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Señor Bandeira, siento comunicarle que padece usted alzhéimer.
Tu madre es mi pasado.
Y tú vas a borrarlo apretando un interruptor.
¿Por qué has tratado de impedir la desconexión?
Sabiendo todo lo que estaba sufriendo. ¿Por qué?
Necesito que uno de vosotros se prepare para el día de mañana
poder llevar las riendas de todo esto y ocupar mi sitio.
Nemo tiene gente infiltrada en tu banda que le pasa información.
-¿Exprés, el que va con la hija bastarda?
-Yo sé que Nemo, por mucho que diga,
ya ha decidido que Nina dirija la empresa.
Bueno, mejor dicho, el hombre que se case con ella.
Te estoy diciendo que la gente no compra tus cuadros
para colgarlos en sus casas, sino para que cuando
tengan que pedirnos un favor, no podamos negarnos.
-Si no me das ese dinero, voy a tener que hacer cosas que no quiero.
¿De verdad me vas a dar
la oportunidad de dirigir la empresa?
Si me demuestras que estás dispuesto a renunciar a esa mierda.
Prométeme una cosa, Ferro, el día que no recuerde
el nombre de mis hijos, me pegas un tiro.
Prométemelo, coño.
Buenos días. ¿Qué tal?
Y te has convertido en el mejor abogado
que Open Sea pueda tener. Nada de esto existiría sin ti.
Pero esto es una empresa familiar.
Mario, ¿qué te he enseñado yo?
¡Open Sea es más mía que de nadie! ¡La he creado yo!
Pero ¿qué haces?
Te has mojado, ¿no? Pues sí.
Te voy a matar.
No me dejes viuda tan joven.
Cariño, ¿qué haces aquí?
¿Cuándo has vuelto?
Vengo directa del aeropuerto.
Me he saltado la última jornada del congreso.
No aguantaba más.
¿Por qué no le dices a Carmiña que le prepare
algo de comer a Elisa? No, no hace falta.
Elisa, vamos, que quieren hablar solos
y no saben cómo decirnos que estorbamos.
Venga.
Gracias.
Pasas mucho tiempo con Nina últimamente.
Creo que debería ser tu sucesora.
No corras tanto, tengo otro hijo.
Hay que valorar muchas cosas.
¿Como por ejemplo?
Quién será el marido de Nina... -O el de Carlos.
O el de Carlos, exacto. No creo que eso marque la diferencia, ¿no?
Tú estás casado. El matrimonio le complica los planes a uno.
(CARLOS) Papá.
¿Qué pasa, hijo?
El padre de Alejandro,
que no aparece por ningún lado desde el incendio de la casa.
-Su móvil no da señal. Estamos muy preocupados.
Yo tampoco le he visto.
Pensaba que estaría liado con los papeles del seguro.
Mi padre está metido en un lío, eso seguro.
El día que desapareció, vino a verme al instituto y me dijo...
que usted no quería darle un dinero...
-Alejandro, a tu papá no hay dinero que le llegue. Tu papá...
Tu papá tiene agujeros en las manos.
Haré unas cuantas llamadas,
pero estoy seguro de que aparece pronto.
Y de lo de la casa dile a tu madre que no se preocupe por los gastos.
Yo me encargo.
Mario.
Cualquier cosa,
lo que necesitéis.
Gracias.
-Dime que no te vio nadie.
Un crío.
¿Para qué estoy yo?
Encuéntralo.
(Puerta)
(Chirrido)
¡Eh!
Te moriste, gonorrea hijo de puta.
No entiendo qué estás haciendo, Mario.
¿Cómo que qué estoy haciendo? Lo que hemos acordado.
Ganarme a Nina.
Nemo ha necesitado un minuto para darse cuenta.
Me parece muy bien que la seduzcas, pero no delante de sus narices.
Cariño,
Nemo se va a retirar.
Lo que tenemos que hacer es ganarnos a sus hijos.
¿A ti te preocupa Carlos? A mí no.
Chon sí debería preocuparnos.
Carlos es un niño mimado, y seguro que toma partido por él.
A Chon la tengo controlada.
Hay algo en lo que no habíamos pensado.
Pero seguro que tú sí.
Lara.
¿Lara?
Cariño, Lara odia a su padre. No te preocupes por eso.
Lara es la candidata de Nemo. Estoy segura.
¿Qué quieres, que me acueste con ella también?
No.
Con Lara no va a ser tan fácil. Esa chica es como su padre.
Los dos son de barrio.
Y cuando uno viene de abajo, lo único que quiere es subir.
Yo también soy de barrio.
No te preocupes. ¿Vale?
Oye, gracias por ayudarme con esto, no sé si te lo he dicho.
Nada. Vamos a ver.
-¿Qué tomas?
-¿Vos has visto a Exprés?
-No.
-¿Y tu amiguita? -Mi amiguita tampoco.
Y déjala en paz, que tiene mucho lío.
-¿Ah, sí?
Pues dile, cuando se desocupe, que yo lo ando buscando.
Al parecer.
-Bueno, visto.
Has heredado la casa de tu madre.
Pero también sus deudas.
¿Cuánto dinero es?
Tu madre había hipotecado la casa.
Pero si vivía con lo mínimo, no puede ser.
Pues aquí hay recibos de una academia de secretariado,
viajes a Inglaterra...
Sí, bueno, es que quería que aprendiese inglés.
¿Costaba este dinero?
Y la hipoteca, si no se paga...
Venga, tranquila, seguro que encontramos una solución.
No.
No, es que no es por eso.
Es por su esfuerzo.
Lo hizo todo por mí.
