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Original subtitles

(BERTA) "¿Le dio tanto gusto verte como a ti?".

-A ella no le hago estas cositas tan ricas.

(DANIEL) "¿Le gusta tu tatuaje? Me lo he borrado".

No te creo.

¿Qué quieres?

(DANIEL) Comprobarlo con mis propios ojos. ¿Hum?

¿Contento?

(MALCOM) "Pues suéltame".

¿Sabes lo que más siento ahora? Que estés castigado.

Hoy quiero el espectáculo completo.

(ALEJANDRO) Carlos...

Hijo de puta...

Nemo. Sé lo que pretendes.

No lo vas a conseguir.

Nemo, por favor, confía en mí.

No me vas a incapacitar.

Ya te has casado. Ya está, ya lo has conseguido. Felicidades.

¿Por qué no me avisaste de lo del contrato?

No hacía falta, si yo ya sabía que tú la ibas a convencer.

Es una mujer enamorada. Las mujeres por amor hacemos lo que haga falta.

Alejandro Lamas,

¿quieres ser mi marido? -Sí.

Que corra el champán.

(Disparos)

-¡Alejandro!

(Disparos)

(CHON) ¡Ayuda, por favor, ayuda! ¡Socorro!

(Disparos)

(Gritos)

(CHON) "¡Mi niña! ¡Mi niña!".

"Boda y funeral en una sola sesión".

"No diréis que los Bandeira no sabemos dar espectáculo".

(CHON) "Me voy al hospital. ¿Vienes?".

"Luego".

(MONTERROSO) "¿Alguna idea de quién puede estar detrás de esto?".

-Hostia, Nemo, esa bala tenía que habérmela llevado yo.

Eso ya no podemos cambiarlo.

Pero lo que pase a partir de ahora...

Eso es cosa nuestra y de nadie más.

(Ruido)

(Megafonía del hospital)

Pensé que eras la madre de Alejandro.

Han matado a su hijo por tu culpa.

(CHON) Y ha venido a preocuparse por Carlos.

Yo solo doy gracias a Dios por que nuestro hijo esté vivo.

Tenía razón Carlos,

son mejores personas que nosotros.

¿Ha pasado al médico?

No.

Pero las radiografías... han salido bien.

Para lo que podía haber sido, dos costillas rotas es un milagro.

Hijos de puta.

(Llaman a la puerta)

(MUJER) Buenas noches, el médico les va a informar.

Lo siento.

Siento lo de Alejandro.

Siento no habértelo puesto fácil nunca, hijo.

(MÉDICO) Lo mantendremos sedado durante al menos 12 horas.

Hay hematoma subdural, pero es pequeño

y esperamos que se reabsorba sin necesidad de operación.

-¿Quedarán secuelas?

(MÉDICO) No necesariamente, no deberían.

Cuando despierte, no le digan lo sucedido, no conviene alterarlo.

Esperamos que vuelva a la normalidad poco a poco.

Gracias, doctor. -Gracias.

No podemos decirle que Alejandro ha muerto.

Por lo menos, de momento. ¿Ha quedado claro?

Ven.

Quiero que los que le han hecho esto a Carlos, lo paguen.

Lo harán, pero a mi manera.

Los detalles te los dejo a ti.

(Pitido intermitente)

Carlos...

Soy Lara.

Hola.

Me estás asustando, nunca te había visto tanto tiempo callado.

Teníamos que haberle dicho al médico

que le pusieran más sedación.

¿Te importa? Quiero estar con mi hermano.

Mi amor...

(MUY DÉBIL) ¿Dónde está Ale...?

Le han operado.

Pero está bien.

Le han llevado a otra planta.

Estate tranquilo.

(Pasos acercándose)

Hay demasiada gente aquí. Todos a casa.

Mamá, yo me quedo. No, tú te vas con tu marido.

Venga, a descansar. Mi amor...

(BALBUCEA)

¿Qué tal, mi amor? -Me duele la cabeza...

(CHON) Ya, mi amor, tranquilo. -(GIMOTEA DOLORIDO)

(Pasos acercándose)

¿Tú tienes hijos, Ferro?

No, Nemo, que yo sepa, no.

Se vive mejor sin saber.

Con los hijos se sufre demasiado.

Hijos de puta... Hijos de puta...

¡Han atacado a mi familia!

¡Han venido a mi casa, a por mis hijos!

¡Ese Tigre y el hijoputa del colombiano son un cáncer,

y lo voy a extirpar!

Nemo, si quieres operar,

vas a tener que contratar muchos enfermeros y conseguir instrumental.

Pues ya estás tardando.

Nemo, no va a ser tan fácil. Los tuyos están jodidos,

están dolidos, piensan que los has dejado tirados como perros.

Me deben muchos favores. Claro que te deben muchos favores.

Ellos saben que te deben muchos favores, pero no traficas.

Sigues teniendo todos los contactos y no se los das,

y eso ellos también lo saben.

¿Qué me estás diciendo, que estoy solo?

Nemo, lo que Ferro te intenta explicar

es que a partir de ahora

nos va a costar más contar con el apoyo de nuestra gente.

Con el pazo y el hospital llenos de guardaespaldas,

el mensaje que mandas es que tienes miedo.

Es que tenemos miedo, Mario.

Pero no tiene que parecerlo. Mario tiene razón.

Manda a todo el mundo a casa. Nemo, Nemo...

Esos hijos de puta pueden volver en cualquier momento.

No les daremos tiempo.

¿Y son discretos?

Porque es muy importante, por eso te lo pregunto.

(Pasos acercándose)

Bueno, tú avísame. No me importa la hora.

¿Quién ha sido? ¿Cómo?

¿Quién ha puesto la bomba?

¿Quién quiere matar a mi padre

y ha estado a punto de matarnos a ti y a mí?

