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CORRUPCIÓN INSACIABLE
¡Búscale!
¿Qué pasa?
No hay nadie.
Tienes una buena borrachera que dormir, ¿eh?
Nosotros te daremos el remedio.
Ven aquí.
¿Dónde está tu amigo?
¿Quién?
¿Dónde esta Lambert el sonrisa?
Si lo supiera, no me importaría decíroslo.
Óyenos bien. Esto no es una guerra.
Aunque te hagas el héroe no te darán ninguna medalla.
¿Verdad que no se le darán?
Ya te lo dije, cabrón.
Venga, come.
Déjale. Ya basta.
No sé...
Creo que no sabe donde está o ya lo hubiera dicho.
Sí, yo también.
Supongo que "El Sonrisa" ha escapado antes de que llegáramos.
Y este no se ha dado cuenta de nada con esa moña.
Vale. Vámonos entonces.
A lo mejor le encontramos por los alrededores.
Perdona si en algo te hemos molestado.
Sin resentimientos, ¿eh?
Qué dice. Para mí ha sido un placer.
Ponte una cataplasma de agua y aceite.
El dolor se te pasará.
Adiós.
¡Oiga! ¡Ya puede bajar!
Gracias, Paolo.
- ¡Giulio! - Exactamente, soy Giulio.
Espera.
Pero, Giulio...
¿Qué diablos haces en Los Angeles?
No eres muy observador.
¿No has visto mis anuncios?
No, no...
¿Es que ahora te interesa la publicidad?
No, es la publicidad la que se interesa por mí.
¿Estás bien?
Qué par de tipos. No se andan con bromas.
Ya me he dado cuenta.
Perdona que no te echara una mano.
Esos dos me hubieran liquidado.
¿Por qué querían matarte?
Aquí, si tienes éxito, molestas a un puñado de gente.
Y eso sería lo de menos.
Sé demasiadas cosas sobre la International Chemical, donde trabajo.
Tienes que ayudarme a descubrir a los que pagaron a esos dos.
Sí, pero acabo de llegar de Italia.
Eres el único en quien puedo confiar.
Desde que leí tus artículos, no he parado hasta encontrarte.
No creo que pueda hacer mucho, pero...
Desde luego puedes contar conmigo.
Gracias.
Aquí tienes mil dólares. Tendrás gastos.
Entonces, ¿en América pagas a los amigos por hacerte un favor?
Perdona.
Este país te cambia sin que te des cuenta.
Además no se trata de un favor.
Para un periodista, descubrir al asesino antes que aparezca el cadáver,
es una gran primicia, ¿no?
Te llamaré al periódico y te lo explicaré todo con calma.
Ahora mejor me largo no vaya a ser que vuelvan esos dos. Chao.
Dime, Paolo, ¿no sabías que me buscaban a mí?
No tenía la menor idea.
¿Y dejas que te sacudan así por un desconocido?
Ya sabes como soy.
Cuando quieren obligarme, no hablo.
- Chao, Giulio. - Chao.
¿Qué diablos te ha pasado?
Anoche tuve unos visitantes y...
Ya sé, te pintaron la cara.
Si estabas borracho no sé como vas a reconocerles.
Con los golpes que me dieron cómo voy a olvidarles.
¿Conoces a Giulio Lamberti? Le llaman Lambert el sonrisa.
Qué si le conozco.
¿Desde cuándo quieres que te cuente? ¿Desde pequeño?
No. Eso lo conozco. Crecimos juntos.
No nos hemos visto desde hace muchos años.
Eso es lo que interesa saber, lo de después.
¿Por qué le llaman Lambert el sonrisa?
Uno de los caprichos de América.
Hay tantos en este país. Pero él es uno de los más vistosos.
¿Quieres un ejemplo?
Mira aquel cartel. Ahí le tienes.
Es verdad que llevas sólo 10 días en este país.
Pero esos anuncios están por todas partes.
Suponía a Giulio en Roma detrás de una mesa de dibujo.
Ahora está obviamente en América.
Hace publicidad para la International Chemical.
- ¿Chemical? - Una sociedad financiera gigantesca.
Colosal. De la que ni el mismo Giulio imaginaba las dimensiones.
Pero... ¿Cuánto hace que no ves a Giulio?
Desde anoche.
Era él hombre escondido en mi casa.
Y los dos tipos le buscaban a él, ¿eh?
- Exacto. - ¿Por qué?
Para matarle.
Ha llamado Lambert el sonrisa
¿Estabas sentada o te has caído al suelo de la emoción?
Lo digo en serio. Quería hablar con el señor Paolo Sartori.
¿Lo ves? Este trabajo dará pocas ganancias, pero muchas emociones.
- ¿Cuándo llamó? - Hará una media hora.
- ¿Hay alguna otra novedad importante? - De importancia sólo hay esto.
Oh, no. Segundo requerimiento para pagar dentro de un mes la suma de etc, etc.
Con la advertencia de que si no, etc, etc.
Toma, ponlo con los otros.
Demostrará que el nuestro es un periódico independiente.
Respecto a ese asunto de Giulio,
¿tienes informes sobre los accionistas de la Chemical?
Quiero decir, datos, fotografías...
Sólo para hacerme una idea.
Claro, pero va a ser laborioso.
No creo que encuentres el nombre del aspirante a asesino...
en el dossier de la Chemical.
- ¿Tú quien crees que puede ser? - Nadie.
¿Cómo nadie?
Tal vez Giulio crea que está bajando la popularidad
y con este sistema espere que se hable de él.
Oh, vamos.
No viste su miedo anoche.
Diga.
¡Giulio!
Soy Paolo. Justo estaba repasando el dossier de la Chemical.
No te molestes. No vale la pena.
Yo te daré los datos que te pueden servir.
Los he detallado en mi diario. Día por día.
Visitas, amenazas, advertencias y más.
Bien. Tenemos que encontrarnos.
Toma un taxi y vente aquí.
Te llevará sólo una hora.
Apunta las señas.
610, North Beverly Drive.
Está bien, voy ahora mismo.
Esto se pone interesante.
Adelante. Te dejo libre la primera página.
Espera un momento.
Ten. Llévate mi coche y échale gasolina. Está seco.
