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Original subtitles

(TAJANTE) ¿Qué coño está pasando aquí?

-Somos el regalo de despedida.

Es lo que nos dijeron, que te ibas y...

-Ya lo creo que se va.

¿Por qué te casas con Nina?

Porque la quiero.

Te has convertido en la persona que yo quería.

Todo lo que sé lo he aprendido de ti.

No me alegro de verte, papá.

De hecho, no sé por qué coño he venido.

-Ya puedes estar tranquilo. Ya están aquí tus hijos.

Todavía no estamos todos...

¿Qué coño haces?

Os han pinchado los teléfonos.

Qué poca clase tiene.

Mi placa, comisario.

-De cara a todos, la idea fue mía. -Soy yo el que se va.

Ferro, ¿dónde coños te metes? Llama inmediatamente.

Ese sicario colombiano está en casa de Lara.

No lo apague todavía.

"Voy a matar al hijo de puta del Tigre".

¿Le dejo todo el puto tráfico de drogas

y ahora vuelve a amenazarme? Pero...

Ahora sí que la hemos cagado.

Otra vez el noviecito por acá...

No me engañas.

¿Vos quién sois, "hijueputa"?

(Disparos)

Nemo.

Como el Tigre le haya hecho algo, te juro...

Que los mejillones hoy comerán caliente, Nemo.

¿Malcom? Hija mía.

Qué susto. Hija mía.

Hija mía. ¿Qué hacéis? ¿Qué pasa?

¿Estás bien? ¿Estás herida?

No, estoy bien, pero ¿qué ha pasado?

El colombiano de la banda del Tigre ha estado aquí.

No te puedes quedar, te vienes al pazo.

¿Cómo? Por favor.

No, esta es mi casa. El pazo también.

Que no, que no me iré.

Lara. Que no.

Además, Malcom tiene que estar a punto de llegar y...

Y todas mis cosas están aquí. He metido aquí cuatro cositas.

Nos vamos, Lara. No me mires con ese careto,

soy muy estiloso para la ropa, no hay más que verme.

Joder...

-¿En esta pocilga nos vamos a quedar porque este imbécil

mató a un policía? -Un poquito más de respeto, ¿no?

-Respeto te voy a dar yo a ti. -¡Quieto los dos, cojones!

Mamá, esto es provisional

mientras se calman las cosas con Nemo y el puto policía, ¿vale?

-Tenías que encoñarte de la bastarda, ¿no? ¿Hum?

Como si no hubiese más chicas...

-A ver, yo lo único que hice fue ir a visitarla,

y allí estaba el novio. -Pero ¿es policía o qué?

-Él mismo me lo dijo, patrón. Es que ese no podía ser contable.

Sabe manejar el fierro, se defiende bien.

A mí lo único que me quedó fue dispararle.

-Mamá...

Adecenta esto un poquiño, ¿eh?, a ver si se te pasa la mala leche.

Freddy y yo nos vamos a la ría, a deshacernos del cadáver.

-Es que no hay cadáver, patrón.

A ver, yo le disparé y él salió corriendo.

Yo me fui detrás de él con los rastros de la sangre y eso,

pero se esfumó.

-¿Se esfumó?

¿Que se lo llevó alguien o qué?

-Eso o que los muertos caminan, pues...

-A eso se le llama la Santa Compaña.

Y espero que más pronto que tarde ¡venga por ti, gilipollas!

Pasa, hija.

(CHON) ¿Dónde te habías metido? He ido a buscar a Lara.

Se quedará unos días con nosotros. ¿Qué?

Bueno, eso ahora es lo que menos importa. Tienes visita.

-Ya era hora.

¿Le he hecho esperar?

(MONTERROSO) Más de lo que pensaba, sí.

Pero todo llega. Está usted detenido.

-Tráfico de drogas. Tiene derecho a permanecer...

Conozco mis derechos perfectamente, no hace falta.

Volveré pronto. Dile a Carmiña...

que no quiero huevos para desayunar mañana.

Monterroso, no creo que sean necesarias esas esposas.

-Yo creo que sí.

¿No ves que le estás haciendo daño? Qué más quisiera él, hija.

¿Y Mario? No coge el teléfono, pero te sacará.

Ya lo verás.

Encuéntrale.

(VOZ BAJA) Me tengo que ir.

Quédate a dormir.

No puedo, cariño.

Solo un poco más. No puedo.

Me he arriesgado mucho viniendo hasta aquí.

Ya lo sé. Ya lo sé.

En realidad, todo sería más fácil si pudiéramos incapacitar a Nemo.

Gracias.

Él debe salir de la familia, no... Ya, ya.

La cuestión es cómo hacemos que salga de la familia.

Esa es la cuestión.

Cuando te cases con Nina, será diferente.

15 llamadas.

¿Tú me has silenciado el teléfono?

Me decepcionas, Elisa.

Me decepcionas mucho.

Ten cuidadito, Mario, no vaya a ser que de tanto follar

se te rompa una vena de la cabeza y te quedes tonto.

Dos cositas.

La primera, a mí me atiendes el teléfono

las putas 24 horas del día.

Y la segunda, en cuanto te cases, se acabó lo de mojar el churrito

en otro chocolate que no sea el de casa, ¿OK, guapetón?

(Timbre)

(Timbre con insistencia)

¿Qué haces aquí, mamá? ¿No es muy tarde para...?

-Han detenido a tu padre.

El inspector ese que dice que es narcotraficante.

Perdona, pero me gustaría hablar con mi hijo a solas.

¿Sabes qué pasará si tu padre va a la cárcel?

-La verdad es que no me quita el sueño.

-Pues debería. Nina se casará con Mario

y todo pasará a sus manos, y tú y yo nos quedaremos sin nada.

-Ya veo lo que te importa papá.

Tú no te preocupes, mamá, en esta casa nunca te faltará

un plato de comida caliente. -¡No te lo tomes a broma!

-¿Qué quieres que haga? Si yo no sirvo para dirigir la empresa.

No sirvo.

-Yo sí, pero tu padre está obsesionado

en que seas tú o tu hermana.

-¿A qué has venido, mamá?

-Quiero que le hagas creer a tu padre

que quieres ser su sucesor.

Yo te ayudaré a recuperar su confianza.

No tienes que hacer nada, yo me ocuparé de todo.

Lo único que quiero es que seas mi pantalla, Carlos.

-Qué pereza.

-Tómatelo en serio. No te faltará de nada.

