All language subtitles for Vivir Sin Permiso 01x06

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Original subtitles

Me estás ocultando información, Nemo.

¿Qué coño vas a hacer a Madrid cada dos por tres?

Fui a ver a una amiga, una amiga especial.

Eres un malnacido.

Le has quitado la empresa a mi padre.

Que sepas que no queremos tu dinero.

No voy a poder seguir viniendo a verla a Madrid.

Quiero seguir viéndole a usted.

Pero en Galicia.

Que dimito. Que yo no le quito el trabajo a nadie.

Si tú te vas, perdemos el crédito,

vamos a tener que cerrar y despediros a todas.

-Voy a pasar por casa, voy a recoger mis cosas,

te voy a dejar las llaves en el buzón y me iré a Sevilla.

Yo sí voy a cumplir mi palabra.

-Álex, ni se te ocurra dejarme por teléfono.

De verdad, ni se te ocurra. ¡Álex!

(Sirena)

¡Baja la pistola, cabrón!

-¿Qué es esto, Ricardo?

-No lo sé.

No es mío.

Alguien lo ha puesto ahí.

Para llevar una empresa, tienes que querer pelear.

¡Eh, eh!

¡Mierda!

Vamos a dejarlo, Mario.

¿Por qué me ayudas siempre, Malcom?

Porque me importas.

-Después de este aborto, no podrá ser madre.

Y algunas mujeres no lo superan nunca.

-Lo siento, cariño.

¿Tú qué, eh?

¿Eh?

Algún día todo esto será mío.

Nosotras no necesitamos tanto.

¿Nosotras?

Tu hija y yo.

Estoy embarazada.

Y sé que será niña.

¿No dices nada?

(FERRO) Nemo.

Nemo.

Tienes que ver lo que ha hecho este.

Que resulta que tenemos un artista.

¿A qué viene esto?

Te están hablando, nene.

-Has despedido a mi padre.

Déjale que se vaya.

(SILBA)

Como te vuelva a ver por aquí,

te meto un fotón que no te llega la ría de Vigo para maniobrar.

Y vaya mierda de moto que tienes, ¿no?

Si te la roban, te hacen un favor, nene.

Hola, cariño.

Estás aquí.

¿Por qué estás tan bonita hoy?

Déjalo, Mario, anda.

Hoy tampoco has ido al bufete, ¿no?

Aún no.

Bueno, muy bien, no hay ninguna prisa.

Es más, ¿por qué no nos hacemos un viaje?

¿Eh?

Muy lejos, a Nueva Zelanda.

O a la Polinesia Francesa, que querías ir.

¿Cómo lo ves?

¿Y Open Sea?

No podemos abandonarlo todo justamente ahora.

Ya, cariño, pero es que es justamente ahora

cuando tú me necesitas. Que no, Mario, no insistas.

Y no me utilices como excusa.

No te utilizo como excusa.

Mi amor,

deja ya de hacerte la fuerte, no puedes con todo.

Soy así, ya me conoces.

Y si me tratas como a una pobrecita, voy a acabar convirtiéndome en una.

Esta tarde voy a ir al despacho. Y tú vas a hacer

lo que sea necesario para convertirte

en el sucesor de Nemo, y yo te voy a ayudar.

Amor, no estás para ir al despacho ni a ningún sitio.

No estás bien. Yo estoy bien si tú estás bien.

Eso es lo único que me importa.

¿Y sabes qué?

¿Qué?

Me voy a presentar a la alcaldía. Aunque tengamos que divorciarnos.

A ver, para un momento... Son solo papeles,

yo sé lo que siento por ti y tú también sabes

lo que sientes por mí... Sí, pero vamos a pensarlo un poco.

Pero si es que no hay nada que pensar.

Quiero volver a ser la que era.

Y lo hago por ti. Pero, sobre todo, por mí.

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

¿Por qué no me coges el teléfono?

-Porque no me apetecía hablar con nadie.

-Venga, vete a la ducha, que voy a recoger yo esta pocilga.

No quiero verte así.

Una ruptura no es la muerte de nadie.

Tú eres muy joven y vas a encontrar a otra persona.

-Alejandro es el hombre de mi vida.

A ver cuándo se te mete eso en la cabeza.

-Por favor, no seas dramático, Carlos.

Es un buen chico, pero no te conviene.

-Que no me conviene.

Claro, tú, cuando te casaste con papá,

os convenía mucho estar juntos, ¿no?

-Eso es distinto. -Claro que es distinto.

Vosotros lo hacíais por dinero y a nosotros eso nos la suda.

-Tu padre y yo puede que tengamos muchos problemas,

pero si en algo estamos de acuerdo, es que queremos

lo mejor para vosotros. -Perdona,

querrás decir lo mejor para Nina.

Yo sigo siendo el maricón drogadicto que no hace nada con su vida.

-Carlos. -¿Qué?

-Yo no pienso eso de ti.

Tu padre no piensa eso de ti.

¿Qué pasa con el dinero que te ha dado para los caballos?

-Pues ahí está, en la mesa.

-¿Te lo has gastado en esta mierda?

-Sí.

-Tú mismo.

Si quieres echar tu vida a perder...

(Puerta)

Te vas a quemar.

-Como si no lo estuviera bastante ya.

-Reunión de pastores, oveja muerta, ¿no?

-Sí.

A este lo envían de Dirección General

para tocarme los cojones.

Si no consigo resultados contundentes contra el narcotráfico,

me largan de vuelta para Madrid. -¿Y por qué tanta prisa?

-A ver,

a Nemo le jode que no me deje comprar y quiere verme fuera.

Él fue quien presionó al Ministerio, como si lo viera.

No me mires así, lo conoces tan bien como yo.

-Estás sangrando.

-No me jodas.

Me cago en la puta.

Buenos días.

Buenos días.

Me acaban de contar lo de las pintadas.

La típica pintadita folclórica.

La gente está empezando a mosquearse, y con razón.

Pensaban que en Open Sea tendrían asegurado el trabajo

el resto de su vida. Eso ya no pasa en ningún sitio.

Hemos tenido que cerrar las empresas deficitarias,

hacer ERE. Y, aun así, todavía seguimos en números rojos.

¿Alguna noticia buena?

