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Una mañana, cuando el sol asomaba,
una muchacha cantaba en el fondo del valle.
Ay, no me engañes, ay, no me dejes.
¿Cómo has podido aprovecharte?
DESPERTAR
Pelo rubio oscuro.
Ojos azules,
de color azul claro con matices de verde.
1,70 m, complexión delgada, talla 36 o 38.
Sin tatuajes, ni cicatrices, ni otros rasgos distintivos.
Se le dan bien los deportes: fútbol, netball,
las carreras de larga distancia...
Dotada para la música, aunque no toca ningún instrumento.
Buena voz. Le gustaba cantar.
Cantó antes de hablar.
Aunque eso da igual.
No se ha ganado la vida cantando, si no, ya nos habríamos enterado.
Pero no hay nada.
Nunca salió nada.
Ni con la tecnología más avanzada, el reconocimiento facial, nada.
¿La reconocería ahora si la viera?
Hueso de mi hueso,
carne de mi carne.
¿La reconocería?
¿Sabría quién es?
Clare Reed tenía 14 años cuando se fue de casa.
La última imagen de ella es de una cámara de seguridad
de la estación de Kings Cross, a las 10:00 h de ese día.
Nadie la ha vuelto a ver desde entonces.
Hoy, diez años después,
hacemos otra llamada a los testigos
que podrían haber visto a Clare el día de su desaparición o después.
John...
Cielo...
Oh, lo siento.
Perdón.
Sí, quiero insistir en lo que Dominic, el detective Chambers, acaba de decir.
Si tienen información sobre Clare,
pónganse en contacto con la policía.
Clare, si nos estás viendo...
te queremos.
Te echamos de menos. Pensamos en ti cada día.
Por favor, llama.
Dinos que estás bien.
Vuelve a casa.
DESAPARECIDA
Ha llamado Aaron.
- ¿Sí? - Sí.
Tiene un trabajo nuevo.
Me ha preguntado si me interesaba.
Es genial, cariño.
Y ¿a ti qué te parece?
¿Qué tal Janet hoy?
Uy, hoy estaba de mal humor.
En su caso no es nada.
Ya la conoces. Siempre exagera.
Bueno...
ha vuelto otra vez al grupo de apoyo.
Se había enfadado con ellos, pobres.
Qué mujer. No tiene paciencia.
¿Cómo está Casey?
Mira que lo intenta,
la pobre.
Pero le cuesta.
Siempre le digo a Janet que tienen que examinarla.
Pero ella ni me escucha.
Mierda de Janet, es una engreída.
Hoy estábamos leyendo y Casey ha dicho que no lo soportaba
porque su madre siempre lee en el teléfono.
Facebook.
- Dios. - Sí.
¿Has terminado?
Sí.
Después empiezan otro programa de detectives.
Quizá valga la pena.
Los trenes son aburridos.
Solo la gente aburrida piensa eso.
Son para niños.
Anda ya, son para todos.
Acércate, mira.
Esto es el motor.
Cuando está en marcha, hace girar este tornillo,
que hace girar este diente, que hace girar las ruedas.
- Es como una reacción en cadena. - ¿Qué?
Cuando todo está conectado.
Una cosa hace que la siguiente funcione.
El motor hace girar el tornillo, que hace girar el diente, que hace girar la rueda.
Es aburrido. Deberías haber tenido un hijo.
Hoy ha sido un día movidito, de verdad.
Janet estaba de mal humor.
Bueno, ya sabes, ya sabes cómo se pone a veces.
No la soportabas cuando la tuviste de maestra.
Las cosas que decías de ella cuando volvías.
Pero no sé.
Papá dice que es una exagerada.
Pero es que se desahoga con los niños
y a veces pienso que, si yo no estuviera allí,
un día se las haría pagar, y entonces le dirían...
Vamos allá, otro día más.
Gracias, cariño.
Pasa buen día. Y ni caso a Janet.
- ¿Tienes trabajo en la peluquería? - Sí, ahora voy.
No sé cuánto tardaré.
- Te llamo en la pausa. - Vale. Adiós.
Hasta luego.
Cariño.
Tienes que bajar.
Tienes que comer algo.
¿Mary?
¿Mary?
¡Por Dios!
¡Por Dios! ¡Mary! ¡Mary!
¡Mary, despierta!
¡Mary! ¡Mary!
John...
¿qué haces?
Oh, no...
Oh, no...
¡No!
¡No!
¡No!
¡No!
¡No!
¡No!
¡Se ha ido! ¡No podré aguantarlo!
Buenos días, señora Reed.
Buenos días, Casey. ¿Cómo estás?
Cansada. He hecho todos los deberes.
¡Muy bien!
Pues vamos verlos. Venga, vamos.
¿La noche ha ido bien?
Sí, muy bien.
¿Qué has desayunado?
¿Qué pinta tiene?
¿Va a tardar mucho o...?
¿Cuándo fue la última revisión?
A mí no me pregunte.
Hace poco que trabajo aquí. Mi jefa me dijo que le avisara.
- ¿Dónde está? - En Lanzarote.
Pues creo que tendrás que llamarla.
Eso no le va a gustar.
Dudo que un incendio le guste más.
Ya, claro...
Vale.
