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Quiero que encuentres al marido de la doctora.
Ese hijo de puta la mató.
(GRITA) ¡Y yo voy a matarle a él!
Si alguien va a morir, eres tú... -Eh.
Han cerrado el caso.
Despídete de tu chica.
Hagas lo que hagas, te va a mandar a la mierda.
Tú no me quieres cerca de Open Sea. ¡Escúchame!
La más falsa de Oeste y la más puta de Galicia.
Vete a la mierda.
¿Estás bien?
Dame un besito... ¡Déjame en paz!
Ojo con acercarte a esa chica.
-Esa gente necesita un candidato, alguien que pueda salir elegido.
Y que tenga la honestidad que yo no he tenido.
Solo se me ocurre una persona.
Y eres tú.
Los hijos se casan con quien quieren.
Te guste o no te guste.
Después de la boda, Mario lo será todo en nuestra empresa.
¡Nuria!
La Policía tiene un vídeo de la doctora huyendo de mí.
Lo van a sacar. ¿Y te ha avisado Monterroso?
Me quería chantajear.
De Monterroso ya nos ocuparemos en su momento.
(Bullicio)
Me acusan de traficar con drogas.
Quien lo dice no es consciente del daño que le hace a mi familia.
Conozco perfectamente ese drama,
porque mi propio hijo es drogadicto.
(Golpe)
¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
(Golpe)
Carlos no me lo va a perdonar en su vida.
Y yo tampoco.
No había otra, Nemo.
Teníamos que salvar la empresa.
Y la familia.
Carlos forma parte de la familia.
No debí escucharte.
No.
No debiste hacerlo.
Hemos hecho lo que teníamos que hacer.
Quizás tú sí, pero yo no.
Bueno, pues ya que ha sido culpa mía,
déjame que lo arregle yo.
Ni siquiera tú podrás hacer que Carlos vuelva a poner
un pie en esta casa. Solo quizás no, pero yo le ayudaré.
Papá, conozco a Carlos y le encanta que todos vayan detrás de él,
sentirse la reina de la fiesta... Así que organizaré una fiesta.
Pero a su estilo. Algo a lo que no pueda decir que no.
Las únicas fiestas que le gustan son cuando empiezan o terminan
con chicos desnudos bailando encima de una mesa.
Pues haremos una así. ¿Qué dices, Nina? Por favor.
Mañana mismo.
¿Para qué esperar, no?
Me da igual cómo lo consigáis,
me gustaría ver a toda la familia unida antes de que...
Hay muchas cosas que tengo que solucionar
y se acaba el tiempo. Avisaré a Lara.
¿Cómo que a Lara?
Es una reunión familiar, ¿no?
Está visto, todo puede ir a peor.
(Puerta)
Chon te envía para convencerme de que estoy loco.
Para eso no necesito a Chon.
¿Te parece mal que invite a Lara?
¿Cómo me va a parecer mal, Nemo?
Llevas toda la vida peleando para que llegue este momento.
No...
No. Y, además, creo que va a ser un buen cebo para que venga Carlos.
Tu hijo no se perdería por nada del mundo
la cara que va a poner Chon
cuando le vea aparecer con todos los honores.
Yo tampoco quiero perderme eso.
Nemo, es muy importante para nosotros
que hagas las paces con Carlos. Queremos que esté en nuestra boda.
Que, por cierto,
nos gustaría que fuera aquí, en el pazo.
Lo antes posible.
Claro, claro.
Lo antes posible.
Antes de que se me olvide que es mi hija quien se casa.
No digas eso, hombre.
Mejor que hablemos claro, ¿no te parece?
Y ya que estamos...
Siéntate.
¿Por qué te casas con Nina?
Porque la quiero.
El único motivo que merece la pena.
¿No crees?
Lo que creo es que te has convertido en la persona que yo quería.
Y ahora no tengo derecho a quejarme.
Todo lo que sé lo he aprendido de ti.
En cambio, yo todo lo he aprendido de mis errores.
Y no me gusta equivocarme.
Supongo que no tendrás inconveniente en firmar un acuerdo prematrimonial.
(Móvil)
Dime, Ferro. ¿Dónde estás?
Pues aquí, Nemo, un ciudadano más, charlando agradablemente
con nuestro querido alcalde Mosquera.
Mosquera.
¿Le ha parecido suficiente?
No, hombre, que quiere más, que sabe muchas cosas feas de nosotros,
que llora por las noches
porque no le apoyamos en las elecciones...
Ese tío es un pozo sin fondo, coño.
¿Más cuánto?
"El doble, Nemo. Mínimo, el doble".
¿Tú qué dices?
"Yo qué sé, yo digo lo de siempre, a estos subnormales
mejor tenerlos muy contentos, porque a nosotros
el alcalde Mosquera nos puede liar la más grande".
¿Lo ha oído?
Nemo ha intentado comprar al alcalde.
-Sí, pero eso y nada es lo mismo. -Esto es solo el principio.
Acabarán hablando de sus amigos peruanos,
de cómo mueven el dinero, la droga. -Eso espero.
Me ha costado convencer a los de arriba
para que hagamos las escuchas desde aquí.
-Pero no puede haber filtraciones.
Nemo tiene a sueldo a media comarca. Usted acaba de llegar
y no tiene ni idea del poder que tiene ese hombre.
-Acabo de llegar, pero no soy un novato.
Quiero su cabeza. Consígamela.
-¿Lo has visto?
El comisario quiere llevarse la gloria.
-¿Por qué no vas a tomar un café?
¿Cuándo le dirás que estas escuchas nos las pueden echar
atrás en cualquier momento? -Tenemos una orden judicial.
-Que el juez autorizó para investigar a Bandeira
y a su abogado por un atropello. Un atropello, no narcotráfico.
-Mientras no llegue al juzgado que ese caso está cerrado,
tenemos las manos libres.
-24 horas.
Tienes un día para jugar los espías.
Si no, empiezo a cantar.
Carmiña,
él es Eusebio. Va a echar una mano en la fiesta.
-Señora, no creo que sea necesario. -Eusebio sirvió en esta casa
cuando Nemo y yo celebramos mi pedida.
Usted debe ser Eusebio.
-Sí. ¿Qué tal? Mario Mendoza, bienvenido.
Encantado. He oído hablar mucho de usted.
¿Cómo está su mujer?
Murió.
Lo siento.
Yo, no.
-Bueno, Carmiña le explicará todo.
Bienvenido de nuevo.
-Muchas gracias, señora.
-Por cierto, Mario, tengo un trabajo para ti.
La tradición manda que el novio tiene que regalarle
rosas blancas a la novia. Así será.
Quiero que salga todo perfecto, Chon.