Gracias, Carmiña.

No tenemos liquidez para pagar a los bancos, Nemo.

Vamos a tener que seguir colaborando con nuestros amigos peruanos.

No.

El porte de pasado mañana es el último que hacemos.

Vende todo lo que no sea rentable.

¿Estás seguro?

Completamente.

Nemo, va a haber más despidos.

Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina...

Y nuestro queridísimo alcalde Mosquera se va a engorilar.

¡Me importa un "carallo" ese inútil!

Nuestra prioridad es salvar Open Sea, cueste lo que cueste.

Lo que tú digas.

No pienso arruinar la única herencia que voy a dejarle a mis hijos.

Te vas a reír de tu puta madre. -¡Pelea!

-¡Eh, eh, eh!

¡Eh, eh, eh! ¿Qué pasa aquí?

¿Qué pasa aquí?

¿Eh?

-Este imbécil, que se está riendo de mi padre.

Se está riendo de que le han echado del trabajo y al suyo no.

Todavía, ¿me escuchas? -¿Eso es verdad, Tamar?

Tamar, que si eso es verdad.

¿Me puedes explicar qué tiene de gracioso

que a alguien le echen de su trabajo?

Que qué tiene de gracioso. -Yo qué sé.

-Te lo digo yo, nada.

La próxima vez que quieras hacer un chiste,

lo haces sobre algo gracioso y no sobre cosas serias, ¿me oyes?

(Timbre)

A clase.

¡Vamos!

Todos, a clase. ¿No habéis oído la campana?

-¿Qué ha pasado?

-Están echando a mucha gente del trabajo,

y eso aquí también se nota. Los chavales están nerviosos.

-Las bondades del capitalismo.

-No. Es este pueblo, que está podrido.

No veo la hora de largarme de aquí.

-Se te echará de menos.

-Bueno...

-Por cierto, que no se te ocurra empadronarte en Sevilla

hasta después de las elecciones.

-¿Al final te presentas para alcalde?

-Para que cambien las cosas, hay que mojarse, no hay otra.

-Pues ten cuidado. No te cales demasiado.

(Móvil)

(CONTESTADOR) "Deje su mensaje después de oír la señal.

(Pitido)

"¿Dónde te has metido?".

"Tengo que enseñarte unos bocetos. Por cierto, el despacho que hay

enfrente del tuyo está libre, ¿verdad?".

"¿Crees que podría quedármelo?".

"Aunque quizás no...

no sea buena idea".

"No sé, tenerte enfrente y...

no poder tocarte".

(Pitido)

¿Qué pasa?

Que nos cierran la conservera.

-¿No has visto que estaba el jefazo de Open Sea?

¿Mario?

Sí, en el coche, ahí, hace un momento.

El ahijado de Nemo.

-¿Y este qué tiene que hacer aquí?

Ha venido a despedirnos.

¿Dónde está Mon?

No lo sé, supongo que estará dentro.

¿Me puedes decir por qué nos mandáis a la calle?

Sabes tú más que yo.

Pero ¿qué dices? Si la empresa es de tu padre.

Creo que deberías hablar con el tuyo.

¿Qué tiene que ver Nemo en esto?

Es el dueño de todo esto.

Compró esta conservera

antes de que entrases a trabajar aquí para obligarnos a contratarte.

Pero si fue Malcom...

Tu padre obligó al mío a irte con ese cuento.

¿Y por qué cierra la conservera ahora?

Seguramente para demostrarnos que, hagamos lo que hagamos,

dependemos de él. Pues tenemos que hacer algo.

Sí, claro.

Resignarse. No.

No lo he hecho nunca y no lo pienso hacer ahora.

(GRITAN)

Todas juntitas sois muy valientes, ¿verdad?

¿Verdad que sois muy valientes todas juntitas?

¿Eh?

¿Comprobamos a ver quién tiene los huevos más grandes?

Porque los tengo yo.

Nos vais a dejar pasar, vais a dejar pasar a este hombre.

Ese hombre se llama Nemo Bandeira, os dio de comer toda la puta vida.

¡Toda la puta vida!

¡A vosotros y a vuestras familias!

¡Farsantes de los cojones!

¡Toda la puta vida os dio de comer!

Tranquilo, tranquilo, tranquilo.

(TODOS) ¡Nemo, corrupto!

(GRITAN)

(Claxon)

(TODOS) ¡Corrupto!

(Móvil)

Hola. Hola.

He estado dándole vueltas al nuevo hotel de la Costa Brava.

¿Ah, sí?

¿Y tienes algo para enseñarme?

Es muy interesante tu propuesta.

(Puerta)

¿Sabes a quién le va a encantar?

¿A quién?

Hola.

¿Todo bien? Sí.

Mira, voy a ir al grano.

Quiero saber qué me correspondería si me separo de Nemo.

¿Os vais a divorciar?

Solo quiero tener las cosas claras.

Nunca se sabe.

Eh... No sé, Chon. Me llevaría un tiempo.

Pero ¿qué ha ocurrido? No, lleva ocurriendo

desde hace mucho tiempo, pero últimamente la cosa va a peor.

¿Qué es, por lo de los viajes a Madrid, no?

Sus asuntos tendrá ahí.

Tú lo sabes mejor que yo.

Mira, Chon, las otras mujeres van y vienen.

Pero tú eres, realmente, la única que siempre está a su lado,

y él lo sabe.

No es que no lo imaginara...

¿Así que hay otra?

Chon...

Perdona la torpeza, pensaba que lo sabías.

No, no te preocupes, Mario. No te preocupes.

Lo que sí te agradecería

es que me dieras esa lista cuanto antes.

No lo sé. No lo sé, Elisa, no lo sé.

Ya lo hago yo, gracias.

Mosquera ya no nos sirve.

No ganaría las elecciones ni aunque fuese el único candidato.

Oeste necesita un soplo de aire fresco.

Y cada vez es más difícil ocultar

que Open Sea está pasando por mal momento.

Hay que despedir a más gente,

y eso no va a sentar bien entre los votantes.

La gente se cree que hacemos los ERE por capricho.

Y no se dan cuenta de que a quien más le duelen es a mí.

Open Sea da trabajo a media comarca, y así tiene que seguir siendo.

