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En este mapa, todo el territorio que ven de color verde, es la adquisición de Lousiana
que el presidente Thomas Jefferson le compró a Napoleón
Hoy cubre la mayor parte de 13 estados e incluso partes de Canadá
un área dos veces mayor que la de los 13 estados originales
Pero con esta compra, por descuido llegó el célebre pirtata y bucanero Jean Lafitte
Si me tienen paciencia, damas y caballeros podrán disfrutar aún más la película que
están por ver, sabiendo por qué Jean Lafitte
y su pequeña isla la fortaleza de Barataria
aquí en la desembocadura del Río Mississipi,
fueron tan importantes para ambos bandos...
en la guerra de 1812.Los invasores británicos
sabían que controlar Nueva Orleans les daría...
el control de toda la cuenca del Río Mississipi
y que les garantizaría cierta victoria
El comandante británico había dicho que un
acercamiento a Nueva Orleans por el río era...
absolutamennte imposible, pero esta red de vías
fluviales que ven aquí, llamada pantanos, controlada..
Por Jean Lafitte, era la puerta trasera de Nueva
Orleans y tanto los británicos como los..
Americanos sabían que Lafitte era la clave ¿Y qué hizo el pirata?
Eso, damas y caballeros, es nuestra historia (CECIL B. DE MILLE-1958)
"EL BUCANERO"
JEAN LAFITTE ÚLTIMO DE LOS BUCANEROS
PERVIVE GRACIAS A LAS INMORTALES PALABRAS DE BYRON:
"TANTAS FUERON LAS VIRTUDES QUE LE ACHACARON...
COMO LOS CRIMENES QUE LE IMPUTARON."
TRES PRESIDENTES AMERICANOS CONDENARON,
PERDONARON, Y VOLVIERON A CONDENAR A ESTE PIRATA.
PERO EL DESTINO PUSO EN MANOS DE ESTE HOMBRE SIN PATRIA...
EL DESTINO DE UN PAÍS, LOS EE. UU., LUCHANDO POR SU MISMA EXISTENCIA...
EN LA GUERRA DE 1812.
LAS DERROTAS SE SUCEDÍAN.
AHORA, SOLO QUEDABA UN HOMBRE QUE PODÍA EVITAR LA DERROTA DEFINITIVA.
UN RUDO GENERAL, LLAMADO ANDREW JACKSON, AL MANDO
DE UN PUÑADO DE CAZADORES DE ARDILLAS Y TRAMPEROS.
Perrito.
Ven aquí, perrito.
No te voy a pegar.
Debes de estar hambriento.
Quieres una galleta.
Venga, perrito.
Seguro que están buenas, vamos.
Ese perro es mejor centinela que tú.
Esto debería estar en tus manos...
¿Eres británico?
Si Lo fuera estarías muerto.
¿Desde cuándo estas en el ejercito?
Desde antes de ayer.
Bien, ¿cómo te va?
Algo hambriento.
No comerás
hasta que se caigan los pantalones.
Toma el mosquete, ¿me oyes?
¿Cuánto tiempo llevas con "Cara de halcón"?
Yo soy "Cara de halcón"
¿Tú? ¿eres el mismisimo Andy Jackson?
Sí, solo pensarlo me asusta alguna vez
pero con un hombre como tu vigilando
supongo que puedo descansar tranquilo, ¿verdad?
¿Aún sigues remendando los zapatos?
Es mejor que remendarme los pies.
Andy, tienes que tener más cabeza.
Y no ir así a dar un paseo.
Lo sé.
Empezarás a temblar.
Bebe algo de sopa caliente.
Gracias, Peavey.
Hay un oficial esperándote allí dentro.
Ha venido desde Washington.
¿Por qué no me lo has dicho en primer lugar?
No dijo que fuera importante,
solo dijo que era un oficial.
Bien, ¿cuales son la noticias?
Descanse, capitán.
Capitán Wilkes traigo noticias del presidente Madison.
Los británicos han llegado a Washington.
Han quemado el capitolio y la Casa blanca.
¿Está a salvo el presidente?
Escapó señor.
Y las próximas semanas
el gobierno se dirigirá
de la silla de montar del presidente.
Será mejor rezar para que el caballo no tropiece.
El destino del país está en sus manos, General.
La flota invasora británica se dirige a Nueva Orleans
con 16.000 hombres a bordo.
16...
Y espero que me enfrente a ellos...
Solo tengo 1200 hombres aquí.
La mayoría no tienen siquiera zapatos,
por no decir munición.
Cómo...
Nueva Orleans, ¿eh?
Tenemos más pollos que tropas.
Fuera de aquí.
Fuera.
Si controlan el Río Mississippi,
tendrán al país por el gaznate.
Supongo que podremos colocar defensas aquí.
Y... aquí
Allí no.
¿Por qué no?
Es Barataria. Cada cm. De ese pantano.
Esta controlado por el pirata Laffite
desde Nueva Orleans hasta el golfo.
Habría que hacer un trato con él.
Tratar con él, ¿con un pirata?
Tratar con él, le colgaré.
Lo llevan intentando desde hace diez años.
Cuando Andy habla de colgar,
será mejor que busques una cuerda.
JEAN LAFITTE ofrece Baratijas Raras-Libre Servicio EL MERCADO DE LOS SIETE MARES
Vengan aquí.
Bienvenidas al mercado de Jean Lafitte.
Sin impuestos.
No hay que pagar impuestos por una guerra que está perdida.
Vamos que hay que despejar los muelles.
¿Qué tienes?
Señora, esto es un autentico encaje español.
Esto es lo que quiero.
Oh, ¡Qué emocionante!
Parece sacado de un harén.
Te hará sentir como un sultán.
¿Qué es la vida sin un poquito de pimienta?
Aquí hay uno del rey de Francia.
Me pedio que se lo vendiera personalmente.
Tiene muy mal gusto.
Está todo pintado a mano.
Todo lo que necesita es un poco de brillo.
¿Qué ocurre? ¿No le gustan los niños?
Mawbee
Azúcar de caña.
Lobo.
Mawbee
Azúcar de caña.
Hola, General.
Si robas en el mar eres un bucanero.
Si robas en la tierra eres un ladrón.
Azúcar moreno.
Mawbee...
¿Qué piensas de ello?
No deberías enfadarte con él.
No lo pude resistir.
Perdóneme, monsieur.
Creo que se le ha caído el monedero.
Oh, gracias.
No esperaba que un pirata...
Le pido perdón.
Bueno...
Gracias.
Buenas tardes.
General Dominique Hue.
Buenas tardes, Madame.
Bueno... le traigo un pequeño recuerdo.
Oh, ¡Qué encantador!
Gracias.
Por su belleza...
Honor.
Me lo dio el emperador de Austerlitz.
Oh, general.
No debería.
Usted... no debería... molestarse.
Bonnie, dame ese dinero.
No te pertenece y tampoco a tu padre.
Déjame en paz.
Sabes que la mitad pertenece a Lafitte.
Si intentas cogerlo
Te meteré esto en las entrañas.
La mitad pertenece al jefe.
Quita las garras del cargamento de mi padre.
Si no fuese la hija del capitán Brown yo...
¿Tú qué?
Rata de embarcadero.
¿Quién empujo a Bonnie?
Yo.
Fuera de mi camino. Mataré a ese maldito.
La mujeres no pelean con botellas rotas.
Ojalá tuviera un garfio.
Fuera.
Vamos, ¡sigue!
Damas y caballeros,
este es el final del show.
Espero que hayan disfrutado.
Se habrán dado cuenta de cuento sufrimos
para traer estos tesoros desde los siete mares.
Nosotros corremos los riesgos.
Y ustedes consiguen las gangas.
Muy bien, monsieur Lafitte. Gracias.
Una actuación impresionante, como siempre.
Gracias a todos, señores.
¿Qué?
Aprende a manejar el peine
también como el cuchillo.
La hija del gobernador.
¿Qué supones que va a hacer ella aquí?
No creas que comprará para su padre.
Señorita Claiborne.
Buenas tardes, Madame Mercier.
Me alegro de verla.
Vamos chicos, seguid.
Demuestren su agradecimiento.
Soltando algo más de dinero.
Buenas tardes.
Ah, Madames...
Nos sentimos muy agradecidos por su distinguida visita.
Será mejor no cuente a su esposo de dónde sacó el chal
Señor Lafitte, jamás se lo digo.
No le puedes culpar.
Pero un pirata...
Ya verás porque tengo las manos atadas.
Mira esto.
"Venta de objetos raros y curiosos. Firmado, Jean Lafitte"
¿Cómo voy a ganar dinero
cuando la mitad de Nueva Orleans trata con esta pirata?
Deberían saber que está prohibido.
No podemos detener a toda la ciudad.
Lo cierto es que a nadie le importa.
No quieren pagar impuestos para una guerra que perdemos.
Si es eso lo que piensa quizá debería plantearse en dimitir.
Soy un americano fiel, señor.
De acuerdo, de acuerdo.
Hoy apresaremos a Lafitte.
Annette.
Yo no busque enamorarme de ti.
Después de verte la primera vez.
Zarpé cuatro meses a la mar,
sabiéndote fuera de mí alcance,
ni los tifones ni los huracanes
lograron apartarte de mi pensamiento.
Entonces llegaste de nuevo aquí,
y lo que creía un sueño,
se hizo realidad.
Y ahora dices que se terminó.
Jean.
Fue el presidente el que envió a mi padre
para conseguir la unidad a este país.
Y aquí estoy enamorado de un hombre
que está destruyendo todo
Lo que mi padre está intentando construir.
¿Quién, yo?
Si, tu.
Me siento de parte del enemigo.
La mitad de mis hombres protestan
porque no les dejo atacar un barco Americano.
Amarte me resulta muy caro.
Jean...
No se trata de lo que haces
sino lo que deberías hacer
Estamos perdiendo la guerra.
Los británicos han quemado Washington.
¿Y eso que tiene que ver con nosotros?
Nueva Orleans será la siguiente.
Nueva Orleans ha tenido tres banderas distintas.
En los últimos 15 años.
