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Ertugrul no vendrá, madre.
El hermano Ertugrul vendrá.
No dejaría a mi madre sola en su última noche.
La paz sea contigo.
La paz sea contigo.
Ven, siéntate, hijo mío.
Basmala.
Este es el último pan...
...que compartimos juntos.
Quería que estuviéramos juntos por última vez
con aquellos que vivieron en la tienda del sha Suleimán.
Si el bey Gundogdu me lo permite,
quisiera expresar mi problema...
...y mantener juntos a mis hijos.
No lo menciones, madre.
Nos pasamos la vida luchando y sufriendo.
Pero ninguno de esos sufrimientos...
...me lastimó tanto como lo hizo el dolor de Sungurtekin.
Ahora...
Dos de mis hijos...
...dejarán la tribu y la tienda.
La tierra a la que viajaremos será en el futuro de la tribu oghuz.
Dejaremos la noble tienda del sha Suleimán como semillas
que se han volado.
Plantaremos la bandera kayi en las regiones más lejanas que lleguemos.
Como el día que dejamos nuestro territorio ancestral.
Llegaremos a la tierra donde se pone el sol.
No defraudaremos al Islam ni a la bandera oghuz, madre.
Que estos días tristes no entorpezcan la tienda de mi padre.
Deben saber que no solo es mi decisión, sino también el destino de los kayis.
¿Cuánta gente crees que te acompañará, Ertugrul?
¿Cuántas pobres personas caerán en tus tentaciones?
Sobre todo, cuando estés en problemas.
¿Ertugrul está marchando hacia su muerte?
Como lo ordenó, mis hombres los esperan en el camino, Comandante
No eres más que un insignificante con un par de saqueadores, Ertugrul.
Debes hacer esto, bey Doruk.
Mata a todos los que estén cerca de él.
Quiero que mates a su esposa, hijos...
...incluso sus caballos.
Quiero que acabemos con esto.
Tus deseos son órdenes, Comandante.
Cuando vayas a la batalla, llévate a Bogac contigo. Él te ayudará.
Cuando termines tu tarea, lo matas también.
Sadettin Kobek nunca olvida a los traidores.
Tus deseos son órdenes, Comandante.
No lo hagas, Ertugrul.
Retírate antes de que sea muy tarde.
Todos saben que eres el mejor soldado de los kayis.
Y todos te aprecian.
Si te vas, tu ausencia nos molestará a todos.
Te convertirás en nada, Ertugrul.
Tú, tus soldados...
...y las mujeres que te sigan, perderán.
Todos morirán.
La batalla no se pierde cuando mueres.
Se pierde cuando nos convertimos en nuestros enemigos.
Veo que ustedes ya se han convertido en los enemigos contra quienes lucho.
Pero al tratar de estrangular a un niño...
...y sobornar a los beyes de la tribu con oro...
...ya me demostraste que eres el enemigo.
- ¡Ertugrul! - ¡No digas más!
Después de todo lo que ha pasado,
¿cómo puedo pedirte que te quedes, hijo?
Si te digo que te vayas...
...¿cómo podrá soportarlo mi corazón?
En este mundo...
...estábamos destinados a vivir en el purgatorio.
Ya no tengo más palabras ni paciencia, madre.
Que Dios ayude a los que se quedan y a los que se van.
Amén.
Ertugrul, entrega a Yigit al sultán.
De otro modo, compartirán el mismo destino.
No lo olvides.
Siempre he creído en la justicia de nuestro sultán.
Haré lo que sea necesario. No te preocupes.
Con tu permiso.
Halime.
Permiso, madre.
Partiré a Ahlat mañana.
Será un largo viaje.
Será mejor que descanse.
Esta cuchara te ha esperado desde el día de tu captura.
Incluso cuando perdimos la esperanza, mi madre nunca se rindió.
Mi querida madre.
Esselamu aleykum ve rahmetullah.
Amén.
Dios Todopoderoso,
puede haber lo más malvado en la fortuna y lo mejor en lo más malvado.
Bendícenos con los buenos, Dios.
Expulsa al malvado.
Danos cosas buenas.
No nos quites tu apoyo.
No nos dejes indefensos.
Bendícenos con buena suerte y expande nuestra percepción.
Evítales que vayan al desastre, con las decisiones que tomen.
Protégelos de caer en el abandono.
Ayúdalos a seguir el camino correcto.
Que vivamos lo que sea bueno para nosotros.
Sin dudas, Tú sabes mejor.
Y eres Tú quien predestina lo mejor para nosotros.
Amén.
No sufras, Hatun.
No hicimos nada malo.
Salvamos a la tribu del desastre.
No fue así, bey.
