si ya estaba todo decidido.
-De verdad, quiero que la tengas. -Gracias, "meine Liebe",
eres una amiga.
-Señorita. Sí.
Está aquí el señor Logan, dice que es urgente.
Discúlpenme un momento, por favor.
Marcus, estoy con unas clientas.
He hablado con mi contacto, el encargado de traer a tu madre.
Llegará hoy. Solo quería avisarte.
La traerán a las afueras. No te preocupes, iré a buscarla
personalmente. Déjame ir contigo.
No sé si es prudente, no sabemos en qué estado estará.
Necesito verla. De verdad, no puedo esperar más.
¿Y si no vienen? Vendrán.
Todo saldrá bien. Sira, confía en mí.
Espera aquí.
Madre...
Mire, madre.
Esta va a ser su casa a partir de ahora.
Al fondo está el taller. Últimamente, tengo mucho trabajo.
Estoy cosiendo para las mujeres más importantes de Tetuán.
Ah, ella es Jamila. Me ayuda con la casa.
Tiene una mano para la cocina... Buenos días, señora.
¿Tiene hambre?
Tengo tomates y pollo y boquerones.
Le enseñaré su habitación. Vamos.
Ya verá qué cómoda es la cama. Por la mañana, entra una luz
maravillosa. Desde la ventana, puede ver toda la calle.
Pronto se acostumbrará al bullicio y a la llamada a la oración.
Es agradable, ya verá.
¿Quiere que le prepare un baño antes de acostarse?
Me gustaría echarme un rato, hija.
(HABLA EN INGLÉS)
Peter...
(HABLAN EN INGLÉS)
(Música)
Concha Piquer.
¿Se acuerda cuando la cantábamos en el taller de doña Manuela?
¿Qué habrá sido de doña Manuela?
Y de Paquita, ¿sabe algo de ellas?
Se ha quedado una noche agradable, si quiere podemos dar un paseo.
No estoy con ánimo, hija.
Creo que le va a venir bien que le dé el aire.
Y tengo ganas de enseñarle Tetuán.
Un paseo corto, hasta la esquina y ya está, se lo prometo.
He pensado que, cuando esté bien, a lo mejor le apetece
echarme una mano en el taller.
Ya veremos.
Le va a venir bien estar ocupada, madre.
(Ruido)
¿Podemos ir a casa, hija? Sí.
Lo siento, señora. Me marcho. ¿Qué ha pasado?
Su marido me grita en inglés y yo no sé lo que he hecho mal.
Quédate. Será algo temporal, te lo prometo.
Lo siento.
(HABLAN EN INGLÉS)
Sira, gracias por visitarme. Estás guapísima.
Gracias. Tú estás preciosa.
Ni se te ocurra decir que estoy guapa.
Estoy hecha un desastre, mi vida es... "a nightmare".
Una pesadilla, siento que me voy a volver loca.
Llevo días sin ver a Juan Luis.
¿Alguien le ha contado a tu marido lo vuestro?
Imagino que sí, pero le da exactamente igual.
No lo entiendo, la verdad. Imagino que, si aún viviéramos
en Calcuta, se esforzaría por mantener las formas,
pero aquí no le conoce nadie.
Sigo sin comprenderlo.
Lo único cierto es que yo no le importo en absoluto.
Lo único que ha hecho desde que llegó es beber
y pedirme dinero sin parar.
¿Sabes cuánto tiempo más se quedará aquí?
Espero que no mucho.
Un segundo a su lado se me hace eterno.
He oído hablar de usted.
No todos los días tenemos un invitado extranjero
de su categoría. Mrs. Fox es una buena amiga del Protectorado.
Solo quería comprobar que su estancia en Tetuán
resulta placentera. Confío en que, si necesita algo,
me lo haga saber. "Beer". Cerveza inglesa.
Y con quien hablar de polo. Si lo desea, puedo organizarle
excursiones a Gibraltar, allí encontrará ambas cosas.