Podía haber ido a pedirle dinero a Nemo,
como toda la gente en este puto pueblo, y...
No lo hizo porque no quería tragar.
Y yo soy tan gilipollas que me despido del curro.
Soy gilipollas, de verdad.
Si quieres, intento hablar con Nemo
para que te readmitan. No, no.
Muchas gracias por ayudarme con esta mierda y...
Deja que te invite al café.
¿Vale? Que para eso aún tengo.
Cóbrame, anda.
-Qué va, invita la casa.
-Sí, soy Malcom Souza.
Quiero retrasar el taxi de mañana. Gracias.
-Oye, ha venido el amigo colombiano de Exprés preguntando por él.
¿Qué le has dicho?
Pues la verdad, que no tengo ni puta idea.
-Un café, ¿por favor?
(CONTESTADOR) "El número no contesta. Deje su mensaje."
Exprés, ¿dónde estás, tío?
Me dijiste que venías al hospital y no apareciste.
Llámame.
No seas un capullo.
Oye, que no te parezca mal, pero ¿qué coño hacemos aquí?
Aquí pasé mis mejores años.
Nemo, Nemo, Nemo, Nemo, por ahora,
yo abro las puertas y tú decides cuándo se cierran.
Tu niña va a saber que hemos estado aquí.
Mejor.
Nemo, vámonos.
¡Nemo!
Vámonos.
¿Y el chal? Me da igual, quiero irme.
Te prometo que para tu cumpleaños tendrás otro idéntico.
Aunque lo tenga que coser yo.
¡Bueno!
¿Ha enviado Nemo a su dóberman?
¿Qué quiere tu amo ahora?
No me envía nadie. Esta era mi casa.
Pues ya se ve lo que te importa.
La construyeron mi padre y el tuyo.
Con sus manos. ¿Nemo?
Sí.
Te lo estás inventando. No.
Siempre que tenía un rato, venía a echarle una mano a mi padre.
Yo también les ayudaba:
les traía el agua.
Aunque de vez en cuando,
me dejaban poner algún ladrillo y preparar el mortero.
¿El mortero?
Es agua, cemento y arena,
lo que se utiliza para juntar los ladrillos.
¿Ves eso de ahí?
Lo hice yo.
No está mal.
Ya. Pues lo tuvieron que rehacer entero.
¡Madre mía, la bronca que me echó mi padre!
Pensaba que me iba a matar, pero Nemo me defendió.
Sacaría algo a cambio.
No, no es así.
¿Ah, no? (NIEGA)
Bueno, mírate, eres su abogado.
Hace contigo lo que quiere.
Bueno, eso está por ver.
¿Y por qué dejaste que se cayera?
Porque este ya no era mi sitio. Claro.
Es que los pobres olemos mal, ¿no? Los ricos, también.
Toma, por si me necesitas. No, es que ya me la diste.
Y eres la última persona a la que llamaría.
Pues sí que tenemos mala fama los abogados.
¿Tú sabes por qué los abogados son abogados
y las ratas son ratas?
¿Por qué?
Porque las ratas eligieron primero.
Oye, pues avísame si restauras la casa,
por aprender a hacer el mortero... y eso.
¿Hola?
¡Exprés!
¡Exprés!
(IMITA EL GRAZNIDO DE UN PÁJARO)
Joder, tío, ¿no tenías billetes más pequeños?
-Claro, me lo llevo, te lo cambio y te lo doy en calderilla.
-No tengo mucho tiempo.
Ha llegado un nuevo inspector que es un tocacojones.
-Pero ¿ahora te acojonas por un jefe nuevo?
Los jefes pasan, nosotros permanecemos.
¡Somos como los mejillones, Ricardito!
-¿Qué quieres ahora?
-Quiero que localices a un niño que estaba pescando en esa playa
el día que ardió la casa de Lamas, aproximadamente a esa hora.
-¿Lamas? -El niño, Ricardito, el niño.
-¿Tienes una foto? -¿Tú eres subnormal?
Si yo tuviera una foto, no tendríamos esta conversación.
¿Cómo se llama el policía nuevo? Le quiero hacer una fichita.
-Monterroso. Y es un cabrón.
-Monterroso. Tiene nombre de vino de tetrabrik.
Localízame al niño rápido.
-Oído.
(Sirena)
Mira lo que he encontrado.
Estaba donde robaron el camión. Lo enviaré a Madrid,
para que busquen quién es el propietario.
-Envíalo, pero, aunque encontremos al dueño,
no nos va a decir quién fue.
-¿Ah, sí? Y, según tú, ¿con quién deberíamos hablar?
-Con Nemo Bandeira.
-Monterroso, ¿ya estás? Siempre con lo mismo.
-Hace cinco días, desembarcaron 12 contenedores
de Perú para Open Sea. Solo aparecieron 11.
¿Por qué tardaron 3 días en denunciar el robo?
-Porque... -¿Por qué no denunciaron
la desaparición de los conductores?
-No tienes pruebas.
-No.
Pero me muero de ganas de conocer a Nemo Bandeira en persona.
Alén, ¿qué, vienes?
-Yo paso.
(CHON) ¿De dónde vienes?
De casa de Ada.
De casa de Ada...
Mira, no sé por qué, pero me lo imaginaba.
Tenía que hablar con Lara.
Con Lara.
¿Te molesta que hable con mi hija?
¿Tu hija?
Hombre, ser padre no es haber echado un polvo hace 25 años.
Déjalo ya.
Ni esa chica te considera su padre ni tú tienes derecho a pensarlo.
Tomaste una decisión, ¿no?
¿Y ahora qué pasa, que te pones sentimental?