Una cuarta no importará mucho.
A mí me importa.
No sabes lo que significa
pertenecer a un país.
¿Quieres un país? Te daré uno.
Te regalo Barataria.
Barataria.
Barataria es un reino de 1000 soldados
con naves que recorren el golfo y el Caribe.
¿Sabes lo que ofrecen
por el rey de Barataria?
500 dólares, vivo o muerto.
No los cobrarán
Jean...
Una chica debe sentirse orgullosa de tu amor no avergonzada.
Como le digo a la gente
que estoy enamorado de un hombre con precio a su cabeza.
No eres un...
¿No soy qué?
Dilo.
Respetable.
Respetable.
Lo que quieres es un escudo, no un hombre.
Un hombre con un sentido de honor,
con obligaciones y lealtad, no un salvaje.
Un salvaje fue suficiente cuando necesitaste aire fresco
en tu asfixiante vida social.
Mi vida puede ser asfixiante,
pero la tuya me resulta vulgar.
Entonces será mejor que vuelvas a tu carruaje.
Demasiado tarde, señoras.
Acaba de perder un ganga.
Pon lo mejor que tengas, arriba en esos árboles
¡Ahora cubre el puente!
¡Vamos!
Podemos manejarlos, jefe. No quiero jaleos.
De acuerdo.
Ahora verá, Gobernador.
Lo juro.
Los hombres de Lafitte estaban aquí hace una hora.
Lo sé, lo sé.
Está estupendo, gobernador.
Y tú, pareces ridículo, ridículo.
Oh, gobernador...
No esperaba verle.
Obviamente, madame.
Pueden explicarme damas y caballeros
¿Qué hacen en este pantano de cipreses,
con todos estos objetos de contrabando?
Incluso mi propia hija.
Disculpe.
Padre, yo...
¿También andas buscando gangas?
Oh, gobernador.
¿Hay algo especial que busque?
Es usted a quien ando buscando.
Señor Phipps.
Sí, ¿señor?
Lea mi proclama.
"Ofrezco 500 dólares de recompensa por el señor Lafitte."
¿500?
Es un insulto.
"William c.c. Claiborne, Gobernador de Louisiana."
Y Jean Lafitte ofrece 10000 por oídos del gobernador Claiborne.
Teniente...
Coja a mi prisionero.
Cuidado, gobernador.
Usted no está en su terreno.
Gobernador...
100 pistolas están apuntándole
ahora mismo.
No se arriesgue, gobernador.
La gente puede salir herida.
El temor de que podáis resultar heridos me impide
que me lleve a este pirata ante la justicia ahora mismo.
Señor, pirata no...
Corsario.
Ríanse, ríanse.
¿No se dan cuenta de que su país está en guerra?
¿Seguirán riéndose cuando nos invadan los británicos
y se queden sin país ni bandera?
¿Cómo te reirás cuando el general Jackson llegue
y te aplaste a ti y a todos tus asesinos
de Barataria?
Otros ya lo intentaron antes
Será diferente con Jackson.
Ha jurado que no habrá sitio para ti
bajo la bandera Americana
Lo siento en el alma, gobernador.
Siempre he respetado la bandera Americana.
Madame, ¿viene usted conmigo?
¿Buscas pelea?
Mientras este conmigo es una dama.
¿Qué clase de dama?
De acuerdo. Iré contra todos.
¡Tú, el siguiente!
No, no sabe nadar. Voy a sacarlo del agua.
Sois unos cobardes.
Llegará el día en que os aplastaré de diez en diez.
Si no estuvieras tan borracho te partiría la cara yo mismo.
Parad alborotadores...
¿A quién estas gritando?
A ti, márchate antes de que te envié al patrullero.
¿A quién das órdenes?
De acuerdo.
Por si no lo sabes yo era capitán antes de que tú cortaras una cabeza.
Tranquilo, papá.
Baja si te atreves y te aplastaré a ti también.
¡Cállate, papá!
Déjalo ya, cariño.
Empezaron esas ratas.
Insultaron a esta dama amiga mía.
Debes estar ciego.
A esta perdida... ¿le llamas dama?
Oye, ¿A quién estas llamando...?
Fuera de aquí antes de raje el estomago.
¿Vas a permitir que me hable de este modo?
Bonnie tiene razón.
Eres una perdida. Venga, largo.
No hay manera de hablar con una dama.
Vamos, papa.
No deberías haberme visto, Bonnie.
Los tenía en mis puños.
ÚÚaloÚ contra Lafitte no contra ratas de embarcadero.
Me estoy tomando mi tiempo.
Venga, vamos a tomar algo.
¡Ya has bebido suficiente!
Solo una.
Vuelve a tu barco.
Subidlo a bordo.
Atrás todos, las cabeza bien altas.
Subidlo a la línea de navegación.
De acuerdo.
Vamos, antes de que se caiga en tu boca.
Ven aquí, ven aquí. Mira eso.
"Nunca toquéis un barco Americano" dice Lafitte.
Entonces qué pasa, ¿eh?
Todo el oro de Nueva Orleans
pasa por sus manos hacia los barcos yankees.
Compre un amuleto de la suerte.
Larga vida.
Compre un amuleto de la suerte.
Pasajeros del Corintio suban a bordo.
El barco zarpará en breves instantes.
Las cabezas bien altas, el cargamento está subiendo a bordo.
Quédense atrás solo por un minuto, por favor.
Suelten amarras.
Llévenselas.
Bien, es todo suyo Capitán Caruthers.
Firme aquí.
"Recibí envió estatal de oro."
Llevaría gustoso un cargamento lleno de cobras
antes que ese cebo del demonio.
Tengo suficiente con el bloqueo.
Esperemos que la niebla se mantenga.
Señor Miggs.
¿Sí?
¿Puede olvidarse unos minutos de ese perro?
Sí, señor.
Muy bien.
Mande los visitantes a tierra.
¡Todos los visitantes a tierra!
¡Todos los visitantes a tierra!
Nunca pensé que serias la niñera de un perro.
Buena suerte, Jim.
Lo necesitaré.
Marie...
Annette, ¿Que estás haciendo aquí?
Encontré la nota que dejaste a mi padre.
Tú vienes conmigo en tres minutos.
Disculpa, Annette,
Pero Marie se viene conmigo a España para casarnos.
Mantente al margen de esto, Antonio.
Annette, tu manejas a papá, pero a mí no puedes.
Quizá tú atiendas a razones, Antonio.
Tu padre dijo que deberíamos esperar hasta el final de la guerra.
Y no voy a esperar.
Basta. Solo piensas por ti mismo.
No merece la pena hablar con ella.
Ella sabe lo que es ser una señora,
Pero nada de ser una mujer.
Quizá tengas razón.
Marie.
Annette. Annette, por favor. No lo decía en serio.
Te lo agradezco mucho, pero...
Annette, lo siento.
No deberíais despediros así.
Lo siento...
Está bien. A menos que venga con nosotros.
Tienen que marcharse. Nos marchamos en un momento.
Encontraré la forma de decírselo a papá.
Cuida de ella.
Protégela.
Es una insensata. Cogerá un constipado.
Ojala pudiera ir a la boda.
Oh, Annette...
No pude comprar un traje de novia así que cogí tu traje nuevo.
¿Cuál?
El que te hizo Madame Dupree.
¿El de crepé largo?
Bueno... lo siento
Oh...
Y, Annette...
También de cogí el medallón de mamá.
¿Me has dejado algo?
Sí, papá.
Bien, Rimbeaux, ¿cazaste
el galeón portugués?
Un británico llegó primero.
Y tú, Flint, ¿cazaste algo?
12 kilos de hierro en mi casco.
Suerte que no me hundieron.
Al jefe no le gusta que sus capitanes
vuelvan con las manos vacías.
Reunimos el consejo de capitanes.
Es posible que el jefe deje de serlo.
Estamos aquí para hacer algunas preguntas al jefe.
Aseguraos de acertar las respuesta.
Aseguraos.
Hay dificultades, Pike.
¿Por qué quedarnos en Barataria?
¡Escuchadme!
Jackson viene a expulsarnos de aquí.
El bloqueo británico nos tiene encerrados.
Y no nos permites hundir barcos americanos.
Propongo enviar 100 barcas y vaciar los almacenes de Nueva Orleans
antes de que Jackson llegue aquí.
¡Digo que está bien!
Tiene razón
Somos hombres de mar. Volvamos a navegar.
Ahora somos más terrestres que piratas.
¿Quién nos impide que nos quedamos en Barataria
y nos enfrentemos a Jackson?
Esta es la única casa que muchos hemos conocido.
Si dejo Barataria, pierdo a Cariba.
Yo perdería a Tina.
El hogar de un marinero es la cubierta que pisa.
¿Entonces por qué llevas un saco de arena francesa colgado del cuello?
Esto, señor Pike,
Es para recordar todas las mentiras
que cuentan sobre tierra.
La madre patria, la patria querida. ¡Mentiras!
Cuando solo significa la tierra con la que te entierran
cuando viertes tú sangre defendiéndola.
Pertenecemos al mar.
Un hombre elige su propia patria.
No me gusta que me expulse...
Claiborne, Jackson, o los británicos.
¡Esperad!
Yo también quiero decir algo.
Vamos, Miguel.
Me olvidé.
¿Jefe?
¿Me permite hablar?
Por aquí ya corre suficiente viento.
También es la casa de Scipion.
Venga, habla.
Siguiendo sus propias leyes,
no pueden echarnos.
¿Leyes? ¿Qué leyes?
¿Recuerdas, jefe?
Ya se lo dije antes.
"En el curso de los acontecimientos..."
Ah, aquí está.
Principios de la declaración americana...
"Todos los hombres son iguales."
¡La filosofía de Barataria!
¡Silencio!
Quiero oír las reglas.
Lee, Scipion.
"El creador les otorgó ciertos derechos"
"con ciertos," "derechos."
Derechos inalienables.
¿Qué clase de derechos?
Que no pueden ser arrebatados, señor.
Hasta que alguien con más artillería suele aparecer.
Sí, general.
Eso es, eso es. Muy bien, general.