Es muy difícil de soportar.
El dolor de la separación de Halime, bey Ertugrul.
Dundar y Gunduz.
Mantente fuerte, Hatun. Hicimos lo mejor que pudimos.
Gundogdu...
...¿no hay otra manera?
Si actúas con nobleza y le pides de quedarse,
¿podría cambiar de opinión, no?
Hazlo por mí, bey. Inténtalo una última vez.
Dame mi sombrero.
Muy bien.
Hablaré con él.
Averigua qué soldados vendrán con nosotros
y cuánta gente nos acompañará.
- Como ordenes, bey. - Iremos por todas las tiendas.
Gracias.
Deberías hablar con las mujeres.
No te preocupes, bey. Yo me encargo.
Si así es, partiremos con poca gente, lo más pronto posible.
Iré a Ahlat en busca de nuevas tierras.
Quería hablarte antes de partir.
No te hablo como bey de la tribu.
No tengo esta conversación porque no quiero perder a un Alp como tú.
Solo quería pedirte, mi amado hermano...
...que te quedes aquí.
Ya es demasiado tarde.
Por favor, no hagas esto.
No me dejes a mí, a Sungur o a nuestra madre.
Crecimos juntos.
Nuestros hijos,
...nuestros sueños, nuestras esperanzas crecerán juntas.
Deja esta testarudez.
No tenemos sueños en común, ni esperanzas en común, hermano.
Tú confiaste en el asesino del bey Korkut,
en el bey Tugtekin y en Gokce Hatun, no en mí.
Mientras yo luchaba con ese hombre, ¿qué has hecho tú?
Lo apoyaste en mi contra.
Guardaste silencio durante los motines en la tienda de mi padre.
Les diste oro a los beyes para convertirte en uno.
Quebraste todas nuestras esperanzas y sueños.
Lo que definía nuestra identidad fue arrancado sin consideración.
Veo que...
...cada causa que lidero es una carga para ti.
No queda más que encontrar consuelo...
...en esos recuerdos.
Que Dios te ayude.
¿Hermano?
- Dame tu bendición. - Tienes mi bendición, hermano.
Da tu bendición también.
Tienes mi bendición.
¿Madre?
¿Qué has hecho, hijo?
¿Cómo puedes dejarnos?
Dejas la tienda de tu padre, su tribu.
¿Cómo puedes irte?
Tomaré el camino bendecido otorgado a la tribu oghuz, madre.
La tienda de tu padre. ¿Cómo soportará esta separación?
Debes saber que beatifico el alma de mi padre.
Ni yo ni los valientes que me acompañan
tienen dudas ni dolor.
Si es esto lo que apena a tu corazón,
no olvides que el hijo del sha Suleimán, Ertugrul, está en el buen camino.
Cuando traje a Halime a la tienda,
y te dije que me había enamorado de ella,
me dijiste que incendiaría la tienda.
Y luego te dije:
"Incendia la tienda.
Algunos fuegos queman el pan.
Y otros fuegos cocinan el pan".
Ella te mostró dónde saltar al fuego.
Ni tú ni los asuntos de la tribu pueden rebelarse ante eso.
Dije que esto era una prueba del Señor.
Es una prueba de cualquier amor, madre.
Como dijiste, seré un pan quemado o uno bien cocido.
Para ser bendecidos por los oprimidos y continuar en el camino correcto,
los soldados y yo nos arriesgamos a quemarnos, madre.
Si Dios lo permite, nuestro deseo es cocinar en el camino correcto.
Por eso me voy, madre.
Vengo a buscar tu bendición.
¿Cómo aguantará esto mi corazón?
Mi vida es tuya, pero ¿cómo puedo decirte que te vayas?
Te di mi bendición el día que naciste.
Claro que es toda tuya.
¿Cómo envejeceré en la tienda de tu padre lejos de ti?
No te vayas, hijo. No tomes mi corazón y te lo lleves.
Puedes acompañarnos.
Así, Halime, Gunduz y Dundar no estarán solos.
¿Cómo dejar solos...
...a Sungur, Gundogdu y Selcan?
Nunca podría dejar la tienda de tu padre.
No podría hacerlo.
No me pidas eso.
Debes saber que tu corazón siempre estará conmigo.
Cada paso que dé, cada lucha, tu corazón me dará fuerzas.
Cuando esté en problemas, encontraré consuelo en tu corazón.
Debes saber que mi corazón y mis plegarias siempre estarán contigo.
Dame tu bendición, madre.
Te doy mi bendición.
Es toda tuya, hijo.
Alabado seas, hermano.
Alabado seas.
Alabado seas, hermano.
- La paz sea con ustedes, hermanos. - Igualmente.
