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¡Bey!
Bey.
Bey.
¡Está vivo!
Gokce Hatun está muerta.
Debemos llevarlos de vuelta a la tienda. ¡A los caballos, ahora!
El bey Ertugrul tenía razón. Todo eran juegos sucios tuyos.
¡Gloria!
En estas tierras, el poder y la gloria son míos.
No entendiste eso.
Ahora pagarás el precio por desobedecerme.
¡Maldito seas, Kobek!
Tráiganmelo. Sujétenlo.
Comandante, Ertugrul ayudó al príncipe a escapar.
Muy bien.
Muy bien.
Ya no es un héroe, ahora es un rebelde.
Convertimos a un héroe en rebelde.
Ve de inmediato a la tienda Kayi, comandante.
Lleva a tus soldados contigo y pregunta por Ertugrul.
Si no te lo entregan, incendia esa tienda.
Como diga, comandante.
¿Estás bien, Yigit?
Ven.
¿Estás bien?
Estoy bien, bey Ertugrul, descuida.
No se ve tan mal.
Quiero deshacerme de esta ropa que me dio la mujer de Noyan.
¿De qué mujer hablas, Yigit?
Se llamaba Goncagul.
Sus ojos parecían de serpiente.
¿La conoces, Bey?
Estuvo en el centro de la agitación de nuestra tribu.
- ¿Turgut? - No pude decirlo durante la batalla.
Resulta que ahora es la mujer de Noyan.
Bey, ¿cómo se encontraron?
Kobek.
Obviamente fue él quien los unió.
Entonces, ¿se encontraron en ese lugar de mierda, Bey?
¡Deben ser el uno para el otro!
¿Vale la pena mencionar a esos dos patanes?
Tienes razón, hermano, lo siento.
Al parecer, esa zorra fue también quien metió a Bogac en esto, Bey.
Tienes razón, Turgut.
Bey, a ti te corresponde sacar algo bueno de todo este mal.
La guarida de esos patanes nos llevará al bien, Bamsi.
De ahora en más, la vigilaremos.
No volveremos a la tienda.
Kobek y sus hombres nos buscan por todos lados.
Todo es mi culpa.
Mi hermana y tú están en peligro por mi culpa.
Ameer Sadettin te tildará de traidor...
...y te perseguirá. Todo es mi culpa.
Demostraste estar a la altura de tu nombre, Yigit.
Te pusiste del lado de Dios y del estado.
Nada de esto es tu culpa, descuida.
No merezco vivir, bey Ertugrul.
Mientras vivo, genero problemas nuevos
y con cada respiro traigo miseria a mis seres queridos.
Esto debe terminar. Estoy cansado de huir.
- ¡Soldados! - Sí, Bey.
Iremos a la guarida de Geyikli.
Vamos.
Vamos, hermano.
Hace mucho tiempo pasamos por momentos difíciles.
No vimos ni el sol que nos calienta
ni la lluvia que alimenta nuestros cultivos.
El miedo constante a la próxima tragedia que nos asole.
La interminable agonía.
Por eso debemos permanecer unidos.
Seremos pacientes, lucharemos.
Es nuestra única esperanza de salvación...
...para Gokce, Yigit y todos nosotros.
No sé cuándo acabará esta miseria.,
pero recuerdo muy bien cuándo empezó.
Fue el día en que mi padre y yo confiamos en Ertugrul y vinimos aquí.
El día que luchamos por el sultán.
Si nos hubiéramos quedado en Alepo en vez de haber venido aquí,
nada de esto nos habría pasado.
Pero ahora sufrimos dolor y pena interminables.
Una vida en paz lejos de los mongoles ya es un sueño lejano.
Además de eso, mi enfermedad...
...me enseñó cuán doloroso es esperar.
Mis hermanos están en el campo de batalla y yo, aquí.
- Dios está poniéndonos a prueba, hijo. - Ya lo creo.
Esta es semejante prueba...
...que debemos agradecer la tristeza en las montañas
donde buscamos paz y tranquilidad en verano...
...y los cuarteles que nos dan refugio en invierno.
Quien pase esta prueba
será honrado con la misericordia y la gracia de Dios.
Eso me enseñó el bey Ertugrul en mi peor momento.
A enfrentar nuestros problemas sin vacilación...
...sin importar cuán grandes sean. A agradecer nuestro sufrimiento.
Sufrir no nos destruirá, y no vacilaremos ni tendremos miedo.
