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ESTOS EVENTOS Y PERSONAJES FUERON INSPIRADOS POR NUESTRA HISTORIA
NINGÚN ANIMAL RESULTÓ HERIDO DURANTE EL RODAJE DE ESTA PRODUCCIÓN
Mi corazón me dice que no moriste, Ertugrul.
Me dice que no me dejaste sola con nuestro hijo.
Vive, por favor.
Por favor, no me dejes sola con nuestro hijo.
Llora, hija mía.
Madre, ojalá Ertugrul siga con vida.
Ojalá no nos deje solas.
Aún ofreces resistencia.
Veamos cuán perseverante eres.
Ertugrul desea divertirse. Entonces divirtámonos.
Sin Ertugrul, la tribu Kayi es como un hombre lisiado, Hatun.
Yo era la mente de esta tribu, y él el corazón.
Se metía en problemas.
Pero se las arreglaba para superar cada obstáculo.
Pensé que esta vez haría lo mismo.
Creí que nada lo detendría.
Pero esta vez definitivamente mi hermano no volverá.
Por eso...
...su hijo es ahora nuestro hijo.
Te encargarás de Halime.
Descuida, bey.
El bey Ertugrul es ahora un mártir.
Se le otorgó la muerte más honorable.
La tribu Kayi debe recuperarse cuanto antes.
Todos sufren en sus carpas.
Si no actúas como un líder, todos se dispersarán.
Queremos unir dos tribus nómadas.
Eso aliviará nuestra situación por un tiempo.
Por ahora es la única opción.
Pero unirse trae sus inconvenientes.
¿Como cuáles?
El clan nómada de los Dodurga no tiene un bey.
A su edad, el bey Korkut está locamente enamorado de Aytolun.
Aytolun desea reinar en la carpa.
Aun si se lleva mal con Tugtekin,
está segura que pronto lo tendrá de su parte también.
Por Dios. Mientras sufríamos, ¿cómo te diste cuenta de todo esto?
Es un decir.
Deberías conocer bien a tus aliados...
...para que no pasen a ser tus enemigos cuando haya que separarse.
Persigues al hombre equivocado.
Nunca lograrás convencerlo.
¡Detén esta pelea!
¡Átenlo! ¡Dije que lo aten!
La situación ha abrumado a Hayme.
La muerte de Ertugrul también ha hecho más intenso su dolor.
¿No solía decirnos...
...que los turcos nómadas arrastramos nuestro dolor
a lomo de caballo, padre?
Me sentí desolado por la muerte de mi madre.
Y aún no encontramos a su asesino.
Pero si no acabo con su asesino, viviré lleno de vergüenza.
¡Dios mío!
Ven y siéntate.
Ya no necesitas hacer esas cosas.
- Busca a alguien que te ayude. - Gracias, bey.
Llevo tiempo pensando en eso.
Coser en la mañana y trabajar en la carpa en la noche
me deja exhausta.
En el nombre de Dios.
Por favor.
Padre, ¿qué decidirá mañana en el cuartel?
Las dos tribus nómadas deberían unirse.
- ¿Cómo nos organizaremos? - La tribu Kayi dirigirá a los alps.
Sus alps incluso pelearon con los mongoles.
Y nuestros beys se encargarán del resto.
De acuerdo.
Mi difunta madre decía que...
...si necesitas tomar una decisión, primero piensa en los días difíciles.
No pretendo inmiscuirme en asuntos de hombres.
Pero si hay descontento entre las dos tribus nómadas,
tengan en cuenta que quien controle a los alps
tendrá el poder.
¿A qué te refieres?
Tú deberías ser el jefe de los alps.
Deberías ser su líder.
Para que cuando haya descontento, no nos metamos en problemas.
Te traje leche. Bebe tanto como quieras.
Te contaré la historia de la sura al-Fil.
En ella se cuenta cómo unos pajarillos derrotaron a elefantes gigantes.
Hace mucho tiempo, Abraha el Cruel...
...armó un ejército de elefantes para destruir La Meca.
Cuando Abraha se puso en camino,
todos en La Meca huyeron a las montañas.
Mientras Abraha marchaba hacia La Meca con sus gigantescas tropas,
de repente aparecieron en el cielo unos vencejos.
En realidad, era la guerra entre pájaros y elefantes.
Una guerra entre herejes y creyentes.
Los pájaros vencieron al ejército de Abraha dejando caer las piedras
que sostenían en sus picos.
Cuando te sientas pequeño y débil
como esos pájaros, recuerda a este sura.
No siempre gana el más grande y el más fuerte.
Dios decide quién saldrá victorioso.
Que Dios te acompañe.
Gracias a Dios.
¿En qué llamas lanzaron a mi noble hombre
y lo hicieron cenizas?
Ni siquiera el sol debía quemarlo.
Ni siquiera el viento debía hacerle sentir frío.
Se iba, pero siempre regresaba.
¿La muerte nos separó, Aktolgali?
Ertugrul se hizo mártir antes de conocer a su hijo.
Es como si el cielo hubiera colapsado.
Se hirió a la tierra.
Las espadas de los Kayis se oxidarán en sus fundas.
