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ESTAMOS AQUÍ DESDE HACE 1000 AÑOS
Y SEGUIREMOS AQUÍ 1000 AÑOS MÁS.
QUE DIOS BENDIGA LAS ALMAS DE NUESTROS MÁRTIRES
ESTOS EVENTOS Y PERSONAJES FUERON INSPIRADOS POR NUESTRA HISTORIA
NINGÚN ANIMAL RESULTÓ HERIDO DURANTE EL RODAJE DE ESTA PRODUCCIÓN
Halime.
¡Halime!
¡Halime!
¡Halime!
¡Halime!
¿Qué guardas en tu corazón, pero te niegas a decir?
Llevas días muy silenciosa.
Si te ofendí, que se pudra mi lengua.
Si te lastimé, que mi corazón desfallezca.
Si he de escuchar improperios, que vengan de tu dulce lengua.
Has sido mi hombre y héroe desde siempre.
Jamás me has ofendido ni lastimado.
Entonces ¿por qué tu silencio?
Pasaron dos inviernos y tres veranos desde la muerte del sha Suleimán.
No hemos parado.
No hemos tenido tranquilidad ni en invierno ni en verano.
Un nómada se da cuenta de su cansancio cuando se asienta.
Me preocupa lo que nos espera con la primavera cerca.
Pero ni la búsqueda de luz
ni la angustia de la travesía me entristecen.
Me basta con estar a tu lado.
Faltan unos días para llegar al refugio invernal.
La tribu de mi tío está cerca. El refugio está próximo.
Si superamos el invierno, lo demás será fácil.
No habrá de qué preocuparse.
Dios mediante, llegaremos a la tierra merecida.
No me preocupo por mí, Ertugrul.
¿Quién te preocupa?
Le hicimos una promesa al sha Suleimán.
Si le dábamos nietos, prometimos llamarlos
Gunduz, Savci y Osman.
Si Dios quiere, así será.
Hijos bendecidos le traerán alegría a nuestra carpa.
Como ya te dije, bey, no me preocupo por mí.
Entonces ¿quién te preocupa, mi bella gacela?
Nuestro bebé Gunduz.
Estoy embarazada.
Vamos a tener un hijo.
Si sucede como lo soñé, te daré un hijo.
¡Gracias a Dios!
¡Sean testigos cielo azul arriba y suelo negro abajo!
¡Voy a ser padre!
Cálmate. Aún es demasiado pronto.
¿Cómo puedo calmarme, amada mía? Nuestro pueblo ansiaba esto.
Ojalá el sha Suleimán estuviera también aquí.
Se sentiría tan feliz.
Que nada en el refugio invernal al que llegaremos o en ningún otro haga...
...que tu hijo llore por la ausencia de su padre.
No sé lo que Dios o el destino me tienen preparado.
Pero sí sé que mientras viva no dejaré que tú o mi hijo sufran
o vivan penurias. Te lo aseguro, Halime Sultán.
Que Dios te mantenga a mi lado.
Aquí se termina, turco.
Si deseas que tu esposa siga viva, ¡ríndete!
¡Te juro que será mi última advertencia, hijo de bey!
Huye y no mires atrás.
Avísale a Gundogdu que cambie la ruta de la caravana.
Deben venir a ayudarnos. ¡Huye!
¡No dejen escapar a esa mujerzuela! ¡Vayan por ella!
¡Acércate, vergüenza de los Kayis!
Ni tú ni ninguno de los que quedan de tu tribu podrán llegar
al refugio de invierno.
¡Ninguno quedará vivo!
¡No lo dejen escapan! ¡Vayan por él!
¡Vayan!
¡Voy a matarte, ramera!
¡No lo maten!
El bey Noyan lo quiere vivo.
Gunduz.
Mi Gunduz.
No dejaré que nada te suceda.
- Nuestros caminos por fin se cruzan. - ¡Perros degenerados!
Todos en tu caravana sintieron nuestras espadas.
¡Mátame también o ni la muerte te salvará!
De acuerdo.
Noyan te quiere vivo.
Deberías agradecérselo.
Ustedes fueron los perros de mi ancestro Oghuz.
Rusia, China, India.
Todas las tierras que bañan el Éufrates y el Tigris
ahora le pertenecen a Ogeday, hijo de Genghis Khan.
Anatolia es la próxima.
Hasta aquí pudiste llegar
con tus carpas y tus rebañitos.
¡No hay cómo escapar del ejército de Genghis Khan!
Se acabó. ¿Me entiendes, turco?
Se acabó.
Esta tierra es de hombres valientes.
No tememos morir.
Pero tampoco cedemos ni un metro de nuestra tierra.