Ayer, fue mi hermano. Hoy, fue Gokce.
Mañana podría ser yo o mi bebé.
Pensaremos en Ertugrul, que lucha para mantener en pie esta tienda,
y en aquellos que son mártires, y mantendremos la cabeza en alto.
Que Dios los ayude.
- Danos la fuerza para resistir. - Amén.
- Con permiso, madre. - Siéntate, hijo.
Siéntate.
Ningún tipo de dolor puede destruirnos
a nosotros, a nuestra tienda ni a nuestro hogar.
Solo nosotros podemos destruirnos.
La tienda bendita de sha Suleimán
solo quedará destruida cuando nos rindamos.
Aunque él no esté aquí, vive en nuestros corazones.
Siempre que esté ahí, no hay tristeza.
Agradezcamos lo que tenemos en la mesa y la llama que arde en nuestros corazones.
Agradezcamos, así tenemos la fuerza para resistir.
En nombre de Dios, el compasivo y misericordioso.
Comamos.
Goncagul está por allá. La mataron.
¿Qué dices, Bey? ¿Qué podría haber estado haciendo ahí?
Al parecer, conspiraba con Noyan e intentaba hacer algo.
Ahora, escúchenme bien.
Quédense aquí y vigilen.
Si no regreso, vuelvan a la tienda por la noche.
Y entierren el cuerpo.
Sadettin, te crees muy listo,
así que haces que el Intenso sea mi presa y yo, la de Sungurtekin.
Te haré pagar por esto.
No hay noticias de ella.
Me preocupa muchísimo lo que ese patán pueda hacerle a mi hermana.
Selcan, descuida. El bey Tugtekin la salvará,
como ya te salvó a ti de ese pagano una vez.
Si Dios quiere.
Llegó el comandante de Ameer Sadettin, madre Hayme.
Quiere verla.
Hazlo pasar.
Veamos qué tiene para decirme esta vez.
Buscamos al bey Ertugrul, ¿dónde está?
¿Por qué lo buscan?
¿Qué quiere Ameer Sadettin con mi hijo?
El comandante sentenció a muerte al bey Ertugrul.
¿Qué dice, comandante? ¿De qué se trata esto?
¿Cómo se atreve a venir por Ertugrul? ¿Qué hizo?
¡Halime Sultan!
Dile que...
...no lo dejaría tocarle ni un pelo a mi hijo,
y mucho menos matarlo, mientras esté en mi tienda.
¿Qué quiere Ameer Sadettin con mi hermano?
Allanamos el cuartel de los Beys turcomanos con el comandante.
El bey Ertugrul se alió a los rebeldes y luchó contra nosotros.
Y no solo eso:
también ayudó a escapar al príncipe, sentenciado a muerte por el sultán.
El comandante los quiere muertos a ambos en cuanto los encontremos.
Inspeccionaremos su tienda y la tienda nómada.
Si se resisten, todos recibirán el mismo trato.
¿Acaso no bastó con amenazar al bey Ertugrul?
¿Ahora también nos amenaza a nosotros?
Halime Sultan, vuelve adentro.
Mi hijo no está en la tienda.
Busquen si quieren.
Guardaremos silencio por respeto a nuestro estado,
pero no den por sentado que siempre será así.
Un día será nuestro turno.
Busquen adentro.
Primero pidan permiso.
Comandante, guarde esa espada.
Selcan, déjalo pasar.
Adelante.
Como ve, mi hermano no está.
Solo cumplí mi deber.
Si concluyó con su deber, lárguese de nuestra tienda.
¿Encontró algo, comandante?
Revisaremos las demás tiendas. Dígales a sus soldados que no interfieran.
- Gracias a Dios escaparon, Halime. - Gracias a Dios.
Si Dios quiere, también tendremos noticias de Gokce, Selcan.
Si Dios quiere.
- Abdurrahman. - Sí, madre Hayme.
Avísales a los soldados que el comandante puede buscar por todos lados
para asegurarse de que Ertugrul no está en las tiendas nómadas.
Como diga, madre Hayme.
Conque este es el hombre que, según Sungur, es inocente.
Ese patán hipócrita.
Ertugrul tenía razón.
Ese Ameer Sadettin solo se ganó nuestra confianza para traicionarnos.
Es hora de hablar con él cara a cara.
Gundogdu, prepárate.
Vayamos a ver a Ameer Sadettin para ver qué trama.