A propósito, si le interesa la caza, unos conocidos alemanes
organizan una cacería de jabalíes. Estarían encantados de invitarle.
Piénselo. Gracias. Lo haré.
Gracias a usted. Estaremos en contacto.
Mrs. Fox. "Good day".
Aquí tiene lo que me pidió. Espero que le sirvan,
tuve que ir a Tánger a por ellos.
En Tetuán no se encuentra un puñetero periódico inglés.
¿Para qué lo necesita? -Para confirmar una intuición
sobre Marcus Logan, el periodista. O se supone.
-Comisario, con todo el respeto, ¿he hecho la de Dios de kilómetros
por una intuición? Al menos, podría contarme de qué se trata.
-No me gusta que gente como él ande husmeándolo todo.
Y este no es de fiar, te lo digo yo.
-¿Qué ha encontrado? -Más bien, lo que no he encontrado.
Llevo siguiendo la prensa inglesa desde que llegó
y ni rastro de su entrevista con Beigbeder
ni su reportaje de Marruecos. -Jefe, soy el primero
que piensa que no es trigo limpio, pero es un hecho que no llegan
todos los periódicos ingleses.
-No se equivoque, Palomares, aún no lo acuso de nada.
Solo digo que es raro que, siendo periodista,
aún no haya publicado nada. -Raro es.
-Así que, por si las moscas, seguiremos vigilándole
como hasta ahora. -Delo por hecho.
-Pero con discreción, Palomares. Como bien ha dicho,
no tenemos nada contra él y ya sabe cómo son los ingleses.
-Oído, jefe.
(Puerta)
¿Sí?
Disculpe, señor, tiene una visita.
Gracias. Déjenos a solas, por favor.
"My love", cuánto te he echado de menos.
Y yo a ti, amor. ¿Cómo estás? Te veo más delgada.
Estoy bien, no te preocupes. Ahora que estoy contigo,
me encuentro mejor. ¿Y Peter? ¿Dónde está?
Fue a pescar al río Smir. Pero no quiero hablar de Peter,
sino de nosotros. Odio esta situación.
¿Cuándo podremos volver a estar juntos sin escondernos?
Me parece que tengo una respuesta para eso.
¿Qué quieres decir? Alguien de confianza me ha dicho
que Peter piensa volver a Calcuta a principios de la semana próxima.
¿De verdad? De verdad.
Solo tienes que aguantar unos días más, mi amor.
(HABLAN EN INGLÉS)
¿Qué le parece? Oh, me gusta.
Está guapísima.
¿Estoy guapa? -¡Oh, mucho!
-Esta seda es como una segunda piel;
qué pena que solo hubiera para un vestido,
a mi marido le va a encantar. Eres una amiga.
Está perfecto, querida. No necesita ningún ajuste,
me lo llevo directamente. Bien.
Siento mucho que no me quedara más seda.
Y yo. Una hija no se casa todos los días.
En fin, ¿qué le vamos a hacer?
Lo siento.
Señorita, un recado de la señora Rosalinda.
Gracias.
Sira, siento haberte llamado así, pero necesitaba hablar contigo.
¿Cómo estás?
Estoy mal.
¿Es por tu marido?
Peter quiere que vuelva con él a Calcuta.
¿Cómo?
¿De qué estás hablando? Peter quiere... Bueno, exige,
que Johnny y yo volvamos con él a la India.
Dijiste que solo se quedaba un tiempo,
que hacía mucho que dejaste de importarle.
No solo eso. Juan Luis me dijo que iba a marcharse en unos días,
de un día para otro ha cambiado de idea.
No me preguntes por qué. Todo lo que hace ese hombre
es un misterio para mí. Pues dile que no quieres ir,
que tu sitio y el de tu hijo están aquí y que no te viene
bien para la salud, ¡díselo! ¿Crees que no lo he hecho?
No lo has hecho.
Se lo he suplicado, he intentado que entrara en razón, pero nada.