Pero para eso, necesitas el apoyo del ayuntamiento.

De la Xunta, del Ministerio.

El alcalde tiene que ser uno de los nuestros.

Pero no parecerlo.

Para que le voten los indignados conmigo.

Alguien que te critique en público y que te apoye en privado.

Todo tiene que cambiar para que nada cambie.

No nos conviene que nos vean juntos.

Serás una magnífica alcaldesa.

(Puerta)

¿Qué tal, Mario?

Dime, dime. Ya tengo todas las solicitudes

de expediente de regulación de empleo sobre mi mesa.

Y, nada, tenía dudas con esta conservera.

El otro día dijiste que había que mantenerla abierta,

aunque tuviera pérdidas. Supongo que habrá algún error.

No, no hay ningún error.

Nemo me ha pedido que cerremos todas las empresas deficitarias.

Ya, lo que pasa es que en esta trabaja su hija.

Me ha dicho que sin excepciones.

Mario, me cuesta creer... A mí también me cuesta creer.

Pero Nemo me dio una orden muy clara

que ahora te estoy dando yo a ti.

Así que, por favor, no me lo pongas más difícil.

Mañana a primera hora tendrás todos los ERE.

(Móvil)

Gracias.

Dime, José María.

Lara.

He pasado por el mercado y traigo buen vino y cosas ricas.

¿Qué pasa?

Eres, tío...

¿Qué?

Me he enterado que fue Nemo quien me enchufó en la conservera.

Bueno, vamos dentro y te lo explico bien.

¿Para qué me engañes otra vez?

Si te hubiera dicho la verdad, nunca hubieras aceptado ese trabajo.

Eres demasiado cabezota. Y tú, un falso de mierda.

¿Por qué me contaste esas cosas de Nemo el otro día?

¿Por qué me dijiste que no le soportabas?

Te dije que no me sentía cómodo trabajando para él.

Para echar un polvo, ¿no? Pero ¿qué dices?

Que sepas que para mí fue solo un polvo también.

Así que mejor lo dejamos así y ya está.

Cuando te miro, yo no veo a la hija de Nemo Bandeira,

¿por qué tú sí? Si tanta pasas de él como dices,

¿por qué no paras de hablar de él? ¿Te vas?

Tiene gracia que discutamos precisamente hoy por tu trabajo.

La conservera va a cerrar.

He intentado hablar con Mario, pero no ha habido manera.

Lo siento.

Que aproveche.

No soporto que la gente sea impuntual.

-¿Vas a detenernos o qué?

-Nos cayó la ley, Tigre.

-No voy a perder el tiempo contigo ni te lo voy a hacer perder a ti.

Tengo una oferta que te va a interesar.

-Soy todo oídos.

-Aunque no lo parezca, tú y yo tenemos muchas cosas en común.

Sí, sí, los dos queremos joder a Nemo.

-¿Qué quieres?

-Ayúdame a trincarlo.

-Sí, de puta madre.

Para ti la chapa de comisario, pero ¿qué saco yo, tío?

-Cuando se esté pudriendo en la cárcel,

tú serás el dueño de todo el mar.

Y yo miraré para otro lado, claro.

-¿Tú qué dices, Freddy?

-¿Qué voy a decir, Tigre?

Yo no confiaría en este huevón, pero nada.

Si vos tenés un cuento con los de Asuntos Internos

todavía que no ha resuelto... -Agua pasada.

Voy a quedarme en Oeste el tiempo que haga falta

para deshacerme de ese cabrón.

-Tenemos un trato.

¿Quieres celebrarlo?

-No hagas que me arrepienta.

¿Y usted es?

Le he contratado yo.

Para que nos prepare una cena por todo lo alto.

Ah, bueno.

Podíamos haber salido fuera también, ¿no?

Es un chef buenísimo. Ya verás, te va a encantar.

Además, no nos conviene que nos vean juntos.

Está hecho.

Nemo me ha dado su aprobación.

Voy a ser su candidata a la alcaldía.

Por un Oeste libre de corrupción.

Cariño, ¿estás segura de que quieres seguir adelante?

Sí. Me gusta acabar lo que empiezo.

Pero no quiero que hipoteques tu futuro por el mío.

Es que no se trata de tu futuro o del mío, se trata del nuestro.

Los papeles del divorcio.

Que sepas que has sido muy generoso.

Cuando tenga que criticar a los Bandeira en campaña,

no me gustaría ser muy cruel contigo.

Yo no soy un Bandeira.

Ya lo sé.

Tú eres demasiado bueno para ellos.

Te he traído mis pastillas para dormir.

Como últimamente te quejas de que duermes poco.

Gracias.

¿Has hablado con Mario esta tarde? No.

Entonces esta noche dormirás mejor que yo.

¡Juanito!

¿Puede subir un hombre a bordo? -Sí, hombre, sí. Cómo no.

Estás en tu casa.

-¿Todo en orden, Juanito?

-Todo en orden.

-Estevo, eso que te quede limpito como la patena, ¿eh?

Vamos para dentro.

Que tenemos que hablar tú y yo de nuestros asuntos.

-Perfecto, me parece muy bien. Pasa.

-Estás engordando de "carallo", Juanito.

-Un poquito. La buena vida, Ferro. -Estás engordando de "carallo".

-Sus asuntos mis cojones.

El otro día me encontré unas abejas muertas.

Habrá que buscar otro insecticida.

No quiero que la gente me eche también la culpa de su extinción.

Buenos días, Mario.

Buenos días.

Anoche hablé con Chon, me dijo que habíais estado hablando.

¿Tan grave es?

Quiere saber cuánto le correspondería si os divorciáis.

Está en su derecho.

¿Tú crees que sabe algo de tu romance en Madrid?

He sido muy discreto.

¿Te quieres divorciar? No.

Pero lo que yo quiera no importa.

Ya.

Bueno, te contó Elisa, ¿no?

Nos vamos a divorciar también.

Sí. Entiendo que es una putada, Mario,

pero eso le ayudará a tener más opciones a la alcaldía.

Me da mucha pena, Nemo.

Chon y tú siempre habéis sido un ejemplo para todos.

Siento haberte decepcionado.

Nemo,

los divorcios son muy desagradables por culpa de abogados como yo.

