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¿Qué tal, niña?
¿Crees que este puede valer para tu taller de costura?
¿Te gusta? ¿O a este también le vamos a poner pegas?
Mira, el casero es encantador. Nos lo deja por 375 pesetas al mes.
Mi alma, ¿me estás escuchando?
Es perfecto.
Vamos, yo no habría imaginado un sitio mejor.
¿Entonces a qué viene esa cara larga, criatura?
Porque estaba pensando en mi madre.
Es que si lo viera no se lo creería.
Vamos, vamos, vamos.
La echas mucho de menos, ¿verdad? Todo el rato.
Yo solo espero que algún día me pueda perdonar.
Anda, mujer, no seas tonta, que una madre lo perdona todo.
¿Cómo me va a perdonar, si yo misma no me perdono?
¿Sabes lo que te digo?
Que todos hemos cometido equivocaciones, niña,
y de las gordas; pero nunca debes mirar para atrás,
siempre para delante.
Lo que tú tienes que hacer ahora es pelear para sacar a flote
este negocio.
Tienes que hacer que tu madre se vuelva a sentir orgullosa de ti.
Tienes razón. Nos ha jodido.
Claro que tengo razón. Y venga, dale, dale,
y pide por esa boquita, que yo no he visto
un gran taller de costura en toda mi puñetera vida
y no tengo ni idea de lo que necesitamos.
Venga, a ver, ¿por dónde empezamos?
Pues primero por el salón,
porque yo creo que representa la imagen de una casa.
Y a mí me parece que debería dar la imagen de elegante
y de buen gusto. ¿Ah, sí? Mira, ¿y qué le ponemos?
Pues yo digo que pocas cosas,
pero con estilo y de la mejor calidad.
Qué blando, ¿no? ¡Bueno! Está genial.
¿Ahí? Un poquito para arriba.
A ver. No, no. Eso. No. Yo lo veo bien.
Qué buena es esta tela, ¿eh? Es de primera.
¡Toma!
(RÍE)
Vaya sitio fino, chiquilla.
Las clientas aquí van a sentirse como reinas.
Bueno, pero todavía no hemos acabado.
Necesitamos comprar revistas de moda extranjeras: el Vogue,
el Vanity Fair, el Madame Figaro.
Y tenemos que comprar telas de los mejores tejidos.
Creo que con tres o cuatro cuartas nos bastará.
Todo lo que tú quieras, mi alma. ¿Por qué hablas tanto en plural?
Tanto: "Necesitamos, tenemos...".
Porque me refiero a usted y a mí.
¿O es que no va a estar conmigo en el taller?
No, hija, no. Yo con la pensión ya tengo de sobra.
Pero... Ni "pero" ni nada.
Yo tengo una fama nada más que regular
y no pertenezco a la clase de señoras que necesitamos
como clientas, así que yo me encargo de proporcionarte
los materiales y tú pones las manos y luego repartimos.
A eso se llama invertir.
Pero si es que yo sola no puedo con todo esto.
Te voy a dejar a la Jamila para que se quede aquí contigo.
Sira. ¿Qué?
Espero que no te moleste lo que te voy a decir,
pero aquí hay una cosa que no pega ni con cola
con el resto de la decoración. ¿El qué?
Mira qué pelos y qué ojeras.
Nadie tiene por qué saber por todas las penurias
por las que has pasado, que la tristeza
espanta a la riqueza, ¿eh? Eh.
Así, lo quiero así.
No sé, señorita.
Pero si tú me dijiste que peinabas a todas las clientas de la pensión.
Sí, pero yo nunca he usado esto. Puede quemar pelo.
Venga, sin miedo.
¿Te falta mucho, niña? Ya voy.
Ay, si me estoy poniendo nerviosa y todo.
¿Cómo estoy?
Guapísima.
-Ay, chiquilla, hecha una jamelga de elegante; toda clase.
Pero mejor vamos a enseñar un poquito de carne.
¿Usted cree?
Claro, niña, que la elegancia no está reñida con la alegría.
Toma. ¿Esto qué es?
Nada, que te he traído la guinda del pastel.
¡Ay! ¿Te gustan?
Ay, qué bonitos.
Pruébatelos, a ver si son de tu talla.
A ver.
¿Y usted cómo ha sabido mi número? Porque yo me fijo en todo.
Ahora ya no tienes excusa para no pisar con garbo
por la vida. Lista.
Venga, camina un poquito que te veamos.
¿Ya? Claro.
¡Oh!
Chiquilla, vas a enloquecer a medio Tetuán.
(Timbre)
Jamila, corre, abre la puerta.
Corre. Tranquilidad, tranquilidad.
Sobre todo tranquilidad.
Bueno...
Veo que las cosas marchan viento en popa.
Hago lo que puedo.
He empezado a trabajar. Mañana mismo se abre el taller.
¿Y a qué se dedica exactamente?
Coso; soy modista.
Ya cosía en Madrid; llevo haciéndolo toda la vida.
Entiendo. Un oficio muy honorable.
¿Y para quién trabaja ahora, si puede saberse?
Para nadie, para mí misma.
¿Y puedo preguntarle cómo se las ha arreglado para montar
este negocio usted sola?
Me han prestado el dinero.
Vaya, qué suerte ha tenido.
¿Sería tan amable de decirme quién ha sido la persona
que le ha hecho tan generoso favor?
Candelaria. La matutera.
Bueno, qué interesante.
Desconocía que el trapicheo diera para tanto en estos tiempos.
Mire, don Claudio, usted me aconsejó que trabajara
y eso es lo que estoy haciendo.
Esto es un negocio decente; no es un entretenimiento
ni tampoco es la tapadera de nada sucio.