Rosalinda, eres una mujer libre,
no te puede obligar. Estoy casada con él, Sira.
Ha amenazado con llevarse a mi hijo.
Es su padre, la ley está de su parte.
Lo que me mata es no entender por qué ha cambiado de opinión.
Si está claro que nos odiamos,
si no me soporta, ¿por qué me quiere a su lado?
El problema es que Rosalinda tiene razón. Si Peter
está decidido a llevársela a Calcuta, está en su derecho.
Pero es una injusticia. Lo sé. Pero, por desgracia,
no hay mucho que podamos hacer. Hay una cosa.
Dime. Puedes hablar con él,
a ver si logras que entre en razón. Dudo que sirva.
¿No crees que escuchará a un compatriota?
¿Un desconocido que le da consejos de cómo tratar a su mujer?
Tendré suerte si no me parte la cara.
Ya... Llevas razón.
Al menos, podemos intentarlo.
No me quiero quedar de brazos cruzados.
Déjalo en mis manos.
Veré lo que puedo hacer.
(MAÚLLA)
(HABLAN EN INGLÉS)
A ver si lo he entendido. No es que los alemanes
estén sobornando a Peter, sino que es al revés,
le están chantajeando. Piensan que Rosalinda
es una mala influencia para Beigbeder,
no podrían encontrar mejor excusa para separarles.
¿Estás seguro? Me lo dijo Peter en persona.
Y vi cómo entraba en un coche con un alemán.
Un amigo del Consulado me dijo su nombre, Herr Braun.
¿Herr Braun?
Su mujer es clienta mía. Ayer estuvo en el taller
probándose un vestido para la boda de su hija.
Entonces, es cosa de los alemanes. Peter se endeudó con ellos
al póquer; llevarse a Rosalinda es la única forma de pagar su deuda
y evitar que le partan las piernas.
¿Cuánto dinero ha perdido? Una pequeña fortuna.
¿Y si se fuera sin Rosalinda y sin pagarles?
Imposible, lo han obligado a firmar unos pagarés.
Con esos documentos, está atado de pies y manos.
¿Esos pagarés son lo único que le retiene aquí?
¿La vida de Rosalinda está en juego por unos papeles?
A no ser que... ¿Qué?
Nada, olvídalo. No, por favor, dímelo.
Rosalinda es mi mejor amiga, haré lo que sea por ayudarla.
Peter dijo que las partidas eran en casa de Herr Braun
y Frau Braun es clienta tuya, podrías buscar una excusa
para entrar en su casa y ver la caja fuerte.
Si voy a abrirla, necesitaría saber el modelo.
¿Vas a robar los pagarés?
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Me podría decir en qué piso vive la señora Braun, por favor?
¡Sira! Hola, qué sorpresa. Perdone el atrevimiento,
tenía una propuesta que hacerle.
Pues pasa, por favor. Gracias.
"Bye".
Si soy franca, me supo muy mal lo que pasó con la señora Müller.
Sira, es entre Frau Müller y yo, no tiene que sentirse
responsable de nada. Ya...
Bueno, por un golpe de suerte, he conseguido una pequeña cantidad
de seda de Damasco, casi de mejor calidad
que la que usé para el vestido de la señora Müller.
Vamos, la tengo reservada especialmente para usted.
Pero mi vestido ya está hecho. Le propongo empezar de nuevo.
Podemos hacer un vestido más bonito con la tela nueva.
No sé. Apenas habría diferencia
en el precio, solo por el cambio de material.
¿Se tomaría tantas molestias por mí?
Como usted dijo, una hija no se casa todos los días.
Será uno de los días más especiales de su vida,
se merece llevar el mejor vestido de todos.
Piense en la cara de Frau Müller.
Tiene razón. Podría empezar hoy mismo,
solo necesito un anticipo para mi proveedor.
¡Por supuesto!
Con esto tendrá suficiente. De sobra. Cuando tenga el vestido
listo para la primera prueba, le aviso.