Es mi hija. Tanto si quieres aceptarlo como si no.
Su madre ha muerto, solo me tiene a mí.
Tengo una obligación con ella.
Tus únicos hijos son Nina y Carlos. La obligación la tienes con ellos.
¿Has visto la foto de papá?
¿Cuál, la del contrabando de tabaco?
Sí. Mira, ese es Ferro. ¿Y el otro quién es?
Ese es Quique, el padre de Mario.
A ver.
Pues no se parecen. Ya.
-Buenos días, chicos.
Hola, mamá.
Me encanta ver a la familia al completo.
Carlos, cariño, tienes que venir más.
Esta sigue siendo tu casa. -Yo tengo un poco de prisa,
así que, si no os importa, podríamos ir al grano
de lo que sea que tengáis... Buenos días.
-Buenos días. Hola.
-Buenos días, papá.
Me han contado que le caes bien a la gente.
-¿Por lo que te han contado? -A papá le sorprende
que alguien que me encuentre simpático.
Ser simpático puede ser útil en el departamento comercial.
Léete esto y después hablamos
de dónde puedes empezar a usar tu talento.
Te lo dije y te lo repito:
es tu última oportunidad, Carlos.
Gracias, papá.
Y para ti, Nina, en el interiorismo de los hoteles,
podrás seguir haciendo lo que más te gusta:
gastar mi dinero.
-Pero qué cosas dices.
No, no, papá, de verdad. Estoy cerrando
la última exposición de la galería y preparando la próxima.
Estoy visitando a creadores y no puedo.
¿Cuánto tiempo necesitas para liberarte?
Papá, el arte no es un capricho, es mi vida.
Y ya sé que os parece ridículo. Me tuve que ir a Francia a estudiar
para que me tomarais en serio.
-Entiendo que querías vivir lejos de tus padres,
pero ahora has vuelto. Y ahora tienes...
Y ahora tienes que poner los pies en la tierra.
Te doy seis meses para que te organices.
Papá, ya tengo una profesión que me gusta, ¿no me has oído?
Yo sí que te he oído, la que no me has oído eres tú.
Guárdate esto. ¿Esto qué es?
Mi agenda para hoy.
Llámame cada media hora para recordarme lo que tengo que hacer.
¿Y tu secretaria?
Si se lo pido a ella, sospechará. Y que no te vea nadie con ese papel.
Mejor, bájate una aplicación y metes los datos en el teléfono.
¿Qué pasa? Que yo los móviles
los utilizo para llamar, pero después los tiro por un puente.
Pero si hay que aprender a utilizar aplicaciones, se aprende.
Hay que aprender, Ferro, hay que aprender.
Solo conozco a los médicos de mi madre, por eso te he llamado.
La herida está infectada.
Deberías ir al hospital cagando leches.
-No puedo, me están buscando.
-Que se tome esas pastillas mañana y noche.
Vigílale la temperatura. Pero ¿se pondrá bien?
Yo soy veterinario. Si fuera una vaca, te diría que sí.
Exprés es bastante burro. Por eso te he llamado a ti.
¿Qué haces, por qué no te metes en la cama?
No puedo quedarme aquí.
Freddy me está buscando. ¿Por qué?
¿No era tu colega?
Se habrán enterado de que le pasaba información a Nemo.
¿Cómo? Sí.
Yo no le conozco, no hablo con los de arriba.
¿Tú en qué estabas pensando, tío? Yo solo me busco la vida.
Trabajo para quien me paga.
Y aquí es imposible no trabajar para él.
Si incluso tú has acabado cayendo.
Yo no tengo nada que ver con él.
¿Y qué hacía ayer aquí? ¿Cómo que qué hacía ayer aquí?
Sí, él y el perro guardián ese que le acompaña a todas partes.
No me vieron de milagro.
¿Y qué querían? No lo sé, dímelo tú.
Y yo qué sé.
Bueno, mira, da igual.
Da igual.
Lo importante es que la banda del Tigre no te encuentre.
Aquí te puedes quedar hasta que te pongas mejor y...
luego ya...
Bueno, ya luego vamos viendo.
Te juro que no sé qué he hecho para merecerte.
Nada.
Nada. Por eso no me mereces.
Descansa, ¿vale?
Me gustaría hablar con usted. Soy el inspector Monterroso.
Querría preguntarle sobre el robo de uno de sus camiones.
Muy bien. Pero ahora mismo tengo una reunión.
No sé yo mucho sobre el tema.
Mario, encárgate de hablar con este policía.
Soy el abogado del señor Bandeira. Encantado.
Preferiría hablar con usted, señor Bandeira.
Pase a mi despacho y yo le daré la información que necesite.
Por favor.
¿Por qué siempre me toca a mí bailar con la más fea?
Usted dirá. Querría saber por qué
no denunciaron inmediatamente la desaparición del camión.
Pues no lo sé, pero lo investigaré si es tan importante para usted.
Dentro del contenedor, ¿qué había?
Creo que paneles de madera tropical para uno de nuestros hoteles.
¿No le han dado un albarán?
Sí, la Policía peruana nos lo envió por fax.
¿Policía peruana? (ASIENTE)
¿Qué pintan ellos aquí? El robo se cometió en España.
Pero lo robado se cargó en Perú. Y mi instinto me dice que, a veces,
los contenedores traen regalito.
Bueno, usted es el experto.
Hizo un trabajo magnífico en Málaga contra la camorra.
Ah, me ha estado investigando.
Hombre, no, por Dios.
Su fama le precede.
No entiendo cómo, con un expediente tan brillante,
ha terminado aquí.