Todo lo que me ha pasado este último año es por culpa
de un sinvergüenza, pero ya no hay marcha atrás
y ahora sus problemas son los míos.
Y sepa que la única manera que tengo de salir
de ellos es cosiendo, porque no sirvo
para ninguna otra cosa.
En cuanto tenga el dinero para pagar mi deuda en Tánger
y la guerra termine, volveré junto a mi madre
y ya no le voy a molestar más; pero hasta entonces, se lo ruego,
quíteme el pie del cuello y no me asfixie antes de empezar,
porque usted no va a ganar nada y yo voy a perderlo todo.
¿Ha terminado?
De acuerdo. Le voy a dejar trabajar tranquila, por ahora.
Si nadie me viene con algo evidente,
no voy a investigar de dónde ha sacado el dinero
para pagar todo esto. Lo que no quiere decir
que no siga estando pendiente de que no se meta
en ningún lío.
¿Le ha quedado claro? Clarísimo.
Bueno, pues a ver si tenemos suerte y nos ahorramos problemas los dos.
Señorita, ¿quiere Jamila prepara té para señorita?
Sí, gracias. Me voy a cambiar. Ay, y deja la puerta de la cocina
abierta, para que puedas escuchar el timbre.
Las clientas pueden empezar a llegar en cualquier momento.
(TOCA) Es que siempre es lo mismo, madre.
Se empeña usted que la acompañe al médico,
cuando lo único que quiere es pasear.
Si está usted hecha un roble.
-Claro, tú lo que querías es que yo me estuviese muriendo,
que no ves el momento de perderme de vista.
Canalla, que eres un canalla.
-Madre, por favor, deje usted de decir barbaridades,
que aún la tenemos, ¿eh? Venga.
(TOCA)
Buenas tardes, vecina. ¿Se le ha roto el timbre?
Ojalá. No, no. Funciona perfectamente.
Yo lo que necesito es descansar, lo que pasa es que tú no me dejas.
-Claro, madre, claro. Lo que usted diga.
Ande.
Pase.
Jamila, voy a salir. ¿Quiere alguna cosa de calle?
Yo bajo por usted. No, no es eso.
Voy a La Luneta a ver a Candelaria.
Necesito que tire de contactos,
que de alguna manera me ayude a darme a conocer,
porque es que si no este taller se va a morir antes de nacer.
(Timbre)
(Timbre)
Tranquilidad, sobre todo tranquilidad.
Vete a abrir la puerta.
"Guten tag". Mi nombre es Frau Heinz
y necesito algunas prendas.
Mucho gusto. Soy Sira Quiroga. Encantada de conocerla.
Pase, por favor. "Okay".
Siéntese.
Jamila, tráenos un té.
Necesito dos trajes de chaqueta y dos vestidos de noche.
Perfecto.
Si quiere le enseño
algunos modelos para que veamos en qué está pensando.
¿Todas estas revistas? Vanity Fair, Bazaar...
Mucho tiempo sin ver aquí en Tetuán.
(MURMURA EN ALEMÁN)
Este gustarme.
Ah.
Nina Ricci.
Muy buen gusto.
Además, creo que le sentaría fenomenal.
"Dankeschön".
Ah, necesitó también un...
conjunto de tenis. Ajá.
¿Puede usted añadirlo al pedido? Faltaría más.
(HABLA EN ALEMÁN)
(HABLA EN ALEMÁN)
¡Nuestra primera clienta, Jamila! ¡Cuatro trajes me ha encargado!
¡Qué digo cuatro, cinco,
porque al final me pidió un traje de tenis!
¿Cómo se hace traje de tenis?
No lo sé.
Señora Candelaria dice señorita tiene
todas las revistas de moda de Tetuán.
¿Ya no hay más?
A ver.
¡Pero será posible que no encuentro ni un solo traje de tenis femenino!
¡Ay, aquí!
¿Qué pasa? Que esta revista es muy antigua,
es del 31. No le puedo enseñar esto a una clienta.
Necesito que alguien me copie el modelo.
¿Tú sabes dibujar? No.
Hola, don Anselmo.
¡Vaya, vaya!
Qué bien nos va la vida
desde que hemos cambiado de madriguera.
¿Sabe dónde está Candelaria? Ni idea, hija.
Ya sabes que se pasa la vida de aquí para allá como rabo
de lagartija. (TOSE)
¿Te ocurre algo, chiquilla?
Usted no sabrá dibujar bien, ¿verdad?
¿Yo? Ni la o con un canuto.
Necesito a alguien que sepa dibujar bien
para que me copie unos modelos de una revista.
Vete a la escuela de Bertuchi. ¿Sí?
¿Y ese Bertuchi podrá dibujar lo que necesito?
(RÍE)
Pero qué cosas tienes, hija.
Bertuchi es el gran pintor de Marruecos.
Ah.
Casi todos los sellos y las fichas de turismo del Protectorado
han sido impresos a partir de dibujos suyos.
(TOSE)
¿Quiere un poquito de agua? Gracias, estoy bien.
¿Sí?
Lo que debes hacer es pedir ayuda a alguno de sus alumnos.
¿Y dónde dice que está esa escuela?
Perdón. Vaya, vaya, vaya, hermosa vecina.
¿Viene a hacer de modelo o a buscar inspiración?
Bueno, a las modelos de aquí las prefieren con menos ropa.
Aunque sería una pena despojarla de su elegancia,
una pena y una ordinariez si me permite que se lo diga.
¿Perdón?
No me deje hablar, que me pierden las palabras.
Se la ve un poquito despistada. ¿Puedo ayudarla?
Necesito a alguien que me haga unos dibujos.
¿Y puede saberse de qué?
Como ya sabe, soy modista.
