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SACA A BAILAR A TU CHICA
REDUZCA SU VELOCIDAD
- Entra el equipaje. - Bien.
- ¡Hola! - ¿Tiene habitaciones para cuatro?
Quedan dos que están juntas, dan a la calle,
con salida de emergencia y camas bien blanditas.
Muy confortables. El baño está al fondo del pasillo.
Aquí tiene el registro. ¡Venga!
¿Cuánto cuestan?
2$ la habitación, sin comidas, a la europea.
¿Por qué? ¿Los europeos no comen?
¿Hay correo a nombre de Ed Hatch?
No, no he recibido nada.
Debe de haber una carta de Nueva York.
No, no he recibido ninguna desde hace una semana.
No tengo noticias de Cookie desde hace cinco días.
Cuando vio donde se iba a hacer la gira,
ha debido creer que bromeabas, igual que yo.
- ¿Son del espectáculo? - ¿Perdón?
Amigo, está en presencia del gran luchador Joe Skopapoulos.
Soy su manager. Éste es mi asistente y este el entrenador.
Y el Sr. Joe Skopapoulos en persona.
- ¡Caramba, que pesado! - Y eso no es nada.
Este paquidermo que se explica a base de gruñidos
será el nuevo campeón del mucho de lucha.
Di algo.
¿Cuándo comemos?
- ¿Ve? - ¡Vaya!
- Me gustaría volver a Nueva York. - ¡Deja de funfurruñear!
Es verdad. Tendríamos que habernos quedado en la costa este.
¿Qué no dan estos combates?
Joe se está creando una reputación.
¡Sí la de ser gafe!
¡Estamos de gira desde hace varios meses!
Hemos presentado a este gorila casi humano
en todos los poblachos para llegar ¿adónde?
A Mussel City, Missouri.
¡Sin pasta y sin chicas!
Dejad de preocuparos. He tenido una información
del propietario del hotel.
Conoce a un tipo que posee un salón de deportes.
- ¡Un negocio que funciona! - ¿Y?
Lo veré mañana e intentaré obtener un combate,
aunque Joe deba enfrentarse con un gallo.
No me extrañaría nada.
Yo no quiero pelearme con un gallo.
Está bien, Joe, puedes tirar la toalla.
Que me entierren en Missouri
Ahí es donde quiero descansar
Que me entierren con mi fusil
Y con alcohol a mi lado
Que me entierren en las colinas de Ozark
Escondido, lejos de todos
No revelen a mi mujer ese lugar secreto
¡Que al final pueda vivir en paz!
Me iré con mi fusil
Y con mi cantimplora, si quiero beber
¡Si me voy de repente
saluden a los demás de mi parte!
Que me entierren en Missouri
¡Pero no antes de mi último suspiro!
¡A esto se le llama buena música! ¡Muy divertida!
- ¿Quién de ustedes es el Sr. Davis? - Yo, señor.
¿Cómo está, Sr. Davis?
Soy Ed Hatch. Conozco su buena reputación.
Hace un maldito buen trabajo.
Me alegra conocerlo. Mi mujer.
- ¡Encantado, Sra. Davis! - ¡Hola!
Y éste es Ollie.
Su salón atrae mucha gente.
Podríamos organizar un encuentro.
¡Eso nos daría una buena cantidad!
Es una buena idea. Pero, ¿a quién elegimos?
Buena noticia, Sr. Davis.
Estoy de gira con un auténtico coloso.
Propongamos a uno de sus chicos que se pelee con él.
¡Un tipo fortachón y con experiencia
que pueda subir al ring y cree espectáculo!
No conozco a nadie así, ¿y tú Ollie?
Ya ve, creo que no hay nada que hacer.
Lástima. Ese dinero nos habría venido muy bien.
Gracias de todas formas.
¡Qué suerte vivir en una ciudad tan llena de vida!
Téngame al corriente.
Me gustaría hacer negocios para el Día del Recuerdo.
¡Y yo!
¡Hola chicos, soy yo!
- ¡No! - Hola, Cookie.
¿Sorprendidos? ¿Dónde está Ed?
Ha salido. ¿Qué estás haciendo aquí?
Cuando vi que la gira era un triunfo,
he venido, sin avisar.
- He revendido mi "trowso". - "Trousseau".
Sí, eso es. Todo está aquí, en el baúl.
Vamos a casarnos y esta gira será nuestra luna de miel.
¡La emoción no me deja seguir hablando!
- No lo parece. - ¿Ah? ¡Bueno!
No digais a Ed que estoy aquí. ¿De acuerdo?
Voy a entrar, como si nada, y le diré: "¡Hola, Ed!"
Así: "Entonces, ¿es aquí donde vive, señor?"
- Se caerá boca arriba. - Ya lo creo.
Vamos, deprisa, ayudadme con mis cosas.
¡Para!
¡Len, Rufo, mirad! ¡Otro más!
- ¡Será mío! - ¡No me lo creo!
¿Alguno de vosotros puede ayudarme?
¡Escucha, pequeña!
¡Parad, dejad el coche en paz!
Ya tengo bastantes problemas.
¿Se ha quedado atrapado, señor?
¿Eso os hace reír? ¿Vive alguien en ese granero?
No es un granero, es el taller del herrero.
- ¿Y está ahí ahora? - Sí.
¡Hay un tipo que quiere verte!
¿Por qué gritais?
¡Un tipo quiere verte!
¡Venga, banda de canallas, largaos!
- Se ha quedado atrapado. - Ya lo veo. ¡Largo de ahí!
¡Aire, largo! ¡Mattie, Len Rufo!
¡Se ha metido en un lío!
Eso me parece a mí.
Para sacarlo, va a tener que pagar.
Bien. ¿Dónde está el herrero?
¡Aquí! ¡El herrero soy yo, señor!
¿Una mujer herrero?
Pues sí. Y me parece que usted necesita ayuda.
