All language subtitles for Vivir Sin Permiso 01x13

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Original subtitles

(Alboroto y disparos)

(CHON) "¡Mi niño, mi niño!

Boda y funeral en una sola sesión.

No diréis que los Bandeira no sabemos dar espectáculo".

Desde ahora nos costará más contar con el apoyo de nuestra gente.

"Con el pazo y el hospital lleno de guardaespaldas,

tu mensaje es que tienes miedo.

Con esto poco haremos, Nemo".

¡Mátame!

No.

En este negocio hay algo sagrado. No se toca la familia de nadie.

Ella lo sabía.

Tú acabas de aprenderlo.

"Nunca he tenido un problema de corazón".

Ese embarazo era la última oportunidad de tener un hijo juntos

y ese médico inútil nos jodió la vida.

Por cierto, he ganado las elecciones.

Lo siento mucho, pero soy tu padre.

Vamos a casa, hija.

Alejandro murió en el tiroteo. Eso es mentira.

No te estoy mintiendo.

¡Eso es mentira, Mario! ¡Eso es mentira, joder!

(CHON) "¿Dónde está mi hijo?".

¿Carlos?

"Carlos había organizado su propio secuestro.

Lo encontraron en un estado...".

Me temo que ya no volverá a ser el mismo. Lo siento.

Cariño, aquí vas a estar muy bien.

Pero estaría mejor en la clínica.

¿Por qué le has traído aquí?

Porque es mi hijo,

nadie le va a cuidar mejor que yo.

¿No piensas decirle nada a tu hijo?

¿Le piensas seguir tratando como a un mueble?

Nemo...

Tenemos visita.

Monterroso.

Voy.

Bienvenido, hijo.

Buenas noches.

Supongo que no han venido a cenar.

¿Usted qué cree?

-No hemos venido a verle a usted, sino a su hija.

¿A Nina?

No, a la otra,

a Lara.

¿Qué pasa?

-¿Le suena?

(MONTERROSO) Lo encontramos hace un par de días.

¿Esto qué tiene que ver con Lara? ¿También es su clienta?

Esta familia le da mucho trabajo.

(ALEN) Hemos encontrado un móvil muy cerca del coche.

Tenía una llamada a tu número.

¿Es Malcom?

Pero ¿estáis seguros de que es Malcom?

En cualquier caso, ¿le parece que esta es

la mejor forma de dar una noticia así?

No sabíamos que era una mala noticia.

Al fin y al cabo, le estaba investigando.

Largo de mi casa.

Y no vuelvan si no traen una orden.

-Pues eso haremos. -Nos encanta el papeleo.

-Ya han oído al señor Bandeira.

Yo les acompaño.

-Buenas noches.

(SOLLOZA)

No es Malcom, ¿a que no? No es Malcom, por favor.

Dime que no es Malcom.

Toda la culpa es mía, me tenía que haber quedado con él.

Porque sabía que tenía problemas.

Tú no tienes la culpa de nada, hija.

No te tenía que haber hecho caso. Me tenía que haber quedado con él

y no haber vuelto a este pazo de mierda.

Lara, tu padre tiene razón.

La culpa es del que lo haya matado.

¿Por qué estáis tan seguros de que lo mataron?

¿Eh? ¿Por qué?

Nemo, que me tapas el sol.

Quique, ¿qué haces?

¿Pero tú estás bien de la cabeza?

-No. Y es por tu culpa.

Hala, vámonos. Lejos de aquí.

-Cállate. -Nemo te va a acabar dejando.

Lo sabes tan bien como yo. Esto le queda pequeño, joder.

Pero para mí tú lo eres todo. -Que te calles.

-Ada, escúchame. Ada.

Qué buena cara tienes, primito.

Hasta para enfermarte eres original, cabrón.

¿Sabes a lo que me recuerda esto?

A cuando venía a visitarles en verano, ¿eh?

¿Te acuerdas?

Es como lo mismo, pero al revés.

Oye. Qué pedo contigo, güey.

Siempre riéndote de mí,

de mi pelo, de mi ropa, de mi acento.

Tú y tu hermanita...

y tus pinches amigos españolitos cabrones.

Y yo tenía que aguantarme.

Y ahora mírate, pendejo. No vales madre, cabrón.

No puedes ni moverte. Ni moverte.

Y, bueno, no todo fue malo.

Me enseñaste a jalármela.

Aquí hace como calor, ¿no?

Así, así.

Agüita.

Eh, pero mira quién vino.

Quieta pues. Quieta, "home".

No, por favor.

No te voy a hacer nada.

No te voy a hacer nada malo, mi amor.

Por favor, no.

Calma. (LLORANDO) Déjame, por favor.

¿Qué le pasó a Quique?

¿No lo recuerdas?

Si te lo pregunto, es por algo, Ferro.

Hace 25 años, ordenaste que no volviéramos a hablar de Quique.

Es mejor que no lo recuerdes, Nemo.

Yo no tengo esa suerte.

Baja la pistola.

¿Estábamos esperando a este?

¿Y el colombiano?

Todavía no lo he encontrado.

No me gusta que me hagan perder el tiempo.

Te juro que hoy cae,

pero a ese hijo de puta...

A ese hijo de puta lo mato yo.

Vamos, Ferro.