Tendrás dinero para tus caballos, para lo que quieras.

-No, mamá, lo siento.

(LA BESA)

Buenas noches.

"Le dije que estábamos en paz, que yo me retiraba".

"¿Le dejo todo el puto tráfico de drogas

¿y ahora vuelve a amenazarme?".

Me gustó más la primera vez.

Después de escucharlo cinco veces pierde frescura. ¿No le parece?

(Llaman a la puerta)

Vaya, podías haber tardado más. Lo siento.

Si estamos todos, podemos empezar. No, no vamos a empezar.

He solicitado un hábeas corpus.

La acusación a mi cliente se basa en unas escuchas ilegales.

El juez las autorizó para investigar un atropello,

un caso que se cerró antes de que intervinieran

el teléfono de mi cliente.

Le recuerdo que toda prueba obtenida de forma ilícita

será considerada nula.

¿Cómo te has enterado? Ay...

Casi, ¿eh? No, pero muy bien. La verdad es que casi me lo creo.

El nuevo comisario se va a tener que comer este marrón.

Pero a mí no me la das porque lleva tu firma.

Es un desastre, como todo lo que haces.

Nemo, cuando quieras.

(GRITANDO) ¡Basta ya el estado policial!

¡Ah, me estás haciendo daño, hijo de puta!

¡Ah, eh, eh! ¿Dónde vas, tío?

¿Qué haces? Eres un tío de puta madre.

De puta madre. (RÍE)

¿Lo conoces? Estaba en el calabozo de enfrente.

Me ha dado la noche.

-¿Y entonces qué? ¿Vas a pedir el traslado?

-No, ni hablar.

Al contrario, tengo más ganas de quedarme que nunca.

De hecho, estoy pensando en comprarme un piso.

Cerca de tu casa, a ser posible.

Me encantaría ser tu vecino para restregarte todos los días

que gracias a que te chivaste al juez,

Nemo Bandeira está en la puta calle.

Malcom, ¿dónde estás?

Llevo llamándote desde ayer y no sé nada de ti.

Llámame, porfa, que estoy preocupada.

Venga, un beso. Chao.

¿Adónde vas? ¿Ya te han soltado?

Era todo mentira, hija.

A mí no me tienes que engañar,

que yo no soy como tu mujer y tu hija. Yo...

Yo sé de qué palo vais. Bueno, me voy a currar.

No. No puedo dejar que salgas.

¿Cómo? Es peligroso.

Ese colombiano sigue suelto. Hablaré con tus jefes.

No te descontarán los días. ¿Qué soy, tu prisionera ahora?

No, peor. Eres mi hija.

Bueno, pues nada, voy a darme una vueltecita por el pazo,

ya que estoy aquí atrapada.

¡Papi!

¿Estás bien? Todo bien.

Voy a cambiarme.

(CHON) ¿Todo bien? Muy bien.

He conseguido que retiren todos los cargos.

Gracias, Mario.

Eres lo mejor que le ha pasado a esta familia.

No es para tanto. No es para tanto.

-Qué haríamos nosotros sin Mario, ¿verdad, Chon?

-Me preocupa más qué haremos con él.

# (CARLOS) Oeste en común. Pum, pum, pum. #

# Oes... # Toma, vote a Alejandro Lamas,

el candidato real que necesita este pueblo para cambiar.

Toma, machirulo, toma uno.

¿Conoces a Alejandro Lamas, el candidato 2.0?

¿Nos conocemos tú y yo? -¿No te acuerdas?

-Sí, yo sí me acuerdo. Hola.

Te lo follaste en nuestra cama. ¿Os habéis vuelto a ver?

-No.

-¿Qué coño quieres tú ahora?

-Nos lo pasamos bien esta noche los tres, ¿verdad?

-¿Qué? -Pero si Alejandro no estaba.

-Elecciones, orgía, coca, candidato... Suena bien, ¿verdad?

-Me parece que nos está chantajeando.

-Escúchame, tú, hijo de la gran puta, feo de mierda.

Como metas a mi novio en esto, te voy a partir la...

-Por favor, por favor. ¿Qué quieres?

-100 000 y desaparezco.

-¿Cómo que 100 000?

-Alejandro, lo siento muchísimo. -¿Alguna vez has pensado en mí?

-Lo siento.

Ferro, yo no lo entiendo. Si el pazo es enorme,

¿por qué te tengo que echar a ti de tu cuarto? No lo entiendo.

Porque aquí arriba estarás muy cómoda.

Aquí arriba no sube ni María Santísima

y yo me acoplo en cualquier lado, Lariña.

Amigo... O sea, que es para que las leonas no me encuentren.

Amiga... Las leonas se pueden joder las garras subiendo las escaleritas.

Intenta descansar, ¿vale? Que tienes mala cara.

Ferro... Lo sabía. Lo sabía. ¿Qué?

¿Tú desde cuándo conoces a Nemo?

Pues mira, los dinosaurios pastaban por Oeste,

nosotros le tirábamos piedras. ¿Conociste a mi madre?

Y a ti cuando eras chiquitita, te comías las pulgas de la playa.

No. Sí, conocí a tu mamá.

¿Y por qué la dejó Nemo?

Mira, en tres vidas que viviera tu papá,

tu papá no sabría responder a eso.

Lo que sí sé es que era... el amor de su vida.

Bueno...

Bueno hostias, Lariña.

Si te digo que ha sido el amor de su vida, es porque lo ha sido.

¿OK?

Ferro, deja que me vaya. Un rato solo.

Te prometo que no se lo decimos a Nemo, que no se entera.

Lariña, no puede ser.

Es que habiendo sangre por el medio

toda precaución es poca. ¿Sangre dónde?

Ferro, ¿dónde, en mi casa? En la terraza.

¿Qué mierda me estás contando?

No sé nada de Malcom... Hostia, ¿y si le ha pasado algo?

Lo estamos buscando. ¿Cómo que "buscando"?

No, hay que llamar a la policía. Joder, voy a llamar ahora mismo.

¿Qué haces? Lariña, si quieres llamar

a la policía, OK. Ahora, no les hables de Freddy,

porque no moverán un puto dedo para encontrarle.

En cambio, los tigretones... te encontrarán a ti.

¿OK?

(CHON) No, no, no me puedo esperar. Oye, y no te preocupes,

que he visto 300 000 pollas en mi vida, por favor.

Mario, escúchame,

puede ser que por mi culpa Alejandro pierda la alcaldía.