Tengo unas fotografías de hace algunos años y necesito
que alguien me haga unos figurines de ellas.
¿Ha traído las fotos con usted? Ajá.
¿Y puedo verlas?
Quizá yo pueda ayudarla.
Ah.
Claro.
Eh... Esta es.
Schiaparelli, la musa de los surrealistas.
Qué interesante.
Me apasiona el surrealismo, ¿a usted no?
¿Sabe quién podría hacérmelos?
(SUSPIRA) ¿Cree que puedo servirle yo?
Buenos días, comisario.
-Ese tabaco le va a matar, Palomares,
que solo hay cuatro escalones y está sin resuello.
-¡Qué escalones! Vengo de la medina;
el tuerto me ha dado un soplo y mire lo que he requisado.
-¿Qué es esto?
-Es de un nuevo prestamista que se ha instalado en la ciudad;
al verme, huyó como alma que lleva el diablo.
Le he gritado que a mí se me escapan una vez, pero dos no,
y que jamás se me olvida una cara.
Tiene buena pinta, ¿eh?
Estaba tentado de quedármelo para la Juanita.
Menos mal que uno es honrado, que si no...
Y su buen dinero tiene que valer.
No entiendo mucho de joyas, pero tengo buen ojo.
¿Qué... qué hace?
-Me temo que esta pulsera ya tiene dueño.
(Timbre)
Buenas noches, querida.
Espero no importunarla. No, no se preocupe.
Aún estaba levantada.
Le traigo unas cositas.
Ah. Pase, pase, por favor. Gracias.
Me encanta su casa. Es como... como muy airosa, ¿no? Muy chic.
Bueno, bueno, bueno. ¿Y ese vestido? ¿Puedo?
Claro.
Por favor, seda salvaje.
Divino.
Bueno, a ver si yo estoy a la altura.
(CARRASPEA)
Asumo que los da por buenos.
Los doy por buenísimos.
Dígame cuánto le debo, por favor. ¡Uh!
Las gracias nada más. Considérelo un regalo de bienvenida.
Mamá dice que hay que ser educado con los vecinos.
Aunque, bueno, usted a ella le gusta regular.
Creo que le parece... ¿Cómo dijo? Demasiado resuelta...
Ah, sí, un poquito frivolona.
-¡Félix!
-Vaya por Dios.
Se despertó la bruja.
Me vuelvo a la mazmorra.
Buenas noches, querida. Buenas noches.
(HABLA EN ALEMÁN)
¿Eso es bueno?
A mí gustar mucho.
Última moda. Ya, ya, por supuesto.
Yo recomendar a usted a todas mis amigas.
Muy amable.
"Bitteschön".
"Bitteschön" a usted.
(RÍE)
(Timbre)
Jamila, vete a abrir.
Otra clienta.
Miss Sira Quiroga. Sí, soy yo.
Soy una amiga de una de sus clientas, Frau Heinz.
Ah, claro. Me llamo Rosalinda Fox.
Siento presentarme así, de imprevisto.
No se preocupe. Encantada de conocerla.
"Very nice to meet you to, Sira".
Verá, necesito una modista con urgencia,
así que tú y yo estamos...
¿Cómo se dice?
Condenadas a entendernos.
"Oh, my God!"
"Wonderful".
Qué maravilla. ¿Te gustan?
Oh, me encantan.
Pero usted es una artista.
Como una Coco Chanel española.
Bueno, usted es muy amable.
¿Le apetece tomar un té? "Thank you".
Me encanta el té con hierbabuena, pero desde que estoy aquí,
me muero por una taza de Darjeeling.
¿Dejó Inglaterra hace mucho? Años.
He pasado la mayor parte de mi vida en la India.
¿Y no lo echa de menos?
Muchísimo. Es curioso, ¿verdad?
No apreciamos de verdad los lugares hasta que marchamos de ellos.
Usted ha vivido en muchos lugares.
"Let's see". Vamos a repasar.
Nací en Inglaterra, pero enseguida me llevaron a Calcuta.
A los diez años me enviaron a estudiar de vuelta a Inglaterra.
Luego, de vuelta a Oriente.
Hace unos años pasé un "longo" período en Suiza
y de ahí a Portugal.
En fin, he vivido por todas partes.
Ha tenido una vida muy interesante para ser tan joven.
"Well", según se mire.
Yo quería quedarme en la India, pero ocurrieron ciertas cosas
inesperadamente y tuve que trasladarme.
A veces, la suerte se encarga de tomar decisiones por nosotros.
Así es la vida. Ah.
Esto ya está.
Puede cambiarse.
Ah... "By the way", ¿sabe dónde puedo comprar un traje de baño?
¿Para usted?
No, no, para "ma fille", "my son", mi hijo.
Ah. (RÍE)
Se llama Johnny y tiene cinco años.
Pues no lo sé, llevo muy poco tiempo en Tetuán,
así que no puedo ayudarla. Lo siento.
"It's allright". Ya encontraré algún sitio.
Señorita. Sí.
Feliz cumpleaños.
¡Ay, mi amor!
-¡Que llega, que llega!
-¡Qué bien, niña! Qué bien que viniste con vino.
¡Felicidades, "miarma"!
¡Uy! Olé. Venga, vamos para abajo.
¿Y esa cara?
(Murmullo)
Por tu madre, ¿no? Escucha, seguro que está bien.
Aunque te eche de menos, tiene el consuelo de saber
que estás lejos de la guerra.
Igual tiene usted razón. Claro que sí.
Vamos a echar vino, a ver si nos entonamos todos un poco.
-¿Tienes ganas de jarana o no? Regular.
¡Sira, mira, llevo el traje que me hiciste!