No los conoces.

Quiero saber quiénes son, por favor.

El Tigre de Madroa.

Es un narcotraficante de medio pelo.

Pero el que de verdad me preocupa es su segundo, un colombiano.

Pero ¿por qué querían matar a mi padre, si él ya se ha retirado?

Porque no se lo creen.

Saben que tu padre tiene los contactos.

Podría volver en cualquier momento, y ellos lo saben.

Por eso es de vital importancia

que ahora más que nunca sigamos siendo decisivos

en el parlamento y en el ayuntamiento.

Cariño, cariño, no es el momento. Que podía haberte perdido.

¿No te das cuenta?

Nina, tengo muchas cosas que hacer.

Alejandro está muerto y tenemos que evitar que sus votantes

se movilicen y uno de su partido se haga alcalde. Por favor.

Por favor. ¿Vale? ¿De qué se trata?

¿De comprar votos? Pues yo te ayudaré.

Pero ahora quiero sentirme viva

y quiero que me hagas el amor, por favor.

(Pitido intermitente)

(Puerta abriéndose)

Nemo.

No. Soy yo.

¿Cómo está? Bien.

¿Ha dicho algo?

No. Ha dormido toda la noche.

Bien. Bien. Tiene que descansar.

Y tú también tienes que descansar. Chon, vete a casa.

No pienso moverme de aquí.

Chon, Nemo te necesita. Está...

Está hecho una furia. Solamente tú lo puedes calmar.

Si está así, es porque yo se lo he pedido.

¿Y te parece que es el momento?

Chon, ahora más que nunca tenemos que tener la cabeza fría.

De eso ya sabes tú mucho.

Ya viste lo que pasó ayer.

Chon, como Nemo responda, las cosas van a ir a peor, a mucho peor.

Y tienes más hijos. Piensa en Nina.

En Nina ya piensas tú. Déjame que yo piense en Carlos.

Si no lo quieres hacer por tu hija ni por tu marido,

hazlo al menos por Open Sea.

Lo voy a hacer por mi hija, por mi marido y por Open Sea.

Vuelvo en dos horas.

Ah, no quiero ver a esa bastarda por aquí.

Carlos.

Carlos. Carlos.

Carlos. Carlos.

¿Has enviado esta foto a alguien más?

¿A quién más le has enviado esta foto, Carlos?

Si no contestas, te quito la morfina

y los dos sabemos cuál es tu resistencia al dolor.

(MUY DÉBIL) No... ¿"No" qué?

(BALBUCEA)

¿A nadie? (CARLOS BALBUCEA)

Carlos, ¿tú te crees que a mí me gusta hacer esto?

¿Eh? ¿Te crees que yo disfruto haciendo esto?

Carlos, no tienes ni idea.

No tenéis ni puta idea ninguno en esta familia.

Al que más le duele tener que incapacitar a tu padre es a mí.

Pero no queda más remedio, y alguien tiene que hacerlo.

Siempre me toca a mí, al único que sabe hacer las cosas,

el único que tiene un par de cojones en esta familia.

(MUY DÉBIL) Hijo de puta...

¿Qué vamos a hacer, pues? -Nada.

Nada, joder.

-No le demos tregua a Nemo, que el hombre está solo.

Ya con lo que le hicimos al hijo tiene que estar jodido, Tigre.

Así que armamos un ejército y vamos por él, pues.

-Pero ¿desde cuándo das tú las órdenes, panchito de mierda? ¿Eh?

-Era la costumbre cuando vos estabas en la cárcel, que...

-¡Ahora estoy aquí! ¿Qué pasa, no me ves?

¿Me ves o no me ves?

-Menos tiros y más hablar. Así se hacen las cosas.

-¿Más hablar de qué, vieja? ¿De qué?

-Pues de todo este sin Dios que habéis montado.

Habéis mandado al hijo de Nemo al hospital,

y a su novio al cementerio.

Nemo responderá.

En todo este ojo por ojo, vamos a acabar todos ciegos.

-Mira, vieja, no me toques los cojones, ¿eh?

Tú a tus fogones y yo a los míos, ¿estamos?

(TAJANTE) ¿Estamos?

¡Joder!

Nos interesa. El viernes nos echan del hospital como a perros.

No me cuentes tu vida.

Lo que hemos quedado: lo sacáis de la habitación,

os lleváis la ropa y lo retenéis hasta que yo os llame, ¿entendido?

Vale. Tenéis sitio, ¿no? -Mi tía tiene un almacén.

Me alegro por tu tía. 3000 euros para cada uno.

Si lo hacéis bien, habrá más.

-De puta madre.

(Móvil)

Dime, Elisa.

Mario, te llamaba para saber cómo está Carlos.

Para lo que podía haber sido, bastante bien.

Solo se ha roto un par de costillas y poco más.

Había pensado pasarme por el hospital para verle.

No te preocupes, no,

quédate en casa a descansar, que va a ser un día largo.

Son las elecciones y Nemo lo va a entender perfectamente.

Estás a punto de convertirte en la próxima alcaldesa de Oeste.

Creo que me acercaré de todas formas.

¿Tú estás en el hospital ahora?

Justo ahora no.

(ELISA) "¿Cuándo podré verte?".

¿De verdad, cariño, otra vez?

"¿Otra vez te tengo que recordar cuál es nuestro plan?".

Tranquilo, está muy claro.

Ya estás donde querías estar y ahora me pegas la patada.

Perdona, estamos donde queríamos, los dos, tú y yo.

Ten mucho cuidado conmigo, Mario.

Nadie sabe más de ti que yo. Nadie.

"Elisa, ¿qué te pasa?".

Elisa.

(Llamada interrumpida)

(RESPIRA AGITADA)

Hola.