Bueno, pues ya iba siendo hora de que hicieras algo por la familia.

Oye, no me jodas que esto ha sido algo de tu ex.

¿El qué?

¿Tú te acuerdas el día que íbamos a firmar el contrato de Portofino?

Sí. Pues ese día me acosté con un tío

y el hijo de puta quiere que le paguemos

o si no irá a todos los periódicos

diciendo que Alejandro es un drogadicto y es mentira.

Carlos, ese no es el estilo de Elisa, no la metas en tus cosas.

Me da igual, lo único que quiero es que ese tío chape la boca.

Mario, ¿tú conoces a algún matón que parta piernas a domicilio?

Carlos, no compliques más las cosas y deja que me ocupe yo.

No, de eso me ocupo yo.

Alejandro está sufriendo por mi culpa. Es mi asunto.

Si una cosa buena he aprendido de papá,

es que si yo meto la pata, yo lo soluciono.

¿Quieres aprender otra cosa buena de tu padre?

Tu padre sabe cuándo tiene que delegar en mí.

Carlos, te aseguro que nadie le va a poner una mano encima a Alejandro.

Y menos el imbécil ese.

¿Me lo prometes? Te lo prometo.

¿Te puedo dar un abrazo? Sí.

Muchas gracias. Muchas gracias.

Te quiero. Te quiero mucho. Venga...

No sé nada de él desde ayer por la noche.

Me mandó un mensaje diciendo que llegaría tarde y...

ya está, no sé nada más.

Normalmente, cuando desaparece un adulto,

no nos ponemos en marcha hasta pasadas 24 horas.

Ya, pero es que hay sangre ahí fuera.

Por eso estamos aquí.

-Hostia... Pasadas 24 horas. Eso es una puta pasada de velocidad.

-¿Tu novio tenía algún enemigo?

No. ¿Y tú?

¿Ese colombiano?

-Es que mi mamá una vez llamó a la policía

y todavía está esperándola, tronca, así que eso de pasadas 24 horas...

No sé yo, ¿no?

-O te callas o te largas. Mire, yo no sé nada

ni de ese colombiano ni de nadie.

Me voy a currar. ¿Cierran la puerta ustedes?

-Pues claro que cierran ellos, Lariña.

Oigan, agentes, no vayan a cerrar pasadas 24 horas, ¿eh?

-Mira esto.

No sé qué vamos a hacer con mi padre, cariño.

Tengo miedo de que al final tanto estrés

le acabe pasando factura.

No te preocupes, que yo me ocupo de él, ¿vale?

Ya. Yo también, ¿eh? Por cierto, ¿y qué tiene que hacer?

Vamos a ver si conseguimos vender un hotel a un inversor francés,

Marcel Bonard. Con ello cubriremos

las deudas más urgentes que tenemos con la Banca Joyce.

Corrígeme si me equivoco, Mario. Justo eso.

Si quieres venir con nosotros, puedes hacerlo.

Pero deja de intrigar a mis espaldas.

Pues aquí lo tienes. El hotel está sin estrenar.

Cuando terminamos de construirlo,

decidimos enfocar nuestra línea de trabajo por otro lado.

Sí, así que no se deje influir por el aspecto de los alrededores.

Estos terrenos están pendientes de recalificación,

pero está todo absolutamente controlado, Marcel.

Sí, ya veo. Puedo asegurarte que dentro de nada

este será el nuevo centro... (HOMBRE) ¡Esta casa es de todos!

(VARIOS) ¡Esta casa es de todos! -¿Y eso?

-¡Esta casa es de todos! ¿De dónde han salido esos okupas?

(TODOS) ¡Esta casa es de todos!

Marcel, no se preocupe, la policía les desalojará.

Yo me encargo. Ayer no había nadie.

-Sí, pero hoy sí. Vale, perdone un momento.

(VARIOS) ¡Esta casa es de todos! A ver, ¿quién manda aquí?

-Aquí no manda a nadie. Por eso estoy hablando contigo, ¿no?

No me des en el brazo y no te rías, que se supone que no nos conocemos.

Dame la servilleta, anda.

(VARIOS) ¡Esta casa es de todos! ¡Esta casa...!

¿Solucionado? Me temo que no.

Dicen que el edificio es suyo. Serán hijos de...

Insisten en que se lo vendiste tú.

¿Qué? Pero ¿qué tonterías dices, Mario?

¿Esta es tu firma?

Esto es una servilleta y no tiene ninguna validez jurídica.

Claro que no tiene, pero esta gente está acostumbrada a hacer ruido.

Y antes de que se larguen ellos, se va a largar nuestro comprador.

Papá, ¿cómo se te ocurrió firmar esto?

¿Te obligaron o...?

(VARIOS) ¡Esta casa es de todos!

No me acuerdo. Nemo, es el preso de la comisaría.

Os vi daros un abrazo.

No me acuerdo, Mario.

(VARIOS) ¡Esta casa es de todos! (FRUSTRADO) No me acuerdo.

¡No me acuerdo!

(Abucheos y gritos)

Esta vez ha sido una firma en una servilleta.

La próxima vez puede ser un contrato ante notario.

Y entonces, cariño, no me va a quedar más remedio que...

¿Que qué?

Que argumentar el estado mental de tu padre.

Cariño, en algún momento vais a tener que hablar con un juez.

Mi padre no está preparado para algo así.

Yo tampoco. Por supuesto que no.

Las decisiones importantes hay que meditarlas bien.

Y después ejecutarlas.

Voy a hablar con Marcel.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Marcel... ¿Sí?

Lo siento mucho.

Disculpas en nombre de Nemo. Se ha tenido que marchar.

Otra vez será. Vale. "C'est la vie".

Encantado.

Chao.

Hola. -Hola.

-¿Vamos a algún lado?

-No, tú no.

-¿Qué pasa?

-Espera, déjame hablar un minuto. Deja que te explique

por qué el hijo de puta de tu novio te va a dejar en paz.

Porque te lo mereces, Alejandro.

Te mereces a alguien que antes de meterse una puta raya,

piense en ti. A alguien que antes de ponerse hasta el culo de todo,

piense en todos los buenos momentos que os quedan por vivir juntos.

-¿Puedo hablar? -No, no puedes, estoy hablando yo.

Pero ahora da igual.

¿Por qué coño has tenido que llegar antes justamente hoy?

-Carlos, cállate. Tienes toda la razón.

¿Me oyes?

Toda la razón.