Siga, Scipion.
"Vida, libertad, y la búsqueda de la libertad."
Es mejor que nuestras leyes de hermandad.
Nosotros no garantizamos que nadie sea feliz.
De acuerdo, ¡calmaos!
Ninguna de estas reglas están hechas para nosotros.
Son para los americanos.
Barataria es América, ¿verdad?
Claro.
Y mientras sigamos en esta tierra,
nosotros tenemos los mismos derechos.
Y nadie puede expulsarnos de ella.
Así se dice, jefe.
¡Escucha!
Todo ese torrente de libertad y derechos me ha mareado.
Dice que quiere que os quedéis y seáis americanos.
Si no mintiera os lo diría.
Esa es la única América que le interesa.
¡Tiene razón! ¡Aléjate de esto!
Mi padre fue el mejor líder que tuvisteis jamás.
Mientras estáis aquí doblando velas,
el lleva reunido más de medio millón en oro.
¿De qué hablas?
Hace meses que no se ven en muchas millas barcos con tesoros.
Han estado sacando oro delante de vuestras narices.
El único barco que zarpó del puerto
fue el Corintio.
Corintio. Es Americano, jefe.
Nadie ordenará a mí padre qué barcos atracar,
y menos que nadie Lafitte.
Mi padre ya tenía su flota
cuando vosotros aún revolvías la basura.
Ya no daréis más órdenes, Lafitte.
A partir de ahora, las dará el capitán Brown.
Flint, Barr, Trumble, embarcad.
No, Jean.
Un cuarto de millón en oro es un pez bien gordo.
Seguiremos al hombre que vuelva.
De acuerdo. Me llevo el cuervo y si es preciso
recogeré a la tripulación en la playa.
Jean, sigues siendo el jefe,
y yo tu segundo de abordo.
Odio perderme un buen combate.
Reza para que encuentre a tu padre
antes de que toque ese barco americano.
¡Se aproxima un barco!
¡Podría ser el Vulcano!
¿Consigues ver algo, Dominique?
Dos barcos.
Uno de ellos es el Vulcano.
¿Y el otro?
Todos a cubiertas.
Mereció la pena derramar algo de sangre.
Un cuarto de millón, dice el jefe.
Bueno, ya veremos.
¡Daos prisa!
¡Daos prisa!
Muy bien, parece animado.
Vamos, moved la mercancía.
Vamos, vamos.
¡Daos prisa!
Vamos, vamos.
¿Te ha dejado fuera de combate, Granby?
Sí, capitán. Flotará como barrilete.
Estupendo.
¿Es este el botín que prometió, Brown?
Abrámoslo a ver que contiene.
Tendremos tiempo suficiente de contarlos después.
Debemos de saltar antes de arder.
Diego, apártalo.
Y espanta a los tiburones.
¡Todos de nuevo a sus puestos!
Liberad las amarras.
¡Liberad las amarras!
Prended fuego al barco, Jigazoa.
Granby, quedaos y meted todo el peso que podáis en las entrañas.
No queremos pruebas que floten.
Sí, capitán.
Poned todo lo que pese en el centro.
Brown, ¿has visto a Toro a bordo?
Vuelve aquí Ratón antes de que te arranquen el pellejo a tiras.
¡Coge esto, Toro!
Ratón, vuelve a bordo.
¡Toro!
Toro, maldito idiota. ¿Dónde estás?
Separaos antes de que nos prenda fuego.
Salta, vamos, salta, ratón.
Disparad.
Esto no se les olvidará.
Adiós, Corintio.
¡Capitán! Allí está Toro.
Suelta el botín y salta maldito imbécil.
¡O lo sueltas o morirás!
¿Qué quieres?
¿A qué demonios estás esperando?
La próxima vez que intentes matarte,
te mataré yo mismo.
Preparados para disparad el segundo.
Casi nos fríes a todos.
Espero que merezca la pena.
¿Qué estás haciendo?
No puedes hacer eso.
Ya sabes que Brown no reconoce la propiedad privada.
¿Qué intentas hacer, que te rajen el pescuezo?
¿Qué tienes ahí?
Volveremos a disparar.
Sawbones.
Ponte en el cañón numero tres.
Hay otro para ti, abajo.
¡Fuego!
Hans.
Preparaos para bajar los botes.
Bien, jefe.
Vosotros dos, ayudadme con esto.
A medio remo.
¡Apagad las luces!
¡Apagad las luces!
Todos preparados.
Y no eches demasiado.
Tenemos mar por delante.
¿Por qué os peleáis, por una tela?
Mire este violín.
No podemos vender más trastos.
Brown.
Aquí hay un amuleto que no trajo suerte a nadie.
Eh, ¿Brown?
Capitán.
¿No le rompe el corazón esta música?
No es muy sensible.
¿Qué tienes ahí, Yank?
Eh, mira, un vestido de novia.
¿No estoy estupenda?
Un barracuda no se casaría contigo.
Besa a la novia.
¿Qué, y pillar el escorbuto?
Granby, abre lo.
¿Qué es lo que ocurre, Granby,
no confías en mí?
Nada como el brillo del oro para devolver la fe a un hombre.
¡Queremos ver el oro!
De acuerdo, abre lo.
El olor y tintineo del oro, Granby.
Abre lo.
Tal y como os dije.
Mereció la pena.
Eh, fuera esas zarpas.
Fuera de aquí, Yank.
De acuerdo, ya lo habéis visto.
Volved a vuestros puestos.
Ya habéis oído al capitán.
Bajad esa tapa antes de que los tiburones enloquezcan.
¿Qué tienes ahí, Deacon?
Un tesoro más rico que todas tus chucherías de Satán.
Libros.
Un pirata que lee libros.
Al menos el jefe no protestará por el premio...
Estas hablando con el jefe, Deacon.
Dios santo.
No lo sabía.
¿Qué te ocurre, Tim?
Perdí mi oreja en el combate.
No hay nada que merezca la pena oír.
No es la oreja lo me preocupa.
Tenía un diamante como pendiente.
La pérdida de una mano cuesta 5 de cada al mes.
Sawbones, ¿cuál es la cuenta del carnicero?
Cuatro hundidos, dos hundiéndose y ocho que flotarán.
Barata, en total 6 muertos.
¡Siete!
Contándote a ti, Mr. Brown.
Porque te voy a colgar.
¡No vas a colgar a nadie, Lafitte!
Estas perdiendo a tus amigos muy rápido, Mr. Brown.
¿Alguno más de su lado?
Jean, siempre te consideraste un hombre justo.
Dale una oportunidad.
¿Le dio oportunidad él a la gente del Corintio?
Los botes salvavidas arden en cubierta.
Conocían mis órdenes.
Toda la tripulación con vida debe de seguir con vida.
¡Granby!
Eres el contramaestre.
¿Has tenido algo que ver?
Obedezco órdenes del capitán.
Tu capitán ya no dará más órdenes.
No puedes colgarlos a todos.
No puedes hacer responsable a toda la tripulación
de la acción de un hombre.
No soy tan bondadoso como el general.
Verdad, Granby... ¿Sigues a Brown o a mí?
A ti.
¿A quién?
A ti, jefe.
De acuerdo.
Colgadle.
Granby, ¡no!
Yank...
Tiny...
Deacon... sujetad.
Yo no.
¡Granby!
¿Qué andas murmurando, Deacon?
Rezo por un barco moribundo.
Dominique, pon rumbo a Barataria.
Subid las velas.
¡Volved a los puestos!
Muy bien, volved a vuestros puestos.
¡Atended las velas!
Beloush, señala al cuervo para que nos sigua.
Sí, General.
¿De dónde viene ese?
Del Corintio.
Toro arriesgo su vida para salvar a este retoño.
¿No me diga que no es un santo?
¿Y qué santo nos salvará?
Es del Corintio.
Su mirad me da escalofríos.
Es el único testigo que hay.
Demasiado pequeño para abandonarle.
Podría hacer que nos colgarán.
Suficientemente mayor para hablar.
¡Qué mala suerte!
Si me preguntas es una garantía de muerto viviente.
Ya hemos matado suficiente.
Que corra la misma suerte.
Deacon...
Reza por nosotros.
¡Bueno, todo el mundo atrás!
¡Despejad esto!
¡Vamos!
Muy bien, directos a la playa.
Que se muevan los barcos.
Todo va arriba al almacén.
¡Vamos!
Cuéntame, ¿cuál es el problema?
Mi lengua no puede hablar de lo que ha visto.
Venga, arriba.
Moved rápido esas piraguas.
Eh, ¿qué llevas ahí?
Mi equipo.
Colgaron a Brown.
Eh, padre, ¡mataron a Brown!
Lobo.
¿Qué ocurre?
¿Qué es esto?
Esta es mi querida madre, Pike.
Nunca tuviste una madre.
¿Desde cuándo das órdenes?
¿Por qué no lo divides en la playa como es la costumbre?
No pongas más pegas o terminaras igual que Brown.
Capitán Rimbeaux.
Vorsicht.
Vamos, vamos, arriba a la playa.
Venga, vamos.
¿Ese pequeño es del Corintio?
Tu amigo Brown dejó dos supervivientes.
El niño y su perro.
Vamos, hijo.
¡Moved esa piraguas!
Al menos el perro no puede hablar.
Aquí viene la razón por la que no nos repartimos el botín.
Con un golpe de navaja se arreglaría todo.
Ha visto demasiado.
Viene del Corintio, ¿verdad?
¿Quiere que le acompañe, jefe?
Lafitte, yo y los otros capitanes pensamos...
Me alegro de que esté de vuelta, jefe.
¿Ha oído hablar de lo de Brown?
Sí.
Señor Patrón, ¿Una gamba?
¡Cogedla!
Déjala ir, Beloush.
¿Está bien jefe?
Sí.
Es incapaz de acertar un barco con un hacha.
¡Maldito asesino!
Tu padre tuvo su merecido.
Los hombres bajo mi cargo apresan botines no vidas.
¡Mira! Eso es todo lo que queda de los pasajeros del Corintio.
Brown ha destrozado el derecho de todos
a pertenecer a la bandera americana.