Está usted muy guapa. ¿Has visto? Tortilla española.
¿La ha hecho usted? No, no, no.
Ya sabía yo que no. Candelaria.
-Feliz cumpleaños, hija. Muchas gracias.
Siento que tengas que celebrarlo con nosotros.
Pero ¿por qué?
Si ustedes son como mi familia aquí.
Gracias.
-A mi Juanito ni una gota, que se le sube a la cabeza
y no hay forma. Todo son decir tonterías.
-Pero hoy déjame, por favor. ¡Anda, calla ya!
Una noche es una noche.
-No sea vinagre, Herminia, deje usted al niño que beba.
-Claro. -Mira, Juanito, vamos a brindar
por la madre que te parió. -¡Entonces sí!
-Por la madre que parió a la Sira, por la madre que nos parió a todos.
¡Viva las madres que nos parieron! (TODOS) ¡Viva!
-¡Y viva usted también, Candelaria! (TODOS) ¡Viva!
-A morro, niña, a morro.
-Bueno, hay que comer, que si no...
-Eso, a comer, que la tortilla está buenísima.
Pero poquito. A comer.
(RÍE)
Tengo un problemilla.
¿Qué? A Frau Heinz le han gustado tanto
los trajes que le hice,
que ahora me ha recomendado a todas sus amigas.
¿Y dónde está el problema?
Muchas me piden facturas en marcos alemanes
y no tengo ni idea.
¿Usted sabe cómo hacerlo? ¿Yo? Ni idea, corazón, ni idea.
-¡Juanito, no bebas más!
(Truenos)
(Timbre)
Necesito refugio. Es que me dan miedo las tormentas.
Te doy asilo político si me ayudas. Claro.
¿Tú sabes cuántas pesetas son un marco?
Querida, por favor, me insultas.
Bueno, pero si nos vamos a poner a hacer números,
antes tendrás que invitarme a un whisky.
¿Whisky? De eso no tengo.
Bueno, ya lo pongo yo.
Y esa es mi triste historia.
El pobre huerfanito de padre que se queda a cuidar de su mamá,
un pelín histérica y depresiva, pero muy buena persona;
y poco a poco se olvida de su sueño de volar a Tánger,
o a Madrid, a estudiar Historia del Arte.
Con lo cansado que es llevar una doble vida de hijo modélico
durante el día y noctámbulo prófugo por las noches.
Menos mal que el anís me ayuda a lidiar con mamá, porque...
ese era mi plan secreto,
irla envenenando poco a poco con el anís.
Pero nada, cariño, su hígado sigue como el primer día.
Si Freud me pillara, se iba a poner las botas conmigo.
¿Quién? Freud.
Cariño, el del psicoanálisis...
O sea, ni Freud, ni los surrealistas...
Vamos a ver, cariño, tienes un estilo divino
y coses como los mismísimos ángeles,
pero en cuestiones de cultura general estás un poquito pez.
Si solo fuera un poquito... Pues eso te lo soluciono yo
con unas cuantas clases. Tú me invitas a whisky
noche sí y noche también y yo hago de ti una erudita.
¿Erudita qué es?
Cuánto trabajo por delante tenemos. Lo vamos a pasar bien.
Mi querida emperatriz del remiendo,
bienvenida a tu primera clase de cultura general.
¿Qué sabes de Marruecos? Que está en África.
¿Y entonces qué hacemos los españoles aquí?
Anda, atiende.
Todo empezó en 1906, cuando los franceses y los españoles
firmaron el Tratado de Algeciras. Frente a la France,
nos quedamos con la peor parte del país, la chuleta de África.
(RÍE)
España ejerce su protectorado sobre Marruecos para revivir
el sueño imperial. Desde que Cuba y Filipinas se nos fueron
de las manos, la piel del toro es tan pobre como una cucaracha.
España proporciona a Marruecos avances en equipamiento y sanidad,
y ellos nos proporcionan miles de soldados. "Ça va?
Oui. Très bien, ma chérie".
Bueno, por lo pronto, en el portal deberías poner una gran inscripción
en letra inglesa: "Chez Sira, Grand Couturier".
Y Sira es un nombre fantástico.
Pero ¿sabes cómo ganaría muchísimo? Con una "h" al final.
"Chez Sirah". ¿Sirah?
Sirah, Sirah. -¿Está bien?
Ahora lo que tiene que hacer es descansar.
Que no me quiero imaginar cómo ha debido ser ese viaje.
A partir de ahora, esta será su casa.
Son tres pisos, pero muy cómodas las escaleras de subir.
Aquí no les va a faltar de nada.
Y qué contenta se va a poner Amalia en cuanto las vea entrar
por la puerta. ¿Quiénes son?
¡Mamá, mamá! (LLORA)
-La madre y la sobrina de doña Amalia.
Parece ser que por fin han podido traérselas de Madrid.
¿Desde Madrid? Pero si yo creía que era imposible.
Bueno, pues supongo que siempre hay maneras.
-¿Cómo estás?
¡Esperanza, mi vida! ¡Qué grande estás! ¿Tienes hambre?
¿Qué quieres comer? Tenemos de todo. Venga, vamos.
Palomares. -Comisario, este es Núñez,
el prestamista que se me escurrió. Ya le dije que a mí se me escapan
una vez, pero dos no. Que jamás se me olvida a mí una cara.
-No me andaré con rodeos. Las piezas que te requisamos
en el último registro son joyas robadas.
-Con todos mis respetos, señor comisario,
eso es imposible. Todas mis joyas tienen un origen decente.
-¿Por eso saliste huyendo?
-Porque sus hombres no se identificaron como es debido.
Y yo creía que era... Mire, mi negocio es legal.