-Vamos. Búscalo, Tigretón.

¿Qué hace esa ventana abierta?

¡Carmiña!

¿Estás bien? Pero si estás empapado.

Mi amor. ¡Carmiña!

Mi amor, estás empapado. -¿Qué pasa?

-¿Qué hacía esa ventana abierta?

-Cuando le traje el desayuno,

Carlos estaba bien y la ventana cerrada.

-Entonces, ¿la abrió Carlos? ¿Tú crees que mi hijo se levanta

a abrir la ventana? -No, señora. No sé cómo ocurrió.

-Pues deberías. -Chon,

podría haber sido... -Cállate.

-Señora, estamos muy nerviosos desde la boda.

-¿Me estás llamando histérica?

-No, por Dios. ¿Cómo voy a llamarle histérica?

-Si no sabes hacer tu trabajo, coge tus cosas y te vas.

-Señora, por favor. -¡Que cojas tus cosas y te vayas!

(FERRO) Eh... Chon, ¿te parece si hablamos un minuto?

-Contigo no tengo nada que hablar. En mi casa mando yo, ¿me has oído?

¡Mando yo!

-Chon, es Carmiña.

No sé, a lo mejor Nemo tiene algo que decir, no sé.

-Que me lo diga a mí. ¿Dónde está? -En su despacho.

¿Dónde te habías metido?

Que sepas que he despedido a Carmiña.

¿Por qué? Eso da igual.

La decisión la he tomado yo.

¿Me la vas a cuestionar?

Carmiña es una buena mujer, y trabaja bien y nos aprecia.

Y casi deja que tu hijo pille una pulmonía.

¿Y ha sido por su culpa? No.

Ha sido por tu culpa, pero por desgracia a ti no te puedo echar,

así que la he echado a ella.

¿Qué he hecho?

¿Quieres que te lo diga? Sí.

Ser un hijo de puta egoísta.

Carlos se empezó a drogar por tu culpa. Por tu culpa.

Nunca hacía las cosas bien, aunque se esforzara,

Siempre había alguien mejor, ¿no? Mario.

Ya te tenía a ti para reírle las gracias.

Yo no le he reído las gracias.

Le he consolado porque le quiero y le voy a cuidar porque le quiero.

¿Contigo?

Contigo no lo voy a hacer.

Ojalá te hubiera pasado a ti lo mismo que le ha pasado a él.

(Voces susurrando)

(LLORA DESCONSOLADA)

Te hace mucha gracia esto, ¿verdad, mariachi?

-¿A ti no?

-Tú no tendrás nada que ver, ¿no?

-¿Yo?

¿Con qué?

-Con lo de la ventanita de los cojones.

(CARMIÑA LLORA DESCONSOLADA)

Yo de ti me preocuparía de que no vuelva a ocurrir.

-¿Qué, me estás amenazando?

-No.

Yo no sé amenazar.

El resto lo bordo, ¿eh?

Nemo.

Nemo.

(Móvil)

(Sirenas)

¿Todo en orden?

-Pueden empezar por donde quieran.

-¿La habitación del señor Bandeira?

-Usía, acompáñales, por favor.

-Yo quisiera hacerle unas preguntas.

-El señor Bandeira no está en este momento.

-¿Ha huido? -¿Huir por qué?

El señor Bandeira no tiene nada que temer de la justicia.

Y de usted ni le cuento.

-En realidad, no quiero hablar con el señor Bandeira,

sino con su cuñada, la señora Berta Moliner.

-¿Con mi hermana? ¿Con mi hermana por qué?

-Serán unas preguntas.

-Avisa a Mario. -Ahora mismo.

-No necesita abogado para esto.

-Nunca está de más.

-Siempre es un placer colaborar con la Policía,

pero no sé quién es ese Malcom. Yo llegué apenas hace unas semanas.

-¿Vino usted sola?

-Sí. Bueno, al tantito llegó mi hijastro

para la boda de mi sobrina,

pero él lleva viviendo en Europa desde que tiene 16 años.

-Hum. ¿Y su marido, el señor Artiaga?

-En México. -En la cárcel tengo entendido:

narcotráfico, banda criminal, varios asesinatos...

¿De qué va esto, Monterroso? Curiosidad.

-Está bien, ya sabe cómo son los mexicanos.

Les gusta fanfarronear.

-¿Hacía mucho tiempo que no venía por Oeste?

(CHON) Yo le pedí que viniera para la boda de mi hija.

Mario, ¿puedes venir un momento, por favor?

-No, pues ándate. Parece que mi hermana te necesita más que yo.

Se ve bien fuerte este Mario, ¿no?

No me extraña que mi hermana le ande...

¿Qué estábamos diciendo?

-Si ha venido usted por la boda de su sobrina.

-Ah.

¿La neta? No.

Vine porque me lo pidió mi hermana. Necesitaba pedirme un favor.

-¿Qué favor?

-No matar al agente del CNI si es lo que está insinuando.

-¿Entonces?

-Usted no tiene hermanos, ¿verdad?

Es una lástima. Sus papás le privaron

de uno de los grandes placeres de esta vida.

¿Qué quiere ese policía de mi hermana?

No sé, le preguntó por tu cuñado.

Chon, Monterroso solo quiere que estemos nerviosos.