Solo hay una bandera para nosotros.
Y es tan negra como tu corazón.
No te importa tu gente,
solo que has perdido una oportunidad con la hija del gobernador.
Bonnie tiene razón.
No tenemos tantas ganas como tú de ser Americanos.
Solo queremos nuestra parte del botín.
Ese cachorro es lo único que nos impide conseguir el cuarto de millón de oro.
Esa lengua es tan mala como veinte.
¿Aún estáis hambrientos, tiburones?
Lafitte quiere llegar a ser americano,
nosotros repartirnos el oro.
Slit quiere el gaznate de ese mocoso.
Bien, Granby, hazlo.
¿Flint?
¿Rimbeaux?
¿Tú?
Bonnie, ahí tienes el cuchillo. ¡Hazlo!
Solo hay un gaznate que rajaría.
Vamos, chico.
Ve a la casa del jefe allí.
Estarás a salvo con él.
Ahora, andando.
Ya habéis demostrado lo valientes que sois.
¿Qué quieres?
He venido a averiguar
qué hará conmigo, señor.
No lo sé.
¿Por qué te quedas ahí parado?
Si vas a entrar, entra de una vez.
No me está permitido entrar
en los aposentos del capitán sin su permiso, señor.
Entonces, entra de una vez.
Gracias, señor.
Tú te quedas ahí amiguito Ahí.
Todo el mundo se sentirá mejor si te echo a los caimanes.
Pero no serias un buen bocado, ¿verdad?
Sí, señor.
Uh... quiero decir no, señor.
¿Estás hambriento?
No, señor.
Bueno, no mucho.
¿Cuál es tu nombre?
Miggs, señor.
¿Cuánto tiempo llevas siendo grumete?
Toda mi vida.
Eso es mucho tiempo.
¿Qué puedes hacer?
Remendar muy bien las velas.
Quiero decir en casa.
Nunca he vivido en casa.
Bien, siéntate y come.
Gracias, señor.
No tiene ningún misterio.
Es como un casco en un embarcadero seco.
Sueñas toda tu vida con conseguir uno,
y cuando lo tienes esta en la calle equivocada.
Sí, señor.
No debes darme la razón porque si.
Y no llames a nadie señor,
a menos que sea alguien que tú respetes.
Sí, señor.
¿Qué estás mirando, Miggs?
Una mujer muy guapa, señor.
Sí, es...
un marco muy caro.
¡A por las armas!
Dos soldados, Jean,
vienen hacia la bahía de Barataria.
¿Americanos?
No llevan bandera.
Vienen armados.
Deben haber averiguado lo del Corintio.
Bajad la bandera.
A las baterías.
Está hecho.
¡Muy bien, abrid troneras!
No disparéis.
¿Qué vais a hacer?
Estamos preparados para la pelea.
Listos para la acción.
Esperad un minuto.
Están izando una bandera.
Son británicos.
Nos hacen una señal.
Nunca entendí esas condenadas banderas.
General, ¿qué quieren decir?
Piden permiso...
para desembarcar un destacamento.
¿Les hacemos volar por los aires, jefe?
Dejadles desembarcar.
¡Atención!
Caballeros.
¿Es usted el señor Lafitte?
Sigan me por favor.
Caballeros...
Señor Lafitte.
Caballeros.
¿Qué puedo hacer por ustedes?
Señor Lafitte, soy el capitán Lockyar
de la fragata de su majestad británica Sofía.
Capitán McWilliams.
Teniente Rogers.
Capitán Caldwell.
Capitanes...
Este es el General Dominique Hue,
anteriormente Gran Comandante de Napoleón,
Ahora segundo de a bordo Jean Lafitte,
El Comodoro de nuestra flota vino navegando
bajo el auspicio del Marqués de Cartagena
y su suprema excelencia Simon Bolívar.
Bien...
Dos soldados nos esperan en el puerto.
Pare evitar que se preocupen,
debemos seguir con nuestros asuntos
Tenemos cartas importantes para enseñarle.
¿Oh? ¿Sobre qué?
La oficina de guerra británica realizo un informe
sobre el valor estratégico Barataria.
Usted controla la salida de Nueva Orleans.
Su posición clave podría liberarnos el paso por los cayos.
¿Cuándo planea atacar Nueva Orleans?
Estaremos en Nueva Orleans dentro de una noche,
pero su ayuda podría ahorrarnos tiempo,
y unas cuantas vidas británicas.
Caballeros, nunca hablo de negocios antes de comer.
Eric. ¿Se unirá a la cena, por supuesto?
Gracias
¿Sería tan amable de enviar una señal al Sofía,
de que llegaremos una hora tarde para evitar malentendidos?
Será un placer. ¿Señor Pike?
Debo decir, señor Lafitte,
que vive muchísimo mejor de lo que uno podría esperar.
Quiero decir que usted...
Espera encontrarme con pata de palo
y un parche sobre el ojo, ¿no es así?
No sabríamos decir que esperamos.
¡Qué retrato tan bonito!
¿Una copia de Gainsborough quizás?
No, señor, es un original.
El único de su especie.
¿Será la mujer su esposa?
No, no será.
Uh, capitán...
No, usted, señor.
Esa medalla que lleva...
¿Es por su valor contra los americanos?
No, señor.
Un poco de suerte contra los franceses.
En la batalla del Nilo.
Pero, me parece que no reconozco la suya.
¿Cuál?
¿Esta?
Oh. Wagram, Marengo. Olvidé cual.
Sabe, ganamos tantas batallas en esos días.
¿Usted quiere salir vencedor en esta guerra?
Sí. En el bando en el que esté ganará la guerra.
Si se une a nosotros en nuestro ataque contra América,
guiándonos por los cayos hacia Nueva Orleans,
todas las condiciones de estas cartas se cumplirán.
¿Hasta qué punto será generosa la corona?
Ofrecemos suficientes tierras para usted y sus hombres.
¿Tierras? ¿para marineros?
Y el perdón real para todos.
No hemos suplicado perdón.
Quizá me he equivocado de hombre.
Entendí que el señor Lafitte era el líder de Barataria.
Si su oferta es buena arderá en llamas.
La oferta es atractiva.
Estamos autorizados por la corona para pagar 30.000 dólares en oro.
General, ¿podría pasarme la sal?
Como no.
¿Le importa?
No creo que haya oído bien, capitán McWilliams.
Ha dicho 30.000 dólares, señor. Lafitte.
Oh, sí, claro que le he oído.
¿Podría levantar su plato?
Por favor cójalo.
¿De qué está hecho?
¡Dios mío!
Oro macizo.
Hay más de 30.000 dólares en oro en esta mesa.
Ofrecemos algo que el dinero no puede comprar.
El rango de capitán en la Armada Británica.
¿Se da cuenta con quién está tratando?
Los naves de Jean Lafitte,
navegan por todo el mundo.
Huh. 100 capitanes están a sus órdenes.
¿Tengo que tomar eso como una respuesta, Lafitte?
Usted tendrá mi respuesta...
En una semana.
Después de desembarcar en Nueva Orleans será demasiado tarde.
¿Y si la rechazo?
Tenemos 50 barcos de guerra, 16,000 hombres de tierra,
y fuerzas navales...
Frescos por sus victorias contra Napoleón.
Inglaterra es un buen amigo pero un mal enemigo.
¡No necesitamos amigos!
Y no tememos a los enemigos.
Si nos rechaza,
mis órdenes son volar Barataria por los aires.
Y lo haremos.
Le daré mi respuesta en una semana.
Oh, caballeros, tienen 10 minutos
para coger la marea.
Eric, encárgate de que escolten a
nuestros visitantes de vuelta a sus barcos.
Muy bien, señor.
Una semana.
Piense en toda la gente
que quiere mandar a este angelito al cielo.
Espero que este haciendo lo correcto.
Después de todo, Nueva Orleans...
Ven aquí.
¡No diré nada!
Tuviste que resonar como una sirena de niebla.
No les deje matarme.
Nadie te hará daño.
Solo te llevaremos a Mesparo en Nueva Orleans.
¿Qué es eso?
Es donde guardamos nuestros más valiosos cargamentos.
¿Me va a dejar allí solo?
La mujer de Pike, Tina, cuidará de ti.
Me gustaría quedarme con usted, señor Lafitte.
Deberías estar agradecido.
Solo hay unos pocos hombres en los que confío aparte de mi mujer.
Su mujer no tiene nada que ver con él.
Bueno, entonces, ¿si voy, puedo llevar a mi amiguito conmigo?
¿Quién es tu amiguito?
Es un estupendo perro guardián.
Me asusta. Deberías llevarlo contigo.
Gracias, señor.
Entonces, ve con Pike a tierra.
Me uniré enseguida.
Vamos, amigo,
y no dejes de vigilar a ese lobo.
Ah, por cierto, Scipion,
coge el mejor anillo que tenga el jefe.
Cuando visite al Gobernador Claiborne,
debe brillar como un almirante irlandés.
10 años haciendo la maleta al jefe
sin su colaboración.
Tu problema es que lees demasiado.
Vamos, jovencito.
¿Nos llevamos las cartas británicas?
No, Scipion.
Las necesito para averiguar
si esas leyes americanas de verdad funcionan.
El jefe consigue que todo funcione.
Oh.
El yanki vino a la ciudad para ver a la hija del gobernador,
escucharon sus planes secretos
y le empujaron al agua.
Magnífica voz, general.
Oh, gracias.
¿Crees que esas cartas resucitarán
a todos los que murieron a bordo del Corintio?
¿Crees que abrirán la puerta...
que Claiborne nos cerró en las narices?
General, está bebiendo.
Tienes razón.
Mira, hacia diez años que no sentía
la necesidad de darle a la botella.
Desde aquella noche que me emborrachaste
con otra botella de vino.
El vino de la Libertad.
Ah, me mostraste un mundo
sin límites, sin leyes, ni banderas.
General...
El hombre a veces necesita un cambio.
Bah.
Pertenecer a algo.
O quizás a alguien.
Pero, ¿sabes lo que te pasara, Jean?
Un país, una mujer, un ideal...