Oye, ¿tú qué opinas de lo de invitar a Lara?
¿Y tú?
Yo opino que es la decisión de un hombre enfermo.
Lo malo es que esto va a ir peor.
Lo que pasa es que Nemo está acostumbrado a mandar.
Pero va a llegar un día
en que sus órdenes no tengan ningún sentido.
Se puede hacer daño a él mismo.
O peor todavía,
a vosotros.
Tenemos que estar preparados para lo peor, Chon.
No te entiendo.
Lo que quiero decir es que, tarde o temprano,
vamos a tener que incapacitarlo.
No quiero ni pensarlo, Mario.
Es que no tienes que pensarlo, Chon, porque para eso estoy yo aquí,
para pensarlo.
Y para adelantarme a los problemas.
Tranquila.
Tranquila, Chon.
Rosas blancas.
No se me olvida.
Vale. Pues venga, a ver, ponlo ahí.
Rubén, mira a ver si puedes ponerlo, que voy a pegarlo.
Colabora con el enemigo.
A ver...
Bien, ¿no?
-Ha quedado bien. Muy bien, sí.
Pues venga, coged el siguiente.
Y lo ponemos ahí... ¿Dónde?
Un poquito más arriba. Un poquito más.
Buenos días.
Voy, ¿eh?
Buenos días, Lara.
Eh... ¿Qué haces? Ven.
¿Te molesta que nos vean juntos?
No.
¿Qué has venido, a vigilarme?
Que sepas que no tienes ningún tipo de derecho...
He venido a invitarte a cenar.
¿A cenar?
¿Tú y yo, cenando?
¿En un sitio de estos pijos que te gustan a ti?
No. En mi casa, mañana.
¿En tu casa?
Es una cena familiar.
Vamos a celebrar la pedida de Nina.
Se casa con Mario Mendoza.
¿Ah, sí?
¿Mario y...? Sí.
Ah. ¿Vendrás?
No.
Lara, el pazo es tu casa.
Esto tendría que haberlo hecho hace muchos años.
Si no lo hice, fue por respetar a tu madre.
Bueno, pues...
Pues gracias,
pero no.
Piénsatelo.
Te dijo que hostias. Te lo dije, Nemo, te lo dije.
¿Me lo dijiste? No me acuerdo.
Pero acuérdate de lo que te digo,
Lara vendrá.
¿Cuándo le vas a contar lo tuyo con el señor Alzhéimer?
Cuando deje de mirarme como a un enemigo.
No quiero que me perdone por pena.
¿Qué coño? Buenos días, señor juez.
He ido a tu despacho y tu secretaria me ha dicho
que estabas en una reunión.
Una reunión de dos, por lo que veo.
¿Qué coño es esto?
Tengo que contarte algo muy importante.
¿Y no te bastaba una llamada, como hace Nemo?
Nemo está enfermo.
Tiene alzhéimer.
Quiero que lo incapacites.
Alzhéimer... Ni una palabra a nadie.
Especialmente, a su mujer y a sus hijos.
Hay cosas que es mejor ocultar a la familia, porque...
no las entenderían, ¿verdad?
Recuerdos a tu señora.
Mendoza.
Cuando llames a Nemo para contarle esto,
ten cuidado con lo que dices.
¿Tú me vas a amenazar a mí?
No, hombre, no, os estoy avisando.
Os han pinchado el teléfono a Nemo y a ti.
Pues sí, se casa la niña, sí.
Por supuesto que estás invitado a la boda.
Pero a ver qué le regalas, bribón. Nemo.
Cuelga. ¿Qué?
¿Qué coño haces?
Nos han pinchado los teléfonos. Otra vez.
¿Cómo coño lo sabes, Mario?
¿Y eso qué más da ahora? ¡Eh, eh!
Lo importante es que sabemos que la orden ha salido
del despacho de Helguera, el mismo que autorizó la desconexión de Ada.
El chiquitín. Grandísimo hijo de la gran putísima.
No sé qué cojones están buscando, pero te aseguro
que lo voy a averiguar. Esto es cosa de Monterroso.
Cree que todavía seguimos con los portes.
Pobre hombre, tanto tiempo intentando ponerme las manos encima.
Habría que darle una alegría.
¿No os parece?
Buenos días, señora Bandeira. ¿Busca a alguien?
Creo que me busca a mí.
-¿Podemos hablar?
Sí. Sí, sí.
¿Prefieres que vayamos fuera? Te lo digo por si te manchas o algo.
Seré breve.
No quiero que vengas a la fiesta de mi hija.
¿Has hablado con tu marido? Porque me lo ha pedido él.
Me da igual.
Es una celebración familiar.
Tú no eres de la familia.
Ya.
Pues, mira, la verdad que me lo estaba pensando, pero...
Has venido a pedírmelo tan amable que cómo te voy a decir que no.
¿A qué hora es mañana?
Yo sé lo que tú buscas.
¿Ah, sí? Sí.
He conocido a muchas muertas de hambre como tú.
Ay, perdón.
Perdón, mira que te he dicho que te ibas a manchar y...
Perdón.
No te confundas conmigo,
me crie en una conservera.
Esto eran mis juguetes.
No me importa mancharme para defender lo que es mío.
Lo he hecho toda la vida.
¿Tú eres gilipollas? ¿Qué haces?
¿Eres imbécil?
¡Joder!
(Mensaje de móvil)
(Puerta)
(Móvil)
Dime, Ferro.
¿Qué te cuento? Eh...
Mario habló con el peruano... Y muy bien.
Que te quiere regalar unos centollos.
"¿Cuántos?".
"Cuatro centollos".
"Tú dirás adónde te los lleva".
"La conservera de aquí está llena".
"Mejor que vayan a Vigo. ¿Cuándo pueden llegar?".
"Pasado mañana. El peruano tiene prisa".
-Cocaína, cuatro toneladas. (FERRO) "Habrá que darle algo
al hijo de la gran putísima de Monterroso, ¿no?".
Pero no te pases, que la última vez fuiste demasiado generoso.
"Ok".
¿Qué, cómo lo ves? -Un poco pretencioso, pero bueno,
todo sea por el partido. -Nina, escúchame, que no,
que no me da la puta gana de ir, de verdad.
Si quieres, traes a tu novio a casa, le digo a Alejandro
que nos cocine algo para cenar y brindamos por tu boda,
pero no voy a volver a ver a papá en mi puta vida.
Te lo prometo.
Chicos, los carteles han quedado increíbles.
O esa, estás muy bueno. -Lo malo es que nos estamos quedando
sin carteles y no hemos cubierto ni la mitad de Oeste.
-Pero podemos imprimir más.
-¿Con qué dinero? Si estamos pelados.
