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LA HISTORIA DEL OESTE FUE ESCRITA TANTO CON LA SANGRE DE
HOMBRES BUENOS COMO MALOS. EN 1880 LA �LTIMA FRONTERA
HAB�A S�DO CONQUISTADA CON LA M�SICA DE SEIS PISTOLEROS
EN LOS TERRITORIOS GANADEROS. EN ESA �POCA LLEG� A ESTE
TURBULENTO ESCENARIO UN JOVEN FORAJIDO QUE VIVI� ESOS
MOMENTOS DE VIOLENCIA DESAFIANDO A UNA CIVILIZACI�N QUE AVANZABA.
HA PASADO A LA LEYENDA CON EL NOMBRE DE ''BILLY EL NI�O''.
- � Qui�n es usted? - Lev�ntese.
- Coja sus llaves y baje. - Claro... Claro.
- �Listo para ir? - Mequetrefe.
- Alguien deber�a... - Alguien deber�a hacerlo
pero no lo ha hecho. Vamos. En marcha.
�sta.
Por fin ha venido. Ya era hora.
- S�lo me causas problema. - Mi madre dice lo mismo.
�Cuidado, Sr. Billy el Ni�o!
Adelante, se�or ayudante.
- Coge tu caja de m�sica. - Pedro le ha salvado la vida, �eh?
Oiga, �no le ha llamado Billy el Ni�o?
- �Tiene algo que objetar? - No tiene sentido que nos encierre.
- Este pueblo es diferente. - Todos me parecen iguales.
- �Hay alboroto en la calle? - Si quiere armarlo, lo habr�.
Muy agradecido, hijo.
Por lo que he o�do decir de ese chico, caballeros,
tienen suerte de poder ensuciar el mismo aire que respiro,
hasta que abandone este sitio.
Buenas noches, caballeros.
�A d�nde lleva a Pedro? �A M�jico?
- �A d�nde quieres ir? - A cualquier sitio que no sea ese.
Un hombre grande ech� a Pedro de ese sal�n anoche.
Dijo que no volviera nunca. Me entristec� mucho.
No, no vaya all�. No vaya. Nos van a matar.
Es nuestra primera parada.
- No, se�or. - S�, se�or.
�Por qu� es tan cabezota?
Si alguien le dice que no haga una cosa, la hace inmediatamente.
Le dicen que no entre en un sitio y al momento se mete en �l.
Despu�s de usted, se�or.
�No es este el mismo coyote que echaron anoche de aqu�?
No s�, pero seguro que no es el coyote al que van a echar esta noche.
Desde luego parece el mismo.
� Qu� va a tomar? A �l no puedo servirle.
- � Qui�n lo dice? - Yo.
Sin duda es el mismo coyote. A m� no me enga�a.
Anoche no acept� que se le dijese que no.
Y cuando Milton, el cantinero, le dijo que aqu� no servimos...
Le dio a Milton en la cabeza con un plato de frijoles.
- �No le parece que eso es molesto? - Es criminal.
- Y se puso a tocar... - En las narices del pianista.
- �Estaba usted aqu�? - S�lo en esp�ritu.
- No me lo hab�as contado. - No me ha dado tiempo.
- Tequila para dos. - No servir� a ese coyote.
Me gusta pedirlos de dos en dos.
- Hola. - Vaya... hola.
- Vuelve a tu mesa, Bessie. - No te pongas nervioso.
- As� que te llamas Bessie. - Su amigo no puede beber aqu�.
- Lo ha hecho. - Oiga, amigo...
�Disparadle! �Que alguien le dispare!
� C�mo se...?
Si tiene algo con lo que pensar empiece a usarlo.
- Zurdo, �eh? - Con la derecha estrecho la mano.
Hace tiempo que no la utilizo.
Est�s seguro de ti mismo, � verdad muchacho?
Muy seguro.
Ven a mi despacho. Te invito a un trago.
- �Por qu� no? � Y t� Bessie? - Estar� aqu� cuando salgas.
Quiero estar lo m�s cerca de tu coraz�n.
- �Por qu� no te unes a nosotros? - Luego volver�.
�No est�s olvidando que eres la chica de alguien?
- Vete a jugar con tu lazo. - Pedro, toca algo para Bessie.
Es igual que mi hermano peque�o. Tan dulce y tan inocente.
Est�s en tu casa.
En cuanto te vi sacar el rev�lver con la izquierda, me di cuenta.
- Oiga, tiene buenas cartas. - S�, me dije Ese es Billy el Ni�o.
Nunca hab�a visto tantos ases en una baraja.
- � Quieres trabajar para m�? - No quiero trabajar para nadie.
Pero no te importar�a trabajar con alguien, �no?
- En nuestro bando se gana dinero. - � Qu� bando es ese?
El que mantiene altos los precios de la carne para el ej�rcito.
No, gracias.
- Ven conmigo. - Guarda el rev�lver.
- Cierra la puerta. Es mi invitado. - Es Billy el Ni�o. Mire esto.
- Olv�date de esto. - Usted es el jefe, Dan.
Soy el jefe porque me muevo con tacto y elijo a mis hombres.
- Sobre todo al sheriff. - Es un trabajo muy emocionante.
- Eso me interesa m�s. - Voy a explicarle nuestra situaci�n.
Yo soy Hickey y este es mi ganado.
Usted es Keating, un ingl�s y mi competidor m�s efectivo.
Usted no me gusta... Keating, me refiero.
- Este es su ganado. - Los colores de la bandera.
En cierto modo, la mayor parte del ganado se la vendo al ej�rcito.
Muy patri�tico.
Pero si yo vendo mi ganado a un precio y usted a un precio inferior,
el ej�rcito no me lo comprar� a m�, sino a usted.
Y debo hacer que Keating venda al precio de usted.
Tenemos que fastidiar al Sr. Keating con algunas estampidas.
Cuando haya reunido su ganado unas cuantas veces, no ser� tan testarudo.
Como te dije, hay muchas emociones. Incluso para ti.
Aceptar� el juego, si usted mantiene la baraja con s�lo cuatro ases.
A prop�sito, a mis hombres no les gusta ese mejicano.
Entonces tampoco les gusto yo.
- �Es tan importante? - Es mi amuleto de la suerte.
- Adem�s, me gustan sus canciones. - Es un sentimental, �eh? Me gusta.
Siempre he dicho que la �nica ley que merece la pena
es la ley de la naturaleza humana.
Juez Blake, retiro todos los cargos contra este joven moreno.
Se har� como ordene. Es usted libre.
Le quedo muy agradecido. Alg�n d�a cantar� para usted.
Muchachos, Bonney va a unirse a nosotros.
- Es m�s conocido como Billy el Ni�o. - �Billy el Ni�o!
No parece tan duro.
Las apariencias enga�an.