Y no corras mucho. No temas, nadie matará nunca a Giulio Lamberti.
Lambert el sonrisa.Increíble.
¿Qué fue del defensor de la justicia social?
Oh, me olvidé de ella.
No le he preguntado como estaba.
Pobre Luisa...
Siempre enredada en reivindicaciones sindicalistas.
¡Usted ocúpese de lo suyo y vuelva a su trabajo!
De ninguna manera.
Volveremos al trabajo si esos despidos se revocan.
¡No diga tonterías!
Los despidos son inevitables.
A alguno tenía que tocarle.
Pero da la casualidad que les ha tocado
a los que estuvieron en huelga la semana pasada.
Se equivoca de nuevo.
Usted participó en la huelga y no ha sido despedido.
¡Porque es más difícil reemplazarme a mí que a un obrero manual!
¡No se crea indispensable!
Puedo encontrar a los delineantes que quiera.
¡Adelante, búsquese a otro!
¡Y añada mi nombre a la lista de despedidos!
¡Tiene razón!
¡Hijo de...!
¿Has visto que gente?
¿Por qué escribes esto en tu periódico?
Luisa, lo siento.
No te preocupes.
No nacerá estando yo sin trabajo.
Estoy segura. Además, dicen que los hijos traen buena suerte.
Encontraré otro empleo esta misma tarde.
Procura que te paguen bien, si la familia aumenta.
Para Paolo, el dinero es lo que cuenta en la vida.
¡Dónde vais! ¡Venid aquí!
¡Tengo que hablaros!
No encajaba en mi cabeza el Giulio de entonces,
comprometido con temas sociales,
con Lambert el sonrisa, instalando ahora como un príncipe.
Y él me acusaba de dar tanta importancia al dinero.
Me pregunto cuánto valdrá esta casa.
No debe haber nadie.
- ¿Está seguro? - He llamado varias veces.
- ¿Sabe si Lambert tiene familia aquí? - No sé, quizá.
- ¿O si alguien vive con él? - No lo sé.
¿Por qué?
Mal asunto.
Son malas noticias.
Lambert ha muerto en un accidente.
No sigas pensando cosas ingenuas. Se trata de homicidio.
Y detrás de este accidente
está los mismos que enviaron a aquellos dos tipos al motel.
Sí, puede ser.
Una autopista de cuatro carriles sin curvas.
Y el cuerpo carbonizado. Irreconocible.
Perdona, Paolo. Estaba equivocado.
Esto es asunto de primera plana. Publica lo que quieras.
Estoy contigo.
Ya está.
Un maquillaje perfecto.
Hemos terminado.
Caballeros.
De todas las obras de arte de la casa
las piezas más interesantes son los accionistas de la Chemical.
Una importante.
Vanessa Brighton.
Viuda del fundador de la Chemical.
Posee el 40% de las acciones.
El gran Brighton no entendía sólo de negocios.
Escogía siempre lo mejor en todo.
Esta otra es guapa, pero no cuenta.
Frank Donovan, un hombre inteligente, calculador.
Sólo tiene una debilidad: Pertenece al tercer sexo.
¿Y esta?
No te la pierdas. Se llama Mary Sullivan.
Llegó a ser la secretaria particular de Giulio. Y amiga.
Ese tipo, Fletcher,
también es un pez gordo. Un hombre singular.
Se ha hecho a sí mismo. Y de la nada.
¿Y cuánto tiene?
El 10% de las acciones.
Y el 10% de las sospechas.
Ese es Murphy.
Otro 25% de las sospechas.
- Luisa. - Paolo.
Oh, Paolo.
Yo soy la resurrección y la vida.
El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá.
Todo aquel que cree en Mí no morirá jamás.
Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu nombre...
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Esta.
Yo le sugeriría mármol blanco.
No. Los colores de la Chemical, negro y rojo.
Y cómo inscripción le sugiero sólo Giulio Lambert...
No, pondremos...
Pondremos "Chemical International a Giulio Lambert".
¿Cómo es que han querido el velatorio en la casa?
Una costumbre italiana.
Es cierto, yo nunca estuve en esta casa.
Cuando Giulio se vino a vivir aquí, yo ya me había marchado.
- ¿Por qué? ¿Ya no vivíais juntos? - No.
Y pensar...
Que fui yo quien le convenció para que se viniera.
Por favor, no insistas, Luisa.
- Pero, ¿por qué no vas? - Porque no quiero.
No seas así, Giulio.
Sabes muy bien cuanto me llevó juntar estas etiquetas de la Chemical.
Sabía que tarde o temprano íbamos a ganar algo.
¿Cómo puedes renunciar a ese viaje a América?
No es eso, cielo.
Es que no me apetece irme solo.
Además, tú lo hiciste todo.
El viaje es tuyo.
¿Y la casa, los niños, la cocina?
Me alegro de que te vayas de vacaciones.
¿Qué papel voy a hacer allí? ¿De mono amaestrado?
¡International Chemical Products!
¿Imaginas como acabará?
Esa gente procurará sacar de todo esto la mayor publicidad posible.
¿Y qué tiene eso de malo? Ellos también tienen que ganar algo.
Adiós, Giulio.
Chao.
Adiós.
- Enhorabuena. - Muchas gracias.
¿Es la primera vez que gana un concurso?
Sí, también confieso que es la primera vez que me pongo un smoking.
¿Y qué impresión se llevará a Italia de su viaje?
¿Qué es lo que más le ha gustado de EEUU?
Pues... Los rascacielos, las palomitas de maíz,
y, desde luego, los productos de la International Chemical.
Lo cual nos brinda una excelente oportunidad para recordarles...
Que siempre pueden confiar en los productos de la International Chemical.
Una última pregunta, ¿le gustaría conocer al presidente de los EEUU?
Por desgracia no me da tiempo.
Me vuelvo a Italia dentro de unas horas.
Ya está bien. Gracias a todos.
Pasen al bufet que les espera al otro lado del salón.
Bien, Giulio.
Espero...
Que se lleve agradables recuerdos del viaje a este país.
Y que...
Se acuerde de nosotros. Sólo un poco.
Desde luego.
Todos han sido muy amables conmigo. Y muy simpáticos.