¿Es un castigo? No, lo pedí yo.
Ah, ¿lo pidió usted? ¿Y eso por qué?
Aquí nunca pasa nada.
Precisamente por eso,
porque ya va siendo hora de que pase.
Carlos.
¡Carlos!
¿Qué haces así?
¿No decías que te lo querías tomar en serio?
-Sí, pero estaba leyendo los papeles de papá y me he quedado sobado.
¿Y tú cómo has entrado en mi casa, es que tienes las llaves?
-Hombre, alguna ventaja tenía que tener pagártela.
Venga, vístete, que tenemos que ir a Open Sea.
Tengo un contacto para que abras un hotel de lujo en Portofino.
-Pero ¿a qué tanta prisa?
Nina ha dicho que esto de la empresa le da igual.
-No. Nina no me preocupa.
En el mar hay muchos peces hambrientos,
pero ninguno es tan bueno como tú.
Eres listo, aunque tú no lo creas, y tienes un don, Carlos.
Tienes un don para tratar a la gente,
para hacerles sentir bien.
Te sobran cualidades para llevar la empresa.
-Date la vuelta.
-Será que no te he visto veces desnudo.
-Es que no como ahora. Después de tantos halagos,
me he venido un poco arriba, mamá. -¡Carlos, por favor!
Buenos días.
Perdona por entrar, la puerta estaba abierta.
Hola.
Oye, lo que haces es maravilloso.
No es mérito mío, es de la naturaleza.
Yo lo único que hago es ponerle etiquetas.
¿Y cómo se llama este?
"Flores carnívoras".
Me gustaría mucho que expusieras en mi galería.
En la última muestra, lo vendimos todo.
Todo puede hablarse.
Perdona, ¿con quién estoy hablando? Con Nina. Nina Bandeira.
Te agradezco mucho la visita, pero olvídate de exponer mi obra.
Pero me estabas diciendo que todo se podía hablar.
Lo que te he dicho
es que yo le pongo título a las cosas que veo.
Y si tuviese que exponer en la galería de los Bandeira,
rebautizaría mi obra.
La llamaría "Flores mafiosas".
¿Qué?
Que esta conversación se acaba aquí.
Pero tú no conoces a mi padre ni me conoces a mí.
Pero ya nos has etiquetado.
Lo tuyo no es arte, sino estupidez.
¿Seguro que es él? -Es Lamas, no hay duda.
Que nadie avise a la familia por ahora.
Necesitamos ganar tiempo. -Eso no podemos hacerlo.
-Sí, sí que podemos.
¿La habías visto antes?
-No.
-Gracias.
-Habrá que esperar a ver qué dice la autopsia.
-¿Alguna idea?
-¡Ricardo!
Te llama Monterroso.
¿Cómo ha ido con el policía? De momento, no tiene pruebas.
Pero va a tirar de nuestros clientes peruanos.
De Perú me encargo yo.
Tú intenta convencer a ese poli de qué lado le conviene estar.
¿Has visto las noticias? Sí.
Tu padre, Ferro y yo en primera página.
Averigua de una vez quién es ese O.R.
y quién le pasa la información.
Pero ya lo sabemos, ¿no?
Es Lamas.
Si te pido que lo averigües,
es porque me consta que Lamas no puede ser.
Vaya, pues es una pena.
Mi secretaria ya le había comprado el regalo de cumpleaños.
Que no lo devuelva. Oficialmente, no sabemos nada.
(Campanilla)
(Puerta)
¿Está tu novio?
¿Le tenés aquí en la casa?
No.
No, aquí no está.
¿Qué haces, tío?
Además, que Exprés no es mi novio.
¿Ah, no?
Es lo que dice el marica ese.
¿Y tengo yo la culpa de que sea un bocazas?
Hace días que no sé nada de él.
¿Qué haces, tío?
Que ya te he dicho que no sé dónde está Exprés.
Si le veo, le digo que hable contigo.
No, decile que es el Tigre el que lo anda buscando.
Para que le devuelva
los 3.000 euros que le adelantó para el entierro de tu mamá.
¿Se lo vas a decir?
Que aparezca con esa plata.
Por el bien de ese huevón.
Y por el bien de su noviecita.
Vete.
Por favor.
Estamos hablando.
¡Exprés!
Exprés.
¡Joder! Estás ardiendo.
Muy bien. Muy bien. Un éxito, Ricardito.
Te cuelgo, porque me estás jodiendo la tarde.
¿Qué pasa? Ha aparecido el cuerpo de Lamas.
Hasta muerto tiene que dar la brasa el cabrón.
No se lo van a comunicar a su familia todavía.
Ricardito dice
que Monterroso va a por ti con todo lo que tiene.
Sí, Lamas también empezó con ganas.
Ya, pero este ha encontrado un puñal,
o un punzón, en el cadáver.
No puede ser.
Pero si lo ahogué.
¿Le clavé un puñal?
Soluciona lo del arma. Soluciono.
En diez minutos, tienes reunión con Malcom Souza.
¿Con quién? El contable.
¿Tienes para mucho?
(Timbre)
Tengo que fotocopiar los exámenes de sexto.
Perdona.
¿Alguna novedad? ¿Sabemos algo?
-Me llamó el día que desapareció.
Pero tenía el móvil en silencio, no lo oí.
-Las conversaciones padre-hijo
siempre un diálogo de sordos. -Mi madre está destrozada.
Entre el incendio de la casa y ahora esto...
Mi padre no es ningún santo,
pero nunca ha desaparecido tanto tiempo.
-Tranquilo, que aparecerá.
Y cuenta conmigo para esto. -Gracias.
