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Original subtitles

Hace su buena obra del día.

Pone firme a toda la compañía.

¿Qué se le ofrece, Sra. Holmes?

Busco a mi marido. ¿Ha venido esta mañana?

Conociéndole, señora,

habrá ido con el coronel Delbart al club de oficiales a beber unos lingotazos

y quejarse de los criados.

¿Vas a decirme que rechazas entrar en el pelotón de boxeo?

Sí, señor.

Ocúpate de este hombre. Asígnale un pelotón.

Conozco alos de tu clase. Acabarás en la prisión tarde o temprano.

Recuérdalo: cuando llegues, estaré esperando.

¿Por qué ha venido, sargento?

Quiero acostarme con usted.

Muy bien.

- Sargento Doehm. - Sí, señor.

Le encomiendo a usted y a otros miembros del pelotón de boxeo

que convenzan personalmente al soldado Prewitt de cambiar de parecer.

¿No comprobaste tu máscara antes de entrar, Prewitt?

Solo quiero saber si Kowalski tiene algo en el bolsillo con lo que agujerear.

¡Vigila esa boca, bolchevique!

¡Vigílala tú, amigo!

¿Nunca has ido a un masaje eléctrico japonés?

- Soy de pueblo. - ¿De pueblo?

Tienes que ser Descalzo Joe Jackson, el garrulo original.

Cobro cinco dólares. Más que las otras.

No me importa.

¿Cómo te llevabas con Holmes allí?

Me llevaba bien con el capitán.

Aún mejor con su mujer.

Dijo que te dio caña.

No tenías que expresarlo así.

¿Sabes qué más dijo?

Que te lo hiciste con la mitad de los tíos del puesto.

Maldito canalla presumido y sabelotodo.

Soldado Prewitt, ¿listo para disculparse ya?

No, señor.

No lo estoy, señor.

No puedo permitirme ni la sospecha de que un alistado se me haya impuesto.

¿Lo entiendes?

Puede parecer que lo hace porque no logró imponerse a él.

Un paso más y te caerá lo que a él.

Seis meses, amigo.

Hola, mono chulito.

No me has hecho esperar mucho.

Serías un oficial estupendo.

Serías lo que todos ellos fingen ser.

No sabía que fueras tan clasista.

He solicitado ser oficial.

¿Cuándo?

El viernes. Todavía no me lo creo.

- Quiero casarme contigo, Lorene. - Dije que nunca volvieras a decirlo.

No sé por qué no podemos hablar de ello, Lorene.

Lorene... ¡Es el nombre que me puso el chulo!

¡Alma Schmidt! Esa es quien soy. Es quien quiero ser.

¡Alma Schmidt! ¡Alma! Ese es mi nombre.

¿Qué ocurre aquí, cabo?

Señor, ese bolchevique

golpeó a un suboficial y le di una buena lección.

¿Quién pegó primero?

Pueden matarte, chico. Pero no pueden comerte.

Los prisioneros no saludan.

Solo los soldados tienen derecho al cumplido mutuo del saludo.

Cuando estemos en el mismo barracón, podrás ayudarme a cumplir mi plan.

Sigo pensando salir de aquí.

COMPAÑÍA A

¡Vamos!

COMPAÑÍA B

¡Vamos, vamos!

Venga. Más rápido.

Aquí. Más rápido. Venga. Vamos.

¡Vamos!

Izquierda, derecha.

¡Derechos!

Vamos, sargento. ¡Venga!

¡Derechos!

¿Listos? Ya.

Derecha.

- La munición. - Primer pelotón, ¡vamos!

Derecha.

¡Adelante!

¡Un, dos, tres, cuatro!

¡Un, dos, tres, cuatro!

¡Un, dos, tres, cuatro!

¡Un, dos, tres, cuatro!

El almirante Kichisaburo Nomura, embajador japonés, afirma tras...

26 DE SEPTIEMBRE DE 1941

¿Cuántos de estos M1 nos han mandado?

Todos los que había.

Hay suficientes M1 para sustituir todos nuestros Springfield.

Pues vamos a cambiarios.

Primero, estoy tan ocupado que ni he podido cambiar esos.

Leva, mueve el culo.

¿No prefieres que ensartemos al enemigo con bayonetas cromadas y no negras?

¿Dónde está tu patriotismo?

Sí que parece que alguien se está planteando una guerra, ¿no?

- Sí, y muy grande. - Buenos días, cabo.

Buscaba a mi marido. No está en la sala administrativa.

Hola, sargento Warden.

Buenos días, señora.

El capitán no está aquí, Sra. Holmes.

Me pregunto si alguien sabe dónde estará.

¿Quiere pasar a la sala administrativa?

- Quizá dejó un recado. - Gracias.

- ¿Qué pasa? - No podemos quedar.

Dana trata de hacer amigos en la División y vendrán oficiales a tomar cócteles.

Tengo que estar allí.

Lo siento, Milt.

No es culpa tuya.

- Lewis. - ¿SÍ?

- ¿Dijo el capitán adónde iba? - No me dijo nada, primero.

- Ve a zamparte algo. - Acabo de comer.

Pues vuelve a comer.

- Claro. - Endereza la corbata, Lewis.

Claro, primero.

Mira, debo decirte algo.

Iba a decírtelo esta tarde, pero te lo diré ya.

Voy a tener un permiso de 30 días.

Tengo 600 dólares que gané al póker en un banco del centro.

¿Qué tal si tú y yo pasamos el permiso juntos?

- No puedo. Sabes que no. - SÍ puedes.

Tengo un chiquillo en casa.

Pues ocúpalo en algo. Siempre lo haces.

No puedo tenerle ocupado todo un mes.

Y aunque pudiera, ¿qué imagen daría

que los dos nos fuéramos tantos días justo al mismo tiempo?

Sí, claro. Por eso no puedes casarte conmigo hasta que sea oficial,

por lo que parecería, ¿no?

Qué bien.

¿ Te han dicho algo?

No hay ningún mensaje, Sra. Holmes.

Mejor me voy.

Milt, haré todo lo que pueda para estar libre.

No para todo un mes. No podría, pero quizá una semana.

Sé que no es mucho.

¿Estás muy decepcionado?

No estoy decepcionado en absoluto.

Una semana está bien. Es toda una vida.

PRISIÓN DEL PUESTO DEL CUARTEL SCHOFIELD

Mira, ya lo he decidido. Quiero que me pongan en tu barracón.

Tienes amigos. Pueden decirme cómo hacer que me cambien, ¿no?

No es fácil, paisano.

Mira, hay muchos modos de acabar en el barracón de los fracasados.

Pero el mejor modo es quejarse de la comida.