- Buz, �a d�nde van? - �A usted qu� le importa?
- Buenos d�as, Hickey. - Buenos d�as.
Me alegro de verte, hijo. Hay un gran despliegue de armas esta ma�ana.
- No me he dado cuenta. - Y todas van en una direcci�n.
- Hacia el rancho de Keating. - �Sabe una cosa, Ward?
Se preocupa demasiado. Debe dejar de hacerlo.
Todos queremos al Sr. Ward y le necesitamos por aqu�.
Es un bonito animal. �Tiene un poco de sangre de Morgan?
Tiene un poco de todo.
�Sr. Billy el Ni�o, esp�reme!
Esta vez es mejor que te quedes.
Recuerde que siempre que deja atr�s a Pedro tiene mala suerte.
Podr�an pegarle un tiro a tu caja de m�sica.
�No ver�n los hombres de Keating nuestro campamento?
S�, deber�amos tener m�s cuidado. Adel�ntate y ap�galo.
�Pero qu� est�s haciendo? Te estoy hablando a ti.
- Cobb no quiere que haya tanto humo. - Que me lo diga a m�.
Dejad eso ahora mismo.
Cobb, �tengo que recibir �rdenes de �l?
Hablaremos de eso en otro momento. El reba�o de Keating est� a unos 3 Km.
Tenemos que rodearlo y provocar una estampida.
Eso le har� perder unos cuantos miles de d�lares. Luego ya hablaremos.
Dile que otra vez tenga m�s cuidado.
Est� bien. Basta ya.
Provocaremos la estampida en cuanto oscurezca.
- �Es una estampida! - S�, otra vez Hickey.
- Tenemos que escarmentarlos. - Me ocupar�. Cerrad el paso al ganado.
�Tira el rev�lver!
- �Por qu� no disparas? - No disparo por la espalda.
Pues aprende a hacerlo. Hickey paga m�s por ello.
Eso no es de hombres en el lugar del que yo vengo.
Una vez conoc� a un chico que pensaba as�.
Fue en Silver City.
- Silver City est� muy lejos. - S�...
El chico que conoc�a siempre disparaba con la izquierda.
Pero era capaz de robar los pasteles de mi madre con cualquier mano.
�Lo recuerdas... Billy?
- �Jim Sherwood! �Eres t�? - Deja que me de la vuelta y lo ver�s.
Yo lo har� por ti.
Tan feo como siempre.
El tiempo no es un tratamiento de belleza.
�Es tuyo?
� C�mo habr� ido a parar ah�?
- No has crecido... mentalmente. - No me quejo.
- �He sido yo? - Nunca disparaste demasiado bien.
� Qu� quieres? � Caf� o alcohol? � O tienes prisa?
- No, ninguna. - Ve a atizar el fuego.
- Veo que est�s trabajando. - M�s o menos.
- Hickey, �eh? - Exacto.
- �Te gusta tu trabajo? - A�n no lo s�.
�Piensas quedarte mucho tiempo con Hickey?
Todo lo que quiera.
Perdona por hablar de ello, pero
despu�s de Silver City, �no tuviste m�s problemas?
- �A qu� le llamas problemas? - Esta tierra est� llena de ellos.
- Si empiezas con mal pie... - Gracias por dec�rmelo.
- Olv�date de lo que te he dicho. - Acabo de hacerlo.
Puedes acampar esta noche aqu� si quieres.
Los muchachos estar�n ocupados bastante tiempo arreglando los da�os.
�Es que t� no eres vaquero?
Peor. Capataz.
- Deber�a matarte. - Estoy satisfecho.
Keating es un patr�n estupendo. Te gustar�a.
No le necesito.
De todos modos, puedes sentirte aqu� como en casa.
Ninguno de mis chicos te disparar� mientras duermes.
No permitir� a nadie de este mundo que me dispare.
No puedo responder de los hombres de Hickey.
- Ni de Hickey. - Yo...
- Billy, �est�s dormido? - No. �Por qu�?
Estaba pensando. �Recuerdas cuando le pegu� una paliza a Matt Doyle
- por llamar viejo a tu padre? - S� y te pasaste una semana en cama.
Si cuando est�bamos juntos en Silver City, alguien me hubiese dicho
que �bamos a acabar as�, le habr�a llamado loco.
Muy loco.
�No te sientes harto en algunos momentos?
�Harto de qu�?
De ir de un sitio a otro como si te arrastrase el viento.
Sin saber nunca qui�n se esconde detr�s de la pr�xima roca.
A m� me gusta. Me divierte.
- Lamento o�rte decir eso. - Pues du�rmete y no me oir�s.
Te lo digo en serio, Billy. No deber�as embriagarte tanto.
Eso tiene gracia. En mi vida me he emborrachado.
No me refer�a al alcohol sino a otra clase de embriaguez.
Las emociones, las aventuras falsas... Eso no es bueno, Billy.
El mismo santo de siempre.
Al fin y al cabo no eras m�s que un ni�o cuando sucedi� lo de Silver City.
Todav�a puedes enmendar tus fallos.
Billy, como viejo amigo quisiera decirte algo.
Ahora no disparas a la gente por la espalda.
Pero como sigas llevando esta vida llegar�s a hacerlo alg�n d�a.
Desde luego es un santo.
Si las estampidas se repiten, a lo mejor me olvido de que lo soy.
Mam� Sherwood hac�a unas tartas fant�sticas.
Hola, Jim. �D�nde te has metido?
Buenos d�as. Ten�a cosas que hacer.
- � Caf�, Jim? - No, gracias.
Tu yegua est� ensillada, Edith.
En cuanto vosotros ten�is que hablar de algo, mi yegua est� ensillada.
Esa no es forma de tratar a tu hermano mayor.
Anoche hubo otra estampida. Perdimos diez cabezas.
�Muchos da�os?
El reba�o habr� perdido unas dos toneladas de carne.
- � Qu� la provoc�? - Hickey.
Siempre Hickey.
Hickey se est� preparando para cosas m�s grandes.
Est� contratando a m�s hombres que manejan bien las armas.
- � C�mo lo sabes? - Estuve con uno de ellos anoche.
Alguien al que conoc� en Silver City cuando los dos �ramos muy j�venes.
- � Un buen amigo? - El mejor.
Se llama Bonney. William Bonney.
�Por qu� me cuentas esto, Jim?
Ni yo mismo lo s�. Por primera vez en mi vida estoy muy confundido.
Tengo un antiguo amigo en un bando y un buen amigo en el otro.
No pongo en duda tu lealtad hacia m�. Y no quiero que dudes de la m�a.
Pero me gustar�a saber m�s de tu amistad con Billy... William Bonney.
Bien.
Billy ten�a unos doce a�os cuando le ocurri� aquella desgracia.