Yo no sé arreglar estos artilugios,
pero sé como sacar el coche de aquí.
¡Ya está! ¡Venga esa dinerito!
¿Le gustaría pelearse?
- ¿Por qué? - Para ganar dinero.
- ¡De acuerdo! - ¡Pero no conmigo!
¡No, escuche! ¡Déjeme!
- ¡Hay que decir "hou"! - No, pero...
- ¡Primero hay que decir "Uh"! - De acuerdo... ¡Uh!
Mire, vengo de Nueva York...
¡Prepare la cuenta!
Nos vamos.
¡Está bien, vamos a ganar dinero!
- ¿Desde cuándo estás aquí? - ¡Dos días!
- Podrías haber avisado. - ¡Es una sorpresa!
Los periódicos hablaban de tu éxito. ¡Entonces vine!
¿Qué?
¿Qué pasa? Vamos a poder casarnos...
- Espera. ¿Los chicos no te han dicho nada? - ¿Qué?
No hay que creer todo lo que escriben.
Entonces, ¿no es verdad?
No del todo. Yo envié el artículo.
¡Pero un gran encuentro nos está esperando!
- ¡Adiós! - ¡Un momento!
- Me vuelvo. - ¡No!
Escucha, pensaba que hablaríamos de matrimonio
y tú me sales con la misma historia de siempre.
Ed, no te casarás nunca conmigo.
¡Si supieras lo equivocada que estás!
He concertado un gran combate. Joe se va a convertir en una estrella.
Su nombre podrá leerse en el Madison Square Garden,
y nosotros viviremos en su super piso.
- Ya conozco la historia. - ¡Esta vez es verdad!
Esto parece prometedor.
Vamos a tener éxito esta vez. Vamos, siéntate.
¡Volvamos a hacer las maletas!
Háblame de ese combate. Soy todo oídos.
¿Conoces Plunkett?
- ¿Qué es? ¿Un sitio, un juego? - Una ciudad de Ozak.
- ¿Con quién se va a pelear? - Con un herrero.
Ganamos el 50% del beneficio
y Davis nos da alojamiento hasta el combate.
- ¿Y el herrero? - Recibirá 100 $.
No tiene ninguna oportunidad.
Quiere regalarse unos muebles bonitos para una habitación.
¿Muebles bonitos?
¿Quiere regalárselos a su caballo?
En realidad, se trata de una mujer herrero.
Lo hice lo mejor que pude.
¿Estás loco? ¿Joe se va a batir con una chica?
No tenía elección.
- ¡De todas formas, no deberías haberlo hecho! - ¡Es cierto!
Hay que comer, ¿no?
¡Joe contra una chica!
¡Haría que se peleara contra un mono!
¡Joe no puede enfrentarse con una mujer!
¿Qué estás diciendo? Es cosa de 5 minutos.
¡Y pensar que nuestro matrimonio depende de ese combate!
¡Oh, para! La gente quiere cosas nuevas.
Y tú vas a tener.
Ni una palabra de todo esto a Joe.
Se lo anunciaré con mucho cuidado.
Entonces, Ed, ¿todo ha ido bien?
¡Y cómo! He organizado un combate. ¿Qué tal Joe?
- No muy bien. - Claro que sí, está en forma.
- Mira lo que ha cogido. - Dientes de león.
Sí, bueno, id a hacer vuestras maletas. Nos vamos.
Vamos rápido, Joe.
¡Deja de estar tan feliz!
Lo que me gusta de esta vida son sus imprevistos.
¡Hola, Mabel!
¡No te me acerques, bestia malvada!
¡Haz las maletas, nos vamos!
¡Bien, pero si ese combate no nos da nada, me iré!
¿Qué ha pasado?
- ¿Qué pasa? - Se ha desmayado.
¡La próxima vez hará falta algo más para que se despierte!
- ¿Qué hace allá arriba? - Es necesario que te digamos...
Desde que te fuiste, Joe está muy r-a-r-o.
¿De qué estás hablando?
De m-u-j-e-r-e-s.
Por eso es que nos asusta ese combate
contra la c-h-i-c-a.
Mejor sería que lo anularas.
¡De eso nada! Si intenta...
Espera, Ed, otra vez lo vas a p-e-r-t-u-r-b-a-r.
¿No podeís hablar en español?
¡Dejad paso!
Nunca pude olvidar
El viejo manzano del vergel
Me recuerda a mi papá
Qué guapo era en aquella época
Cuando plantó ese árbol
Trajo una chica, un día
A hacer la fiesta
Pero qué lástima que a su regreso
El padre lo persiguió con su fusil
Lo encontraron
Pobre papá
En el árbol se había escondido
Le pusieron la soga al cuello
Y lo ahorcaron sin lamentos
En una rama
Del viejo manzano
Papá reposa en el vergel
Para él, todo se terminó
Han recogido la fruta
Mi papá se ha ido
Adiós...
Adiós, viejo manzano
¡Ah papá, si lo hubieras sabido! En verdad, no tendrías que haber
Plantado ese viejo manzano del cuál te han colgado!
- ¡Es genial! - ¡Tú lo has dicho!
Esta canción hace llorar.
¡Me encanta! En el fondo debo de ser una campesina.
¿Estás segura?
Nací en Manhattan
En la ciudad de Nueva York
El único árbol que allí vi estaba protegido por la ley
Un cartel rezaba: "Esto es un árbol"
No he estudiado mucho
Y cuando pienso en el viejo manzano
Me siento una campesina
No conocía más que los jardines neoyorquinos
Donde no hay más que rosales
Me acuerdo de los carteles "No toquen las flores"
Y los policías gritaban en coro
"¡No se pisa el césped!"