Este es mi amigo Blues Berry.

Él te enseñará por qué.

Son muy estrictos con este tipo de quejas.

Te arrojarán al hoyo y luego te trasladarán al barracón 2 sin duda.

Pero no es algo serio que quede por escrito

y suponga prolongar la condena.

¿Llamáis a esto pitanza? ¡Esto no es pitanza!

¡Esto es bazofia! ¡No vale ni para los cerdos!

¿Quieres cambiar de opinión, prisionero?

Sí, lo siento. Estaba confundido.

¡Esta bazofia vale para los cerdos!

Cierra la boca y quédate quieto. Muy quieto.

Dame un plato de la pitanza.

Nuestra meta es enseñarte a apreciar la buena comida.

Cómete esto. Todo.

Más te vale comerte los dos platos y hacerlo rápido.

Porque si te detienes aunque sea a tomar aliento,

Gordo te lo va a meter por la garganta y puede hacerte vomitar.

Y si lo devuelves, tendrás que limpiarlo.

Pero antes te hunden la cara en ello.

Bébelo.

Lo más inteligente es beber ese aceite de ricino.

Si no, te taparán la nariz y te harán tragarlo igualmente.

Y Gordo quizá te rompa los incisivos con la botella.

Tras el aceite de ricino,

te llevarán al gimnasio a darte un correctivo.

Este es Jack Malloy. Escucha lo que te dice.

Es muy importante que no te resistas.

¿Cómo te sientes?

Se me revuelven las tripas.

¿Por qué no debo resistirme?

Porque entonces la paliza será peor.

Tras el correctivo,

te echarán al hoyo tres días.

Sobre este tema, te aconsejaré yo personalmente.

No hay sitio para estar de pie sin doblarse.

Por eso, lo mejor es tumbarse en el suelo y relajarse.

Te traerán pan y agua tres veces al día.

Bebe el agua, pero no te comas el pan.

Porque, sí te comes el pan,

Vas a tener un hambre terrible.

Pero, si no te comes el pan, tras el primer día ya no tendrás hambre.

A veces sentirás que las paredes se te echan encima y querrás gritar.

No lo hagas, porque, sí empiezas a gritar,

no pararás hasta que vengan a sacarte.

¡Eh! ¡Hola, Gordo!

Un tipo duro. Un caso difícil.

¿Qué te parecería pasarte dos días más aquí?

¿Me tomáis el pelo?

Si ni siquiera llevo aquí un día.

¿Qué pasa, sigue el tercer grado?

Alumbra ahí para que lo vea el tipo duro.

¿Cuántas rebanadas de pan ves ahí?

Cuéntalas.

Nueve.

Nueve.

Las de tres días, monito duro.

No sales antes con una huelga de hambre.

Llévalo al barracón 2 con el resto de bolcheviques.

6 DE OCTUBRE DE 1941

Oye, ¿cómo estás?

Alguien me habrá confundido con una celebridad...

y trajo mis cosas del barracón 3.

Y me arregló el catre.

¿Has sido tú, Angelo?

¿Yo? Estarás de broma.

Estos tipos no me dejan tocar nada.

Soy un inútil.

Barry trajo tus cosas y Malloy te preparó la cama.

Son buenos soldados como tú.

¿Un pitillo?

Eh, hecho para mí.

SÍ.

Tengo más para cualquier tipo con agallas para soportar lo que tú.

No son solo agallas. Yo las tengo.

Las ratas las tienen.

Prew tiene... ¿Cómo lo llaman?

- Autodisciplina. - Autodisciplina.

Sí, Malloy tiene estudios. Tampoco se lo recriminamos.

Malloy tiene razón. Si yo tuviera la mitad de su autodisciplina,

habría cumplido mi plan y llevaría fuera un mes.

¿Y cuál es tu plan?

Venga. Me muero de curiosidad.

Aquí no. Demasiados oídos cerca.

Vamos al otro lado y allí podremos hablar. Venga.

Muy bien.

Aquí te plantearé mi estrategia.

Ven.

A todo aquel al que echen al agujero más de 30 días

lo mandarán automáticamente al manicomio del hospital del puesto.

Una vez allí, lo expulsan del ejército por locura.

¿Y eso?

Creen que quien se vuelve violento en prisión

y está siempre en el hoyo

está ya tan pasado de rosca que no le sirve al ejército.

¿Y eso cómo lo sabes?

La gente habla, y lo dice Malloy.

Y Malloy ha entrado tres veces. Conoce a gente que se libró así.

Habrá alguna pega.

La pega es que esos tipos enloquecieron de verdad.

Pero voy a ser el primero que lo haya fingido.

¿Cómo lo vas a fingir?

En el montón de rocas.

Perderé la chaveta, ¿sabes?

Iré a por el guardia con mi maza.

¿No te dispararán?

Sin duda. Ahí entrarás tú.

Estarás conmigo.

Si parece que me van a disparar,

saltas ahí en medio y me noqueas.

Entonces ya no podrá dispararme.

Por eso no ejecutaste el plan antes.

Me esperabas.

Ese es un motivo.

¿Cuál es el otro?

Que tengo miedo.

Pero juro por Dios y por todos los santos que lo haré.

Pero si es el sargento Warden.

¿Qué te cuentas, Gert?

Ha pasado tanto tiempo que ni te reconocía.

Pues soy yo, Gerty. ¿Y si me dejas entrar?

Te dejo con una condición.

Deja de llamarme Gert. Ya sabes que me parece vulgar.

Mil perdones. Ya sabes que yo nunca podría ser vulgar a propósito.

¿Hay alguna chica en especial que quieras ver?

Sí, Lorene.

La princesa.

Buen gusto como siempre, Milt.

Está disponible allí en el sofá.

No empieces aún a abrir la caja registradora.

Solo quiero hablar con ella.

No sé... ¿En horas de trabajo?

Me guardo para ti, Gert. Por tu culpa ya no me gusta con otras.

¿Sabes, Milt?

Si no supiera que solo estás bromeando,

eso me ofendería.

Lorene.

Hola, soy Milt Warden.

Hablamos por teléfono, ¿recuerdas? ¿Sobre Prewitt?

Ah, sí. Sí, gracias.

Gracias.

Te escribió una carta

y me la trajeron de la prisión, lo que viola las normas.

- Guárdala bien, ¿vale? - Claro.

Ah, sargento Warden...

Venga, por favor.

Dice que está bien.

¿Lo está?

Bueno, si hubiera muerto, me lo notificarían.

Dice que saldrá en un par de meses.

Dice todo salvo una cosa que deseo saber.

¿Por qué lo hizo?

¿Por qué lo hizo, sargento? Un buen soldado como Prew.