Eres un gilipollas.

Y no soy el único que lo ve.

Mis amigos me dicen: "¿Qué haces con ese niñato,

con ese mimado engreído hijo de papá?".

Ya sé que me merezco algo mejor.

Que me merezco que me traten mejor.

¡Mírame!

Pero es que te quiero y no puedo vivir sin ti.

-¿De verdad?

Qué casualidad porque yo también te quiero, Alejandro.

-Cállate.

Mamá, la enfermedad está avanzando muy rápido.

Papá tiene momentos de lucidez,

pero, no sé, de repente se bloquea y...

Y puede que hasta tenga demencia senil, no lo sé.

Pero ¿qué dices, Nina?

Firmar la venta de un hotel de varios millones de euros

en una servilleta no tiene que ver con la memoria, sino con la cordura.

Tu padre no está loco, ¿me oyes? Ya, ya. Yo también quiero creerlo,

pero eso no cambia las cosas y las cosas están mal.

Mamá, Open Sea necesita dinero urgentemente.

Yo lo conseguiré.

Te estoy hablando de varios millones de euros.

Te estoy diciendo que yo lo conseguiré.

Ah, ¿sí? ¿Cómo? ¿Qué piensas, organizar una colecta

con tus amigas para salvar los bosques tropicales

y después desviar los fondos a Open Sea?

Estoy más capacitada que vosotros para llevar la empresa.

Mi desgracia es que no tuve un padre tan abierto como el vuestro.

No sabes la suerte que tienes, Nina.

(MUJER) "¿Hola?". -¿Berta?

-"Sí". -Soy Chon.

-"¿Qué Chon?".

-¿Cómo que qué Chon? Tu hermana Chon.

-"¡Ah!". -Sí, ha pasado mucho tiempo.

Sé que andas por Lisboa

y me gustaría invitarte unos días a casa.

-"¿A qué casa?". -A nuestra casa.

(Señal de teléfono colgado)

¡Me ha colgado! Me ha colgado la hija de...

(BERTA) "¿Qué?". -Berta, por favor, no me cuelgues.

Si te llamo después de diez años, es porque te necesito.

Algo importante está pasando en mi familia.

-"Ya".

-¿Vendrás?

-"No sé, ponme un coche y me lo pienso".

-Gracias.

(DOCTORA) "Poco a poco tendrá problemas para recordar".

"Poco a poco irá olvidando los recuerdos más recientes".

¿Pasando el fin de semana con sus padres?

Espero que estén bien.

Le juro que no se lo he dicho a nadie.

¿Ese es su hijo?

Por favor...

No mezcle a mi hijo en esto, por favor.

No tenga miedo, confío en usted. Y eso es mucho.

He estado pensando...

Cuando la llamé la otra noche, no llegó a responder a mi pregunta.

¿Cuánto tiempo me queda de ser yo?

Depende de muchos factores.

Pongámonos en el mejor de los casos.

Tomando la medicación y con una terapia no farmacológica,

varios años.

"A veces me tiemblan las manos".

(DOCTORA) "Eso podría ser del estrés".

"Le puedo recetar algo si quiere. Tengo el bolso en el coche".

Dígame una cosa, doctora.

Si pudiera elegir, ¿qué preferiría?

¿Párkinson o alzhéimer?

Yo, párkinson. Lo tengo claro.

Te puede temblar la mano y caerse el vino,

pero sabes dónde está la botella.

"No voy a permitir que el cerebro se me apague poco a poco".

"Yo me merezco morir de un tiro o de un infarto".

(CHON) ¿Qué haces?

Estoy celebrando que he hecho nuevos amigos en la comisaría.

Unos okupas.

Creo que es la única ONG con la que no has colaborado.

Los okupas no son una ONG.

En eso tú eres la experta.

Casi les regalo un edificio a esos okupas.

¿Qué te parece? Que bebiendo no adelantas nada.

En eso, el experto soy yo.

No puedes seguir negando la evidencia, Nemo.

Estás mal.

Acabarán probando que eres un narco y lo perderemos todo.

¿Creías que no lo sabía?

No soy tan tonta, pero sé hacérmelo.

Me alegro de que tengas

un coeficiente intelectual de narices.

Me voy a dar una vuelta.

No, no.

Tú no puedes conducir así.

Si quieres, lo llevo yo.

El coche... y Open Sea.

¿Tú?

Open Sea es una ruina.

Estamos endeudados hasta el cuello.

¿De dónde piensas sacar el dinero?

Toda la vida he dejado que me humilles.

No me importa que lo haga ahora mi hermana.

A lo mejor... me va bien un cambio.

Déjame solo, por favor.

"Si me quedo con mi familia, ¿qué les espera?".

(DOCTORA) "Tendrán que organizarse para cuidarle".

"Supondrá sacrificios".

"Llegará un momento en que necesitará

que esté pendiente de usted una persona

las 24 horas del día para todo".

"Su familia va a necesitar

toda la ayuda que se le pueda proporcionar".

"Señor Bandeira, su enfermedad no es de su propiedad".

"Y afecta a todos los que le quieren".

"Ojalá me odiaran más".

Sí, pero soy además la primera sorprendida. Tengo que dejarte.

¿No está Malcom? No ha venido.

Pidió un día libre, pero no sabemos nada de él.

Le he llamado y no me coge.

¿Quién lleva los asuntos de mi padre mientras?

Mencía.

Pídele un informe con los movimientos bancarios

que haya ordenado mi padre en los últimos meses.

¿Y estaremos autorizadas para pedir esa información?

Soy la hija del propietario de esto.

Yo creo que sí que estamos autorizados.

(Ruido de ducha)

¿Qué coño pasa?

Eso digo yo. ¿Qué coño pasa?

Te dije que tuvieras la boca cerrada.

¿Tú quién cojones te crees que eres para amenazar a nadie?

Necesitaba dinero.

No te vuelvas a acercar a los Bandeira.

(GRITA)

(GRITA CON FUERZA)

¿Qué tal tu habitación? ¿Te gusta?

Me estoy quedando en la buhardilla, en la habitación de Ferro.

¿Cómo? Ni hablar.

Tú tienes que tener una habitación como todos.

Eres una más, Lara. De verdad que yo lo prefiero así.

Una chica lista, Nemo. Lo prefiere así.

Sí, pero yo no.

Ya, pero yo estoy bien así. Vamos a ver una cosa, Lara,

esta casa es tan tuya como de Nina o Carlos.