Perfecto.
La caja estaba enfrente de la puerta.
Estaba detrás de un cuadro y tenía dos ruedecitas.
¿Llegaste a ver los pagarés dentro? No me pude fijar tanto.
Tienen que estar ahí, no pueden estar en otro sitio.
Mañana es mi única oportunidad para robarlos.
Herr Braun estará en el Consulado y es el día libre del servicio.
¿Crees que podrás abrir la caja? Creo que sí,
pero necesitaré tiempo. ¿Cuánto?
Dos horas como mínimo. ¿Dos horas?
No puedo retener a Frau Braun dos horas en el taller, imposible.
Tendrás que hacerlo, no tenemos otra opción.
¿Qué hace en la puerta? Pase. No, hija.
Iba a la cocina a por un vaso de leche,
no quería molestarte. ¿Le ha despertado la máquina?
No. Hace años que no duermo una noche del tirón.
¿Qué haces? Tengo que terminarlo para mañana.
Sira, hablo sin saber, pero yo diría, a ojo,
que esas medidas no están bien. Ya lo sé, pero es a propósito.
¿Por qué? Así tardaré más en ajustarlo.
En fin, cosas mías.
He pensado que, igual, me podría ayudar.
Usted, el dobladillo lo cogería con los ojos cerrados.
No tengo ánimo.
Madre, mire. Cuando yo llegué a Tetuán, estaba muy mal.
No le quiero hablar de cosas tristes,
pero lo pasé muy mal. No sabía qué hacer.
Y me puse a coser y eso fue lo único que me empezó
a devolver la alegría.
Igual debería intentarlo.
¡Jamila!
¿Jamila? ¿Sí?
Necesito que me hagas un favor.
Quiero que bajes a la pastelería y compres los mejores pasteles
que veas y que prepares dos teteras de té.
Ahora mismo. Viene Frau Braun a probarse;
en cuanto llegue, le ofreces un té y las pastas.
Y que esté muy caliente, para que le cueste bebérselo.
¿Has entendido? Sí, entiendo.
Hay que retenerla en el taller lo máximo posible.
Sí, como mande. Gracias. Hala.
Policía.
Pase.
Frau Braun, bienvenida. Siéntese, por favor.
¿Le apetece tomar un té? No, gracias.
Tengo un montón de recados que hacer.
¿Está listo el vestido para la prueba?
Sí, claro. Pero insisto, he comprado pastas buenísimas.
¡Jamila! Jamila, por favor.
Ay, muy bien.
La verdad, tienen muy buen aspecto.
Mmmm... Deliciosas. ¿Verdad?
Oh, está ardiendo. ¿Está muy caliente?
Jamila, te lo he dicho mil veces. Perdón.
Bueno, ¿por qué no hojea unas revistas mientras se enfría?
Gracias. Ahora mismo vuelvo. Y disculpe.
Recuerde, es una primera prueba. No se preocupe si se lo nota
un poco holgado, le haré los arreglos que sean necesarios.
Qué maravilla. Y yo que pensaba que había engordado
de los nervios de la boda. Está perfecto.
Aun así, tendré que hacer algunos arreglos.
Es increíble. Y pensaba que iba a necesitar ajustes serios.
Estos últimos días he comido como para ganar una talla entera.
¿Le queda mucho, querida? Todavía un rato.
Si quiere, podemos descansar. No es eso, es que no entiendo
por qué estamos tardando tanto si el vestido me queda bien.
Porque quiero que quede perfecto para la boda de su hija.
Está perfecto, de verdad. Tengo un montón de cosas que hacer.
Debo volver a mi casa inmediatamente.
Si quiere, puede tomar un té mientras tanto.
No, gracias, pero ya he tomado dos.
En serio, debo marcharme ya.
Me he quedado sin alfileres, no se mueva, vengo en un momento.
No tardes.
¿Qué pasa? Que tengo un problema.
¿Qué?