¿Por qué tuvo que golpear a un superior y meterse en ese lío? ¿Por qué?

- Ahora ya no cambia nada. - Lo cambia para mí.

Mire.

Me preocupaba porque quizá fue por algo que le dije a Prewitt

que pudo alterarle y provocar que hiciera algo así.

Le dije que no quería casarme con él.

¿Por qué no?

Porque me gusta Prewitt, es un chico adorable

y me gusta mucho.

Quizá hasta le quiera.

Pero nunca podría casarme con un soldado.

Jamás.

Bueno, tú conoces a los soldados. Mejor que nadie.

No, no es que tenga nada contra ellos.

Es solo que dejaré pronto este negocio.

El hombre con el que me case debe tener tal posición social

que nadie pueda ni soñar que su mujer fue lo que yo era.

Hice mal en decírselo a Prew, ¿no?

¿Cree que tuve algo que ver con que pegase a aquel hombre?

Qué va.

Está en la naturaleza del soldado pegarse con alguien de vez en cuando.

Yo no me preocuparía por eso, princesa. Tú cuídate.

Maggio, solo me das las pequeñas.

Magglio.

Eres un espagueti muy vago.

Déjale esto al de la carretilla.

Tú y tu amigo, coged un martillo y subid ahí a picar piedra.

Hoy va a por mí, ese...

Subamos allí para que no nos vea tanto.

Vamos.

Eh, ¡moved ese camión! Sacadio de ahí, ¡venga!

¿Seguro que quieres pasar 30 días en el hoyo?

Es más de lo que has estado nunca.

Puedo aguantarlo... como si nada.

¿Y por qué no puedes aguantar el doble aquí al sol?

En dos meses, los dos saldremos.

Saldré de la prisión militar, pero no del ejército.

O sea que en dos días estaré de vuelta en prisión.

¿No lo entiendes?

No lo puedo evitar.

Tú no lo entiendes porque amas el ejército.

No entiendes que lo único que me va a hacer algún bien es largarme.

Vale.

Oye, hazme un favor, paisano.

No hagas nada hoy, ¿vale?

Vale.

Estoy muy cansado para discutir contigo de todos modos.

Magglio.

- Te voy a denunciar. - ¿Por qué?

Por quitarte el gorro.

¡Lo tengo puesto!

Sin uniforme.

- Es una falta grave, chico. - Dame tregua, ¿vale?

¿Quieres tregua?

Bueno...

Vale.

Pero antes me vas a tener que responder dos preguntas.

Vale. ¿Cuáles?

Bien, la primera es:

¿CÓMO metes a un espagueti en la bañera?

Me temo que no lo sé.

¡Es la respuesta correcta!

No lo sabes, porque nunca te has bañado.

Segunda pregunta:

¿CÓMO sacas a un espagueti de la bañera?

¿Te rindes?

Enciendes el agua. Ese es el modo.

¿Qué tienes que decirme a eso, chico?

¡Pelea!

¡No dispare!

¡No dispare!

¡Le tengo! ¡No dispare!

¡No dispare!

¡Que alguien le detenga!

¡TÚ! ¡Y tú

¡Llevadlo al camión!

¡Vamos!

¡Vamos!

1 DE NOVIEMBRE DE 1941

¿Veis todos a ese italianito?

Es tremendo.

Está loco. Qué pena que no haya más pirados en el mundo.

Gordo aún cree que puede hacer que admita que es teatro.

¿Cuánto está sufriendo?

Más de lo que he visto nunca.

Primero, Gordo bajó al hoyo a torturarlo cada ocho horas

y luego cada cuatro horas, como un reloj.

Con la teoría de que anticipar el dolor a intervalos regulares le quebraría.

Sí, ya, pero no sirvió.

Por eso, ahora Gordo lo tortura a todas horas.

Puede pegarle a medianoche, volver 15 minutos después

y empezar de nuevo.

O dejarle 24 horas

y entonces cuando Maggio cree que quizá convenció a Gordo, pam.

Un trabajador concienzudo, el sargento Gordo.

¿Qué pinta tiene ahora?

Como una hamburguesa.

¿Cómo se lo toma?

Como si tuviera unos tornillos sueltos.

Con risotadas, risitas, caras raras...

Cuando habla, no tiene sentido. Solo: "Bla, bla"...

Gordo no logra sacarle más, por mucho que le pegue.

¿Qué tiene que decir el comandante Thompson de todo esto?

Nada.

Deja que Gordo haga lo que quiera.

Hora de cerrar.

Ese tío es increíble.

Quizá esté loco de verdad. Y por eso tenga tantas agallas.

Milt, es realmente hermoso.

Espera a que veas las vistas.

¿De qué conocías este hotel?

Posada.

Lo llaman posada.

La posada Haliolani. ¿Sabes qué significa?

"Hali" significa hermosa.

La otra mitad significa celestial. "Casa celestial".

La adoro, y te adoro.

¿Quién dice que el dinero no compra la felicidad?

Milt, no tenías que gastarte el dinero en una suite.

Sería feliz con una habitación sencilla.

- La suite tiene grandes vistas. - Qué maravilla.

Milt, ¿de qué conocías este sitio? En serio.

Solía venir aquí cuando era guía turístico.

- ¿Guía turístico? - SÍ.

Esto tiene tanta clase que ningún amigo oficial te encontrará aquí.

Los únicos que vienen son turistas ricachones del continente.

Por eso te traje aquí.

- ¿Es el único motivo? - SÍ.

El otro es porque sabía las mentiras que tuviste que contar

para poder venir conmigo.

Lo siento mucho.

Oh, Milt... Te quiero.

Ven aquí.

Guía turístico.

Viajante. Estás lleno de sorpresas.

Lo has hecho todo, ¿no?

Nada.

No he hecho nada, y no era nada hasta que te conocí.

Pero cuando estamos juntos, eso te lo puedo decir,

no hay otro hombre como yo en el mundo.

Estoy de acuerdo contigo.

¡Mit!

Ah, sí. Pase.

Póngalo ahí mismo.

Aquí tiene. Quédese el cambio.

- Gracias, señor. - No, a usted.

Espero que no le dieras demasiado. No te va a quedar nada de los 600 dólares.

¿Y qué? ¿Quién quiere que sobre nada?

Eh, va a ser la mejor semana de nuestra vida.

- ¿Quieres una copa? Ven, tómate una. - Vale.

Montaremos a caballo por rutas donde nunca has estado.

Allí no va nadie.

Tomaremos carreteras secundarias por donde no va nadie.

Nadaremos en una costa

donde no nada nadie.

Y de noche iremos a luaus y bailaremos el hula.