Déjame que me ocupe de tus asuntos antes de que me lo pida Chon.

¿Sabes en qué se diferencia un abogado de un cuervo?

En que uno es rapaz, ladrón y traicionero,

y, si puede, te saca los ojos. Y el otro...

El otro es un inocente pajarito negro.

No voy a regatearle nada.

Se lo ha ganado.

Voy a desayunar.

(Tono de llamada)

(Móvil)

Quédatelo, por favor. No puedo más.

¿Otra vez Carlos?

Otra vez. No para de llamar.

Viene todas las mañanas al instituto,

a la sala de profesores. Me da una vergüenza que no puedo.

Pero ¿qué ha pasado, tío? Estabais superbién.

Pasa que es un crío.

Eso pasa. Es un crío.

Yo necesito un tío a mi lado, un adulto.

Carlos te quiere un montón.

Y sí, tiene sus cosas... ¿Sus cosas?

Pero te quiere un montón. Carlos solo se quiere a sí mismo.

A sí mismo y a su padre. Que estoy del padre...

Puto Nemo.

Me voy a arriesgar.

¡La polla de un negro!

Un poco de silencio, por favor.

Quiero brindar por mi amigo.

Por nuestro querido alcalde Mosquera.

Antes de hablar, dejadme que os diga unas palabras.

Una vez alguien muy sabio me explicó

la razón de por qué no se debe brindar con agua.

La culpa la tiene el zar de Rusia.

Cuando quería felicitar a alguien,

levantaba la copa de vino y brindaba por él.

Pero cuando quería demostrar

que alguien había caído en desgracia,

lo que levantaba era la copa de agua.

El aludido se levantaba y salía al exterior.

Y se pegaba un tiro.

Yo quiero brindar por mi querido amigo...

Ramón Mosquera.

Será una broma, ¿no?

Buenas tardes, señores.

Nemo, por favor...

Dame otra oportunidad.

Apoya mi candidatura.

Créeme, quien más lo siente, después de tu mujer, soy yo.

Que tengas suerte.

Señores...

¿Adónde vais?

No podéis hacerme esto.

Después de todo lo que he hecho por vosotros.

No seáis cabrones.

A ver, a ver, a ver, escuchadme.

Yo creo que podemos contratar un abogado,

pero no va a servir para nada.

Para nada. Yo no me puedo ir a la calle.

Mi Pepe está en el paro y tenemos un crío.

-Y yo tengo cuatro bocas que alimentar. ¿Qué hago?

Pero, a ver, escuchadme.

Pero que nos tienen que pagar una puta indemnización.

-¿Con qué dinero? Si la empresa está a dos velas.

Aquí o tienes un accidente, que entonces paga el seguro,

o no ves un céntimo.

(HABLAN A LA VEZ)

Mira, ¿sabéis lo que tenemos que hacer?

Encerrarnos aquí, hacer ruido

y a ver quién tiene los cojones de sacarnos de aquí.

(HABLAN A LA VEZ)

-Si quieres, enseñamos las tetas, como las feministas esas.

Sí, todo lo que haga falta.

(Grito)

-¡Llamad a una ambulancia!

Te acabo de mandar la foto que le hiciste a la mujer

con la que se está viendo Nemo. ¿La tienes?

Sí. "Se llama Gloria Noya Brey".

"Es médico. Y ya no vive en Madrid".

De hecho, Nemo le está mandando dinero

a una cuenta que tiene en Pontevedra.

Y le está pagando el colegio a su hijo.

¿Qué pasa, es el hijo de Nemo? "Dímelo tú".

Quiero que averigües por qué se ha mudado a Galicia, dónde vive,

qué come y cuántas veces va al baño, si hace falta.

(Tono de llamada)

Te dejo, que tengo una llamada.

Dime, Patricia. Perdone que le moleste,

ha habido un accidente en la conservera que va a cerrar.

Una de las operarias se ha cortado un brazo.

¿Cómo se llama?

"No lo sé, pero si quiere que me entere...".

Tú debes de ser Estevo, ¿no? -¿Qué hay, Tigre?

-Freddy dice que tienes algo que puede interesarme.

-Sí.

Mañana mi padre y yo vamos a traer 20 toneladas de coca al puerto.

Desde altamar, para Bandeira.

-Coca de la tierra. De la tierra bendita, patrón.

Viene en un barco nodriza, ¿no? Contale, contale.

-¿Qué quieres que haga yo?

-Pues robarlo.

-Eso puedo hacerlo, claro. -¿Y vos no tenés miedo

a lo que te haga la gonorrea de Bandeira?

Ese te cuelga de las huevas aquí, en tu propio barco, marica.

-Ese cabrón nos paga cuatro duros y nosotros asumimos todo el riesgo.

-¿Oyó? Este tiene los huevos bien puestos.

-Aquí están las coordenadas del barco nodriza.

-Enviaré una planeadora con mis hombres

antes de que lleguéis a puerto para asaltar el barco.

Y robaremos la mercancía.

Para vosotros el 30. Nosotros nos quedaremos con el resto.

-No, no. Un 40 o no hay trato.

-Tienes razón, Freddy,

los tiene bien puestos.

-Dele 40.

El hombre se lo merece.

Y así se compra un barco nuevo. Mire la porquería en la que anda.

-Ojalá pudiéramos comprar otro barco.

Nemo no nos deja para no llamar la atención de la Policía.

-Con nosotros vivirás mejor, Estevo.

Que sean 40.

(Móvil)

Al olor de la sangre siempre llegan los tiburones.

Joder.

Qué puto asco.

Tengo buenas noticias.

Tu mujer va a ser la nueva alcaldesa.

Felicidades.

No es eso.

Elisa y yo nos vamos a divorciar, finalmente.

Mario, ¿no te parece un poco cruel?

Precisamente ahora, después del aborto.

No tienes ni idea, Nina.

Elisa decidió abortar sin consultármelo.

Parece que ser madre era un obstáculo en su carrera política.

No me lo esperaba de ella.

Yo tampoco me lo esperaba.

Nina, el divorcio fue idea suya, pero si no lo hubiera propuesto,

lo habría hecho yo.

Mario, yo no quiero sentir que quizá haya tenido

algo que ver con... con todo esto. No sé,

haber roto vuestra relación... Nina, Nina.