Acaba de llegar.
Que sí, que si dices que es tan bueno, me lo creo.
(RÍE)
Saludos a tu mujer.
Así que tú eres Malcom Souza.
Sí, señor.
Me han hablado muy bien de ti.
Dicen que sabes cómo, cuándo y dónde invertir.
Mi trabajo es hacerle ganar dinero, señor.
A mis empleados les pido mucho más: fidelidad.
Quiero que transfieras dos millones a esta cuenta.
Dos millones.
(ASIENTE)
A Lara Balarés.
¿La conoces? Sí, la conocí en el hospital.
Cuando fui a pagar la estancia de Ada Balarés.
El otro día me pidió
que le ayudase con los papeles de la herencia.
Tiene una casa hipotecada y...
¿Y todo eso lo sabes solo por tomar café?
Voy a pedirte un favor personal.
Lo que sea, señor.
Sigue tomando café con Lara.
Quiero que estés pendiente de lo que necesite y me lo cuentas.
Puedes llamarme a cualquier hora.
Los que me conocen...
saben que soy un hombre agradecido.
¿Qué te ha parecido? Bueno, no te ha preguntado
para qué le has pedido que te informe de Lara.
Buena señal, ¿no?
Sí, Malcom Souza.
Tengo que retrasar el taxi.
Me dejó helada.
He sido supereducada y el tío me ha dicho
que no prestaría su obra a la hija de un mafioso.
¡Un mafioso!
Hasta luego. Hasta luego.
Pues claro que es mentira. Eso me lo dice
porque no cree que pueda hacer bien mi trabajo.
Pero por mis ovarios
que ese matapulpos expone en mi galería.
Está cerrado.
Tengo que dejarte.
¿Has acabado?
Todo lo bueno se acaba tarde o temprano.
O no.
Mario, lo del otro día era una asignatura pendiente,
pero te recuerdo que estás casado.
El otro día también estaba casado.
En el fondo sabes que es lo mejor.
Lo único que sé es que mi matrimonio no funciona.
Que contigo...
Para.
Mario, me haces sentirme sucia.
¿Y qué tiene de malo?
¿Eh?
Tengo que cerrar.
¿Tienes amoxicilina de cuando estuvo malo el mayor?
Ya conoces a mi hijo. Se zampó la caja entera,
y más que le hubieran dado.
-Si necesitas, vete a la farmacia.
No, da igual. Es que me duele la garganta,
pero es una tontería. -Tienes mala cara.
Pues, ¿qué cara voy a tener?
La hipoteca, sin curro... También es verdad.
Pero no quiero aburriros. Mejor me voy para casa y ya está.
¿Tú qué haces aquí? No me vas a convencer
para que trabaje para Nemo, que lo sepas.
-He venido a buscar cambio para el parking. ¿No me crees?
¿Cómo te voy a creer? Si eres abogado.
Por aquí. -Gracias.
¿Algo más? Pues sí.
He hablado con mi amigo el del banco.
Y no te van a dar el crédito que pediste.
Bueno, da igual. Da igual, si me lo esperaba.
Gracias de todas formas.
Vete, a ver si te van a multar por mi culpa.
Sí.
-Bueno, bueno...
¿Qué? Nos lo tienes que contar todo.
¿El qué os tengo que contar?
No hay nada que contar. ¿Cómo que no?
Si parecíais un documental de apareamiento del Serengueti.
Pero ¿qué estáis diciendo? Que no. Si trabaja para Nemo.
Es irlandés, escocés o yo qué sé. -Podéis compartir faldas.
-Todo son ventajas. Oye, dejadme en paz, por favor.
Hola, Mario.
¡Hombre, Chon!
¿Y esta sorpresa?
Vengo a pedirte un favor.
Claro. Siéntate.
Gracias.
Necesito que ayudes a Carlos para que acabe dirigiendo Open Sea.
¿Y Nina?
A Nina no le interesan los negocios de su padre.
Ya.
Además, Carlos siempre te va a necesitar.
Sí.
Mientras que Nina... Nina no me necesita.
La eduqué demasiado bien para que fuera independiente.
Ya ni me ve.
Carlos es el que me necesita.
Necesito que le ayudes.
Tú eres como su hermano.
Por supuesto que sí.
Gracias.
Chon, una cosa,
¿a ti te ha dicho Nemo por qué ha decidido retirarse?
Llevo 25 años casada con él. ¿Tú crees que a mí me cuenta algo?
No me cuenta nada.
Carlos.
-¿Y cómo se dirige esto?
Maldita cabeza.
¡Inútil!
Hola. Tu bocata.
-¡Oh! Una pregunta, Carmiña, ¿por qué le llaman aplicaciones
si solo sirven para tocarme a mí los cojones?
-¿Qué haces?
-Quiero meter en el calendario la agenda de Nemo.
Pero, no me da a mí la puñetera cabeza para tanto.
-¿Por qué te metes en esos fregados?
¿No tiene una secretaria? -Tiene 15 secretarias.
Pero yo lo traigo, lo llevo, se me han olvidado varias citas...
Y no quiero que vuelva a ocurrir, bonita.
-¿Me dejas que lo intente? -¡Hombre, claro, por supuesto!
¡Faltaría más!
Eternamente agradecido, Carmiña.
Bonita, tú sabes de aplicaciones...
lo mismito que yo.
-El problema es tu móvil.
Que es más viejo que andar a pie. Así que cómprate otro.
-Claro, claro, es que los viejos no entendemos de nuevas tecnologías,
pero sabemos un par de truquitos para pasar un buen rato.
-¿Sí? No me digas. -Sí.