Madre,
iremos a ver al comandante por Ertugrul. Mantén la calma mientras no estemos.
No tienes que venir conmigo, hijo. Iré yo sola.
Tengo derecho a decirle algunas cosas al comandante,
por quien murieron nuestros soldados.
Quieren matar a mi hijo. ¿No debería decir algo?
Claro que sí, madre.
Pero hablo de pedir algo razonable de forma razonable.
Entiende, por favor.
¿Qué noticias me traes, Bogac?
Noyan mató a Tugtekin y a su esposa, comandante.
Noyan.
Con suerte, el bey Sungurtekin pronto se encargará de él.
No obstante, Goncagul Hatun...
¿Qué hay de ella?
Gokce Hatun la mató mientras intentaba escapar.
Paciencia, muchacho. El dolor siempre es temporal.
¿Cómo podría el hombre apreciar la dicha si no hubiera dolor?
Si conociera el sabor del dolor, jamás querría dicha.
Si el dolor no fuera la mayor bendición, ¿por qué Dios se la daría
a sus súbditos más amados, los profetas?
Dios, qué majestuoso eres.
La flecha está atascada en la herida, pero no demasiado.
- Trae las cenizas, hijo. - Ya mismo.
Que la daga sea la cura de este joven, en nombre de Dios Todopoderoso.
Muerde esto, hijo.
En el nombre de Dios.
- Geyikli. - Sí, Bey.
Ve a la tienda nómada de inmediato.
Dile al bey Artuk que Turgut y Yigit están a salvo.
Mi madre y Halime Sultan deben saberlo.
Como diga, Bey.
Me engañé todo este tiempo.
Creí que todo estaba olvidado. Que viviría con los Kayis...
...y sería un alp cuando creciera.
Que llegaría a ser mártir.
Pero no pudo ser.
Lo vi.
Ya no puedo quedarme aquí, bey Ertugrul.
Dios, que salvaste a Abraham de las llamas,
no dejes sufrir a este joven.
Con tu nombre, el Sanador.
¡En nombre de Dios!
¡Dios!
Gracias a Dios.
No puedo volver a la tribu nómada.
Todos saben lo que hice.
Descuida, Bogac. Te necesito.
Volveremos a Konya juntos.
Quédate conmigo hasta entonces.
Moriría por usted, comandante.
Comandante, el bey Sungurtekin quiere verlo.
Hazlo pasar.
Bogac, escóndete tras la pared.
Espera ahí.
Veamos qué noticias me trae.
Esos malditos Kayis.
Sus soldados son un problema...
...y sus mujeres, otro.
Bienvenido, bey Sungurtekin.
Siéntate.
Espero que hayas venido a decirme que quedaste a mano con ese asesino.
Ojalá pudiera, comandante.
No me digas que lo dejaste escapar.
Lo esperamos donde usted nos dijo, pero él nunca apareció.
- ¿No? - No.
Averigüé quién es la mujer que usted dijo que lo acompañaba.
- ¿Quién era? - Esa serpiente, Goncagul.
Debería coincidir conmigo
en que mi hermano Ertugrul no se equivocó sobre Gumustekin.
Y, al parecer, Goncagul confabuló con Noyan para vengar a sus parientes.
Quizá Ertugrul haya destruido todo lo que podía usar como prueba
mientras intentaba hacer justicia por mano propia.
¿No le parece creíble lo que le dije de Gumustekin?
Sí.
Pero hay algo más que vi con mis propios ojos.
Tu hermano Ertugrul...
...hoy puso la cabeza bajo la espada de la justicia.
¿Qué significa eso, comandante?
Allanamos el cuartel general de los Beys turcomanos.
El príncipe Yigit estaba ahí también.
¿Adivina quién eligió aliarse con los rebeldes
y ayudó al príncipe a escapar?
Sí.
Fui testigo de lo que Ertugrul viene tramando.
¿Ustedes allanaron el cuartel de los turcomanos, soldado?
- ¡Dime! - Sí.
¿Qué le pasó a Ertugrul?
- Ayudó al príncipe a escapar. - Sadettin no lo logró.
Déjame ir, por favor. Suéltame, por favor.
Destruyó todas las pruebas que tenía.
Es imposible. Mi hermano jamás se rebelaría contra el estado.
¡Deja de defender a Ertugrul, bey Sungurtekin!
Si no puedes completar la tarea que te dio el sultán, renuncia ya mismo.