A su padre lo mataron por la espalda y absolvieron al hombre que lo hizo.
Fue absuelto por un tribunal parecido al que dirige Hickey.
As� cualquiera cambiar�a su idea de la justicia.
Tampoco ayud� mucho que su madre hubiese muerto hac�a ya tiempo.
�l estaba solo.
Creo que en las mismas circunstancias yo hubiese hecho lo mismo que Billy.
Encontr� un rev�lver y dispar�.
Mat� a aquel hombre.
Con un naipe se pod�an cubrir los tres agujeros que le hizo en el pecho.
Ha sido un forajido desde entonces, � verdad?
Cuando te desv�as del buen camino y s�lo tienes doce a�os,
te resulta bastante dif�cil volver a �l.
Voy a ensillar la yegua. Ir� al pueblo.
Te acompa�ar�. Si Hickey organiza alg�n jaleo seremos dos.
No habr� ning�n jaleo. No estoy dispuesto a que lo haya.
S�lo quiero advertir a Hickey.
Voy a hacerlo con tanta paciencia y con tanta claridad
que cuando pida ayuda del gobierno
mi situaci�n estar� tan clara que el Sr. Hickey no podr� decir nada.
Si quieres hacerlo as�.
- Hola, hijo. - Hola.
- Hace calor, �eh? - S�.
- �D�nde est� el herrero? - Se ha ido a tomar una cerveza.
A unos caballeros del pueblo se les antoj� romperme la imprenta otra vez.
Pero sigo viviendo y esperando que ocurra lo mejor.
- Se le ha ca�do una herradura, �eh? - S�.
Ha debido de recorrer una buena distancia para perderla.
- �Est� limpia? - Si lo est� ser� una novedad.
Tienes un agujero en el sombrero.
Ya lo sab�a.
- Hola, hermano. - Hola.
Se le ha ca�do una herradura.
Tengo que buscarme un ayudante pronto o morir� fundiendo plomo.
- No se la corte demasiado. - No se preocupe.
No pienso cortarle m�s de lo que cobro por hacerlo.
�Por casualidad no habr� estado en las tierras de Keating?
Eso nunca lo har�a por casualidad.
No habr� sucedido algo excitante por all�, � verdad?
No puedo saberlo.
Arcilla roja. Por aqu� s�lo hay un lugar donde se encuentra.
�Est� interesado en la arcilla roja, en los sombreros y las cosas excitantes?
S�lo me interesa ver que los j�venes forasteros no se metan en problemas.
Si no encuentro pronto un ayudante un d�a de estos voy a reventar.
Cuando lo haya herrado, d�jelo frente al sal�n.
Y que su imprenta no se manche de arcilla roja.
�Por qu� se preocupan todos por su imprenta?
No har�a esa pregunta si supiera leer.
SI PIDE CR�DITO, MU�RASE.
- �D�nde est�n los muchachos? - Cobrando. En el despacho de Hickey.
Bien, si Billy no vuelve, pues que no vuelva. No hay problema.
Sab�a desde el principio que no era de fiar.
- A�n tiene las orejas h�medas. - Hola, Billy.
T�came la oreja.
�A qu� esperas?
�H�meda o seca? �H�meda o seca?
Y no te equivoques.
Seca.
- �Est� pagando? - 200 para el Ni�o.
�No quiero que apunte mi nombre ah�!
Bueno, no te enfades.
- � Qu� pasa? - Ese ingl�s, Keating. Quiere verle.
Muy bien. Parece que ya est� dispuesto a razonar.
No se pierde nada escuchando.
Vaya, Sr. Keating. Es una agradable sorpresa.
- No se le ve demasiado por aqu�. - Y a�n me ver� menos.
- � Va a abandonar estas tierras? - S�lo por alg�n tiempo.
El suficiente para ir a la capital a hacer una visita al gobernador.
Me han dicho que �l prefiere a los que han nacido por aqu�.
Quiz�, pero no cuando controlan a los sheriff y a los jueces
y provocan tiroteos.
- �Piensa marchase pronto? - Tras la pr�xima estampida.
- Si es que la hay. - �Tan pronto? Pues buen viaje.
Un desfile muy interesante. � Qui�n de ellos es Bonney?
Ahora se lo env�o. Milton, lo que tome el Sr. Keating es invitaci�n.
� Una buena mano?
Esta no est� mal.
�Te vio alguno de los hombres de Keating en la estampida?
- �Por qu�? - Me ha preguntado por ti.
Y tambi�n dice que va a ir a ver al gobernador. Sigue ah� afuera.
Quiz�s deba tener antes una charla conmigo.
Como quieras, pero es muy dif�cil asustarle.
Puede que sus hombres hayan sido muy amables con �l.
Nunca se sabe.
�Me buscaba, se�or?
- �Es usted William Bonney? - As� me llamo.
S�, quer�a conocerle.
Tenemos un amigo en com�n, Jim Sherwood.
- Habla mucho, � verdad? - No lo he notado.
- Creo que fue a visitarle. - Fui a visitarle a usted.
Pues entonces d�gale que vuelva a hacerlo.
- Es probable que lo haga. - Procure que est� yo.
- A lo mejor est� y a lo mejor no. - Ya le comprendo.
D�gale a Jim que la pr�xima vez venga �l mismo.
No, ustedes dos tienen armas y las armas se disparan.
- � Y usted? - Jam�s llevo armas.
Se siente m�s seguro sin ellas, �eh?
- Mucho m�s. � Quiere tomar algo? - No bebo con todo el mundo.
Bueno, no se lo reprocho. Un poco de agua para acompa�ar.
Olv�date del agua. Dale un rev�lver.
Ya me has o�do.
- Ah� la tiene. - No, gracias.
Estos aparatos hacen las conversaciones muy aburridas.
- �Eh! - � Qu�?
Nada.
- �Sigue mi camino? - Un hombre puede ir a donde quiera.
�Por qu� no quiere llevar armas?
Porque no estoy de acuerdo con ese tipo de protecci�n.
Es la �nica que existe contra quienes las llevan.
No. Usted ten�a una en la taberna. Yo no. Y aqu� estamos, cabalgando.
Pude haberle disparado cuando me dio la espalda.
En ese caso tampoco habr�a servido de nada.
�Sabe? Van a ocurrir cosas en este condado.
Las armas y los tiroteos se van a acabar.
La ley y el orden est�n avanzando.
Debe tener cuidado, no sea que le arroyen.
La buena gente quiere vivir en armon�a, como ciudadanos pac�ficos.
Cuando esa gente se una, no existir� nadie como para hacerles frente.
Ni siquiera Anibal, ni Napole�n. Ni Billy el Ni�o.
S�, pero usted no es la gente. Usted es un hombre sin rev�lver.
A Hickey no le gustar�a que uno de sus hombres me matase.