Pero que no lo consiga, ¿eh?

¿Dónde está Nemo? ¿No sabe que está aquí la policía?

-No tengo ni idea, Chon.

Y no me gusta nada. En el pazo no está y ha perdido su móvil.

-¿Lo ha perdido o lo ha dejado a posta para comernos este marrón?

Eh, sabes que Nemo nunca haría eso.

Estate tranquila, no verán nada porque lo tenemos todo controlado.

Qué pesados, ¿no? ¿No tienen nada mejor que hacer

que venir aquí a molestarnos?

Me gustaría ver el despacho del señor Bandeira.

Claro que sí. Mi esposa se lo va a enseñar.

¿Yo? Mario, ¿en serio tengo que...?

Cariño, yo tengo que localizar a tu padre.

(CARRASPEA)

Por aquí. ¿Hum?

(MONTERROSO) Vaya.

¿Sabe la combinación?

¿Yo? No.

Pues es una pena.

Tendremos que llevárnosla.

Espere.

"Voilà".

¿Su padre sabe que usted...? Que yo... No. No, no.

Por supuesto que no.

Mi padre es como todos los padres. Se cree que tengo cinco años

y que aún juego con muñecas, pero no.

Esto nos lo llevamos.

Sigue buscando.

¿Tiene contraseña?

Bueno, pruebe con uno, dos, tres y cuatro. A ver si hay suerte.

Ha habido suerte.

¿Cuándo fue esto?

Hace no más de una semana. ¿Qué día se casó usted?

Esto también lo llevamos. -De acuerdo.

-¿Qué quería la Policía?

-Nada, nada que tenga que ver con nosotros. Andan detrás de Nemo.

¿Ya le viste? -Se fue a primera hora.

-Pues mejor que no vuelva.

-Basta ya de chingaderas y vamos a partirle la...

-Ay, ¿qué haces? No seas pendejo. Guarda eso, Daniel,

esto no es México.

Aquí es mejor dejar que se maten entre ellos.

Y además es más divertido.

-Sí, bueno.

(Móvil)

(Deja de sonar el móvil)

¿Quién era?

Nadie.

Estamos tan a gustito aquí los dos, mi amor.

¿Para qué queremos que venga alguien más? ¿Hum?

Sí que estabas bien escondido.

¿Te parece que me estoy escondiendo? Sí, parecía.

¿Qué quieres? Venía a darte las gracias.

¿Por? Pues por ayudarme con esos policías.

Ah, yo no te he ayudado nada.

Te las apañas bien tú solita.

Sí, no. Eso desde luego, pero soy una mujer agradecida

y quería darte algo a cambio.

Ya. ¿Sabes qué pasa?

Es que no necesito nada, y mucho menos de ti.

Pero gracias, ¿eh?

Qué lástima. Yo pensé

que te gustaría saber quién mató a tu papá.

A mi padre lo mataron en Colombia.

No me refiero a quién apretó el gatillo.

A mi padre lo mataron en Colombia.

Se fue a Bogotá a trabajar. Sí, se fue porque unos narcos

no se fiaban de que Nemo pudiera transportar la droga,

y tu papá era la garantía de que llegaría hasta Galicia

sin problemas, pero hubo problemas.

El problema fue que la policía supo los planes de Nemo

y el barco debió tirar los fardos al mar. Ese fue el problema.

¿Tú nunca te has preguntado

cómo se enteró la policía?

Fue Nemo.

Mira,

no tienes ni puta idea de lo que hablas.

Mi padre y Nemo eran uña y carne.

Al saberlo Nemo estaba roto. Yo estaba ahí para verlos, tú no.

Tuvo que mandar a Ferro a Colombia para que trajera el cuerpo.

Y luego hizo un entierro por todo lo alto.

Y cuidó de su hijito, del huérfano. Claro que lo sé.

Me sé esa historia.

Mi padre y Nemo eran uña y carne.

Sí.

Les gustaban las mismas cosas.

Mismo vino.

Y la misma mujer.

Estaban los dos locos por Ada.

¿Y sabes por quién estaba Ada loca?

Ay, no. Ahora te debes estar preguntando:

"¿Esta pinche vieja se estará inventando todo esto?".

Pero, bueno, 25 años dan para enterarse de muchas cosas.

Solo quería que supieras.

Y, bueno, no te preocupes. Lara y tú no sois hermanos.

(Claxon)

Vale, va. Pues si pasas por allí, me avisas.

No, no me pasa nada. Pero necesito hablar con él urgentemente.

Gracias.

Cariño, estamos buscando a tu padre.

Ha perdido el móvil.

Oh.

No me parece que sea para tomarlo a broma, ¿no?

Está enfermo. Ya, ya lo sé.

El que tiene alzhéimer es él, ¿eh?, no yo.

(Pasos alejándose)

(Móvil)

Dime, Mario. No encontramos a Nemo. No queremos

"denunciar su desaparición para no levantar sospechas sobre su estado".

Una cosa, ¿puedes hablar con la policía local

para buscarlo discretamente?

Todavía no soy alcaldesa, no tomé posesión.

Ya, pero al jefe de policía le interesa más

hacerte un favor a ti que al alcalde saliente.

Cuenta conmigo. "Gracias".

No, gracias no.

"Yo también te necesito".