Todo falso.
Jamás tendré un país.
¿Por qué voy a tener ideales?
Ideales.
Los ideales han cegado a bobos...
como nosotros.
Así es, como yo.
Lo aprendí.
Y por eso huí de Francia.
Cuando sea americano, ya no tendrás que huir.
Y no necesitarás medallas para sentirte general.
Jamás me has decepcionado, Jean.
Si en este mundo puedo confiar en alguien...
ese eres tú.
Verás, Dominique.
Construiré un país mayor que el de esa bolsa de tierra
que llevas colgada al cuello.
Son documentos muy importante, señor Lafitte.
Podrían ser la salvación de su país, Gobernador.
Tampoco tuvo respeto por nuestras leyes.
¿A qué viene este interés?
He leído algunas de sus leyes.
No son solo palabras escritas,
Merece la pena luchar por ellas.
Tengo hombres, barcos, armas...
Y se lo presto todo.
No podemos competir con la oferta de 30.000 dólares.
No vine por el dinero.
Eh.
¿Entonces que quiere?
El perdón para mí y mis hombres.
Un lugar bajo la bandera americana.
¿Cree que puede presentarse aquí con estos papeles...
y esperar que le absuelva?
En un semana, los británicos pueden haberle hecho un forajido.
O bien me permite que me una a usted, o tendrá que unirse a mí.
Y con usted de vuestra parte,
¿cree que podríamos resistir el ataque británico?
¿La combinación de Claiborne, Jackson, y Lafitte?
Conquistaríamos el mundo.
No soy ambicioso.
Solo quiero salvar a los Estados Unidos.
Está en la palma de su mano.
Casi estoy dispuesto a aceptar su oferta.
Muy bien, Lafitte.
Esta noche reuniré urgentemente al consejo de defensa.
Estoy seguro, que con mí recomendación aceptarán mi oferta.
Bien.
Padre, aquí está...
Oh, perdónenme.
No te preocupes.
No sabía que tuvieras compañía.
Este es el señor Jean Lafitte.
Mi hija Annette.
¿Cómo está?
Bien...
Estáis ambos vivos.
Sí.
El señor Lafitte y yo mostramos resistencia a prueba de cañonazos.
Oh. Perdone el comentario.
¿Qué es lo que querías, cariño?
Oh.
Lo único que quería es que aprobaras la lista de invitados,
para la recepción del General Jackson.
Bien, tenemos buenas noticias para Jackson.
No tendrá que atacar Barataria después de todo.
El señor Lafitte se ha ofrecido a luchar de nuestro lado.
Lo sabía...
Sabía que nos ayudaría, padre.
Me alegro que de su aprobación, mademoiselle.
Si nos disculpa...
¿Tiene coche?
Le dije a mi cochero que no esperara.
Porque no sabía cuando me iría.
Ya. Annette, dile a Cato
que ponga un coche a disposición del señor Lafitte?
Encantada.
Sígame, señor Lafitte.
No le quite ojo ni un segundo.
Y mi pistola le apuntaba en todo momento.
Si hubiera sabido que estaba ahí,
hubiera más miedo de ti que del mismo pirata.
Bien, ahora, reúne al consejo de defensa para mañana por la noche.
Cree oportuno confiar en ese...
Whipple, no elucubre.
Solo reúna al consejo.
Sí, señor.
Tengo el coche situado en la entrada lateral.
Gracias, Cato.
Ya encontraré el camino.
Jean, no te vayas así.
Hay tanto que te quiero decir.
Ya hablaste de más la última vez que nos vimos.
Eso se debió a mi orgullo.
Ahora que sé...
Que sé lo que has hecho...
Lo hice solo por mis hombres y por mí.
Si te consuela hacerme daño adelante.
Oh, Jean.
El amor por ti...
Es lo más importante en mi vida.
Por favor créeme.
Annette.
Annette.
¿Sí, padre?
¿Qué pensará?
¿Sobre qué?
No incluiste a los Merciers entre nuestros invitados.
Ah, ya sabes lo molesto que te resulta el señor Mercier.
Lo sé, querida,
pero la gente en nuestra posición debemos saber ocultar nuestros sentimientos.
Lo intentaré, padre.
Quizá deberíamos invitar a nuestro amigo el pirata.
Debe conocer al General Jackson cuanto antes.
Y anunciar nuestro compromiso.
Será un placer.
¿Eh? ¿Qué dices?
No seas cobarde, cuéntaselo.
Digo, que será un placer, ¡padre!
¿Es preciso que hablemos a gritos?
¿Qué hacer ahí?
Oh...
Me clavé una espina en la mano.
Si vamos a llegar a un acuerdo con Lafitte,
quizá deberíamos izar la bandera pirata sobre el capitolio.
No estamos aquí para discutir la reputación de Jean Lafitte.
Se ha ofrecido a ayudarnos.
Y espera nuestra respuesta.
Contéstale con un cañón.
Me entregaría a los británicos antes de poner a mi país...
en manos de un sinvergüenza.
Defendamos por lo menos nuestra dignidad.
El General Jackson necesitará armas y munición
Lafitte nos lo ofrece.
En el campo de batalla,
un general no pregunta: ¿"quien ofrece la munición"?
Estoy de acuerdo con el gobernador.
Preferiría ayudar al diablo.
El caso es que se trata de comprobar
la autenticidad de estas cartas.
Esa no es la cuestión.
¿Cree que son falsificaciones?
No, son autenticas.
Lo que demuestra que Lafitte trataba con los británicos.
Quizás sea un forajido pero no un traidor.
¿Abandonaría Lafitte 30.000 dólares
en la armada Británica
para convertirse en ciudadano americano?
¿Y usted no, Señor Mercier?
Caballeros, estoy de acuerdo prácticamente en todo
pero no podemos ignorar las opiniones
de nuestro estimado Gobernador.
Perdemos el tiempo.
Deme órdenes para expulsar a Lafitte de Barataria.
Cuente con mí voto. Y el mío.
Al menos acabemos con uno de nuestros enemigos.
Caballeros, caballeros, reflexionemos...
Lafitte es una de nuestras esperanzas de nuestro país.
Caballeros estamos de acuerdo. Ahora votemos.
Sabe jefe,
ya empiezo a sentirme una persona responsable.
Qué crees Pike,
¿Tenemos alguna posibilidad de que se nos unan los demás?
Solo tiene que decirme lo que quiere que voten.
Pike, eso ya se acabó.
A partir de ahora, todo tiene que ser democrático.
Bueno, quizás una suave persuasión.
Pero democrático.
Jefe.
Los Británicos.
No los esperaba.
Mira a ver si encuentras a alguien.
De acuerdo.
¡Haloo!
¡Haloo!
¡Haloo!
Estas igual que cuando empezaste, Lafitte.
Ahora ya solo puedes ordenar a los mosquitos.
¿Los Británicos te echan de menos?
Británicos.
Tus amigos americanos nos hicieron una visita.
Maldita mentirosa.
Mira.
Reconozco un uniforme americano al verlo.
Les habríamos disparado pero Dominique lo impidió.
Hizo que les diera la bienvenida...
saludando...
y cantando...
Yankees.
Luego la playa estalló en nuestras caras.
¿Se salvó alguno?
Algunos se fueron a los pantanos.
Al resto se los llevaron encadenados para ahorcarles.
Dominique tenía razón.
No se puede confiar en nadie.
Estaba esperando el momento de ver como...
te aplastaban...
Ahora lo veo, duele.
No te apiades de mí.
¡Prefiero tu odio!
¿A dónde vas?
Nueva Orleans.
Sacaré a mis hombres de la cárcel aunque tenga que matar a Jackson yo mismo.
No, no, no vayas a Nueva Orleans.
Si no te matan los americanos lo harán tus hombres.
Podemos ir a Cartagena, a Gálvez o tal vez al Golfo.
¿Y qué te importa lo que pueda ocurrirme?
Porque formas parte de lo que siempre amé...
y odie.
Es una canción dulcísima, Señorita Claiborne.
Gracias. Gracias, a todos.
Es una de mis favoritas.
Hace que me sienta como en casa.
Es lo menos que podemos hacer...
por el soldado que viene a defender nuestra ciudad.
Por no hablar de sus preciosas moradoras.
Gracias.
Le aseguro señor...
que los corazones y hogares de esta ciudad...
se abren para usted y sus hombres.
Se lo agradezco.
Le aseguro que defenderemos esta ciudad o pereceremos.
Es usted encantador, General.
Pero me han dicho que es un campesino.
Sí, pero un campesino de Tenesse.
Señora, eso es algo muy diferente.
General Jackson, sería un honor...
que usted y sus oficiales aceptaran cenar con nosotros mañana.
Acepto encantado señora, con una sola condición.
¿Condición?
Que siga vivo mañana por la noche.
Oh.
No seguirá vivo por la mañana si no se bebe esta leche.
- Ahora no. - Eche los polvos contra...
Señor Peavey
No le preste atención, señorita Claiborne.
Lleva poniéndome en ridículo, mucho antes de que yo naciera.
Aquí, aquí, aquí.
Llega el Comodoro Patterson.
Disculpe, General Jackson, el Comodoro Patterson.
Comodoro.
General.
Tengo el gusto de informarle que cumplimos nuestra misión.
Barataria ha sido completamente destruida.
Padre. Buenas noticias, Comodoro.
Padre, ¿Que han querido decir?
Se lo prometiste al Señor Lafitte.
¿Qué fue de Lafitte?
No está entre los prisioneros.
Padre, le diste tu palabra.
Disculpe, señorita Claiborne.
Gobernador, General.
Hay noticias más serias.
La flota británica ha sido vista en el lago Borgne.
Los británicos, están en el lago Borgne.
A menos de 45 km.
General, ¿qué podemos hacer?
Conservar la cabeza, Señor.
Señor Peavey, Coronel, Mayor Reed.
General, ¿pretende defender Nueva Orleans
con toda esta gentuza?
Mis tropas están listas para pelear General, no para desfilar.
No tienen pólvora para el cañón, ni municiones.
Pero tienen coraje para pelear.