Soldado Dogan, estamos listos para partir.
Gracias, hermanos. Que Dios los acompañe.
Amén.
Nuestras esposas y hermanas están despidiéndose en el taller.
Partiremos luego de las bendiciones de Madre Hayme.
- Nos vemos frente a la tienda. - Gracias.
No vinieron muchos de los soldados como prometieron.
¿Qué hacemos?
¿No dijimos que nos iríamos solos si es necesario?
Sí lo dijimos. Pero ¿la labor y el esfuerzo fueron en vano?
No, hermano, nada es en vano.
Dios nos recompensará los esfuerzos.
La paciencia es bendición y sanación.
Hicimos todo lo que pudimos. Es momento de confiar, hermano.
Los soldados Samsa y Kaya vinieron a despedirse.
No vinimos a despedirnos, hermano.
Vamos con ustedes.
¿Cómo pueden venir con nosotros gente de Dodurga?
¿Qué importa si vamos por el mismo camino?
¿No venimos todos de la misma familia oghuz?
Está decidido, hermano. Iremos donde el bey Ertugrul vaya.
¡Larga vida, hermanos!
Alabados sean. Nadie podrá enfrentarnos jamás.
Alabados sean.
Alabados sean.
Alabados sean, hermanos.
¿Son tan idiotas como para dejarse tentar por ellos y morir?
¿De qué sirve este castigo a la mortaja?
¿Qué dices, hermano?
Desde la muerte del bey Tugtekin, no tenemos lugar en esta tribu.
El bey Ertugrul es nuestro bey desde ahora.
No sabes de lo que hablas.
Muchos ejércitos débiles derrotaron a ejércitos más grandes.
Hablan de costumbres, pero cuando hay que actuar, no hacen nada.
¿Puede alguien que se va ser perdonado según nuestras costumbres?
- ¿Qué dices? ¡Ubícate! - Hermano, ¡basta!
Déjame romperle la cara.
¡Insisten en irse por su camino!
No hay hombres valientes que se irían de la tribu libremente.
¡Hermanos! ¡Entren en razón!
¿Qué están haciendo? ¡No usen sus armas!
Vete de aquí. No nos traigas más problemas.
Pronto verán lo que son los problemas.
¿Dónde están las otras mujeres? ¿Terminando de trabajar?
Somos las que somos, Halime. La mayoría se rindió.
¿Se rindieron? ¿Por qué se rindieron?
Sus esposos se enriquecieron con el oro que les dio el bey Gundogdu.
Quedan muy pocas personas, sultana Halime.
No renunciaremos a nuestro sueño haya cien personas o una.
Deben saber que aquellos que cambiaron sus votos por oro
nunca triunfarán.
Ahora nos iremos con la frente alta y partiremos hacia nuestro futuro.
Caerás presa de los enemigos en las tierras profanas.
Lo sé y lo veo todo, pero no puedo hacer nada.
Estoy muy triste porque estoy indefensa.
No pude convencer al bey Gundogdu.
Ni tú al bey Ertugrul.
Selcan, no estés triste.
Nuestra esperanza superará a los herejes y a cualquier otro problema.
Creo en que tendremos éxito.
¿De qué sirve el éxito?
Si estamos separadas de nuestras sombras.
¿Qué haré con la paz, Halime?
No digas esas cosas, Selcan.
¿Qué distancia puede separarnos?
Nuestros caminos están separados, pero no nuestros corazones.
Tejí esto para Gunduz.
Así no sentirá frío.
Que Dios esté contigo, hermana.
Que mi Dios te guarde de todo problema.
Será bueno para las tribus que Ertugrul se vaya. Tendremos paz.
Es verdad, nos libraremos de un gran problema.
¡Al demonio con él!
Sin embargo, no dejaré que ningún alp se vaya con él.
Es problema de la tribu kayi, bey.
¿Cómo te involucrarás?
Sadettin está de acuerdo.
Más importante, la tribu que no controle a sus soldados quedará mal.
No dejaré que suceda eso.
¿Cómo lo harás, bey?
Como ordenaste, diez de nuestros alps están listos para partir con Ertugrul.
¿Entienden cómo intervendré ahora?
Kaya y Samsa quieren unirse al bey Ertugrul.
Fueron los únicos que quedaron del bey Tugtekin.
Pronto ajustaremos cuentas.
Lo más pronto posible. Los soldados deben actuar ya.
Tus deseos son órdenes.
Cortaremos las alas de Ertugrul.
- ¿Permiso, bey? - Adelante, Dogan.
La comunidad migratoria está lista.
Los viejos alps del bey Tugtekin, Samsa y Kaya, vendrán con nosotros.