Porque la ley caer�a sobre �l.
- Pero un forastero... - S� podr�a hacerlo.
Tampoco me preocupa. Estoy protegido por un c�digo moral.
- No m�o, suyo. - �M�o? �Moral?
Desde luego. No disparar�a contra alguien desarmado o por la espalda.
La mayor�a de los hombres del oeste tampoco lo har�an.
Deber�a llevar un sombrero de ala ancha. El sol no le hace ning�n bien.
Despu�s de esta charla, a los caballos no les vendr�a mal beber.
Hay muchos buitres.
Debe de haber alg�n animal muerto por ah�.
A Sherwood le gusta practicar dispar�ndoles.
Casi nunca falla.
�Ah, s�?
No est� mal.
- �Lo har�a usted mejor? - Recuerde que no llevo armas.
Gracias.
Alguien tiene problemas.
Trataba de llegar al pozo. Oy� nuestros disparos y los contest�.
Est� malherido. Traer� mi caballo.
Una estampida... Me cogi� la estampida.
- Una estampida... - �Ha dicho algo?
- Cosas sin sentido. - Tengo que llevarlo a mi rancho.
- �Trabaja para usted? - Es Paterson, uno de mis peones.
- Vamos, le ayudar�. - Gracias.
Paterson est� herido. Preparad un camastro.
- Avisa a mi hermana. - Sali� a montar con Jim.
- Iban a buscar a Paterson. - Pues avisa a la Sra. Paterson.
Est� malherido. Se le est�n poniendo los labios morados.
Tr�eme agua.
�D�nde est�? �D�nde est� Tom?
Tom, querido, soy Myra.
- �S�, Tom? - Di a los ni�os...
Le dir� a Edith que le acompa�e.
Era un hombre tan bueno. Tom era bueno.
Jam�s tuvimos una pelea.
No hay derecho a que haya muerto.
Dos hijos peque�os.
No hay derecho.
�Me hab�is o�do?
No hay derecho, � verdad?
Trate de ser valiente. A Tom le gustar�a que lo fuera.
Vamos a la casa.
- �Sabe tocar? - No.
No s� tocar ni una nota, pero Edith, mi hermana, es una pianista consumada.
Conserve la cena de mi hermana caliente, por favor.
Muy bien, se�or.
Aqu� tiene.
- � Qu� tal? - Bien. Muy bien.
Acerque una silla, Billy.
�Le gusta?
- Cre� que hab�a dicho que no... - Es cierto.
Esto me lo ense�� un hombre muy notable. Sean McSwiguen.
- �Ha o�do hablar de �l? - Creo que no.
Yo me met� en l�os por asociarme con �l.
Mi padre era cl�rigo. En uno de sus sermones se refiri� a �l
como el granuja peor, menos de fiar y m�s alocado de todo el mundo.
''Carne de horca'', sol�a gritar. ''Carne de horca''.
Aunque no era as�. En realidad era un rom�ntico.
S�, a m� me gustaba. Lo sacaba de las tabernas y lo met�a en la cama.
Le vendaba la mu�eca con un pa�o h�medo.
Le ocurr�a algo muy raro. El alcohol hac�a que le doliera.
Se la hab�a roto en una pelea en Dubl�n.
Dec�an que hab�a matado a un hombre.
Muy interesante.
Me regal� este reloj.
Apriete el bot�n.
Quince a�os despu�s de desaparecer le�mos que un sargento ingl�s
llamado McSwiguen salv� a su regimiento del levantamiento
de los nativos en la India. Mi padre me dijo inmediatamente
Ese no puede ser nuestro McSwiguen.
- � Qu� es lo que pretende contarme? - Le hablo de McSwiguen.
No me interesa. Y los sermones me interesan a�n menos.
Entiendo.
Bueno, �qu� tal si salimos a respirar un poco de aire fresco?
- Jim y Edith volver�n pronto. - Tengo que marcharme.
- Qu�dese. Pase la noche aqu�. - No. Tengo cosas que hacer.
�Sabe...?
- � Cu�ndo vamos al pueblo? - Nadie va a ir al pueblo, Jim.
Escucha, los...
Los muchachos est�n convencidos de que Paterson muri� en la estampida.
Eso son suposiciones, Jim.
Si vamos al pueblo haremos lo mismo que combatimos.
Seguir los m�todos de Hickey. Tenemos que estar seguros.
T� eres el jefe, pero si lo fuera yo, no recibir�a a hombres de Hickey.
�Est�s acus�ndome de algo?
A�n no. Hasta que vea a alguien con un disparo en la espalda.
Yo siempre disparo a la cara.
Tengo demasiado sue�o como para arbitrar un duelo, muchachos.
- Buenas noches, Jim. - Buenas noches.
- Creo que tenemos que hablar. - No quiero escucharle.
Me escuch� cuando le habl� con par�bolas.
Y ahora me escuchar� cuando le hable directamente.
Usted ten�a un motivo de queja y lo aliment� hasta pensar
que a su padre lo asesinaron todos los que est�n a favor de la ley.
Jim est� a favor de la ley y es �l quien me importa de verdad.
Su bienestar y su felicidad. Tiene ra�ces aqu�.
Me da igual d�nde vaya usted. Pero debe marcharse.
De lo contrario, un d�a habr� un enfrentamiento entre amigos.
Y cuando eso ocurre, el que sobrevive jam�s se recupera de lo que ha hecho.
Jam�s.
Tiene usted un caballo y el oeste es muy extenso.
Vamos, Holly.
Si quiere puede quedarse a dormir. Buenas noches.
�Est� dentro mi hermano? Soy la hermana de Eric Keating.
- Lo s�. S�, est� dentro. - Gracias.
- �No es usted William Bonney? - Todos me llaman Billy.
El amigo de Jim. Me alegro de conocerte.
- Crecimos juntos. - Jim me lo ha contado.
- Debe de haberse vuelto hablador. - Usted y yo sabemos que no.
Dos palabras son una oraci�n para Jim.
Me alegro de que no haya cambiado.
�Har�a algo por m�? Iba a ped�rselo a Eric,
pero creo que usted podr� hacerlo mucho mejor.
Har� lo que pueda, se�orita.
�Sabe lo que le ha ocurrido a Paterson?
- S�. - Acabo de estar con su viuda.
No puede llorar. Dice que las l�grimas no devuelven a los muertos.
Supongo que no.
La gente piensa que Hickey es responsable de la estampida
y de la muerte de Paterson.
Pero no est�n seguros, s�lo son suposiciones.
Me alegro de o�rle decir eso.
Quieren que Jim vaya con ellos al pueblo.
Usted es su amigo. Por favor, h�blele.
Jim no ir� al pueblo. Esta noche no.
- �Ha hablado ya con �l? - Su hermano es quien le ha hablado.
