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(B.S.O de Ángel Muñoz Alonso)
(SUSPIRA)
Creo que no hace falta que me presente,
ya saben ustedes que yo soy la protagonista
de la serie que empieza esta noche
y que esperamos tenga tanto éxito como la anterior
que también interpretamos Bruno y yo hace año y medio.
Bueno, a Bruno lo conocí en ese rodaje
y todos ustedes comprenderán
cuando les diga que volví a sentir el latido de mi corazón apasionado
y yo no es que dejara de querer a Dioni,
lo que pasa que Bruno era más guapo y más joven
y además ya eran muchos años de fidelidad a Dioni,
aunque he de reconocer que Dioni es más inteligente,
siempre tiene respuesta para todo.
Bueno, la que se organizó los días siguientes al estreno de la serie.
Resulta que Bruno y yo solo queríamos estar solos, natural,
pero como nos habíamos convertido
en los personajes más populares del país,
pues fue horrible.
Bueno, bueno, bueno, tampoco hay que exagerar.
Cosas así han pasado siempre y siempre sucederán.
Dioni, no digas eso, yo lo pasé fatal.
No me digas que no se armó jaleo
con aquellos dos locos que me perseguían.
¿Sabían ustedes que algo parecido le sucede
a cerca del 80 % de las parejas
en los 10 primeros años de convivencia?
Yo por lo único que estaba preocupado era
porque estábamos en mitad de la serie
y aún no habíamos rodado los últimos capítulos,
bueno, ni siquiera sabíamos cómo terminaba la historia.
Aún no estaba terminado el guion.
Sí, sí, Dioni era el guionista.
Ese sí que era un problema, no se me ocurría nada.
(Teléfono)
¿Sí? ¡Ah! Hola, Tomás.
Y tranquilo, que este año sí que tenemos final, te la paso.
¿Sí?
No, tengo los nervios de punta.
No te preocupes,
tendremos tanto éxito como con "Hotel de Fez".
Los actores son como niños.
Yo les cojo cariño y eso que les pago unos sueldos altísimos
que no sé si se merecen.
A veces organizan unos líos...
Lo del año pasado estuvo a punto de terminar fatal.
Yo creo que fue Ada la que enredó a Bruno, que es un ingenuo.
La intervención de aquellos dos tipos fue providencial.
Aquellos dos idiotas lo estropearon todo con su vulgar romance.
¿Quién iba a imaginar que mantenían en la vida real
una historia de amor aún más trivial que la de la televisión?
Mi destino es imaginar lo excepcional
y enseñar a la gente
un espejo enriquecido de la condición humana,
pero está visto que el público prefiere la vulgaridad
y los lugares comunes.
Hasta el mismo Longinos
tuvo al final una debilidad injustificable.
Cualquiera lo hubiera hecho por una pareja tan enamorada.
¿Qué tenemos hoy? -Potaje, como todos los días.
¡Delicioso!
Son buenos chicos.
Un poco locos, ¿no?
Algunas mañanas pienso en Ada antes de levantarme,
en ella y en todo lo que pasamos juntos hace año y medio.
Por esos días se emitía en la tele la primera serie que hicimos
y el público que nos veía luchar en la tele contra el destino
no podía imaginarse la batalla que librábamos en la realidad.
Menos heroica, pero tan agotadora como la otra.
Betty opina que lo ideal para que una pareja funcione es
que sus relaciones sean lo más superficiales posibles
y que se limiten a pasarlo bien juntos.
Yo, en cambio, tiendo a ver siempre el lado complicado de las cosas.
Despierta, Betty.
¿Ya es hora? ¿Hora de qué?
¡Ay! Yo qué sé...
Quiero preguntarte algo,
¿recuerdas la serie anterior?
Quedó ideal, ¿verdad?
Sí, pero me refiero a lo que pasó con Ada y todo lo demás.
¿Por qué sacas eso ahora?
Pero ¿cómo lo recuerdas?
¡Dímelo! Ay...
Lo recuerdo...
divertido.
¿Como un juego o algo así?
Sí, un juego divertido.
Pero ¿no me puedes decir algo más interesante?
Chico, no sé.
Nada.
Cosas que pasan.
"A lo mejor lleva razón Betty
y no estuvo tan mal después de todo".
"Aquella noche íbamos por la mitad de la serie
y los espectadores asistían al intento fallido de asesinato
que Sara y Mario, como nos llamábamos en la historia,
iban a cometer contra el marido".
Creo que me habéis dado mucho alcohol.
¿Quién te lo ha dado?
Es una forma de hablar, Sara.
Yo también he tomado lo mío.
En cambio, ella mírala.
Tengo que trabajar ahora.
Sara canta mucho mejor desde que estás al piano.
Siempre canta bien.
Y el negocio marcha.
Creo que nos has traído suerte.
(Música de tensión)
¿Por qué estáis tan serios?
No todos aguantamos tanto como tú, Luciano.
Te gusta Sara, ¿eh?
Te gusta mi mujer.
¿Por qué no te callas?
Claro que me gusta, Sara es muy guapa.
Voy a por mi coche.
Nos vemos en Dazle.
Conduce con cuidado.
Y tú deja que conduzca Sara.
Creo que se me han caído las llaves.
¿Quieres mirar en el ascensor?
No me digas que las has perdido...
(Motor en marcha)
(Derrape de neumáticos)
¿Estás bien?
Pero ¿qué haces, Mario?
# "Solo soy"
# un recuerdo,
# una sensación.
# Solo un espejismo
# en tu imaginación,
# pero no,
# no somos tú y yo, ellos son
# la ilusión
# de un amor
# que no pudo ser la impresión
# de aquel delirio que nos arrastró.
# Antes que se diluya
# la alucinación,
# empújame al vacío
# de tu posesión.
# Pasión amarga y cruel
# que consume el cuerpo en la oscuridad.
# El sentirte latir tu cuerpo provoca en mí
# el deseo incontrolado, la obsesión
# de fundirme en la tierra contigo, junto a ti
# y librarme de una vez de la prisión,
# de lo prohibido. #
Dile a Sara que, cuando termine, la espero en casa.
# Descubre otra dimensión.
# Rompe el silencio
# que me secuestró. #
¿Mario?
Perdona que te despierte.
¿Sabes si Sara se marchó con alguien después de cerrar?
No, no es que esté preocupado, era solo por si sabías algo.
Oye, Luciano,
siento lo que pasó en el aparcamiento.
Vale.
Hasta mañana.
Tendrías que irte.
No volveremos a intentarlo, Mario.
Tranquila, Sara, no sospecha nada.
Yo no puedo volver con él.
Tampoco yo quiero que te vayas.
Lo que habíamos pensado es la única solución.
No, eso nunca más.
Pero ¿qué piensas de mí?
¿Piensas que soy demasiado mala para ti?
Creo que me quieres por encima de cualquier cosa.
De cualquier cosa, Mario.
Abrázame.
(Teléfono)
Es él otra vez.
Tienes que irte.
¿Diga?
Hola, Luciano.
Ah.
¿Que ya está ahí?
Ya te dije que no tenías por qué preocuparte.
Gracias por llamar.
A veces pienso que es un pobre hombre.
Pero no te dejes engañar,
nos mataría si tuviera alguna duda.
No tenemos salida.