Vamos a hacerle la vida imposible al médico que me hizo abortar.

Cuento contigo, ¿verdad?

Por supuesto, como siempre.

Definitivamente, como el café de Colombia no hay, mi amor.

¿Por qué no te vuelves?

¿Quieres que te diga por qué?

Porque aquí también hay cosas muy ricas que me encantan.

¿Me entendés?

Oye, por favor. Tienes que irte.

Es que Nemo vendrá en cualquier momento. Seguro que me están...

No te haré nada que no te guste. Ven pues.

Ni te acerques, hijo de puta. Ni te acerques.

¿Qué pasó, mi amor?

¿Qué te pasa, huevona, "home"?

(Llaman a la puerta)

¡Voy!

Cállate, malparida.

(Llaman a la puerta)

Al que sea, le vas a decir que se vaya. "Hijueputa".

¿Me entendés?

No juegues conmigo, marica.

A ver.

Te estoy vigilando, mami.

Es la policía.

Qué putada, "home".

Freddy está en la cocina. Tiene pistola.

(MONTERROSO) ¿Freddy? Sí, por favor.

-Espera aquí.

-Asegúrate de que no se esconde en la casa. Voy a mirar fuera.

-Eh.

-¿Qué cojones haces aquí?

-Que Nemo me está persiguiendo, marica.

Las cosas con el Tigre ya no van más.

Vos me vas a sacar de esta, malparido.

-¿Yo? -¿Y quién más, marica?

Si voy preso, te venís conmigo.

¿O se te olvidan los muertos

que tienen las balas de tu fierro dentro?

Lo canto todo, "hijueputa", si no me ayudas.

-Sé que estuviste aquí

la noche en que desapareció el novio de la chica.

Nemo tiene un vídeo.

Quiero que me lo cuentes todo. ¿Qué coño pasó?

(ALEN) No hay nadie en la casa. -Aquí fuera tampoco.

Es que no lo entiendo. ¿Me podéis decir qué buscáis?

Al denunciar la desaparición de tu novio había sangre ahí.

¿No quieres que investiguemos lo que ha pasado?

Sí. Sí, sí. Claro que sí.

-No me preocuparía por el colombiano,

no creo que vuelva a molestarte.

¿Y cómo lo sabes?

Porque nos ha visto. Ese no vuelve.

-No podemos darte protección.

No tenemos suficiente efectivos.

(ALEN) ¿Por qué no vuelves al pazo? No. No, esta es mi casa.

-Alen.

-Una bala.

¿La habías visto?

No.

-Ven con papá.

Pero no se ha podido esfumar. Alguien debió ver a mi marido.

Está bien. Si sabes algo, llámame.

(CHON) ¿Ya te vas, Carmiña? -Sí, señora. Me voy a Madrid.

-¿A Madrid?

Ah, pensaba que a lo mejor... -Pues ya ve que no.

Le deseo lo mejor.

-Perdóname, Carmiña,

no me he portado bien contigo.

-Últimamente, en el pazo hubo muchos cambios,

y un empleado tiene que ser útil.

Y, por lo que se ve, yo he dejado de serlo.

-No... -Tendrá que buscar usted a alguien

que le sea de más ayuda.

Porque la va a necesitar, señora.

-Has sido muy importante en esta casa.

-Ya lo sé.

-Y no fue culpa suya.

-¿Y tuya?

-Ay, no. Yo a Carlos no le haría daño.

Somos iguales, es mi par.

A él le comparáis siempre con Nina

y yo tenía... Bueno.

Chon, la niña perfecta.

-¿Por qué me odias tanto?

Si no me hubiera casado con Nemo, nos habríamos arruinado.

Yo solo hice lo que me pidió papá.

-¿La neta? ¿Papá te dijo: "Cásate con el narco que te ronda",

y tú le dijiste: "Claro, papi"?

Pichona, yo estaba ahí. Tú le rondabas a Nemo.

Tú querías que se fijara en ti, le pusiste un cebo.

-Eso es mentira.

-No solo te pusiste en una bandejita,

además convenciste a papá para que me desheredara.

-Nemo quería la casa y la conservera.

Esas eran sus condiciones.

Sin su dinero...

nos hubiéramos quedado sin nada.

-Ay, pobre...

Yo me quedé sin nada menos una cosa: la dignidad,

y tú la perdiste.

-¿Sabes por qué papá no te dejó nada?

-Ilumíname.

-Porque me quería más a mí.

Me prefería a mí.

Supéralo.

Amor mío.

Perdóname.

Nemo, ¿estás bien?

No.

No estoy bien desde que me fui de aquí.

Fui un imbécil.

Un imbécil.

Esta era mi casa.

Aquí lo tenía todo y lo dejé por...

¿Por qué?

He intentado justificármelo mil veces.

Me repito que lo hice por salvar los puestos de trabajo de Oeste.

Yo sé que es mentira.

Lo hice por mí.

Por mí.

Creía que llegar arriba era lo único que importaba.

Era muy joven y un imbécil.

Suéltame. No. Escúchame, Ada.

Te abandoné estando embarazada.

Aunque tú me perdones, yo nunca podré.

Ada. ¡Suéltame!

No soy Ada. Joder, ¿qué coño haces?

Lo siento, hija.

