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Hasta que Gumustekin caiga en mi trampa,
quiero que albergues a la asesina de tus padres
una noche más en tu carpa.
Sonreirás ante esa mala mujer y la llamarás madre.
Soportarás las mentiras y calumnias de Goncagul.
Obedecerás a Gumustekin.
Esta noche, tendrán mucho miedo para hacer algo.
Debes soportar las mentiras que te digan para ponerte en contra de nosotros.
Esta noche, ninguno dormirá.
Debemos buscar la verdad, Bey Ertugrul.
Selcan Hatun regresa sana y salva a la carpa nómada, Ertugrul.
- No te preocupes. - Gracias, hermano.
Una vez salvaste mi vida y ahora, a mi grupo nómada.
Tu ayuda no tiene precio.
Nuestro objetivo es hacer que Gumustekin confiese la verdad.
Cuando lo logremos,
saldremos victoriosos de nuestra guerra más grande.
Vamos.
¿Dónde está Selcan?
Está sola con esa mujer.
Y Banu Cicek está herida.
Dios.
No te preocupes. Relájate.
Ertugrul y el Bey Sungurtekin no dejarán que nada le pase a Selcan.
Y si Dios quiere, el Bey Tugtekin verá la verdad con sus ojos.
Si Dios quiere, hija.
Quiero que Selcan regrese a salvo.
Obtendrán lo que merecen. Ya veremos.
La quiero aquí.
¿Dónde estás, tía? ¿Dónde estás?
- Suerte, hermana. - Gracias.
Suerte.
- Gracias. - Gracias.
Goncagul.
Tus días de ataque a los grupos nómadas se acabaron.
Llegó tu final.
Obtendrás lo que mereces dentro de poco.
¿Qué dices, Selcan Hatun?
No te precipites. Lo verás tarde o temprano.
Tía.
¿Qué hice, tía?
Las personas que compartían el pan con mi padre,
en los que creía y a quienes trataba con respeto, nos asesinaron.
¿Cómo se sellaron mis ojos y mi corazón ante eso?
¿Qué hice?
No tengo poder para ser nombrado Bey o ni siquiera humano.
No puedes llegar a ningún lado comportándote así, Bey Tugtekin.
Contrólate.
La despreocupación selló nuestros corazones y ojos, hijo.
No olvides que los recibí en mi mesa.
Robaron la confianza que nuestro sultán le dio a Sungurtekin.
No pude explotar mi enojo en sus caras.
Dejé a mi hijo Gundogdu casarse con esa víbora de Goncagul.
Si Ertugrul no nos rompiera el sello de nuestros corazones,
seríamos más miserables.
Peleaste con muchos enemigos, Bey Tugtekin.
Siempre estás al frente de tu grupo nómada.
Todos saben cómo peleaste contra los mongoles.
Y cómo arriesgaste tu vida.
Esos hermosos días quedaron atrás.
Todos sabemos que tienes un corazón valiente.
Esos días están aquí, hijo.
Resistiremos solo un día más.
Viste la luz en la oscuridad con mucho dolor.
Último esfuerzo.
Bey Tugtekin, último esfuerzo.
Es hora de salir de esta oscuridad y buscar la justicia.
- Selcan. - Madre.
¿Cómo estás? ¿Estás bien?
Estoy bien, madre. Sé que estabas preocupada por mí.
Pero por suerte estoy bien.
Marqué el sello de la tribu Kayi en el brazo de Aytolun.
Si el Bey Tugtekin no tiene quejas, la mataré.
No puedo resarcirte, Selcan Hatun.
Perdóname.
Cuidaré de Selcan, madre. No te preocupes.
Tomen asiento.
¡Tía, tía!
¿Qué te pasó?
No pude capturar la evidencia. Pudieron escapar.
Banu Cicek le dará la evidencia a Ertugrul.
Debemos evitarlo.
Goncagul, cálmate.
Selcan morirá, no hay otra forma.
Lo importante es Ertugrul.
El Bey Gumustekin debe matarlo.
Tía, ¿es fácil? ¿Cómo será?
No olvides que eres la hija de un conde.
Ni Ertugrul ni nadie puede escapar de la ira del Bey Gumustekin.
Ahora debemos informarle a tu padre.
Los alps son como caballos salvajes.
Si un Bey no tensa las riendas de su caballo,
a menos que su caballo sea fuerte y veloz, su destino es incierto.
Debes tensar las riendas de los alps y de la gente de Kayi.
¿Viste lo que le pasó al absceso del Bey en un día?
Se pondrá triste cuando sepa la verdad, Selcan.
No les creyó ni a ti ni al Bey Ertugrul.
Ahora sabrá todo.
¿Cómo está tu brazo, hijo?
Me duele un poco, madre.
Me cansé al cabalgar, pero estoy bien.
Avisémosle al Bey Artuk.
No, hermano, gracias. Estoy bien.
Ameer Sadettin Kobek mandó saludos a todos.
El Bey Gumustekin está cerca. Vendrá pronto.
Hazlo pasar.