Siempre vuelve a lo mismo.
Vete ya.
(Música sensual)
¡Ah!
(JADEA)
"¡Ah!".
"¡Mmm!".
"¡Ah!".
(Ladridos)
"¡Ah!".
"¡Mmm!".
"¡Ah!".
(Sintonía de "Hotel de Fez")
Vámonos.
¡Espera!
¿Sigues decidido a hacerlo?
¡Ya te lo he dicho, date prisa, tengo la barrera bajada!
¡Espera, Longinos!
Apaga la tele. -¿Cuántos años hace que no la ves?
¿A Ada, en persona? Muchos.
¿Seguro que la reconoceremos?
Porque para actuar se ponen un montón de maquillaje.
No te preocupes, la reconocería entre mil.
Date prisa, debe haber muchos coches esperando.
No hay coches, todos están pegados al televisor.
¿No los oyes? -¿Y ella se acordará de ti?
(Pitidos de coches)
¡Seré un espectro que surge del pasado!
Eso está bien, como en "Hamlet".
(Pitidos de coches)
¿Lo ves? ¿Lo ves?
(Pitidos de coches)
(Bullicio)
¡Sinvergüenza! ¡Vaya morro!
-La televisión.
-¡Es para denunciar!
¡Estos alborotadores forman parte de una minoría privilegiada
que no ha visto la televisión,
el resto del mundo estaba mirando esa película!
Historias intrascendentes
para olvidar sus propias vidas miserables,
pero yo se las recordaré.
Que sí, hombre, que sí, que está pero que muy bien lo de esta noche.
De acuerdo, pero ¿quieres decirnos cómo continúa esta historia?
Vamos a ver, ¿hasta dónde habéis rodado?
¡Todo! ¿Qué?
Todo lo que has escrito.
Y mañana hay que continuar.
Ah, bueno, no hay problema, mañana llevaré algo.
¡Je! Algo.
Venga, vámonos, que debe estar esperándonos todo el mundo.
Acláranos una cosa por si nos pregunta la prensa.
¿Por qué se llama esto "Hotel de Fez"?
¿Vamos a rodar en Fez? ¿Hemos rodado?
¿Qué decimos Dionisio?
Que sí. ¿Que sí qué?
Que rodaréis en Fez.
¡Hale!
Vámonos. Hala, vamos.
¡Ahora! No, yo no.
¿Qué?
Que no.
Pero ¿qué dices, cariño?
Que no va.
No, no, porque estoy muy nerviosa
y además, no tengo nada que ponerme.
Pero bueno, pero si ese vestido te lo has comprado para la fiesta.
¿Y qué le digo yo a la prensa? ¿Qué le digo a la prensa?
Eso, ¿qué le dice él a la prensa?
Tu mujer se ha vuelto loca. Sí, Bruno, ¿qué quieres?
Ada, yo estoy absolutamente de acuerdo contigo
y si ella no va, yo tampoco voy.
Ah, es que queréis acabar conmigo, ¿no? Porque lo tenéis muy fácil,
abrid esa ventana ¡y saltaré al vacío!
Tranquilo, Tomás, nos quedamos todos.
No, no, yo he pagado esa fiesta y pienso ir.
Y yo.
No pasa nada, id vosotros dos.
Yo me quedo.
La prensa se enfadará y hablará días de estos dos, publicidad.
Venga, Ada, basta de niñerías.
Bueno, sí, venga, vale.
Hale, todo el mundo a la fiesta.
Ah, ¿que ya queréis ir? Sí.
Todo solucionado.
Uy, espera, Bruno, tu bufanda.
Ven. ¿Qué?
Ven, ven.
Si no ha traído bufanda.
¿La bufanda del dormitorio no es suya?
¿La bufanda? Sí.
Pero ¡si Bruno no tiene ninguna bufanda roja!
Pero ¿es que han estado bebiendo a nuestras espaldas?
¿Qué hacemos? Lo veo muy difícil.
A ver si logramos escabullirnos en la fiesta.
Si conseguimos que beban mucho, quizá se vayan y nos dejen solos.
¡Ay!
No, Bruno.
En mi cama, en mi casa, en mi dormitorio no.
No, no. ¡No, Bruno, no!
Perdona, perdona.
(SUSPIRA) Siempre meto la pata.
¿Qué, aparece o no aparece?
Anda, pues no está.
Ya me parecía a mí.
Venga, vamos.
(Pasos)
Si yo no tengo ninguna bufanda roja.
¿Es Bruno? -¡Sí, es Bruno!
-¡Ada, guapa!
Parece que hay expectación, ¿eh?
Encima esto, lo que faltaba.
Inconvenientes de la fama.
Es que no les aguanto.
Bueno, venga, simpatía, mucha simpatía.
Simpatía, sobre todo, con la prensa, ¿eh?
-¡Bruno! -¡Bruno!
-Fírmame un autógrafo.
-¡Bruno!
-¡Un autógrafo!
-¿Cuánto se quieren?
-Una para "El lado del corazón", por favor.
¿Te crees que la realidad es como el cine?
Venga. Sois una pareja ideal.
Ay, venga, trae. No seas así.
¿Por qué no? Cuidado.
Bueno, hasta luego, pareja.
¡Eh, Betty, vamos!
-¡Fírmame, por favor!
Se ha mosqueado. Que no, tranquila.
¿Tú crees? No pasa nada.
¿Cómo que no? Te digo que se ha enfadado.
Que no. -Fírmame.
Venga. Trae.
Hola, Roberto, ¿qué hay? Hola, ¿qué tal?
¿Ha llegado Ada?
Sí, viene por ahí.
Mira quién está ahí. ¿Quién?
Creerá que le va a caer algún autógrafo.
Yo le regalo los míos ya.
-¡Oye, oye!
-¡Ada!
-¡Bruno, por favor, un autógrafo!
¡Oh!
Te advierto que su marido está por aquí.
¡Hola, Bruno! No te había visto.
Vamos, director, ayúdame a meterlos dentro.
Vamos, vamos.
¿Ese señor trabaja en la película o es su novio?
Es el director, un imbécil.
(Música ambiental)
¿Dónde se habrá metido Ada?
Se trata de una historia de amor entre los dos, ¿no?
Creo que está claro.
Para mí fue evidente desde el primer capítulo.
Ahora voy a hacerle una pregunta directa.
Adelante.
¿Usted no teme mis preguntas directas?
Quizá no me conoce.
Pues no.
Ricardo Almonte.
Encantado.
Yo descubro aquello que los famosos intentan ocultar.
Hemos visto su romance en la pantalla,
pero ¿qué me dice de la vida real?
¿Entre Ada y yo?
Ajá.
Ya veo que no hay nada, lo descubro por su forma de contestar,
así son mis preguntas directas.
Pero bueno, ¿a qué te dedicas?
Venga, vamos a llenar las copas.
¿Quieres emborracharlos con champán?
He rellenado la mitad con vodka.
No pongas esa cara, peores cosas se beben aquí.
¿Por qué se titula "Hotel de Fez"?
Bueno, eso lo sabremos a su debido tiempo.
¡Eh! Ni hablar.
Pero ¿qué haces? Mira cómo hemos puesto a este señor.
A mí no me sirves más de ese champán.