-Está parte del dinero que me dio mi padre para los caballos.
-Ni de coña, Carlos. No quiero ni un duro de Nemo.
Antes le pido dinero a la banca.
Y en el programa llevo que no quiero dinero de la banca.
-Vale, no he dicho nada. El dinero negro, hacia otra parte.
-Pero esta vez, de verdad.
Lo malo no son los carteles, son los mítines.
Si no tengo dinero para mítines, no puedo explicar
mi programa a la gente. Eso es peligroso.
-Pero tu punto fuerte es la gente joven.
Y la gente joven ni va a mítines ni compra periódicos,
la gente joven está en las redes sociales.
Y son completamente gratuitos. -Redes sociales que no utilizo.
-¿Cuántos seguidores tienes? -223.
-Hacemos un vídeo y a ver qué pasa. ¿Vale? Venga.
-Todo eso está muy bien,
pero necesitamos dinero. -Exacto.
-Mi novio es el candidato 2.0.
Es completamente mío.
Le votaréis, pero no lo cataréis.
Porque es mío. Venga.
Ya. -Hola, soy Alejandro...
-Espera, se me ha escuchado decir "ya".
-Pon el móvil horizontal, hombre.
-Un, dos, tres, ya.
-Hola, soy Alejandro Lamas.
Y si me votas, podré ser el futuro alcalde de Oeste.
Por el cambio.
¡Están mintiendo! ¡Yo jamás he aceptado un soborno de Bandeira!
-Yo acabo de llegar, así que no lo sé.
Inspectora Alén.
-Yo no sé nada, comisario.
-No me jodas, Alén.
Nemo debe haberse enterado de que le hemos pinchado el teléfono
y nos está vacilando. -Pues parece que se la ha jugado.
En estas condiciones, no me queda otra que apartarle del caso.
-Pero ¿qué dice?
No puede hacerme esto, comisario.
-Puedo hacer lo que quiera.
Y si no está de acuerdo, ya sabe dónde está la puerta.
Usted quédese con las escuchas.
A ver adónde nos llevan.
-Gracias por apoyarme.
Sonríe.
Que sí, Carlos, que yo te entiendo.
Lo que pasa es que tú no me estás entendiendo a mí.
No puedes faltar en un día tan importante.
Además, estamos preparando una fiesta
que está hecha a tu medida. Te aseguro que te va a encantar.
Venga, hombre, dime que sí.
"Ya se lo he dicho a tu novia".
"No. Por una vez, la respuesta es no".
"No voy a ir". Lara va a venir.
"Uh, no soy tan fácil de convencer, Mario. No voy a ir".
Bueno, Carlos, y aparte de pedirle a tu padre la mano de tu hermana,
hay algo muy importante que te quiero pedir a ti.
A ver, ¿qué me quieres pedir?
"Carlos,
quiero que seas el padrino".
Hostia, Mario...
A ver, me encantaría,
pero es que sé que si voy a esa cena o a esa boda,
"lo voy a acabar estropeando todo".
"Es que es así, es mi sello".
Dime que te lo vas a pensar, por lo menos. Hazlo por mí.
"Mira, tú personalmente sí que te mereces que me lo piense".
De verdad, siempre has apostado por mí.
Y te digo gracias, por si no te lo he dicho nunca.
Y me voy, que me estoy poniendo un poco moñas.
"Chao. Un besito".
Venga, anda, un beso.
¿Todo bien, Marcos? Perfecto. Comemos y seguimos.
Este hombre
es el mejor fotógrafo de toda Galicia.
Ya.
Pero una buena foto no nos va a hacer ganar.
Los de Oeste en Común están subiendo como la espuma.
Bueno, ya nos ocuparemos de eso cuando toque.
Ahora hay cosas más importantes de que preocuparnos.
¿Qué pasa?
Pues pasa que Nemo no se fía de mis intenciones con Nina
y quiere que firme un acuerdo prematrimonial.
No me extraña. Está defendiendo lo que cree que es suyo.
¿No hay manera de evitarlo?
No. La única forma sería si Nina no firma el acuerdo.
Pues tienes deberes entonces, ¿no?
Convéncela de que estás loco por ella.
Como hiciste conmigo.
A ti te lo decía de verdad.
Nos pueden ver.
Perdona.
Se me olvida que, oficialmente, te odio.
Luego te llamo, ¿vale? Vale.
¿Cuándo vienes de Madrid?
Mañana.
¿Y vendrás a tiempo para ir al pazo conmigo?
Pero si ni siquiera estoy invitado.
Pero da igual, vienes conmigo y punto.
Vamos, que se atrevan a decirme algo, que me van a oír.
Seguro que sí.
Oye, ¿y...
qué tienes que hacer en Madrid que corre tanta prisa?
Lara... ¿Qué?
Tengo un hijo.
Ya.
Lo sé, no se me había olvidado.
Intentaré llegar a tiempo a esa cena, ¿vale?
Por favor. No me dejes sola con esos buitres.
Haré lo que pueda.
Te voy a echar de menos, ¿sabes?
Y yo.
Oeste en Común.
El partido de la gente.
Gracias.
Perdone, no puede aparcar ahí la moto, es entrada y salida.
-¿Qué pasó, pues?
Que no ha ganado las elecciones y ya quiere dar órdenes, hombre.
Vine a hablar con usted. -Alejandro Lamas.
-Mire, nosotros queremos ayudarle.
Lo queremos convertir en el próximo alcalde.
-¿Convertirme?
-Sí.
-¿Cómo?
-Bueno, la otra candidata tiene su gente.
Tiene a Nemo Bandeira.
Aunque hable mal de él,
todos sabemos que ese está detrás de la candidatura de ella.
Así que usted necesita quien le ayude también.
Queremos ser su brazo amigo.
-Bueno, ese brazo será amigo si cogen
la papeleta de Oeste en Común y la meten en la urna.
-Muy bien. Pero ¿quién gana elecciones con votos?
¿En qué país es eso, pues?
Yo voy a votar por usted de todas maneras.
Pero piénselo.
Permiso.
Es que no me apetece una mierda ir. Teníais que haber visto
a la bruja esta llegar a la conservera, te lo juro.
Pero, bueno, ya está, ya le he dicho a todo el mundo que voy a ir
y tengo que ir. Ya.
¿Y no será que Nemo te ha tocado el corazoncito?
-Qué va, si ese tío no ha hecho nada por ella. ¿A que no?
Bueno, a ver, técnicamente, sí.
Me pagó los estudios.
La Consejería de Educación también da becas
y no por eso se le coge cariño. -Bueno, vamos a lo importante.
¿Qué te vas a poner? Necesitas algo elegante.