Llámala y me pongo yo, se lo explicaré.
Guay, gracias.
¿Eres de por aquí?
¿Eh?
Es que debes de tener la misma edad que mi hija.
¿Clare Reed?
Fue al Whitemore.
No. Soy de Barnes.
Sí, vine hace como cinco años, al instituto... Sí.
Hola, Trace. ¿Qué tal va?
DESAPARECIDA
¡DIEZ AÑOS! SI PARECE AYER.
QUÉ TRISTE, OJALÁ ESTÉ SANA Y FELIZ.
ESPERO QUE HAYA TENIDO UNA BUENA VIDA.
¿DIEZ AÑOS? ¿SIN NOTICIAS? ESTARÁ MUERTA
SOY MÉDIUM CON AÑOS DE EXPERIENCIA PUEDO DECIRLES DÓNDE ESTÁ CLARE
¡Solo tenías que hacer una puta cosa! ¡Y la has cagado!
¡Vete a la mierda!
- Déjame en paz. - Hasta un imbécil lo haría.
- ¡Que te calles! - Entras y te pones como loco...
- ¡Que me dejes! - ¡Solo una cosa, tío!
¡Debería haber sido más indulgente!
¡Deberíamos haberla vigilado más!
¡A lo mejor no se habría ido!
¡Como vuelvas a hablarme así, te mato!
¡Joder! ¡Perdón!
¿Eres gilipollas o qué?
¡Clare!
¡Clare!
¡Clare!
Hola.
No, estoy bien. Todo va bien.
Tienes que quedarte. ¿Cuántas veces tendré que...?
¿Bella está aquí?
¡John!
Hola, Bella.
Me alegra verte.
Sí, a mí también.
¿Cómo estás?
Bueno... Bien.
He visto la llamada.
Sí. El detective es nuevo y quiere destacar.
Todo ayuda.
Sí. Sí.
Han hecho otra imagen.
Tenemos a dos nuevos de Escocia. Una de Manchester.
- ¿Té? - Sí, por favor.
Suze, cielo, ¿nos preparas dos tazas de té?
Dos de azúcar, ¿verdad?
Ciara es de Manchester. Magda ha estado en Glasgow.
¿Y el chico?
Nathan. Vino hace unas semanas.
No cuenta mucho, pero creo que estaba en acogida.
Os quiero presentar a un buen amigo, John Reed.
La hija de John, Clare, se escapó de casa hace diez años.
Pasa por aquí de vez en cuando para hablar con los nuevos,
por si saben algo de ella.
- Hola, John. - Hola, Noleen.
- ¿Te cuidas bien? - Sí, estoy de lujo.
Haced el favor de hablar con él.
Es de los buenos. Ni tonterías ni impertinencias.
- ¿Me oís? - ¿Lo tienes todo?
Sí, claro.
Ve con cuidado. Llama luego, ¿eh?
Según como vaya.
Y tú cuídate.
El domingo encenderé una vela, puntual como un reloj.
Gracias.
¿Lleva diez años viniendo aquí a hablar con todos?
De vez en cuando, sí.
Hostia. ¿Y la poli qué?
Tío, eres gilipollas.
Joder, solo pregunto.
¿Tú crees que la poli se pasará diez años buscando a una furcia?
Sin ánimo de ofender.
Esta es una de las últimas fotos que le hicimos antes de que se fuera.
Ahora estará diferente.
Tiene 24 años,
se habrá cambiado el peinado o el nombre. No lo sabemos.
¿Se escapó?
Entonces, no sería muy feliz.
- Ciara... - Está bien.
No lo era. Era muy infeliz.
¿Por tu culpa?
Por mi culpa, su madre, su vida...
Empezó a consumir.
Se metía en problemas, robaba y esas cosas.
No sabíamos qué hacer.
La escuela lo intentó, hablamos con asesores, médicos...
Nuestro deber era ayudarla.
Entenderla.
Solo eso y nada más.
Pero...
Bueno, se fue.
Más adelante supimos que había vendido el móvil en eBay,
su portátil, todo lo que tenía valor.
Llevaba unas 400 libras cuando se fue.
Bueno, ¿y todas esas mierdas del CSI? ¿El ADN y eso?
Sí.
Ha habido algunas pistas, pero nunca llevan a nada.
¿Creéis que sigue viva?
No hay razón para pensar lo contrario.
Si lo está, parece que no quiere que la encuentren.
Bien visto, pero ¿qué padre sería yo si dejara de buscarla?
¿Qué clase de padre eras?
¿La pegabas? ¿Te la follabas?
- Basta. - ¿Eres de esos?
Eres una retorcida.
Nunca la he visto.
Ya, ni yo tampoco.
- Preguntaré y colgaremos el cartel. - Gracias.
- John, no hace falta... - Ah, no, no. Toma.
Por si necesitan algo.
- Espero no verte pronto. - Ya.
Yo también.
Gracias, Bella.
Es genial que vuelvas, John.
- Como en los viejos tiempos. - Sí.
Te presento a los compañeros.
Son buena gente, ya verás.
Chicos, él es John, el chispas nuevo.
- Hola. - Un placer.
¡El café!
Gracias, Mark.
- ¿Capuchino, dos azucarillos? - Sí.
Muchas gracias.