¿Se acuerda del vestido que cosía la otra noche?
Sí. Tengo a la clienta en el probador.
Necesito retenerla en el taller lo máximo posible.
¿Retenerla para qué? Es una historia un poco larga.
¿En qué lío estás metida, hija?
Confíe en mí, cuanto menos sepa es mejor.
Tranquilízate. No sé qué más hacer.
Está empeñada en irse, ya no se me ocurren más excusas.
Dices que tienes que entretenerla en el taller.
Sí. Déjame que hable yo con ella.
Frau Braun, le presento a mi madre, Dolores.
Ella trabajaba como modista en Madrid también.
Mucho gusto. ¿Puedo cambiarme de ropa ya?
-Por supuesto, mi hija ha terminado, aunque...
-¿Iba a decir algo? -Bueno, no tiene importancia.
Era solo una sugerencia, pero mi hija me ha dicho
que lleva usted prisa, ¿no? -Dígame, por favor.
-El cuello. -¿Qué le ocurre al cuello?
-No me malinterprete, está perfecto. Es solo que...
Un pequeño detalle, ¿me permite? Mira, Sira.
Unos centímetros. Lo ves, ¿verdad?
Luciría muchísimo mejor las clavículas.
Pero entiendo que tiene que irse.
-Podré quedarme un rato más. -Ah, estupendo.
Lo arreglaré yo misma.
-Tengo unas clavículas muy elegantes,
me lo dice mucha gente. -Es verdad.
Sira, ¿me traes la cinta métrica? Claro.
-Podría subir un poco la falda,
mi marido dice que tengo unos tobillos muy bonitos.
¡"Halt", "halt"!
Vengo de parte de Herr Braun, tengo que hablar con la señora.
Perdone, señora. El señor dice que vuelva a casa inmediatamente.
-¿Qué ha pasado? -No me lo ha explicado muy bien,
pero creo que ha entrado un ladrón en su casa.
-Voy ahora mismo. -Le ayudo a cambiarse.
¿Sabe si han pillado al ladrón? No lo sé, señora.
Pase, pase, señor. Gracias, Jamila.
(SUSPIRA)
¿Estás bien? Estoy bien, tranquila.
Tengo el pasaporte y los pagarés.
¿Sí? Mira.
Ay...
Gracias.
Han estado a punto de pillarte; si te pasa algo, no me lo perdono.
No le des más vueltas.
Por cierto, ¿tienes hilo y una aguja?
Claro.
¿Bien?
Sonríe un poco. ¿No ves que todo ha salido bien?
Me golpeó antes de que pudiera detenerle.
-¿Se trataba de un hombre alto, rubio y con buena planta?
-Sí.
-Muy bien.
¿Es este?
-Sí, es este el que vi salir. -Muchas gracias.
Nos ha servido de gran ayuda.
¿Y dice que no ha desaparecido ningún objeto de valor?
-No, solo documentos de la caja fuerte.
¿Quién es ese hombre, comisario? -Un periodista inglés,
Marcus Logan. Mi compañero debía vigilarle.
-Lo siento, jefe. Me pidieron que echara una mano y se me fue...
-Comisario, tiene que hacer algo. Se ha llevado documentos
muy importantes. -Descuide, daremos con él.
Cuando lo hagamos, responderá a todo esto.
(CARRASPEA) "¡Darling!"
Disculpa el desorden. Tengo que hacer el equipaje,
pero no encuentro el ánimo suficiente.
No tienes que hacer las maletas. Lo sé, no tendría que hacerlo
personalmente, pero Peter ha logrado que todo el servicio
se despida. No tienes que hacerlas,
no te vas a ninguna parte. ¿Cómo?
Toma. ¿Qué es eso?
Los pagarés y el pasaporte de Peter.
¿Cómo has conseguido estos papeles?
Es mejor que no lo sepas. Pero lo importante
no es lo que ha pasado, sino lo que pasará ahora.
Con estos papeles, Peter no te puede obligar a nada.