Sí, Giulio. Tú también has sido simpático.
Yo diría hasta...
encantador.
Así se lo contaré a mi mujer.
Porque yo estoy muy enamorado de ella.
Después, ¿qué pasó?
- ¿Giulio se quedó aquí en América? - No.
Volvió a Italia.
Y todo volvió a ser como antes.
O así al menos lo parecía.
Era como si una soga me cortara el aliento.
Esperando a que alguien viniera
para llevárselo.
Y llegó la International Chemical.
Dijeron que las ventas de la compañía subieron
con las apariciones de Giulio en la TV americana.
No me parece una proposición para ser tomada a la ligera.
Reflexione.
Dejaría usted Italia y un sueldo modesto
por América y un contrato ventajoso.
1700 dólares al mes.
1 millón 54 mil liras.
Más una preciosa casa con jardín para sus hijos.
Evidentemente también la compañía saldría beneficiada.
Su esposo a gustado mucho a los americanos.
Y necesitamos gente que gusta a la gente.
Una cara simpática vale más que un slogan preparado.
¿Le he convencido, señor Lamberti?
Lambert, Julius Lambert.
OK, Mr. Lambert.
- Por usted. - Por América.
Era como estar descubriendo América.
Y luego os separasteis. ¿Por qué?
Imagino su estado de ánimo. Sra. Lambert.
Pero debe usted ser fuerte por el bien de sus hijos.
Y ahora, perdóneme que la moleste, necesito su firma en algunos documentos.
Por aquí, por favor.
He encontrado hasta el 68. Nada de este año.
Es mejor que nada.
- Srta. Sullivan. - ¿Sí?
Perdóneme la pregunta, pero...
¿La viuda y los hijos tendrán para vivir?
Quiero decir un seguro o algo de la Chemical.
No se preocupe. La Sra. Lambert no pierde nada por la muerte de su marido.
Incluso gana.
¿Qué quiere decir? ¿Que Giulio vale más muerto que vivo?
Usted debería saberlo.
Si no me equivoco, también pretende obtener algo de este accidente.
Sé que es periodista.
No acostumbro a especular con la vida de las personas.
Y menos con la de un amigo.
Ha sido una terrible desgracia y no tengo palabras.
La Srta. Sullivan se encargará de todo lo que pueda necesitar.
Si me disculpa.
- ¿Cuándo quiere partir? - No lo sé aún.
Lo más pronto posible, supongo. Gracias.
¡Paolo!
- Mira... - ¡Luego!
¡Paolo, espera!
Ahora tengo que irme.
- Espera. Encontré algo. - Quédate con Luisa. Luego hablamos.
- Es importante. - Ahora no puedo.
¡Toma!
Pase, por favor.
Pase.
¿No habrá armado todo este número...
para quedarse en la puerta?
¿Ha probado alguna vez...
la fondue Bourguignon?
No lo recuerdo.
Si lo hubiera probado, se acordaría.
Lo que importa sobre todo es no alterar el orden de las salsas.
La primera es a base de estragón.
Yo era amigo de Giulio Lamberti.
Sí, lo sé.
Le vi en el funeral.
Y debo decir que...
aprecié mucho su preocupación por la pobre viuda.
No fue ningún accidente. Giulio Lamberti fue asesinado.
¿De veras?
- ¿Por quién? - Por usted.
Ridículo.
Y... Esos dos caballeros que fueron a buscarle.
Sólo fueron a darle una lección.
Estaba exagerando demasiado.
Pero, si tiene tiempo y le interesa...
No tengo inconveniente en describirle la clase de hombre
que era su amigo.
Donovan,
quiero hablar contigo.
Sale, si no me dejas entrar.
En realidad no has venido para ver la película.
Mañana el consejo de la Chemical va a hablar de algo que me afecta.
Quieren echarme.
Y tú...
Tú te opondrás.
Pero si yo estoy de tu parte. Son los otros...
Lo harás.
Relee tu contrato. Hay una cláusula que habla de conducta moral.
¿Y a ti no te da vergüenza hablar de moral?
Los de la Chemical están hartos de pagar a la prensa
para silenciar tus escándalos.
- Eso siempre lo han hecho. - Sí. Cuando convenía.
Pero ahora cuestas más de lo que vales, ¿sabes?
Yo no, créeme, pero alguien...
ha confeccionado un dossier muy negativo sobre ti.
Y está dispuesto a leerlo en la reunión de mañana.
Yo también he preparado un dossier acerca de ti.
Es muy sabroso, aunque quizá algo más monótono que el mío.
Procura imaginar que lo ves sobre la mesa...
Cuando se trate mi caso.
Sé que convencerás a todos para que cambien de idea.
Te lo deseo de todo corazón.
¡Patrick!
Patrick,
¿el señor, por casualidad, te ha hecho proposiciones deshonestas?
Absolutamente deshonestas.
Puedo jurarlo sobre la biblia.
Podemos irnos.
Ahora conoce toda la historia.
Un poco distinta de la que usted imaginaba, ¿no?
¿Sigue pensando que va a conseguir algo?
No se le ocurra intentarlo.
Si intenta chantajearme, le demandaré por allanamiento
y lesiones personales. No me faltan pruebas.
Puesto que ha tenido a bien privarme del servicio...
¿Le importaría acercarme ese Burdeos del 58?
El diario secreto de Giulio Lambert desaparece misteriosamente.
Pongamos...
El 69 desaparece.
No.
Si salgo con un título más explosivo, me hunden el negocio.
Desgraciadamente en el diario del 68 hay muy poco.
Gente que entra de noche furtivamente en las casas, cartas anónimas...
Aquí, en cambio, hay algo muy interesante.
Lo encontré en el despacho de Giulio.
- El Gato Clásico. - Echa un vistazo atrás.
Viernes 007 Un dólar para B.S.
No lo entiendo.
Viernes fue el día en Giulio murió.
Un dólar sobre el 007 es una rifa clandestina.
Se juega aquí como la lotería en Italia.
- ¿Has estado en el Gato Clásico? - No.
Tienen chicas en topless.
¡Todo al aire!
No es el tipo de local para Giulio.
Pero puede ser una pista.