- ¿Sabes bailar el hula, nena? - No.

Ven, te enseñaré.

Milt, ¿sabes qué más haría maravilloso este fin de semana?

¿El que?

Que no bebieras tanto.

Es increíble, empiezas a sonar justo como una esposa.

"No gastes demasiado. No bebas mucho".

Como una esposa. Igual.

Me siento una esposa.

¿SÍ? ¿Eso es bueno o malo?

No como la esposa que soy ahora.

Como la esposa que seré.

¡Barracón 10, firmes!

Listo para la inspección.

La almohada no está como debe, sanción. Anótenlo. Acabemos ya con este barracón.

Tengo una mañana ocupadísima. Gracias a ti.

Descansen... ya.

Se trata de Maggio, ¿no?

El comandante fue al hoyo a verlo anoche.

Probablemente se asustó de que Maggio iba a palmarla.

¿Y qué van a hacer?

Mandarlo al manicomio en observación

después de curarlo y limpiarlo,

y preparar unos informes blanqueándolo todo.

Debo verle antes de que se vaya. ¿Cómo puedo verle?

Hanson, me toca limpiar esta mañana.

Diré que estoy enfermo. Dale mi turno a Prewitt.

Vale. Te doy su turno.

Vale, sentémonos aquí unos minutos.

A la vuelta de la esquina, en el banco. Todo irá bien.

Vale, Angelo, siéntate aquí unos minutos.

Van a poner tus papeles en orden. Vamos, Angelo.

- No me pegue. - No, no...

No voy a pegarte, Angelo.

No voy a pegarte. Vamos.

Nadie va a pegarte, Angelo.

Ahora siéntate en este banco, iremos a por tus papeles,

subiremos a la ambulancia e iremos al hospital.

Bien, Maggio, sube al banco.

Lárguese, cabo. No le necesito, ¿vale?

Me tendrá hasta que le subamos a la ambulancia y ya será todo suyo.

Ponte en el banco, Maggio. Ahora mismo.

- Bien. - No me pegue.

Nadie te pegará, Angelo.

Esperaremos aquí hasta gestionar tus papeles.

Luego subiremos a la ambulancia e iremos al hospital.

- ¿Vale? - Los pies.

Gracias.

¿Puede mover los pies?

No le moleste, ¿quiere, soldado?

Debo fregar bajo sus pies.

Vamos, paisano. Mueve los pies.

Sé que tú no me pegarás.

Vale, Angelo. Vamos.

- Vamos, Angelo. - Vamos.

Por favor, no me peguen más.

Vamos.

- No me peguen más. - Vamos.

Vamos. Fuera, a la ambulancia.

Vamos. Cuidado con el cubo. Vale. Bien.

Vamos, Angelo.

¡No me peguen más!

Angelo, ya te lo he dicho, nadie te va a pegar más.

Ah, ¿no?

¿Y adónde me lleva?

Ya te lo he dicho, Angelo. Te llevo al hospital.

- ¿Me lleva al hospital? - SÍ.

No lo hace.

- Angelo... - No lo hace.

Muy bien, Angelo. ¿Adónde crees que te llevo?

¡Me lleva al hoyo!

Ah, no, Angelo. No. Tranquilo.

No te llevo al hoyo. Claro que no.

¿Por qué te iba a llevar al hoyo? ¿Por qué?

Para que Gordo pueda pegarme más.

No ha tenido suficiente.

Nunca tiene suficiente.

Angelo... Angelo, ¿entiendes que vamos en una ambulancia?

SÍ.

Vale.

Mira, ¿por qué te llevaríamos en una ambulancia al hoyo

si el hoyo ya estaba en la prisión?

Muy fácil.

Guerra psicológica. Así intenta que me venga abajo.

Primero me pega y luego creo que no tendré que soportarlo más.

Y luego vuelve...

y me pega.

Angelo... Angelo, créeme, eso no volverá a pasar.

- ¿Está seguro? - Sí, Angelo.

- SÍ. - Lo estoy. Tienes mi palabra.

Tengo su palabra, ¿no?

- SÍ. - ¿Su palabra?

¿Qué cree que soy, un imbécil del campo?

¡Sigo siendo Angelo Maggio!

¡Maldito mentiroso!

¡Vamos!

Ya te tengo.

3 DE DICIEMBRE DE 1941

Eh, jefe.

Ya es sargento.

¿Cuándo has vuelto?

Justo antes de anochecer.

Entonces no sabrás las últimas noticias.

No, ¿qué?

El capitán Holmes se ha ido.

- Fue al regimiento como comandante. - Son buenas noticias.

Buenas noticias para todos.

El nuevo mandamás no es de West Point. Es de la reserva.

El teniente primero Ross.

No es mal tipo para ser un abogado judío de Chicago.

¿Qué tal Warden?

Está de permiso.

Esa es la mejor noticia.

Creí que te caía bien Warden.

SÍ. Sí, me cae bien.

Mira, Prew,

al teniente Ross no le interesan los títulos de boxeo,

así que ya no es una compañía de deportistas.

Echaron de aquí a Kowalski

y los demás deportistas no quieren jaleos contigo.

Se acabó el tercer grado, así que relájate y no busques líos con ellos.

No quiero líos.

Sigo queriendo ser soldado 30 años.

Así me gusta.

Ven a Troy's. Yo pagaré las copas.

No. Oye, gracias. Esta noche no, ¿vale?

Eh, Jack, te debemos las dos últimas rondas.

Olvidadlo. Os veo en una semana.

- Vale. Aquí estaremos. - Nos vemos.

Hola, Gordo.

Mira quién está aquí.

Hola, Prewitt.

¿Qué se siente al volver a estar fuera?

Te lo contaré.

¿Por qué no vienes aquí y te lo cuento?

Vale. Lo que tú digas, Prewitt.

¿Y bien?

¿De qué quieres hablar? No tengo toda la noche.

De esto.

He oído que llevas navaja. Úsala.

Quizá no la lleve encima.

He oído que siempre la tienes.

Vale. Pero detesto quitarle un caramelo a un niño.

¿Qué pasa, eres un resentido?

Siempre te traté igual que a los demás.

Es con lo que cuento.

Han salido seis presos después que yo.

Ataca, Gordo.

¿Te he hablado de Prewitt?

¿Prewitt?

¿Hablas de Robert E. Lee Prewitt? Me dijiste que tuvo un consejo de guerra.

Exacto.

Fue tres meses a prisión militar. Un gran soldado.

Sufrió el tercer grado como si fuera al balneario

hasta que ella dijo que no le servía de marido.

- ¿Quién? - Lorene.

Lorene es una prostituta. Su nombre real es Alma Schmidt.