Crecí en las calles de Nueva York
Aprendí a cantar antes que a hablar
Y aunque me gusta la música con ritmo
En cuanto oigo una canción folclórica
Me convierto en una chica melancólica
Venida de la ciudad
Si le gustan estas canciones
Venga a cantar con nosotros
Pero para mí, una canción folclórica
Debe tener ritmo
Que el viejo manzano del vergel
No sea olvidado nunca
Si el árbol se hubiera balanceado con harmonía
Tu papá aún estaría aquí
- Esto es lo que digo. - ¡Lo que dices!
¡Lo que digo!
El viejo manzano del vergel
Habría podido conocer otro final
Pero ese árbol era muy viejo
Y entonces lo cortaron en dos
Adiós...
Adiós, viejo manzano
Adiós...
Adiós, viejo manzano
- ¿Por dónde ha pasado? - A lo mejor ha subido a un árbol.
Pito, pito, gorgorito... Probemos por ahí.
¡Date la vuelta! ¡Me das miedo con la pinta tan rara que tienes!
No te haré nada. ¿Tienes agua?
Sírvete, pero no te acerques. Te estoy vigilando.
¿Por qué me mira así?
Nunca había visto a nadie como tú. Vamos, bebe.
¡Eres grande, vaya que sí!
¡Lo bastante grande para protegerme si me molestan!
No quería hacer nada.
¡Ya has bebido, ahora vete ya!
- Di... - ¡Vamos, vete!
No estoy loco, de verdad.
- ¿Por qué te paseas en calzoncillos? - Tengo que poder sudar.
¿Y por qué?
Para estar en forma.
Di, ¿sabes cuánto pesas?
¿Por qué?
Sólo estaba pidiendo algo así. Me gustan las chicas grandes.
¡Y tú, no se puede decir que estés raquítico!
Pero, di pues, ¿quién eres?
Joe Skopapoulos.
¿Eres italiano?
No, soy de Grecia.
- ¿Tienes niños? - Sí, tres.
¿Tu hombre está en casa?
La última vez que lo vi... se iba a cazar...
¿Va a volver pronto?
No creo. Fue hace 11 años.
Di, sería mejor que te fueras. Parece que va a llover.
No tengo adónde ir.
- ¿A qué te dedicas? - Peleo.
Pelea...
La lucha. Voy a pelearme con un chico de por aquí
en una sala, el Día del Recuerdo.
¡Ah, eso está bien!
- ¿Te han dicho con quién te vas a pelear? - Me da igual.
Me dicen que pelee, y lo hago.
¡Que me ahorquen!
¡Te vas a pelear conmigo!
¿Qué? ¿Una chica?
- ¡Eres una chica! - ¡Ah, pues sí!
Tu entrenador me prometió 100$ por un encuentro.
¿Qué problema tiene?
Tendría que haber desconfiado cuando deletreaban las palabras.
¡Maldita sea, pelear con una chica!
- ¿Nunca lo has hecho? - ¡No sabes nada!
- ¿Y entonces? - ¡Eso no se hace!
¡No está bien pelearse con una chica!
Entonces, tú,
¿intentarías impedirme que ganara 100$?
¡Porque yo bien que tengo la intención de ganármelos!
Quiero regalarme algo desde hace mucho tiempo.
Un conjunto de roble, para mi habitación.
Lo he visto en la tienda de Davis.
¿Un conjunto? ¿Quieres decir un pijama?
¡Por Dios, que tonto que eres!
Dime, ¿cómo te llamas?
Sadie Horn.
Sadie, te quiero mucho. Voy a dejar que ganes.
Te haría daño si nos peleáramos.
Hay un truco. No te darán el dinero
si no estás 30 minutos en el ring. Eso es media hora.
¿No puedes procurar que lo logre?
- Para comprar mis muebles. - ¡No, imposible!
En ese caso, me defenderé.
¡Tienes agallas!
Podría desollarte,
cortarte a trocitos en menos que canta un gallo.
¿Conoces a Pete Gazukas?
Pesa más de 120 kg y es un as de la lucha.
Lo vencí por K.O.
¿Le pediste que dijera "hou"?
Lo cogí así, ¿ves?
¡Se mantiene sobre un hombro, pero se defiende!
Yo caigo.
Pero yo soy más fuerte.
Lo golpeo en el estómago, me coge de los dedos del pie.
¡Sufro! Intento alcanzar su cabeza.
¡No lo consigo, pero resisto!
Lo golpeo en la barbilla, con la cabeza.
Logro levantarme. La lucha es feroz.
Lo atrapo y cae.
¡Está sonado, salto!
Los dos estamos en el suelo, lo cojo por el muslo
le doy vueltas,
vueltas como un tiovivo.
¡Y lo lanzo al público!
¡Gané!
¡Dulce Jesús!
¿Eso vas a hacerme?
Yo no he dicho eso.
Me das miedo. No dudo de lo que dices...
Toca mis músculos para ver si todavía quieres pelear conmigo.
¡Vamos, toca!
¿Puedo tocar los tuyos?
¡Vamos!
Vamos, ¿qué dices?
¿Por qué me estás mirando así?
Eres muy fuerte.
¡Qué caramba!
- ¡Dejadme, chicos! - Joe, deja de berrear.
Por última vez, ¿dónde te habías metido?
No lo sé.
Escucha, imbécil... ¿Por qué nos dejaste plantados?
¿Plantar qué?
Nosotros hacemos las preguntas.
- ¿Qué queréis saber? - ¡Qué pesadez!
Somos tus amigos. ¿Estabas por las colinas?
- ¿Las colinas? - Sí, eso es.
Ya sabes, las colinas. ¿Fue duro?
Oh, sí, había muchas curvas.
Déjame a mí. ¿Qué has hecho cuando se puso a llover?
Esperé a que parara.
Dejadme, ¿vale? No me siento muy bien.
- ¿Por qué? ¡Responde! - Dinos dónde estabas.
- Eso es. - ¿Qué?
Yo sé en donde estaba.
Especie de macaco, te doy una última oportunidad.