Y si necesitas cualquier cosa... Pues mira, sí.

Sí, necesito una cosa.

Lo que sea. Que, por favor, encuentres a Malcom.

Lariña, lo estamos buscando. Por favor.

Me encargaré personalmente. Le encontraré, lo prometo.

Te lo prometo.

(Televisión de fondo)

(Timbre)

No, no vayas. -Sí, que deben ser las "pixas".

-Se dice "pizza". -"Pixas"...

¿Qué coño haces aquí?

¿Qué haces aquí, tío? ¿Qué coño quieres?

¡Eh, eh, eh! Tranquilo. ¿Qué coño quieres?

-Tu cuñado es un hijo de puta.

-Bueno, técnicamente, no es mi cuñado.

Y aparte, eso a ti te da completamente igual.

Si no sabes distinguir entre un trío, un polvo y una orgía,

es lo que pasa.

-¿Cómo que tu cuñado? ¿Qué tiene que ver Mario con todo esto?

-Le pedí a Mario que nos ayudara. Bueno, se prestó él en verdad.

-¿Y esta es tu manera de pedir ayudar?

-Sí.

¿Mario te ha pagado para que te largaras?

-No. Para que no te contase que el que me contrató fue él.

-¿Mario te contrató para que me drogaras y te acostaras conmigo?

-¿Para qué iba a hacer Mario eso?

-¿Para que llegara tarde a la firma?

-Bueno, mira, me da igual. ¡Fuera de casa!

-Ya os lo dije, ¿eh?

-Pero ¿por qué querría Mario joderme la vida así, Alejandro?

No lo entiendo.

-Escúchame. Eh...

¿Quién ha salido más beneficiado de tu salida de Open Sea?

-Es que no puede ser.

-Piénsalo.

-No puede ser, no puede ser. Hijo de puta...

-¿Tú qué dices?

Pinta feo de cojones, ¿eh?

¿Y a tu niña qué le decimos, Nemo?

No vamos a decirle nada.

Primero tenemos que hacer una visita.

Si estás hablando de Tigretón,

ni Dios sabe dónde está, ni él ni la gorda de su mamá.

Si se ha escondido, es porque sabe algo de esto.

Andando.

Dame el teléfono.

Dame el teléfono.

Eres un poco mayorcito para jugar a estas subnormalidades.

-A lo mejor tú eres demasiado viejo.

-Sí, nosotros somos más del parchís.

Estamos buscando al Tigre.

¿Dónde se ha metido tu jefe?

-Soy un matado, a mí no me cuentan nada.

Muy bien, vamos a jugar tú y yo.

Ferro va a dejar una sola bala en el tambor.

Y yo voy a hacer una llamada de tu agenda.

Si es el Tigre, te puedes ir tranquilo.

Pero si no es el Tigre, Ferro tendrá que poner emoción al juego.

Tienes seis oportunidades. Bueno, cinco.

¿Empezamos?

-Este sí que es un juego divertido, ¿verdad?

Tía Amalia. ¿Qué dices, es tu jefe?

¿Chito?

Perdone, señora, me he equivocado.

¿A qué jugamos, Nemo, a la rodillita, a los huevitos?...

-Yo no tengo el número del Tigre. Soy un "matao", te lo he dicho.

-¡Eh, eh! No se dice "matao".

-(ATERRADO) No, por favor. No, no, no.

No, no, no.

-Se dice "muerto". -No, no, no.

(Gatillo)

(LLORANDO) No.

¿Peluquería?

No, no. -¿Seguro que no es peluquería?

-¡No, no! -¿El número de Tigretón?

¡Tú no te lavaste el pelo en la puta vida!

¿Eh?

-Que no está en la agenda. -¿Dónde está?

-Que nos ordenó que nos lo aprendiéramos.

No está en la agenda. -Pues haz memoria. Venga.

-Trae, trae.

-Ahí quietito...

(Teléfono)

¿Qué cojones quieres ahora, pavo?

"¿Así das las buenas noches a tu gente?".

Nemo. "El mismo".

Mira, tú y yo ya hemos perdido bastante tiempo,

así que vamos a arreglar las cosas de una puñetera vez.

¿Dónde está Malcom? ¿Qué habéis hecho con él?

"¿Quién?".

Si tú no lo conoces, tu colombiano sí, pregúntale.

No sabe dónde está. "Sito, Sito, Sito".

Todavía estamos a tiempo de parar esto.

Pero tienes que colaborar. A mí la cocaína ya no me interesa.

Pero mi familia sí. ¡Y tu puto colombiano

parece que no entiende nuestras reglas!

"Te estoy diciendo que no sé dónde está".

Ni él ni el "Malcoño" ese.

"Como quieras".

Espero que te gusten los fuegos artificiales.

(Explosión)

(SILBA)

-Me cago en la puta.

(Explosión)

-Patrón, eso que se está quemando ahí es el almacén de nosotros.

Estos "hijueputa" nos están quemando todo.

Los carros, la coca... Todo, patrón.

-Nos hemos quedado sin nada.

Sin nada.

(Explosiones)

-Y ya sabemos de quién es la culpa.

¿Qué te ha dicho Nemo?

-Liquida a este.

(TIGRE) ¿Y vos qué piensas hacer?

-¡A mí no me da órdenes ni mi puta madre!

Ni mi puta madre...

-Tu puta madre te dice que te sientes a cenar.

-Pero ¿y mi hermana?

Berta, ¿dónde estás?

Sí, claro, te esperamos.

Yo se lo digo.

Está aquí a mi lado.

¿Qué ha pasado? Que está de compras.

Que no puede presentarse con las manos vacías.

Ah, y que tu primo Daniel, que te manda un saludo.

¿Viene Daniel? No, no viene. Pero bueno, ¿esa cara?

Creía que te caía bien.

Ni bien ni mal.

Ni siquiera somos primos, mamá.

Buenos días. (MUJER) Buenos días.

Hombre, ¿y esta sorpresa?

-¿Qué tal, Mario? Nada, que quería saber

qué tal se ve el mundo desde este sillón.

Y la verdad que sentado aquí...

Te sientes el puto amo.

Si de verdad quieres sentir lo que es el poder,

deberías sentarte en la silla de tu padre.

No, hombre, no. Los hilos se mueven desde este despacho.

Aunque tú te las arreglas bien para que no lo parezca.

Eres un chico listo, Mario.

Siempre lo has sido. Pero es que yo no soy tan tonto.