Una prostituta.

Ni siquiera una clasista de Baltimore como tú.

Ella tampoco puede casarse con un simple soldado.

Milt, ¿por qué de pronto te da por pensar en eso?

Tienes razón. Debería estar disfrutando este gran espectáculo. Mira a esa gente.

Piel de cerdo, poí y Mai Tai. Viviendo el momento.

Mañana volverán a ser sirvientas y camareros.

Me cae bien.

¡Adelante!

¡Adelante!

Cuidado.

¿Puede hacerlo un oficial?

¿Adónde vas?

¿ Tan mal lo hice?

Estás borracho.

Solo bebí un par de copas. ¿Qué tiene de malo?

Te vuelve cruel.

¿Qué hice que fuera cruel?

Me lo restregaste.

¿Qué te restregué?

No pediste hacerte oficial.

¿Quién te lo ha dicho? ¿Dana?

Sí. Mucho después de que me dijeras que lo habías pedido.

Escucha, Karen,

no quiero dedicar el tiempo que tenemos para estar juntos siendo oficial.

¿Y por qué no me lo dijiste en vez de mentirme?

¡Porque sabía que reaccionarías así, por eso!

¡Si hubieras sido sincero quizá no lo habría hecho!

¿Nunca se te ha ocurrido? No sé qué te ha pasado, Milt.

Antes eras sincero. Eso fue lo que me gustó de ti.

Si pensabas algo, lo decías, y al diablo las consecuencias.

Admiraba eso.

Yo buscaba algo cuando apareciste

y pensé que tú lo eras,

pero lo has perdido.

¿Y tú cómo de sincera fuiste que fingías no saberlo?

¿Fingir que me creías, ira un hotel conmigo

y darme una recompensa por hacer algo que sabías que no había hecho?

¿Qué demonios llamas a eso?

Lo llamo ser estúpida.

Yo esperaba que lo hicieras.

Esperaba que lo hicieras posible porque me querías.

¿Por qué salirme con ello de pronto? ¿Pensabas que así lo haría?

Ya no quiero que lo hagas. No quiero que sufras por mí.

Eso es justo lo que pienso yo.

¡No me interesa sufrir por nadie!

Al principio solías ser dura.

Ahora no eres más que una llorica a la que no puedo decirle la verdad

porque no puedes soportarla.

"Se casaron y fueron muy infelices".

Amén.

Los dos somos exactamente iguales.

Es increíble. Somos exactamente iguales.

¡Nunca he sido tan infeliz en toda mi vida,

desde el día que te conocí!

¡Pues yo tampoco!

Pero no cambiaría ni un minuto de esto.

Ni yo tampoco.

¿Sí?

¡Ya voy!

Ya voy.

¡Ya voy!

¿Prew?

Prew... ¡Dios mío!

Dios mío, ¿Prew?

. Pr . ¿Prew? ¡Prew!

¡Prew!

6 DE DICIEMBRE DE 1941

Un, dos, tres, cuatro.

Vale, vamos.

Un, dos, tres, cuatro.

Buenos días, primero.

Hola, Warden.

Llega tarde. Le acabamos de expedientar.

Me reiría, pero eso hace que me duela tras los ojos.

Creo que llevo en la luna dos días.

Pues nadie lo diría.

Lewis.

Marqué la botella antes de irme. Como falte una gota...

Te has librado. ¿Dónde está el nuevo oficial al mando?

El teniente Ross ha salido.

¿Ha salido? Montando a caballo con el coronel Delbart, supongo.

Agua. ¿Lo has aguado?

Primero, no fui yo.

¿Ha sido usted?

Los indios no podemos beber.

Habrá sido Ross.

Todos esos tipos de Chicago son gánsteres.

¿Qué ha pasado por aquí?

Poco. Su amigo Prewitt no ha venido en dos días.

¿Qué?

Así es.

Salió de la prisión militar calladísimo. Luego desapareció.

Le habrá quitado sus raciones y le habrá expedientado, ¿no?

Bueno, no, aún no.

¿Aún no? ¿A qué diablos esperaba?

A que viniera y lo solucionase.

¿Quién le ha autorizado a pensar?

Ahora tendré que hacerlo retroactivamente.

¿Cómo quedará en el expediente? Vaya sustituto en funciones.

Tardaré dos meses en compensar lo que le ha hecho

a mi trabajo en una semana...

¿Cómo ha logrado mantenerlo en secreto?

El teniente Ross aún no sabe quién es nadie de la compañía.

Los demás no lo ignoran,

pero todos saben que ya nadie va a por Prewitt.

¿Y Kowalski?

Pillaron a Kowalski y lo echaron.

- ¿Quién le pilló? - Ross.

Vio a Kowalski hacer la instrucción de marcha solo una vez.

No me diga.

Ah, sí. Una cosa más. ¿Sabe lo de Gordo Judson?

¿Qué pasa con él?

Mataron al viejo Gordo Judson anoche.

- Lo apuñalaron en un callejón del centro. - ¿En serio?

Eh, primero, ¿quiere guardar la botella? Viene Ross.

- ¡Firmes! - Descanse.

Bueno, bueno, sargento.

No sabe el placer que es verlo aquí.

He oído hablar mucho de usted. ¿Qué tal de permiso?

He tenido que volver para descansar.

Parece que se lo pasó bien.

Sí, fui con una mujer que intentó matarme.

Tengo algo para usted, sargento, del coronel Delbart.

Es una solicitud para ser oficial.

El coronel me la entregó personalmente para dársela a usted.

Me dijo que si no podía encontrar una, ya no tiene excusa.

¿SÍ? Dígale al coronel

que puedo encontrar lo que quiera en su ejército.

Eche un trago, teniente.

Lewis, dale una silla.

- Claro, primero. Tome, señor. - Lewis.

Gracias. Encantado.

Tiene poco sabor.

Alguien le ha aguado el whisky.

Le diré lo que haré, teniente.

¿Qué?

A cambio de que actuase contra Kowalski,

rellenaré esto ahora mismo y lo pondré en su mesa para que lo firme.

Lo haré hoy o volveré a cambiar de opinión.

Excelente. Lo celebraremos todos, incluido yo.

Sí, bueno... Quiero que usted se lleve el mérito.

Lo firmaré de inmediato y lo mandaré. Bien.

Cuando tenga tiempo para pensar en ello, sargento,

dígame cómo cree que deberíamos llevar lo de Prewitt.

Sé que lleva desaparecido 48 horas.

Esperaba a que volviese.

Tengo que ir al club a comer.

Primero...

¿Qué va a hacer con Prewitt?

Lo que haría por cualquier otro cabezota

que solo piensa en generarme papeleo extra.