¿Qué hacías en las colinas por la noche?
¿No quieres responder? ¿Te crees muy listo?
¡Hablarás! Que dé 50 vueltas.
- Ven, Joe. - Eh, Doc...
¡75 vueltas! Quiero que vuelva agotado!
Sé bueno.
¡75 vueltas, es demasiado para mí!
Treinta y cinco...
Treinta y seis...
¡Te dije que no lo perdieras de vista!
- ¡Ed! ¿Dónde está Joe? - Fuera. Está corriendo.
- Tráelo, rápido. - ¿Por qué?
Dime con quién va a pelearse. ¿Un hombre o una mujer?
¿No crees que ya tengo bastantes problemas?
Davis trae a Sadie Horn. Están llegando.
¿Qué?
¡Piensa que deberían conocerse!
¡No! Paso de lo que él diga.
- Yo soy quien lleva la lucha. - Lo sé.
Pero hay que avisar a Joe antes de que llegue Sadie.
Es la única solución.
Traedlo. ¡Pero ya podemos ir diciendo adiós a la pelea!
¡Hablas de una pelea!
¡Supón que se cierra en banda y no quiere pelearse!
Por eso es por lo que no quiero que se vean antes del combate.
- Ed, ¡haz algo! - Escucha, querida.
Conozco el mundo del combate. Puedo organizar una lucha donde sea
y hacer un luchador de un hombre
¡pero ignoro cómo decir a ese burro que pelee con una chica!
- Tengo una idea... - Te escucho.
Puedes empezar diciendo:
está el hombre y la mujer.
Aunque son un poco diferentes,
sucede que a veces deben pelearse.
¿Eso es todo?
- Gracias, me ayudas mucho. - Inténtalo, al menos.
Joe no conoce muy bien esas cosas.
¿Qué tal?
No muy bien.
¡Qué lastima! ¿Dónde están Popeye y Shiner?
Han salido a caminar.
Ven, Joe, siéntate.
No tengas miedo.
Acércate, no te haré nada.
- Siéntate, Joe. - Todo va bien.
Dame eso. Escucha, ya no estoy enfadado.
- Tengo una sorpresa para ti. - ¡Y grande!
Es a propósito de tu contrincante...
- ¿Qué ocurre? - C-A-L-M-A.
Estate tranquilo, Joe.
Siempre has dicho que yo era bueno...
Y no es porque actúe de una forma
que no se pueda cambiar y hacer de otra manera.
Lo que quiero decirte...
Lo que Ed quiere decirte es que todos no somos iguales.
Como las flores y los pájaros. Existen dos generos.
- ¿Las flores? - Como decía,
sin esos dos géneros, no habría más.
O son de uno o de otro género.
¿Lo pillas?
Pues bien, es lo mismo con las personas.
Ed es un hombre y yo una mujer
y sin estos dos géneros, sabes...
¿Cuál es la relación con el Día del Recuerdo?
¡Lo estás volviendo loco!
¡Claro que no! Hay una relación con ese día.
Si no estuvieras con la flor correcta,
no harías ese combate.
Eso no significa que la flor que esté en el ring
sea del mismo género que tú.
Es un poco como los dientes de león.
Son diferentes. Y eso da un montón de dientes de león.
Pero, ¿cuántos hombres habrá en el ring?
Dos. Lo que intenta decirte...
- No he terminado. - No, terminemos ya.
El tipo al que te vas a enfrentar lleva enaguas.
- No lo ha pillado. - Oh, ¿de verdad?
Vas a combatir con una chica, Joe. Una mujer.
El otro género.
¿No reaccionas? ¿No te enfadas?
No, no me he enfadado.
¿Quién está chiflado en esta historia?
Los pájaros y las flores.
Lo he...
¿Entiendes algo?
Quizá lo guarda para un caballo.
- ¿Ya está? - Sí, entra.
- ¿Y? - Bien, pero está raro.
Vigílalo. Ven, Cookie.
Y ponle ropa limpia.
¿Qué tal va?
Vamos, Sam, adelante.
Aquí estoy, Ollie.
- ¿Dónde estabas? - He comprado caramelos.
Están esperando. Tenemos que ir.
Sí, entremos.
- Hola a todo el mundo. - Buenos días, Sadie.
- ¿Qué tal? - Buenos días. ¡Bonito, este sitio!
- ¿Aquí va a ser? - Sí, aquí es.
Estoy lista. ¿Dónde está mi contrincante?
No tan rápido. Esto es serio.
Quiero que todo salga bien.
Bueno, estemos tranquilos. Y nada de gestos bruscos.
¿Entendido?
- ¿Es tímido? - No.
No está acostumbrado a ver chicas.
A mi señal, Cookie.
¿Te acuerdas de la chica con la que vas a luchar?
Está aquí. Detrás de la puerta.
Quiero que seas amable con ella.
- Vamos, Cookie, hazles pasar. - Vengan.
Vamos.
Calma, chico.
Aquí está. Sadie Horn, Joe Skopapoulos.
Estréchale la manaza.
Buenos días, señó. Me alegra conocerlo.
- Estoy bien, Sadie. - Tranquilo, tranquilo.
Tienes razón, llámame Sadie, y yo te llamaré Joe.
- Es amable, ¿eh, Ollie? - Sí.
Vamos a entendernos bien, ¿verdad, Joe?
Ya basta. Cógelo, Popeye.
- Siéntate. - Comencemos la lección.
Seguramente no se me dará muy bien.
Si va despacito, la cosa funcionará.
Joe y Popeye van a enseñarte unas llaves.
- Vamos. - Ayúdame a empujar esta mesa.
Ponte ahí, para que veas.
- ¿Qué hago? - Ayúdame.
- Eso es. Extiéndelo bien. - Entendido.
- Vamos, Joe. - ¡Despiértate!
- Cuando el gong suene... - ¿Qué gong?