También hay brownie en la bolsa, si te apetece.
- No, estoy bien. - ¿Cuidas la línea, John?
Sí.
Hola, cielo. ¿Cómo va el día?
No.
Como en los viejos tiempos, sí, bien. ¿Y tú?
Te tiene agarrado de las pelotas.
Joder, es ella.
Tengo que ir a por los niños.
Vale. Voy a contestar, ¿eh?
- Ve. Espabila. - Vale. Vale, guay.
¿Hola, cielo? Sí.
No, escucha, voy para allá.
Esa marca que tiene en la frente... Todo tiene sentido.
La persona a la que llama no está disponible.
Deje un mensaje después de la señal.
Hola, cariño, soy yo. Escucha, falta poco para las cuatro.
Quería saber si estás bien.
- Hasta mañana. - Sí.
Trae el tren de tu amigo. Le echaré un vistazo.
- Gracias, John. - De nada.
- Ve con cuidado. - Gracias.
Oye, Mary, ya voy para casa. Llámame, ¿vale?
La persona a la que llama no está disponible.
Deje un mensaje después de la señal.
La persona a la que llama no está disponible.
Deje un mensaje después de la señal.
- ¿Mary? - ¡John!
- ¡John! - Tenías el móvil apagado.
- Calla. Calla. - ¿Qué pasa?
John.
Está aquí.
¿Quién está aquí?
Clare.
- Mary, vamos - No, John, escúchame, escúchame.
- Ha vuelto a casa. - Basta.
No.
- No me escuchas. - ¡Basta!
John, ha pasado. Por fin ha pasado. Es hoy.
Es el día. Es...
Es ahora.
Siento no haberte llamado,
pero me estaba esperando.
Estaba en la puerta.
John.
Cariño.
- Quiero verla. - No, sí, pero espera.
¡John!
Respira. Cariño, respira.
- Respira. Cariño, respira. - No puedo respirar.
Ven, siéntate.
Espira e inspira. Siéntate.
Siéntate.
Ahora respira, respira. Espira. Espira.
Ya. Eso es.
Eso es. Eso es, bien.
Respira.
Respira profundamente, despacio.
- Es el shock. - La he visto.
Sí.
Hay muchas cosas que decir.
Hay tantas, tantas preguntas...
Pero de momento, cariño,
de momento,
solo... entra a verla.
- Vale. - ¿Sí?
- Sí. - Bien.
- Sí. - Muy bien.
- Muy bien. - Vale.
- Vamos. - Un momento. ¿Por qué ahora?
Ya nos lo dirá. Nos lo contará todo.
Pero dale un poco de tiempo.
- Vale. - Bien.
Sí. Hazme caso. Vamos.
Lo sé. Cariño, cariño.
Cariño, lo sé.
¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Lo sé!
- Vamos. ¿Estás bien? - Sí, sí.
¿Estás listo?
- ¿Sí? - Sí.
¿John?
Hola.
¿John?
Di algo.
John.
Lo siento.
No sé cómo hacerlo.
Ha sido mala idea, mejor me voy.
No, no, no...
No.
¡John!
¿John?
Ay, madre.
Gracias a Dios.
Creía que...
No, no... Gracias a Dios.
¿Sigue aquí?
No.
No.
Lo siento.
Debería haberte avisado. Ojalá...
Yo tampoco lo esperaba.
Pero John...
John, ha vuelto a casa.
Y lo he estado pensando. No debemos presionarla.
No debemos presionarla.
Da igual lo que le haya pasado, lo que necesite...
estaremos aquí.
A su ritmo.
Tenemos que darle espacio.
No podemos correr
y no vamos a cometer los mismos errores.
No es ella.
Ay, cariño.
Al principio tampoco me lo he creído.
Hay mucho que asimilar...
Y está diferente...
Claro que sí. ¿Qué esperabas?
Yo... no la reconozco.
Necesitas descansar, cariño.
Vamos.
Vamos, te acompaño.
¡Ah!
Hola.
Te he dejado dormir.
Parecías un muerto.
Es bueno. Te conviene.
He hecho té.
¿Qué es todo esto?
Lo sé, es absurdo, ¿verdad?
Bollos, pastel...
Estoy atontada.
¿Qué dijo?
Cuando la viste, ¿qué es lo que dijo?
Pues...
no dijo nada.
Estaba sentada en la entrada.
Como si se hubiera dejado las llaves.
Fue tan cotidiano...
Pero luego se levantó y la vi bien.
Y pensé... que me desmayaría, ¿sabes?
Pensé que me lo estaba imaginando.
Pero tenía esa mirada.
Tenía la misma mirada de antes
cuando quería pedir perdón.
La misma cara.
Y entonces entramos y nos sentamos.
Mary, Mary.
Tuvo que decir algo.
¿Vale?
Dónde ha estado, qué ocurrió.
Son diez años, Mary. Diez años.
Sí, pero no cuentas diez años en diez minutos.
Tuvo que decir algo.
¿No quiso explicar nada?
Me pidió que la perdonara, John.
Lloró y me pidió que la perdonara.
PAPÁ, MAMÁ, CLARE
- No sé cómo estará. - Ya.
Es de limón.
- ¿Aún te gusta? - Sí, sí.