¿Por qué si entra solito? ¿Quiere un poco?
No me gusta el champán. -Entonces tómelo, no sabe a champán.
¿Me sirves a mí, Ada?
Menos mal que alguien quiere beber esta noche.
¿Qué tal?
Delicioso.
¡Eh, eh, eh, eh!
¿Tiene alguna exclusiva para mí, algo íntimo suyo o de otros?
¿Exclusiva? No, nada.
Voy a ocuparme de mis invitados. Vamos, Bruno.
¿Y usted quién es?
Cuando les tumbemos, les dices que estoy mala,
que me llevas a casa y nos vemos en el aparcamiento.
¿Estás loca? Aquí nos conocen, ¿y si nos pillan?
Dos señores preguntan por usted en la puerta.
¿Por mí? Espere.
Toma, tú ocúpate de Betty
que, con tanta foto, no sé si bebe o no bebe.
Vale.
Perdonen.
Perdónanos por haberte molestado, pero este ujier nos impedía el paso.
Comprendo que mi presencia no te diga nada.
No.
Tu amigo de la infancia, Longinos Vázquez,
yo soy José Retama.
¿Pasan?
Sí. Queremos hacerte una entrevista.
¿Ahora? Cuando termines.
Podemos acompañarte.
No, lo siento, hoy es totalmente imposible.
Además, he traído mi coche.
¿Lo tienes en el aparcamiento? Sí, en el aparcamiento.
Llamen a mi agente otro día. Encantada.
¿De verdad te acordabas de mí?
Sí.
¿Seguro que la conocías?
Iba a buscarla todos los días al colegio.
¡Menudo cerdo!
Aguardaremos un rato,
luego esperas en el coche
y, cuando la veas entrar en el parking,
le das las luces y yo me tiro a por ella.
¿Entendido?
¿Quieren hacer alguna foto a Ada o a Bruno?
¡Betty no trabaja en esta serie!
Ya nos vamos, ya. ¿Os vais ya?
Sí. Yo no.
Betty, que ha bebido demasiado.
Me desnudaría ahora mismo. ¡No, no, no, no!
Buenas noches, Betty, buenas noches.
Llévatela, llévatela. Le llaman por teléfono.
Es aquí, a la izquierda.
Pero ¿dónde está Ada, Bruno?
¿No vais a hablar con la prensa?
Ahora vuelvo.
Pero bueno, esto es de locos.
Dígame.
Soy yo, pero no te vuelvas.
¿Qué pasa? ¡Que no te vuelvas!
Vale, vale.
Es la única manera que tenemos de hablar
y eso que estamos todo el día juntos.
Y encima, en el rodaje, en la cama cada dos por tres.
Podía escribir otra cosa tu marido.
Perdona, pero eres tan poco decidido...
¿Que soy poco decidido?
¡Esta noche en tu casa creí que me daba algo!
¡No grites! Vale, vale.
Bruno, ya ni me acuerdo
de la última vez que hicimos el amor.
Es que últimamente hemos tenido mala suerte.
Últimamente quiere decir ya más de dos meses.
Lo tengo pensado, tú te bajas al coche, me esperas
y cuando me veas,
enciendes las luces para que yo sepa dónde estás.
¿No podíamos pensar algo mejor? ¿El qué?
No podemos alquilar un apartamento, los caseros nos conocen,
en un hotel también nos reconocen
o lo hacemos en el parking...
De acuerdo.
Nos pasa cada cosa...
Y que lo digas. ¿Sabes quién me esperaba?
Corta, eso podemos hablarlo fuera. No, un pervertido.
¿Qué? Un pervertido.
Un pervertido. Oye.
Me seguía de niña. Tomás nos ha pillado.
Tú tarda un rato en salir.
Un manicomio, esto es un manicomio.
Que sí, que sí, ya sé lo que tengo que hacer.
¡Has dado las luces!
Quizá ha entrado ella y yo no la he visto.
¡No!
¿Entonces por qué das las luces?
¿Es que quieres confundirme?
¡Solo cuando entre ella!
¿De dónde has sacado este coche? Hola, Ada.
¿Sabes que estás igual que cuando tenías 11 años?
Ah...
¡Ah!
(Derrape de neumáticos)
¡Corre! ¡Sube, deprisa!
(Derrape de neumáticos)
¡Vámonos de aquí! -¿Qué ha pasado?
¡Corre fuera, idiota!
¿Qué ha pasado? -¡Que corras afuera, idiota!
¿Qué ha pasado?
Era él. ¿Quién?
¡El sátiro!
¡Agárrate! ¡Ah!
(Derrape de neumáticos)
(Golpe)
(Música sensual)
¿Y si nos seguían?
Ay, Bruno, déjalo, yo aquí no puedo.
A lo mejor estaban pagados por alguien.
No digas tonterías.
¿Por quién?
Por Dioni, estoy segura.
No te rías, muchas veces he pensado que nos estaba siguiendo.
Pero ¿cómo puedes pensar que sabe lo nuestro?
Eso solo pasa en el cine.
¡Ah!
¿Vale?
¿Y si nos pasamos al asiento de atrás?
¿Qué?
Ay, no, Bruno, déjalo ya que yo estoy muy nerviosa.
Venga, dame un beso y llévame a casa.
No, Bruno.
Ah... Ah...
Ah...
¡Ah, ah!
¡Ah!
¡Mmm!
¡Ah!
Ay, te me escurres.
¡Ah!
Ah...
El camión de la basura.
¿Qué importa eso ahora? Venga, va.
¡Que nos ha visto! ¡Ay!
Ustedes son los de la tele, ¿no?
Ada Lasa y Bruno Laforgue.
Pero ¡arranco!
¡Oye, macho, ven aquí que son los de la tele!
¡Ya sé cómo matarlo! ¿A quién?
Al marido. ¿Qué te pasa?
Qué susto, casi me matas a mí.
Creía que estabas dormido.
Escúchame, vamos a ver, estamos en que el marido
la ha mandado seguir por los dos matones,
ellos andan deambulando por la ciudad,
siempre temerosos de que les sigan,
entonces, empujados por su pasión irresistible,
pues empiezan a hacer el amor en los sitios más insospechados.
Ay, Dioni, venga, va, que tengo mucho sueño.
Escúchame, mujer, una de las veces
lo están haciendo en un aparcamiento.
¿En un aparcamiento?
Sí, en un aparcamiento.
Cuando descubren... Qué sitio más raro.
No veo por qué.
Descubren a los dos matones
que están a punto de pillarlos infraganti.
Ahora sí que están verdaderamente asustados.
Cada vez soporto peor el momento de separarnos.
Por lo menos, tú no tienes que volver con él.
Mario, tengo miedo.
Esto no es como imaginamos.
Vámonos, Sara.
Podríamos escaparnos,
huir a algún sitio perdido en el campo.
El otro día soñé que nos íbamos lejos.
Estábamos en una medina árabe,
en un laberinto circular lleno de calles estrechas
y nos habíamos perdido.
Estábamos seguros.
Era difícil salir de allí,
pero también era difícil que nos encontrasen.
Sara...
Bruno, que no.
(SUSURRA) Que no.
Bruno, estate quieto.
¡Corten!
¡Joder!
¡Ada tiene que estar desnuda, coño! ¡Que tengo frío!