No estás rompiendo nada.

Porque no había nada que romper.

De lo único que tienes la culpa es de haberme devuelto la ilusión.

¿No crees que estarías mejor un tiempo solo?

No.

Quiero estar contigo.

Yo también tengo miedo.

(Música)

Xuxo, ¿has visto a Alejandro?

-Estuvo aquí anoche.

-Pero ¿estaba solo o acompañado?

-Míralo en Facebook.

-¿Me pones un gin-tonic, por favor?

El de la naranjita que a mí me gusta.

¿Cómo está tu padre, está bien?

-Mejor que tú.

-Bueno, esto es algo.

Xuxo, Xuxo.

Lo dejo aquí.

-Hola. ¿Qué tal? -Muy bien. ¿Y tú qué tal?

-Muy bien. Aquí andamos.

¿Te invito a una copa?

-Me acabo de pedir una.

-Pues a la siguiente te invito yo.

-Vale, muchas gracias. -Y después me invitas tú.

-Vale. ¿Cómo te llamas?

-Miguel. -Miguel.

-Miguel, Miguel. -Yo soy Carlos.

-Encantado, Carlos. -Encantado.

-Un placer. -Un placer.

-Ponme otra.

¿Qué haces aquí?

Vamos dentro. No, no.

No, da igual.

Mira, he venido porque...

porque quiero pedirte una cosa.

Claro.

Que no cierres la conservera.

¿De qué estás hablando?

Has cerrado la conservera en la que trabajo.

No...

Da igual lo que me pase a mí, pero hay una compañera

que casi se deja el brazo por tu culpa.

Te juro que yo no he dado orden de cerrar la conservera.

Ha tenido que ser cosa de Mario.

Bueno, pero él sigue tus órdenes, ¿no?

No todas.

De verdad que yo no he tenido nada que ver, Lara.

Una vez me dijiste que te importaba la gente de Oeste, ¿no?

Pues claro.

Pues tienes una oportunidad para demostrarlo.

(Música)

(Móvil)

Tu padre.

¿Lo vas a coger? No.

¿No? No.

¿Qué haces?

Dime, Nemo.

Necesito verte inmediatamente.

¿Qué ha pasado? Que me ha colgado.

Me tengo que ir, Nina. No, cinco minutos.

No, que te conozco. Cinco minutos.

No, no...

(Música)

Perdona,

¿me podrías dejar el teléfono móvil, por favor?

¿Qué pasa, que nunca te has dejado la ropa en casa o qué?

¿Cómo se te ocurre dar orden de cerrar la conservera de Ramón?

Ayer me dijiste que me deshiciera de todas las empresas deficitarias.

Yo nunca he dicho eso.

¿Tú sabes cuántas personas se van a quedar sin trabajo?

Entre ellas, Lara. Nemo, me dijiste que te daba igual.

Que lo único que te importaba era salvar la herencia de tus hijos.

La mejor herencia que puedo dejarles a mis hijos no es el dinero,

sino el respeto y el afecto de la gente de Oeste.

Y los estoy perdiendo por tu culpa, ¡por tu gestión!

¿Por mi gestión? ¡Sí, por tu gestión!

Me he dedicado a hacer todo lo que me has pedido siempre, Nemo.

Nunca has entendido que nuestro mayor activo

es la gente. ¡Eso lo entiendo!

¡Lo que no entiendo es por qué

me convertiste en un perro de presa si tanto te molesta que muerda!

¿Qué cojones te está pasando, Nemo? ¿Qué pasa?

De la conservera de Ramón me ocupo yo.

Será lo mejor para todos.

Muy bien.

Si no me necesitas...

(Truenos)

Bueno, la Bella Durmiente despertó.

¿Cuánto he dormido?

Pues diez horas casi.

¿Cómo estás?

Pues como si tuviera una taladradora machacándome la cabeza.

Bueno, pues ya estás mejor que ayer.

Toma, bébete esto.

Gracias.

Tío, yo creo que deberías denunciar a la gente que te drogó.

Pero si no me acuerdo de nada. Es que no puedes seguir así, Carlos.

Pero si yo estaba bien. Aparte, ¿qué coño he hecho

para que todo el mundo me odie? No te odia nadie.

No te pongas siempre en "drama queen", que no te odia nadie.

Además, mira, Alejandro está igual de mal que tú.

¿Qué te ha dicho? No me ha dicho nada.

Pero ¿por qué va al bar todos los días con esa cara de triste?

Porque sabe que hablo contigo,

que soy una bocas y que te echa de menos, Carlos.

¿Y por qué no me coge el teléfono?

Ve y se lo preguntas tú cara a cara.

Venga, ya está.

Date una ducha, que apestas,

y hablas con Alejandro y lo solucionáis todo.

¿Tu escocés no tendrá por aquí unos pantalones de mi talla?

Primero, no es mi escocés.

Y segundo, esto es lo que queda de él en esta casa.

Y cuando te la quites, se la doy. Y ya está.

¿Nemo?

¡Nemo!

¡Nemo, Nemo!

¿Qué te pasa?

¿Qué te pasa? ¡Nemo!

¿Estás bien?

¿Qué pasa?

¡Ferro!

¡Carmiña!

¿Qué te pasa? ¡Nemo!

-Nemo, ¿todo bien?

-El alcohol.

Ha mezclado el alcohol con las pastillas.

Estoy bien. Voy a llamar al hospital.

Eh, Chon, Nemo dice que está bien. ¿Qué haces?

Es mi marido.

Y tu marido dice que no llaméis a nadie.

Ayúdame, Ferro.

Suave, suave.

Estoy bien.

(Móvil)

Monterroso.

(ASIENTE)

Dime.

Gracias.

Pide cita en la peluquería.

Hoy salimos en los medios.

Hola.

Una pregunta, ¿has visto a Alejandro?

-No, ha llamado antes para decir que no se encontraba bien.

Ya ayer no estaba muy católico, ¿no? -¿Católico?

Pero ¿qué le pasa exactamente?

-¿Cómo que qué le pasa?

Que está quemado. No me extraña que os marchéis.

-Bueno, sabes que al final no nos marchamos.