Debemos pensar en nuestro hogares.
Me parece que piensa usted en todo Señor, menos en su país.
Con palabras no se dispara al enemigo.
Solo estaremos a salvo rindiéndonos.
Pueden tener esto bien claro, caballeros.
Antes de rendirnos, dejaré que nos arrasen.
General Jackson, tenemos derecho
a decidir nuestro destino.
Descubrirá que tenemos una autoridad civil potente.
Y ustedes que tienen que obedecer mis órdenes.
Mi querido coronel, si es preciso, declaro ahora mismo la ley marcial.
¡Estamos en manos de un loco!
Por favor. No.
Lo tengo muy claro, Señor.
O es un cobarde, o es un traidor.
Puede contar con la milicia.
Toda Nueva Orleans está con usted, mi General.
La ciudad está bajo sus órdenes Señor.
Mi hijo le seguirá General.
El General podría, al menos, contarnos sus planes.
Si tuviera la más remota idea...
se los daría con mucho gusto.
Coronel, requise todos los coches...
y carros de la ciudad.
Sí, señor.
Todas las compañías dispuestas para desfilar.
Sí, señor.
Yo en su lugar cuando Andy arma tanto jaleo
guardaría las distancias
por si acaso.
¿Qué te pasa, Andy?
¿Te molesta algo?
Ah...
Nunca había visto a tantos moribundos
salir a luchar y defenderse.
Defiende a los EE. UU. Señor Peavey.
Bien, y tú debes conservar todas tus fuerzas.
Andy, por favor, acábate la leche.
Venga, por favor, Andy acábatela.
Andy, si lo haces,
te cocinaré un guiso de mollejas de pavo.
Ahora no, señor Peavey.
Quíteme a esos de encima.
Tengo muchas cosas en la cabeza.
De acuerdo, Andy.
Eres el hombre más difícil de controlar
que he conocido en toda mi vida.
No se mueva.
No avise a la guardia.
Avisaré a la guardia cuando lo decida.
¿Quién es usted?
Jean Lafitte.
Vaya...
¿Qué quiere?
Que firme la libertad de mis hombres.
Sabe, no me gusta que me amenacen.
No quieto, no dispare señor Peavey.
Ese es un truco muy viejo, Jackson.
Señor Peavey,
Este es el señor Lafitte, el pirata.
Como está, señor Lafitte. Encantado.
¿Aprieto ya el gatillo, Andy?
¿Algo que decir, antes de que conteste a esa pregunta?
Sí.
Quisiera hacer testamento.
¿Sobre ese oro que robo y tiene enterrado?
No. Sobre un almacén lleno de pólvora,
y 8.000 balas.
¿Balas de mosquete?
A cambio de mis hombres.
¿Dónde están esas balas?
Donde está la pólvora.
Ponga sus armas en la mesa, señor Lafitte.
¿Cuánta pólvora?
No me gusta hablar con un arma a mis espaldas.
Déjenos solos señor Peavey.
¿Quieres que le ate antes de que me vaya?
No, no. No, gracias.
Váyase. Largo.
Ahora...
¿Qué sabe de esa munición?
¿Y de mis hombres?
¿La munición y la pólvora, están en la ciudad?
Lo sabrá cuando no quede ninguno de mis hombres en la cárcel.
Los británicos están detrás de mí.
No puedo estar toda la noche hablando.
Necesito pólvora y munición.
No ordenaré la libertad hasta que me diga donde están.
Está buscando que le quite la vida, Jackson.
Si me dispara,
todavía viviré para matarle.
¡Déjeme, señor!
¿Qué le pasa a ese chico?
No lo sé, Andy.
Está diciendo cosas...
¡Déjeme! ¡General!
General, la armada inglesa...
Habla inglés, hijo.
La plantación de mi padre...
No entiendo lo que quiere decir...
Yo soy él...
¿Nadie puede decirme que dice?
A mí no me mires, Andy.
Intenta decirle que la armada británica está en la plantación de su padre.
¿Dónde está?
¿Dónde está?
Oh, señor, usted habla francés.
Está a 12 Km. Al sur del Bayou Catalán.
Peavey, encárguese del chico.
Le daré un poco de whisky.
Usted conoce el terreno,
¿podría indicármelo en el mapa?
Aquí está.
Por el camino Chalmette.
Reed, llama al oficial de día.
Que el corneta convoque asamblea.
Sí, señor.
Que preparen las cañoneras.
¡Oficial de día!
¿Qué es esto?
El canal seco. El canal Rodríguez.
Bien, formaremos aquí, con el río a la derecha,
el pantano a la izquierda y ese pantano enfrente.
¿Cuántos dragones puedes poner en la silla?
100, señor.
100.
Bien, tendrás que darme algún tiempo.
Los británicos tendrán que pasar por ese embudo.
Acósales...
destruye puentes, tala árboles.
Tienes que frenarlos por mí.
Sí, General Jackson.
- Hijo, - Sí señor.
Tranquilo.
Sí, sir.
¿Cuándo podrá conseguirme la munición y la pólvora?
Tan pronto saque a mis hombres de la cárcel.
No me gusta entregar un recibo...
antes de recibir el pedido.
Aquí lo tiene.
Lo recibirá en la línea de batalla.
Ofrezco el perdón a cada uno de sus demonios que pelee a nuestro lado.
¿Cuántos podrá reunir?
Solo puedo prometerle uno... yo mismo.
¿Ahora resulta que los piratas pelean al lado nuestro?
Señor Peavey, ahora mismo,
de poder elegir.
Coronel Butler.
Sí, señor.
Manos a la obra.
Todavía no te has bebido la leche.
Andy, Andy, ¿Nos llevamos esto con nosotros?
Me parece bien señor Peavey.
Lucharemos por ella
Guardia.
¿A qué vienen esas campanas?
Celebran que los ahorcan.
Callaos.
Callaos
¡Callaos, malditos!
¡Pronto tendréis lo vuestro!
¿Quién es el General Dominique?
Es un discutible honor, señor.
Cántele yankee doodle, general.
Quizás le dejen salir.
Sal de ahí.
Yo quiero salir.
¡Atrás!
Dele recuerdos al Capitán Brown.
No temas, Dominique.
Nuestro último enemigo será la muerte.
Gracias...
Amiguitos.
Seréis las manzanas más podridas
que jamás colgaron del árbol de la horca.
Pero he aprendido a amar a cada uno de vuestros gusanos.
Porque el código de vuestra hermandad
es más justo que el de las naciones.
Solo podemos confiar en una cosa en la vida
y es que esta acaba en muerte.
En fin, cuando llegue...
burlaos en su cara.
Hola, general.
Tenía miedo de no volver a verle
en este infierno.
¿Tan impaciente estas por verme allí
que vienes en persona a atarme la soga?
Es eso lo que crees Dominique, toma.
¿Por qué has venido?
Por todos los hombres del mundo nunca desee fallarte.
Todos los hombres en los que confié me fallaron.
¿Ibas a ser tu diferente?
Te prometí un país.
Aquí lo tienes.
¿Firmado por Jackson?
¿Por qué crees que puedes confiar en ese Jackson?
Hoy confió en mí.
Una palabra suya,
y me habría volado la cabeza.
En vez de eso me ofreció tu libertad
a cambio de armas y municiones,
y el perdón a todo hombre
que se una a él en el campo de batalla.
Los hombres jamás te escucharán.
No tengo tiempo de convencerles.
Aquí tienes tu libertad y la suya.
Libertad para marcharse...
o para pertenecer a un país
y decidir luchar por él.
Dominique...
cumplí mi promesa.
Muy bien. ¡Deprisa!
¡Cuidado!
Llévales a la línea de fuego.
Vamos.
¡Ese es mi algodón!
Pienso quejarme al oficial al mando.
Dad la vuelta a ese carro.
Dígaselo a los británicos.
No tan alto.
Así no podrás ver a los británicos.
Lo pongo alto para que no me vean a mí.
General, es todo mi algodón.
Está embalado y listo para embarcar.
Entonces no le importará defenderlo.
Señor Peavey, que le den un mosquete a este caballero.
Sí, general.
Aquí tiene. No vaya a dispararse.
Muy bien. Póngase en la fila.
Ahí sargento, ponga alguno de sus mejores tiradores...
en las ramas de esos árboles.
Bien, general.
- Reed. - Sí señor.
Ese cañón del 24 a la batería número 3, necesita refuerzos.
Revísalo.
Sí, señor.
¿Podríais darme una taza de achicoria?
Buenos días, general.
Hijo, ¿Cómo te encuentras?
Bien, señor.
Aunque más te gustaría
estar de vuelta en Kentucky esta mañana
que aquí junto a mí.
De eso nada.
De vuelta a casa, arrastrando los cerdos.
Andy, bebe un poco de esto, es achicoria.
Te sentará bien.
Ahora no señor Peavey.
De acuerdo.
Me lo beberé yo.
Es tan fuerte que haría flotar a una herradura.
Venga soldado, ¡ponte en marcha!
No tienes todo el día.
Tenemos muy poca munición.
¿Eso es todo?
No encontré nada más?
¿Y cómo pretende cara de halcón,
ganar una guerra sin municiones?
¿Por qué no dejas que cara de halcón se preocupe de eso?
Lo siento, señor.
No te preocupes. Me han llamado cosas peores.
Lo que importa, es que nos estamos
cerca de tocar fondo.
Tendremos municiones de sobra en cuanto aparezca Lafitte.
¿En serio, espera usted que aparezca?
Mayor, si no le esperase, se me pondría el pelo gris.
En mi opinión,
los piratas están ahora saqueando Nueva Orleans.
¡Batallón, alto!
General,
¿Cree que esos mondadientes
detendrán a los casacas rojas?
Quizás les entretengan hasta que les apuntemos.
¿Apuntarles sin munición para el mosquete?
¿A qué viene esto?
Un día de servicio en tu país.
Siempre pensé que mi vida valía más que un dólar.
- Su papel, por favor. - Gracias.
Su mosquete.
Esta niebla espesa hoy más que un mal puré.
Espero que siga así mucho tiempo.
Si no nos ven no dispararán.