¿Ha venido Elisa por aquí?

No, no la he visto.

¿Dónde te habías metido?

Cuando he llegado, Carlos estaba solo.

Me he ido un minuto a tomar café, lo siento.

Ey, mira quién ha vuelto.

Siempre te ha gustado dormir, ¿eh?

¿Qué pasa?

¿Papel? (CON ESFUERZO) Hum.

Hum.

Mejor le dejamos descansar. Quiere decirnos algo.

Ahí.

(Megafonía y sirenas)

No... No entiendo... A ver, déjame.

A...

Álex.

Álex, Alejandro. Quiere ver a Alejandro.

Está bien.

Sí, Alejandro está deseando verte.

Tienen que salir.

Estás bien. Alejandro está bien también.

Tienen que salir, por favor.

-(CON ESFUERZO) ¡Ah!

Vete a casa tranquilo, ya me quedo yo con él.

Lara no debería estar aquí, y menos sola.

Le tiene mucho cariño a Carlos, y Carlos también le tiene cariño.

No es por eso. Lara corre más peligro que cualquiera de nosotros.

Ese colombiano está obsesionado con ella. No la dejes sola.

Enviaré a alguien a buscarla.

Estamos en guerra, Mario.

He convocado a la gente en el pazo. Deséame suerte.

Tú no crees en la suerte. Hoy sí.

¿Cómo está Carlos?

No sé si está como está por la lesión o por la morfina.

Está preguntando por Alejandro.

No le queremos decir nada, estamos esperando a que se recupere.

Así que no se lo digas.

Yo no sé mentir como vosotros, o sea que...

Pues entonces deja que lo hagamos por ti.

Así tu conciencia estará tranquila y Carlos podrá vivir.

Ey, Nemo...

Lo siento.

Estoy muy cansado, me voy a casa.

No se lo tengas en cuenta.

Está muy cansado, son...

No, no pasa nada.

Además, supongo que tiene razón

y que es necesario que haya gente como vosotros.

¿A qué te refieres?

Mentirosos.

Lara, no se puede entrar. Están limpiando la habitación.

¿Quieres tomar un café?

No, no me quiero tomar un puto café.

(LLORA)

No me lo puedo creer, Mario.

No me puedo creer lo que le ha pasado a Alejandro.

Tú tómate un café, yo... necesito tomar una tila o algo.

Te quería pedir perdón por lo que pasó ayer,

cuando te besé.

No quiero hablar de eso ahora. A mí sí me gustaría hablar de eso.

¿Me vas a decir la verdad?

La verdad es que fue una estupidez, esa es la verdad.

¿Y por qué lo hiciste?

No, pues...

por miedo, supongo, miedo a ...

convertirme en un Bandeira.

Miedo a no estar a la altura de lo que se espera de mí.

Supongo que solo estaba buscando una excusa para echarme atrás.

Bueno, pero...

te has casado con Nina.

Por suerte, sí.

Te quedaba de puta madre la corbata.

Has nacido para llevarla.

Pobre Carlos. Cuando se entere de lo de Alejandro...

Carlos es de las únicas personas que conozco que...

Que podría morir...

por amor.

Venga, vamos, que seguro que ya está la habitación lista.

Es que no vamos a dar más de 50 euros por foto.

Pues convénceles. Convénceles, que es tu trabajo.

Perdona.

Estamos todos muy nerviosos, así que lo siento. De acuerdo.

Joder...

Nina.

Perdón, pero mira qué cuadro encontré.

Estaba expuesto en mi galería. Sí, lo sé.

¿De dónde lo has sacado?

Pues se lo compré a un menso.

Te compraba todo de la galería para agradar a tu papá, pero...

se lo compré por súper buen precio.

Me alegro. Igual estaba bravo,

estaba convencido de que le habías engañado.

Y más bravo se pondrá cuando sepa

que lo voy a vender por 20 veces lo que pagué.

(RÍE) ¿Y eso por qué?

Porque hiciste bien en apostar por él.

Su cotización ha subido como la espuma.

Es increíble. Pero, claro,

esas noticias no llegan aquí, a Oeste, ¿verdad?

Solo se publica lo que quieren algunos.

Como ese sinvergüenza que dijo que eras una estafadora.

¿Y sabes quién fue?

Adivina.

No estoy para adivinanzas, Berta.

Ah, no, claro, que tu hermano Carlos está malito.

Va, te doy una... Una pista.

M. M.

M. M.

Mario Mendoza, tu marido.

Ah, mira, son tres M.

Ni puta gracia.

Un poco sí.

¿Y Carlos?

Se lo habrán llevado para hacerle pruebas.

Pero la ropa no está, Mario.

Lara.

¿Dónde coño está? Joder...

Conmigo nunca os ha faltado nada.

Me he partido la cara por vosotros cuando ha sido necesario.

Y ahora necesito que me devolváis el favor.

¿Y nosotros qué ganamos? Te quitaste de la fariña.

Nos dejaste más tirados que una paraguaya.

Van a por mí.

A mí no me importa que me maten.

Ni a vosotros tampoco, no nos engañemos,

pero mirad al que tenéis al lado. Miraos.

¿Diríais que es vuestro amigo?

¿Daríais la vida por vuestro vecino?

Y él, ¿la daría por vosotros?

¿Cuánto tardará en venderos a la banda del Tigre?

(HOMBRE) Nemo.

Déjala pasar.

La boda fue ayer, y no estabas invitada,

ni tu hijo,

ni el hijoputa colombiano al que protegéis.

-No, yo no.

Salid a estirar las piernas.

¿Qué quieres?

Intentar arreglar esto como se ha hecho toda la vida: hablando.

-Tu hijo no es muy hablador.

-Mi hijo salió a su padre, que muy listo no era.