Le faltará un líder al cuartel y al territorio.
Él nunca nos habría abandonado.
Tampoco nosotros a él.
De ahora en adelante, para mí respirar será como vivir en el infierno.
No digas eso, Halime.
Es la voluntad de Dios.
Somos simples mortales.
Dios los juntará en el cielo.
¿Nos juntaremos en el cielo?
Si Dios quiere.
Si Dios quiere.
¿Y Halime?
Halime nunca más volverá a ser feliz.
Esperemos que se recupere pronto.
¿Y tú cómo estás, Hayme?
Ni una lágrima ni un día de luto.
Hasta que mi tribu encuentre la paz,
enterraré mi dolor en estas montañas.
Por suerte, Yigit y Dundar no están aquí viendo nuestro dolor.
¿Qué dicen tus beys?
Les dije que los invitaste al cuartel.
- Asistirán con gusto. - Gracias.
¿En qué piensas?
El verano pasado, también atacaron a mi tribu.
Sufrimos muchas bajas.
También se llevaron la mitad del rebaño. Nos cortaron las alas.
También cortaron las nuestras. ¡Al diablo con ellos!
Este invierno será difícil para ambos.
¿Por eso nos invitaste al cuartel general?
No solo invitados.
Quisiera unir a las dos tribus.
Si los mongoles no acaban con nosotros, será nuestro último invierno aquí.
Quiero que las dos tribus sean una sola
para así sobrevivir a este invierno.
Esas palabras serán un bálsamo para la tribu Kayi.
Pero ¿qué dirían los pobres y heridos en tu carpa?
Es el invierno.
Y lo único que tenemos para compartir con ustedes es nuestro dolor.
Tienes los mejores alps de la tribu Oghuz.
Eso es suficiente para ayudarnos.
Comentaré eso en el cuartel general. Quiero que lo sepan.
Gracias, hermano. Si el destino así lo decidió.
¡Incompetente!
¡Lisiaste a mi caballo!
No soy herrero, bey.
Hice lo que pude. Perdóneme.
¡Bey!
El pobre le suplicó perdón.
Le encargaron una tarea que no es parte de sus deberes.
¡Aprende cuál es tu lugar!
En esta tribu, los que se equivocan son castigados enseguida.
Así evitamos nuevos errores.
Nos han enseñado cuál es nuestro lugar y a ser apreciados por nuestro bey.
¿Dogan?
¿Qué sucede?
Hablamos de los modales de los Oghuz con el bey Tugtekin.
Su difunto bey Ertugrul no les enseñó cómo comportarse.
Estamos de luto.
No es momento para una riña.
Tienes razón. Pero ellos no saben cuál es su lugar.
Tenemos que prepararnos para la reunión.
Ya no cuentas con tu bey, hermano Dogan.
Donde se come no se caga. Lo pagarás caro.
No tenemos nada que pagar, Kocabash.
De ser necesario, también pagaremos.
Hoy clavé la mano que sujeta tu espada.
Mañana clavaré la otra mano. Luego serán tus pies.
Al final serán tus ojos los que clavaré con mis propias manos.
La tortura se acabará solo cuando aceptes obedecerme.
¿Qué dice Tugtekin sobre la propuesta de su padre?
Está de acuerdo con él. Quiere que nos unamos.
- ¿Y los demás beys? - Lo sabremos en el cuartel general.
¿Qué crees?
Los Kayis no respetan mis palabras, madre.
¿Eso está mal?
Recuerdo haberte dicho que no fueras a Aleko, pero no me hiciste caso.
Nos metimos en aprietos.
Justo cuando encontramos la paz, partimos de nuevo, sin mi aprobación.
Y nos volvimos a meter en aprietos.
De ahora en adelante, aprenderán a escucharme.
En cuanto a tu pregunta, sí quiero que las dos tribus se unan.
O sucumbiremos ante nuestros enemigos este invierno.
También debemos vengarnos de esos mongoles infieles.
O no aplacaremos el dolor de la gente.
Es nuestro deber calmar su dolor.
Discúlpame, madre.
Ven, Selcan.
¿Sí, madre?
Hija, hasta que mejoren las condiciones, nuestras mujeres costureras
ayudarán a las mujeres de Aytolun.
Somos una carga para ellas,
así que debemos ser útiles.
De acuerdo. Les avisaré a nuestras mujeres y haremos lo necesario.
Elige a las mejores.
Deja a quienes perdieron un ser querido.
Que cumplan su luto.
No tenemos derecho a obligarlas.
Lo mejor es dejar que lloren a sus muertos. ¿De acuerdo?
Mis condolencias, Gokce Hatun.
Larga vida para ti, bey Tugtekin.
Sé bien lo que significa perder a un hermano.
Dos de ellos murieron en mis brazos.
Ertugrul...
...era más que un hermano para mí.
No se si sirve de consuelo...
...pero quien le hizo esto a Ertugrul pagará por ello.
Debes disuadir a los turcos antes de que llegue el invierno.
Si al sultán Aladín lo acompañan los pastores
y llega hasta ti antes que Ogeday termine en China,
esta vez te harán añicos.
Tranquilo, Karabek.