Lara... ¿Qué coño ha sido eso? ¿Qué te pasa?

Tengo...

Tengo alzhéimer.

Me lo diagnosticaron el día de mi cumpleaños.

No sé cuánto tiempo me queda.

¿Estás perdiendo la memoria?

También pierdo los nervios.

Me olvido de todo.

De cómo atarme los zapatos,

de lo que he comido para desayunar o de incluso de si ya he desayunado.

De lo que he hecho.

De lo que tengo que hacer.

Nemo, ¿qué le ha pasado a Malcom?

¿Le has matado tú?

¿Le has matado?

No lo sé.

Ya. No lo sabes...

Pero si no tuvieras alzhéimer,

¿lo sabrías?

Yo solo he... tocado

a los que han ido contra mi familia.

No te creo.

Prefiero eso a que me tengas pena. Vete.

Muy bien, pero antes escúchame.

He hecho muchas cosas en mi vida

y de muy pocas estoy orgulloso,

pero ser tu padre...

es una de ellas.

Vete.

Lara.

¿Me dejas tu teléfono? Me he olvidado del mío.

O se ha olvidado él de mí.

Solo somos un par de viejos.

(FREDDY) ¿Qué pasa, gonorrea,

trajiste la plata?

-Dinero no, Freddy.

Tengo algo mucho mejor para ti que pagar el viaje a tu país.

-No me vengas con huevonadas.

Dame la plata, que es lo que necesito.

-He encontrado una bala en casa de Lara.

Cuando la analicen mis compañeros, sabrán que es de tu pistola.

La misma pistola con la que mataste a Exprés.

Y en pocas horas, tendrás a toda la policía detrás de ti.

-"Bah". Vos sabes que a la policía de aquí

me la paso por el forro, huevón.

Lo único que me preocupa

es lo que me haga Nemo. La plata. -Y el Tigre.

El Tigre tiene muchos amigos en la cárcel.

¿Quién te va a proteger allí dentro?

-Habla pues.

-¿Qué pasaría si yo...

cambio esa bala, la que estaba en casa de Lara,

la que es de tu pistola, por otra?

Esto ya pasó más veces, ¿eh? No se va a extrañar nadie.

El almacén de pruebas de comisaría es un caos.

-¿Y con el video, huevón?

¿Qué haremos con el video que tenía Nemo?

-Puede borrarlo alguien accidentalmente. Mil cosas.

Necesito que me des tu pistola, Freddy.

-Ah... ¿Me crees marica a mí o qué?

-Tengo que deshacerme de ella.

¿No confías en mí?

Pues tú mismo.

-Monterroso.

Ese "hijueputa"...

Ni pues, huevón. Ni pues.

(FREDDY) Sin mariconadas. -Venga.

Esta es la pistola de Nemo.

La tenía en su caja fuerte.

Yo... solo tendría que cambiar tu bala,

la que estaba en casa de Lara,

por una como esta.

Y Nemo cargaría con la muerte del novio de su hija.

¿Sabías que era agente del CNI y que le estaba investigando?

Pero esto tiene un precio, Freddy.

Quiero que me digas

dónde están los cadáveres que matasteis con mi pistola.

-Pero tenemos un trato, huevón. -Lo tenemos, sí.

-Bueno, bueno. Están en la casa abandonada de la Guardia Civil.

La que está al lado del lago. -Bien, Freddy,

¿ves como no era tan difícil?

-Me vendiste, gran "hijueputa".

-Seguro que no es la primera vez.

-Tendrás que morir, "hijueputa".

Suéltame, "hijueputa".

¿Se van a dejar comprar de este malparido?

¿Ah? ¿Son maricas o qué?

(REFUNFUÑA)

Joder.

Bien. Gracias.

Pues en el Clínico tampoco está. Pues claro que no está, Mario.

Si le hubieran ingresado en un hospital, ya lo sabríamos.

Es Nemo Bandeira. Lo conoce todo dios.

Claro.

¿Y qué insinúas, que se ha fugado?

¿Por qué no dejas de tocarme los cojones?

Nemo no es de huir, jamás huiría. ¿Qué pasa?

Pues entonces... Entonces, tendría un accidente.

O se habrá perdido.

O peor.

A lo mejor está muerto.

¿Y sabes por qué? ¿Por qué? Dímelo.

Por tu incompetencia.

Porque solo tienes que hacer una puta cosa, Ferro,

y ni siquiera eso sabes hacer.

Si Nemo está muerto por mi culpa, me pego un tiro.

Y si quieres, me lo pegas tú ahora mismo.

No vas a tener otra oportunidad como esta.

-Dame eso y vete a buscar a mi marido.

¿Ya está?

¿Otra vez tan amigos?

Muy bien.

Nina, ¿quieres hacer el favor de dejar de beber?

Estamos buscando a tu padre.

No me digas lo que tengo que hacer, ¿estamos?

Lo que te estoy diciendo es que te centres.

¿Qué, qué me estás diciendo?

Que no te avergüence delante de Ferro, ¿no?

Pero ¿qué dices de Ferro ahora?

No sé cómo lo haces,

pero al final siempre consigues que todo se reduzca a ti.

Pues lo siento. Lo siento,

pero me importa una puta mierda lo que piense Ferro.

Me importa una mierda lo que pienses tú.