Como saben, debemos recibir bien al conde.
Siéntate, hijo. Tenemos algo que decirte.
Mira, Goncagul.
Tu padre y yo confiamos en ti al principio.
Debes mantener la compostura.
No lo olvides.
Superamos muchas dificultades hasta el día de hoy.
Superaremos esto también.
Lo haremos, tía.
Los aplastaremos como gusanos
y quedarán pegados en las suelas de nuestras botas.
Palidecen en comparación.
¿Me entiendes?
No ignores a tu padre.
Lo sé, tía, no te preocupes.
Espero que todo esté bien.
Actúan como si nuestro grupo nómada hubiese caído en mano de los mongoles.
Ojalá, hermano.
¿Qué dices, sobrino?
Sé quién es el asesino de mis padres.
Es hora de que despiertes de tu despreocupación.
¿Qué dices?
¿Ertugrul?
¿Qué sucede, hermano? ¿Qué hiciste esta vez?
Tiré a Banu Cicek y a Selcan Hatun
cerca de la carpa nómada.
- ¿Qué dices? - Gundogdu.
Escúchalo.
¿Qué debo escuchar, madre? ¿No lo escuchaste?
Tiró a la asesina de mi tío y a mi esposa juntas.
Aytolun también estaba ahí.
Dos mujeres valientes.
Banu Cicek y Selcan Hatun arriesgaron sus vidas...
...y me mostraron la verdad, hermano.
¿Cuál es la verdad?
Aytolun, que fue engañada por el Bey Ertugrul, estaba ahí.
Su único objetivo era matarlas.
Escuché que ella mató a mis padres.
Eso es todo, hermano.
Banu Cicek y Selcan Hatun nos llevaron con Aytolun
y Aytolun nos llevará con Gumustekin.
Mañana será el turno de Gumustekin, si Dios quiere.
Sé que te sientes mal, hijo, pero...
Goncagul también está en esto.
La luz de la luna ilumina las montañas antes de salir.
No volveremos a la oscuridad.
No te creí, hermano...
...y no le creí a mi esposa.
Traté de llevar a la cama a esa mujer malvada.
No tenemos tiempo de lamentarnos por eso.
Es hora de ocuparnos del asunto, hijo.
¿Qué debo hacer, Ertugrul?
No puedes hacer nada en tu estado.
Deja que Tugtekin y yo resolvamos esto.
Nos engañaron a los dos, ¿verdad?
Querían que fuera Bey solo por eso.
Nos engañaron a los dos, hermano.
No nos rendiremos, hermano.
Haremos lo mismo que ellos.
Nuestro conde vendrá a nuestra carpa nómada...
...lo recibiremos como corresponde.
¡Hermano!
¡Hijo! ¡Hijo!
- Hermano. - Avisen al Bey Artuk.
En la unión de nuestro profeta con la todopoderosa Madre Hatice,
podemos encontrar los secretos del amor,
respeto, fidelidad y una familia feliz.
Después de la muerte de Madre Hatice, el profeta,
la conmemoró con amor y respeto
y siempre le fue fiel.
El amor entre nuestro maestro y Hatice nunca pereció,
y continuó aumentando por 25 años.
Hatice fue la más grande amiga y adepta de nuestro maestro.
Nuestro maestro se lo dijo a Madre Hatice primero
cuando tuvo la divina inspiración.
En aquellos días, nuestra madre fue quien más lo apoyó.
Cuando nuestro maestro se confinó en la montaña Hira,
Madre Hatice le llevaba su comida
sin importar qué.
Nuestro maestro presintió que su amada esposa iría
y fue a encontrarla al pie de la montaña.
Porque sabía que era difícil escalar la montaña Hira
y se preocupó por su preciada esposa.
Un día, Madre Hatice
esperaba a nuestro maestro en el techo de su casa.
Sus familiares le preguntaban: "¿Por qué lo haces, Hatice?
Hace mucho calor, te cansarás".
Y nuestra madre bendita les respondió:
"No puedo esperar a la sombra si mi maestro está en el sol".
Demostró su lealtad, respeto
y el significado del amor.
Cuando su más grande adepta, amiga y esposa, Madre Hatice, murió,
nuestro maestro la lloró tanto que llamaron a ese año,
"el año de la tristeza".
Después de la muerte de nuestra madre,
nuestro maestro la conmemoró con amor y bondad.
Cada vez que alguien hablaba de ella, sus ojos se llenaban de lágrimas.
Nuestro maestro mostró su lealtad y devoción a Madre Hatice
en la conquista de La Meca una vez más.
Los musulmanes que fueron expulsados de su país conquistaron La Meca.
Nuestro maestro lo hizo con 10.000 soldados,
visitó la tumba de nuestra madre y lloró por ella.
Cuando sus compañeros le preguntaron dónde armarían las carpas, respondió:
"Ármenlas frente a la tumba de Hatice, yo la observaré".
Y así probó su lealtad.
El amor es el regalo de Dios a la humanidad.
Amor, respeto y fidelidad mantienen a las parejas juntas.