-Y caro. Que no.
Yo me voy a poner cualquier cosa del armario y ya está.
No me pienso comprar nada. Tú no te preocupes,
que tengo una prima que trabaja
en el taller de un diseñador de puta madre
y te vamos a alicatar de arriba abajo.
Bueno, pero algo sencillito. Ya está.
-Perdónala, Señor, no sabe lo que dice.
¿A qué viene tanto secretismo?
Podríamos habernos visto en el ayuntamiento.
-¿Qué quieres, disfrutar tus últimos minutos en el cargo?
Ya me contaron que Nemo se cansó de ti y te dio la patada.
-No.
No me presento a las elecciones por razones personales.
-Ya, ya. -Quiero dedicarme a mi familia.
-Ya.
¿Y ahora qué, a vivir de la jubilación?
-Otros muchos lo hacen.
-Otros no están acostumbrados a recibir un sobre cada semana.
-Nunca he recibido un euro de nadie.
-Que yo te entiendo, yo eso no lo critico.
Yo estoy aquí para ayudarte.
A ti y a tu familia.
Tienes que marcharte, alcalde.
Estás pringado. Tengo grabaciones en las que se habla
de los sobornos que has recibido.
Pero yo estoy dispuesto a mirar para otro lado.
-¿A cambio de qué?
-De que me ayudes a trincar a Nemo con las manos en la masa.
Tú avísame de cuándo será el siguiente
y dónde esconden la droga, solo eso.
-No sé de qué me habla, inspector.
-Yo creo que sí.
Y piénsatelo bien,
inmunidad y quedarte con toda la pasta que hayas robado.
No es un mal plan de jubilación, ¿no?
Mejor que una placa de latón.
Mario.
(CARRASPEA) Uy, joder, qué susto.
Perdón. ¿No es esta la casa de Mario?
Sí.
Sí, sí.
Sí, es que me está... ¿Te está qué?
Nada, que me está enseñando unos trucos
para cambiar unas cosas en casa. Muy bien.
Hola. Hola.
¿Qué haces aquí?
Bueno, yo me voy.
Muy bien. Hasta luego.
Adiós.
¿Y esto?
¿Desde cuándo sois tan amiguitos?
No, no somos tan amiguitos.
Me pidió consejo y una cosa de bricolaje, nada más.
¿De verdad crees que está aquí para unos consejos de bricolaje?
Qué poco conoces a las mujeres.
¿A qué te refieres?
Mario, cariño, ¿no te das cuenta
de que te está utilizando para acercase a mi padre?
¿Qué es esto?
Me he pasado por la oficina
y tu secretaria me ha dicho que estarías aquí.
Bueno, en el hospital, porque viendo toda la chatarra que usas...
Cariño, sé que esta casa significa mucho para ti.
Sí.
Pero yo quiero que tú trabajes seguro,
así que te he traído un regalo.
¿Qué te parece?
Pues me parece que te has pasado, Nina.
Pero...
Cariño, me encanta.
¿Sí? Sí.
Pero lo que me gusta es que hayas pensado en mí.
Gracias.
Una cosa. Dime.
Tu hermano Carlos. Estoy intentando convencerlo,
pero es imposible. Deja que yo me encargue de él.
¿Vale?
Tú ocúpate de mí.
Pensaba que no era buena idea que nos vieran juntos.
¿No puede uno cenar con su enemiga?
¿Cómo va la campaña? Muy bien.
¿Necesitas algo?
No.
Gracias. Ya has hecho suficiente.
Solo me falta ganar.
Lo harás.
La gente ve en ti una mujer con principios, honesta.
Los votantes sabrán valorar eso, aunque Mario no lo haya hecho.
¿Te gustan los erizos?
Sí.
Están deliciosos, pero son unos bichos traicioneros.
¿Alguna vez has pisado uno?
Cuando se clavan,
las espinas se quedan dentro.
Con el tiempo, se enquistan.
Y empiezas a sentir dolor. Sin saber por qué.
La única forma de aliviarlo es que alguien te ayude a sacarlas.
Aunque vuelva a doler.
¿De qué estás hablando, Nemo?
De que dejes de sufrir por culpa de Mario.
Si te refieres a lo del divorcio,
fue idea mía.
¿Y lo de casarse con mi hija también?
Cuando Mario supo que no iba a ser mi heredero,
se dio cuenta de que la única forma de hacerse con Open Sea
era casarse con Nina.
Siempre tuvo intención de dejarte fuera.
Yo puedo ayudarte a sacarte algunas de esas espinas.
¿Cómo?
Prepara un acuerdo prematrimonial.
Puedes ser todo lo dura que quieras.
Te lo mereces.
Hola. Hola.
Eh...
Perdón por las horas. Nada, no, no pasa nada.
Pasa. Pasa, pasa.
Pasa, pasa.
Oye, enhorabuena.
Que no te lo he dicho antes. ¿Por?
Por casarte con la hija de Nemo.
Ah. Braguetazo que lo flipas, ¿no?
Perdón.
No te preocupes. Perdón.
He venido a traerte esto.
Para que practiques.
Pero ¿me lo prestas?
No, te lo regalo.
¿De verdad?
Sí. ¿Me lo regalas?
Son unas herramientas viejas, no es para tanto.
Pero ¿qué dices? Son las herramientas de tu padre, tío.
No, no, no puedo.
No puedo. Me gustaría que las tuvieras tú.
Además, que...
Nina me ha regalado unas nuevas y... Que te gustan más que estas.
¿Tienes agua...? Es que llevo todo...
Sí. ¿Una cerveza quieres? Perfecto.
¿Una cerveza a cambio de tu regalo increíble?
¿Tú sabes que yo ya había estado aquí de pequeño?
No.
Pues sí, cuando Nemo estaba con tu madre todavía.
Pues no.
No lo sabía.
Este cuadro lo hice yo.
Bueno, o sea, quiero decir, lo pintó tu madre,
pero yo le sugerí que hiciera el sol azul y las nubes naranjas.
Toma.
Gracias.
Otra no hubiera hecho ni caso
de la opinión de un crío de ocho años, pero tu madre...
tu madre era especial.
Este soy yo.
Esta "m" es de Mario. La hice yo. ¿De verdad?
Te lo juro. Tu madre me pidió que lo firmara con ella.
No me acordaba de esto.
No me había fijado.
Te has puesto... Menudo desastre.
Ya.
¿Tienes un...? ¿Un cepillo?
Sí. Sí.
Eh... Trae. Vale.
Quítate la chaqueta, si quieres. Sí.
Dámela.
(Golpe)
¿Es el anillo? Sí, el...
¿Puedo?
Claro.
¿Qué te parece?
Bueno...
Caro.