¿Qué te pasa, Carlos?

No soy tan tonto como la gente piensa.

Mario, ¿tú crees que yo soy tonto?

No, yo no creo que seas tonto.

No. Pero, Carlos, háblame un poco más claro porque no tengo tiempo.

¿Contraste un chapero para que la cagara en Open Sea?

¿Qué?

¿De dónde sacas esa idea, Carlos?

Bueno, me imagino que te la habrá contado ese chapero del que hablas.

Y le das más credibilidad que a mí, que a tu hermano.

Porque tú para mí eres un hermano, Carlos.

A ver si te entra en la cabeza. Por eso lo único que he hecho

ha sido ayudarte y respetarte siempre.

Muchas gracias, Mario.

Sí crees que soy tonto.

Nina.

Mario te está utilizando para quedarse la empresa.

A mí me hizo entender que me estaba ayudando

y, en cuanto pudo, me la metió doblada.

No te voy a hacer un chiste de eso.

No hagas ninguna puta broma porque no hace gracia.

De verdad, te estoy diciendo que tu novio no te quiere.

Y que te quiere solo por el dinero. Y que estás a punto de repetir

el mismo puto padrón que tu madre. ¿En qué mundo vives?

¿Te crees que no sé que Mario se casa conmigo por nuestro dinero

y nuestra posición? Mario yo nos casamos

porque tenemos una cosa en común, que nos encanta ser ricos.

El día de la firma del hotel contrató a un chapero

para que drogara y me estuviera follando toda la noche.

Dinero que te ahorraste.

Eres imbécil. Y tú estás celoso

porque yo he llegado donde tú no has sido capaz.

Open Sea será para mí y no puedes soportarlo.

Estás absolutamente ciega, Nina.

(Teléfono)

Dime, cariño.

"Mi amor, acabo de hablar con mi hermano

y tenías toda la razón, el chico ha perdido el norte".

No se lo tengas en cuenta.

No, es que tantas drogas le han derretido el cerebro.

¿Quién podría pensar mal de ti?

Cariño, te dejo, que me entra otra llamada...

¿Sí?

Hola. Hola.

¿Eso vas a comer?

Sí.

Sí, pero el jamón me lo he traído yo, ¿eh?

Que no quiero que Chon y tu novia piensen que les robo comida o algo.

Técnicamente no sería robo, sería hurto.

¿Me dejas que te lo haga yo?

Conmigo no se van a atrever. Qué valiente...

Oye, que...

Que quería darte las gracias. Un momento, un momento.

¿Puedes repetir esto? Lara Balarés me está dando las gracias.

Escúchame. No, de verdad. Te escucho, dime.

De verdad.

Que quería darte las gracias por intentar defenderme el otro día

con las leonas estas en la cena.

Tienen días mejores, ¿eh? Pero ya lo verás tú misma.

No, si da igual. Yo me voy a quedar aquí para comprobarlo.

Vamos, que cuanto Nemo me deje, me piro del pazo y ya está.

Lara, aunque no te lo creas, Nemo te quiere mucho.

Pues sí, sí, me cuesta.

Si es que no me conoce.

Es que no hace falta conocerte para enamorarse de ti.

Pruébalo. Pruébalo.

Se te va a quedar frío.

No, en serio, pruébalo. Bueno... Que sí, por favor.

Bueno... Tomate, lechuga...

Voy.

Oye, está buenísimo.

¿Mario?

Hola.

¿Qué tal, cariño?

¿A que no sabes qué? ¿Qué?

Me acaban de llamar de la parroquia.

Que no hay ningún problema en celebrar la boda

en la capilla del pazo.

Oye, qué bien.

Pues avisadme y me compro un modelito para ir.

Que no, que no, que es broma, que es broma.

De verdad, no tengo ningún interés en fastidiaros la boda. Tranquila.

¿Este es el que yo te regalé?

Sí.

(RÍE) ¡Aúpa!

Si ya casi eres más alto que tu padre.

Me alegro de verte. Anda, ve a jugar.

Vamos, venga.

Gracias por pagar la fianza.

¿Qué menos?

Si no llega a ser por ti, la Guardia Civil

nos hubiera trincado a Ferro y a mí.

¿Por qué te llevaste la furgoneta con la fariña

sabiendo que te seguían? Joder, Quique, que tienes un hijo.

Ya está hecho.

Bueno, por Mario no te preocupes. Vale.

Cuando entres en el trullo, me ocuparé de él.

¿Qué dices? No iré a la cárcel.

Te conseguiré un buen abogado. No me entiendes.

No iré a la cárcel porque no iré a juicio.

Quiero irme de aquí, Nemo. Pero, Quique, escúchame.

Mándame a Bogotá.

¿No dices que los colombianos no acaban de fiarse de nosotros?

Pues me envías allí como garantía.

Tú no sabes lo que estás diciendo. Sí que lo sé.

Si hay algún problema en el porte, ¿tú sabes lo que te harán?

¿Qué me va a pasar, joder? No me va a pasar nada.

Venga.

¿Ha llegado ya tu hermana?

Solo la mitad. Sus maletas.

No te hagas muchas ilusiones con Berta.

Ya sabes cómo es. ¿Y qué pretendes que haga,

que me quede de brazos cruzados

viendo cómo Open Sea se va a la mierda?

(Claxon)

-Pichona.

Con el tiempo se ha vuelto más discreta.

(CHON) Berta.

Estás guapísima. -Tú estás igual.

Bienvenida a casa.

Ay, Nemo...

Estás guapísimo. Tú también.

-Te hemos preparado tu habitación de siempre.

-Ay, qué ternura, pero no tengo 18 años,

no voy a entrar. Tengo 18 maletas, eso sí. Bueno, 19.

-Bueno, ya veremos qué podemos hacer.

-Ay, no me lo creo, Nina. Hola.

-No, no es Nina.

Es mi hija, la que tuve con Ada. -Eso explica que sea tan guapa.

Soy Berta, tu tía, la mexicana. Ven aquí.

Encantada. Igual.

Está precioso.

Me han dicho que ayer estuviste en casa de la hija de Nemo.

-Sí, pero siento decepcionarte, el padre no tiene que ver

con el caso. -Eso déjame decidirlo a mí.

-El novio ha desaparecido.

Había sangre en la puerta de la terraza.

-¿Es este? -Sí, o eso creo.

-¿Cómo que eso crees?

-Se llama Malcom Souza. Escocés.