¿Sí?
Y también hay mermelada
para los bollos.
- Te has tomado demasiadas molestias. - No.
No es nada.
Te ayudo. ¡Mierda!
Perdón, perdón.
- Perdón. - No te preocupes.
Un momento.
Lo siento.
Cariño, no pasa nada.
Tranquila.
¿Te apetece un trozo de pastel de limón? Tu favorito. Bueno, ¿lo es?
- No lo sé. - Sí, fenomenal.
Pásame el plato. Eso es.
Oh, cariño.
Ven. Comemos pastel.
Todo va bien.
Sí.
- Gracias. - Para ti.
Y para ti.
Disculpa, ¿tú quie...?
¿Nada que decir?
John.
No hace falta.
Diez años y te sientas aquí a tomar tarta y té.
- No le hagas caso. - No pasa nada.
¿Ah, no?
Ni rastro de ti. Ni una palabra y ahora...
John, por favor.
Lo siento mucho.
Es... He...
he pensado siempre en vosotros.
Me he imaginado este momento muchas veces.
Pero después de lo que he hecho entiendo que no me queráis aquí.
Oh, no, no.
¿Adónde fuiste cuando bajaste del tren?
- John, no. - ¿Dónde vivías?
¿Qué hacías? Con 14 años y unos cientos de libras.
- ¡Basta! - ¿Cómo te las arreglaste?
Sin rastro alguno de ti en ningún sitio. ¡Ni rastro!
Ni grabaciones ni testigos. ¡Nada!
¡Déjala en paz!
Es que...
no tenemos que hacerlo todo ya.
¿Qué quieres?
Solo explicarme.
Y pediros perdón.
Te perdonamos.
Te perdonamos.
¡Clare!
Clare, ¿qué has tomado?
¡No lo sé! Pero está casi inconsciente.
- ¿Qué has tomado? - Sí, por favor.
- Sí, gracias. - ¡Clare!
- Ya vienen. - Oh, gracias a Dios.
Despierta, cariño.
- Clare... ¿Clare? - John, acaba de... Clare.
¡Clare!
Gracias a Dios.
Gracias a Dios.
- No te duermas, cariño... - ¿Cómo has podido ser tan tonta?
- Cariño... - ¡Eres estúpida y desagradecida!
¡John!
¿John?
John.
Quiere ver su habitación.
No. No digas eso.
Bueno la casa es vieja,
le vendría bien una capa de pintura.
No, no. Es perfecta.
Bueno...
Clare.
¿Vas a estar mucho?
No. Solo un minuto.
Está igual.
Bueno, ¿ya tienes un piso?
Sí, sí.
No es mucho, pero es la primera vez que vivo sola.
Ah.
- Quizá deberíamos... - Tenía novio.
Cuando me fui.
Pensaba que me quería.
Eso me decía él. Dijo que... me cuidaría.
Se puede ser muy tonta.
Él era mi camello.
Y entonces...
- Pues... - No hace falta que lo cuentes.
No, no. Quiero contarlo. Os merecéis saberlo.
Estaba muy enfadada,
ya no recuerdo por qué.
¿No te acuerdas?
No hicisteis nada mal.
Fui yo. Es todo culpa mía.
Eras una niña.
No, ya tenía edad para saber lo que estaba bien y lo que no, pero me daba igual.
¿Y fue por eso?
- ¿Has estado con él todo este tiempo? - John.
No, estuve con él unos años.
Era difícil dejarlo. Pero... lo conseguí, me escapé.
¿Por qué no viniste a casa?
Estaba avergonzada.
Papá, estaba avergonzada.
Cariño.
Lo sé.
Lo siento.
Ya ha pasado.
Se acabó.
Papá, ayúdame.
Perdóname, por favor.
Y cuando dejaste a ese hombre,
¿qué hiciste?
Puede que no sea el momento de hablar de eso.
Claro que no.
Ahora trabajo a jornada completa.
¿Sí?
Sí. Hace ya unos años, ¿verdad?
Y, claro, me pusieron con Janet.
¿Te acuerdas de Janet?
La señora Hodge. Primer curso.
No la soportabas.
Ah, sí. Ya. No sabía que se llamaba Janet.
Y él sigue con los trenes.
Qué bien.
Me encantaba ir al cobertizo a verte trabajar.
- ¿Quieres más brócoli? - ¿Ah, sí?
¿Qué?
Decías que los trenes eran aburridos.
Sería solo para fastidiarte.
Deberíamos hacernos una prueba del ADN.
- John. - Si es quien dice...
- ¡Por el amor de Dios! - Puede que tenga razón.
- Ya la has oído. - ¿Por qué no disfrutamos de esto en paz?
Sin los periodistas ahí fuera, persiguiéndonos sin descanso.
¿Qué quieres? ¿Drogas? ¿Dinero? ¿Tienes problemas?
- No, yo... - ¿Qué tenemos que ella pudiera querer?
No somos nadie. No somos nada.
¿Por qué alguien nos querría si no tuviera que hacerlo?
- Necesitamos una prueba. - Debo irme.
No, tú no te mueves de aquí.
- John... - ¿Qué hicimos por tu noveno cumpleaños?
- No tienes que responder. - No lo sabe.