Supongo que lo habrá contado, ¿no? -¿Cómo que no?

Llamaron del instituto de Sevilla

para confirmar que se incorpora la semana que viene.

-¿Mi Alejandro?

-Bueno, hasta luego.

Estoy bien.

No me explico lo que pasó.

Debí equivocarme con las dosis de las pastillas.

No sé. Un despiste tonto.

No, Nemo, le puede pasar a cualquiera.

Papi, no vuelvas a asustarnos así.

-Tendríamos que haber llamado al médico.

Chon, por favor.

Tranquilo, que no voy a insistir más.

Venga, vámonos.

Vamos a dejar que descanse.

Nina, por favor, quédate un momento.

Mario, tú también.

Nina, necesito que hagas algo por mí.

Por la familia.

Claro, papá, lo que sea. No sé si Mario te ha contado

que Elisa va a presentarse a las elecciones municipales.

Sí, algo me ha dicho.

Quiero que vayas a la presentación de su candidatura.

¿Yo?

Elisa tiene que jugar la carta que combatirá

todo lo que representa nuestro apellido.

Y necesito que uno de nosotros esté allí para que sea creíble.

¿Quieres que vaya para que Elisa tenga alguien a quien atacar?

Más o menos.

Si para ti es importante, iré.

Para ti también.

-Señor Bandeira,

¿cómo está?

Bien, bien, bien. Un susto. No es el momento ahora, Malcom,

tiene que descansar. Le he llamado yo.

Vamos a mi despacho. Claro.

No hace falta, Mario.

Pasa.

Anoche hice una transferencia importante

a mi cuenta personal.

Se la podría haber hecho yo. Para eso estoy.

No.

Porque la hice desde el extranjero.

Es de una cuenta que...

Ah, ya.

Quiero que vayas ingresando ese dinero

en la conservera de Ramón, como si fueran pagos de clientes.

Necesito que hagas creer que la empresa da beneficios.

Creía que era Mendoza el que se encargaba de esas cosas.

Prefiero dejar a Mario al margen de esto.

Es un gran gestor, pero la empatía no es su fuerte.

No quiero un solo fallo, Malcom.

Se lo he prometido a Lara.

Lara.

Es la primera vez que me pide algo y no voy a fallarle.

No le vamos a fallar, ¿verdad?

Por supuesto que no, señor Bandeira.

Anda.

¿Tú quién te crees que eres, Ferro?

-Discúlpame, pero creo que no te entiendo.

-Sí me entiendes. ¿Esta mañana por qué

no me has dejado llamar a la ambulancia?

-Entendí que Nemo tampoco quería.

-Esas decisiones las tomo yo. -Lo sé.

-Por mucha confianza que tengas con mi marido,

no eres de la familia. -Eso también lo sé.

-Te lo advertí,

no estás en condiciones de trabajar para Nemo.

No quiero que le pongas en peligro. Y mucho menos que me desautorices.

Estás despedido.

-Chon.

Aquí las cosas no son como parecen.

-¿Esto también me lo vas a discutir?

Recoge tus cosas ahora mismo y vete. Ferro.

Arranca el coche, que tenemos que hacer una visita.

Ferro trabaja para mí, Chon.

Por favor, no te vuelvas a meter en mis asuntos.

Creí que las cosas que te pasaban también me incumbían.

No puedo más.

(GRITA) ¡No puedo más!

¡Tenemos que hablar, Nemo!

Gracias.

De nada.

Nemo me ha dicho que has ido a verle.

¿Te has dado un golpe en la cabeza?

¿Te lo ha mirado un médico? No te rías.

No, de verdad, me preocupa tu salud.

Además, apareces aquí, de sorpresa...

¿Seguro que estás bien?

No, igual fui un poco...

dura contigo el otro día, ¿no?

Un poco. Bueno, me pasé dos pueblos.

O tres.

¿Y?

Que lo siento.

Pero la culpa es tuya. Vaya.

Casi consigues disculparte. Es que me has mentido.

No me mientas más.

Malcom.

Perdón. El informe que te pedí esta mañana,

si me lo das este mes... Sí, sí, ahora mismo.

Eh.

Perdone, ¿ha pedido cita al señor Mendoza?

Sí, claro.

No sé cómo puedes dormir por las noches.

Lo siento mucho, señor Mendoza...

Está bien.

Sé que fue idea tuya cerrar la conservera.

¿No te importa dejar a tanta gente en la calle?

Es que no... No sé,

puede que a algunos los conozcas y todo,

porque viven en el barrio de tus padres.

Bueno, en el tuyo.

Ese del que tanto presumes, pero, cuando te conviene,

bien que se te olvida. Lara, yo solo sigo órdenes.

¿Órdenes? No.

No, Nemo me ha dicho que esto es cosa tuya.

¿No vas a decir nada?

A veces, es complicado tomar ciertas decisiones.

¿Complicado? ¿Para quién?

Para los demás, ¿no?

Porque, claro, para ti todo es muy fácil.

En tu despacho, donde a la gente

se nos tiene que ver muy muy pequeños.

Pues que sepas que por muy pequeños que seamos para ti,

seguimos siendo personas. Cosa que no se puede decir de ti.

El niño está en el colegio.

No, no sé cuándo volveré a Madrid.

No, no puedes venir.

No me grites, por favor.

(Timbre)

Mira, ahora tengo que dejarte.

Ya hablaremos, ¿vale?

Buenos días, doctora. ¿Puedo?

Adelante.

¿Le gusta el apartamento?

Si no puedo atender a otros pacientes,

no sé cómo me voy a ganar la vida.

Ya le dije que el dinero no sería problema.

-Por ahora, el problema lo ha tenido el señor Bandeira.

-¿Qué ha pasado?

Me olvidé de que había tomado unas pastillas para dormir

y doblé la dosis.

Mi despiste le ha dado un susto de muerte a mi familia.

Eso es normal.

Y le advierto que irá a peor.

Yo no puedo darles otro...

Yo no puedo hacerles esto.

La única solución es contarles lo que le pasa.

Será duro, pero es peor no entender a alguien a quien quieres

y que tiene un comportamiento extraño.

La otra opción sería ingresar en un centro especializado.

-En el talego, por ejemplo.

¿Qué les espera?