¿Quieres que te enseñe un truquito?
-¿Y qué me vas a enseñar tú a mí, eh?
-Pues es un truquito que parece muy chiquitito
y que, al final, no lo es.
(RÍEN)
Está perdiendo el tiempo.
Y usted, una gran oportunidad.
Los Bandeira están muy bien conectados
con todas las instituciones.
Le pueden abrir las puertas de muchos museos.
No necesito su dinero.
Es que no estamos hablando de dinero, sino de prestigio.
El prestigio que se puede comprar no vale nada.
Conozco a Nina y a su padre desde hace mucho.
Le puedo asegurar que son magníficas personas.
Pero los dos tienen una cosa en común:
ante las injusticias, son implacables.
Y usted no está siendo justo.
¿Me está amenazando? No, por Dios. Claro que no.
Largo.
(Respiración agitada)
Tenemos que irnos al hospital.
No. Estás peor, Exprés.
Freddy nos tendrá vigilados.
No nos podemos quedar aquí. ¿No te das cuenta?
¿Y dónde vamos?
No lo sé.
¿Tienes algún colega que te pueda esconder?
No.
No. Gratis, no.
Te di todo el dinero que tenía.
Deja que me quede aquí.
Me tomo las pastillas que me dio el veterinario y listo.
Freddy va a volver.
No, lo hiciste muy bien. ¿Qué dices?
Le convenciste. Una mierda que le convencí.
Joder.
(Puerta)
No hagas ningún ruido, ¿vale?
Ahora vuelvo.
Lara, somos la respuesta a tus oraciones.
Yo soy poco de rezar.
-Por eso hemos venido nosotras y no Ryan Gosling.
Nos ha jodido.
-Sabemos de dónde sacar la pasta para ir tirando.
Vendemos las cosas que no necesites por Internet.
Pero ¿y eso funciona?
Yo puse a la venta a mi niño pequeño por Internet
y nadie lo quiso. La gente no es tonta.
-Pero qué brutaca eres.
¿Y qué puedo vender?
Joder, pues yo qué sé, cualquier cosa vieja. Mira.
Y si está roto o no funciona, pues le sacamos una foto,
le metemos un filtro y decimos que es vintage.
-Hay que enviar un aviso a toda tu agenda de contactos
para que se retraten y compren algo. El impuesto revolucionario.
Menos pésames y más aflojar la pasta.
(Mensaje de móvil)
(MENSAJE) "SOS. Necesito dinero y estoy vendiendo algunas cosas.
Entra en el link que te envío y mira a ver si te interesa algo".
¿Tan mal está?
"Sí, sí, eso parece".
Lara ha puesto varias cosas a la venta.
Pero no sabe que tiene dos millones de euros en su cuenta.
"Cómprale todo lo que puedas sin que note"
que te lo he mandado yo.
Guapísima tu hija.
¿Qué coño quiere? Ayudarte.
Me han dicho que tu mujer apenas te deja ver a la niña.
Yo te podría echar una mano.
Conozco jueces.
Podríamos arreglar un nuevo régimen de visitas.
No quiero su ayuda. Gracias.
Pues es una pena, porque yo sí necesito la tuya.
¿Le envía el señor Bandeira? No.
El señor Bandeira no sabe nada. Eso lo dudo.
Déjame que te explique.
Hemos detectado que empleados de la empresa
están cometiendo robos de material.
No lo denunciamos por una cuestión de imagen.
Pero no nos gusta que un delito quede impune.
No, por supuesto que no. Entonces lo que necesitaríamos
es que alguien con experiencia
investigue sin hacer mucho ruido quien son esos raterillos.
Alguien como tú. Yo ya tengo un trabajo. Gracias.
Esto lo puedes hacer en tus ratos libres.
Y te pagaríamos bien.
Muy bien.
¿Así captaron a Lamas?
Y no tenía queja.
Terminó siendo director general de seguridad de la empresa.
Te podríamos dar un anticipo.
¡Eh, eh!
¿Me está grabando para sobornarme?
Por supuesto que no.
Conmigo se han equivocado. Haga el favor.
(ACENTO ITALIANO) "¡Chon, 'cara'!". -"Ciao", Fabio.
-"¡Cuánto tiempo!".
-Mucho tiempo.
Bueno, pero, como ves, no me he olvidado de ti.
¿Qué ha pasado aquí?
Que no encontraba unos gemelos.
¿Querías algo?
Sí.
Quiero que valores el esfuerzo que está haciendo Carlos.
Quiere abrir un hotel de lujo en Portofino y yo le voy a ayudar.
¿Por qué en Italia?
Bueno, lo sabes muy bien.
¿Te parece mal?
No.
¿Cómo eran los gemelos?
¿Qué gemelos?
Déjalo.
¿Dónde vas a colgarlo?
No lo sé, supongo que en el despacho.
¿Y qué consigues con eso,
que Nemo se mosquee contigo?
No. Vamos a hacer las cosas bien.
A tu manera, ¿no?
A la nuestra.
Ya no soy tu profesora. Y tú no estás en la facultad.
Ahora somos un equipo.
Quiero tener un hijo.
Ve a la Policía.
Si tu padre era uno de los suyos,
seguro que te acaban ayudando. -No puedo.
Creen que ha huido por las deudas del juego.
Y aunque no lo digan,
algunos piensan que él mismo quemó la casa para cobrar el seguro.
Le prometí a mi madre que iría a Santiago
a ver si está ingresado en algún hospital. ¿Me acompañas?
-No, ahora no puedo, Alejandro.
Tengo que acabar de leerme esto, ya lo sabes.
-Los deberes de papá.