No me interrumpas. Al oir el toque, empezáis.
Hacedlo con cuidado, no quiero perderme nada.
No lo he entendido bien. ¿Pueden volver a empezar?
Mira bien, Sadie. No es un juego de placer.
Vuelve a empezar muy despacio, Joe.
Vamos, más lento.
Di,
no parece complicado. Puedo intentarlo.
Bien a gusto te cedo el sitio.
- Ten cuidado, ¿eh? - Y ésta es la llave martillo.
Tranquilo, no es un combate.
¡Con cuidado!
- No te está haciendo nada. - ¿Ah, no?
¡Para!
Sr. Hatch, Joe debería hacer las llaves conmigo.
- Lo entendería mejor. - Tiene razón.
Entendido. Ven aquí.
Date la vuelta. Vas a entrenarte con Sadie.
- Vamos, despacito, Joe. - Un martillo y una liana.
- ¿Qué liana? - Ya lo verás. Vamos, Joe.
¡Estoy esperando!
- No le hagas daño. - No siento nada.
- Dile cuando hay que parar. - ¡Sigue! ¿Y después?
Con cuidado...
¡No puedo, no puedo!
- ¿Qué? - Pelearme con Sadie.
¿Estás enfadada?
¿Estás enfadada por lo que te hice?
¡Hablas de si estoy furiosa!
Yo pensaba que sí.
Me dije: "Sadie no estará contenta
por lo que le has hecho."
"Tendrías que ir a hablar con ella, o si no..."
Escúchame, Sadie.
Tengo que hablarte. Me has hecho algo.
¡Sí, ya se ve!
Me vuelves loco.
Me he dado cuenta esta mañana,
cuando popeye me estaba cepillando.
Hacíamos el martillo, te sujetaba hacia atrás
y algo se ha desencadenado,
te he besado, ya no estábamos peleando.
¿Lo entiendes, Sadie?
Escucha, Joe...
agradezco que te exhaltes,
pero hay dinero en juego.
Se trata de negocios. Podrás hacer el combate, ¿no?
Ya te lo he dicho, no soy capaz de hacerlo.
No hay que volver a intentarlo.
¿No puedes contenerte?
No puedo prometerte nada.
Me olvidaría de que estábamos en el ring.
¡Qué testarudo puedes llegar a ser!
Te juro que no, Sadie.
No puedo lanzarte como a un tipo cualquiera.
Di,
se puede decir que tienes un corazón de oro.
Sí, desde que me quedé aquí para guarecerme de la lluvia,
y me diste la herradura.
Oh, Sadie...
Tus amigos están aquí.
Pedazo de besugo, debería pegarte.
¡No quiero oír nada!
- En cuanto a ti... - ¿Qué he hecho?
Vuelves loco a Joe.
¿Cómo podía imaginar que no querría pelearse?
Ya se ve que no es normal.
Para mí es como los demás, a pesar de su mirada de cordero.
¿Qué has hecho, Sadie?
Pasó como lo he contado. Estaba lloviendo,
el Sr. Skapapeepolos estaba aquí, yo también y estábamos a gusto.
Nos entendemos como viejos amigos.
Bien, acabas de perder la ocasión de ganar 100$.
¡Estoy en un buen lío!
Necesito ese dinero. Ya he encargado los muebles.
¿Dónde dormías hasta ahora?
Sobre la paja.
Muy bien. Vamos, bobo, sube al coche.
No, no voy a dejar a Sadie.
¡Mamá! Noah viene y no está contento.
¿Noah? Len, has vuelto a hablar demasido.
¡Le has dicho lo del Sr. Shapapeepolos y yo!
Sí, he hablado de este tipo a Noah.
Y ha cogido su arma.
Seguro que la utiliza.
¡Me deja pero cree que le sigo perteneciendo!
El Sr. Skapapeepolos tiene que irse.
- ¿Quién viene? - ¡Ocúpate!
¿Quieren que los mate?
Adiós, Joe. Pero, ¿quién conduce?
Quédate sentado. Yo cojo el volante.
¡Váyanse!
- ¿Qué es eso? - No es lluvia...
- ¡Está disparando!
¿Le ha dado a alguien?
¡Creo que nos está disparando!
¿Dónde está Popeye?
En el suelo del coche.
¡Que venga aquí!
¡No voy exponeme a las balas!
Vengan aquí. Voy a terminar con este jaleo.
¡Vamos, salga rápido! Ven, Joe.
¡Noah Wulliver, ya basta! ¡Ya sé que eres tú!
¡Ven aquí si no quieres que vaya a buscarte!
¡No lo traigas aquí!
No se muevan. ¡Yo mando aquí!
Ven aquí. ¿Me oyes?
¡Si no, voy a ir a traerte tirandote de los pelos!
¡Noah Wulliver, puedes empezar a rezar!
- ¡Cállate, mujer! - Quédate aquí.
Ven aquí, pedazo de ladrón. ¿Con que seduciendo a mi mujer?
- ¿Quién, yo? - ¡Sí, tú!
Esto es mi territorio, no tienes nada que hacer aquí.
- ¡Espera! - ¡Pedazo de besugo!
Dame ese fusil. ¡No es él!
¡Pues no! Son amigos míos.
No te permite que andes fardando, Noah Wulliver.
¡Ah, no!
¿Como te atreves a merodear por aquí,
y entrar hecho una furia?
Porque no me gusta.
¡Eso no te importa!
- ¿Quién es? - El jefe de esta casa.
¡No, soy yo!
- ¿Qué? - ¡Voy a sacarle las tripas!
¡Acércate que te voy a aplastar!
- ¡Lo partiré en trocitos! - ¡Nada de peleas aquí!
¡Voy a reducirlo a migas!
¡Nada de esas cosas aquí!
Cálmalo, Sadie. ¡Tengo una idea genial!
- ¡Con cuidado! - Escucha, Noah!