No es tuya la culpa.
¿Qué necesidad tiene de levantar la sábana?
Hay que hacerlo como ella diga.
A ver, escucha, Ada, escucha,
esta escena es muy importante, ¿eh?
¿A que sí, Dionisio? Sí, mucho.
Claro, estamos en el capítulo sexto
y ha salido a relucir la ciudad árabe.
Solo ha sido un sueño, pero algo es algo, ¿no?
Igual que en "La llave de cristal",
allí también sale la llave en un sueño.
Ya, pero de eso no se da cuenta ningún espectador.
Lo importante es que ha salido Fez
y en cuanto salga el hotel,
ya podemos contar a todo el mundo por qué se llama "Hotel de Fez".
(Trinos)
Ya no merece la pena seguir buscando.
Si tenemos que venir hasta aquí cada vez que queramos vernos,
tendremos que inventar historias complicadísimas.
Es que la ocurrencia tuya de copiar las ideas de Dionisio para la serie
no me parece brillante.
Seguro que en esta aldea ni nos conocen.
¡Uh!
Puede que no haya ni habitantes.
Anda, ven.
Ni habitaciones ni habitantes ni luz ni agua ni nada.
Estás mosqueado porque es de Dionisio, pero la idea es buena.
Eso de perderse en el campo es cosa de película.
Ahora, en el campo, no se pierde nadie.
Bruno, déjate llevar.
Tengo el presentimiento de que este sitio es el sitio.
Buenas tardes.
Vayan ustedes con Dios.
Perdone, pero no estamos seguros si este es el sitio que buscamos.
¿Adónde lleva este camino? Pues a este mismo sitio.
No, queremos decir más allá del pueblo.
A ningún sitio, señorita.
Ah.
O sea que por aquí nunca viene nadie.
No, señorita, nunca.
¿Y cuántos vecinos son?
Servidores.
Ah, pues muy bien, parece muy tranquilo, ¿no?
Muy aburrido, ya lo creo.
Si no fuera por la televisión...
Ah.
¿Tienen ustedes televisión?
Sí, señor.
Ya tengo ganas que maten ustedes al marido,
a ver si de una vez llega el sosiego para vosotros.
(Música jazz)
# Sé que regresaremos,
# llegará al final.
# Nuestros personajes
# se evaporarán.
# Solo tú permanecerás
# porque yo detendré tu calor
# y la realidad lo impondrá,
# pero sé que no lograrán destrozar
# nuestro amor
# mientras tú olvidar no podrás.
# Del sueño siempre vendrá la razón.
# El sentirte latir tu cuerpo provoca en mí
# el deseo incontrolado, la obsesión
# de fundirme en la tierra contigo, junto a ti
# y librarme de una vez de esa prisión,
# El terrible dolor que conduce querer
# que se ha vuelto desde que te conocí.
# Dándole al juego más divertido contigo.
# Por primera vez,
# tan solo el juego
# más divertido. #
¡Ah!
¿Estás loco? Luciano está fuera.
¿Por qué no contestas al teléfono?
No podía, él estaba siempre delante.
¿Te has olvidado de mí?
¿Cómo puedes decir eso?
He estado buscando un sitio para que podamos encontrarnos
y ahora, déjame, tengo que irme.
Necesito verte, Sara.
Te llamaré y te daré una dirección.
¿Por qué lo quitas? -¿Para qué quieres ver más?
La mitad está copiada
de "El cartero siempre llama dos veces"
y la otra mitad de "La llave de cristal".
¿Quiero saber qué le pasa a ella? -Ella otra vez.
¿No has tenido bastante ella en tu vida?
Toda la vida enamorado de la misma mujer.
No hay nada más puro ni desinteresado.
Una gran obra podría plasmar
el sentimiento profundo que lo ha inspirado
y, en cambio, tenemos esa vulgaridad violenta y pornográfica
como todo lo actual por otra parte.
Iba a buscarla todos los días...
a la salida del colegio.
¿Qué me has traído hoy?
Mira qué bonito.
Bah, eso es para niños más pequeños.
Toma y hay otra cosa.
¿Nos tomamos un helado y te la doy?
Vale.
Espérame.
"Tenía que dejarla"
antes de las 7.
Siempre, había un programa de televisión que quería ver.
¡La televisión, así ha salido ella!
¡Para nosotros, ha llegado el momento de actuar!
Y si acabamos en la cárcel,
recuerda que seremos mártires de la cultura.
En vez de estas historias insulsas de televisión,
la gente podrá ver la historia real de tu amor por esa idiota
contada con mano maestra por mí, por José Retama.
Pero a ella no le haremos daño.
Ahora solo falta el juglar
que transmita el romance a las multitudes,
pero tengo una cita para esta misma noche.
¿Tiene algo para mí, señor Benito? ¿Eh?
Tiene que ser una noticia con gancho, algo fuerte,
un buen lío es lo mejor.
Bueno, no, de momento no hay nada, no...
Acuérdese de mí.
Sé agradecer las exclusivas.
(Música electrónica)
¡Oh!
¿Quién? ¿Yo?
¿Qué me dices? Si no te había reconocido.
Ya lo he visto. ¿Qué tal estoy?
Ah, muy mona.
¿Me has traído a este sitio para preguntarme eso?
Sí, me he disfrazado para que no me reconozcan.
Te he citado aquí para que no sepan que nos hemos visto.
Ah, misterioso, ¿eh? Sí.
Bueno, tú contéstame con sinceridad, ¿eh?
Sabes que soy mala.
Ada, que son las 2 de la madrugada.
¿No me irás a decir que no te has dado cuenta?
Ah, pues a lo mejor sí, pero ¿de qué?
¿Tú crees que yo me porto bien con Dioni?
Muy bien me parece a mí, muy bien, sí.
¡Uh!
Bueno, y yo qué sé, ¿le has hecho algo?
Pero ¡si soy una serpiente! Tú lo sabes.
Yo quería saber...
A mí me parece que estás un poco chiflada.
Me gustaría saber a qué viene esto
y por qué no viene ningún camarero a servirme.
No hay camareros, hay que ir a la barra.
Ah. Ya que prefieres
permanecer al margen, te lo diré de otra manera, déjame tu casa hoy.
Muy bien, bueno, ahora.
¡Anda! ¿No es ese Bruno?
¡No, no, que no venga!
Que no venga. No, que disimule.
Que disimule, que se ponga a bailar.
¿Y quién más falta? Porque nos has reunido a todos.
No, solo a vosotros dos,
a ti para que me dejes la casa
y a Bruno para irme con él a dormir.
Dios mío...
¿Lo ves? ¿Soy o no soy una serpiente?
Pero bueno, es que me has dejado de piedra.
¿Esto es nuevo?
No, pero como si lo fuera porque es todo tan difícil...
Pero ¿por qué me metes en estos líos?
¿Para qué están los hoteles?
Ay, perdóname, Tomás, perdóname, perdóname.
Lo siento mucho.
Me siento tan culpable, lo siento.
De acuerdo.
Me iré yo al hotel,
preo preferiría no haber sabido nada de todo esto.
Ya.
Aquí están las llaves.
Mmm.
Que os divirtáis.
¡Ah! ¿Ves como piensas que soy mala?
¿Es esta la del portal?
Sí, sí es. Vale.