No me parece el regalo de una persona que ve el sol azul,
las nubes naranjas...
Ya.
Que lo podría haber comprado tu secretaria perfectamente.
¡No!
¡No, lo ha comprado tu secretaria!
¡Joder, perdón! Perdón. No.
Lo que quiero decir es que un regalo tiene más valor
si tiene significado para ti.
Voy a... Voy a por el cepillo.
¿Qué hace él aquí?
-Le he pedido que venga. Siéntese.
Tengo poco tiempo.
Souza cree que has cerrado un caso por motivos discutibles.
-Me has denunciado.
-Yo solo digo lo que pienso.
-Esto lo haces por esa tía, ¿verdad?
-Temas personales, no. -Afectan a la misión.
Se está follando a la hija del investigado.
-Bueno, como hemos hecho todos muchas veces.
La cuestión es si es útil para obtener pruebas.
-No. -Sí.
-Claro que no. -Claro que sí.
-¡Está bien!
Déjanos solos, por favor.
No voy a entrar en si Lago tenía motivos o no para cerrar el caso...
-Señor, esto llega mucho más arriba que Nemo Bandeira.
Hay mucha gente pringada, mucha gente muy poderosa.
-Souza, voy a prorrogar la misión.
Quiero que vuelva a Galicia.
A partir de ahora, me reportará a mí directamente.
Y quiero resultados pronto.
-Claro que sí, señor.
Cuente con ello.
¡Joder!
Perdón.
¿Quién es usted?
Perdone, me he perdido. Estaba buscando el comedor.
Me llamo Eusebio.
La señora me contrató para la cena de esta noche.
No se preocupe. Al final de la galería.
Lo siento mucho.
Discúlpeme si me meto donde no me llaman,
pero creo que esos zapatos no combinan.
Permítame.
Estos le quedarán mejor.
(Móvil)
Gracias.
Dime, Ferro.
Confirmado, Nemo. Los centollos llegarán mañana por la tarde.
"¿Buena mercancía?".
"Te cagas".
"Pero te cagas por el pantalón, Nemo".
"Perfecto".
Por fin, joder.
Anota la hora. Voy a avisar al comisario.
-Estáis perdiendo el tiempo.
Nemo está jugando con nosotros.
-¿Con nosotros o contigo?
Va a tener gracia si al final lo cazo yo.
Por cierto, tú no puedes estar aquí, me estás metiendo en un compromiso.
Oficialmente, eres un sospechoso.
(Mensaje de móvil)
No pienso volver a pisar el pazo en mi puta vida.
Joder, que lo de la rueda de prensa no estuvo bien.
Pero papá tenía sus motivos.
Mira, no me cuentes más chorradas, por favor.
Carlos, tío, ¿porqué te cuesta...?
(Batidora)
(GRITA) La gente luego no se acuerda de esas cosas, tío.
¡Carlos!
¿Me quieres hacer caso, por favor?
Solo quiero que vengas conmigo a la cena.
Carlos, mírame.
Quiero que tú y yo nos llevemos bien,
no te estoy pidiendo tanto.
♪ Nina.
♪ La hija perfecta...
♪ No soy perfecta. ♪
Ya lo sé que no eres perfecta.
Son nuestros padres quienes no te conocen.
¿Alguna vez les has contado que la primera raya de farlopa
que se metió Carlos Bandeira por esa nariz tan bonita que tiene
se la dio uno de tus novios? Muy bien.
¿Qué quieres a cambio de venir?
¿Por qué coño tanta insistencia? No lo entiendo.
Se lo he prometido a papá. Pues, ¿sabes qué?
La Nina que conocí en París era mucho más divertida.
Seguro que a papá y a mamá les encantaría conocerla.
De hecho, ¿sabes qué?
Voy a ir a tu puta fiesta si consigues desmelenarte
delante de papá. Que ya esa Nina no existe, tío.
Que ya no soy la de antes.
Quien tuvo retuvo, cariño.
¿Qué quieres decir?
¿Qué coño es esto?
Si te bebes esto, voy a tu fiesta.
Estás de coña. No estoy de coña.
La fiesta empieza en dos horas. No puedo hacer esto.
¿Yo puedo tragarme si señor orgullo
y tú no puedes tragarte media botella de vodka?
¿Me lo prometes? Te lo prometo.
(Coche)
¿Te lo has pensado mejor, alcalde?
-Quiero 100 000 euros en metálico.
Y no pienso denunciar a Nemo. Solo vendo información.
-Eso depende de si la información me la pone dura.
-27 toneladas de coca.
El mayor alijo que ha llegado a Oeste.
-La droga va a llegar al puerto de Oeste esta misma noche,
no tenemos mucho tiempo.
-Comisario, según los pinchazos, Bandeira da otra información.
La entrega será mañana y en Vigo.
-Esas escuchas no valen para nada.
Mi confidente me dice que Nemo sabe que le hemos pinchado el teléfono.
-¿Cómo se ha enterado? -Porque es Nemo Bandeira, señor.
Mi confidente dice que quiere que vayamos al puerto de Vigo
para poder hacer aquí una descarga, sin que le molestemos,
delante de nuestras narices.
-¿Su fuente es fiable?
-Señor, mi confidente...
mi confidente es el alcalde de Oeste: Mosquera.
Comisario, estamos hablando
de uno de los mayores alijos de la historia de este país.
Yo le juro que si algo sale mal hoy, le entrego mi placa.
Pero si es un éxito, todas las medallas para usted.
-De acuerdo. Organice el operativo.
Mario, lo siento. Lo siento muchísimo, de verdad.
¿Por qué coges el coche así?
Que estoy bien. Estoy bien.
¿Estás bien? Eres un exagerado.
Si te podías haber matado.
Ay, pobre... Carmiña, tráenos un café, por favor.
Sí, ahora mismo.
A ver.
Mario, he tenido que hacerlo. ¿Por qué?
Porque era la condición para que Carlos viniera.
¿Que te emborracharas?
Que hiciera el ridículo delante de mi padre.
No vas a hacer el ridículo. Además, te vas a tomar
una pastilla de estas y te va a bajar el alcohol,
ya verás. Toma.
¿Qué pasa, que las llevas siempre encima?
¿Me voy a casar con un alcohólico? Sí.
Mi amor, dímelo, que no pasa nada.
Las tomo solo cuando salgo con clientes
que quieren beber hasta las tantas.
No soportan que el anfitrión no quiera beber,
pero lo que detestan por encima de todo es que el anfitrión
esté tan borracho que no les pueda llevar al hotel.
Tómatela.
Sí es que eres perfecto.
Lástima que yo no lo sea.
Muchas gracias por traerme.
-De nada, mi amor.