-¡Uy! ¿Y a qué viene ese tonillo ahora de repente?
Tanto darme la matraca para que dejara de meterme
y empezara a centrarme y ahora que lo estoy haciendo...
-Estoy encantado con que no te metas.
Pero me gustaría que hicieses lo que tú quieres,
no lo que tus padres quieren.
-Tu padre siempre ha estado superorgulloso de ti, ¿verdad?
¿A que sí?
¿Sí o no? -Sí.
-Pues, ¿qué tiene de malo que intente ganarme el respeto del mío?
¿Eh? -Nada.
-Está bien, voy contigo.
Voy contigo. -Que no.
Para.
-Voy contigo, ya me lo leeré luego. -Soy profesor.
No puedo dejar que un alumno no haga los deberes.
-Pues tendrás que castigarme.
-¿Molesto?
Tengo buenas noticias. Te he conseguido un contacto
para que abras el hotel en Portofino.
Les conozco desde hace años.
Es una familia muy muy tradicional.
Tendrás que ganártelos cuando vengan.
Tenemos con ellos
una videoconferencia dentro de una hora.
-Ahora no puedo, mamá.
-Carlos. -Ahora no puedo.
-Quédate, Carlos.
A mí me da igual.
-Seguro que lo entiende.
-Mamá, dame tus llaves.
¿Qué, tío?
-¿Qué pasó, marica, qué tal esa cara?
Qué miedo.
-Fernando, vete a dar una vuelta, hazme el favor.
Este mandril me va a echar de menos.
Salgo hoy.
-¿Cómo?
-El juez de penitenciaria, tío, que...
Quería un ático y... no sé decir que no.
-Pero muy bueno, ¿no?
-¿Cómo está todo fuera, tío?
-Tenemos solamente un problema.
Que Exprés se voló.
Pero relájate, hombre, Tigre, relájate,
que ahora tengo ojos puestos por todos lados.
Ese aparece porque aparece, relájate.
-¿Seguro?
-Seguro.
Te dije que me iba a encargar de todo mientras estabas aquí,
en la cárcel. Y de todo es todo.
A ese te lo dejo muñeco yo.
-¿Y ahora qué, tío, para Colombia o qué?
-¿Para Colombia? Yo para Colombia no me vuelvo.
Yo me quedo aquí.
-Mientras estés conmigo, no te va a faltar trabajo.
-Casi no lo decís, hijo de puta.
(SILBA)
¡Demian!
(SILBA)
(GRITA)
(GRITA) ¿Qué coño es esto?
¡Esta no es la navaja que llevaba clavada Lamas!
¡Esta no es la que encontramos en la playa, joder!
Alguien cambió el arma.
¡Alguien de esta puta comisaría cambió esta prueba!
Dame las fotos. -Las han cambiado también.
Ya sé que no es el momento,
pero deberíamos avisar a la familia ya.
-Todavía no.
(Móvil)
Dime.
Lo dejo en tus manos.
Saluda a tu mujer.
(RÍE) Ya. La legal también, cabronazo.
Venga.
¿Y esto?
He comprado una Virgen del Rosario de dos metros.
Hay que enviarla a un pueblo perdido de Perú.
Un capricho de la madre del jefe de la Policía.
¿Te van a dar un pasaporte diplomático peruano?
Mucho mejor.
Han encontrado a un muerto de hambre
que dirá que metió la coca en nuestro contenedor,
sin nuestro conocimiento.
Y Open Sea queda limpia.
Eres el mejor.
Hola.
-¿En serio tienes más copias de mis llaves?
-Estaba la puerta...
-Mamá, dame las llaves, por favor.
No tienes más, ¿verdad? ¿O sí?
-Quiero que me acompañes a una comida del Patronato.
-Uy, qué planazo, ¿no, mamá?
No puedo ir contigo, ya he quedado con Alejandro.
Ya le viste ayer.
-Ya, no está fino, ¿no? -No, no está nada fino.
Hay una reunión en el instituto para organizar
la búsqueda de su padre, no puedo.
-Sí puedes venir. -No, te lo acabo de decir.
-Mándale un mensaje diciéndole
que te ha salido algo más importante.
No quiero ir sola.
Carlos.
¿Qué haces aquí?
He oído que tienes problemas de dinero.
¿Y a ti qué te importa?
Me gustaría comprar algo.
Es que lo he vendido todo.
¿Esta barca también?
¿Y para qué quieres tú una barca tan antigua?
Porque las colecciono.
¿Ah, sí? Sí.
¿Cuántas tienes?
Esta es la primera.
Es cara, eh.
Es que es muy antigua. Ya.
Bueno, mira a ver si así es suficiente.
Estás loco.
Me han dicho cosas peores.
Recuerda que soy abogado.
Hola.
Bueno, ahí viene el otro.
Sois una plaga.
Gracias.
A ver si tú eres tan generoso.
Oye, voy a por tus cosas, que las he metido en cajas.
¿Vale?
¿A ti también te ha mandado Nemo?
No.
Te invitaría a un café, pero es que he vendido la cafetera.
Como mucho, tengo café de bote.
Vaya, mi preferido.
Muchas gracias.
Gracias a ti por el café de bote.
¿Cómo ha ido?
-No te lo vas a creer. Ayer Nemo me pidió personalmente
que le hiciera una transferencia de dos millones a Lara.
Lara Balarés, su hija natural.
Pero lo mejor de todo es que, al parecer,
ella no tiene ni idea de que tiene ese dinero. Bueno, creo.
-¿Esta es la hija que no puede ni verlo?
-Lo odia a muerte.
Aunque, bueno, está por ver si es puro teatro.