En ese caso ya estoy m�s tranquila. Estoy contenta de que se quede.
No voy a quedarme.
�No le ha dicho Eric que trabaje aqu�? Se lo prometi� a Jim.
- Tengo otro trabajo. - Entiendo.
- Y no puede dejarlo. - Puedo dejarlo cuando quiera.
�Por qu� no lo deja entonces? Le gustar�a esto. A Jim le gusta.
Jim tiene ra�ces aqu�. Yo tengo un caballo y el oeste es muy extenso.
- Adi�s, se�orita. - Buenas noches.
Buenos d�as, �no te quedas para el entierro?
- No. - L�stima.
- Buenos d�as, acalorado. - Buenos d�as, santo.
- �Has desayunado? - �Ten�as pensado invitarme?
- �Tienes que volver a tu trabajo? - S�.
- Jim, �crees que est� bien as�? - No se puede hacer mejor, supongo.
- Siento que te marches. - Puede que te sorprenda.
CARTA ABIERTA AL GOBERNADOR. Excelencia, nuestro pueblo, Lincoln,
es el cuartel general de una banda de malhechores que matan
a hombres decentes, le roban su ganado y roban sus propiedades.
A menos que se nombre a un nuevo sheriff, se avecina una guerra.
- � Qui�n lo habr� escrito? - Ward, �qui�n si no?
- Podr�amos encarcelarlo de nuevo. - No escarmienta ni encerr�ndolo.
El problema es que no podemos encarcelar su mente.
Hudson.
Haz que se la coma.
- � Quieres decir de verdad? - De verdad.
Oiga, �qu� quiere de m�, Hudson? � Qu� quiere de m�?
Muy bien, Ward, usted escribi� esto.
Ahora se lo va a comer. Vamos, abra la boca. �brala.
Oh, no quiere. Vamos, abra la boca.
Vamos, abra la boca. No le sabr� mal, � verdad?
Vamos, �brala.
- � Qu� pasa aqu�? - Quer�a hacerme tragar mis palabras.
- Cumpl�a �rdenes. - Pues que te de nuevas �rdenes.
Ed.
Gracias, hijo. Cuando llegue el d�a en que tenga mi peri�dico
- escribir� un art�culo elogi�ndote. - � Qu�? Olv�delo.
- Tres jotas. - Est� bien.
Aqu� tiene otra carta. Ha salido de su manga.
Recordadme que le diga a ese tipejo que barra con m�s cuidado.
Desde luego que aqu� hay mucha basura que limpiar.
Eso no pod�is decirlo ni t� ni tu amigo Keating.
�l sabr� lo que dice. Esto es lo que pienso yo.
- Ser� mejor que cierres la boca. - O vete.
- Es posible. - Nadie que me abandona
conserva... la salud.
� Qui�n de vosotros quiere empezar a arrebat�rmela?
Nada me pone tan enfermo como su cara. No soporto mirarla.
Adi�s, Ni�o.
�A d�nde vas, Billy?
- Inv�talas a una copa. - Bien.
- �Te has quedado sin voz? - Querr�a saber a d�nde lleva a Pedro.
No lo s�. A cualquier sitio. �A d�nde te gustar�a ir?
- A Pedro le gustar�a ir al cielo. - M�s adelante.
All� ser�a muy feliz. Rodeado de �ngeles cantando y volando.
- M�s adelante. - No creo que te aceptasen. Ni a m�.
� C�mo se te ocurre pensar en el cielo?
Por esas tumbas. Son preciosas. Las m�s grandes del mundo.
Mire. La mejor. Se eleva hasta el cielo.
Es la tumba que a Pedro le gustar�a tener cuando muera.
Me sentir�a tan feliz.
No le ocurre nada.
En una semana estar� bien.
Ojal� pudieras dec�rselo a �l. Nunca hab�a visto un animal tan preocupado.
- Hola. - Hola.
- Este es Pedro. - Hola, Pedro.
Me voy lejos, solo.
Pedro es un buen amigo. Necesita un buen lugar donde estar ocupado.
Estamos al completo, Billy. Lo siento.
Creo que podr�amos tener un pe�n m�s.
Es bueno. Bien, es suyo.
Un momento, Billy.
Paterson era un gran trabajador, Jim.
Podr�amos contratar a dos hombres para reemplazarle, �no te parece?
Supongo que s�.
Si pudiera retrasar cierto tiempo su viaje, nos prestar�a un gran servicio.
Tal vez pueda. No s� mucho del trabajo de un vaquero.
Lo que no sepas podemos ense��rtelo.
Como le dije, siempre estoy dispuesto a dar una oportunidad.
Bien, puede ayudar a Jim. �l le ense�ar� su camastro.
Y no te preocupes, Pedro.
Aunque no quieras el trabajo, probablemente te gustar�.
Le gustamos, �no?
Vamos...
- Hola. - Hola.
Segu�s echando humo, �eh?
Keating no es el due�o del aire que respiramos.
Es muy especial con el aire. No le gusta que lo contaminen.
Te sientes muy seguro, � verdad, Ni�o?
�Keating te protege bajo sus alas?
S�, estaba harto de las alas de los buitres.
- �No deber�as volver al pueblo? - Quiz�s. Cuando comamos.
- Ya no ten�is hambre. - Nos iremos cuando estemos listos.
�S�bete al caballo! �Y t�!
A Hickey no le gusta que le den patadas a la comida.
Decidle que no se desaprovechar�. Vendr�n otros coyotes a com�rsela.
Aunque m�s les valdr� ser muy veloces.
- Gracias. - �Has pagado a todos?
- Menos a Billy. - �D�nde est�?
Sandy, �has visto a Billy?
S�, el mejicano y �l se fueron a caballo a mediod�a.
Iban a buscar un potro.
- � Un potro? - No quer�a descubrirle. Es un secreto.
- �No le dir�n nada a la Srta. Edith? - Ni una palabra.
Quedar� entre nosotros.
Desde hace un mes Billy est� domando un potro.
Un regalo de cumplea�os para la Srta. Edith. Pedro le ha ayudado.
Doman con m�sica de guitarra.
S�, a m� tambi�n me parece muy extra�o.
Billy ha resultado mucho mejor de lo que pensaba.
Gracias a ti. Yo nunca lo hubiera conseguido.
T� desbravas a unos potros y yo me ocupo de otros.
Dale su paga, por favor.
- Buenas noches, Jim. - Buenas noches.
- � C�mo ha ocurrido? - No lo s�.
- � Qui�n lo ha hecho? - No estoy seguro.
- Ser� mejor que duermas un poco. - Voy a buscarlo, Jim.
- Hablaremos por la ma�ana. - Nadie podr� detenerme. Nadie.
Hoy es d�a de paga, Billy.