Hombre, ¿qué haces aquí con esa chavala tan guapa?
¡Canalla!
Ah, pero ¿eres tú? Pues claro.
Imposible reconocerte.
Ada Lasa y Bruno Laforgue, dos figuras.
Si tenéis una noticia, sé agradecer las exclusivas.
Conque imposible reconocerme, ¿eh?
Bueno, mira, ahora te explico, vámonos.
Pero ¿qué pasa?
Pero ¿qué hacía aquí Tomás?
Tenemos casa para nosotros solos.
¿Qué le has dicho? Me ha llamado canalla.
¡Oh!
¿Qué te pasa?
Bésame, bésame.
¡Vamos!
Yo soy José Retama, este es Longinos Vázquez.
Almonte.
Espero que la noticia esa tenga picante y que sea exclusiva.
¿Eh?
¿Que qué noticia es esa?
Aún no existe, pero la voy a fabricar.
¿Era el pervertido del otro día? Ni pervertido ni nada.
Si además, Longinos era un infeliz.
A ver, ¿qué me has traído hoy?
¡Mira qué bonito!
¿Eh?
¡Esto es una mierda! ¡Ay!
¡Madre! ¡Madre!
Siempre he hecho daño a todos los hombres
y ahora te toca a ti.
Pero ¿por qué me toca a mí?
Ay, espera, ¿tú qué le has dicho a Betty?
Nada,
Betty tenía una sesión de fotos toda la noche.
Ah, pues yo a Dioni le he contado una historia increíble.
Sí, le he dicho que me iba a una fiesta
de despedida de soltera de una amiga del colegio
que no veo hace la tira.
Ay, para mí que no se lo ha creído.
Voy a llamar por teléfono.
Pero estará durmiendo.
Qué va, le dije que le llamaría,
este no pega ojo hasta que me haya oído.
Pero ¡pon música! Haz ruido de fiesta.
¿Yo solo?
(Teléfono)
Vaya hombre.
¿Dígame?
Ah, hola, Ada, sí, claro que estaba esperando tu llamada.
Es que esto ha sido un jaleo tremendo, todo chicas, imagínate,
no había manera de llamar
y ahora porque he encontrado este teléfono en un dormitorio,
que por eso no oyes ruido de fiesta.
Ajá. Bueno, me hago cargo.
De todas maneras, tú me llamas cuando vayas a salir.
Vale. ¡Oh! ¿Y si es muy tarde?
No importa.
Un beso, diviértete.
¿Qué te ha dicho?
Para mí que este tiene la mosca tras la oreja.
Me ha dicho que le llame antes de salir.
No, mira, Bruno, vámonos.
Esto comienza a ser muy peligroso.
Venga, venga, venga. ¡No, no!
Al fin tenemos lo que queríamos.
(Teléfono)
¡No lo cojas! Seguro que es él.
¿Cómo va a saber Dionisio que estamos aquí?
Será una llamada para Tomás.
No.
(Teléfono)
Mmm.
(Teléfono)
Deja que suene lo que quiera.
Tú y yo nos vamos a la cama.
¡Ah!
Ay...
(RIENDO) No.
Espera, el vestido.
(Teléfono)
Es mejor acabar con esto inmediatamente.
¿Dioni?
¡Ah! Eres tú, Tomás.
No, hombre, no, ¿cómo va a saber Dioni que estamos aquí?
Sí.
De acuerdo, Tomás.
Sí, Tomás.
No te preocupes, Tomás.
Era Tomás, que le dejemos las llaves en el buzón.
Mira, Ada,
yo no sé qué hacemos aquí hablando de si nos portamos bien o mal
cuando lo sencillo sería meternos en la cama y acabar en 10 minutos.
¡Ah!
¿Pretendes reducir nuestra relación a solo 10 minutos en la cama?
Si hay algo que una mujer aborrece por encima de cualquier cosa
es salir corriendo después de hacer el amor.
¡Yo no quiero estar 10 minutos en la cama,
quiero estar toda la noche!
Pero si sabes que no podemos.
De acuerdo entonces, vámonos.
Ah, pues muy bien, vámonos.
¡Y que no se te olvide llamar a Dionisio
para que te reciba en sus brazos!
Ay, es verdad.
¡Esto se ha terminado! ¡Salgo ahora mismo para allá!
Qué barbaridad, qué voces.
Ada viene para aquí, tienes que irte.
Vaya, hombre, siempre igual.
¡Qué lata!
Tenemos que encontrar algún sitio para vernos.
Ya estoy harto, yo a estos los mando a rodar a Fez.
¿Vamos a ir a Marruecos?
Pero ¿qué dices? Tú y yo nos quedamos aquí,
pero me tengo que inventar algo
para que estos rueden allí un par de semanas.
¡Ideal!
Y tanto...
A ver qué se me ocurre.
Anda, ahora vístete, venga. ¡Rápida, vamos!
¿No podemos esperar a que llame y me voy por la otra puerta?
No, así corremos menos peligro. ¡Vamos!
¡Ay! Fuera.
Fuera, venga. ¡Que me haces cosquillas!
¡Venga! ¡Venga! ¡Ay!
Vamos. (RÍE)
¡Ay, pero qué malo!
(RÍEN)
No, no, no.
Escucha, si te he elegido a ti como narrador de mi historia
es porque no hay otro con menos escrúpulos.
Has ensuciado cualquier historia de amor.
Lo que cuento es verdad, sus vidas privadas son públicas.
Lo que vas a escribir es sublime y auténtico.
¿Conoces la historia de "La Bella y la Bestia"?
Sí, he visto la película.
¿Te imaginas una historia de amor
entre una mujer maravillosa, un ídolo,
y un ser cercano a la abyección, alguien insignificante?
Yo.
¿Este?
Una historia de amor de hace 15 años y que perdura en ambos.
Eso es una noticia, pero tiene que haber fotos.
¡Las habrá! Las habrá y con ella en mis brazos.
¡Ricardo III!
(Música ambiental)
¿Por qué el marido siempre tiene que estar en medio,
hasta cuando no está?
Es el complejo de culpa.
Basta que suene un teléfono y ya está allí.
Seguro que ella te está engañando.
Esa tía no es buena.
¡Anda ya!
Eso es lo que dice ella, pero no es verdad.
Me quiere.
No es el amor lo que mueve el mundo, es la cama.
Nunca te ha querido, te utiliza.
¿Para qué si es un jaleo espantoso?
Pues yo creo que sí te quiere,
si se ve en la pelea de Bruno con el marido.
¡Ah!
Les ha pillado el marido.
¡No, que no te enteras!
Ella le lleva hasta la casa vacía...
donde piensa hacer que Bruno le mate,
enseguida se lían a golpes,
es una pelea salvaje,
como siempre que dos hombres se disputan a una mujer.
¡Ah!
(Bocina)
¡Ah!
(Música de tensión)
¡Coge la pistola!
¡Ah!
Si no lo quisiera, nunca habría matado al marido ella misma.
Y, al final, se arrepentirá de haberte engañado,
¿a que sí, Bruno?
La verdad es que no sabemos lo que va a pasar,
el marido nos tiene siempre en vilo con la continuación de la historia.
Lo que pasa es que este lo hace mejor que el otro.
A lo mejor es eso.