-¡Eh, eh! -Mis clientes son gente de bien,
gente pudiente con algún problema económico puntual;
pero con una reputación que mantener. Concretamente,
esa pulsera me la dejó como garantía una marquesa.
-Ya, la marquesa de mis partes nobles.
¿Quieres ahorrarte las mentiras, coño?
-Núñez.
¡Núñez!
Al grano. ¿De dónde narices la has robado?
-Que yo no las he robado, que yo solo las compré, se lo juro.
En La Luneta, hace casi un par de semanas.
-¿A quién se la compraste?
¿Sabes lo que te digo? Que vamos a ver si una temporada
en el calabozo te suelta la lengua. Palomares.
-Venga, tira. -Está bien, está bien, está bien.
Está bien.
Era un tipo moreno, alto, con buena planta. Y un traje impecable.
No tenía ninguna pinta de ladrón, se lo aseguro.
-¿Este?
-Sí.
(Música)
¿Lo he hecho bien? Muy bien.
Bueno, el Nobel no te lo van a dar aún,
pero eres espabilada y aprendes rápido, que es lo que cuenta.
¿Y ahora qué hacemos?
¿Música?
¿Matemáticas?
La siguiente asignatura eres tú. ¿Yo?
Vamos a ver, cariño, de momento das el pego como modista selecta
con las clientas extranjeras, pero en el momento que se presente
una española y rasque un poquito bajo la superficie,
te desplomarás como un castillo de naipes. ¿Quiénes eran
tus clientas en Madrid? ¡Uf!
Pues teníamos a muchas señoras que venían del barrio de Salamanca.
Pero clientas mías propias, ninguna, claro.
Ya. Pues de eso nada.
Si te preguntan, hiciste un traje precioso
para que la marquesa de Puga lo luciera en la fiesta del polo
de Puerta de Hierro. Y un vestido divino
para la puesta de largo de la hija mayor de los condes del Encinar.
¿Eso hice? Por supuesto. ¿No te acuerdas?
El truco está en ir soltando nombres como el que no quiere
la cosa. Siguiente pregunta: ¿qué harás si alguien te pregunta
sobre tu pasado? Callarme y cambiar de tema.
Ni se te ocurra.
Cariño, parecerás antipática. O, peor aún,
que tienes algo que ocultar. ¿Y qué digo, que trabajé
en un taller que ha "cerrao"? Cerrado.
Cerrado.
¿Que abandoné a mi prometido y me fui a Tánger con un sinvergüenza
que me abandonó y me dejó en la ruina? Félix, por favor.
A ver.
No puedes contar tu vida. ¿Qué hago entonces?
Bueno, pues entonces a lo Alejandro Dumas.
¿Y ese quién es? Un escritor francés.
Vamos a ver, nos inventamos una versión romántica
de tus peripecias. A ver qué te parece esto.
Eres la hija de un millonario arruinado y estás prometida
con un aristócrata que está de viaje.
¿Cómo se llamaba el crápula ese de novio tuyo? Ramiro, ¿no?
¿Y dónde dices que se fugó? A Argentina.
Perfecto. Que no puedo mentir tantísimo,
que se me va a notar.
Cariño, cuanto mayor es la mentira, más cuela.
Nadie se va a enterar. ¿No?
Así que decidí abrir el taller.
En el fondo es como un capricho.
Como un entretenimiento.
Como mi prometido está en Argentina.
"Darling", lo comprendo perfectamente.
Ya estamos en el siglo XX,
las mujeres ya no podemos pasarnos la vida metidas en casa.
Ramiro. ¿Es guapo?
Guapísimo. Señorita, disculpe.
¿Pasa algo, Jamila? Tengo recado de señora Candelaria.
Dice que vaya a verla a pensión. Urgente.
Justo venía a verla. Lo siento, llevo prisa.
¿Podemos hablar luego? Me temo que no.
Es que tengo que llegar a un sitio. Lo siento. ¿Reconoce usted esto?
Sí.
Es una de las joyas que me dio mi padre.
¿De dónde la ha sacado? Se la hemos requisado
a un prestamista. ¿A un prestamista?
Si Ramiro se las llevó con él, a Argentina. Usted me lo dijo.
Usted declaró que su novio le había robado todo el dinero
y las joyas, ¿no es así? Sí.
Si tenía el dinero, no necesitaba vender ninguna joya
para pagarse el pasaje. ¿Adónde quiere llegar?
Cualquiera en la situación de su novio se hubiera llevado
las joyas con él. Es lo lógico. Si las joyas están aquí,
tal vez él también.
¿Dice que puede que Ramiro nunca subiera a ese barco?
Es demasiado pronto para afirmarlo,
pero yo no descartaría esa posibilidad.
¿Cómo es posible?
No puede ser.
No puede ser. Tranquilícese, por favor.
Hasta este momento sé lo mismo que usted.
Pero si no tenía intención de irse, ¿por qué compró ese billete?
Probablemente, lo hizo para despistarnos.
O quizá le surgió algún problema, no lo sé. Vaya usted a saber.
Me lo voy a cruzar por la calle. En La Luneta. O en cualquier lugar.
Mire, esté tranquila. Si anda por Tetuán,
daremos con él más pronto que tarde. Se lo prometo.
Ay, niña. Ay, qué desgracia. Ay.
Ay, pobre don Anselmo. Que en paz descanse.
Ya le decía yo que esa tos de perro que tenía no era cosa buena.
¿Se ha muerto? Sí. ¿No lo sabías?
¿Y entonces por qué tienes esa cara?
-Padre nuestro, que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
-Padre nuestro de cada día, dánosle hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos...
-Aquí lo tienes, caído en el mismísimo campo de batalla.
-Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito...
