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Bey, no hemos encontrado rastros.
¿Te encuentras bien?
Estoy bien, Dogan.
Alguien viene.
Bey Sungurtekin, el emir Sadettin Kobek lo espera en la taberna.
- ¿De qué se trata? - No tenemos información.
Pero dijo que era importante.
Alps, regresen a la tienda nómada.
Que los demás busquen por ustedes.
Como pida, Bey.
Dogan.
No te preocupes, muchacho.
Estás en las buenas manos del imperio selyúcida.
Ahora, dime. ¿Quién eres?
¿Por qué estabas con los mongoles?
Soy el Bey Dundar, hijo del sha Suleimán, de la tribu Kayi.
Los soldados de Noyan iban a matarme.
Me salvé gracias a sus soldados.
Así que eres el hijo del sha Suleimán.
Siempre aprecié lo que tu padre hizo por nuestro estado.
Tus hermanos también.
¿Y quién es usted?
Soy Sadettin Kobek, emir del sultán Aladín Keykubat.
Avisaré a tu tribu nómada para que sepan que estás bien.
Descansa primero.
Gracias, su majestad emir.
Noyan te espera. Vamos.
¿Qué haremos, Turgut?
Van con Noyan. Los seguiremos, Geyikli.
Vamos.
Sultán Yigit, algunos Beys turcomanos han venido a rendirle homenaje.
Solicitan permiso para besar su mano.
Que pasen.
- Bienvenidos. - Gracias, sultán.
Sultán, desde este momento lo reconocemos y estimamos como sultán.
Mi grupo nómada se rinde ante usted.
Ya no tenemos paz en nuestras tiendas nómadas.
El estado necesita un nuevo líder. Nos rendimos a usted también, sultán.
Yo, sultán Yigit, acepto su rendición ante mí.
Deben saber que, como su sultán, les daré el apoyo que necesiten.
Sus grupos tendrán paz y justicia.
El emir indicó que espere aquí.
Cuando recuerdo
cómo se dividió el gran imperio selyúcida, cómo colapsó,
mi corazón se llena de una pena profunda.
Los hermanos deben permanecer hombro con hombro.
Deben hacerlo para que el estado perdure.
Tu hermano, Sungurtekin, Dundar.
Hermano.
Hermano, Dundar.
Dios mío. Gracias, hermano.
Estás bien.
Lo estás. Estás bien.
¿Cómo escapaste de Noyan?
Mis soldados capturaron a algunos de ellos y salvaron al Bey Dundar.
Los soldados de Noyan iban a matarme.
Si no fuera por los soldados del emir, estaría muerto, hermano.
¿Y dónde está Yigit?
- Yigit se quedó en la guarida de Noyan. - ¿Dónde está, Dundar?
Le vendaron los ojos.
Si supiera dónde está, ya habría ido a encargarme de Noyan.
Ah, muchacho.
- Dejen ir a Turgut. - Mátenme si deben.
No tengas miedo, príncipe.
No sufrirás este castigo.
Es un niño inocente. ¿Qué quieren de él?
Eres de sangre noble.
Cuanto más le agrademos, más fácil será para nosotros.
¿Qué hiciste, Yigit?
Ve a la tienda nómada e informa al Bey Ertugrul.
Pero, Turgut...
Haz lo que digo.
Gracias a Dios. El Año Nuevo ya pasó.
El invierno fue duro para todos este año.
Ahora es momento de revitalizarnos. Es momento de migrar.
Los Beys de los nómadas turcomanos piden mi permiso para poder migrar.
Ninguno de ustedes ha venido aún. Tal vez no tuvieron tiempo.
Su majestad emir, ¿por qué me menciona este asunto a mí
y no a nuestros Beys?
Nadie está al tanto de mi sensibilidad respecto del asunto de la migración
mejor que tú, Bey Sungurtekin.
Eventualmente me lo solicitarán.
No creo que se queden en la llanura Pasinler para siempre.
Quiero que migren a los mejores lugares para sus rebaños, su comercio.
Cuando regreses,
diles a tus Beys sobre este sincero sentimiento de mi parte.
Al parecer, usted ha decidido el lugar, su majestad.
Tengo muchos lugares en mente.
Sin embargo, creo que Ahlat sería el más conveniente.
Gracias, emir Sadettin.
Los Beys nómadas quieren migrar a Ahlat también.