Nemo, lo del novio de tu hija, la bomba en la fiesta,

todo ha sido cosa de Freddy. (FERRO) Claro.

Tu hijito no tenía ni puta idea porque Freddy lo mangonea,

y ¿Nemo y yo qué somos, dos putos subnormales?

-Te juro que mi hijo no sabía nada.

Te doy mi palabra, y sé que para ti eso es ley.

Está bien.

Dame al colombiano y paro máquinas.

(Puerta)

-Nemo. ¡Nemo! ¿Qué pasa?

Carlos ha desaparecido. ¿Qué dices?

¡Carlos ha desaparecido del hospital!

Tranquila. Espérame arriba. Ferro, encárgate.

¿Tú sabes algo de esto?

-Nada, te lo juro. ¿Habría venido a verte?

Pero por Freddy no respondo.

Ese va por libre.

(HOMBRE) Mierda, joder...

(CARLOS GRITA)

-A ver si lo va a romper y luego no nos pagan por los desperfectos.

-Hostias, se ha meado, el cabrón. Mira.

(HOMBRE) A ver ahora si te sale la caquita también.

-¡No, por favor! -No puede ni hablar del susto.

-Mi padre es una de las personas más ricas de Oeste,

seguro que os dará lo que queráis.

Pedidle lo que queráis, os lo dará.

-¿Qué dijo? -Yo qué coño sé.

-Lo que le pidáis.

Un millón, dos millones, tres millones de euros.

Os lo va a dar. -¡Cierra esa puta boca, hostia!

-Oye, ¿y por qué no le hacemos caso?

-No, ¿vale? Ni de coña. (CARLOS) Por favor.

Por favor, no me hagáis nada. Por favor, no me hagáis nada.

-Escúchale, cari, y que le den por culo al otro pijo.

-¿Qué pijo? ¿Mario?

Hijo de puta...

Os está estafando. Mi padre os puede dar muchísimo más dinero.

-Que cierres la puta boca, ¿entiendes?

¡Dios!

Para Ana, ¿verdad? -Sí.

Yo he votado por usted, y mi marido también.

Oeste necesita un cambio.

Que alguien abra las ventanas.

-Será lo primero que haga cuando sea alcaldesa.

-Parece un episodio de estrés.

El electro da perfecto.

-Verá, doctor, yo tengo hipertensión pulmonar.

Es posible que eso haya influido, ¿no?

-No, usted no tiene hipertensión pulmonar.

¿Quién le ha dicho eso? Lo ha visto en Internet, ¿verdad?

Si es que deberían prohibirlo. Su corazón está perfecto.

¿A qué cojones fuiste allí? ¿Tú estás loca o qué?

-A poner un poco de cordura, que tú no piensas.

-Joder, ma.

(LAURA) A ver, piénsalo bien.

Ese, desde que estuviste fuera, se fue ganando a los hombres.

-Eso ya lo sé. -Ah, ¿sí?

Pues a ver si sabes cuántos leales te quedan,

que para mí que muy poco.

Si se lo entregamos a Nemo, matamos dos pájaros de un tiro.

¿Es que no lo ves?

-¿De que están hablando pues?

-Pues de que no me gusta nada cómo me están quedando las croquetas.

(TIGRE) Te quejas de vicio.

(en gallego) Siempre le salen bien.

¿Cómo estás?

Carlos no se puede haber ido por su propio pie

porque no es tan imbécil.

Se lo han tenido que llevar. Y puede que haya sido el colombiano ese.

Qué va, no, no.

De haber sido la banda del Tigre, no se habrían llevado la ropa.

Es una estupidez.

¿Me estás llamando estúpida?

Claro que no. Pero lo piensas, ¿verdad?

¿Qué pasa, cariño? ¿Qué pasa?

Pues mira, resulta que un cuadro de mi galería

ahora vale 20 veces más de lo que pagaron por él.

Era muy buena en lo mío,

pero alguien fue diciendo que era una puta mierda,

y resulta que ese alguien fuiste tú, Mario.

¿Quién te ha contado eso? ¿Fuiste tú sí o no?

Sí. ¿Por qué?

Lo hice por ti, Nina.

Por nosotros.

Por Open Sea.

¿Hundir mi reputación para salvar Open Sea?

¿Me lo vas a explicar?

Nina, eres muy buena en todo lo que haces.

Debajo de esta preciosa cara...

se esconde un tiburón, que es lo que necesita esta empresa.

No podía consentir que todo ese talento

se malgastara en una simple galería de arte.

Claro, no podías.

Sé que fue excesivo lo que hice, Nina,

pero no encontré otra forma.

Tenía que retenerte para cumplir el sueño de tu padre

y hacer que Open Sea sea grande otra vez.

Hacerlo juntos, tú y yo.

Para eso no tenías por qué arrastrarme por el barro, Mario.

Lo siento.

Nina, necesito que comprendas

que hay ocasiones en la que el fin justifica los medios,

y esta es una de ellas.

Quiero saber si comprendes lo que hice.

¿Confías en mí, sí o no?

No me queda otra.

Porque ahora eres mi marido, tanto para lo bueno...

como para lo malo.

Y, además, el daño ya está hecho.

No vuelvas a jugármela más porque aprendo rápido,

tanto lo bueno como lo malo.

(Puerta abriéndose)

(LAURA) Llegas tarde.

¿Dónde está el colombiano? Dímelo, Laura.

El perro se olió algo y salió por patas.

¿Es para tu niño?

(Motor)

Esa es su moto. ¿Le has avisado?

Que me caiga muerta ahora mismo.

-Venga, pues.

-Ya está, ya se ha ido.

-Muy bien.

Lo hiciste muy bien.

Lo que no debería haber hecho

era decirle que yo estaba aquí y venderme, malparida.