Le daré otro día.

¡No!

¿Cómo te sientes?

Molido. ¿Cómo me ves?

Podrías estar peor.

Es un corte largo, pero no muy profundo.

Le he puesto mucho antiséptico y lo he vendado.

Deberías haber sido enfermera.

¿Sale en el periódico?

¿Qué dice?

"Soldado muerto en callejón.

El cuerpo del sargento James R. Judson

fue descubierto la noche del jueves cerca del bar Troy's,

víctima aparentemente de una puñalada.

No se han encontrado testigos del apuñalamiento, según la policía.

El fallecido había sido guardia jefe de la prisión del cuartel Schofield.

Debido a esto,

se cree que el asesino puede haber sido un expresidiario buscando vengarse".

¿No me mencionan?

No menciona a nadie salvo al sargento Judson.

Lo hacen a propósito.

Quieren que me crea a salvo para que salga de mi escondite.

Pero eso no importa. Estás aquí. Vas a seguir aquí.

¿Quieres que siga aquí?

Claro que sí.

Puedes meterte en muchos problemas por esconderme.

Eso no me preocupa.

Quizá deberías preocuparte.

Mira, en un par de días estaré bien. Me iré.

No te irás a ningún lado.

Te quedarás aquí donde estás a salvo y no se hable más.

¿Y eso por qué?

¿Yo qué sé por qué?

Sin motivo...

salvo que te quiero.

Sí. Sargento Warden.

Hola, Milt.

¿Qué tal?

Estoy maravillosamente ahora.

Llamaba para agradecértelo.

¿Cómo lo has sabido tan rápido?

Dana vino a casa con una de sus rabietas.

El coronel Delbart se burló de él en el club

porque Dana nunca logró que pidieras ser oficial.

Y el nuevo comandante de la compañía lo logró en cinco minutos.

Eh, Ross no lo hizo. Lo hice yo mismo.

Empecé a pensar que me estaba acobardando, que temía lo nuevo.

Eres una persona complicada.

Sí. ¿Quién no lo es?

Yo no.

Algunos oficiales de la División alquilarán un barco de pesca mañana.

Dana se llevará a Chip.

¿A qué hora saldrán de casa?

Ya sabes cómo es la pesca. A primera hora de la mañana.

Entonces te veré a segunda hora de la mañana.

7 DE DICIEMBRE DE 1941

Firmes.

Aparta, feo.

Sí, señor. Muy bien, señor. ¿Le limpio los zapatos, señor?

No tenéis nada mejor que hacer que sentaros y cotillear

como unas ancianas, ¿eh?

Ya os buscaré algo que hacer.

No se preocupe, primero. Si llega a oficial, no será por mucho tiempo.

¿Cómo lo sabe?

En el comedor de oficiales sirven vasos de agua,

y siempre que le veo beber es de una botella.

- Demonios... ¿Qué diablos es eso? - Estarán barrenando en Wheeler Field.

Sí. OÍ que despejan terreno para una pista de cazas.

COMPAÑÍA F

¿A qué están jugando ahí fuera?

- Eh, sargento, ¿qué pasa? - No lo sé.

¿Alguien sabe qué pasa?

Mirad esos aviones que vienen. ¡Mirad!

Vienen unos aviones por allí.

De la base de Hickam, ¿no? ¿Qué pasa?

¡Vámonos!

Aquí vienen.

¡Vámonos!

Venga, ¡entrad!

Vamos, adentro. Venga, ¡moveos!

¡Vamos! Apartaos de esas ventanas y guardad silencio. Silencio.

Solo es una guerra. ¿Nunca habéis estado en una?

Bien, ahora escuchadme.

Quiero que cada hombre coja su fusil, vaya a su litera y se quede ahí.

- ¿Qué? - ¿Por qué?

¡No tiene sentido salir!

Solo os ametrallarán el culo y así no ayudaréis a nadie.

¿No podemos dispararles?

Ya te hartarás de disparar.

Quiero que subáis y os pongáis todo el uniforme de campo...

¡Aquí vienen otra vez!

Bien, chicos, vamos. Coged los fusiles e id a vuestra caja.

Todos los suboficiales os trasladaréis a las posiciones de playa

en cuanto el ataque termine.

Equipo de Browning automática, aquí.

Suboficial, ¿Qué quiere que haga con la cocina?

Reúna a todos sus hombres. Empiecen a recoger la cocina.

Los fogones y todo.

Cuando lleguen las órdenes de salir, quiero la cocina móvil.

Bien. Vale. Vamos.

Henderson, Wilson. Busquen 12 hombres. Que vayan a la sala de armas

y empiecen a cargar municiones ahora mismo.

- Vamos. - ¿Y ametralladoras, primero?

¿Podemos elevarlas con trípodes de tierra?

- O ponerlas sobre barandillas. - Vale. Hagamos eso. Vamos.

Los de las Browning, ¿no? Vayan a la sala de armas.

Cojan sus armas con toda la munición que puedan,

salgan al patio y empiecen a disparar. Vamos.

- Vamos. - ¡Eh, primero!

- En Suministros no nos dan munición. - ¿Qué?

Los japoneses bombardean Pearl Harbor.

Permanezcan en sus casas. No salgan a las calles.

Es un ataque real.

Aviones japoneses bombardean las instalaciones navales y del ejército.

Yo solo sigo órdenes.

Al cuerno las órdenes. Las llaves.

Necesito una orden firmada de un oficial.

Aquí no hay oficiales, cretino.

- Pues no hay munición. - Jefe, tire la puerta.

Él está en medio.

Tírela. Se apartará de en medio.

¡Vamos! Adentro, chicos. Entrad ahí. Vosotros también.

Dile que me dé esa botella. Dame esa botella.

Venga. Vamos.

Recordad, cuando vengan esos idiotas, hacedles tragar plomo. Mucho plomo.

¡Aquí vienen!

¡Muy bien!

Rayos. No le di bastante plomo.

Tranquilo. La próxima vez lo harás.

¡Sargento Warden!

¿Qué diablos hace ahí? Debe cuidar de la compañía.

Nos ordenan ir a las posiciones de playa en una hora.

Ya estamos listos para ir.

También hay que trasladar la cocina.

La cocina está lista, señor.

¿Y Suministros?

Suministros carga munición, señor.

La compañía está lista para salir cuando acabe el ataque.

¿Por qué no coge un Browning automático y nos acompaña?

- ¿Realmente se han ocupado de todo? - Sí, señor.

¡Aquí vienen!

Venga por aquí, teniente.

- Mike, a un lado. Dejale sitio. - Vale.

¡Aquí vienen dos más!