- ¿Quieres pelearte? - Lo aplastaré.
- Digamos el lunes por la tarde. - ¿El lunes?
Joe contra Noah.
Y tú ganarás el dinero.
- ¿Lo dice en serio? - Claro que sí. Quiero ver esto.
¡Esto sí que es una gran idea!
No esperaré al lunes. ¡Ahora!
Lo llevaré en el momento preciso.
Espera hasta el combate.
¿Entendido? ¡El lunes por la tarde!
¡Voy a matarlo! ¡Vamos, ven!
¡Lo partiré!
¡Pase!
- ¿Ed Hatch? - Sí, soy yo.
- J. Miller, de la Associated Press. - Encantado.
La agencia de Nueva York me ha pedido que cubra el combate.
Dos gigantes de pelearán por la mano de una amazona.
Un hombre misterioso, Un Hécules paralizado por el amor, una náyade...
Cuénteme únicamente los hechos.
- ¿Fotos? - Vamos.
Tendrá que venir a la fiesta, esta tarde.
Allí verá a Sadie, la amazona, completamente emperifollada.
Le hemos dado para que se comprara ropa.
¡Otra idea de Hatch que va a fracasar!
Tengo el sentido de la puesta en escena.
Toda la ciudad estará ahí.
¡Será una gran fiesta! ¿Habrá arroz con leche?
No, me he cortado el pelo.
¿Vamos a ver a los luchadores?
Venga. Voy a presentarle a dos colosos listos para batirse.
Qué astuto... ¿Arroz con leche?
- Me duelen los pies. - ¡Oh, como lo siento!
¡Te duelen los pies!
Este chico es muy fuerte.
¡Será el próximo campeón del mundo de lucha!
¡No tiene ninguna oportunidad con Noah!
Un momento, chicos. No estéis tan seguros.
¿Conocéis a Gazukas?
Pesaba más de 120 kg. Un as de la lucha.
¡Joe lo tiró al suelo en un suspiro!
- ¡No te creo! - Enseñale la llave, Joe.
¡No, a mí no! ¡A él!
¡Para, yo ya la conozco! ¡A él!
¡Pero déjame ya!
¡Hola, Joe!
¡Caramba, pareces una muñeca!
¡Créeme, soy de carne y hueso!
¡Me hacer morir de risa!
También hueles muy bien.
"Perfume de amor". No huele a caballo, ¿eh?
Ahí está el Sr. Hatch. Espérame aquí, Joe. Ya vuelvo.
Te espero.
No te muevas, ya vuelvo.
Le presento al Sr. Miller, es periodista.
- ¿Una declaración? - Es el gran amor.
Quiere hablar del lunes.
¿Quién ganará el combate, según usted?
- Joe. - ¿Qué?
Tiene que saber
que yo aprecio a ese griego...
¿Qué estás diciendo?
Ha perdido la cabeza. Escúcheme...
La Sra. Horn no puede responder a esa pregunta.
Joe hace hablar de ella...
Hace más que eso.
Silencio. Pero Noah le ha hecho la corte desde hace 10 años...
Quiere a esos dos hombres.
A pesar de todo, prefiero al Sr. Skapapeepolos.
Ya has dicho bastante tonterías... ¡Es de la prensa!
- ¡No puedo hacer nada si lo amo! - Un momento. Tenemos que hablar.
- ¿Adónde vamos? - Al despacho.
Te lo repito por última vez. Olvida a Joe.
Me dijo que sería mío si gana el lunes.
¿No entiendes que es para atraer al público?
- Eso no está bien. - Sí, precisamente.
Si gana, seré suya.
- No es posible. - ¿Y por qué?
Ed quiere decirte que
Joe es su pupilo y él, el entrenador.
Déjalo, Cookie.
¿Quieres saber por qué Joe no puede casarse contigo?
Esperaba no tener que llegar a esto,
pero tú te lo has buscado. ¿Qué ves aquí?
Una mujer y unos niños.
- Exacto. ¿De quién son? - ¿Y qué me sé yo?
- Mira bien. - ¿Adónde quiere llegar?
¿No lo entiendes? ¡Son sus hijos!
¡Pues sí, está casado! Una mujer y cuatro hijos.
- ¿Una mujer y cuatro hijos? - ¡Pero Ed!
¡Cállate, Cookie!
¡Hacerme la corte! ¡Maldito sea!
No vale más que el agua que costó bautizarlo. Los pobrecitos...
Éste es el mayor, Crisco, tiene las orejas de su padre.
¡Y pensar que lo tomaba por un caballero!
¿Cómo se puede ser tan hipócrita?
¡Qué tipo más sucio!
No eres la primera que ha sucumbido a sus encantos.
¡Pues bien, seré la última!
¡Voy a enseñarle como se juega conmigo!
¡Mientes como un sacamuelas!
- Sadie es una gran chica. - Va a hablar con Joe.
Cuando lo entienda, ya estaremos lejos.
Vamos, déjame actuar.
Ve a divertirte con esos paletos.
¿Qué pasa?
- Va a bailar una cuadrilla. - ¿Una cuadrilla?
- ¿Me dejas tu peto? - No.
¡Vamos! Ven.
- ¡Aquí estás! - Sí, aquí estoy.
Sadie, lo he pensado bien.
Tendríamos que casarnos enseguida.
¿Tienes la cara de hablarme de matrimonio?
Sí, no perdamos más tiempo.
¡Oh, ya lo creo que no voy a hacerte perder tiempo!
¡Escuchame bien, Barba Azul!
¡No me casaré contigo,
aunque fueras el último hombre de Missouri!
Música triste o animada
Podemos tocar de todo
Música rápida o lenta ¿qué prefieren?
Aquí en Ozark, nos gusta tocar
En Missouri, nuestra región
Tocamos con todo tipo de utensilios
Se sientan y empiezan una canción
¡Vamos, saquen a bailar a las chicas!