-No lo hizo por mal, Freddy.

Es de la vieja escuela y lo está pasando muy mal.

-Lo está pasando muy mal...

Si lo está pasando mal, yo se lo soluciono.

-¡No! ¡No!

Hijo de puta...

Venga, termina. ¡Termina, vamos!

¡Termina, hijo de puta!

-Pues eras como mi hermano, maricón.

La ha matado.

La ha matado.

Mátame...

¡Mátame!

Por favor, Nemo.

No.

Primero entiérrala.

Ella se lo merece.

En este negocio hay algo sagrado.

No se toca a la familia de nadie.

Ella lo sabía.

Tú acabas de aprenderlo.

No, Nemo, no. No debiste haber ido solo a por ese colombiano,

y yo, tal como están las cosas,

no puedo estar todo el puto día con tu niña.

Cállate la boca y no te despegues de ella.

(Teléfono)

Sí. (MUJER) ¿Nemo Bandeira?

"¿Quién es?". Tenemos a su hijo.

"Si quiere volver a verlo, tiene que pagar cuatro millones".

¿Quién es usted? ¿Cómo sé que eso es verdad?

"Es verdad porque lo tenemos". Quiero hablar con mi hijo.

-Papá. "Hijo".

¿Estás bien? "Por favor, dales lo que te pidan".

Me estoy muriendo de dolor. -Lo oíste, ¿no?

"Si quieres volver a verlo, tienes que pagar cuatro kilos".

"Tenéis tres horas".

¿Qué hiciste?

(RÍE)

Ay, yo cuando tenía tu edad odiaba este lugar, y ahora...

(DANIEL) Sigues odiándolo, no mames.

(BERTA) Está feo hablar con la boca llena.

-Qué suavecitos tienes los pies, por favor.

(Teléfono)

(BERTA) ¡Ay, no, ahora no!

-Bueno. Hola, papá.

Hum, estoy en París,

comiéndome un dulcecito.

OK, OK, relájate, era una broma.

No, pues... todo bien.

Por acá un clima de la chingada, ya sabes, pero bien.

¿Qué tal todo por allá en la capital?

Oye, te tratan bien esos pinches pendejos, ¿no?

Bien.

Pues no, no sé nada de Berta.

Bueno, pues no te preocupes, pa, la vamos a encontrar.

Tú ya vas a ver, ¿OK? Relájate.

OK.

(EN INGLÉS) Vale, nos vemos, papá. Cuídate.

(EN INGLÉS) Adiós.

-¿Cómo está tu papá?

-Encabronado.

¿Tenemos cuatro millones?

(CHON) Hay que llamar a la policía. No, nada de policía.

¿Cómo que no? Se trata de nuestro hijo.

Esto vamos a resolverlo entre nosotros.

Nemo, repítemelo otra vez,

te han dicho que hay que pagar en tres horas.

Y de eso hace ya diez minutos. (BERTA) ¿Pagar qué?

Han secuestrado a Carlos.

-Chon, tranquila, de verdad.

En México estamos superacostumbrados.

-¡Nos importa una mierda lo que pase en México!

¿Me oyes? Una mierda.

-¿Cuánto piden?

Cuatro millones. Ah, aficionados.

Si fueran unos profesionales,

sabrían que pueden pedir mucho más.

¿O no?

A ver, ¿por qué coño pedís un rescate ahora?

Solo vamos a hablar con el padre, ¿vale? Solo con el padre.

No tenéis ni puta idea de con quién habláis.

Ni tú, capullo.

Compra un par de teléfonos, que no quiero que nos localicen.

-Tú ya hiciste esto antes, ¿no?

Mario.

Haz entrar en razón a Nemo. Chon, Nemo tiene razón.

Esto lo tenemos que solucionar nosotros.

Pues empieza a buscar cómo.

Chon.

¿Puedo hacer algo? Pues ahora que lo dices, sí.

Vete de mi casa de una vez

y devuélveme los dos millones que Nemo te dio.

Con esto poco vamos a hacer, Nemo. Ya sé que estamos arruinados, Ferro.

De eso me acuerdo.

Necesitamos ganar tiempo para conseguir el dinero.

¿Cómo?

Negociando con los secuestradores. Déjame que hable yo con ellos.

Desvía tus llamadas a mi teléfono.

Carlos es mi hijo,

no pienso dejar su vida en manos de nadie.

Ni siquiera en las tuyas. Y tú quédate con Lara.

¿Podemos hablar?

¿Nos dejáis solos? Sí.

¿Qué vas a hacer? Encontraré la forma, tú confía.

No me pidas que confíe en ti.

Yo confiaba en el Nemo que se casó conmigo,

en el que construyó Open Sea,

pero no el que se toma 10 pastillas diarias.

Estás enfermo.

¿No te das cuenta?

Sigo siendo el mismo.

Pues a lo mejor soy yo la que ha cambiado.

Tila.

¿Me has visto alguna vez tomar tila?

-Hay muchas cosas que no he visto y sé que existen.

-Carmiña...

¿Te habría gustado tener hijos?

-Pues sí que te sienta mal la tila.

-No me has contestado.

-¿Qué pregunta es esa?

¿Que si me habría gustado tener hijos?

¿Contigo? -No, con alguien...

que hubiera valido la pena.

-Mira, Ferro, la vida viene como viene.

-Sí. -¿Hum?

-Buah...

Vaya puta mierda es la tila.

Carlos es mi sobrino y no voy a dejar que le toquen un pelo.

Si necesitas dinero, pídemelo.

-¿De rodillas?

-No.

-Cuatro millones, así de fácil.

-A pesar de los pesares, somos familia, y la sangre es la sangre.

Y si te vas a emborrachar...

hazlo con la tequila.

