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Perdóname, padre.
Perdóname.
Tengo que hacer esto.
Noyan.
Me recuerdas a mi tierra natal, mujer.
En el desierto de Gobi...
...la lluvia es salada como tus lágrimas.
Es inhóspito, como tus ojos.
Los vientos son cálidos, como tu aliento durante el día.
La noche es fría como tu corazón.
Cuando el desierto se marchitaba bajo el sol...
...yo hallaba alivio en el hielo oculto tras las rocas.
¿Qué quieres de mí, Noyan?
Quiero perderme en la soledad de tus ojos
y derretirme bajo el calor de tu aliento.
Mañana vendré y te llevaré conmigo, cuando acabe con el príncipe.
Espérame.
He extrañado tanto a Yigit.
Nunca había pasado tanto tiempo lejos de él.
Mi nostalgia crece con el paso del tiempo.
Si Dios quiere, llegarán pronto sanos y salvos.
Si Dios quiere.
No estaré tranquila hasta que Yigit y Dundar hayan regresado.
Mi hermano, siendo príncipe, no ha tenido paz en su vida.
Hemos sufrido mucho, soportado muchas cosas.
Temo que algo le ocurra.
Gracias.
Beys, por favor.
La hatun Hayme desea hablar con los beys respecto al grupo nómada.
Si ella quiere, desearía que administre el cuartel general
debido a que es la mayor de nosotros.
Gracias, bey Tugtekin.
Por el todopoderoso Dios de 99 nombres,
el que nos creó
y llenó de fe nuestros corazones.
En el nombre de Dios.
Beys, valientes hombres.
Nobles hombres de mi grupo, bienvenidos.
Hay problemas que debemos resolver.
Pero primero...
...tendrá la palabra el bey Gundogdu, jefe de los alps.
Quiere decir algo.
Adelante, bey Gundogdu.
Si Dios quiere, madre Hayme y yo iremos a Erzurum a ver a un doctor
recomendado por el bey Artuk.
La condición de mi brazo es incierta.
Mientras me encuentre así,
por la seguridad de los alps y del pueblo,
me retiro de mis tareas como jefe de los alps.
Tu decisión nos entristece, bey Gundogdu.
Gracias, bey. Es nuestro destino.
Si me permiten,
por la seguridad del cuartel general
quiero elegir un jefe de alps.
Es claro que el emir Sadettin y Noyan no nos dejarán en paz.
Quiero nombrar...
...al bey Ertugrul como jefe.
Si él acepta, claro.
Bien.
El bey Ertugrul es la mejor opción.
Queremos que sea nuestro jefe de alps.
Sí, Ertugrul debe ser el jefe.
Es verdad.
Gracias.
Gracias.
Es un honor...
...que se me considere digno de esta importante tarea.
Sin embargo...
...hay otros asuntos que debo atender primero.
Si el bey Ertugrul tiene asuntos más importantes que esto,
nos dirá cuando crea que es el momento.
Me gustaría proponer un candidato.
El bey Sungurtekin.
Bey Sungurtekin, ¿qué tienes para decir?
Si ustedes me lo permiten,
quiero asumir este deber sagrado con honor.
¿Alguien tiene algo para decir?
Queremos que el bey Sungurtekin sea jefe de alps.
Él fortalecerá a nuestro grupo, hatun Hayme.
Sí, queremos que el bey Sungurtekin sea el jefe.
¿Bey Tugtekin?
Será un honor tenerlo en el cargo.
Gracias.
Bey Sungurtekin.
- Que tu deber sagrado sea fructífero. - Gracias.
Buena suerte, hermano.
Sin importar las dificultades,
lideraré a nuestros alps hasta mi último suspiro.
Felicitaciones.
Felicitaciones, bey.
Felicitaciones.
Felicitaciones.
Es la hora, Ulu Bilge.
Ertugrul, su esposa y futuro hijo
caerán de a poco en mi trampa.