- ¿Qué te pasa? - No lo sabes, ¿verdad?
El noveno. ¿Fue una fiesta?
No, perdón, la memoria.
- Tranquila. No tienes que responder. - No puede.
- ¿Por qué no la dejas en paz? - Espera.
¿Fue aquella vez que fuimos a Londres?
El Rey León, ¿verdad?
¡Sí! Sí, estabas obsesionada con esa película.
Sí, queríais llevarme a los diez años, algo especial por pasar a las dos cifras,
pero os lo supliqué y fuimos al West End.
Sí, sí. Vimos la obra
y luego fuimos a cenar al chino.
¿Te acuerdas?
¿Qué me dijiste en el restaurante?
Ah, ah...
Yo... quería volver al día siguiente,
pero dijiste que las entradas costaban 70 libras.
Por favor.
Sí. Y yo había hecho un pastel, nos fuimos a casa y nos lo comimos.
Pastel de limón.
Sí, glaseado. Relleno de mantequilla.
Sí, mi favorito. Fue una pasada de cumpleaños.
COMISARÍA
¡Joder, papá!
El Rey León, ¿verdad?
¿Mary?
¿Adónde has ido?
A ningún sitio.
He conducido.
Mary, tenemos que...
¿Qué has hecho?
Lo que deberíamos haber hecho hace mucho.
No, no, no, no.
- Es una locura. - John.
¡No es ella!
Pero...
creo que lo sabe todo de ella.
De nosotros. No sé cómo, no sé por qué.
- Lo que hace es perverso. ¡Es cruel! - No.
Mary, Mary, Mary...
Creo que la conoció.
Conoció a nuestra hija. A lo mejor sabe dónde está.
Yo sé dónde está. Por primera vez desde hace mucho tiempo.
Mary, sé que deseas esto más que nada en el mundo, pero...
Seguro que lo sientes.
Tú sientes que algo no cuadra.
No me digas lo que siento.
No.
Durante diez años, solo he oído: "Sigue siendo optimista.
Tienes que creer. No esperes. Debes encontrar la paz".
Durante diez años, me han dicho lo que debo sentir, lo que debo pensar.
Y he hecho todo eso.
No tenía opción.
No tenía nada a lo que agarrarme.
Me tenías a mí.
Ha vuelto, John.
Te guste o no.
Los trenes son aburridos.
La azucarera.
Disculpa, ¿tú quieres...?
Aquí.
Vale, no la ensucies...
No la ensucies...
Mierda.
Has conectado los cables al revés.
¿Qué?
Mierda. Perdona.
Perdona.
Mentirosa.
Mentirosa.
Te tengo.
No, lo siento.
No, cielo. Lo siento.
- ¿Ha habido suerte? - No.
Si te parece bien, volveré otra noche.
- Sí, sí. - Gracias.
- Tranquilo. - Hola. Nathan, ¿verdad?
- Sí. - Ah, sí. Hola.
- ¿Cómo va? - Bien.
Oye, ¿te importa mirar una cosa?
- ¿Quién es? - ¿La has visto alguna vez?
- ¿No buscaba a su hija? - Sí.
No es la misma chica.
No, lo sé.
Pero creo que igual sabe algo de Clare, de mi hija.
- ¿Y quién es? - Pues eso te pregunto.
- ¿La conoces? - ¿Cuántas chicas quiere que miremos?
Sí, puto pervertido.
¿Les haces fotos a todas las chicas que te la maman?
No. Mira. Échale un vistazo.
- No te acerques. - Vale, vale.
Échale un vistazo, por favor.
- ¡La conoces! - Que te follen.
- ¡No, espera! ¡Para, por favor! - ¡No me toques!
- ¿De qué la conoces? - ¡Apártate!
- ¡Que te apartes, joder! - ¡Es mi hija!
Que le den a tu hija.
¿Mary?
¿Mary? Tengo que hablar contigo.
¡Mary!
Pelo rubio oscuro.
Ojos azules, de color azul claro con matices de verde.
1,70 m, complexión delgada, talla 36 o 38...
Se le dan bien los deportes: fútbol, netball,
las carreras de larga distancia...
Buena voz. Le gustaba cantar.
Cantó antes de hablar.
Ahora estará diferente.
Irreconocible, probablemente.
Y seguramente también habrá cambiado.
Todos hemos cambiado.
No, se fue antes. La parienta lo llamó.
Algunos teníamos cosas que hacer ayer.
- Buenos días, John. - Buenos días.
He pillado una furgo nueva.
La recogí ayer. Es preciosa.
- ¿Cuánto? - 8000, 8500.
- ¿8500? - Está bien.
A ver, que no está tan mal.
- ¿Está bien? - Ni idea.
Venga, chicos.
Venga, en marcha.
¡John!
- Vamos entrando. - Ahora voy.
Hola.
Has estado siguiéndome.
No pasa nada, pero deberíamos hablar.
No, hasta que no te hagas la prueba de ADN.
Vale. Es justo.
¿Te la harás?
Si es lo que quieres...
Sé que a ella no le gustará,
toda la publicidad.
Pero nunca he querido que tenga que escoger a uno de los dos,
así que lo haré.
Te he traído algo. No es gran cosa.
- No. - Por favor.