¿Tú qué dices, Bruno?
¿Qué tal lo hacéis, eh?
Pues, sencillamente, no lo hacemos,
porque no podemos ir a ningún sitio.
No creo que pueda pasar eso.
Las películas siempre terminan bien
y vuestra relación no puede acabar así.
En fin,
yo hice todo lo posible
por que la historia de Ada y Bruno saliera adelante,
pero es que ellos no daban facilidades,
bueno, ni el metepatas de Tomás, que está aquí, durmiendo a mi lado.
Yo estaba dispuesto a mandarlos a todos a Fez
y quedarme solo con Betty,
así que los reuní y les conté la continuación de la historia.
¡Claro! Y por eso se llama "Hotel de Fez".
¡Exacto! ¡Exacto!
Sara, Sara se ha visto obligada a huir con él.,
pero en el hotel de Fez pasan unos días inolvidables
y tú terminas de enamorarte.
Pero si luego desaparezco y le dejo tirado.
Sí, bueno, pero no me inter...
Entonces él regresa a Madrid,
encuentra a una chica con la que trata de olvidarte,
no lo consigue y, finalmente, vuelve a Fez a buscarla.
¡Ah, ah, ah! De acuerdo.
Y vuelven a encontrarse en el mismo hotel
donde tenemos la gran escena de amor final.
Me gusta mucho.
"Hotel de Fez", el sitio donde se han amado
y donde se vuelven a encontrar. Muy bonito.
Es un final perfecto.
El triunfo de la pasión.
A mí lo que más me gusta es lo que le dice a la chica nueva,
las historias de amor son iguales para todo el mundo,
en cambio, cada desgracia es distinta.
Sí, es de Tolstói. -¡Joe!
"Anna Karenina". -Sí, pero eso no lo sabe nadie.
Podéis salir para Marruecos la semana que viene.
¡Un momento!
¿Y quién va a interpretar a la chica nueva?
Sobre eso, yo tengo una idea.
¡Betty!
¿Yo?
¿Qué dices? ¡Imposible!
¿Cómo que Betty?
Es hora de que tenga su oportunidad.
Ah, no, no, sencillamente, no.
Yo creo que puede hacerlo muy bien,
acaba de decir esa frase estupendamente.
Pero ¡hombre, si es muy poco papel para ella!
Pero ¡si nunca ha hecho nada, Ada!
¿Y tú qué dices, Betty?
¡Que es un papel precioso
y que os odio a todos menos a Tomás!
Mañana vuelven de Marruecos y estamos igual que antes.
Está visto que este tipo de cosas o se plantean dramáticamente
con divorcios y enemistades o no salen.
Yo sigo deprimido con esta historia
y si este supiera lo de Ada y Bruno...
Ustedes se preguntarás
por qué estoy durmiendo en esta cama.
Pues muy sencillo,
se fueron a Fez sin devolverme las llaves de mi casa.
"Al·lahu-àkbar!".
(REZA EN ÁRABE)
(Rezo en árabe)
Ya te dije que era un laberinto.
Aquel laberinto que soñaste.
Donde nos íbamos a perder...
y donde íbamos a ser felices.
Tu marido está muerto, Ada, y el otro está lejos
y ahora estás sola con Mario en esta ciudad exótica.
Pero bueno, vamos a ver,
¿no hemos quedado en que yo lo estoy engañando?
Ya no está muy claro.
Tú te has visto obligada a venir con él
porque has sido tú quien ha matado a Luciano,
pero, este pero es importantísimo,
la realidad es que te has enamorado de Mario,
así que... intimidad.
¿Intimidad?
¿Con todos estos quieres tú intimidad?
Se podrían ir unos cuantos a dar una vuelta a Fez.
Las 12 horas son las 12 horas y yo ahí no transijo, lo siento.
Pero, Ada, que regresamos mañana.
Para lo que hemos venido a hacer aquí.
¡La película!
¡Menuda película me estáis dando entre todos!
Venga, vamos.
(Música tradicional árabe)
Echo de menos a Dionisio,
creo que lo he estropeado todo al venir,
porque Dionisio y yo estaríamos tan bien allí, no digamos,
pero era una oportunidad ideal trabajar como actriz en la serie.
Es un papel muy bonito y además, del último capítulo.
Cuando Sara desaparece y le deja plantado en Fez,
él regresa y me encuentra a mí.
Ada. ¡Ada!
Vete, Bruno.
Abre la puerta.
¡No! ¡Sí!
No. Sí.
No y no. ¡Que sí, que sí!
¡Abre o tiro la puerta!
¡Ah! Pero ¿qué haces?
¿Por qué no quieres hablar conmigo? Es muy peligroso.
Betty no tiene sueño y ha bajado, estará bebiendo dos horas.
Muy bien, pues vete con ella. ¿Ya no me quieres?
Habíamos quedado en venir solos y fíjate.
Pero eso no es culpa mía.
Dioni no ha venido.
Y Betty sí, ¿no es eso?
Pues sí.
Podías haber puesto más empeño para que no hiciera el papel.
(Llaman a la puerta)
(ROBERTO) ¡Ada!
Lo que faltaba, el otro.
¿Qué otro? Venga, al armario.
¡Ada!
¡Los zapatos!
Va, va.
¿Qué haces siempre sola en la habitación?
Dormía.
Pues debes dormir más de 12 horas diarias.
Ya me iba a meter en la cama, ¿eh?
¿Ya? Sí.
Debe ser el secreto para que estés tan guapa.
¿Me permites cinco minutos?
Es muy importante, por lo menos, para mí.
Ah, siéntate.
Quisiera pedirte disculpas por las discusiones del rodaje.
No te preocupes.
Sí, a veces me pongo muy agresivo contigo
y ya sabes lo que significa eso.
¿Eh?
No. ¿El qué?
¿No lo sabes? No.
Ah, si no has notado lo que siento...
Empezaré desde el principio, verás,
yo vengo de una familia con muchos hermanos
y mi madre no nos daba el mismo trato a todos,
claro, un freudiano estricto hubiera dicho
que lo mío es un complejo de Edipo en la fase oral sin superar,
no obstante, se dan en mi caso una serie de peculiaridades
que paso a enumerarte:
la primera, como muchos caramelos, con lo cual...
(REZA EN ÁRABE)
"Al·lahu-àkbar!".
(REZA EN ÁRABE)
Espera, me he perdido, íbamos por tus 17 años.
No, no, 16, 16.
Bueno, es igual. ¿Qué tiene que ver tu madre con esto?
¿Cómo que qué tiene que ver?
Yo acababa de cumplir 16 años
y me enfrentaba a mi primera conquista
o mejor dicho, aquel niño minusvalorado que había dentro de mí
se enfrentaba a la primera prueba evidente
de la carencia de una madre... ¡Ya no aguanto más!
¡Ay!
Bruno.
Tú lo que quieres es llevártela a la cama.
¿Qué haces ahí?
¡Estaba vigilando a los piratas como tú
que entran en las habitaciones!
Bueno, basta ya.
¿Una chica no puede viajar sola sin verse rodeada de moscones?
Venga, fuera los dos.
Perdona, Ada. ¡No, no, fuera, fuera!
Hasta mañana.
¡Tú eres un imbécil! ¡Vete!
No quiero verte nunca más.