Tengo un contacto en la Policía británica.

Les he pedido que nos envíen la información que tengan sobre él.

-¿Y? -Según les consta,

todo coincide, excepto que este es Malcom Souza.

Murió hace tres años en un accidente de avión.

(MONTERROSO) Entonces, ¿quién coño es este tío?

Señora Berta, ¿tomará carne o pescado?

-Ay, no me llames señora, por favor, llámame doña Berta sin más.

Carne y pescado, los dos. Es que no engordo, tengo esa suerte,

¿verdad, Pichón? -Sí, tiene esa suerte.

-Nina...

Que te nos casas y con este señor tan guapo.

No me pierdo vuestra boda por nada.

Os haré un gran regalo.

-No hace falta, mujer. -Pues no les regalo nada.

(RÍE)

(RÍEN NEMO Y BERTA)

Ay, Pichón, es que tu cara no puede ser...

¿Cómo no les voy a hacer un regalo?

Uno que no olvidéis nunca. Es mi especialidad, además.

Me da tanta pena que no esté aquí vuestro primo Dani.

Os echa tanto de menos. -Y nosotros a él, tía Berta.

¿Qué tal? (BERTA) ¿Carlos?

-¿Cómo estás?

-Qué amariconado estás. -Bueno, si tú supieras...

-No me extraña que no me lo mandaras a México.

Con esta pluma, antes de bajar del avión te han pegado un tiro.

-Al menos, allí disparáis de frente, aquí se estila más

las puñaladas traperas por la espalda cuando no te enteras,

¿verdad que sí, Mario? Deja el móvil, hombre.

Ya lo conoces, ¿no? -Sí.

-Pues ten cuidado con él porque es un lobo con piel de corderillo.

Solo te aviso. -Cuenta.

-No empiezo, que, si no, no acabo. Carlos, cállate, por favor.

Déjale que termine.

¿Qué ha pasado? Pues nada, que me he enterado

que el señorito Mario Mendoza contrató a un chapero

para que me drogara el día de la firma, papá.

-Pero ¿qué dices? Mamá, eso es mentira.

No creo que sea el momento de ponernos a hablar de temas...

-Entonces, ¿cuándo coño se supone que debo contarlo, papá?

En esta familia somos expertos en mirar a otro lado

y aquí todos tenemos cosas a esconder, ¿verdad que sí?

Bueno, empezando por ti, papá, tú eres el peor.

¡Ya está bien! Ven conmigo.

Prefieres creerle a él, ¿verdad?

Mucho más fácil para todos, ¿no, papá? Muy bien.

Mario no es un santo, eso ya lo sé, pero tú tampoco.

¿Y tú? ¿Para cuándo tu canonización, papá?

En caso de ser verdad lo que cuentas de Mario,

tú permitiste que ocurriera. Me drogó, papá, ¡me drogó!

¿Y no es culpa tuya?

Solo una pregunta más y os dejo tranquilos

para que os vayáis con vuestra felicidad familiar

adonde sea que os vayáis y os hartéis de comer perdices.

¿Quién escribió la declaración que hiciste delante de la prensa

donde asegurabas con tu boca

que tu hijo era un drogadicto de mierda?

¿Fue Mario?

Era la única forma de salvarnos.

Mario os salvó a mi costa, papá, que no os dais cuenta.

A Mario le estorbamos todos los que hay en esa mesa,

empezando por mí. Pero ¿quién coño crees que será el siguiente?

-¿Y Carlos? Se ha ido.

Es lo mejor.

Este chico...

Este chico no está bien.

No te preocupes, te pedirá perdón.

Claro. Se cree que con decir "lo siento", se arregla todo.

¿Se te ocurre otra solución mejor?

¿Estás bien?

¿Berta?

También se ha ido.

Pues venga, a comer, que tengo hambre. Llámala.

(Campanilla)

¡Carlos!

¡Espera!

-Ya te han mandado a darme la puntilla, ¿no?

-¿Mandarme a mí? Acabo de llegar, cariño,

no tengo antigüedad para darle la puntilla a nadie.

En esta familia se valoran mucho las tradiciones.

-Sí, tienes razón, es verdad.

Oye, mi madre no te soporta. -Ay, no me hagas "spoilers".

-No puede contigo.

-Yo he venido a darte un regalo.

-¿Un regalo para mí? -No lo abras aquí,

porque entonces tu madre me odiará con razón. ¿OK?

-OK.

Muchas gracias.

-No todas las mujeres somos horribles.

Guapo.

-Es verdad...

(Pasos acercándose)

-Pichona.

-¿Qué haces así?

-Estamos en familia.

-Ponte esto, por favor.

-¿En serio?

Qué mojigata te has vuelto con los años...

-Berta, necesito hablar contigo.

-Vaya, por fin.

-En Open Sea estamos pasando una mala racha

y necesitamos dinero.

-¿Cómo decía papá?

"¿Solo nos acordamos de Santa Berta cuando truena?".

¿O era Santa Bárbara? Yo ya no me acuerdo.

-¿Se puede saber qué buscas? -Algo de picar.

Esto sí le echas de menos, ¿ves? ¿Quieres?

-No me gustan las aceitunas.

(VOZ BAJA) -Oh, dale, dale, por tu hermanita.

-La empresa necesita dinero hasta que salgamos a bolsa.

Te estoy diciendo que no me gustan las aceitunas.

-Ya, pero la segunda sabe mejor que la primera. Te prometo.

Como con los maridos.

Ah, no, pero tú no lo sabes,

te aferraste con uñas y dientes al primero que pasó.

Toma. -¡Te estoy diciendo que no!

-No te enfades, pichona. Mañana llamo a los abogados.

-Gracias.

-De nada.

Somos familia.

¡Uh!

¿Qué hacéis aquí? -¡Sorpresa!

-Vaya choza, Lara. Escucha.

¿Cómo no me llamáis o me avisáis de que venís?

Sí, para que no nos dejaras. Una mierda que te comes.

-¿Qué, tienes habitación con vistas? No, no es un hotel.

-Ya, pero para una vez que te da algo Nemo podrías aprovechar.

-Y ten cuidado, no te vayan a abducir.

¿Qué dices, tía? Que no, no... Pero me intenta ayudar.

Se están portando bien conmigo, la verdad.

-Cuando dices que se porta bien contigo,

dices que se porta como un padre.

Pues no lo sé.

No lo sé, porque nunca he tenido uno...

Ya.