Que te vayas a buscar a mi padre ya.

Ahora me vas a contar qué pasa entre vosotros.

(BORRACHA) Nada, he bebido un poco.

Estamos todos muy nerviosos, ¿no?

La borrachera se te pasará, pero lo que he visto

no se pasa con una siesta. ¿Qué pasa, Nina?

El día de mi boda,

el día que se casó conmigo, ¿sabes dónde estaba Mario?

¿A quién coño estaba besando, mamá?

A Lara.

Delante de nuestras narices, mamá, ¡en mi puta boda!

¿Te lo ha dicho él?

No hizo falta. Lo he visto con mis propios ojos.

En un vídeo.

¿Mario sabe que lo has visto?

No, no. Ni de coña.

¿No has visto que se ha ido haciendo del yerno perfecto como siempre?

No le digas nada.

Mamá, no soy como tú. Nina, no le digas nada.

Mamá, que no voy a mirar para otro lado. Entérate.

¡Claro que lo harás!

Todas en la familia lo hemos hecho. ¿Te crees que para mí fue fácil?

Nina, sonríe...

y espera. Y cuando llegue el momento,

le haremos pagar por todo el daño que nos ha hecho.

Yo sabía que saldrías elegida,

aunque no muriese el de la oposición.

-Eso quiero creer yo también.

¿Y el doctor? -Tu ginecólogo no está.

Ha llamado esta mañana para dejar la clínica.

Que va a mandar a una empresa de mudanzas para recoger sus cosas.

-Pero eso es un poco raro, ¿no?

-Pues sí, chica. Muy raro. ¿Pero tú necesitas algo?

-Sí, mi historial médico con todas las pruebas que me habéis hecho.

-No es problema.

(ELISA) ¿Pasa algo?

-Es que no hay nada.

No están ni los tests

ni las pruebas que te pedimos por tu embarazo.

-¿Tú tienes acceso a las citas del doctor?

-Puedo ver su agenda, sí. -¿Y podrías enseñarme

las visitas que tuvo el día que vine para confirmar el embarazo?

Fue el 11 de junio.

-A ver...

Aquí están.

-¿Y el día anterior?

-Sí.

-Mi marido vino para hablar con mi ginecólogo.

¿De qué?

-Pues no sé. No tengo ni idea, Elisa.

-Hijo de puta.

¡Será hijo de puta!

Pero ¿cómo ha podido hacerme esto? -Tranquilízate.

-Yo quería tener ese bebé.

Yo quería tener ese niño.

-Tranquila, Elisa. Tranquila.

¿Qué tenemos aquí?

Un pedido para el señor.

Especialidad de la casa.

Gracias.

El dinero lo cuentas en tu casa.

¿Quieres algo más? ¿Perico, chicas, coches?...

¿Quieres que la estrene contigo?

Joder, no digo para ti. Digo para tus clientes.

Vete a tu puta casa.

No tenemos el día, ¿eh?

Hola, amigo mío.

Te he echado mucho de menos.

Tienes buenas vistas, ¿eh, cabrón?

Tu hijo no ha venido mucho a verte, ¿eh?

Es culpa mía.

Le he dado todo lo que te prometí.

Me está muy agradecido.

Incluso creo que me quiere.

No como a ti,

pero me quiere.

Aunque si te digo la verdad...

Que quede entre los dos.

No he hecho un buen trabajo.

Le he enseñado a ser ambicioso.

Egoísta.

Una mierda.

Nada de lo que eras tú.

(FREDDY) ¿Qué hubo, patrón?

Bueno, ¿y por qué no me sueltas

y me matas con tus propias manos, huevón?

Para que parezcas un hombre, marica.

-Mira esto. ¿Te parece el puto patio de un colegio?

-Eso, eres un cobarde, marica.

Cobarde "hijueputa".

-¿Te crees que me importa una mierda lo que pienses de mí?

-¿Sabes qué te debería importar?

Lo que piensen ellos, huevón.

-¿Estos?

Les pago mucho para que no piensen, Freddy.

-Mátame entonces pues.

Dame honor, "rehijueputa". Mátame pues.

-Primero, unas últimas palabras.

Lo que pasa...

es que yo no soy mucho de letras.

Me lo vas a perdonar.

Levantadlo.

(SUSURRANDO) A la familia...

no se la toca.

(EN GALLEGO) ¡Va por ti, mamá!

(Disparo sin carga)

(GIME DOLORIDO)

(GIME DOLORIDO)

(Tosidos y gemidos del Tigre)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(FREDDY) Éramos como hermanos.

Vos y yo.

Pero Caín y Abel también eran.

¿Qué hubo, señora?

-Tú puedes llamarme doña Berta.

-¿Tardó mucho en morir?

-Ay. Eso no se pregunta. Es de mal gusto, bizcocho.

Tú y yo tenemos que hablar.

Mi marido tiene mucha cocaína

y creo que saben meterla en este país.

-Claro. Está hablando con los mejores.

Madre Colombia. -Qué bueno.

¿Pero los mejores por ser los únicos?

Porque, la neta, ahora que Nemo se ha retirado,

no tienen mucho mérito, ¿no?

-Somos buenos. Bueno malos.

Con usted vamos a ser más malos, "hijueputa".