¡Ah!
(Música ambiental)
"El otro día soñé que nos íbamos lejos,
estábamos en una medina árabe,
era un laberinto circular lleno de calles estrechas,
estábamos seguros,
era difícil salir de allí,
pero también era difícil que nos encontrasen".
(HABLA EN ÁRABE)
(Bullicio)
(Música sensual)
Ahora sí que lo tienes crudo, macho, porque ella te sigue engañando, ¿eh?
(Risas)
A ver cómo te las arreglas en el próximo capítulo.
-Lo que son los "masas medias".
Hace un momento estaba la ciudad desierta,
el mismísimo papa hubiera podido pasear por aquí
sin que nadie le hubiese dicho nada.
Es una idea.
Durante esa hora está todo el mundo pendiente de la tele.
Evidente, les están mirando a ustedes.
Eso es.
si todo el mundo nos mira, por fin podremos estar solos.
(DIONISIO) ¡Hombre, Bruno!
Buenas noches, Dionisio.
¿Qué tal estás? Bien, bien.
¿Puedo pasar? Pues claro,
iba a hacer unos martinis, ¿quieres uno?
Buenas noches, Ada.
Hola, Bruno.
¿Qué haces aquí?
¿Un martini con ginebra?
¿Lo prefieres con vodka?
No, con ginebra, muy fría.
Se pone mucha ginebra y un poquito de vermú
y no se agita, se mueve suavemente.
¿Cuántos hago?
¿Tomáis los dos?
Pero si te he dicho que los iba a preparar yo.
En casa siempre los hago yo.
¿Te pasa algo?
¿Te has dado cuenta
de cómo se quedan las calles a la hora de la serie?
Vacías, Ada.
Todo el mundo se queda pegado al televisor.
¿Te das cuenta?
Pues claro que me doy cuenta, ¿te crees que soy idiota?
Bruno, ¿has bebido?
¿He dicho alguna inconveniencia?
No, hombre, no. Anda, ven a sentarte.
Bueno, yo voy haciendo los martinis, aunque no sé si deberías tomarlo.
Gracias, con la ginebra muy fría, poco vermú y sin agitar.
Enseguida vuelvo.
¿Qué me contestas, Ada, amor mío? ¡Que te va a oír! Ven.
Esa es nuestra hora.
Vendrás mañana a la plaza Picasso cuando empiece la serie,
¡estaremos solos! ¿Y qué le digo a Dioni?
Tomás va a venir a ver el capítulo aquí.
Me ha estado llamando toda la mañana, ¿y sus llaves?
Las tengo aquí. Pues dámelas.
Toma, es para ti.
¿Qué es eso?
La he guardado para que no la viera Dionisio.
Esconde eso ahora mismo. No.
¡Sí! Bruno, estás loco.
Eso sí que es verdad,
loco por ti. Quita, quita, no digas tonterías.
¡Oh!
¡Dios mío! ¿Te has hecho daño?
¡Huy! ¡Los martinis!
¿Para quién es esa rosa?
Para Betty.
Ah, pues está un poco espachurrada.
Sí, pero Betty se lo merece todo.
(Timbre)
¡Dioni! ¿Eres tú?
Soy Tomás.
Hola, Tomás.
¿Esperabas a Dionisio?
No, qué va.
Perdona, pero es que habíamos quedado en casa de Ada
para ver el capítulo y se han tenido que ir los dos
y bueno, verlo en un bar solo me daba una tristeza...
Claro. Pasa, pasa.
¿Qué tal estás?
Divinamente, qué encanto.
Siempre estás tan alegre...
Eres una chica estupenda.
Bueno, y tú eres genial, súper y haces dinero como nadie.
Gracias, Betty.
¿Tú nunca te pones triste o melancólica?
Pero si me va de miedo gracias a ti.
¿Qué tal está Bruno?
Ideal, bueno, ya sabes que él siempre quiere
tomarse las cosas muy en serio, pero yo no le dejo.
Claro.
Tú, con tu carácter, eres ajena a todo lo que está pasando.
Sí.
Bueno, pero ¿qué más da?
No, no, no, no.
No, no, no da igual.
No da igual.
De todas maneras, hay que divertirse, ¿no?
Sí, supongo que hay que intentarlo, sí.
Bueno, no empieces como Bruno.
(Timbre)
¿Quieres que abra?
¿Quién será?
(Timbre)
Salgo a abrir. No, no.
Déjalo, ya voy yo.
Mira lo que traigo.
¿Cómo que no? ¡Ya lo creo que sí!
¡Sí, sí, sí, sí!
Sí.
¡Que sí, que sí!
¡Mira lo que traigo!
Dios santo.
Ah, hola, Tomás.
Mira lo que traigo.
(Música ambiental)
(HABLAN EN OTRO IDIOMA)
(Bullicio)
¡Ah! ¡Ada!
¡Ah!
Ah...
(Música instrumental ambiental)
(HABLAN EN ÁRABE)
(Sintonía de "Hotel de Fez")
Este periódico dice que la desaparición de Ada Lasa
ha sido montada por nosotros con fines publicitarios.
No, no, no, usted ha leído mal.
Hombre, cuando dice que se ha ocultado
para hacer esperar al público con ansiedad
el desenlace de la historia... Pero yo me refiero a la serie.
Ah, lo ha escrito usted.
Servidor, Quintanilla a su disposición.
Bueno, si esto es obra de algún bromista
que piense que esta coincidencia entre ficción y realidad
puede resultarle divertida,
pero para ella no tiene ninguna gracia.
Yo creo que aparecerá después del capítulo de esta noche,
que es el último, es difícil no abrigar sospechas.
Quien lo haya hecho conocía el desarrollo de la historia.
Yo creo que se veía venir
atendiendo al comportamiento masoquista del protagonista...
Y porque ella es una víbora desde el principio.
Por favor, vamos a hablar de la desaparición de Ada Lasa.
Un golpe de efecto muy astuto. -Que hará subir la publicidad.
¿En cuánto, señor Benito?
Perdone, pero yo ya no sé
si estamos hablando de la serie o de la realidad,
no lo sé, es que no lo sé.
Es cierto, yo tampoco lo sé.
No hay más golpe de efecto que la serie.
A la hora en que Ada desapareció yo había quedado con ella.
Si no llegó, se lo impidieron a la fuerza.
Explícate, Bruno, eso es muy interesante.
Muy bien.
¿Hay cosas en la vida de Ada Lasa que desconocemos?
Una pregunta directa para el marido. -¿Sí?
¿Qué le dice el nombre de Longinos Vázquez?
Nada, absolutamente nada, no...
Muy pronto, todos hablaremos de él.
Ada, Ada, si no vamos a hacerte daño,
solo unas fotografías conmigo
para que todos sepan lo que fue mi amor.
No creo que nunca nadie te haya querido más que yo, nunca.
¿Alguna vez te molesté lo más mínimo?
¿Eh?
Ah.
Solo eras para mí una niña adorable,
luego creciste y naturalmente
que hubiera querido tenerte entre mis brazos,
pero ni siquiera lo intenté, ¿verdad?
¿Eh?
Ah.
¿Recuerdas cuando iba a verte jugar al tenis?