Hoy tambi�n va a pagar alguien por esto.
- Billy. - �S�?
Ya que va al pueblo, �puede hacerme un favor?
Quiero enviar una carta en la diligencia. La escribir� r�pido.
- No hace falta que espere levantada. - Muy bien, se�orita. Buenas noches.
- � Quieres caf�, Eric? - A�n no, gracias.
- �Billy? - No, gracias.
- � Cu�nto hace que le conoc�a? - �A Pedro? No lo s�. Bastante.
- Billy. - S�.
� Vio a alguien cerca del lugar donde encontr� a Pedro?
- Cerca de all� no. - � Y en alg�n otro lugar tampoco?
- Dos hombres. - �Los conoc�a?
Sus caras me resultaron familiares.
- �Hombres de Hickey? - No estoy seguro.
- Los conoc�a pero no est� seguro. - S�lo s� que Pedro est� muerto.
Es para las autoridades del estado.
- No servir� de nada. - Tome.
Me encargar� de que Pedro tenga un entierro como es debido.
�l no querr�a molestarle. Deseo ocuparme yo mismo.
Como quiera, Billy.
- �Debemos notific�rselo a alguien? - S�lo a quienes deben saberlo.
- �Ten�a muchos amigos? - S�lo yo, supongo.
Tambi�n deber�a incluirnos a nosotros.
Me prometi� que tocar�a en mi fiesta.
S�, estaba ensayando unas canciones nuevas.
Buenas noches, se�orita. Tengo que llevar el informe al...
Puedo mandar a Bud.
Bud no ir�a a los sitios a los que pienso ir yo.
�Tiene que hacer esas visitas esta noche?
No tiene sentido posponer las cosas.
Tampoco precipitarlas.
- Seguir�a pensando igual ma�ana. - S�, desde luego.
Y al d�a siguiente, y a lo otro.
Pero los lugares a los que quiere ir seguir�n en el mismo sitio
despu�s de que hayamos recibido la respuesta a nuestro informe.
S�.
Es un precioso regalo de cumplea�os.
- Un buen potro. - Ha debido costarle domarlo.
Pedro hizo la mayor parte. Lo amansaba tocando la guitarra.
Pedro era una persona muy tranquila.
- A veces, no siempre. - La mayor�a de ustedes lo son.
- Yo no estoy tan seguro. - No quiere admitirlo.
Tal vez seamos diferentes ante las mujeres.
Es posible.
- Le gusto, � verdad? - � Y a qui�n no? Quiero decir, s�...
- Hola, chicos. - Hola, Eric.
No te hemos o�do llegar.
Tengo que ir a Oak Creek. Un vecino tuvo anoche un problema.
- �Algo grave? - No, nada de importancia.
- � Quiere que le acompa�e? - No. No es necesario.
- �Pero volver�s para mi fiesta? - No me la perder�a por nada.
- �Te gusta el potro? - Me encanta.
� Qu� hora es, Eric?
Las tres y cuarto.
Tengo que hacer un mill�n de cosas antes de que lleguen los invitados.
Te ver� en la fiesta.
Me siento orgulloso de usted, Billy. De verdad.
- �Por qu�? - Por todo.
No parece la misma persona desde que no lleva su...
Olvid� pon�rmelo.
�Seguro que no quiere que le acompa�e?
Lo que quiero es que busque a Jim y se re�nan conmigo en el barrac�n.
Deseo hablarles antes de irme.
- �Sucede algo? - Busque a Jim.
El gobierno ha respondido a mi informe.
Las cosas van a mejorar a partir de ahora.
Soy sheriff de los EE. UU.
La ley ha llegado a estas tierras tal y como dije.
- Eso es estupendo. - � Qu� dir� Hickey?
Todav�a no sabe nada, pero se enterar� ma�ana
cuando vayamos al pueblo a investigar el asesinato de Pedro.
- � Vayamos? - Para eso te he hecho venir.
Quiero tomarte juramento como ayudante.
Es gracioso que Jim sea ayudante.
Me entregar� para cobrar la recompensa.
Su libertad condicional. Bajo mi custodia.
Por eso fui a la capital la semana pasada.
Espero que pronto podamos cambiarla por el indulto.
Gracias, Sr. Keating.
Ponte de pie, Jim. Levanta la mano derecha y repite.
''Acepto la responsabilidad de ayudante de sheriff de los EE. UU.''
Acepto la responsabilidad de ayudante de sheriff de los EE. UU.
''Y juro solemnemente imponer y defender el honor y el respeto
a la ley en el cumplimiento de mi deber con la ayuda de Dios.''
Y juro solemnemente imponer y defender el honor y el respeto
a la ley en el cumplimiento de mi deber con la ayuda de Dios.
Tendr� que darle una placa.
Bueno, no me dieron una placa para �l, pero este d�lar
lleva el �guila de los EE. UU. Es todo lo que necesita.
Bien, tengo que irme a Oak Creek.
Billy, qu�dese con �l y vig�lele. Va a necesitar ayuda.
Puedo cuidarme solo.
Necesitar�s a un amigo para que no te tiemblen las rodillas.
En la fiesta de esta noche vamos a anunciar su compromiso.
- �Su compromiso? - Jim y mi hermana se van a casar.
Me alegro.
Y tanto que me alegro.
Es mejor que lo dejemos ya. Pareces cansado.
- Oye... - � Qu�?
�Tarta!
�Huele a tarta!
- Me encanta la tarta. - S�, m�s a�n que las rosquillas.
- Tu madre las hac�a muy ricas. - S�. En Silver City.
Nos encantaba comerlas. �Te acuerdas?
Sin pedirlas.
- La cocina est� ah�. - Estoy hambriento.
Oye, �por qu� no entras y coges un poco?
- � Y la Sra. Hanky? - �Tienes miedo?
No llevo rev�lver.
Bien... Ir� yo.
- ... del peri�dico. Jim. - �Es que no sabe lo que hace?
- S�lo quer�a... - �Fuera!
- Esto no es un traje de novia. - Fuera de aqu�.
- � Qu� est� haciendo? - Tan s�lo he venido a...
Salga y qu�dese fuera.
- No. - Desde luego est�s acabado.
M�s vale que te cases.
� Qu� es eso?
Esto no me gusta.
No ha pasado nada, salvo que su caballo se ha escapado.
- Voy contigo. - Qu�date aqu�.
Re�nete con Edith. Las mujeres se ponen nerviosas.
�Sr. Keating? �Sr. Keating?
Jim, �d�nde est� Billy?
Le envi� a buscar unas vacas que se han perdido.
Eric tambi�n tarda mucho. �Est�s preocupado por algo?
- No, qu� va. - Srta. Edith.
En la cocina todo ha salido mal. Sab�a que tendr�amos mala suerte.
Vamos, por favor...