Andy, mejor te pones esto.
Estoy bien, señor Peavey.
Veo que te vas a quedar frío.
Póntelo.
¡Andy Jackson! ¡ven aquí!
El papel, por favor.
No ha puesto su pariente más próximo.
No tengo ninguno, señor.
- A quién se lo notificamos en caso de... - A la familia Claiborne.
Gracias.
Su mosquete.
Aquí tiene.
Mosquete.
¿Para qué es esto?
Cuando te quedes sin pólvora,
utiliza la culata.
Muévanse. Cuando nos traigan más pólvora os la daremos.
Aquí tiene.
Bueno Gobernador, ¿Cuando ciudadanos ha reclutado?
Más de 300, general.
Más de los que esperaba.
Es muy urgente.
Tenemos más hombres que munición.
Se ha terminado la pólvora.
Sí, lo sé.
Pero traen más de camino.
Solo espero que Lafitte cumpla su promesa
a pesar que le hemos traicionado.
¿Qué ocurre?
Perdón, señor.
Es nuestra patrulla que regresa.
¿Por qué dispararon?
Deben de estar algo nerviosos. Supongo.
¡Alto el fuego!
¡Alto el fuego!
Atrás, cuidado.
¿No reconoces el toque de corneta?
Es nuestra patrulla.
Alto el fuego.
Casacas rojas, general, se acercan por el pantano.
Cuéntame que sucede.
Miles, general. Miles.
¿Dónde?
Desde el bosque de cipreses al río.
¿Preparados para atacar?
Se están agrupando señor, están a 600 m.
Nada les detendrá General, nada.
En el barranco hay café hirviendo
quizás eso ayude a disfrazar el olor a pólvora.
Gracias, señor.
Mayor Reed, mándeme algunos correos.
Coronel Butler, parece que el enemigo está a punto de atacar.
Estáis aquí para pelear y vais a pelear.
¿A caso creéis que esto es una reunión de domingo en la iglesia?
- Sargento - Sí, señor
Lleve estos civiles al frente.
Los civiles no harán
más que estorbar.
Supongo que los veteranos tendremos que hacernos cargo.
Eh, así no se utiliza un cañón.
¿No ves que estos
no saben cómo se sube un cañón?
¿Qué te sucede, Andy?
Así solo cazareis liebres.
Por favor, déjame ayudarte.
Aléjese.
No malgastes así tus fuerzas.
¡O vuelves ahora mismo a tu puesto,
o te corto la cabeza!
Más agua aquí señor Peavey.
Sí señor.
No son más que cohetes.
Mucho ruido, pero nada.
Preparado el quinto.
Listo, señor.
Fuego el cinco.
Esta niebla es muy espesa.
No se puede ver nada.
General, ¿podemos hacer algo para detener ese fuego?
No podemos malgastar pólvora con esos cohetes.
Intentan asustarnos
antes de disparar a matar.
Lo mismo que hicieron en Bladensburg.
¡General. General!
Lafitte y sus hombres están llegando.
Gracias al Señor, ¿Por dónde?
Vienen por el pantano.
¡Lafitte!
Llega un poco tarde señor Lafitte.
No estamos acostumbrados a viajar por tierra.
Tarde o temprano, sean bienvenidos.
Qué caluroso recibimiento nos ha preparado.
Se calentará más sino lleva la pólvora y la munición al frente.
Coronel Butler,
coloque a estos hombres en la batería número tres.
Sí señor, la tercera batería a la derecha.
Cuídese.
Lo intentaré.
Capitán, que vayan distribuyendo la munición.
Sí señor.
Eh, he oído decir que es Jean Lafitte.
Nunca había visto un pirata antes.
Dale un beso, si es que trae pólvora.
¿Que tenemos aquí, Andy?
Maná del cielo señor Peavey.
Menos mal que están con nosotros
y no con el enemigo.
Vaya a por los camisas de cuero para que nos echen una mano.
Sí, señor.
¿cuánta pólvora ha traído?
Suficiente para mantener un cañón un mes.
Ahora tenemos con que luchar.
¡Dame un poco de esa pólvora!
Puedes usar toda la munición.
¿Munición pirata!
Los británicos no reconocerán la diferencia.
¿De dónde ha venido esta pólvora?
Es especial para ti.
Creíamos que perderíamos la guerra antes de que llegara.
Ahora que trajisteis la pólvora, de vuelta a casa.
Beloush, súbete a ese árbol.
Bien, general.
Pablo, sube a ese otro.
Sí, general.
Apuntad al centro.
Sí, sí, general.
¿A quién dispara señor Lafitte?
No han dado orden de disparar.
Esos disparos hacen demasiado ruido.
Hay que silenciarlos.
Es gastar munición señor Lafitte.
No es demasiado espesa, general.
Puedo ver de donde vienen entre la niebla.
Si de verdad tuviéramos visibilidad, mis hombres ya habrían disparado.
El no necesita ver para dar en el blanco.
¿A qué distancia están?
Yo diría que a unos 600 metros.
Bien, de acuerdo. Adelante.
Es su pólvora.
¡Allí está el objetivo!
¡Lo ha hecho!
Ha dado justo en el blanco.
Por todos los demonios. Que se repita.
No está nada mal esta arma.
A vuestros puestos.
Alto el fuego.
Alguien nos ha ayudado con un cañón.
Es este hombre, señor.
Ah, señor Lafitte, mi enhorabuena.
Déselas al general.
¿general?
General Dominique Hue.
Enseñó a Napoleón.
Es un honor tenerle entre nosotros, señor.
El honor es mío, general.
Se le ve estupendamente.
Dominique, todavía tenemos mucha guerra por delante.
¡Beloush!
Sí, general.
Cambie esta arma.
De acuerdo.
Soldados...
¡preparados!
Preparen bayonetas.
Preparen bayonetas.
Preparen bayonetas.
Es el silencio más estruendoso que jamás he oído.
Disfrútalo mientras dure.
¿Qué hora será?
¿Que más da? No vamos a ningún sitio.
¡Batallón, preparen...
armas!
¡Preparen armas!
El batallón avanzará en línea de ataque.
¡En marcha!
Suenan como si estuvieran matando un cerdo.
Es música.
Son gaitas.
¿Van a pelear o a bailar?
Me dan escalofríos por todo el cuerpo.
Sí señor, es normal.
Bien, ¡formen filas!
¡En filas!
En filas.
Mas rápido, chicos.
Señor Lafitte, asegúrese de que sus hombres
no abran fuego hasta que tengan un blanco claro.
Los mosquetes no son certeros a larga distancia.
Déjeme su catalejo, señor Pevey.
Si, fuera por está niebla,
mis rifles Kentucky les harían pedazos
100 metros antes de que abrieran fuego.
¿Que alcance tienen sus rifles?
Podrían darle en un ojo a una ardilla a 300 metros.
Pues solo tiene que saber cuando están a su alcance.
No creo que los británicos nos hagan una señal.
Los británicos no, pero yo sí.
¿Cansado de vivir, señor Lafitte?
Le acompaño.
No, eres muy corpulento.
Ratón, ¿Tienes el polvo de cuerno?
Sí, jefe.
General, ¿me presta a uno de sus guerreros?
¿Es bueno con el arco?
Suficiente.
No, Toro. Espera aquí.
¿Supongo que el jaleo va a comenzar, eh?
Debemos de estar a unos trescientos metros.
Ratón, la pólvora.
Allí están.
La señal de Lafitte.
¿Abrimos fuego, señor?
No, démosles una oportunidad para regresar.
El enemigo ya está a tiro, señor.
Y también Lafitte, Coronel.
Contaré 40 segundos antes de disparar.
Cada segundo avanzan 2 metros.
Contaré 40 segundos, Mayor.
¡Comiencen a disparar!
¡Compañía, adelante!
Preparados...
¡Fuego!
Debió sorprenderle mucho, Gobernador.
Annette y el Capitán Lafitte.
Sí. Un padre siempre es el último
en saber los planes de su hija.
¿Por qué le enseñas a bailar, Lizzie?
Tú aprendiste sola.
¿Por qué no vas y coges otro trocito de pastel?
Está muy rico.
Prefiero observar como Liza
y tú os miráis a los ojos.
¿Cuántas veces tengo que decirte
que no me gustas que me llames Liza?
Venga. Te enseñaré en la pista de baile.
¡Liza está enamorada!
Liza tiene...
¿Por qué te escondes ahí?
No me escondo.
Estoy buscando a un amigo mío.
Apuesto a que no conoces a nadie por aquí.
En realidad sí. Soy amigo del señor Lafitte.
¿Dónde lo conociste?
Es un secreto.
Jamás me has mirado así.
Tú no eres Jean Lafitte.
¿De qué tienes miedo?
No tengo miedo a nada.
¿Lo ves?
Seguro que ese silbato no funciona.
Pues claro que sí.
¿Lo ves?
Déjame tocar el silbato.
No.
Mira...
Si llamas a mi amigo el señor Lafitte,
Te dejaré usarlo mientras vas.
¿Y qué le digo?
Que Miggs está aquí y que quiere vele inmediatamente.
Bien...
De acuerdo.
Sujeta esto en mi ausencia y no te comas nada.
Marjorie, Marjorie, no hagas ruido.
¿Dónde has conseguido eso?
De mi amigo Miggs.
Mirad, ha hecho una conquista.
Ha heredado el atractivo de su madre.
No puede decirse que no me guste el nombre de Miggs para mi yerno.
¿Miggs?
Miggs.
Hola, hijo.
¿Qué noticias traes de mi amigo el Capitán Tom?
Ah... no lo sé, señor.
Un momento. ¿Cómo has conseguido regresar tan pronto?
¡Viva Jackson!
Que Dios le bendiga, General.
Os agradezco mucho este homenaje.
Lo cierto es, que aquí hay otro hombre,
que se merece compartirlo conmigo.
Me trajo tres cosas a Chalmette que necesitaba...
Mosquetes Flints,
pólvora,
y hombres.
Damas y caballeros, señor Lafitte.
Se lo agradezco personalmente un vez más.