-Ay, Daniel. Déjame que te presente.

Van a pensar que eres un malcriado estos señores.

Daniel Artiaga, este es Freddy.

-¿Qué hubo, muchacho?

-¿Y esta gonorrea, "hijueputa"? ¿Qué te pasa? ¿Sos marica o qué?

-Bueno, bueno.

-Dispara.

-Ay. No fue para tanto, chicos. Ya relájense.

-Dispara si tienes huevos, dispara.

-Huevos los que te voy a sacar por la garganta, mal parido.

-Pendejo, ya te regalé una chance hoy. No te voy a regalar dos.

Según yo, la gente tiene... sus propias costumbres.

Nosotros, por ejemplo,

no estamos acostumbrados a que nos levanten la voz,

y yo estoy acostumbrada a que me llamen doña mis empleados.

(BERTA) Te lo voy a volver a repetir,

no fue para tanto, ¿verdad?

-Abajito el arma, cabrón.

-No te escuché.

-No.

No pasó nada, doña Berta.

-Eso me pareció.

Relájense.

¿Qué quieres, Mario? ¿Qué quieres, que vuelva al pazo?

Se lo dije a Nemo antes. Dejadme en paz. No quiero saber nada.

¿Has visto a Nemo? Sí.

¿Dónde está?

No lo sé, estuvo aquí hace una hora. Estaba rarísimo.

Me ha contado unas mierdas de que estaba enfermo o...

Es que está enfermo.

Tiene alzhéimer.

Lara, por eso es muy importante que me digas dónde está.

Eh...

Eh... Me...

Me ha pedido el teléfono para llamar a un taxi.

¿Un taxi dónde? No lo sé.

No tengo ni puta idea de dónde ha ido.

Sí. Hola, soy Mario Mendoza. Hace una hora mandasteis un taxi

para recoger a Nemo Bandeira.

Quiero saber dónde lo habéis llevado.

¿Cómo que protección de datos? Te digo que soy Mario Mendoza.

No me entiendes tú. Te digo que soy Mario Mendoza

y que Nemo está enfermo. Me paso la protección de...

¿Cómo?

¿Dónde está?

Ha ido a ver a Quique.

Es un viejo amigo.

Mario, ¿por qué llevas pistola?

Lara, en la boda, cuando te besé... Mario...

Sabía que no tenía ningún derecho, sabía que estabas con Malcom,

pero, Lara, te besé y para mí ese beso fue...

Mario, por favor. Olvídate de eso.

Es que no me quiero olvidar, Lara. ¿Y por qué?

¿Por qué?

Ese beso es lo único bueno

que me ha pasado en mucho tiempo, Lara.

Y no me arrepiento.

No me arrepiento porque te estaría besando toda la vida, Lara.

Pero te pido perdón porque no te respeté.

Mario.

Mario. Espera, por favor.

Dame la pistola.

Pichona, tú sabes que vas a tener que meter a Carlos en una residencia

antes o después, ¿verdad?

Escucha, es lo mejor para todos. Para ti también.

-No, para mí no.

-Disculpen, estos señores quieren hablar con usted.

-¿Qué quieren ahora?

-¿Ha aparecido ya su marido?

-No. ¿Por qué?

-Traemos una orden de arresto contra el señor Bandeira.

-¿Qué ha hecho?

-Se le acusa de la muerte del señor Malcom Souza.

(ALEN) O Marcos Evia, ese era su nombre real.

-¿Dónde está el señor Bandeira?

-No lo sé.

-No lo sabemos. Tampoco sabemos cuándo se va a regresar.

-Pues esperaremos.

-Claro. Por favor, ¿les acompañas a la oficina?

Ya la conocen, la arrasaron hace un rato.

(EMPLEADA) Sígame.

-Están en su casa.

Tranquila, va a estar todo bien.

-No quiero que Nemo vaya a la cárcel.

-Y no va a ir. Es un tipo con recursos. Siempre cae de pie.

-No, no me has entendido.

No quiero que vaya a la cárcel.

Quiero que pague por todo el daño que le ha hecho a Carlos.

Quiero que sufra.

Ayúdame.

Ayúdame, te lo daré todo.

Aquí tienes tu nueva identidad.

-Lago,

te has arriesgado mucho por mí.

-Tú habrías hecho lo mismo. -No.

Yo estaba convencido que te había dejado comprar.

-No soy un corrupto, solo soy un cobarde.

Lo que descubriste investigando a Nemo

nos venía grande a ti y a mí.

Había implicada gente demasiado poderosa.

-¿Y por qué no lo dijiste antes?

-¿Me habrías creído? Te faltó tiempo para contarle a nuestro jefe

que yo entorpecía la investigación.

No, Marquitos.

Te metiste en la boca del lobo tú solito.

Joder.

Cuando te vi ahí tirado desangrándote en casa de tu novia...

Creí que habían sido los nuestros.

-Tiene gracia eso de los nuestros.

-Me supo mal matar a un compañero.

"A él le hicieron creer que estaba ejecutando a un traidor".

-No todo el mundo puede asistir a su propio entierro.

(LAGO) Nadie de la casa creerá que has muerto.

Tienes poco tiempo.

Ve a buscar a tu mujer y a tu hijo y empieza de nuevo.

-¿Y qué pasa con Lara?