-Pero ¿qué le pasa a esta niña?
-Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora...
No puedes estar bajo el yugo de ese miserable por los restos.
Ese canalla está fuera de tu vida, y punto.
Esté en Tetuán o esté en la China.
Tienes razón. Como si no tuviera yo cosas en qué pensar.
Por cierto, ¿sabe algo de lo que le conté?
Todo lo que he podido averiguar es que tu vecino Félix tiene razón,
se ve que hay personas que han sacado a más de uno
de la zona republicana y los han embarcado hasta Tánger.
¿Cómo? Pues no me preguntes,
porque no tengo ni pajolera idea. Solo sé que localizan
a gente en la zona roja y consiguen trasladarlos
hasta un puerto de Levante. No sé cómo, pero lo hacen.
Pues eso es lo que yo necesito para traer a mi madre.
Hay un nombre que está en boca de todos en Tetuán,
es un tipo sin escrúpulos,
que se beneficia de las miserias de los demás,
un tal Patricio Rubio.
Ese es el cabecilla de todo el negocio.
¿Dónde le puedo encontrar? Pues no creo que sea muy fácil.
Hay que saber a quién llamar, qué palos tocar.
Usted ha nacido para eso. "Miarma", una cosa es trapichear
con telas y con comidas y otra muy diferente esta.
Ese tipo está podrido de dinero, se mueve en otra esfera social.
Una pelagatos como yo nunca llegaría a él.
Alguna forma tiene que haber.
Por lo menos, ya sabemos cómo se llama.
Ay, por cierto.
Su parte de lo que hemos ganado en el taller.
En libras inglesas, como hablamos.
Gracias, mi alma. Pesetas no vamos a ahorrar tú y yo ni una,
no vaya a ser que acaben ganando la guerra los nacionales
y nos tengamos que limpiar el culo con ellas.
Bueno, y ahora venga, vamos para fuera a rezarle a don Anselmo,
a ver si entre todos conseguimos que el pobre suba al cielo. Vamos.
(FÉLIX) No tendrás ninguna otra botella por ahí, ¿verdad?
Porque este es el último.
Tienes los ojos rojos.
Tú has llorado, a mí no me engañas.
¿Te acuerdas del novio del que te hablé?
(ASIENTE)
Ahora resulta que el muy canalla es muy probable que siga aquí.
Ya.
Y por eso el berrinche.
Es que no le quiero ver.
Pues nada, tú verás si quieres que él se encuentre con una pobre niña
consumida por las lágrimas o con una mujer fuerte
que le va a cantar las 40. ¿Cómo voy a plantarle cara?
Solo de pensarlo me pongo como un flan.
Por si fuera poco, ahora veo su cara en la de todos los hombres
que me cruzo por la calle. ¿Sabes qué te digo?
Que ojalá apareciera. Pero ¿tú estás loco?
Vamos a ver...
Princesa, la única manera de vencer
a nuestros demonios es plantarles cara.
Si no vuelves a enfrentarte a él,
tendrás pesadillas el resto de tu vida.
¿Eh?
¿Eh?
(Timbre)
¡Me cago en la mar!
Yo abro, señorita.
-Muy buenas, señorita.
Hola.
¿Recuerda la promesa que le hice? Pues ha sido más pronto que tarde.
Han detenido a Ramiro; pero no aquí, en Tánger.
¿Se encuentra mal?
No. No, estoy bien.
Me he pinchado cosiendo.
¿Y ahora qué va a pasar?
Que Ramiro y usted tendrán un careo para poder escuchar sus versiones.
¿Le tengo que ver? Sí, me temo que es imprescindible.
¿Me permite un consejo?
Póngase agua oxigenada para que no se infecte.
Las heridas hay que curarlas hasta el final,
aunque escuezan y duelan. ¿Me entiende?
Gracias.
La avisaré en cuanto lo tengamos en comisaría.
(Timbre)
Tengo un problema. Cuénteme.
¿Quiere sentarse? Preferiría una copa primero.
siento presentarme de repente, pero me ha surgido
un compromiso inesperado y tengo que ir vestida "like a princess".
Necesito con urgencia un "evening gown".
Un... Un vestido muy elegante.
Tengo su traje de noche casi listo para una segunda prueba.
Estará "acabao"... Acabado en unos días.
Será demasiado tarde, me corre mucha prisa.
¿Para cuándo lo necesita? ¿Puede estar listo
mañana por la noche? No, eso es imposible.
Lo siento, de verdad. ¿Y algún modelo que tenga hecho?
Aunque sea para otra cliente, yo lo compro.
No trabajo con confección hecha, todo lo fabrico por encargo.
Es que cuando hice mi mudanza de Tánger a Tetuán,
me perdieron varios "trunks".
Baúles.
Mis vestidos...
Acabo de enterarme de que mañana por la noche he sido invitada
a una cena ofrecida por el cónsul alemán.
Es la primera vez que voy a asistir públicamente a un evento
acompañando a una persona con la que mantengo una relación especial.
Es muy importante que cause una buena impresión
entre los miembros de la colonia alemana.
Y me encantaría ayudarla, pero un vestido de esa calidad
necesita dos o tres días de trabajo intensivo.
No la puedo ayudar, lo siento. No se apure, lo entiendo.
Tenía que intentarlo. "Do you understand?".
"Yes".
Si hubiéramos tenido más tiempo, igual...
Gracias "anyway". Tengo que irme.
(Timbre)
Ya voy yo, señorita.
¿Ha visto qué hora es?
¿Qué hace aquí? Escucha, niña,
que no lo vas a creer. Me he enterado de algo
sobre Patricio Rubio, el hombre que puede ayudar a tu madre.