Todo el que viva en la tienda del sha Suleimán
será víctima de mi espada.
¿Y Kobek?
Dejémoslo creer que me tiene controlado.
Ya verá que vale menos que una pezuña de mi caballo,
cuando le corte la cabeza.
Nadie traiciona a Noyan y sobrevive.
Cuando llegue el momento,
Kobek se reunirá con Tangut.
Sufrirá la pena eterna junto a las almas del inframundo.
Sufrirá el tormento de Erlik Khan.
Preparen un festín para esta noche.
Habrá un importante invitado además de mis prisioneros.
Como ordene, Noyan.
Que las tierras donde luchamos, migramos y derramamos sangre
¡sean nuestro hogar!
¡Nuestro hogar!
Hombres valientes, seguidores de Gengis Khan, ¡nos vengaremos!
- ¡Por la venganza! - ¡Por la venganza!
Por la sangre. Por Noyan, hasta morir.
Es momento de la venganza.
¡Por la venganza! ¡Por la sangre! ¡Por Noyan hasta morir!
Es momento de vengarse.
¡Por la venganza! ¡Por la sangre! ¡Por Noyan hasta morir!
Después de tanto dolor, comprendí
que la unidad nos hizo fuertes.
Espero que la unión de dos grupos, el compartir un destino
persista contra la amenaza mongol y los traidores internos.
El Bey tiene razón.
Los kayis y los dodurgas comparten un destino.
Amigos y enemigos lo saben.
Somos más fuertes ahora, es verdad, bey.
Ahora debemos hablar sobre migrar.
Creo que Ahlat sería el mejor lugar.
Hay montañas fértiles, que nos servirán para alimentar al ganado.
Y fortalecerá nuestro comercio con Ahlat, como anunció el sultán.
- Es verdad. - Verdad.
Ahlat está sobre la ruta comercial. Yo también deseo ir allí.
Partiremos pronto si el destino así lo quiere.
El camino es llano y seguro.
No tardaremos en llegar y asentarnos.
Los ancianos y los niños irán despacio.
Nadie perecerá en el camino.
¿Alguien quiere decir algo?
Con su permiso, madre, quiero decir algo.
Adelante, bey Ertugrul.
¡Valerosos hombres oghuz!
Admirable es el destino que une a dos grupos nómadas.
He aprendido algo de competir cabeza a cabeza con dificultades
y enemigos.
Es hora de migrar, pero no para alimentar nuestro ganado...
...sino para seguir el camino sagrado de nuestro destino.
¿Qué camino sagrado, bey?
¿Acaso no migramos por el ganado?
Explícate, bey Ertugrul.
Esta ruta bendita será una ruta de guerra sagrada.
Será la ruta a la guerra sagrada para nuestros grupos nómadas,
atrapados entre dos mundos.
Si seguimos el camino del ganado
se acabarán las tradiciones oghuz, los alps y la paz.
Fácilmente, como el viento y como la lluvia...
...acabarán con todo lo que somos.
Tus palabras despiertan la fiera en cada valeroso hombre.
Pero para enfrentar a los mongoles, dueños de uno de los mundos,
¿por qué enviar al grupo por un camino desconocido?
La guerra, la yihad, no es contra los mongoles
sino en la tierra donde se pone el sol.
En la frontera bizantina de nuestro estado.
¿Iremos a la guerra?
¡Permiso! Emir Sadettin Kobek.
Adelante.
- Noyan estuvo aquí anoche. - Lo sé.
Pasó a visitarme.
Dijo que me llevará consigo tras acabar con el príncipe.
Entonces,
¿irás con él?
Como seguidora de nuestra causa,
quiero conocer los destinos de Dundar y nuestro príncipe.
Bien.
Pero cuidado.
Noyan no debe saber que actúas por orden mía.
De lo contrario, sin dudar un instante,
te arrancaría esos bellos ojos.
No tema, su alteza.
Haré lo que debo hacer.
Muy bien.
¿Qué dices, bey Ertugrul?