Mario.

¿Me abrió Nemo una cuenta con dos millones?

Por una vez, por una vez dime la verdad.

Sí. Te abrió una cuenta con dos millones

poco después de que muriera tu madre.

Quería que estuvieras cubierta.

Muy bien, pues cógelo y paga el rescate.

No puedo hacer eso. ¿Por qué no puedes?

Porque Nemo no lo permitiría.

Además, si alguien se merece este dinero, eres tú, Lara.

Eres la mejor de esta familia, sin duda.

Fuiste tú, ¿verdad? ¿El qué?

El que pagó el préstamo que pedí para devolver el dinero a Nemo.

El prestamista me dijo que fue un tío con traje

y yo pensé que fue Malcom. Él me dijo que no, pero no le creí.

¿Me contó la verdad por una vez?

Te tengo que dejar.

Todo va a salir bonito. -¿Tú crees?

-Sí. Si en México te dan hasta cursillos

para poder manejar estas situaciones.

-¿Dónde está mi hermana?

-¿Sabemos algo nuevo, Chon?

-¿De dónde has sacado tanto dinero en tan poco tiempo?

-Bueno, traía 19 maletas. No todas estaban llenas de ropa interior.

-Te lo devolveré aunque sea lo último que haga.

-No es eso lo que quiero, Chon. Aquí hay seis millones de euros.

-Seis millones de euros. Pero...

el rescate son cuatro. No entiendo.

¿El pazo?

-Es un buen trato.

¿Es esto lo que quieres a tu sobrino?

-Chon, perdona, ¿hay alguien en esta casa

que haya hecho algo más que no sea lamentarse

y buscar dinero en cajas fuertes con telarañas?

No, ¿verdad? No. -Lo tenía que haber imaginado.

Primero la conservera y ahora el pazo...

De eso se trata, ¿verdad? De humillarme.

¿Humillarte? Tú no sabes lo que es eso.

Yo sí, gracias a ti.

-Dime que no has secuestrado a Carlos para quedártelo todo.

Te lo digo, pero ¿me vas a creer?

¿Quieres el pazo?

Lo tendrás.

-No mames, qué facilito ha sido.

-Bueno, igual ahora hay que convencer a Nemo.

-Ah.

Entonces quizá haga falta un empujoncito.

Lariña, siéntate aquí conmigo, tú estate tranquila.

No te agobies.

Al Freddy ese le vamos a quitar las ganas de cualquier cosa.

Que no, Ferro, que no me apetece jugar a las cartas

con todo lo que está pasando.

(Teléfono)

(FERRO) Atiende tu teléfono.

Hola.

-"Lara, soy Malcolm. ¿Estás sola?".

Estela, que...

Voy a hablar con Estela, que está mal de amores.

-(SUSURRANDO) Háblale de mí.

-Clara, escúchame, necesito que me ayudes.

Pues es que no...

Es que no sé si voy a poder porque estoy en el pazo...

Pero no te preocupes, que al menos tu novio no es un agente del CNI.

Lo sé, tengo muchas cosas que explicarte.

Sí, yo creo que sí.

Lara, te habrán contado muchas barbaridades sobre mí,

pero no te habrán contado que estaba dispuesto a dejarlo todo por ti.

"Y cuando te decía que te quería, era sincero".

"Entiendo que..."

ahora no me creas.

Llevo demasiado tiempo instalado en la mentira y...

todo en mi vida parecía falso.

Hasta el momento en que te conocí.

"Espero que algún día puedas perdonarme".

¿Qué necesitas?

"Verte". ¿Y me llamas para eso?

Necesito ropa y algo de dinero.

¿Te han hecho daño?

Sí.

Pero lo que más me duele es haberte engañado.

Eh...

Pues es que no sé si voy a poder.

"Deja que me lo piense y te llamo en un rato, ¿vale, Estela?".

Un beso.

-No le hablaste de mí... ¿Qué?

A Estela, que no le hablaste de mí, tronca.

Qué pesado. Estela no quiere saber nada de tíos ahora mismo.

Que lo que necesita Estela es un osito de peluche como yo.

(Teléfono)

Dímelo.

Hostia... Qué bien, ya lo habéis pensado.

¿Y no podías habérmelo dicho antes?

Joder, pues cuando estábamos en la capillita,

delante de Dios, nuestro señor. Entonces, ¿qué?

¿Y tiene que ser ahora lo de las putas condiciones?

Salgo para ahí.

¿Mal de amores tus amigos también? Amores perros, mis amigos.

Tu papá tiene la hostia de amigos cuando hace favores.

Cuando es tu papá el que necesita los favores,

ratitas abandonando el barco. ¿Te vas?

Me voy, Lariña.

No me la líes, ¿eh?

Te quitas aquí, porque me quito el cinturón y te mondo la piel.

No te preocupes, si tú como guardián de la torre eres...

No tienes precio.

¿Estará bien?

Carlos es un chico con recursos.

Pero todo sería más fácil si pagaran el rescate.

Si tuviéramos el dinero... Lo tienen, primita, lo tienen.

Berta ofreció un buen trato a tus papis, la verdad.

Seis millones por el pazo.

¿Cómo podéis ser tan...?

"Tan, tan"... No te pongas dramática, ¿eh?

Haz entrar en razón a tu papá y el dinero estará.

Ayuda a que Berta les pueda ayudar. Es lo mejor para Carlos.

Y para ti.

¿Para mí?

¿Tu marido sabe que casi todo lo que le haces lo aprendiste en París?

Fuiste una alumna muy aplicada.

Tuviste un chingo de maestros.

A lo mejor deberías hacer un vídeo tutorial,

de estos para Internet, tipo:

"Hola, soy Nina, suscríbete a mi canal".