Mira, desde anoche no pienso más que en una cosa.
Es una idea fija.
Tengo que descubrir quien era verdaderamente Giulio.
No me parece tan dramático.
Después de todo, ¿cuál es la tirada de este periódico?
Y aunque todos sus lectores fuesen clientes nuestros,
no se iban a escandalizar por estos cuentos.
Otros periódicos podrían reproducir los artículos
o comprar los derechos del diario.
¿Los has leído tú?
¿Yo? Francamente, ni una línea.
¿Y tú? ¿Has buscado tiempo para leer esa basura?
Creía que Giulio era una creación tuya.
No te equivocas. Yo fui...
quien apoyó a Giulio cuando era un buen negocio.
Y no puedes negar que lo era.
Y yo fui quien propuso su despido cuando ya no lo era.
Como se cambia un coche cuando empieza a fallar.
¿Y quién votó a su favor? ¿Te acuerdas, Donovan?
Yo voté por Giulio exclusivamente por razones humanitarias.
Por otra parte,
me pregunto si deberíamos suponer que también la Sra. Bamberg...
¡No tengo nada que temer!
Pero estoy de acuerdo con él. Debe acabar esta incertidumbre.
Una acción judicial.
La Chemical tiene muy buenos abogados para estos asuntos.
Un momento.
No me parece el mejor sistema para evitar un escándalo.
Antes de entrar en la discusión,
querría preguntaros si consideráis necesario que Mary tome nota de esto.
No, supongo que no.
¿Qué opinas, Vanessa?
¿Te vas? ¿Te hemos ofendido en algo?
¿Por qué? ¿A qué viene eso?
Tengo cosas más interesantes que hacer que hablar de ese estúpido diario.
Haced lo que queráis.
Vosotros decidís sobre denuncias, requerimientos, juicios de faltas...
Lo que queráis. Yo tengo hora con Maximilian.
Es mi peluquero.
Luisa, tengo que hacerte una pregunta.
Perdona, pero para mí es importante.
Adelante.
¿Por qué os separasteis Giulio y tú?
Deberías preguntar más bien...
¿Por qué esperé tanto?
El éxito le cambió totalmente.
A lo pocos meses era como un extraño para mí.
Comprendí que le había perdido.
¿Por qué no le dejaste entonces?
Por los niños.
- Y yo... - ¿Sí?
Soy una mujer italiana.
Pensaba que el bien de mi familia estaba por encima de todo.
En mi caso, muy por encima.
Giulio ya no era un marido, ni mucho menos un padre.
Su pie, señora.
Haces que me maree.
¿Me traes algo de beber?
Giulio, ¿quién es?
¿Cuántas veces te tengo que decir que no me espíes?
Ya soy mayorcito.
Sé lo que hago y sé lo que quiero.
¿Cómo es posible que la hayas traído a mi casa?
Es una amiga mía.
Me divierte muchísimo y no tengo intención de presentártela.
Echala de aquí, Giulio.
Esta es mi casa y yo todavía soy tu mujer.
¿Mi mujer?
Tu eres una burguesa cargante peor que una sanguijuela.
¿Crees que no sé que sólo te interesa mi dinero?
¿Tu dinero?
¿Cuánto tengo que pagar para librarme de ti?
¡Vuélvete a Italia!
¡Fuera de aquí! ¡Vuelve a la casa que tanto quieres!
¡Tengo dinero suficiente para soltar la cuerda que me has puesto al cuello!
¡Giulio!
¡Estás borracho! ¡No sabes lo que dices!
Aquí tiene el pasaje y el talón del equipaje.
Chao, Luisa.
Cuando ayer me dijo que Luisa...
no había perdido nada...
con la desgracia,
¿Quería decir que Giulio no merecía ser llorado?
Comprendo. Usted piensa que de los muertos sólo se debe hablar bien.
No. Creo que si uno era una mala persona, debe contarse.
¿Lo era Giulio en su opinión?
¿No era amigo suyo?
Sí, pero... hacía muchos años que no nos veíamos.
No sé cuanto se parecía el Giulio que yo conocía
al que conoció usted.
Fue su secretaria, ¿no?
Sí.
Pero, sobre todo...
Siga.
Estaba enamorada de él.
Pero la idea de formar parte de su colección no me atraía.
Precisamente porque evitaba hasta el mirarme,
él se dio cuenta de que yo existía.
Imagine. El gran Giulio ignorado por una secretaria.
Así que se lanzó tras de mí como jamás había hecho con nadie.
Un mes de persecución constante.
No dejaba respirar.
Yo le conocía demasiado bien para ilusionarme.
Pero estaba enamorada de él, muy enamorada.
Hasta que un día...
Siempre tan tímida, ¿eh?
No empieces otra vez a tomarme el pelo.
Cómo me gustaría que fueras sincero.
Pero si lo soy.
Te he prometido cambiar.
Y creo que contigo lo conseguiré.
Yo sólo querría que fueses como antes.
Un hombre que cree en los sentimientos y en los ideales.
El hombre del que me enamoré.
No digas nada.
Señoras y señores, tengo el gusto de presentarles a una auténtica
virgen de 25 años, que seguirá tal como está.
¿Qué pasó después?
¿Por qué esa sonrisa?
Porque la vida no me ha enseñado nada.
Entonces me fiaba de Giulio y ahora me fío de un periodista.
Soy una idiota.
Mary, yo soy tan idiota como usted.
Por eso debe ayudarme.
¿Ayudarle a qué?
¿A escribir unos artículos sensacionalistas?
No. A descubrir quien asesinó a Giulio.
¡Le asesinaron, Mary!
Alguien en la Chemical le odiaba hasta ese punto.
¿Alguien? Le odiaban todos.
Los mismos que le convirtieron en ídolo.
¿Usted también le odiaba?
¿Yo? No.
Se odia a un hombre, no a un monstruo.
En eso le convirtió la Chemical.
Resultaba útil.
Y convenía tapar todas sus porquerías.
La Chemical no le daba ni tiempo para arrepentirse.
Giulio era tan egoísta, que se convirtió en un demonio.
Bueno, Giulio, ¿cómo va eso?
Así está bien.
Todavía no hemos empezado.