Muy bien.
Entonces comiencen los preparativos.
Aun así, Ertugrul me llama traidor.
Pero le estoy devolviendo a su hermano.
Espero que todos vean
que el estado cuida de aquellos a quienes estima.
Y envía mis cálidos saludos a Hatun Hayme y al Bey Gundogdu.
¿Qué sucede si alguien quiere migrar a otro lugar?
¿Quién sería capaz de tal disensión, Bey Sungurtekin?
Si intentaran hacer tal cosa,
esperaría que tú lo rechazaras primero.
Imagine que alguien quiere dividirse.
Soy el estado aquí, Bey Sungurtekin.
El estado ha mostrado su lado misericordioso hoy.
Nadie quiere ver el lado despiadado del estado.
Le escribí al sultán Aladín.
Le relaté lo que Ertugrul le hizo al Bey Gumustekin.
Ahora estoy esperando su respuesta.
Quien castiga a un noble sin mi aprobación pagará el precio.
Tenga razón o no.
Con su permiso,
quisiera hablar con la sultana Halime sobre el príncipe.
Como bien sabes, esto será pronto una situación de suma importancia
que hará peligrar la continuidad del estado del sultán Aladín.
Si no podemos resolver este asunto antes de que se revele,
Dios no permita, nos enterrará a todos.
Ahora, ve. Iré a la tienda nómada por ti.
Que Dios se complazca con usted.
No olvidaré su amabilidad.
Que Dios te ayude en tu camino, Dundar.
Conocer a un joven valiente como tú me ha complacido inmensamente.
Siempre le agradeceré haber salvado a mi hermano, emir Sadettin.
Gracias.
Nuestro estado siempre te apoyará.
Debes saberlo.
Capturamos a este alp afuera, Noyan.
¡Alp Turgut!
Veo que una serpiente ha encontrado a otra.
- ¿Alguien sabe que viniste? - No.
Pero tarde o temprano caerás en las manos del Bey Ertugrul.
Ese día,
será el día que mueras junto a esta mujer.
Estás mintiendo.
Encontraste la guarida.
Tengo a Dios por testigo, como única divinidad,
y también a Mahoma, su sirviente y mensajero.
Emir, un mensajero trajo esta carta.
Pagarás las consecuencias de no atenerte a la ley, Ertugrul.
Aprenderás quién es el estado aquí.
¡No temas!
Sultana Halime, resiste.
- Esfuérzate. - No hay nada que temer.
- Resiste, hermana. - Silencio, señoras.
Vamos ahora, hermana.
Tendrás a tu hijo en brazos.
Vamos, Halime.
- ¡Alabado sea Dios! - Vamos, Halime.
Resiste. Resiste, Halime.
Tu hijo es terco, sultana Halime.
Pero no temas. Será poderoso como su padre.
- Si Dios quiere. - Resiste.
- Vamos, hermana. - Vamos, muchacha.
- Ya casi está. - Vamos, Halime.
Hermana, bendita seas.
¡Alabado sea Dios!
Gracias a Dios.
Tienes un hijo que continuará tu linaje,
continuará tu tribu, Bey Ertugrul.
Gracias, Hatun Gokce.
¿Puedo entrar?
Debes esperar un poco. Halime se está recuperando.
Que Dios le permita crecer con sus padres.
Gracias, hermano. Amén.
Mi Bey.
Espero que crezca en salud y bienestar, Bey.
Gracias, Bey Artuk. Gracias.
Felicitaciones, Bey Ertugrul.
Que traiga alegría a su tienda.
Que continúe su grupo nómada y su linaje.
Que nuestro Dios Todopoderoso siempre le dé alegría.
Que Dios te mantenga a nuestro lado. Gracias.
Bey Ertugrul.
Tenemos un hijo hermoso y saludable.
Gracias a Dios, que me dio a ustedes dos, sultana Halime.
Nuestra tienda fue feliz por última vez con el nacimiento de Dundar.
Tenemos felicidad otra vez, después de mucho tiempo.
Dios nos hizo felices con este regalo, a pesar de la pena de este día.
Que tu linaje y tribu continúen.
Que Dios le dé larga vida a tu hijo.
Gracias, cuñada.
Gracias, Dios mío.
Concédele a mi hijo una vida larga y muchas guerras sagradas.
Concédele que crezca con sus tíos.