Y tal, ¿no?, de estas cosas...

Además, yo tengo fotos y videos por si los necesitas.

A tu papá le encantarían.

Y a tus empleados de Open Sea...

más.

Límpiate, anda.

Bueno, llámame en cuanto puedas.

¿Y en las conserveras?

En las conserveras no guardamos efectivo,

y mucho menos lo que necesitamos.

He agotado todas las posibilidades, Nemo, te lo aseguro.

¿Y cuánto tenemos?

Podrías reunir 700 000 como mucho. Eso es una mierda.

Lara nos ha ofrecido los dos millones que le ingresaste,

pero ni con eso llegamos. No le importa el dinero.

Es como su madre.

(FERRO) ¿Sabéis dónde cojones se ha metido Lara?

Dímelo tú. Joder...

Hostia, lo siento, Nemo.

Salí un minuto para hablar con los tuyos de sus putas condiciones

para colaborar, que, por cierto, no les sirve tu palabrita,

quieren billetitos,

y tu niña me hizo creer que hablaba con Estela, de la conservera,

pero hablaba con otra puta persona. Estaba hablando con Freddy.

¡Eres un puto inútil! Para una cosa que tienes que hacer.

Superman, ten mucho cuidadito.

No vaya a ser que este inútil sea lo último que veas en tu puta vida.

¡Basta ya! Los dos... Tenemos que encontrarla.

Lo siento mucho, Nemo.

¿Organizo una batida?

Espera.

Hostia, Nemo, ya te vale, una cámara en mi habitación...

Aquí está.

¿Qué cojones estás pensando, Lariña?

Aquí está, es de hace 20 minutos. 20 minutos es poco tiempo.

Papá.

¿Estás bien?

Sí, ¿qué pasa?

Mamá te está buscando. Nos quiere ver en el salón.

(Teléfono)

Mi hermana ha conseguido el dinero del rescate.

Está aquí, en casa.

Vamos a acabar con esta pesadilla ya, ahora mismo.

¿Qué quiere? Berta no regala nada.

Quiere el pazo.

No nos queda otra que venderlo.

Ahora lo importante es salvar a Carlos.

Por supuesto que sí, pero cuando esto acabe,

le voy a cortar la cabeza a tu hermana.

Sería más útil clavarle una estaca en el corazón.

Lara no está en el pazo.

Mejor, lo venderemos sin cargas.

¿Vender el qué?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

Vamos a vender el pazo para salvar a Carlos.

Ahora no contesta. Ahora no contesta, hostia.

¿Adónde vas? Se te está yendo la pinza.

-¡Ponte de pie!

Ponte de pie. Venga. -¿Qué pasa?

-Tu familia no responde. -No hagas nada, por favor.

¡Por favor, por favor!

-¿No será que no te quieren tanto?

¿O necesitan una prueba para saber que esto va en serio?

Porque va en serio, ¿no?

A veces hay que presionar un poquito.

Bájate los pantalones. -¿Qué quieres hacerme?

¿Qué quieres hacerme? Para, por favor.

-Voy a cortarte la polla y a mandársela a tu papá y a tu mamá.

-Vamos a tranquilizarnos un poco, ¿sí? Por favor...

-Bájate los pantalones.

¡Bájate los pantalones, ya!

-No, por favor... Por favor. -¡Van a pagarnos!

No me digas que también crees que he secuestrado a Carlos

para quedarme esto.

Si lo pensara, Daniel estaría organizando tu entierro.

Y yo que tenía la ilusión de que te caía bien...

Nemo, ¿por qué nunca te has fijado en mí?

Porque eras demasiado...

llamativa.

¿Era?

Sigues siéndolo.

Eres elegante hasta para llamarme "zorra".

Tú lo que pasa es que querías a alguien

que solo tuviera ojos para ti, una mujer especial.

Sí, pero la dejé para casarme con tu hermana.

Voy a pagar el rescate. Sé dónde está Lara.

¿Qué importa esa ahora? ¿Dónde está?

A media hora de aquí. La he localizado por su móvil.

¿Qué es esto? Un geolocalizador.

¿Desde cuándo lo tienes?

(CHON) ¿A qué viene esto?

Yo iré a buscar a Lara.

Tú paga el rescate. (CHON) No, no, no.

¿Vas a ir a buscar a esa sin saber dónde está nuestro hijo?

A nuestro hijo va a buscarle Mario. Lara solo me tiene a mí.

A ver si te enteras de una puñetera vez

de que forma parte de mi vida, Chon.

¡Ferro!

(Alguien amordazado trata de hablar)

¡Mierda!

-Mi móvil, se ha llevado mi móvil.

Hace horas que se fue. A saber dónde andará.

-Contesta. -Joder...

-¡No contesta!

Hola. Hola.

Mira, esta es la ruta.

¿Qué haces aquí? Tenemos que hablar.

Ahora no puedo, Elisa.

Esta mañana me dio un ataque de ansiedad, estuve en Urgencias.

¿Qué dices? ¿Y por qué no me llamas?

Me han hecho un reconocimiento, Mario.

Cuando les he contado lo de mi corazón, no entendían nada.

Porque en los análisis estaba todo bien,

todo perfecto.

¿Te das cuenta, Mario?

Nunca he tenido un problema de corazón.

El médico que trató mi embarazo se equivocó

y me hizo abortar para nada.

Ese embarazo era la última oportunidad que teníamos

de tener un hijo juntos,

y ese médico inútil nos jodió la vida.

Por cierto, he ganado las elecciones.

(HOMBRE) Eso está hecho, cojones.

(MUJER) Como esos hijos de puta no traigan el dinero...

(HOMBRE) Que no, tranquila. No va a pasar nada.

Además, es su hijo, tienen que venir sí o sí.