- ¿Un cigarrillo? - Ahora no.
Podrías recibirme mejor.
He hecho cosas increíbles para buscar tiempo y venir a verte.
¡Calla! ¡Basta!
Anda, vete.
Giulio, me da miedo ese perro tuyo.
Lo compré para que me proteja de las mujeres guapas.
Te lo digo en serio. Tengo que besarte y si el perro ve que te toco...
Yo no lo hago. Tengo miedo.
Dime, ¿tu contrato con la Chemical te ha hecho perder la cabeza?
"Yo no lo hago".
¿Quién te crees que eres? ¿Una estrella?
Si tienes éxito es porque trabajas conmigo.
Y para que lo sepas: ¡Yo no trabajo sin el perro!
Puedes escoger: ¡Conmigo y con el perro o nada!
Perdone, Sr. Lambert.
Si quiere, ya puede ensayar la posición.
Sí, Giulio, veamos como besas.
¿Listos?
Listos.
¡Déjala! ¡Déjala te digo!
No es nada, Giulio. No te preocupes.
¡Lleváoslo de aquí y matadlo! ¡Matad a esa bestia!
Sólo son unos arañazos. Todo se solucionará.
Por supuesto también aquella vez la Chemical intervino rápidamente.
La chica recibió una sustanciosa indemnización
y otro puesto de trabajo.
En el departamento de transporte.
Nos hemos hecho amigas. Ahora vive conmigo.
Entonces Donovan me dijo la verdad.
Por eso quería librarse de él.
Yo estaba presente cuando se trató del asunto...
y Donovan le defendió.
¿Y quién votó contra él?
La más intransigente fue Vanessa Brighton.
Gracias.
Hasta la vista.
Sí, el Gato Clásico. ¿Y qué?
¿Cómo que "y qué"?
Mira esto: Viernes 007. Un dólar para B.S.
¿Quién es ese B.S.? ¿Quieres decírmelo?
Y yo que sé.
¿Cómo que qué sabes? Procura recordarlo.
Está perdiendo el tiempo.
Sabe Dios quien habrá escrito eso ahí.
Te conviene abrir la boca.
O le diré a la policía que aquí no se juega limpio.
Es que no tengo memoria para los nombres.
Yo tampoco.
Dime el que sea y lo olvidaré enseguida.
Es uno que lleva años jugando al mismo número.
Desapareció hace una semana sin pagarme.
¿Cuánto?
Un dólar por día. 6 días, 6 dólares.
6 dólares.
Toma.
Steiner, Bill Steiner. Pero ahora no sé donde estará.
Gracias.
Oye, preciosidad, ¿dónde está el teléfono?
Ahí lo tiene, señor.
¿Cómo puede uno concentrarse aquí con...?
Hola, ¿Andrews?
Pon este anuncio en la página deportiva,
junto a el resultado de la carrera.
Bill Steiner, contacte con este periódico.
Exacto.
He dicho que deseo hablar con Vanessa Brighton.
Lo siento mucho, hace mucho tiempo que ella ya no vive aquí.
¿Pero qué haces ahí? Pasa. Los amigos de mamá son amigos míos. Ven.
¿Dónde vive tu madre ahora?
Tú eres el amigo italiano de Giulio, ¿verdad?
He visto tu foto en los periódicos.
Qué raro. Creí que él sólo tenía amigas.
¿Dónde encuentro a la Sra. Brighton?
¿Y para qué querías a mi madre?
Para unas preguntas sobre Giulio.
Oh, de todos modos no hubiese sido sincera. Le odiaba.
¿Por qué?
Pues...
Es guapa, ¿eh?
Es una película de un amigo mío
sobre unos mercenarios que violan a una chica.
Tanta historia por esa tontería. Si al menos fuese virgen...
¿Por qué odiaba tu madre a Giulio?
Estaba loca. Estaba enamorada de él.
¿Y él no le hacía caso?
Oh, no. Se acostaban, pero sólo hasta que yo se lo permitía.
Sí, claro. Es natural.
Para una hija, aunque sea una chica moderna como tú,
es algo desagradable.
Ya veo que no has comprendido nada.
¿No te dije antes que los amigos de mi madre son también amigos míos?
Por supuesto,
Giulio era un tipo fenomenal y me lo quedé para mí.
¿Qué paso entonces?
Nada. Giulio y yo andábamos juntos, eso es todo.
Es difícil de explicar.
Al menos, así es como yo lo sentía.
No le divirtió mucho.
Y entonces, metió las cosas en el bolso.
Y se marchó.
Mira, ahora la escena de la película la repite ella.
¿Qué pasa? ¿No hay mercenarios?
Cuéntame, ¿cuáles son tus zonas erógenas?
No. Mira,
Los amontonamientos no me gustan.
Entonces vamos fuera.
¿Tus amigos necesitan esos preliminares para hacer el amor?
No. Eso es porque hacen el amor sin amar verdaderamente.
¿Y tú haces el amor sólo con los que amas de verdad?
Por supuesto.
Yo sólo amo a aquellos con quien hago el amor.
Y... Si tu haces el amor conmigo, te juro que te amaré.
¿Está claro?
No hace falta que lo jures. Me basta tu palabra.
No está mal.
De veras, nada mal.
De hecho, te mereces una medalla. Por tu buen comportamiento.
Ah, ¿estos dos? El soldado Sax y el cabo Stevens,
caídos en Vietnam.
¿También les amaste a ellos?
No. Compré sus cascos a un amigo que estuvo en infantería de marina.
Había pensado conservar también el auto con que Giulio se mató.
No se mató. Le mataron.
El accidente fue un truco.
Giulio conducía demasiado bien para salirse de la autopista de aquel modo.
Quizá tengas razón.
Ahora que lo pienso,
una vez a Giulio le costó mucho trabajo hacerse con el coche.
Me dijiste que aparcara.
Le falta líquido de frenos.
El depósito tiene un agujero.
Pero si me lo acaban de entregar.
Estábamos probándolo.
Sí. Bonito regalo te ha hecho la Chemical.
Hemos podido matarnos.
Debe ser un defecto de fabricación.
Para mí es un defecto causado por un destornillador.
Paolo.