- No puedo aceptarlo. - Por favor.
Nunca he querido que seas infeliz.
Me muero de hambre.
¿Diga?
Hola.
- Adiós, señora Reed. - Adiós, Casey.
- Hasta mañana. - ¿Bullying otra vez?
- No olvides hacer el dibujo de Dobby. - Vale.
Tendré que llamar a los padres. No puede seguir así.
Ah, es John.
Ah, John.
- Adiós. - Sí, hasta mañana.
- ¿Qué ha dicho exactamente? - No mucho.
Puede que la hayan visto.
Quiere que vayamos.
No podemos.
O sea...
Debemos, claro, pero...
Tenemos que...
- Oye, no podemos... - ¿No podemos qué, Mary?
Somos afortunados.
Hemos tenido una buena vida, John. Para lo bueno y para lo malo.
¿Le has preguntado?
¿Le has preguntado cosas acerca de nuestra hija?
Hemos vivido una década queriendo esto. Una década.
Con suerte se viven ocho. Hemos perdido una.
- No nos quedan muchas más. - Pero está ahí.
Está ahí en algún sitio, Mary.
Y lo sabes.
Siempre has confiado, ¿verdad, John?
Siempre has confiado que,
algún día, de algún modo, llegarían al fondo de la cuestión.
Lo descubrirían todo,
que averiguarían el motivo,
el cómo, el por qué.
Bueno, a lo mejor lo sabremos con el tiempo.
Pero no será por ellos. Será por ella.
Cuando esté preparada.
Hola, cariño.
Oh, es magnífico.
Sí, claro que lo pienso. Sí.
Ah, bueno, es que no puedo.
Debo quedarme, tengo una reunión.
Porque por fin han examinado a Casey.
Sí, está bien, porque ahora recibirá la ayuda que necesita.
Le guste a Janet o no.
Escucha, tengo que colgar, pero te llamo cuando termine, ¿vale?
Sí, yo también.
Te quiero. Adiós.
Bueno, ¿nos vamos?
John, Mary.
¿Os han ofrecido té? ¿Café?
Estamos bien, gracias.
Bien.
Bueno, muchas gracias por venir.
Claro, sí.
Bien.
Hubo un posible avistamiento.
No os hagáis ilusiones, hay pocas posibilidades, fue hace siete años.
¿Siete años?
Los compañeros de Manchester trabajan en un caso y están revisando grabaciones.
- ¿Lo habéis tenido siete años? - Es un caso no relacionado.
No sé qué deciros. Nadie lo conectó antes.
Pero un sargento vio nuestra llamada.
Lo siento.
Usaron el reconocimiento facial.
No es conclusivo, pero el nombre de Clare apareció como posible coincidencia.
Si es ella, ¿qué significa?
Que tenemos un hilo del que tirar.
El otro caso en Manchester...
Me temo que no puedo contaros nada.
Sé que hay mucho que asimilar.
Ya hicimos la llamada.
Nos hicisteis pasar por eso.
¿Alguna vez has tenido periodistas en la puerta de casa?
¿O merodeando cerca de tu trabajo?
¿Siguiéndote por la calle?
¿Intentando engañarte fingiendo ser un desconocido con interés
o un amable transeúnte?
¿Correos de odio? ¿Amenazas de muerte?
¿Sitios web dedicados a decir lo mal padres que debíamos de ser?
Hay que mirar las imágenes.
Decirle qué pensamos.
Las veremos.
Aquí.
La hemos mejorado al máximo.
No.
Madre mía.
Hola.
Ay, mi pequeña.
Madre mía...
John...
Fijaos bien. Es de hace siete años.
No es ella.
Que le den a tu hija.
Con las últimas noticias de la BBC para Manchester, soy Jade Weston.
El secretario de vivienda busca nuevas medidas...
Mi hija desapareció hace diez años.
Tenía 14 años cuando se fue.
Ahora tendría 24
Jasmine.
Se llama así. O eso decía ella.
La conocí.
No mucho, pero hablamos alguna vez.
Antes había una furgo que nos traía té y eso antes de que abrieran aquí.
Ya no hay dinero para eso.
Clare. Se llama Clare.
Pues dijo que se llamaba Jasmine. Y que vivía con su novio.
¿Cuándo fue eso? ¿Cuándo la viste por última vez?
Hace mucho tiempo.
¿Más o menos? Es importante.
No lo sé.
Hace siete años, podría ser, sí.
Y el novio...
- ¿Cómo se llamaba? - No lo sé.
Solo lo vi una o dos veces.
Era un tío joven al que no conocía de nada.
Hace años que no lo veo.
Ella...
Ni idea.
Papá, ayúdame.
Lo intentaré, pero podemos pagarlo.
Manchester.
Es donde la conociste, ¿verdad?
Salgo dentro de 15 minutos. ¿Hablamos luego?
Hablemos ahora. Dímelo.
Vale, sí. Déjame cerrar.
¡Que me lo digas, joder!
¿Te está molestando?
- No pasa nada. - Métete en tus asuntos.
¿Cómo dices?
- He dicho que te metas en tus asuntos. - ¿Qué?
- John, por favor... - Ah, ahora soy John.
¿Qué pasa, Clare? ¿Ahora no te sale llamarme papá?