Si tienes hormigas
Coge tu violín, ¡vamos!
¡Vamos, saquen a bailar a las chicas!
Los chicos de la montaña han llegado
Todo el mundo viene a divertirse
Aquí nos gusta mucho bailar
¡Mírenlos como se menean!
¿Están listos?
- ¡Vamos! - ¡Saquen a bailar a las chicas!
¡Cada uno enfrente de su pareja!
Avancen, giren, y dense la vuelta.
¡Las señoras a la izquierda!
¡Vamos! ¡Los hombres a la derecha!
¡Vamos allá!
¡Vamos, muévete, Susie! ¡Hola, Brown!
¡Mira, pero si es el señor alcalde!
¡Vamos, todos a la ciudad!
¿Cómo se puede mover el esqueleto con una musica desfasada?
¡Un poco de energía y vamos allá!
Vamos, bailen
Saluden a su vecino y bailen el swing!
¿Quieren concocer los pasos de este baile?
Imposible detenerse
Cuando uno comienza a bailar el swing
¡Con una música de swingaroo!
- Puedes hacerlo. - ¡Tú también!
- ¡Tú también! - ¡Sí, tú!
¡Vamos, saquen a bailar a las chicas!
Poned las cuerdas.
Ollie y yo hemos estado hablando.
Habrá follón después del combate.
- ¿Cómo es eso? - El ganador se quedará con Sadie.
Cuando uno promete algo, hay que cumplirlo, si no...
- ¿Y? - ¿Y si Joe gana?
Sadie no querrá irse con él.
Chicos, no os preocupéis.
He pensado en todo. Joe perderá.
¡Eso está mejor! Hemos prometido un combate legal
y si Sadie vuelve con Noah, Joe tiene que perder.
Va a perder. Yo me encargo de ello.
¡Si supiera lo que he hecho!
Todo iba bien entre nosotros.
- ¿Qué pasa, Joe? - Es Sadie.
¿Qué le he hecho? ¿Qué le ocurre?
Es una chica, eso es todo.
Sería mejor que la olvidaras.
¿Y si gano esta tarde el combate?
Justamente, vengo a verte para hablar de eso.
No vas a ganar el combate.
- ¿Quién ha dicho que voy a perder? - Calma...
Sadie se irá con el ganador, ¿no?
Y ella prefiere a Noah, ¿no?
Entonces, él debe ganar.
No obligarías a una chica a quererte, ¿no?
Entonces, tienes que perder.
¡Pero no quiero! Voy a matar a ese gordo...
¡Yo soy quien decide!
¡Perderás esta tarde! ¿Entendido?
Eres un chico muy valiente.
¿Dónde está ese sucio ladrón? Voy a...
- ¿Dónde lo ponemos? - Aquí.
- ¡Siéntate! - Deberías salir.
- Vigila a este tipo. - ¡Esto funciona!
- ¡Voy a matarlo! - ¡Siéntate!
¡Joe, cálmate!
- ¡No te pongas nervioso! - ¡Que se tranquilice todo el mundo!
Escuchadme bien. Hay un montón de gente esta tarde.
Esperan que no se les decepcione, por tanto haremos lo que ya dijimos.
El primero que haga lo que le dé la gana se las verá conmigo.
- ¡Voy a cepillármelo! - Sentado o te doy.
Despacio, Joe.
Sr. Hatch, ha llegado el árbitro.
- Bien, hazlo pasar. - Buenas tardes, soy Smith.
Encantado. Soy el manager del boxeador visitante.
- ¿Quién ganará? - El de la barba.
- ¿De dónde lo ha sacado? - De detrás de un matorral.
¿Tiene tamaño para batirse?
- Éste es mi pupilo. - ¿Qué le pasa?
- Mal de amores. - ¿Qué ha previsto?
- Una caída al final. - ¿Y el tiempo?
¿Hora y media?
Mejor una hora. Quiero irme a las 10 h.
De hecho, si caen al suelo, que se queden ahí.
No quiero que Joe se hiera. Ya está bastante mal.
Comprendido. Unas llaves en las piernas y en los dedos del pie.
- Nada que sea muy violento. - Como siempre.
Los chicos van a enseñarle lo que van a hacer.
Cuando suene la campana...
Lo cojo por la muñeca.
- ¿Y tú, Noah? - ¡Lo hago papilla!
- ¡Siéntate! - Controla tu fuerza.
- Está bien entrenado. - Es serio.
¿Y después, Joe?
Caemos al suelo y le hago una llave en tijeras.
No, es él. ¿Y después?
¡Le rompo las piernas!
¡No, gritas y te agitas!
Y después, le rompo las piernas.
Te dejas pegar sobre un minuto. ¿Después?
Le pego en la cara y le arranco la barba.
Ten, toma esto.
Se agarra de tu barba y tú...
- ¡Le muerdo la mano! - ¡No y no!
¡Gritas! Venga, te escuchamos.
¡No tengo miedo! Enséñale cómo se hace.
Estrecha mi mano, Joe.
¡Ahora, grita! ¡Más fuerte!
¡Pero lo mataré!
¡Qué número!
Si hacen lo que he dicho, ¡está hecho!
¡Me las pagará!
- ¡Siéntate! - Tranquilo, Joe.
Quiere matarlo.
Sólo quedan 3 minutos. Tendría que ir para allá.
- Prepárese. - Bien.
Chicos, me habéis entendido bien...
- ¡Hola! - ¡Sadie!
- Siéntate. - ¡Silencio!
Ya sabes lo que tienes que hacer.
Los saludo y les deseo buena suerte.
Está bien. Popeye, mantenlos separados hasta que vayan al ring.
- ¿Qué tal, Noah? - Muy bien. Voy a romperlo.
Tengo algo para ti, tigre mío.
¿Y para mí no tienes nada?
No doy nada a los que no lo merecen.