Si me quedo con mi familia.

-Tendrán que organizarse para cuidarle.

Llegará un momento en que necesitará que esté pendiente de usted

una persona las 24 horas del día para todo.

Para ir al baño, lavarse, vestirse, darle de comer...

Hasta se le olvidará si ha comido ya.

Eso ya...

Su familia va a necesitar

toda la ayuda que se le pueda proporcionar.

Señor Bandeira, su enfermedad no es de su propiedad.

Y afecta a todos los que le quieren.

Ojalá me odiaran más.

(Sirenas)

Espero que hayan tenido un buen día de pesca, caballeros.

-Aquí no entran sin una orden de registro.

-Alén. -Tus deseos son órdenes.

Aquí la tienes.

No dejéis que entre ninguno en el barco.

-Desguazar el barco si hace falta, pero hay que encontrar esa droga.

Echa un vistazo en cabina, por favor.

Alén, mira por cubierta, ¿de acuerdo?

-Tú echa un vistazo por ahí.

-Tú vente conmigo.

Graba.

¿Estamos? -Sí.

-Jefe.

¡Jefe! Aquí no hay nada. -Pues sigue buscando.

-Monterroso.

-¡Eso es!

No se han molestado ni en esconderla.

-¿Te das cuenta de que no vamos a poder culpar

a Bandeira de esta droga? El barco no está a su nombre.

Y los dueños no me parece que sean de cantar.

-Ya, eso ya lo sabía.

Pero, mira, yo he comprado tiempo. Y ya de paso, tocarle un poco más

los cojones a ese hijo de puta. -Eso lo cortas.

(Música)

Hola.

-Hola.

-¿Estás solo?

-Sí, ¿no?

-Guapo y borde, mi debilidad.

-De verdad, estoy a gusto así.

Además, aquí tienes mucho donde elegir.

-¿Todos estos tíos, que tienen más tetas que mi hermana?

Me gustas más tú.

-¿Ah, sí? ¿Por qué?

Lago, escúchame bien.

Nemo ha movido dinero desde una cuenta en el extranjero.

Adivina dónde.

Bahamas. Sí.

Necesito que averigües quién está detrás de esa cuenta.

¿Me oyes? Sí, vale, tranquilo... Malcom.

Sí, mamá, te llamo ahora.

Sí, ahora te llamo, venga.

Perdóname.

Que mañana mi mujer presenta su candidatura para la alcaldía

y nos gustaría que vinieras, si no tienes nada que hacer.

Oh, sí, claro. Sí, me va bien.

No tengo nada mejor que hacer, sí. Contamos contigo.

No te veo mucho por aquí.

-No, no.

-Pues es genial el sitio este.

-Sí, muchas veces.

-Es que siempre vengo acompañado.

-¿Quién es este tío?

-Hola, Carlos.

-¿Quién es este tío? -Es un amigo.

-Alejandro, te he llamado 200.000 veces,

te he ido a buscar al colegio. ¿Qué coño te pasa?

-¿Y no crees que no quiero hablar contigo?

-No. -Pensé que eras más listo.

-Pues no lo soy. -Mejor os dejo solos.

-No, tú no te vas a ningún lado. -Si te vas a Sevilla,

te vas a Sevilla, pero conmigo. -¡Aparta, por favor!

Vámonos de aquí, no aguanto más.

-¿Tú adónde coño vas con mi novio? -No me toques.

-¿Adónde coño vas con mi novio? -¿Qué haces, gilipollas?

-¡Eh, eh! Moviditas aquí ninguna.

Si vas a estar de moviditas, está la puta calle.

-Vale. -¡Vamos!

-Vale. Carlos, no me jodas.

-Álex, escúchame.

-Qué vergüenza.

¡No te vayas! -Espera.

-¡No te vayas, tío!

¡Álex!

Aquí tienes la lista

de lo que te corresponde cuando nos separemos.

Tranquila, voy a ser más generoso de lo que crees.

¿Y ya está? Es lo que tú querías.

No. Lo que yo quería es que me trataras como a tu mujer,

no como a un cero a la izquierda.

Me ninguneas delante de todo el mundo:

de Ferro, de Lara, de tus hijos.

No sabes lo duro que es ser invisible.

Le he tenido que pedir esta lista a Mario

para que te dignes a hablar conmigo.

De acuerdo, hablemos.

¿Qué te pasa, Nemo?

Últimamente, no te reconozco.

¿Es por la mujer de Madrid?

¿Te vas a ir con ella?

Estoy enfermo.

¿Qué?

Tengo alzhéimer.

Me lo diagnosticaron hace unos meses.

Por eso me retiro.

Quiero dejarlo todo bien atado antes de que la enfermedad avance.

Y la mujer de Madrid no es mi amante.

Es mi neuróloga.

Pero ¿por qué no me lo has contado?

Solo quería protegerte.

De lo que te espera cuando avance la enfermedad.

Lo mejor es que nos separemos.

Te quedan muchos años por delante todavía, Chon.

Y te mereces vivirlos tranquila y feliz.

Que me quede o no, es una decisión que tengo que tomar yo, Nemo.

Yo.

No tú. Soy tu mujer.

Márchate.

Dudo que esa doctora sea la amante de Bandeira.

Fue a verla a su casa, pero estuvo menos de diez minutos.

Y, además, le acompañó ese guardaespaldas, Ferro.

¿Y el niño?

Tiene padre. Vive en Madrid.

Un tal... Víctor Gonzalo.

¿Te dio tiempo a hablar con ella? Es guapa. Neuróloga.

Sigue, sigue.

Me hice pasar por un paciente que quería pedir cita,

pero se puso muy nerviosa y me cerró la puerta en las narices.

Y esto es todo lo que tengo.

¿Hoy no me vas a decir eso

de que este es el último trabajo que haces para mí?

No me vas a dejar. Y pagas mejor que el periódico.

Un placer.

Yo tampoco creo que esa mujer sea la amante de Nemo.

Entonces, ¿por qué la ha traído hasta aquí?

Porque es su neuróloga.

No lo creo, cariño.

¿No decías que últimamente se le olvidan las cosas,

que se estaba comportando de una manera un poco extraña?

Sí. Pero ¿por qué va a ocultarme que está enfermo?