- No te me acerques. - ¡Vete a la mierda!
- ¡Para! - ¡Tranquilízate!
¡A la mierda!
¡Por Dios, John! ¿Qué haces?
- ¿Lo conoces? - Suelta eso.
- Llamaré a la policía. - No, somos familia.
¿Somos familia?
Puto chalado.
- ¿Quién coño eres? - ¿Quieres soltar esto?
En Manchester. Es donde la conoció.
John.
Por Dios, ¿por qué no nos lo dices?
- Sácanos de nuestra miseria. - Oye...
Vete.
- Vete. - Eres una mentirosa.
- Sois unas putas mentirosas. - Vete. Dame las llaves, ya cierro yo.
¿Sí? Luego nos vemos, ¿vale?
- Vale. - Sí.
Joder, Mary, lo arreglas así, ¿no?
- Juegas a la familia feliz. - ¡No juego a nada!
- Da mucho asco. - Por Dios.
Das mucho asco.
Es de locos.
- Está mal. - No.
Y mientes a la policía.
Les impides hacer su trabajo, obtener respuestas, investigar...
Está muerta, John.
Ya no está.
Desde hace mucho.
Y si descubrimos algo... será eso.
Lo supe desde el principio.
Bueno...
Un mes después de...
Cuando no había noticias, nada.
Entonces lo supe.
No.
Tenía que estar muerta.
Era lo único que tenía sentido.
A ver, ella estaba enfadada,
sí, era desafiante,
estaba muy perdida,
pero habría vuelto a casa.
Las cosas no estaban tan mal como para que no volviera.
Y entonces, volvió.
Lo que dices es absurdo, Mary.
Cuesta de entender, lo sé.
A mí también me cuesta. No acabo de entenderlo.
Pero no quiero entenderlo, porque sé lo que siento
y me hace sentir bien.
- Clare... - No, no la llames así.
- No, no. - Escucha, Clare... debió de conocerla.
Tenías razón.
No dirá cómo ni tampoco cuándo, pero, por alguna razón, eso no importa.
¿Qué?
Crees que estoy loca.
Y no te culpo.
Puede que lo esté.
Es nuestra hija.
Mary.
Nuestra niña.
La perdimos, John.
La perdimos.
Mi mamá se llama Mary y es maestra auxiliar,
ayuda a la maestra enseñar a los niños.
Mi papá se llama John y es electricista.
Es muy listo, arregla todo tipo de cosas con electricidad.
También arregla trenes en miniatura
que son muy interesantes cuando sabes cómo funcionan.
Hay una reacción en cadena.
¿Todo bien?
Está bien.
¿Quieres beber algo?
Ahora la han ascendido a subgerente.
Bien.
Es mucha más responsabilidad. Ahora tienes que hacer tú los pedidos.
Sí. Sí, pero la carta es sencilla.
Solo bocadillos y tostadas. Esas cosas.
- Y se ha inscrito en el instituto. - Eso no es nada.
- Peluquería. - Solo a tiempo parcial.
Pero no por eso es menos. Serás un talento, te irá bien.
No te quedarás sin trabajo,
porque la gente siempre va a querer que le corten el pelo.
Tienes muchas opciones.
Puedes trabajar en un salón o en un servicio a domicilio.
Podrías montar tu propio negocio, como papá.
Voy a mirar el horno.
Lo siento mucho.
Lo siento mucho, John.
Por favor, no...
John.
Os he molestado a los dos, ¿verdad? Madre mía...
Voy a...
Ya voy yo.
Clare.
Tú quieres esto, ¿verdad?
Nos necesitas.
TE QUIERO, MAMÁ
Cariño, es precioso.
Me harás llorar.
Muchas gracias. Te quiero.
Quiero hacer un brindis.
- Sí. - Cualquier excusa para beber.
Sí. Gracias.
Solo quiero expresar...
lo agradecido que estoy de estar aquí esta noche con vosotras dos.
A mi querida esposa, feliz cumpleaños.
Que este año te traiga alegrías.
- Gracias, cariño. - Por Mary.
- ¡Por mamá! - Gracias, viejecito sensiblero.
Cumpleaños feliz.
¡Madre mía!
- Cumpleaños feliz. - ¡Un pastel!
Te deseamos todos.
Cumpleaños feliz.
Muchas gracias.
- Pide un deseo. - No lo necesito, lo tengo todo.
Gracias.
Te quiero.
Te quiero, John.
¿Cuántas copas de vino has bebido?
No lo digo por eso.
- Es lo que dices cuando has bebido. - No es verdad.
El otro día lo dije, cuando cambiaste el enchufe del secador.
Vale.
Yo también te quiero.
TENGO QUE CAMBIAR LA FUENTE DE ALIMENTACIÓN,
PERO EL MODELO YA NO ESTÁ DISPONIBLE
¡John!
Hola.
Cuánto tiempo. ¿Cómo estás?
Sí, sí.
Pues bien. Bien.
Me alegro mucho de oírlo.
Sí, ¿sabes? Debería, he...
- ¿Estás bien? - Sí, es que hay mucha gente, ¿sabes?
Vale, muy bien.
Vamos a por tus cosas antes de que haya más gente.
Me ha gustado verte. - Y a mí.