El coche con que se mató Giulio también era de la Chemical.
Se lo había prestado mi madre.
- ¿Y té crees que...? - ¡Ella es muy capaz!
Gloria,
después del accidente, ¿qué hicieron con el coche? ¿Lo sabes?
Sí, claro que lo sé. Vamos.
Ve un poco más deprisa, hombre.
A mí me gusta correr.
Es como hacer el amor.
¿A ti no?
¿O tienes miedo?
¿De correr o de hacer el amor?
De hacer el amor... Conmigo.
¿O eres de los que no se divierten cuando están trabajando?
¡Hola!
¡Venga!
- ¿Es que vamos a llevarles? - Sí. ¿Por qué?
Gracias, nena.
Estupendo. Qué suerte.
¿Un cigarrillo?
Digo si tienes uno.
¿Fumas, nena?
¿Has visto lo amables y bien educados que son?
Y tú decías que no te gustaban.
Oh, ¿has oído, Fred?
Nosotros siempre caemos simpáticos.
- ¿Sí? - ¡Es cierto!
Donde estábamos no querían dejarnos marchar de ninguna manera.
Si no nos creéis, preguntad al reformatorio de Los Angeles.
Allí están desesperados por nuestra fuga.
Llénelo.
- Escucha. - ¿Qué?
¿Por qué no le dejas conducir a él?
Ponte detrás.
¡Quédate con la vuelta!
Qué fantástica idea.
¿Me gustas a rabiar, nena?
Tú también a mí.
¿Qué te parece si nos vamos a algún sitio cómodo?
Oye, no estarás celoso, ¿verdad?
Claro que lo está. Todos los italianos son celosos.
Prueba a darle un besito a la muñeca y ya verás.
Un poco celoso, ¿eh?
Dicen que los italianos resolvéis estas cosas con una navaja.
Si quieres le digo a Bobo que pare un momento.
Este no es celoso, es un gallina.
Seguro que es un gallina.
Puedes decir lo que quieras, Gloria. Conmigo no funciona.
Si quieres ver a dos ligones pelear por una hembra
date una vuelta de noche por cualquier calle de Los Angeles.
Pero por tu cuenta. Yo no.
Tú no, claro. Échale fuera, Bobo.
Baja.
Vamos, fuera.
¡Eh, nena!
¡Hija de puta!
¿Busca algo, caballero?
Perdone. Buscaba el coche en que murió Giulio Lambert.
- ¿Un Cadillac modelo El Dorado? - Sí.
Venga.
Aquí está.
Este es. Un Cadillac El Dorado.
¡Eh, Tom, ven un momento!
Perdone.
Hola.
Por favor.
Hola.
Si querías llevarlo a la policía, así es más cómodo.
Mientras iba sola en el coche lo he pensado mejor.
De todos modos, somos una generación perdida,
Quitarle los amigos a mi madre me gusta,
pero cuando la cosa se complica no me hace gracia.
Además,
¿No te has cansado ya de jugar a los policías?
Tengo una casita aquí muy cerca.
¿Por qué no vamos allí los dos solos?
¿No te gustaría?
No. Yo no me ocupo nunca de la publicidad de la Chemical.
Esto es un asunto personal.
Pero necesito la página entera.
¿Una página entera?
¿Está bien así?
25000.
Por supuesto debe ser una página importante,
que atraiga inmediatamente la atención del lector.
Por ejemplo,
Esta.
Esta no está en venta.
Aunque añadiese al cheque un par de ceros.
No lo entiendo.
Siempre pensé que los periódicos vivían sobre todo de la publicidad.
Sra. Brighton.
Se le olvida algo.
¿Mis cigarrillos?
Esto.
Aquí tiene.
¿Está realmente preocupada por mí o...
la han enviado aquí como embajadora para entablar negociaciones?
¿O me trae un ultimátum?
Las dos cosas.
Puesto que ha decidido romperse la cabeza contra un muro,
me han pedido que compruebe lo dura que la tiene.
¿Y está segura de que no se la romperán ellos?
Ten cuidado, Paolo.
Son muy poderosos.
Si decide hacerles la guerra,
encontrarán miles de aliados.
Con dinero todo se compra.
Está bien.
El ultimátum queda rechazado. Comuníqueselo.
Además, Vanessa Brighton sabe muy bien que yo no me vendo.
¿Vanessa Brighton?
- ¿Le ha ofrecido un cheque? - Sí.
Y con muchos ceros.
Escuche. Ahora que su misión ha terminado,
me gustaría oírle repetir que está preocupada por mí.
Mary, me gustas cada día más.
Por favor, Paolo.
Te juro que no estoy intentando conseguirme una aliada.
¿Puedes creerme?
La oficina de emigración necesita unos informes.
Este señor entró en los EEUU con un visado turístico.
El B1, para ser exactos. Con una duración de 20 días.
Está autorizado para negocios o actividades de cualquier género
que no sean retribuidas.
¿Retribuidas?
Mire todas estas notificaciones.
Un cajón lleno hasta arriba. Estoy ahogado en deudas.
Muy divertido.
Y él lo mismo.
Haremos comprobaciones.
Sabemos con cuanto dinero llegó al país
y no será difícil establecer lo que puede haber gastado hasta hoy.
No necesitan molestarse. La verdad es que me queda muy poco.
- ¿Quiere enseñarme su pasaporte? - Claro.
Le tengo preparado un contrato que le permitirá obtener el visado inmigratorio.
No he estado en Rusia, ni en Cuba.
- ¿Pertenece a alguna organización extremista? - No.
Pero debo confesar que... soy zurdo.
No me venga con bromas.
Creo que no le conviene ser calificado de indeseable.
Porque en eso caso,
a pesar de tener un contrato de trabajo, podemos negar el visado de inmigración...
O hacer que se demore mucho tiempo.
Gracias por la advertencia. Ahora quisiera hacerle una pregunta.
¿A quién o a qué debo este tratamiento tan especial?
Eso usted lo sabe mejor que yo.
Si uno va a casa de alguien y se mete en camisa de once varas
corre el riesgo de que intenten echarle.
Espero haber sido suficientemente claro.
Perfectamente.
Sobre todo si el dueño de esa casa tiene algo que ocultar.