Solo sé que el pollo está invitado a la cena del cónsul alemán
que será mañana por la noche. ¿Y cómo se ha enterado?
No ha sido fácil, pero tengo mis maneras.
Además, sabes que por ti remuevo Tetuán entero si hace falta.
Pero es una cena de punta en blanco.
Es como si me dice que Rubio mañana va a estar en la Luna.
Acaba de venir una clienta a pedirme un vestido para asistir
y no pude ayudarla. Solo te digo lo que sé.
Eso sí, quizás sea la última oportunidad.
Este es el vestido que necesitamos.
¿Un Delphos, como los de Mariano Fortuny?
Exactamente. Los Delfos se hacen en Venecia
y solo se venden en algunos establecimientos selectísimos
de las grandes ciudades europeas. La manera de conseguirlos son
un secreto absoluto. Entonces son casi imposible
de conseguir. ¿Dónde vamos a comprar uno?
Intentaremos hacer un Delfos de emergencia. Un falso Delfos.
¿Cree que será posible? Sí, creo que lo conseguiremos.
¿A qué hora es la cena? A las 21:00.
Entonces no podré hacerle llegar el vestido a su casa.
¿Y qué hacemos? Debe venir a vestirse aquí.
Llegue maquillada y peinada, lista para salir,
con los zapatos y las joyas que va a ponerse.
Le aconsejo que no sean muchas. El vestido quedará más elegante
si los complementos son sobrios. "Of course", aquí estaré. Gracias.
Manos a la obra, que no tenemos mucho tiempo.
¡Jamila!
No aflojes. Debe salir lo más arrugado posible.
Ya está.
¿Vas bien? Sí.
Con cuidado por aquí.
-¿Se puede saber qué hacéis?
Un vestido Delfos falso.
Es una historia un poco larga. Buenas tardes, doña Encarna.
-Hola. -Vamos, madre, que nos cierran.
Venga.
Jamila, aprieta más. Aprieta por ahí.
Así, que se quede arrugada.
Si no hay sol, ¿cómo secar la tela?
Creo que son cuatro nubes. Ahora seguro que escampa.
(Trueno)
O no. ¿Qué hacer ahora?
Vamos abajo. Sigue apretando. Más por ahí.
Ahí.
Dame más tela.
Ahí.
Ahora tú.
Dame más tela.
Despacito. Así.
Es... precioso.
(Timbre)
Ya está aquí.
Atiéndela tú mientras me arreglo, estoy hecha una pena.
¿Te gusta? Es el mejor vestido del mundo.
Vamos.
Lista.
Gracias, gracias.
"Thank you so much".
Me alegra mucho que le guste, pero debo decirle una cosita.
Al haberlo hecho tan rápido, mañana comenzará a desarrugarse.
Solo podrá lucirlo por una noche.
Una noche es todo lo que necesito.
Le debo la vida. ¿Cómo puedo agradecérselo?
Pues... No quiero que piense que soy una aprovechada,
pero necesito pedirle un favor. Pídame lo que quiera, "anything".
Hable, no tenga reparos.
Quiero sacar a mi madre de Madrid. Estoy muy preocupada por ella,
porque solo de pensar en toda la gente que hay muerta o herida...
Y no sé cuántos años más durará la guerra.
Haría lo que fuera por traerla conmigo a Tetuán.
En la cena hay un invitado, se llama Patricio Rubio,
y me han dicho que tiene un negocio para sacar
clandestinamente a gente de Madrid y traerla aquí.
Haría lo que fuera por hablar con él,
pero no puedo. Hablaré con él, no te preocupes.
Muchas gracias. Haré todo lo que pueda, de verdad,
te lo prometo. Es lo menos que puedo hacer.
Buenas.
¿La dama con la que me he cruzado en la escalera es
la del falso Delfos? Sí, Rosalinda Fox.
Muchas gracias. (HABLA EN ÁRABE)
Vete a descansar.
Hay que ver cómo vamos prosperando.
Rosalinda Fox. Ahí es nada.
Félix, no te entiendo. Cariño, ¿me estás diciendo
que no sabes quién es Rosalinda Fox, a la que le acabas de hacer
un vestido impresionante en unas pocas horas?
Bueno, pues es una inglesa que ha pasado la mayor parte
de su vida en la India y tiene un niño de cinco años.
Querida, si trabajaras un poco menos y salieras un poco más,
sabrías que esa inglesa es de las personas
más populares en Tetuán en estos momentos.
Y todo gracias a su amante, claro está.
¿Tiene un amante?
¿Y quién es? ¿Algún alemán? Frío, frío.
¿Quién? Alguien.
Importante.
Tan importante que tu clienta, probablemente,
sea la mujer con más poder sobre sus manos para resolver
cualquier asunto dentro del protectorado.
Tu amiga es la querida del alto comisario.
¿El comisario Vázquez? No, cariño, por favor.
Claudio Vázquez solo se encarga de la Policía.
Tu clienta es la amante del teniente coronel
Juan Luis Beigbeder de Atienza.
Alto comisario de España en Marruecos
y gobernador general de las plazas de soberanía.
¿Y tiene una relación con Rosalinda?
Que hasta los 80 añazos viva mi madre sana como una pera
si te miento.
¿Y cómo es?
¿Edad? Ayuda.
La suficiente como para ser su padre.
Bueno, dicen que es un hombre cultísimo,
que habla varias lenguas.
Vamos, nada que ver con los salvapatrias estos
a los que estamos acostumbrados.
Aunque desgraciadamente esté en su mismo bando.
¿Estás bien?
Creo que estoy un poco nerviosa, "my love".
No lo estés. Con ese vestido vas a enamorarlos a todos, ya lo verás.
¿Tan importante es?