Mira, este es el número de cuenta.
Si veis que hace algún movimiento,
sabremos que está conchabada con el padre. ¿Vale?
Para aquí.
Para.
-¿Tu olfato qué te dice?
-No lo sé.
Con esa chica, es imposible tener nada claro.
-Pues yo necesito resultados ya.
Pruebas del dinero negro, drogas, pagos a políticos.
Lo que sea.
¿Crees que podrás?
Pero fijo al 100 % , ¿no?
Ok. Me lo acaban de confirmar,
lo del robo del camión es cosa del Tigre de los cojones.
Lo bueno es que saben dónde están los paquetes.
Podríamos llamar a Genucho, que organice una cuadrilla...
Le pagamos con unos paquetes...
Vamos nosotros, Ferro. Tú y yo.
Nemo, Nemo, Nemo, tienes a toda la Policía detrás de ti
y hace mucho que tú y yo no...
No me entierres todavía, coño, Ferro. Todavía podemos.
Vamos.
He preguntado en los hospitales de la zona de Oeste y Santiago.
-Yo lo busco por los antros, que es lo que me conozco, ¿vale?
-Bueno, dejémonos de charlas y vamos a ello.
-Gracias.
Creía que no vendrías.
-Mira, aquí me tienes.
Pero quiero matrícula de honor del amor.
¿Vale?
(FREDDY, A LO LEJOS) A ver, ¿qué están haciendo ahí?
La coca no la han terminado de montar y están ahí huevoneando,
maricas. A ver, moviéndose. A ver la nariz.
Eh, deja ya eso, hombre.
Hola, buenos días.
Mira, una preguntita,
yo, para la catedral de Santiago, ¿voy bien por aquí?
-A ver, marica, saliendo de aquí.
-Ah. ¿Y un bar?
¿Tú qué dices?
(CHISTA)
¿Tanto te paga el Tigre
como para volver a tu tierra dentro de una caja?
Bah.
Atrás.
Atrás.
¡Atrás!
Ferro, tuyo.
Hablas raro de cojones tú, ¿eh?
¿Tenéis catedrales en vuestro pueblo?
¡Eh, Tigretones, compraos unas Panteras Rosas!
Venga, nos vemos ahora.
Me cago hasta en vuestra puta madre.
Acabo de salir del trullo hoy. (GRITA) ¡Hoy!
En vez de estar follando con mi novia, tengo que estar aquí viendo
cómo os ha dado por el culo por el puto Nemo. ¿Eh?
-¿Y qué hacemos, pues?
Si Nemo es un tipo inteligente.
Por eso está donde está.
-¿Qué pasa?
¿Crees que no estoy a su altura o qué?
-¿Yo he dicho eso, Tigre?
¿Yo he dicho eso?
¿O sos vos el que lo tenés metido en la cabeza?
-¿Cómo sabía dónde teníamos guardada la farlopa?
¿Exprés?
-Claro que fue esa locota. ¿Quién más?
-¿Y qué hace esa locota respirando todavía, Freddy?
Vámonos al hospital. Te estás muriendo, Exprés.
Vámonos al hospital.
¿Te acuerdas de esta barca?
¿Cómo no iba a acordarme?
¿Quién la ha traído, Lara? No.
Se la he comprado yo.
Es un regalo para ti.
A mí también me trae buenos recuerdos
de cuando íbamos a pescar.
Mi padre nunca tenía tiempo para nada que no fuera el trabajo.
Quique era un buen hombre.
Todo lo hacía por ti. Y por tu madre.
Ya casi no recuerdo ni su cara si no miro las fotos.
Menos mal que el periódico ha publicado una.
No hables así.
Él te quería mucho. Pero no sabía decirlo.
Supongo que eso es mejor que decirlo y no sentirlo.
¿Por qué está eso ahí?
Es un regalo de Mario.
Hay un policía esperándote.
Eso mejor te lo llevas a tu casa.
(Puerta)
¿Ha encontrado mi camión?
No, lo siento.
La Policía peruana ha detenido a un narco
que cargó cocaína en un contenedor de Open Sea.
¿Qué dice? No, no se preocupe,
ha declarado que usted no sabía nada.
Le debo una disculpa. No, por Dios. Siéntese, por favor.
Usted y yo tenemos que ser amigos.
Como con su antecesor, el bueno de Lamas.
Ya que lo menciona...
Su cadáver apareció en una playa a 20 km de aquí.
¿Sabe qué ha podido ocurrir?
No. ¿Cómo iba a saberlo?
Porque le mató usted.
¿Te acuerdas que te dije que había conseguido
contactos en Italia para que Carlos abriera un hotel?
Vendrá Fabio.
-Ahora tenéis que negociar conmigo.
Por lo que sé, no ha debido ser sencillo.
-Por Chon haría cualquier cosa.
-Han encontrado a mi padre.
Lo han matado.
No entendía lo que decía mi hija, no la oía.
¿Quieres ayudarme? Sí.
Pues entonces fóllame.
-(Pídele a tu padre. ¿No es narco?
-¿Narco?
-Carnecita fresca.
Pensabas que te la tenías que follar, ¿eh?
¡Quietos, Policía!
Tienes que conseguir que se aleje de esa chusma.
No va a ser fácil.
Si es por dinero, dime cuánto quieres.
Quiero que destruyas la reputación de Nina Bandeira.
¿Y eso? -Las cenizas de mi padre.
¿Quién es el periodista?
En estos temas, es mucho mejor ser prudente.
Dame el nombre.
-Creo que hay un testigo del asesinato de Lamas.
Estás enfermo, ¿verdad?
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