Fidelidad es no olvidar.
Es amar en las buenas y en las malas
sin importar qué tan grande sea el problema.
Despacio, Bey.
¡Bey Gundogdu!
Tiene fiebre, Bey. Debe descansar.
No se preocupe, Bey Artuk.
No lo dejaré solo ni por un momento.
Bey Artuk.
Tengo entendido que el brazo de mi hermano está peor de lo que pensamos.
¿Por qué está tan nervioso, Bey Artuk?
Dígalo, por el amor de Dios.
Bey Artuk.
Ellos son mi familia, no tengo nada que ocultar.
- Este absceso es alarmante, Bey. - ¿Qué quieres decir, Bey Artuk?
Nunca vi un absceso que llegara al hueso en una noche, Hayme Hatun.
Si no podemos drenarlo, temo lo que podría pasar.
Dime, Artuk Bey.
Conozco bien este absceso.
El Sha Suleimán lo tenía en la espalda. Dinos qué hacer.
Si no podemos drenar la herida, se mezclará con la sangre.
Y eso podría matarlo.
¿Hay algún otro remedio para esta enfermedad?
Espero que podamos drenar la herida, Selcan Hatun.
- Eso espero. - Eso espero.
Pero podría tener que amputarle el brazo
para prevenir que contamine su sangre.
Bey Gundogdu.
No deje de tomar las medicinas que le di.
Vendré a controlar su brazo con frecuencia.
Gracias.
El resto depende de Dios.
Con permiso.
Gracias, Bey Artuk.
Selcan.
Cuida a mi hijo.
No te preocupes, madre.
¡Selcan!
Después de todo lo que hice...
...no me atrevo a mirarte.
Espera. Escúchame.
Sé que me perdonarás.
Siempre lo has hecho.
Pero no sé cómo podré perdonarme a mí mismo, Selcan...
...después de todo lo que dije. No puedo olvidar las cosas que te dije.
Te engañaron, Bey.
Pero nunca dejé de amarte, ni por un día.
Lo sé, siempre me amaste.
Hiciste de mi mundo un paraíso.
Nada cambiará, ¿verdad?
Si Dios quiere, Bey.
Tengo un poco de frío. Abrígame.
¡Dios bendiga a Bey Gumustekin!
¡Dios bendiga al Bey Gumustekin!
El gobierno corrupto de este hombre ha empezado.
No olvides que besarás su mano.
¿Qué dices, Ertugrul?
Debes tener respeto por nuestro conde, hermano.
Bienvenido, Bey Gumustekin.
Gracias, Hayme Hatun.
Bey Tugtekin.
Es una bienvenida acorde a nuestro estado.
Bienvenido, Bey Gumustekin.
Gracias.
Que Dios lo bendiga, Bey Gumustekin.
Si aceptan...
...me gustaría entregarles estas monedas de oro.
Claro que no compensan las cosas
que hicieron tanto tiempo por nuestro estado.
Pero pueden considerarlo como un presente de nuestro estado.
Buena suerte con su deber de conde, Bey Gumustekin.
Gracias, Bey Tugtekin.
Que su deber de conde sea bendecido, Bey Gumustekin.
Gracias, Hayme Hatun.
Esta noche me gustaría recibirlo en mi tienda con Bey Tugtekin.
Sus deseos son órdenes, Hayme Hatun.
Acepto su invitación.
Gracias.
La paz sea contigo.
- Y contigo. - Y contigo.
Bey Gumustekin.
Que su deber como conde sea bendecido.
Gracias, Bey Gundogdu. Gracias.
Compártalo con sus alps.
Gracias.
Ven, toma asiento.
Felicitaciones, Bey.
Gracias, Bey Sungurtekin.
Has demostrado tu lealtad al estado una vez más.
Gracias.
Toma.
Las compartiré con los hijos de los mártires.
El estado nos mostró amabilidad.
Ahora veremos su justicia.
Se hará justicia para todos, Bey Gumustekin.
Cada vez que el Bey Ertugrul habla de justicia, altera la paz.
Que su deber como conde sea bendecido, Bey Gumustekin.
Gracias, Bey Artuk.
Estaré feliz de compartir este oro con los que más lo necesitan.
Que su deber como conde sea bendecido, Bey.
Que sus deber como conde sea bendecido, Bey Gumustekin.
Que su deber como conde sea bendecido, Bey Gumustekin.
¡Alto!
Hay órdenes estrictas de no acercarse.
Hermano, solo queremos darle agua y nos iremos.
Míralo, está destruido.
No, Bamsi, ni siquiera te molestes.
¿Qué están haciendo aquí?
Bey Gumustekin.
Si nos permite, queremos darle un poco de agua a Dogan.
¿Cómo se atreven?
¿Piden permiso para darle agua a un convicto?
- Sáquenlos de aquí. - Como ordene, Bey.
Espera, hermano. Espera.
Seamos razonables.
Toma esto. Debe estar sediento.
Gracias, hermano.
Subtítulos: Claudia Robbiano
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