Porque se siente débil.

Y la debilidad es lo último que alguien como Nemo va a mostrar.

Eres brillante, mi amor.

Lo sabes, ¿no?

Sí.

El que parece sorprendido eres tú.

(TV) "Este ha sido el golpe más importante al narcotráfico

en Oeste en los últimos años.

Aunque la Policía no ha querido dar detalles,

algunos testigos han presenciado cómo los agentes requisaban

una enorme cantidad de cocaína.

La droga viajaba en un barco y todos los miembros

de la tripulación han sido detenidos."

¿Qué cojones ha pasado?

Todavía no tengo toda la información, Nemo.

Bueno, por suerte, no hay nada que nos relacione con la droga.

A no ser que alguno de los pescadores nos delate.

Mario,

tienen mujeres, hijos, perros, hipotecas. No me jodas.

Hoy no me jodas.

Vamos a tranquilizarnos para empezar.

La realidad es que no vamos a cobrar el dinero del porte.

Y el banco de Londres no nos va a renegociar el préstamo.

Iba a ser nuestro último porte.

Iba a dejarles su negocio blanqueado a mis hijos.

Y ese policía hijo de puta no va a cambiar mis planes.

Hay que salir a bolsa ya, Mario.

Lo intentaré.

Y ese policía está haciendo

méritos de sobra para que le demos unas vacaciones.

Muy largas.

Eh...

Nemo,

que no te parezca mal lo que te voy a decir, pero...

yo creo que pudo abrir la boca alguien de tu círculo.

¡Ha sido Mosquera! ¿Te crees que no lo sé?

¡Ha sido Mosquera, ese inútil!

Si me das el ok,

tu amigo Mosquera lo va a pagar con su puta carne.

Ya estás tardando.

Nemo,

tienes que tranquilizarte. ¿Por qué?

Porque la rabia no es buena consejera.

Puedes tomar decisiones de las que luego te arrepientas.

Me lo has dicho tú mil veces.

¿Ahora vas a defender al rival de tu mujer en el partido?

No estoy defendiendo a nadie, lo que estoy diciendo

es que no deberías haber hecho un ingreso en la conservera de Ramón

sin consultarme. Es mi empresa,

puedo hacer lo que me dé la gana. Es tu empresa, pero no estás solo.

¿Cómo se te ocurre hacer una transferencia

desde la cuenta de Bahamas?

¿No te das cuenta de lo peligroso que es?

¿Y quién se va a enterar?

Por Lara voy a hacer lo que haga falta.

¿Lo entiendas o no?

Pensaba que ya no venías.

Se lo prometí a mi padre.

El accidente de las pastillas me ha hecho darme cuenta

de las cosas importantes.

¿Y cuáles son las cosas importantes?

Ven y te lo digo.

Perdonadme un segundo, ahora vuelvo.

(RÍE) ¿Qué haces?

(RÍE)

(Besos)

(Besos)

(Besos)

Voy a quedarme solo, Ferro.

No, no lo creo, compañero. Yo no me voy a ninguna parte.

Tú también te irás.

Porque yo te lo pediré.

Tomamos asiento, que vamos a comenzar.

Estamos todos preparados ya.

Buenas tardes, gracias por asistir

a este comité extraordinario del partido.

Antes de ceder el uso de la palabra a los militantes

que han solicitado intervenir, nuestro actual alcalde y candidato

desea dirigirse a todos nosotros.

Alcalde Mosquera, cuando quiera.

-Gracias.

Voy a ser directo.

Quiero denunciar que una mano negra

está manipulando nuestras primarias para desbancarme.

En los últimos dos días, 400 nuevos militantes se han incorporado.

Pero estoy seguro de que no lo conseguirán,

porque sé que cuento con vuestro apoyo.

-Me gustaría decir algo.

Gracias.

Creo que el problema no es de manos negras ni blancas,

sino de regeneración democrática.

Hoy estoy aquí para proponer una nueva candidatura, Nuevo Oeste.

Para sacar por fin de las instituciones

a todos los corruptos.

De una vez por todas. -Pero ¿cómo se atreve...?

-Disculpe, señor alcalde. Déjeme que continúe.

Esta comarca ha vivido una época de progreso.

Pero solo unos pocos consiguieron hacerse ricos.

Gente como los Bandeira.

Sé de lo que hablo, mi exmarido es la mano derecha de Nemo Bandeira.

Nemo Bandeira, ese lobo con piel de cordero.

Los Bandeira han conseguido progresar

a costa de la desgracia de los demás.

Y los ciudadanos de Oeste han dicho basta.

(Aplausos)

¡Basta!

Pare aquí delante, por favor.

¿Qué pasa? ¿Cómo estás, campeón?

-Bien. -¿Bien?

¿Habéis salido tarde o qué?

-Un poquito.

¿Te has tomado las medicinas?

Vuestro padre tiene alzhéimer.

-¿Qué quieres, Nemo?

Solo una cosa pequeña.

Una bala en la cabeza de tu amigo el inspector Monterroso.

Voy a darte un número de teléfono.

Quiero las llamadas, los wasaps... Todo.

-Aquí el que trabaja para mí eres tú.

He confiado en ti y me has fallado.

Déjame en paz, olvídate de mí. Lara.

Siento mucho el espectáculo. No volverá a pasar.

Eso, seguro.

Estás despedido.

Papá, ¿tú mataste al padre de Alejandro?

¿Cómo puedes pensar algo así?

Que es tu padre.

A mí nadie me va a echar de Oeste.

Y, mucho menos, me van a separar de ti.

Le acabo de decir que mi padre no está aquí.

¿Quiere dejarle un recado?

¿Qué haces?

-A mí no me la vas a jugar, ¿eh?

-¿Quién es este?

-Es el rector.

-Pero ¿tú me tomas por imbécil?

Debe de estar forrado como para pagarte esto, ¿no?

¿Es eso lo que te gusta de él o cómo te folla?

-¿Por qué coño ves a tu familia en medio de una operación?

¿Y cómo leches dejas que te pillen con ellos?

-Creo que sé cómo conseguir que me readmitan en Open Sea.

Tranquila, tranquila.

¡Ayuda!

Será cuestión de días, de semanas,

pero ya está muerto.

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