- �Ha vuelto Billy? - Est� en el barrac�n.
- �Est� el patr�n con �l? - S�lo he visto a Billy.
- �Encontraste a Eric? - S�. Con un tiro en la espalda.
Est� muerto.
- Tendr� que dec�rselo a Edith. - � Quieres que vaya?
Esto es algo que debo hacer solo.
�A qu� est�is esperando?
A mi marido lo mataron sin darle una oportunidad. Igual que al Sr. Keating.
Vais a acabar todos igual.
Con las cabezas pisoteadas en una estampida. Con una bala en la espalda.
Ten�is que pararles de la �nica forma que se puede hacer.
Vamos ahora mismo, Jim.
No. No iremos esta noche.
Esto lo vamos a hacer como a Keating le hubiera gustado que lo hici�ramos.
Soy el ayudante del sheriff. Aqu� represento el orden y la ley.
Arrestaremos a los hombres que asesinaron a Keating.
Procuraremos que tengan un juicio justo.
Fred, va a avisar al rancho Vance. Recogeremos a sus hombres ma�ana.
Tom, avisa al grupo de Mason. Pete, enc�rgate de los chicos de Canningahn.
Sra. Paterson, le agradecer�a que fuese a hacer compa��a a Edith.
- Le servir� de ayuda. - Ir�, Jim.
Eres ayudante de sheriff y te obedecer�.
Siempre que se resuelva como yo quiero.
- Los dos queremos lo mismo, Billy. - Ya veremos.
Recogeremos por el camino a los hombres de los otros ranchos.
- � Cu�l ser� el primer paso que dar�n? - Yo no soy adivino.
- Habla. - Vienen reclutando hombres.
- �A d�nde va? - Dan Hickey me ha enviado.
Quiere evitar un derramamiento de sangre.
Es demasiado tarde.
�l promete hacer una investigaci�n legal para aclararlo todo.
Hab�a una orden de arresto contra Keating.
- �Por qu�? - Por ocultar a un criminal.
Keating se resisti� a que le arrestasen los ayudantes de sheriff.
Muri� por los disparos de unos agentes que cumpl�an su deber.
- �T� no te lo creer�s? - No.
Por si a alguien le interesa mi opini�n, yo tampoco lo creo.
�Les importa que vaya con ustedes?
En el pueblo hay seis pistoleros y tienen winchesters.
- Nos parece muy bien. - Vigilen las puertas y ventanas.
- Est� muy tranquilo, �eh? - S�. Y no es domingo.
Han despejado las calles. No hay ni un perro fuera de casa.
Entraremos al pueblo por los lados a pie.
Billy se llevar� la mitad de los hombres. Los dem�s ir�n conmigo.
Los de la derecha de la calle cubrir�n los edificios de la izquierda.
Los de la izquierda cubrir�n los edificios de la derecha.
- �Est� claro, muchachos? - Est� claro, Jim.
Ward, es mejor que se quede atr�s. Le disparar�an primero.
Soy un hombre de paz, pero no a cualquier precio.
- �Alguna pregunta, acalorado? - Ninguna, santo.
No hay que desperdiciar municiones.
Claxton, Cobb. Salid como pod�is. Coged a los Shanahan y desapareced.
Aseguraos de que no os encuentran. Procuraremos distraerles.
Si no os encuentran a vosotros no podr�n acusarme. Largaos.
Hickey, tenemos cinco hombres por cada uno de ustedes.
No tienen nada que hacer.
Queremos a los hombres que asesinaron a Keating.
Se los entregar�a si estuviesen aqu�. Pero no s� d�nde est�n.
�Billy! �Quieto, quieto! �No dispar�is!
D�selo a tus hombres. Que no vuelvan a disparar.
Sherwood, no deseo que se derrame sangre, igual que usted.
De acuerdo. Salga a la calle. Hablaremos all�.
Bien, Sherwood. Vamos.
La muerte del Sr. Keating ha sido un duro golpe.
M�s triste de lo que piensa. Era sheriff de los EE. UU.
- Estaba dando refugio a un criminal. - Billy est� en libertad condicional.
Y si pretenden celebrar el juicio aqu�, con su juez y su jurado,
est�n equivocados. Soy ayudante de sheriff. Ir�n a la capital.
Estoy dispuesto. Al fin y al cabo tiene que conseguir testigos.
En la capital hay muy buenos abogados.
Mientras tanto nos quedaremos con sus armas y las de los dem�s.
Yo no entregar� la m�a. Hickey saldr� libre.
As� que no pienso separarme de mi rev�lver.
- Espera un momento. - Deja que me vaya, Jim.
Buscar� a esos testigos a mi manera.
- Jur� que defender�a la ley. - Vendiste tu alma por un d�lar.
- As� es como debe hacerse. - As� es como no se debe hacer.
- Enci�rrele. - �Bajo qu� acusaci�n?
Es la primera vez que le oigo pedir un motivo. Por vagancia.
- �Cobarde! - La paz a cualquier precio, �eh?
�Enci�rrenle a �l tambi�n! Acusado de vagancia.
Nunca llegar� a los tribunales, Hickey.
Lleve a sus hombres al sal�n. Empezaremos a arreglar el asunto.
Sin armas.
- C�lmate, Billy. Es por poco tiempo. - Hasta que me escape de aqu�.
Hay gente con la que no se puede hablar.
Creo que se pierde el tiempo hablando con ciertas personas.
Especialmente con aquellos cuyas almas necesitan algo de aire.
- �A qui�n se refiere? - A toda la banda de Hickey.
Si tiene algo que decir, le escucho. Si no, cierre el pico.
S� quienes son los asesinos y la zona donde se re�nen.
�Por qu� no lo ha dicho antes?
Hablaremos m�s tarde.
Eh, Bronson. �Sabe qu� ha sido de mi caballo?
Desde luego. Lo llev� a mi casa. Se porta como un potro.
Le he dado mucho pienso para que coma y se calme un poco.
Tr�tele bien hasta que yo salga.
Hermano, puede contar con ello.
He vuelto a arreglarle la imprenta.
� Cree que alguna vez llegar� a imprimir alg�n peri�dico con ella?
Sic transit gloria mundi.
Loco.
Por si quiere colgar algunas fotograf�as.
- � Cu�ntas fotos? - Las de los Shanahan,
la de Claxton y la de Cobb suman cuatro.
Contando a Hickey ser�an cinco.
� Qu� pasar� cuando suelten a Billy? Porque lo har�n.
Yo cruzo los puentes cuando llego a ellos.
- Hola, se�orita. - Quisiera hablar con el Sr. Bonney.
Acompa�a a la se�orita a ver a Ni�o.
- Ah� est�. - Billy...
- Acabo de hablar con Jim. - � Y a m� qu� me importa?