Nunca he podido despertarme por las mañanas
sin evocar aquella imagen,
con tu faldita corta,
estirándote en el saque, formabas una línea dorada por el sol,
desde los pies,
que parecía que iban a levantarse del suelo,
hasta la raqueta erguida en lo alto
pasando por tus piernas esbeltas,
tu cadera de chico, tu pecho casi inexistente
y la axila adorable,
tu marca de la vacuna junto al hombro,
tu brazo,
tu mano...
empuñando con fuerza el instrumento de golpearme así,
quiero decir, de golpear la pelota, Ada.
¡Ada, déjame estar a tu lado otra vez, déjame!
¿Te molesta la mordaza? Voy a quitártela.
Voy a quitártela. (GRITA)
¡No, no, Ada, no grites!
¡No grites, por favor, no grites! ¡No grites, no grites!
No grites, si conmigo no puede pasarte nada malo.
No grites, por favor.
(Trinos)
Es una cuestión de vida o muerte.
Bueno... ¿Adónde vas?
Creo que sé dónde está Ada.
¡Eh, el casco, que se deja el casco!
Dice que sabe dónde está Ada.
Venga, vamos al coche.
Oiga, don Tomás, ¿puedo acompañarle? Es que se me ha llevado la Vespa.
Claro, Quintanilla, vamos.
¡Eh, Bruno! ¿Qué haces por aquí?
¡Anda, si es Bruno!
¡Dentro de un rato vamos a verte!
¡A ver qué pasa hoy!
Si el texto es demasiado largo
para tu espacio en la revista, córtalo,
pero no metas morcillas
ni me modifiques el estilo literario.
Va a ser un poco largo.
Muy bien, pero recuerda el tema central,
el triunfo del amor puro, la Bella y la Bestia.
La Bestia es Longinos, ¿no?
Hombre, claro. ¡Alto!
¿Qué hace este aquí? -Me habrá seguido.
Pero avise a la Policía.
¡Bruno Laforgue, qué bueno!
¿Me firmas un autógrafo?
¡Y una mierda!
¡Apártate de aquí, pervertido!
¿Vas de listo, tío pipa? Pero ¿qué dices?
¡Que si vas de listo! -Fírmame a mí otro.
-¡Uno para mi niño! -Oye, ¿me das un pitillo?
-¡Para mi hija, que te quiere mucho! ¡Son ellos os secuestradores!
-¿Qué secuestradores ni qué pollas?
¡La Vespa!
¡Esa es mi Vespa! ¡Mi Vespa!
Se ha ido por allí.
Venga, vamos.
Yo voy dando la vuelta.
¡Eh, mirad, es él!
¿Qué hace?
¡Es Bruno!
A ver si voy a tener que soltar la mano, ¿vale, listo?
Pero ¿qué pasa? ¡Han huido, han huido!
Señores, hagan el favor, déjenle tranquilo.
-Para mi niño. ¡Ni para su niño ni para su padre!
¡No te pases ni un poquito! Vamos a ver.
¡Un respeto! -Que empieza el "Hotel del Fez".
-Vienen aquí todos... -Encima.
-Que empieza el "Hotel del Fez".
Vamos, que ya empieza. -Mari Pili.
Ellos la han secuestrado.
Pero ¿quiénes? Un par de pervertidos.
Bueno, tres.
¡Dios mío!
Hay que encontrar un Tiburón espachurrado por allí.
Ya estoy aquí.
Vamos a separarnos en dos grupos.
¿Puedo coger la moto? Es suya.
Yo voy con ellos. De acuerdo.
¿No quiere el casco?
(Sintonía de "Hotel de Fez")
(Risas)
Esto es azafrán.
¡Ah, cuscús!
Cuscús.
No, tú.
No, no, no, no.
Date prisa, que vamos a perder el avión.
¿No piensas hacer tus maletas?
No me voy.
Me quedo unos días.
La has vuelto a ver,
¿no es cierto?
Tengo que saber lo que pasó.
¡Ah!
Sonríe tú también, imbécil.
¡Pero, Ada!
Es que me han obligado.
¡A por él! -¡No, no, no!
¡Ay, ay, ay!
¡Ayudadme, idiotas!
(Música cómica)
¡Ah!
¡Este ya está!
¿No estaremos cometiendo una ilegalidad?
"En las historias de amor,
la felicidad es siempre igual,
en cambio, cada desgracia tiene su fisionomía propia".
¡Ah! Ha estado muy bien esa cita de "Anna Karenina",
pero... no puedo soltaros hasta que termine el capítulo.
Las fotos tienen que entrar en imprenta.
¿Sabes que vas a ir a la cárcel? Pero si era una broma, un juego.
Un juego muy divertido.
Cultural, "Quasimodo", "La Bella y la Bestia",
"Ricardo III", "El fantasma de la ópera" y yo.
¿Qué más os da esperar un poco?
Ya, pero es que es nuestra única oportunidad.
¿Vosotros dos?
Sí, Longinos.
Entiendo.
¿Le quieres?
Sí.
Y a ti también.
No seas embustera, Ada.
Por lo menos, hasta ahora, no me habías mentido nunca.
Bueno,
supongo que da igual un poco antes o un poco después.
¡Mi moto! ¿Dónde, Quintanilla?
¡Allí, allí! ¡Allí!
¡Vamos!
(Música sensual)
Oye, ¿y estaban bien los dos?
Ya lo creo.
Y parecían muy enamorados.
(QUINTANILLA) Debe ser la bujía.
Bueno, pues a ver dónde pueden estar estos.
¿Te parece, Betty, que vayamos a casa a esperarles?
¿Tú para dónde vas?
No puedo llevaros, tengo que llamar por teléfono.
Vamos a ver si encontramos un taxi.
(QUINTANILLA) Vamos a ver con esta llave.
(LONGINOS) Perdone.
¿Puede dejarme en una comisaría?
Bueno.
Ya sé yo dónde están estos.
Menos mal que no le devolviste las llaves a Tomás.
Por fin.
Pon la tele para calcular.
Cuando acabe el capítulo, vendrá Tomás.
Venga.
(Música ambiental)
¿Por dónde va?
Acabas de llegar al hotel.
¡Venga, ven!
¿Qué? ¿Me va a dejar por fin en esa comisaría?
Un momento que hable con estos, yo no vuelvo a ese hotel.
¡Oiga, oiga!
Le dejo mi casa.
Usted me lleva a la comisaría y yo le doy las llaves.
¿Por qué me has elegido a mí? ¡Tú no lo mataste, fui yo!
¡Ah!
Pero ¿cómo pude estar tan ciego?
He vuelto, Mario.
Qué imagen falsa me hice de ti.
He vuelto, Mario, he vuelto porque te quiero.
(Música instrumental suave)
(TV) "Abrázame".
"Abrázame muy fuerte,
que ya no pueda olvidar este momento".
"Lo recordaremos juntos muchas veces".
"¿Qué vamos a hacer ahora?".
"No pienses en eso".
"Estamos juntos y no puede pasar nada malo".
"Lo que esté por venir nos sucede a los dos y es para siempre".
¡Ah!
(Teléfono)
No. Ven, ven, ven, ven, ven.
(Teléfono)
"¿Ada?".
"¿Bruno?".
"¡Sé que estáis ahí!".
(JADEA)
(GRITANDO) "¡Pero, Ada!".
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