Espero no verte pronto. - Yo también, Bella.
- Ibas a comprarlo. - ¡No es para mí!
Y para mí tampoco.
Cariño, siento mucho haberte hecho esperar, había mucha cola.
- ¿Adónde vamos? - A Mango.
- No. - ¿Por qué no?
Tienen cosas preciosas, así que nos vamos a Mango.
¿Cherry? ¿Hay una tienda que se llama Banana?
¡John!
Volveré a trabajar con ella el curso que viene.
- ¿En serio? - No es tan mala.
La sé manejar.
Además, al final, los niños son los que sufren, ¿no?
¿Me entiendes?
Eres buena, ¿sabes?
Podríamos tomarlo frente a la tele. Hoy empieza otra serie de polis.
- ¿Otra? - A la gente le gusta resolver misterios.
O que alguien lo haga por ellos.
¿Té?
- Toma. - Gracias.
- Eso no suena bien. - Me está fastidiando un poco.
Te pasas el día y la noche doblado.
Es que me hago mayor.
No, qué va. Tú y mamá sois...
Solo necesitas un masaje.
Puedo pedírselo a una de mis compañeras.
Necesitan practicar.
La serie va a empezar. ¿Vas a tardar mucho?
Ahora voy.
Es que... el motor funciona bien,
pero hay que realinear el tornillo.
Es fácil de hacer.
Podría haberlo hecho él si lo hubiera mirado en YouTube.
La reacción en cadena.
Eso es.
Me contó que algunas noches bajaba aquí para verte trabajar.
Le gustaba oírte hablar de trenes, aunque fingiera que no.
Era una chica dura, pero siempre se ablandaba cuando hablaba de ti.
Trabajábamos juntas.
Compartíamos habitación en Manchester, tenías razón.
Teníamos el mismo chulo.
Nos llamaba las gemelas. Decía que nos parecíamos mucho.
Le parecía gracioso, dos por el precio de una. Era un capullo.
La conoció aquí, le contó la misma mierda que a todas.
Que éramos especiales, que nos cuidaría.
Y lo hacía, poco tiempo.
Ella...
se lo gastaba todo en drogas.
Yo no la entendía.
Todo era un desastre, pero ella no se daba cuenta.
Tenía muchas cosas:
su habitación, sus cosas, gente...
que la quería.
Que se preocupaba por ella.
Y lo tiró todo por la borda.
Ella pensaba que yo estaba loca porque le preguntaba todos los detalles.
Y ella me lo contaba. No sé por qué.
Yo soñaba con eso, con tener su vida.
A veces cantaba. Tenía una voz muy bonita.
No tenía un gran plan.
Os vi en la tele, haciendo la llamada.
Y, no sé, fue raro. Había oído hablar tanto de vosotros...
Os conocía.
Y estabais tan tristes.
Sé qué es estar triste.
Y vine a veros.
No sé, pensé que a lo mejor hablaríamos. Yo nunca... Nunca...
Pero...
Ella...
Ella me dejó pasar.
Me pidió que me quedara.
Porque quería cuidarme.
Me quería...
mucho.
Y de algún modo, fui consciente de que debía estar con ella.
Con Mary.
Perdón.
Lo siento.
La última vez que la vi teníamos 17 años. No sé qué le pasó.
Ojalá lo supiera, os lo contaría.
Entiendo que debéis hacer lo que haga falta.
Eso no cambia nada. Por lo menos no para mí.
- ¿Estás bien? - Ah, sí, sí.
La serie empieza ya. Será mejor que vaya.
- Sí. Ahora voy. - Sí.
Vale.
Una mañana, cuando el sol asomaba,
una muchacha cantaba en el fondo del valle.
Ay, no me engañes, ay, no me dejes.
¿Cómo has podido aprovecharte?
Nos gusta cómo trabajas, John.
No sé si vas muy liado, pero Aaron dice que tenemos otros trabajos
- y que la puerta está abierta. - Sí. Gracias.
Perdón.
Tengo que contestar, disculpa.
¿Diga?
Muy bien.
Ah, ¿cuándo?
Creemos que lleva años operando.
- Podrían ser décadas. - Por Dios.
Y por su trabajo viaja por todo el país, de ciudad en ciudad.
- No. - Pediremos información.
Quería que vinieras por la posible conexión con Manchester.
Disculpen. ¿Podemos hablar?
- Sigue mirándolas. - Sí. Claro.
¿Qué pasa?
NECESITAMOS LECHE
COMPRARÉ CUANDO PASE POR...
Harina, azúcar, mantequilla y...
Te lo digo cuando lo hayas hecho.
Más... Más.
Más, más, más, basta.
Uy, te vas a manchar.
- Vamos a ponerte un delantal. - Sí.
A ver, no hace falta ser cocinera, pero está muy bien saber manejarse.
Así podrás invitar a tus amigos y compartir comidas deliciosas.
Siempre van a querer venir.
Eres una cocinillas. Venga, ahora coge las básculas.
Las básculas, sí.
¡Madre mía! Está muy...
Es reuma, ¿no? Ahora utilizaremos esto.
- ¿Lo has usado alguna vez? - No.
- ¿No has cocinado nunca? - No, nunca.
Sí, eso está bien.
DESPERTAR
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