Sabe, para un hombre
que se ha pasado la vida en el mar
veo que pisa tierra con mucha fuerza.
Entre nosotros, General,
bailar me marea un poco.
Bien, señorita Claiborne, baila usted estupendamente.
Gracias, General.
Si mi Raque estuviera aquí,
os enseñaríamos a bailar danzas típicas de mi tierra.
Ojalá estuviera aquí, General.
Ojalá.
Toda la felicidad que os merecéis la tendréis.
Mi más sentido agradecimiento, sir.
Bueno, General Dominique.
Ya veo que entiende tanto de belleza como de artillería.
General Jackson, me gustaría presentarle...
esta encantadora dama... La señorita Bonnie Brown.
Encantado, señorita Brown.
Quizá le interese saber que,
voy a recomendar al general
por su comportamiento en el campo de batalla.
¡Eh!
Gracias, señor.
Disculpa, Bonnie.
¿Podría?
General, tengo que hacerle una confesión.
No me gustaría mentirle a un General como usted.
Vera, no estaba muy...
Lo cierto es que, tan solo era cabo.
Pues en el frente de Chalmette,
se portó como un autentico general, amigo.
Le estoy profundamente agradecido.
Gracias.
Señorita Brown.
¿Te pasa algo en el brazo?
Sí, Madame. Necesita una preciosa mano.
Vamos, Bonnie.
Parece un cuento de hadas.
Sí, así es. ¿Verdad, Jean?
Sí, claro.
¿Cuánto tiempo nos quedaremos?
No nos quedaremos mucho.
Eres una pilla, Annette.
Oh, es tan romántico.
Tráete a cenar a tu prometido algún día.
Será un placer.
Eres un hombre con suerte, Lafitte.
Al contrario, señor, yo soy la afortunada.
Bien, nos veremos pronto...
Muy pronto. Adiós.
¿No crees que ya nos hemos exhibido bastante?
Tal vez yo sí, pero tu no.
Quiero que todas la mujeres del mundo estén celosas de mí.
Oh, Annette, ¿podríamos ver tu anillo?
Por supuesto.
- No puedo. - Oh, Bonnie.
No tienes más que decir enhorabuena,
y sonreír.
Es suficiente, vámonos.
Preferiría romperle una botella en la cabeza.
Ah, General.
Jean. Señorita Claiborne. La Señorita Braum está deseando felicitarles
Sí, es cierto, buena suerte a los dos.
Gracias. Es muy amable de su parte.
No es fácil de pescar, señorita Claiborne.
No resultó fácil.
¿Qué está mirando?
¿Le pasa algo a mi vestido?
En absoluto, estás impresionante.
Es muy bonito. Me encanta el vestido.
Madame Dupree me hizo uno igualito para mí,
y mi hermana se lo llevo en el Corintio.
¿En el Corintio? Qué vergüenza as dos con el mismo vestido
Bueno, eso demuestra que no hay que fiarse
nunca de los sastres.
Oh, oigo un vals.
Mademoiselle, le ruego que me conceda este baile.
Disculpa.
Claro.
Jean...
No pretendía...
Jean, saldré de aquí.
Me desharé de este vestido.
Lo quemaré.
¡Nadie volverá a ver este vestido jamás!
¿Y eso devolverá a la vida a su hermana?
Annette no tiene por qué enterarse.
Podrás decir que el Corintio se hundió en el mar.
¿Quién lo sabe?
Yo lo sé.
¿Y qué es lo que quieres hacer?
Contárselo.
No seas estúpido.
Ella es todo lo que amas y por lo que has luchado.
Vas abandonar todo lo que tienes, todo lo que eres.
Jean, no quiero ver como la pierdes ahora.
¿Podrías amar a un hombre que mató a tu hermana?
Podría amar a un hombre que mato a mi padre.
Señor Lafitte, hay un chico que desea verle.
Su nombre es Miggs.
¿Dónde está?
Allí con su perro.
Mira, dile que me espere detrás de la casa...
¿Enseguida, entendido?
¿Es de verdad su amigo?
Sí, sí, sí. Claro.
De acuerdo.
Ve a la puerta trasera. Y espera a que llegue con Miggs.
Jean, estoy aterrada.
¡Vamos!
Tienen a Miggs.
Quizá tengamos que salir de aquí,
¿Llamo a los hombres?
No habrá ningún enfrentamiento.
Escuchad todos.
Id al Cuervo. Preparaos para zarpar.
Si puedo me uniré.
No te dejaré enfrentarte a esto sin mí.
Es una orden.
Si dentro de dos horas no he llegado, zarpad.
Bien, ya habéis oído al jefe.
En marcha.
El chico se niega a contestar a las preguntas.
¿Cómo quiere que conteste si no habéis parado de gritarle?
Annette tiene razón.
Nadie te va a hacer daño.
Solo queremos saber cómo dejaste el Corintio.
¿Cómo volviste aquí?
El Corintio aún no ha tenido tiempo de llegar a tierra.
Pues... no lo sé.
Fue... fue una pesadilla.
¿Te brotaron alas y volviste volando hasta aquí?
¡Estúpido!
No te caíste por la borda, ¿verdad?
Eso es.
Sí, señor, me caí por la borda.
¿Y qué pasó? Cuéntanos.
Bueno...
Había una tormenta y unas olas enormes.
No ha habido tormentas.
Sí, sí la hubo, y llegaban unas olas enormes.
¿Se hundió el barco?
¿Qué? No...
Yo... no lo sé.
Quizá unos azotes te ayuden a decir la verdad.
Por el amor de Dios, Mercier, no amenaces al chico.
¡He invertido un cuarto de millón de dólares en ese barco!
Y quiero saber qué es lo que pasó.
Un momento, Mercier, ese barco se ha debido hundir.
¿Fueron los británicos?
No, señor.
¿Fue Lafitte entonces?
Señor Mercier, ¡cómo se atreve!
¡No haga esas salvajes acusaciones bajo mi techo!
¿Si no fueron los británicos entonces quién fue?
Monsieur Lafitte ni siquiera estaba allí.
Él estaba...
¿Dónde estaba Lafitte?
Monsieur Lafitte estaba...
¿Dónde estaba?
Yo puedo contestarlo.
Estaba allí.
El Corintio lo hundieron.
¿Hubo algún superviviente?
Murieron todos menos uno. Noo... Mi hijo estaba en el Corintio
¿Tuvo algo que ver en esto, Lafitte?
Yo era su jefe.
¡Monsieur Lafitte, solo vine a despedirme! ¡Monsieur Lafitte! Dígale que no fue usted
Dígaselo ¡Monsieur Lafitte!
¡Monsieur Lafitte!
¡Jean, dile que no fuiste tú!
¡Cuéntales la verdad!
Jamás me creerán.
No necesitamos un juicio. Lo colgaremos.
¡Busca una soga! ¡busca una soga!
Padre, ¡detenles! ¡padre, detenles!
¿Quieres que defienda a un asesino?
Él no lo hizo. Apuesto mi propia vida.
¿Y la vida de tu hermana?
¡Padre!
Esta es una buena soga.
¡Señor Peavey!
Señor Peavey, avise al General Jackson.
Cuéntele lo que está pasando...
No te preocupes, iré a buscarle.
Deprisa, por favor.
Esa rama ahí arriba, ¡usadla!
¡Apártense!
¡Apártense!
Aquí en medio. ¡Colguémosle aquí!
¡Aquí no, aquí no!
Le colgaremos en el establo donde pertenece.
¡Esperad!
Ninguno tiene más motivos que yo.
Yo he perdido a mi hija.
Pero no podéis tomaros la justicia por vuestra mano.
¡Lafitte no respeta las leyes!
Me alegraré cuando le ahorquen, pero no en un linchamiento.
Has sido demasiado blando con este pirata.
¡Recordad que sois hombres, no animales!
¡Por aquí!
En nombre de Dios,
mataré al siguiente que se mueva.
Esta ciudad está todavía bajo la ley marcial.
¿Protege esa ley a un asesino?
Hundió un barco con 80 personas a bordo.
¡Silencio!
Lafitte, ¿hundió usted ese barco?
Fui el responsable.
¿Necesita más pruebas?
De su propia boca.
Arriesgué toda mí fortuna en el Corintio.
¿Y qué arriesgó usted en la línea de batalla?
Jean se ofreció para defender a nuestro país,
y usted respondió destruyendo Barataria,
y aún así vino a ayudarnos.
¡Esa no es la cuestión, señorita Claiborne!
Esa es precisamente la cuestión, señor.
Hice una promesa a este hombre...
El perdón para cada hombre que se uniera a nosotros en el campo de batalla.
Y mantuvo su palabra.
Y por mi honor que yo cumpliré la mía.
No puedo exigírselo, General.
Estaré listo dentro de una hora.
¡Soltadle!
Muy bien, Lafitte, tu hora acaba de empezar.
Ya tendremos otro momento, Lafitte.
¡Jean!
Me voy contigo.
¿Annette, qué vida podemos tener juntos?
Sin país, sin hogar, sin pertenecer a nada.
Nos tenemos el uno al otro.
Tú eres el mundo que quiero.
Annette, no sabes lo que significa
pasarte la vida huyendo.
Solo quiero vivir y morir contigo.
¡Jean!
Oh...
Te quiero demasiado como para llevarte conmigo.
Solo puedo llevarme tu recuerdo.
No puedo devolverle la hija que perdió en el Corintio, Gobernador.
Solo puedo dejarle lo que más amo en este mundo.
Lafitte, no hay rincón en el mundo
esté a salvo.
Al menos les dejo a todos a salvo...
en una Nueva Orleans Americana.
¡Asegurad las brazas!
¡Asegurad las brazas!
¡Listo para cambiar rumbo!
Sí, señor.
¿Qué bandera izamos?
No tenemos bandera.
¿Qué curso?
A mar abierto.
Cerradas con amuras las portillas.
Cerradas con amuras las portillas.
¿A dónde nos dirigimos, Dominique?
A nuestro lugar.
Cuando lo pierde todo, al menos le queda el mar.
Esta cubierta es nuestro único país.
Este es el único que me interesa.
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