Espero haber sido yo también muy claro.
La partida se vuelve difícil. Empiezan a jugar los ases.
Pero ellos no los tienen todos.
¿Sabes quien ha llamado?
B.S. Bill Steiner.
Ha leído el anuncio.
Y nos vamos a ver hoy, bajo el puente de Long Beach.
Cerca de los pozos de petróleo.
Bueno, vamos.
¡Cuidado!
¡Salinger! ¡Salinger!
Está loco.
Es periodista, no detective.
Apunta con el dedo por casualidad y cree hacer blanco.
¿Por casualidad? Fue usted la que intentó sobornarnos a Salinger y a mí.
Y no escuchó nuestra negativa.
¿Y según usted a las pocas horas de ese no
yo me precipito a eliminarles y que todas las sospechas recaigan sobre mí.
Oiga, por favor.
Considéreme una criminal, pero por favor no una estúpida.
Sé que ha hablado con Gloria e imagino lo que le habrá dicho.
Bastante para justificar cualquier sospecha.
Es que usted no sabe que para mi hija es un hobby provocar a mis amigos.
Le divierte.
Y Giulio...
No dudó en traicionarme ante mis propios ojos.
Y no por eso me propuse asesinarle.
No necesito asesinar a nadie.
Y menos a los ídolos que yo misma he creado.
Usted sabe que fui yo quien lo creó.
Soy Vanessa Brighton.
Encantado.
Donovan, supongo que no pretenderás monopolizarle.
Qué va.
Precisamente, el Sr. Lambert me decía que está muy enamorado de su mujer.
¿De veras?
Un italiano fiel. ¡Qué raro!
Depende de las circunstancias.
Ese es un género que no me interesa.
Enhorabuena.
¿Siempre juega usted igual de bien?
Hay veces que no juego. Sólo...
admiro.
Mr. Lamberti, la galantería es una cualidad de los europeos, pero...
que nos gusta mucho a los americanos.
¿Galantería?
No en su caso.
Usted merece mucho más que unos simples cumplidos.
¿Sí?
¿Qué merezco?
No sé... Un reino.
Tal vez un lugar en el Olimpo.
O la manzana de Paris.
¿Ve? Sólo consigo encontrar respuestas vanas.
Un pobre mortal como yo se encuentra confundido...
delante de una diosa.
Incluso se le olvida invitarla a bailar.
Los dioses del Olimpo son muy poderosos.
Les basta un gesto para cambiar el destino de un hombre.
Si quieren, pueden dar la inmortalidad.
No intente comprender, Sr. Lamberti.
Los designios de los dioses son inescrutables.
¡Bufones!
Cuando el becerro de oro...
se convierte en buey...
¡Acaba en el matadero!
- ¿Has actuado alguna vez en Broadway? - No, señor.
Yo tampoco.
¿Y sabe por qué? Te lo voy a decir.
Porque cuando has sido el hombre sonrisa de la Chemical durante 5 años,
Nadie quiere ver más esa sonrisa.
¡Te dan con la puerta en las narices
y te dicen que te vayas con la sonrisa a otra parte!
Basta, Charlie. No resultas divertido.
Esta sí que es buena.
Esas deben ser las mismas palabras que usaste...
cuando tú y tus dignos socios
decidisteis que ya era hora de cambiar de sonrisa.
¿Verdad?
Bien, señores, yo me inclino ante los gustos del mercado.
Pero, ¿puede saberse qué es lo que debo hacer?
Porque... Como actor nadie me quiere.
Y yo sólo sé sonreír.
¿Adonde voy a ir?
Al dentista.
¡Ya no necesito dentista!
Mira mis dientes
- Son todos muy sanos, ¿no? - Sí, es cierto.
¡A pesar del dentífrico de la Chemical!
¡Muchachos, algo que sea alegre!
¿No hay nada que podamos hacer por él?
Probamos a ofrecerle una representación.
Pero nos pidió la Luna.
Charlie había tenido 5 años maravillosos.
No se puede estar siempre en la cresta de la ola.
¿Acaso tengo yo la culpa de la muerte de Charlie?
¿Es culpa mía que el dinero intoxique a la gente?
Y cuando se cansó usted de Giulio, ¿de qué modo decidió deshacerse de él?
¿Deshacerme?
Esa no es la palabra indicada.
Yo no estaba cansada de Giulio.
Pero estaba cansada de en que se había convertido.
Cristina...
¿Quién es Cristina?
Mi deliciosa reina del mundo.
La que aparece en mis sueños.
Mi amor.
¡Giulio!
- Ya sé que eres Vanessa. - ¿Quién es Cristina?
Venga.
La recuerdas.
La jovencita que hacía striptease en el Moby Dick.
A ti también te gustaba.
Pero no hasta el punto de invocarla en sueños.
- Además... - Sabía muy bien que eras tú.
Porque eres la única mujer que tiene las llaves de mi apartamento.
Abre mi corazón, Vanessa.
Abre mi corazón.
Tú eres mi corazón.
Vanessa.
¿Me has perdonado?
Sí.
Te he perdonado.
Vanessa,
¿por qué no te desnudas?
Vanessa, escucha.
Sé Cristina.
Demuéstrame que eres más ardiente que ella.
Venga.
¡Brava!
Venga, Cristina.
Así.
El foco.
Si no te desnudas como a mí me gusta soñaré con Cristina.
¿Dónde vas?
Tu lugar es este.
Cristina...
A la mañana siguiente propuse el despido de Giulio.
Era mi forma de castigarle.
O quizá era la única esperanza...
De que volviera a mí.
Igual que antes.
Por lo visto era...
como Charlie. Tampoco él sabía perder.
Prefirió estrellarse con un coche en vez de...
tirarse desde un rascacielos.
Paolo,
no quiero que ese diario sea publicado.
Usted es periodista, ya lo sé.
Pero si quiere escribir la historia de Giulio,
puede hacerlo con mis palabras. Con mi verdad.
Sería un éxito, se lo puedo garantizar.
Escribe muy bien. Hasta en un idioma que no es el suyo.
He leído sus artículos.
Es un talento que promete.
Y yo puedo ayudarle mucho. ¿Se da cuenta?