Renuncia para que pueda castigarse al príncipe Yigit.
Que Dios no lo permita, si llega el sultán Aladín,
él y su ejército nos castigarán a todos.
No deberías pensar en el pasto que pisa tu buey, bey Sungurtekin.
Quiero que sepa que no abandonaré mi tarea, comandante.
El príncipe Yigit será castigado como ordenó nuestro sultán.
No tengo ninguna duda.
Y llevaré a Ertugrul ante el sultán con mis propias manos.
- Verá que es inocente. - ¿Ante el sultán?
Obviamente mi hermano no confía en usted.
No lo convenceré de rendirse ante usted,
pero sí de que confíe en la justicia del sultán.
¿Y si no lo convences?
Sufrirá el mismo destino que el príncipe.
Como gustes, bey Sungurtekin.
Confío en ti al igual que en la justicia del sultán.
Ertugrul puede entregarse ante el sultán,
siempre y cuando este asunto se maneje en paz y tranquilidad
y tú cumplas la tarea que el sultán te pidió hacer.
Apaga las llamas que están consumiendo a nuestro estado.
Encuentra al príncipe...
...y mátalo.
Bey Artuk, hay noticias del bey Ertugrul.
Madre.
No te preocupes.
Tengo algunas cosas que decirle a ese hombre desagradable.
Me dices que no me preocupe, pero Noyan aún no aparece.
¿Cómo no voy a preocuparme?
Descuida. Si lo encontramos, recibirá su merecido.
- Hayme Hatun, Halime Sultan. - Bey Artuk.
Hay noticias del bey Ertugrul.
El príncipe Yigit y el Bey están bien, gracias a Dios.
Están a salvo con los soldados. Él quería que ustedes supieran.
Gracias a Dios.
Es hora de hablar con Ameer Sadettin, hija.
- Que Dios te ampare. - También a ti, madre.
Selcan.
Ertugrul y Yigit están a salvo.
Gracias a Dios, Halime.
Selcan, hermana.
Si Dios quiere, el bey Tugtekin traerá a Gokce a la tienda a salvo.
Si Dios quiere, Halime Sultan.
Eres un tonto, Sungurtekin.
Eres demasiado idiota para entender que Kobek está usándote.
Gokce Hatun.
Gokce Hatun.
¡Dios mío!
¡Dios mío!
Gokce Hatun, ¿qué te pasó?
- Gokce Hatun, ¿qué te pasó? - Dios, ayúdanos, por favor.
¿A dónde vas, Gokce Hatun?
¡Abran paso! Dejen pasar a madre Hayme.
Aléjense.
No pudimos salvarlos, Bey.
- ¡Gokce! - ¡Dios!
Dios, por favor no nos hagas sufrir este dolor.
Déjenme pasar.
Mi niña.
Mi niña.
¿Esa es mi hermana?
¿Es Gokce?
Gokce. Hermana.
Mira tu cara.
Tus mejillas rosadas se volvieron blancas como la nieve.
Gokce, aquí está tu hermana.
Tu hermana. Gokce.
Gokce, di algo, por favor.
Tan solo ayer celebramos juntas el Newroz.
¿Qué te hiciste?
¡Selcan!
Bey Tugtekin, ¿qué te pasó?
¡Levántate!
¡Levántate! ¡Despierta a tu mujer!
¡Levántate, bey Tugtekin! ¡No dejes que te lleven así!
¡Gokce! ¡Madre! ¡Di algo, por favor!
Moriré por las lágrimas de tus ojos.
Haz que me hable y diga algo.
- Selcan. - Gokce.
- Gokce, soy yo, tu hermana. - ¡Atrás!
¡No!
¡Levántate! ¡No!
Está vivo.
Levantémoslo.
Mi hermana también está viva.
Manténganlo estable.
Mi hermana también está viva.
- No lo sacudan. - Despacio.
Llévenlo a la tienda. Tengan cuidado con él.
Vengaremos tu sangre, Gokce.
¡Quien te haya hecho esto lo pagará!
Madre.
Halime Sultan, vigila a Selcan.
¡Madre!
Selcan.
¡Atrás! No toquen a mi hermana. Aléjense.
Mi hermana no está muerta.
Abre los ojos para mí, mi bella hermana con ojos de gacela.
- Abre los ojos para mí. - Selcan, por favor.
¡Gokce!
Subtítulos: Victoria Wagner
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