¡Le he dado!

¿Le ha dado?

Qué demonios. Le hemos dado.

Ofrezca al teniente un trago, jefe.

- ¡Aquí vuelven! - ¡Cuidado!

Los daños sufridos en Pearl Harbor son los más serios con diferencia.

Escasos edificios parecen haber quedado intactos.

Han hundido al menos uno de los acorazados,

con su superestructura inundada de agua cubierta de aceite aún en llamas.

Muchos de los bombarderos de gran altitud atacaron allí

y en el aeródromo de Hickam, al otro lado del canal.

No entiendo cómo he podido dormir durante el bombardeo.

La naturaleza se impone.

Necesitas la energía para sanar mejor.

¿Qué dijeron de Schofield?

Nada.

Han bombardeado Wheeler, Bellows, Kaneohe y Ewa.

Atención, por favor.

¿Qué ha dicho de Schofield, maldita sea?

Nada, Prew. Ni lo mencionaron.

- Desde esta noche, nadie... - ¿Y mis pantalones?

En el armario. ¿Para qué?

¿Qué crees que haces?

Vuelvo con mi unidad, eso es lo que hago.

No llegarás. Se te abrirá el costado.

Puedo llegar.

Ah, ¿sí? ¿Qué crees que harán, te meterán en prisión por asesinato?

Ninguna persona deberá pisar la calle.

Hay que cubrir todas las ventanas para que no se vea luz desde el exterior.

Lo había olvidado.

Pues más te vale recordarlo.

Si vuelves ahora, solo serás un asesino,

con guerra o sin ella.

Eso no ayudará al país ni a nadie.

Ninguna persona deberá pisar la calle.

Hay que cubrir todas las ventanas para que no se vea luz desde el exterior.

Atención, por favor.

El gobierno militar ha decretado un apagón total y toque de queda...

Lo había olvidado.

Yo simplemente...

lo había olvidado totalmente.

Quiero ese alambre de espino tendido de un lado de la playa al otro,

y quiero que se haga bien.

Bien, posición 27. ¿Sus hombres saben dónde empieza y acaba?

Sí, sargento.

Entonces pongamos el alambre en...

¿Os gusta hacer con las armas "pum, pum"?

- ¿A qué demonios disparabais? - Creímos oír algo.

- ¿Japoneses? - SÍ.

¿Sí? Enséñame, ¿dónde?

Cometimos un error. No fuimos los únicos.

No me digas.

¿Sargento Warden?

Sí, señor.

Jefe, recorra la línea.

A ver si logra que entiendan que deben tener cuidado.

- Sí, sargento. - ¿A qué le disparaban?

Es el miedo a la invasión.

Ah, sí. La radio extiende rumores sobre desembarcos japos por todas partes.

Antes de que se vaya a Schofield, quiero arreglar lo de Prewitt.

Ya me he ocupado, señor.

Lo puse en la lista de ausentes sin permiso.

Bien. Cuando lo detengan, irá a consejo de guerra.

No es necesario, señor.

Basta una buena dosis de castigo interno.

No lo veo claro.

De los tres ausentes antes del bombardeo,

dos han vuelto voluntariamente, pero no Prewitt.

- Porque es soldado profesional. - ¿Eso qué significa?

Que estará borracho por ahí.

Aunque le cayese una bomba encima, ni lo notaría.

Usted y su ejército profesional.

Volverá en unos días, ya verá.

Vale, ya lo veremos.

¡En marcha! Vámonos.

- Vale. - Muy bien, salimos.

¡Vamos!

Bien, quiero que todos vayáis a la sala de suministros.

Coged todas las tiendas de campaña, teléfonos de campo y ropa de lana.

Traedlos y cargadlos en estos camiones. Vamos.

Venga, ¡vamos!

- ¿SÍ? - Prewitt, soy Warden.

¿Cómo has sabido dónde estaba?

Soy un genio.

Comparado contigo, memo, todo el mundo lo es.

- Yo también te echo de menos. - ¿Por qué no volviste cuando debías?

No podía.

¿Cómo está el tema? ¿Van a por mí o no?

¿Acusado de qué?

Lo de Gordo.

No creo.

¿Pero no estás seguro?

Escucha, sí sé que nadie de la oficina del preboste mariscal ha estado aquí.

Si lo conectasen contigo, habrían venido.

Me apuesto mi reputación.

¿Qué reputación?

Como amante, estúpido.

¿Qué pasa si vuelvo?

Quizá te libre con castigo interno o quizá no.

Oye, escucha.

No creas que no agradezco lo que intentas hacer por mí.

No te engañes, amigo.

Ni siquiera sé por qué te llamo, salvo quizá para decirte

lo que te va a pasar si no vuelves muy rápido.

- ¿El que? - Estamos en guerra.

Ya no te llamarán ausente sin permiso, sino desertor.

¿Desertor?

Eso he dicho, desertor.

TÚ verás. Hasta la vista, cabezota.

- ¿Todo cargado? - SÍ, primero.

Vale, pongámonos en marcha. Yo iré detrás.

No lo hagas, Prew.

Por favor, no lo hagas.

Tengo que hacerlo.

Tendría que haberlo hecho antes. Ahora debo hacerlo.

Ni siquiera sabes dónde está tu unidad.

Sé exactamente dónde.

Conozco las 29 posiciones como la palma de mi mano.

Te detendrán por asesinato.

No me relacionan con lo de Gordo.

Mira, me ha llamado Warden

y Sé que, si vuelvo por propia iniciativa,

quizá me libre con solo castigo interno de lo de ausentarme sin permiso.

¿Y lo arriesgarás todo por una promesa?

No me prometió nada.

Solo dijo que lo intentaría.

Pero lo sé.

Sé que si puedo regresar...

Warden cuidará de mí.

¿Y si no lo hace?

Sigo teniendo que volver.

Porque, si no, pronto seré un desertor.

Prewitt quizá sea fracasado, cabezota y bolchevique,

pero no es ningún desertor.

No.

Prewitt el profesional, que quiere ser soldado 30 años, ¿no?

Así es.

Así es.

Solo me quedan 24 años más.

No dejaré que vayas.

Quédate aquí.

Mira, Lorene...

Alma Schmidt.

¿No lo ves?

Íbamos a separarnos igualmente.

- No. - SÍ.

Vas a volver a Portland

y te casarás con alguien de la Cámara de Comercio, ¿recuerdas?

No lo haré. No. Me casaré contigo.

Podemos estar juntos. Te quiero.

Podemos casarnos.

Seremos felices. Te quiero.

Eso me gusta.

Me alegra que lo dijeras. Hace que me sienta mejor.