¿Qué ha escrito, señorita?
19 de marzo de 1969.
Reunión extraordinaria del consejo de administración de la Int. Chemical.
No, eso no es necesario.
Desde luego. No se trata de una reunión oficial
sino de un intercambio de ideas entre amigos.
Puede retirarse, Srta. Sullivan.
Si lo desean, yo puedo tomar nota.
No creo que sea necesario.
Francamente, yo hubiera prescindido de celebrar esta reunión
a tan corta distancia de la desaparición del Sr. Salinger.
Pero el amigo Fletcher ha recibido una llamada telefónica,
- Anónima, ¿verdad? - Sí.
El desconocido me comunicó estar en posesión de pruebas irrefutables
de que el accidente en el que Giulio murió fue provocado por uno de nosotros.
Y que está dispuesto a entregar dichas pruebas a la policía
si mañana no le entregamos un millón de dólares en efectivo.
Pero eso es un chantaje, en cierto sentido.
En todos los sentidos, querrás decir.
Eso es absurdo. Debe ser un desequilibrado.
O alguien que habiendo leído el diario de Giulio en el California Herald,
ha pensado que podía aprovechar la ocasión.
Al principio yo también pensé algo por el estilo.
Pero poco después me llegó un sobre.
Contenía esto.
Fotocopias de 4 páginas del diario de Giulio.
Del diario desaparecido.
El de 1969.
¿Sólo 4 páginas?
Suficiente para demostrar que no bromea.
¿Qué dicen esas páginas?
Varias cosa muy interesantes.
En particular una de ellas.
Habla de cuando entregamos a Giulio un coche nuevo
con problemas de frenos.
¿Y por qué íbamos a sabotear su coche?
Cada uno puede explicarlo como prefiera.
Oye, Fletcher, ¿por qué no te incluyes también tú?
Estamos todos en la misma barca.
No, Clelia. Yo no voy en esa barca.
Yo estoy en una montaña muy alta, de 65 años. Y estoy solo,
sin mujer y sin hijos.
Más aún, sin ningún contacto directo con Giulio. Yo soy intachable.
Entonces excluidnos a mí a mi hermano.
Podemos hacerlo, querida.
Pero habrá que ver si también dice eso mismo el diario.
Después de todo, ¿qué puede haber escrito Giulio?
No lo sé.
Quizá el motivo por el que tu hermana te cedió la mitad de tus acciones.
O el motivo por el que Clelia y Giulio temían a Murphy.
- O el motivo... - ¡Ya está bien, Donovan!
No es momento de asuntos privados.
Especialmente en tu caso.
¿En mi caso?
Por la forma de discutir veo que sois todos del mismo parecer...
Pagar.
Dejadme decir algo.
Pagaremos. Pero la cuestión es ¿a quién?
Es difícil deshacerse de las redes de un chantajista.
Si yo fuese él,
haría con unas bonitas fotocopias antes de entregar el diario.
De acuerdo. Paguemos por esta vez.
Pero, si volviera a la carga, le haríamos cambiar de idea.
Bien, entonces no hay más que hablar.
El intercambio se realizará mañana. Procura estar libre, Murphy.
¿Yo? ¿Por qué yo?
Se ve que nuestro amigo te considera lo bastante inofensivo.
Explica el plan, Fletcher.
Deberás ponerte en marcha a las 10.
Lo siento, Paolo.
Se ve que no valgo mucho como agente secreto.
Creí que ese trozo de cinta era suficiente.
Has hecho incluso demasiado.
Y con un gran riesgo.
Escucha. Lo hubiera hecho de todas formas.
Quería descubrir que clase de gente eran.
Quería saber mi sueldo lo pagaba una banda de asesinos.
Lo hubiera hecho aunque...
no hubieras estado por medio.
¿Por qué yo?
Se ve que nuestro amigo te considera lo bastante inofensivo.
- Explica el plan, Fletcher. - Deberás ponerte en marcha a las 10.
¡Steiner!
Estás loco.
¡No, escucha!
¡Giulio!
¡Sí, soy yo!
Así que todo fue invención tuya. El diario, el accidente de coche...
Como querían despedirte, tú has tratado de sacarles algo.
No tenía otra solución.
Me habían puesto contra la pared.
Necesitaba un cadáver y maté a Steiner.
Era un pobre yonqui.
Me defendí, Paolo, con las únicas armas que tenía.
Querían destruirme.
Puede que sea culpable, pero ellos me obligaron.
No podía dejar que se burlasen de mí. Debían pagar por ello.
Te despojan de tu dignidad.
De tu propia identidad.
No pueden arrastrarte a la desesperación.
¡No se tira a alguien a la basura después de haberlo elevado a las estrellas!
Paolo,
aquí hay un millón de dólares.
Regresemos juntos a Italia.
- ¿De veras? - Sí.
¿Y Salinger? ¿Y yo?
- ¡Puerco! - ¡Peor para ti!
¡Por ahí no!
Bien. Ya no hacen falta más formalidades.
El caso Lambert queda cerrado.
Nos ha sido usted de gran ayuda.
Si puedo ayudarle en algo para lo de su permiso de inmigración...
Para identificarle puede firmar una de estas personas.
Yo firmaré.
¿Qué hará ahora?
Supongo que volveré a Europa.
Otra equivocación. Y la más grande.
¿Por qué si ahora América le ofrece el éxito?
No me gusta que me digan que tengo que escribir.
Si acepta mi oferta, no tendrá que hacerlo. Escribirá lo que quiera.
¿La historia de Giulio, por ejemplo?
No.
Otra.
La historia de una mujer...
que a pesar de todo...
aún cree en el amor.
Yo nunca le respeté.
Te respetaré a ti.
¿Quieres conducir?
¿Te ha ofrecido trabajo?
En cierto sentido. Va a publicar un libro mío.
Enhorabuena.
Estoy segura de que tendrás un gran éxito.
Mary, sé lo que estás pensando y...
lo mismo pienso yo.
Es como una droga. Lo sé.
Pero creo que no me intoxicaré.
Lo he decidido porque creo que debo aprovecharlo.
Sé razonable.
PREACHER & mifune [cineforum-clasico.org]
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