-Abducida.

-Droga en el café. No, pero me ha dicho

que va a hacer todo lo posible para encontrar a Malcom.

¿Y tú le crees?

Si alguien puede encontrarlo, ese es Nemo.

(MUY DÉBIL) Lara.

Lara.

Lara.

Lara.

(TOSE)

-(EN GALLEGO) Quédate con él. Voy a llamar a un médico.

(GIMOTEA DOLORIDO)

(MUY DÉBIL) Agua.

Agua.

(TOSE)

(GIMOTEA DOLORIDO)

Buenos días. -Buenos días.

¿Hablaste con tus abogados?

-Sí. -¿Y?

-Les desperté, pero supereducados, la verdad.

Es maravilloso tener dinero, ¿verdad?

Ya nadie te llama hija de puta a la cara.

-¿Nos vas a ayudar? -Claro, pichona.

Solo hay que arreglar el tema de cómo me vas a devolver el dinero.

-En breve saldremos a bolsa y pronto tendremos liquidez.

-A mí nunca me han gustado los juegos de azar.

Yo entre jugar a la lotería o cazar un millonario...

elegí lo segundo.

-Nemo y Mario lo han organizado todo para que nada salga mal.

-Son tu marido y tu yerno, no vas a hablar mal de ellos.

-A ver, Berta, ¿qué quieres?

-La conservera de papá.

Ay, no, sería tan triste que lo malvendieras a un desconocido

que no... Se me parte el corazón. -Es que eso nunca va a pasar.

-La conservera está a tu nombre, ¿verdad?

Tu marido la dejó a tu nombre. -Sí.

-Pues firma este documento...

y el dinero es tuyo.

Qué razón tenía papá, ¿verdad?

Solo nos acordamos de santa Bárbara cuando truena.

¿O era santa Berta? -No me acuerdo.

-Ay, pichona, venga...

-¿Qué pasa aquí?

¿Una pequeña dosis de autocompasión por la mañana temprano?

-Soy un puto clásico.

Es lo que me toca después de que mi familia

haya pasado de mí como de la puta mierda.

-Bueno, procura no hundirte mucho,

que luego me toca a mí sacarte del pozo.

¿No vas a abrir el regalo de tu tía? -No.

-Buen día, cariño.

(CON ACENTO MEXICANO) La puta está pesada, güey.

Mamá, no podemos seguir así.

¿Así cómo?

He repasado los movimientos bancarios de papá

en los últimos seis meses.

¿Sabes qué? Le ha regalado dos millones a Lara,

¡dos millones de euros!

(Pasos acercándose)

Déjanos, Nina.

(CHON) ¿Cómo has podido? ¿Qué he hecho esta vez?

He tenido que rebajarme delante de mi hermana

para conseguir el dinero para salvar Open Sea,

¿y tú mientras tanto qué has hecho?

Malgastaste el dinero de tus hijos. Porque no es tuyo,

es de tus hijos, ¡de Nina y de Carlos!

Si lo dices por lo del hotel, yo lo único...

(CHON) ¡Cállate!

Si ahora mismo te murieras,

mis hijos lo único que heredarían sería una empresa llena de dudas.

Tu bastarda... ¿Tu bastarda, dos millones?

Nos estás haciendo daño.

Tú no te das cuenta, pero te estás haciendo mucho daño.

Carlos, ¿qué haces?

Papá, vete de aquí. ¡Vete de aquí ahora mismo!

¡Por favor, vete arriba! Baja esa pistola, hijo.

Carlos. Carlos, no importa lo que pienses de mí,

tu padre no tiene la culpa de...

¡Tú cállate, hijo de puta! ¡Cállate, Mario!

Cállate, Mario. Mario, cállate, por favor.

Él sí que es el hijo perfecto, ¿verdad, papá?

Los padres no pueden elegir a sus hijos,

igual que los hijos no pueden elegir a sus padres.

(CHON) ¡Carlos! Quieta, Chon.

(CONCILIADOR) Tranquilo, hijo.

Dame la pistola.

Vamos, dame la pistola.

Dámela.

Dame la pistola.

Perdóname, perdóname. Papá, lo siento. Perdóname.

(SOLLOZANDO) Perdóname.

Lo siento. Lo siento.

Nunca, nunca jamás dispares a nadie por la espalda.

(CHON) Ven aquí, cariño. Tranquilo. ¿Estás bien?

(CARLOS) Estoy bien. (CHON) Tranquilo.

Lo siento, Mario.

Será mejor que te vayas y que todos olvidemos esto.

Por una vez, estar enfermo me da ventaja.

Tranquilo. Tranquilo.

Lo olvidará.

Y si no lo olvida, da igual.

Le voy a incapacitar. (CARLOS) Yo te voy a ayudar, mamá.

Si tú quieres la empresa, vale, toda para ti,

pero me tienes que hacer una promesa:

la primera cabeza que ruede... será la de Mario,

y la quiero toda para mí, ¿entendido?

-¿Cuándo te he negado yo algo, cariño?

-Está saliendo todo a pedir de boca. Tu primito ya come de mi mano.

Ahora hay que ir a por la niña.

No tienes ni idea de quién soy, ¿verdad?

-Tu novio... es un espía,

¿tienes idea de que podía estar investigando últimamente?

Me cegué. Creí que me ayudaría a hacer las paces con Lara

¡y no supe ver más allá!

Tenemos que averiguar cuánto sabe Malcom de la empresa.

A lo que sienta el movimiento, ¡pam!,

tripitas por todos lados.

-(MALCOM) ¿En qué andas metido? Somos amigos, yo confío en ti.

-Eso es lo que quiere oír. Te estoy salvando la vida, chaval.

-Ah, ¿sí? Pues entonces suéltame.

Voy a ir a por ti, te lo prometo.

Si sigues así, vas a acabar mal, Carlos.

Vas a acabar muy mal.

(CARLOS RÍE)

¿Quién va a acabar mal, tú o yo voy a acabar mal,

puto huérfano de mierda?

(CHON) Me lo puse el día de mi boda.

Me gustaría que mañana lo llevaras tú.

Cómo te eché de menos, pendejo.

Pichona, sonríe, que parece que estás en un funeral.

Esa es la buena.

Nunca me defraudas.

Y amarte y cuidarte todos los días de mi vida.

Yo, Nina, te tomo a ti, Mario,

y prometo serte fiel

en la prosperidad y en la adversidad,

en la salud y en la enfermedad

y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

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