-Vete a buscarla si quieres,

pero lo único que conseguirás

es que acabe llevándote flores al cementerio. Hazme caso.

La mujer de tu vida es la madre de tu hijo.

Las Laras...

se acaban olvidando.

Nos ha pasado a todos.

Ah. No, claro. Tú eres especial.

-No, yo no.

Pero Lara sí.

-Cuídate mucho, chaval.

(Móvil)

Dime, Lara.

Ferro, escúchame. Sé dónde está Nemo.

¿Dónde está?

"No, por teléfono no".

Ven a buscarme y vamos juntos.

"¿Ferro?".

"Ferro, ¿me oyes?".

Voy, no te muevas de ahí.

Hola, Ferro.

¿Has llorado?

No, yo no.

Yo no puedo llorar, Lariña.

Me arrancaron los lagrimales de chiquitín.

¿Dónde está tu padre?

A ver, lo único que sé es que ha ido a ver a Quique.

¿Quique?

¿Seguro que te ha dicho Quique? Sí. ¿Quién es Quique?

Quique era el padre de Mario.

Vale, pues escúchame. Mario ha venido preguntando por Nemo

y llevaba una pistola.

(Coche arrancando)

No me jodas.

-Mario no regresó.

-Te dije. Solo hay que dejar que se maten entre ellos.

-¿El pendejo se creyó que Nemo le dejó huerfanito?

-Claro. A la gente solo hay que decirle

lo que están deseando escuchar y te crean.

-Pues brindemos por ello, carajo.

Por ti y por mí.

(Móvil)

-¿Bueno?

¿Bueno?

(HOMBRE) "Cuánto tiempo sin escucharte".

-Hola, cariño. ¿Cómo estás? -"Bien, bien, aunque hace mucho

que no vienes a verme.

Y por la Ciudad de México van diciendo

que mi mujercita ya no me quiere".

-No es eso. -"Sí. Ya sé

que no necesitas macho que te diga lo que hacer.

¿Sabes que me cambiaron de prisión?".

-Qué bueno. ¿Qué está, fuera de la Ciudad de México?

-"No.

Oye, te queda muy bien esa ropita con el collarcito que te regalé".

-¿Qué pasó, güey?

¿Viste al diablo o qué?

-No, pero él sí me vio a mí.

¿Tú mataste a mi padre?

A tu padre le mataron unos colombianos.

Sabes muy bien lo que te estoy preguntando, Nemo.

¿Tú lo mataste?

Sí.

¿Por qué?

Porque me traicionó.

Porque te traicionó...

¿Y tenías que matarlo?

No estoy orgulloso, pero así pensaba entonces.

Has venido a matarme, ¿verdad?

Te lo pondré fácil.

Es la mejor oferta... que me han hecho en mucho tiempo.

Disparar ya es lo único que no te he enseñado,

pero sé que eres capaz.

Venga.

Adelante.

Me has hecho hacer cosas

que nunca les hubieras pedido a tus hijos, Nemo.

Yo de verdad pensaba que era porque me querías, pero no.

Yo era el servicio, ¿verdad?

Al servicio le pides que saque la basura,

que te limpie los zapatos,

que se manche las manos. Tú eres mucho más que todo eso.

Tú eres... ¡Calla!

No estoy orgulloso de cómo he tratado a tu hijo,

pero le he querido como si fuera mío.

Me da igual que estés enfermo, Nemo.

Te voy a matar.

Te voy a matar antes de que se te olvide todo lo que has hecho.

(CON FURIA) ¡Ah!

¡Ah!

No voy a perdonarte nunca.

Nunca, Nemo.

No tendrías que haberla besado.

¡Nemo!

¡Nemo, Mario!

No debiste besarla.

Quique.

¡Mario, Mario!

Ya está, ya está.

¡Mario! (FERRO) Ya está, ya está, ya está.

Ya está.

¡Mario!

Nemo.

Nemo.

¿Qué ha pasado?

¿Qué has hecho, Nemo?

Nemo, ¿te acuerdas de lo que ha pasado?

Nemo.

¡Nemo!

"Aquí nadie vive sin permiso".

El zar de Rusia,

cuando quería demostrar que alguien había caído en desgracia,

lo que levantaba era la copa de agua.

El aludido se levantaba, salía al exterior

y se pegaba un tiro".

¡Ese hijo de puta lo mató y yo voy a matarlo a él!

"Hay muchos hijos de puta que van a por mí,"

pero no lo van a conseguir.

¿Le dejo el puto tráfico de drogas y ahora vuelve a amenazarme?

Papá, lo siento mucho.

(PROTESTAN)

Ese hombre es Nemo Bandeira y os dio de comer toda la puta vida.

Se llama Lara. No eres mi padre.

"Soy tu padre, Lara, soy tu padre".

No quiero que mi familia me mire como me está usted mirando.

(CHON) "Confiaba en el Nemo que construyó Open Sea,

pero no el que toma diez pastillas diarias".

Estás enfermo, ¿verdad?

"Si estás perdiendo el alma,

pero lo sabes, entonces aún tienes un alma que perder.

Los tiburones son siempre los malos de la película,

pero sin ellos el mar sería un desierto.

Los tiburones también nos hacemos viejos,

pero seguimos mordiendo".

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