¿Quieres salir de aquí?
Ya voy. Ten cuidado, Noah.
Voy a romperle la cabeza.
Ya te he dicho
que nada tengo que ver con los traidores.
¡No quiere saber nada de mí!
Venga. El público está esperando.
Saquémoslos uno tras otro.
- ¡Vamos, Noah! - ¡Voy a matarlo!
En pie. Está bien. Camina.
No es justo tener que perder.
Joe, es por tu bien.
Me da igual. ¡Quiero a Sadie!
Ya verás, nuestra nueva vida será más fácil.
¡Me lo voy a cepillar!
¡Silencio en la sala!
Señoras y señores ciudadanos de Plunkett...
Esta tarde tenemos el placer de ofrecerles
el acontecimiento que todos estábamos esperando.
La batalla sin tregua entre dos colosos
cuyo vencedor
ganará el premio tan querido.
A mi derecha, la parte herida,
el Romeo herido, el hombre abandonado...
¡El ermita de la región, cuyo nombre es Noah Wulliver!
- ¡Voy a romperle los huesos! - ¡Sentado!
A mi izquierda, el adversario
que quiere lo que pertenece a Noah,
un charlatán que a punto estuvo de poner patas arriba una aldea.
¡El estranjero, el Hércules de la lucha, Joe Skopapoulos!
Señoras y señores, el trofeo de esta tarde,
la bella flor de las montañas, nuestra herrero,
¡ella es Sadie Horn!
¡Silencio todo el mundo!
Queridos amigos,
estoy orgullosa de ser el objetivo del combate de este tarde.
Sólo quería decir
que sea cual sea el hombre que me corresponda,
estaré muy contenta.
He estado sola mucho tiempo.
Buena suerte, Noah, ¡y que gane el mejor!
- Voy a matarlo. - ¡Siéntate!
Buena suerte, pedazo de tonto.
Vas a necesitarla.
¡Silencio!
El cronometrador de esta noche:
Osage Harrison, de Springfield.
El árbitro: Humty Smith, de Joplin.
Chicos, escuchen a los directivos.
Voy a arrancarle la mano.
Ya conocéis las reglas. Nada de patadas, ni de mordicos,
ni de golpes con el puño cerrado, ni agarrarse por el cuello.
¿Entendido?
¡Sí, pero voy a matarlo!
Bien, se acabará en el suelo. Estrechaos la mano.
¡No puede pelearse con las botas puestas!
No me las voy a quitar.
¡Voy a matarlo!
Lo mataré como no pierda.
Deja de preocuparte. Perderá. Pero quiere hacer una buena pelea.
Tal y como he dicho.
Voy a romperle el cráneo.
¡Acércate, si te atreves!
¡Voy a pegarte! ¡Reducirte a migajas!
¡En pie, Noah!
¡Sigue peleando, pobretón!
¡Voy a matarlo!
¡Voy a romperle la espalda!
Sr. Hatch, un telegrama de Nueva York.
No es necesario que te haga daño.
¡No te dejes golpear!
¡Despacio, así!
¡Popeye, mira un momento!
"Ofrecimiento de pelea en el Madison Square Garden
al vencedor Skopapoulos. Se espera respuesta."
- ¡Lo logramos! - ¡Hemos pedido a Joe que pierda!
¡Joe, lo logramos!
¡Voy a matarlo!
¡Olvida lo que te dije!
¡El martillo, Joe!
¡Tienes que ganar! Debe ganar.
- Ven aquí, Joe. - Acércate.
¿Qué ocurre?
Olvida lo que te dije. ¡Gana esta pelea!
¡Así, Joe, golpéale!
Es normal que haya ganado, ¿no?
Claro que sí, Joe.
¡Luces, Cicerón!
Señoras y señores de Plunkett,
el gran momento ha llegado.
Saben que Sadie pertenecería al vencedor.
Es lo que se ha dicho y vamos a cumplir con la promesa.
Y dejamos con un gran placer
a Sadie Horn, aquí presente,
entre las manos del Hércules de la lucha.
Un momento. Tengo algo que decir.
¡Silencio! ¿Qué ocurre?
Ese matrimonio queda anulado. Joe no se casará con Sadie.
¡Mis 10% valen más que todo eso!
Joe debe pensar en su carrera.
Puede tener su carrera y sus 10%.
Pero yo debo pensar en los espectadores.
¡Estos señores quieren anular el contrato y el matrimonio!
¡Un momento! No puedo casarme con Joe.
- ¿Y por qué? - Está casado y hasta tiene hijos.
¡Silencio! Querría decir algo.
- ¿Quién está casado? - Tú, caballero.
- ¿Quién ha dicho eso? - ¡Él!
Ha mentido. No estoy casado.
Tengo una foto que lo prueba.
¡Pero si es mi tía!
No estoy casado con ella.
- ¿Quién te ha dado esta foto? - Él.
Y si esto no es verdad,
has sido víctima de un montaje.
¡Hay que hacer algo!
Esperen.
De acuedo, me confundí. Joe no está casado.
¿Por qué hizo eso? He estado a punto de perderlo.
No puede quedarse aquí. Es nuestro pan de cada día.
¡He conseguido una pelea en el Garden!
Vamos a hacernos ricos. ¡Una pelea en el Garden!
No quiere seguir peleando, sólo quiero a Sadie.
¿Qué dices?
Que me entierren en Missouri
Allí es donde quiero descansar
¡Papá, cuéntanos otra vez la historia de Gazukas!
¡Calma, chicos, u os aplasto!
Despacio, Noah...
¡Servicio al volante!
- ¿Qué tomarán? - Hamburguesas para todos.
Con mucha ternera. ¡Dése prisa!
Ese tipo causará sensación.
Lo llamaré el Barbudo Magnífico.
¡Y será menos complicado que Joe!
¡Voy a matarlo!
Subtítulos: adelon.
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