Asumió el mando en funciones desde prácticamente el comienzo
de la guerra. Bueno, cuentan que tiene a Franco
la mar de contento, porque no para de reclutarle
moritos peleones para mandarlos para el frente.
¿Está casado? Probablemente.
No es habitual que los militares lleven a sus familias
a todos sus destinos.
Pero es que todavía no me lo puedo creer.
Pues créetelo.
Antes era subdelegado de Asuntos Indígenas,
un tipo discreto y un tanto solitario.
Pero ahora, sin duda, ostenta el cargo
más importante del protectorado.
De la noche a la mañana
se ha convertido en un hombre muy poderoso.
Buenas noches, señor. Encantado.
-Encantada.
Vamos a saludar al cónsul. Vale.
¿Es su mujer? -Qué va, es su amante.
Cónsul. (HABLA EN ALEMÁN)
Perdón, señorita. Hay policía en puerta.
-¿A estas horas?
-Dice que comisario Vázquez quiere que vaya a comisaría.
Ahora mismo voy.
¿Por Ramiro? Sí.
Supongo que habrá llegado ya a la comisaría.
Pues ahora toca ser valiente, ¿eh?
(CANTA EN ALEMÁN)
"Excuse me". Perdone. Estoy buscando a una persona.
¿Podría indicarme quién es Patricio Rubio?
"Thank you".
Permítame, por favor.
Gracias.
Patricio Rubio. Encantado.
Igualmente.
Gracias por venir.
Cuanto antes acabemos, mejor.
¿Está Ramiro aquí? Está.
Pero me temo que antes tengo que contarle algo.
Ramiro ha muerto.
Esta mañana los compañeros de Tánger
le trasladaron desde Tetuán por carretera.
Yo mismo fui a recogerle.
Todo ocurrió en un segundo.
Uno de los policías tuvo un descuido,
Ramiro se hizo con su arma...
No tuvimos más remedio que abatirle.
No sabe cómo lo siento.
Quiero verle. Mire, no es necesario.
Por favor, necesito verle.
Acompáñeme.
(CANTA EN ALEMÁN)
Cuénteme, Patricio, ¿en qué trabaja?
Parece usted simpática, no quiero aburrirla.
¿Qué hay de usted? Aún no me ha dicho su nombre.
Me llamo Rosalinda. Señor Rubio.
Usted es Rosalinda Fox. "Oh, yes".
Me estaba contando cosas sobre usted.
Yo no le he dicho nada de mí.
Ok. Lo reconozco,
sé perfectamente quién es usted.
Necesito pedirle algo.
Sé que usted saca a gente de la zona roja
y la trae hasta Marruecos.
Señorita, no tengo ni idea de lo que me está hablando.
¿No? Yo creo que sí. ¿Qué es esto? ¿Una trampa?
"Excuse me?". Por favor, no disimule.
Todo el mundo sabe que usted es la querida de...
-Por favor, si son tan amables, pasen al comedor.
Tienes razón. Pero eso tiene que quedar entre nosotros.
Juan Luis no puede enterarse.
¿No se da cuenta que yo también me metería en un buen lío?
De verdad que no sé de qué me habla.
Por favor. No es para mí, es para una amiga.
Solo quiere información acerca de lo que tendría que hacer.
Solo información.
"Please".
Está bien.
Para empezar, dígale a su amiga que no le saldrá barato.
¿Estás bien? Bien, "darling".
Cuando me abandonó, pasé muchas noches deseando que se muriera.
No sé.
Supongo que quería venganza.
Que sufriera una mínima parte de lo que estaba pasando yo.
Pero...
Ahora, cuando le veo tumbado,
en esta camilla,
solo me puedo acordar de los buenos momentos.
Ni alguien como él se merece acabar así.
¿Ha reclamado alguien el cuerpo?
No.
Con las comunicaciones cortadas por la guerra,
la expatriación del cadáver es imposible.
Ya.
Me gustaría correr con los gastos del entierro.
¿Qué tal va el asunto de tu madre? ¿Has tenido noticias?
Ya sé lo que tengo que hacer. ¿Qué?
Utilizar el dinero que le debo al continental
para traer a mi madre a Tetuán.
¿Aplazar la deuda?
Mi madre es la única familia que tengo. Y está sola en Madrid.
Necesito ese dinero para traerla conmigo.
"Come on".
No se fíe de todo el mundo, señorita.
En el pasado ya pagó un precio muy caro por juntarse con indeseables.
No te prometo nada, pero sé quién a lo mejor nos puede ayudar.
"Mrs. Fox. And Mrs. Quiroga. I suppose".
Marcus Logan.
¿Está al tanto de quién es la señorita Fox?
Sí, lo sé. Pues tenga cuidado.
Hay gente a la que no le gusta que ella esté aquí con quién está.
-Serrano Suñer viene a celebrar el aniversario del primer alzamiento.
La recepción va a ser el acontecimiento del año.
Ya verás el aluvión de clientas que vienen a por trapitos nuevos.
Creo que, de momento, estoy cumpliendo
con mi parte del trato, ¿no?
Por ahora. Pues deme un respiro.
¿Te acuerdas del hombre con el que me cité la otra tarde?
Inglés guapo.
Necesito que le sigas a todas partes.
Quiero saber dónde va,
con quién habla y hasta lo que come.
¡Alto!
Las cosas en Europa se están poniendo muy feas.
En el caso de una nueva guerra,
me gustaría que vuestro país estuviera de nuestro lado.
Sí que son todos alemanes.
Daría lo que fuera por saber de qué están hablando.
¿Me está pidiendo que me una al grupo a cotillear por usted?
Sí.
El Caudillo le informará a su debido tiempo.
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