Los haremos sangrar en Anatolia. ¡Sangrarán!
Entonces entenderás el poder de los mongoles.
¡Alístense, haraganes! ¡Nos largamos!
¡Aktolga!
¡Ertugrul!
¡Ertugrul!
Dios, por favor, dame fuerza.
TRIBU DODURGA
¿Qué sucede, Kaya?
Aytolun Hatun nos pidió traerlos.
Abran los baúles.
No repito órdenes en esta tribu, ¿lo entiendes?
¡Ábranlos!
Llévenselos. Ahora.
Me alegra que me dejaras guardar las pertenencias de tu difunta esposa.
Debes saber que yo la respetaba profundamente.
Pero ahora soy la señora de esta carpa.
Si no soy aceptada aquí, ¿cómo lograré que la gente me escuche?
La mujer que me dio vida nuevamente.
Eres la sultana de mi carpa y de mi corazón.
¿Qué impertinencia es esta, Tugtekin?
Impertinencia es borrar el recuerdo de mi madre en esta carpa, bey.
¿Cómo te atreves a darme consejos? ¡Aprende cuál es tu lugar!
Padre...
...mientras yo esté vivo, su memoria seguirá presente en esta carpa.
Entonces escucha esto. No me importa si quien va contra mi voluntad es mi hijo.
¡Aun así acabaré con su vida!
Bey, permíteme.
Si nuestro hijo Tugtekin desea que el recuerdo de su madre siga presente,
deberíamos respetar su deseo.
Si lo respetamos, entonces nuestro hijo Tugtekin,
respetará también a su madre Aytolun.
¿Alguna noticia de la tribu de tu tía Hayme?
Llegarán pronto.
Tugtekin aún no logra aceptarme. No es sencillo.
Pero no te preocupes.
Me aceptará como a una madre. Haré todo lo posible.
Por favor, tampoco sufras por eso.
Ya llevas sobre tus hombros la carga de tu pueblo.
Mientras permanezcas así a mi lado, Hatun,
te aseguro que no veneraré a nadie más.
Dios es inmortal. Dios es el único.
Mi querida madre.
Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar.
Sin ti en nuestra tribu,
esta tierra es un calabozo para mí.
La tribu que llenaste de alegría
es hoy el nido de pavorosas lechuzas.
La muerte te reclamó antes de verme casado.
No logré que cargaras a tu nieto.
Eso me duele muchísimo.
Pero te echo de menos, madre.
Te echo de menos.
Aun cuando con mi lanza apuñale corazones y con mi espada doblegue a mis enemigos...
...aun cuando logre muchas victorias y honor...
¿qué sentido tienen, querida madre, si no estás presente?
¿Este es el brebaje que hace de un hombre un toro bravío?
Si el bey Artuk se entera que hice esto, me matará, Hanim.
Nadie te tocará mientras yo esté aquí.
¿Está mal que el bey Korkut disfrute noches de placer gracias a ti?
Bey Artuk.
Dios te bendiga por haber entrenado tan bien a Belkis Hatun.
Es tan experta como tú en tu oficio.
Si Dios quiere, su corazón será tan puro como sus manos, Aytolon Hatun.
Ojalá hubiera sabido que venías.
Habríamos puesto fin a tus angustias.
Gracias a Dios no estoy enferma.
Solo pasaba por aquí.
Vine a pedirle un consejo de mujer a Belkis Hatun.
Espero que hayas encontrado una cura.
Espero que todo esté bien.
¡Se acercan unos kayis!
¿Qué sucede, Kaya?
Vienen llegando unos kayis, bey.
- ¿Qué sucedió, Aytolun Hatun? - De todo.
Avísales que preparen la carpa para los heridos.
Presiento que habrá problemas.
Date prisa y ayuda a los heridos.
Dios mío, es Hayme Hatun.
- Hermano. - Hermana, ¿qué te sucedió?
Los mongoles nos atacaron.
- Nos hicieron pedazos. - Maldición.
- ¡Kaya! - Sí, bey.
- Avísale al bey Tugtekin. - Enseguida, bey.
- Demir el salvaje. - Bey Artuk.
Salva a mi hija. Cúrala.
¡Deprisa!
Anda en nombre de Dios.
Con cuidado.
- ¿Dónde están Gundogdu y Ertugrul? - Ertugrul y Halime.
Fueron al bosque mientras descansábamos
y Gundogdu agrupaba a la caravana.
No entendíamos lo que sucedía. Acabaron con nosotros.
No sabemos quiénes están muertos o vivos.
Tranquila. Acompáñanos a la carpa.
- Se encargarán de ellos. - Ven, hermana Hayme.
Subtítulos: Nellymar Ledezma
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