Ellos vivirán el invierno más crudo de sus vidas.
Sabrán que no pueden refugiarse en sus carpas
ni vivir tranquilos y aislados de todo.
¿Cuándo podré reunirme con Sadettin Kobek?
Depende de tu generosidad.
Los mongoles somos generosos.
Sadettin Kobek está listo para reunirse contigo mañana.
- ¿Así de rápido? - Te espera en la posada del sultán.
¿Me espera en la posada?
Karabek, si intentas engañarme, te desollaré vivo.
¿Son todas? Esperaba más mujeres.
La mayoría perdió a sus beys o hijos, pero estas son las mejores.
Tu taller estará ocupado noche y día.
Puedes vender la mercancía en los pueblos antes del invierno.
Siempre y cuando no estorben a mis mujeres.
Sé que todas están sufriendo. Han vivido momentos difíciles.
Pero todas somos parte de una gran guerra.
Nuestros beys hablan de nuestro futuro en la carpa.
Y debemos satisfacer las necesidades de nuestra carpa.
Antes del invierno, debemos elaborar mercancía de calidad
para los mercados de Erzurum, Konya, Diyarbakir.
Nuestra tarea es tan importante como la de nuestros soldados.
No podemos parar.
No lo veamos como una carga. Solo cumpliremos con nuestro deber.
Debemos completar esta tarea antes del invierno.
Hasta que no se decida su situación, ayudarán a mis mujeres en el taller.
¿Tengo razón, Selcan Hatun?
Tienes razón.
Nuestras mujeres cumplirán con su deber. No te preocupes.
Si Dios quiere.
De acuerdo. Digan en el nombre de Dios y comiencen.
Adelante.
Ve y ayúdala.
Bienvenida, hermana Hayme. Por favor.
Por los 99 nombres de Dios,
quien nos creó con su palabra y llena nuestros corazones con su fe.
En el nombre de Dios.
Adelante, Hayme.
¿Madre?
¿Madre?
El tío pidió que fueras la primera en hablar
de la alianza de las dos tribus nómadas.
Primero que todo,
ustedes nos abrieron su carpa y su corazón.
Que Dios los bendiga.
Dicen que todo día tiene su noche.
El tiempo vuela. Conocemos a nuestro enemigo.
Por eso estar unidos es lo mejor.
¡Unámonos!
¡Seamos gigantes y fuertes!
Gracias, hermana Hayme.
Si dos grupos nómadas se unen,
nos será más fácil resistir las invasiones de los mongoles.
Si Dios quiere, el ejército de Aladín llegará luego del invierno.
Pero necesitamos sobrevivir hasta entonces.
En la unión está la fuerza. Pero ¿cómo se gobernará este grupo?
¿Cómo nos repartiremos las tareas?
¿Qué nos prometen los Kayis si nos unimos?
Descuiden.
No pretendemos ser una carga para la tribu Dodurga.
Como saben, nuestro taller de costura fue quemado.
Pero nuestras habilidosas mujeres abrirán nuevos talleres.
En cuanto a la mercancía que tenemos, la venderemos para comprar provisiones.
El concejo de gobierno de la tribu nómada se reunirá en mi carpa.
Pero ambos grupos nómadas discutirán sus asuntos en su propio cuartel general.
Es cierto, bey. La alternativa es la correcta.
- Es cierto. - ¿Estás de acuerdo, Hayme?
Sí, bey.
Sugiero que mi hijo Tugtekin esté al mando de los alps.
¿Están de acuerdo?
Parece que ya tomó todas las decisiones, bey Korkut.
Estamos de acuerdo.
Parece que Demir el salvaje subestima mis habilidades como alp.
¿Cómo pretendes comandarlos si no cuentas con alps?
¿Empezamos a preocuparnos por quién manda antes de vengar
el baño de sangre que fortaleció nuestra hermandad?
No tengamos una guerra de palabras en la primera reunión en el cuartel.
Gundogdu tiene razón.
No riñamos.
No tergiversemos las intenciones del otro.
Aceptamos que Tugtekin sea el jefe de los alps.
Gallant Gundogdu de la tribu Kayi
cumplirá el mismo papel en su grupo y también en el nuestro.
- ¿Estamos de acuerdo? - Sí.
Gracias.
Ahora llegó la hora de cobrar venganza.
Es el momento de mostrarles quiénes somos a esa manada de perros.
El sol será nuestra lanza, el cielo nuestra carpa
para atacar a los mongoles.
Que esa sea la señal de nuestra unión.
Gracias, bey.
- Que Dios bendiga a los beys de Dodurga. - Gracias.
Si alguien tiene algo que agregar, que hable ahora.
Porque iniciamos una travesía sin retorno. No lo olviden.
- ¿Alguno? - No, bey.
- No, bey. - No, madre Hayme.
- Bendita la guerra santa de los alps. - Amén.
- Bendita sea nuestra alianza. - Amén.
- Fuera todos los demonios. - Amén.
- Que Dios nos bendiga con fortuna. - Amén.
Llegó el momento de la venganza.
Tugtekin, tu deber te espera.
Subtítulos: Nellymar Ledezma
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