Al contrario, ahora él está en tus manos.
¡Gracias, gracias!
¡Te debo la vida! "Thank you so much".
¡No lo puedo creer, no lo puedo creer!
(Puerta)
Perdone que le moleste, señor, pero me dijo que le avisara
si venía la Policía.
¿Qué has visto? Gracias.
El comisario acaba de aparcar en la entrada.
Gracias.
-Disculpe, ¿la habitación del señor Marcus Logan?
-¡Comisario!
-Señor Logan, quiero hablar con usted.
¡Señor Logan!
¡Deténgase!
¡Marcus Logan, deténgase!
¡Logan, deténgase!
(HABLAN EN INGLÉS)
"¡Good-bye!"
¿Sabes? Estoy pensando en ayudarte en el taller.
¡Ah! Echo de menos enhebrar una aguja.
Me alegro, madre. Señorita, para usted.
¡Espera!
(LEE) "Reúnete conmigo cuanto antes en la Medina.
En el puesto donde te regalé el pañuelo de seda.
Nadie debe enterarse."
Sira, puedo ir yo sola al mercado.
¿De verdad? Claro.
Sira...
No quiero saber por qué tenías que entretener a esa señora,
pero ten cuidado. Me ha ayudado muchísimo, madre.
Si tú estás bien, yo estoy bien. No lo olvides nunca. Vamos, vete.
Buenas tardes, señorita Quiroga. Buenas tardes, comisario.
¿Podemos hablar un momento o va usted a alguna parte?
¿Yo? No. Parecía caminar con prisa.
No, iba a hacer unas compras.
Usted dirá.
Busco a Marcus Logan, abandonó el hotel donde se alojaba.
Por casualidad, ¿usted no sabrá su paradero?
No, no lo sé. Lo siento.
¿Está usted segura?
Pensaba que ustedes dos eran amigos.
Conocidos... Pero no sé dónde está.
¿Pasa algo?
El señor Logan está en busca y captura.
¿Por qué? No puedo contarle los detalles.
Sira, si Logan intenta ponerse en contacto con usted,
espero que lo primero que haga sea ir a comisaría.
¿Me ha entendido?
Por supuesto.
¿Puedo acercarla a algún sitio?
No, prefiero despejarme la cabeza. Iré andando.
Marcus...
Siento haberte citado así, no podía volver a tu taller.
Lo sé. Vázquez me preguntó por ti. Dice que estás en busca y captura.
Tengo que abandonar Marruecos. ¿Y por qué no lo has hecho?
No podía irme sin despedirme de ti.
¿Vamos a volver a vernos? No puedo prometerte nada.
El mundo está al borde de otra guerra,
no sé cuál será mi próximo destino.
Espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse algún día.
Si... alguna vez, necesitas un vestido
para una de tus novias, ya sabes dónde encontrarme.
Bésame.
(RADIO) "Parte oficial de guerra correspondiente al día de hoy,
1º de abril de 1939.
La guerra ha terminado."
¡Por fin! Ya era hora. -Se ha acabado.
-A la calle a celebrarlo.
Júrame que guardarás el secreto.
Claro que sí. Estamos ayudando a montar en Madrid
una red de colaboradores clandestinos,
asociados al Servicio Secreto británico.
¿Estás hablando de espionaje? "Don't panick, darling".
Yo no la quiero dejar a usted aquí sola.
Pero tienes que hacerlo.
Necesitamos conocer anticipadamente la agenda social
de la comunidad alemana.
Nuestra intención es que toda la información
que tenga que tenga que enviarnos sea encriptada con este sistema.
¿Le recuerda a algo?
Son como puntadas.
Su nombre, a partir de ahora, será Arish Agoriuq.
María presenta vestido de mañana en crepé de China de seda negro
con dibujos circulares en blanco, acompañado de cinturón
y aplicaciones en escote.
Le auguro un gran futuro en Madrid. Eso espero.
Can't find what you're looking for?
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