-Vas muy guapo. Muy guapo.
Vas demasiado guapo para ir a cenar con un criador de caballos, ¿no?
-Es que está superchapado a la antigua.
No quiero que vea que si me vende sus cuadras
no van a estar en buenas manos.
-En las mejores.
-Te quiero mucho, Alejandro. -Yo, más.
Ten un buen día.
-Te quiero.
-Ve haciendo publicidad.
(Música)
Cariño, ¿estás bien?
Sí. Son los nervios, mamá. Tranquila.
Estás guapísima, hija.
Gracias.
Parece que estoy en un sueño.
¡Carlos!
¡Carlos, has venido, qué bien!
¿Qué pasa, Nina?
Qué alegría.
Estás muy guapa. Gracias.
Papi, ¿has visto como al final le he convencido?
Gracias, hija.
Me alegro de verte, hijo.
Yo no me alegro de verte, papá.
De hecho, no sé por qué coño he venido.
Voy a cenar rápido y me piro. Carlos.
¿Brindamos?
Ahora me acuerdo de por qué he venido.
Estás muy guapa.
¿Qué pasa, Nina?
¿Todo bien?
-Ya puedes estar tranquilo.
Ya están aquí tus hijos.
Todavía no estamos todos.
(Puerta)
¿Cuándo has llegado?
-Sofía... -¿Por qué no me has avisado?
El niño está en Inglés. -Ya.
-¿Has venido en coche desde Galicia?
-Sofía, tenemos que hablar.
He conocido a alguien.
Sabíamos que esto podía pasar, lo hemos hablado mil veces.
-¿Cuándo vas a dejar de encoñarte con la primera que se te cruza?
-¿Qué estás diciendo?
Por favor, siéntate.
-Mira, entiendo que tu trabajo es estresante,
entiendo que te sientes solo y que necesitas desahogarte.
Pero eso es algo pasajero, tú aquí tienes una familia.
-Hace mucho tiempo que no somos una familia.
-¿Sabe ella quién eres de verdad?
Qué coño va a saber.
Qué poca clase tiene.
Lara.
Pensé que ya no venías.
Estás impresionante, hija.
¿Vamos?
Bueno, creo que conoces a todos menos a Nina.
No, papá, nos conocemos. Ah.
(ACENTO ARGENTINO) Hermanita, sos la mujer
más deslumbrante de la fiesta.
De verdad, estás preciosa.
De parte de alguien a quien no le gustan
las mujeres tiene el doble de mérito.
¿Quién ha dicho que no me gusten las mujeres?
Pero algo te voy a decir, y te lo voy a decir
delante de todos, para que se enteren,
me has decepcionado un poco.
Porque has acabado viniendo, como yo.
Mi padre es como una tela de araña, Lara.
Y al final nos acabará atrapando a todos, ya verás.
Ya estamos todos aquí.
Brindemos. Carmiña.
Hija.
Gracias.
Gracias, Carmiña.
Hace 25 años,
tu madre vino aquí.
Me dijo que habías nacido
y que no quería que me acercara ni a ella ni a ti.
-Cariño, estamos celebrando la pedida de Nina.
Este brindis no me parece el más adecuado.
-Perdone, señor, este no es el champán que tenía que servir.
Discúlpeme, señor.
No pasa nada.
Le puede pasar a cualquiera.
-Eusebio, por favor, vaya a la cocina.
Perdone, señor.
Un momento.
Ha sido un accidente, Carmiña.
Venga conmigo.
Perdón.
-La esclavitud ya hemos visto que no,
pero ¿la pena de muerte está abolida en el pazo, mamá?
¿Quién le ha dicho que estoy enfermo?
No ha hecho falta que me lo diga nadie.
Mi mujer también tenía alzhéimer.
¿Cómo fue?
A mi Elvira le gustaba decir que uno se hace viejo
cuando piensa más en lo que hizo ayer
que en lo que tiene que hacer mañana.
Un día me levanté y la vi con un álbum de fotos antiguas.
No recordaba el nombre de sus padres.
¿Estuvo usted con ella?
Sí.
Y fue duro.
No le voy a engañar.
Pero...
también tuvo sus momentos buenos.
La enfermedad la convirtió en una niña.
Se volvió tierna, cariñosa...
Salíamos a pasear y me cogía la mano.
Tenía miedo a perderse si no me tenía a su lado.
Lo que no sabía ella...
es que ese mismo miedo también lo sentía yo.
¿Se quedó con ella hasta el final?
No.
Llegó un momento en que tuve que llevarla a una residencia.
Ella ni se enteró.
Ya no me reconocía.
Allí se echó un novio.
Salía a pasear con él.
Yo los veía.
Le cogía la mano
y le decía que tenía miedo a perderse
si no le tenía a su lado.
¿Cómo pudo usted soportarlo?
Ella parecía feliz.
Y, al final, eso es lo único que importa.
¿No?
Supongo.
Por fin.
¿Estás bien?
Claro.
Carmiña, ya puedes servir la cena. -Sí, señora.
Eh... Familia...
Antes de empezar a cenar,
me gustaría que escucharais unas palabras memorables,
pero me temo que os tendréis que conformar con las mías.
Eh...
Nemo.
Nemo.
Chon.
Todo lo que tengo y todo lo que soy os lo debo a vosotros.
Aparecisteis en el momento más duro de mi vida,
cuando murieron mis padres,
y me regalasteis una vida nueva.
Me regalasteis una familia y un hogar.
Un hogar en el que prometo que no me voy a quedar para siempre.
Pero, sobre todo, gracias por aceptar
que me case con vuestra maravillosa hija.
Os prometo que me voy a dejar la piel para cuidarla.
-Pero ¿cómo puede ser que seas tan pelota, Mario?
Carlos, por favor, que estoy nervioso...
Ya me callo, ya me callo.
Bueno, Nina,
tu regalo. Me he vuelto loco recorriendo toda Galicia.
Estaba buscando algo que...
que fuera especial, algo que no tuvieras...
Sensibilidad artística, inteligencia...
Y al final he descubierto
que lo que realmente haría especial tu regalo es...
es que signifique algo para mí.
Este anillo es
de las pocas pertenencias que me quedan de mi madre.
Ella lo heredó de mi abuela y para mí sería un honor...
que, a partir de ahora, lo lleves tú.
Es precioso. ¿Te gusta?
Me encanta.
Gracias.
(Beso)
-Un detalle muy bonito, Mario. Gracias, Chon.
Me temo que mi regalo no es tan especial.
Pero, bueno, ábrelo.
No...
Nina, te has pasado.
¿Te gusta?
Cariño, me encanta.
Gracias.
¿Y este notas?
-Sí, me han atacado.