Est� haciendo lo que Eric hubiese querido que hiciera.
A su hermano lo han matado por culpa m�a.
Usted no fue m�s que el pretexto. Habr�an buscado cualquier otro.
- Soy el culpable de su muerte. - No podemos seguir as�.
La gente de paz tiene que acabar con la violencia e imponer el orden.
Eso es lo que Jim est� tratando de hacer.
Por eso orden� que le encerraran. Para evitar que se meta en m�s l�os.
- Me escapar�. - Qu�tese la venganza de la cabeza.
Tiene que ayudar a Jim.
Es el �nico hombre que le importa. Su mejor amigo. El �nico.
Ahora se ha buscado un nuevo amigo. Hickey.
Jim es amigo suyo. M�s de lo que usted cree.
Trata de evitar que de el paso hacia donde ya no existen los amigos.
Donde todos deben estar en contra suya.
�l no sabe dec�rselo con palabras.
Yo tampoco, pero lo estoy intentando.
D�game que puedo ir a ver a Jim y decirle que puede dejarle salir.
Bueno, �c�mo est�? �Sigue tan acalorado?
Me temo que s�.
No se puede hacer con �l otra cosa que tenerle aqu� encerrado
- hasta que se tranquilice. - No pueden retenerle tanto tiempo.
Ya veremos. Buenos d�as, se�orita.
Sal y t�mate una cerveza.
Cass, ha llegado el momento de que cruces ese puente del que hablaba.
- P�gale un tiro aqu� mismo. - Vamos...
Podr�s decir que te llam� pidi�ndote fuego y mientras encend�as
- una cerilla... Bien, �qu� hizo �l? - Me quit� el rev�lver.
- �Entonces qu� problema hay? - � Y qu� pasa con Ward?
Nos ocuparemos de Ward cuando llegue el momento.
- Billy te pidi� ese reloj. - Est� en el caj�n de arriba.
- Pero t� fuiste m�s listo que �l. - S�, desde luego que s�.
- � Qu� hice yo? - �No guardas otra arma ah�?
Ah� est� su propio rev�lver.
Esa es la idea. Estar� en la reuni�n.
Buenas noticias, Ni�o. Le dejan salir.
Firmar� la orden de puesta en libertad en mi oficina.
Se ha equivocado.
No, Billy. No lo haga.
- �D�nde est� el reloj? - En el caj�n de arriba.
C�jalo.
Tome, Sr. Ward.
- �A d�nde va, Billy? - A por los de las fotograf�as.
- Esc�cheme, Jim... - Dejadme pasar, por favor.
Ahora s� podr� sacar una edici�n de mi peri�dico.
Esta vez publicar� una edici�n del Centinela mensual.
Un momento, Sr. Ward. � Qui�n le ha sacado de la c�rcel?
Se enterar� de todo por mi peri�dico.
D�jese de historias, Ward. �Le ha soltado el sheriff?
Su amigo el sheriff est� tumbado en el suelo de la c�rcel
- con un agujero en el pecho. - �Est� usted loco?
Completamente. Billy el Ni�o se ha escapado.
- �A d�nde ha ido? - A Valle Grande.
Thad, Bat... Usted tambi�n, Hickey.
S�, no me gustar�a que le pasase nada a usted.
- �Es Cobb! - Hay dos caballos, Jim.
Vamos.
Ya s�lo quedan los Shanahan.
- �Por qu� tardar�n tanto los dem�s? - Hickey prometi� que vendr�a.
- � Crees que nos habr� traicionado? - Podr�a ser.
No intent�is sacar el arma.
Esa comida huele bien.
L�stima que Claxton y Cobb no puedan venir a com�rsela.
Me los encontr� hace un rato junto a Roca Pintada.
- Mira, Ni�o, somos amigos tuyos. - Claro, Eddie, claro.
Por eso he venido.
Creo que hay demasiada comida para la poca gente que se la va a comer.
Por cierto, vais a necesitar un nuevo sheriff en este condado.
Supongo que todav�a no os hab�is enterado.
No me sorprender�a que todo saliera publicado por el Sr. Ward.
Aunque el antiguo sheriff no va a poder leerlo.
Se ha quedado ciego... de mirar a un rev�lver.
Y Claxton y Cobb no lo leer�n tampoco.
- Tienen el mismo problema. - No hables as�, Ni�o.
S�, se�or. No hay nada como una buena comida.
Siempre que puedas sentarte a comerla.
Esc�chame, nos daremos la mano y estaremos juntos, como sol�amos.
Ya lo estaremos... Lo estaremos.
Subid a la loma. Cortadle el paso a Billy.
Eh, muchachos. �Est�is borrachos? Billy el Ni�o...
Hable con ellos m�s tarde, Hickey. No se mueva y no desenfunde.
- Sal de ah�, Billy. - �Yo no har�a eso, Hickey!
Le estoy reservando para el final.
Billy, si vienes conmigo pac�ficamente
me encargar� de que tengas un juicio justo.
- Ah�rrate las palabras, Jim. - Si no lo haces...
- Oye, escucha, Billy. - No tiene nada que decirme, Hickey.
Los hermanos Shanahan le est�n esperando para escuchar sus razones.
- �No puede hacer nada? - Hickey est� bajo mi custodia.
Soy la autoridad. Podr�amos absolverte de todo lo dem�s.
Pero si matas a Hickey a sangre fr�a te ahorcar�n.
- Yo no asesin� a Keating. - Cu�nteselo a los Shanahan.
A Cobb tambi�n y a Claxton. Y cu�nteselo al sheriff.
S�, Hickey. Ah� donde va a ir conocer� a otro tipo.
Un tipo igual que usted. La rata que mat� a mi padre.
- Le encantar�. - No lo hagas, Billy.
No te lo pido por Hickey. Es por m�.
Como cuando �ramos ni�os en Silver City.
Silver City est� lejos y olvidado. Ap�rtate, Jim.
�Nos abandona, Hickey?
- Dame una oportunidad, Billy. - La misma que le dio a Keating.
- Yo... - Le fallan las piernas, �eh?
- Billy, yo... - M�s deprisa, Hickey, m�s deprisa.
�M�s deprisa!
Le has disparado por la espalda.
A esa alima�a quer�a dispararle por la espalda.
Voy a entrar a por ti.
Voy a salir.
� C�mo saldr�s? �Disparando?
As�.
- Voy a llevarte al pueblo, Billy. - No lo har�s.
- Te ahorcar�n por esto. - No lo har�n.
Me voy, Jim.
Has desenfundado con la derecha, acalorado.
No volver� a hacerlo, santo.
Y AS�, MIENTRAS LA LEY LLEG� A LA �LTIMA FRONTERA,
EL �LTIMO DE LOS HOMBRES VIOLENTOS ENCONTR� SU PAZ.
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