Bey Ertugrul, Dios me traerá a mi hermano así como me dio a mi hijo.
Si Dios quiere.
Si tienes un hijo,
llámalo como alp Savci, quien murió por mí en la guerra con los mongoles.
Como alp Gunduz, que murió en mis brazos, o como mi tío mártir, alp Osman.
Quiero que los nombres de estos valientes vivan entre nosotros.
Si Dios lo quiere y tenemos hijos,
estos benditos nombres honrarán tu linaje,
darán fuerza a nuestro grupo nómada y paz a nuestra familia.
- Que Dios los haga felices. - Amén.
Tu nombre será Gunduz.
Tu nombre será Gunduz.
Tu nombre será Gunduz.
¡Dios es grande!
¡Dios es grande!
¡Dios es grande!
Ni siquiera puedo alegrarme de regresar.
¿Qué le diremos a la sultana Halime?
He llamado Gunduz a mi hijo.
Lo has nombrado. Que Dios lo bendiga, Bey.
Gracias.
Espero que Gunduz sea un alp valiente y astuto como tú.
Gracias, Bey Tugtekin.
Que tenga una vida brillante como su nombre.
Gracias, Hatun Gokce.
Si Dios quiere, la voz de tu hijo pronto llenará nuestra tienda.
Si Dios quiere.
¡Dundar!
Dios, eres todopoderoso.
Hermano.
Gracias a Dios.
Me has dado a mi hijo, Gunduz, y a mi hermano, Dundar.
Escuchaste mis plegarias. Gracias, Dios.
¿Cómo escapaste de Noyan?
El emir Sadettin me salvó, hermano.
¡Alto!
Como tu sultán, te ordeno que bajes tu espada.
Muchacho.
No olvides que estás bajo mi mando, Noyan.
¿No es cierto, Hatun Goncagul?
El sultán tiene razón.
Ni siquiera 50 de tus soldados unidos serían rivales para el alp Turgut.
Quiero un alp como Turgut a mi servicio.
Tanto como quiero a un soldado fuerte como tú a mi servicio.
Mi espada lo servirá muy bien.
El sultán tiene razón, Noyan.
Ambos conocemos bastante bien al alp Turgut.
Si se rinde, será útil para el mandato de nuestro sultán.
Quiero un hombre valiente como el alp Turgut en mi ejército.
Si no se rinde, yo mismo haré lo necesario.
¿Entendido, Noyan?
Entonces hazlo ahora.
Al infierno contigo y estos hombres que te usan.
Eres la vergüenza del Bey Ertugrul y la sultana Halime.
¡Vergüenza!
Soldados, aten al alp Turgut.
Dejen que se calme.
Yo mismo hablaré con él. ¡Llévenlo!
¿Escribió la carta para el grupo nómada, sultán?
Es el pedido de sumisión que queríamos, Noyan.
Veamos qué hacen los Beys cuando lean esto.
Llegamos al final, Noyan. Ten un poco de paciencia.
Entrégale la carta al Bey Kungur. Que la envíe al grupo nómada.
Nos ataron las manos.
Lo vi por última vez en la guarida.
Gritaba que no me mataran.
Aún escucho su voz.
¿Por qué llevaron a Yigit ahí, Dundar?
¿Qué quieren de él?
Noyan no tenía intenciones de matar a Yigit, Halime.
Tranquiliza tu corazón.
Debes saber que Yigit está vivo.
¿Cómo puedes saber eso, Dundar?
Dime. Habla.
Los escuché cuando me llevaron. Preparaban una cena para Yigit.
Dundar tiene razón.
No lo matarán, sultana Halime.
Querrán usar al príncipe, como dijo el Bey Ertugrul.
El alp Yigit no lo permitirá.
Halime, Gunduz está llorando. Ven a verlo.
¿Cómo pudo este miserable, que hasta Ogeday echó de su ejército,
meterse en este gran juego con unos pocos secuaces?
¿Y cómo se atreve a usar al príncipe?
¿Quién está detrás de esto? Debemos descubrirlo.
¿Aún no ves quién está detrás de Noyan, hermano?
El emir Sadettin.
¿Qué dices, Bey Tugtekin?
Te dije que salvó mi vida.
Veo que piensas como Ertugrul, Bey Tugtekin.
No creo una palabra de lo que dice el emir Sadettin, Bey Sungurtekin.
Subtítulos: Emmanuela Grasso
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