Cuando esté de permiso, volveré y hablaremos de ello, ¿vale?

¿Qué ha hecho por ti el ejército?

¿Qué ha hecho por ti además de golpearte y tratarte como escoria?

¿Por qué quieres volver allí, Prew?

¿Que por qué quiero volver?

Soy un soldado.

Hola, cariño.

Hola. ¿Has tenido algún problema para irte?

No, nada serio.

Bastó con unos arreglos.

Y viniste igualmente.

Pues claro.

Te quiero.

Escucha...

Debo decirte algo.

En cuanto pude volver a la sala administrativa

ful a la mesa de Ross, saqué mi solicitud y la rompí.

Sabía que lo harías.

No pude evitarlo.

Claro que no.

Creo que lo he sabido siempre.

No quiero perderte, nena. Te necesito.

No digas eso.

Por favor, no lo digas.

Necesitas lo que tienes.

¿Qué necesitas tú? Sea lo que sea, yo no te ayudé a encontrarlo.

Eso no es cierto.

Me has dado mi libertad porque me quieres.

Ya no creo que quiera casarme contigo, Milt.

Somos exactamente iguales.

Se nos ha ido la cabeza.

Y lo sabes.

Tengo que volver con mis chicos.

Nos veremos tú y yo, ya lo sabes.

Claro.

¿No vas a besarme?

¡Alto!

¿Quién va?

- Amigo. - Avanza, amigo. Que te reconozca.

Ahí está bien. Suficiente, ¿vale?

Pero es un soldado.

¿Qué haces aquí fuera, amigo?

Vengo de visitar a mi wahine.

¿Tienes un pase?

No tiene. Llevémosle detenido.

Espere un minuto, sargento.

¿Por qué quiere cargarse con tanto papeleo extra?

Mándeme con mi unidad.

Que el sargento primero decida qué quiere hacer.

- ¿Cuál es su unidad y primero? - Compañía G. Sargento Warden de la 29.

Harry. ¿Conoces al sargento Warden de la compañía G?

No. Pero podemos llevar a este tipo y preguntarle.

¿Y si este tipo hubiera robado este estupendo uniforme limpio?

¿Y si es un saboteador

y tiene amigos esperando en la carretera para dispararnos?

Por el amor de Dios.

No soy ningún saboteador.

¿Parezco un saboteador?

Harry, llama por la radio y di que tenemos a alguien aquí.

Queremos saber si se le acusa de algo.

Unidad tres a estación de campo. Responda, estación.

Estación de campo. Hable, tres.

Estación, tenemos a un soldado.

Queremos comprobar su estado, ver si le acusan de algo.

Vale, tres. ¿Cómo se llama?

Fred, ¿cómo se llama?

Ah, sí, amigo. Dame tu carné.

No tengo carné.

¿Cómo que no tienes...? Tendrás tus placas, ¿no?

Sí, tengo placas.

Lánzamelas, por favor.

Dos a tres, el capitán dice que lo lleven detenido y se lo entreguen al preboste.

Vale, vuelve. Conduciremos y lo buscaremos.

Ahí está. ¡Quieto!

¡Quieto donde estás!

- ¡Quieto! - Quieto ahí, soldado. ¡Detente!

¡Quieto! ¡Alto! ¡Quieto o disparo!

¡Tendremos que disparar! ¡Alto!

¿Qué diablos ha sido eso?

Sí, aquí la posición 26.

Oigo fuego automático a 180 m por delante. ¿Puede identificarlo?

Está demasiado oscuro para distinguirlo.

Recibido.

Tampoco saben lo que es, chicos.

Vamos. Venga, ¡vamos!

¡Le he dado!

¡Le he dado!

No. Así no.

No quiero morir así.

No lo toquéis. Que nadie lo toque.

Sí, es él.

¿Alguien conoce a este tío?

¿Le miro los bolsillos?

No, espere.

Es un buen hombre, ese Warden.

Él entiende que no quiero que me toqueteen.

Esto no tardará. Que esperen.

Estúpido paleto cabezota.

También te echaré de menos, primero.

¿Qué ha pasado?

Paró ante nosotros en la carretera. Luego salió huyendo.

Disparamos varios tiros para asustarlo.

Sé que te ocuparás de mí, Warden.

Harás que fuera cumpliendo con mi deber.

No con un entierro de delincuente.

Mantenme en el cementerio del ejército en Schofield.

Sé que te ocuparás de eso por mí, primero.

¿Puede identificarlo, sargento?

Prewitt. Soldado Robert E. Lee Prewitt.

Entonces sí era soldado.

Un soldado que intentaba volver con su unidad.

Pude dejarle pasar y no lo hice.

Tranquilícese, sargento. Siempre estuvo destinado a algo así.

Ni se imagina desde hace cuánto.

¿Era amigo suyo, sargento?

Era soldado de mi compañía.

Era el mejor soldado.

Demonios, era el único soldado.

Por aquí, por favor.

EPÍLOGO

¿Nombre, por favor?

Continúe.

Adelante. ¿Nombre?

- Godfrey. - Adelante.

- Godfrey. - Siga, por favor.

- ¿Nombre? Adelante. - Simpson.

¿Nombre?

No lo entiendo.

Creía que teníamos que embarcar aquí.

No, embarcamos fuera del puerto.

El ejército no puede arriesgarse a meter un transatlántico.

- ¿Nombre? - Sra. de Ernest Natividad.

- Embarque, por favor. ¿Nombre? - Leo Magny.

¿Sabe? Me alegraré de volver a Oregón.

Aunque tenía un buen trabajo aquí.

Tratos internacionales. Era secretaria privada.

Parece un buen trabajo.

No me gustó nada irme.

Pero no podía quedarme.

Mi prometido murió el 7 de diciembre.

Lo siento mucho.

Era piloto de cazas en el aeródromo de Hickam.

Intentó despegar con su avión, pero lo derribaron.

Lo habrá leído.

Le dieron la Estrella de Plata.

Su madre me escribió y dijo que quería que la tuviera yo,

porque íbamos a casarnos pronto.

Fue un buen gesto.

Son una buena familia.

Una vieja familia de Virginia, los Prewitt.

Su abuelo fue general a las órdenes de Lee. Le pusieron su nombre.

¿Quién?

Robert E. Lee Prewitt. Un viejo nombre tonto de la tierra del julepe, ¿no?

A mí me parece bonito.

- Nombre, por favor. - Lorene Rogers.

Embarque, por favor.

Nombre, por favor.

- Sra. de Dana Holmes e hijo, Chip. - Embarquen, por favor.

- ¿Nombre? - Phyllis Leman y dos hijos.

Embarquen, por favor.

Howard Granson Matthew.

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