¿Quieres ponernos a todos en peligro?
Si me pidieran
que confíe a alguien el orgullo de mi grupo,
te lo confiaría a ti sin dudar, bey Ertugrul.
Gracias, bey Tugtekin.
Pero no soy responsable solo por mí.
Al igual que Gundogdu,
no estoy de acuerdo con seguir una ruta desconocida.
El bey Ertugrul ha propuesto una ruta migratoria alternativa.
Desearía debatirlo con los beys de ambos grupos.
No entiendo qué quiere debatir, madre Hayme.
No quiero entenderlo.
Es claro que nuestra gente quiere migrar a Ahlat.
Es cierto.
Gundogdu tiene razón.
Bey Gundogdu, el cuartel general es un lugar de debate.
Todos los beys tienen derecho a hablar.
Desde luego.
Pero ¿vamos a migrar hacia la frontera bizantina
porque lo dice el bey Ertugrul?
Pregúntele a los beys,
después de la guerra y el hastío, ¿quién querría pasar por eso?
Bey Gundogdu, el conflicto con Noyan y Sadettin Kobek no ha acabado.
No podemos sacrificar nuestros destinos por el camino fácil.
Bey Ertugrul, esa es tu elección, pero pregúntales
¿quién quiere enfrentar a los bizantinos otra vez?
Creo que debemos debatirlo.
Como jefe de los alps, pienso lo mismo.
Los que estén a favor de discutir la idea de Ertugrul,
levanten la mano.
No, a mí no me parece.
¿Tienes algo que decir, bey Ertugrul?
Sí, madre Hayme.
Tienes la palabra.
La tierra que dará forma a nuestros destinos individuales,
y al destino de la tribu oghuz,
está donde el sol se pone. Es allí donde debemos luchar.
La tierra que nos protegerá de líderes débiles y ambiciones excesivas,
donde nuestro pueblo puede asentarse, es junto a la frontera bizantina.
Solo la guerra, la yihad y la conquista nos unirán.
No diré más.
Ha llegado mi momento de migrar.
Quien crea en mí, y confíe en su corazón,
me acompañará sin dudas.
Que Dios nos acompañe.
Con su permiso.
Nunca había visto al bey Ertugrul así.
¿Nos quedamos aquí?
Claro que no.
Sigámoslo. Si no quiere, regresamos.
¡Montemos!
He extrañado tanto a mi madre y mis hermanos.
Yo extraño a mi hermana.
Me intriga mi hermano Sungurtekin.
¿No lo has visto?
Se fue cuando yo era un bebé. No lo reconozco si lo veo.
Ya casi llegamos, bey Dundar.
Si Dios quiere, pronto verás a tu hermano.
Si Dios quiere, hermano.
Dile a Noyan que hallamos a esos niños.
Sungur, cuida a Ertugrul.
La condición del grupo es clara.
No estamos para iniciar nuevas aventuras.
Halime, Selcan.
Cuiden a Dundar y Yigit en nuestra ausencia.
- Regresaremos lo antes posible. - Si Dios quiere, madre.
Que Dios te acompañe. No temas por nosotros.
No temas, madre.
Que el bey Gundogdu halle su cura.
Gocke, hija.
Te veo triste hace tiempo. ¿Hay algo que quieras decir?
No, madre Hayme. Nada.
Que Dios te acompañe.
Que Dios las salve.
Dios te acompañe, bey.
- Adiós, hija. - Dios te acompañe.
Madre.
- Dios te acompañe. - Adiós, bey Gundogdu.
Gracias, hijo.
Que encuentres la cura rápidamente, bey.
¡En el nombre de Dios!
Bienvenida, hatun Selcan.
Gracias, bey.
¿Gundogdu ya partió?
- Sí. - Dios los vuelva a unir.
Gracias.
- Espero que se cure. - Si Dios quiere, bey.
Sí, te escucho.
Gokce.
Lleva mucho tiempo entristecida.
Ya no come, ha empalidecido.