Y han destrozado la sede de nuestro partido.
Pero nuestra determinación sigue intacta. Y por mu...
(Claxon)
Y aunque los culpables se escondan detrás de los muros,
nada ni nadie podrá impedir que en Oeste en Común
sigamos peleando para defender las libertades de nuestro pueblo,
de nuestra gente, de todos vosotros.
(Claxon)
¿Qué quieres?
-¡Hostias!
Nosotros no tenemos nada que ver con lo que te haya pasado.
No somos tan subnormales, Alejandro. -¿Y entonces quién ha sido?
-Pues no tengo ni puta idea.
Pero las cosas funcionarán de la siguiente manera:
el primero que te ofrezca su protección,
el primero, ese es el que te la lio.
Cuídate esa heridita.
(SUSURRA) Lo hice yo.
¿El qué?
Que lo hice yo.
(Móvil)
-Dime, cariño.
¿Qué tal, cómo estás?
-¿Cómo va la cena con el criador de caballos?
O, mejor, me explicas qué hace tu coche en el pazo.
-"Perdóname, Alejandro, te lo quería contar".
De hecho, no sé por qué no te lo he contado.
Soy gilipollas, perdóname. -"¿Por qué me engañas, tío?".
¿Por qué me engañas? -Espérate un momento.
-¿Por qué me engañas? -Voy fuera a hablar contigo.
No, no me cuelgues. Un momento, no me cuelgues, por favor.
Por cierto, Chon,
ya tengo preparados los documentos para la fundación.
¿La del alzhéimer?
-Necesito tres patronos: Carlos, tú y yo.
Así tendremos un proyecto familiar en común.
Falta Lara.
¿Qué?
Quiero que todo Oeste vea claramente que tengo tres hijos.
Lara, me gustaría que,
a partir de ahora, te sintieras más involucrada en esta familia.
Que es la tuya.
He cometido muchos errores y quiero arreglar
mis asuntos pendientes antes de que sea demasiado tarde.
Nemo, es mi fundación. Llevará tu nombre, pero la pago yo.
¡Nemo! (GRITA) ¡La pago yo!
Chon, ¿estás bien?
Chon, no te preocupes, que a mí...
la fundación me da igual.
La verdad, no me interesa en absoluto...
Nadie te ha pedido tu opinión.
Ni siquiera tendrías que estar aquí.
He venido porque me lo ha pedido Nemo.
Yo sé a lo que has venido.
Has venido porque eres una trepa.
Y lo único que quieres es el dinero de mi familia.
Chon, por favor. Mario, es la verdad.
Te quieres aprovechar de mi padre.
Y estás engatusando a Mario para que te ayude, ¿no?
¡Chusma! Ya.
Tanto criticar nuestro pijerío y te mueres de ganas...
Idos a la mierda.
Meteos vuestro puto dinero por el culo, gilipollas.
Lara... ¿Qué?
No te vayas... Si quiere irse, que se vaya.
¿Ella se quiere ir o eres tú la que quieres que se vaya?
Lara y yo venimos del mismo sitio.
A mí me acogisteis desde el primer día.
No sé por qué con ella tiene que ser diferente.
No te preocupes, me puedo defender yo solita.
Quiero que os quede muy clara una cosa, ¿vale?
Yo no quiero nada de... ¿Me puedes mirar a los ojos?
A mí no me gusta ni vuestro pazo ni vuestro champán
ni vuestro caviar, porque no me gustáis vosotros.
Porque me dais asco.
Que aproveche la cena.
Cariño, cariño. Nina, por favor. Nina.
Lara.
¿Qué ha pasado?
¡Lara!
(GRITA) ¡Lara!
Déjala ir.
Déjala ir.
Esa niña volverá.
Sabe que no eres el enemigo.
Te prohíbo que la defiendas.
Nemo lleva toda la vida enamorado de Ada.
Lo único bueno del alzhéimer es que algún día la olvidará,
pero yo estaré aquí, a su lado.
¿Tú qué pretendes, que yo comparta
el poco tiempo que me quede con mi marido con su hija?
Ni lo sueñes.
-¡Mierda!
¿Por qué me da que me he perdido lo mejor?
Aquí no viene ni Dios.
¿Estás seguro de que la descarga era a esta hora?
-Eso me dijo Mosquera.
No sé, se habrán adelantado, la droga tiene que estar dentro.
Vamos a entrar.
-Venga, vamos.
Están dentro.
-¡Policía! -¡Policía!
-¡Salgan con las manos en alto!
(Música)
(Vítores)
-¡Uh, cuánto hombre bien armado!
No te ofendas, cariño.
-¿Quién es "Monterraso"?
Tú, ¿verdad?
Me han dicho que has sido muy malo.
(GRITA) -¡Bueno, basta ya!
(Disparo)
(Vítores)
-Monterroso, ¿qué es todo esto?
¿Dónde está la droga?
-¡Eso, eso, que rule, que rule!
-¡Corta la música!
-Apaga la música.
(GRITA) ¡Que cortes la música, hostias!
(Cesa la música)
-¿Qué coño está pasando aquí?
-Somos el regalo de despedida de tus compañeros.
Es lo que nos dijeron.
Que te ibas y querían que fuera a lo grande.
-Ya lo creo que se va.
Toma.
Nemo te queda muy agradecido.
Y ándate con mucho ojito con el policía ese,
que tiene una mala hostia de cojones.
-Después de lo de hoy,
no creo que le volvamos a ver por aquí.
-Yo de ti me largaba a Brasil, Mosquera.
Con eso que te acabo de dar, te da para unos cuantos tangas.
Ya.
Ya.
Sí, señor, de acuerdo.
Era el ministro pidiendo explicaciones.
Hemos dejado en ridículo a todo el cuerpo de Policía.
Por no hablar del dineral que hemos gastado en el operativo.
Me dijo que su confidente era fiable.
-Mi placa, comisario.
-Déjelo.
De cara a todo el mundo, la idea fue mía.
Soy yo el que se va.
(Helicóptero)
(Claxon)
Alejandro. Hola.
Gracias. Oye, ¿qué ha pasado?
Que he visto el vídeo.
¡Oh! ¿Estás bien?
Bueno.
Gajes del oficio, supongo.
Joder. ¿Y tú de dónde vienes tan guapa?
¿Has visto? Has cenado con Carlos, ¿no?
Sí, hijo, sí. Sí, sí.
Parece que se está poniendo de moda decir que no vas a hacer
algo y luego hacerlo. Ahora soy yo.
¿Para qué he ido, tío? ¿Para qué he ido?
Tú, por lo menos, lo aceptas.
Ya. ¿Lo dices por Carlos?