-Si no llegan a la hora, le corto el cuello.

(HOMBRE) Relájate. tenemos un buen margen, ¿no?

Podemos aprovechar el tiempo en otra cosa, ¿eh?

¿Qué te parece un...? ¿Eh?

-Hum... -Uno "rapidiño".

(MUJER) Bueno, vale.

Pero aquí no. -¿Dónde?

-Allá. -Vale, va.

Venga, va.

Esta zona es muy grande, Ferro.

Ten fe, dale una llamadita a tu niña,

a ver qué cojones pasa. Ten fe.

(Tono de llamada a lo lejos)

Por allí.

(Gemidos a lo lejos)

¡Para, para!

¡Eh!

¡Mario!

¿Dónde están?

¿Hasta dónde ibas a llegar para callarme?

¡Estás como una puta cabra, tío! ¿Qué haces?

Solo les pedí que te retuvieran. ¿Te han tratado bien?

¡Sí, de puta madre! ¡Iban a castrarme, hijo de puta!

Lo siento.

Bueno, pues más que lo vas a sentir. No te muevas, tío. No te muevas.

¿Me vas a disparar? Por favor, no te acerques.

Dispárame. No te muevas. No te me acerques.

Que dispares. Luego dices que han sido estos mierdas.

Dispárame. Cállate, cabrón. Si fuera por papá,

preferiría que volvieras tú, Mario.

¿No ves que eres el hijo perfecto, el hijo que siempre quiso tener?

¿No te das cuenta de que a mí no me quiere nadie

por tu puta culpa?

¿No te das cuenta o qué?

Tu padre me quiere mucho menos de lo que tú crees.

¡Si tú no existieras, Mario, mi padre me querría!

¡Soy yo su hijo, joder!

¡Quizá nunca me habría sentido una puta mierda,

quizá no me hubiera enganchado a las drogas!

¡Estoy harto de que me miréis con pena como me miráis,

hijos de la gran puta, empezando por ti!

Al único que tengo de verdad es a Alejandro.

Lo único que tengo de verdad en mi vida es a Alejandro.

¡Lo único, el único que me entiende de verdad!

No, Carlos, no, no lo tienes.

¿Qué coño me estás diciendo?

Mario, ¿qué coño me estás diciendo?

Alejandro murió en el tiroteo.

¿Qué? Alejandro murió en el tiroteo.

No te lo hemos contado porque esperábamos a que estuvieras mejor.

Eso es mentira.

No.

No te estoy mintiendo.

¡Eso es mentira, Mario! ¡Eso es mentira, joder!

¿Cómo que está muerto?

Está muerto... ¿Qué dices?

¿Qué dices...?

(LLORA DESESPERADO)

¡No!

¡No!

¡Ah!

Toma, Carlos, toma. Toma.

Toma, esto te va a tranquilizar.

Te va a ayudar, ya verás.

No, no, Carlos. ¿Qué haces? Carlos.

Eh, Carlos...

(LLORA DESESPERADO)

¡Lara!

¡Lara! ¿Qué hacéis aquí?

No. ¿Qué haces tú aquí? ¿Estás tonta o qué?

¿Me habéis seguido?

Niña, mírame: Freddy te busca. Te vas a casa de tu padre ya.

¿Te importo yo o te importa lo que Malcolm pueda hacer contigo?

¿Malcolm? Sí.

Le estoy esperando.

Vámonos a casa. No.

Lara.

Lara, no me obligues a llevarte a la fuerza.

Que tu casa no es mi casa, que tu familia no es mi familia

y que tú, por mucho que te empeñes, no eres mi padre.

Soy tu padre. No eres mi padre.

Soy tu padre. No.

Soy tu padre, Lara. Soy tu padre.

No podemos elegir dónde nacemos. Lo siento mucho, pero soy tu padre.

Vamos a casa, hija.

Vamos.

Mamá...

¿Dónde está Carlos?

¿Dónde está Carlos?

(CHON) ¿Dónde está Carlos?

¿Dónde está mi hijo?

¿Dónde está mi hijo?

¿Dónde está mi hijo?

¿Carlos? ¿Qué ha pasado?

Tranquila, tranquila.

"El lugar de la cita era una casa abandonada.

Y estaba...

llena de yonquis.

Carlos había organizado su propio secuestro

para sacarnos dinero.

Solo quería pasta para huir.

Lo he encontrado en un estado...

lamentable".

Ha tomado un cóctel de drogas, y...

me temo que ya no volverá a ser el mismo. Lo siento.

Lo siento mucho.

Lara, vámonos lejos de aquí.

Para mí lo eres todo. -Que te calles.

-Escúchame.

-¿Tú estás bien de la cabeza? -No. Y es por tu culpa.

(DANIEL) Siempre riéndote de mí,

de mi pelo, de mi ropa, de mi acento...

Y ahora mírate, pendejo. No puedes ni moverte.

Así, así...

Agüita...

Pero mira quién vino.

Quieta pues, quita, "home". No...

¿Cuándo fue esto?

Hace no más de una semana. ¿Qué día se casó usted?

Si Nemo está muerto por mi culpa, me pego un tiro,

y si quieres, me lo pegas tú ahora.

No vas a tener otra oportunidad como esta.

Mi marido vino a hablar con mi ginecólogo, ¿de qué?

(MUJER) No tengo ni idea, Elisa.

-Hijo de puta...

¡Hijo de puta!

Pero ¿cómo ha podido hacerme esto?

(HOMBRE) "Está muy bien esa ropita con el collarcito que te regalé".

-¿Viste al diablo o qué? -No, pero él sí me vio a mí.

(TIGRE) A la familia no se la toca.

(FREDDY) Dame honor, "rehijueputa".

Hola, amigo mío. Te he echado mucho de menos.

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