Es tu mujer, no puedo decir nada sin tu permiso.
Pero me lastima ver a mi hermana así.
Hatun Selcan.
Te aprecio mucho por tu piedad, valentía y honestidad,
te tengo en gran estima.
Pero esto es entre la hatun Gokce y yo.
¿Qué ocurre entre ustedes, bey?
Cuando miro a Gokce, veo una mujer que daría su vida por ti,
que viviría por ti de ser necesario. ¿Cuál es el problema?
No seas así conmigo, hatun Selcan. No quiero ofenderte.
Pero tú ofendiste a mi hermana. La destrozaste.
¡Hatun Selcan!
Yo estaría muy ofendida si me hubieses destrozado así.
Si me hubieses roto el corazón.
Sé que si no la amaras
no la dejarías entrar en tu tienda, en tu cama.
No hagas esto. No puede pasar algo así entre dos personas que se aman.
Por favor, bey.
Me mintió.
¡Me mintió, en su corazón ella seguía amando a Ertugrul!
¿Eso querías oír?
¿Es eso, bey?
Te obsesionas por un inocente capricho de niña.
¿Crees que esto es inocente?
Gokce me lo contó, hatun Selcan.
Me dijo que cuando Ertugrul incorporó a la sultana Halime al grupo,
ella se echó sal en la herida. Pero no logró olvidarlo.
Cuando Ertugrul se casó con Halime, ella se quemó con hierro candente
y aun así, no pudo olvidarlo. No funcionó.
¿No te contó lo que pasó después?
Que finalmente entendió por qué Dios te llevó hacia ella.
Que su amor por Ertugrul no era real.
¿No te dijo que en tus dulces palabras, en tus ojos, halló el amor?
¿No viste cuán emocionada,
feliz y en paz estaba la noche en que se casaron?
¿Y lo de la puñalada?
¡No puede darme hijos! ¡Me lo ha estado ocultando!
No puedo compartir mi tienda
con una mujer que me oculta la verdad.
No debes interferir con la voluntad de Dios, bey Tugtekin.
Mis hijos murieron antes de nacer.
Gundogdu los enterró antes de que pudiera darles el pecho.
Pero Dios me ha bendecido con otro hijo.
Y no deseo más que abrazarlo y verlo crecer.
Lo que pasó, pasó.
La voluntad de Dios es el amor que Gokce tiene para darte.
No hagas esto, bey.
No atormentes a la mujer que te ama y que tú amas.
Los asuntos de mi tienda se quedan en mi tienda, hatun Selcan.
Tú sigue tu propio camino.
Deja a cada uno con su dolor.
- ¿Están listos? - Casi, bey.
- Los alps casi están. - ¿Cuándo partimos?
- Cuando ustedes estén listos.
Si estás listo, nos vamos. Ya estamos cerca.
¿Para qué paramos?
¡Dundar, Yigit, corran! ¡A cubrirlos!
Informa al grupo nómada, rápido.
Será un placer cortarte la cabeza.
¡Ataquen!
¿Por qué huimos? ¿Por qué no luchamos?
Imposible, bey, son demasiados.
No podríamos. Nuestro deber es que lleguen sanos y salvos.
Ustedes sigan.
¡Vamos, Yigit!
¡No resistirán ante Noyan! ¡Ríndanse!
No nos rendiremos, Yigit.
Significaría morir.
Jamás pensé en rendirme, bey Dundar.
¡Ríndanse!
No resistirán a Noyan.
Mi valiente.
¡Mi alp!
Mi valiente.
Tienes que ayudarlos, bey Ertugrul.
Dundar e Yigit
corren peligro.
Están en la ladera.
¿Quién hizo esto?
No...
Noyan.
Bajen las armas.
No tengo nada contra ustedes.
¿Qué puedo tener en contra de unos niños?
Mi problema es Ertugrul.
¡Bajen las armas!
Llévenselos.
¡Noyan!
Mira quién vino.
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