¡Joder! Ser hijo de Nemo no es nada fácil.
Ya. ¿Por qué coño le tenéis tanto miedo?
¿Tú has visto esa familia?
Están locos. Como una puta cabra, tío.
(Claxon)
-¡Alcalde! -¡Alcalde!
-¡Venga, venga! ¡Vamos, alcalde!
¡Vamos, vamos!
Hola. ¡Menudo éxito, tío!
¿Sabes cuánta gente ha visto el vídeo?
Se lo está reenviando todo Dios.
Lo más suave que le llaman a Nemo es golpista.
-¡Alcalde!
-Golpista hijo de puta le llaman.
-¿Qué es todo esto que traen?
-Son carteles nuevos. -¿Y de dónde han salido?
Si ayer no había dinero para carteles.
-El vídeo lo ha cambiado todo.
-El vídeo lo he subido hace media hora.
Estos carteles los tuviste que encargar, mínimo, ayer.
¿Quién ha pagado estos carteles, Rodrigo?
-Alejandro...
-¿Quién nos está pagando la puta campaña?
-Lo importante es ganar.
-No has entendido nada.
Nada.
Largo de aquí.
¡Lo importante no es ganar,
es cómo ganar!
Cambiar las cosas.
Mira cómo han dejado esto.
Hostia, tío.
Es que no me lo puedo creer.
¿Sabes cuánto dinero cuesta esto?
Alejandro.
Alejandro, vámonos.
Espera, espera.
¿Quién anda ahí?
-¿Qué tal, hombre?
Vine porque me dijeron que le destruyeron el local.
-No... Alejandro.
Espera. ¿Qué haces tú aquí? Tú no puedes estar aquí.
-¿Te lo dije o no te lo dije?
Vos necesitás quién te proteja. Yo sé cómo piensa esa gente, hombre.
-¿Y quién me va a proteger,
me vas a proteger tú?
-Tengo mi gente, sí.
-Y te crees que yo soy tonto. Alejandro...
Tú te crees que yo soy tonto.
Que yo no sé que tu gente es la que ha hecho todo esto,
la que me ha abierto la cabeza.
Queríais que todo el mundo pensase que había sido Nemo.
Os ha salido muy bien, me la habéis colado.
-¿Quién te mete eso en la cabeza?
Aquí el único enemigo que tenemos vos y yo se llama Nemo Bandeira.
Eso nos convierte en amigos.
-Yo no quiero ser tu amigo. Alejandro...
Es que no quiero ser tu amigo. No quiero que me compres carteles,
no quiero que estés aquí. Vete a tomar por culo.
-Entonces pregúntale a tu amigo Rodrigo, que es demasiado tarde,
porque esa mierda te la compré yo. -Yo no quiero esta mierda.
-¿Qué pasa, marica? ¿Vos no sabes con quién
te estás metiendo o qué, hijo de puta?
¿Querés que te rompa la cabeza, querés que te la vuele ya?
¿Vas a matarle a él también o qué, eh?
Dispárame a mí.
Venga, dispárame.
¡Ten cojones, dispárame, coño!
Yo no te tengo miedo.
Ni a ti ni al Tigre ni a Nemo.
Tendrías que tener miedo tú, porque como Alejandro gane,
como ganemos las elecciones, te vas a pudrir en la cárcel,
¡hijo de puta! ¡Asesino de mierda que eres!
¿Viste cómo necesitabas quién te protegiera, mariquita?
Te conseguiste la más brava, hombre.
Vete.
-Joder...
-¿Qué coño ha pasado aquí?
¿Qué os pasa? Lara...
¿Qué te ha pasado, Alejandro?
Oye, lo siento... -Cállate.
-¡Mi amor! ¿Qué te ha pasado, mi amor?
¿Qué te han hecho?
(EUSEBIO) "Ella parecía feliz.
Y, al final, eso es lo único que importa".
"¿No?".
"Supongo".
"¿Usted está bien?".
"¿Cómo voy a estar bien?".
"Me olvido de lo importante
y de lo que no es".
"Cuando me hablan varias personas al mismo tiempo,
mi cerebro se bloquea".
"Lo peor es...
que la rabia me come por dentro".
"Y lo pago con quien menos culpa tiene:
mi familia".
No sé sin con esto un médico le dará la incapacitación.
Mi mujer estaba mucho peor que su suegro.
Pero ayudará,
si Nemo se niega a aceptar su situación.
Es una buena persona.
Lo sé. Lo sé, no se preocupe.
Estoy lo estoy haciendo, principalmente, por él.
Solamente lo voy a utilizar si no me queda más remedio.
Eusebio,
esto es un secreto entre usted y yo, ¿de acuerdo?
Otra vez el noviecito por acá.
A mí no me engañas.
¿Vos quién sos de verdad, hijo de puta?
Ferro, ¿dónde coño te metes? Llama inmediatamente.
Ese sicario colombiano está en casa de Lara.
No lo apague todavía.
¡Voy a matar al hijo de puta del Tigre!
¡Le dije que estábamos en paz, que yo me retiraba!
(GRITA) ¿Le dejo todo el puto tráfico de drogas
y ahora vuelve a amenazarme? Pero...
¡Hostia!
Ahora sí que la hemos cagado.
Ahora sí que la hemos cagado.
(Disparos)
Como el Tigre le haya hecho algo, te juro...
Quédate a dormir.
No puedo, cariño.
-Dos cositas.
A mí me atiendes el teléfono las putas 24 horas del día.
Y la segunda, en cuanto te cases, se acabó lo de mojar el churrito
en otro chocolate que no sea el de casa. ¿Ok, guapetón?
-Berta, soy Chon.
Sé que andas por Lisboa
y me gustaría invitarte unos días a casa.
-¡Pichona!
Bienvenida a casa.
Estás guapísimo.
Tú también.
-¿Contrataste a un chapero para que la cagara en Open Sea?
¿Qué?
¿De dónde han salido esos okupas?
Dicen que el edificio es suyo.
Insisten en que se lo vendiste tú. ¿Qué?
Mario... Esta es tu firma.
¡No me acuerdo!
¡No me acuerdo!
Te dije que tuvieras la boca cerrada.
No te vuelvas a acercar a los Bandeira.
(Crujido)
He ido a buscar a Lara. Se quedará unos días con nosotros.
¿Qué?
Si tú quieres la empresa, toda para ti.
Pero me tienes que hacer una promesa:
la primera cabeza que ruede será la de Mario,
y la quiero toda para mí.
-¿Cuándo te he negado yo algo, cariño?
¿Dónde está Malcom? ¿Qué habéis hecho con él?
No sé dónde está.
Espero que te gusten los fuegos artificiales.
(Explosiones)
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