Luego se nos unirán diez alps dodurga.
Pero la mayoría de los soldados no se presentó al entrenamiento
por el oro que el bey Gundogdu les dio.
Debemos ser más cautelosos en nuestro camino.
¿Esperas problemas del emir Sadettin?
Seguro planeará un ataque apenas sepa que salimos.
Tienes razón, bey.
Seamos cautelosos hasta que lleguemos.
Cerca de la frontera de Bizancio, no solo Kobek nos atacará.
También lo harán nuestros cobardes enemigos.
Los cruzados, los soldados de Bizancio.
Mercenarios de diferentes tribus. Bandidos. Somos pocos.
Tu presencia y tu sabiduría nos darán fuerzas, bey Artuk.
Gracias, bey.
No podemos usar el camino que usamos antes con los soldados.
Será mejor andar más, pero más seguros.
Cruzaremos las montañas Kose y las Tecer,
y luego atravesaremos Kizilirmak.
Y llegaremos a la frontera desde Enguri.
Gracias a ti, Artuk no me preocuparé por mis hombres cuando peleemos.
Cuando luchemos con estos enemigos,
te confiaré mi tienda, a mi hijo y a la sultana Halime.
Seré digno de la tarea, bey.
El soldado Digan estará a cargo de la seguridad de la caravana.
Samsa, Damsi y Kaya irán primero para apaciguar el camino.
Tus deseos son órdenes, bey. No nos rendiremos ante el enemigo.
Con la ayuda de Dios.
Cuando lleguemos a nuestro destino, deberemos entrenarnos
como nuestros enemigos.
Debemos entendernos con musulmanes y no musulmanes para el comercio.
Así podremos mantener nuestras puertas abiertas
para quienes nos fortalezcan con su sabiduría y con nuestro arte.
Debemos construir un nuevo taller de costura.
Nuestras semillas no echarán raíces si nos faltan esas cosas.
Se pueden romper ante la menor brisa. Recuérdenlo.
Cuando hablas, veo el fuego de la tribu oghuz, bilge,
y del sultán Alparslan en tus ojos.
Que Dios te bendiga a ti y a los kayis con éxito.
Amén.
Bey, quisiera partir contigo.
Abdurrahman, te he confiado a mi madre.
Sí, bey, pero...
No dejes sola a mi madre, Abdurrahman.
Moriré por Madre Hayme, si es necesario. Buena suerte.
- Dame tu bendición, bey. - Tienes mi bendición.
Ha llegado el momento, Demir.
Es hora de rebelarnos contra la crueldad.
Vinimos a estas tierras con esperanza, bey.
Queríamos alegría y ánimo, pero cada día es un infierno diferente.
Si no puedo hacerles pagar por lo que nos han hecho,
no puedo vivir más como un hombre honrado.
¿Qué estás pensando, bey?
Pasé la mitad de mi vida con los mongoles, por mi estado.
Solo tenía un consuelo: poder volver a nuestra tienda propia.
Quería volver a ver a mi madre y a mis hermanos.
Regresé, pero ahora una nueva separación acecha a nuestra tienda.
Hemos vivido por nuestra tribu y nuestro honor.
Hemos peleado, hemos matado, hemos perdido vidas también.
La supervivencia de nuestro estado siempre ha sido prioridad.
Pero nuestro amor por nuestro estado nunca nos paralizó.
Todo lo hice por nuestro estado, Ertugrul.
Lo hice por nuestra tribu, no por el emir Sadettin.
Me trataste como los hermanos de Yusuf lo trataron a él, hermano.
Fuiste una pieza en los juegos de Kobek. Me arrojaste al pozo.
No tengo más qué decir. No tengo esperanza en mi corazón.
Cada uno irá por su propio camino.
Si te digo que no te vayas,
sé que no me escucharás y te irás de todos modos.
Pero no puedo dejarte partir con mis hombres, como cabeza de los alps.
Nuestro destino juntos termina aquí, hermano.
Dame tu bendición a mí y a mis soldados.
¿No me escuchaste, Ertugrul?
No te permitiré llevarte a mis soldados.
Y no puedo permitirte alejar a Dundar de Madre.
¡No me enfrentes!
¡Dispérsense!
¡Nadie dejará sus tiendas!
Es una orden del bey Akca.
Los rebeldes serán castigados.
¡Vuelvan a sus tiendas!
¡Vamos!
Como dijiste,
no permití que la comunidad se reuniera frente a la tienda, bey.
Ertugrul verá que está solo. Mis soldados tampoco se irán con él.
No te preocupes, bey Sungurtekin.
Nadie sentirá la ausencia del bey Gundogdu.
Subtítulos: Ale Tolj
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